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what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por youmakemeglow el Dom Sep 24, 2017 9:34 pm


ASHTON IRWIN.
Oh, pero si yo creía que aquello iba a ser algo sencillo por supuesto que no conocía bien a aquella chica, pero la realidad era que si la conocía bien y lo siguiente que sucedió no me sorprendió demasiado. Una especie de maldición se murmuró en mi subconsciente mientras observaba a la morena adentrarse en a la cocina, huyendo de mí. Suspiré con ligera frustración y cuando elevé la mirada me encontré con un grupo de presentes que habían presenciado la escena y segundos después fingieron seguir en sus asuntos. Llevé la botella a mis labios y tomé un largo y prolongado sorbo. Todo aquello era como una especie de castigo, porque yo me encontraba en una encrucijada de sentimientos, por supuesto que no la dejaría ir, por supuesto que no iba a dejar de luchar por ella, pero si ella seguía alejándose de mí como si mi cuerpo le generara alguna causa radioactiva, estaba seguro que desistiría, sólo por su bien, porque jodido ya yo estaba. Mientras bebía a largos tragos mi cerveza asomado por el balcón, viendo los autos ir y venir, un poco alejado del resto que comenzaba con algunos juegos de bebidas, chistes malos y risas escandalosas sentí la presencia de Luke y posterior su voz.— Lo estás intentado. —Dijo con una media sonrisa dándome un leve apretón en mi hombro.— Pero ella me aleja cada vez que puede, no lo entiendo ¿Acaso estoy haciendo las cosas mal? —Pregunté sin despegar mi vista de los autos, demasiado absorto en mis pensamiento y Luke chasqueó con su lengua.— No haces nada mal, viejo. Simplemente eres tú —Fruncí el entrecejo y lo observé.— Ella no te está evitando porque no quiera estar contigo, de esta evitando porque detesta quererte tanto. Créeme, así son las mujeres. —Dijo él totalmente convencido.— Quédate para cuando todos nos vayamos, y hablen. —Sentenció aquél buen consejo.

Me despedí de mis amigos mientras observaba como el resto abandonaba el lugar y comenzaba con la tarea que me había ofrecido que era ayudarla a recoger el desorden que una fiesta dejaba. Era casi como una costumbre, porque cuando tienes un bar era prácticamente el pan de cada día. Reí levemente encogiéndome de hombros.— Soy dueño de un bar, Nina, limpio desordenes por fiesta todos los días de mi vida —Contesté con una sonrisa ladina. No quería pensar que estaba forzando las cosas, pero me había quedado con un objetivo y era alcanzar hablar con ella, porque en mi necesidad de tenerla, también significaba saber que quería que todo estuviese en orden, fuésemos o no fuésemos algo, porque cada vez estaba más confundido respecto a ella y yo, pero tenía tantas ganas de demostrarle que quería que todo volviera a la normalidad. Pero mi mente se estaba preparando para lo que fuese y para que sea cual sea la decisión que ella tomara, pues yo la aceptara. Tomé la bolsa negra que ella me entregó y comencé a recoger un poco el leve desorden y reguero que los invitados habían dejado.— Ya estoy aquí, y Luke se ha llevado mi auto, así que tendrás que soportarme, quieras o no —Proseguí con deje de diversión observándola regresar a la cocina. Vamos, yo no podía volverme tan loco, debía ser racional y encontrar el momento exacto para decirle: Hey Nina, debemos hablar. Pero que aquello no sonase como una ruptura, porque bueno, yo más bien quería regresar a ella. Fue entonces que camino a la cocina mi cuerpo se encontró con el suyo y fuimos protagonista del mismo tropiezo. Reí levemente y suspiré observando sus ojos.

Fue entonces que no tuve tiempo de reaccionar, sus manos femeninas tomaron mi rostro y posterior su boca se fundió con la mía. Jodido infierno, la había extrañado como un loco. Posicioné mis manos en su estrecha cintura atrayéndola a mí tanto como fuese posible y saboreé aquél par de labios carmín mientras su lengua y la mía disfrutaban de aquél festín. Ella me quería matar, ella estaba acabando conmigo y con la respiración agitada me separé de ella para mirarla con aquél par de mejillas sonrojadas.— ¿Por qué está mal? ¿Dónde está escrito que dos personas que se aman no pueden estar juntas? —Pregunté sin soltar su cintura y llevando mi frente a la suya para unirlas. Entonces aproximé mi dedo pulgar a sus labios y negué con mi cabeza levemente.— Sigue siendo divertido e impredecible ¿Acaso no lo ves? —Murmuré con voz ronca estrechándola más contra mí.— No puedo darte precisamente a alguien normal, Nina. Pero estoy seguro que puedo darte toda la estabilidad que necesitas —Proseguí mi defensa, porque no podía seguir postergándolo, porque había llegado el momento y debía defenderme, debía usar cada minuto a mi favor antes de que fuese demasiado tarde. Sostuve su mejilla con mi mano y la obligué a mirarme fijamente.— Estamos hechos el uno para el otro ¿Acaso no lo ves? No importa los caminos que tomemos, siempre terminaremos en la misma corriente —Susurré dulcemente embozando una sonrisa y dejando en sus labios un casto y dulce beso.— Te amo joder, y no quiero perderte de nuevo. He aprendido una y otra vez la lección y no, no puedo estar sin ti —Seguí diciendo mientras acariciaba su mejilla y finalmente volvía a buscar sus labios con los míos. Cuando finalmente juntamos nuestras bocas llevé mi mano hasta su cuello sosteniéndola y besándola con fuerza mientras buscaba la pared más cercana para apoyarla y así acorralarla. 
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por kingdomlightsshine el Miér Oct 11, 2017 3:48 pm


