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Flashing those eyes like highway signs. ♥

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Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Vie Dic 16, 2016 1:54 pm

They didn’t agree on much. In fact, they didn’t agree on anything. They fought all the
 time and challenged each other everyday. But despite their differences, they had one
important thing in common. They were crazy about each other. 



And darling, it was good never looking down. 
Right there where we stood was holy ground.
Touching him was like realizing all you ever wanted was right there in front of you
Memorizing him was as easy as knowing all the words to your old favorite song




-Why do I get this feeling you're about to mess up my entire life? 
 -A little mess never hurt anybody.




El dúo maravilla
GEMS+NAT
 ♥
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Sáb Dic 17, 2016 7:23 pm



«No desaparezcas. Te mataré si vuelve a ocurrir este año» Como quién escucha llover. La había advertido al salir de casa para que estuviera atenta, pero como de costumbre, a Jo se la había tragado la tierra. O más bien la arena. Ahí estábamos una año más. En aquella residencia en la bahía, disfrutando de las últimas horas del año. Celebrar fin de año en casa de Aaron se había convertido en una tradición. Y que mi mejor amiga desapareciera, lamentablemente, también. Quería estrangularla. Odiaba pasarme el rato buscándola entre la multitud, sonriéndole a toda aquella gente que se mostraba excesivamente efusiva por saludarme y hablar conmigo. Con la castaña era mucho más fácil sobrellevar esa incomodidad. Sí, éramos un grupo de amigos y conocidos grande, pero siempre aparecía gente nueva que por alguna extraña razón me conocían. Sí, imagino que ser hija del magnate inmobiliario más importante del Estado explicaba ese interés, pero tampoco es que yo me prestara a amistades de ese tipo. Sabía bien que eran los escaladores sociales y no me apetecía gastar mi tiempo con ellos. Pero necesitaba encontrar a Josephine. Sería imposible caminar para encontrarla, ¿quién sabe dónde se había metido? La mansión estaba llena de gente y era probable que cuando yo estuviera en el ala oeste, ella estuviera en la este. No nos encontraríamos así.

Me dirigí hacia la playa privada. La gente había encendido una fogata enorme, la música sonaba a todo volumen y la luna y cientos de luces en farolillos iluminaban el camino. Sonreí a modo de sonrisa. La gente ya había empezado a beber y algunos ya se tambaleaban. Yo, por supuesto, solo había bebido un vaso. Odiaba las borracheras y todo lo que ello conllevaba. Las mujeres vestían ligeras de ropa, prendas que yo no me pondría por ser demasiado sugerentes. No me gustaban los escotes, llamaban demasiado la atención. Y a mí solo me faltaba darle un motivo más para que hablaran de mí. Nótese la ironía.
Suspiré al comprobar que no tenía cobertura en el teléfono. Seguí caminando, alejándome de todo aquel bullicio, y poco a poco el ruido fue convirtiéndose en un rumor aplacado por el sonido de las olas. Mucho mejor. Intenté llamar a Josephine, avisarla de que, alrededor de una hora, accionarían los fuegos artificiales para dar la bienvenida al año nuevo y quería pasarlo con ella y con Richard. Obviamente no contaba con el grotesco de Aaron porque siempre estaba ocupado con el resto. Pero al final de todo, era él quien prestaba el lugar para hacer la fiesta. No todo era tan malo viniendo de él. Escribí rápidamente un mensaje para ella, tarde o temprano lo vería. Y esperaba que fuera pronto.

«En la fogata a las 23.55. No tardes, E.»

Humedecí los labios mientras miraba la luna asomarse tímidamente entre las nubes. Me gustaba la tranquilidad, el olor del mar y la brisa que me alborotaba el cabello y me salpicaba gotas saladas en la piel. ¿Y si metía los pies en la orilla? Podía quedarme allí hasta que Jo contestara. Cerré los ojos unos instantes, disfrutando de la soledad que había encontrado. Pero no era tan fácil, al menos no si él existía en mi vida.

Proferí un grito agudo cuando sentí unas manos en mis caderas, atrayéndome a otro cuerpo. Mi piel se estremeció, así como mis ojos se abrieron de golpe, asustada. En tan solo una milésima, me resistí para zafarme del agarre, pero al reconocer la risa ronca del sujeto, emití un gruñido de frustración. Aaron. Seguía rodeándome y por eso tuve que girar la cara sobre mi hombro para verle.- ¿Por qué eres tan idiota? –Exclamé con un tono irritado inusualmente en mí, llevando una de mis manos a mi frente. Boté el aire de mis pulmones y volví a revolverme un poco.- Casi me da un infarto. No puedes ir haciendo eso por la vida, cualquiera puede creer que quieres lastimarle –Le sermonee, sintiendo que enrojecía al sentir que posaba sus manos sobre mi vientre y reposaba su barbilla en mi hombro.- Aaron... –Maldije, colocando mis manos delicadamente sobre las suyas, para apartarlas de mi cuerpo.- ¿Qué haces aquí? ¿Tanto te aburres que me sigues? –Pregunté, una vez logré zafarme. Mis cejas estaban arqueadas, mis brazos contra mi pecho, a una distancia más que prudente del castaño. Sí, si Jo estuviera aquí tal vez se reiría de mí; no sabía enojarme o al menos exteriorizarlo, tenía demasiada dulzura, según ella. Pero en aquel instante sí estaba realmente nerviosa. Y no podía ser de otra forma. Como de costumbre, el causante de mis sensaciones más contradictorias; la persona que conseguía que dijera una palabra más alta que otra. Aaron Taylor-Johnson.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Sáb Dic 17, 2016 8:16 pm



¿Lo mejor de la fiesta? El alcohol. El cabrón de Aaron sabía lo que era bueno. Y yo, como amigo del alma, tenía más derecho que nadie a beberme todo el licor que existía en aquella casa. Apuré el whiskey de mi copa y reí al escuchar a Max hablar de su chica, Anaïs. Créeme, es lo mejor que me ha pasado. Deberías plantearte seriamente conocer a una chica decente y dejar a esas pibitas de una vez. Negué con la cabeza, sin borrar la sonrisa divertida que adornaba mis labios.- Créeme –inicié, imitándolo- si yo encontrara una chica como Anaïs pensaría igual que tú. Pero las mujeres que se me acercan no buscan una relación. –Me encogí de hombros. Me cortaría un dedo si eso no fuera cierto. Reconocía que yo no mostraba interés en enamorarme; o simplemente en conocer más detenidamente a alguna de ellas, pero es que ellas tampoco. Max siguió poniéndome excusas e intentándome convencer. Como si fuera tan fácil.- Te admiro Max; eres un futuro médico con proyección y tienes una chica increíble que te quiere. Pero no te envidio. Creo que esas cosas del amor no son lo mío.

