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stay away from things that aren't yours.

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stay away from things that aren't yours.

Mensaje por Hothouseflower el Jue Dic 15, 2016 1:17 am

Do you want to know what my problem is? I will tell you what my problem is, I LOVE YOU I love your name, I love the way you look at me, I love your gorgeous smile, I love the way you walk, I love your beautiful eyes, I love what you look like when you are asleep, I love the sound of your laugh, to hear your voice fills my entire heart with an indescribable feeling. I love the way I can be having the worst day of my life and seeing you completely changes my mood. I love how when you touch me I get weak, that is my problem.



kiss me like you want to be loved 
I was made to keep your body warm but I'm cold as
 the wind blows, so hold me in your arms,






Someone told me stay a w a y from things that aren't yours.
 But was he yours if he wanted me so bad?
She's getting on my nerves: you don't love her. 
Stop lying with those wordsYou don't love her.








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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por uchiha el Jue Dic 15, 2016 1:23 am

El chasquido de sus dedos sonó por el departamento, haciéndole sentir más sola de lo que ya se encontraba. Imaginó la voz de sus padres regañarla por aquellos comportamientos poco propios de una mujer, y aquello solo consiguió entristecerla aún más. Había pasado tan solo unas horas desde que su hermana había vaciado la mitad de su hogar, pero para ella parecían años en los cuales no la había visto. La idea de abandonar su año universitario para ir con ella cruzo sus pensamientos en más de una oportunidad, pero ello solo traería consigo una gran decepción propia y de aquellos que aún se encontraban a su lado. 

Volvió su vista a aquel gran espejo que decoraba la habitación, con detalle vio su vestimenta y por primera vez sintió pena. Un pantalón suelto y una chompa que cubría hasta mitad de su muslo. Su madre solía decirle que para ser tan hermosa, vestía de la manera más fea, y en ese preciso instante es que aquellas palabras eran escuchadas. Camino hasta su closet tomando de esté, un vestido de color negro, aquel que se compró más nunca uso. No pensó dos veces antes de probárselo. Su cintura resaltaba al ser tan delgada y sus piernas se mostraban mucho más esbeltas. Sonrío dando pequeñas vueltas sobre su lugar para poder apreciar mejor su atuendo. Nada mal, pensó. Tomó una chaqueta de cuero, ignorando que posiblemente su hermana volvería por esta, y abandono el apartamento con la intención de ir a aquel instituto que estaba evitando. Incluso sabiendo que estaba tarde, aún así no podía el evitar caminar lento.
Hacía un año sus padres habían fallecido en un accidente de auto mientras iban a un viaje de aniversario, desde entonces ambas hermanas se hicieron más unidas que nunca. Ahora, su hermana se tuvo que marchar, y Gigi se encontraba sola. La soledad muchas veces crea confusión en las personas, y ahora ella se estaba buscando. Había sido por mucho tiempo la chica callada que aceptaba absolutamente toda clase de comportamiento y pensamiento, más no sabía si realmente ella era así. Las calles seguían siendo iguales, pero las personas por primera vez empezaban a notarla. La veían caminar, e incluso le sonreían de vez en cuando. Deslizo sus dedos por sus rubios cabellos, ordenándolo todo hacía atrás, sabiendo que las ondas regresarían a su rostro tarde o temprano. 

No tardo demasiado en llegar a sus clases, pero si lo suficiente como para encontrar la puerta cerrada del aula. No se inmuto, simplemente dejo su cuerpo apoyarse sobre está. Era la primera vez que faltaba a una clase, más no le importaba. Nadie estaría en casa para regañarle por sus notas o sus acciones. Estaba viviendo el sueño de toda persona, el sueño de vivir el infierno. ─ Buenos días. ─  Saludo en cuanto se percató de la presencia de alguien más a su lado. Mordió su lengua como acto reflejo. ¿Qué estaba haciendo? Le acababa de hablar de la manera más educada al chico que solo parecía conocer la palabra problema. ─ Christopher ¿verdad? ─ Deslizo su mano hasta depositarla en su propia cintura.  ─ ¿Tienes un cigarro? ─ ¿Para qué? ¿Para qué te atores con el humo en frente de él? No, di que no tienes. Suplió en su interior mientras contenía las ganas de esconderse. Gigi jamás había sido una chica de hablar o congeniar con las personas, por lo cual su mejor amiga siempre había sido su hermana. 
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por uchiha el Jue Dic 15, 2016 1:55 am


