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▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Vie Sep 29, 2017 12:01 am


SAMUEL CLAFLIN
Después de despedirnos de Noah, tomé las llaves del auto y una vez que Olivia recogió su bolso, le abrí la puerta para salir de la gran casa.

Una vez que entramos al enorme edificio, mi gesto facial cambió por completo, había dejado de ser Sammuel el padre de Noah para ser el abogado de Olivia. A pesar de que recibimos un par de miradas curiosas, bien… estaba siendo generoso al decir un par, todos los empleados que ya habían llegado nos miraban atentamente, y no se necesitaba ser un genio para saber que en cuanto se cerraran las puertas del elevador, empezarían los cuchicheos.

― No creo que sea prudente que te acompañe desde el inicio a la junta―
fue lo primero que le dije a la pelinegra en cuanto atravesamos las enormes puertas de su oficina. Ella me miró con el ceño fruncido y yo caminé directo al escritorio, en donde seguían tal cual los documentos que me había encargado de inspeccionar la noche anterior. Los acomodé como creía pertinente y ya que quería dejar las “pruebas” intactas, saqué mi iPad del maletín para tomar fotos y sobre ellas hacer algunas anotaciones y señalamientos― quiero que inicies tu junta como lo harías normalmente, sé que tienes ganas de mandar a la mierda al abogado en cuanto se te pare enfrente, sin embargo, tendrás que aguantarte― continué con lo que estaba haciendo― no sé si ya haya llegado al edificio, pero en cuanto lo haga se enterará de mi presencia, de inmediato se va a dar cuenta de que algo está pasando, es la segunda vez que yo piso tu edificio… y la primera no fue precisamente en horas laborales― a pesar de que estaba haciendo una broma, mi semblante siguió serie, de hecho, ni siquiera le dediqué una mirada al sofá o al piano, en donde habíamos tenido unas intensas sesiones de sexo, no porque me molestara recordarlo, después de ayer en su oficina, el elevador y su habitación, era una tontería negar la excitación que me provocaba Olivia, pero en estos momentos no se trataba de mi lívido, sino, de un caso que requería mi completa concentración, de alguna forma, quería lucirme enfrente de ella.

― Así que, como estratega podemos despistarlo y para que desconozca la verdadera razón por la que estoy aquí― no fue necesario que mirara a Olivia, sabía que ella me estaba prestando atención, porque esto era importante para ella y mucho dinero estaba en juego― Como me supongo, el tema de la expansión en New York es un tema que deben tocar, así que procura mostrarte tranquila y profesional, presentarás las diapositivas que tenías preparadas, se lo expondrás a los demás miembros del consejo y pedirás las votaciones para saber si proseguir con el proceso― saqué mi celular y me puse en contacto con mi secretaria, texteándole mientras seguía hablando― el financiamiento que él te dio está diseñado para que la mayoría diga que sí, así que, le pedirás el último documento que tienes que firmar, en ese momento quiero que mandes a llamar a Robbie para que venga por mí― miré mi reloj y calculé mentalmente el tiempo que podría tardarme en preparar una buena defensa que lo dejara sin palabras, además, ayer había tenido unas vagas ideas, solo necesitaba que Kate me regresara el mensaje, que si bien lo hacía eficientemente, como ella era, mataría dos pájaros de un tiro para Olivia.

― No le digas nada a Robbie, tendrá que enterarse como los otros… y creo que esas serían todas mis indicaciones― guardé los documentos en mi maletín una vez que les tomé fotos e hice mis anotaciones a los puntos que había identificado― bueno, mientras tanto… puedes relajarte― me puse en pie y caminé hasta ella. No iba a ponerme sentimental ni mucho menos, pero sabía que, entre la rabia y los nervios, Olivia se encontraba algo tensa, aunque podía asegurar que en cuanto pusiera un pie fuera de su oficina, la mujer profesional y segura de sí misma tomaría posesión―. No tienes nada de qué preocuparte, él no tiene ninguna oportunidad― coloqué mis manos en sus hombros y los apretujé un poco― yo gano unos cientos de miles de euros por cada caso que gano, y en mi expediente, no he perdido ninguno… ni siquiera en la facultad, así que, él no tiene oportunidad alguna― me alejé de ella en cuanto sentí vibrar mi celular, abrí el mensaje y solo necesité esas palabras escritas por Kate para sonreír.

“Lo envié a tu correo –Kate.”

Vaya, ella definitivamente había roto un record, menos de 10 minutos me había conseguido lo que quería, aunque bueno, el hecho de que tuviese contactos por todo el mundo definitivamente facilitaba mucho su trabajo.

Tocaron la puerta y una voz masculina, pero afeminada, se escuchó del otro lado. En cuanto Olivia le dio permiso a Robbie de pasar, la puerta se abrió. Sus ojos curiosos se posaron en mí y le dedicó una sonrisa divertida a su jefa, pero apenas y lo vi, estaba más ocupado checando en mi iPad el documento que Kate me había enviado―. ¡Samuel! Es un gusto volver a verte― levanté la mirada y me puse de pie, dejando a un lado el iPad, abrochando mi saco y dándole la mano al asistente de Olivia― lo mismo digo, Robbie― sus ojos me analizaron de arriba hacia abajo, provocando que elevara una de mis cejas, pero pronto su atención se desvió a Liv― ¿ya estás lista? Me encargué de acomodar la sala para que todo esté perfecto. ¡New York, prepárate para nosotros! ― gritó con emoción y yo me limité a rodear los ojos con diversión.

Antes de que Olivia se fuera, le pedí que me dijera en dónde podía imprimir una documentación, ella me lo indicó, y me despedí diciéndole que recordara lo que le había dicho.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Oct 03, 2017 5:38 pm

Olivia Jenner.-
Tomé un largo respiro cuando las dos enormes puertas blancas que daban la bienvenida al último piso se posaron sobre mis ojos. Robbie también se detuvo en espera de mi indicación. En una mano llevaba el iPad en el que anotaba todo lo relevante de cada junta, en la otra un café americano con tres cucharadas de azúcar recién comprado del starbucks más cercano.
Abre, por favor de alguna manera y a pesar de llevar las manos ocupadas, bastaron un par de segundos para que las puertas se abrieran permitiéndome observar una sala de juntas perfectamente arreglada con unos diez hombres que inmediatamente se levantaron de sus asientos para darme los buenos días. Elevé la mano derecha indicándoles que no era necesario.
-Por favor no se levanten- pedí; la vista de Los Ángeles pareció combinar con la pureza del blanco que había decidido usar esa mañana. Robbie colocó el café en mi lugar, acomodó mis documentos, encendió la pantalla y se paró a mi lado en aquella pose elegante que tan bien le salía. -Me alegra mucho que hayan podido asistir- comencé -sé que el aviso fue de último momento pero hay algunos puntos que tenemos que tocar y que no podían esperar ni un día más- mis ojos se detuvieron en el hombre de barba recortada que sonreía desde el otro extremo de la larga mesa; le sonreí también. -Primero que nada quiero felicitarlos, hicieron un trabajo excelente en la junta con el Primer Ministro británico, no han dejado de halagarnos en los periódicos por semejante preparación. Robbie, ¿quiénes fueron los encargados?- cuestioné y sólo necesité un par de segundos para que mi asistente ya estuviera diciendo los nombres -Charles y Scott- hice un ademán con las manos simulando un aplauso, el cual se fue seguido por el resto de los socios -señores, el cheque con su bonificación está listo en el área bancaria, pueden pasar por el en cuanto se desocupen- Scott, un hombre de unos cuarenta y tantos elevó el dedo índice pidiendo la palabra -no es necesario- Robbie rodó los ojos -oh, no te preocupes Scott, sé que no es necesario pero no olvido que era mi deber asistir y no pude por motivos familiares así que lo estoy tomando como un favor y los favores siempre deben agradecerse. Cuentas claras, amistades largas, ¿no es así, Fernando?- el abogado me miró -al dicho, me refiero- le guiñé un ojo antes de proseguir con la junta.

