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❝oh, can't you see? you belong to me❞

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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por youmakemeglow el Miér Nov 04, 2015 8:38 pm


EDWARD WESTWICK.
Oh, es que ella estaba consciente de que aquello sería una potente distracción. Estaba definitivamente subestimando a Vanessa en muchos sentidos. Por breves momentos me dedicaba a girar mi vista hacia su inmaculado perfil. Estaba mal. Yo no podía sentirme tan potencialmente atraído por mi secretaria, eso definitivamente nos llevaría a una calle ciega donde las cosas se volverían incomodas y poco racionales. Pues la verdad era que yo quería mantener a Vanessa como mi secretaria. En primer lugar porque era bastante buena en su trabajo y tenía tiempo sin tener a alguien tan eficiente en mi oficina, también porque de alguna forma ella me transportaba a una atmosfera de paz y tranquilidad, eso cuando no sentía que mi cremallera iba a explotar debido a una erección. Culpaba a sus escotes y a veces a sus faldas cortas. Suspiré brevemente intentando salir de ese lugar, dirigirme a allí sería intentar llevarla a la cama aquella noche y nuevamente me planteaba que aquello no era conveniente. Detuve el auto frente a aquél lugar y embocé una amplia sonrisa observando su expresión. No había visión más hermosa que Vanessa sorprendida, era como una pequeña con juguete nuevo y yo sin duda disfrutaba de aquél espectáculo.— Bienvenida, Vanessa —La tuteé con una sonrisa y acto seguido salí del auto para rodearlo y alcanzar a abrir su puerta. Sonreí aún más ampliamente al escucharla, por primera vez en su vida conseguía tutearme y mi nombre jamás sonó tan sensual en unos labios femeninos.— Tengo mis momentos, créeme —Comenté con sorna y dejé escapar una ligera carcajada de mis labios. Flexioné mi codo permitiendo así que ella lo tomara y de esa forma caminamos dentro de aquél lugar. Debía admitirlo, era alucinante, tanto que hasta yo me encontraba sorprendido por tan majestuosa obra arquitectónica y decorativa. Millones invertidos sin lugar a dudas. Y hablando de inversiones, recuérdenme matar a Liam la próxima vez que lo veo. Nuestros pasos se desplazaron con firmeza por la alfombra principal y casi podía sentir el cuerpo de Vanessa temblar. Ella estaba nerviosa, y yo sólo podía catalogar aquello como tierno. Era preciosa, joder. Y yo no dejaba de repetírmelo una y otra vez. El mozo nos recibió y quise corregirlo pero Vanessa se me adelantó “Señora Westwick” no sonaba tan mal después de todo. Las voces se atropellaban entre sí y sentí ciertas miradas sobre nosotros. Realmente nos estaban observando y Vanessa estaba llamando la atención.

Cuando ella pidió ir al baño se lo permití y caminé junto a mis socios hasta el comedor donde la esperaría. Pasaron alrededor de quince minutos y cuando regresó le dediqué una sonrisa haciéndole señas para que se acercara. Cuando se sentó a mi lado me incliné y hablé a su oído.— Recuerda lo que te dije, sólo asiente con la cabeza y si algo te ofende, ignóralo. Son tan imprudentes que ni yo los soporto —Advertí. Una cosa era las inversiones que teníamos y otra muy diferente nuestra relación personal, aquellos individuos era insoportables. Así comenzó la cena y agradecí que ellos se supieran comportar ante la presencia de mi secretaria. El vino se sirvió y observé como rellanaban mi copa una y otra vez. Un momento ¿Pretendían embriagarnos? Suspiré brevemente girando mi vista hacia Vanessa y me mantuve hipnotizado algunos minutos con su perfil. Era demasiado hermosa y más cuando se sonrojaba. La cena acabó al cabo de unas horas y tomé la mano de Vanessa que se encontraba sobre la mesa acariciando con suavidad sus nudillos. Aquello que sentí era bastante parecido a la electricidad.— Has estado maravillosa esta noche, Vanessa. Todo ha salido a la perfección —Comenté con agradecimiento y le dediqué una amplia sonrisa. Estaba fascinado, simplemente encantado con la presencia de la morena. Incliné sobre mis labios aquella copa sintiendo que mi sistema comenzaba a aceptar el licor de buena manera. Vanessa tenía sus mejillas sonrojadas y supe quizás era momento de detener la bebida.— Creo que ya podemos irnos —Comencé diciendo. Ya los socios comenzaban a estar dispersos. 
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por Diamonds el Jue Nov 05, 2015 8:25 pm


