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You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Vie Oct 13, 2017 12:50 pm


DEMETRIA LOVATO.
A pesar de que Liam se refería a la peque Lys como “monstruito” no dejaba de ser tierno y de imprimir un amor tan dulce que hacía derretir mi corazón, era adorable, sus ojos prácticamente brillaban en la presencia de la pequeña de ojos claros. Salí de mi ensimismamiento cuando de los labios del casi gemelo de Liam salieron aquellas palabras. El tiempo que yo tenía acá, y nunca me había detenido a pensarlo, pero al escuchar a Liam sentí que mi presión bajaba levemente, por el simple hecho de que había perdido casi la noción de tiempo ¿10 meses? Aquello era demasiado, la verdad, eran muchos días en el exilio y estaba sorprendida de lo mucho que había cambiado durante aquellos meses. Si íbamos a algunos meses atrás solía reclamarle el hecho de sentirme asfixiada, pero con el pasar del tiempo había terminado acostumbrándome, entonces ¿Qué sería de mí cuando volviera a poner un pie fuera de aquello que se había convertido en mi castillo? Una especie de miedo surgió en mi interior. Reí de medio lado asentí con mi cabeza.— 10 meses es… bastante tiempo —Repetí observando a Chris quién parecía sorprendido, sin embargo me mantuve tranquila observándolo con una sonrisa en mi rostro y posterior observando a la dulce Lys en el regazo de su tío. La escena más tierna para mí nunca antes vista.

Entre bromas y una agradable conversación se nos fue el tiempo, tanto que siquiera me percaté del hecho. Chris en parte era muy distinto a los padres de Liam y por supuesto a su primo, los padres de Liam eran indiscretos y aunque les tenía muchísimo cariño no podía negar ese hecho: Eran entrometidos, y recordaba perfectamente la vez que prácticamente me había drogado para conseguir que hablara respecto a mi relación con Liam. En cambio Chris era más discreto y educado, manteniéndose al margen y se notaba a miles de kilómetros que Liam lo adoraba, aunque fuese demasiado cascarrabias como para admitirlo.

Me levanté cuando comenzó el protocolo de Chris para irse, tomando a la pequeña en brazos y junto con Liam tomada de la mano comenzamos a caminar rumbo a la puerta.— Pensé que se quedarían aquí, realmente me gusta tener invitados para cocinarles —Comencé diciendo con una tímida sonrisa observando al rubio hermano de Liam y este negó con su cabeza suavemente.— No me gustaría incomodarlos, igual estaremos en contacto todo este fin de semana y los vendré a visitar —Continuó. Me quedé inmóvil cuando Liam declaró que “Pasaríamos por ellos” al día siguiente, eso quería decir que saldríamos del departamento y observé a Liam muy seguro de sus palabras.— Entonces quedamos así. Envíame un mensaje de texto para esperarte fuera del hostal y no perder tiempo con el terrible tráfico de la ciudad —Sentenció sonriente.— Bien, un placer conocerte, Demetria. Nos vemos mañana —Apretó el hombro de su hermano y tras una breve despedida abandonó el apartamento.

Me quedé parada frente a él y llevé una mano a mi cuello para frotarlo suavemente.— ¿Pasaremos a buscarlos? —Pregunté aun sorprendida. Para mí salir significaban muchas cosas, más por aquello que aquél día había caído en cuenta, sin embargo no dejaba de causarme demasiada ilusión saber que podría respirar algo de aire fresco, que podría caminar más por aquél par de pasillos o del cuarto a la habitación. Pero hasta no escuchar la confirmación de sus labios no seguiría haciéndome ilusiones.— ¿Saldremos del apartamento? —Pregunté con cierto brillo en mis ojos acercándome a él y por inercia y costumbre rodeando mis brazos en torno a su cuello, lo observé desde aquella posición admirando aquél par de iris azules que me detallaban atento. Lo que acababa de presenciar era una completa revelación, aunque por supuesto no se lo haría saber, lo estaba disfrutando bastante y no quería que se cohibiera, así que me reservaría demasiados comentarios.— Lys es una niña adorable, con razón se ha robado tu corazón —Murmuré con una sonrisa arrugando mi nariz y llevándola a la suya para frotarla en un dulce beso esquimal dejando escapar un suspiro. Él sabía, por supuesto después de mi confesión el otro día que los niños formaban una parte importante en mi vida, que me encantaban y que tenía debilidad por ellos, aunque las circunstancias fuesen demasiado cruel conmigo. Por un momento lo observé, dispuesta a decirle lo que tenía días dándome vueltas en la cabeza, pero prefería no arruinar el momento. Tras negar con mi cabeza me separé de él sutilmente.— ¿Vamos a la cocina? Prepararé la cena —Continué con una media sonrisa. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Vie Oct 13, 2017 1:56 pm


MATT BOMER.
Estaba acostumbrado, definitivamente estaba acostumbrado a esta Barbara explosiva en la cual estaba presente. No me quejé, aunque si sentí cierta cólera, pero me contuve, por la misma razón de que no podía esperar menos de ella. Era su método de autodefensa y era uno que había terminado por conocer muy bien. Era hostil cuando se lo proponía, solo con la mera intención de no mostrar lo que verdaderamente sentía, lo que le afectaba, todo ese cuento de ser la chica ruda, de usar palabras como “arma” era la tapadera más grande y me mostré comprensivo, sólo porque doblegarle la carta significaría otro asunto difícil de manejar, ya le había dicho lo que sentía; Qué me tenía para ayudarla pase lo que pase. Y con eso sería suficiente, estaba en ella aceptar o desistir, aunque probablemente sería desistir, porque era demasiado terca, demasiado metida en el hecho de no hacer saber sus sentimientos y yo generalmente no podía batallar contra eso. Suspiré, porque era mi único método de relajación en su presencia, porque por supuesto quería besar, abrazar y susurrarle que todo estaría bien, que iba a protegerla y ayudarla, fuese cual fuese el problema, pero claro, probablemente eso significaría llevarme una cortada justo en mi yugular y la verdad, apreciaba mi vida. Tras abrir la puerta del auto y permitirle salir caminé junto a ella casi cuando intentó escapar de mí.— Te creeré —Le dije con una sonrisa de “no te creo”, pero que ayudaría a relajar el ambiente. Entramos a aquél Starbucks y pedí su desayuno favorito, mientras para mí sólo un café. Estaba seguro que aquello sería un día jodidamente largo.

Oh no, por supuesto que la idea de la infiltración era una tontería y no estaba seguro si era por el particular miedo que me generaba el hecho, ya habíamos vivido lo suficiente como infiltrados y por ahora no era algo que me llamase demasiado la atención, aunque estaba seguro que si resultaba la única opción tendría que asumir el papel, pero vamos ¡Era una locura! Y todos en aquél salón lo sabíamos, sobre todo Palvin y yo.— La infiltración no es algo que siquiera pueda considerarse. Cuando sucedió lo de la isla muchos supieron antes del allanamiento quienes éramos Palvin y yo, y estos mismos lograron escapar. Como George Costello y estoy seguro que él sigue moviéndose en el mundo de la prostitución —Espeté sudando frío, porque era un tema que disparaba todas mis alarmas. Me tranquilicé ligeramente cuando el teléfono sonó.

