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You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Sáb Dic 02, 2017 8:42 pm

LIAM HEMSWORTH

¿Ella, por tan sólo un instante de verdad trató de fingir no estar enojada? Ni siquiera antes de que ella definitivamente perdiera sus nervios casi ahorcándome con el mismísimo nudo de la corbata yo hubiera podido evitar el observar las pequeñas llamaradas de pronto apareciendo en las profundidades de sus ojos castaños.

Sus ojos eran capaces de expresas tantas cosas que hasta me asustaba. No era yo un tipo de esos dado a cuentos…; pero juraría que esos ojos tenían que tener la capacidad de guiar malditos barcos a través de aguas tempestuosas cual faro de Lisboa.

-¿Acaso sucede algo Demetria? -Le murmuré mirando su espalda firme alejarse después de haber dejado un golpe sobre mí. -Quizá no deberías adelantarte, ya sabes que puedo tener algo de mal humor en las venganzas. -Solté entonces desde el salón, en el momento en el que ella definitivamente salió de mi vista.
No había buscado aquello, estaba claro, pero tampoco podía decir que no fuera a disfrutar más tarde “vengándome” de ella. Con la dulce venganza que realmente sería para mí el tenerla simplemente rogándome más. De lo que fuera, pero más.  
El plan había sido que simplemente ella hubiera ido a la habitación de forma natural, pero a decir verdad, el que ella en ese punto quisiera asesinarme mientras salía maldiciéndome en todas las lenguas posibles no hizo más que añadir una pequeña diversión al espectáculo. Diversión que hizo que, inevitablemente, una risa escapase de mis labios.
La seguí entonces hacia el cuarto, abriendo con suavidad la puerta que segundos antes ella había atizado con fuerza mientras ponía los ojos en blanco y me dejaba caer apoyando mi hombro en el mismo marco de la puerta. Tan solo viéndola y no pudiendo evitar una nueva sonrisa algo estúpida en mi cara en respuesta a su visión. Era tan perfecta que resultaba hasta una experiencia mística observarla. Aun con tan solo un pijama corto y unos calcetines.
Había algo realmente increíble en verla a ella sorprendiéndose por algo. -¿Desde cuándo yo me dedico a hacer bromas? -Añadí a continuación en respuesta a su pregunta confusa. Acompañada por unos malditos ojos vidriosos que consiguieron que ni 5 segundos después, ese nudo de mi pecho al que ya me había acostumbrado, se apretase de nuevo. -Antes de nada Demi…-Comencé ahora hablando con voz indudablemente autoritaria y exigente, haciendo que el agente de la ley volviera a poseerme durante esos instantes. Todavía seguía en el mismo marco de la puerta, aunque las yemas de mis dedos ya picaban por acariciarla. Ni 2 segundos era capaz de aguantar el no tenerla entre mis brazos. – La máscara siempre puesta, siempre. Sin medias tintas. -Mi discurso era firme mientras entonces comenzaba a acercarme, sin poderlo evitar más, a ella. Necesitaba volverla a tener en mis brazos. -Será un festival en el que nadie nos tiene porqué conocer, así que por lo tanto nadie excepto los que ya saben que iremos sabrán quienes somos, o mejor dicho quien tú eres.  Puedes bailar, beber, hablar y estar con quien quieras…pero necesito que te mantengas siempre cerca de mí por lo que pueda pasar.  ¿Entendido, Demi? Es muy importante esto. -Suspiré llevando mis manos ahora a sus mejillas hasta hacerla clavar sus ojos en los míos.

Además…cuando veas a tus padres tienes que tratar de disimular. -Terminé soltándole para observar con deleite sus ojos volviéndose a iluminar hasta perder la nitidez en ellos. -Podrás abrazarlos y…y lo que quieras, mientras no resulte extraño ante cualquiera que pudiera verlos. Ellos saben lo estrictamente necesario, así que no tratarán de pedirte más allá explicaciones. -Terminé explicando ya por fin, soltándole cada una de las normas mentales que había diseñado para aquel plan.

Después de mucho investigar, había logrado dar con un pequeño festival que se celebraba todos los años a orillas del Rio Hudson como un pequeño homenaje al final del verano. Todo giraba en torno a los astros, irónico teniendo en cuenta mi propia infancia, y los asistentes solían ir enmascarados como las antiguas fiestas.
Había logrado mover un par de hilos y con un par de sobornos, también había conseguido colar en tal evento no solo a los padres de Demi, sino también a mi hermano, mi cuñada y mi sobrina, y por supuesto a Sebastián, el cual prácticamente había arreglado lo que no había podido acceder yo en cuanto a la seguridad. Estaba claro que él y Sarah también estarían allí.
Una parte de mí gritaba que meternos en ello era simplemente una idea desbaratada. La otra parte, la cual retumbaba aún más, tan solo me gritaba que ni siquiera aquello era suficiente para lo que sentía que quería…y que no podía entender sentir por ella.

En un fugaz movimiento, fue entonces que agarré su cintura sacando mi propia máscara del bolsillo de mi americana para enseñársela a ella con un guiño y, ahora que por fin había dejado todo aquello claro…tan solo inclinarme sobre ella, para dejar un corto y profundo beso en sus labios. -Feliz cumpleaños nena.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Sáb Dic 02, 2017 10:03 pm


BÁRBARA PALVIN
Imagínense querer saltar desde lo alto de un edificio a otro de un salto. Imagínense tomar 50 metros de carrerilla, alistarte la coleta, las mejores zapatillas y justo cuando ya tienes el primer pie en el borde, justo a punto de saltar…que te hagan frenar.

Así me quedé yo en el mismísimo instante en el cual la rubia de largas piernas entró moviendo las caderas y pateándome a mí los nervios en el despacho. Preguntó que si interrumpía…¡por supuesto que interrumpía! ¿Qué acaso Bomer no veía aquello? ¿ O sólo quería jugar a joderme un pelín más?  Apreté mi mano por debajo del escritorio en un puño, agachando la cabeza y releyendo por quinta vez en aquellos minutos el mismo párrafo. No me molesté ni siquiera en saludarla o en responder sus comentarios; había personas las cuales me parecían agradables y aún así yo no mostraba una actitud de simpatía por ellas…no iba a comenzar a hacerlo mucho menos con Swanepoel.
En un vago intento de sacar mi mente de aquella escena, me levanté de la silla dirigiéndome hacia la estantería y agarrando uno de los libros con bruscos movimientos, para a continuación, con una cara inexpresiva que sería la envidia de cualquier robot, volver a sentarme en mi sitio, respirando hondo y volviendo a mi tarea imposible en aquellos momentos de seguir rellenando el informe del caso.  Si tan solo no levantaba mi vista del papel podría hasta disimular mi frustración en aquellos momentos; Era algo que a decir verdad había hecho bastantes veces, por supuesto sería capaz de disimular las ganas que sentía en ese instante de golpear a aquella mujer que pareciera iba a saltar en los brazos de Bomer en menos de un pestañeo.  

Dios. Me había levantado con la firme idea en mi cabeza de que deberíamos dejar claro que ambos teníamos que olvidar por completo de lo sucedido y lo dicho entre los dos en la última noche… pero, juro que en el momento en el cual ella besuqueó su mejilla, deseé haber tenido a mano un pequeño fragmento de esos llameantes momentos para tan solo enseñárselo al grito de “es mío, déjalo”. Lo que era absolutamente una locura absurda.