Pasaron cerca de veinte minutos en los que hablamos de algunos puntos que habían sucedido durante la semana y que necesitaban ser corregidos, uno de ellos era la reciente licencia de maternidad de una de las secretarias. -¡Señores, por favor!- exclamé tras haberle dado un largo sorbo a mi café -no es culpa de Hope que el bebé se haya adelantado, en todo caso es culpa de los que se encargan del seguro por no haber tomado en cuenta que eso sucede. ¿En dónde estaban cuando armaron el contrato? ¿O es que necesito tener mujeres en mi equipo para que exista un poco de humanidad en ésta empresa?- pregunté girándome hacia los encargados de aquella área -digo, porque ahora estamos enfrentando dos situaciones: La primera que no tenemos secretaria, lo cual no sé ustedes pero me molesta mucho porque odio, ODIO llegar a MI lugar de trabajo y ver un escritorio vacío y la segunda que la chica que por cierto ha trabajado para nosotros por tres años no está cubierta por el seguro. ¡VAYA! Dos jodidos años y hasta ahora que está embarazada y que reviso sus papeles me doy cuenta que nunca la aseguraron. La chica lleva dos días en el hospital y se supone que es el seguro de la empresa el que se encarga de cubrir sus gastos, ¿saben el lío en el que nos vamos a meter cuando lleguen las cuentas y le pidan que pague? Porque ella piensa que nosotros estamos haciéndonos cargo pero no, porque los encargados de la administración son unos malditos incompetentes a los que hay que decirles dos veces cuáles son sus funciones y qué es lo sucede cuando dejamos de cumplirlas. Repito, ¿saben en qué lío nos vamos a meter?... ¿En qué líos, Robbie? Refréscales la memoria a nuestros colegas- mi asistente se aclaró la garganta -podría demandarnos- golpeé la mesa -y no sé ustedes pero mi empresa no quiere una demanda. Entonces esto es lo que vamos a hacer: Les doy 12 horas para que afilien a Hope al seguro de la empresa y no sé cómo carajos le van a hacer porque hasta donde sé se necesitan 24 horas previas para admitir una afiliación pero como ustedes son tan inteligentes confío en que lo harán y así podremos cubrir sus gastos como se debe o si no ustedes tres lo van a pagar de sus bolsillos sin importar cuánto sea. Porque les recuerdo, en caso de que se les haya olvidado, que la mandamos a uno de los mejores hospitales de la ciudad. Entonces ustedes ven cómo le hacen pero lo arreglan en 12 horas... ¿Quedó claro o hay alguna duda?- elevé una ceja ganándome una respuesta afirmativa de ese trío de incompetentes. Respiré hondo tomándome un par de segundos para aclarar mi cabeza. 
-¿Qué sigue en la minuta, Robbie?- pregunté -la compra de la nueva sede- asentí cerrando los ojos. -Fernando, ¿podrías explicarnos un poco sobre el terreno?- el orgulloso abogado se levantó de su asiento para poder empezar con la charla barata que yo ya me conocía. Podía sentir mi cuerpo ardiendo por dentro pero me mantuve tranquila y con una sonrisa sobre el rostro.
-¿Entonces ese terreno es nuestra mejor opción? ¿Todo está en orden?- pregunté -así es. Es un lugar que está céntrico, tiene buenas medidas, no nos está saliendo tan caro como otros y nos ofrece trato directo con los dueños lo que...- miré a Robbie asintiendo mientras Fernando hablaba -cielo, ¿podrías ir a buscar a Samuel?- susurré en su oído discretamente. El rubio se paró con rapidez antes de retirarse. -Bueno señores, pues no perdamos más el tiempo y votemos... Eso sí, recuerden que la última palabra la tenemos el abogado y yo- los miré a todos; en sus lugares cada uno tenía una carpeta con todos los datos e imágenes que Fernando nos había proporcionado. -Todos los que estén a favor de la compra del terreno para nuestra sede en Nueva York levanten la mano- tal y como Samuel lo había predicho, la mayoría era abrumante. Suspiré agradeciendo por su honestidad.
-Bueno, creo que el resultado es más que obvio pero como dije, el voto final nos corresponde al abogado y a mí- Fernando iba a decir algo pero en ese momento las puertas se abrieron y un atractivo hombre de cabello castaño y presencia intimidante caminaba hacía mí. Las piernas se me derritieron ante su poder pero nuevamente, supe disimularlo.
Fernando frunció el ceño así como otros miembros de la junta. -Quiero presentarles al abogado Samuel Claffin quien se ha encargado de analizar los documentos una vez más y tiene algo que decirnos. Les pido absoluto silencio porque de ésto depende mi voto. Fernando, por favor toma asiento...- la mirada nerviosa del hombre hizo mis ojos brillar -Samuel, tienes nuestra atención- yo también ocupé mi lugar antes de posar mis pupilas en el padre de mi hijo.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Sáb Oct 14, 2017 12:44 pm

Nick Jonas.-
Sonreí cuando aquellas pequeñas manos oscurecieron mi vista.
—Mmm...— murmuré divertido —si no me equivoco debes ser una rubia enana de manos chiquitas llamada Adaimé y mejor conocida como mi mejor amiga— un golpesito en mi hombro me confirmó que exactamente era ella. Le saqué la lengua sin dejar de reír. —Hey, no es mi culpa que seas tan bajita— revolví su cabello sabiendo que solamente era un par de centímetros más baja que yo y, bueno, yo tampoco era demasiado alto que digamos. —¿Viste que era una buena idea lo de hacer la fiesta?— pregunté mientras me dirigía al otro lado de la mesa para tomar un par de vasos de plástico, los ojos azules de mi amiga me miraron un poco inseguros y es que quizá nos habíamos pasado un poco... Había llegado más gente de lo planeado pero eran personas que conocía... En su mayoría y que eran amigos míos así que no habría problema. Además, muchos de ellos eran mis amigos de la universidad y por lo tanto se comportaban de cierta manera. 
Busqué con la mirada la botella de refresco que se encontraba en la alacena para después agarrarla junto con una botella de vodka que había encontrado en la despensa de mi departamento y que era uno de mis preferidos. Serví un poco de refresco y después el resto fue alcohol. Hice lo mismo en el otro vaso antes de entregárselo a Ada.
—¿Qué tanto te decía Jay?— pregunté cuando recordé que la había visto hablar con mi hermano y mis amigos un par de minutos atrás. Ella pareció dudarlo un poco antes de comentarme de manera vaga que se habían saludado. —Seguramente te salieron con lo mismo que salen cada que Olivia y yo decidimos organizar alguna cena o algo por el estilo— sus pupilas me miraron —"Nick nunca hace fiestas, esto es muy raro de él"— reí ligeramente antes de darle un sorbo a mi vaso —y sí, es cierto. Nunca hago fiestas porque estoy muy ocupado con mis estudios y mi novia con su trabajo pero a veces organizamos cenas o cosas por el estilo— le regalé una sonrisa —así que no le creas a esos imbéciles— me callé cuando mi hermano se acercó, llevaba un cigarrillo en la mano derecha y una cerveza barata que yo no recordaba haber comprado en la otra. —Hey— saludó —¿a qué hora empieza la buena música?— rodé los ojos divertido —pensé que este es el tipo de música que a ti te gusta— murmuré ganándome un golpe en el hombro, el segundo que recibía a lo largo de la noche —te estoy jodiendo, hermanito— murmuró rodeándome con sus brazos. Reí. —Pensé que no vendrían— dije antes de darle otro sorbo a mi trago —¿bromeas? No había manera de que me perdiera la primera fiesta que mi hermano da en años— miré a Ada antes de volver a rodear los ojos —¡hey! No es la primera fiesta que hago— me defendí —vamos, Nick. Hacer una fina cena en tu lujoso departamento no cuenta como fiesta, hermano— reí —Olivia y yo hemos sido buenos anfitriones— me quejé —los mejores y la verdad es que tu chef cocina muy rico pero ésto— señaló a la multitud que bailaba con cervezas en la mano —ésto es una fiesta— fruncí el ceño —okay... Pero esas cervezas no recuerdo haberlas comprado yo— elevé una ceja mirándolo fijamente —bueeeno, puede que eso lo hayamos traído nosotros pero es que sabía que tú ibas a poner esos tragos elegantes que sólo tú conoces— miré mi vaso de plástico —¿qué le ves de elegante a esto, Jay?— lo moví frente a sus ojos —el vodka... ¿sabes siquiera cuánto cuesta esa botella que trajiste?— me encogí de hombros —claro que no porque no lo...— guardó silencio —¿sabes qué Nick? Yo creo que esta plática está muy interesante pero es mejor que vayamos a bailar porque me estoy aburriendo— rodeé los ojos una vez más —imbécil— golpeé su nuca ganándome un —¡sabes que es verdad!— antes de que saliera corriendo hacia el resto del grupo.
Me giré hacia mi amiga.
—No le hagas caso, ya sabes cómo es— murmuré —ven, vayamos a bailar con los demás— le extendí la mano e ignoré la rapidez con la que mi sangre empezó a fluir cuando la tomó.