Los músculos de su espalda se contraían con el paso de los segundos, causando en él más dolor del que ya sentía por su caída del día anterior. Estaba haciendo su mejor intento por lucir como si nada hubiese pasado, pero la mirada de su jefe sobre la suya solo conseguía inquietarlo aún más. ─ Necesito que recojas a mi nieta de la estación. ─ Alzó la mirada curveando una ceja. A pesar de sentirse agradecido al no escuchar las palabras que esperaba, de igual manera lo descuadraron por completo. En sus años trabajando para su familia, jamás menciono el tener una nieta. Incluso cuando consideraba a Liam como su hijo, siempre mantuvo cierto recelo con sus temas personales. ¿Le estaría tomando el pelo? Su paranoia le imposibilitaba el realmente tomar aquella oración como algo real. Temía el deberle explicaciones sobre lo sucedido, ello solo le traería problemas y no de aquellos en los que te alzan la voz, sino de los cuales necesitas un abogado para salir bien parado. ─ Liam. ─ Insistió al no encontrar respuesta alguna. ─ Claro. ─ Respondió. Si se trataba de recoger a alguien no habría problema, nunca le había gustado el ser una niñera pero lo aceptaría mientras el viejo ignorara lo que realmente pasaba por su cabeza. ─ ¿Pasa algo, hijo? ─ Negó con media sonrisa. Lo mejor para la situación era relajarse, su actitud no lo estaba llevando a nada bueno. ─ ¿Cómo se llama? ─  Preguntó apoyando ambas manos en el respaldar de la silla, cargando su peso en está. De cierta manera le interesaba la idea de tener la presencia de otra persona en la casa, la compañía del viejo podía ser abrumadora, más cuando tenía que guardarle tantos secretos constantemente.
 


Megan. Se la había intentado imaginar, pero solo conseguía ver a una niña pequeña, incluso sabiendo su edad. Rubia, alta y vestida siempre a la moda. Aquellas habían sido las palabras empleadas al describirla. Podría parecer una misión imposible, pero en más de una oportunidad el castaño se había visto obligado a encontrarse en esa posición y las personas que llegaban de visita jamás entraban en esa clasificación. Recordaba el momento en el que él abandono su hogar para vivir en el establo, de pronto paso de ser un chico acomodado a competir y cuidar de caballos. El rechinar del tren le hizo despejarse de sus pensamientos y enfocarse en el bullicio que se formaba en su delante. Distinguió una cabellera dorada a la distancia y sin mucho interés se puso de pie para irse aproximando a esta. Se arriesgaría a cometer un error al hablarle sin asegurarse que entre en las características que le brindaron, y es que de cierta manera, su rostro le había cautivado.  ─ Tu debes ser Megan… ─ Estiró su mano en su dirección al estar lo suficientemente cerca para que le escuchara. Un acto formal, y no muy propio de él. De cierta manera se veía en la obligación de tratarla de aquella forma, más sabía que aquel pensar no le duraría mucho tiempo. ─ Tu abuelo te está esperando en su casa. ─ Levantó del suelo las maletas que traía sin mucho esfuerzo y la miro. Liam era de las personas que fácilmente entablaba una conversación, pero al no saber ni el más mínimo detalle de la chica, se sentía cohibido de actuar. Deslizó su mirada por su figura inconscientemente, imaginando como se vería en un par de días cuando se diera cuenta que vestirse de la forma en que se encontraba vestida no se le acomodaría del todo. ─ Mi nombre es Liam, trabajo para tu abuelo... con los caballos. ─ Se presentó empezando a caminar hacía donde había dejado estacionado el vehículo con el que había llegado. 
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por Hothouseflower el Jue Dic 15, 2016 4:38 pm


La rubia odiaba viajar en tren, lo odiaba casi tanto como la pelusa en la ropa negra. El viaje de New York hasta esa parte retirada del país era algo que jamás imagino hacer. Claro. Ella tampoco imagino que su vida cambiara de la noche a la mañana, no pensó que sus padres no regresarían de aquel viaje. Nunca pensó que sería ella quien tendría que tomar el papel de autoridad en casa que debía cuidar de su pequeña hermana: cosa que no era nada difícil, amaba a su hermana, lo hacía, pero Megan sabía que jamás llegaría hacer tan buena como su madre y tampoco quería intentarlo. Su vida estaba resumida en: trabajo, desfiles, ropa, fiesta, chicos, termina teniendo sexo descontrolado en cualquier lugar, luego regresar a casa. Ser una hipócrita, por prohibirle a Gigi de no salir a fiesta, de no salir con chicos. De asegurarle que no había prisa por crecer tan rápido. No. No era hipocresía, era una ayuda. Megan quería evitar que su hermana cometiera el mismo error que ella. Quería un mejor futuro para su hermana. Y si debía encerrarla en casa lo hacía.

La llamada de su abuelo la tomo desprevenida, y por supuesto Megan había usado mil excusas para no ir: Necesitamos el dinero, Gigi esta por cursar su último año. No estamos en condiciones para dejarlo todo abuelo, lo lamento. Cuando pensó que todo eso quedo en orden, recibió la llamada del ama de llaves de la casa informándole que el estado de salud de su abuelo estaba empeorando y que no perdía absolutamente nada con intentar darme una vuelta por el rancho.  Entonces tuvo que aceptar. Además anexaba al caso que no había visto a los abuelos desde el funeral de sus padres. Tuvo que hablar con su hermana y explicarle lo que el siguiente año sucedería. Ella se quedaría en la ciudad y terminaría su año escolar sin problema, no debía preocuparse por el dinero –ya que contaban con el fideicomiso que sus padres le dejaron- Y la misma Megan había horrado lo suficiente como para darse gustos muy caros. Su hermana no debía preocuparse por falta de comida o material. Por su parte Megan tuvo que mover demasiados hilos para no perder su puesto, término por cerrar un tipo de trato con su jefe. Ayudaría desde su computador. Y en ocasiones debería viajar cuando se llevara a cabo un desfile. Algo que la rubia podía manejar.