Cuando el moreno colgó asentí con mi cabeza observando a Palvin, sintiendo un profundo alivio porque nadie apoyara la tonta idea de la infiltración. Ante la orden tomé las llaves del coche y caminé junto a Palvin hacia el elevador.— ¿Ya te sientes mejor? —Pregunté mientras las puertas del elevador se cerraban, consciente de que ella probablemente querría golpearme por la pregunta que acababa de hacerle. Pero tonto no era, algunas veces sí, pero cuando se trataba de Barbara yo tenía como un jodido radar y este se activaba ante el peligro, como el hecho de saber que aquella visita había causado cierta hostilidad en relación con… No estaba seguro si el lugar, si Anastasia, si el caso. Me era confuso, pero algo pasaba y mí yo más entrometido no podía dejar de querer tantear y saber.

Tras un breve viaje en el auto hasta el barrio donde se encontraba el hotel que nuestra testigo Anastasia manejaba bajamos del auto para adentrarnos al lugar, repleto de olores extraños, sonidos inadecuados. Era un lugar tétrico, y me traía bastantes recuerdos de lo antes vivido con Palvin. Me detuve ante la recepción.— ¿Anastasia? —Pregunté, porque ni siquiera teníamos conocimiento de su nombre completo. No tenía del todo buena espina de lo que podía suceder, porque con aquél tipo de mundo todo resultaba incierto. Observé entonces a Palvin quien estaba a un lado mío y elevé mis cejas con cierta inseguridad ¿Qué podía decirle? ¿Qué podía hacer? Yo tampoco estaba del todo cómodo y estaba haciendo un esfuerzo casi sobrehumano para mantenerme a la raya de una actitud profesional.— Vaya, llegaron más pronto de lo que imaginé. Acompáñenme, iremos a mi oficina —Dijo la misma voz que nos había atendido aquella mañana, con su típico cigarrillo en la mano sin la más mera intención de apagar el molesto tabaco.— Cuando se trata del interés de los polis ellos siempre están aquí, jodiendo. Pero bueno, mis chicas están asustadas y quieren que atrapen a los asesinos ¿Conocen las condiciones? —Preguntó Anastasia dejándonos entrar en su oficina repleta de humo de cigarrillo, con una luz tenue y algo parecido a luces de neón, papeles regados y un olor terriblemente desagradable.— Sí, y usted conoce las nuestras —Espeté cruzándome de brazos y observándolo mientras ella se sentaba en su escritorio. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Vie Oct 13, 2017 3:38 pm

LIAM HEMSWORTH
Con un suspiro de resignación, causado por mi racionalidad dándose por jodida contra mi corazón, el cual brincaba en mi pecho después de tal cúmulo de desconcertantes emociones vividas aquel día, cerré la puerta del apartamento. Por supuesto esperando hasta que mi hermano y su pequeña mini clon atravesasen el ascensor si ningún problema; era un maniático de la seguridad de los míos y a pesar de todo acababa de tomar la peor decisión de mi vida. De seguro estaba sufriendo alguna peligrosa mutación para tal cambio de actitud.

-Es posible. -Suspiré, poniendo a continuación los ojos en blanco para, de nuevo, volver a suspirar dándome por rendido mientras pasaba mis brazos por su cintura sellando el abrazo. – Sí Demi, saldremos del apartamento. Mañana hará frío, así que no dudes un instante de que aprovecharemos eso para que vayas completamente cubierta de pies a cabeza. Y estarás todo el tiempo a mi lado. Y nada de irte a ningún lado si yo no sé donde estás. Aunque Lys salga huyendo porque haya visto alguna ardilla. -Como si de un verdadero militar a punto de emprender con mi pelotón la misión más importante de nuestras vidas, comencé a enumerar una extensa lista llena de normas y de prohibiciones hacia ella.

Debía estar jodidamente loco para pensar en sacarla de esta casa, más aún teniendo en cuenta las nuevas noticias sobre el caso. Más aun teniendo en cuenta que no tardaría demasiado en pasar un año desde que ella entró en el programa de protección de testigos. Lo que suponía una cosa; pasaba a convertirse en una potencial víctima. Estaba demostrado que el año solía ser la fecha que muchos malnacidos se marcaban para haber acabado con los “asuntos pendientes” que habían ido acumulando en ese año.  Y viendo como su caso no dejaba de crecer…ella era un claro punto de mira.
Sin embargo, había algo que me estaba tirando incluso más que mi sentido común en aquella situación. Aquel parque, situado a más de una hora de la ciudad, había sido el lugar en el que tanto mi hermano como yo pasamos largas horas muertas a lo largo de nuestra infancia.
No era un secreto que la infancia en una casa llena de rituales a la luna, de personas desconocidas llenas de abalorios que bailaban o de humos procedentes de velas e inciensos, no era el mejor lugar para que dos niños sacasen sus lecciones de matemáticas. Así que solíamos marchar allá y pasar las horas. Sin ser yo jamás un niño demasiado fan de los juegos infantiles…incluso debía de reconocer que en aquellos campos incluso había llegado a jugar al futbol o al balón prisionero. Y me moría por ganas de pasear de la mano de ella por esos lugares. -Si no me haces caso me enojaré. En serio. -Terminé murmurando sin poder evitar una sonrisa torcida ante su inocente gesto de frotar su nariz con la mía. -Lys es increíblemente trasto para su edad. -Concluí con un gruñido tratando de evitar el reconocimiento de que, efectivamente, la pequeña me tenía tan loco como a su propio padre.
Sin embargo, no dimos más vueltas al tema y apenas separándonos para caminar, nos dirigimos entonces hacia la cocina.  

