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▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Feb 06, 2018 8:40 pm

Nick Jonas.-
Hubo un momento en que los tres nos quedamos en silencio, justo después de que Ada comentara los planes que tenía para el futuro. Me sentía contento por ella, desde niños había estado obsesionada con la idea de convertirse en una mujer independiente y segura de sí misma e incluso a kilómetros podía darme cuenta que cada vez estaba más cerca de su meta.
—Estoy muy orgulloso de ti, enana— comenté y mis ojos se fijaron en aquellas pupilas azules que lucían más claras con el resplandor del sol que chocaba contra sus pestañas; era como si el color del mar a nuestro alrededor se hubiese concentrado en el color de sus ojos, haciéndolos más azules, más vivos. Ella sonrió y su sonrisa mostró los perfectos dientes blancos que tan bien adornaban los labios carmesí. 
El garraspeo de mi novia me sacó de la amena conversación que había comenzado tan sólo unos segundos atrás. 
—Se me antoja un helado— Olivia se levantó de mis piernas, lo cual agradecí porque con la carrera que habíamos tenido y el poco ejercicio de semanas atrás, ya habían comenzado a doler. Su mirada se dirigió a mí y me costó un par de segundos entender que pretendía que yo le acompañara hasta la esquina en donde una tienda de helados artesanales clamaba tener el 2 x 1 en todas las compras. No me molestaba la idea, pero mi cuerpo parecía no estar muy de acuerdo con que aumentara mi ejercicio físico porque cuando intenté levantarme un fuerte calambre sacudió la parte interna de mi rodilla, provocando que me sentara al instante. La castaña se acercó rápidamente y, siendo lo buena doctora que era, sus manos se movieron velozmente a la zona que me estaba dando problemas. 
—Es sólo un calambre— aseguré ante la mirada cautelosa de Adaimé. Entendía que ella aún no lograba comprender del todo lo difícil que era a veces para mí el hacer cosas que a otras personas no le cuestan nada. Cuando le conté del accidente, tal vez haya minimizado los daños que éste había causado en mi anatomía. 
Los ojos de Olivia se posaron sobre los míos pero incluso ella sabía que no era nada grave y que no debíamos preocuparnos en exceso. Odiaba causar lástima, que la gente pensara "pobre, Nick", eso era algo que no soportaba y mi novia lo sabía.
—No te preocupes, iré yo, mejor descansa la pierna— negué con la cabeza pero no había caso que insistiera, ella ya había tomado la decisión. —¿Te gusta el helado de chocolate, Ada?— preguntó, ganándose un asentimiento de parte de la castaña; después se dirigió a mí —ni me lo digas, ya sé que lo quieres de vainilla con chispas de chocolate encima— rodó los ojos de manera divertida —regreso en un minuto— y sin más, empezó a caminar por la acera con dirección al negocio.

Cuando nos quedamos solos, mis ojos se posaron en los de mi amiga.
—Sé que mi llamada fue inesperada— comencé —pero la verdad es que necesitaba demostrarle a Olivia que sus ideas eran sólo eso: Ideas— el ceño fruncido de la rubia me hizo reír para mis adentros —cierto, no te he contado— me giré hacia ella, mirándola fijamente —cuando la fui a buscar al aeropuerto me hizo drama enorme porque según odiaba la idea de que me haya quedado a dormir contigo, honestamente no entiendo el porqué de tanta paranoia... Me refiero a que no pasa nada si dos amigos se quedan limpiando hasta tarde y después se duermen, lo hemos hecho muchas veces antes, ¿recuerdas?— pregunté cuando vinieron a mi mente todas las veces en que habíamos compartido más que un sillón sin problema alguno. 

—Odio admitirlo pero creo que está celosa de ti— me encogí de hombros —le he dejado muy en claro que no tengo porqué estar escogiendo entre ambas. Las dos ocupan un lugar importante en mi corazón, ella es mi novia y tú fuiste mi primer...— guardé silencio, había algunas cosas que no eran necesarias decir —bueno, fuiste mi mejor amiga por mucho tiempo y el cariño que siento por ti es complemente diferente al que siento por ella. Estuviste aquí muchísimo antes, llegaste primero y...— suspiré —lo he estado pensado, pero si tuviera que elegir probablemente te elegiría a ti. Eres una brisa de aire fresco, Ada. Y estoy infinitamente agradecido de tenerte en mi vida. Todo a cambiado a mi alrededor desde mi accidente: Mis amistades, los lugares que frecuento, hasta la matrícula de mi escuela se ha hecho más cara con el tiempo pero tú sigues estando ahí, bajándome a la realidad... Por eso es importante que ambas se lleven bien y sé que la del problema no eres tú— arreglé un mechón de cabello que se había salido de la coleta —créeme— repetí —sé que la del problema no eres tú—.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Feb 11, 2018 2:23 am


ADAIMÉ REYNOLDS;
Vaya. Las palabras de Nick me habían dejado más que impactada, yo no esperaba nada de eso―. Creo que es normal, yo… de alguna forma llegué de la nada, aunque nos conociéramos desde mucho antes― ella técnicamente había ocupado mi lugar en nuestro grupo de amigos y en la vida de Nick, aunque ella tuvo una ventaja que yo desee en su momento y a mi regreso, antes de reencontrarnos, aún seguía con esa pequeña esperanza, que se vio derrumbada aquella noche en el restaurante, cuando vi a la morena sentada en las piernas de Nick. Un suspiro salió de mis labios y me alejé un poco de él, ya que por alguna razón estábamos más cerca de lo que se suponía que deberíamos estar― dentro de poco, todo entre ella y tu estará como si nada… y dejaré de ser la novedad en tu vida― me encogí de hombros, tratando de restarle importancia, porque, aunque no quisiera aceptarlo, sabía que en cuanto Nick se acostumbrara a tenerme de vuelta, ya no se expresaría como su “brisa de aire fresco” al referirse a mí.

La novia del castaño volvió con una sonrisa y los tres helados, aunque el suyo ya tenía menos que los demás― ¿cuánto te debo? ― le pregunté en cuanto me tendió mi helado, ella al instante negó― invito yo― relamí mis labios y miré a Nick, quien asintió, así que me limité a tomarlo y comerlo, mientras mis acompañantes hacían lo mismo. La conversación que mantuvimos fue bastante tranquila, nada demasiado íntimo, pero tampoco tan superficial. Descubrí que fuera de la fachada que tenía Olivia de niña mimada y ricachona, que sí era, por lo menos lo último, era inteligente y agradable… cuando no estaba tratando de dar regalos carísimos a las personas o minimizando atuendos por no ser de la última moda, pero suponía que era por el estilo de vida que había llevado. Mi familia nunca había sido de dinero, llegó un momento en el que mi padre comenzó a ganar bastante, pero a costa del tiempo que pasaba con nosotros y una vez que murió, el seguro que cobró mi madre fue una cantidad considerable pero obviamente no compensaba la pérdida de un esposo, ni la de un padre.

Un rato después, cuando ya el Sol estaba en su apogeo, mi celular comenzó a sonar, por lo que me alejé de la pareja, dándoles a parte un poco de privacidad, para que se besaran más a gusto, aunque Olivia no había parado de darle muestras de afecto sutiles a Nick, pero después de todo, era natural… eran novios.

“Hola cariño, ¿ya vienes de regreso?” mi ceño se frunció al escuchar la voz de mi madre, creí que estaría más ocupada con John “Mmm… no, me he quedado hablando un rato con Nick y su novia” mi mamá murmuró algo del otro lado “¿Por qué? ¿Necesitabas algo?” mi madre rió, pero suponía que no era conmigo, ya que después susurró un >>basta Johny<< y no quería ni pensar que había causado que dijera eso de una forma tan… iug, de solo pensarlo me daba escalofríos “John quiere invitarnos a comer, ¿qué te parece? Dice que quiere convivir un poco más contigo, para llevar una relación o algo así” rió nuevamente, pero ésta vez sí era conmigo “es un amor cariño, él quiere que tú lo veas como alguien en quien puedas confiar y porque sabe que eres lo más importante para mí” y aunque negarme pasó por mi mente, después de esas palabras, no podía hacerle eso a mi mamá por lo que suspiré, antes de aceptar “de acuerdo, me pondré en camino, pero tendrán que esperarme para que pueda darme una ducha y ponerme algo presentable, estoy toda sudada” mi mamá respondió afirmativamente y después de recordarme lo mucho que me quería, colgó.

Regresé con Olivia y Nick con una mueca― ¿todo bien? ― me preguntó la chica y yo solo me encogí de hombros― era mi madre, tengo que volver a casa― mencioné sin dar muchas explicaciones, pero la mirada que me dedicó Nick, era de que sabía que había algo más― oh vaya… ¿ya? Le estaba diciendo a Nick que sería buena idea llevarte a un restaurante que recién abrieron en la ciudad, cocinan delicioso y hay mucha variedad de comida― le sonreí amable y negué― creo que será para otra ocasión.

