Últimos temas
Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

Flashing those eyes like highway signs. ♥

Página 8 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Mar Mayo 02, 2017 8:55 pm


Mi cuerpo no pidió un visto bueno por parte de mi razón antes de ceder gustoso a las pretensiones de Richard. Asentí con debilidad previamente, grata con notar que no era la única que culpar cuando se trataba de dejarse llevar. La forma en la que nuestros labios se acoplaban, en que sentía el calor desplazarse por todo mi cuerpo motivado por su presencia resultaba fuera de éste mundo. Agradecía que el ritmo instaurado fuera lento, ya que si el asunto versaba sobre fuerza de voluntad para no terminar arrancándonos la ropa por pura ansiedad, no apostaría a nuestro favor. A tal compás encontraba su tacto completamente personal, instándome a no sobre-analizar nada en la actitud del castaño, quien tenía tanto derecho como yo a no justificar las ansias que podían surgir injustificadamente en una persona producto de un contacto. No podía juzgar algo en lo que también caía.

El nerviosismo ligero que inundó mis sentidos por un instante al separarnos fue reemplazado por la consternación casi de inmediato, escuchando cómo Richard soltaba un primer improperio antes de dar un paso atrás. Habría imitado su gesto en un intento por hacer algo, lo que fuere, que cesara la sensación de desorientación absoluta, pero la circunstancia condicionaba mi actuar, al encontrarme de por sí apoyada contra la pared. —¿Hablas en serio?—Espeté sin reparar en cuan manifiesta quedaría mi sorpresa, vaya que no lo había visto venir por ese lado. Claro que sí, eramos increíblemente cercanos, pero la posibilidad de que no me contemplara de ninguna manera como el tipo de mujer a la cual podría besar sin después encontrarse con un ataque de culpa no estuvo en mis balances iniciales. —¿Lo sientes? Me dijiste hace un minuto que no lo sintiera... vaya que tienes un don particular para confundirme. —Alegué después de su primera intervención, sin ver en el argumento una pizca de lógica. Captaba lo que expresaba con claridad, pese al desorden en mi mente que empezaba con la recriminación por la actuación tan impulsiva a la que cedí, el problema radicaba en la incapacidad de atar los cabos sueltos. Resignándome a tomar la explicación tal y como venía, privándome por consiguiente de comprender cómo había trastocado nuestra relación al punto de hallar dinámicas donde al parecer no existían.  —Está bien, fui yo quien te besó primero. No fue tu culpa y no intentaste aprovecharte de mí. Malinterpreté todo. De alguna manera olvidé que me veías como a tu hermana, que tonta. —Mordí un lado interno de mi mejilla ajena a el modo correcto de asimilar lo sucedido, sin que el sabor agrio se quitara de mis labios por las palabras que salían limpiamente. Al parecer se trataría de otra noche acurrucada en la cama de Elsa, buscando la necesaria ayuda de mi mejor amiga.

¿Sentía algo por Richard? ¿Algo por lo que valiera la pena preocuparme? Me odiaba por tener que preguntarme con tal seriedad tan interrogante, cuando daba por sentado desde años atrás que la respuesta siempre resultaría en una rotunda negativa.  —A lo mejor podríamos dejar el juego tan divertido. Para evitar malos entendidos, después de todo somos humanos, al pareces nos equivocamos con una facilidad ridícula. —Di un paso al frente, rodeándolo para tomar mi bolso de la mesa en la que lo situé al ingresar al salón, buscando atribuirle la sensación de molestia en mi interior a la falta de terreno tan grande que experimentaba. —Creo que debería irme. Podría adelantar algo de trabajo y a lo mejor tu das con alguna de las chicas que quieres hacerte. Ya lo dijiste, pasamos demasiado tiempo juntos, no querría perjudicar tus planes. —Recordé el punto en el cual eclosionó el debate de la tarde. Era extraño encontrar una actitud semejante a la que Richard mantuvo a lo largo de la tarde, era contradictorio, condenadamente confuso. Empezaba a creer que mis instintos por lo visto eran defectuosos en lo referente al ojiazul, provocando que un par de arrugas aparecieran en mi frente producto del ceño fruncido que me tuve que obligar a relajar. —Esto ha sido una locura. —Aseguré sin una referencia en específico, las últimas semanas lo habían sido por completo, obligándome a cuestionar cuánta locura quería de verdad en mi vida.

La castaña estaba acostumbrada a las señales perfectamente claras por parte de todos. Le gustaba ser así, cuando estaba molesta el cielo sabía que era mejor no fastidiarla, cuando estaba alegre buscaba una manera de irradiar luz a cuantos la rodeaban. Siempre se había relacionado con sus amigos en un marco de honestidad, incluido todo el drama que sabía acarreaba en ocasiones. Ahora por otro lado, se sentía absolutamente perdida. Sin importar lo que Richard dijera, estaba al tanto de que era imposible dejar de adorar al ojiazul, eso no implicaba que lo correcto no fuera alejarse un poco de él. Para su propio bienestar. La idea de su amigo con otra mujer (o con otras muchas), buscando un rato de distracción entre sábanas desconocidas y otorgándoles placer cual mandato se tratara, la hacía sentirse enferma; ella acababa de saber lo que podían hacer esos labios sobre los suyos, si permitía que su mente fuera más allá dejaría de ser su aliada. Lo mejor sería descansar, aclarar su mente. Podía pensar en un par de maneras de hacerlos que quizá no serían tan aprobadas por el castaño que ocupaba gran cantidad de sus pensamientos. Aquello le parecía aún mejor, no importaba si lo reconocía o no en su interior.
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Sáb Mayo 06, 2017 9:40 pm


No conocía instante en que se notaran más las habilidades de una mujer para tergiversar una expresión que cuando eras acusado por tu interlocutora de denominarla "bruja aburrida", que estuviera lo suficientemente relajada para bromear restaba mucha tensión que podría adquirir la situación. Sin embargo fue la alusión posterior a Richard fue lo que consiguió sacarme de lugar, al encontrarme sin una respuesta apropiada que ofrecerle a Elsa. O una respuesta que al menos satisficiera mi curiosidad, indiferentemente si por mi posición de amigo del castaño no podía entregarla. —A lo mejor estás exagerando, Ric las adora. De seguro simple y sencillamente ha estado muy ocupado. —Guardar la espalda de moreno resultaba más sencillo en dos ocasiones: a) cuando me decía que de hecho debería hacerlo y b) cuando estaba al tanto de que se suponía que debía decir en su defensa; cuando carecía de aquellos puntos claves no me sentía culpable por ofrecer el mejor intento que se me ocurría. Era testigo de lo evidente, podía sacar mis propias conclusiones hasta cierto punto, pero sería él quien garantizara la veracidad de éstas, para lo que tendría que esperar a la próxima ocasión en que nos encontráramos.