NINA DOBREV.
Sabía que bastantes personas podrían diferir en el dicho de Ashton de por qué dos personas que se amaban no podrían estar juntos, más si se referían a nuestra relación en particular. Sabía también que inclusive yo podría enumerar algunas junto a mi voz de la razón que en este momento quería tomar todas sus cosas y dejarme a la deriva por lo mucho que seguía decepcionándola. El castaño aún seguía a una distancia casi inexistente de mí, él y toda su humanidad nublando mi juicio otra vez. Se sentía como si hubiéramos vuelto al mismo lugar donde empezamos: con él asegurando por todo lo que era sagrado que lo que había entre nosotros era indestructible y yo negándome ¿Es que acaso iba a ser así toda mi vida? Luego de todo lo que habíamos vivido, habíamos vuelto al mismo punto de inicio. — Lo sé, pero necesito aburrido y predecible ahora. — Bisbisé con mi mirada recorriendo sus labios hasta sus orbes hazel nuevamente. Habíamos tenido nuestra cuota de drama de por vida, y lo sabía. También sabía que cada fibra de mi cuerpo quería terminar finalmente con él, sin embargo, no iba a seguir dispuesta a esta relación tan descabellada. Me quedé en silencio posteriormente, de alguna manera eso era todo lo que quería escuchar de él: estabilidad. Nada de locuras, nada de meseras, nada de bandas de traficantes ¡Sólo un poco de aburrimiento! Y entonces suspiré a mi pesar, queriendo creerle y otra vez escuchándolo en silencio ¿Acaso no lo había dicho? Estábamos en el mismo punto donde empezamos, quién diría que todos estos años nos iban a dejar en el mismo lugar. — ¿Realmente hemos aprendido la lección? — Pregunté esta vez con un deje más risueño en el tono de mi voz y esbozando una pequeña sonrisa, porque la verdad es que sí me lo preguntaba. Era bastante obvio que la lección era: Jesús, ya manténganse lejos el uno del otro. No obstante, ninguno de los dos quería creerla ni seguirla a pesar de que siguiésemos fallando. Y tal vez Ashton tenía razón de alguna forma, si es que seguíamos tratando a pesar de que todo estaba en nuestra contra ¿no debería significar algo? Quizás en algún universo ambos pudimos juntar nuestro desorden y compatibilizar de una vez por toda ¿eso nos daba alguna esperanza? — Ash, yo- — Comencé, sin saber que decir con seguridad siquiera, sin embargo, nuevamente la boca del castaño colapsó con la mía y yo, siendo tan débil, solamente le respondí aquel beso que mi cuerpo ansiaba con desesperación. Haciendo que mis brazos en respuesta se posaran alrededor de su cuerpo y mis labios le dieran el permiso de profundizar y deshacer a su merced.

¿Por qué siempre debía volver a él y darle la razón? Se sentía como si mi cuerpo tuviese una reacción química y biológica que me impedían dejarlo ir. Y a pesar de que mi fuerza de voluntad no fue la que me hizo tomar distancia de él, fue la ausencia de aire que me obligó a romper aquel pequeño paraíso que había creado. Vamos Nina, ten algo de compasión por ti misma. Me quedé en silencio unos eternos segundos, observando su rostro tan cercano al mío y di un paso hacia atrás. — Odio que siempre tengas la razón con respecto a nosotros. — Le dije con un tono neutral, pero estaba segura que a él le encantaba oír eso. Cerré mis dientes sobre mi labio inferior y posterior, llené de suficiente aire mis pulmones para de una vez por todas sincerarme con el hombre de mi vida. — Tú y yo no funcionamos, dios sabe que no lo hacemos… — Comencé — Pero quiero hacer esto porque te he amado por más tiempo del que recuerdo. — Mi mirada se desconectó de la suya por unos segundos porque sentí un pequeño calor posarse sobre mis mejillas ¿En serio, después de todo este tiempo? Sabíamos que éramos complicados pero de alguna manera Ashton con todas sus locuras seguía atrayéndome una y otra vez a él. — Y necesito que me digas… que me asegures que esta vez es en serio, y que todo este tiempo valió la pena. Que finalmente vamos a terminar juntos y no habrán más locuras, ni metidas de pata, ni golpizas, ni correr de la ley. — Le dije esta vez mirándolo fijamente, ambos frente a frente con algo que pensé que nunca sería capaz de exigirle a Ashton, pero que definitivamente necesitaba para poder mantenerlo conmigo, para que pudiésemos pasar el resto de nuestras vidas juntos como siempre quise. Esta vez me acerqué nuevamente a él y mis manos nuevamente se posaron sobre su rostro en un intento de que su frente quedase sobre la mía. Mis ojos se cerraron, disfrutando por unos segundos de aquel momento de intimidad y finalmente volví a hablar. — Por favor, por favor. — Rogué, porque estaba consciente de que mi cuerpo quería actuar por sí solo y mi boca volver a dar con la suya, pero no podía hacer ningún movimiento hasta que nuestro pacto y relación quedase bien saldado y con todo sobre la mesa.   
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por kingdomlightsshine el Miér Oct 11, 2017 4:06 pm


LIAM HEMSWORTH.
Siempre es agradable escucharlo de tu boca. — Respondí con una sonrisa socarrona en mis labios a los dichos de Demi. Porque sí, ella me conocía bastante pero como había dicho, siempre era grato que sus abultados labios me dieran a entender que seguía deseándome casi tanto como yo a ella. Recibí su boca con la mía gustoso, deseando que al menos por ahora no se alejase bajo ninguna circunstancia en el mundo. No obstante, la pelinegra, siendo tan adorable como siempre, no pudo evitar hacerme soltar una pequeña carcajada con su desesperación y frustración por quitar mi pantalón. La observé con una sonrisa divertida y enarqué una de mis cejas. — ¿Ansiosa? — Pregunté casi burlesco, haciendo alusión a lo que ella había me dicho algunos minutos atrás con respecto a mi entusiasmo. Ella lucía tan bien quitando mi ropa del camino, sin embargo, sabía que cada átomo dentro de mi cuerpo me exigía que agilizara un poco más el proceso. Por lo tanto, en efímeros segundos ya me encontraba fuera de mis vaqueros para proceder a darle la atención que tanto necesitaba la despampanante mujer frente a mí. Sonreí sobre la boca de la pelinegra en el momento que sus palabras fueron dulce miel en mis oídos ¿Había dicho que me estaba volviendo demente sin ella? Porque jodidamente no lo hacía a la ligera. — Es lo que siempre he querido, nena. — Respondí, refiriéndome a que claramente siempre había querido que Demi no pudiese imaginarse una vida sin mí. Porque sabía con seguridad que yo lo hacía desde hace mucho más tiempo del que me gustaría admitir. Su boca dio con la mía nuevamente, haciendo que mis dedos se deslizaran desde su espalda hasta la curva de su trasero, tomando cada montículo en mis manos con desesperación. Mi cadera dio contra la suya haciéndole entender lo mucho que la deseaba (y como toda mi sangre se había concentrado en un lugar específico de mi cuerpo), mientras mi lengua se deleitaba nuevamente con su sabor dentro de la cavidad bucal de la pelinegra. Mis manos que seguían firmes sobre su trasero, volvieron a subir por su espalda hasta llegar a aquél molesto broche de su brasier para soltarlo en segundos y tirarlo en el suelo como si estuviese hecho de materia radioactiva. Y ahí estaba. Frente a aquellos dos senos firmes y llenos que tanto me causaban insomnio en mis noches sin Demi. Antes de poder hacer cualquier movimiento, la seguí con cuidado y sin ánimos de soltar su boca hasta que su espalda tocó el colchón de nuestra cama prestada, conmigo encima de ella y entre medio de sus cremosas piernas. Sus senos tocaron la piel de mi pecho y gruñí en respuesta, mordiendo su labio inferior y esta vez observándola fijamente con sus pupilas más dilatadas de lo normal.