Entonces. Fue hacía como termino con un boleto a ningún lugar- Condado de Dallas- vestida como una princesita, sus zapatillas Gucci y su vestido floreado de óscar de la renta. Su cabello perfectamente ondulado. Todo en ella parecía estar en orden. Era consciente de que atraía muchas miradas, tanto de hombres que deseaban un algo más y las mujeres que le tiraban cuchillos con la mirada. No le importaba, retoco su labial cuando se informó que están a nada de llegar a su destino. Cuando esto pasó, espero unos minutos en su cabina antes de ponerse de pie, tomo sus maletas y la arrastro, la persona que hubiera inventado las maletas con rueda se merecía un premio. Sabía que su abuelo enviaría alguien a recogerla, pero desconocía quien, y como era. Se tuvo que tomar unos minutos para examinar el resto de la estación para intentar “reconocer” a la persona. No fue rápida, la otra persona le gano. Un rubio alto, de ojos extremadamente azules.─Un gusto Liam. Soy Megan.─Extendió su mano, sus padres le habían inculcado la importancia de los modales, tomo más poder cuando comenzó a trabajar, eso de conocer todo el tiempo gente nueva no era nada extraño en ella. Sabía cómo reaccionar y que tipo de temas sacar en las conversaciones. Claro, porque todo apuntaba a la ropa y diseñadores, en este caso era algo nuevo. Era una pequeña ciudad que era reconocida por su aspecto tan campestre y humilde de casi todas las personas ¿de qué se supone que hablaría con ellas? ¿Vacas? ¿De cuántos huevos pone una gallina? ¿De cómo se vaya un caballo? Conversaciones triviales en las que no era buena. Sin embargo, haría lo mejor que podía. ─ ¿Con los caballos? ¿Los entrenas, limpias, cuidas? ¿Algo de ese estilo? Eres una especie de ángel guardián para esos animales. ─emitió mientras seguí al rubio con dificultada. Si, desde ese momento supo que su ropa de diseñador y sus zapatillas de 12 cm no iban ayudarle mucho a que se desplazara con facilidad por todo el terreno. No obstante primero se arrancaba una uña de su mano, a usar algo que no fuera digno de ella. Si iba a caer, lo haría con estilo. Así de complicada y caprichuda podía ser la rubia.

Observo en silencio como los músculos del hombre se marcaban a la perfección en su camisa cuando alzo las maletas para meterla en la parte trasera del auto. ─ ¿Solo te dedicas a trabajar con mi abuelo? ¿O estas en algo más? ─le pregunto una vez dentro del auto.
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por Hothouseflower el Jue Dic 15, 2016 5:14 pm


El dolor de cabeza que estaba experimentando el moreno era a causa de la chica con demasiado perfume y maquillaje que prácticamente estaba frotándose sobre su regazo. Se obligó a recordar en que momento del día permitió que eso sucediera. Pero por supuesto el chico no tenía idea, juro en su mente que había llegado hacia menos de una hora al campus, y termino por saludar a sus amigos, al siguiente minuto la rubia ya estaba sobre él, tirándole sus garras para llamar su atención, frotando sus pechos por “accidente” en su brazo, soltando comentario subido de tono: ese tipo de comportamientos que dejaba en evidencia lo necesitada por atención que estaba la rubia por él. Chris por su parte no estaba del todo seguro si liarse con esa chica era algo inteligente de su parte, había estado con un par de ellas y eran problema. Debían incluso traer un cartel que decía precaución con colores fosforescentes y abajo estuviera escrito: Chica loca que se cree con el derecho de tener algo oficial con la persona que le siga el juego. No era la clase de persona que estuviera buscando algo serio, tampoco quería drama. Solo quería chicas que estuvieran dispuesta a pasar un tiempo divertido sin la necesidad de tener algún tipo de relación o algo seguro.

¿Entonces qué dices? —exclamo la rubia justo cuando su mano se dirigió a la entrepierna del chico, él decidió que era hora de reaccionar, a diferencia de sus amigos. No se encontraba de humor para celebrar que estaba en su último año. No, tenía mucho en la cabeza. Jodidos problemas familiares, jodida responsabilidades. Su padre lo tenía en la mirada, seguía cada uno de sus movimientos con cuidado, en más de una ocasión lo había encontrado bajo el efecto del alcohol y en más de una ocasión su padre le había llamado vergüenza. De su madre no sabía mucho, la mujer siempre estaba en lo suyo, viajando y comprando toda la tienda de ropa despreocupada de la vida, despreocupada que su adicción llevara a la banca rota a su esposo. Su hermano, siendo un capullo. Sus amigos siendo completos idiotas que solo pensaban con la polla que con la cabeza. –No es como si él no lo hiciera- lo hacía constantemente, pero cuando su padre se metía en su cabeza, lo dejaba jodido, tan jodido que pasaba días con un comportamiento extraños. Sus amigos lo notaban, y hacían bromas con respecto a ello, pero ninguno se había atrevido a saber que le pasaba y él no era precisamente una persona que hablara de su vida personal con tanta facilidad con las personas, con nadie en particular. —Creo que debo ir a la siguiente clase. —al murmurar aquellas palabras empujo a la rubia para ponerse de pie, para dirigirse a su clase. Escucho como el grupo que dejaba atrás gritaban comentarios sarcásticos, él se limitó a levantar una mano para mostrarle el dedo del corazón. Y con una sonrisa siguió su camino.