VANESSA HUDGENS
Una electricidad recorrió mi cuerpo entero cuando sentí sus labios tan cerca de mis labios, mordí el mío y simplemente asentí con mi cabeza, por una razón había venido y esa era porque mi excelente memoria nos haría falta en una cena como esta. La velada pasó tranquila, a pesar de que Ed me había dicho que anduviera con cuidado y que los ignorara ellos no habían hecho nada por faltarme al respeto. Mi celular sonó un par de veces con mensajes de mi madre preguntándome algunas cosas que debía hacer Matt pero fuera de eso estuve completamente concentrada, mi mirada de vez en cuando se permitía espiar al hermoso hombre que tenía a mi lado y sentía que a causa del alcohol mis mejillas estaban más que Rojas- Yo ya no... -pero el mesero me interrumpió sirviéndome una copa más. Tomé un poco más y llevé mi mano a la mesa acariciando mis nudillos, Dios! Lo que yo haría con una casa de éste tamaño. De pronto una electricidad me hizo sobresaltarme, giré mi cabeza y al encontrarme con esos ojos color miel que me observaban sentí como me derretía al instante. Me levanté con su ayuda, solté una risita tonta al escuchar lo que me decía e hice una torpe reverencia- Gracias señor Westwick -mis palabras salían pausadas por alguna extraña razón y sentía mi rostro caliente así que coloque mi mano en mi mejilla y cerré los ojos por unos segundos. Su voz me hizo regresar a la realidad y asentí con mi cabeza aferrándome una vez más a su brazo mientras sentía que todo el piso se movía. Vamos Vanessa, no puedes pasar una vergüenza enfrente de todos estos ricachones; alcé mi mentón orgullosa y me esforcé por no tropezarme y caerme enfrente de todos.

Una vez que salimos de la casa y en lo que esperábamos el carro me giré para poder mirarlo de frente y estiré mis brazos para poder aferrarme a su cuello y recargar mi cabeza en su pecho- Su loción huele muy rico señor -sonreí sobre su pecho y me separé cuando vi el convertible frente a mí y camine -según yo- muy segura de mí misma tropezándome con el borde de la puerta- Mierda -susurre una vez que logre subirme al auto. Una vez que me acomodé me puse el cinturón de seguridad como pude y eche mi cabeza para atrás cerrando mis ojos- Tenía siglos enteros que no bebía, discúlpeme -hice un pequeño pucherito con los labios y coloqué mi mano sobre la suya en la palanca de velocidades y nuevamente una electricidad me recorrió completa, me giré a mirarlo y le sonreí tontamente- Podemos ir al paraíso, Ed?. No sé, a cualquier lugar...lejos de aquí donde una se pueda olvidar de todo, lo bueno, lo malo...todo
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por Diamonds el Jue Nov 05, 2015 11:16 pm


WILLIAM HEMSWORTH.
Sonreí de forma socarrona, la verdad era que yo no veía ésto como las "clases de ballet" y quizá, ahora que había visto que alguien aquí podía llegar a valer la pena estaba dispuesto a venir todos los días si eso era necesario. Me quedé esperándola, sabía que no se negaría al ver la cara de Lizzie y la verdad era que como caballero no podía permitirme dejarla que se fuera sola sin saber cómo lo haría- ¿Nos vamos? -pregunté colocándo ambas maletas en mi espalda y vi como la niña comenzaba a caminar con Demi de su mano. Llegamos al carro y metí a Lizzie abrochándole todos los cinturones de seguridad posibles y después ayudé a que Demi subiera, si había algo que amaba en éste planeta -además de mi hija, claro está- era mi carro; probablemente lo cuidaba como nada en el mundo y en ocasiones me gustaría tener un niño para poder compartir éstos gustos con él. Mi mirada se enfocó en el retrovisor donde aquella pequeña niña de ojos azules y cabellos castaños balbuceaba una canción que ni siquiera se sabía, sonreí de medio lado y unos segundos después mi mirada se desvió a la chica de piel blanca que estaba a mi lado, desde donde estaba podía ver aquellas pecas que adornaban su nariz y parte de sus mejillas además de que sus labios poseían ese rojo natural porque se veía a millas de distancia que no traía ni una gota de maquillaje, quizá eso era de las cosas principales que me atraían de ella..era de esas chicas que ya casi no había, era natural, entusiasta y... ¡Basta Liam!, pronto tendrás una cita con la señorita Lively y no tendrás que preocuparte por simples maestras de ballet las cuáles son arrogantes y groseras. Solté una risotada y pisé el acelerador un poco más.