Mi boca rompió el contacto con la suya gentilmente, para dejar un camino de besos mojados por la longitud de su cuello hasta llegar a sus firmes senos. Le di una mirada rápida a Demi, quién parecía atenta a cualquier cosa que estuviera por hacer y sonreí sobre su piel, para luego llevarme uno de sus pezones a mi boca y cubrir el otro con una de mis manos. Mordí suavemente el antes mencionado y volví a subir mi mirada para dar con ella nuevamente, quién ya lucía como una total y absoluta obra de arte. — ¿Sabes lo mucho que había extrañado esto? — Repliqué con una voz ronca, refiriéndome a la pelinegra agitada bajo de mí y su cuerpo a mi disposición. — Joder, eres tan caliente. — ¿Había dicho eso o lo pensé? No era ni por si acaso una de mis preocupaciones en este momento. Volví a tomar como mío, esta vez, su otro pezón y a la vez bajar una de mis manos, para jugar en su femineidad con uno de mis dedos sobre aquella molesta tela de encaje que aún traía puesta. Entonces volví a mi eje por unos segundos, sintiéndome ofendido de que ella llevase aún puesta alguna prenda sobre su cuerpo. Así que tomé aquella molesta prenda entre mis manos, haciendo fuerza hasta que se rompió en dos entre mis dedos. Y esbocé una media sonrisa hacia ella. — No digas que no te gusta que haga eso. Me trae los mejores recuerdos. — Dije con una voz ronca, sondeando cada centímetro de su comestible cuerpo con mi mirada. Ugh, Jesucristo jodido Todopoderoso. Separé sus rodillas y me incliné para besar la parte interna de uno de sus muslos, posicionando mis manos sobre sus caderas para tener de esa forma un mejor manejo de sus movimientos. Mi boca siguió con el recorrido de sus suaves piernas, con su piel teniendo aquel aroma femenino y floral que tanto recordaba. Hasta que finalmente llegué a su adorable intimidad, llevando uno de mis pulgares hasta su clítoris para verla retorcerse en primera fila. Sonreí para mí mismo con aquél adorable paisaje. — Luces perfecta. — Murmuré, y aunque me hubiese encantado seguir con aquello, mi boca simplemente actuó por sí misma y se acercó a la intimidad de Demi, con mis manos posicionándose sobre sus caderas nuevamente y mi lengua probando aquella tibia y húmeda carne de su interior. Demi involuntariamente se frotó con mi cara, haciéndome atacar con mi lengua con aún más intensidad y saboreando aquel embriagante y dulce néctar suyo.
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por youmakemeglow el Sáb Dic 09, 2017 8:38 pm


DEMETRIA LOVATO.
Era como flotar en una nube de algodón, sí, cuando él se encargaba de besar mi cuello con aquél par de labios húmedos y en llamas, mientras su boca se deslizaba con esmero desde aquella área hacia abajo se sentía como una perfecta utopía, donde sólo me dejaba llevar por las caricias del ser amado. No existía nada, ni nadie, de hecho, en mi imaginación era mucho más que una habitación y cuatro paredes, era una ilusión, una nube, lejos, muy lejos de aquí. Suspiré con fascinación al sentirlo en mis senos, justo en aquella parte tan sensible de mi anatomía, besando, mordiendo, jugueteando, justo como me enloquecía, observé sus ojos azules buscando los míos y solté una tímida sonrisa.— Imagina yo —Murmuré risueña mientras echaba mi cabeza para atrás en el momento que sus siempre agiles dedos buscaron mi feminidad. Sublime. Mordisqueé mi labio inferior mientras me retorcía bajo las caricias de aquél dios griego. Me sentía mucho más que caliente, mi cuerpo estaba en llamas, yo era incluso más que calor. Era posible quizás, si Liam movía un poco más su cuerpo que aquella cama se incinerara, no estaba exagerando, era la realidad. Escuché el sonido de la tela rompiéndose y posterior a ello una risa ahogada y excitada salió de mis labios.— Que malacostumbrado estás, cariño —Susurré mientras llevaba mis manos a sus hombros para acariciar aquella área con suavidad, eso mientras él se deslizaba hacia abajo dejando fuera de mi alcance su cuerpo que me volvía loca. Quería acariciarlo, quería hundir mis dedos en su espalda, simplemente lo quería tan pegado a mí como fuese posible, para recuperar todo ese tiempo perdido, yo realmente lo añoraba sobre mí y precisamente dentro de mí. Pero no podía quejarme, lo que vino después de aquello fue sencillamente estremecedor. Con mis rodillas separadas y su cara entre mis piernas suspiré ante la perfección de aquella escena. Fue así como se hundió saboreando mis labios inferiores y yo por inercia moví mis caderas en respuesta. Caliente, húmeda y necesitada. Gemí arqueando mi espalda y sintiendo las miles de millones de descargas eléctricas recorrer mi cuerpo, como un relámpago, un huracán, toda fuerza natural desatándose en mí. Murmuré algún improperio, perdida en sensaciones mientras mis dedos se enredaban en su perfecto cabello rubio hundiéndolo de forma casi inconsciente más en mí. Más, yo necesitaba más. 

Liam, vamos, te necesito —Murmuré entre gemidos y murmullos excitados, algunas palabras incoherentes que lo acompañaron. La presión en mi vientre aumentó y sintiendo como mis piernas perdían fuerza supe que indudablemente se aproximaba un orgasmo, mi corazón latía con aun más fuerza y echando mi cabeza para atrás solté un jadeo de desesperación y clímax. Alcanzar ese punto gracias a sus labios expertos era el mismísimo cielo ¿Recuerdan? La nube. Mientras mi cuerpo se relajaba en el colchón sentí como aquél cuerpo masculino se movía y acomodaba en busca de una segunda ronda de mi cuerpo en llamas. Embocé una sonrisa mientras lo observaba desde aquella posición y moví mis manos por todo su pecho, acariciándolo, mientras mi boca encontraba la suya y fundíamos nuestros labios en un profundo y húmedo beso. Mis manos buscaron su masculinidad, ansiosa de poder acariciarlo. Tomé aquél acero cubierto de terciopelo entre mis manos para acariciarlo de arriba hacia abajo escuchando de sus labios salir aquellos gemidos que sonaban como la mismísima gloria.— ¿Y sabes cuándo extrañaba yo esto? —Murmuré moviendo mi mano contra su virilidad como si de una melodía se tratase y él, él me regalaba aquellos gloriosos sonidos de sus labios. Mordí su labio inferior con suavidad, apretando mis dientes y soltando una ligera sonrisa. Abrí mis piernas para poder acomodarme y posterior a ello lo invité a acomodarse entre las mismas. Había pasado tiempo desde la última vez que habíamos estado así, quizás no una eternidad, pero si bastante para lo que estábamos acostumbrando, así que tenerlo junto a mí era como lo más perfecto jamás imaginado. Llevé amabas manos a su espalda acariciando la misma con lentitud mientras me deslizaba hasta sus nalgas, mientras él buscaba nuestra unión y cuando así fue cerré mis ojos acompañado de un suspiro.— Así, es así como te extrañaba más —Ronroneé sobre sus labios respirando su aroma, su esencia y abrí mis ojos para encontrarme con los suyos, mientras gemía contra su boca y movía por inercia mis caderas comenzó aquél ritmo insaciable entre su cuerpo y el mío, aquellas embestidas que aumentaban con propiedad. Mi cuerpo en respuesta simplemente se movía, y mis manos, mis manos recorrían toda la extensión de su espalda, sus nalgas, su cabello rizado. Jesús ¿Cómo podía alguien amar a otra persona de esta manera? Siempre, cuando nuestros cuerpos se encontraban en tal conexión, en tal momento íntimo y lleno de emociones mi corazón parecía latir con más fuerza y mi mente, mi mente despegaba lejos de aquí, mi cuerpo que respondía ante él, todo se revolucionaba, porque era todo lo que quería en el mundo, lo que más amaba y lo que más necesitaba. Apreté con fuerza sus hombros y busqué sus labios para saborearlos.— Más, más, necesito más. Necesito todo de ti, Liam —Mascullé casi sin voz, mientras todo mi interior se apretaba con fuerza e ímpetu contra el hombre que me embestía de tal forma experta. 
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por youmakemeglow el Sáb Dic 09, 2017 9:17 pm