El resto de la noche fue algo que realmente disfruté.
Logré pasar tiempo con mis amigos y, aunque ni yo lo creí posible, también me divertí. Había olvidado lo mucho que me gustaba estar con ellos y lo necesario que era pasar un momento tranquilo lejos de los libros de la universidad. 

—Gracias por venir— murmuré cuando el último grupo de invitados cruzó el umbral de la puerta. Solté un leve bostezo, el reloj probablemente marcaba ya las tres de la mañana. Mi amiga también tenía los ojos cansados pero había un brillo especial en ellos y agradecí cuando supe que era porque ella también se había divertido. —Bien, ha llegado la peor parte— mi voz sonó ronca por culpa del cansancio —hay que limpiar— señalé la casa que si bien no había quedado terriblemente sucia sí tenía más de un par de latas y vasos desechables tirados en el piso, en la mesa del centro habían restos de botana y las botellas de alcohol estaban arrinconadas en el lugar equivocado.
Nos tomó cerca de media hora por decir lo menos el dejar su casa tal y como la habíamos encontrado.

—La próxima vez que hagamos una fiesta recuérdame no dejar que se vayan Jay y los chicos para que nos ayuden a limpiar— murmuré dejándome caer al mueble antes de soltar otro bostezo —sólo me sentaré aquí unos segundos para agarrar fuerzas e irme a mi casa— señalé el espacio a mi lado —ven, enana— su cuerpo se hundió junto al mío mientras mis brazos la rodeaban. —¿Te divertiste?— pregunté luchando porque mis ojos no se cerraran; asintió. —Te extrañaba mucho— susurré dejándome llevar por el dulce aroma que desprendían sus cabellos dorados —todos estos años te he extrañado mucho— besé su frente y sonreí —me alegro que tengamos otra oportunidad para volver a ser esos amigos que éramos antes— mi mejilla se posó sobre su cabeza, sus brazos rodeaban mi abdomen. 
Lentamente mis párpados empezaron a ceder ante Morfeo y lo último que supe fue que sus ojos azules me miraron somnolientos y en ese micro segundo sentí que tocaba el cielo... 

—Esto no es normal...— susurré de manera casi inaudible mirándola antes de ceder completamente al sueño.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Oct 29, 2017 12:22 am


ADAIMÉ REYNOLDS;
Recogimos mi casa en un verdadero tiempo record, aunque tampoco la dejamos súper limpia, seguía oliendo a alcohol y humo de cigarro, mañana en cuanto me despertara abriría todas las puertas y ventanas posibles para que el mal olor se fuera, mientras tanto, no me hice del rogar cuando Nick señaló el espacio libre del mueble y rodé los ojos al escucharle decirme “enana” ― tú no eres muy alto, sino mal recuerdo― susurré, más por el cansancio que por otra cosa. Sus brazos se enredaron alrededor de mi cuerpo y si era sincera, me gustaba esa sensación, aunque no le estaba prestando mucha atención, ya era tarde y mi mente no coordinaba muy bien, sin embargo, como que medio asentí a lo que decía, mientras me acurrucaba contra su cuerpo y mis ojos se hacían cada vez más pesados a medida que los segundos iban pasando, lo último que recuerdo, es haber mirado hacia los ojos del castaño y después de eso, me quedé profundamente dormida.

En sus brazos.



Mi cuerpo dolía y me sentía atrapada, no me podía mover y quería alcanzar lo que fuese que estuviese sonando tan estruendosamente, estaba interrumpiendo mis horas de sueño y eso me ponía de muy mal humor. ¿Qué rayos es eso que suena? Intenté darme la vuelta, pero no funcionó… hasta que mis sentidos despertaron por completo y sentí algo dentro de mi cabeza hacer “clic”. Mis ojos se abrieron de golpe, encontrándome muy cerca de Nick y con nuestros cuerpos acurrucados, estaba claro que ambos habíamos rebasado el espacio personal del otro, y más tomando en cuenta nuestras piernas encogidas y entrelazadas, sus brazos rodeándome o más bien apretándome contra su cuerpo, como si no quisiera que me separara. En ese análisis que hice, me olvidé por completo la razón inicial por la que me había despertado, hasta que volvió a escucharse un sonido y pude identificar bien de dónde venía. Me removí en los brazos del castaño, intentando que me liberara, pero él tenía el sueño muy pesado― Nick… ¡despierta! ― le sacudí y él murmuró algo que no alcancé a comprender― ¡Nick! ― le moví con mis manos en su pecho y pude apreciar que el latido de su corazón era bastante acompasado, eso… y que tenía muy bien desarrollados los músculos de esa zona.

No estoy segura de cuánto tiempo me costó hablarle, pero cuando por fin abrió los ojos, se notó bastante desorbitado, hasta que enfocó su mirada en mi― tu teléfono está sonando… nos quedamos dormidos en el sofá― cuando se suponía que él solo se sentaría unos cuantos minutos y reposaría un poco antes de irse a su casa. Miré a mi mejor amigo y como que algo le hizo reaccionar, porque su semblante tranquilo cambió al instante y pasando sobre mí, alcanzó su móvil. Miró algo en la pantalla y de ahí solo salieron incontables maldiciones de su parte. Me levanté y me acerqué a él― ¿todo está bien? ― le pregunté, aunque pareció no escucharme, simplemente miró alrededor, ubicó sus llaves y, literalmente, corrió hasta ellas, me besó en la frente y me dedicó un “nos vemos después”, dejándome completamente confundida.

Parpadee para despabilar, me había quedado parada en el mismo lugar por una cantidad considerable de minutos desde que el castaño había cruzado, como rayo, la puerta de mi casa. Con un suspiro, me encaminé hacia una de las ventanas y las abrí, los rayos del Sol se filtraron potentes contra mi rostro, provocando que entrecerrara los ojos. Repetí el proceso con los otros dos pares de ventanas que había en la casa porque, aunque ya no me olía a nada, no significaba que no oliese a “ayer hubo una fiesta aquí”, era simplemente que ya me había acostumbrado al olor y no alcanzaba a percibirlo, pero si alguien, mi mamá, externo llegase, no tardaría nada en descubrirlo.

Me subí a mi habitación y me di una ducha bastante larga, para quitarme también el olor a cigarro que tenía mi cabello. Puede que me haya quedado medio dormida en la tina, pero es que el agua estaba deliciosa y mi cuerpo había comenzado a relajarse. Hasta que ya no sentí mis dedos, fue que decidí dar por finalizada mi ducha.