Ambos se ofrecieron a llevarme, así que acepté, ya que no tenía muchas ganas de caminar y, además, llegué mucho más rápido a mi casa. Me despedí de ambos al bajar del auto y caminé lo que quedaba hasta la puerta, aunque tan pronto como toqué, ésta fue abierta por John, solo me dedicó una mirada antes de dirigirla más allá de mí, pero no le tomé mucha importancia y subí hasta mi habitación.



John ya vivía con nosotros, de hecho, llevaba 4 meses de que se había mudado. Sus cosas habían ido apareciendo poco a poco en la casa, como él. Mi madre había empezado con sutiles “ya es tarde, ¿no quieres quedarte a dormir?” de vez en cuando y llegó un momento en el que dejó de preguntarle y su presencia era más continua, hasta que un día fue definitivo. Sí, se suponía que debía estar feliz por mi madre y lo estaba, pero por más que John ha hecho de todo para agradarme, realmente seguía sin conseguirlo. Quizá era su excesiva amabilidad conmigo o su intensa mirada, pero a pesar de eso, posaba una sonrisa en mi rostro y aguataba cada momento, incluso cada abrazo que me daba, o los besos en la frente y en la mejilla que me daba cuando se iba a llegaba de trabajar, o cuando su mano se posaba en mi espalda o aquella vez que su mano rozó sin querer mi trasero… pero no era la primera vez que pasaba, una vez había entrado a mi habitación mientras yo me estaba cambiando, argumentando que mi madre le había enviado por unos zapatos que le gustaban de los mío y que no sabía que yo me encontraba ahí.

Quizá me estaba volviendo paranoica y realmente eran accidentes que yo quería ver con doble sentido porque él seguía sin agradarme. Mi madre creía que yo había aceptado a John como su pareja y no quería arruinarle el cuento de hadas, no después de todo lo que había sufrido desde la muerte de mi padre.

“No Jay, estás exagerando” solté una carcajada “pero tu madre prácticamente te tiene en cautiverio” rodee los ojos y me acosté en la tumbona boca abajo, mientras seguía hablando con el Jonas mayor “sabes que sí es cierto, cada vez que te invitamos a salir, aceptas y terminas cancelándonos porque a tu madre se le ocurrió hacer una cena familiar, o una comida o noche de películas… no sé, cualquier cosa” solté un suspiro porque ya no podía seguir negándolo, porque si bien mi madre estaba muy feliz con John, él también había influenciado mucho en mis salidas. Como siempre, Nick y yo quedábamos de vez en cuando, y no solo con Nick, sino también con los chicos, pero el querido novio de mi madre creía que pasaba demasiado tiempo fuera de casa, entre la Universidad y luego mis salidas, y que cuando ella estaba desocupada, yo debía de aprovechar ese momento para que, en vez de salir, la pasara con ella. Quizá por eso también John seguía sin caerme bien del todo, se había metido de más en mi vida privada, a tal punto que mi madre se mostraba menos amable cuando los chicos venían de visita y principalmente Nick, ya no lo trataba con el mismo afecto de antes y a veces hacía comentarios sobre que debía dejar de frecuentarlo tanto porque él tenía novia y podía causarle problemas.

“Supongo que tienes razón, pero realmente no puedo hacer mucho” escuché la puerta cerrarse y supuse que era mi madre “si puedes, habla con ella” como si no lo hubiese intentado antes “en fin… espero verte éste sábado en la barbacoa mensual, ¿si?” suspiré nuevamente “lo intentaré” después de hablar unos pocos minutos más, ambos cortamos la llamada. Dejé mi celular y me puse nuevamente boca arriba, asustándome por ver a John caminando hacia mí― ¿Nick? ― negué― era Jay― me encogí de hombros y fingí entretenerme en el celular, mientras él se acercaba a mí. Se sentó en la tumbona en la que yo estaba y posó su mano sobre la tumbona, pero cerca de mi cuerpo― es lo mismo prácticamente, si no es uno, es el hermano… ¿siempre tienen que estarte buscando? ― relamió sus labios y no sabía por qué, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me preguntaba qué hacía él aquí― creí que pasarías por mi madre― John negó y su mano avanzó hasta mi tobillo― no, me llamó para decirme que me alcanzaba aquí y que probablemente iba a tardar un poco más― subió y bajó su mano por mi tobillo y yo me puse de pie de inmediato, carraspeé incómoda― iré a dormir un rato mientras llega mi mamá― le mencioné, aunque tenía la intención de encerrarme, pero mi retirada se vio obstaculizada por el novio de mi madre― ¿tan rápido? ― asentí, alejándome con un par de pasos de él ya que se había vuelto a acercar― ya llevaba un buen rato en la alberca y me siento agotada― él me tomó de la mano y subió por mi brazo― de acuerdo, cuando llegue tu madre te aviso― como si necesitara su autorización, pero yo pude haberme ido, si él no siguiera entre la puerta, obstruyendo el paso pero aun así hice el intento de escurrirme por un costado, aunque no funcionó en lo absoluto y John pasó su mano a mi cintura en ese momento, acercándome a su cuerpo con fuerza, metiendo su rostro en mi cuello y sentí como jalaba aire con fuerza. Me helé al instante, pero sus manos subieron por mi pecho y en ese momento reaccioné, empujándolo con fuerza y dándole una bofetada.

Corrí hasta mi habitación y le puse cerrojo al instante, aunque sabía que él no me había seguido, no sería capaz de hacerlo.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Feb 11, 2018 3:31 pm


SAMUEL CLAFLIN;
Mi mirada siguió a Olivia y a mi hijo hasta que desaparecieron de la cocina, pero no dejé de mirar en esa dirección hasta que escuché la voz de mi madre, por lo que me giré para asegurarle que tenía mi completa atención― me preocupó un poco el estado de Olivia, ¿ha estado alimentándose bien y durmiendo lo suficiente? mi ceño se frunció y asentí un tanto precavido― de todo el tiempo que llevo aquí, recién hoy se ha levantado con molestias y como dijo, ayer ordenamos sushi para cenar― mi mamá asintió no muy convencida, pero no le tomé mucha importancia, quién sabe qué estaría pasando por la mente de mi madre en esos momentos― además, les comenté por lo que estuvo pasando su empresa las últimas semanas, ya está la demanda y se programó una fecha de juicio, le afectó un poco que uno de sus trabajadores, principalmente alguien en el que ella confiaba, la hubiese traicionado de esa forma.

Dejamos el tema de Olivia y una vez que mis padres terminaron de desayunar, nos retiramos de la cocina, pero la casa estaba siendo el viñedo estaba siendo un completo desorden, a pesar de que todavía faltaban varias horas para que comenzara la fiesta de Noah, la madrastra de Olivia ya tenía a gente corriendo de aquí para allá, arreglando afuera, colocando los inflables, trayendo a los animales y otras cosas más. Probablemente mi madre le hubiera ayudado, pero no se sentía muy cómoda con la joven esposa de Jenner, mi madre no aprobaba en lo absoluto el hecho de que la chica fuese apenas unos años mayor que Olivia y Kendall, además, el hecho de que nunca le hubiese caído bien al padre de Olivia y desde siempre había tratado de mantenerme lejos de su hija, incluso cuando la pelinegra descubrió su embarazo, él rechazó la idea de que estuviéramos juntos desde un principio. Así que, se podía decir que mi madre le tenía rencor por ello, no la culpaba, Bruce Jenner no era precisamente el mejor hombre del mundo y seguía buscando cualquier excusa para atacarme verbalmente, sin perder la elegancia. Como si me afectaran sus palabras… mientras él estaba de visita y mostraba su desagrado por mí, Olivia lo compensaba en la habitación, la cocina, la sala, incluso su despacho y ello por solo hablar del viñedo, de la empresa ni se diga.

― Samuel― mi madre me llamó antes de que saliera de la casa para comprobar cómo iban las cosas afuera― ¿sí? ― ella suspiró y se acercó a mí― sé que algo está pasando entre Olivia y tú, solo ten cuidado con lo que haces hijo, sé que eres mayor y ya no eres el mismo chiquillo de 21 que embarazó a una quinceañera― apreté mi quijada e intenté interrumpirla para negarlo, pero ella se adelantó― ni lo intentes, te conozco Samuel Claflin― mi rubia favorita se rió y se inclinó hacia adelante para besar mi mejilla, aunque yo tuve que inclinarme para facilitarle el acceso― somos adultos mamá y yo me iré en la madrugada a Londres, cada quien tendrá su vida de vuelta― me encogí de hombros, restándole importancia― solo espero que hayan tomado en cuenta que Noah aún es un niño, incluso con lo inteligente que es, creció sin sus padres juntos y ésta ha sido la temporada más larga que has pasado aquí con ellos, juntos, él puede hacerse una idea equivocada sobre una familia― ante sus palabras, me vino el recuerdo de la junta de padres en el colegio de mi rubio, el dibujo que nos había enseñado la profesora de Noah, en donde estábamos su madre, él y yo… como una familia― tú sabes que siempre acepté mi responsabilidad para formar una familia con ella, pero nunca aceptó, no lo va a hacer ahora mamá… y no quiero seguir hablando de esto, es algo que intento dejar pasar y hoy es la fiesta de Noah, así que, solo quiero que todo esté en orden para que mi hijo disfrute como nunca― le di un pequeño beso en la frente y salí de la casa con dirección a los establos, para ver los animales que ya estaban llegando.