Por supuesto había llegado tarde, no era la primera y ni sería la última vez que sucediera eso, le pasaba a menudo, y casi siempre tenía problemas por la asistencia. Su mirada cayó por una fracción de segundos en la rubia que le saludaba de lo más normal. Cuidado. —Hey. —hizo un movimiento con la cabeza como saludo y luego dejo que su espalda se apoyara sobre la pared. Claro que resultó ser una sorpresa que la chica supiera su nombre, bueno tal vez no. Pero quería pensar que él no estaba en la brújula de la chica. Elevo una ceja al escuchar su pregunta, por un momento pensó que se trataba de una autentica broma por parte de ella ¿para qué carajos quería un cigarro la chica? Él estaba seguro que la rubia en su vida había fumado algo, incluso dudaba que su boca tuviera experiencia con otro tipo de cosas. Sin embargo su mano se adelantó, busco la cajetilla de cigarros, se reincorporo para acercarse a la chica y él mismo dejo el cigarro en la boca de la chica, por segundos contempló la forma sensual en la que sus labios sostuvieron el cigarro. Con su mano libre busco su encendedor y le dio fuego. ─Si te mueres por asfixia de humo, déjame decirte que no iré a la cárcel por ti niña. ─no se alejó. Estuvo así de cerca, esperando que la chica hiciera su movimiento, o por lo menos estar lo suficientemente cerca como para arrancarle el cigarro si la rubia se atrevía a tirarlo.
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por uchiha el Jue Dic 15, 2016 6:05 pm


Se encontraba entretenido con la situación, por más que su mirar estuviese enfocado en el camino, podía distinguir cuando una persona carecía del equilibrio al caminar. Era de suponer que una mujer como ella, no aceptaría el vestirse de manera más casual, más tarde o temprano se vería obligada a hacerlo. El hogar de los Williams era aún más rustico que la estación, lo llamaban como el perfecto hogar de un vaquero. La única manera de movilizarse a su alrededor era a caballo, ya que el auto solamente era utilizado en ocasiones especiales, tales como el recoger a alguien de la estación del tren. Sus labios se estiraron de forma divertida al imaginarse a la chica montada en un caballo, si algo sabía de las chicas de la cuidad es que su atractivo las hacía torpes. ─ ¿Por qué lo alto en las zapatillas? ─ Dejo una de las maletas en el suelo, para dejar la otra en la parte trasera de la camioneta, repitiendo ese mismo movimiento con la segunda, para luego caminar hasta el asiento de piloto y subir en esté. Se preguntó si era necesario abrirle la puerta, más no se detuvo en ese pensamiento y simplemente continuo.  

Ángel guardián. ─ Él era cualquier cosa, excepto el ángel guardián. Rememoró las palabras que había utilizado para describir su labor, sintiendo una hincada en la boca de su estomago al recordar la pata rota de uno de los caballos. Luego llamaría al veterinario para que lo durmiera, desgraciadamente para él, tendría que elaborar una muy buena mentira para explicar cómo un caballo de pronto se había fracturado un hueso. Para su desgracia, la mentira sería el mínimo de los efectos colaterales de sus acciones, ahora se vería obligado a entrenar a otro caballo para conseguir asistiendo a sus ilegalidades. ─ ¿Alguna vez has montado un caballo? ─ Le miró de lado. ─ Son criaturas excepcionales, solo dejan que las monten aquellos que consideran dignos de ello. ─ Por más que una de las razones por las cuales trabajaba en el establo, era conseguir los caballos para sus carreras, su mayor impulso a continuar esa ese gusto por el animal. Muchos prefieren un perro o un gato, el rubio prefería los cuadrúpedos más grandes. Encendió el auto, apoyando su mano en el respaldar el asiento del copiloto para mirar el camino por el cual se encontraba retrocediendo. ─ El cuidado de los animales y las tierras en las cuales se encuentran, se podría decir que es mi labor número uno. ─ Sonrió en su dirección comenzando el camino hacía donde se encontraba la casa. ─ Ayudo a tu abuelo en todo lo que puedo, él manda y yo obedezco. ─ Liam le tenía un gran cariño a Marcus Williams, un hombre que no solo le había dado un hogar y un trabajo, sino también la figura paterna que jamás pudo tener por parte de su propio padre. Se encontraba eternamente agradecido por sus tratos, consejos y oportunidades, por lo cual se esforzaba tanto en continuar la mentira que vivía. Si Marcus se enteraba de las carreras, no solo perdería a un trabajador, perdería a su hijo.

