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▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Mar Ene 17, 2017 12:34 am


SAMUEL CLAFLIN;
Enarqué mis cejas con escepticismo― Nada, Olivia… porque tú todo lo haces bien, ¿cierto? ― el sarcasmo fue bastante obvio de mi parte y me levanté del camastro, colocándome los lentes de Sol para cubrir mis ojos― ¿quieres saber lo que me sucede? Bien, te lo diré― me encogí de hombros― no pareces una madre decente, ya deberías saber que no apruebo tu traje de baño ― sabía que mi madre me había enseñado mejores modales que los que demostraba y que, si me escuchara, me reprocharía mi comportamiento, pero era la única forma de mantenerme al margen de… simplemente no podía permitir que sucediera lo mismo de ayer, seguramente había sido el vino o lo que fuera, pero no podía repetirse y maldecía la forma en que mi cuerpo había reaccionado a su cercanía, si ayer sus pechos no hubiesen saltado casi frente a mi rostro o si ésta mañana ella no hubiera pegado su trasero mientras cocinaba y luego sus pechos contra mi pecho. Había sentido un hormigueo en ese roce e incluso sus pezones, que al tacto se hicieron presentes a pesar de que teníamos como única barrera, aquel bikini negro que Olivia llevaba puesto. No sabía si reírme o qué, por su intento de “vestido”, era una red y no tapaba absolutamente nada. No me había pasado desapercibido la forma en que los hombres miraban a Olivia cuando pasábamos por su lado.

Le dediqué una mirada despectiva y sonreí con cinismo― claro, si así se le puede llamar a los pedazos de tela que traes puesto― me quité la camisa y la doblé cuidadosamente, para meterla dentro de la maleta donde teníamos todas las cosas―. Pero puedes permanecer así, por mí no hay problema en lo absoluto, solo espero que mantengas la compostura frente a Noah y que ningún hombre se acerque, porque estamos siendo el centro de atención y dudo mucho que tengan un oído superdotado para escuchar nuestra conversación― Olivia me fulminó con la mirada y me dio las pequeñas donas desinfladas de forma un tanto ruda, golpeando en el proceso mi pecho. Detuve sus manos antes de que las quitara y di un tirón a su cuerpo, provocando que chocara contra mi pecho desnudo, justo como esta mañana― no hagas berrinchitos Olivia, porque no estoy dispuesto a tolerarlos y te aseguro, que tendrán consecuencias― acerqué un poco más mi rostro al suyo y me aseguré que sus ojos quedaran fijamente a los míos durante unos segundos, hasta que la solté con una sonrisa tranquila― no quiero arruinarle la salida a Noah, así que, prometo comportarme y podemos hacer una pequeña tregua, actuar como la familia que pudimos haber sido… si no te hubieras negado, claro― le guiñé el ojo y me acomodé en el camastro, con mis brazos flexionados detrás de mi cabeza y lo admito, mi vista oculta por los lentes oscuros, fue a parar al bien formado culo de Olivia, que volvía a ser pelinegra otra vez, mientras ella se giraba. Aquella parte inferior de su bikini tenía forma de tanga por detrás. Ella era terriblemente sensual y odiaba que una parte de mí lo notara, justo la parte que se la había llevado a la parte trasera de un auto para follarla. Si siguiera siendo el mismo de antes, no habría dudado en sugerirle que fuéramos a una de las cabañas mientras Noah hacía la ronda de 30 minutos en los go kartz. Pero ya no tenía 21 y había muchas cosas que habían cambiado, y otras que prefería mantenerlas ocultas en un lugar muy profundo, porque solo me traerían problemas, como caer en la tentación.

― ¿Papá, por qué aún no inflas mis donas? ― preguntó Noah llegando con su raspado y mirándome con el ceño fruncido. Solté una pequeña risita y me incorporé en el camastro― ¿me estás dando un tipo de orden, jovencito? ¿a mí? ¿tu padre? ― Noah dudó unos instantes y negó― eso creí― me burlé y tomé la cuchara de su raspado para comer un poco, él me fulminó con la mirada, susurrando un “cómprate el tuyo” causando risitas por parte de su madre y mía.

Mientras Noah se acababa su raspado y Olivia acomodaba las cosas, me dispuse a la tediosa tarea de los inflables. Por suerte eran pequeños y no de esos enormes con figuras de animales, sino, dudaba terminar hoy y como Noah tenía genes Jenner, su paciencia no era muy amplia, solo estaba calmado porque se estaba comiendo el dichoso raspado, sino, estaría revoloteando a mi alrededor, apresurándome a que terminara de inflar sus donas. Aún seguían pareciéndome innecesarias, porque Noah desde más pequeño ha ido a clases de natación, pero suponía que era mejor prevenir los accidentes.

Una vez que las donas estuvieron infladas, Noah casi las arrebató de mis manos y después de quitarse su camiseta de “I LOVE MY MOM” comenzó a colocárselas― Noah, te falta el bloqueador cariño, recuerda que si no lo utilizas terminaras con piel de camarón―  Olivia le pidió que se acercara y comenzó a echarle la crema blanca por todo su cuerpo, inclusive en parte del rostro. Ni siquiera me molesté en decirle que debía esperar a que se secara y adhiriera al cuerpo, como si él me fuese a hacer caso con lo impaciente que estaba. Con piernas inquietas, el rubio dejó que Olivia le terminara de colocar las donas en ambos brazos y nos dio una sonrisa a ambos, de esas que me hacían olvidar la situación en la que nos desenvolvíamos. Quizá, parte de mis reproches y desagrado hacia Olivia era porque ella se había negado a formar a una familia, indirectamente me había rechazado y eso dañaba mi ego.

― ¿Ya se van a meter, cierto? ― los ojos azules alternaron de su madre a mí y yo asentí― sí, yo te alcanzo dentro de nada, tu madre, como ya la conoces, va a relajarse tomando un poco de Sol mientras éste esté en su apogeo.

― ¿Es mucho si te pido que me ayudes a colocarme bloqueador? ― me dirigí a Olivia, una vez que Noah se fue a la alberca que estaba a unos cuantos metros de nosotros, podría apostar que duraríamos unas dos horas como máximo, ya que, seguramente Noah querría ir a los toboganes o a la parte de la playa, incluso a los go kartz, era muy energético ese pequeñuelo.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Lun Ene 23, 2017 11:27 am

Olivia Jenner.-
Sujeté el bloqueador mientras el castaño se acostaba boca arriba en el camastro. Elevé una ceja, notando la manera en que su abdomen se marcaba a la perfección y la forma en que sus músculos se flexionaban al doblar los brazos; ahí estaba él, criticándome por usar un vestido de playa, diseñado para la playa y que no necesitaba cubrir nada porque todas las personas que nos rodeaban usaban traje de baño, pero por supuesto, él sí podía ir por la vida mostrando su pecho como si todo estuviera bien. 
Doble cara.