Me coloqué un top rojo y una licra negra larga, tenía planeado salir a correr en una o dos horas, después de que me desperezara un poco, sin embargo, en cuanto me acosté en mi cama, volví a quedarme dormida, de no haber sido que tocaban el timbre, me hubiese ido de largo o algo parecido. No pude evitar levantarme rápido y bajar de la misma forma para abrir, esperando encontrarme con cierto castaño, que, por cierto, no me había mandado ningún texto ni nada, sin embargo, era mi madre con la misma ropa de ayer y John, él si traía una ropa diferente―. Lo siento cariño, olvidé mis llaves― en cuanto pasó mi mamá a mi lado me dio un beso en la mejilla y se adentró más a la casa, su novio pasó y me dedicó una sonrisa junto con un “buenas tardes”, su mano me regaló unas pequeñas palmaditas en la espalda y solo al sentir el contacto de sus manos calientes recordé que solo andaba en top, no era que me preocupara mucho que me vieran así, de hecho, de esa forma saldría a correr, e incluso las peleas en las que participaba, tenía que utilizar top ya que las blusas, en cualquier forma, eran muy molestas y provocaban cierta inmovilidad, pero por alguna razón, me sentí bastante incómoda así delante de John.

Cerré la puerta y subí rápidamente hasta mi habitación, tomando la primera blusa que encontré antes de volver a bajar.

― ¿Y cómo les fue anoche? ― pregunté, entrando a la cocina, pero únicamente estaba John― bastante bien, fuimos a cenar, bailamos un poco…― se encogió de hombros y yo agradecí mentalmente que fuese prudente y no continuara con lo que habían hecho, me quedaba más que claro, incluso, por el aspecto tan limpio de mi madre, podía notar que se había dado una ducha también, pero prefería pensar que había sido por su parte y no en conjunto. No era que me asustara el sexo, pero pensar en mi madre teniéndolo era… incómodo―. ¿A dónde fue mi madre? ― busqué un poco de pan tostado y le unté algo de crema de maní― fue a cambiarse― asentí a su respuesta― ¿van a volver a salir? ― John negó y me observó― ¿y tú? ― a diferencia de él, mi respuesta fue afirmativa― saldré a correr en un rato― mordiendo mi tostada, salí de la cocina y me dirigí hacia el piso de arriba, más específico, mi habitación.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Miér Nov 15, 2017 3:58 pm


SAMUEL CLANFLIN
Asentí hacia la pelinegra y dejé el maletín que llevaba sobre el escritorio, mientras el asistente, ¿o debería decir asistenta? En fin… de Olivia acomodó las cosas tal cual se lo había pedido mientras caminábamos hacia la sala de juntas. Esperé unos pocos segundos antes de comenzar, de hecho, aproveché para mirar a los presentes y no me costó en lo absoluto identificar quién era el supuesto abogado de Olivia, solo hizo falta una mirada para que un pequeño y apenas perceptible gesto lo delatara, sin embargo, yo era mucho más profesional que él y me mantuve neutral.

― Bueno, mientras Robbie finaliza de preparar el material, me permito dar una pequeña introducción sobre lo que vengo a presentarles― acomodé mi saco y miré hacia Olivia un par de segundos― Olivia me ha pedido que les hable sobre asuntos legales y comerciales sobre compra-venta, principalmente tomando en cuenta que tienen planeado expandir una sede en Nueva York, ¿estoy en lo correcto? ― varios de los presentes asintieron ante mis palabras y justo en ese momento Robbie me dio un control pequeño que funcionaba como apuntador y para pasar las diapositivas. Inicié con algo muy básico, los elementos con los que contaba un contrato de compra-venta y los documentos mínimos necesarios, realmente no me tomó mucho tiempo explicar todo eso y es que no quería meterlos de lleno a la situación real de golpe, sino que los fui introduciendo poco a poco, sin llegar a hacer la exposición tediosa para que no se impacientaran, porque conocía a los empresarios, después de todo, yo era uno de ellos―. En fin… creo que es momento de ir a lo más importante― pasé a la siguiente diapositiva, en donde se proyectó la primera parte del contrato que ellos tenían― como pueden ver, este es un ejemplo de lo que les he estado diciendo― no era un ejemplo, era exactamente el mismo documento que ellos tenían en su folder, pero aún no era momento de decirles. Activé el apuntador del control pequeño y de inmediato una luz roja salió disparada hacia la pantalla en donde se estaba proyectando la imagen― a simple vista, es una documentación común y corriente, de hecho, lo es, sin embargo… quiero que presten atención a la hoja como tal― esperé unos momentos y luego pasé a la siguiente― ¿notan la diferencia? ― los empresarios se miraron entre sí, aun dudosos, por lo que regresé a la imagen anterior― ¿qué tal las letras? O ¿el color de ambas imágenes? Se supone que son copias o incluso escaneos de la documentación original, se supone que son del mismo documento, no debería tener variación absoluta. Muchas personas utilizan partes de documentos diferentes para formar uno solo, sin embargo, tanto las letras como el color que se ve en la hoja, son detalles muy esenciales y de cuidado, si se dan cuenta, tuve que hacer énfasis en ambas cosas para que lo pudieran apreciar― asintieron entre sí y soltaron un par de risitas― Samuel, ¿a qué viene todo esto? ― preguntó uno de los socios de Olivia

― Excelente pregunta, pero antes de continuar, tengo otra cosa que mostrar, si me permiten, me tomé el atrevimiento de realizar una cotización muchísimo mejor que la que les han propuesto― miré a Olivia durante unos instantes, ella me observaba con el ceño fruncido y es que sí, no se suponía que yo les consiguiera un terreno― la ubicación está en 50 5th Ave, New York, NY 10118― pasé las imágenes del terreno, así como la información de la infraestructura, dimensiones, etc… etc., simplemente era la mejor opción y más para lo que ambicionaba la empresa de Olivia― es solo $500,000.00 Dlls más caro al dichoso terreno que les estaban vendiendo, sin embargo, la ubicación es mucho mejor, esos $500,000.00 Dlls entrarán en financiamiento, como se acuerden las partes― el cual yo pagaría, pero prefería omitir ese detalle, ya que técnicamente, ese extra me lo estarían pagando a mí, un simple favor que estaba haciéndole a Olivia― y lo más importante…― mis ojos se dirigieron al dichoso abogado― no es una estafa― relamí mis labios, justo en el momento en que Fernando hizo el ademán de levantarse― aun no termino mi presentación, como profesional, deberías mantenerte en tu lugar― mencioné con amabilidad, y los presentes se giraron hacia Fernando, que volvió a su lugar, en donde se notaba nervioso e inquieto.

― Les propongo que revisen nuevamente su documentación, dejando de lado el “accesible precio”, chequen lo siguiente: las firmas de la escritura en donde vienen los apoderados no coinciden, tienen anomalías. Lo segundo, falta la aceptación de la inscripción de pagos de impuestos, el color de las hojas, a pesar de ser similares, se nota una ligera variación de tonalidad y lo más importante, la razón por la cual el precio del terreno no debería ser tan accesible― miré a Fernando― ¿me puedes definir la valuación de un terreno según el Servicio Interno de Ingresos? ― su quijada se apretó y obviamente no dijo nada― ¿no? Bueno… Los terrenos son un activo tangible, pero no están sujetos a depreciación, por el simple motivo que la tierra no se desgasta o se vuelve obsoleta. De hecho "no tienen una vida útil determinable", que es un elemento clave para establecer que un activo pueda amortizarse. Esto no significa que la tierra pueda perder valor. A medida que pasa el tiempo, van ganando mayor valor, sin embargo, en los antecedentes mostrados, su valor decrece en cantidades demasiado escandalosas, lo que va en contrario a lo mencionado por el Servicio Interno de Ingresos― y obviamente… había desatado el caos.