Toquetear la posibilidad de que se resignara a no estudiar más tarde no aparentaba ser una decisión lógica, me sentía ganador con el simple lujo de estar en su presencia sin que más gente nos acompañaba, no por desagrado a nuestros camaradas habituales ya que si tendía a estar con quienes me acompañaban generalmente se debía a que lo disfrutaba, de lo contrario no habría puesto "pero" a ponerme de pie e irme. Sin embargo era imposible obviar el egoísta placer que me recorría al girar la mirada y encontrar a tal belleza situada a mi lado, como si fuera solo para mi. Ni yo me creía semejantes patrañas, por supuesto, ella era superior a cualquier estupidez que pudiera hacerme jactar de la probabilidad de algo semejante. Las mareas formadas de su cabello y la silueta tan delicada como perfecta de su cuerpo parecían fuera de éste mundo, por lo que era una gran ventaja no hacerlas parte de él en mi imaginación. Reí negando con la cabeza en respuesta a la estupefacción que se manifestó en el rostro de la hermosa rubia, a quien al parecer mi comentario le resultaba mucho más extraño de lo que era en realidad (al menos frente a mis ojos). Después de todo si fuera sencillo no me metería en el lío mental que me tenía enredado. —No podría decirte desde cuando. Tampoco insinúo que no te conozca bien, considero que tantos años de pataletas y teatros presenciados me dan ese crédito. —La molesté con diversión impregnando la respuesta. Era claro para todos que llegar a decir, al menos con honestidad, que conocías a una persona representaba algo cuando la mayoría se rehusaban a exponerse de tal manera. Después de pasar tal cantidad de tiempo con una persona, alegar no conocerlas sería mentir. —A lo mejor solo desperté una mañana y pensé: ¿Cómo es posible que Elsa Hosk aún me genere curiosidad si la veo a cada instante de cada día? Debe haber algo en ellaPensé en voz alta sin activar ningún tipo de tapiz que sesgara la opinión en el asunto. No me culpes por ser un investigador de nacimiento. —Alegué con presunta inocencia, esperando que no encontrara más que un intento de decirle la verdad en mi contestación previa. No se trataba de buscar alguna manera de persuadirla para acabar follando en su apartamento o ni siquiera explorar terreno en busca de cualquier sesión de besos que si la involucraban inevitablemente sonaban tentadoras, si me lo propusiera acudiría a otros métodos. 

Busqué en su expresión algún rastro de emoción que me permitiera interpretar mejor que deseaba decir con su sugerencia, sin éxito alguno, por supuesto. —Tu disposición resulta refrescante. —Comenté con ligereza manteniendo su mirada por un par de segundos extra antes de centrarme en llevar a cabo la rutinaria labor de arrancar el auto para después iniciar nuestra trayectoria. Tiempo al tiempo, pensé al intentar convencer a mis sentidos de que pese a que el entretenimiento que encontraban resultaba mucho más interesante que conducir, era necesario evitar que mi mente divagara con la facilidad y predisposición que al parecer tenía el día de hoy.

Ingresé en el conocido apartamento, recorriendolo con la mirada en representación de una mera costumbre, agradado de encontrar el lugar en calma. Parecía apropiado que así fuera, su aura irradiaba en la estancia. —Cuéntame chica misteriosa, ¿por qué te sorprendes con la mayoría de cosas que te he dicho? ¿no habías reparado en ello antes? —Cuestioné recordando el punto mencionado, que había llamado con fuerza mi atención. No esperaba nada en específico, pero aprovechaba el tiempo para descubrir detalles en los que a lo mejor ni ella se había fijado, asumía lo último porque de estar al tanto daba por sentado que un esfuerzo por ocultarlo se habría manifestado de su parte. —¿Sabes a lo que me refiero? Te pones nerviosa o crees que estoy de broma, recuerdo perfectamente como estabas en la fiesta de año nuevo, ¿es una constante en tu vida o debería sentirme especial? —Agregué ofreciendo un poco de contexto previo, gustoso de encontrar una oportunidad para provocarla un poco.
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Dom Jun 18, 2017 3:35 pm



No muy convencida asentí ante la explicación que me proporcionaba el moreno sobre Ric. Sí, podía estar ocupado, no lo dudaba, pero eso no era excusa para él y mucho menos para no tener apenas contacto con nosotras. Sin embargo, no era como si quien tuviera que dar explicaciones fuera Aaron, de modo que interrogarlo a él no era la solución apropiada. Por muy tentador que resultara preguntarle al respecto, era mejor esperar y abordar al susodicho o incluso aguardar por si Josephine sabía algo más. Además, por la respuesta de mi sorprendente compañero de tarde, no iba a darme más pistas y generar una tensión innecesaria entre nosotros no me apetecía en lo absoluto. Lo miré con evidente incredulidad mas no quise echar más leña al fuego.- Daré por válida tu hipótesis, aunque no me convenza demasiado –Apostillé, esbozando una sonrisa ladeada que pretendía zanjar el asunto en aquel preciso instante. Todo ya era jodidamente inverosímil a priori: yo, de copiloto de Aaron, camino a mi casa para tomar un café como si fuéramos grandes amigos. Alucinante. Pero más impresionante era la sensación que cobraba vida en mi cuerpo. Era una especie de aceleración de todo mi sistema, como un automóvil sin frenos que circula cuesta abajo.

Aunque volvía a experimentar ese horrible calor provocado por las hormonas, al estar en un espacio reducido con Aaron, logré convencerme de mantener la calma. Eso y que el aire acondicionado estaba puesto. Lo miré con la curiosidad empequeñeciendo mis ojos. Debía darle crédito al aparentar tanta naturalidad en un ambiente que, él sabía perfectamente, podía utilizar en mi contra. Era astuto para lograr enmarañar mi débil mente y, sin embargo, parecía justamente honesto con esas palabras. Quizá más de lo que habría admitido nunca. Mis comisuras picaron por ladearse en una pequeña sonrisa, por lo que desvié la mirada de él cuando esta se hizo demasiado evidente.- Tu curiosidad no suele ser un buen indicador –Bromeé, devolviéndole la mirada, con una ceja arqueada, negando con la cabeza con diversión. Había oído tantas historias protagonizadas por ese Adonis de ojos claros que resultaba difícil no etiquetar su comportamiento como de embaucador. Estaba logrando entender qué lo hacía tan irresistible a ojos y deleite de cualquier mujer y… No era algo que me entusiasmara; no si me estaba gustando tanto. Sacudí suavemente mi melena para poderlo observar con más atención, como si pretendiera analizarlo. No entraría a su juego, no con el agua al cuello aún de puntillas. Sí, no estaba preparada para volver a escuchar una respuesta de sus labios que me dejara fuera de juego, al menos en esa ocasión. Solté una pequeña risa, negando de nuevo, como si fuera la mejor contestación que podía darle por ahora. Y así era.