Me levanté de la hamaca, dirigiéndome a la nevera dónde estaban las bebidas. Esbocé una sonrisa como respuesta a la que Lais me regalaba. Bonita y con un cuerpo de escándalo, pero nada en especial. Vaya, ¿acababa de pensar en eso? Definitivamente hablar con Irons no era sano para mi salud mental. Pareja, ps. Yo. Llené hasta la mitad del vaso e intenté centrar mi atención en la morena, que pretendía mantener una conversación conmigo. Sin embargo, de soslayo, vislumbré una cabellera larga, castaña clara, y un trasero que podría reconocer incluso estando ciego. Josephine. Observé con atención la forma en que el vestido se ajustaba a sus curvas y me obligué a beber un sorbo de whiskey, al sentir como la boca se me secaba. Era incapaz de prestarle atención a Lais, pues mi mirada seguía el recorrido de Jo, expectante. La conocía desde que éramos unos mocosos en secundaria por Elsa, mi vecina de toda la vida. Pero a pesar de ella siempre había llamado mi atención. Era tan sumamente guapa… Y tenía ese carácter tan polvorín que a veces me preguntaba como un ángel (literal) como Elsa y un torbellino como Josephine podían sintonizar tan bien. Luego las veías juntas por dos minutos y entendías que nacieron para acompañarse.

Qué cojo… Mi ceño se frunció como acto reflejo y mis labios se torcieron en una mueca cuando la vi acompañar a Kit hacía la fogata, dónde la música sonaba más fuerte. ¿Es que acaso no sabía cómo era Harington? El muy gorila se metía con todas las mujeres que existían, sin importarle nada más que si tenían el orificio pertinente. No entendía qué puto motivo la llevaba a ir con él, pero no me importaba una mierda. Si quería que toda la universidad supiera de qué color llevaba la ropa interior o si prefería por delante o por detrás, era su problema.

¿Pero dónde coño estaba Elsa cuando se la necesitaba?

Efectivamente, no le era tan indiferente como Richard quería pensar. Había pensado en lo bien que debía verse Josephine debajo –o encima- de su cuerpo cientos de veces. Ella era una diosa de carne y hueso, de risa contagiosa pero de lágrima fácil. Richard sabía más de ella que de cualquiera, como cuál era su helado preferido cuando estaba en sus días o cuando quería pasarse la noche viendo los capítulos de sus series preferidas. Chocolate, frambuesa y The O.C, respectivamente. Lo tenía siempre pendiente de ella, aunque por supuesto ella era inconsciente de todo eso. Era una especie de guerra lo que regía su extraña relación. No era amistad, como tenía con Elsa. Pero tampoco era insoportable. Ambos sabían que existía esa carga sexual que los obligaba a coquetear sin que, aparentemente, lo pareciera. Y Richard no podía permitir que Josephine coqueteara con otros frente a él. No si podía evitarlo.

Acabé todo el contenido del vaso, lamiendo después las gotas que se quedaron atrapadas en mis labios.- Perdona cielo –Me excusé con Lais, acariciando con ternura su mejilla, pero dejándola con la palabra en la boca. Me apresuré en bajar la escalinata que separaba la mansión de la misma arena, para que no desaparecieran entre la multitud. Los localicé enseguida; imposible no hacerlo con las greñas de Kit. Al parecer, iban bailar. Sí, iban. Porque estando yo en esa fiesta, nadie iba a rozar si quiera a Josephine. Aparté con sutileza a los que se ponían en mi camino y alcé ambas comisuras en una sonrisa burlona.- ¡Qué conmovedor! –Exclamé, llamando la atención de aquellos dos, sin poder desviar la mirada de las manos de ese gilipollas que se acomodaban en su espalda baja (demasiado baja para mi gusto).-  Una vez comentaste que querías ser veterinaria. Pero no me habías explicado tu afición por la entomología –Comenté, con sorna, a sabiendas que él no entendería a que me refería porque era bobo y punto.- Buenas noches, Jo, te ves preciosa hoy. Kit... ¿Cómo que estás en una fiesta con universitarios? ¿ya te sacaste el graduado escolar? –Añadí con total seriedad, sacando un cigarrillo de la cajetilla.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Dom Dic 18, 2016 5:13 pm