― ¿Qué prefieres? ¿Denuncia por estafa, concurso de acreedores fraudulento, daños informáticos, delitos contra la propiedad intelectual e industrial, fraude de inversores, alteración de precios y uso de información privilegiada, corrupción entre particulares, delitos contra la ordenación del territorio y el urbanismo, cohecho, tráfico de influencias, delito de corrupción en las transacciones comerciales internacionales, blanqueo de capitales? Creo que necesitarás un abogado… y uno muy bueno porque no he encontrado a alguien que pueda ganarme frente a un juzgado.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Miér Nov 29, 2017 5:35 pm

Olivia Jenner.-
Mis ojos recorrieron con esmero la silueta inclinada de Samuel. Tenía las muñecas sobre la mesa, el pecho erguido y una mirada asesina que le hacía parecer un actor de televisión. Tuve que usar todas mis fuerzas para no lanzarme hacia sus brazos en ese momento; lucía tan feroz en su papel de abogado que no me quedó ninguna duda de porqué había terminado desnuda aquella noche de mi cumpleaños 16 en su automóvil.
Un garraspeo de garganta a lo lejos me hizo darme cuenta que seguíamos en la junta, rodeada de todos los socios que conformaban la compañía que mi padre me había regalado unos años atrás. Fernando se levantó con rapidez de su lugar, parado a lo lejos Robbie me miraba expectante al igual que los demás hombres que ahí se encontraban. Me paré de mi cómodo asiento con la personalidad de jefa que tan bien me salía —justo lo que les dije en la mañana— comencé mientras mis elegantes tacones se movían por las sillas, pasando por cada uno de los socios —Robbie— mi asistente me observó —repite por favor lo que dije en la mañana— ésta vez mi voz sonó más dura pero sin que se notara mi enojo —que tu empresa no quiere una demanda— asentí sonriendo, acababa de llegar hasta donde se encontraba el hombre de barba recortada —exacto, pero nunca dije que MI empresa no quería demandar— Fernando se removió incómodo, sus ojos no me miraban y a pesar de ser más alto que yo su sola prescencia se me hacía un chiste —es una lástima que hayas tirado por la basura tantos años de confianza entre nuestras familias— murmuré; mis manos se movieron hacia la mesa en donde estaba el folder con los datos del terreno que él había conseguido —creo que está de más decir que estás despedido— su ceño se frunció —Olivia, estás cometiendo un...— elevé mi mano con fuerza como señal de que era momento de que guardara silencio —te veré en la corte... O en la cárcel— le guiñé un ojo de manera divertida antes de lanzar la carpeta a su asiento —tienes veinte minutos para recoger tus cosas y largarte de aquí al menos que quieras que te escolte mi equipo de seguridad— le hice una seña a Robbie quien inmediatamente abrió la puerta para que el moreno saliera; mis hombros se sentían tensos y el corazón me latía a mil por hora, habría querido evitar todo éste drama pero no iba a negar lo mucho que había disfrutado el humillarlo delante de los demás. Sus ojos se posaron en mí antes de salir y yo erguí la cabeza sin miedo —veinte minutos, Robbie— ordené.
Cuando las puertas se cerraron el silencio se hizo sepulcral. El resto de los socios me observaba sin saber muy bien qué hacer. Me giré para mirarlos. —¿Quién es el siguiente?— pregunté —creo que les he dado demasiada confianza, más de la que mi padre les dio alguna vez pero si no tienen claro quién es la que manda y quién toma las decisiones aquí, tendrán que hacerme pasar por la vergüenza de decirles adiós. Escuchen bien cuando les digo que nadie es indispensable en ésta empresa y que no tengo miedo de dejarlos ir. Conmigo no hay segundas oportunidades y si me entero, por quién sea, que alguno de ustedes está jugando con mi confianza no habrá vuelta atrás. ¿Quedó claro?— las cabezas asintieron al mismo tiempo, pero más que temor, había respeto en sus ojos. Tomé aire. —Vamos a finalizar aquí, tengo que hablar con el abogado sobre el otro terreno y mañana nos vemos a la misma hora, ni un minuto más, ni un minuto menos. Pueden retirarse— uno a uno empezaron a salir, no sin antes estrechar sus manos con el castaño de ojos claros que había defendido a mi compañía una hora atrás. 
Cuando nos quedamos solos fue cuando dejé caer todo el peso que había estado conteniendo sobre mis hombros. Coloqué mi frente sobre la mesa y mi brazos en mi cabello. Pasaron un par de segundos antes de que unas manos grandes y masculinas me empezaran a masajear, pero incluso él tenía algunas cosas que explicarme así que me levanté de golpe, caminé hacia la puerta para poner pestillo y le miré.
—¿De dónde carajos salió ese terreno en 5th Avenue?— pregunté cruzándome de brazos —te pedí que me ayudaras a desenmascarar a mi abogado no que me consiguieras un terreno y menos que me ofrecieras un financiamiento milagroso— caminé hacia él; se había sentado en la silla principal, mi silla, dándole la espalda al enorme ventanal que enmarcaba la ciudad de Los Ángeles —no sé qué me enoja más: El hecho de que hayas hecho algo sin mi permiso o el hecho de que tenga tantas ganas de desnudarte ahorita mismo— sus pupilas me miraron; mis manos subieron a las mangas de mi vestido para empezar a bajarlas y me tomó sólo unos segundos quedar en aquella ropa interior de encaje blanco. Avancé hacia su lugar separando mi piernas y colocando una a cada lado de la suya hasta quedar encima de su cuerpo; mis dedos recorrieron su barba de apenas unos días como si fueran los pinceles de Picasso cincelando a la Mona lisa. Sus pupilas claras estaban fijas en las mías. —Gracias— susurré empezando a bajar el saco negro —por demostrarme que no estaba loca... Si le hubiese dicho a mi papá que algo no me daba buena espina seguramente no me habría creído— el saco desapareció —pero tú sí me creíste y eso significa mucho para mí— mis dedos se movieron hacia la corbata para empezar a desatar el nudo; sonreí —además te veías muy sexy con ese aire de poder que te sienta tan bien... De haber podido me habría incado en ese momento para darte las gracias a mí manera pero eso no era para nada profesional— reí. La corbata cayó al suelo y seguí con sus botones —tomaré el terreno— él iba a decir algo pero le interrumpí —pero me niego a aceptar el financiamiento, no soy estúpida y sé muy bien de dónde va a salir ese dinero— abaniqué mis pestañas, sus manos sujetaban mi trasero y mis pezones parecían a punto de estallar a pesar de que aún no estábamos haciendo nada —necesito que confíes en mí y en mi personal... Lo haremos como cualquier otra transacción sin herir mi ego, ¿de acuerdo?— llevé mis manos a su cabello una vez que su pecho quedó completamente desnudo. —Ahora si me permites...— estiré mi mano hacia el teléfono que se encontraba en la mesa para marcar el asterisco, al instante la voz de mi asistente respondió. 
—Robbie— comencé —no estoy para nadie y la sala de juntas está ocupada, ¿okay?— el rubio rió de manera suavecita —como tú mandes, jefa. Soy una tumba— sonreí —bien—. Colgué y mis ojos se posaron en la prescencia masculina.
—Ahora sí, creo que ya te puedo agradecer como es debido— murmuré antes de juntar mis labios con los suyos.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Lun Ene 08, 2018 6:32 pm