Un año. Prácticamente un jodido año había pasado desde que ella había llegado a aquella casa revolucionándome cada rincón y burlando mis tan ansiadas barreras contra el mundo. La primera vez que propuso un solo cambio en la decoración la había mirado con sorna, casi riéndome de su disparatada idea. Actualmente…no había un solo recoveco de aquella casa que no tuviera una cosa fruto de la imaginación o de los pequeños detalles que había terminado comprando simplemente porque me recordaron a ella en algún instante.
Por no hablar de la cocina; la cual prácticamente era más de ella de lo que jamás había sido mía. Ni siquiera creía que pudiera encontrar una cosa concreta en ella sin antes preguntarle a ella. -Se acerca tu cumpleaños. ¿Cómo lo celebraste el año pasado? -Una vez que ambos llegamos en la cocina, la dejé en libertad para que ella, como pájaro feliz revolotease y comenzase a cocinar con su alegría habitual.
Aún no entendía como demonios una mujer, sinónimo de alegría, podía tan siquiera estar…enamorada…de un tipo como yo, el cual era incapaz de colocar con soltura una sonrisa.
Mientras tanto, tras agarrar una cerveza, me coloqué a un lado, mi mirada fija en su cuerpo de diosa. -Sabes que este año no podremos hacer nada más especial. Lo de mañana…supongo que será lo máximo que te puedo ofrecer. -Terminé murmurando, con un acostumbrado tono neutro que ocultaba los sentimientos de quizá, remordimiento, por no poderle dar lo que suponía ella estaba acostumbrada a vivir en cada celebración de su vida.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Vie Oct 13, 2017 5:00 pm


BÁRBARA PALVIN
Él me preguntó en el ascensor por mi actual estado de ánimo. Y mi única respuesta en aquellos momentos fue una afirmación de cabeza, con mi mirada completamente fija en las metálicas paredes del elevador. No hubo respuesta mordaz o cruel. No hubo gruñido ni siquiera mirada de advertencia.
Estaba completamente jodida y no hacía falta ser un fenómeno en psicología para ser consciente de cómo mi cuerpo comenzaba a responder a una amenaza inminente para mi autocontrol. Porque una amenaza era lo que yo sabía que en aquellos momentos se lanzaba contra mí. ¡Maldita sea! No era ni mucho menos una tonta niña incapaz de defenderse nuevamente; las riendas en aquella situación las tenía yo; era analítica, razonable y rozaba incluso la frialdad en mis actos. Era capaz de hacerle frente a aquello como tantas veces en mi cabeza había planeado.  
Respiraciones profundas. Mirada fija en un punto. Rostro pétreo.
Como un mantra me repetía a mí misma sin parar, obligando a mi mente a volver a centrarse como fuera en el momento presente. En el hombre de increíbles ojos azul cielo cuya fragancia me envolvía haciéndome sentir un falso estado de serenidad al que definitivamente no me podía aferrar. Debía de pensar en el caso por el cual ambos estábamos ahora montados en el automóvil, después de un agotador día, moviéndonos hacia uno de los malditos peores barrios de toda la ciudad, camino a encontrarnos con las dos últimas personas que menos me hubiera apetecido volver a cruzarme.
El auto quedó entonces aparcado a un lado del camino, próximo a una de las puertas traseras de aquel hotel. Apreté momentáneamente mi labio con mis dientes en una milésima de segundo antes de, como si llevase toda mi vida allí, abría yo misma la puerta de mi lado del auto. Esta vez gracias a dios sin encontrarme con el seguro para niños. -Vamos. Tenemos un montón de papeleo en la oficina como para perder el tiempo más aún por aquí. -Le murmuré con una tranquila y sosegada voz, demasiado tranquila y serena mientras casi sin esperarlo comenzaba a andar hacia la puerta hasta la misma recepción. El lugar era desagradable hasta un punto insospechable; ambos habíamos estado infiltrados en una de las misiones más negras en relación al narcotráfico y a la explotación sexual…y aun así, no recordaba haber vislumbrado un sitio tan denigrante nunca.
Y hablando de denigración. La rubia platino de la mañana hizo su aparición en la sala, vistiendo el mismo vestido que hoy en la mañana, con excepción de la actual ausencia de medias de rejillas que al inicio del día portaba. Y siendo la misma zorra que había quedado en mi recuerdo. -A usted le interesa tanto que lo atrapemos como a nosotros. No nos está haciendo ningún puto favor. -Increíblemente firme había aguantado sus primeras frases e incluso había seguido su rostro de humo hasta una pequeña habitación situada a un lado de la entrada sin cuestionarle y sin inmutarme. Sin embargo, y por mucho que sintiera en aquellos momentos la presencia de Matt incluso más cerca de mí de lo que él acostumbraba, en aquellos momentos ya hubo una línea que inconscientemente comencé a rozar. No debía perder los malditos nervios con ningún testigo y evidentemente lo había hecho. Respiré hondo girándome para simular una rápida inspección mientras me obligaba a mí misma a volver a llegar a mi estado de natural indiferencia de nuevo.  

La rubia se limitó entonces a sentarse en su escritorio, completamente ajena a mi respuesta mientras dirigía su mirada entonces únicamente al moreno. -Por supuesto que las conozco. Queremos ayudar. -Siguió hablando mientras se recostaba en el gran sillón. -Mis chicas acabarán con sus clientes a las 22:30h en su mayoría. Les daré las llaves de la habitación 230; ellas irán acudiendo ahí y les contarán. No puedo darles más de media hora aquí, lo peor que nos vendría en el negocio es que se corra el bulo de que tenemos polis merodeando nuestras instalaciones. -siguió hablando entonces ella, mientras sacaba de un cajón de la mesa una llave con un gran llavero en forma de borla roja. -Será suficiente. Gracias. -Murmuré sintiendo un ligero cortocircuito en mi mente. E irguiendo incluso más mi espalda.
-¡Ah, por cierto agente! Desabróchese un par de botones de la camisa y enseñe el ombligo. Ninguna de mis chicas iría así vestida. Y mucho menos llevaría un moño tan apretado. No es favorecedor para los clientes. No se tarden mucho…mi esposo quiere hablar también con ustedes.
-Terminaremos en media hora. -Fue lo único que murmuré acercándome a agarrar la llave de encima de la mesa y agarrando en mi mano opuesta el brazo de Matt para salir de aquella habitación llena de humo. Botones, camiseta y pelo. Comenzó a enumerar mi cabeza mientras inconscientemente mi mano se mantenía fija y apretando con fuerza el brazo de él; necesitándolo.  
Se supone que debíamos “fingir” únicamente de camino a la habitación ser una pareja que literalmente iban a follar a cambio de una cantidad monetaria. No resultaría tan raro que yo caminase agarrada a su brazo como si la vida me llevase en ello. Más aún cuando sabía que si en aquellos momentos lo soltaba, todo podría irse a la mierda.