Rocié la crema sobre mi mano derecha y la mezclé con la izquierda para que la pequeña gota se extendiera. Con cuidado me elevé sobre mis rodillas y, contrario a lo que él pensaba, no me quedé a un lado, sino que subí mi cuerpo al suyo con una sonrisa malvada. Podía sentir su respiración entrecortada y su pecho moviéndose lentamente al ritmo de su respiración, podía sentir la ligera tela de sus shorts y la de mi bikini impidiendo el acercamiento completo de nuestros cuerpos. Sus ojos subieron por mi abdomen, mis pechos, mi cuello, mis labios y mis ojos, los cuales, por más que lo intenté no alcanzaron a alejarse a tiempo. Sus pupilas eran verdes, con reflejos azules y castaños a los alrededores; tenía unas pestañas tupidas y algunas pecas adornándole el rostro. 
Me incliné hacia adelante, mis manos todavía tenían bloqueador por lo que no había nada que sujetara mi cuerpo para no caer completamente sobre él, por instinto, sus manos subieron al hueco de mi cintura. Sin dejar de mirarlo y con la voz saliendo en un susurró dije: —Sólo para dejarlo bien claro, la única razón por la que te dije que no fue porque no nos conocíamos, Samuel. Te sentías obligado a pedirme que viviera contigo porque acababa de dar a luz a tu hijo, no porque quisieras... No porque me quisieras. Seamos honestos, soy todo lo que odias en una mujer; no me quedo callada, olvido separar la ropa blanca de la de color, uso ropas apretadas y joder, no me conformo. Te dije que no porque, aunque no lo creas, el día que me case o viva con alguien a tiempo completo, lo que venga primero, será porque estoy convencida que ese hombre me quiere y que quiere a mi hijo... Y tú no eres ese hombre... No me quieres ni me vas a querer jamás—  sobre mi piel, el agarre en mi cintura se hizo más fuerte, sus ojos seguían fijos en los míos y por más que lo intenté me fue imposible mantener mis pupilas en las suyas, si lo seguía mirando me pondría a llorar.

Inmediatamente mi corazón se apretujó al recordar la segunda vez que me pidió que nos mantuviéramos juntos. La primera había sido la noche que le dije que estaba esperando un hijo suyo.

Estaba recostada en la cama del hospital privado St. Mathew a las afueras de California. Por el ventanal el sol alumbraba desde las colinas mientras hojeaba una revista. Estaba cansada, me dolía el cuerpo y había tenido un poco de temperatura la noche anterior. La puerta de madera se abrió en un leve sonido e inmediatamente coloqué la revista en la mesita de noche. Una enfermera ya mayor vestida con un traje rosa arrastraba el cunero en donde un pequeño bebé dormía plácidamente; sonreí. 
—Buenos días, Olivia— saludó colocando la cajita de plástico a mi lado. Con cuidado sujetó a mi hijo para después colocarlo sobre mis brazos. —¿Cómo durmió anoche?— pregunté; había estado increíblemente preocupada por no tenerlo a mi lado mientras dormía, pero los doctores habían decido alejarlo para monitorear mi estado de salud. —Bastante bien. No te preocupes cariño, está en buenas manos y si todo sale bien podrás llevártelo a casa ésta tarde— mi sonrisa se hizo más amplia, porque aunque estaba terriblemente nerviosa también estaba muy emocionada por pasar el resto de mis días al lado de mi pequeño Noah. La enfermera se despidió después de checar mis signos vitales y tan sólo segundos después la puerta de mi habitación volvía a abrirse. Una melena castaña vestida de traje entró, tenía la misma mirada seria de cuando le dije que estaba embarazada pero un destello de alegría y sorpresa brilló en sus ojos verdes al ver al recién nacido que se amantaba sin prisa. Saludó con un hola y después de escuchar mi historia sobre el parto y lo aterrada que había estado se disculpó mil veces por no haber estado presente.

—Mi vuelo se retrasó dos horas, había turbulencia y el wifi estaba desconectado, no había manera de avisarte— murmuró ganándose un simple asentimiento de mi parte. No éramos nada, ni siquiera era mi amigo pero me habría gustado tenerlo conmigo, sujetando mi mano y jurándome que todo estaría bien. Pero aquello no sucedió y debía aceptarlo. Acarició con la yema de sus dedos la cabeza de nuestro hijo.

—¿Quieres cargarlo?— pregunté. Sus ojos verdes me miraron, como si aquella pregunta hubiese sido algo que no esperaba. Con cuidado separé a Noah de mi pecho; de manera automática Samuel estiró los brazos para sostenerlo amorosamente. Los miré y justo en ese momento su mirada se posó en mí. 



Lo pensó un par de segundos antes de atreverse a hablar.

—Olivia, he estado pensando y ahora que tenemos una responsabilidad juntos tal vez lo mejor para nosotros y Noah sea que vivamos en la misma casa... Casarnos y formar una familia parece ser la mejor decisión— mis ojos se abrieron y aunque no quería, me quedé callada más tiempo del necesario, tanto que su mirada había regresado al bebé.

—No— murmuré, ganándome un ceño fruncido —no, Samuel... Lo hablamos varias veces no quiero casarme. Voy a continuar con mis estudios y seguiré viviendo en California con mis padres... Ya te lo había dicho—. Él no dijo más nada y el ambiente pronto se volvió incómodo... Gracias a Dios, a los ángeles, al destino, en ese instante la puerta se abrió y sus padres entraron con una sonrisa, flores y globos. Me saludaron con un beso y sacaron miles de fotografías, entre ellas una en donde ambos sonreíamos, yo sentada en la cama, él a mi lado y Noah en sus brazos. 

De vuelta a la realidad, él seguía observándome y para no volver a verlo, me dediqué a colocarle bloqueador en el pecho antes de pasar a su espalda.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Ene 24, 2017 11:21 am

Nick Jonas.-
Solté un ligero suspiro. 
—Lo que viste con Olivia... No somo así siempre... Me pongo de muy mal humor cuando me deja de hacer efecto la pastilla— murmuré y por más que traté de que mi voz no saliera avergonzada, me fue imposible porque, realmente me sentía avergonzado. Adaimé ahora seguro pensaba que era un hombre terrible con mi novia y quién sabe qué más.

Estiré un poco la pierna derecha, doblándola sobre las colchas de la cama que ayudaban a brindarme un poco de estabilidad. —Ya estoy mejor...— murmuré; todavía me dolía un poco pero mi rodilla parecía menos rígida que al principio, lo cual me preocupó porque eso sólo indicaba que el dolor regresaría en unos pocos minutos y sería todavía más horrible que cuando empezó.
—Estoy cansado...— estiré los brazos al mismo tiempo que un bostezo salía de mis labios. No estaba cansado, al menos no del todo, pero prefería estar dormido cuando los dolores regresaran. —Voy a recostarme unos cuantos minutos, ¿bien?— cerré los ojos mientras hablaba, aquí venían las punzadas nuevamente... 

Aunque no la miraba podía sentir perfectamente sus pupilas claras encima de mi rostro, me estaba analizando y no sabía si lo odiaba o si lo agradecía por preocuparse por mí. Subí una mano hasta una mitad de mi cara y murmuré: —deja de verme— ella soltó una ligera risita y yo reí también a pesar de que el dolor ya se estaba haciendo presente. Me quedé en silencio unos minutos con su mirada todavía sobre mí. 
—¿Quieres que te cuente un secreto?— pregunté en un susurro casi inaudible y me esperé unos cuantos segundos en los que contemplaba si realmente valía la pena hablar. Mi boca quiso decirle que le había extrañado y que antes de que se fuera estaba decidido a confesarle mis sentimientos pero... En lugar de eso dije: —Me dolió mucho cuando dejamos de hablar... Y cuando te fuiste, cuando estaba parado en la ventana de tu camioneta— sonreí —te iba a decir que...— mi voz había salido prácticamente inaudible y con el silencio que nos rodeó me pregunté si ella realmente me había escuchado.
Mi mente comenzó a apagarse de manera gradual y mis pestañas se volvieron más pesadas mientras me hundía profundamente en los brazos de Morfeo.