ASHTON IRWIN.
Era un tema complicado, sí. Definitivamente nuestra relación era lo más parecido a un sube y baja, sí, como los de los parques, esos donde los niños se suben y juegan, tal cual, nosotros de hecho éramos los niños, así que la metáfora le iba a la perfección, pero a pesar de ser un par de chicuelos y más en mi caso que en el de ella, sabía con certeza que la única cosa que realmente quería en el mundo era ella, que la única cosa que anhelada y era capaz de luchar era por ella, que había cometido errores, sí, uno tras otro, pero tenía toda la fuerza de voluntad para dejar atrás el pasado y seguir adelante. Éramos quizás las personas más distintas y que Jesús bendito, toda la población que nos rodeaba sabía que ella y yo éramos una pésima combinación en muchas ocasiones y que claro, yo era un maldito con suerte, porque conseguir que una chica como ella: Hermosa, de buen corazón, responsable, inteligente, graciosa, única, esté perdidamente enamorada de ti, sólo podía decirse como que yo era un tipo con suerte: Un jodido capullo con suerte. Entonces, evadiendo sus cuestiones, acerca de haber aprendido o no la lección me encontré saboreando sus labios color carmín mientras mi mano continuaba sosteniendo su cuello, tan cerca de mí como era posible, besándola, apresándola, amándola. No sabía si era posible demostrarle en un beso todo lo que estaba atascado en mi corazón, pero estaba haciendo el mayor de los intentos ¿Cómo le explicaba que la necesitaba más que nada en todo aquél jodido mundo? Cuando ella abandonó mi boca suspiré en reproche y observé como ella se alejaba tan sólo centímetros de mí. Embocé una sonrisa y rasqué con suavidad mi nuca, sólo para no reírme como un triunfador o algo, yo era egocéntrico y eso no era un secreto para nadie.— Es un don, nena —Susurré en respuesta observando su rostro de princesa y sintiéndome demasiado afortunado en aquél momento, por qué lo era.— Sí, sí funcionamos —La corregí con seguridad, bastante seguridad, de hecho, pero decidí mantener silencio en lo siguiente para dejarla hablar y escuchar su punto de vista, porque ya, ella tenía derecho a decir algo, no sólo yo y mi discurso cursi.— Toda la vida, cariño. Me has amado durante toda tu vida —Respondí en un murmullo acercándome de vuelta a ella.

Ella sonrojada era la cosa más sublime que mis ojos habían visto, sinceramente. Escucharla hizo crecer de manera casi descontrolada la ilusión y la esperanza. Embocé una sonrisa, sólo observándola y sintiendo que mi pecho se inflaba de felicidad, porque ella no sólo estaba contestándome, sino estaba considerándolo más que desconsiderándolo y eso era la luz más verde que había visto en mi vida, a pesar de ser daltónico.— No más metidas de pata, ni golpizas, ni correr de la ley, ni compañeros de clases estúpidos, ni meseras impertinentes. Sólo tú y yo —Respondí con una media sonrisa, una que parecía bastante a la de un niño extasiado de felicidad, como regalo en navidad, como cohete en año nuevo. Su rostro cerca del mío nuevamente me brindó la paz que necesitaba mientras mi mano por inercia se posaba en su cintura y la otra rodeándola para acercarla a mí de tal manera que no tuviese oportunidad de escapar. Sus manos en mi rostro me brindaron mucho más que felicidad y fue esa tranquilidad y paz que no había sentido en semanas. Suspiré ante sus palaras, ante aquella voz que me rogaba y abrí mis ojos para encontrarme con los suyos. Embocé una sonrisa llevando mi mano a un mechón de cabello rebelde que se colaba por su rostro de princesa y escondiéndolo detrás de su oreja para deslizar el dorso de mi mano por su cuello posteriormente.— Te digo, te aseguro y te juro que será de esa manera. Haremos las cosas bien y funcionará, funcionará desde ahora y para siempre —Susurré mirándola a los ojos, aquél par de lagos color chocolate que se derretía ante mí, uno que no quería dejar de mirar jamás.— Estamos juntos, quiero decir… jamás nos separamos o al menos no para mi corazón —Acaricié sus mejillas con mis pulgares y junté su frente con la mía dejando escapar un largo y prolongado suspiro de mis labios ¿Cuántas veces había suspirado? Pero es que me encontraba en un cuadro de encanto, sólo quería quedarme así para siempre.— Escúchame algo: Nuestro destino es estar juntos, estamos hechos para pasar el resto de nuestras vidas juntos. —Aseguré con confianza mientras acercaba su boca a la mía sólo para rozar nuestros labios.— Pero ¿Quién dijo que sería fácil, quién dijo que sería color de rosa? —Pregunté elevando una de mis cejas y sonriéndole posteriormente.— Sin embargo ya cubrimos la cuota del margen de error y ahora sólo nos queda amarnos y ser felices ¿No lo crees? —Arrugué mi nariz y tras soltar su rostro envolví mis brazos en su cintura apretándola contra mí y besando, sin previo aviso, sus labios una vez más. Esta vez no fui lento, fui apresurado, salvaje y necesitado. Mi mano se deslizó hasta la curva de su nalga y con ambas le hice un ademán para que envolviese las mismas en mi cintura y seguido subirla a la encimera de la cocina, besando, devorando y anhelando su boca.— Eres mía —Jadeé contra su boca. 
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por kingdomlightsshine el Jue Ene 04, 2018 8:18 pm