Más aún cuando esa misma víbora acababa de traer a mi mente uno de los motivos fundamentales por los que si tan solo se me ocurriera pasar de largo del estricto código moral que había forjado en mi cabeza a base de normas y patrones de comportamiento, la vida me terminaría recordando cruelmente la realidad.
La isla. El mismo lugar en el que él me había traicionado haciéndome sentir tal dolor hasta el punto de tener que volver a unir pedacitos de mí y en el que, por mucho que pretendiésemos jugar al juego de todo saliendo bien…ambos sabíamos que nada había acabado de la forma que pretendimos a su inicio.  
La rubia salió de la habitación, volviendo entonces a dejarnos solos, momento que él aprovechó para parecer incluso más tranquilo que nunca y seguir hablando. -Nos acostamos. -Pronuncié justo cuando él terminó de hablar, buscando concienzudamente el control entre todas las emociones que en esos momentos se movían por mi cuerpo. -Vale. Eso es así. -Erguí de nuevo mi espalda, volví a clavar mis ojos en los suyos color mar y neutralicé el tono de mi voz. – Pero, en el resto, estás…equivocándote.
Ahí empezaba de nuevo, él metiéndose de aquella forma en mi subconsciente y no dejándome actuar según mis planes. -Sí, bueno, obviamente me gustó, mucho. Fue bastante…genial. -Terminé reconociendo con un suspiro. -Ese no es el hecho de todas formas. ¿Te parece chistoso esto? -Le respondí frunciendo el ceño entonces cuando él soltó aquella risa seca después de también su comentario irónico.

Aquella era una maldita conversación sin sentido. Necesitaba que él me acusase y me dijese de todo, que me exigiera saber el porqué me derrumbé, que agarrase mis puntos débiles…maldita sea, necesitaba que siguiera la línea a la que estaba acostumbrada para defenderme.
- ¡No estaba aterrada! -Inevitablemente le grité entonces, llevando a continuación la mano a mi frente irritada. – No vayas por ahí ni seas melodramático Bomer. Si a ti te ofendió que no te dijera adiós después de acostarnos a mí me ofendió que me apuntases con una pistolita en la frente después de hacerlo. En la isla, te acuerdas…Candice te acaba de traer los papelitos. -Ahí estaba, mal traída parte de esa defensa que planeé.

-No sé porque ayer…bueno, me ayudaste. En verdad. Quiero que sepas que, te lo agradezco. -Necesitaba establecer esa distancia. Él me observaba fijamente, y como traidoramente hacía mi cuerpo cuando él hacía eso…mis piernas respondieron comenzando a temblar, y mis respiraciones a hacerme más profundas. -Me hiciste un favor.
-Y mira, antes de que sigas. Quiero proponerte algo. -Pragmática. Necesitaba ser pragmática y serena. Necesitaba que mi autocontrol volverá a ser el que dominara la escena y no a permitir que fuera él en todo su esplendor el que me manejase con facilidad. – A mí, a mí este juego no me va. -Suspiré-  Quiero que pare lo que me haces, porque no me gusta más sentirme así. -Le acusé. – Te deseo, eso es obvio, y tú a mí también o no…bueno, o ayer tú no me hubieras seguido todo.
Mira, yo hoy no tengo planes. Te propongo algo. Quedamos, nos acostamos, lo que sea que tú también quieras más y se acabó, zanjamos esta historia y volvemos a ser únicamente compañeros de trabajo.
¿qué me dices?

-Y ahí estaba. Lo último que planeé decir, la idea más jodidamente descabellada. La peor idea de mi vida…saliendo de mis propios labios en forma de petición hacia la única persona que había descubierto era capaz de meterme más adentro de mí que ninguna otra.
Estaba loca. Loca pero por él.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Dom Dic 03, 2017 7:49 pm


DEMETRIA LOVATO.
Quería matarlo, que alguien me permitiese tomar su cuello y torcerlo por ser tan cruel conmigo. Lo observé desde mi posición, de pie en el medio de la habitación sintiéndome una completa tonta, en primer lugar por haberme dejado llevar por la furia y ni siquiera ser lo suficientemente valiente y orgullosa como para seguir fingiendo que no me importaba el hecho de que él aparentemente había olvidado mi cumpleaños. Parpadeé hacia él sintiendo las primeras lágrimas rodear mis mejillas, con aquél nudo haciéndose más fuerte en mi pecho, observando de vuelta el vestido junto a la máscara en la cama. El no sólo iba a salir, iba a salir conmigo, una ocasión especial, es decir mi cumpleaños. Maldito Liam Hemsworth y sus juegos macabros, a pesar de ser un plan malévolo desde mi perspectiva, no dejaba de sorprenderme y dejarme en una casilla que desconocía; Generalmente era yo la que hacía algún tipo de cosa que los descolocara a él, pero ¿Cómo reaccionaba cuando era yo la de tal posición? Llevé una de mis manos a mi boca sintiendo un llanto incontenible aproximarse, era un cúmulo de miles de emociones y no sabía, no sabía que decir, así que agradecí que él comenzara a hablar, aparentemente explicándome aquello que no terminaba de entender ¡Estaba confundida! Porque no sabía de manera concreta que significaba todo aquello. Mordisqueé mi labio inferior, observándolo aun en el marco de la puerta, con una mano en mi boca para no ser tal magdalena y mis ojos vidriosos derramando discretas lágrimas.— Mascara siempre puesta —Repetí su orden mientras lo seguía con mi mirada al tiempo que se acercaba a mí. Cuando estuvo cerca de mí contuve la respiración, ante aquella explicación que me dejaba claro que saldríamos de la casa y que además habría invitados.— ¿De qué se trata todo esto? —Susurré sintiendo como tomaba mis mejillas, porque yo seguía demasiado sumida en preguntas en mi cabeza y él hablaba como el oficial dando normas y reglas. No era tan claro para mí ¡Que tonta eres a veces, Demetria! Gritó histérico mi subconsciente.

Cuando aquellas palabras salieron de sus labios sostuve sus manos con suavidad cuando aún estaban en mi rostro ¿Mis padres? ¿Mis padres estarían presentes? Contuve la respiración, sintiendo que comenzaba a marearme y mientras parpadeaba incrédula hacia aquél par de ojos azules que parecían más sinceros que nunca embocé una amplia sonrisa. Aquellos ojos no podía mentirme, aquellos ojos siempre vibraban ante la verdad y siendo testigo del brillo en sus ojos solté una risa nerviosa, feliz y negué con mi cabeza sintiendo como mis mejillas se humedecían más debido a las lágrimas.— ¿Mis padres? ¿Has invitado a mis padres? ¿Pero cómo…? —Pregunté con el nudo en mi garganta. Observé su máscara y ahora con nuestros cuerpos juntos, sentí su beso fuerte, profundo y corto sobre mis labios. Todo era más claro ahora. Aquellas palabras aliviaron mi alma hecha trizas, devolviéndome el aire y haciéndome sentir una vez más en aquella nube que vivía desde que estábamos juntos. Tomé su rostro entre mis manos y fue entonces que sellé nuestras bocas en un apasionado beso, uno fuerte y hambriento, porque no podía expresarle de otra manera como me sentía. Clavé mis dedos en el cabello de su nuca sosteniéndolo junto a mí mientras nuestras bocas se encargaban de devorarse y cuando necesité aire me separé de él lentamente. Aun con mis mejillas humedecidas y mis ojos necios sin cesar el llanto.— Te amo, te amo —Susurré tomando su rostro para mirarlo fijamente.— Gracias —Embocé una sonrisa y posterior a ello le di un ligero golpe en el hombro negando con mi cabeza.— Pero no deja de ser cruel ignorarme todo el día. Ya me las pagarás —Respondí risueña lo siguiente mientras rodeaba mis brazos en su cuello y lo miraba a los ojos.— ¿Cómo haces para convertir un cumpleaños triste en uno increíble en tan sólo segundos? —Inquirí sonriendo de medio lado.