Nick Jonas.-
Los reclamos de Olivia seguramente se escuchaban hasta afuera del coche. Tenía la mirada molesta y aquella pose de superioridad que a veces le salía y a que a mí me molestaba demasiado; sabía que antes de mí ella había estado acostumbrada a lidear con las personas de una manera diferente pero habían partes de su carácter y personalidad que yo simplemente no podía tolerar.
—¡Una hora, Nicholas!— gritó —¡estuve prácticamente una hora como esperándote como una completa estúpida en el aeropuerto!— dejé caer mi cabeza sobre el respaldar del asiento, tratando de recordar que era un caballero y que responderle significaba faltarle al respeto y eso es algo que jamás podría hacer con mi novia. —¿Sabes qué es lo peor?— sus ojos marrones me miraron fijamente, de pronto era como si todo el enojo de hace unos segundos hubiese desaparecido para ser sustituido por la preocupación; suspiré. —Pensar que algo malo te pudo haber sucedido— mis dedos se movieron en búsqueda de los suyos, necesitaba sentir la suavidad de su mano y la delicadeza de ésta ante la mía. —Nick, me aterra el simple hecho de imaginar que tuviste una recaída o que estás solo en casa sin poderte levantar— negué con la cabeza —amor, no he tenido una recaída en años— ella asintió, pero lo hizo más como si comentario le molestara en verdad —pero ambos sabemos que puede suceder, Nicholas y, ¿qué va a pasar el día de mañana que yo no pueda estar ahí para ayudarte, para reconfortarte y decirte que todo está bien?— sonreí de lado, sus pestañas largas y tupidas estaban cubiertas por algunas capas de rímel para hacerlas más voluminosas, aunque aquello no fuese necesario —hey, todo está bien, cielo. Simplemente me quedé dormido, ¿de acuerdo?— suspiró —¿no pusiste tu alarma?— el simple hecho de pensar en que no había tenido ni siquiera tiempo para recordar que ella venía de regreso me hizo sentir levemente culpable y una parte de mí habría optado por decirle que no, que se me había olvidado, pero prácticamente todos nuestros conocidos habían sido invitados a la fiesta y si no se enteraba por mí lo haría por alguien más.
Me tomó un par de segundos agarrar valor para explicarle que sí, que había estado con Adaimé pero que no había pasado nada.

—Ayer hice una fiesta— comencé —Ada y yo, mejor dicho— rodó los ojos casi al instante y supe que la sola mención de mi mejor amiga le hacía enfurecer —nada alocado, invitamos a algunos amigos y después le ayudé a limpiar, claro que acabamos bastante cansados y nos quedamos dormidos así que olvidé poner la alarma y no escuché mi teléfono... Si ella no me hubiese despertado...— su voz molesta me interrumpió —espera, Nick. ¿Durmieron juntos?— pasé mi mano sobre mis sienes, hasta para contar una historia era idiota. Lo que menos quería que era meterme en problemas con ella era justamente lo que había terminado haciendo.
—Sí, pero sólo porque acabamos bastante tarde de limpiar— asintió antes de darle un sorbo a su café —esto es el colmo— ahora quien rodó los ojos fui yo —dijiste que ibas a cambiar, Nicholas— mi ceño se frunció —¿cambiar? ¿qué se supone que debo cambiar? Porque si mal no recuerdo nunca te han molestado mis amigas— el rostro de Olivia estaba serio y me pregunté cuántas veces más tendría que verla así —porque no habías tenido una historia con ninguna de ellas y porque ninguna de ellas te había mirado como te mira esa rubiesita de quinta, Nick— solté un bufido antes de arrancar el auto, estaba cansado y lo que menos quería era pelear. —De verdad que no te entiendo y antes de que sigas, te voy a pedir por favor que no le faltes al respeto porque ella nunca te lo ha faltado a ti—.

El camino a casa fue más incómodo que nunca, ninguno de los dos dijo nada en todo el trayecto y menos cuando llegamos al departamento. Aún así bajé sus maletas, por supuesto y después de varios minutos y de dejar mi cabeza fría, decidí que debía ser mejor persona y disculparme por lo que había sucedido unas horas antes.
—Amor, lo lamento. Sabes que nunca te he fallado cuando se trata de irte a buscar y sabes también que no tienes nada de qué preocuparte. Estoy enamorado de ti, de nadie más y para demostrarte que Ada no quiere nada conmigo más que recuperar nuestra amistad, ¿qué te parece si vamos a correr con ella? Pueden usar ese rato para conocerse mejor...— la castaña lo pensó un par de segundos antes de suspirar —está bien— supe que la idea no la convencía del todo pero me prometí a mí mismo que era lo mejor. No podía estar peleando con mi novia por cosas sin sentido y tampoco quería alejarme de aquella rubia a quien recién acababa de recuperar.
Por supuesto que llamé para avisarle aunque omití por completo la parte del escándalo de Olivia, sólo mencioné que ella no había estado muy contenta con que hayamos dormido juntos y que por eso quería aclarar las cosas. Mi amiga tampoco sonó muy convencida, pero juró que no quería estar en su casa y que por lo tanto aceptaba así que unos veinte minutos después, ya cambiados, Olivia y yo aparcábamos frente al boulevar en donde una bonita rubia con top rojo nos esperaba portando su mejor sonrisa.

—Date el tiempo de conocerla, por favor. Ambas son importantes para mí— le pedí a la castaña antes de bajar para abrirle la puerta.
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Mensaje por onedirection1 el Jue Ene 18, 2018 12:55 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Justo cuando estaba a punto de salir, mi celular comenzó a sonar y el nombre de Nick apareció al instante en la pantalla. Se me hizo un poco raro el que llamara, después de todo, se suponía que ya se encontraba con Olivia y me imaginaba que ella deseaba pasar tiempo con él después de estar varios días lejos, solo esperaba que no hubiese tenido algún tipo de conflicto con la morena por haber llegado tarde al aeropuerto. Pero lo que más me había sorprendido, era la razón de su llamada. El castaño quería saber si podían acompañarme a correr, dejándome anonadada. Olivia venía llegando de un largo vuelo y de unos días pesadísimos, o al menos eso suponía, ¿por qué razón querría ella ir a correr en vez de quedarse en su departamento a descansar? De cualquier forma, terminé aceptando porque no quería estar en casa, aun me sentía algo incomoda con John en casa, cada vez pasaba más tiempo ahí y temía que se volviese permanente tan pronto. Si… mi mamá se veía feliz y tenía todo el derecho de rehacer su vida, pero uno nunca está preparado para ver a su madre compartir su vida con alguien más después de perder a su padre, ni siquiera pasando una eternidad desde que hubiese pasado. Al final, Nick y yo acordamos vernos en el boulevard para partir de ahí.

Una vez que llegué al punto de encuentro, acomodé mi celular en el brazalete deportivo del brazo mientras esperaba a que la pareja llegara y relativamente me entretuve con él para matar el tiempo, hasta que vi el despampanante auto estacionando. Con mi mejor sonrisa, me acerqué a ellos y debía admitir que ambos parecían el prototipo de pareja perfecta. Mis ojos repasaron el atuendo de ambos, aunque procuré no fruncir el ceño por la especie de paliacate o pañuelo que llevaba Olivia amarrado en el cuello, suponía que era algún estilo de última moda en algún lugar que desconocía, o incluso aquí, pero yo no era mucho de accesorios… ni de moda, aparentemente. La blusa blanca de manga corta que llevaba la castaña estaba anudada en su cintura, dejando su abdomen al descubierto y no creía que su short fuese el adecuado para correr, pero si con ello estaba cómoda, no debía importarme. Nick, por otro lado, llevaba una camisa sin mangas y un simple short negro. Dejé mi rápido escaneo y les sonreí nuevamente―. ¡Hola Olivia, ¿qué tal el viaje? ― pregunté una vez que ambos quedaron frente a mí, ella hizo un pequeño puchero en sus labios― bastante agotador, pero tranquilo…― se encogió de hombros restándole importancia― igual ya estoy acostumbrada, mi padre suele enviarme seguido a este tipo de viajes, así que ya voy preparada mentalmente para todos los compromisos que tengo que cumplir en ellos― podría decir que la entendía, pero aún no terminaba la Universidad y mucho menos sabía lo que era ser médico, así que suponía que era más complicado de lo que sonaba, a pesar de que ella había actuado como si no fuera la gran cosa. Asentí ligeramente con la cabeza, para indicar que la había escuchado y dirigí mi mirada al castaño por un momento, regalándole una pequeña sonrisa, pero, sobre todo, puse gran parte de mi autocontrol para no desviar mis ojos hacia aquellos fuertes y marcados brazos que sobresalían de aquella camisa sin mangas. Carraspeé y desvié la mirada hacia el mar― ¿les parece si caminamos cerca de medio kilómetro para calentar y ya luego apretamos el paso? ― les pregunté y ambos asintieron, aunque Olivia con mucho menos ánimo. ¿Qué hacía aquí así tan cansada? No lo entendía, aun así, no protesté y comenzamos a caminar.