NINA DOBREV.
Inevitablemente me uní a la sonrisa del castaño en el momento que él aseguró con nada más que honestidad en sus ojos el hecho de que las cosas entre nosotros tendrían menos obstáculos esta vez. El universo sabía que teníamos una historia que nos pesaba incansablemente sobre los hombros, una que no podríamos obviar por mucho que quisiéramos. También sabía que cualquier otra persona se hubiese dado por vencido en una relación con más altos y bajos que una montaña rusa. No obstante, no éramos cualquier persona. Éramos Ashton y Nina. Mi mejor historia de amor jamás contada. Y a pesar que toda la lógica me decía intrínsecamente que ya era suficiente, sabía que mi corazón opinaba lo contrario. Este mismo que sentía chocar con fuerza en mi caja torácica en aquel momento, como si fuese a saltar de un juego extremo; con susto y entusiasmo. Era una sensación agridulce, pero necesitaba seguir mis instintos. Ashton una vez lo había dicho, éramos más miserables separados que juntos y por mucho que había renegado todo esto, cada palabra era cierta. — En serio espero que funcionemos. — Respondí con cierta diversión en mis palabras mientras lo escuchaba. Volví a esbozar una sonrisa hacia y por él, sintiendo mis ojos cristalizarse solamente un poco. — Realmente estás loco por seguir intentándolo… y creo que yo más por acceder. — Bromeé aún con las comisuras de mis labios elevadas. Acoplando mis manos en las muñecas de Ashton para así continuar con la poca distancia que nos separaba, podía notar que entre toda esta locura él me sostenía de una manera como si temiese que me marchase o algo así, pero no planeaba irme a ningún lado. Y si estaba loca, tendría que aceptarlo.
 
 Sé que nuestra historia ha sido complicada, pero al final el amor hace todo más fácil. — Respondí con una nota más abajo en mi voz ante su suposición de que no iba a ser todo color de rosa. Y lo sabía. Ninguna pareja lograba ser perfecta en totalidad, pero estaba segura que si nos amábamos finalmente podríamos encontrar la forma de no seguir arruinándolo. Entonces solté una pequeña carcajada, ya que el castaño pensaba de la misma manera que yo. Habíamos vivido demasiado, habíamos madurado casi por obligación durante todos estos años, y más que todo, habíamos sufrido por todos los azares del destino ¡Necesitábamos un descanso! — ¡Por favor! — Vociferé con diversión, inclinando mi cabeza hacia atrás en forma de dramatismo para luego volver a mirarlo. — Ya es tiempo de un poco de estabilidad. — Agregué aún con una sonrisa en mi rostro sin esperar que mi cuerpo esta vez chocase contra el suyo y mis labios recibieran de un segundo a otro los suyos. Por inercia mis dedos se enredaron en su cabello, acercándolo de esta forma más a mí y ladeando mi cabeza para que su lengua de esta forma se acoplase mejor a la mía. Di un pequeño salto cuando sus manos bajaron en busca de esta misma acción y ni siquiera pude notar en qué momento fue que quedé sentada sobre una de las superficies de mi hogar. Su cuerpo quedó entre ambas de mis piernas y la falda de jean que traía por razones obvias se envolvió y quedó por encima de mis muslos, pero aún así mi boca no soltó la suya en ningún momento.

No era un secreto que mi respiración estaba bastante irregular, pero el oxígeno era una de mis últimas preocupaciones en este momento ya que sabía que lo había extrañado demasiado. Y una sonrisa ladina se posó en mi rostro al oír aquella afirmación en ese efímero segundo que sus labios tomaron una mínima distancia de los míos. — He sido tuya desde el momento en que nos conocimos. — Repliqué y dicho esto, envolví mis piernas en sus caderas nuevamente así acercándolo aún más a mí. Soltando un suave jadeo cuando, por respuesta, su entrepierna chocó contra la mía. Mi boca se acopló a la suya nuevamente, con deseo y fuerza, mis piernas no cedieron en ningún momento a que Ashton osase a tomar distancia. Como si fuese una adicta cayendo nuevamente a su droga. Mis manos se fueron al borde de su camiseta para así quitarla por encima de su cabeza con rapidez, dándome unos segundos para observar nuevamente como lucía su torso desnudo. Podía asegurar que mis ojos se habían oscurecido por el deseo, yo quería y necesitaba que Ashton me reclamase como suya nuevamente, había olvidado la última vez que me había entregado a él ya que fácilmente parecía una eternidad. Segundos después, mi blusa acompañó a su camiseta en el suelo de mi departamento dejándome cubierta únicamente por aquella tela de encaje. Sonreí sobre su boca y mis uñas jugaron sobre la piel de su espalda para luego culminar en un beso esta vez más suave y lento. — Vamos al sofá. — Ronroneé demandante envolviendo mis piernas una vez más sobre su cadera y cerrando mis dientes sobre su labio inferior por unos segundos posteriormente.
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por kingdomlightsshine el Jue Ene 04, 2018 8:19 pm


LIAM HEMSWORTH.
No podía negar que había extrañado esto mucho más de lo que cualquier hombre que se respetase a sí mismo sería capaz de admitir. Habían sido unos días tan confusos y unas semanas insufribles, el hecho de haber vivido con aquella tortuosa incertidumbre y, además, alejado de la única mujer que había amado era literalmente algo que nunca pensé y podía doler tanto. ¿Es que acaso todo el mundo se comportaba y sentía de esta manera estando enamorado? Quizás era solamente yo. Tal vez éramos solamente ella y yo. Quizás juntos éramos esta volátil entidad que bien podía explotar o fundirnos juntos. Una sonrisa ladina se apoderó de mi rostro en el momento que la escuché gemir lo mucho que me necesitaba, porque sí, estaba enamorado pero seguía siendo yo. Y como si conociera cada recoveco y acción de su cuerpo, tomé distancia de su carne tibia y húmeda cuando sus piernas comenzaron a ceder y su espalda se arqueó sin previo aviso. Verla llegar al clímax (y más aún por mi culpa) era una obra de arte que necesitaba tener grabada en mi mente para siempre, una obra de arte que tampoco nunca me cansaría de ver una y otra vez en miles de escenarios distintos. Limpié con mi pulgar los restos deliciosos de su placer de mi labio inferior mientras la observaba directamente con una media sonrisa en mi boca para luego acercarme a ella y besarla e incorporarme sobre mis rodillas esta vez. Tomé distancia de la castaña sin prever sus manos sobre mi miembro una vez más, solté un gruñido con fuerza debido a que después de aquel utópico espectáculo se encontraba un poco más sensible de lo normal. — Supongo que casi tanto como yo lo extrañaba. — Le respondí con una voz ronca y guiñolesca, dándole otra vez una sonrisa ladina a la caliente mujer que tenía acariciando aterciopeladamente mi falo.
 