¿Cómo rayos había accedido a esto? Ah sí… Olivia estaba en una bata demasiado ligerita y enseñándome sus pechos. En ese momento habría firmado incluso una cesión de bienes. Y eso que en aquellos momentos apenas y nos tolerábamos, aunque ahora no era como si fuéramos los mejores amigos, seguíamos estando en desacuerdo la mayor parte del tiempo, excepto cuando ambos caíamos en tentación y terminábamos follando.



Los niños empezaron a llegar con sus familias, el viñedo parecía un verdadero circo y Noah estaba eufórico, él también estaba personificado, casi había copiado el look de Hugh Jackman en The greatest showman y era extraño que hubiese accedido a “disfrazarse”, como mi madre había dicho, era un niño demasiado inteligente para su edad y en consecuencia maduro, solía preferir vestimentas más conservadoras, pero algo me decía que se había dejado influenciar por Olivia. Ella podía ser muy persuasiva cuando se lo proponía.

Y hablando de la reina de Roma.

― ¿Ya te sientes mejor? ― recorrí su apariencia de arriba hacia abajo, preguntándome cómo es que podía verse tan sexy y elegante a la vez.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Feb 13, 2018 9:44 pm

Olivia Jenner.-
Solté un suspiro al escuchar su pregunta. —No he vuelto a vomitar y tampoco me he sentido mareada desde que tomé esa siesta con Noah pero...— bajé mi mirada hacia mi atuendo, lo había escogido tres semanas atrás cuando empezamos a planear la fiesta de Noah, también había elegido la peluca con ayuda de Robbie y aquella mañana, mientras estábamos en la tienda y me lo había probado, la Olivia que aparecía en el espejo era muy diferente a la Olivia que estaba de pie en esos momentos. —No, nada— murmuré, no venía al caso contarle a Samuel la lucha que había sido entrar en ese vestido. Que el cierre no subía con la misma facilidad de antes y que, aunque mi madrastra y mi asistente lo habían negado, yo sabía que mis curvas no se veían tan marcadas como antes. Mis caderas lucían un poco más anchas, había un ligero abultamiento en mi vientre que no estaba antes y mis senos, joder, mis senos empezaban a doler. Le eché la culpa a Kendall y su estúpida infección estomacal que seguramente era lo que me estaba atacando en esos momentos. ¡Dios! ¿Por qué tenía que estar hinchada el día de la fiesta de cumpleaños de mi hijo?. Tampoco es como si se viera mucho, pero yo conocía mi cuerpo a la perfección. Además, mi madrastra lo había notado desde que le mostré el vestido, ella había preguntado si realmente estaba segura de entrar ahí y agregó que no lucía tan delgada como la última vez que me había visto.

La fiesta de mi hijo había sido una verdadera locura, y lo digo en el buen sentido. George y Alisson habían llenado el viñedo con animales de todo tipo y aunque mi padre había contratado a un fotógrafo profesional para capturar cada momento, yo, en mi papel de madre orgullosa, no había dejado de tomarle fotos a Noah con los animales, sus compañeros de la escuela, mi familia, la de Samuel, incluso con los presentadores que se encargaban de los juegos. Todo había salido mejor de lo que esperaba y aunque el cheque había llegado bastante costoso, era un precio que estaba dispuesta a pagar, sobretodo si aquello había significado tener a mi hijo feliz.
Cerca de la media noche ya no había nadie en el viñedo. Los empleados del lugar se estaban encargando de limpiar todo y mi padre, tomado de la mano de mi madrastra, finalmente había decidido dejarme en paz y marcharse a donde fuera que lo llevara el viento. Los padres de Sam también se habían ido así que al final del día éramos solamente nosotros tres, como al principio de aquella aventura que, de hecho, había salido mejor de lo planeado. Nos encontrábamos en la sala, Noah, sentado en las piernas de su padre nos contaba lo mucho que se había disfrutado cumplir ocho años en compañía de todas las personas que amaba mientras yo le escucha atenta disfrutando de los restos del pastel de chocolate. —¿A qué hora sale tu vuelo, papá?— preguntó para obtener después una respuesta de "creo que a las 9 am", a lo cual asentí, porque en efecto, esa era la hora en que el avión despegaría de Malibú. —Antes que te vayas te quiero dar algo, si es que mañana sigo dormido— soltó una risita divertida antes de salir corriendo escaleras arriba. Las pupilas de Samuel se dirigieron a mí, a lo que sólo pude encogerme de hombros antes de seguir disfrutando de mi pastel. Mi hijo bajó un par de segundos después con una carta y un dibujo de nosotros tres en su fiesta; no era la primera vez que Noah nos dibujaba, pero en esta ocasión había escogido colores más brillantes y me llamaba la atención que habían muchos corazones rodeándonos. —Lee la carta cuando estés en el avión— pidió —te quiero mucho papá— guardó silencio unos segundos —ojalá no tuvieras que irte—. Mi pequeño y yo sabíamos que en cuanto el castaño abordara aquel avión, no volveríamos a verlo hasta, seguramente, el cumpleaños número 9 de mi hijo. Pude ver los ojos verdes de mi pequeño llenándose de agua, pero lo ocultó bien con una sonrisa. 
Me sentí mal, por supuesto, pero también sabía que era la emoción del momento. Noah nunca nos había tenido a los tres juntos tanto tiempo, era de esperarse que la despedida le doliera. Se quedó un par de segundos más con nosotros antes de despedirse para ir a dormir. Se notaba que estaba cansado, y cuando me ofrecí a ayudarlo con su pijama, se negó, alegando que ya tenía ocho años y podía hacerlo solo. Suspiré. Cuando la silueta del ojiverde desapareció, mi atención se centró en su padre que tenía la mirada perdida en mi plato vacío. —Hey, vamos te ayudo a empacar— me levanté del asiento ofreciéndole mi mano, la cual tomó. Antes de subir a la habitación, tomé una bolsa de sabritas de la mesa de dulces. También me quité la peluca que me había ayudado en mi caracterización, dejé los tacones tirados en algún lado y continué subiendo las escaleras.
El calor de la habitación de Samuel hizo contraste con el frío de mis manos; me dolía un poco la cabeza y quería irme a la cama cuanto antes pero también sabía que debía ayudar al castaño a empacar, él había estado encargándose de la fiesta junto con mi madrastra mientras yo descansaba y agradecía el que hubiese tomado aquella responsabilidad que obviamente me correspondía más a mí. Colocó su maleta sobre la cama pero yo sentía que me asfixiaba con el vestido, así que sin ningún morbo y sin dobles intenciones, le pedí que me ayudara con la cremallera. ¿Qué más daba si notaba la hinchazón en mi estómago?. Sus manos se dirigieron al cierre, aunque batalló un poco con la parte de en medio. —Robbie tuvo que costurar ahí— expliqué —¿puedes creer que no me subía?— rodé los ojos para mí misma, porque era obvio que mi cuerpo, tal y como la mujer de mi padre había dicho, no lucía igual y agradecí infinitamente cuando mi cuerpo quedó liberado de aquella molesta prenda. La lancé al suelo y me subí a la cama.
Mientras Samuel sacaba la ropa del clóset yo me encargaba de doblarla y acomodarla en la maleta y, por supuesto, de comer algunas papas de las que había llevado.
—Noah se divirtió mucho hoy— murmuré. Habíamos estado en silencio y yo sentía que su atención se iba indirectamente al pequeño bulto en mi vientre. Aunque tal vez era mi idea, quizás ni lo había notado. Volví a maldecir a Kendall en mi mente. —Noah se ha divertido mucho estos dos meses— corregí —y aprecio mucho el que hayas estado ahí para mí con todo el lío de la empresa... No sé cómo demonios voy a sobrevivir a los juicios cuando ésta infección en el estómago me trae mareada todo el día y sin tu ayuda— mordí mi labio inferior antes de soltar un suspiro —tenía miedo, ¿sabes? ... Cuando llegaste, me aterraba la idea de que mi hijo quisiera irse contigo a Londres— tomé una papa y saboreé de su escencia —Noah lo es todo para mí y sé que no lo digo nunca pero...— tomé aire —estoy muy agradecida de que entre todos los hombres del mundo, el destino haya decidido que tú seas su padre. Sé que no somos una pareja, que decidí que no lo seríamos nunca, pero eres su padre y eres un buen hombre y no me imagino tener que compartir la custodia con nadie más— solté una risita nerviosa —por favor no esperes que pase un año para que lo vengas a visitar, Samuel— sujeté su mano para detener lo que estaba haciendo —sé que eres un hombre ocupado, pero no dejes pasar tanto tiempo sin que Noah sepa de ti... Oh, por dios, ¿porqué demonios siento como si fuera a llorar?— rodé los ojos y me obligué a no hacerlo.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Vie Feb 16, 2018 8:01 pm

Nick Jonas.-
Me sorprendió un poco, por no decir mucho, que Ada no hubiese respondido cuando le llamé. Hacía ya varias semanas que lograba verla y sabía que era por los intentos de su madre de que ella y John se llevaran bien; aún así la rubia siempre contestaba el celular. De hecho ese era nuestro medio de comunicación últimamente. 

