Últimos temas
» i know i was happier with you ღ
Hoy a las 5:55 por uchiha

» ethereal.
Hoy a las 5:48 por lalisa

» when there's no light to break up the dark, i look at you ღ
Hoy a las 5:48 por uchiha

» you exist inside the darkness.
Hoy a las 5:37 por lalisa

» pied piper ✹
Hoy a las 5:02 por exodus

» hwaiteu・
Hoy a las 4:52 por exodus

» eoduun・
Hoy a las 4:48 por exodus

» ✽kokobop.
Hoy a las 3:52 por hobi

» ;you little shit.
Hoy a las 3:12 por Aislu

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

And when I think about the way you touch my body

Página 11 de 12. Precedente  1, 2, 3 ... , 10, 11, 12  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Jue 31 Ago 2017 - 13:34


Nick Jonas
En cuanto la rubia me confirmó que todo estaba bien comencé a moverme en su interior lentamente, me costaba salir de su interior ahora que la había probado y volvía a entrar con una embestida lenta pera dura para poder disfrutar de los gemidos que se escapaban de sus labios y que me confirmaban que estaba disfrutando tanto como yo. Eso era la meta principal en esta noche, quería que disfrutara tanto que fuera incapaz de arrepentirse de haberme dado esta oportunidad de hacerla mía, que no se arrepintiera de entregarse a mí por una vez. Quizás después de esta noche no quisiera saber nada más de mí, pero podría conformarme con el hecho de que cada vez que se acordara de esta noche, lo hiciera con una sonrisa porque la traté como se merecía: como una princesa, como una verdadera mujer y no solo como un objeto que llevar a la cama. Probablemente nunca antes había pensado así pero ya había dejado claro que desde que la conocí todo había sido muy diferente a lo que había tenido antes en mi vida. Hasta ahora solo me había involucrado con mujeres que lo único que buscaban era estar con Nick jonas, el quarterback, sin importar todo lo que tuvieran que hacer. Les podía pedir que se tiraran de un octavo piso y seguro que lo harían con tal de conseguir entrar en una cama conmigo. Pero con Adaimé era todo distinto, nosotros de alguna manera nos habíamos llegado a conocer en algunos aspectos. Ella sabía que me esforzaba en mi trabajo, que era un líder y que no dudaba en enfrentarme a mi entrenador y presidente si intentaban controlar mi vida personal. Y yo sabía de ella que era una mujer muy independiente, que se concentraba en los mínimos detalles de su trabajo porque todo tenía que ser perfecto y que tenía un hijo. Eramos simplemente Adaimé y Nick haciendo el amor en este momento, ni siquiera importaba lo que hubiera fuera de estas paredes aparte del tiempo para poder estar juntos.

Mis manos se pasearon por su piel, recorriendo suavemente su vientre plano y su espalda antes de acercarla un poco más a mi cuerpo para enredar mi mano en su pelo para acercarla a mí y unir mis labios a los suyos. No quería ni podía dejar de besarla, de estar conectado a ella también por sus labios y por las caricias entre nuestras lenguas. Lo había dicho un montón de veces, pero no podría cansarme nunca del sabor de sus labios y de las sensaciones que provocaba en mi cuerpo cada vez que nuestros labios se unían, aunque fuera en un suave roce de nuestros labios. Con el brazo que tenía libre, aferré un poco más el agarre a su cintura y seguí con mis embestidas en su interior, gruñiendo contra sus labios cada vez que sus paredes se apretaban a mi alrededor, convirtiéndose en un gesto más del placer que estaba sintiendo y volviendome loco, haciendo que estuviera más cerca del orgasmo, pero no pensaba dejarme ir antes que ella. Quería que ella tocara el cielo antes de que yo pudiera seguirle hasta el mismísimo paraíso si así lo quería. Sonreí contra sus pechos cuando me pidió que lo hiciera más fuerte y aumenté la intensidad de mis embestidas al mismo tiempo que continuaba lamiendo sus pezones. También em encantaba la forma en la que su pelo acariciaba su espalda cada vez que dejaba que su cabeza caía hacia atrás para dejar escapar un gemido de sus labios. Llevé una de mis manos hasta el punto en el que nuestros cuerpo se unían y comencé a acariciar su clitoris con pasión mientras sentía como una pequeña capa de sudor se iba formando en nuestro cuerpo por el esfuerzo y no despegué mis ojos de los suyos. Necesitaba mirarla a los ojos cuando se viniera conmigo, cuando el placer la golpeara a de esa manera que estaba deseando. Quería que nuestros ojos estuviera conectados en un momento como ese.