Y aunque estaba bastante a gusto con las caricias de Demi, sabía que mi cuerpo ansiaba mucho más de ella que eso. Cada átomo de mi cuerpo me estaba matando por finalmente hundirme en su interior como tanto deseaba, entonces fue una muy grata sorpresa que después de que sus dientes soltaran mi labio inferior ella se pusiese en posición para recibirme. Me incorporé con lentitud, dejando el peso de mi cuerpo sobre uno de mis brazos apoyado sobre el colchón y con el otro tomando una de sus piernas para engancharla en mi cadera. Finalmente la punta de mi miembro saludó a su entrada, mandando una corriente eléctrica a mi espina dorsal. Había esperado demasiado por esto. Me hundí con una lentitud tortuosa, pero no quería hacerle un daño prematuro sin que Demi lograse acostumbrarse a mi tamaño. Sus paredes envolvieron toda mi longitud, caliente y húmedo, sintiéndose tan malditamente bien que parecía una ilusión. Di una media sonrisa ante sus palabras que se arrastraron con aquel tono de voz suave que solía usar involuntariamente cuando estaba excitada y respondí: — Es porque nunca puedes tener suficiente de mí, nena. — Porque, como dije, seguía siendo yo. Incliné mis caderas hacia atrás hasta que prácticamente sólo la punta de mi miembro quedó dentro de Demi, para luego embestirla con fuerza y profundo. Saboreando cada segundo en que nos convertíamos en uno nuevamente ¿No lo había dicho? Ella se sentía fueradeestemundo. Mis movimientos fueron esta vez más constantes, haciendo que los suyos se acostumbraran a ese exquisito ritmo y así creásemos aquella perfecta sincronía que nos caracterizaba cada vez que uníamos nuestros cuerpos. No quería parar por ningún motivo nuestro vaivén de caderas, todo lo que existía se había extinguido para mí, en este momento sólo éramos ella y yo demostrándonos lo grande de nuestro amor de la forma más pura y placentera.

Volví a sentirme como un ganador ante sus palabras ¿Oír que Demi me necesitaba desesperadamente? Era música deslizándose en mis oídos cual dulce miel. ¿Y quién era yo para negarle aquella satisfacción a la diosa que se encontraba debajo de mi cuerpo? Un simple mortal que debía seguir sus deseos. Entonces con un poco de fuerza ejercida en una simple maniobra, cambié la posición de nuestros cuerpos dejándola a ella en toda su gloria y gracia sentada sobre mí, con su cabello castaño cayendo cual cascada desordenada sobre sus redondos pechos y su rostro sonrojado a la par. Observé aquel paisaje por unos segundos, porque jodidamente lucía muy comestible como para no detenerse a mirarla. Entonces enterré mis dedos sobre la piel de su cadera y la embestí aún con más fuerza, soltando un gruñido en respuesta por lo profundo que estaba en ella por la nueva posición. — Vamos Demi, quiero verte montándome. — Ordené yo esta vez, con mi voz firme y ronca, intentando no flaquear en el intento por lo bien que se sentía estar rodeado por su suave y húmeda carne. Moví sus caderas nuevamente con mis manos, haciendo que las embestidas subieran tanto de intensidad como de velocidad. Segundos después, la obligué a acercarse a mí para besar sus labios y llevar una de mis manos hasta las hebras de sus cabellos y así jalarlo para escucharla gemir en respuesta. Sonreí y moví mis caderas con vigor otra vez ¿Había dicho que conocía su cuerpo demasiado? Verán. — Ahora quiero verte venir, nena. Luces hermosa haciéndolo. — Musité sobre su boca, ayudándola a su cuerpo quedase en un ángulo recto para que mi miembro nuevamente se hundiera más profundamente en ella. Y la embestí con fuerza.
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por youmakemeglow el Vie Ene 05, 2018 2:03 pm


DEMETRIA LOVATO.
Estaba tan cerca de tocar el cielo con mis propios dedos. De una forma literal, incluso. La sensación de su cuerpo fundiéndose en el mío con aquél calor abrasador era sin duda una de las mejores sensaciones que había experimentado en mi vida. Su ritmo era constante y el sonido de nuestras pieles chocar era como música para mis oídos, eso, junto con sus sublimes gemidos, necesitaba guardarlo en mi memoria, porque definitivamente era algo que me encantaba recordar. El tiempo separados me había hecho entender lo mucho que lo necesitaba, lo más allá que sentía por él, aquello en lo cual nos convertíamos cuando nuestros cuerpos se unían de tal forma celestial. Éramos esto y mucho más. Su cuerpo, su bendito cuerpo de dios nórdico moviéndose contra mí me llevaba a límites inimaginables, pues mi cuerpo respondía con sed, con ansias y cada embestida desataba en mí aquellas cargas de electricidad ¿Estaba cerca? Jesús sí, estaba al borde del abismo. Mis piernas se afianzaron a su cintura sintiéndolo tan profundo como fuese humanamente posible. Gemí con fuerza mientras llevaba mis labios a su cuello y mordía aquella piel en llamas levemente. Me aferré a sus hombros cuando él giró su cuerpo con el mío y quedé entonces sentada sobre él, justo a horcajadas y sus palabras dispararon el idilio. Posicioné mis manos en su pecho e hice mi cabello a un lado, observándolo desde aquella posición, porque lucía como todo lo que deseaba en la vida. Mordí mi labio inferior tras sentir su profunda embestida aferrándome a su cuerpo y gimiendo tanto como mis cuerdas vocales me lo permitieran. Podía gritar si quería, que todo Malibú se enterara que estaba teniendo el mejor puto sexo de mi vida con el hombre que amaba. Abrí mis ojos encontrándome con sus los suyos tal zafiros, fijos en mí.

Sus labios se estrellaron con los míos en el momento que él me impulso para besarlo. Gemí contra su boca mientras devoraba la misma y mi mano buscaba su cuello para sostenerlo cerca de mí. Jadeé en respuesta, soltando algún improperio censurado; El jalando mi cabello era un parte favorita ¿Había mencionado que era el mejor sexo de nuestras vidas? Su cuerpo se movía con frenesí contra el mío. Rápido, duro, intenso. Mi cuerpo en el borde del precipicio, respondió antes sus embestidas mientras me deleitaba del sonido de aquellas pieles juntándose, sus gemidos, los míos, aquellos murmullos de placer. Fue entonces que su voz desató en mi la fuerza adquirida. Mi cuerpo descargó toda la electricidad, lo más profundo de mi ser lo apretó con fuerza y tras un torrente en mi interior sentí como sin poder evitarlo llegaba al punto máximo del placer; Como si él lo hubiese planificado, como si tuviese el control total y absoluto de mi cuerpo. Mi cuerpo se convulsionó, gemí de forma intermitente, y solté, sin poder evitarlo uno que otra palabrota. Y me dejé llevar… mientras él terminaba de derramarse en mi interior. Suspiré en un vago intento de recuperar la respiración mientras abría mis ojos y me encontraba con los suyos fijos en mí. Embocé una sonrisa ladina cerrando mis ojos de vuelta y buscando su boca dejando salir un ronroneo.— Esta es mi parte favorita de la historia —Susurré contra su boca, aun recuperando la respiración y abrí mis ojos una vez más. Posicioné mi mano en su cuello y lo acerqué a mí para fundir su boca con la mía en un profundo y lento beso.— Te amo —Finalicé antes de mover suavemente mi cuerpo y me quejé ante la vacía sensación de su abandono.