Era sábado y le había timbrado por primera vez a las 9 de la mañana, cuando no hubo respuesta de su parte pensé que era porque aún estaba durmiendo.
La segunda vez le marqué a las 11 pero en esta ocasión el teléfono me envió directo al tono de ocupado lo que significaba que ella estaba hablando con alguien más.
La tercera vez lo hice a la 1, el sol brillaba a lo máximo en el cielo y supuse que, de estar en su casa, mi amiga seguramente estaría aprovechando el día bronceando el color pálido de su piel. Si mis teoría era correcta, ella habría tenido el teléfono a un lado de su camastro en espera de la llegada de su madre. Pero de nueva cuenta, cuando marqué, no hubo respuesta alguna y fue ahí cuando en verdad me preocupé.


Olivia, quien terminaba de maquillarse, me miró.
—Hey, te ves pálido, ¿está todo bien?— solté un ligero suspiro antes de levantarme de la cama para colocarme una camiseta negra, unos jeans gastados y mis vans preferidas. —Sí, no te preocupes...¿a qué hora quieres que te lleve al hospital?— pregunté tratando de encontrar mi gabardina entre los cajones de la ropa —quedé de ver a Charles a la 1:30— respondió la castaña colocándose los aretes. Miré el reloj: Quedaban 15 minutos. —¿Te parece si enciendo el auto de una vez?— mi novia, tan puntual como siempre, asintió. Afirmó que sólo le faltaba ponerse los zapatos y estaría lista.
En el trayecto al hospital, mi mente creaba mil ideas sobre en dónde podría estar Ada en esos momentos. Me dije que tal vez se había quedado sin batería o que había decidido ir a la playa con su nueva familia y por ello había perdido señal. Pero aunque quisiera, había algo que no se sentía bien en todo eso y sabía que no era mi paranoia. Sabía que algo andaba mal.

***

—Buenas tardes— saludé cuando el hombre de unos cuarenta y tantos abrió la puerta —¿está Adaimé?— él negó sin esperar un segundo aunque no me pudo decir con exactitud a dónde había ido la rubia... Además yo juraba que había escuchado un ruido arriba, eso sin añadir que el rojo de su mejilla me causaba bastante inquietud. —Es que dejé unos instrumentos del trabajo la última vez que vine y realmente los necesito, no hay problema si paso a buscarlos, ¿cierto?— el tal John iba a decir algo para negarme la entrada, pero como si de verdad no me importara en lo absoluto, le hice a un lado con mi cuerpo y me permití pasar escaleras arriba. Él me siguió, lo cual me causó mucho conflicto.
¿Por qué me seguía? ¿Había pasado algo?

Cuando llegué al cuarto de mi amiga e intenté abrir, noté que la puerta tenía seguro.
—¿Ada?— murmuré lo suficientemente alto para que ella me escuchara —Ada, soy Nick— bastaron solamente un par de segundos para tener a mi amiga frente a mí. Mis ojos se dirigieron a los del hombre, fulminándolo por haberme mentido. 
Cuando estuve dentro, cerré la puerta a mis espaldas.
—Hey, ¿estabas llorando?— sujeté su mejilla al ver sus ojos rojos —¿qué sucedió? ¿estás bien?— ella iba a decir algo pero justo en ese momento la puerta se abrió y la mirada de su madre apareció frente a mí. —Nicholas, ¿no se pone celosa tu novia de que pases tanto tiempo en mi casa?— rodé los ojos —cielo— ahora se dirigió a su hija con una sonrisa —baja a almorzar, he tenido un día fabuloso en el trabajo y les quiero contar— aplaudió cual niña chiquita antes de marcharse escaleras abajo.
Mis ojos se posaron en mi amiga. —¿Ada?... ¿Pasó algo? Si sabes que puedes contarme todo, ¿verdad? Lo que sea...—.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Jue Feb 22, 2018 1:08 am


ADAIMÉ REYNOLDS;
Desvié la mirada de la puerta a Nick, él me miraba fijamente y a la espera de una respuesta, pero no supe qué decir, así que, simplemente tragué fuerte el nudo que había en mi garganta, el cual no me permitía hablar. Le regalé la mejor sonrisa que pude hacer en una situación como aquella y negué― es… pronto es el aniversario de la muerte de mi padre y… no lo sé, encontré unas fotos por allí, simplemente no pude evitar que las lágrimas salieran― dije, pero como me costaba incluso mantener aquella mentira, solo me apretujé contra su cuerpo y sus brazos al instante me rodearon. El pensar en mi padre era un factor importante, mi madre no habría conocido a John y él no me habría tocado, yo no tendría que estar debatiéndome sobre si debía decirle o no a mi madre lo que sucedió. ¡Él me había tocado sin el menor pudor alguno! Se suponía que era pareja de mi madre, que la amaba, vivíamos bajo el mismo techo, tenía que convivir con él día a día y ahora, podía apostar mi vida a que cada una de las veces que por “accidente” él me rozaba o aquella vez que entró a mi habitación, ninguna de esas, habían sido por mera casualidad.

Sin poderlo evitar, las lágrimas volvieron a salir y Nick me separó de su cuerpo y con su mano levantó mi rostro, seguramente debía tener la peor apariencia del mundo: ojos rojos e hinchados, al igual que todo mi rostro. Lo miré atenta, como cachorro abandonado, expectante a su siguiente movimiento, que fue eliminar mis lágrimas con sus pulgares y besar mi frente, susurrando palabras tranquilizadoras que poco a poco fueron calmando mis lágrimas silenciosas, porque sí, había llorado pero ningún ruido había salido de mis labios. Su dulzura y la delicadeza con la que me trataba llegaron directo a mi corazón y sus ojos mirando los míos, no podía mentirle, no cuando me estaba observando así, como si yo fuese lo único que le importara ahora y siempre― Nick…― comencé, pero la puerta se abrió y John nos observó con una de sus cejas enarcadas― Nicholas, creí que solo venías por unas herramientas de trabajo, nosotros vamos a cenar y no quiero ser grosero, pero es solo en familia― sin poderlo evitar, apreté el agarre que tenían mis manos en la camisa de Nick. Quería gritarle que se fuera a la mierda y muchas cosas más, pero luego recordaba a mi madre y no era justo que se enterara así, debía hablar con ella, antes que él estaba yo, ¿cierto?

― No quiero causarte más problemas con mi madre, te mandaré mensaje antes de dormir, ¿de acuerdo? ― un tanto dudoso asintió, y como no quería quedarme sola en la habitación, acompañé a Nick hasta la salida― lamento no haberte respondido antes, tenía el móvil en silencio y sabes que soy muy despistada― me incliné para besar su mejilla y abrazarlo fuertemente― gracias por preocuparte― después de volvernos a despedir, lo vi subir a su auto e irse. Con un suspiro cerré la puerta, acomodándome el suéter crema que llevaba.



La noticia de mi madre era que la habían promovido, fingí estar feliz por ella y sonreír durante la cena, luego de eso, John y ella tomaron su propia celebración en la habitación y lo único que sentí en ese momento fue asco. Solo le envié un texto a Nick diciéndole que ya estaba mejor y que me sentía agotada.

No pude dormir, tuve pesadillas. Probablemente parecería que estaba exagerando, pero si no hubiese reaccionado y aprovechando su despiste, él me habría forzado, a pesar de tener fuerza, nunca se compararía a la de un hombre, también sabía defenderme, pero a veces el miedo paralizaba y todo aprendizaje se borraba.

Bajé con la misma ropa de ayer y escuché susurros provenientes de la cocina, así que me asomé un poco para saber qué estaba sucediendo. John y mi madre estaban hablando en la barra, el desayuno de mi madre estaba prácticamente intacto y John le acariciaba la espalda― lo siento mi amor… no quería decírtelo porque sabía que te dolería― mi ceño se frunció en ese instante― está bien, yo… no sé cómo sentirme― escapó un sollozo de sus labios y John la abrazó, el intercambio de palabras que tuvieron después no lo entendí muy bien, ya hablaban muy bajo, así que preferí regresar a mi habitación y no bajar hasta que escuchara la puerta principal cerrarse, que sucedió 20 minutos después. Era ahora o nunca