Solo media hora. Media hora ahí metida realizando profesionales interrogatorios tanto a las muchachas como al esposo de la rubia platino. Media hora interpretando mi más increíble actuación. ´Podía hacerlo y lo sabía. Lo que después pasase…sería otra historia.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Vie Oct 13, 2017 5:27 pm


DEMETRIA LOVATO.
No podía esperar menos del oficial de policía, mientras él enumeraba la lista de cosas que haríamos y lo que no, porque era muchas reglas y era consciente de que todo él me lo decía por seguridad, porque después de todo era su trabajo. Asentí con mi cabeza lentamente aun con mis brazos en torno a su cuello y acariciando con suavidad el cabello que llegaba hasta su nuca.— Supongo entonces que tu escogerás mi vestimenta, y tranquilo, no me despegaré de ti. De hecho, no tengo planes de soltarte ni un segundo ¿Un paseo romántico con toda esa naturaleza? Mmmh, suena como nuestra primera cita formal —Murmuré con diversión, sólo para disipar la tensión que “salir de casa” suponía. Por otro lado yo no sabía cómo sentirme del todo al respecto, porque seguía ligeramente pensativa ante el hecho de que sí, tenía casi un año donde apenas había salido contadas veces, y la última había sido hacía ya bastante tiempo. Todo iba a salir bien, el parque estaba a las afueras de la ciudad, era un lugar apartado y casi solitario, donde ¿Quién iba a imaginar que yo podría estar? No es como si los que andaban detrás de mí rastro fuesen precisamente allá en mi búsqueda. Claro, aquello no sería algo que yo le diría a Liam en lo absoluto. Él ponía sus reglas y yo las seguía, ya bastantes peleas habíamos tenido por el simple hecho de que yo generalmente lo desobedecía y Jesús, yo quería que todo se mantuviera en absoluta perfección.— Prometo seguir todas tus ordenes, capitán —Susurré risueña. Oh, y por supuesto él no iba a admitir que aquella pequeña niña era su debilidad, pero yo no atacaría su susceptibilidad, era agradable admirarla desde afuera.

Cuando ya nos encontramos en la cocina me dirigí entonces a la alacena para ir en busca de mis ingredientes para comenzar, como de costumbre a preparar la cena. Mientras colocaba los asuntos sobre el mesón lo observé por el rabillo del ojo y lo siguiente que sus labios pronunciaron me dejaron en cierto desconcierto. Mi cumpleaños, él lo había recordado y yo ni siquiera tenía idea.— Creo que no recordaba mi cumpleaños —Murmuré elevando mi mirada hacia él parpadeando y recordando entonces mi cumpleaños hacia un año, embocé una sonrisa nostálgica.— ¿El año pasado? Pues, salí a comer con algunas amigas, algo sencillo y luego mis padres me hicieron una linda sorpresa en el restaurante italiano de uno de sus amigos, algunos familiares, amigos y tuve la indecencia de ponerme ligeramente ebria —Relaté riéndome ante este último dato poniendo una mano en mi rostro.— Recuerdo que bailamos, rompimos una piñata, hicimos juegos tontos con chupitos. La verdad me divertí mucho. —Continué mi relato con una sonrisa en mi rostro, sintiéndome evidentemente nostálgica. Suspiré escondiendo un mechón detrás de mí cabello. Recordaba aquello con mucho cariño, había sido un momento único y no lo iba a esconder, me gustaba tener aquellos recuerdos donde todo parecía perfecto, donde la sombra de ser una testigo protegido no me arropaba. Porque si bien yo era feliz al lado de Liam… extrañaba a mis amigos, a mi familia y sobre todo estar rodeada de personas.

Emití un suspiro mientras lo escuchaba, aquél tono neutro que me confundía ligeramente. Me encogí de hombros en respuesta.— Ni siquiera recordaba mi cumpleaños, Liam. Así que no tienes por qué preocuparte —Murmuré con una sonrisa mediana. Dejé a un lado lo que estaba haciendo para acercarme a él y posicionarme frente a su cuerpo. Esto no era su culpa y el hecho de tener reglas tampoco, sí que, no podíamos hacer nada al respecto. Las cosas así estaban y yo estaba acostumbrada al hecho. Debía aceptar el hecho.— Escucha. Realmente no le des relevancia a esto ¿Sí? No importa si vamos a ese parque o si pasamos todo el día aquí comiendo pasta carbonara y un par de dulcitos de leche hechos por mí o tal vez viendo películas de terror mientras nos besamos y luego acabamos haciendo el amor en el sofá —Comencé diciendo mientras pasaba mis brazos por su torso y lo abrazaba contra mí, porque sentirlo cerca era la sensación que necesitaba para olvidar toda mi nostalgia y sentirme viva entre tanta desolación, él literalmente era la única cosa que me mantenía con ganas de seguir luchando, ansiando que algún día aquello acabase y fuésemos libres de vivir nuestro amor a todo dar.— Lo que quiero decir, mi amor, es que mi cumpleaños será especial siempre y cuando te mantengas a mí lado. Sin importar que. —Sentencié con una media sonrisa antes de ponerme de puntillas y besar con delicadeza sus labios. Me moví para separarme sutilmente de él y regresar a mi labor de la cocina, haría de aquellos pastelitos salados que él amaba y disfrutábamos en la terraza mientras observábamos la ciudad. Eran pequeñas cosas que al final del día me terminaban encantando.— Lo único que te podría pedir sería una botella de vino, y si me permites embriagarme un poco, oh! —Bromeé negando con mi cabeza divertida. Todos sabíamos que había pasado la última vez que me había embriagado. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Vie Oct 13, 2017 7:59 pm


MATT BOMER.
El ambiente era pesado, mucho más incluso de lo que estaba acostumbrado cuando se trataba de un interrogatorio, la mujer de cabellos platinados era hostil como si verdaderamente le causara molestia estar en nuestra presencia, pero no podía esperar menos, nosotros no podíamos estar más desagradados que ahora. La situación era incomoda y su actitud más aun por lo que me mantuve impasible observándola y esperando que ella terminara de acotar la condición en la cual se llevaría  cabo el verdadero interrogatorio.— Le aseguro que media hora será mucho más que suficiente —Inquirí con mis dientes apretados y por un instante observé a la castaña quién se encontraba en un estado de descolocación que sí, me generó aún más intriga. Vamos, une las piezas, pero no parecía tan obvio para mí, así que decidí, por aquél instante desistir y concentrarme por supuesto en el interrogatorio que se avecinaba.— Agradezca que estos polis están aquí por un caso de asesinato y no precisamente por lo que su local, claramente ilegal destaca. Cuide su boca, Anastasia —Contesté con hostilidad mientras caminaba hacia la puerta junto con Barbara para comenzar a caminar rumbo a la habitación. La mano de la castaña estaba enteramente aferrada a la mía haciéndome sentir una especie de sensación que tenía demasiado tiempo sin experimentar. Por supuesto que ella no desabotonaría ningún botón y haríamos aquello más rápido de lo que esperábamos. Sostuve su mano que estaba apoyado en la parte interna de mi codo dándole así la seguridad y protección que ella aparentemente buscaba, era eso o ella me golpearía, pero no podía esperar menos. Al entrar a la habitación cerré la puerta y busqué de arreglar una especie de sal de interrogatorios improvisada. Con las sillas del buró frente a la cama y una mesa de noche como escritorio. Saqué mi libreta y posterior a ello observé a Barbara,— Es un lugar repulsivo, lo sé —Sentencié elevando mis cejas y observando aquella habitación llena de… pecados infernales.