Para Elsa, Aaron se exhibía como un animal exótico, bello y magnético, con los que te quedas absorta, pero no logras paliar el miedo a que, de repente, salte sobre ti. Él era un depredador y ella se sentía como pez fuera del agua. ¿Y si todo era solo parte de un juego? Las sonrisas, los comentarios y las miradas… Sí, quizá todo formaba parte de un plan, y nuestra rubia estaba demasiado confundida para frenarlo. Y quien dice confundida, puede añadir encantada. La expresión angelical de Elsa no dejaba lugar para la duda. Estaba disfrutando de la compañía de Aaron, traicionando sus pensamientos de siempre, como si acabaran de conocerse. O incluso como si el camino que recorrían no fuera el mismo que hacía cada mañana.

Dejé las llaves sobre la mesita de la entrada, en el mismo lugar de siempre, junto a mi bolso. Las cosas de Josephine no estaban, como esperaba, cosa que confirmó mi teoría de que pasaría fuera la tarde. Miré de reojo al moreno, sin evitar que una extraña sensación me recorriera de pies a cabeza. La de verle allí, estando solos, y desbocarme el corazón pensando en la posibilidad del y sí… Parpadee, alejando tales estúpidos pensamientos de mi cabeza, mientras disimulaba quitándome la chaqueta.- ¿Y por qué crees que no debo sorprenderme? –Repliqué de pronto, torciendo los labios en una mueca ligera de inconformidad. ¿Debía ser totalmente sincera y decirle “resulta que desde que me besaste, alteraste toda mi vida, incluso lo que creía inalterable? No iba en serio si creía que iba a ser tan honesta con él o conmigo misma.

Aaron, creo que en estas semanas me has prestado más atención que en toda la vida –Una risa escapó de mis labios, le acusé dirigiéndome al sofá del salón. Suspiré, dejándome caer en el mullido asiento dramáticamente, cansada del ajetreado día y, sinceramente, nerviosa por la dimensión que intuía tomaría la conversación. Humedecí los labios lentamente, viéndole tomar asiento a mi lado mientras meditaba cómo responder acorde a la situación.- No quiero sonar acusica con lo que voy a decirte, pero últimamente no solías pasar mucho tiempo con nosotros…–Apunté, encogiéndome de hombros antes de seguir, con la percepción de que no era necesario señalarle que había pasado demasiado tiempo bebiendo y bajando bragas por ahí.- Y en fin de año apareciste de la nada y… -Noté la garganta ligeramente seca y me mantuve un par de segundos en silencio, escudriñándole. No quería ser estúpida, tampoco dejar que mi imaginación se encargara de enviar ideas equivocadas a mi volátil corazón. Aaron no enviaba tales señales, él no sentía curiosidad por las mujeres más allá de saber el color de su ropa interior. No debía engañarme o malinterpretarlo, solo podía mantener la calma y seguir su juego como si todo fuera cómico o simplemente anecdótico.- Se me hace extraño, solo eso. Pero me agrada la idea de recuperarte… -Susurré, colocando mi mano sobre la suya y ejerciendo presión con cariño impreso, en lo que fue unos segundos fugaces, por el temor a recibir las descargas eléctricas de su cuerpo.- ¿Qué? ¿Preparamos ese café? –Insinué, palmeándole la pierna y levantándome antes de sonar demasiado ida.- Imagino que seguirás adorando mis Americanos, pero te voy a sugerir que pruebes mi Capuccino –Lo miré volteando un poco mientras nos dirigíamos a la cocina.
avatar
Mensajes : 178

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Dom Jun 18, 2017 6:16 pm



«Vaya que tienes un don particular para confundirme». Y tenía toda la razón del mundo. No solo a ella, yo estaba más que turbado, experimentando la contradictoria sensación del arrepentimiento y el deleite al mismo tiempo. Había jugado mis cartas como un aficionado, rompiendo los límites y volviendo loca a la persona que deseaba proteger con toda mi alma. Si ahora decidían fusilarme, aceptaría la condena sin reproche alguno. El aire dolía en los pulmones, por la inconsciente acción de retenerlo buscando tranquilizarme y responder consecuentemente como un hombre, y no como un crío inmaduro. Aunque tener ese par de orbes verdes esperando esa respuesta ponía las cosas más difíciles aun. Me lo había buscado, lo tenía entre las manos ya. ¿Cómo le explicaba el punto a Josephine si ni siquiera yo era capaz de entenderlo? Era un maldito cínico e hipócrita. Iba a perder a mi mejor amiga por miedo a perderla, cagándola de la peor manera posible. La rabia viajaba por mis venas a la velocidad de la luz, así como deseaba que mi mente reaccionara. Nada más lejos de la realidad, pues estaba en otro mundo.

Jo, que siempre había demostrado ser más valiente que yo, hizo gala de esta. La observé en silencio, pues no sabía qué podía decir al respecto. Aunque escucharla solo acrecentaba mi incoherencia. Era como mi hermana, así quería que fuera, pero la deseaba y besarla había sido totalmente diferente y superior a cualquier otro beso en toda mi vida. Estaba enloqueciendo y, atribuírsela solo a ella era un disparate pero, era por ella. Por Josephine Skriver. Me tapé el rostro con las manos momentáneamente, no había articulado palabra y ella estaba dispuesta a marcharse sin más.- Josephine… –Rogué, girando sobre mis talones, como si de pronto hubiera reunido el valor que necesitaba. La miré, sin poder evitar degustar aún el sabor dulce de sus labios en mi boca, sin lograr despegarme del olor de su pelo y de la delicadeza de sus manos sobre mí. Apártalo de ti, no puedes perderla, me dije.- Yo no… -Pero del dicho al hecho hay un gran trecho y era incapaz de decirle a ella lo mucho que había intentado no causarle esa sensación, que no soportaba verla así cuando yo lo había disfrutado como nunca antes. Era un cobarde y no lo había averiguado hasta ese día. Negué con la cabeza, ahuyentando esas palabras por miedo a pronunciarlas y caer en el frío océano de la indiferencia.- Creo que tienes razón, deberíamos dejar estos juegos y… Evitar que esto suceda de nuevo –Aseguré, desviando la mirada al decirlo, con la lengua picándome de desdicha. Suspiré: claro que ella creía que me iría con otra, yo le había hecho creer esa falacia.- No se trata de eso –Repliqué, aunque ¿qué debía decirle? ¿Qué la mentía porqué ni yo sabía que ocurría por mi cabeza?