Una vez que llegamos a su edificio una multitud se hizo presente, fruncí el ceño y grité cuando ella bajó del auto cuando ni siquiera me había estacionado. Apreté la mandíbula y me bajé junto con Lizzie para ver qué era lo que ocurría; cuando la pelinegra regresó hacia nosotros y al escuchar la respuesta que le daba a Lizzie negué con mi cabeza- No puede quedarse en un hotel, señorita Lovato. Se quedará en nuestra casa mientras eliminan el moho -dije aquella frase como una orden y tomé la mano de ambas para llevarlas al carro, regresé al lugar dónde se encontraban los bomberos y les extendí una tarjeta con mi número- William Hemsworth, por favor comuníquese conmigo cuando el problema esté solucionado -asentí con mi cabeza. Una vez que regresé al carro pude escuchar como Elizabeth parloteaba sin parar, expresaba lo emocionada que esttaba de que Demi se quedara en la casa- No Lizzie, Demi tendrá su propia recámara, se quedará en el cuarto de visitas que está al lado del tuyo, ¿vale? -ella asintió cruzándose de brazos un tanto molesta por lo que acababa de suceder, conduje hasta la casa sin decir ni una sola palabra y me estacioné justo en la entrada donde le entregué las llaves a Milo para que lo llevar al garage, ayudé a las chicas a salir y le entregué las maletas al mayordomo mientras que Tracey, la niñera de Lizzie, se acercaba a nosotros con unos vasos con agua.- Trace, por favor acondiciónale la habitación de huéspedes a la señorita Lovato y encárgate que tenga todo lo necesario. Yo estaré en mi despacho -ordené, besé la frente de mi hija y comencé a caminar hacia la oficina- Por favor me avisan cuándo esté la comida
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por youmakemeglow el Dom Nov 08, 2015 5:21 pm


DEMETRIA LOVATO.
Oh no, él era un mandón. Abrí mis ojos ampliamente y lo observé bastante incrédula. Él tenía que estar bromeando, definitivamente tendría que estar haciéndolo. Claro, era tan lógico no buscar alguna solución más sensata, como si quedarme en un hotel fuese un crimen o algo por el estilo.— No, nada de eso, buscaré algún hotel cercano y pasaré la noche allí —Contesté rápidamente moviendo mis brazos con rapidez. Irme con él podía ser potencialmente peligroso, y es que ¿A quién quería engañar? El hombre era atractivo, imponente y una máquina del sexo, claramente. Mordí mi labio inferior con suavidad sintiendo que el estómago me daba vueltas. Pero él parecía no escuchar razones, él tenía que mandar siempre y por supuesto tener la razón, es decir, nadie podía llevarle la contraria.— ¿Siempre es así de mandón? —Le pregunté a Lizzie antes de subirme al auto. Observé como él iba hasta el bombero y actuaba como dueño del universo. Tenía que ser una maldita broma. Rodeé mis ojos poniéndolos en blanco posteriormente. Mandón y engreído, qué virtudes. Quise rehusarme una vez más pero cuando bajé la mirada hacia la rubia de rulos ella parecía extasiada de felicidad. Su maestra pasaría la noche en su casa.— Conocerás a todas mis muñecas Demi, y también te mostraré mi casa del árbol ¡Es mágica! Y también mi tocador con accesorios, tengo muchas cosas que seguramente te quedaran hermosas ¡Oh! Y también podremos poner esos cd’s de música que tanto me gustaría bailar, quizás podamos usar uno para la presentación de invierno ¿Qué te parece? —Ella hablaba demasiado y dios, yo no podía desilusionarla así.— Ehm, Lizzie —Abrí mis labios para decir algo más, pero me fue imposible. Yo simplemente… no podía.— Será genial ver todos tus juguetes —Respondí con una sonrisa y llevando mi mano hacia su cabello para acariciarlo con ternura.— Muero por ver esa casa en el árbol —Guiñé mi ojo observando la amplia sonrisa que sus labios embozaban. Eso sucedía cuando los niños eran tu debilidad. Lizzie mostró desilusión ante la orden de Liam y mordisqueé mi labio.— Mandón —Mascullé casi para mi misma.

Como Lizzie estaba demasiada sumida en su disgusto y las luces de New York me incliné hacia Liam agradeciendo estar en el asiento copiloto.— Ni siquiera acepté venir, señor Hemsworth. Y agradezco mucho su hospitalidad, pero sólo hago esto por Lizzie. Usted me sigue pareciendo un fanático de control y creo que querré abofetearlo en cualquier momento —Espeté para luego regresar a mi lugar y tratar de tranquilizarme. Bien, eso había sido una actitud bastante volátil. El auto se estacionó en aquella mansión y parpadeé ante aquella maravilla arquitectónica. Un momento ¿Empresario o príncipe? Suspiré cuando baje del auto y caminamos hasta aquella casa. No iba a negarlo, estaba ligeramente incomoda. Él se fue y dejé escapar todo el aire que mis pulmones retenían. Era como demasiada tensión estar cerca de él. Agradecí a la hospitalaria niñera de Lizzie que se encargó de mostrarme mi habitación e indicarme el baño. Fue así como tomé una relajante ducha con agua caliente, al salir vestí un pantalón de pijama y una blusa de tirantes, peiné mi cabello en una pequeña coleta y me dirigí al cuarto de Lizzie. La cena comenzó y el señor Liam… nunca apareció.— ¿Nunca cena con ustedes? Lo escuché decir que le avisaran cuando estuviera lista la cena —Eso había sonado bastante entrometido, pero tenía curiosidad.— El señor Liam es extraño, señorita Lovato. Parece que tenía algo de trabajo acumulado —Se encogió de hombros y Lizzie jugó con su comida.— Yo no tengo hambre, Demi ¿podemos subir? —Yo no podía entrometerme demasiado en esos asuntos, porque aunque me atormentaran. Yo no podía. Subí con Lizzie a su habitación y luego de risas, juegos y un cuento breve ella simplemente se quedó dormida. Salí de su habitación y bajé las escaleras, bien, yo debía ir a dormir, pero… no tenía siquiera una pizca de sueño. Me adentré en el salón principal y observé la biblioteca que estaba ubicada en una esquina. Era impresionante, deslicé mis dedos por la repisa principal y me topé con una cajita.— Cartas de póker —Murmuré para mí misma. 
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por youmakemeglow el Dom Nov 08, 2015 6:18 pm