Cuando desperté Olivia ya estaba preparando la inyección. Ada se encontraba sentada en una de las sillas del rincón mientras mi novia jugueteaba con el polvo. 
—Hey, que bueno que despertaste— la voz de Olivia sonó tranquila y agradecí que no reprochara mi mal humor. Se acercó a mí con cuidado, sujetando mi pierna derecha con su mano al mismo tiempo que hundía la aguja en mi muslo. Apreté los ojos sintiendo el doloroso líquido recorriendo mi cuerpo.
—No encontré el medicamento en pastillas pero ésto es más efectivo— susurró. Se subió a la cama a mi lado, besando mis labios en el momento. —¿Cómo te sientes?— acarició mi rostro —mejor, Ada ha hecho un gran trabajo cuidándome— Olivia elevó una ceja, girando su rostro hasta mi amiga que miraba atenta la televisión —gracias— susurró antes de volver a acariciar mi rostro —he pedido el resto del día libre, así que podré quedarme contigo a cuidarte. Cuando te sientas mejor nos iremos a casa— asentí sintiendo una mirada en particular sobre nosotros.

El teléfono de Olivia sonó en ese momento y, disculpándose, salió de la habitación. Yo solté un bostezo antes de hacerle una señal a la rubia para que se acercara a mí. —Mañana— murmuré —iremos a cenar pizza los dos y veremos una película como en los viejos tiempos... Será mi modo de agradecerte todo lo que has hecho conmigo ésta mañana, te la has pasado prácticamente todo el día siendo torturada por mi mal humor y mis dolores y eso es algo que valoro mucho— sujeté su mano acercándola todavía más pero respetando el límite de lo que era correcto para alguien con novia —muchas gracias, enserio— besé el dorso de su mano y le guiñé un ojo —y no, no pediré la pizza con piña para que veas qué tan bueno soy— ambos soltamos una risita recordando aquellas veces en que solía ordenar piñas en la pizza sólo para fastidiarla. 
—Gracias, Ada— repetí.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Ene 29, 2017 4:30 am


ADAIMÉ REYNOLDS;
Rodeé los ojos con diversión ignorando el pequeño cosquilleo que se quedó en el dorso de mi mano después de que Nick la besara, quise convencerme de que era por los pequeños vellos faciales apenas perceptibles, pero él no tenía en los labios. Dejé aquel pensamiento y me tomé la confianza de darle unas cuantas palmaditas justo en la frente― no tienes que agradecer nada, eres un poco huraño, pero no es algo que no pueda controlar― con un pequeño movimiento de mano, le resté importancia a mis palabras y me senté en el hueco que dejaba libre su cuerpo en la cama. Nick tenía una pequeña sonrisa en su rostro y se notaba un poco más relajado, gracias a la inyección que Olivia había puesto en su pierna. Uhh… de solo pensar en ello me causaba escalofríos, miré hacia su pierna y una sonrisa melancólica se posó en mi rostro― ya no eres el niño llorón al que no le gustaba ir al médico― mencioné, recordando una de las tantas veces en las que él fue hasta mi casa a esconderse porque tenía gripe y sus padres iban a llevarlo al médico, Jay le había dicho que lo iban a inyectar, y vamos, ¿a quién le gustan las inyecciones? A mi hasta la fecha, no. Obviamente Alvely y la madre de ambos Jonas fueron hasta mi casa para buscar a su hijo menor, mi mamá me había regañado por negárselo a sus padres, ni siquiera ella sabía que Nick estaba ahí, después de todo, habíamos aprendido trepar el árbol que daba a mi balcón desde muy pequeños. Terminé castigada y Nick con una inyección en el trasero. Definitivamente éramos un torbellino juntos.

Miré el reloj de mi mano e hice una mueca― tengo que irme, mi madre quiere que la alcance para comer, así que supongo que no tardará en mandarme miles de mensajes para que me apresure― me incliné un poco hacia delante, hasta que mis labios tocaron su mejilla, dejando un ligero beso ahí― mañana… entonces― susurré separándome apenas unos cuantos centímetros, solo lo suficiente para poder mirarle el rostro. Me quedé unos instantes, pero pronto me retiré y me puse de pie, yendo hasta el baño para recoger mi ropa húmeda, ya podía escuchar a mi mamá preguntándome por qué traía ésta ropa. Regresé a la habitación y Nick estaba un poco adormitado, pero aun consiente, guardé mi celular y me encaminé hasta la puerta de salida― dile a Jay que tomé algo de su ropa prestada… y no olvides que prometiste la pizza sin piña― le señalé con el dedo índice, intentando parecer seria, aunque no salió muy bien porque él soltó una risita y después de un pequeño gesto con la mano, salí de la habitación. Aun pensaba lo bobo que era Nick al pedir la pizza con piña solo para molestarme, porque al final, terminaba quitándosela él también y comiéndosela a parte. Él era todo un… ― perdón― susurramos ambas cuando nuestros cuerpos chocaron. El celular de Olivia cayó y mi ropa también, así que ambas nos agachamos para tomar nuestras pertenencias― ¿ya te vas? ― preguntó la castaña una vez que ambas estuvimos nuevamente de pie, asentí con la cabeza― sí, ya estás tú aquí y definitivamente puedes cuidarlo mucho mejor que yo― le regalé una pequeña sonrisa un tanto incomoda, mirando a mi alrededor distraídamente― bieeeeen…― alargué la palabra un poco y señalé con mi pulgar la puerta― ya me voy― asintió y me dirigí a la puerta, pero su suave voz llamó mi nombre, provocando que me girara para verla― ¿sí? ― me miró unos segundos y abrió la boca, pero luego la volvió a cerrar, dudó un poco y sonrió― gracias por cuidar a Nick― sonreí y me encogí de hombros― no es nada… nos vemos― me despedí con la mano y salí por la puerta con la duda de qué era lo que verdaderamente ella me iba a decir.

Mi bicicleta estaba con el candado en una esquina del jardín, así que tuve que quitárselo y colocarlo en la pequeña bolsita que tenía a un lado, también medio intenté meter mi ropa ahí, aunque terminó viéndose como un bulto y obviamente no cerraba, aun así, era más práctico que llevármelo en la mano.

Le di una última mirada a la casa de Jay antes de salir de su jardín e ir en dirección al edificio donde trabajaba mi mamá.

Tal como lo predije, mamá me miró de arriba hacia abajo cuando me vio con el short y la camisa de Jay― ¿debo preguntar el por qué traes ropa de hombre? ―negué divertida y me acerqué para darle un beso en la mejilla. Medio me sonrió y caminamos hasta el estacionamiento donde estaba la camioneta, en la parte trasera metí la bicicleta y me subí en el asiento del copiloto. Mi mamá manejó hasta un restaurante que estaba a unos cuantos minutos de ahí, era de comida mexicana, así que no dudé en pedirme unos chilaquiles de mole y pollo con mucho queso arriba. Eso no era un alimento que fuese acorde a la alimentación de un deportista, pero ya que no tenía la oportunidad de comerlo todos los días, había que aprovechar el momento.

― ¿Y cómo te fue? ― levanté la mirada de mi labor y fijé mis ojos azules en la rubia― bien, aunque terminamos un poco antes el recorrido, Jay tuvo que irse a trabajar y me quedé un rato con Nick, el Sol estaba bastante fuerte― y ya que había vivido un par de años en Londres, donde a penas y se podía apreciar cada siglo el Sol, fue un tanto agobiante― si… puedo notarlo, tienes chapeadas las mejillas, es obvio que se te olvidó echarte protector solar― rodé los ojos y me encogí de hombros― no pensé que fuese a haber tantísimo calor, salimos temprano por lo mismo― mi mamá asintió, aunque apenas y le prestó atención a mis palabras, ya que su celular había sonado y fue como si se hubiese encerrado en una burbuja.