― Mamá, ¿podemos hablar? ― le pedí una vez que llegué hasta donde estaba, sin embargo, ella se giró y sus ojos furiosos se posaron en mí, antes de que su mano se alzara hasta parar con fuerza en mi mejilla― ¡¿CÓMO PUDISTE?! ― me gritó con fuerza, dejándome aún más confundida de lo que ya estaba. Mi mano se posó en mi mejilla, ardía como los mil demonios, incluso tenía lágrimas acumuladas en mis ojos. Ella nunca me había puesto una mano encima― ¡YO NO TE EDUQUÉ ASÍ! PARA QUE TE COMPORTARAS COMO UNA CUALQUIERA, PERO LO PEOR NO FUE ESO― sus manos se movían de aquí para allá, ella estaba molesta y me había llamado cualquiera― mamá… pero… ¿pero qué…? ― alcancé a articular con voz temblorosa y ella se rió sarcásticamente― ¡CON JOHN ADAIMÉ, ¿CÓMO PUDISTE? ¡NO ENTIENDO! ― y fue como si un balde de agua helada cayera sobre mi cuerpo― no… no… enti… entiendo― su quijada se apretó y negó― ¡Te le ofreciste! ¡Por Dios! No te atrevas a negarlo, he visto cómo lo haces día a día con Nick, él tiene novia y ni siquiera respetas eso… pero ¿con John? El hombre que amo, ¿cómo pudiste? Él me advirtió sobre tu actitud con Nicholas, pero lo vi como algo inocente, eran amigos desde la infancia, después de todo… pero no quise creerle, estaba ciega por el amor de madre. Él, que ha empezado a quererte como si fueses su propia hija, ¿por qué lo hiciste? ¿Estás en drogas otra vez? ¿te gusta joderme la vida? Siempre me has causado problemas, pero ahora has llegado al límite, y ni siquiera te conozco― negué con la cara húmeda por las lágrimas, no podía creer lo que ella me estaba diciendo― ¡NO MAMÁ! TE LO JURO QUE NO ES ASÍ, DEBES CREERME, ÉL INTENTÓ TOCARME MIENTRAS YO ESTABA ACOSTADA EN LA TUMBONA, YO LO QUITÉ Y LO ABOFETEE, POR FAVOR― supliqué, intentando acercarme, pero ella me rechazó de inmediato― no… me das asco― sus palabras no me paralizaron tanto como la mirada de desprecio que me dedicó. Le rogué y supliqué que me creyera, pero de nada sirvió.

Me desvanecí contra la pared, hasta que toqué el piso, llorando hecha bolita, mientras mi madre se iba de la casa a trabajar, suponía.



+FDR: Me gustaría que la parte en la que John llega más lejos en el intento de violación y la entrada de Nick para golpearlo no fuese de inmediato, me refiero a tu siguiente respuesta con Nick, me gustaría introducirla a mi para poner como un tipo "relato de tiempo" . En la parte de Nick, ésta que viene, sería más como la madre negándola, sin celular,
medio de comunicación durante una semana o algo así, ni siquiera va al gimnasio -ada-, ni a la barbacoa, entonces todos como que se empiezan a preocupar, no sé... como que la madre le diga a Nick que había decidido irse, o no sé, cualquier invento lol. Había pensado ponerlo ahorita, pero mejor no
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Sáb Feb 24, 2018 10:59 pm


SAMUEL CLAFLIN;
Solté una pequeña risita y tiré del cuerpo de Olivia para darle un abrazo― ya sé que me vas a extrañar y te duele que me vaya― bromee, intentando que la pelinegra riera, lo que funcionó, aunque también me gané un pequeño golpe en el pecho cuando nos separamos. Un pequeño suspiro salió de mis labios y me senté en el borde del colchón― lo intento Olivia, pero me cuesta ser un padre a distancia… me estoy perdiendo toda la vida de mi hijo, ¿cierto? ― la miré sobre mi hombro y la vi asentir antes de que sus brazos me rodearan desde atrás, quedando colgando sobre mi pecho― no te puedo pedir que vaya más tiempo a Londres de vacaciones, interferiría con su colegio y tú te sentirías perdida sin él, de por sí, solo se queda de dos a tres semanas y estás llamando todos los días a cada hora prácticamente para hablar con él porque lo extrañas― tomé su mano que colgaba y la acaricié de forma distraída― a pesar de que a Noah le gusta estar conmigo, tampoco te dejaría sola, nunca… él entiende que toma el rol del hombre de la casa, así estés saliendo con… no sé, algún tipo― me encogí de hombros restándole importancia― es muy inteligente para la edad que tiene y aunque nunca te lo he dicho, me has sacado de mi error durante todo este tiempo, has sido una buena madre para él, lo has sabido educar adecuadamente, aún con tus excentricidades y todo… supongo que el hecho de que no te quisieras casar conmigo y formáramos una familia creó un recelo en mí por ti, así que todo lo que dijeras o hicieras, lo iba a juzgar― alejé sus brazos de mí y me levanté del colchón, volviendo a la tarea de pasarle mi ropa para que ella siguiera doblando y guardando hasta que no quedó rastro de mi visita en aquella habitación.

Como Olivia seguía sintiéndose mal, le regalé un pequeño masaje de hombros y después de unas pastillas, quedó profundamente dormida. Por mi parte, fui directo a la habitación de Noah, mi hijo estaba profundamente dormido, pero aun así me acosté a su lado y al sentir mi peso en la cama, sus ojitos somnolientos me miraron― buenas noches papá― se acurrucó contra mi cuerpo, abrazándome fuertemente― buenas noches Noah― susurré, antes de darle un pequeño beso en la frente.

Me quedé despierto gran parte de la noche, velando por el sueño de Noah, pero también tenía su pequeño dibujo rondando en mi cabeza, al igual que la pequeña pero significativa con Olivia. A pesar de estar bien con la situación que manteníamos con respecto a Noah, seguía sin ser excelente y para mí la excelencia se había descartado desde el momento en que la pelinegra se enteró que estaba embarazada y había rechazado mi propuesta de casarnos.



Con el asunto de los aeropuertos y los vuelos, tuve que despertarme a las 5 de la mañana, así que no había dormido mucho, sin embargo, no podía permitirme quedarme en cama con mi hijo, por más que lo deseara ya que debía estar a las 7 en el aeropuerto. Con mucho cuidado, me deshice del abrazo de Noah y procuré no despertarlo mientras me levantaba. Antes de irme al baño, lo miré con una pequeña sonrisa, lo iba a extrañar, era la temporada más larga que había pasado con él desde que había nacido.

― No era necesario que te levantaras temprano para hacerme el desayuno, pudimos haber comprado algo en el camino o en el aeropuerto― mencioné una vez que bajé hacia la cocina, ya estaba duchado y cambiado, con mis maletas en el salón. Me acerqué a la barra, en donde un plato al puro estilo americano me esperaba, con la única excepción que, en vez de café, había té. El plato de Olivia era un poco menos saludable que el mío, pero no le mencioné nada, seguía teniendo una mala cara, no porque estuviese fea o algo por el estilo, ni la enfermedad más grave le quitaría parte de su belleza natural, sin embargo, sí se veía cansada y con ojeras. Desayunamos con una charla amena, parte era del cumpleaños de Noah y otro tanto de que no había descansado tanto como hubiese deseado.

Una vez que terminamos de desayunar, guardé las maletas en el auto y tras asegurarme de que llevaba todo, Olivia me llevó hasta el aeropuerto.

A diferencia de mis otras visitas, la pelinegra me acompañó en todo mi chequeo y registro de maletas, hasta que llamaron por los altavoces la salida de mi vuelo, así que, me puse de pie y nos abrazamos, despidiéndonos mucho más caluroso que otras veces―. A pesar de estar en Londres voy a darle seguimiento desde allá, tengo colegas que pueden mantenerme al corriente de la situación en la corte, porque estamos de acuerdo que hay cosas que les omitirán a ustedes, pero de cualquier forma procuraré venir a uno que otro juicio, también estaré aquí para el último, ¿de acuerdo? ― nos separamos y ella asintió― dile a Noah que lo amo y que vendré cada mes a visitarlo… estuve pensando mucho durante la noche y tienes razón, ésta vez fue por su enfermedad y su junta en el colegio por lo que me quedé más, sino me habría ido desde hace mucho y obviamente no es suficiente, para ninguno de los dos― la segunda llamada se hizo sonar y yo suspiré― espero te mejores pronto y cualquier cosa que necesites, sabes que puedes pedírmelo― nos despedimos una vez más, solo que ésta vez de la forma que ambos sabíamos hacerlo perfectamente: un beso lo suficientemente caliente y apasionado. Me separé sonriendo y le guiñé el ojo, antes de tomar mis maletas y dirigirme hasta la puerta que me tocaba.

Al abordar, me acomodé en mi lugar y metí las manos en el bolsillo de mi sudadera para sacar mi celular, pero la bolsa era la equivocada y me encontré con un papel: la carta de Noah.

Papá:

¡Este ha sido el mejor cumpleaños de la historia! Y no solo eso, los dos mejores meses del mundo.

Vi cómo te has levantado por las mañanas temprano durante los dos meses y me llevas contigo a correr, incluso cuando debes acortar tu rutina porque yo no puedo hacer ni correr todo lo que tú estás acostumbrado.

Veo como hay días en los que mamá y tú se ríen por cosas tontas que no entiendo, pero me gusta verlos así. También escucho las palabras que dices cuando estás muy enfadado. Suenan mal. Eso no me gusta. No me gustan los portazos, ni ver a mamá triste.

Papá, he visto como tratas a tus compañeros de trabajo, a tus amigos, hasta veo como le hablas al jardinero. Lo veo todo. Intento quedarme callado cuando te veo preocupado, decaído; no te escondas, Papá. De eso también aprendo. Escucho lo que dices frente a la televisión o cuando mamá y tú hablan sobre su empresa, sé que la ayudaste a atrapar a un señor que quería hacerle daño. Veo como tapas a mamá con la manta si se ha quedado dormida en el sofá… y aprendo. Aprendo de ti, papá ¿no lo estás viendo?