EDWARD WESTWICK.
Fue justo en el momento que Vanessa dio su primer paso que me fijé que las copas comenzaban a hacer de las suyas en su sistema. Ouh, eso no estaba bien. Sostuve su brazo con firmeza intentando que ella no se balanceara de un lado a otro, después de todo no era la idea. Ella se posicionó frente a mí e instintivamente mis manos se fueron a su estrecha cintura, joder, yo no estaba tan precisamente ebrio, pero tenerla de aquella manera era… increíble. Me refería a la cercanía, no precisamente al estado. Embocé una sonrisa suave cuando sentí su pecho inflarse comprobando que ella estaba inhalando mi aroma.— Abusé del perfume el día de hoy —Bromeé observándola y tragué en seco. La señorita Vanessa necesitaba acostarse, pues lógicamente estaba más de aquél lado que de este y entendía que de cierta forma para ella sería… vergonzoso. Si bien yo no me burlaría de Vanessa, quería que ella se sintiera segura.— Vamos, tenemos que ir al auto, Vanessa —Le dije tomándola con suavidad del brazo para esperar que el auto llegara, cuando el parquero me entregó las llaves ayudé a la morena a subirse. Rodeé el auto y me subí yo.— No tienes por qué disculparte, es normal. Además aquellos mesoneros parecían ansiosos por rellenar nuestras copas —Contesté con sorna mientras colocaba el auto a andar. La mano de la morena se posicionó sobre la mía y observé aquella situación unos segundos para luego regresar mi vista a la carretera. Joder, su tacto era  sublime, pura electricidad, como corrientes que descargaban en mi pecho. Apreté mis labios y me contuve, ella estaba acortando nuestra distancia y maldita sea, yo estaba jodidamente conduciendo. Sus palabras perforaron mis oídos y suspiré brevemente.— Olvidarás todo apenas te duermas, Vanessa. Necesitas descansar —Susurré con dulzura y tomé su mano para llevarla a mis labios y depositar un suave y casto beso en sus nudillos. Podía hacer cualquier cosa, cualquier maldita cosa, pero aprovecharme de su estado, jamás. El paraíso podía ser hacerle el amor en mi cama, escuchando aquella sensual voz decir mi nombre mientras la poseía como si no hubiese un mañana, pero no podía, no sería correcto y estaba seguro que nunca me lo perdonaría. Yo mismo lo había dicho. Vanessa era diferente. Y la necesitaba aun a mi lado como para arruinar todo por una faena sexual. No era justo, no para ella.

Estacioné frente a su departamento y rápidamente me bajé del auto para rodearlo y ayudarla a bajar. Escuché su risa cuando puso el primer pie en la  acera y la miré con ternura. No lo iba a negar aquella mujer era ternura pura en aquél estado. Sostuve su brazo y comencé a caminar con ella hacia la puerta.— Te recostaré y mañana amanecerás mejor. —Le dije. Esperé que ella sacara la llave pero cuando no lo hice estiré mi mano dentro de su bolso para ayudarla. La maldita llave no aparecía. Fruncí el ceño intentando mover las pocas cosas que tenía en aquél bolso.— Vanessa ¿Estás segura que metiste las llaves? —Ella me respondió de forma afirmativa y seguí buscando, pero nada, no existía llave alguna. Suspiré pasando una mano por mi cabello y traté de analizar la situación. Eran la una de la mañana, en medio de aquella avenida, además nos estábamos congelando. No podíamos darnos el lujo de que las llaves aparecieran mágicamente.— Iremos a mi casa, Vanessa —Le dije mientras la volví a tomar del brazo y la subía al auto. Ella estaba particularmente más dormida que despierta en el momento que entramos a mi casa. Escucharla decir cosas sin sentido seguía pareciéndome adorable. Cerré la puerta detrás de mí y la sostuve con fuerza.— Hey, te llevaré a la cama ¿Bien? Sé que lo necesitas y te servirá de mucho —Le dediqué una amplia sonrisa y di algunos pasos con ella. Su cuerpo cedió pero comprobé que aún estaba consciente.— No te desmayes aun —Mascullé con diversión llevando mi mano a su mejilla para que me mirase. Sus ojos profundamente oscuros me miraron fijamente y aquella mirada casi me rogó un beso. Sus labios se estiraron y tomé una larga bocana de aire armándome de moral. Llevé mi pulgar a sus labios y acaricié suavemente aquella área.— No me hagas esto, Vanessa —Susurré y seguidamente presioné con suavidad sus labios contra los míos. Supe entonces que el paraíso si existía, verdaderamente existía. Su boca era suave, dulce y tersa. Podía morir aquí mismo besándola. 
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por Diamonds el Miér Dic 02, 2015 12:24 am