Luego de una ducha fugaz, vestir aquél elegante modelo de vestido, peinar mi cabello y maquillar mi rostro, me aproximé hasta el balcón donde Liam me estaba. Rodeé mis brazos en su torso de espaldas y besé el borde de su cuello poniéndome de puntillas.— Estoy lista, vamos —Anuncié con emoción, porque estaba emocionada. Quería brincar, saltar, bailar, gritar. Tenía tanta ilusión, a pesar de las reglas ¡Vería a mis padres! Y eso no podía ser mejor para mí. 

Repasamos las reglas una y otra vez hasta que finalmente llegamos al lugar del evento. Deslicé por mi rostro la máscara antes de bajarnos del auto y giré a ver a Liam quién ya tenía de igual manera su rostro, no iba a negarlo, los pensamientos más profundos y oscuros inundaron mi mente.— Déjate la máscara incluso cuando regresemos a casa —Murmuré con profunda mientras sentía mis mejillas sonrojarse. Humedecí mis labios con la punta de mi lengua y suspiré largamente. Iba a salir, iba a ver a mis padres y la emoción no cabía en mí, hacia casi un año que no los abrazaba y la nostalgia me arrebató. Apreté la mano de Liam y juntos nos adentramos al lugar. Todo el mundo llevaba máscaras y trajes elegantes y entre la muchedumbre fue que divisé a mis padres. Podía pensar que les había dicho Liam, como es que ellos eran parte de esto, que tanto había tenido que hacer, pero mi mente sólo se centraba en verlos y abrazarlos. Me acerqué a ellos, sintiendo mi pecho subir y bajar hasta que me encontré frente a ellos y los ojos de mi mamá se notaron vidriosos a través de su máscara.— Mi niña —Murmuró en voz baja mientras envolvía sus brazos alrededor de mis brazos y me abrazaba con fuerza, posterior a ello, mi padre se unió al abrazo y sentí la calidez llenarme una vez más, se sentía bien, me sentía en paz, se sentía como en casa.— Estás tan hermosa, mírate el cabello, lo tienes larguísimo, y estás tan linda ¡Mírate esa carita! —Dijo mi madre mientras tomaba mi mano y la apretaba con fuerza.— Te hemos extrañado tanto princesa. —Murmuró mi padre envolviendo su brazo en mi hombro y besando mi frente de manera sonora.— Yo también los he extrañado. Esto es mucho para mí, ha sido mucho tiempo —Hablaba bajo, siguiendo la regla de Liam y suspiré dejando reposar mi cabeza en el pecho de mi padre.— Quiero quedarme así para siempre —Inquirí risueña y mi madre soltó una risa.— Estoy segura que pronto podrás regresar. —Ella no se notaba extrañada, hablaba con naturalidad y la curiosidad de saber que le había dicho Liam me invadió. Liam ¿Dónde estaba Liam? Al girarme me encontré con el rubio a tan sólo unos dos metros de nosotros vigilando la escena y me sonrojé siendo consciente de que había observado el reencuentro con mis padres.— ¿Conocen a Liam? Él es… —Inquirí tomando la mano del rubio y apretándola con fuerza. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Dom Dic 03, 2017 8:18 pm


MATT BOMER.
Imaginen una masa para pizzas, esas que venden ya preparadas, esas que aunque intentes ablandar y dar forma se convierte en la tarea más difícil y amasas, amasas y amasas y finalmente lo consigues. Bien, Barbara era como la bendita masa para pizzas. Podía decirle lo que fuese, podía incluso hacerle lo que fuese, pero para ella admitir que se había derretido tal hielo en el desierto entre mis brazos era un puñal demasiado fuerte para su pecho. Nos acostamos, sí, definitivamente nos habíamos acostado, pero ella no podía decir que había sido sólo aquello, no cuando me rogaba, cuando me imploraba y cuando perdida en el cúmulo de sensaciones me pidió que no la dejase ¿Sólo sexo? Negativo. Pero yo era demasiado bueno, demasiado comprensivo y busqué entre tanto lo más positivo de su actitud renuente.— ¿Equivocándome? Quiero ver cómo me sacas de mi error —Inquirí cruzándome de brazos y apoyando mi espalda del espaldar mientras una sonrisa socarrona aparecía en mis labios, ella, buscando las palabras para no traicionarse, para escudarse, para intentar levantar aquél muro entre nosotros que la noche anterior ella misma había derrumbado ¿Me culparía entonces por sentirme ligeramente triunfador ante la situación? Vamos, tenía que ser demasiado egoísta de su parte. Humedecí mis labios con la punta de mi lengua y asentí con mi cabeza lentamente observándola.— De hecho sí, un poco. Estas nerviosa y no puedo evitarlo —Respondí encogiéndome de hombros con desdén. Oh, entonces debía sentirme halagado por el hecho de ella diciéndome que la había pasado genial.— No hace falta que lo menciones, anoche me quedó claro cuan bien la pasaste. Tu cuerpo no pudo responder de mejor manera —Guiñé mi ojo y eché mi cuerpo hacia adelante apoyándome del escritorio y dejando reposar ambos brazos en el mismo, la observé desde aquella posición analizando una vez más todos aquellos rasgos de sirena en busca de las palabras apropiadas.

Sí, estabas aterrada—Corregí sin mirarla mientras me acomodaba en el asiento, como si mi afirmación fuese lo más natural del mundo. Pero entonces sus siguientes palabras me hicieron elevar mi mirada hacia ella sintiendo una vez más aquél maldito nudo en mi pecho al momento de que ella dijo aquello, porque seguí doliéndome como ella me creía capaz de semejante cosa. Revolucionaba mis sentidos, me volaba las emociones y me descomponía de una manera que apenas podía entender. Di un ligero puño a la mesa levantándome y poniéndome frente a ella.— Debes acabar con esa mierda de una vez, Palvin. —No estuve seguro si soné rudo, pero tenía que acabarse aquello de ella acusándome.— Que estupidez es escudarte en eso. —Inevitablemente la voz salió de mis labios con enojo. Entonces no volví a sentarme y me mantuve en aquella posición observándola a ella sentada y yo por mi parte de pie.

—¿Me lo agradeces? —Pregunté con ironía e incredulidad.— ¿Qué? ¿Acaso debo decirte cuanto me debes? —Lancé como si lo que ella acababa de decirme se trataba de un tema de “gigoló” o algo por el estilo, bufé con mis labios y negué con mi cabeza pasando una mano por mi frente y posterior a ello mis sienes.— Un favor —Repetí sintiendo que aquello dolía de alguna manera. Bien, no esperaba que aquello me doliese de todas maneras, no esperaba que me afectase, pero era así y era una maldita mierda. Solté una risa llena de incredulidad y sarcasmo, demasiado para mi gusto.— ¿Te estás escuchando bien, Palvin? —Pregunté cuando su “proposición” salió al aire, porque no estaba mal, no podía negarme, no era un asunto de moral o algo por el estilo, pero sus palabras, al unirlas no tenían demasiada coherencia. Así que me fui por el camino fácil, uno que conocía a la perfección, porque ella aunque quisiese esconderse bajo todo ese escudo de firmeza sabía que era puro chocolate, ella a veces era incluso más transparente que yo y era algo que o podía evitar. Sonreí socarrón.— ¿Y crees que se terminará así nada más? ¿Otra folladita y te olvidarás de mí? —Pregunté rodeando el escritorio y posicionándome más cerca de ella, justo hasta quedar frente a ella y sentar medio muslo en el escritorio.— Yo te podría decir que sí, y te llevo a mi departamento para que nos acostemos pero ¿Será la última vez? ¿Tú me das garantía de ello? —Hice la pregunta elevando mi ceja con una sonrisa de medio lado.