La puerta sonó mostrando a la primera chica, y así fueron pasando una tras otra dando sus breves e incompletas declaraciones.— Hace algunos años hubo un tipo… desarrollaba la necrofilia y asesino a muchas chicas como yo, para luego acostarse con ellas —Murmuró aterrada una pelirroja de ojos grises. Observé a Palvin elevando mis cejas y suspirando levemente.— Nuestro asesino no violaba a las víctimas. —Inquirí para generarle ¿tranquilidad? Ella salió de la habitación posterior a eso. La siguiente era una morena, de cabello tan largo y lacio, vestimenta brillante y ojos tristes. La ultima característica era demasiado común en aquél lugar, aunque unas estaban allí porque querían otras no tanto, no por cuestiones de voluntad, sino por cuestiones de necesidad.— Christille, la última chica asesinada era mi mejor amiga —Comenzó diciendo con un evidente nudo en su garganta.— Ella tuvo un novio, Adam Murray. Hace un año ella terminó con él, antes de llegar aquí, necesitaba dinero y decidió que lo mejor era desligarse de él. Él parecía estar obsesionado con ella. Juró matarla —Prosiguió la chica agachando la cabeza y soltando un sollozo.— Sé que fue él, y sé que mató a las demás para simular ser un asesino en serie —Espetó con dolor. Anoté en mi libreta su declaración y cuando ella abandonó la sala tomé el teléfono para llamar a Esposito.— Tenemos un posible sospechoso, Adam Murray —Finalicé.

Luego de al menos diez breves interrogatorios observé a Palvin.— Creo que tenemos suficiente y ya me estoy sintiendo un poco hastiado de estar aquí —Inquirí con incomodidad mientras me levantaba de la cama y colocaba todo en su lugar, fue entonces que la puerta se abrió sin previo aviso, mostrando a un hombre alto, de cabello negro con ligeras canas, facciones duras: El esposo de Anastasia.— ¿Tan pronto se van los polis? —Murmuró con sorna observando directamente a Palvin quién en ese momento abrió sus ojos como cordero. El tipo sí, daba miedo. Aclaré mi garganta.— Nuestro trabajo aquí ha terminado —Continué mientras me aproximaba a Barbara y me colocaba a su lado, cerca de su cuerpo aparentemente más vulnerable que antes.— ¿No querrán quedarse un poco más? Quizás alguna putilla quiera lanzar algún otro dato —Espetó con aquella sonrisa socarrona que me colocaba en un posición desconocida.— No hay más datos. Nuestro trabajo aquí ha terminado —Espeté con voz ruda mientras él reía y regresaba su mirada a Barbara.— Bonita compañía, oficial. No sabía que a los policías le daban tales caramelitos para tratar casos ¿Detective Palvin? —Inquirió tanteando el nombre de la castaña.— Con permiso, debemos retirarnos —Finalicé mientras nos aproximábamos a la salida.— Eh, detective. Sabe que siempre podemos tener un lugar para usted en este sitio… Pienselo. Se divertirá —Guiñó su ojo a Barbara y decidí que sea lo que sea que él intentase decir no nos importaba. Le entregué las llaves.— La fiscalía ignorará los hechos realizados en este prostíbulo por la ayuda otorgada en el caso. Pero no pisen en falso, hasta aquí siento la cocaína —Espeté con los dientes apretados antes de tomar el brazo de Barbara y darme la vuelta para abandonar el lugar. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Sáb Oct 14, 2017 12:14 pm

LIAM HEMSWORTH
-Es tu cumpleaños igualmente. -Le murmuré encogiéndome de hombros y dándole un pequeño trago a mi cerveza, para, a continuación, volver a clavar mi mirada añil en ella. -A ti te gusta celebrar tus cumpleaños. -Terminé entonces pensativo aquella frase, sin molestarme en explicar a que se debía; pues definitivamente no iba a ser capaz de hablarle tan casualmente del remordimiento que en aquellos momentos me azotaba. Joder, ella llevaba aquí conmigo 10 meses, había tratado con casos en los que pasado el año bajo mi supervisión los testigos habían seguido protegidos a manos del estado otros tantos años más. Sin embargo, nunca antes había observado aquello desde una vista no profesional, ni mucho menos había sentido esa rabia recorriéndome. La pequeña diosa maya definitivamente me estaba afectando a niveles no comprensibles para mi racional mente.
-Y no trates de engatusarme para que no me dé cuenta de ello, Demetria. -Le gruñí cuando ella se movió hasta rodear mi torso con sus manos y dejar un suave beso en mis labios. Beso que inmediatamente consiguió despertar mis 5 sentidos mientras respondía rodeando también su cintura con mis brazos. Eso solo bastaba, su presencia a mi alrededor…y yo ya me convertía en el mayor esclavo del deseo de la maldita faz de la tierra. -A veces simplemente, las cosas no son un cuento de hadas y no pasa nada porque te enojes por ello. Supongo que ya has aprendido eso. -Complementé ahora ya sí mi breve discurso, incapaz de refrenar aquellas palabras.


(…)

Como ya venía siendo uno de nuestros pequeños rituales, ella terminó de preparar la cena mientras yo coloqué todo en la mesa de la terraza y ya entre risas y pequeñas indirectas sexuales, al más nuestro puro estilo, cenamos y nos marchamos a la cama. Donde hicimos el amor y nos quedamos dormidos con nuestros cuerpos enredados y desnudos. Y completamente perdidos ante el cúmulo de fuegos artificiales que solo nosotros sabíamos crear.


(…)


-Arriba nena. -Ya a la mañana siguiente, casi apenas con los primeros rayos de luz inundando la habitación, me desperté, duché, hice mis ejercicios rituales y ya posteriormente me volví a deslizar bajo el calor de las sábanas donde mi diosa se encontraba todavía perdida entre los enredos de Morfeo. Siendo consciente entonces de la belleza incalculable que en aquel momento ella desprendía a los cuatro costados, y todavía sin insistirle para hacerla despertar, agarré mi celular del bolsillo trasero de mi pantalón, y en un impulsivo anhelo dejé plasmada tal idílica imagen en la memoria del aparato. -Tienes razón, quedémonos todo el día en la cama haciendo el amor. Que le zurzan a mi hermano. -Murmuré en un tono de broma, que ciertamente en aquellos instantes no me importaría hacer realidad, guardando mi celular de nuevo en su sitio y aprovechando mis palabras para dejar pequeños besos en su cuello y en el valle de sus senos, ya descubiertos tras haber deslizado la sábana por ellos. -10 minutos nena, o vengo a por ti y no salimos. -Terminé mencionando en voz alta, mientras haciendo uso de toda mi formación militar me levantaba apartándome de ella y dirigiéndome hacia la cocina, donde un desayuno preparado por mí, nada que ver a su increíble don culinario, nos esperaba.