Reí ante el comentario apenas elaborado de Emilia, quien parecía más interesada en mantenerse en pie al menos hasta media noche que en demostrar a todo el mundo que no estaba tan ebria como aparentaba. Una de sus resoluciones de año nuevo debería de ser alejarse a una distancia más considerable de las margaritas, pero no había punto en decírselo si no lo iba a recordar cuando el reloj marcara las doce. Las fiestas de Aaron se caracterizaban por tener todo lo que una fiesta por lo alto requería, y le daba el crédito requerido; eran las mejores. —¿Qué dices pequeña, vamos a bailar? —Las manos de Kit sobre mi cintura apretaron ligeramente mientras sus labios rozaron mi cuello, aprovechando que se había inclinado para susurrar la proposición buscando que el contacto fuera más íntimo, se podía decir con certeza que el hombre de ojos oscuros había ganado mi total cuidado. Kit era tan atractivo como era despreocupado y no me molesté en murmurar una apreciativa siquiera; bastándome con dedicarle una sonrisa antes de tomar una de sus manos entre las mías y dirigirnos a la zona de la fogata. ¿Estás emocionado por el año que entra? —Pregunté con interés, mientras sentía cómo sus manos se posicionaban en mi espalda baja, transmitiendo calor a través del vestido blanco que llevaba puesto. Recordé cómo los ojos de Elsa habían rodado con diversión cuando le había mostrado mi atuendo para la noche, mi mejor amiga había aprendido a lidiar conmigo de una forma casi profesional y la amaba por eso. Ya encontraría más tarde a la rubia, por ahora estaba concentrada en divertirme.
No di crédito a mis oídos cuando escuché la voz de Richard por primera vez, sin embargo no pude evitar permitir que la indignación ocupara un lugar en mi pecho al oír al hombre de ojos azules dirigirse a nosotros nuevamente, provocando que diera un paso hacía atrás, cómo si necesitara establecer cierta distancia de Kit sólo porque ahora nos encontrábamos acompañados. —Claro que sí. Aunque no necesitaría del título para saber mantenerme lejos de cosas que no me incumben, Richard. Supongo que te perdiste esa clase. —Mordí mi labio inferior al escuchar las palabras de mi acompañante al recién llegado, en quién mantenía mi mirada fija. Kit bufó con un notorio deje de fastidio para después inclinarse sobre mi, probablemente segundos posteriores al momento en que descubrió que la posibilidad de continuar conmigo a solas se había ido volando. —Nos vemos después bonita. No causaré un escándalo, pero si te desocupas antes de que sean las doce no dudes en buscarme. —Depositó un beso en la comisura de mis labios, antes de alejarse en dirección a la casa, tomándose sólo un momento para dedicar una mirada de profundo odio a Richard, quien seguramente encontraba la escena más que gratificante.
Me crucé de brazos con completa seriedad, avanzando en dirección a mi más reciente acompañante. —¿Quieres decirme que demonios acaba de suceder? Por un momento pensé que estaba a punto de disfrutar una canción y segundos después estabas ahuyentando a mi compañero de baile. —Era propio de él buscar que las cosas salieran a su modo, pero no había tenido el menor derecho a intervenir. Sabía que sólo buscaba protegerme, aún cuando hace mucho había dejado de necesitar protección alguna. —La media noche se acerca y tenía planes más que interesantes. No te involucraban viniendo en tu rol de hermano sobreprotector. A lo mejor me de por espantar a la próxima chica que busques llevar a la cama, sólo para estar a mano. Podría armar todo un escándalo. —Sonreí con diversión, dispuesta a dejar que el mal rato pasara y disfrutar un poco de su compañía. Mi amenaza no era una mala idea en absoluto. Estaba acostumbrada a verlo dejar los eventos acompañado de cualquier mujer que llamara su atención y estaba harta de aquello, no es que estuviera dispuesta a admitirlo, ni mucho menos. —Entonces, ya que has alejado a Kit sin mi autorización; me tienes toda para ti. Cuéntame, ¿A quién piensas besar a media noche? Sabes lo que dicen, como pasas año nuevo es como pasarás el resto del año. —Aseguré con ligera coquetería buscando sacarle algo de información, acercándome a él para que me pudiera escuchar perfectamente pese a la música que acondicionaba el lugar. 
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Dom Dic 18, 2016 5:41 pm


La vista que tenía había mejorado de una forma considerable cuando Elsa Hosk apareció en mi rango visual, completamente sugerente sin percatarse siquiera de la manera en que conseguía hacer que la mirada de toda la población masculina del lugar la siguiera con ansiedad. Seguramente esperaba a alguien, pensé mientras dejaba que el alcohol bajara por mi garganta formando la sensación con la que tan familiarizado estaba, después de todo se trataba de mi propia fiesta. El fin de año siempre aparentó ser algo lo suficientemente grande en mi mente cómo para ser un buen motivo para celebrar. Asentí pretendiendo escuchar lo que Daniel tenía por decir sin separar mi mirada de la rubia a la que conocía con tanto detalle, era imposible no hacerlo después de tanto tiempo. Inhumanamente bella, lograba despertar la curiosidad de todo el mundo que de alguna manera se esforzaban en conseguir un lugar en su mente. Una reacción ridícula, y sin embargo lo decía porque sabía que ella era mucho mejor que eso. Lo había dejado claro de un modo implícito y excepcional. —Feliz año nuevo, te dejo hombre. Disfruta de lo que puedas por lo que queda de año, no eres ni la mitad de entretenido cuando empiezas a estudiar y te alejas del alcohol. —Le dije a mi amigo levantando mi vaso ligeramente a manera de brindis para después alejarme, dejando el vaso ya vacío en una de las mesas que estaban posicionadas por todo el lugar; tenía la mirada fija en mi próximo objetivo. Un poco de diversión no podía hacer daño, aún cuándo se centrara en molestar un tanto a la diosa de los ojos claros.

Logré acercarme en silencio por atrás de su cuerpo para resultar imperceptible, rodeándola con mis brazos con una facilidad deliciosa. No era un contacto al que podía acudir muy a menudo así que aprovecharlo no me producía la menor culpa. Una risa ronca de mi parte prosiguió a su exclamación de sorpresa. —¿Es así cómo tratas a un viejo amigo? Tenía la impresión de que valorabas más a las personas Elsa. No soy un idiota—Cuestioné sobre el lóbulo de su oreja, dejando que mis labios la rozaran al hablar. Sin dejar de prestar especial cuidado por ningún momento al movimiento de sus manos, situándose sobre las mías en su vientre buscando cortar el roce. —Si fuera un idiota estaría con el resto en la fiesta, dejando que te quedaras sola por aquí. Viéndote así de hermosa sería todo un desperdicio. —Aseguré, permitiendo que se alejara a una distancia prudente al ver la atención que había dedicado a lograr aquello. Mi mirada quemaba sobre la suya, admirando el azul de sus ojos antes de proseguir a recorrerla centímetro por centímetro, sería una falta de respeto no hacerlo. O al menos una falta de cordura. Y me consideraba un hombre bastante sensato, teniendo en cuenta acciones de las que también me arrepentía. Esta al menos no era una de ellas. Puedes estar segura de que no te estoy siguiendo, por si necesitas que te lo recuerde, ésta es mi casa. —Recordé con facilidad, dibujando una sonrisa retadora en mis labios, dispuesto a ganar cualquier tipo de argumento que pasara por su mente; algo de lo que disfrutaba de Elsa es que la chica era un reto en sí misma.