Tras caer a un lado de él llevé mi dedo índice a aquella gota de sudor que caía por toda la extensión de su cien, limpiándolo y haciendo que girase su rostro hacia el mío. Dios todopoderoso. Yo definitivamente lo amaba como una demente.— Gracias por venir a buscarme —Susurré simplemente acariciando su mejilla con suavidad y posterior a ello moviéndome hasta dejar mi mentón sobre su pecho llevando mis dedos hasta aquella área y acariciar con delicadeza.— Imaginarme una vida sin ti, era demasiado… —Hice una pausa y lo miré a los ojos nuevamente.— No podría explicarlo. Simplemente gracias por volver a mí —Embocé una sonrisa mientras deslizaba mis dedos por toda la extensión de su cuello, su barba y sus mejillas.— Aunque supongo que yo hubiese ido por ti eventualmente. Sólo que soy más orgullosa. Tardó un poco más —Expliqué con sorna arrugando mi nariz y elevando mi rostro para alcanzar su boca besándolo de forma sonora y soltando una baja carcajada. La felicidad plena se encontraba recreándose en aquél momento, donde estaba segura que no necesitaba nada más en el mundo para sentirme feliz. Él y aquél ser de ambos que crecía en mí, ahora, segura de que él no saldría huyendo, o que estaba en alguna especie de desacuerdo porque debía compartir mi amor, o cualquier malentendido tonto. Estaba segura que no necesitaba nada más. Éramos él, nuestro hijo y yo, aunque sonase como el discurso más cliché sobre la faz de la tierra me sentía completa y satisfecha. Tenía mi tórrido, caliente e inesperado cuento de hadas; Con sexo los siete días a la semana, por supuesto. Me separé de los labios del rubio y tomé su mano entre la mía para llevarla con suavidad y lentitud hasta mi vientre donde observando aquella simbólica escena regresé mi vista a sus ojos y le regalé una amplia sonrisa. 
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Mensaje por youmakemeglow el Vie Ene 05, 2018 4:40 pm


ASHTON IRWIN.
Necesitaba algo que me indicase que aquello no era un sueño, porque de ser así, cuando despertase sería bastante vergonzoso para mí ¿Sueños húmedos con Nina? Desde el día que la conocí. Venga, el pensamiento incluso fue más que gracioso y supe que aquello no era un sueño cuando la morena de piel caliente respondió a mi afirmación, embocé una sonrisa contra sus labios, separándome unos centímetros para hablar.— Es bueno recordarlo, nena —Susurré con suavidad contra su boca carmín mientras mis manos se deslizaban por toda la extensión de su muslo desnudo. Mis dedos picaban por alcanzar aquél vértice de placer y mientras mis manos buscaban su parte más femenina sentí como ella afianzaba su agarre a mis caderas consiguiendo que mi entrepierna rosase su piel. Inhalé con dificultad ante la presión que comenzaba a hacerse con fuerza contra mi cremallera; O la hacía mía pronto o terminaría desvaneciéndome. Había pasado mucho tiempo, uno al cual no había estado acostumbrado, quizás en el pasado sí, pero para los acontecimientos recientes, sentirla tan lejos de mí había sido incluso más caótico, más desgarrador y abismal. Y no, no estaba exagerando. Su gemido despertó en mí todos los sentidos y asentí ante su orden. Cualquier superficie donde pudiese poseerla estaría bien, el sofá era una buena opción. Moví mis pasos, de forma casi experta por la estancia hasta que finalmente di con aquél sofá y lentamente la dejé reposar en aquella superficie. Tanto como mi camisa y su blusa yacían en el suelo y busqué de forma desesperada el broche de mi cinturón para deshacerme de él y posterior a ello deslizar hacia abajo mi cremallera. Teniéndola en aquella faz, jadeante, sonrojada, ansiosa y comestible era imposible no sentir como la sangre de mi sistema golpeaba con más fuerza. Apoyándome de ambos brazos y posicionándolos a cada lado de su cuerpo me incliné para besar su boca una vez más y responder a aquella mordida de labio que ella me había brindado segundos atrás.  

Mientras mi boca devoraba la suya como última gota de agua en el desierto mis manos recorrían su piel de terciopelo, me detuve en la cremallera de su falda y la bajé hasta poder deshacerme de ella.— Cuanto estorbo —Gruñí contra su boca deslizando mis caricias desde la curva de su cintura hasta su muslo, fue ahí donde busqué su pelvis justo donde deslicé mi dedo anular y medio entre la delicada tela de sus bragas, cuando mi piel hizo contacto con su carne húmeda y caliente dejé escapar un jadeo, una exhalación de deseo y lentamente introduje ambos dedos en aquella caliente cavidad. Su cuerpo en respuesta se arqueó y observé con deleite aquella escena de los mil y un dioses.— Hermosa —Susurré contra su boca mientras comenzaba a mover mis dedos en constante balanceo contra su cuerpo de ninfa. Mi boca entre tanto se movilizaba hasta su cuello donde dejé ligeros besos y mordidas y antes de continuar con aquél acto con mi boca elevé mi vista hacia el rostro de la morena, observándola responder ante las caricias que mis dedos me estaban otorgando. Mi pulgar hizo presente en su clítoris y de manera experta proseguí con aquél movimiento de placer, disfrutando aquél espectáculo digno de los dioses. Preciosa, ella se veía simplemente preciosa mientras excitada buscaba el borde del abismo y me encantaba ser yo el único que pudiese acercarla al punto máximo del placer. Aceleré mis movimientos contra su débil carne aquella que respondía ante los movimientos de mi mano y cuando la vi más cerca di un leve masaje a s clítoris consiguiendo así su punto máximo. Sublime.

