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Flashing those eyes like highway signs. ♥

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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Mar Ago 29, 2017 5:13 pm



El rostro paliducho de mi mejor amiga irradiaba tal preocupación cegadora. Cualquiera que se detuviera a observarla podría intuir que algo no iba del todo bien, que debía ser algo grande lo que la amedrentaba tanto a juzgar por su actitud. Si además la conocías, y podía afirmar que yo lo hacía como nadie, era evidente que las sospechas estaban en lo cierto. Y cuando esto sucedía no se trataba de algo banal o leve. Sí, Josephine podía ser considerada una drama queen, lo demostraba con los exámenes, las relaciones con compañeras y con su grupo de amigos, ergo, conmigo. Pero no era algo recurrente que apareciera sin más, alterada como si se la llevaran los demonios pidiendo (casi suplicando) que la liberaran de algún horrible peso pesado. Y me preocupaba. Por eso, saber que además se trataba de un hombre me desconcertaba de sobremanera. Si algo podía defender a capa y espada era lo poco enamoradiza que era la castaña, es más, sabía lo divertido que le parecía cuando nuestras amigas aparecían devastadas por x tío. Así que, segundo motivo para acrecentar mi ansiedad. Pero si creía que nada podría aumentar ese desasosiego, la identidad del susodicho hombre no era ni más ni menos que Madden, para mi agrado -debo reconocer.

La mire entre las pestañas, con la sonrisa picando por curvar mis comisuras, la cual retuve por respeto a la aflicción que la embargaba. No podía ser tan transparente con las ideas con las que mi mente fantaseaba relativas a la posibilidad de que mis dos personas preferidas pudieran tener un destino común más estrecho del que compartían en la actualidad. En aquellos instantes me tocaba sacar unas armas que nunca había tenido. Reconfortarla en algo sentimental o en cuestión de relaciones interpersonales no me sería fácil, de hecho la persona segura al respecto era ella. Pero por alguna extraña motivación, supe que no me costaría darle mi total y sincera opinión. Aguardé a que su respuesta me convenciera de por qué todo era tan patético como quería hacerme ver.- Vaya... –El murmuro perplejo escapó de entre mis labios secos. ¿Richard de veras había dicho que quería ir bajando bragas por ahí? ¿A Josephine? Era absurdo y a la vez paradójicamente cómico. O al menos podría serlo si aquello no bajoneara tanto a la ojiverde. Sacudí la cabeza, intentando reaccionar tan límpida como me permitiera el cerebro.- Definitivamente se comportó como un idiota –corroboré, torciendo los labios- Demasiado idiota, en realidad –Añadí, frunciendo el ceño. Algo faltaba en el relato, aunque quizá ni siquiera ellos lo sabían.

Y te morías de ganas por hacerlo. –Añadí a su vaga e imprecisa explicación tratando de dar luz a su declaración. Por la atónita expresión de su rostro, supe que efectivamente le había leído el pensamiento.- Te entiendo perfectamente –Desvié la mirada entonces, consciente de que, irónicamente, mi subconsciente había expresado tal asimilación de sensación. Carraspee, removiéndome en el colchón y soltando sus manos con delicadeza para colocar dos mechones tras las orejas.- ¿Sabes que no respondiste del todo mi pregunta, cierto? –Inquirí, arqueando una ceja sin borrar la expresión contrariada de mi rostro.- Debo saber dónde ves el problema o, en su caso, dónde lo ve él. Si no se trata de la amistad, ambos habéis sido siempre los primeros en defender que debe hacerse lo que se desea en todo momento.- Esbocé una sonrisa de lado, ladeando el rostro- Sin más remordimientos que los estrictamente necesarios. –Hice una pausa, suspiré. Los hombres eran materia clasificada para mí. 0 era un número ajustado a mi coeficiente sobre masculinidad. Aunque reconocía que divagar era mi especialidad. Para mi disgusto.

Me mantuve en silencio dejando que solo la voz nerviosa de Jo invadiera la habitación. «Al parecer me ve como su hermana» Entorné los ojos.- ¿Desde cuándo tanta limitación moral? –Mascullé con escepticismo. Sabía bien que él no trazaba tales líneas, al menos con el resto de féminas. Pero sabiendo que esa delicada situación había generado ampollas en mi preciosa amiga, hice un ademán con la mano restando importancia a mi comentario.- No me pareces ridícula, todo lo contrario. Es él quien luce absurdo con tal reacción de pre púber confundido. –Apostillé, acunando su rostro para que no se mostrara la incomodidad en sus brillantes y puros orbes.- Josephine, cielo –Susurré, sonriendo de medio lado.- No dejes que esto te vuelva loca. Si él se retracta y simplemente quieren olvidarlo, háganlo. ¿Qué les frena?Quizá el hecho que olvidarlo no es factible para sus almas, pensé. Y digo pensé porque lo guardaría para mí.

Parpadee varias veces y aumenté la sonrisa, soltando una pequeña risa acompasada.- Creo que no pudiste tener mejor idea –Repliqué con voz melosa- Compré helado de caramelo salado –Mordí mi labio inferior, despeinando su flequillo antes de incorporarme para salir de la habitación.- Iré a por él, pues. -Voltee al llegar a la puerta tras su mención del moreno que estas últimas semanas había puesto las cosas más ciertas de mi vida patas arriba. La miré, intentando que ese revoloteo que me poseía al pensar en algo relacionado con Aaron delatara lo que ni siquiera yo discernía. Sonreí, apoyando la mano en el pomo.- Descuida, no era nada importante. La verdad que igual se sentía extraño estar a solas con él. ¡Ya sabes! Sin el grupo completo –Apostillé rápidamente antes de salir acelerada dirección la cocina. Dios mío, eres patéticamente melodramática.

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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Dom Sep 03, 2017 5:03 pm



Entorné los ojos al recibir su respuesta. La llave de repuesto. ¿De veras seguía creyendo que aquel cactus era el mejor escondite? A veces creía que mi amigo tanteaba la suerte demasiado. Con atención de que mi movimiento fuera lo más sutil posible, saqué del segurísimo escondrijo la llave de la casa. En pocos instantes, ya había ingresado en el maravilloso hogar de Aaron. Suspiré, y casi por inercia, entré a la cocina para colocar las cervezas en la nevera. Aquella tarde sería larga y mejor acompañarla con unos buenos tragos de cebada. Como Pedro por su casa, saqué del armario una bolsa de fritas y me dirigí al sofá del salón. Esperaba que Aaron no demorase mucho en llegar, ya que el plan televisión por cable, más patatas y cerveza, más nervios, era muy a mi pesar patético. Además, si no hablaba con él de lo ocurrido, acabaría volviéndome loco.