Mi mirada giro por unos momentos para asegurarme de que no hubiera nadie particularmente a nuestro al rededor, todo el mundo parecía centrarse en sus propios asuntos para mi deleite. —¿Te ha abandonado Josephine? Creo que ante estas estancias ya es hora de que le pongas un buscador a tu amiga. Aunque no me quejo de encontrarte sola, es algo difícil de conseguir. —Aquella era una verdad irrefutable, desde que había conocido a Elsa había estado involucrada a cada momento en todo tipo de actividad, dando por sentado que el tiempo libre no tenía significado alguno en su vocabulario. —¿Has tomado ya algo? Una fiesta no sería una sin nada de alcohol. Quizá pueda enseñarte algún juego que consiga que tomes shots. —Aquella imagen de alguna manera no conseguía calarse en mi mente, por más curioso que pudiera encontrarme. Me acerqué a la rubia permitiendo que mis manos rodearan la estrecha cintura que conseguía que mis manos ardieran ante el deseo de tocarla, era un deseo primario, parecía estar ahí desde el inicio de los tiempos esperando a ser oído. No carecía del conocimiento para saber que cualquiera pagaría por rozar a la rubia, sin embargo aquí estaba y no planeaba echarlo a perder. Tentar mi suerte conseguía plantar una sonrisa en mi rostro. Si supiera todo lo que me gustaría hacerle no se sonrojaría ante un toque en su cintura. Pensé con una crudeza absoluta, no obstante, honesta. —Podemos divertirnos si estás dispuesta, Elsa. A lo mejor te sorprenderían las posibilidades. —Ofrecí con ansiedad, dejando la propuesta sobre la mesa. 
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Lun Dic 19, 2016 7:22 am



Demasiado contacto físico. La cabeza comenzaba a darme vueltas, el corazón se precipitaba con vehemencia contra mi pecho y el calor del sonroja se propagaba progresivamente por cada rincón de mi cuerpo. Jesús, no estaba acostumbrada a permitir semejante intromisión a nadie, mucho menos a Aaron. Se podía decir que no estaba cómoda del todo ante su presencia; tenía ese carácter desenfadado y esa habitual desfachatez que en ciertos momentos me abrumaba y en otros me fascinaba. Era un alma libre, salvaje y llena de vida. Una vida apasionada, regida por el placer y la diversión, pero ni un ápice de responsabilidad en ella. De modo que el moreno se proyectaba ante mí como si de un exótico animal se tratara, solo que ya nos conocíamos de años y no era para nada un descubrimiento para mí. Pero cuando ese pensamiento me invadía, ahí estaba Aaron para sorprenderme con algo nuevo. Si el color de mi rostro no fuera suficiente para evidenciar ese doble efecto del que os hablaba, la forma en que sentí flaquear mis piernas lo corroboró. Era puro fuego, sus ojos brasas chispeantes podían enardecer a cualquier valiente capaz de enfrentarse a ellos. Y yo no me consideraba como tal, pero resistirse a una mirada tan magnética resultaba imposible de conseguir. Negué vigorosamente con la cabeza, apretando los brazos cruzados contra mi abdomen.- Deja de decir esas cosas, Aaron. Ya sabes que me pone nerviosa. –Espeté un tanto irritada. Y era totalmente cierto. Me espantaba que los demás quisieran halagarme o mirarme durante lo que yo consideraba demasiado tiempo. Y el moreno era más que consciente de mi retraimiento.

No pude evitar, sin embargo, devolverle la atención. Aaron era atractivo. Demasiado atractivo como para describirlo con una palabra tan burda como esa. No solo tenía ese físico arrollador, masculino y condenadamente erótico, sino que su forma de ser atrevida e impetuosa solo reforzaba tal imagen. Por no hablar de lo extremadamente sexy que se veía ataviado con aquella camisa. Dios mío, juro que se podía intuir su musculado torso bajo la fina tela. Desvié rápidamente la mirada, evitando continuar con tal tortura psicológica. Me encogí de hombros, evitaba siempre toda confrontación con cualquiera, pero eso no implicaba que me callara.- Claro que es tu casa, pero dudo que te hayas alejado de la multitud como yo y nos hayamos encontrado aquí por casualidad. –Apreté los labios, haciendo una pausa y ladee la cabeza ligeramente.- Supongo que, para no perder la vieja costumbre, te apetece molestarme, ¿no es así? –Inquirí, sin poder evitar una dulce sonrisa en mis labios.

Proferí un bufido, asintiendo.- Ya sabes que se pierde continuamente. Si no voy pegada a ella, ves a saber dónde se mete. No siempre soporto hallarme en el meollo, me agobio… Pero Jo disfruta. Así que en realidad está bien que nos separemos en esas circunstancias –Me expliqué, articulando con la mano derecha. Sinceramente, creo que se me notaba el nerviosismo que se acumulaba en mí. Alejada e inmóvil, como una presa antes del asedio. Era una actitud que no lograba frenar cuando estaba a solas con Aaron. No era que pasáramos juntos demasiado tiempo, mucho menos solos, pero se me hacía difícil manejar la situación. Y yo siempre quería controlarlo todo. Entorné los ojos.- Puedes beberte a mi salud los tragos que me corresponden. Mañana tengo cientos de cosas que hacer y no puedo permitirme el lujo de amanecer tarde y con dolor de cabeza. –Me excusé, acomodando un mechón de cabello detrás de la oreja.