Hagamos algo mejor —Comencé diciendo mientras me levantaba del escritorio.— Voy a fingir que no me has propuesto nada, esa idea retorcida de hacer el amor una vez más y luego seguir como si nada. —Inquirí como si aquello fuese un chiste mientras tomaba las carpetas que me correspondía.— Tengamos esa cita que me debes y a la cual no puedes negarte. Vamos a salir y ahí veremos qué pasa, si quieres que te dé una buena sesión de sexo o si quieres irte a tu casa a fingir que me odias y todo eso —Elevé la mirada una vez más hacia ella embozándole una amplia sonrisa y humedecí mis labios con la punta de mi lengua.— 7pm paso por ti. Ponte algo lindo, no iremos a la comisaria. ¿Te han dicho que te ves sexy en vestido? —Le dije mientras me daba media vuelta y comenzaba a dirigirme a la puerta. Antes de salir me detuve en el marco.— Tú ni siquiera puedes imaginarte lo que quiero de ti, Barbara. Así que mejor te lo demuestro —Guiñé mi ojo antes de abandonar la estancia. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Lun Dic 04, 2017 2:56 pm

LIAM HEMSWORTH

Una vez, mi madre, en uno de esos pocos momentos en mi infancia en los cuales no recuerdo haberla visto disfrazada como veneración a algún dios de la naturaleza, me dijo:

“La vida es espontánea. Cualquier cosa puede cambiar en un minuto sin estar preparados para ello. Algún día morirás queriendo controlar lo incontrolable”

Y santo dios si por una vez no le tenía que dar la razón a esa mujer.

Habíamos llegado a la fiesta hacía aproximadamente media hora, y mientras el resto de personas a las cuales yo esperaba fueran haciendo su aparición nos fuimos moviendo como unos invitados más de aquí para allá. Por supuesto había controlado también el momento en el cual todos llegaban. No era tan necio como para citarlos a todos juntos a una misma hora y saludarlos en cuanto los viéramos.
Pero sabía que era inevitablemente controlar esas cosas espontáneas y ese mismo pensamiento me tenía con la sangre corriendo a mil por hora por mis venas. Por eso y por las ganas que tenía de regresarme a la casa con mi diosa maya, en su increíble vestido dorado, el cual supe desde el primer instante le quedaría como un guante, y dar rienda suelta a la mejor forma que yo sabía de desearle un más que inolvidable cumpleaños. Ahí sí sabiendo que no podría meter la pata.
Joder, ella me había lanzando una maldita última imagen mental antes de entrar a la sala: La de ambos haciéndolo como verdaderos locos con tan solo unas máscaras. ¿Cómo se supone que me podía concentrar en nada más después de eso?

Debía de reconocerlo, en sí, todo estaba saliendo a las mil maravillas: Tenía mi vista de halcón sobre cada una de las personas de esa sala, además de las salidas y de las vistas a través de las ventanas de lo que sucedía en el exterior…sin embargo, aún así, no era capaz de estar tranquilo. Porque sabía que todas aquellas medidas de seguridad tenían un fundamento más que fuerte; una persona capaz de cometer tantos asesinatos o tantos crímenes solo por dar con la víctima a la que de verdad deseaba atrapar, mi Demi, no se andaría con chiquitas para lograr lo que quería. Y no repararía en medios para ello.

Ella estaba simplemente deslumbrante. Y a pesar de la máscara su sonrisa seguía iluminando cada recoveco de la habitación. Cuéntenme como hacía para no darle a ciegas hasta lo último que ella desease, por mucho que eso fuera, según mi código, mis principios, mis normas y mi maldito credo, una idea pésima.
Mi mano, que se había posado durante todo lo que llevábamos de fiesta en su cintura, más por necesidad que por protección, se deslizó suavemente fuera de ella en el momento en el que noté como ella divisaba a sus padres y que noté sus increíbles ganas de prácticamente correr a por ellos. Así que simplemente la dejé ir al encuentro. Recibiendo con un pequeño asentimiento de cabeza la mirada de agradecimiento del hombre de piel algo más morena sabía y era el padre de Demi.

-No está mal mirar a alguien y notar lo que sientes en el pecho ¿Eh? -No tuve que girarme para reconocer perfectamente la voz de mi hermano pequeño mientras este entonces tomaba asiento a mi lado. Ambos nos encontrábamos en uno de los laterales de la sala, apoyados en una mesa mientras yo bebía de mi copa de vino. Había dejado una distancia respetable con Demi…sabía que ella necesitaba hablar con sus padres y tomarse su tiempo, y prefería dejarla sola para ello.
No hubo respuesta entonces a sus palabras por mi parte, algo nada inusual en mí. Aunque esta vez, él no optó por la opción de dejar el tema del cual sabía yo no quería hablar como hacía siempre, sino que siguió con su discurso.
-Se la ve contenta. Y el día en el que te visitamos en tu piso…y ayer en el parque. -Siguió hablando mientras ahora él bebía de una copa de vino en la que anteriormente yo no había reparado. ¿sería que mi atención no estaba al cien por ciento? – Y a ti también te veo bien. Sin moros en la costa. -Pronunció en un juego de palabras que quizá solo nosotros podíamos entender. Los “moros” eran los mil y un demonios y sombras que siempre me habían rondado: llámese autodestrucción, drogas, violencia, mala vida… La costa, simplemente era yo.

-¿Pudo venir Sarah? ¿Dónde dejaron a Lys?

-Sarah está en la barra acabando con los canapés de salmón mientras espera impaciente su momento de saludarlos a ustedes dos. Lys se quedó en casa de los tíos de Sarah que viven en la ciudad. -No, mi hermano no iba a zanjar el anterior tema, estaba más que claro. – No estás tan jodido como te piensas. Pero sí puedes joderlo todo con ella en menos de un suspiro si no lo haces bien. -Soltó él entonces, en una frase que ni adrede podría haber sido con menos tacto. De tal palo tal astilla, a fin de cuentas- Háblale, cuéntale lo que sientes, no la dejes a un lado como hiciste con nosotros. O no habrá malo que la mantenga a tu lado.

Mi hermano era indudablemente el extrovertido, el empático, el más hablador de nosotros dos; pero seguía sin ser una persona de palabras innecesarias. Y sabía lo fácilmente que yo en aquel momento, después de sus palabras, podría simplemente levantarme, irme y no volverle a hablar en años.
No sería la primera vez. Y aún así él acababa de decirme todo eso.

-Lo sé Chris. -No fue una respuesta llena de adornos por mi parte, pero sí fue una respuesta completamente sincera. Había escuchado cada maldita palabra que él me había dicho, y joder si estas no se seguían repitiendo como el eco en mi cabeza.
Ojalá no la jodiera queriendo ser el hombre que ella se merecía.

Observando a mi morena y a su familia, reparé en el momento en el que los saludos comenzaron a cesar y en el que ella comenzaba a salir del abrazo cálido de sus padres, momento en el cual aproveché para, después de dejar un ¿fraternal? ¿cariñoso? apretón en el hombro de mi hermano levantarme para ir en su encuentro.
Agarré la mano de Demi como acto reflejo, entrelazando los dedos con mi morena preferida sobre la faz de la tierra mientras con mi otra mano estrechaba la del hombre. -Patrick.Hola Liam. - -Me alegro de verlos. Dianna. -susurré también a modo de saludo a las personas que no, no acababa de conocer.  -Hola hijo.
-Demi, nena. Demos una vuelta -Es otras palabras, no te estanques con tus padres tanto tiempo. -Quiero presentarte a alguien. Dejémosles que bailen y después nos volvemos a reencontrar.
Con un gesto ya inevitablemente en mí, mi mano se movió hasta rodear la cintura de Demi, haciendo que ahora ella tuviera que apoyar su espalda por completo en mi pecho. Había tenido una larga conversación con los padres de Demi antes de aquella noche, además de encargarme, de ciertas formas quizá no muy éticas y desde luego nunca públicas, de que en la ausencia de Demi todo hubiera seguido funcionando de forma correcta en esa familia.