Oh venga, quién va a creerse tal cosa. Murmuré al ver un comercial de la Teletienda, sobre el típico engañabobos que promete grandes hitos y, en realidad, después no era más que un cacharro amontonado en el trastero que no servía para nada. Giré el rostro al oír la puerta de la casa y los posteriores pasos que avisaban de la llegada del dueño de la casa. Resoplé, apartando la bolsa de patatas fritas de mi.- No convocaría este gabinete de crisis por un embarazo, directamente encontrarías mi nota de suicidio –Repliqué roncamente, acomodándome en el sillón tras tomar un botellín. La llevé hasta mis labios mas frené ante su intervención.- ¿Cómo es eso? ¿Estuviste con Elsa? –Inquirí con cierta confusión en mi expresión. Sinceramente, había notado el repentino exceso de interés que la rubia le había despertado y sabía a la perfección de que tipo era. Algo que no me cuadraba con la actitud de la chica. Pero en realidad, mi lengua picaba por hacer la pregunta clave. Y estaba relacionado con el motivo de mi visita. ¿Habría visto a Josephine? ¿Les habría comentado algo sobre lo ocurrido? Su siguiente comentario acrecentó mi ansiedad.- Espera, espera. ¿Dices que Josephine te echó de casa? ¿Qué pasó? –Sí, el cinismo rezumaba por los poros de mi piel. No debía ser muy avispado para deducir que su reacción contra Aaron venía motivado por el episodio en la clase y que seguro fue lo único que atisbó a hacer para quedarse a solas con su mejor amiga. Y contárselo todo. Di un trago larguísimo a la cerveza para ganar tiempo antes de lo inevitable: explicarle a Aaron lo que pasó.

Lo miré, reparando en la curiosidad que le embargaba saber lo que debía contarle. Suspiré, pasando la mano por mi flequillo, despeinándolo.- En realidad sí sé porqué hizo que te marcharas. Josephine vino a reclamarme porque me desaparecí por días, le dije que por lo de gossip girl se estaba extendiendo la idea de que ella y yo teníamos algo. Discutimos, ya sabes, y… nos besamos. –Aguanté la respiración unos segundos.- Y… No sabes lo que tuve que controlarme para no llegar hasta el final. Esa mujer es jodidamente irresistible. –Me eché hacia atrás, apoyando la espalda contra el sofá.- Pero soy un gilipollas. Y la rechacé. La rechacé, Aaron. Como un puto nenaza la aparté y se sintió despreciada. Lo hice por ella y ahora no sé si hice lo correcto. Y ya sé que vas a decirme. Que tú no te habrías detenido, que ambos somos adultos y sabemos qué hacemos. Pero no, no es tan fácil.- Las palabras salían de mis labios sin dejarle intervenir aún.- Sabes que siempre tuvimos ese tonteo pero eran coqueteos inofensivos, nunca pensé que llegaríamos a este punto. Pensar en follármela en el escritorio de una clase de tutoría no entraba en mis planes hasta hoy –Reconocí, resoplando. Volví a dar otro trago a la cerveza, agradeciendo como helaba mi garganta a su paso.- No quiero líos, después de lo que pasó con Elsa no estoy dispuesto a poner también en el ojo del huracán a Jo –Me sinceré, sobre los rumores y cotilleos de GG.- Si solo supieras como hablan de ellas, es enfermizo. Me gustaría partirles la cara a todos esos idiotas.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Sáb Sep 30, 2017 11:23 pm


Encontraba un poco de tranquilidad en escuchar la opinión de mi mejor amiga, logrando que el sentido común lograra afianzarse en mi interior finalmente. Bajé la mirada entrelazando mis manos en un gesto de abierta inseguridad al reparar en que ciertamente no aporté ninguna respuesta completa a su duda, para mi disgusto se debía a que no tendría idea de como iniciar tal contestación.  —No lo sé, el problema es que me gustó, Elsie. —Comenté frunciendo con frustración los labios. Entendía la postura de mi adorada rubia, esta charla resultaba encabezar la lista de conversaciones más alejadas de mi personalidad que había mantenido en la vida, y ya que no conseguía ordenar mis pensamientos, era lógico que fuera aún menos capaz de justificar mis acciones. Reconocía mi sello personal en el consejo que Elsa aseguraba que le daría si la situación fuera al revés, pero no lo era, de hecho me entendía lo suficiente para saber que no sentiría ningún remordimiento de no haber sido por la reacción del castaño. Pero recordaba perfectamente la forma en que sus manos habían recorrido desesperadamente mi espalda mientras me acercaba aún más a él, siéndome imposible no pensar en los paseos por la ciudad, madrugadas en su auto y cientos de salidas a bares que había compartido con él en el pasado. Lo que me aterraba era confundir las cosas, o descubrir en mi interior sensaciones que no deberían aparecer. —Tienes razón, dejar ir el tema sería para mejor. Simplemente soy demasiado dramática y sabes que Ric y tú son mi vida. —Aseguré, agradeciendo la suerte que tenía por su presencia en mi vida, especialmente cuando sola me enrollaba de sobremanera.

Me avergonzaba de tan solo pensar en el mal rato que le había hecho pasar en el club al enterarme de su encuentro con Richard, del mismo modo me servía para recordar cómo mi relación con el castaño había amenazado con cruzar una línea que si bien era imaginaria no por eso resultaba menos clara en las últimas semanas. Aún sin mucho esfuerzo podía pensar en distintos resultados al que ocurrió finalmente en año nuevo si la rubia que ahora se encontraba frente a mí no hubiera aparecido en medio de sus propias tribulaciones. Al parecer todo ese drama había sido para mejor.