VANESSA HUDGENS
Mierda, absolutamente todo a mi alrededor parecía dar vueltas y querer matarme. ¿Es que nadie podía decirle al suelo que se detuviera?, mi mano se aferró una vez más a la suya por unos segundos antes de que todo ese movimiento se detuviera aunque fuera por un par de segundos. El frío se coló rápidamente por mi cuerpo y tuve que abrazarme a mí misma para calmarlo un poco. Cuando mi pie sintió el piso y de inmediato se dobló solté una fuerte risotada, el suelo comenzaba a moverse una vez más y yo simplemente le hacía señas con las manos para que se detuviera- Deja de moverte, por favor -susurré con mi mirada hacia abajo y aferré mi brazo al del moreno para comenzar a caminar hasta la puerta del apartamento, comencé a buscar las llaves y al no encontrarlas reí por lo bajo. Me quedé viendo a la nada y le entregué mi bolso mientras él hacía algo que no podía entender, al escuchar su pregunta asentí con mi cabeza y solté una fuerte carcajada- ¿No llaves? -pregunté alzando mis brazos hacia el aire y dando pequeñas y suaves vueltas en mi mismo lugar. Me aferré a sus brazos escondiendo mi cabeza en su pecho tratando de refugiarme un poco del frío mientras caminabamos de nuevo hacia el coche. Recargué mi cabeza en el asiento y cerré mis ojos dejando que mi cuerpo se relajara por completo. Una vez el frío se apoderó de mí y me giré para mirarlo, sus ojos ésta vez me contaban algo por lo que sonreí ampliamente- Es usted muy bonito, señor Westwick -lo apunté con mi dedo índice y acarcié sus mejillas con el mismo, sintiendo cómo aquella barba que apenas comenzaba a asomarse me hacía cosquillas. Solté una suave risita y de pronto mis piernas dejaron de sentir el suelo, me aferré a su cuello y abrí mi boca ligeramente respirando con suavidad. Escuché lo que decía y negué con mi cabeza alzando mi mirada suavemente. Una vez más estaban ahí esos ojos que me transportaban a otro mundo, los analicé por algunos minutos y estiré mis labios suavemente, extrañamente necesitaba ese contacto justo en éste momento- Por favor -musité cuando su dedo pulgar acarició mis labios, solté un suave jadeo y cuando sus labios se juntaron con los míos super que el paraíso de verdad existía y también sabía que podría acostumbrarme a ésto sin importar lo doloroso que fuera. Moví mis labios ligeramente y jugué con el cabello que llegaba hasta su nuca para después separarme ligeramente sin mirarlo a los ojos. Mi cabeza comenzaba a darme vueltas una vez más y sentía cómo mis párpados me pesaban por lo que simplemente los cerré y dejé que mi cuerpo se relajara por completo.

Tallé mis párpados cuando el sol se hizo presente en la habitación, estiré mis músculos ligeramente y cuando sentí que mi mano chocaba con algo me sobresalté de inmediato- ¿Qué mierda?. -giré mi cabeza encontrándome con el moreno, profundamente dormido. Sus labios estaban entreabiertos y podía jurar que nunca lo había visto tan relajado como lo estaba ahora. -llevé mi dedo corazón hasta su mejilla la cual acaricié lentamente, pasé mi mano por su cabello completamente despeinado y bajé mi rostro para una vez más rozar sus labios con los míos, quizá todo lo que había soñado la noche anterior era simplemente eso, un sueño. En ese preciso momento me di cuenta que tendría que quedarse simplemente como eso, un lindo sueño que tuvo que acabar antes de que alguien saliera lastimado. Giré mi cuerpo rápidamente y el mareo llegó de inmediato, llevé mis manos a la cabeza tratando de soportar un poco el dolor- Mierda, en mi vida vuelvo a beber. Señor Westwick -lo moví ligeramente para que se despertara pero sin ningún éxito por lo que me moví un poco más hasta poder quedar encima de él y besar sus labios una vez más antes de moverlo suavemente de los hombros- Señor Westwick, necesito que despierte Necesito que me lleve a mi casa -susurré en su oído
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por Diamonds el Mar Dic 08, 2015 10:47 am