Detuvo el auto a la altura de un cerco, en el cual se veían un caballo amarrado a este. Tomo ambas maletas para bajarlas y empezar a caminar hacía este. La parte divertida comenzaba en ese preciso instante cuando viera a Megan intentar montar a Lito. Lito se trataba del caballo más veloz y menos domable del establo; el único con la fuerza suficiente para llevar maletas y además a una persona en su lomo. Marcus había insistido en que regresaran a caballo, incluso cuando se podría ir en vehículo. Le había pedido el favor al chico que le mostrara a su nieta la verdadera vida, Liam había aceptado. ─ No se puede llegar en auto hasta su casa. ─ Acaricio el costado del rostro de Lito apoyando su frente contra la del animal. Lo notaba inquieto, su mirada estaba enfocada en Megan, lo cual le preocupaba al rubio. Quizás había sido una locura el traer a un caballo que no congeniaba con extraños. ─ Lito, pórtate bien. ─ Gruño volviendo su mirada hacía donde se había quedado parada la misteriosa nieta de su jefe. ─ La primera vez que monté a caballo me rompí el brazo, pero no te preocupes, no dejaré que te suceda lo mismo. ─ Menciono elevando sus hombros como si su anécdota fuese a brindarle confianza a la chica, sabía que no, pero muchas veces el recordarla le había ayudado a continuar con las carreras a pesar de las consecuencias que pueden traer estas. Tomó su mano para jalar de ella obligándola a aproximarse al caballo, más no la soltó en cuanto se encontraba cerca a él, sino en cambio aprovecho la cercanía para que ella se quedará frente a Lito y acariciara su cabeza. ─ ¿Lista?

No espero su respuesta, sus manos ya se encontraban posadas en su cintura antes de que ella pudiese responder, e inmediatamente la alzo para hacer que sus piernas se encontraran a ambos lados del lomo del caballo. Para su sorpresa, Lito no reacciono de manera violenta, lo que le brindo tranquilidad. No estaba en la serenidad suficiente como para calmar la agresividad de Lito simplemente por capricho suyo de no gustarle los extraños. Lo cual le brindo cierta curiosidad, ¿por qué no había reaccionado de la manera habitual? De un impulso subió de igual manera colocándose delante de ella, sujetando sus manos una vez más para que las colocara a su alrededor. Parte de él quería aprovechar la situación, más sabía que sus acciones estaban siendo acorde al caballo. Lito necesitaba mano firme al momento de cabalgar y ella quizá no tendría la fortaleza para guiar el camino, aún más ignorando hacía donde se estaban dirigiendo. ─ Cuando quieras. ─ Sonrió de lado, esperando su mandato. Esta vez no la tomaría por sorpresa, o quizás si lo haría. 
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por uchiha el Jue Dic 15, 2016 6:49 pm


Mordió el borde del cigarrillo y con sus dedos lo tomó alejándolo de ella, no con la intención de botarlo, sino para darse el lujo de poder hablar. No conocía la razón exacta por la cual su reacción fue acorde a su vestimenta y quién quería ser. Las palabras simplemente salieron de sus labios como si hubiese ensayado esa línea frente al espejo una y otra vez, y se sentía orgullosa. ─ Te pedí un cigarro, no que hablarás. ─ Sonrió volviendo el cigarro hasta sus labios, aspirando de esté la nicotina sintiendo como el calor atacaba su garganta de una manera desagradable. Había visto mil y un veces a los amigos de su hermana hacerlo, parecían disfrutarlo tanto que jamás imagino que esa fuera la sensación. Agradeció el que su mirada no mostrará su indignación, y es que no necesitaba burla por parte del chico que se encontraba en su cercanía. Botó el humo por sus labios de forma horizontal haciendo que esté chocara contra los labios del chico. Se sintió orgullosa de la manera en que había exhalado, tan ordenado y limpio que parecía ser una experta, incluso cuando se trataba de su primera vez. ─ ¿Decías? ─  Se palpaba en la tonalidad de su voz, un toque de viveza y diversión. ¿Qué dirían sus padres si la vieran en ese momento? Fumando simplemente para demostrarle a una persona sin importancia que es capaz de hacerlo. Se sentía patética. La ropa, la actitud y su actuación. Llevo su mano hasta el rostro del chico, dejando el cigarro entre sus labios. ─ Si te mueres por asfixia de humo, déjame decirte que no iré a la cárcel por ti… niño. ─ Disfruto culpablemente de cada una de sus palabras que antes había mencionado Christopher, especialmente la última. Le sorprendía que en un año, su cuerpo se había llenado de tanta irá hacía el mundo, y como hoy de pronto estaba lista para desencadenarla en todo aquel que intentara tratarla como una niña. Estaba cansada de ser una niña. Estaba cansada de ser la pequeña Gigi que no tiene amigos, que no sale a fiestas y que obedece al pie de la letra las ordenes de cualquier superior a ella.