Bufé ligeramente antes de acomodarme el flequillo después del jugueteo de Elsa, recostándome nuevamente en el colchón mientras mi amiga emprendía su misión en dirección a la cocina, deteniéndose para soltar un comentario sobre la presencia —¿Extraño? Aaron lleva aun más tiempo que yo en tu vida, es parte de esta casa. Nos guste o no.—Agregué con gracia, suponía que nunca había dedicado tiempo a pensar que pese a que el ojiazul era prácticamente de la familia, el autor de la gran mayoría de fiestas, así como de los problemas más grandes en que nos habíamos metido, no tendía a pasar mucho tiempo a solas con mi mejor amiga. Y es que eran muy distintos. Elsa siempre había sido la chica diez, adorada por todo el mundo, la dulzura personificada; Aaron por su parte definitivamente no lo era, estaba ahí para sus amigos y daba el crédito que merecía por su autenticidad, pero su fama distaba a kilómetros de prolija y cambiaba muy pocas cosas por un vuelo de falda que le llamara la atención. —Me parece agradable que pasen el tiempo juntos, quizá lo logras y deja la vida de playboy —Bromeé cuando volvió a la habitación con el prometido (y glorioso) helado, notando que mi comentario aparentemente no aligeró tanto el ambiente como me habría gustado, llevándome a recordar que el intercambio de los dos en la fiesta de año nuevo había afectado aunque fuera un poco a mi amiga, quien se rehusaba a reconocerlo. —Solo estoy bromeando. Eso sí, siempre me he preguntado cómo sería un Aaron enamorado, debe creer que va en contra de su naturaleza. —Confesé divertida después de estirarme para tomar una de las cucharas que Elsa había traído con el helado.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Oct 02, 2017 11:58 am


Intenté ocultar de mi rostro la gracia que me producía la situación, al ver cómo Richard formulaba pregunta tras pregunta sin dar plazo para contestar ninguna, generando la sospecha en mi interior de que en el fondo, ya conocía las respuestas. Suposición que quedó demostrada en cuanto el atribulado castaño empezó a explicar lo sucedido. Recordé el argumento bajo el que Elsa me había preguntado por su ausencia en los últimos días, que encajaba a la perfección con la historia que estaba siendo ilustrada. No obstante nunca contemplé la posibilidad de que la razón de la mencionada distancia fueran los rumores que crecieron por la provocación del infame blog, comprendía que quisiera proteger a Josephine, el cielo sabía que llevaba años haciéndolo, pero ciertamente no se trataba de la primera ocasión en que un cotilleo se hacía popular. Tenía claro que los rumores no iban a apagarse si alguien llevaba a enterarse de que el par usaba salones para propósitos poco académicos, pero suponía que aquel apunte no aportaría nada a la conversación. Además de la clara indignación que estaba seguro despertaría. Pero bueno, se habían besado. No es como si se la hubiera follado y reconocía la habilidad de la vivaz morena para enredar la vida de mi amigo. — Detesto que cuando alguien piense que ya sabe qué voy a decirle de hecho tenga razón...—Alegué encogiéndome de hombros. —y tú, tienes razón.—Concedí después de bajar un poco más de la helada cerveza por mi garganta. —Sé como hablan de ellas, he puesto en su lugar a uno que otro de esos imbéciles cuando me hartaba de las charlas en los bares. Nada de eso va a cambiar, ¿las has visto? —Pregunté con obviedad, aquel par de chicas encabezaban más de una fantasía generada en el campus.

Comprendía su situación lo suficiente desde uno de los ángulos, bastaba con un intercambio superfluo de palabras con cualquier fémina para que algún idiota supusiera que ya me la había tirado; sí, existían fundamentos para creerlo, pero no constituía excusa. Lo que no veía era qué tanto podría importar lo que se dijera, ciertamente no lo suficiente para privarse de algo que anhelaba. —Vamos, no es un secreto para nadie que lo que sobra ahí son ganas. Siendo honesto, ¿qué más da si se sigue diciendo que tienen algo cuando en verdad sí la quieres en tu cama? — Agregué sin tomarme el tiempo de buscar alguna elocuencia que no viniera a lugar, era un tema bastante sencillo ante mis ojos. Apoyé la botella sobre la mesa en la que estaban las demás para después mostrarle mis manos en expresión de rendición. —No me he metido nunca en tus asuntos cuando se trata de ella, de ninguna en realidad. Lo que pienso es, si te jode que la miren como un pedazo de carne, llevas tanto tiempo compartiendo con ella y querías terminar lo que empezaron hoy; quizá los coqueteos no hayan sido tan inocentes. Cualquiera que les preste atención se lo ha preguntado.— Aseveré, recordando que había dado por sentado hace mucho la amistad entre el par, sin fastidiar la existencia a mi amigo cuando llevaba a cabo espectáculos tan notorios como ser el único que lidiaba con ella en sus arranques, por favor, la escena del Empire no había ocurrido hace más de una semana. 

Claro, Elsa te asesinará por hacerla sentir mal, y no quiero pensar que ocurrirá si vuelve a pasar. Pero Jo está grandecita como para decidir que hacer con su vida.— El extracto era sencillo: no tienes que cavar tu propia tumba. Le había comentado en el club que Elsa llamaba mi atención, ciertamente contemplando la posibilidad de tener a la rubia a mi merced en en salón de tutoria o en donde fuera posible, bastaba para pensar idear mil formas de hacerlo realidad. Cada una más idílica que la anterior, y más lejana de concretar. —Arreglen las cosas, no le des tantas vueltas al asunto. Viajaremos a Palm Springs, así que todos te necesitamos concentrados en el juego y no en el bikini que ella decida ponerse. Además, si ustedes están bien, de seguro no me vuelve a echar cuando esté con Elsa. ¿Te dije ya que me pidió que le enseñara a surfear? Puedo imaginarla montando mucho más que olas. —Referí curvando mis labios en una sonrisa divertida antes acabar lo que quedaba de la botella y disponerme a abrir otra.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Sáb Oct 07, 2017 5:35 pm



Palm Springs. Por fin algo de diversión tras unas semanas vacías (o casi). Y es que aunque no lo creáis, no siempre os explico todo al instante de suceder. A veces vale la pena esperar, porque la historia coge impulso y se vuelve más y más jugosa. No os adelanto nada. Solo puntualizar que lo de que “lo que pase en Palm Springs, se queda en Palm Springs” es mentira. Yo siempre me entero de todo, y aún más si nuestro súper equipo de football es el protagonista. Demasiadas cosas que muero por contaros. Y recordad: portaos bien. O no lo hagáis. Pero después no supliquéis clemencia. Xoxo, GG.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Sáb Oct 07, 2017 5:38 pm