Los gemidos y gritos que se mezclaban con mis gruñidos mientras la presión de sus paredes alrededor de mi miembro se hacía mayor solo provocaba que el nudo en mi vientre creciera por segundos y que la intensidad de mis embestidas fuera mayor mientras permanecía mirándola a los ojos hasta que, con unas cuantas embestidas más, su cuerpo estalló en mil pedazos a mi alrededor mientras sus manos se aferraron a mí por lo que aproveché ese momento para volver a besarla, para estar unido a ella de todas las maneras física que fueran posible mientras seguía moviendome en su interior para prolongar su placer e intentaba controlarme, hasta que mi cuerpo no aguantó más y acabé corriendome con un fuerte gemido contra sus labios. Ahora sí que podía asegurar que era la mejor noche de mi vida porque había sido el mejor orgasmo que había tenido junto con la mejor mujer que había conocido desde que podía recordar. No cambiaría a Adaimé ni por todo el oro del mundo ahora que la había probado de esta manera. Me dejé caer en la cama, sintiendo aún mi cuerpo temblar, mientras la rodeaba con mis brazos para mantenerla cerca de mí. Me dediqué a besar su cuello y a acariciar su pecho lentamente mientras nuestras respiraciones intentaban calmarse por lo que acababa de pasar. Una carcajada se escapó de mis labios cuando dijo lo de no dormir en toda la noche y besé sus labios asintiendo. Me alegro que lo sepas preciosa, porque mi intención es tenerte despierta toda la noche. Ya dormirás mañana. Dije impulsandome un poco para colocarme sobre su cuerpo antes de enterrar mi rostro en su cuello para besar esa zona mientras mis manos se desplazaban por su cuerpo.

Froté mis ojos cuando me desperté y una sonrisa apareció en mi rostro cuando me fije en la figura femenina que estaba dormida a mi lado. Los recuerdos de lo que había pasado durante toda la noche regresaron a mi cabeza y la sonrisa se hizo aún mayor antes de levantarme con cuidado de la cama, buscando mi boxer para poder ponérmelo antes de salir con cuidado de la habitación. Seguía sin poder creerme que hubieramos estado juntos, que hubieramos decidido dar el paso y dejarnos llevar por la química que existía entre nosotros. Comencé a moverme por la cocina, preparando un desayuno para nosotros dos mientras ella continuara durmiendo, se merecía un buen descanso después de ayer haber estado al pendiente de la fiesta durante horas y que después de eso viniera aquí y estuvieramos toda la noche juntos. Comencé a colocar las cosas en una bandeja que a veces utilizaba cuando quería comer viendo al televisión de mi habitación y cuando estuvo todo listo, lo llevé hasta la habitación y sonreí viendola dormida. Dejé la bandeja a un lado antes de acercarme con cuidado y quitar la sábana que estaba cubriendo su cuerpo desnudo. Hora de desayunar princesa. susurré en su oído antes de empezar a besar su cuello y hacer un camino de besos hasta su feminidad. Si ya le había dado la mejor noche que se pudiera imaginar, también quería regalarle un buen despertar.