Se dispuso a caminar hacia otro lado, cuando de pronto la puerta del salón se abrió. Por más que disfrutaba retorcidamente esa nueva faceta que estaba mostrándole al mundo, necesitaba un pequeño descanso y una menta para deshacer ese sabor acido del cigarro. ─ Pensé que jamás se nos unirían a nosotros, señorita William y joven Wood. ─ Intento contener las ganas de sonreír al encontrarse frente a uno de los mejores profesores –y su favorito- frente a ella, más no pudo evitarlo. Cuando sus padres murieron, él había sido quién la apoyo más en sus notas para que no perdiera el año, y es que estuvo a punto de hacerlo. ─ He dejado las asignaturas para mañana, en parejas, creo que ustedes actuaran bien como una... ya que ambos llegaron tarde. ─ Agregó el profesor. ─ No es nada muy grande, solo deben congeniar lo suficiente para crear una historia original y fantástica en la cual ambos participen. Pueden retirarse. ─  La rubia asintió asimilando las palabras del profesor, dándose cuenta que tendría que compartir un poco más de tiempo con aquel chico.


Con el ceño fruncido volteo hacía su aparente compañero de la asignatura, deseando borrar sus comportamientos anteriores para no tener que seguir actuando como no era. Unas horas más no serían difíciles, o por lo menos eso esperaba. ─ Mi apartamento, podemos hacer el trabajo ahí. ─ Ofreció. Era muy extraño decir esas palabras, había pasado de tener una casa a un apartamento el cual compartía con su hermana, para terminar viviendo en uno completamente sola. La vida la estaba llevando por un camino solitario y ella quería enfrentarse a este para no terminar derrotada. Después de todo solo se trataba de un año, luego podría irse con su hermana a vivir en la casa de su abuelo. Solo un año y volvería a tener una familia con la cual compartir momentos. Para la rubia, la familia siempre era primero.  ─ Disculpa por mis comportamientos anteriores, ha sido un mal… año. ─ Dibujo una mueca sobre sus labios y elevo los brazos restándole importancia a su reciente disculpa para empezar a caminar. Sabía que no debía darle ningún tipo de explicación a una persona a la cual posiblemente no le importaba, pero si en algún momento su actitud cambiaba no quería luego preocuparse por el aparentar. 
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por Hothouseflower el Vie Dic 16, 2016 12:32 am


Su curiosidad le hizo hablar antes de tiempo. ─ ¿Qué tiene de malo mi zapatillas? ─pregunto con el ceño completamente fruncido y una ceja ligeramente elevada. ─Cariño. Los diamantes, zapatillas y lipstick red son los mejores amigos de una mujer. Toma nota. ─exclamó con orgullo. Claro. Ella desconocía por completo si el auténtico Liam conocía a un par de chicas similares a ella. Chica de ciudad. Una sonrisa se comenzó a dibujar en el arco de su boca.─ ¿montar un caballo? ─ella estaba 100% segura que durante su infancia lo había hecho, cuando sus padres visitaba a los abuelos, incluso existían fotografías de una pequeña niña rubia de coletas montada sobre varios caballos, de diferentes colores y tamaños. Sin embargo desde que entro en la etapa de la adolescencia siempre inventaba cualquier excusa para no pasar sus vacaciones de verano o invierno en casa de los abuelos. Tenía lugares mejores donde ir, fiesta con chicos de su edad, elevar su popularidad entre sus amigas, ese tipo de cosa que una jovencita de 15 años cree muy importante. ─Estoy segura que durante mi infancia monte un par con la ayuda de mi abuelo. Pero desde entonces nada.─ entrecerró los ojos cuando las palabras llegaron hasta su cavidad auditiva ¿ahora ella sería digna de montar alguno? No sabía y tampoco era como si hacer aquella actividad fuera algo en sus planes. Estaría lejos de cualquier animal lo más posible. ─interesante. Escuchaba por mi madre que mi abuelo era un hombre muy duro en cuanto a su personal, no muchos duraban estar bajo sus órdenes. ─No solo se trataba de Marcus, su madre tuvo aquel carácter que hacía temblar a cualquier persona. Ella no dudaba que lo hubiera heredado de sus padres. Por supuesto lo saco de Marcus. Sin embargo Megan estaba feliz por el simple hecho de saber que existían aun personas que supieran manejar a su abuelo.

La rubia dirigió su mirada al paisaje que podía ver por la ventana, las calles repleta por autos, trafico, y los enormes edificios eran remplazados por casa y pequeños locales. Nada exagera, tal como pensó que sería. Tenía la pinta de ser como los pueblos vaqueros que veía en algunas películas. Si era el caso. Megan iba a sufrir demasiado. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que el siguiente movimiento del rubio la asusto. Aparco el auto, y aún no veía la casa de sus abuelos ¿Por qué demonios se detuvo antes de tiempo? Entonces el siguiente comentario le cayó como un balde de agua fría. Trago con fuerza cuando abandono el auto y noto el caballo. No supo si caminar o ir en caballo era peor. Pero ninguna de las dos era algo que quisiera intentar. ─Espera. ─soltó una risita nerviosa. ─No estas esperando que yo me monte en ese animal ¿verdad? Yo… yo no puedo ¿No puedes simplemente entrar con el auto?─balbuceo con nerviosismo detonando en cada palabra. La tomo de su mano y la obligo a tocar el animal, ella puso resistencia. La última vez que había llorado hacia menos de 5 meses cuando el recuerdo de sus padres le alcanzo. Pero ahora quería hacerlo de nuevo.