Veo lo que te gusta, lo que no te gusta, escucho tu música. Escucho tu risa, tus carcajadas también. A veces escucho tus gritos. Escucho tus te quieros, tus “te he echado de menos”, tus “lo siento”, tus “gracias”. Lo escucho todo.

Veo, escucho, siento y aprendo. Y cuando llegue el momento en el que sea mayor y no sepa qué hacer, no tendré más que pensar en ti y en lo que tú harías, en lo que tú hacías, en lo que tú haces…

Aunque yo sé que a veces no sabes qué hacer, ni cómo hacer, sé que muchas veces no fue fácil entender/entenderla/entendernos a mamá y a mi. Pero a pesar de la distancia, te siento siempre ahí. Me cuidas desde el hombre que eres, con todo lo bueno que tienes y lo que te cuesta y tienes que cambiar, pero siempre buscando lo mejor para mi vida y para la tuya.

Te agradezco por haber estado conmigo estos dos meses, ¡fue el mejor! Cada noche en vela, por cada esfuerzo hecho para mí, por cada día que postergaste el hacer lo que querías y lo cambiaste por hacer lo que sería mejor para mí. Gracias por ser mi superhéroe (eres mi Linterna Verde y a veces Iron Man), por tener tanta fuerza y saber que siempre vas a tomarme en brazos y defenderme, que nunca me sentiré en soledad cerca tuyo.

Gracias porque logras mirarme y saber qué es lo que en verdad necesito y pedirme lo que realmente puedo dar, gracias por no castigarme sino explicarme las cosas, gracias por creerme siempre y nunca poner en duda algo que siento y te digo, gracias por ser amable conmigo incluso cuando estás cansado y hablarme con amor incluso cuando tienes mucha rabia porque me equivoqué en algo, gracias por nunca pegarme y enseñarme que nunca debo aceptar golpes de nadie (ni tirones de pelo, ni palmadas) porque mi cuerpo debo cuidarlo igual como me cuidas a mí. Gracias por respetar a mi mamá, sé que a veces no se llevan bien, pero tengo claro que sabes que es mi mamá y que cualquier problema que tengas con ella deberán superarlo para poder tener una adecuada relación, aunque sea de padres, para yo sentir que me amas completamente.

¡Eres el mejor del mundo!

Cuando sea grande, quiero ser como tú.

TE QUIERE. NOAH.”


¿Cómo alguien de su edad podía escribir todo eso? Vaya… Noah me había impresionado bastante. También había provocado una pequeña opresión en el pecho, a pesar de todo, de la distancia y que casi no nos veíamos, yo seguía siendo su superhéroe, ¿Qué había hecho para merecer un hijo tan bueno como él?

Meterme con una adolescente, al parecer. Agregó con humor mi conciencia.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Mar Feb 27, 2018 11:15 pm

Olivia Jenner.-
—Okay, ¿ahora sí me vas a decir a qué se debe éste viaje tan repentino a Londres?— la voz de Robbie sonó agitada. Venía detrás mío sosteniendo un paraguas para protegerme del sol y considerando que mis pasos eran bastante rápidos, el pobre chico apenas y podía controlar su respiración. Miré con nerviosismo el jet privado de mi padre; el piloto y mi guardaespaldas personal me esperaban de pie a cada lado de la escalera retráctil. Me giré para encontrarme con los ojos claros de mi asistente. Su cabello rubio brillaba contra el sol de una manera terriblemente hermosa. —Olivia— parpadeó un par de veces, como queriendo saber pero sin pedirme nada que fuese demasiado lejos de la relación jefa/asistente que manteníamos. —Sólo encárgate de Noah, se supone que Kendall va a pasar a buscarlo al colegio. Ya hablé con él y lo puse al tanto de que tengo que hacer un viaje de negocios, la directora igual sabe pero si surge algo te hago responsable de mi hijo, Roberto Paizanni— lo fulminé con la mirada, ganándome un asentimiento nervioso de su parte. —¿Cuánto tiempo estarás fuera? ¿Por qué has tomado una decisión tan drástica, Olivia? Y no me digas que es por la demanda porque has estado encargándote de todo desde que Samuel se fue— la sola mención de aquel nombre hizo que los vellos de mis brazos se erizaran y que un escalofrío, en contra de mi voluntad, recorriera mi cuerpo. —Y ya no estoy preguntando como tu asistente, sino como tu amigo— suspiré —esto es algo que tengo que atender por mi cuenta, Robbie. Prometo que en cuanto ponga un pie en California otra vez te lo contaré todo, tal y como sucedió pero en este preciso momento necesito subirme a ese avión antes de que se haga más tarde. Encárgate de que un chófer pase a buscar a Kendall a su departamento, escoge a alguien de nuestra confianza, tú sabes qué hacer— el chico asintió todavía no muy convencido —no pienso tardar más de la cuenta en ese país, Robbie. Tú sabes cómo son los británicos de formales— rodé los ojos, sacándole una ligera risa de los labios. 
Cuando lo noté más tranquilo, abordé el avión con la ayuda de mi guardaespaldas. No llevaba maletas, lo único valioso y necesario estaba perfectamente guardado en mi bolso de mano. Una vez dentro decidí que aún era bastante temprano por lo que podía tomar una siesta -de hecho el reloj que se mostraba en la pantalla desde donde podía ver el recorrido del avión en tiempo real, marcaba las 5 am-. 
Desperté cerca de las 12 del día, pedí un poco de agua y un par de fresas frescas mientras sacaba mi estuche de maquillaje y empezaba a arreglar mi rostro; una vez conforme con mi aspecto, coloqué todo en su lugar antes de recibir un mensaje de la azafata indicando que llegaríamos en una hora. Estaba aterrada. Me sentía encerrada en mi propio cuerpo, tal y como me había sentido el día que el médico me dio la noticia.

Y es que después de la partida de Samuel, mis náuseas y mareos no habían cesado en absoluto y aunque había tenido planes de ir al médico había tenido que esperar una semana más porque el asunto de la demanda me tenía metida en la empresa prácticamente las 24 horas del día. Robbie se encargaba de mandar un carro por Noah a la escuela, lo que significaba que mi pobre hijo pasaba sus tardes haciendo tareas con un tutor en mi oficina; por suerte mi hermana Kendall estaba de regreso en la ciudad y ella se ocupaba de llevarlo a clases de fútbol los martes y jueves así que tampoco había estado muy equivocada -o eso pensaba- cuando le eché la culpa de mis malestares al estrés por el que estaba pasando. Claro que el doctor Andrews pronto me hizo saber que el estrés y mis problemas no tenían nada que ver. Justamente por eso era que estaba aterrizando ahora en Londres. Por más que me hubiese gustado no decir nada y esconderme para siempre, sabía que ya no era la misma niña de 16 años y que ahora debía hacerme cargo de mis decisiones sola, sin ayuda de nadie. Esto era entre Samuel y yo. 

Nos tomó unos veinte minutos llegar del aeropuerto a Claffin Enterprises. El lugar había tenido muchos cambios desde la última vez que lo visité. Era más grande, más alto y muchísimo más elegante; incluso parecía tener más afluencia de personas porque los dos porteros estaban bastante ocupados sosteniendo las puertas de cristal. Le di las gracias a mi seguridad cuando abrió la puerta del auto para mí. Con cuidado y después de revisar mi aspecto una vez más, entré. Los ventanales de vidrio me recordaron a mi propia empresa en California y aunque habían pasado unos cinco años desde que había estado ahí, podía recordar que su oficina estaba en el último piso; agradecí cuando nadie más se subió al elevador conmigo, bueno, nadie a parte de Spencer, mi guardaespaldas. Pero él ni siquiera hablaba y con ese traje negro y su intercomunicador tampoco me daban muchas ganas de hablar a mí. 
En cuanto las puertas se abrieron, mis pupilas se posaron en una bonita peliroja que escribía algo en el computador. Tenía su escritorio perfectamente arreglado y sus ojos claros resplandecían con la luz que iluminaba la pantalla. Su atención se fijó en mí apenas mis tacones sonaron en el piso de mármol. —Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle?— giré a ver a Spencer que se había quedado parado en una esquina con la típica pose en guardia que asumía siempre. ¿Era demasiado tarde para salir corriendo?. Tomé aire, ya estaba aquí. No había vuelta atrás. —Hola— le sonreí aunque mi mente gritó que era una amenaza porque todos sabíamos que ella se desvivía por el padre de mi hijo. —Necesito hablar con Samuel— frunció ligeramente el ceño, quizás porque había llamado a su jefe con mucha familiaridad o porque no le había por favor; —lo lamento, el señor Claffin está bastante ocupado pero puede sacar una cita— reí inclinándome levemente sobre el escritorio —lo entiendo pero, ¿podrías al menos decirle que Olivia Jenner está aquí?— su mirada cambió por completo, de pronto se había puesto tensa y yo elevé el rostro porque era obvio que me había reconocido. Las demás secretarias observaban en silencio mientras la peliroja oprimía un botón y murmuraba a la persona detrás de la otra línea lo que yo le había pedido. Tomó -literalmente- unos segundos para que la puerta de madera blanca se abriera y el hombre de cabellos castaños perfectamente peinados apareciera. Lo recorrí con la mirada al mismo tiempo que me invitaba a pasar. 
Lo primero que hizo fue saludarme, luego me ofreció un whisky al cual tuve que decirle que no y por último, al ver que rechacé su oferta de sentarme, me preguntó si todo estaba bien. 
—Pronto lo sabrás— murmuré cuando saqué de mi bolso el sobre con el logotipo de la clínica del ginecólogo Andrews; sus pupilas me miraron al mismo que lo tomaba y aunque estaba segura que no había transcurrido mucho tiempo, cuando sus ojos verdes volvieron a posarse en mí sentí que había pasado una eternidad. Quiso decir algo pero le interrumpí. Necesitaba decirlo yo para que se sintiera real porque desde ayer que me había enterado no había dejado de pensar en que todo era parte de mi imaginación; lo peor había sido tener que guardármelo y no contarle a nadie. Es decir, ¿qué tan insistente tiene que ser la vida para ponernos nuevamente en el mismo lugar en que habíamos estado ocho años atrás?.