Un suspiro salió de mis labios y me dediqué a seguir comiendo.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Lun Ene 30, 2017 1:37 am


SAMUEL CLAFLIN;
Olivia estaba esparciendo la crema por mi pecho y con sus ojos fijos en los míos, aunque no me veía, podía notar que ella estaba ausente y realizando las acciones de forma automática. A veces me gustaría saber qué era lo que estaba pensando, porque, aunque a veces aparentara todo lo contrario, era más que solo ropa y zapatos de moda. Solo que salía muy eventualmente la mujer intelectual, dejando a la Olivia superficial que comúnmente veía frente a mí.

Mi agarre en su cintura se intensificó un poco y eso pareció regresarla al mundo real, siguiendo con su tarea de expandir el bloqueador en mi pecho. Me quedé en silencio, pensando en sus palabras, porque nunca me habría imaginado que ella esperaba encontrar a su príncipe azul, casarse por amor y todas esas cosas que en la actualidad parecían sobrevaloradas, incluso, podría apostar que el segundo matrimonio de su padre, ni siquiera había sido por amor, la esposa del señor Jenner era un tanto menor que él, aunque, por lo menos no rondaba los 20’s, eso sí habría sido vergonzoso, él había tenido un poco de sentido común y no casarse con una adolescente o una mujer de la edad de Olivia. Me giré para que pudiera poner el bloqueador en la espalda y cuando terminó, se levantó de mis piernas. Me estiré un poco en mi lugar, ya que mi cuerpo se había entumecido un poco y no porque Olivia pesase. Me levanté también, tendiéndole la mano para que me diera el bronceador, Olivia cambió de bote y me dio el que contenía un líquido café y con complexión más aceitosa. En vez de solo agarrar el bote, mi ano se colocó sobre la suya y tiré un poco de ella, para acercarla a mí. Sus palabras habían tocado una fibra en mi―. Tienes razón, lo veía como algo que debía hacer, no como una obligación… pero sí como algo correcto, porque quería darle una familia a Noah, un papá y una mamá, juntos― bajé la mirada a nuestras manos aún unidas y volví a levantar la mirada a sus ojos― no me importaba sacrificar mi libertad, y aunque aun así nos tiene a ambos, no es lo mismo y lo sabes― recordé el dibujo que la profesora nos había dado el día de la junta, Noah nos había dibujado y no por separado, no mamá y él o él y yo, no, éramos los tres juntos, tomados de la mano y como una familia real.

De la mano, la conduje hasta el camastro y la ayudé a recostarse de boca abajo. Una vez que estuvo acomodada, me senté a un lado y abrí el pequeño bote de bronceador, me eché un poco en la mano y las junté, frotando entre ellas antes de ponerlas sobre su espalda y esparcir lentamente el líquido. Mis manos tallaron desde su espalda baja hasta el nudo de la parte superior del bikini, detuve el movimiento, dudando si debía o no― ¿quieres que…? ―dejé la pregunta inconclusa, dejándolo a su criterio y con un solo asentimiento de cabeza, me deshice del nudo. Ambas tiras se desparramaron a sus costados, permitiéndome proseguir con mi tarea. Ya habían pasado un par de años desde que mis manos habían tocado su cuerpo, la edad de Noah y 9 meses más, para ser exactos. Su piel seguía siendo igual de suave, o quizá fuese a causa del aceite, aunque lo dudaba, Olivia siempre se procuraba con las mejores personas y los mejores productos. Había muchas cosas que estaban ahora, cosas que definitivamente no estaban hace unos años atrás a pesar de que Olivia siempre fue una chica con buenos atributos, la madurez le había sentado esplendorosamente y nuevamente me sentí como ayer por la noche en la terraza. No podía permitir aquello.

― Listo, creo que con lo demás puedes continuar tú― me puse de pie rápidamente en cuanto sentí que estaba algo… tenso. Carraspeé para poder aclarar mi voz y miré hacia la alberca, donde mi hijo estaba manteniéndose a flote, con ayuda de sus donas, claro― ya iré con Noah, debe estar desesperado seguramente― dejé el bloqueador a su alcance e ignoré el hecho de que, gracias a que las tiras estaban desabrochadas, la redondez de sus pechos podía apreciarse lateralmente. Aparté la mirada y me dirigí hacia la alberca, pero su voz me hizo regresar―. Cierto, lo siento― susurré y amarré nuevamente la parte de su bikini por la espalda.

Me tiré a la alberca y con largas brazadas llegué hasta Noah, quien sonrió al verme― ¡Vaya! ― me dirigió una mirada suspicaz y miró hacia su mamá, luego volvió a verme y su sonrisa se intensificó.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Feb 07, 2017 4:01 pm

  
Olivia Jenner.-
Mi asistente Robbie abrió la puerta del auto por mí. Cargaba el iPad rosa en una mano, una copa de champagne en la otra y un auricular en el oído derecho.
—Llegas tarde— murmuró mientras depositaba un beso sobre mi mejilla y acomodaba mi vestido de flecos plateados que había decidido usar esa tarde. Rodé los ojos con una sonrisa mientras planchaba con mis dedos su camiseta de puntos negros —yo nunca llego tarde, Robbie— le guiñé un ojo mientras sujetaba su mano para subir los cinco escalones que daban la bienvenida a la mansión de George y Alisson, un matrimonio ruso que había conocido en uno de mis viajes a la República Checa; la primera vez que los vi acababan de casarse y estaban pasando su luna de miel en aquel lugar. Yo, por mi parte, había ido siguiendo a Michael a un festival de música. Samuel le colocó el seguro al automóvil haciendo que éste emitiera un leve pitido. Giré, ya estaba en el último escalón y él apenas subía; —Robbie— mi asistente me miró —te presento a Samuel Claffin— sus ojos se abrieron como platos —¡noooo!— exclamó y yo reí —¿el famoso Samuel Claffin? ¿el padre de Noah?— asentí divertida —mucho gusto— le extendió la mano a un confundido Sam —eres famoso porque, en cierto sentido, eres el único que ha logrado algo "serio" con Olivia... Bueno, aparte de Mich...— le di un codazo y agrandé la sonrisa, fulminándolo con la mirada —toca el timbre, Robbie— ordené.
El mayordomo de George y Alisson abrió la puerta, dijo algo en ruso y nos dio la bienvenida invitándonos a pasar. En medio de la sala blanca que contrastaba con las paredes marrones se encontraba un hombre de tez pálida, complexión delgada y ojos amarillentos. Llevaba el cabello revuelto y las mangas de su carísimo traje enrolladas como un insulto a lo mucho que seguramente le habría costado. —¡Olivia Jenner, qué placer!— extendió las manos y su rolex brilló con las luces del candelabro de vidrio. Me acerqué a darle un ligero abrazo; George era atractivo a su manera, parecía un personaje salido de una historia de narcos. Alisson, por su parte, era elegante, de tez oscura, ojos canela y cuerpo regordete. —George, te presento a Samuel Claffin, el padre de Noah... Samuel, él es George Smirnov, dueño de los hoteles Smirnov y de la empresa de animación que organizará la fiesta de nuestro hijo— el castaño asintió mientras estrechaba su mano. 
Le platicamos rápidamente sobre lo que queríamos -o más bien, quería- para la fiesta de Noah y con cada cosa que yo decía, George le aumentaba algo más. Me tenía fascinada, sería grandioso y mi pequeño rubio se divertiría un montón. —¿De cuántas personas estaríamos hablando, Olivia?— preguntó mientras Robbie miraba el iPad —hasta ahora han confirmado unas 50— dijo mi asistente —¿vendrá mi padre?— pregunté y él negó —me reclamó por no avisarle con tiempo, dijo que estaba demasiado ocupado— suspiré, por supuesto que sí. —¿Mis hermanos?— Robbie mordió su labio —sólo Kendall ha confirmado... Los 50 se completan con los amigos de Noah de la lista que me diste y la mitad de la familia de Samuel que ya ha confirmado, espero que en éstos días confirmen los demás pero seguro serán unas 100— miré a George —el viñedo está enorme, por el espacio no te preocupes. Mañana mismo mandaré a mis empleados a que tomen medidas para empezar a buscar la decoración y todo lo que vamos a necesitar si queremos que esté listo para el próximo fin de semana— Robbie miró el calendario —tendrá que ser sábado, Olivia, el viernes que viene tienes una junta con la firma de abogados, no lo olvides— joder, ya lo había olvidado —por supuesto, lo tengo pendiente— mentí —entonces sería sábado, George, ¿hay algún problema?— él negó —no quiero hacer ésta pregunta pero necesito saber el presupuesto, Liv— miré mis uñas, me urgía una manicura lo más pronto posible —no hay presupuesto, cielo, lo sabes— sonrió —perfecto, entonces estaremos en contacto—.
Me levanté del asiento cuando nuestra pequeña reunión hubo terminado; Robbie inmediatamente se inclinó para acomodar mi vestido y mi cabello. —Un placer verte de nuevo, George— sujetó mi mano para besar el dorso de ésta —dale mis saludos a Alisson, dile que me llame en cuanto regrese de su viaje— asintió —por supuesto, le diré que te invite una copa—. Inclinó la mano para saludar a Samuel —un placer conocerte y mándenle besos al pequeño Noah de mi parte—
Robbie recogió mi copa de champagne de la mesa y corrió a abrirnos la puerta. Le di las gracias y dejé que me ayudara a bajar. Abrió también la puerta del auto y me miró —¿necesitas que te acompañe?— negué —disfruta tu noche, Robbie. ¿Por qué no invitas a bailar a ese chico que tanto te gusta?— suspiró —no tengo su número y...— de mi escote saqué un papelito doblado —llámalo— le guiñé un ojo antes de cerrar la puerta —¡te adoro, Olivia!— gritó y yo reí.