WILLIAM HEMSWORTH.
Vale, debía aceptarlo...ésta mujer me estaba volviendo loco pero no de la forma en la que quieres deshacerte de alguien porque ya no lo soportas, no. Ella estaba haciendo que todas esas emociones que juré nunca más sentir estuvieran regresando y sabía a la perección que no podía enfrascarme en una relación, al menos no después de lo que había sufrido con mi última mujer. Aveces sentía que si quizá no hablaba de eso todos los recuerdos se desmoronarían pero de algún modo aquella rubia de ojos color esmeralda volvía a mí cuando veía el rostro de mi pequeña hija. "Señor Hemsworth, necesito que revise con atención los papeles. Es muy importante que se firme éste contrato" las palabras de mi asistente entraban por mis oídos pero no lograban hacerse un pequeño espacio en mi cabeza, no sabía lo que me pasaba pero en realidad esperaba que se acabara pronto. Traté de concentrarme aunque ffuera un poco en los papeles que tenía frente a mí, sabía que tenía que hacer ésto bien...no podía decepcionar a Ed ni a la compañía porque hacer eso era decepcionar a mucha gente y no podía hacerlo. Después de unas horas mi estómago gruñó quizá por décima vez y supe que era hora de terminar con ésto- Nos vemos el Lunes en la oficina -musité como una orden y dejé que todo el mundo saliera de la habitación, acomodé unas cuantas cosas más en mi escritorio y después miré el celular ¡mierda! ¿por qué nadie me habló para la cena?. Dejé mi saco en su lugar y aflojé un poco mi camisa antes de salir del despacho y encontrarme con una casa completamente en silencio. Caminé hacia la cocina donde calenté un poco de la comida que habían preparado. Me senté en una de las sillas que se encontraba en la barra de la cocina y me dispuse a comer lentamente, suponía que todo el mundo estaría dormido ahorita así que ni me molesté en buscar a alguien, ¿por qué es que siempre me tocaba esta solo? no, no lo disfrutaba como mucha gente creía pero quizá ya me había acostumbrado.

Me dirigí al salón de juegos, creo que era mi lugar favorito de la casa...por qué? No tenía una razón en específico pero ese lugar me transmitía muchísima felicidad. Me senté en uno de los sillones que estaban frente a la pantalla y un ruido me hizo girarme con un salto y tirar mi plato, mi comida quedó regada en el piso- mierda -musité recogiendo las cosas poco a poco y con un ligero disgusto. Me giré encontrándome con una corta cabellera color azabache mirándome fijamente con una nueva de burla en sus labios.- Algún problema, señorita Lovato? -pregunté poniéndome de pie y cruzándome de brazos mientras caminaba hacia ella, la misma sonrisa que ella, me senté a su lado y observe por unos segundos el paquete de cartas que traía en las manos, sonreí por unos segundos y limpié uno de mis dedos con mi boca- Disfrutó usted la cena, profesora? -pregunté tomando las cartas de sus manos y las barajé unos segundos- Le propongo algo, juguemos. La verdad es que esté día está demasiado aburrido y podríamos terminarlo de una forma más agradable. Qué le parece? -las barajé un par de veces más y las dejé sobre la mesa esparcidas de forma que todas se vieran, la verdad era que quería que todo esto subiera ligeramente de tono, no podía negar que eta mujer me volvía loco y que podría sentir ciertas cosa que revoloteaban en mi interior.- Acaso no se atreve, le prometo que no muerdo...a menos que usted me lo pida -guiñe mi ojo y comencé a formar las cartas en grupos de a 5- Usted dice qué es lo que se apostará, vale?
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por youmakemeglow el Dom Mar 27, 2016 9:00 pm


DEMETRIA LOVATO. 
Concentrada en el fajo de cartas que se encontraba en mis manos escuché el estruendo de algo estallando contra el piso. Al girar mis talones me percaté entonces que se trataba nada más y nada menos que del señor Hemsworth. Observé como él maldecía y acto seguido intentaba recoger un poco aquél desastre que había en el suelo. Embocé una sonrisa burlona y me quedé estática en mi sitio.— ¿Nervioso? —Pregunté en un tono bajo. Seguidamente observé cómo sus ojos azules se clavaban en los míos y sentí un ligero cosquilleo en mi pecho, sorprendentemente no en mi entrepierna. Lo que sucedía era que aquél hombre era bastante intimidante y yo estaba luchando contra mil fuerzas inexistentes por no pedirle que me regalara una simple noche de placer y a cambio le daría una clases de ballet gratis a la pequeña Lizzie, que sé yo. Cosquilleo en el pecho, no en otra parte, recuerda. Su sonrisa sacarrona automáticamente me hizo morder mi labio inferior al tiempo que él se sentaba a mi lado.— Pudo estar mejor… pero usted nunca llegó —Mascullé frunciendo ligeramente el ceño, vale, hace algunos minutos yo me encontraba totalmente indignada porque él no tenía siquiera la decencia y el tacto de cenar con su pequeña hija ¿Cómo podía ser tan desprendido con quién decía lo era todo para él? Jesús, era tan incomprensible. Pero ahora mis pensamientos estaban en un lugar diferente y entablar una conversación que terminaría en confrontación no estaba precisamente en mis planes. Observé como tomaba el fajo de cartas y comenzaba barajear las mismas. Al escucharlo mis cejas se elevaron y solté una risa agria.— ¿En serio le ha parecido aburrido? Uy, a mi me ha parecido tan atormentador —Mascullé con ligera diversión mientras negaba suavemente con mi cabeza. Luego ladeé con la misma observándolo mejor e intentando comprobar sus intenciones.— Porqué será que presiento que todo esto tiene intenciones ocultas —Acusé en voz baja sin dejar de mirar aquellos ojos claros que de pronto me observaba con malicia. 