Besé su boca de forma fugaz y me deshice de aquél pantalón que definitivamente no hacía nada útil. La presión contra la tela de mi bóxer comenzaba a ser más fuerte, toda la sangre había viajado a aquella parte de mi anatomía y no podría resistirme siquiera un poco más. Moví ambas manos a cada lado de sus bragas y las bajé consiguiendo también que su cuerpo quedase aún más tendido en aquél sofá. Solté una leve y victoriosa risa.— Te notas ansiosa —Murmuré con sorna mientras buscaba el broche de su brasier y lo quitaba completamente, ahora el ansioso era yo, así que lo tuve ante mí una vez más en toda su gloria desnudo. Joder:— Soy un tipo con suerte, mucha suerte —Susurré ante la diosa que se encontraba debajo de mí. Me incliné sobre su cuerpo y busqué sus labios una vez más, porque necesitaba besarla, besarla y guardar aquél momento en mi memoria para siempre si fuera necesario. No iba a temer más perderla, porque eso significaba una inseguridad que no estaba dispuesto a afrontar, ella era mía, malditamente mía y nadie iba a arrebatármela, no después de todo lo que nos había tocado vivir. Besé sus mejillas, su mentón, su cuello y la delicada piel bajo su oreja, mordisqueando para finalizar su lóbulo. Mirándola a los ojos sentía mi corazón querer salirse de mi caja torácica.— No te alejes de mí, no nuevamente. —Supliqué mientras dejaba un fugaz beso en sus labios.— Te necesito para sobrevivir a este mundo cruel —Finalicé con una sonrisa media y volví a besarla, más fuerte, más profundo, más salvaje. Fui en busca de deshacerme de mis bóxer, pero mis manos estaban en la tarea de acariciarla, y no sabía que quería dejar de hacer, pero necesitaba liberarme cuanto antes. 
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Re: what a sad, beautiful, tragic love affair ♥.

Mensaje por kingdomlightsshine el Dom Ene 07, 2018 10:22 pm


NINA DOBREV.
La textura fría de mi sofá chocó con la piel semidesnuda de mi espalda, dejándome a entender que efectivamente habíamos llegado a mi destino exigido, ya saben, para poder tener más movilidad (y comodidad) en comparación a aquella encimera de la cocina. Esbocé una sonrisa cuando me encontré con la mirada de Ashton encima de mí y mis labios fueron rápidamente ocupados por los suyos. Mis brazos se posicionaron rodeando su cuello y mis dedos por inercia se enredaron en su cabello acariciando y acercándolo aún más a mí. Reí suavemente sobre su boca en el momento que me dio a entender que mi falda había desaparecido de mi cuerpo y, como prácticamente lo había estado haciendo todo este tiempo, me deleité ante el toque ardiente de sus dedos en mi piel ¿Era normal incluso extrañar como sus manos se sentían en cualquier lugar de mi cuerpo? Porque lo hacía. Y sin ningún tipo de aviso sentí aquellos dedos en mi punto sensible haciéndome liberar un gemido en respuesta. Mi espalda se arqueó, mis ojos se cerraron, mi cabeza se inclinó hacia atrás y mis uñas esta vez se enterraron en la piel de su espalda. Mi sangre bombeaba con fuerza y mi corazón golpeaba incansablemente en mi pecho, mientras mi boca liberaba quejidos, jadeos y alguna que otra maldición. Mis ojos se abrieron por unos segundos, encontrándose con su mirada oscura y sentí espasmos esparcirse por todo mi cuerpo. — Ashton. — Jadeé cerrando mis ojos nuevamente, como si fuese una especie de advertencia, y mis piernas dejaron de contraerse para luego sentir como si me estuviese derritiendo sobre el sofá. Luego de un par de gemidos no muy sutiles, claramente. Después de recobrar mis fuerzas intenté incorporarme y sonreí mordiendo mi labio inferior mientras lo observaba quitar sus pantalones y luego procedía a quitar mis bragas. — Lo estoy. — Respondí cerca del lóbulo de su oreja mientras él quitaba esta vez mi brasier.
 
Sonreí divertida ¿él era un tipo con suerte? Yo prácticamente había ido al paraíso y vuelto todo gracias a dos de sus dedos, creo que teníamos una ganadora aquí. Me quedé en mi lugar mientras recibía la atención de sus labios y mis dedos esta vez acariciaban sus brazos y parte de su espalda. Mis manos acunaron su rostro cuando quedó frente a mí sin hacer mucho movimiento y sentí una sensación abrasadora desde mi centro en el momento que él hizo esa petición. Sonaba tan… honesto. — No lo haré, no de nuevo. — Le aseguré observándolo fijamente para luego responder a su último beso de igual manera, con fuerza y deseo fundiéndose ante la anticipación de lo que seguía. Separé mi rostro del suyo unos centímetros y me moví debajo de su cuerpo para que me diese espacio para salir y prácticamente ambos quedamos de pie al mismo tiempo. No especulé ninguna palabra, solo hubo una pequeña guerra de miradas potentes entre nosotros para que luego mis dedos jugaran con el elástico de su bóxer y yo le diese una sonrisa ladina. No tardé en quitar esa molesta tela de su cuerpo, liberando a su hombría impecablemente lista y dispuesta. Mi mirada se fue de su falo hasta sus ojos otra vez y lo empujé suave hacia el sofá. — Voy a necesitar que te sientes. — Le dije esperando a que me hiciese caso, mi cuerpo completamente desnudo frente a Ashton ya no causaba ningún tipo de timidez, sino todo lo contrario. Estaba totalmente entregada a este hombre y ansiaba estar de esta forma ante él. Mi mirada no se desconectó de la suya en ningún segundo y me hinqué frente a él, quedando sobre mis rodillas y entre sus piernas.

Mordí mi labio inferior con una sonrisa nerviosa y con mis manos tomé todo mi cabello para dejarlo solo en un lado y que de esa manera no estorbase ¿Ashton estaría impresionado por lo que estaba haciendo? Eso lograba excitarme aún más. Mi mano tomó su falo y lo acaricié de arriba abajo lentamente con mi mirada aún puesta sobre la suya. — Tengo muchas ganas de hacer algo ¿sabes? — Murmuré con una voz grave y sin dejar de acariciarlo lentamente. Le di una última sonrisa ladina, y antes de decir cualquier otra cosa, mi boca se acercó al final de su hombría para luego lamer toda su longitud tomándome mi tiempo hasta llegar a la punta. Mi mirada se fue hacia él nuevamente, para que esta vez llevase su miembro al interior de mi boca introduciéndolo de lleno en mi cavidad. Lamiendo y succionando simultáneamente mientras mis movimientos subían su velocidad desde su punta hasta abajo. Mi mano bombeó su falo con la misma intensidad y encontré la sincronía perfecta entre mi boca y las caricias. Succioné con fuerza y otra vez me tomé mi tiempo mientras lo observaba tan vulnerable esta vez que yo estaba tomando el control, y lentamente mi boca soltó su miembro. Me levanté quedando sobre mi eje y me acerqué hacia él, limpiando mis labios con uno de mis dedos. — Puedo seguir practicando esto, por si acaso. — Musité con una sonrisa en mis labios y procedí a besarlo, mientras intentaba encajar encima de su cuerpo. Puse cada una de mis piernas a cada lado de su cuerpo, sentándome encima de él y sintiendo su falo tocar mi entrada, mis dedos se hundieron en sus hombros y lentamente comencé a descender mi cuerpo con la intención de que se introdujera con cuidado. Cerré los ojos e incliné mi cabeza hacia atrás mientras mis dedos se enterraban con más fuerza. — Ashton, por favor. — Rogué.
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