No podía asimilar lo dantesco de la situación que mi castaña amiga y yo estábamos viviendo. Parecía una broma de mal gusto; ¿por qué nos encontrábamos tan superadas por dos personas con quién habíamos convivido por años? Y peor aún, ¿por qué ambas nos sentíamos tan atraídas y a la vez confusas por tal sensación? Demasiadas preguntas e inexistentes respuestas. Lo único que podía afirmar con todas las de la ley es que el mundo había conspirado en nuestra contra, haciéndonos perder la poca cordura de la que siempre nos habíamos jactado de tener. Ver a Josephine con esa expresión vulnerable que dejaba ver, en todo su esplendor, el amasijo de frustración que la carcomía por dentro era muy desagradable; esa no era su actitud habitual. Quise añadir algo más, pero no podía dar consejos que no encontraba para mí misma. Sería totalmente inapropiado e hipócrita animarla o disuadirla a hacer algo al respecto, a sabiendas que yo era incapaz de tomar una decisión coherente sobre mi propio caos. A mí también me había gustado que Aaron me besara, aunque también me había contrariado y, siendo sincera, había intentado hacerme creer que ese beso fue un despropósito que me disgustaba. Volvíamos a la pregunta inicial: ¿por qué? ¿Era normal? Preveía que esa respuesta aún no llegaba. Y mientras tanto, mi única solución era negar el regocijo que la atención del moreno por mí me provocaba.

¿Pero qué dices, Josephine? –Exclamé atónita, sintiendo como mi rostro palidecía ante la supuesta broma sobre la posibilidad de lograr que Aaron dejara sus líos de faldas por mí.- No me interesa en absoluto, es Aaron por Dios –Repuse rápidamente, como si fuera una certeza irrefutable, acompañándolo con un arqueo a dúo de mis cejas.- Además, él no cambiaría su vida de playboy ni aunque fuera su única oportunidad de salvarse –Añadí a regañadientes, entornando los ojos. Sí, quizá mi reacción fue un tanto desmesurada para alguien a quien no le interesaba en absoluto otro; teniendo en cuenta que esa era la máxima que deseaba postular como única verdad. Mis mejillas adquirieron gradualmente un tono carmesí, casi incandescente, que me envío una oleada de calor a todo el cuerpo. Me aclaré la garganta, encogiéndome de hombros mientras me acercaba cautelosamente con el bote de helado entre mis dedos.- Siéntate a esperar para ver tal fantasía, si es que ocurre alguna vez en la vida –Comenté, intentado aparentar una serenidad inexistente en mi fuero, llevando una cuchara repleta de delicioso helado hasta mis labios. A pesar de todo, mis palabras –al menos las últimas- sí eran un fiel reflejo de mi opinión genuina.

/

El partido estaba siendo un auténtico baño para los Tigers. Ese equipucho no tenía nada que hacer contra nosotros, les superábamos en táctica, en técnica y, por supuesto, en habilidad. Teníamos jugadores de diez, que batallaban por el balón a toda costa, cosa que hacía que vivir la emoción valiera aún más la pena. Mi pasión por el deporte me cegaba, así como le sucedía a Josephine. Habíamos crecido rodeadas de amigos deportistas, sobre todo futbolistas, que nos habían enganchado a la adrenalina de la competición. Y, hablando de amigos, ahí estaban Aaron y Richard, siendo los mejores del partido. Como siempre, Ric era la cabeza pensante; manejaba el balón como quería, engañaba al contrario y coordinaba al equipo con tan solo una señal. Hoy llevaba el brazalete de capitán, ya que Zac estaba lesionado. Y había ocupado su lugar con facilidad, haciendo varios pases de gol. Goles que llevaban los tacos de Aaron grabados a fuego. Maldito, la potencia de sus balones era imposible de percibir por el portero o el resto de rivales; era un goleador nato. Humedecí mis labios por actoreflejo. Se veía sumamente caliente con ese ceño fruncido fruto de la concentración, esa camiseta pegada a su musculado cuerpo debido a la sudor y el agua con el que se refrescaba y esa actitud de macho alfa que siempre había detestado y, en aquellos instantes, me mataba.- ¡EH EH! ¡Eso es penalti! ¡Árbitro! –Me encaramé a la barandilla que separaba el campo de las gradas, con la tensión viajando por mis venas. Acababan de derribar a Max, uno de nuestros amigos de siempre, dejándole tendido en el césped con la rodilla dolorida.- ¿Viste eso Jo? ¡Entró a matar! ¡El número 2 se cree McGregor? –Gruñí en voz alta, comparándolo con el boxeador mixto.

Solo quedan dos minutos y tu equipo nos ha goleado, deberiáis estar tranquilas –Una voz ronca y jocosa se pronunció a mi espalda, haciéndome dar un pequeño sobresalto, apartándome para acercarme a Josephine. Un par de chicos, posiblemente mayores que nosotros, y ataviados con la sudadera naranja y gris del equipo contrario nos observaban con una mezcla de curiosidad y ¿interés? Fruncí el ceño, apartándome el cabello de un hombro- ¿Por eso se creen que es un combate de artes marciales mixtas? ¿Por qué ya termina el partido y van perdiendo? –Cuestioné, entornando los ojos y negando con la cabeza, Miré con un mohín en los labios a Josephine, que miraba a los recién llegados con el mismo escepticismo que yo. Que se veían bien, se veían muy bien. La verdad, parecían modelos recién salidos de un photoshoot de Abercrombie.- En eso tienes razón... Aunque nosotros no los defendemos, que conste. Por cierto; yo soy Chris, y él es Jared. –Se presentó el más rubio, quien no apartaba los ojos de mi mejor amiga, haciendo que una pequeña risa se azorara en mi garganta y, por lo tanto, provocando que el tal Jared, el moreno, me mirara con diversión.- Elsa –Me presenté, estirando mi brazo con cordialidad. ¿Qué esperaba? ¿Dos besos? Hombres…- Y ella es Josephine –Me adelanté, esbozando una sonrisa divertida por haber imitado la presentación de aquel par. El partido parecía algo lejano, en aquellos instantes.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Sáb Oct 07, 2017 6:33 pm