El quería jugar, vale, jugaríamos.— Esta bien, juguemos. Pero bajo mis reglas —Me encogí de hombros y me levanté del mueble caminando hasta una pequeña mesa que tenía una pequeña botella.— ¿Me permite? —Cuando el asintió caminé de regreso hasta el mueble.— Con cada jugada beberemos un shot de coñac y… apostemos besos o prendas. Usted decide… al momento de ganar —Guiñé mi ojo y tomé mi fajo de cinco cartas. Lancé las primeras cartas y así comenzamos con el juego, cuando tuve mi estrategia gané la primera ronda.— Quítese una prenda, señor Hemsworth —Vociferé humedeciendo mis labios al observar como él se desahacia de sus pantalones. La segunda ronda empezó y a medida que iba lanzando las cartas mordía mi labio con impaciencia. Ahora íbamos por el segundos shot puro de coñac y mi garganta comenzaba a picar. Un astuto señor Hemsworth ganó la segunda ronda. Rodeé mis ojos y me incliné hacia él para besar lentamente su mejilla.— Nunca dijimos donde serían los besos —Guiñé mi ojo de forma burlona fascinada de su cara de decepción al ver que no lo besé en los labios. 
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por youmakemeglow el Dom Mar 27, 2016 9:41 pm


EDWARD WESTWICK.
Era una locura, yo jodidamente sabía que aquello era una especie de soga al cuello, eso mientras yo mismo empujaba la silla y me colgaba, pero es que no pude evitarlo y ahora saboreaba la exquisita boca de Vanessa Hudgens, mi secretaria, y no, no podía arrepentirme, no mientras seguía acariciando sus mejillas con mis manos mientras mi boca y la suya jugaban en un vaivén, era… sublime. No recordaba siquiera la última vez que sutilmente había besado de aquella forma a una mujer. Y cuando sus dedos se apoderaron de mi nuca me compuse de autocontrol para no llevarla contra la pared y con la mismísima ropa hacerla mía, más por el hecho de que ella estaba borracha. Fue entonces cuando sus ojos se abrieron, su boca abandonó la mía y la observé fijamente, no, ella no… y su expresión se relajó para seguidamente quedarse profunda y completamente dormida.— Increíble —Mascullé entre el asombro y la excitación por el beso anteriormente dado. Suspiré largamente negando con mi cabeza y sosteniendo el cuerpo de la morena con firmeza. Ahora debía recostarla y dejarla que durmiese. Me sentí terriblemente culpable en primera instancia, pues que ella se hubiese pasado de copas era en todos los sentidos mi culpa. Debí detenerla o simplemente tratar de abrir la puerta de su casa para que durmiera en la comodidad de su hogar y no conmigo deseando quitarle las prendas para así comprobar si su piel era tan dulce como sus labios, o tal vez si como besaba hacia el amor. Ahora la incertidumbre era catastrófica y yo podía entrar en un estado de desesperación en cualquier momento. Tomando su cuerpo como hacen los recién casado subí escaleras arriba colocando su cuerpo en la cama de huéspedes. Tentado a acostarla conmigo supe que era de todas las maneras inapropiado ¿Qué quería? ¿Qué Vanessa amaneciera acusándome de violador? Nada de eso. Así, de todas maneras controlaría todos aquellos impulsos de olvidarme de las reglas, el pudor y el respeto. Debía dormir en mi cama y ella bastante lejos de mí. 

Me estiré en mi cama y observé el reloj percatándome que faltaba poco para que amaneciese. Suspiré cerrando mis ojos e intentando conciliar un poco el sueño, unas horas servirían bastante y así fue como me dejé arrastrar por los brazos de morfeo. Una voz femenina retumbaba desde mis lejos y sentí que verdaderamente era un sueño. Intenté moverme pero mi cuerpo estaba exhausto. Fue entonces cuando unos dulces labios rozaron los míos y la voz esta vez estuvo más cerca. Las piezas encajaron y recordé que no estaba solo aquella mañana. Al abrir mis ojos me encontré una vez más con el rostro angelical de Vanessa.— Buenos días señorita Hudgens —Un momento. Fruncí el ceño y la observé fijamente.— ¿Señorita Hudgens? —Me levanté suavemente, sin intenciones se sobresaltarla.— Estoy seguro que la puse a dormir en el cuarto de huéspedes. No piense que… dios mío. No piense que soy un depravado o algo así. No sé como ha llegado hasta aquí —Expliqué rápidamente sentándome de golpe en la cama. Troné mi cuello sintiendo el cansancio irradiar mi cuerpo.— ¿Qué hora es? —Pregunté aun confundido por la situación.— Ya… ya la llevaré a su casa —Respondí levantándome de la cama y percatándome del pequeño detalle que me encontraba en bóxers 
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Re: ❝oh, can't you see? you belong to me❞