Platicamos un poco durante el medio kilómetro, pero una vez que llegamos a esa distancia, mis piernas por sí solas comenzaron a acelerar, provocando que mis acompañantes hicieran lo mismo. La adrenalina recorrió mi cuerpo en cuanto “entré en calor” y si no fuera porque veníamos en “grupo”, hubiese aumentado un tanto más mi ritmo, pero lo mantuve a la par con Olivia y Nick, aunque éste último podía ir obviamente mucho más rápido que nosotros, pero estaba acortando sus pasos y haciéndolos un tanto perezosos para no llevarnos ventaja.

...

Después de lo que fueron 6 kilómetros, aproximadamente, nos detuvimos poco a poco, hasta que nuestras zancadas fueron lentas y pausadas para recuperar el aliento― ¡Dios! Llevo un par de semanas sin actividad física y ya siento que muero― exclamó una agitaba Olivia, soplándose algo de aire con su mano. Solté una pequeña risita al verla, aunque a pesar de estar sudorosa y el cabello despeinado, seguía luciendo impecable, ¿cómo rayos lo conseguía? ― yo tengo que acostumbrarme a este clima caluroso, Londres no se caracteriza precisamente por ser un lugar cálido― llevé mis manos a la coleta y la deshice, tratando de peinarme un poco con mis dedos para rehacer la coleta― correr aquí se me hace un tanto pesado y obviamente mi rendimiento ha disminuido― caminamos un poco más hasta una tienda y compramos botellas de agua, nos sentamos en uno de los asientos que había cerca y mis piernas lo agradecieron, a pesar de no haber corrido demasiado, me sentía cansada.

A pesar de estar sudados, Olivia se sentó en las piernas de Nick, justo como el día en que lo vi por primera vez después de tanto tiempo, estaba en aquel restaurante y era como revivir la escena―. ¿Y qué es lo que estudiabas allá en Londres Ada? ¿piensas volver a la Universidad? ― volví a la realidad cuando le escuché― Um… si, de hecho, envié mis papeles desde que me enteré de la mudanza, por suerte pude acreditar la mayoría de mis materias cursadas y aunque tendré que tomar otras con años inferiores, seguiré graduándome éste año― sonreí con emoción― pronto podré licenciarme en Negocios Internacionales, aún estoy pensando hacer algún master, pero sería cuando tuviera un trabajo estable y pudiese costeármelo― Olivia asintió y sonrió cuando Nick besó su mejilla― toda una mujer de negocios― a pesar de que sé que lo dijo en buena fe, o al menos eso quería creer, su tono fue un tanto irónico, aunque quizá solo había sido una imaginación mía― ese es el plan.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Miér Ene 24, 2018 3:58 pm


SAMUEL CLANFLIN
Un gemido ronco salió de mis labios en cuanto los suyos se colocaron sobre los míos― recuérdame hacerte más favores si tendré este tipo de agradecimientos― susurré observándola con toda la lujuria y deseo que sentía en ese momento. Dios, no habían pasado ni siquiera 24 horas desde la última vez que la había follado y ya me tenía duro otra vez, ¿cómo mierda hacía para que no me saciara nunca de ella? Necesitaba saberlo porque no creía que el deseo mitigara pronto, de hecho, parecía que entre más me hundía en su bonito y caliente coño, más quería de ella.

Mis manos bajaron hasta tomar su glúteo y la apreté fuertemente contra mi erección, Olivia hizo un pequeño vaivén de caderas que casi hace que me corra. El único ruido que se escuchaba en la sala de conferencias era el chasqueo de nuestras bocas y respiraciones agitadas, aunque también uno que otro gemido por parte de ambos. Sus manos, tanto como las mías, no paraban de recorrer el cuerpo del otro y nuestros labios no se separaron en ningún instante, hasta que ella colocó ambas palmas en mi pecho desnudo, empujándome ligeramente para poder levantarse, estuve a punto de protestar, pero pronto la vi caer sobre sus rodillas con un movimiento bastante sexy, sus dientes tenían apresado su labio inferior y me dedicaba una mirada de inocencia que para quien no la conociera, podría comprársela pero yo ya no, sin embargo, aquello no evitaba que surgiera efecto en mí. Sus manos se posaron sobre mi cinturón y lo desabrochó, así como el botón de mi pantalón y el zipper, tuve que levantarme un poco para que me sacara el pantalón, dejándome únicamente en bóxer. Tenía una casa de acampar ahí abajo y la anticipación de que la pelinegra me la chupara me ponía aún más duro.

Una vez que mi miembro quedó liberado y la primera lamida llegó, lo sentí vibrar, todo a mi alrededor desapareció. Cerré mis ojos con fuerza y mi cabeza se tiró hacia atrás, dedicándome a disfrutar de la mamada que Olivia me estaba dando.

No me importaba prescindir de mis honorarios por ofrecer mis servicios.



Me enderecé una vez que me respiración se normalizó, Olivia también se levantó, ya que su torso había estado recostado contra la gran mesa de cristal mientras follábamos. No pude evitar darle un pequeño azote en su culo, antes de empezar a reunir mi ropa y comenzar a vestirme.

― Me sorprende que aun recién follada, sigas manteniendo un aspecto impecable― susurré, tomándola de las caderas y pegándola a mí. Ambos ya teníamos nuevamente nuestra ropa y ella no tenía ni un solo cabello fuera de su lugar, como dije… impecable.

Después de unos cortos besos, nos encaminamos hacia la puerta― Olivia― la detuve tomándola del brazo antes de que saliera de la sala de conferencias― quiero que sepas que confío en ti, no creas que mi empresa está ofreciendo el financiamiento porque dude de tu capacidad, sino todo lo contrario, ser parte del contrato de compra-venta tendría una función similar a un aval, y como empresaria sabes lo que eso significa, no le financiaría a nadie si no confiara en esa persona y también obtengo algo a cambio de correr riesgos, sin embargo… también preparé una opción b por si no estabas de acuerdo con mi principal propuesta, porque ya me suponía que tendrías alguna objeción― rodee los ojos con diversión y ella sonrió― pero me arriesgué y me tomé el atrevimiento de presentárselas― quizá porque sabía que al tener a los restantes miembros del comité organizacional enterados, le darían cierta presión. Pero no mentía, si me ofrecí a financiar era porque confiaba en que ella lo usaría adecuadamente y porque, de paso, me traería beneficios y no precisamente con la empresa de Olivia, sino con la empresa que era dueña de dicho edificio, su CEO se dedicaba a la compra-venta de terrenos y edificios con bajo valor comercial, los restauraba y los lanzaba al mercado a un precio bastante alto, pero que definitivamente era el justo, así que, estaba planeando cierta propuesta― en el segundo contrato, obviamente, tanto Claflin Enterprises Holdings Inc., como yo, estamos fuera así que puedes tomar tú la decisión, puedes leer los términos e incluso podríamos hacer un contrato tu y yo particular sobre nuestros derechos y obligaciones, para hacerlo bilateral, pero la última palabra la tienes tú, no pretendo interferir― pero viéndolo desde una perspectiva financiera y económica, Olivia conocía que les convenía más aceptar un financiamiento, el desembolso del edificio, aun siendo a parcialidades, significaba una gran inversión, provocando varios abonos en su contabilidad― piénsalo― solté su brazo y me adelanté para abrirle la puerta.

No me pasó desapercibida las miradas que recibimos al salir, no habíamos pasado mucho tiempo en aquella sala, pero el hecho de haber estado únicamente nosotros daba de qué hablar, igual sus conclusiones y suposiciones eran verdaderas, tampoco era como si me preocupara.