Hablar sobre alguna mujer con Aaron no solía ser buena idea. No por nada malo, simplemente él era incapaz de ponerse en una situación tan común como la de no querer joder una relación por sexo. Básico de entender, ya que para él era la mejor forma de fortalecer una amistad o cualquiera-sabe-qué excusa se inventaba para poder conseguir meterla en caliente dónde deseaba. Dato a tener en cuenta cuando mi salud mental se estabilice: saber qué demonios se trae con Elsie. Prioritario saberlo. Aunque en aquellos instantes mi cabeza no se encontraba en sus cabales normalizados como para entrometerme en las intenciones de Aaron. ¡Ni siquiera sabía cuáles eran las mías con Josephine! Por lo que reservaba una conversación entorno a la cándida rubia en la que ese cabrón debería contármelo todo si no quería perder lo que más amaba en el mundo de cuajo. Sí, hablaba de su virilidad. Pero bueno, ahí estaba aguantando mis dolores de cabeza y mi ansiedad de pre-púber con la lealtad y verdadera disposición de un buen amigo. A pesar de que escuchar sus razonamientos podrían confundirme aún más si era posible. A fin de cuentas, no dejaba de ser Aaron.

¡No lo digas así, tío! –Me quejé con los ojos entornados y haciéndole un ademán con la mano ante su tan inoportuna pregunta. ¿De veras me estaba preguntando qué tenía de malo que la gente creyera que teníamos algo si yo deseaba que así fuera? Hasta el hecho de plantearlo me producía vértigo.- No se trata de querer follarmela o no, se trata de que no es cualquier tía. Es Josephine Skriver, una de mis dos mejores amigas.Y no puedo marcarme un dos de dos, como sugirió Gossip Girl en su e blast, fue lo que pensé. Tomé un botellín de la mesa para repetir la acción que con el primero: beberlo sin pensar para que mis preocupaciones fluyeran. Tragué con gusto, mientras permanecíamos en silencio unos instantes.- No es tan fácil –Recalqué, apoyándome en el respaldo del sofá sin bajar de la altura de mi barbilla la cerveza. Y es que escucharle enumerar el sinfín de razones por las que quizá mis coqueteos con Jo no habían sido tan inocuos como creíamos –una hipótesis a la que yo también había llegado- me aisló. Lo escuchaba, pero mi mente divagaba en las cientos de aventuras que habíamos vivido y las veces en que me sentí tentado a besarla tal y como sucedió en la mañana. Eché la cabeza hacia atrás, soslayando un suspiro con otro trago de cerveza en la misma posición.- Quizás tengas razón –Accedí, instantes después. Era evidente que la atracción que sentía por la castaña no era cosa de un día, ni de dos. Sin embargo, camuflar nuestra relación especial había hecho que el deseo sexual por ella quedara en un segundo –y casi inofensivo- plano, aunque no desapareció, como era evidente.- ¡Qué putada! ¡Joder! –Casi vociferé, hundiéndome más en aquel sofá de diseño comodísimo.

¿Aaron dándome un consejo que no radicaba en follármela y pensar más tarde en la solución? Cada día me sorprendía más este chico. ¿Quién iba a decirme que detrás de su actitud impasible existía algo parecido a la conciencia? Alucinante. Asentí, medio incorporándome y dejando el botellín vacío sobre la mesa.- Tienes razón, lo más importante es dejar las cartas sobre la mesa –Torcí los labios y me encogí de hombros con despreocupación.- No, mejor olvidar lo que pasó y seguir manteniendo la relación de siempre –Me corregí, preso por la preocupación del rechazo. Quizás algo cobarde podría parecer, pero en realidad era la única solución para tal embrollo innecesario entre mi amiga y yo. ¿No? Me acomodé en el borde del sofá, abriendo las piernas y colocando ambas manos en mis rodillas flexionadas, para poder escucharle hablar sobre… Elsa. Arquee las cejas, curioso y a la par contrariado, por el enorme interés que había despertado la heredera Hosk en el moreno.- Espera, paso a paso. ¿De verdad estás jugando al maestrillo con Elsa? ¡Es terreno peligroso, bro! –Le advertí, señalándole con el dedo índice.- Esa mujer es como una enredadera, cuando menos te lo esperas ya estás enganchado.–Reí suavemente, sacando a colación en mi mente como decenas de amigos habían caído totalmente rendidos a la rubia sin ningún motivo aparente por parte de ella. ¿Amabilidad? ¿Solidaridad? ¿Buena fe? Todas esas características hacían de Elsa un imán para el sector masculino. Por no hablar de su inhumano físico, claro. Negué con la cabeza.- No juegues con fuego, Aaron… Dudo que a Elsa le interese montar nada más que olas contigo –Le reté, teniendo en mente la opinión que solía tener ella al respecto de chicos del estilo de Tylor-Johnson.- Pero suerte con eso –Añadí, lanzándole un cojín.

/

Ganar era el único objetivo. No existía nada más en el horizonte. Sabíamos perfectamente que éramos superiores a todos los equipos que participaban en la copa universitaria, pero no podíamos dar nada por ganado. No podía despistarme, no en un partido en el que todo pasaba por mí. Habían decidido ponerme el brazalete de capitán por unanimidad debido a la lesión en el peroné de Zac, el capitán legítimo. Así que nada a parte del juego podía despistarme. Ni siquiera los conocidos gritos de ánimo de la gente, entre los que escuchaba con nitidez los provenientes de Elsa y Josephine. Eso era precisamente dónde no debía llegar mi desconcentración; a localizar con la mirada a la castaña y olvidarme de chutar el balón. Por ese motivo, no había desviado mi mirada a la grada pertinente en todo el partido.- ¡Max! –Llamé la atención del ojiverde para recibir mi pase y chutar a puerta. Sin embargo, el idiota #2 decidió entrarle desde atrás, y directo al tobillo, sin posibilidad de recuperar el botón.- ¡Gilipollas! ¿Qué cojones te pasa? –Vociferé, yendo a zancadas hasta el tal Robert, que encima tenía la desfachatez de reírse de lo ocurrido.- ¿Quieres que te borre esa sonrisa de puerco de la cara, verdad? ¿Verdad? –Gruñí, dispuesto a tomar de la camisa a aquel intento de hipster poco conseguido. Rápidamente, compañeros de mi equipo vinieron a separarnos, al tiempo que el linier señaló que añadía dos minutos al juego. Reculé, no sin antes echar una última mirada al susodicho.