(…)

Desde el mismo momento en el que ambos, agarrados de la mano, cruzamos el umbral de la puerta de mi departamento, pude ser consciente de cómo el aire a mi alrededor había comenzado a pesar como si de 100kg se tratasen. Gracias al frío otoñal, ella no destacaba con su gorro y bufanda y definitivamente el camino hacía mi auto, situado en el garaje del edificio, sería más seguro que andar por el mismísimo despacho del presidente. Pero aun así estaba jodidamente tenso.
Porque un maldito runrún no dejaba de golpear mis sentidos haciéndome temer por ella a cada instante. Y haciéndome desear cargarla de nuevo sobre mis hombros y como un maldito hombre de cromañón llevarla de nuevo a la casa. -Repíteme todas las normas que acordamos. -Mientras la puerta del garaje se abría y yo colocaba unas gafas de aviador sobre mis ojos, mi mano fue a parar a su muslo, apretando este ligeramente en un gesto que no pude evitar. Mi mente me llevaba por una dirección recta y analítica; mi maldito cuerpo y pecho tan solo querían asegurarse de que ella estuviera segura…y feliz.
A las 7am en punto, tal y como acordé con mi hermano, ambos estábamos parados en el coche esperando en la puerta del hostal a que mi hermano y su pequeña criatura hicieran su aparición. Lo que inevitablemente hizo surgir un comentario en mi cabeza. -Ah, por cierto. Hasta ayer fui consciente de todo el tiempo que llevabas aquí conmigo, quizá estaría bien que volvieras a ir a alguna consulta de…

Sin embargo no pude acabar mi frase, pues segundos después, mi hermano y Lys ya estaban entrando en el automóvil.
-Perdón por el retraso. Lys decidió tirarse a la bañera después de estar completamente vestida para agarrar una muñeca.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Sáb Oct 14, 2017 2:39 pm


BÁRBARA PALVIN
El interrogatorio marchó con increíble rapidez. Nada sorprendente teniendo en cuenta la incomodidad de cada una de las chicas que entraban a la habitación y que parecieran querer sacarse aquello en el menor tiempo posible. Algunas de ellas aparecían con una férrea máscara de dureza que claramente sus ojos no demostraban…otras directamente se derrumbaban ante una mínima oportunidad de poder hablar con alguien acerca del miedo que las corroía desde el primer asesinato. Tres compañeras habían sido brutalmente asesinadas y, hasta aquel momento, el mundo había seguido girando sin que nadie tomase riendas para ayudar.
-Si recuerdas algún dato más de aquella noche, nos podría ser muy útil. No tenemos porqué reunirnos aquí si quieres hablar más. -Susurré agachándome a la altura de la morena hasta que solo ella me pudo escuchar, por primera vez mi boca dejando salir lo que sentía antes de que mi cerebro de agente policial se activase para cortar aquella desbaratada sugerencia hacia la muchacha.
Era completamente ridículo verme a mí misma compadeciéndome de un miedo ajeno… más que ridículo era bochornoso. Pero así me hallaba en aquellos instantes. No era un secreto que bien gustosa me hubiera gustado pararme en el mismo lugar que ahora ocupaba la morena de pelo lacio y haber soltado, aunque fuera por unos instantes, el nudo que se atoraba en mi garganta. Había actuado de forma torpe durante los interrogatorios y lo sabía, le había dedicado mis mejores miradas acusadoras a las muchachas que parecían imitar en forma de ser a Anastasia y había dejado que fuera en su totalidad Matt el que llevase la voz cantante en todas las preguntas. Pero, la realidad era que solo quería irme de allí de una vez antes de que el temblor/descontrol de mis manos, ya imparables por mí solo, comenzase a evidenciarse en el resto de mi cuerpo.

-Vámonos, por favo…-Mis palabras murieron entonces junto con todo el color de mi cara en cuanto la puerta volvió a abrirse y entonces el hombre que hacía más de 10 años no veía cruzó el umbral. Manteniéndose exactamente igual que en mi recuerdo. Más viejo, los estragos de aquella vida de mierda cruzando por las líneas de expresión por su cara…pero definitivamente perpetuando esa mirada del demonio.
Un sudor frío recorrió entonces mi espalda, haciéndome sentir por un instante la misma soledad que había sentido cada una de las veces que había estado con aquel hombre. La oscuridad de nuevo sobre mí, otra vez la ansiedad de estar sola sin nadie que me ayudase…otra vez la vulnerabilidad de estar yo sola defendiéndome contra él.
Mi mano se movió en un acto reflejo directamente hacia la parte trasera de mi espalda, en busca de mi arma, que malditamente no encontré ahí. Mierda, ni siquiera podía recordar el maldito lugar en el que había dejado el arma…
Mientras como si de un pequeño fogonazo se tratase, la presencia de Bomer se hizo presente en mi campo visual. Y me sacó de aquel pequeño armario de oscuridad. Haciéndome reaccionar ante la gran locura que habría estado a punto de hacer.
Carraspeé a continuación en una maniobra de disimulo, llevando entonces mi mano hacia el bolsillo delantero de mi pantalón y desviando mi mirada del hombre más mayor, directamente centrándome entonces en el pecho de Matt, como si aquel lugar fuera alguna especie de santuario de protección. -Oficial Palvin -Corregí entonces a quien yo sabía se llamaba Anthony, completamente ignorando el resto de comentarios repugnantes que él había recitado antes de llegar a mi nombre. Ignorando o más bien siendo incapaz de defenderme ante ellos. Me había jurado y perjurado no reaccionar un ápice a la presencia de aquel hombre, pero a decir verdad también me había jurado jamás volver a mirar a Matt Bomer como si este fuera el único lugar en que el necesitaba estar en este mundo. Y nada de eso se estaba cumpliendo aquella tarde.
Mi mirada se clavó un segundo después en el de los ojos castaños, justo en el momento en el que, como otras tantas veces, él me guiñó divertido un ojo. Y de nuevo la ansiedad volvió a resurgir.

Lo siguiente que recuerdo es simplemente ambos saliendo de la habitación juntos. Matt agarrando mi brazo y conduciéndome a través de los pasillos hacia el mismo sitio en el que hacía ¿horas? ¿minutos? habíamos aparcado el automóvil, solo que esa vez encontrándolo rodeado por profunda oscuridad. Oscuridad que siguió aumentando el profundo peso que entonces parecía inundar mis pulmones haciendo que cada vez mis respiraciones fueran más difíciles. Las manos me temblaban y mi cuerpo en ese momento estaba tan frío que no dudaría de que podría congelar un lago entero si me bañase en él. -ABRE -Murmuré justo a mi llegada a la puerta del copiloto, casi gritando de nuevo esa orden cuando sentí a Bomer tras de mí viniendo a ayudarme. -ABRE LA PUTA PUERTA BOMER Y VÁMONOS DE AQUÍ.
No sé si finalmente fue él el que abrió, o si quizá fui entonces yo la que lo hizo. Mis respiraciones eran demasiado dificultosas para asegurar todo el oxígeno que necesitaba en el cerebro. Solo sé que minutos después ambos estábamos dentro del automóvil y él estaba arrancando saliendo de aquel sitio.