Pasé mi lengua por mis labios cuando terminé de disfrutar de su orgasmo antes de acercarme a besar sus labios con una sonrisa. Buenos días, ¿has dormido bien? Pregunté sonriente mientras me sentaba a su lado y colocaba la bandeja en mis piernas para comenzar a desayunar sin apartar mi mirada de ella. No quería perderme ni un segundo de ella y de cada detalle de su piel, de su rostro. Me volvía loco cada centímetro de ella. ¿qué tal está Sam?¿Nervioso por el partido de mañana? Estoy deseando ver como juega. Pregunté dandole una mordida a la tostada y mostrando interés por lo que me contaba ya que pensaba estar en ese partido sí o sí porque se lo había prometido y quería ver como jugaba el chaval. Acerqué mi mano a la suya y comencé a acariciarla lentamente.
avatar
Mensajes : 7362

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun 4 Sep 2017 - 1:23


ADAIMÉ REYNOLDS;
Terminamos completamente agotados, y solo porque nuestros cuerpos no lo soportaban más, nos acurrucamos y Morfeo se encargó del resto.

Me removí un poco al escuchar una lejana voz, pero pronto todos mis sentidos se pusieron en alerta cuando sentí un camino de besos, que terminó entre mis piernas. Mis ojos se abrieron al instante y is pupilas, seguramente dilatadas, se posaron sobre aquella oscuridad que envolvía las retinas miel que me miraban expectantes; su boca se movió a una sonrisa de lado al mismo tiempo que sus manos, grandes y masculinas sujetaban mis piernas para abrirlas como un par de cortinas abriéndose con la brisa del campo. Cerré los ojos por inercia, aunque quería mantenerlos abiertos para mirar semejante obra de arte, y por obra de arte me refiero a su perfecta lengua traspasando mis mojados pliegues, me sorprendía la rapidez con la que lo había conseguido—. Joder— como si acabara de tocar el cielo, mis labios se entreabrieron para dejar escapar un gemido. Mis manos corrieron instantáneamente hacia su cabello revuelto, enredando mis dedos entre los mechones que lo componían mientras de su lado eran sus dedos los que se colaban en mi hendidura, acariciando mis adentros sin desesperación ni prisa.

Era suya de una manera carnal. ¿Cuántas posibilidades habían de que dos personas completamente diferentes fuesen tan perfectas y sincronizadas con algo? El temblor en mis pestañas y el hormigueo en mi vientre respondieron la pregunta.

— Nick— su nombre salió como salen los créditos de una película: en letras grandes, centrado y notorio. Los movimientos de su lengua aumentaron cuando las sacudidas del orgasmo empezaron a llegar y agradecí que terminara su trabajo y que disfrutara del fruto de éste. Paseó la lengua sobre sus labios, disfrutando del sabor y yo sonreí, recibiendo gustosa su beso. Podría haber muerto tranquila y feliz en ese momento, había alcanzado el cielo y no necesitaba nada más―. Mmm… bastante bien, pero también tu forma de despertarme fue muy buena― le guiñé el ojo, ganándome una de esas sonrisas que probablemente dejaban a cualquier mujer sin aliento.

Nick acomodó una bandeja, que ni siquiera me había percatado que estaba allí. Pero bueno, tampoco era como si él me hubiese dado la oportunidad de hacerlo, me había distraído de forma muy efectiva. Sonreí al escuchar el nombre de mi hijo, pero antes de contestarle la pregunta, le rebaté la rebanada de pan tostado y la llevé hasta mi boca― ¿aun con hambre? ― me burlé, haciendo referencia figurativa del pequeño festín que había tenido conmigo―. Él está bastante bien, de hecho, esta semana ha estado entrenando aún más duro que cualquier otra vez― tomé una fresa y la llevé hasta su boca, él la comió gustoso y repitió el gesto conmigo― aunque no me lo haya dicho, sé que él quiere impresionarte― después de todo, cualquier jugador querría lucirse frente a su ídolo, pero aquello me preocupaba un poco. Nick era un profesional, su vida giraba en torno al futbol americano, incluso vivía de ello y con tantos años de experiencia, seguro un juego al nivel secundaria le parecería poco interesante o algo parecido. No quería que Sam saliera decepcionado si no veía orgullo o algún tipo de emoción en los ojos del castaño―. Gracias por aceptar ir a su juego, no sabes lo mucho que significa para él― me incliné hacia adelante y dejé un corto beso en sus labios.