Finalmente, el partido acabó como empezó. Dándonos la victoria con un resultado apabullante y ciertamente insultante para el rival. Algo que me satisfacía en exceso.- Si dura un solo minuto más, juro que dejaba sin movilidad al Robert ese por un mes –Comenté de camino al vestuario con Aaron, George y Luka- Hiciste un partidazo, la verdad. Creo que aún buscan ese balón del larguero –Bromee, sacándome a camiseta empapada del cuerpo, lo único que odiaba de la competición en un lugar tan veraniego: la inmensa humedad y el horrible calor. Me di cuenta entonces que Aaron parecía más interesado en lo que sucedía en la grada, justo a nuestra derecha, que lo que pensábamos el resto de lo ocurrido. Fruncí el ceño siguiendo su mirada y un resoplido escapó de mis labios sin previo aviso.- Parecían tontos –Escuché decir a Luka entre risas, en referencia a un par de críos que aparentaban ser mayores intentando llamar la atención desesperadamente de las chicas.- ¡Niñas! –Grité, autoritariamente, para paralizar la conversación.- Salimos en 10 minutos, ¿os venís al bar del hotel a celebrar la victoria? –Pregunté con una sonrisa torcida –y tremendamente forzada- en los labios.


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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Mar Oct 10, 2017 11:33 am

Di un asentimiento animoso acompañado por una sonrisa en señal de reconocimiento a la existencia del par de hombres, sin mayor esfuerzo extra ya que mi rubia favorita se había encargado de las presentaciones. No podía evitar encontrarme llena del espíritu que un partido tan bueno infundía en mí (un marcador que nos daba la ventaja 5-1 resultaba prácticamente irrisorio) y llegaba a sospechar que mañana podría amanecer con la garganta lastimada dado lo mucho que había gritado, pese a que no me importaba mucho el precio a pagar por ser una digna animadora de mi equipo. Siendo así, ver que los idiotas que se hacían llamar Tigers lastimaban a Max podría afectar tanto seria como negativamente mi actitud, ¿un par de tipos que permanecían siendo atractivos pese a estar ataviados con la camiseta del otro equipo? quizá no tanto. —Evidentemente no los defienden, si fuera así les darían un poco de apoyo en vez de buscar formas de hablar con chicas que le van al otro equipo, ¿no? —Pregunté interesada, como si deseara que aclararan aquel punto en mi mente para una mayor comprensión del panorama que me pintaba. Mi mueca de duda cayó de inmediato al ver la impresión clara en el rostro de quien se había presentado como Chris, provocando que tuviera que usar todas mis fuerzas para no soltar una carcajada. Tampoco seáis injustas, no defendemos que tiren al 5 —Empezó el moreno, separando un momento su atención de Elsa para centrar su atención en el campo, con la referencia numérica de Max pero creo que no somos el único equipo dispuesto a irse a los golpes. —Me giré de inmediato para ver el punto donde ahora estaban varios de nuestros chicos de pie, con la furia del momento evidente en sus rostros, no tenía idea de qué había pasado por mi despiste en el último par de segundos, pero Richard no parecía nada afable en dirección al estúpido #2. No, se veía furioso, exaltado y completamente caliente. Lancé una mirada cargada de nerviosismo a Elsa, faltaba poco para que el partido terminaba y tantos años de asistir a los juegos me dejaban en claro lo que la sangre hirviendo podía provocar en los hombres.

Pude respirar tranquila cuando concluyó el tiempo de reposición anunciando el fin del partido, dándome espacio para reparar por primera vez en lo agitada que estaba mi respiración como manifestación de la emoción. Algunos de los presentes empezaron a desplazarse con las ansias de salir antes de que se formara el desorden, prisa que no veía en nuestros recientes acompañantes. Entonces, ¿no preferirían dejar la competitividad e ir... —Reconocía al rubio tener el coraje de intentarlo, pero antes de poder concluir siquiera su propuesta fue interrumpido por una voz familiar que llamaba mi atención. Localicé a Ric rápidamente con la mirada, sintiendo un ligero tono rosado por mis mejillas al percatarme de que en algún momento desde que acabó el partido se había quitado la camisa sin que me diera cuenta. Agradecí que la distancia no diera para que ni él, Luka, George o Aaron (especialmente Aaron y sus frecuentes burlas) pudieran conectar tal reacción a la visión de mi atractivo amigo, ya que lo más lógico era culpar al calor.

Pretendí analizar a consciencia la propuesta soltada por el ojiazul mientras desviaba mi interés a Elsa, buscando consulta en la rubia. —¿Cómo decirle que no a nuestro capitán? —Pregunté divertida, lanzando una mirada corta al par de chicos de la fila de atrás, quienes miraban con evidente recelo a nuestros amigos. La provocación de rodar los ojos ante el comportamiento de Richard estaba ahí, pero ya podría picarlo por ello después. ¡Nos vemos allá! —Exclamé para que me escucharan bien, para girarme nuevamente en dirección a la bella ojiazul después de otorgarle una sonrisa a mi amigo. ¿Cuál es el punto de un viaje si no podemos ir a un bar con buena música, no crees? —La insté conocedora de su poca afición por el alcohol, tomando sus manos entre las mías con alegría. Tenía sentido verlos allá debido a que no planeaba presentarme en el bar con las infantiles (pero no menos divertidas) coletas que traía, ni la camiseta gris del equipo. Siempre están invitados a pasarse por allá. —Ofrecí a los hombres cuyos planes se habían visto cortados rápidamente prestandoles poca atención.