El siguiente movimiento del ojiazul la tomo con la guardia abajo, de alguna forma no le basto con acercarla al caballo, sino que también la levanto para que ella quedara sobre el lomo del caballo. ─ Te matare, juro que te matare Liam. No sé como pero lo hare. ─vocifero aterrada, una vez que el rubio estuvo arriba, de mala gana aferro sus brazos alrededor de cintura, y él caballo se puso en marcha. Ella por su parte cerró los ojos y rezo en voz bajo por no caer. Sería la última vez que visitara a los abuelos. Estaba estipulado.

Cuando finalmente el caballo se detuvo abrió los ojos para comprobar que habían llegado a su destino, su abuelo y otro hombre la ayudaron a bajar y casi, casi termina de forma dramática en el suelo por no ser que el abuelo la sostuvo. Genial. La enorme sonrisa que cargaba el señor no fue más que un golpe para la rubia quien rodo los ojos y entro a la casa. En el camino a la casa se topó con su abuela que sostenía dos vasos de limonada. ─Megan mira lo grande que estas aho… ¿sucede algo? ─un infantil puchero se extendió por su boca y su abuela no dudo en dejar los vasos encima de la mesa para abrazarla y darle un poco de amor maternal. ─Ese rubio me hizo subir a un caballo. ─ no dudo en resguardarse en los brazos de la única persona de esa casa que podía protegerla incluso de su abuelo. ─ahora mismo hablare con tu abuelo, porque no te lavas las manos y luego tomamos la comida, debes estar hambrienta, solo mira lo delgada que estas.
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por Hothouseflower el Vie Dic 16, 2016 12:54 am


Con una sonrisa curvada la contemplo en silencio, estudio cada mínimo rasgo y expresión de su rostro cuando le escucho decir aquello ¿estaba todo bien? Tal vez ese día en particular sufría de lagunas mentales. Estaba seguro que la rubia no era una chica del tipo que fumaba, iba fiestas y ese tipo. Más de uno de sus amigos habían hablan respecto a ella y la forma en que siempre rechazaba cualquier mínimo de roce con el sexo contrario. Con el tiempo se había ganado la etiqueta de ser del grupo de chicas buenas, las que deben sacar notas altas, su círculo social era impresionante y su futuro era de oro. Era el tipo de chica que sin duda jamás se metería con alguien como Chris, todos lo sabía. Entonces, las dudas se alojaron en la mente del moreno. El repentino cambio de vida que estaba dando la rubia no estaba pasando desapercibido por él, y no lo sería para el resto. ─Mmm ─deslizo su lengua inconscientemente sobre su labio inferior cuando el humo lo golpeo de una forma adictiva, entreabrió ligeramente los labios para inhalar un poco del humo para tener una ligera probada del cigarro.─ ¿Dónde aprendiste eso? tuviste que asistir a un par de clases de como volverte una chica rebelde. ─deslizo su mirada por cada rincón de la anomia de la rubia, comprando que existían cambios. La ropa que usaba era más ceñida a su cuerpo. Diablos, en donde se encontraba cuando pasó semejante cambio, y porque hasta ahora se había dado cuenta de ello.

El juego mental no funciona de esa forma Jelena. ─inhalado con fuerza del cigarro antes de echar su cabeza hacia atrás y soltar el humo por su boca, de forma persistente. No paso mucho cuando finalmente la puerta se abrió dejando que el grupo de personas dentro comenzaran a salir con prisa. Como el mismísimo diablo los siguiera, Chris no evito reírse de la situación y finalmente tiro el productor al suelo cuando su apellido salió a relucir por el profesor, de mala gana se acercó para saber de qué se trataba. Nada bueno. De eso estaba seguro.─ Oh vamos. Siempre es un placer contar con mi presencia. Profesor. ─dijo, mientras se encogía de hombros con tanta naturalidad como si aquel gesto formara parte de su persona. ─ ¿No era más fácil tacharnos de la lista y ya? ─o castigarlos. Pero se recordó una vez más que esa no era la secundaria donde los problemas por falta de asistencia o mal comportamiento se solucionaban con una ida al salón de castigo. Chris no presto mucha atención a lo que decía el hombre, y poco le importo para cuando termino, él estaba dispuesto a continuar con su camino cuando la rubia lo miro de aquella forma.

Embozó una sonrisa divertida y negó con la cabeza ¿ella reamente creía que harían el trabajo juntos? Chris no era tan malo en las materias como aparentaba serlo. Salvaba las materias porque en la gran mayoría pasaba los exámenes con notas muy altas, pero jamás hablaba de ello, con nadie menos con sus amigos, quienes sospechaban que pagaba para no reprobar. ─Bueno. ─murmuró no muy seguro que responder. Sus cejas se elevaron cuando de alguna forma ella respondió una pregunta que no le hizo pero quiso. La vio retirarse, sin darle tiempo de responder, así que el moreno se dispuso a caminar para alcanzarla y logro arrebatarle el móvil de su mano. Anoto su número y se lo entro con una sonrisa. ─Manda un mensaje con la dirección de tu departamento. Por cierto exageraste mucho con tú la línea de tus ojos. ─le guiño un ojo antes de girar sobre sus talones y caminar sin prisa hacia algún punto del campus que llamara su atención.
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Re: stay away from things that aren't yours.