Antes de que pudiera añadir algo más, Aaron acortó distancias y de nuevo me tomó entre sus brazos, como si nada anterior hubiera sucedido.- ¿Q…Qué? –Balbucee, con los ojos confusos y el corazón volviendo a resonar en mi caja torácica. Debía apartarme. Definitivamente, debía poner freno a tanto toqueteo y contacto. Pero mis manos no parecían seguir las órdenes de mi cabeza. Se posaron contra su pecho, con ambas manos extendidas, con la intención de empujarle. Sin embargo, se mantuvieron quietas, paralizadas por mis confusas sensaciones. «Podemos divertirnos si estás dispuesta, Elsa.». Sus palabras resonaban en mi nubosa cabeza, mis pestañas se batían rápidamente y mis labios se entreabrieron.- ¿Qué estás diciendo, Aaron? –Musité, con un hilo de voz, presa por su oscurecida y delirante mirada. Estaba captando su varonil aroma, tan sutil como perdurable en mis fosas nasales. ¡Se me estaba secando la jodida boca! Sacudí la cabeza, dándole una palmada en el pecho, como si acabara de reaccionar o de entender un proceso complejo.- Ya entiendo. Has bebido demasiado. Siempre te ocurre –Comenté, soltando una pequeña risa de autoconvencimiento.- Creo que deberíamos volver con el resto. Te acompañaré con Elisabeth y… -Pero cuando el afianzó su agarre en mi cintura, apegándome a ese duro cuerpo, se entrecortó mi respiración, obligándome a tragar saliva pesadamente. «Podemos divertirnos si estás dispuesta, Elsa.» De nuevo sus cargadas palabras, lentas y roncas, causaron estragos en mi frágil mente.- ¿A qué pretendes jugar, Johnson? -Espeté de golpe. Efectivamente, no logré disimular lo frenético de mi situación mental. ¿Estaba intentando jugar con mis emociones? ¿Probar algo? El miedo al ridículo comenzaba a hacer mella en mí.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Lun Dic 19, 2016 9:56 am



Si hubiera golpeado a todos aquellos idiotas que intentaban montárselo con Josephine –y a los que lo habían logrado-, ahora mismo tendría tantos antecedentes delictivos que probablemente me condenarían a la pena capital. Sin embargo, nunca había necesitado recurrir a tal punto. Podía decirse que el respeto que me tenían les impedía enzarzarse en una pelea cuerpo a cuerpo conmigo. Además de que tampoco pretendía ser tan obvio ante los ojos de la castaña clara. Al final, ella y yo jamás habíamos pasado del coqueteo (lamentablemente), por lo que no podía obligarla a mantener las bragas en su sitio. Pero aquellas veces en que tenía la oportunidad de arruinarle una conquista, no dudaba en hacerlo. Y eso precisamente lo que hacía con Kit. La sonrisa mordaz que se dibujó en mis labios salpicaba más veneno que cualquier serpiente.- Tranquilo Kit, conmigo no tienes porque esforzarte tanto. A fin de cuentas ya nos conocemos. –Arquee una de mis cejas, atento a todos y cada uno de los movimientos de ese orangután con respecto a Jo.- Saluda a tu hermana de mi parte, Harington. Se alegrará de volver a saber de mí –Añadí, cuando éste comenzó a marcharse. Era bien sabido que su hermana, Sophie, no había tenido reparos en desflorarse con un servidor. Ya ven que soy un alma caritativa como las que ya no quedan.

Mantuve con cierta burla esa sonrisa de superioridad moral incluso cuando Josephine decidió centrar toda su atención en mí. Algo irresistible, a decir verdad. Y es que cuando adoptaba ese semblante grave se veía incluso más sexy que de costumbre. Me encantaba la forma en que sus carnosos labios se convertían en una mueca y arrugaba el ceño, en un intento de aparentar más molestia que la que su angelical rostro permitía esbozar. Se avecinaba tormenta y no quería ponerme a cubierto.- Si por compañero te refieres a Harington, te he hecho un favor. A parte de no saber bailar, es completamente insoportable. Así que no te quejes tanto, Jo, y agradéceme que sea tan atento contigo. –Dije con autosuficiencia, mientras me encargaba de acortar la escasa distancia que separaba su escultural cuerpo del mío. Lancé una carcajada sonora, con la diversión flotando en cada onda.- Hermano sobreprotector –Repetí su expresión, asintiendo con la cabeza.- No creo que hayamos trazado una línea tan infranqueable como para considerarme un hermano para ti. –Inicié, posando con delicadeza mi mano en su espalda, para atraerla hacia mí. Su tibia piel era suave, sugerente. Podía perder la cabeza con tan solo imaginármela a mi merced, dispuesta a romper toda idea fraternal y substituirla por una carnal. Dudaba que entre hermanos hicieran lo que yo tenía en mente con Josephine –y obviamente, no tenía nada que ver con que fuera hijo único.- Es más, déjame decirte algo... –Susurré, acercándome a su cuello, esa curva tan sensible y codiciada por mí. Permití que mi nariz rozara su delicada piel, a sabiendas que aquello era una tortura para mi cuerpo.- Prefiero tomarme otras libertades contigo que simplemente espantar a nenas que no sabrían que hacer con una mujer como tú –Apunté, dejando que mi dedo índice recorriera su espina dorsal, hacia abajo, todo lo que el vestido permitía acariciar.- ¿Te he dicho que te ves caliente con este vestido? –Ronronee, ahora subiendo mis labios a su oído.- Me gusta cómo te queda, sobre todo por esta zona –Con disimulo, mi dedo siguió bajando por la curva de su trasero, sin ser grosero, simplemente rozándola por encima del vestido.