Probablemente debería sentirme avergonzada por mi desnudez, pero sorprendentemente no lo hacía, además, a pesar de estar desayunando, Nick no perdía detalle alguno de cada uno de mis movimientos, también se distraía con el movimiento de mis pechos cuando me estiraba para darle de comer, y es que, habíamos terminado dándonos el uno al otro hasta que terminamos lo que había en la bandeja.

Me levanté para poner la bandeja a un lado, mientras Nick estaba sentado, luego me acerqué a él y le sonreí con coquetería―. Creo que te debo algo― le guiñé el ojo, antes de quedar sobre mis rodillas. Sus piernas se abrieron al instante en que mis labios empezaron a besar la parte interna de sus muslos sobre la tela de su bóxer. No tardé mucho en deshacerme de la molesta prenda y mis pupilas agradecieron cuando aquella masculinidad quedó completamente expuesta. Mordí mi labio inferior deleitándome con su tamaño.


Después del “mañanero”, nos tomamos una siesta, solo que ésta vez fui yo quien se despertó primero y aproveché que Nick estaba dormido para darme una ducha, pero me coloqué una camisa ancha del castaño y mi ropa interior de la noche anterior. No era que me agradara mucho la idea de utilizar algo que ya estaba sucio, pero salir sin bragas de la casa no era precisamente una opción. A los pocos minutos, Nick siguió mi ejemplo y se metió a la ducha, al salir, se cambió y después de un rato en que pasamos viendo televisión y películas, acordamos que ya era momento de que me llevara a mi hogar, aún tenía que pasar por Sam a casa de su amigo y aunque se ofreció a llevarme, no quería que Sam me viera con la ropa de Nick, ya que una cosa era que lo idolatrase por su carrera como jugador y otra como mi… lo que sea. Esa era otra situación en la que debía pensar mucho, no tenía ni idea de qué hacer con Nick Jonas. Estaba total y completamente fuera de su liga, y no podría haber llegado a mi vida en un peor momento. Por otra parte, ¿había alguna vez un buen momento? Probablemente no. Pero esta vez no era definitivamente un buen momento. No importaba la cantidad de dedos enroscados de los pies que la idea de ser buscada por un hombre como Nick me hiciera sentir, tenía que pensar en Sam.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun 4 Sep 2017 - 5:38


LIAM PAYNE;
― ¡Oh, ahí está la señorita Beckett! ― exclamó Elsa― escuché lo que le pasó a la hora de tu clase, fue muy amable de tu parte lo que hiciste por ella Liam― asentí― es mi alumna y lo hubiese hecho por cualquier otro alumno― la rubia me arrastró prácticamente hasta donde estaba Ariadna, y por alguna razón, me sentí un tanto incómodo de que me vieran con ella, cuando no debería de haber sentido absolutamente nada y mucho menos el alivio que recorrió mi cuerpo al percatarme que ya no estaba con el jugador de minutos atrás―. Señorita Beckett, ¿cómo se encuentra? Ya me han contado lo que le ha pasado hoy― le dediqué una mirada a la castaña, y su respuesta no me convenció en lo absoluto, pero Elsa pareció no inmutarse en lo absoluto. La conversación no duró mucho, porque en cuanto le dieron su pedido a Ariadna, se despidió de nosotros y desapareció de nuestra vista―. No creo que la comida chatarra de aquí le vaya a caer bien después de no estarse alimentando como es debido― una mueca apareció en mi rostro e hice un ademán de moverme, pero Elsa me detuvo― entiendo tu preocupación, pero ya estamos fuera de horario de clases, técnicamente, ella puede hacer lo que quiera― y justo eso era lo que me preocupaba.