¿Conclusión? Ellos conocían que ella no estaba en la mejor situación legal y que yo la estaba ayudando en ello. ¿El por qué? Yo les había dicho que ambos nos íbamos a casar y que como mi responsabilidad de marido y de enamorado yo estaba simplemente cuidando de ella. Simplemente les había pedido que me dejasen actuar; y después de una pequeña conversación con el padre de ella… aun a pesar de la reticencia de su madre, este acabó dándome vía libre con su hija. Realmente fácil…y extraño teniendo en cuenta cuanto él la debía de querer.
Ese hombre no era tonto.

Y definitivamente yo no era un buen actor ni definitivamente yo no tenía pinta de ser el típico hombre que se casa y forma una familia.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Miér Dic 06, 2017 6:33 am


BÁRBARA PALVIN

Maldito cabezota y ególatra. Maldito embaucador. Maldito hombre capaz de manejar a su antojo mis respiraciones y el latir de mi corazón.
Lo acababa de atacar en uno de los puntos que sabía más le molestaban y lo sabía; el moreno odiaba que yo le reprochase como terminó “vendiéndome” por sacar adelante la misión…aunque siendo sinceros, tampoco es que yo me alegrase de ese recuerdo; sin embargo, él seguía sin responder como para mi buena salud mental yo necesitaba que lo hiciese. Claaro que él podría tratar de rebatirme aquello actuando como un completo cabrón, pero no. La incoherente ahí seguía pareciéndola yo.
-No juegues con el precio que te pondría, igual salías mal parado, Bomer. -Murmuré con un tono de ¿broma? que no pude evitar, cruzando los brazos ahora yo sobre mi pecho. Yo no gastaba bromas, acababa de hacerlo. Esto me estaba afectando demasiado, ahí la necesidad de pararlo. Me obligué a mí misma a no ponerme también de pie apretando mis labios en una línea recta para traer de vuelta la seriedad a todo ese asunto.

-No me olvidaré de ti porque te seguiré viendo. Me olvidaré de la absurdez esta que estamos haciendo tú y yo.




“Tú ni siquiera puedes imaginarte lo que quiero de ti, Barbara. Así que mejor te lo demuestro.”

Me acababa de duchar. Eran las 18:30h y me encontraba parada frente al armario de mi habitación, en ropa interior, mordiéndome el labio y mirando con completa irritación las puertas de mi armario abierto de par en par.
Una parte de mí solo quería huir de aquella situación, largarse a correr o ponerme a golpear un saco de boxeo hasta calmar mi inquietud, la otra, tenía verdadera curiosidad por ver que era lo que él pretendía de ambos. Y bueno, una tercera parte…esa quizá un poco autodestructiva de mí misma, me reclamaba lanzarme a la piscina de tiburones; porque no, era inadmisible que él me hiciera sentir…algo, y por lo tanto, cuanto antes me diera cuenta del error que eso era y sufriera por mi idiotez, mejor.

Suspiré frustrada entonces, agarrando unos vaqueros oscuros algo más elegantes que el resto de mi vestuario y colocándomelos junto con una camiseta blanca bastante elegante. Unas cuñas y list… Volví a maldecir frustrada mirándome al espejo. Si solo nos limitásemos a ir a su maldito departamento la historia sería más fácil. Nunca me había vestido con la intención de impresionar a nadie, nunca había tenido la necesidad que querer estar bien. Y tenerla ahora por él era completamente irritante.

Saqué toda mi ropa de nuevo; no iba a ponerme un vestido porque iba demasiado en contra de mi infantil cabezonería mental…pero sí acabé poniéndome en su lugar una falda. Y sí acabé maquillándome incluso más de lo que inicialmente había pretendido. Algo de base, eyeliner y los labios en un color granate claro. Y el pelo completamente seco, a su estilo natural y despeinado. look Bárbara

Yo había sido la que le había propuesto a él la dichosa idea de tener una última noche de sexo, pues ciertamente en mi cabeza no había sonado tan mal como él lo había hecho sonar. Había pasado toda mi vida escogiendo el camino que quería tomar y tomando acertadas decisiones para llegar a él. En su momento pensé que esta sería una más. Un último acostón, él y yo de nuevo juntos, lo haríamos, con mis 5 sentidos sería consciente de que no era para tanto y al día siguiente todo habría vuelto a la normalidad.
Si tenía suerte él actuaría como un arrogante durante la ¿Esto se podía llamar cita cuando se supone que era un encuentro resultado de una apuesta? lo que fuera. Seguramente el estar a ese nivel con él, solos, sin nada de trabajo en lo que centrarnos, volviera a provocar en mí la ansiedad que siempre aparecía cuando estaba con alguien; volvería a agobiarme, a estar incómoda con su cercanía o su contacto, volvería a necesitar irme y estar sola.

La alarma de mi móvil sonó entonces, recordándome que eran 7 menos 10 minutos, por lo que con un solo suspiro me eché perfume, agarré un bolso y el móvil y bajé a la planta de abajo a seguir esperando su llegada.
Tres cabezas, las cuales se hallaban hasta mi llegada sentadas en frente de la televisión, observando ensimismadas el partido de baloncesto, se giraron al unísono al escuchar el sonido de mis zapatos. Y en una expresión casi idéntica parpadearon mirándome como si de pronto me hubiera teñido el pelo de verde.
No hicieron ninguna pregunta, demasiado acostumbrados a saber que no obtendrían una respuesta por mi parte, pero pude notar perfectamente como mi padre golpeaba disimuladamente con el codo a mi hermano en el momento en el que este fue a hablar.

Suspiré por vigésima vez en aquella hora y me acerqué hasta uno de los armarios, agarrando mis llaves y echándolas al bolso. -Saldré un rato. Adiós, chicos.
Y ni unos minutos después, después de escuchar el sonido del coche de Bomer, me coloqué mi abrigo y salí de la casa dirección al auto.
Estaba bien eso de que hiciera un frío bastante parecido a la Antártida; básicamente porque quizá así hubiera alguna posibilidad de conseguir que aquella maldito fuego que se encendió en mi pecho en cuanto lo volví a ver saliendo por la puerta de su coche, tan perfecto en todo él, se consiguiera enfriar.