Y entonces, cuando supe que estaba lejos de nuevo, en la seguridad de estar a su lado, no hubo más escudos en pie, no quedó resto de cordura y definitivamente mi mayor esfuerzo entonces no estuvo dedicado ni mucho menos en mantener mi frialdad contra él.
Doblé mi espalda, agarré mi cabeza con ambas manos y justo cuando las luces de las farolas de la carretera de salida a la autopista iluminaron el interior del automóvil hundí mi cabeza entre las rodillas. …y empecé a hiperventilar.
Debía respirar, calmadamente. Me sabía bien aquel mantra; no era como si de repente me encontrase con una nueva situación en mi vida. Podía hacerlo yo sola como muchas tantas veces… solo debía concentrarme…

No podía sola.

Estaba hundiéndome más incluso que las veces que había sentido esto mismo en los últimos años. Mi garganta cada vez se cerraba más y el frío helador cada vez calaba más mis huesos.
Hasta que de repente sentí una mano acariciando mi espalda mientras el coche dejaba de moverse y aparentemente quedaba ¿a un lado de la carretera?
Fue tan extraño ser capaz de percibir apenas un resquicio de lo que estaba pasando más allá de mi ataque que ni siquiera fui capaz de analizarlo en el momento en el que levanté la cabeza y clavé mi mirada en él.

Estaba ahí, era él, era mi Matt Bomer. Mi Bomer. Y jodidamente él se sentía como un maldito salvavidas. Era él o ahogarme y lo sabía. Lo necesitaba. Así que me lancé a él.

Supongo que en otra ocasión hubiera lanzado una advertencia al aire aclarando que nada de eso significaba nada…sin embargo, no dije nada cuando me deslizaba en el asiento hasta él, cuando me sentaba a horcajadas mientras mis respiraciones continuaban siendo irregulares y mientras mis ojos, ligeramente vidriosos, se clavaban en él. Me limité a pedirle aquello con los ojos, rogando porque él no fuera a apartarse de mí o fuera a soltar alguno de los estúpidos comentarios que si estuviéramos en la situación contraria seguramente yo haría.
Y cuando él pareció no hacerlo me incliné de nuevo, solo que esta vez no sobre mí misma. Esta vez desabroché su camisa en completo silencio con mi mirada clavada en la suya, después rodeé su cuerpo con mis manos para finalmente , tal y como llevaba tanto necesitando, hundirme en su pecho tomando sus latidos cardíacos como ritmo para mis descontroladas respiraciones y su calor como propio calentador de mis helados huesos.

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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Dom Oct 15, 2017 5:26 pm


DEMETRIA LOVATO. 
Estaba fundida en un profundo sueño, donde mi mente se encontraba en una particular paz. Era inevitable cuando me encontraba entre el sueño y la consciencia recapitular lo vivido hacia tan sólo horas, como todas las noches, después de hacer el amor con Liam, donde cada fibra de mi ser me recordaba las muchas maneras que teníamos de amarnos. Aquél cumulo de emociones me fundía en la tranquilidad, segura de que no importaba cuánto tiempo más estuviese ahí encerrada, sabía que era por mi seguridad y que él, él no permitiría que nada me pasase, que él estaba para cuidarme y por supuesto: Para quererme. Él había dicho algo verdaderamente cierto la noche anterior y es que no todo era un cuento de hadas y que estaba bien quejarme, pero ¿Cómo podía quejarme? Estaba aquí por mí propio bien y estaba segura que él día que todo acabase y pudiese ser más libre sería exactamente mi cuento de hadas. Me mantenía en una posición increíblemente positiva y nada ni nadie cambiarían aquello.

Me encontraba quizás un poco más cerca de la consciencia que del sueño cuando sentí un cuerpo hacerse presente en el colchón, un cuerpo que me había abandonado aquella mañana, pero yo estaba demasiado cansada como para seguirlo. Me acurruqué en la almohada al escucharlo rehusándome a abrir los ojos.— No quiero ir a la escuela —Murmuré adormilada mientras hundía mi rostro en la almohada, risueña usando aquella típica frase de no querer levantarme. Reí levemente ante su afirmación removiéndome en la cama y sintiendo entonces sus húmedos labios sobre mi cuello y posterior mis pechos. Abrí mis ojos lentamente y lo observé entretenido.— ¡Qué manera de tentarme! —Inquirí con una traviesa sonrisa, porque la verdad no era tan mala idea, pero no podía perder la oportunidad de salir por un momento de aquellas cuatro paredes, más aun a un lugar tan espacioso y natural, estaba segura que me iba a hacer bien y cuando observé su rostro supe que él inconscientemente compartía mi idea. Asentí con mi cabeza y me deslicé fuera de la cama cuando él anunció que tenía diez minutos para arreglarme. 

(…)

Era cierto que con la llegada del otoño debía estar más cubierta al frío, pero sabía que también el uso de la bufanda y el gorro era un afán de proteger mi rostro. Estaba nerviosa, no iba a negarlo, y no porque me sintiese desprotegida o algo por el estilo, sino porque estaba a punto de salir de casa después de mucho tiempo, quizás era una especie de síndrome, pero la calle y las personas podían generarme cierta sensación de… No sabía describirlo. Pero tenía que atreverme, era un paso a la libertad, tal vez por un día y debía disfrutarlo. Liam en cambio, aunque quería ocultarlo estaba más nervioso y lo podía notar en sus ojos azules calculadores, como si no lo conociera lo suficiente.— Que guapo te ves, oficial —Susurré tomando su mano que se posó en mi muslo mientras él se colocaba las gafas de aviador y lo hacía lucir absurdamente atractivo. Mantuve mi mirada fija en él mientras se deslizaba fuera de garaje del edificio.— Estaré todo el tiempo a tu lado. No iré a ningún lado sin ti o sin anunciarte antes. Nunca quitarme el gorro, bufanda o abrigo. Y aunque Lys corra detrás de una ardilla no ir tras ella, evidentemente no dejarme influenciar por ella —Finalicé con una media sonrisa enumerando las reglas que mi oficial de policía me había indicado. Apreté con suavidad la mano que aun reposaba en mi muslo y luego acaricié sus nudillos.

Salir y observar la ciudad desde el auto me generaba una infinita sensación de sosiego, me mantuve en silencio observando la ciudad y segura de que amaba cada detalle de ella, la había extrañado, había añorado volver a recorrerla. Cuando nos detuvimos frente al hostal elevé mi mirada hacia Liam quién comenzó a hablar.— ¿Consulta? —Pero no pudimos terminar la conversación cuando la puerta trasera se abrió mostrando a Chris y a la pequeña Lys.— Hola princesa —Anunció Lys con una amplia sonrisa después de la explicación de su padre.— Hola tito —Prosiguió y sonreí ampliamente girándome para observarla mejor.— Hola preciosa ¿Cómo estás hoy? Entonces… te has caído en la bañera —Pregunté risueña tomando su mano para dejar un dulce beso y ella rió avergonzada.— Fue un accidente. —Y sonreí encantada.