¿Estaba bien llevar la cuenta del tiempo que llevaba en el colegio? Probablemente no si salía a flote la verdadera razón por la cual sumaba el día a día. No era que me estuviese yendo mal, de hecho, todo lo contrario. Me entretenía mucho dando clases, mis alumnos daban buenos resultados en cada una de las pruebas sorpresas que les aplicaba y también eran bastante tranquilos. Las chicas aún hacían comentarios un tanto sugestivos, pero nada que no me tomara a broma y no pasaba a más, nunca les faltaba al respeto. El hecho de que disfrutara mi profesión, significaba que había elegido correctamente. Aunque claro, al principio me había costado acostumbrarme a la rutina, después de todo, antes de conseguir el empleo como profesor, solo trabajaba los fines de semanas y de forma muy eventual en un establecimiento de surf, enseñando a los vacacionistas las reglas básicas del surf y a que mantuvieran el equilibrio el mayor tiempo posible. Ahora, me despertaba todos los días a las 5:30 de la mañana, me duchaba y arreglaba, si me daba tiempo me preparaba un desayuno, sino, en el camino me paraba en una cafetería y compraba algo, al llegar al colegio iba directo a checar y me iba a mi salón de clase, donde la mayoría de las chicas ya estaban ahí sentadas, los que sí llegaban tarde, eran los chicos, pero había creado un poco de camarería con ella y con ello lograba mantenerlos tranquilos. Daba mis clases y cuando salía, preparaba mi clase del día siguiente, y si tenía tiempo, de los demás. De vez en cuando salía a comer con Elsa o asistíamos a los partidos locales, ya que últimamente pasábamos mucho tiempo juntos y no era un idiota como para no darme cuenta de que ella se sentía atraída por mí y aunque era una mujer muy atractiva y había cierta conexión entre nosotros, había algo que me evitaba dar un paso más allá que la amistad recién formada y la relación de compañerismo que teníamos.

Salí de la sala de profesores después de checar y me despedí de Elsa, ya que era la única que estaba ahí. Tenía que quedarse porque le había dado detención a unos alumnos, y obviamente, tenía que cuidarlos.

Subí a mi auto y encendí la marcha, el cielo estaba nublado y, de hecho, empezaron a caer gotas gordas, chocando contra mi parabrisas, y obviamente, el piso.

Salí del estacionamiento y al girar, un cuerpo solitario estaba en la parada del autobús, mi corazón se aceleró al reconocer dicha figura, aun con la distancia, su sedoso cabello podría reconocerlo donde fuera, al igual que cada curva de su cuerpo, el cual, había acariciado y memorizado hasta el cansancio. Sin saber bien en qué rayos estaba pensando, me dirigí hacia allí y una vez enfrente de ella, detuve la marcha, bajé el vidrio del lado del copiloto e hice sonar el claxon del auto, asustándola. Tuve que morder mi labio para no soltar una carcajada porque se había visto muy chistosa. Me incliné hacia un lado y me asomé para que me viera― ¿quieres el ride? ― sus ojos me observaron confundidos, como si no creyera mi ofrecimiento, no había nada de malo, ¿o sí? ― vamos Ari, está comenzando a llover más fuerte y los charcos ya están apareciendo, cada vez que pase un auto te salpicarán sin remordimiento alguno― me quedé esperando unos instantes a que lo pensara, y terminó por asentir― a la de tres…― le avisé con la mano en el mango de la puerta― 1… 2… ¡3! ― y al decir el último número, rápido abrí la puerta, así ella apresuró su paso y se adentró a mi auto.