Antes de que inevitablemente hiciera que toda yo saliera en llamas.
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Mensaje por youmakemeglow el Jue Dic 07, 2017 5:17 pm


DEMETRIA LOVATO.
Me quedé en silencio observando como mi padre saludaba a Liam y posterior a ello mi madre, es decir que se conocían, es decir ¿En qué momento había sucedido? Mordisqueé mi labio de forma impaciente, sintiendo que aquello era mucho más de lo que podía ¿Esperar? No lo sabía, era confuso, realmente no sabía cómo sentirme al respecto, saber si estaba bien o si estaba mal. Decidí dejarlo en mi propia duda, sin insistir, últimamente había aprendido que a veces era mejor así.— Sí, vayan y den una vuelta, mi reina —Murmuró mi madre apretando con suavidad mi mano y dejando que Liam me guiase hacia nuestra caminata. No quería dejarlos, la verdad no quería separarme de ellos, porque mucho tiempo había pasado ante su ausencia y era horrible, era la peor sensación del mundo sentirlos tan cerca y a la vez tan lejos. Sin embargo entendía el punto de Liam y era conveniente seguir recorriendo la fiesta.— Luego tendrás que explicarme que les has dicho para que estén tan serenos y convencidos —Murmuré al rubio que caminaba junto a mí, mientras nuestros pasos se deslizaban por aquella delicada alfombra me detuve para tomar una copa de champagne, porque necesitaba así fuese una mínima de alcohol, para sentirme un poco más relajada. Seguía nerviosa, de todas maneras. Nos detuvimos en una amplia terraza donde las personas charlaban, comían y bebían.— Gracias una vez más —Murmuré muy suavemente consciente de que sólo él podía escucharme mientras envolvía mis brazos en su cuello y lo abrazaba con suavidad para luego dejar un lento y delicado beso en sus labios, suspirando posterior a ello, moví mi nariz contra la suya, sólo respirando su aroma y disfrutando que aquellos segundos juntos entre una multitud de personas fuese único, porque intimidad teníamos, de hecho, teníamos demasiado intimidad, siempre estábamos solos y encontrarnos en medio de un grupo de personas resultaba fascinante para mí, era como decir: Mírennos, estamos perdidamente enamorados. O algo por el estilo.

Tortolos —Murmuró aquella voz femenina que sólo había escuchado una vez en mi vida. Cuando me separé de Liam me encontré con la esposa de Sebastian y junto a ella su esposo, imponente e intimidante, tan parecido a Liam en ese aspecto que ni siquiera ellos lo imaginaban.— Un placer verte de nuevo —Murmuró la rubia de cabello corto, sus ojos eran intensamente verdes y se acercó a mí para darme un beso en la mejilla.— Me encanta verlos de nuevo y más tan juntitos, es decir, nunca imaginé ver a Liam tan enamorado —Inquirió risueña y Sebastian aclaró su garganta.— Amor —Comenzó con un rostro que rogaba prudencia y esta se sonrojo.— Para mí también es un gusto verlos de nuevo. Justo le comentaba a Liam el otro día que me gustaría… compartir más —Soné un poco avergonzada mientras escondía un mechón de cabello tras mi oreja.— Eso suena como una buena idea, seguro Liam está considerándola —Respondió Sebastian elevando sus cejas en dirección al rubio.

¡Mira! Hay un show de magia y malabares ¡Vamos! —Exclamó la rubia mientras tomaba mi mano y me movía hacia aquél show, junto, claro al par de guardaespaldas que nos gastábamos como parejas. Nos detuvimos en el borde en el área de la piscina donde un show de magia comenzaba y donde las personas se divertían en el mismo. Aun siendo mi cumpleaños y aun siendo aquello una sorpresa increíble seguía sintiéndome completamente descolocada, y no estaba segura por qué, era como una especie de vacío en mi estómago y deduje que quizás era por el hecho de experimentar algo diferente, más cuando estaba acostumbrada a una rutina, antes de vivir todo aquello, mi vida era como una construcción de sucesos perfectos, eso porque no me gustaba recordar los malos episodios y sólo me concentraba en los gratos. Malos episodios, malos recuerdos. Miré a los lados en el momento que me sentí ligeramente paranoica ¿Qué me sucedía? Yo no era así. Sabía que estaba allí de manera incógnita y de hecho las personas que nos conocía parecían tener prohibido pronunciar mi nombre, una orden estricta de Liam. Sin embargo al encontrarme ante los ojos de tantas personas sentía como el espacio comenzaba a reducirse y las personas a crecer, como si intentasen asfixiarme, como si todos supiesen quien era yo y todos quisiesen hacerme daño. Los recuerdos vinieron a mí, uno tras otro, todo. Apreté con fuerza la mano de Liam y posterior la solté.— Debo ir al tocador —Murmuré nerviosa mientras pasaba una mano por mi cuello y comenzaba a caminar, incluso sin la autorización de Liam hacia el tocador, sabiendo que de todas maneras el seguiría mis pasos. Al entrar al tocador cerré la puerta detrás de mí, apoyándome del lavamanos y respirando con dificultad ¿Alguna especie de síndrome debido al encierro? No lo sabía. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por youmakemeglow el Jue Dic 07, 2017 8:18 pm


MATT BOMER.
Oh no, ella no iba a poder más que yo, por supuesto. No quería exactamente verla sin ningún tipo de arma o en su defecto colocarla en una posición que le fuese imposible defenderse, porque ver a Palvin sacando su artillería pesada definitivamente era algo que disfrutaba. Así que me había ido de la oficina saboreando por supuesto lo que un agridulce encuentro con Bárbara suponía. No iba a negar que seguía destrozando una parte de mí la manera en que ella nombraba el incidente en la isla ¿De qué manera podía explicarle yo que todo había sido un accidente? ¿Qué primero pondría una bala en mi cabeza antes de siquiera lastimarla a ella? Pero claro que ella no era fácil de convencer, de hecho, era tan dura como una roca y recordaba lo que le era conveniente, porque ¿Olvidar nuestra noche anterior? Seguía actuando como si fuese una follada cualquier, como si yo mismo no recordara como ella se derretía tal chocolate en mis brazos. Atesoré ese recuerdo y lo convertí en mi mantra para tener un día de paz y tranquilidad, después de todo me sentía enérgico y por supuesto de buen humor. Había sido un buen día para quedarme en la oficina encargándome del respectivo papeleo. Que por cierto; Tomé la carpeta que acontecía los hechos de la isla y revisé el informe. Era cierto, Costello había huido y eso significaba que en cualquier momento volveríamos a saber de él, no era tonto, Costello quería a Barbara y al menos un susto querría darle por lo ocurrido. Abrí un nuevo expediente donde su nombre estaba escrito en letras mayúsculas, iba a comenzar una investigación privada y daría con su maldito paradero, porque si hablábamos de sanguijuelas, él era el primero de la lista, sin lugar a dudas. Tenía a mi máximo hacker en la comisaria, uno que nunca se negaba a echarme una mano cuando lo necesitaba.

(…)


Cuando cayó la noche me encontraba en mi departamento parado frente al espejo del baño, luego de una larga y extensa ducha, vistiendo sólo la toalla envuelta en mi cintura y afeitando el exceso de barba en mi mentón y mejillas. Ella no iba a plantarme ¿no? Bueno, considerando el hecho de que yo iba a buscarla, pues no tenía mucha oportunidad de huir. Así que me vestí, peiné mi cabello y terminé por tomar las llaves del auto, mi billetera y celular. Mi mente estaba despejada, más serena que de costumbre y no estaba seguro porque me encontraba en tal estado de confianza, iba a tener una cita con Barbara Palvin y muchas cosas podía suceder. Un momento, iba a sonar como un maldito adolescente puberto, pero sí, tendría una cita de verdad con Barbara, sin actuaciones, sin chantajes, sólo una cita, de las reales y ni siquiera recordaba la última vez que había tenido una cita.