Acompañé a Olivia a su oficina y ella guardó documentación en uno de sus cajones, llamó a su secretario y lo primero que este hizo en cuanto su jefa le dio autorización de pasar fue avisarle que Fernando ya estaba fuera del edificio, sonreí satisfecho y no me pasó desapercibido el brillo en los ojos de Olivia. No sabía que el hecho de que la hubiese apoyado en esto significara tanto para ella y, por otro lado, que me pidiera ayuda. Olivia Jenner era una mujer orgullosa.

― Prepararé la demanda legal y en cuanto esté lista te avisaré para que la revises, y una vez dada tu autorización, presentarla ante los tribunales― le anuncié a la mujer sentada en la gran silla, miré la hora en mi reloj y me percaté que aún era temprano― trabajaré desde el viñedo, así que me retiro para dejarlos hacer lo suyo también… y Olivia, vuelvo a la hora de comer para pasar por Noah como habíamos acordado en la mañana― me despedí de ambos y salí de la oficina.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Lun Ene 29, 2018 7:30 pm

Olivia Jenner.-
Habían pasado exactamente dos semanas desde que mi empresa había firmado la compra de la nueva sucursal que Samuel había conseguido para nosotros. Se suponía que para estas alturas del partido, el moreno ya debería de haber estado en Londres ocupado con su vida y lejos de mí; pero mi pequeño Noah se había enfermado dos días antes de su fiesta de cumpleaños número 8 y mi instinto de madre preocupada me había obligado a retrasar dos semanas la celebración.
Claro que dejar pasar el día de su nacimiento era una locura así que en el viñedo me había ocupado una mañana entera en prepararle un rico pastel de tres leches sólo para él. Le cantamos las mañanitas en compañía de mi padre, Samuel y mi hermana Kendall. También habíamos invitado a Katherine y su familia y aunque mi hijo estaba bastante congestionado por la alergia, se había divertido un montón jugando videojuegos con Thomas y viendo películas hasta tarde.

Durante esas dos semanas mi actividad sexual no había disminuído en absoluto. Samuel y yo habíamos follado en cada rincón del viñedo cuando nos quedábamos solos y en cada espacio posible de mi oficina los días que llegaba a darle seguimiento a la demanda contra Alejandro. No me arrepentía, ¿porqué hacerlo si ambos disfrutábamos sin ataduras del cuerpo del otro?. Mañana por la noche él regresaría a su país y mi vida y la de mi hijo volverían a la normalidad después de casi dos meses. Más tiempo del que había previsto.

Esa mañana me desperté con las emociones a flor de piel. Desde que Noah había cumplido 8 años dos semanas atrás, había estado llorando cada noche sin parar. Me convencí a mí misma que era el pánico de verlo crecer y Katherine aseguró que después de la fiesta, al ver a mi hijo divirtiéndose con sus amigos, entraría en razón al saber que no me estaba haciendo más jóven y que mi pequeño ya no era un bebé. Decidí que no tenía muchas ganas de arreglarme; la gente encargada del evento que formaba parte de la compañía de George y mi amiga Alisson había llegado unas horas atrás y agradecía eternamente que la esposa de mi padre se estuviese encargando de vigilarlos porque yo no tenía el ánimo suficiente para hacerlo. Me di una ducha tranquila y relajante, eran las 12 del día y los amigos y nuestras familias empezarían a llegar cerca de las 4 pm. Opté por no usar mucho maquillaje, tal y como había estado haciendo las últimas semanas; dejé mi cabello suelto al natural y me coloqué unos leggins a juego con un crop top negro y mis tennis. Mientras terminaba de rociar perfume sobre mi cuello pude escuchar el ajetreo de los animales y sus entrenadores, más abajo, cerca de las escaleras de entrada, la dulce voz de Noah platicaba con una mujer cuya voz me sonaba familiar pero no lograba reconocer. Con cuidado giré la manija y me dejé guiar hacia el lugar de donde salía aquella melodía.

Mi castaño al verme sonrió.
—¡Mamá, mira quién vino!— una mujer de rasgos elegantes y ropas lujosas me miró con amabilidad. Tomé una gran bocana de aire y le saludé de beso. —Helena, qué gusto verte— la madre de Samuel me lanzó un cumplido, aunque también mencionó que lucía un poco pálida —ha pasado mucho tiempo y sigues igual de hermosa que la última vez que te vi... Aunque me preocupa el color de tu piel— miré mis manos —aún no he desayunado y no he dejado de llorar desde que Noah cumplió 8— confesé; la ojiverde enrolló las puntas de mi cabello antes de incitarme a ir a la cocina por algo de comer —parece como si te fueras a desmayar, Liv— murmuró con el semblante serio.
Cuando llegué a la cocina, la única presencia que se encontraba ahí era la de Samuel. Leía el periódico mientras desayunaba una manzana cortada en trocitos. Hice una ligera mueca y me dirigí al refrigerador en busca de algo dulce. Me alegré al ver leche endulzada y unos plátanos.
—Gracias por decirme que tus padres iban a venir... Creí que no habían confirmado— murmuré a sus espaldas mientras cortaba mi fruta y le vaciaba una parte de la leche encima; tomé un cubierto y me senté a su lado. —Tu madre fue muy amable conmigo, más de lo que pensé que sería... Aunque mencionó que estoy muy pálida, ¿cómo le explico que no he tenido humor para ir a broncearme?— tomé un trozo de fruta y la llevé a mi boca —obviamente sólo le dije que era porque no había desayunado así que aquí estoy—.
Me tomó un par de segundos terminarme lo que estaba en mi plato y sorprendentemente, aún no me había llenado. Mientras meditaba en si valía la pena buscar otra fruta o no, la puerta de la cocina se abrió y los padres de Samuel entraron con algunos centros de mesa en las manos. Su progenitor se acercó a mí para saludarme antes de halagar el viñedo y el gusto por lo clásico que tenía mi padre; también dijo que me veía muy guapa para después preguntarme en dónde estaban poniendo a los animales.
—En la parte de atrás, antes de llegar a los manzanos, ahí debe mi madrastra encargándose de todo— respondí —creo que sería buena idea si llevamos a Noah arriba a que se entretenga con los videojuegos un rato, acaban de traer una jirafa y me parece un poco peligro que el niño ande por ahí solo, sobretodo que ustedes están aquí adentro— se encogió de hombros pero decidí que tenía razón —es cierto, lo voy a ir a buscar para acompañarlo, no me siento muy bien— los ojos de Samuel y su madre se fijaron en mí —debe haber sido la cena— murmuré mirándolo —el sushi es muy delicado y quizás lo comimos muy tarde... Tengo ganas de vomitar— y también me dolía la cabeza y estaba mareada. Dios, después que Samuel se fuera tendría que hacerme unos estudios porque mi hermana Kendall había agarrado una fuerte infección en el estómago los días anteriores y tal vez yo estaba pasando por lo mismo.
—Te ves muy pálida, cielo— la voz de Helena sonó preocupada pero la tranquilicé contándole lo de mi hermana —eso debe ser— murmuré —iré a ver a Noah y bajaré cuando empiecen a llegar los invitados, ¿está bien?— odiaba no poder hacerme cargo de la fiesta pero confiaba en la esposa de mi padre y su gusto por los eventos de sociedad. No me había dado cuenta de lo mal que me sentía hasta que me levanté de mi asiento y un fuerte mareo cegó mi vista y sacudió mi cuerpo. Probablemente me habría caído si Samuel no hubiese sujetado a tiempo mi cintura. 
Cerré los ojos y esperé unos segundos hasta sentirme mejor.
—Lo lamento, me paré de golpe— les regalé una pequeña sonrisa justo en el momento en que Noah entraba a la cocina. —Hey, amor— le llamé —tú te vienes arriba conmigo a ver una película— mi hijo hizo una mueca e iba a protestar hasta que vio mi cara de advertencia —está bien, mamá— rodó ligeramente los ojos antes de tomar unas palomitas y salir corriendo escaleras arriba.
—Los veré más tarde— murmuré a las tres personas que aún estaban ahí antes de seguir a mi castaño.
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