― Admite que eso fue extremo― le regalé una sonrisa y cerré su ventana con el botón que estaba de mi lado. De reojo la vi temblar, así que encendí la calefacción― tendrás que darme tu dirección, porque si me lo dejas a mí, probablemente llegaremos a la casa de la playa― bromee, encendiendo el auto mientras ella colocaba su mochila en la parte de atrás.

Tal cual, ella fue dirigiéndome por las calles de Londres, y, de hecho, esa fue nuestra única conversación porque si era sincero, no tenía ni la más mínima idea de qué decirle. Nuestros últimos encuentros, dejando de lado cada vez que estábamos en el aula, no habían sido precisamente los mejores, así que, no quería decir algo equivocado.

Varios minutos después, estacioné frente a su casa, pero no quité el seguro, simplemente nos quedamos ahí en silencio y fui consciente de que su aroma dulzón tan característico se había impregnado en mi auto y que probablemente me volvería loco los días siguientes, a menos que lo llevara a lavar o algo así. Solté un suspiro y me giré a verla, su mirada perdida enfrente, viendo quién sabía qué―. Ari…― mi voz salió unos tonos más bajos de lo que pretendía, ella me observó y sentí como sus ojos miel me transportaban nuevamente al verano. De repente, me sentí afligido, pero traté de concentrarme y me incliné por el hueco entre los asientos, hurgando atrás por su mochila. Cuando me enderecé, estaba mucho más cerca de ella de lo que pretendía. Mis ojos se engancharon con los suyos, haciendo a mi cuerpo entero revivir. Mi aliento soplaba a través de su rostro y a diferencia de lo que debía hacer, no me alejé, sólo me quedé allí mirándole, como ella me miraba a mí

Todos aquellos sentimientos del pasado estaban nuevamente ahí, mis ojos miraron velozmente sus labios, apenas una fracción de segundos antes de volver a sus ojos y sin pensarlo dos veces, comencé, despacio, a aproximarme poco a poco, mi rostro más cerca del suyo.

Pero cuando nuestros labios estaban a unos centímetros, el timbre de un celular sonó, haciéndome brincar hacia atrás rápidamente en mi propio asiento, intentando recuperar la mayor distancia posible entre nosotros. Mi quijada se apretó, ¿pero en qué demonios estaba pensando? Había perdido la cabeza, no podía simplemente avanzar una casilla y retroceder hasta el inicio en cuestión de un parpadeo― deberías ir adentro y contestar eso― me acomodé mejor sobre mi asiento y encendiendo el auto, presionándola para que se bajara lo más pronto posible.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 4 Sep 2017 - 12:38


Ari Beckett
Aproveché que quedaban 15 minutos para que el autobús pasara y cerré los ojos apoyando mi cabeza en el cristal mientras ordenaba mentalmente las diferentes cosas que tenía que hacer esa tarde antes de dedicar mi noche a las películas y a comer todo lo que encontrase por mi casa. Las chicas no habían parado de insistir en que fuera con ella a una fiesta de universitarios que habría en el centro pero no tardé mucho en negarme porque eso era sinónimo de utilizar aquellas identificaciones falsas y no quería volver a verlas en mi vida. Además de que no estaba de ánimos para ninguna fiesta, solo quería concentrarme en mí misma y en los estudios y, ahora que lo estaba consiguiendo poco a poco, no quería echarlo a perder. Abrí los ojos de golpe, sobresaltada cuando escuché un claxón casi a mi lado y fruncí el ceño viendo el coche que se había parado delante de mí. Sentí como los latidos de mi corazón se aceleraron en cuanto vi a Liam y me invitó a acercarme hasta casa pero mi primera reacción fue mirarlo algo confundida. Se tendría que estar equivocando, era imposible que me estuviera invitando a ir con él cuando se suponía que teníamos que mantener las distancias, cuando me había encargado de no acercarme demasiado a él para no darle más problemas cuando lo único que deseaba era que me rodeara con sus brazos y me diera esos mimos que tanto me gustaban de su parte. Dejé escapar un pequeño suspiro escuchando sus palabras porque lo que menos me apetecía era que alguien me mojara con los charcos y acabar enferma, así que finalmente asentí esperando no arrepentirme de tomar esta decisión. Me levanté colocando bien mi mochila mientras miraba al castaño contar antes de salir corriendo al interior de su coche para cerrar la puerta detrás de mí, dejando escapar una pequeña risa por sus palabras. Pude fijarme en la sonrisa en su rostro mientras me encargaba de colocar la mochila en la parte trasera para después ponerme el cinturón.