Noah nos habló por teléfono pidiendo que fuéramos a buscarlo a las once y que cenáramos sin él porque Katherine había hecho palomitas y galletas y había comprado pizza para cenar. —Hey, hay un restaurante a las afueras de la ciudad que tiene las mejores pastas, ¿te gustaría ir?— pregunté mirando a Samuel que manejaba con los ojos fijos en la carretera; asintió y con el GPS le indiqué en dónde era. Nos tomó una hora llegar hasta el lugar, ahora el reloj marcaba las nueve y yo moría de hambre. Le di las gracias cuando me ayudó a salir del carro pero maldije cuando los flashes de los fotógrafos empezaron a dispararse hacia nuestros rostros; de pronto ya eran varios y nos rodeaban haciendo todo tipo de preguntas. El castaño sujetó mi cintura, manteniéndome junto a él mientras abría la puerta y me hacía pasar adelante. Las luces blancas eran tantas que no vi a la persona parada frente al mostrador hasta que choqué con ella, como Samuel venía detrás, mi trasero se estrelló en su entrepierna y el impacto fue tal que tuvo que sujetar mi vientre para que no cayera hacia adelante.
—Lo lamento— murmuré y una voz conocida se disculpó también. Cuando elevé la mirada, los ojos claros y el cabello rubio de Michael asomaron. Tenía una sonrisa en el rostro, la cual se amplió aún más cuando recorrió mi cuerpo sin prisa. Samuel garraspeó sin soltarme y yo sujeté su mano sobre mi vientre para asegurarme que seguía ahí. —Olivia— susurró el rubio de chaqueta de cuero y su voz sonó tan malditamente gruesa que supe lo que estaba pasando por su mente... Oh, Michael, si tan sólo hubiésemos estado solos...
—Michael— murmuré, pero, contrario a mis pensamientos, mi voz sonó seria. ¿Por qué me sentía tan incómoda?.
Samuel no era nada mío y Michael menos. ¿Por qué me importaba que estuviesen los dos ahí?.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Sáb Feb 11, 2017 2:00 am

  
Nick Jonas.-
No hice mucho el resto del día. Olivia se la pasó cuidándome, miramos algunas películas, pedimos hamburguesas para cenar y nos acostamos a dormir cerca de las nueve de la noche, abrazados, con el ruido del aire acondicionado de fondo.

...

Desperté mejor. Las piernas no me dolían y mi cuerpo se sentía tan lleno de energía como antes, seguramente se debía a que las últimas inyecciones que mi novia me había puesto en la noche y a finales de la madrugada estaban haciendo efecto en mi anatomía. Olivia se notaba de mejor humor, lo cual agradecía infinitamente porque no pensaba pasarme la mañana discutiendo con ella por cosas sin sentido. Me dio un beso de buenos días y, después de preguntarme si tenía que ir a la universidad y de obtener una respuesta afirmativa de mi parte, me invitó a tomar una ducha con ella.
Las duchas con mi novia eran mi parte favorita del día. Su cabellera mojada se volvía más oscura, su rostro limpio, adornado perfectamente con gotas de agua, sus pezones rosas completamente húmedos y más abajo... en su intimidad, el agua que resbalaba de sus caderas le acariciaba sin prisa. A ella le gustaba cuando besaba sus hombros y recorría el camino de sus lunares con los labios y lo agradecía poniéndose de rodillas, en la posición más increíble con aquella boca roja y sus pupilas mirándome fijamente. Mis manos entonces viajaban a su cabello y mis dedos se enredaban rítmicamente en las hebras castañas para que dejaran de estorbar.
Para cuando salimos del baño ya estábamos retrasados. Bueno, obviamente yo más que ella porque a diferencia de mi novia, no es como si la universidad estuviera bajo mis órdenes y me esperaran las horas que fuesen necesarias sin reclamar nada.
Coloqué un poco de perfume sobre mis prendas mientras mi novia terminaba su maquillaje. —Cielo, ¿podrías llevarme y quedarte el auto?, no olvides que tengo una junta con mi padre para ver cómo marcha el hospital y, como siempre, estoy segura que saldré tardísimo— asentí, estaba acostumbrado a que una vez al mes, cuando su padre venía de visita sólo para preguntarle a Olivia sobre el hospital y las fundaciones que ella dirigía en su nombre, tenía que quedarme el carro porque la morena no tenía hora de salida. 
La notaba nerviosa. Eso también era algo típico en ella. Sujeté sus manos y sonreí —hey, has hecho un trabajo estupendo y tu papá va a estar muy orgulloso de ti. No pararás de recibir elogios de su parte— sonrió pero no de la misma manera en que solía hacerlo —abandoné un poco las fundaciones éste mes, Nick— susurró —porque tuviste que hacerte cargo del hospital— le recordé —porque estás sola, no hay nadie más que te apoye— bajó la mirada —tú me apoyas— besé su frente y acaricié su cabello —todo va a estar bien—.