Una parte de mí siempre estuvo dispuesta a defender a capa y espada la idea de que, si el paraíso pudiera encontrarse en la tierra, definitivamente sería Palm Springs. El calor era recibido como un abrazo por mi cuerpo y no era capaz de imaginar nada más agradable que una bebida helada en medio de la playa, ¿qué podía decir? un evidente punto débil por el dramatismo. Tuve que desviarme del camino a la habitación que ocupaba en el hotel para intercambiar saludos con varios de mis aún emocionados compañeros, que habían decidido aprovechar la oportunidad para despejarse de las clases y apoyar al maravilloso equipo. Opté por un poco de negro al irme por un pequeño y sencillo vestido, después de haber modelado un par de opciones para que Elsa eligiera, no veía sentido a arreglarte para lo que fuera si no podías disfrutar mientras lo hacías y generalmente no paraba los pucheros hasta que mi amiga se sentaba de buena gana a ayudarme con los atuendos. —¡Veamos ahora qué te pondrás! —Exclamé en dirección a la rubia, acostumbrada a hacer un espectáculo hasta de los hechos más sencillos. Me estaba esforzando por no dejar que mi mente vagara a los problemáticos asuntos que me habían acaparado en la última semana y por el momento parecía ser un éxito.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Mar Oct 10, 2017 12:59 pm


Aaron nunca fue partidario de mentirse a sí mismo. Quizá porque entendía cuan jodidos estaban todos quienes le rodeaban y la superioridad moral no era más que una farsa más, o tal vez porque con un mundo de drogas, alcohol y privilegios las mentiras afloraban tan fácil que lo realmente escandaloso radicaba en encontrar honestidad. Así que reconocía las cosas. ¿Se acostaba con un par de chicas cuyo nombre no recordaría al acabar la noche? ¿Aprovechaba su apellido para garantizar oportunidades por las que no se había esforzado? ¿Había mandado al hospital a algún que otro idiota que lo encontró en un día de malas? Joder, por algo tenía la reputación que se había ganado, no necesariamente presumía tales hechos por las calles. Sin embargo cuando se trataba de las últimas semanas, quizá iba dando tumbos sobre el rumbo que sus pensamientos tomaban. Cuando su mente vagaba en dirección a la rubia que era el sinónimo humano de "perfección" para quienes la conocían atribuía aquel comportamiento a que se trataba de su amiga... de su increíblemente bella amiga, y eso era todo. <<Esa mujer es como una enredadera, cuando menos te lo esperas ya estás enganchado.>> Fueron las palabras de Richard, quien conocía a la ojiazul mucho mejor que él, tenía la potestad para hablar entonces. Por lo que nunca admitiría al castaño, que era más su hermano que cualquier otra cosa, que el crecimiento de la presencia rubia en su cabeza había sido exponencial. Evidentemente no estaba enamorado de ella, la dinámica de la relación no había cambiado y por nada del mundo tenía en mente dejar de ser la persona fiestera y descomplicada que lo caracterizaba. Pero ella estaba ahí, tomando un poco del control de sus sentidos sin quererlo, tentándolo a no reconocer que estaba cediendo un poco de su control.

En medio de las clases (que no me preocupaban lo suficiente para pretender un alivio por el descanso) llegó la temporada de fútbol, otorgándome el motivo perfecto para centrarme en los entrenamientos y obligarme a poner a prueba mi fuerza de voluntad cuando me desviaba a pensar en las infinitas posibilidades que un viaje a la playa ofrecía. Sin embargo el partido en la mira llegó bastante pronto y de la misma forma la abrumadora victoria. Marqué los goles, me mantuve en lugar y obligué a Richard a abstenerse de partirle la cara al imbécil que había derribado a Max en una falta clara, no permitiría que una roja impidiera que mi amigo participara en el próximo partido a costa de un idiota del que podríamos encargarnos más tarde de ser necesario; había hecho mi parte. 

Pero la tranquilidad del juego bien llevado se debatió con el impulso de rodar mis ojos al desviar mi atención a la grada en la que se encontraban Elsa y Josephine, con Lais, Romee y Jasmine en la misma locación habían logrado llamar mi atención (para disgusto de mi concentración) un par de veces durante el juego dado lo alto de sus barras; pero aquello no era lo que me hacía centrar mi vista en el par de amigas en este momento, sino los evidentes y más que ridículos intentos de los idiotas de momento por mantenerlas entretenidas. Sonreí ladinamente cuando Richard, seguramente después de percatarse de que no había escuchado ninguna de sus palabras por estar observando tal situación, llamó la atención de las muchachas en una evidente muestra de posesión de la que en otro momento me habría burlado pero ahora aprobaba. Enarqué mis cejas en dirección a uno de los tipos cuando la irritación en su rostro fue evidente, sumando un deje más de satisfacción a mi tarde.

El bar del hotel era completamente prometedor, al igual que las chicas que pasaban de vez en cuando con sonrisas abiertas y felicitaciones calurosas por los resultados del partido. Bendecía Palm Springs y la necesidad que invadía a las mujeres de optar por atuendos particularmente cortos. Admitía que las piernas de Lizzie lucían maravillosas en la falda azul oscura que traía, a tal grado que con una de mis manos en la parte baja de su espalda y la otra en el vaso de escocés que había vaciado ya, consideré quedarme en mi puesto cuando vi a cierta rubia que causaba estragos en mi organismo ingresar al bar seguida, como de costumbre, por su mejor amiga. Pero el ardor en mis manos por un poco de juego se esparció por mi organismo rápidamente, no iba a negarme. —¿Te veo después? Creo que llegó el momento de hacer mis rondas — Me excusé cortamente con la castaña clara, dejando un beso corto en su mentón en respuesta al mohín que dibujó en sus labios de inmediato. —¿Buscando un poco de desorden en California, chicas? —Pregunté al acercarme al dúo que tendía a levantar suspiros por donde caminaran. Observé a Jo con un poco de diversión al pensar en el motivo por el cuál había sido la protagonista de mis charlas recientes con Richard, decidiendo que pullarla con aquel tema cuando recién llevaba no era una buena idea. Claro estaba, no me comprometía a nada con bastantes tragos encima, seguía siendo un bocazas después de todo. —Ya pensaba que me dejarían con las ganas de verlas. —Comenté con aquella duda inexistente, desviando mi mirada al punto que me había atraído en primer lugar. Cuerpo de infarto con curvas que parecían ser de aquellas por las que se empezarían guerras, largas pestañas enmarcando los ojos increíblemente azules, labios que al observarlos generaron que repasara los míos con mi lengua en un gesto casi autómata; Elsa Hosk en todo su esplendor. No había nada que esperaba más que los halagos respectivos de mis más grandes fans, claro, si pudieron ver algo del juego entre los flirteos con el par de idiotas en las gradas. —Cerré con un aire de prepotencia que no me era extraño, recordando la escena del partido sobre la que no tenía derecho particular a opinar- no es cómo si aquello impidiera que lo hiciera de todas formas.
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Re: Flashing those eyes like highway signs. ♥