—Tengo tres semanas y media de embarazo, Samuel... Está de más decir que eres el padre—.
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por rusherschmidt el Jue Mar 01, 2018 8:27 pm

Nick Jonas.-
No sabía cómo sentirme respecto a la semana que acababa de pasar. Ya había llegado el viernes otra vez y de nuevo seguía sin saber nada de Adaimé. Me traía un poco preocupado el hecho de que la última vez que había estado con ella, la rubia literalmente no había dejado de llorar y odiaba no saber si ella había sido honesta conmigo o no al decirme que no pasaba nada en su casa. Por supuesto que había intentado llamarle pero todo era en vano porque no respondía; hubo u par de veces en que me mandaba a buzón pero luego simplemente dejó de sonar lo que sólo significaba que tenía el teléfono apagado o sin señal.
También había tratado de ir a verla a su casa pero las dos ocasiones que me pasé por ahí nadie abría la puerta. 

La última vez había sido la noche anterior cuando Olivia y yo habíamos ido por un helado cerca del boulevard; cuando pasamos por casa de la rubia pude ver las luces encendidas y el auto de su madre y su padrastro estacionado en la puerta. 
—Hey, ¿debería bajarme?pregunté con la mirada fija en la castaña que disfrutaba de su helado de frambuesa. Mi novia me observó un par de segundos antes de asentir, quizá porque le había hecho saber o porque notaba lo importante que era para mí poder saber algo de Adaimé. Suspiré antes de abrir la puerta para dirigirme hacia la entrada de su casa. No voy a mentir si digo que lo pensé bastante antes de tocar. ¿Y si estaba realmente fastidiándola nada más y ella solamente quería estar sola un tiempo?. 
Agarré aire y golpeé.
Pasaron un par de segundos cuando una mujer rubia de ojos claros que definitivamente no era Ada abrió. Rodó los ojos al verme y más que molestarme mi cuerpo se sintió inmune porque ya estaba acostumbrado a su manera de ser. —Buenas tardessaludé —¿está Ada? su mamá miró hacia atrás justo en la sala en donde su pareja miraba el fútbol con una cerveza en la mano y un bowl de patatas fritas entre las pieras antes de fijar la vista en el copiloto que aguardaba pacientemente en mi coche —¿no lo sabes, Nicholas? fruncí el ceño —pensé que Adaimé te lo había dicho negué con la cabeza —¿decirme qué cosa?pregunté —John y yo decidimos enviarla a un retiro espiritual... Verás, hay algunas cosas de la personalidad de mi hija que no nos parecían, claro que yo le echo la culpa a las amistades que tiene en ésta ciudad pero aún así, ella aceptó negué una vez más —¿ella aceptó?... ¿John y usted lo decidieron?... Disculpe el atrevimiento señora Reynolds pero eso no suena como algo que Adaimé haría y no entiendo qué tiene que ver su pareja en esto cuando ella ni siquiera lo ha tratado lo suficientela rubia rió con ligereza —bueno, se nota que al igual que yo no la conoces lo suficiente así que te agradecería que dejaras de meterte en asuntos familiares, Nicholas y también, si no es mucha molestia, que dejes de buscarla al menos por un tiempo, en lo que hace efecto y pone en práctica las cosas buenas que va a aprender ahí asentí, sabiendo que en parte tenía razón. Es decir, si ella había decidido ir sin decirme nada era porque necesitaba alejarse un tiempo y eso no estaba mal. Solamente me hubiese gustado saber la razón.
—Lo comprendo. Bueno, ya obtuve las respuestas que necesitaba. Por favor dígale que vine a verla y que en cuanto se sienta lista ya sabe en dónde encontrarmesu madre asintió aunque mis palabras parecieron no haber creado efecto alguno en ella. 



Está de más decir que pasó otra semana y ella simplemente no se apareció en la barbacoa de mi hermano. No comenté nada aunque todo el mundo parecía preguntarse en dónde estaba. Con el paso de los días supongo que fui acostumbrándome a no estar con ella, lo cual fue bastante beneficioso para mi relación porque Olivia había vuelto a ser la misma chica relajada de siempre como si las peleas anteriores no hubiesen ocurrido jamás.
Organizamos una cena en nuestro departamento para celebrar mi titulación el sábado en la mañana a la que asistió toda mi familia y amigos más cercanos y no, no le había mandado invitación a la rubia porque si seguía en el retiro sabía que no lo iba a leer así que simplemente lo dejé pasar.
—Heymi hermano Jay colocó una mano sobre mi hombro derecho mientras colocaba su bowl sobre la mesa para rellenarlo de sabritas. Le miré con una sonrisa —estoy orgulloso de ti, viejo asentí —lo sé rodó ligeramente los ojos con un poco de diversión en la mirad—haz llegado lejos, Nick. Más lejos de lo que alguien en nuestra familia ha llegado jamás y de verdad que, aunque ambos amamos el boxeo con la misma intensidad que papá, me alegra mucho que hayas tomado un camino diferente, hermanosujeté su mano con fuerza porque aquello significaba mucho para mí. —Gracias, Jaypalmeó mi espalda antes de tomar la bolsa de patatas para servirse más. —No tardes, Olivia va a hacer un brindis asentí con rapidez —sí, sólo mando un mensaje y voymi hermano me miró un par de segundos más de lo que debería antes de salir por el umbral de la puerta.
Miré mi teléfono, ahí estaba yo: De pie en la cocina, en medio de mi propia fiesta pensando en aquellos ojos azules y esa melena rubia que no había podido sacar de mi cabeza durante las últimas semanas.
Tomé el celular y escribí:
"Hey, quizás no leas esto porque estás en el retiro pero hoy es mi fiesta de titulación y no sé qué te sucede, no sé si estás bien... Me hubiese gustado tenerte aquí conmigo para celebrar. Sigues siendo mi mejor amiga, a pesar de todo. Cuídate, por favor. Espero verte pronto porque no dejo de pensar que hay algo que no me estás diciendo... O quizá son sólo ideas mías, no lo sé. Lo que sí sé es que te extraño. Regresa pronto.
-Nick x".
Y antes de arrepentirme, lo envié.

________________________________________________________
FDR; Espero haber entendido tu mensaje y no haber escrito algo
que no debía :)... Cualquier cosa me dices y lo cambio.
Besitos xoxo
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Re: ▸Bυт ɪт woυʟᴅɴ'т ʙᴇ ᴍʏ woʀʟᴅ wɪтʜoᴜт ʏoᴜ ɪɴ ʜɪᴍ •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Mar 04, 2018 4:29 am


ADAIMÉ REYNOLDS;
Había dos cosas de las cuales me arrepentía profundamente.

La primera era el haber creído que mi madre me pondría sobre cualquier persona, sin importar quién o el qué. La segunda cosa era el haberme quedado llorando como niña pequeña en la sala en vez de haber salido de casa inmediatamente. Ambas cosas me habían costado profundamente caro. Mi madre no podía si quiera verme a la cara sin disimular el desprecio, injustificado, que sentía hacia mi persona, si me hablaba, solo era para gritarme, reclamarme u ordenarme algo. Lo que me llevaba a preguntarme por qué no me dejaba ir e incluso se lo pregunté, pero no recibía respuesta a cambio, al parecer tampoco era digna de ella. Hasta que un día los escuché a ella y a John hablando, mi madre se quejaba por no tolerar mi presencia y él le aseguraba que darme la calle me haría correr hacia Nick o cualquiera de mis amigos y que, técnicamente, ese sería un premio para mí. Así que me había quedado más que claro, de quién había sido la idea de mantenerme cautiva hasta quién sabía cuándo.

Lo peor no era solo eso, en una cárcel tendría mayores beneficios de los que gozaba en ese momento. No tenía celular, iPad, computadora. Mi mamá había adoptado una forma de ser totalmente diferente a esa persona que me acurrucó en sus brazos cuando había tocado fondo, aquella que me había dicho que estaría siempre para mí, que me protegería.