Si no frenaba esa situación, me vería en la obligación de ser demasiado evidente con mis aspiraciones y deseos respecto a ella. Y tampoco sabía bien si aquel anhelo de poseer su cuerpo respondía solo a que era la única a quien no había logrado meter en mi cama. Todavía. Y si eso implicaría romper la amistad que habíamos forjado durante los últimos años.

Recuperé la cordura, por ahora, y volví a colocar mi mano en su espalda. Concentración, manos quietas. Ladee la cabeza y reí suavemente.- Que divertido sería verte como una gata salvaje espantando a las mininas. Es muy tentador –Casi tanto como tú, pensé. Humedecí los labios. «Me tienes toda para ti» Definitivamente, no sería fácil dejar a un lado mi muy acalorada imaginación si ella hacía comentarios de ese tipo. Es que era jodidamente hermosa. ¿Quién podía mirarla de frente y no contar hasta tres para no abalanzarse sobre sus carnosos y magnéticos labios? A mí cada vez me resultaba más complicado coquetear con ella sin desear realmente que se materializaran esas circunstancias. Miré sin disimulo alguno el valle de sus senos que quedaba expuesto por el escote, cosa que hizo que se me hiciera agua la boca.- Podría pasarme la noche con estas espectaculares vistas. –Antes de que mi malintencionado comentario causara indignación en ella, aclaré:- Pero si aun crees en esas historias infantiles del muérdago, podemos ayudarnos entre nosotros para recibir el año más… preparados que nunca. Ven. –Ordené, tomándola de la mano para apartarla de la fogata, donde los demás no mirarían, demasiado bebidos como para hacerlo. La pegué a mi cuerpo, sintiendo que todos y cada uno de mis músculos se tensaban. Acuné su rostro con ambas manos y humedecí mis labios.- Yo no me iré con ninguna otra, si tu te quedas el resto de la fiesta conmigo. –Y, lejos de atrapar su boca como deseaba en realidad, estampé mis labios contra su frente.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Dic 19, 2016 1:32 pm


Sentía cómo las manos de Richard viajaban por mi cuerpo mientras hablaba, consiguiendo que tuviera que esforzarme más de lo previsto en mantener la compostura. Podría decidir divertirme con él de la misma manera que había planeado hacer con mi anterior acompañante, pedirle en un susurro que me llevara a un lugar más sólo y permitirnos pasar el año nuevo con mis manos recorriendo su torso mientras se posicionaba entre mis piernas. Pero no lo haría. Porque por más tentador que resultara cuando elegía hablar de una manera tan sugerente que resultaba casi sucio, seguía siendo Richard. No Kit, ni cualquier otro estudiante que encontrara, caliente pero fácil de olvidar. Mi amigo, por otro lado, no era un hombre que se pudiera olvidar. Estaba al borde de la intoxicación con la escasa distancia entre nuestros cuerpos y no me arriesgaría a caer por un torbellino de pasiones ahora, cuando definitivamente no estaba en pie sobre un terreno firme. Nuestra dinámica tenía límites específicos, que al parecer uno de los dos estaba intentando redimensionar. Esta bien entonces, no se consideraba un hermano para mí, eso no borraba el hecho de que estaba al tanto de la manera poco fraternal en que trataba a las demás mujeres. Seguramente no se molestaba en aprender mucho más de ellas que sus nombres. Y aquí estaba, jugando con mi cabeza después de haber alejado a metros de distancia al hombre con quien me había encontrado. Él no era el único que sabía jugar. —¿De verdad te gusta? —Cuestioné haciendo un puchero con mis labios mientras mantenía mi mirada centrada en la suya, presionando ligeramente mi cuerpo contra el suyo para incrementar el roce. —Aunque si esto te parece caliente, no tienes idea de lo bien que me veo sin él. —Dibujé una sonrisa juguetona en mis labios después de haberme acercado a los suyos para pronunciar la última expresión; alejándome una vez obtuve mi cometido con completo orgullo.
Hice una mueca ante la apreciativa que había expresado, seguramente con su permiso la posibilidad no era igual de atractiva pero indiferentemente era algo. Alejar a las mujeres de las que se rodeaba me podría dar algo de satisfacción; quería atribuir esto a tratarse únicamente de un juego. Nada más. —¿Qué sucede hoy contigo? Creo que oficialmente te has vuelto loco, Richard. —El tono curioso se había vuelto evidente en mi comentario, era un hombre, sabía que era de esperarse algún comentario coqueto por aquí y por allá pero el castaño había asumido una actitud esta noche que lograba quitarme las palabras de la boca. Dejé que un sonido ahogado escapara de mis labios al recibir el comando seguido por mi mano derecha siendo atrapada, sintiendo en esta parte del calor que despedía. Que después se trasladó a mi cuerpo entero. —¿No le haces tributo a las tradiciones? Cualquiera diría que después de tanto tiempo conociéndome sabrías que tengo un gran punto débil por las historias infantiles. Al parecer no has prestado suficiente atención. —Repasé mis labios con mi lengua al notar cómo se habían secado, copiando el movimiento que lo había visto representar segundos antes. Estaba absolutamente deleitada ante la sensación de su cuerpo contra el mío, preguntándome en que momento le había permitido tomar el control de la situación de manera tan arrolladora. Seguramente tenía que hacer algo para retomarlo. Cerré mis ojos por un segundo al sentir sus labios en mi frente en un gesto que había experimentado con anterioridad en múltiples ocasiones. Su propuesta sonaba lo suficientemente provocativa como para llamar mi atención, el hombre era un incitador de primera. —Suena bien para mí, según tengo entendido eres compañía de primera cuando se trata de... entretenimiento. Podemos divertirnos juntos. —Dejé que una de mis manos vagara por su torso, gustosa de sentir cómo los músculos se mantenían tensionados.
Di un paso hacía atrás haciendo que se impusiera entre nosotros una distancia más decente para después soltar una risa suave al notar como una de las chicas presentes parecía prestarnos demasiada atención, seguramente conocía a Richard en un aspecto íntimo, no me sorprendería. Llevando mis manos a mi cabello para dejar que mis dedos jugaran con este un momento, arreglándolo en caso de que algo estuviera fuera de su lugar. —¿Qué sugieres? Lamento recordarte que no soy la compañía a la que tiendes frecuentar, supongo que has guardado lo mejor para mí. No siempre tenemos el gusto de estar a solas. —Aquello era verdad, con la universidad y nuestros círculos sociales siendo más que extensos.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Dic 19, 2016 2:34 pm