Mensaje por Diamonds el Mar Nov 22, 2016 3:53 pm


VANESSA HUDGENS.
Sonreí al ver cómo se levantaba de la cama, su rostro denotaba tanto cansancio que quise dejarlo dormir por el resto del día y sabía que no me molestaría en lo absoluto el poder dormir con él- Yo no pienso nada, señor Westwick. Sé que usted es un caballero y que no se atrevería a hacer algo -a pesar de que yo le rogara que lo hiciera, una sonrisa apareció en mis labios y llevé mi dedo a los mismos acariciándolos suavemente- S...sólo, ¿ayer ocurrió algo? siéndole sincera no recuerdo que hago aquí. Lo único que recuerdo es que quizá me excedí en el vino -solté una ligera risotada acomodando un mechón de cabello atrás de mi oreja, mordí mi labio inferior y me encogí ligeramente de hombros- Y de eso tengo plena conciencia porque tengo una migraña que me lo recordará todo el día de hoy -mis ojos se volvieron a encontrar con los suyos y sentí una electricidad recorrer absolutamente todo mi cuerpo por lo que me levanté de la cama casi de inmediato y alisé un poco aquel vestido que aún llevaba puesto...para mi mala suerte.- Tengo una idea, ya que usted aceptó darle asilo en su casa a una borracha a la cuál pudo haber dejado afuera de mi casa...como forma de agradecimiento le prepararé el desayuno, y no, no aceptaré un no por respuesta -guiñé mi ojo saliendo de la habitación para tomar mis cosas de la otra habitación, prendí mi teléfono y descubrí un aproximado de 20 llamadas perdidas de mi madre, marqué de inmediato el número de su casa y una vez que me contestó escuché su voz un tanto más tranquila.- Mami, ¿me estuviste marcando? -pregunté saliendo de esa habitación y deambulando por los pasillos tratando de llegar a la cocina sin perderme en esa enorme construcción "Sí, te estuve marcando porque el niño tuve temperatura toda la noche una vez más. Vanessa ésto no puede seguir así, debes llevarlo al doctor antes de que sea demasiado tarde" respiré profundamente tratando de no alebrestarme contra mi madre, yo sabía perfectamente lo que tenía que hacer con mi hijo; sabía que debía llevarlo al médico- Lo sé, sólo debo conseguir el dinero para poder hacerlo...o qué crees ¿que el hospital se pagará solo?. No madre, ya va a ser día de paga y por fin podré hacer uso del seguro de gastos médicos así que justo cuando sea el día lo llevaré ¿vale?, ¿cómo está él ahora? -pregunté adentrandome en la cocina y snriendo al ver el enorme espacio que tenía en éste momento para mí sola, acomodé el teléfono en mi hombro de forma que no se fuera a caer mientras buscaba un par de cosas en el refrigerador "Él está bien, logré conseguir un poco de medicina con la vecina. Está viendo caricaturas, ¿dónde estás?" una mueca apareció en mis labios cuando se me cayó un pimiento del cajón- Trabajando madre, te veo en unas horas -colgué el teléfono y me dediqué a cortar las cosas, vale, la cocina no era mi especialidad...esas cosas podríamos ecir que se las dejaba a Demi pero sabía defenderme. Realicé todo paso a paso como recordaba y corté un poco de fruta, tomé un poco del jugo de naranja que había en el refrigerador y acomodé todo en la mesa.

Una vez que acomodé su lugar me asomé por la puerta, toda la decoración estaba en su lugar y la casa estaba impecable, yo ni en sueños podría anhelar a tener mi casa de esa forma con mi pequeño diablillo corriendo por todos lados, sonreí ampliament al darme cuenta que la verdad no lo cambiaría por absolutamente nada- Señor Westwick, su desayuno está listo -alcé la voz ligeramente esperando que él me escuchara y me adentré en la cocina una vez más, recargando mi espalda en el borde de la estufa esperando a que llegara. Cuando su silueta se dibujó por la puerta mi sonrisa se ensanchó una vez más.- Ésta es mi forma de agradecerle el que no me haya dejado en la calle -solté una ligera risotada y mordí mi labio de forma nerviosa un par de veces- Una vez que usted se siente a disfrutar de su desayuno yo tomaré un taxi para poder irme a mi casa, muchas gracias por su hospitalidad. Lo veré el lunes en la oficina, jefe. Por cierto, es un omelette de verduras con queso, un poco de fruta picada y jugo de naranja -alcé mis hombros y solté una ligera risotada- Tiene comida en su refrigerador como para alimentar a dos familias señor! -musité haciendo una ligera mueca, yo sería completamente feliz si pudiera tener la mitad de esa comida en mi refrigerador
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