Y aunque pareciera que su indiferencia no me dolía, era todo lo contrario, por las noches, dormía acurrucada en mi cama hasta que las lágrimas dejaban de salir, así que, al día siguiente, mis ojos estaban hinchados y rojos, al igual que mi rostro. Había intentado hablar con ella, pero había tenido el mismo resultado: John era inocente. Y seguía en casa. Lo evitaba todo lo que podía, no toleraba su presencia, respirar su mismo aire, su sonrisa ególatra y ver a mi madre desvivirse por alguien que ya ni siquiera estaba segura que la quisiera. Si en un principio lo había tolerado, había sido únicamente porque la hacía feliz, de una forma que no recordaba desde que mi padre había muerto. Ella estaba como de vuelta a la vida. Hasta el incidente, que me había demostrado que la desconfianza que sentía hacia él era justificada, el problema era que en ningún momento me habría imaginado que sería revelada de esta forma. No existía forma humana posible en la que pudiera conseguir que mi madre abriera los ojos, dudaba que él volviese a intentar algo. Además, yo era un desastre en estos momentos, estaba mucho más delgada porque a penas y comía, mi cabello y mi piel habían perdido por completo el brillo, y probablemente daba lástima.

Me levanté de la cama con algo de esfuerzo, me sentía un tanto débil porque no había cenado, usualmente evitaba las comidas en las que sabía que él estaba presente y, obviamente, el hecho de que me mantuviera alejada de John le daba tranquilidad a mi mamá, así que no se molestaba en lo absoluto en venirme a buscar o preguntar si quiera si iba a bajar.

Me acerqué al calendario que había en mi tocador y lo abrí, había escarbado en lo más profundo de mis cosas para encontrarlo hace unos días, cuando me di cuenta que no podía salir de casa y dado que no tenía celular o algún medio electrónico para ser consciente del tiempo en el que vivía, había comenzado a marcar los días, incluso había una fecha en específico que estaba encerrada con rojo y de todos los días que había pasado encerrada, ese era el que más me dolía de todos. En el pequeño recuadro en una esquina tenía la fecha, mientras que el espacio sobrante en letra cursiva se resaltaba “Titulación de Nicholas”. Él había estado hablando de ello durante mucho tiempo y no cualquiera se titulaba de Médico, era una de las carreras más difíciles y yo no había estado ahí para él. Cuando éramos chicos, hablábamos sobre muchas cosas y una de ellas era que estaríamos al lado del otro cuando recibiéramos nuestro título, aunque claro, en ese momento creíamos que nos graduaríamos de profesiones bastante locas, sin embargo, la intención era estar ahí… y me lo había perdido. Ni siquiera porque hubiese pasado una semana de ello la tristeza se iba.

Taché el día de hoy con un plumón negro y lo volví a dejar en el cajón donde estaba, la casa estaba en silencio, así que bajé a la cocina para prepararme un simple cereal, y tan rápido como me lo preparé y comí, volví a mi habitación, cerrando con seguro, aunque no hacía mucha diferencia en lo absoluto, ya que tanto mi mamá como John contaban con llave, al menos si entraba el segundo tendría la oportunidad de defenderme mientras intentaba abrir con la llave.

Mientras escribía en lo que se suponía que era un intento de diario, -que más que diario eran cartas que le escribía a mi papá o a Nick, aunque probablemente ninguno de los dos las recibiría, principalmente el primero- se escucharon un par de ruidos en la parte de abajo, así que me asomé por la ventana para ver la camioneta de mi madre y a los pocos minutos, mi puerta intentó ser abierta, pero la manilla solo se movió un poco, al no ceder, los pasos se alejaron y por el ruido que hicieron, al no ser tacones, supe que no era mi madre la que había llegado. Y me alivió el hecho de que no hubiese intentado entrar, pero aún más que no se volviera a escuchar mayor ruido, aunque sabía que seguía en la casa. Sin embargo, me concentré nuevamente en la libreta que tenía en mis piernas y continué escribiendo.

Hasta que rato después tocaron mi puerta y mis sentidos se pusieron alerta al instante, pero ésta vez se trataron de unos tacones, por lo que me relajé mínimamente― te dejo pizza y un refresco― escuché a mi madre y aquel mínimo sentimiento de esperanza que esperara que ella quisiera entrar, se desvaneció al escuchar sus tacones alejándose. Me puse de pie y después de quitarle el seguro a la puerta, la abrí para tomar el vaso y ambas rebanadas de pizza, cerré con el pie y mi senté en el tocador, comenzando a comer tranquilamente, dentro de lo que cabía. El sonido de un auto provocó que me asomara por la ventana, el auto de John salía del estacionamiento y solo estaba la camioneta de mi madre, por lo que suponía que solo estábamos ella y yo.

Miré la rebanada de pizza a medio comer que me había sobrado e hice una mueca, mi estómago se había revuelto así que la hice a un lado para beber lo que quedaba del refresco, intentando con eso asentar un poco mi estómago. Mientras tanto, me levanté de la silla, pero al hacerlo, tuve que agarrarme del tocador, porque el levantarme tan rápido había provocado un ligero mareo. Todo me dio vueltas en ese momento, así que con cuidado intenté caminar hasta mi cama, quedándome sentada ahí y mirando hacia la nada, esperando que el mareo se me pasara. Quizá también tenía que ver el hecho de que últimamente no había comido para nada bien. Pero en vez de disminuir, solo aumentó más, seguido de un dolor de cabeza un tanto insoportable. Fruncí el ceño y miré hacia la perilla de mi puerta cuando ésta chilló, estaba empezando a ver doble y distorsionado, pero ni siquiera mi falta de enfoque evitó que reconociera a la persona que me miraba desde la puerta con una sonrisa― ¿te encuentras bien cariño? ― apreté los dientes con fuerza, si había algo que me frustraba más era que se comportara tan hipócritamente, como si nada hubiese pasado, siendo que era el único culpable de todo― vete― mi voz sonó más como un susurro débil y tembloroso. Tenía una sensación extraña en el cuerpo, comenzaba a sentir un calor bastante insoportable―. Sabes… esas no son formas de tratar a tu padrastro Adaimé, si tu mamá estuviera aquí seguro te reñiría y muy feo, para tu fortuna, no se lo diré― negó y comenzó a caminar lentamente al interior de mi habitación, dirigió su mirada hacia el rincón, donde estaban los restos de mi comida y por alguna razón su sonrisa se ensanchó― tu mamá mencionó algo así como que mientras vivían en Londres, tú habías tenido un ligero problema de drogas― tomó el vaso que había dejado en sus manos y jugueteó con él― ¿qué era lo que más disfrutab… ― negué fuertemente, pero ello solo sirvió para que mis mareos aumentaran― ¡CALLATE Y VETE DE MI HABITACIÓN! ― mi intención era gritarlo, pero no estaba segura de que se hubiese escuchado como tal― oh no… pienso terminar lo que dejamos inconcluso, pero ya que no eres muy colaboradora, tuve un poco de ayuda extra… es una lástima que tu madre ni siquiera se diera cuenta de lo que dejaba fuera de tu habitación― un pequeño puchero se posó en sus labios, pero estaba segura que no lo lamentaba en lo absoluto.

Intenté levantarme, pero no funcionó y él se acercó más hasta donde estaba, posando su mano en mi mejilla y acariciándola― ¿lo sientes? ¿Sientes como el GHB está en tus venas? ¿quemándote poco a poco? ― me comencé a agitar a escucharle e intenté alejar su mano, pero fue imposible, mis movimientos eran torpes y lentos― no por favor― susurré con un sollozo― ¿no qué cariño? Pero si te va a gustar… ¿para qué me provocas con esos bonitos tops de deporte y los shorts tan cortos que te gusta usar? ¿ah? ― intenté empujarlo, pero pareció hacerle simplemente cosquillas, mi fuerza estaba adormecida, al igual que mi cuerpo― ¡estás enfermo! ¡yo no te he provocado! ― su mano paró en mi cuero cabelludo, tomándolo con fuerza y tirando mi cabeza hacia atrás, a medida que el tiempo pasaba, mi capacidad de movimiento disminuía y con ello, mi posibilidad de salir ilesa de ésta.

― ¡Por favor! ¡NO JOHN! ― chillé, removiéndome debajo de su cuerpo, mi camisa estaba siendo rasgada por él, y sus asquerosas manos comenzaron a vagar por mi cuerpo, mientras yo solo lloraba y le pedía que parara. Podía sentir su miembro erecto a través de sus pantalones. Sujetó mis manos sobre mi cabeza y lo siguiente fue mi sostén, dejando mis pechos a su vista― ¡Basta! ¡Basta! ― susurré, mi cuerpo parecía en llamas, pero sabía que era por culpa de la droga, el mareo, el calor tan repentino, la torpeza de mis movimientos― te prometo que lo vas a disfrutar― lloré con fuerza, no quería esto… por favor, no.

Pero solo estaba rogándole a la nada, porque estábamos solos y no tenía la suficiente fuerza para gritar lo necesario y ser escuchada… a penas y era consciente de lo que él estaba haciéndome.

Nadie iba a ayudarme, estaba sola… y cada vez más desnuda, al igual que él
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