Mientras conducía a mi destino observé como mi celular brillaba tratándose de mi tía, contesté enseguida.— Hola cariñoTía, hola —Respondí con la misma voz amorosa.— Escucha, recuerda que no puede pasar mucho tiempo fuera de cama, Lucy no puede serenarse. Así que date prisa —Anunció. Luego de mi respuesta positiva colgué, para dar vuelta en U y finalmente dar con la calle que se dirigía a la casa de Barbara. Cuando estacioné frente a la mis toqué la bocina, estando seguro que ella me odiaría un poco más por aquello. Pero yo amaba/odiaba su profundo odio hacia mí. Fue entonces que la puerta de aquella casa se abrió mostrándome, probablemente la silueta de la mujer más hermosa que mis ojos habían presenciado. Tuve que cerrar mi boca al percatarme que la tenía abierta como un imbécil y tras reaccionar salí del auto para aproximarme a rodear el mismo y alcanzarla tomándola delicadamente por la cintura.— Que espectacular te ves hoy, Palvin. Falda, me gusta —Le dije con una sonrisa en mis labios, mientras la soltaba y abría la puerta de copiloto para que ella entrara. La había visto con varios modelos de ropa, varios atrevidos y otros no tanto, pero disfrutaba de todo lo que ella podía llevar puesto, se veía hermosa incluso llevando una valla publicitaria, pero después de tanto tiempo y siguiendo mi consejo era sin duda aún mejor. Tras subirme posteriormente abroché mi cinturón.— Oh, toma —Tomé del asiento trasero su brasier.— Dejaste esto en mi auto ayer. Te lo llevé a la comisaria hoy, pero lo olvidé por completo —Comenté como si se tratase de algo sumamente natural.

Puse el auto en marcha.— Tomaré un pequeño atajo —Participé tras desviarme de la avenida que solíamos transitar, porque iba a cualquier lugar menos a un restaurant común o algo popular. Había una pequeña ruta boscosa en la ciudad, una que llevaba a una zona turística no tan popular, un sitio local con pocos visitantes, pero con una vista preciosa de un lago, con cabañas, restaurantes y bares donde mi tía tenía su casa y donde los fines de semana solía estar con Lucy cuando no estaba internada. No estaba tan seguro de aquello y tenía miedo, profundo y tonto miedo, pero tomé el riesgo mientras estacionaba en una de las cabañas y tocaba el claxon. La casa de mi tía era un restaurant local, acogedor y pequeño, pero espectacular y me atrevería a decir que romántico, en la parte de arriba se encontraba su casa, que era donde Lucy pasaba los fines de semana. Al bajarme observé el rostro de Barbara y me aproximé a ella para caminar a su lado.— No te asustes, no te secuestré. Es el restaurante de mi tía. Quiero que conozcas a alguien —Murmuré mientras posicionaba mi mano en la parte baja de su espalda y juntos caminábamos dentro del lugar. Algunas personas estaban presentes, muy pocos, pero el lugar no estaba completamente vacío y mi tía me visualizó a los segundos.— ¡Matt! ¡Llegaste! —Exclamó mientras se acercaba a mí y me daba un fuerte y cálido abrazo.— Tía, ella es Barbara…. Barbara Palvin. Palvin, ella es mi tía… Anne —Proseguí con la presentación, hasta que una voz femenina sonó detrás de mí.— Barbara, he escuchado mucho de ti —Dijo mi hermana y fue entonces cuando me giré y me encontré con la adolescente en silla de ruedas, vistiendo un lindo vestido de flores, un abrigo, su respirador y su corto cabello adornado con algunas flores.— Hola princesa. Te presento a Barbara. Ella es mi hermana, Palvin —Finalicé. 
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Vie Dic 08, 2017 6:06 am

LIAM HEMSWORTH

-Tú sólo confía en mí nena. -Mientras nos alejábamos de sus padres dirección a la terraza del lugar, mi mano apretaba con fuerza la suya en un intento de querer que se tranquilizase. La conocía lo suficientemente bien como para sentirla intranquila…y maldita mierda, odiaba no conocer la respuesta exacta de cómo conseguir eso en ella. -Hoy…y siempre Demi. Confía en mí. Nunca, buscaría…lastimarte. -Le murmuré segundos después de ya hallarnos los dos en la terraza. No sabía a ciencia cierta lo que nos depararía el futuro, más aún después de los descubrimientos turbios que me estaba dando mi última investigación. Pero una pequeña necesidad en mí quería decirle, recalcarle aquello. Deseaba grabarle a fuego a ella ese mensaje.

-Hola Sarah.
-Con una suave voz respondí a la rubia mientras me separaba del abrazo en el que mi morena y yo nos habíamos fundido por unos pocos segundos. Debía de reconocer que si hubiera sido cualquier otra persona la que interrumpiese aquel momento seguramente ya lo habría atizado con esa mirada mía que congelaría hasta el mismísimo infierno. – Sí, si es apropiado claro que lo podré considerar. -Murmuré en respuesta, con una de mis cejas también alzadas hacia Smith. Él conocía perfectamente el trascurso que seguía de los hechos.

-¿No le dirás?
Como buenos prototipos de guardaespaldas, ambos comenzamos a andar segundos después irritados hacia las dos mujeres por las que secretamente perdíamos el culo, cuando estas tal niñas chicas corrieron a ver al mago del show. Una vez, mientras cocinaba uno de sus postres y yo fingía estar demasiado ensimismado trabajando, Demi me habló de un cumpleaños que tuvo de niña cuya actuación de un mago adoró. Es posible que hubiera gastado un poco más de dinero en la presencia de ese mago en la fiesta por ello…
-No sé cómo vayan a sucederse las cosas. Quiero tratar de solucionarlas antes de asustarla a ella contándole. -Tan directo como siempre, Sebastián había lanzado al aire la pregunta que yo a mí mismo no dejaba de repetirme. ¿Le contaba, o no le contaba a ella lo que estaba pasando realmente? – Ella es bastante dura, me recuerda a Sarah. Considéralo, a mí me hubiera ayudado bastante en su momento.  

Con paso firme mientras observaba a no mucha distancia a mi hermano y a su esposa, la cual no parecía tener cara de muchos amigos con él, rodeé la cintura de Demi, acercándola hacia mi pecho mientras su dulce fragancia me seguía inundando. Y mientras sentía poco a poco como ella comenzaba a tensarse. Paseé mi mirada por todo el lugar entonces, buscando cualquier indicio de algo saliendo mal en lo que ella pudiera estar reparando.
Nada. Todo estaba en orden.
Y entonces ella apretó mi mano y como si fuera un flan se soltó de ella yéndose hacia los servicios. Dejándome a mí completamente pasmado.
Sabía entender a la perfección las emociones, aunque el llevarlas a cabo no fuera mi fuerte. Sabía entender cuando yo solía ser el causante de algún tipo de reacción airada en las personas que me rodeaban. Pero definitivamente en mi cabeza, dos y dos eran cuatro, y ella ahora tenía todo lo que quería ¿no? familia, amigos, ¿yo? , estaba celebrando una fiesta en su honor… ergo, tenía que estar simplemente feliz.
Apreté mi mano en un puño, mirándola entonces desaparecer por la esquina y preguntándome que se suponía que yo debía hacer. ¿Ir detrás de ella para abrazarla y sacarle a besos el porqué acababa de tensarse y huir sería demasiado íntimo para mí quizás? Estaba claro que ella querría hablar de sus emociones…y mi punto máximo de mi vida en cuanto a sentimientos había sido decirle a ella lo que…lo que sentía. Y aún seguía repasándolo loco. A lo mejor simplemente debía seguirla en pro de su seguridad.
Mis pensamientos volaron fugaces como meteoritos por mi cabeza, pues realmente ni un minuto después de que ella se marchase, yo ya estaba como un zombie siguiéndola y buscándola. -¿De…? ¿Nena? -Me corté a mi mismo, siendo consciente de cómo había estado a punto de ser yo, después de todo, quien hubiera podido meter la pata pronunciando su nombre. Tan loco me tenía ella como para eso.
Apreté mi boca en una línea recta irritado cuando no conseguí divisarla a la primera, moviéndome por las afueras de los servicios y tardando dos segundos en decidir entrar al de mujeres. -Nena, más vale que tengas alguna buena excusa de porqu…-Quise ir de duro, quise ir de duro durante aproximadamente diez segundos, los previos a verla y saber que algo estaba pasando por su cabecita. -Ey, ey, ey. -A través del espejo fui consciente entonces de cómo su pecho se alzaba y bajaba a un ritmo nada normal. -Cariño…¿Qué sucede? -Un cortocircuito sucedió en mi sistema, pues la sola idea de verla mal bastó para que ni siquiera pensase. Me acerqué por detrás, girándola y agarrando su mano para conducirla conmigo hacia uno de los cubículos. Mi mirada se posó entonces en sus ojos, mientras era yo el que quitaba la careta de su cara y mientras acariciaba suavemente su mejilla. - ¿Me lo cuentas? -Pronuncié en un suave tono de voz, demasiado raro en mí teniendo en cuenta que después de no haber sabido su paradero durante unos minutos, más bien sabía que como oficial, debería de estarle regañando.
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Re: You know i'm gon get ya, whatever it takes to get there ♥