Richard sabía lo mucho que la había cagado, tanto con ella como con él mismo. Se sentía decepcionado porque no era lo suficientemente echado para adelante como para ser sincero sobre las extrañas emociones que se habían despertado por la castaña. Siempre había sido la niña de sus ojos, la cuidaba y la quería con locura. Se estaba dando cuenta de que quizá todas esas señales eran genuinamente más profundas, más sentimentales. Y debía pararlas antes de que todo se desmoronara. Si sólo supiera que apagar el fuego que lo incendiaba era tan complicado como frenar las olas del mar: totalmente fuera de su alcance. Alguien que nunca había permitido a nadie acomodarse en su interior, pues poseía a mano siempre un extintor, que se había negado a experimentar el amor o sucedáneos, no sabía actuar ante una situación en la que pensar no es la solución. Crecer en un entorno familiar en el que todo el mundo profesaba su amor abiertamente en público, pero que después escondían escarceos y buscaban cobijo en los brazos de otra persona, a espaldas de su pareja, no era precisamente el mejor ejemplo para él. Su madre cambiaba de amante como de sostén, mientras que su padre bebía los vientos por ella, aceptando la condición de cornudo a cambio de que ella permaneciera a su lado. Algo que a Richard niño había marcado y le había hecho cerrarse en banda a entregarse en cuerpo y alma a alguien. Y no se estaba dando cuenta de que, ahora, las cosas podían cambiar si él lo deseaba y lo ganaba.

Déjame acompañarte –Le pedí, a sabiendas de la rotunda negativa que saldría de los rosados labios de mi castaña. Me apresuré a alcanzarla, intentando acortar distancias. Pero la conocía y deseaba irse, no verme ni hablarme, para poder pensar. Y me carcomía el saber que podría sufrir a solas, tratando de descifrarme.- No puedes irte así, sin más. No después de abordarme para conseguir una explicación. Necesito saber que hablaremos, que no me vas a echar de tu vida por… esto –Los nervios se agolpaban tras mi garganta, haciendo que mi “discurso” fuera una maraña entre la súplica y la persecución.- Porque no voy a dejar que te alejes de mi... -Callé. No lo digas. Era demasiado decirlo, no estaba preparada para oírlo, ni yo para decirlo. Lo mejor era dejarla ir hoy y esperar que más tarde, todo volviera a su cauce.

Algún día entenderás todo lo que no te digo –La alcancé, tomando su mano a pesar de sus intentos por salir de aquel lugar.- Por ahora ten algo en mente: no vas a librarte de mí fácilmente. –Susurré, antes de que nuestros caminos se separasen momentáneamente.

[/justify]
avatar
Mensajes : 178

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Jun 19, 2017 1:54 pm


Podría realizar (con una facilidad de la que no estaba orgullosa) una lista de las ocasiones en las que había terminado metida en líos demasiado grandes para mi gusto, solo por dejarme llevar por la parte aventurera de mi espíritu o por proponerme ir por lo que me apetecía en el momento. Y si la longitud de tal lista sugeriría algo, sería que era el tiempo apropiado para empezar a medir consecuencias. Porque una cosa era decir un par de cosas de las que me arrepentiría después de una discusión acalorada, estar en cama por semanas como consecuencia de haber sido lo suficientemente terca para salir en plena lluvia con el fin de probar un punto, ni hablar de borracheras o deslices ocasionales; otra cosa muy diferente era poner en riesgo una amistad por lo que quería ver como curiosidad infantil. Di un par de pasos hacia atrás en busca de mantener la distancia que ahora necesitaba al ver cómo se acercaba, consiguiendo que negara con mi cabeza sin pensarme siquiera la propuesta. No había nada que analizar. —Puedo llegar sola a casa, soy una chica grande. —Aseguré, preguntándome con cual frecuencia tendía a actuar de la forma en que mis palabras detallaban. Bingo. Si habíamos venido al aula en primer instante había sido para apagar el ataque de indignación al que cedí por la falta de atención del ojiazul en los últimos días.

A pesar de mi deseo por actuar con la madurez necesaria para irme sin acabar llorando moví mis manos al ver cómo intentaba aproximarse de nuevo, temerosa de que cualquier roce entre los dos generara que me viniera abajo. No era un buen momento para ninguna de mis emociones. —No quiero estar aquí, no ahora. La verdad no sé que estaba buscando. —Confesé previamente a soltarme de su agarre en mi mano, sin prestar particular atención a lo que podría desear con sus palabras. Seguramente solo buscaba arreglar las cosas y a lo mejor con un poco de espacio podría aclarar mi mente.
...

Cerré la puerta sin cuidado especial de no hacer ruido, reclinandome sobre ésta un par de segundos, encontrando paz en escuchar sonido proveniente de la cocina. —Creo que hoy es uno de esos días en los que necesitamos ir directamente a ponernos nuestras pijamas sin importar la hora que sea y ordenar un domicilio mientras me deshago en llanto. —Comenté mientras me dirigía a la cocina, terminando de hablar justo al llegar al marco de la puerta. Formando un gesto de sorpresa que se leía con transparencia increíble en mi rostro. Aaron... no sabía que estabas aquí.—Era notorio que mis palabras sobraban, pero eso no era impedimento alguno, ya que en el fondo buscaba cualquier razón lógica para la imagen que se pintaba en la cocina del departamento con cotidianidad aterradora. ¿Desde cuando Aaron Taylor-Johnson pasaba sus tardes tomando café entre risas en compañía de mi mejor amiga? Sonreí al saludo del moreno encogiéndome de hombros, anotando mentalmente rezar a todos los ángeles porque el moreno no optara por narrar mi entrada a su mejor amigo. Era lo único que me faltaba. De hecho odio realmente ser el tipo de amiga que hace esto, pero me encantaría que pudieras dejarme a Elsa por hoy. Te juro que no lo haría si no la necesitara. —Hice un puchero y uní mis manos, poco dispuesta a abandonar la posición de súplica hasta que accediera, consciente de que debía detestarme por ello. No hará falta, pero gracias por sugerirlo. —Contesté, observando cómo se inclinaba para depositar un beso en la mejilla de mi rubia favorita antes de pasar junto a mí y despeinarme de la forma en que hacía de vez en cuando. Esperé a ver cómo la puerta se abría y el hombre salía antes de girarme de nuevo a Elsa. Nosotras, tu habitación, urgente. —Solicité a mi mejor amiga antes de dirigirme a su cuarto, con rapidez cuando me aseguré que me estaba siguiendo.