Cuando aparcamos el auto en el estacionamiento finalmente puse mi pie fuera del auto, un lugar distinto al estacionamiento, o al apartamento, se sintió como un respiro puro y suave, como si el aire estuviese cargado de cosas positivas. Suspiré tomando la mano de Liam y le sonreí tímidamente.— Estoy contenta —Susurré poniéndome de puntillas para besar su mejilla con dulzura. Sacamos de la maleta del carrro aquella cesta con comida que había preparado, todo un banquete hecho por mí para compartir un picnic, Lys llevaba una pelota y una muñeca en su otra mano. Cuando pensé que tomaría la mano de su padre se aproximó a tomar la mía.— Ya sabemos quién es su persona favorita ahora, te reemplazaron “tito” —Inquirió Chris divertido mientras los cuatro comenzábamos a caminar rumbo al interior del parque. El aire era tan fresco y el día estaba tan espectacular que sólo quería correr y arrogarme en el césped tal niña de cinco años.— Princesa Demi ¿Me puedes hacer una trenza como la que tu llevas en tu cabello? Mi papi sólo me sabe hacer coletas —Murmuró observándome con un puchero y asentí con dulzura.— Claro que sí, mi amor. Tan pronto nos sentemos te hago una trenza preciosa, además, tito te buscará algunas flores y las colocaremos en tu cabello tal rapunzel ¿Qué dices? —Pregunté risueña y ella aplaudió contenta. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Dom Oct 15, 2017 7:07 pm


MATT BOMER.
Para mis años de servicio había pasado por una serie de situaciones que para mí, definitivamente eran difíciles de explicar o que no entendía en su totalidad, de las cuales siempre solía pedir sin cesar explicaciones, buscando saberlo todo porque eso era simplemente la manera en que sabía hacer las cosas. Sin embargo la posición en aquél momento era absolutamente diferente, porque no estaba del todo seguro de cual podía ser la razón. Cuando llegamos al auto mientras sacaba las llaves de mi bolsillo delantero observé y escuché a la castaña quién con desesperación me pedía que abriese aquella puerta. Su pecho subía y bajaba, mi mirada era un cumulo de emociones y habían un sinfín de cosas que no entendía, en la vida en general, pero aquella tarde me encontré aún más aislado. Sólo fui capaz de quitar el seguro y subir posteriormente al auto, entendía solo una cosa: Debíamos salir cuanto antes de aquél lugar. Así que el sonido del motor rugiendo mientras abandonábamos el barrio fue suficiente. El paso a la autopista fue inmediato y ahí todo comenzó a revolucionarse.

El cuerpo de la castaña se flexionó y apreté mis manos del volante con cierto temor ¿Qué ocurría? ¿Por qué su respiración estaba tan acelerada? ¿Por qué estaba hiperventilando? No quería agobiarla, la verdad lo que menos esperaba era tener que preguntarle que le pasaba para recibir una respuesta negativa de ella, porque ella era simplemente ella. Pero ¿Cómo hacía entonces con tal sentimiento? Estaba preocupado, sí. No entendía y no iba a poder seguir el camino si ella no encontraba un centro para tranquilizarse ¿Era acaso algún recuerdo relacionado con aquél lugar? ¿Conocía ella a aquél tipo? No, no ubicaba nada, porque ella era cerrada y a pesar de conocer ciertos aspectos de su vida, había mucho de su pasado que no conocía, entonces era aquí donde se veía reflejado, y no había que tener cuatro dedos de frente para saber que algo sucedía, que algo la tenía en tal estado y que ese algo iba relacionado directamente con las personas involucradas minutos antes. Desde la mañana había sido así, desde conocer el rumbo del caso, desde las características, desde el primer interrogatorio. Jesús, quería saberlo todo. Pero sólo fui capaz de soltar una maldición y orillar el auto en el hombrillo, posicionando mi mano en su espalda.— Bárbara ¿Qué ocurre? —Pregunté con una voz suave, para no sofocarla mientras mis dedos se deslizaban con suavidad por la extensión de su espalda buscando algún ápice de tranquilizarla.

La observé desde mi posición esperando alguna respuesta mientras llevaba mi mano de su espalda a mi mejilla.— Quiero ayudarte —Susurré con voz ronca porque aparentemente un nudo se forjaba con fuerza en mi garganta. Suspiré brevemente y ante lo siguiente fue algo que definitivamente no vi venir. Sus ojos claros parpadearon en mi dirección y su cuerpo de sirena con agilidad se aproximó al mío, con total agilidad posicioné mi brazo en su cintura ayudándola con la tarea de colocarse a horcajadas de mí, casi en una especie de trance en el cual mi cuerpo sólo reaccionaba y actuaba por inercia. Cuando la tuve sobre mí, elevando mi mirada y admirando su rostro tallado por ángeles divisé aquél par de ojos tristes, llenos de melancolía y en busca de algún tipo de paz. Hipnotizado contuve la respiración pues su cercanía resultaba como la perfecta armonía para mí ser ¿Desde cuándo no la tenía tan cerca de mí? ¿Desde cuándo no la había podido sostener entre mis brazos? Era casi como un sueño, pero supe que aquello no se trataba de mí, sino de ella. Fue entonces que bajé la mirada de sus ojos hasta mi pecho donde me percaté del frío al tener la camisa desabrochada y sus cálidas manos reemplazar aquella área. El aliento pareció desaparecerse en aquél momento y la envolví con mis brazos con aun más posesión mientras ella buscaba mi pecho y su rostro de ángel reposó en aquél lugar.

No dije nada, no insistí, no pregunté, sólo la mantuve cerca de mí, mientras mis dedos acariciaban su cabello con suavidad y delicadeza, y otros su espalda de arriba hacia abajo, sólo buscando tranquilizar su cuerpo alterado. No tuve idea de cuánto pasó y si fue mucho o poco tiempo, pero cuando ella se apartó ligeramente pude sostener su rostro entre mis manos. Sintiéndola tan cerca era una sensación sublime, sublime y vulnerable, por supuesto. Acaricié su mejilla con mi dedo pulgar y luego este mismo se deslizó hasta su labio inferior para acariciarlo con extremada delicadeza, porque buscaba su tranquilidad, buscaba que su pecho dejara de subir y bajar a causa de la angustia y tristeza, todo aquello que sus ojos manifestaban. Ambas manos se posicionaron a cada lado de su rostro y la acerqué a mí con lentitud, encontrándome con una Bárbara dispuesta. Ante la duda me detuve, porque no era justo aprovecharme de su momento voluble.— Bárbara —Susurré su nombre con voz ronca cerrando mis ojos y suspirando. Porque sus caricias en mi pecho, porque sus piernas en torno a mí, porque su cuerpo de sirena cerca del mío era una droga personal y yo era sólo un maldito y débil ser humano.— Sólo di que sí y prometo no soltarte —Murmuré. 
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