Mensaje por uchiha el Vie Dic 16, 2016 1:30 am


Sonrió enmarcando una ceja en lo alto de su frente. — No he dicho que tengan algo de malo. — Respondió demostrando clara diversión en su tonalidad de voz. Su curiosidad por ella y su forma de pensar iba en aumento, pero esa desbordo en el instante que le escucho hablar de tal manera. Un pensamiento muy materialista de su parte, pero todo pensamiento puede cambiar.  — ¿Quién te ha engañado? — Preguntó con una sonrisa dibujada en sus labios. No conocía a muchas chicas de cuidad, y era por comentarios así que disfrutaba del vivir en el campo. Lo material pasaba a segunda plana y lo único importante es la libertad. — A las mujeres se les conquista con palabras, no objetos… eso solo lo hacen aquellos que no tienen actitud para tratar a una mujer. — Encogió los hombros, restando importancia a sus palabras dichas. El rubio no era de aquellos que vivía coqueteando con mujeres desde que se separo de su antigua novia, nadie llamaba lo suficiente su atención como para que perdiera la cabeza, y es que él sabía que en el instante que conociera a la mujer correcta, su vida giraría entorno a ella. Megan, por el contrario, causaba mucha intriga en él. Demasiada para su gusto. Quería saber si más allá de aquellos comentarios, existía una persona capaz de dejarse llevar por lo salvaje de la naturaleza.

Sus palabras sacaron en él una gran carcajada. Era muy cierto lo que decía, Marcus solía despedir a todo aquel que se metiera demasiado en el trabajo, y también a aquellos que no lo hacían para nada. — Tu abuelo ha intentado despedirme muchas veces. — Lo cual era cierto, Marcus no necesitaba a alguien que lamiera el camino por el que pasaba, necesitaba a alguien que se enfrentara a él día a día. Por ese motivo se llevaban bien, eran muy iguales y al mismo tiempo completamente diferentes. — Para su desgracia, yo no soy fácil de espantar.  — Le guiño un ojo. — Y con respecto a lo de montar, yo que tu empiezo a practicar. — No dijo más al respecto, sabiendo que con el paso de los minutos entendería a lo que se refería. Algo que la gente de campo detestaba era el crujir de los vehículos cuando arrancaban, avanzaban o funcionaban.

No estuvo tan mal. — Llevo su mano hasta el cabello de la rubia, despeinándolo en cuanto ya no se encontraban montando al caballo. Disfrutaría de su presencia en el lugar, más suponía que no duraría demasiado. Las chicas de cuidad jamás se quedaban. Vio como ella partió luego de ver a su abuelo, a lo que nadie comentó nada. El rubio simplemente la observo, deslizó su mirada por su figura. Parecía una modelo al caminar, flotando por el suelo. — ¿Cómo se portó? — Preguntó Marcus mientras se aproximaba a mi presencia acariciando el lomo del caballo que ahora descansaba de haber tenido el peso de tantas maletas de sus lados. — ¿Cómo crees? — Marcus soltó una carcajada de los labios ante su respuesta. — Quiero que le muestres el lugar… quizás podría ayudarte un poco con el mantenimiento de los caballos. — Las órdenes referentes a su nieta comenzaban a molestarle, no le pagaban para andar de niñera. Más no se iba a negar, la oportunidad de conversar un poco más con ella le llamaba la atención. Asintió apoyando su mano sobre el hombro de Marcus y aproximándose a su oído. — Conozco tus intenciones. — Susurró. — No puedes obligarla a que le guste este lugar. —  Pudo esperar a que le respondiera, más no lo hizo, simplemente caminó alejándose de él, llevando consigo a Lito y así poderlo acomodar en su lugar del establo. Al pasar, se encontró con aquel caballo herido de la noche anterior y nuevamente el peso y la preocupación le invadieron. ¿Cómo avisaría que debían dormir a uno de los caballos? Maldijo para sus adentros.

“Veterinario, dormir uno de los caballos. LH” Envió el mensaje al encargado de tratar con las afiliaciones, esperando que el veterinario llegase pronto. Debía deshacerse de las evidencias de sus errores de manera rápida. Se apoyo sobre el borde y miró al caballo dormir. Esa mañana le había dado algunas pastillas para que durmiese, lo que menos quería era que se escucharan sus quejidos de dolor por todo el lugar. — Corriste como un héroe. — Le alentó adentrándose al lugar y acariciando su cabeza por un par de minutos. El rubio solía hablarle a los caballos, disfrutaba bastante del hacerlo. Le hacía sentir que no solamente los trataba como un animal, sino como personas. Después de todo, pasaba todo el tiempo con ellos y no podía simplemente tratarlos como cualquier cosa. Por momentos se decía a si mismo que quizás era tiempo de abandonar las carreras, más se le hacía imposible el hacerlo. Se puso de pie para abandonar el establo, pero entonces escucho unos pasos en su cercanía. Se alertó, pero rápidamente consiguió pretender que nada sucedía, se había vuelto muy bueno con las mentiras. — ¿Quién… ¿Megan? — Preguntó al verla. ¿Se habría perdido?
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