Me impresionaban las habilidades de la candorosa rubia para mantener real nuestros encuentros. Eran muchas las mujeres que esmeraban en mantener una imagen perfecta de sumisión, mordiéndose la lengua en vez de manifestar un descontento. Estaban aquellas mujeres, y luego estaba Elsa que sonreía con naturalidad al asegurar que obraba con el único propósito de fastidiarla, lo que no estaba propiamente lejos de la verdad. Complacerla no sería una molestia pero no parecía particularmente entregada a aquella causa, al menos por ahora. —No deberías insinuar cosas semejantes, básicamente me estás tentando a decirte lo que en realidad me apetece hacerte. —Me permití estudiar su rostro, buscando aquel brillo en sus ojos que la delataba al sentirse incómoda o escandalizada, me fascinaba. La advertencia había sido para no sentirme culpable por lo que me podría llevar a hacer la explosiva mujer. Tenía un gusto por los desmanes, lo reconocía. De no ser así no estaría dando la fiesta en un primer lugar pero sentía una atracción por el exceso, me gustaba tenerlo todo. Ahí es cuando Elsa entraba en la ecuación, constituyendo el prototipo de chica perfecta que tanto buscaban idealizar los libros. Apostaba a que no se dedicaba siquiera a lo que era, simplemente lo conseguía, provocando que cada parte de mi cuerpo reaccionara al verla. ¿Cómo sabría lo que era apetecible si nunca se dejaba llevar? Era un desafío demasiado bueno para ser verdad. Luego estaba la otra posibilidad, que sí se dejara llevar por sus impulsos igual que el resto de nosotros, los mortales. Sonaba más distante de la realidad pero seguía resonando en mi mente. Quería negarlo, si se entregaría a sus instintos sería conmigo, ¿Quién más que yo podría mostrarle lo que se estaba perdiendo? Nadie. —Sí bueno, reconozco que me gusta su facilidad para desaparecerse en medio de la fiesta. De lo contraría tener tu atención sería prácticamente utópico. Aunque reconozco que siempre pareces tener tiempo para mí en tu agenda. —Bromeé dándome una importancia que ella parecía querer negarme con constancia.

No hay manera de que tengas cientos que cosas que hacer mañana, es día festivo. Ni siquiera tú puedes estar tan ocupada. —Aseguré con certeza absoluta, aún cuando en el fondo de mi mente estaba al tanto de que podía ser verdad. No obstante si de hecho tenía planes debería cancelarlos, no tenía sentido venir a una fiesta si no planeaba festejar propiamente. —Puedes permitirte todos los lujos que quieras, Elsa. —Me acerqué con suavidad para evitar que algún improperio saliera de sus labios antes de volver a rodearla, afianzando mis manos en aquel cuerpo de infarto. Era una vista que valía la pena gozar, encontrarla dudosa ante un toque que no estaba procurando terminar aún, para mi gusto. —No he bebido demasiado, de hecho me atrevería a decir que la que parece embriagada eres tú, amor. ¿Algo te está afectando? —Pregunté, permitiendo que mis labios viajaran por su cuello en un roce que me resultaba irresistible, subiendo hasta llegar al lóbulo de su oreja el cuál no dude en tomar entre mis labios con un movimiento rápido, percibiendo cómo se estremecía ligeramente bajo mis manos. Podría durar todo el tiempo del mundo haciendo aquello, recorriéndola con el cuidado que merecía.

Me esforcé para no reír ante sus palabras, seguramente había pretendido sonar mucho más autoritaria de lo que había resultado pero le daba el crédito por haberse llenado del valor necesario para hablar. La conocía, pasaba demasiado tiempo estando en la actitud correcta, en la posición correcta. Y me moría por corromperla. —No juego a nada que no estés dispuesta a jugar. No me gustaría ganar injustamente. ¿Por quién me tomas? —Inquirí con un falso tono de ofensa que ni ella ni yo nos habríamos creído seguramente. Mi reputación me precedía, fuera para mi gusto o para mi desagrado. No era algo de lo que uno se librara fácilmente, mucho menos cuando estaba dándole la razón con frecuencia. —Escuché lo que dijiste de volver con el resto, no creas que te ignoro. Pero ¿Por qué volveríamos? ¿Temes hacer algo que no harías en otra situación? —La diversión que encontraba en la escena era más que clara, mientras permití que una de mis manos se situara en su mejilla, asegurándome de que no eludiera mi mirada por más que deseara hacerlo. Quería disfrutar de ella todo lo que me lo permitiese. —No tienes porqué estar nerviosa. ¿No confías en mí? —Mantuve mi mirada fija en sus ojos, sintiendo como el calor que desprendía mi toque podría llegar a quemarla. No podía evitar el efecto que desencadenaba en mí.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Lun Dic 19, 2016 7:00 pm



Elsa sabía que bajo aquellos grisáceos ojos era imposible no empequeñecerse, o al menos no sentirse un tanto intimidada. Aaron era conocedor del efecto que producía en lo demás; los hombres le envidiaban y las mujeres lo deseaban. Y no escatimaba con ella tampoco. Él seguía con esa idea de que Elsa era una santurrona que se celaba hasta el matrimonio o vete-a-saber-qué. Desde luego era consciente de que la rubia no caería a sus pies como una ansiosa por tenerlo una noche en su habitación. No, Elsa no era así. Sin embargo, tampoco era de piedra, y que su aliento rozando su piel y sus manos tocaran con tal desfachatez su cuerpo podrían llevarla a olvidar sus propios principios. Si guardaba una sola chispa de decoro y de raciocinio en sí misma, sabría mantener a ralla a ese hombre arrollador.
· · ·