Me dejé caer sobre la cama sin saber cómo empezar del modo correcto, suspirando antes de incorporarme nuevamente, encontrar a Elsa al menos ya era mucho alivio para mi ridículo estado de nervios. —Richard y yo nos besamos. —Solté en un intento de no enredarme con vueltas que no quería dar al tema. —Y ahora no sé que hacer. Bueno, yo lo besé, luego el me besó, pero sentí que... Dios Elsa, ¿qué hice? —Pregunté cómo si fuera la única en el mundo que ignorara tal respuesta, cuando estaba segura de que de hecho mi comportamiento no era racional para nadie que intentara analizarlo. —Ni siquiera le gusto, somos muy amigos y ahora estoy demasiado avergonzada para darle la cara, por no mencionarte que fue un completo idiota antes. No saldré de este cuarto nunca. —Amenacé como si me sintiera incapaz de hallar una mejor solución que aquella.
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Jun 19, 2017 2:11 pm


Torcí ligeramente mis labios al reparar en que seguramente la rubia (para mi pesar) llevaba la razón. Éramos amigos desde hacía mucho tiempo y aún así no pasábamos juntos precisamente todo el día. Claro que había excepciones, festividades o cumpleaños en los que siempre cada uno de nosotros se esforzaba por encontrar un espacio para vernos, generalmente en fiestas con otros maremotos de personas. Inclusive podía declararme culpable de ser el que ponía el lugar en el mayor número de ocasiones, no diría que las organizaba porque aquello sería mentir. Nunca puso en terreno de prueba ninguna de mis amistades, pero también encontraba clave que tampoco había estado particularmente interesado en ninguna de mis amigas en el pasado. No tendía a permitir llegar al grado de "amiga" a una mujer cuyo único desempeño que me interesara fuera el que demostrara tener en la cama, y aquellas mismas eran las que solían llevarse mis atenciones en más momentos de los que podría reconocer sin descaro. Elsa Hosk era demasiado lista para su propio bien.

¿Ha pasado por tu mente que quizá éstas semanas he decidido demostrarte cuánta atención te presto en realidad? —Cuestioné enarcando mis cejas, manteniendo mi mirada fija en ella cómo si intentara resolver algún misterio que le hubiese quedado grande al mismísimo Sherlock Holmes. Estaba moviéndose forma honesta, pero daba aún campo a que me preguntara que cruzaba por su mente al reparar en descubrimientos como los que había dejado como evidencia sobre la mesa. ¿Qué significaría para ella mi cambio de actitud? Con saber que reparaba en él bastaba por ahora, después de todo no podría olvidar que trataba con una mujer que de hecho resultaba más cercana a un ángel que a cualquier otro ser mundano. Eso volteaba todas las reglas. —No, tienes razón. No pasaba tanto tiempo con... ustedes, y me parece que fue un error. —Concedí relajando mi postura al sentir que me alejaba de la zona de peligro. No tomaría el papel de chico digno que había durado tiempo observándola sin saber con qué movimiento podría realizar un primer acercamiento, no se comería tal historia ni en mil años. Por algo éramos amigos, ella era superior a una mentira así. Prestar atención era suficiente. —Podrías decir que tuve una especie de revelación en año nuevo, así que por consiguiente me tienes merodeando más seguido de lo usual. Es todo un alivio que te agrade. —Alcancé apenas a bajar la mirada al punto donde había posado su mano sobre la mía antes de que la retirara, consiguiendo que una sonrisa divertida luchara por aparecer en mis labios, no por el gesto sino por la reacción casi inmediata que le siguió.

Tuve que tomarme un momento para preguntarme a qué se refería antes de recordar que se suponía que habíamos venido bajo la promesa de una taza de café, que tomado en consideración, no sonaba nada mal. Me puse en pie como acto seguido de ver a mi amiga realizar la misma acción, asintiendo a la pregunta que había sido realizada aún cuando ya no podía verme, dirigiéndose con un contoneo sutil y fabuloso a la cocina. Bajé mi atención por las largas piernas que tenía el gusto de ver de vez en cuando cuando traía faldas o shorts, subiendo después el punto clave de visión al trasero que debía ser la gloria, paralizándome un momento cuando se giró con el siguiente comentario. Joder, pensé para mis adentros antes de despeinar mi cabello y volver a asentir por su sugerencia. ¿Era un crío que se avergonzaba de ser atrapado mirando a una mujer? Claro que no. Pero vaya mujer que era Elsa. Te advierto que suena prometedor. Debería sospechar que es todo una estrategia para tenerme merodeando seguido, ¿no es así? —Cuestioné, encontrando encantador la simple idea de pintarla cómo la chica que se molestaría en idear cualquier plan secreto, por más que tenía claro la inviabilidad de aquella teoría. Con pedir lo que deseaba bastaría y sobraría frente a cualquiera con neuronas funcionales, lo encontraba obvio. Observé cómo se movía con facilidad por el lugar, buscando mantener la conversación amena y mis pensamientos lejos de la forma cómo podría empotrarla sobre el mesón de la cocina con facilidad.

Desvié mi atención al notar el ruido que solo Josephine podría hacer al llegar a su casa, evitando reír al escuchar el show de la morena al entrar en la estancia al notar que no iba en broma. —Si bueno, yo no sabía de los planes de pijamada que rondaban por tu cabeza. —Repliqué en defensa a mi presencia, cediendo sin mayor objeción a sus palabras. No se iba por las ramas casi nunca y apostaría a que la falta de algún comentario juguetón debía significar que estaba por encima de eso de momento. —No te preocupes, Jo. Recuerda que si necesitas que me deshaga de alguien, no tienes que pedirlo dos veces. —Sólo tenía que decir la palabra, aunque temía que ciertos nombres no eran susceptibles de ser eliminados de ninguna lista. —Esto continuará. —Susurré a Elsa antes de inclinarme para dejar un beso en su mejilla, luchando para no inhalar aquel aroma que provocaría ansias de quedarme, disponiéndome a salir del departamento con facilidad, despidiéndome de la morena al despeinarla como si fuera una cría. Preguntándome qué le había sucedido el día de hoy.
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Lun Jun 26, 2017 6:03 pm



Lo bueno es que te diste cuenta y lo estás enmendando –Repliqué. Maldije internamente por esa intervención tan ridícula. Pero, ¿desde cuándo medía tanto mis palabras con él? Esbocé una sonrisa aunque el nerviosismo viajaba por cada poro de mi piel como un veneno del que no disponía de antídoto. Me resultaba difícil poder hablar con él sin tener la extrema necesidad de sujetarme a cualquier superficie estática para no caer redonda al suelo, presa del vértigo que me ocasionaba la intensidad de su mirada y la fuerza en sus palabras. Culpa mía por meterme en aguas bravías y creer que podía nadar a contracorriente. Tragué saliva, tratando de amortiguar la ansiedad que recorría mi fuero, del estómago a la garganta. Claro que no me prestaba una atención especial, era Aaron. No hacía distinciones, adoraba a las mujeres a su manera. Una leve punzada de decepción ya conocida me atravesó el pecho, mas pretendí ignorarla. Ladee la cabeza, como si hubiera logrado recomponer –un poco- mi inestable situación; nada más lejos de la realidad, pero eso era algo que solo yo sabía. Por suerte, él parecía dispuesto a tener un poco de consideración respecto a mi pusilánime existencia, por lo que sentí que de nuevo volvía a respirar aire y no la embriaguez que me provocaba con su sonrisa arrolladora. Mordí mi quijada y me encogí de hombros. Naturalidad, Elsa. ¿Qué narices te ocurre?- Todos te echábamos de menos, Aar –Fue lo único que logré atinar a decir para intentar impersonalizar el atrevimiento del roce de nuestras manos que yo misma realicé.