Mensaje por Mangata_ el Vie Dic 08, 2017 10:10 am


BÁRBARA PALVIN

El sonido del auto retumbando por la calle me irritó tanto o más que el propio sentimiento de fascinación que sentí cuando pude verlo en todo su esplendor a él mientras se acercaba al lado opuesto del coche. Venga ya, no debería ser ni legal verse tan apoteótico en cualquier momento del día, o básicamente serlo. Me enloquecía.

-Tenía lavando todos mis pantalones vaqueros.
-Le devolví a modo de saludo mientras entraba en el coche, obligándome a no responder irritada a su gesto de caballerosidad de abrir mi puerta. Estaba tan poco acostumbrada a dejarme arrastrar por estas cosas que, sinceramente, no tenía demasiado claro como actuar educadamente.
Coloqué mi cinturón y con mi rostro completamente serio e indescifrable observé con demasiados recuerdos de vuelta mi brasier en sus manos. Sintiendo un caliente fuego en la boca de mi estómago agarré la prenda poniendo los ojos en blanco. Maldito Bomer y su capacidad para descuadrarme. – Ni me acordé cuando me fui. ¿Sabes? -Respondí utilizando lo que sabía le molestó mi marcha sin explicaciones como punto de defensa, aunque utilizando un argumento demasiado irreal ¡como si de verdad no hubiera sido consciente de la sensibilidad de mis pechos después de una noche entera con él cuando tuve que salir de la casa solo con la camiseta! - Pensé que te lo quedarías de recuerdo para tus noches solitarias. -Murmuré-  O quizá lo podría haber usado de repuesto si al final hubieras decidido olvidar esta apuesta para ir a dar vueltas por ahí y hubiéramos ido directamente a tu departamento a follar. O quizá en el auto. -Terminé añadiendo pensativa. Yo también sabía buscarle a él las cosquillas.

El resto del camino, por lo menos por mi parte, trascurrió en silencio; aunque nada incómodo, a decir verdad. No me pregunten porqué, él tenía un increíble don de trasmitirme serenidad, aunque no lo quisiera.
Minutos después, las luces de la ciudad comenzaron a ser sustituidas con pura naturaleza, con un paisaje algo más boscoso, un lago a lo lejos, luces más bohemias… -Parece una película de navidad. -Añadí mirando por la ventana, en un tono curioso. Debía de reconocer que el lugar no estaba mal, que incluso no me importaría visitarlo con más ahínco, aunque no entendiese el porqué de estar ahí.
Ambos bajamos entonces del coche, justo en frente de una pequeña cabaña demasiado linda hasta para mí. Definitivamente parecía de película de domingo por la tarde. Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo huyendo del frío…y helándoseme la cara en cuanto él pronunció las palabras “tía” y “conocer” - ¿Conocer? Matt… espera, no. -En un pequeño gesto infantil, trate de clavar mis talones en la tierra mientras él, con su mano en mi espalda, me guiaba hacia el interior del lugar. -No se me da bien conocer gente. Ni tratar con gente en general. Matt vámonos… En serio.  -Ahí para mí la cosa comenzó a perder la diversión; porque debía de reconocer que, una cosa era que el resto del mundo pensase que era una frígida o una borde, la verdad, no me importaba nada. Pero…mierda, no quería caerle mal a quien fuera que significaba lo suficiente para él como para querer presentármelo.  

Una figura femenina apareció entonces en la misma sala en el que algunos comensales disfrutaban de una cena, viéndose, increíblemente hogareña. La mujer podría decirse que tenía un diminuto aire al ojiazul, aunque se veía mucho más mayor y casi que dulce en comparación a él. Clavé mis ojos entonces en ellos dos mientras se abrazaban, apretando mi labio inferior con cierta incomodidad. -Hola.

Incomodidad que no fue nada en comparación a la que me inundó justo un par de segundos después, cuando una segunda voz femenina, aunque más infantil retumbó ahora en la habitación. Dos y dos eran cuatro. Y sin siquiera girarme los pocos datos que alguna vez Matt me contó sobre su familia, o que de extranjis escuché a Esposito, vinieron a mi mente. Sabía quién era la pequeña, lo que sucedía con ella,  y lo que era para él…
-Hola Lucy. -Me giré segundos después, mirándola y ahora sí pudiendo ver una pequeña proyección del moreno en otra persona, aunque infinitamente más débil. Este se acercó a ella…y fue la imagen más bonita que en mucho tiempo había visto.
Suspiré entonces desviando mi mirada hacia el suelo, buscando cómo rellenar aquel silencio de una forma adecuada. Primera vez en mi vida que lo intentaba. Y pésimo resultado, a decir verdad. – Mattie me contó que…

-Perdonen, es que creo que olvidé algo en el coche. -Dije entonces, casi sin dejar que esa tierna escena siguiera colándose en mi mente. No llevaban ni 1 minuto juntos y había podido ver como Matt, discretamente, controlaba cada aspecto alrededor de su hermana, preocupado por ella. Como la abrazaba con infinita ternura y como ella lo miraba con veneración. No quería, no necesitaba conocer a ese Bomer.

Así que, como digna representante de todo tipo de frases lanzadas contra mí a lo largo de mi vida...salí de ahí.

El frío viento me dio la bienvenida mientras ligeramente despeinaba mi pelo. No solía fumar…pero hasta dios sabría que gustosa me echaría un pequeño cigarrillo en aquellos momentos. Vale, no es que fuera a huir ni nada de eso. Tampoco es como si fuera el Grinch. Podía actuar, podía resultar simpática…solo que…mierda, no resultaba tan fácil actuar cuando no te apetecía mentir a la gente frente a ti.
¡Maldito Bomer y sus pésimas ideas!

Un par de minutos después, después de haber recitado mi mantra personal, me volví a dirigir al interior del lugar, hacia el lugar a un lado donde ahora ellos se habían sentado. -El móvil. -Señalé como si en verdad hubiera salido a buscar aquello. -Nunca se sabe.
-Hace mucho frío por estos lares…te despeinaste un poco. -Como si nada hubiera pasado, la mujer de más edad se acercó a mí, dejando un pequeño café con espuma y un dibujo sobre ella de una hoja. -Es café bien bien caliente. Receta de familia.
-Mattie me dijo que te gustaba el chocolate así que le echamos un poco también Bárbara. -Susurró ahora la pequeña, con un rostro que indudablemente podría ser la representación en el diccionario de la palabra dulzura.  Miré entonces a Matt, clavando mi mirada en él mientras probaba el café.
-El mejor café del mundo es el café con chocolate. En mi casa no se bebe de otra forma. -Le susurré entonces a la pequeña. -Aunque tu hermano piense que no.  
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