Mis dientes atraparon con lentitud un extremo de mi labio inferior, que temblaba ligeramente por la brisa. Eso y porque me había quedado sin habla ante los comentarios de Aaron. Con disimulo dejé que un mechón de mi cabello cayera sobre mi rostro, como si de aquella manera pudiera disimular la confusión que el moreno había producido en mí. Habría querido ignorar su comentario, pero era evidente que había surgido efecto en mí, de modo que no podía solo callar y darle esa satisfacción. Entorné los ojos, negando con la cabeza- No sé a qué te refieres, Aaron. Pero desde luego, viniendo de ti, no puede ser nada bueno. –Contuve un suspiro. A decir verdad, empezaba a dudar de si pretendía flirtear conmigo porque estaba borracho, o si solo quería molestarme de esa forma porque era reacia a coquetear con nadie. Ninguna idea me entusiasmaba. Era una completa negada en los juegos de seducción y el mero hecho de pensar en ellos ya me abrumaba frenéticamente. Me abracé a mi misma, desviando la mirada a mi alrededor por unos instantes, buscando centrar mi mirada en otro lugar, pues sus ojos estaban atravesándome como puñales- No esperaba que dejaras a tus amigos para venir a saludarme, eso es todo. No exageres. –Me defendí. Sí, tenía una vida ajetreada. Entre los estudios de farmacología, los eventos en los que participaba como voluntaria de honor en la asociación de niños estatal y los actos oficiales a los que tenía que acompañar a mis padres ocupaban gran parte de mis días. Pero vivía con Josephine y siempre conseguía sacar tiempo de debajo de las piedras para estar con ella y mis amigos. Cualquiera que quisiera saber de mí, sabía a dónde llamar o a quién preguntar, incluido Aaron.

Mañana se celebra la primera comida del año en el comedor infantil de la ciudad. Les haremos una pequeña fiesta, para algunos será su única comida del día –Susurré.- Pero sobretodo será una oportunidad de que esos niños disfruten y se olviden de sus problemas por un rato. –No pude evitar que una sonrisa sincera y amplia se dibujara en mi rostro, una serenidad que se trasladó también a mis ojos. Se me iluminaba el rostro si hablaba de aquellos chicos que no habían tenido tanta suerte como nosotros. Tomé una bocanada de aire que expulsé profundamente. Aaron nunca se tomaba nada en serio, no aceptaba responsabilidades y apenas sí sabía cuidar de sí mismo –algunas veces lo dudábamos. Sin embargo no dudaba de su nobleza; en el fondo, Aaron Tylor-Johnson era un diamante en bruto que, quizás alguna vez, se dejaba pulir.- Así que no, ni puedo permitirme el lujo de faltar ni quiero. –Sentencié, sabiendo que nada me haría cambiar de idea y que, pasara lo que pasara, asistiría a esa comida.

Aunque hubiera querido decir algo más, la voz se me habría quebrado. Maldije una y otra vez por no haberme distanciado cuando leí sus intenciones, por haber posado mis manos en su torso sin reunir las fuerzas para alejarlo de mi cuerpo. Me maldije por ser tan débil ante él. Y sus siguientes comentarios evidenciaron estas sospechas.- Yo… - Mierda. Ese balbuceo de nuevo tan cobarde. ¿Es que no iba a reaccionar? Como hacerlo… Si su boca se encargaba de estremecer mi piel, enardeciéndola, y sus dientes provocaban un colapso en mi vientre que poco a poco se esparcía por doquier.- Aaron… –Su nombre escapó de mis labios en una especie de jadeo incontenible. Mis ojos se entrecerraron levemente y mis manos se hundieron en su pecho. Se hacía tan difícil pensar con claridad en aquellos instantes. Mis rodillas sostenían mi cuerpo por inercia, no porque así mi cerebro lo dispusiera. ¿Cómo había llegado a ese punto en el que no rehuía de su peligrosa boca en mi cuello? Estaba sembrando dudas en mi comportamiento con total impunidad. Y si me faltaba algo para comprobarlo, mi respiración se tornó entrecortada ante sus palabras recitadas con esa voz tan ronca a mi oído. ¿He dicho que el rostro me ardía? Debía parecer un tomate. Me armé de valor para mirarle a la cara, alejando sus carnosos labios de mi piel.- No me gustan los juegos en los que se sabe el ganador de antemano. –Repuse, con la voz más clara y estable que logré. Y es que estaba experimentando los primeros resultados del juego preferido de Aaron y ya se podía prever el final. Yo no conocía las reglas y él era todo un experto, su reputación de amante si-te-he-visto-no-me-acuerdo le precedía. Era una desigualdad de competencia enorme. Y a nosotros nos unía algo más, una amistad, que era más importante.

¿Quieres probar algo, Aaron? ¿Quieres demostrar que nadie se resiste a tu encanto? –Mi forma de hablar era la habitual (dentro de lo que cabe): pacífica y suave. Sin embargo, mis ojos reflejaban la sensación de descontrol que se había ido propagando a lo largo y ancho de mi cuerpo. Los cerré, de pronto, al sentir el calor de su mano acunando mi mejilla, y porque era la única forma de eludir su fiera mirada.- Es algo sucio por tu parte. –No supe cómo ni porque, pero fui yo quien rozó su nariz con la mía. Mis labios estaban entreabiertos, intentando no olvidarme de respirar, y volví a alzar mis parpados para perderme en el gris de su iris.- No quiero que te burles de mí… -Musité. Estaba perdida. Íbamos a besarnos y no había hecho nada para evitarlo, al contrario, en los últimos instantes, lo alentaba.
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