Agradecí poder alejarme unos instantes de ese dios terrenal, aunque solo fuera para tomar aire sin demostrarle los ingentes estragos que su sonrisa causaba en mi débil organismo. Rodee la barra americana que separaba la cocina del salón y me atreví a mirarle, para cerciorarme de que estaba de acuerdo con la idea del capuccino. Una ráfaga seca de calor me sacudió al pillarlo con los ojos fijos en mi anatomía, su reacción elevó la temperatura en mi cuerpo y, sorprendentemente, una sonrisa se coló entre mis labios, pequeña y de medio lado. Humedecí mis labios, mientras avanzaba como si no hubiera leído el hambre en sus ojos.- O quizás todo lo contrario, deberás esperar a probar el café y tomar la dura decisión tú solito –Bromee, abriendo el armario para localizar el molinillo casero de granos y la bolsa de semillas. ¿Era malo sentirse de ese modo ante la posibilidad de despertar su interés? Dudaba.

Parpadee con estupefacción al escuchar el portazo que, obviamente, identificaba que Josephine había llegado, aunque no comprendía bien qué hacía en casa tan pronto. No me malinterpreten, era su casa y adoraba que se sumara a nosotros, simplemente algo no olía bien. Era su tarde libre y no habíamos quedado hasta la hora de cenar, creí que tendría planes con las chicas de su carrera o con Ric. Arquee ambas cejas a duo con escepticismo, aunque pronto fruncí el ceño y cesé de verter café en la cafetera.- Jo –La llamé elevando la voz, extrañada a la par que preocupada, tomando un paño para limpiar mis manos. Cuando mi mejor amiga apareció frente a nosotros, con sus ojos verdes apagados y el rostro con evidente frustración, supe que nada agradable la traía por casa tan temprano.- Solo estábamos tomando café – Espeté atropellada, como si necesitara excusarme de hallarme con Aaron en casa, ante la sorpresa de la castaña. Cerré los ojos momentáneamente por lo absurda que me sentí al hacerlo, ya que parecía más turbada al querer dejar claro que nada extraño nos había reunido. Sin embargo, la preocupación en el semblante de Josephine era más importante en aquellos instantes, por lo que me mantuve callada. Era obvio que “el café” se había terminado; esperaría a estar a solas para indagar en lo que estaba atormentando a la ojiverde, quien justamente casi rogó al moreno que nos dejara a solas. Por suerte, él también comprendió que debía tratarse de algo serio, lo cual solo acrecentaba mi angustia e impaciencia repentina por hablar con J. Empezaba a divagar en el abanico de posibles escenarios que podrían afligir a mi preciosa hermana, temiéndome que se tratara del estúpido de Richard. En cuestión de segundos, los suaves labios de Aaron, los mismos que pude probar la noche de año nuevo, alterando el resto de mis días, depositaron un beso rápido en mi mejilla, que enrojeció súbitamente.- Claro –Susurré bobalicona, con el corazón desbocado mientras lo veía alejarse con esa gracilidad y elegancia innata que lo caracterizaba. Jesús, fue lo único que pensaba hasta que cerró la puerta tras de él.

La petición imperiosa de Josephine me devolvió a la tierra, haciéndome dar cuenta que seguía al otro lado de la barra. Con apremio, la rodee y seguí a la castaña a mi habitación.- Josephine Skriver Karlsen –Solo la llamaba por su nombre completo cuando la situación era seria, y es que llegar a casa y montar tal circo solo podía responder a algo forzosamente esencial en la vida de la morena, ergo, en la mía. Para algo éramos familia.- Juro que si esto tiene algo que ver otra vez con el pasotismo de Madden lo arrastraré de las bolas hasta aquí para que solucionen lo que sea que tengan –Amenacé, colocándome frente a ella, de pie, con los brazos cruzados y los ojos fijos en el ovillo que representaba mi amiga.- ¿Y bien? –La insté, torciendo los labios en una mueca reticente. Ahora bien, la explicación era absolutamente inesperada.- ¿Qué? ¿Tú y… Tú y Richard? Espera… -Esbocé una sonrisa de oreja a oreja y me acomodé en la cama junto a ella, tratando de formular las preguntas correctas sin parecer una fangirl que los shippeaba como One True Pairing. Y es que no podía negar que siempre había creído que se veían hermosos juntos- Oh Dios –Dije, sacudiendo las manos como si pudiera así aligerar la emoción de tal revelación.- ¡Cuéntamelo todo! ¿Cómo sucedió?

«Bueno, yo lo besé, luego el me besó, pero sentí que... Dios Elsa, ¿qué hice?» Dejé que se explicara cómo podía, al estar presa de los nervios, mordiéndome el labio inferior con toda la atención puesta en ella. Suspiré y comprendí a la perfección la reacción casi cobarde de mi amiga tras un episodio de esa magnitud. Suspiré y tomé sus manos entre las mías.- Basta Josephine –Le rogué, frotando sus huesudos dedos- Deja de decir tonterías, por favor. No matasteis a nadie ni le debéis explicaciones a nadie, si os besasteis fue porque así lo sentisteis. A veces es irremediable dejarse llevar, a pesar de que sea una locura. Forma parte de vivir, ¿sabes? Creí que eso lo sabías… –Hice una pausa, realmente era algo que hacía semanas intentaba inculcarme, aunque con complicaciones. Esbocé una sonrisa, mirándola con ternura entre las pestañas.- Jo, ¿Estás así porque crees que dañasteis vuestra amistad o… porque sientes algo por él? –Inquirí, sin rodeos. Y es que la castaña jamás se había mostrado tan abatida e insegura por un solo beso. Y para ser completamente sincera, sentía ansiedad por saber su respuesta.

avatar
Mensajes : 178

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Lun Jun 26, 2017 7:54 pm



¿Qué podía hacer? ¿O siquiera pensar? Estaba demasiado aturdido por el sinfín de estímulos que había recibido en pocos días. Todos, y cada uno de ellos, con algo en común: Josephine. La castaña había conseguido enmarañar mi mente hasta hacerme perder el poco norte del que solía jactarme. Al final, no era más que un idiota incapaz de hacer las cosas como debía respecto a una persona esencial en mi vida. Pero tampoco me lo ponía fácil; creí tomar la decisión correcta al alejarme un poco de ella para no acabar con una sobredosis de sus piernas, pero ella venía a reclamarme y a besarme con el ahínco que yo tanto había intentado paliar. Porque lo había disfrutado, la había saboreado y me había impregnado de ella sin remordimiento. Y no me arrepentía. Aún así, me atemorizaba que la relación que manteníamos Jo y yo llegara a su fin por nuestro descontrol instintivo.