Dejé a Liv en el trabajo y después me fui a la universidad a ver cómo iba el proceso de mi titulación. Luego le llamé a mi hermano para que almorzáramos juntos, jugamos videojuegos y charlamos hasta que mi teléfono sonó y mi novia, un tanto apenada, dijo que llegaría tarde a casa. —Todo ha salido bien hasta ahora— murmuró rápidamente —tenías razón— reí, por supuesto que sí —me llevará a cenar y...— guardó silencio —me presentará a su nueva novia. Deséame suerte, ojalá estuvieras aquí—

El padre de Olivia era tan inteligente como mujeriego. Había engañado a su madre con una modelo rusa cuando nosotros teníamos unos meses juntos y después había engañado a aquella modelo rusa con una doctora de 24 años a quien conoció en una convención en Londres, Inglaterra. Por supuesto, a Ginny -la doctora- también la había engañado con la chica a la que le presentaría a mi novia en su cena más tarde. Aparte de eso, mi suegro era demasiado exigente con Olivia. Ella era la menor de dos hermanos. Jason, con 28 años era el mayor y dueño de dos empresas automovilísticas; Alexander, de 27, trabajaba en la marina, era, probablemente, el que llevaba la vida más modesta pero, a diferencia de su hermano mayor, Alex, era también él más alegre, humilde y noble de los dos. Luego estaba Olivia, de 25, la única de sus hermanos que había estudiado medicina y, por lo tanto, la única que había heredado las fundaciones y el hospital de la familia. Por eso su padre, en una demostración de cariño, le exigía más que a los demás.
Miré mi reloj, eran las nueve de la noche.
Tomé el teléfono y timbré aquel número conocido. Uno, dos, tres pitidos y una alegre voz respondía. —Hey, ¿estás lista?— escuché como asentía —bien, estoy en casa de Jay, paso por ti y nos vamos—

No iba a mentir, estaba emocionado por verla y pasar un tiempo solos. Sentía que ésto era sólo el comienzo para recuperar nuestra amistad. Y del mismo modo tampoco miento cuando digo que manejé más rápido de lo debido para llegar más rápido hasta su casa. 
Bajé del carro de mi novia -que más que sencillo, era exagerado- y toqué el timbre en donde, segundos después, una bonita rubia me sonreía.
—Buenas noches— le saludé —¿lista para tener una velada con éste galán?— pregunté divertido mientras soltaba una que otra risa.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Feb 19, 2017 7:06 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Enarqué una de mis cejas con mis brazos cruzados y miré por encima de su hombro en búsqueda de alguien más— ¿galán quién? — reí negando y señalé hacia dentro de mi casa, sólo iré por mi celular, ahora vuelvo— dejé la puerta abierta y me acerqué a la cocina, saqué uno de los post-it de la alacena y con una pluma le escribí un recado a mamá ”salí con Nick a comprar pizza, vuelvo en un rato –A” lo pegué en la puerta del refrigerador y salí de la cocina, agarré mi celular, mis llaves y mi cartera que estaban en la mesita de centro. Nick estaba checando algo en su celular, recargado en el marco de la puerta— listo, galán— me burlé, cerrando la puerta una vez que se separó del marco y yo estuve fuera. Caminamos por el pequeño pasillo del jardín hasta detenernos en un auto bastante… ostentoso— lindo auto, creí que te iban más los clásicos, ya sabes, mustangs y eso— hice un pequeño gesto con la mano tratando de parecer desinteresada y me acerqué cuando abrió la puerta del copiloto para mí. Olía a mujer, más en específico a Olivia, lo que era natural, ya que la chica era su novia.

A los pocos segundos el castaño se encontraba sentado a mi lado, y después de que ambos abrocháramos el cinturón, él emprendió la marcha. Mi mirada se centró más allá de la ventanilla, observando los árboles y las luces tenues que alumbraban las calles de la ciudad. Definitivamente extrañaba todo esto, las salidas nocturnas con Nick, a diferencia que en vez de salir por la puerta, salíamos a hurtadillas por la ventana, nos había traído muchas aventuras ese tipo de salidas. Solté una pequeña risita, lo que causó cierta curiosidad de mi acompañante, que me miró de reojo durante unos segundos,, le dediqué una sonrisa y me encogí de hombros— estaba recordando la vez que intentamos salir por mi ventana y tus rulos se quedaron enganchados en las ramas del árbol, mi mamá casi nos descubre por tus quejidos— rodó los ojos, pero una ligera sonrisa se había posado sobre sus labios, suponía que estaba rememorando aquella escena, como él había sido el primero en bajar, yo seguía en mi habitación y en un intento de desesperación, había ido por tijeras para cortarle parte del cabello que se le había atorado, por suerte para él, mi mamá me había llamado desde la planta baja, así que me cerré la puerta de la ventana, apagué el foco de mi habitación y pretendí estar durmiendo, justo a tiempo para cuando ella entró a comprobarme, con la misma salió y nunca en mi vida había estado tan nerviosa, hasta otra de nuestras aventuras.

Nick estacionó en el puesto que me los encontré la noche que llegué, donde él me ignoró deliberadamente. Alejé aquellos pensamientos y bajé cuando él abrió la puerta para mí. Caminamos hasta la entrada y pasamos directo al mostrador, ni siquiera tuve que leer una de las cartas, ya sabía qué íbamos a pedir, así que no era necesaria— me da una pizza mitad 4 quesos y mitad carnes frías, por favor— miré al castaño burlonamente y él al instante entendió lo que le había querido decir “sin piña” lo que le hizo reír negando. El muchacho que nos estaba atendiendo tipeó en la pantalla táctil y mencionó el precio, yo saqué mi cartera para pagar, pero se quedó atorada dentro del bolsillo trasero de mi jeans y para cuando pude sacarla, Nick ya estaba recibiendo el cambio— las películas las pago yo… Sin peros— agregué inmediatamente cuando vi que estaba a punto de replicar—. Su pizza estará dentro de unos minutos— nos indicó el muchacho, así que recibimos el ticket y nos sentamos en uno de los bancos de la barra para esperar a que estuviese nuestra pizza.

Si de por sí, había tenido apetito antes de que Nick llegara a buscarme, el hecho de estar encerrada en un auto con una pizza dentro de una caja desprendiendo ese delicioso aroma, había hecho mi estómago rugir. Solo hicimos una última parada en un súper, para comprar algo de papilas crujientes, un refresco y unas latas de cerveza—. No ha llegado mi mamá, se supone que su salida era a las 9— por algo le había dejado el recado. Miré el reloj del celular, no tenía mensajes y ya pasaban las 9:30 de la noche. Le escribí un texto para saber si se encontraba bien y saqué las llaves para poder abrir la puerta. Nick traía la pizza y la bolsa con las cervezas, mientras yo cargaba la bolsa con el refresco y las papilas, algo me decía que iba a terminar reventando mi estómago por tanta comida. Dejamos las cosas en la mesita y fui a la cocina por unos platos y vasos, dejándolos también en la mesita. Encendí el televisor y puse la programación de PPV, seleccioné la película del contador, protagonizada por Ben Affleck en la que su personaje era autista y además, su madre los había abandonado a su padre, su hermano y a él. No era que ya la hubiese visto, simplemente había escuchado buenas críticas sobre ella y como tenía acción, Nick no tenía ningún inconveniente.