Mensaje por winterofyouth el Jue Oct 12, 2017 9:53 am




Elsa era consciente de lo absurda que habría resultado si, al girar el rostro ante la llamada de Ric y toparse de lleno con la imagen caliente de Aaron, hubiera saludado con la sonrisa anonadada acompañada de un compás frenético de su mano. Había preferido sonreír y evitar a toda costa encontrar esos ojos del color del mar que la dejaban fuera de juego. Pero se hacía difícil no sentirse atraída por la conexión que recientemente había experimentado con el moreno. La última vez que se vieron fue absolutamente agradable, atento e incluso había parecido otra persona completamente a la que la tenía acostumbrada. Y le gustaba la sensación que le recorría ante sus atenciones. Mucho. Se limitó a asentir cuando Josephine le cuestionó sobre asistir o no a la celebración, dejando (cobardemente) que su amiga llevara las riendas de la situación. Pero, ¿qué más podía hacer si su imaginación era su mayor problema?

Accedí, tras la enésima petición de Josephine, a sentarme y ayudarla a decidir con qué modelito arrasaría esta noche. Reí de buena gana cuando salía con vestidos de todos los colores y texturas, modelando con movimientos exagerados pero gráciles, esperando mi dictamen. ¿Qué importaba si era negro o dorado? Mi mejor amiga se veía espectacular con cualquier cosa, y es que a parte de ese físico portentoso que poseía, su sonrisa era su complemento ideal.- ¡Te ves radiante con este! –Exclamé, viéndola dar una vuelta sobre sí misma para mostrarme cómo le quedaba el pequeño y sencillo vestidos negro que portaba.- Definitivamente, es este –La insté, guiñándole un ojo satisfecha con su elección. Mordí mi labio inferior al oírla preguntarme qué me pondría porque lo cierto era que había traído un par de conjuntos más atrevidos de lo normal para mí. No quería buscar un motivo esclarecedor a ese cambio de estilo, pero por algún motivo había decidido que en las noches en Palm Springs no llevaría pantalones o camisas cerradas. Hacía calor y me apetecía arreglarme, ¿no era tan raro, no?- Pues, había pensado en este vestido de satén –Inicié, sintiendo mis mejillas enrojecer al sacar de la maleta el asimétrico vestido nude que había comprado antes del viaje.- Pero no estoy segura, ¿no se ve demasiado… demasiado? –Inquirí, riendo nerviosamente mientras me encogía de hombros con inseguridad.

Por supuesto para Josephine mi elección de vestuario había sido una sorpresa pero un acierto seguro, sin embargo a cada paso que daba me sentía un tanto más ridícula que el anterior. ¡Era muy poca tela! Podía sentir las miradas sobre mi cuerpo hasta incluso algún que otro cuchicheo en referencia a mi look, pero no me acobardé. Alcé bien la barbilla mientras saludaba con una sonrisa radiante a nuestros compañeros que se reconocían –extrañamente- entre la multitud del lujoso club.- Parece que la noche promete –Le comenté a Josephine con un tono de voz elevado, debido a la fuerza con que la música resonaba por todo el lugar. Pasee mi mirada, inconscientemente, alrededor como si buscara algo o alguien. Pero nada de lo que veía calmaba el ansia que se desplazaba por mis venas como una necesidad ferviente de ser atendida. - ¡Elsa! Te ves preciosa –La voz sorprendida y angelical de Romee me desperezo de mi sinsentido, haciéndome sonreír con auténtico agradecimiento.- Gracias cielo, tú te ves aún más linda –Comenté abrazándola cortamente.- ¿Cómo la están pasando? –Pregunté en dirección a la rubia, Jasmine y Monika.

Pero pocos instantes después, una ronca, seductora y conocida voz se hizo presente tras de mí. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda, propagándose hasta mis ya de por sí sonrosadas mejillas. Aaron. Voltee con sumo cuidado de no parecer ansiosa por volver a entablar una mínima conversación con él, sonriendo de medio lado con evidente nerviosismo. Lucía tan sexy, podía distinguir a la perfección su perfume y la loción que portaba, haciendo que mi cabeza se desordenara con suma facilidad. La camisa azul aciano que se amoldaba a la perfección a su cuerpo cincelado contrastaba de una manera asfixiante con el gris de sus ojos. Me contuve a seguir analizándolo de arriba abajo, centrándome en adoptar una postura neutral. Aunque debía reconocer que el ansia que había sentido, como si buscara encontrarme con alguien, había remitido.- Lamentablemente te adelantaste y no pudimos esconderme de ti –Bromee ante su comentario sobre dejarlo con las ganas de vernos. Reí suavemente, intentando acomodar un mechón rebelde de mi flequillo tras la oreja.- Hiciste un partidazo, Aaron.- Comentó Jasmine, con una risa nerviosa flotando en el aire.- Es un partidazo –Apuntó con evidente coqueteo Monika que, con poco disimulo, se había adelantado un poco para poder estar más cerca del moreno. Y no me extrañaba, sabía de sus propias palabras lo mucho que le interesaba Taylor-Johnson.- Sí, fue un gran partido, te felicito –Apunté, ignorando el comentario sobre aquel par de chicos cuyo nombre ni recordaba y esbozando lo que pretendía ser una sonrisa. Sin embargo, rápidamente localicé la mirada de mi mejor amiga.- ¿Buscamos un trago? –Inquirí en su dirección, con una intensidad que gritaba “larguémonos de aquí ya” y que no dejaba duda de mi incomodidad repentina ante la situación que estaba a punto de llevarse a cabo. No debía ser adivina para saber que Monika trataría por todos los medios acercarse y coquetear con él hasta desaparecer del club de su mano. Y tampoco que Aaron aceptaría encantado una buena sesión de sexo con esa belleza polaca.- Allí está Ric –Mencioné de repente, adelantándome al resto.
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