La miré con una distancia más que prudente separando nuestros cuerpos. Verla de aquel modo, entre avergonzada, arrepentida y enojada solo intensificaba la amargura instalada en mi garganta. Maldición mil veces. Los nudillos me tiraban y estaban blancos por la fuerza con la que empuñaba mis manos a cada lado de mi cuerpo, cautivo por el ardor previo a un episodio sórdido de autoestima y decepción.- Jo… -Quise llamarla para frenar su intento de huida, impidiéndome acercarme, mucho menos llevarla a casa e intentar solucionar tal embrollo. Pero ella parecía reacia a arreglarlo y yo no quería empeorarlo todo por mi insistencia. La respetaba, aunque eso comportara darle tiempo y, por ende, desesperarme en la espera. A pesar de sorpresas como la vivida recientemente, conocía con todo lujo de detalles a ‘mi chica grande’ y si la presionaba, solo generaría el efecto contrario. Por lo tanto, mordí mi lengua sin piedad para no obstinarme, hasta que percibí un ligero sabor metálico en la boca.- Está bien –Consentí a regañadientes, alzando la barbilla para mirar al techo disgustado. Medité bien la idea de dejarla ir, como si realmente tuviera la potestad de ejercer algún control sobre Josephine, a sabiendas que no existiría nadie con ese derecho. Acortar nuestra separación era tarea imposible y un gruñido escapó de mi garganta sin poderlo contener. Verla marchar con tanto desespero era indignante. «La verdad no sé que estaba buscando».- Si era volverme loco, lo has conseguido… -Musité exasperado, completamente solo e inmóvil en aquel lugar que primero presenció fuegos artificiales y, al final, una catástrofe en llamas.

Minutos más tarde (y unos cuantos bureaux en el suelo como consecuencia de una rabieta incontrolable), salí de aquella sala de la tortura que solo lograba confundirme aún más. Necesitaba a Aaron. Sí, lo necesitaba porque era el único capaz de volver a ponerme los pies en la tierra, arreglar la noche y ayudarme a recuperar al Richard de siempre. No soportaba estar tan indeciso y confundido, mucho menos hacer daño con ello a Josephine. Saqué el teléfono de mi bolsillo y marqué con destreza el número del moreno. Cuatro toques y ninguna respuesta. Venga tío, ¿no puedes dejar de föllar ni cinco minutos? Pensé, al sonar el buzón personal. Resoplé, repitiendo la acción un par de veces más, sin obtener respuesta. ¿Dónde coño estaba? ¡Era urgente! Negué, caminando a zancadas hacia el estacionamiento donde por la mañana había dejado mi moto. Por el camino, teclee rápidamente un whatsapp para el marica de Johnson.

Enviado a: Aaron
Deja de meterla, voy camino de tu casa. Es importante, la he cagado hasta el fondo. Llevaré birras. P.S. Tranquilo, no he dejado a nadie embarazada.

Envié el mensaje justo antes de subir en mi moto, ponerme el casco y arrancarla, ignorando a la gente conocida que se despedía de mí, incluida Lais. Solo quería emborracharme en el jardín de Aaron hasta que la culpabilidad se diluyera y la despreocupada actitud de mi amigo me empujara a actuar de forma racional y habitual con Josephine. Lo sé, era irónico mezclar Aaron con racional, pero en situaciones desesperadas, soluciones descabelladas. Paré en una gasolinera para comprar un pack de cervezas, nuestras grandes amigas, y seguí con mi camino. No sabía qué me encontraría en casa de mi amigo, pero ya me había anunciado, además esperaba que el tiempo que me tomaría llegar fuera fructífero para él y hubiera acabado para mi llegada. Que viviera en la zona residencial más lujosa del Estado hacía que el trayecto fuera largo, pero que valiera la pena. Metí gas a la moto, me encontraba ansioso por poderle explicar a alguien el rompecabezas que, literalmente, me estaba enloqueciendo.
avatar
Mensajes : 178

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Vie Jun 30, 2017 4:35 pm


«Sabes donde está la llave de repuesto. Asegúrate de que estén frías.» Repliqué al mensaje de texto por parte de Richard que había recibido, en caso de que terminara llegando a mi casa antes que yo. No sería la primera ocasión en que ocurriera, por lo que estábamos acostumbrados a esconder una que otra llave desde hacía bastante tiempo. Evité que mi mente se entretuviera en intentar crear teorías que rozaban la ridiculez sobre lo que sucedió para tener a mi amigo de tal forma, ya me enteraría. Centré mi mirada en la carretera, satisfecho con la falta de tráfico que aminorara mi paso por las calles, si encontraba una cantidad considerable de tiempo atrapado en un trancón mi mente no conseguiría huir de los oscuros caminos a los que la llevaría pensar en distintos desarrollos de la tarde si a cierta castaña no se le hubiera ocurrido pasarse por su hogar.

Reparé en la moto de Richard antes de lograr aparcar el automóvil, apresurándome al interior de la casa con la curiosidad que se había despertado a lo largo del recorrido. Tanto el moreno como yo siempre habíamos lucido cierta tendencia a meternos en más problemas de los que buscábamos, sin que tal hecho actuara como un impedimento para detenernos con generalidad. Sin embargo eventualmente dábamos con una piedra en el zapato lo suficientemente grande para considerar en qué carajos nos habíamos metido. —Así que no es un embarazo. —Recordé justo cuando tomé asiento en el sofá de cuero, situado junto a aquel en el que se encontraba mi amigo. —Me da tranquilidad saber que Lais no estará en las reuniones familiares, por lo menos. —La morena fue la primera en cruzar mi mente y ciertamente no le faltaban requisitos para encajar en el comentario. Extendí mi mano para tomar una de las botellas ubicadas en la mesa de centro, recibiendo con gusto la sensación fría del vidrio. —Vengo de la casa de Elsa, ¿Sabías? —Cuestioné antes de empezar a hablar, sin tener clara la respuesta a tal pregunta. Seguro que tanto ella cómo su compañera de departamento podrían haber mencionado la visita, pero lo dudaba altamente. —No estaba mirando mi celular así que no reparé en tu mensaje hasta después de que Josephine llegara con completa disposición para sacarme de allí. —Agregué como quien no quiere la cosa, cómo si no creyera que ambos hechos estaban intrínsecamente relacionados, sonriendo levemente al notar el cambio en el rostro de mi amigo en el momento en que el nombre de la castaña abandonó mis labios. De alguna forma Richard había logrado ser el causante del último par de rabietas de Jo en las que me encontré presente para presenciar, por lo cual no era necesario emplear labores secretas para deducir que estaba más que involucrado con el estado que transmitía nuestra amiga.