Ambos nos sentamos en el mueble que estaba frente al televisor, pero estábamos de extremo a extremo, aunque tratáramos de actuar normal, seguía esa cantidad de años entre nosotros, en la que estuvimos separados y no se podían recuperar. Me estiré para apagar el foco, coloqué mis piernas de lado sobre el sofá y los dedos de mis pies rozaron la pierna de Nick sin querer, él me pasó una rebanada de pizza de quesos y una lata de cerveza— ¿ya le pongo play? — asintió y de inmediato con el control activé la reproducción de la película.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Feb 19, 2017 10:32 pm


SAMUEL CLAFIN;
Me fue imposible no percatarme de dos cosas que eran muy obvias. La primera: Aquel “Michael” había recorrido con los ojos el cuerpo de la castaña con tal familiaridad, que no sabía si debía enojarme o simplemente ignorarlo. La segunda: el cuerpo de Olivia estaba un tanto tenso. ¿Era culpa de aquel tipo? Literalmente sus ojos habían oscurecido de forma significativa, y con una sola palabra podía definir lo que aquello significaba: deseo. De hecho, él se me hacía conocido de alguna parte, solo que no estaba muy seguro de dónde.

Tomándome un gran atrevimiento, moví el cuerpo de Olivia hacia un lado sin dejar de rodearla con uno de mis brazos y estiré mi mano libre hacia el individuo― Samuel Caflin, mucho gusto― en sus labios apareció una sonrisa un tanto burlesca, que intenté pasarla por desapercibido cuando estiró su mano para estrechar la mía― Michael Clifford― la presión que ambos ejercimos en el apretón, fue un poco más allá de la cordialidad, pero duró apenas unos pocos segundos, antes de que su apellido fuese llamado por una de las muchachas del servicio― bueno, si me disculpan, ya tienen lista mi mesa… que tengan una bonita noche y disfruten su cena― el tono de amabilidad que empleó no me lo creí en lo absoluto y casi ruedo los ojos, pero mis modales no me lo permitieron― por cierto, Liv… cariño, me quedé esperando tu llamada, aunque entiendo que has estado un tanto ocupada― me miró de reojo y otra vez esa sonrisa burlesca apareció en su rostro― en fin, espero que lo hagas pronto, mientras sigo en la ciudad― ¿por qué dejaban entrar tipos como él a lugares como estos? Digo, no era de juzgar a las personas, pero solo había que observarlo, su cabello tintado de blanco, su ropa de esos que andan sobre una chopper o algo así. Arrugué la nariz con desagrado una vez que él desapareció de nuestra vista― vaya amistades, “cariño” ― susurré con cierto fastidio. Si había dudas sobre esa familiaridad con la que la trató, se habían dispersado totalmente con su último comentario, de hecho, ya podría imaginarme lo que ellos hacían cada vez que ella no estaba ocupada y lo llamaba. Mientras no fuera en mi… en la casa con Noah, Olivia podía hacer lo que se le pegara en gana, después de todo, era su cuerpo.

― Ya tengo su mesa, síganme, por favor― una de las hoster rubia con ese uniforme justo pero moldeable se acercó a nosotros y con una simpática sonrisa nos guío hacia nuestra mesa. No me pasó desapercibido que Olivia buscó con la mirada, consciente o inconscientemente, por el interior del restaurante a aquella cabellera rubia. Le abrí la silla para ayudar a sentarse y yo ocupé el lugar de enfrente, recibiendo los menús por parte de la misma chica que nos había llevado hasta allí― en unos momentos vendrá un mesero para recibir su orden― le agradecí y le dediqué una sonrisa, que hizo que sus mejillas se sonrojaran un poco, lo que me causó un poco de gracia, aunque no reí hasta que ella se alejó de nuestra mesa. Levanté la mirada y los ojos de Olivia me observaban detenidamente― ¿qué? ― enarqué una de mis cejas y cuando no respondió, bajé la vista en al menú, revisando los platillos que nos ofrecían.

Después de haber hecho nuestro pedido, nos trajeron una botella de vino, aunque solo me tomaría una copa, ya que yo era el que estaba a cargo del volante en esos momentos y luego de la cena pasaríamos por Noah, no iba a arriesgar la vida de mi hijo por una irresponsabilidad como era beber más de lo que debería.

― Entonces… ¿Desde cuándo te acuestas con él? ―
le di un pequeño sorbo a mi copa de vino, tratando de aparentar una tranquilidad que definitivamente no sentía. Michael estaba alejado de nosotros, pero estábamos en una perfecta visión para él, así como viceversa, y cada vez que tenía la oportunidad, no lo dudaba y le lanzaba miraditas a Olivia, no sabía si lo estaba haciendo adrede, pero estaba consiguiendo fastidiarme y definitivamente arruinaba mi apetito. De las pocas veces que había venido a Nueva York, en ninguna de ellas había tenido la infortuna de encontrarme con alguno de los amantes de Olivia, claro que sabía que los tenía, la conocía perfectamente para saber que era activa sexualmente como para tener algún tipo de celibato, además, le encantaba ser adulada por los hombres, ¿y qué mejor forma que cuando un amante la acariciaba y la hacía llegar al éxtasis? Pero ahí estaba el punto, una cosa era saberlo y otra muy distinta encontrarte a alguno de ellos.

Ni siquiera entendía por qué me frustraba tanto, no lo había hecho en ningún momento de los que habíamos pasado “juntos” con anterioridad, pero de alguna forma, desde aquella noche en su terraza y ayer en el club, con su sensual bikini… se metía en mis pensamientos de una forma un tanto insana.

― No me mal intérpretes, solo quiero saber si has mantenido esto al margen de Noah y…―
mi vista bajó de su rostro hasta el escote delantero de su vestido, la redondez de sus pechos quedaba al descubierto, aquel vestido tapaba lo justo para esconder sus pezones― lo segundo― relamí mis labios, inclinándome un poco hacia adelante, porque lo que estaba a punto de decir era bastante confidente― si realmente sabe tocar de forma adecuada tu cuerpo hasta hacerte estremecer, ¿dónde era? ― pretendí pensar un momento antes de hablar― detrás de tu cuello, justo en el inicio de tu nuca, donde con un simple roce hacía que tu miel se erizara, o cómo jugar con cierta parte de tu cuerpo, que no voy a mencionar por respeto a ti, pero que ambos sabemos lo mucho que te gustaba cuando mi lengua se posaba ahí y me dedicaba exclusivamente a ti― noté claramente el cambio de su respiración, pero en ese momento, nuestros platillos llegaron a la mesa y pretendí no haber dicho absolutamente nada.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Lun Feb 20, 2017 9:38 pm