Llevé la cerveza a mis labios, permitiendo que bajara por mi garganta cómo si de agua se tratara. Una parte de mí, la que aún recordaba a la perfección lo sobre-protector que podía llegar a ser el castaño cuando de alguien que se metía con Elsa se tratara, me instaba a no adentrarme en una plática sobre las mil posiciones en las que Josephine podría habernos encontrado si llegaba a el departamento una hora después, por lo que me abstuve de soltar cualquier sarta de comentarios sin filtro para iniciar. Después de todo sólo se tratara de delirios, era un golpe muy bajo tener una barra que podría resultar de tanta utilidad en la cocina de la inalcanzable diosa rubia. Te escucho. —Exhorté en un obvio "es momento de que empieces a hablar", sin permitir que un dato extra más se me escapara antes de oír lo que fuera que tenía por decir. No soltaría hipótesis semejantes a "¿Debemos hacer desaparecer algún cuerpo antes de que sea tarde?" o "¿Podrías catalogar lo que sea que hiciste como ilegal?" porque no encajaban con la idea que tenía del momento, y sobretodo porque quizá un toque de humor haría que el castaño se indignara con mi persona.

No se trataba de un evento ajeno o abstracto el que alguno de los dos buscara al otro cuando las cosas parecían lucir al borde de estallar, aunque fuera sólo en necesidad de dar con un poco de coraje que únicamente el consejo de un amigo acompañado de las dosis necesarias de alcohol podían aportar. Escuchar los problemas de Richard ayudaba sin duda a desviar de mi mente la agridulce certeza de que de hecho había disfrutado la tarde con Elsa más de lo que en mi actitud cotidiana me gustaría reconocer. 
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Vie Jun 30, 2017 8:39 pm


Hice todo lo posible para evitar soltarme a llorar en el instante en que observé que mi mejor amiga reaccionaba a mi revelación con un nivel de emoción que solo podía catalogar como igual a la que la embargó cuando vio la boda de Chuck y Blair en pantalla. Mantuve la mirada fija en la dulce rubia agradeciendo que me detuviera por un instante, aunque fuera para permitir que respirar con calma ordenara ligeramente los pensamientos que rondaban por mi cabeza. —Es diferente. —Me quejé formando un puchero al reparar en que me estaba devolviendo el consejo que había salido por mis labios ya varias veces. —Tienes razón en que es una locura, eso sí. —Accedí con ligereza, bajando mi mirada a donde estaban nuestras manos con el propósito inconsciente de asegurarme de que no estaba temblando. —No se trata de eso, no. El problema no está ahí. Dudo mucho que arruinara realmente nuestra amistad a un grado... él me pidió que no me fuera, al menos no sin hablar. —Recordé frunciendo el ceño con suavidad por el momento en que el pensamiento cruzaba mi mente. Tuve que realizar un esfuerzo sobre-humano para ignorar la imperiosa necesidad de analizar con profundidad la pregunta de Elsa.

La sonrisa de la hermosa rubia me daba la suficiente tranquilidad para darle una explicación un poco más clara de los hechos, teniendo en cuenta que me las había arreglado para ser tan vaga como era posible en mis expresiones. —Fui a buscarlo porque sabes que llevaba mucho tiempo sin dar señales de que le importara revisar si seguíamos vivas, y no sé, me sentí en posición de tener derecho a reclamar por ello. —Intentar justificarme no era algo en lo que fuera particularmente buena, ya que tendía a evitar dar explicaciones de mi comportamiento a toda costa. —Actuó como un completo patán. Dijo que buscaba un respiro, follar con unas cuantas chicas y no quería acrecentar rumores que nos relacionaran como más de lo que somos. —Elaboré encogiéndome de hombros, encontrando en expresarme en voz alta una forma de dilucidar los sucesos de la tarde. —Me conoces, dijo esas cosas y por supuesto que me ofendí. Así que mencioné alguna que otra tontería sobre tener sexo o irme con otros chicos, cualquier cosa sin fundamento para picarlo. Discutimos un poco, habló de que odiaba que otros me imaginaran... ni siquiera sé por qué lo hice, estábamos muy cerca. Y me moría de ganas por besarlo. Concluí en mi mente, viendo innecesario añadir aquel detalle a no ser que buscara más que sonrojarme. Porque por más que una actitud como la que asumía era impropia, era lo mínimo de esperarse teniendo en cuenta de quien se trataba. No era cualquier hombre con quien me hubiera dejado llevar en una fiesta o alguien que con gusto hubiera enredado en mis dedos a mi disposición. Era mi amigo, era el Richard de siempre, era especial.

La razón por la que reaccioné así fue porque después de todo Ric fue más que claro en sostener que había sido un error. Al parecer me ve como su hermana y él es a quien culpar de que algo así pasara. —Recordé enfatizando en mi tono de voz para imitar la ronca voz del ojiazul en cuestión. —Malinterpreté todo en ese momento. ¿Te sueno ridícula? —Pregunté entonces después de haber exhalado el aire atrapado en mis pulmones. No quería que mi mejor amiga me creyera desolada, ese no era realmente el caso y asumía que atribuía correctamente el drama a la incomodidad generada por el momento. Dejé salir una risa corta mientras negaba con la cabeza. —Asegura que no me ve de esa manera y le creo. Sin embargo vuelve a besarme cuando nos separamos. Creo que necesitaré una buena dosis de helado. Eso y no sacrificar relaciones por ataques de locura. —Dictaminé como si de una receta médica se tratara, recordando brevemente que si la mismísima rubia que se encontraba frente a mí no hubiera aparecido la noche de año nuevo fácilmente habría permitido (quizá suplicado para) que Richard me llevara a cualquier cuarto en donde me pudiera desnudar con tanta rapidez como fuera posible.

Seguramente era la primera vez en que planteaba un conflicto aparentemente tan básico a Elsa desde que me había hecho un lío en último año de secundaria porque un universitario particularmente interesante se demoraba en llamar. No acostumbraba ver señales en donde no las había. Generalmente estaban ahí con luces de neón titilantes.  En fin, siento interrumpir tu tarde de café con Aaron. No lo habría hecho si no me hubiera sentido tan confundida. —Me excusé consciente de que eso no cambiaría particularmente el tema, pero si me daría pie para saber por qué motivo el castaño estaba en nuestro hogar sin una fiesta incluida. No es que no sospechara que el motivo de tal acontecimiento estaba sentado con un gesto de ternura frente a mí. 
avatar
Mensajes : 532

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 8 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.