Olivia Jenner.-
Ni siquiera pude darle las gracias al lindo mesero de tez oscura que dejaba los platillos en nuestra mesa; mi respiración estaba tan agitada que si trataba de hablar, seguramente terminaría haciendo el ridículo.
¿A qué jugaba Samuel? ¿Acaso creía correcto el hablarme de esa manera y, aun peor, el sacudir mi anatomía como si fuese una chiquilla de 16 años otra vez?. Él lucía tan calmado y yo, en cambio, parecía haber sido atacada por un jodido trueno que me había dejado la piel erizada, los pezones elevados y una parte en específico, palpitando por atención.
Elevé los hombros y el rostro antes de darle un sorbo a mi copa de vino. Tenía que tranquilizarme, él solamente trataba de fastidiarme y yo no podía darle gusto, ¡era yo quien podía usar su cuerpo con fines de conseguir lo que se me viniera en gana! ¡No él!.
La hoster rubia que desde hacía varios minutos no dejaba de mirarnos desde su estación al principio del restaurante, se acercó a nosotros con una ligera sonrisa al mismo tiempo que meneaba aquellas caderas pequeñas pero bien formadas. Rodé los ojos sin intención alguna de ocultar mis ganas de tomarla del cuello y lanzarla lo más lejos posible. —Buenas noches, ¿cómo le están atendiendo?— preguntó pero sus ojos verdes se dirigieron inmediatamente hacia el castaño. Su cabello rubio estaba amarrado en una coleta larga, portaba una blusa blanca con negro y unos pantalones del mismo color que contrastaban con unos zapatos de tacón color nude. Cargaba los ojos tintados con máscara de pestañas y sus labios de un rosa pastel. No era la cosa más bella del mundo, pero sin duda alguna, era bonita. Demasiado para mi gusto. Miré a Samuel con una ceja elevada mientras le decía de manera tranquila que todo estaba bien y ella, en un intento de no alejarse, seguía haciéndole preguntas sin sentido.
Aquí venía mi momento de fastidiarlo también.
Arreglando mis tirantes y haciendo mi cuerpo hacia adelante, causando que mis senos parecieran a punto de salirse del vestido, mi voz sonó fastidiada. —Es nuestro aniversario de bodas— murmuré cuando mi mano izquierda se posó sobre la mano de Samuel. La chica me miró y, tal como esperaba, sus pupilas se dirigieron también a mis senos; sus mejillas se volvieron rojas y de pronto lucía tan nerviosa como había estado yo al principio cuando el moreno me había recordado lo mucho que me gustaba tener su lengua entre mis piernas. —Lo lamento señora— susurró con rapidez mientras mis ojos prácticamente la fulminaban con la mirada —no te preocupes, linda. Ahora, sería muy amable si desaparecieras de nuestra vista— le regalé una sonrisa asesina, de esas que tan bien me salían mientras con una mano hacia una seña en desdén, ocasionando que la linda rubia saliera casi corriendo. Sujeté mi copa para darle un ligero sorbo mientras me felicitaba por lo que acababa de hacer. Dios, era tan buena vengándome.
—¿Qué?— pregunté de manera inocente cuando el castaño me miró con una ceja elevada —te he hecho un favor... ¡ni siquiera era linda!— me defendí —¿no era cierto aquello de que las prefieres con más curvas?— bajé el rostro hacia mis senos y sonreí —¿o ya se te olvidó lo mucho que te gustaba acariciarlos cuando me colé en tu habitación aquella mañana? ... Esa rubia era linda, pero ¿le miraste el trasero?— por supuesto que no, era demasiado caballeroso para hacer algo así. ¡Pero algunas veces era necesario! Al menos eso debería aprenderle a Michael, el rubio me desnudaba con los ojos en cualquier lugar y eso me hacía sentir hermosa y poderosa y jodidamente sensual. Hablando de Michael, él seguía mirándome con esa sonrisa burlona que tanto le caracterizaba y yo quería correr a sus brazos y pedirle que me hiciera suya sobre la mesa del restaurante. Samuel igual me miraba, pero era más como si quisiera matarme. —Ay, por favor, no me digas que querías llevarla a una cita o algo así. ¿No las prefieres con más curvas? — volví a preguntar puesto que no me había contestado —con caderas estrechas y cintura pequeñita— pasé mi lengua por mis labios mientras me levantaba de mi lugar para caminar hacia donde él se encontraba y, con delicadeza, dar una vuelta sobre mis pies. Los flecos de mi vestido se movieron y mis senos parecieron moverse también. Sus ojos me miraron, quizá más de lo que deberían y mi cuerpo, en un momento de rebeldía volvió a erizarse cuando sus manos se posaron sobre mi cintura. Mis pezones se erizaron y agradecí infinitamente que la tela del vestido fuese lo suficientemente gruesa. La rubia nos miró a lo lejos y yo me acerqué más; como Samuel estaba sentado, su rostro quedaba a la altura de mi escote y adoraba que estuviese luchando por mirarme a los ojos y no en aquella zona, aunque, siendo honesta, tampoco me molestaría tener sus pupilas ahí.
—Me acuesto con Michael desde hace dos años— susurré y con la sola mención del chico su agarre se hizo más fuerte —Noah lo conoce, se han visto un par de ocasiones y se saludan cuando deben hacerlo. Nunca he tenido sexo con mi hijo en la habitación de al lado si eso es lo que te preocupa y tampoco es mi novio, tiene una banda y viaja mucho, lo veo cuando regresa que es cada seis meses y, no, no tenemos una relación formal y tampoco quiero que la tengamos. No soy buena para eso, te lo he dicho— mi mano derecha se paseó sobre su mejilla —iré al tocador, regreso en un minuto, es nuestro aniversario de boda después de todo— me burlé.
Mientras me alejaba hacia el pasillo, pude notar la mirada asesina del rubio sobre mí. Había terminado su cena y ahora esperaba el postre, lo cual era extraño porque Clifford nunca comía postre, odiaba las cosas demasiado dulces.
Le regalé una sonrisa al mismo tiempo que sacaba mi teléfono y buscaba su número para enviar un mensaje:
—Mañana en mi departamento a las 9 am. Lleva tu chaqueta negra, quiero arrancarla con mis dientes—.
Cuando llegué al tocador, agradecí completamente que estuviese vacío. —¿Qué demonios te sucede, Olivia?— pregunté a mi silueta en el espejo —es lindo pero es el padre de tu hijo y es aburrido y no le gustas lo suficiente… ¡Deja de perder el tiempo!— giré mi cabeza hacia los lados tratando de relajar mis músculos pero la tensión regresó en cuanto mi teléfono indicó que había llegado un nuevo mensaje.
—Que bueno que te fuiste al tocador, le voy a partir la cara al idiota ese, ¿quién demonios se cree para mirarte así? No voy a esperar hasta mañana para tenerte, despídete de una vez. -MC— rodé los ojos. Lo que menos necesitaba era lidear con Michael también.
Gracias al mensaje de Michael, tuve que salir antes de lo previsto del baño. Lo cual me ponía de mal humor porque si quería recuperar la compostura y el control de mi cuerpo, necesitaba más de cinco minutos lejos de Samuel. Puesto que la mesa de Michael se encontraba en mi paso, le fue demasiado sencillo jalar mi brazo cuando me dirigía a mi lugar. Le miré fastidiada. —No eres nadie para darme órdenesmurmuré —y no me voy a ir contigo así que deja de hacerte ilusiones. Es el padre de mi hijo, Michael, le debo más explicaciones a él que a ti. Te veré mañana en mi departamento... Si quieres y si no, no me será difícil sustituirtele regalé una sonrisa antes de tomar el pastel de chocolate que estaba sobre su mesa y que él, obviamente, no iba a comer. 

Samuel me preguntó qué había sucedido en cuanto me senté, pero de manera tranquila le dije que todo estaba bien, que sólo necesitaba dejarle en claro a Michael que estaba actuando de manera imprudente. Para cuando me terminé el pastel y el castaño su postre que había ordenado, mi hijo ya me había marcado preguntando si podía quedarse a dormir con Charles. Por supuesto, primero le pedí la opinión a su padre, porque, aunque estaba acostumbrada a ser yo quien diera las órdenes, ahora que él estaba debía darle su lugar, y, cuando él aceptó, yo acepté también. 
—Vaya, los dos solos en el viñedosusurré de manera sensual, obviamente sólo para fastidiarlo —con el mar a lo lejos y las estrellas a un paso de distancia... No uso nada para dormir y tampoco le pongo seguro a mi puertale sonreí sin prisa y ahora fue él quien pareció tenso.
¡JÁ! 
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