No pude evitar sentir como mi pecho se apretaba cuando dijo lo de la casa en la playa, aquella casa en la que habíamos pasado tanto tiempo juntos al igual que en su antiguo departamento. Tuve que apretar un poco más las piernas recordando los momentos allí y aclaré mi garganta antes de empezar a indicarle como llegar hasta mi casa. Tampoco me sentía capaz de sacar cualquier otro tema de conversación y ya que él no daba el paso, yo tampoco sacaría a relucir toda esta situación. Ya le había dado demasiados problemas con el simple hecho de haberme cruzado en su camino así que tampoco quería molestarlo cuando se había tomado la molestia de acercarme hasta mi casa en un día tan lluvioso como el de hoy. Ya me había preparado mentalmente de que me mojaría con el autobus puesto que tenía que caminar 5 minutos desde la parada más cercana a mi casa y las gotas estaban siendo cada vez más gordas y constantes. A los pocos minutos su coche se estacionó delante de mi casa y ninguno fue capaz de moverse. Simplemente nos dejamos invadir por el silencio que se había formado a nuestro alrededor y no estaba demasiado segura de si era un silencio cómodo o incómodo, simplemente era consciente de nuestras respiraciones y de la manera en la que mi corazón latía desenfrenadamente. Me quité el cinturón para dejarlo en su lugar mientras miraba a algún punto fijo para que me diera el valor de hablar o de coger mis cosas e irme a mi casa después de darle las gracias por el favor. Aparté mis ojos lentamente de aquel punto cuando susurró mi nombre de aquella manera. No era ni señorita Beckett, ni Ariadna. Volvía a ser Ari por un momento. Mis ojos conectaron de nuevo con los suyos y fue más que suficiente para sentirme tan viva como lo había estado en verano, tan viva como no lo había estado en este tiempo.

Me coloqué un poco de lado y apoyé mi cabeza en el asiento mientras observaba como se movía para coger mi mochila de la parte trasera de su coche, pero me olvidé de mis cosas en cuanto se enderezó y vi lo cerca que volvíamos a estar después de tanto tiempo. Tomé mi mochila como un gesto automático pero ni siquiera me interesó porque mis ojos estaban demasiado ocupados analizando los suyos, perdiendome en esa mirada y en esos ojos de color marrón que ocupaban mis sueños cada noche. Incluso estaba disfrutando de como su aliento mentolado golpeaba con mi rostro y fui incapaz de separarme de él, me bastaba con quedarme allí quieta, disfrutando de su simple compañía, de poder mirarlo todo lo que quisiera sin tener que preocuparme de que el resto de mis compañeros se dieran cuenta de que estaba mirando demasiado a nuestro profesor de matemáticas. El tiempo, el mundo, las personas y el dolor desaparecieron de todo a mi alrededor cuando el castaño comenzó a acercarse a mí y yo también decidí acercarme a él. Solo quería dejar paso a mis sentimientos por él, a demostrarle de alguna manera que lo quería tanto o más que antes, que nada ni nadie podía con nosotros.Volví a mirarlo a los ojos cuando nuestros labios estaban a punto de unirse después de tanto tiempo, cuando nuestros alientos ya estaban mezclados y abrazándose. Pero eso nunca llegó porque mi teléfono sonó avisándome de que había llegado un mensaje y Liam se separó como si hubiera visto al demonio en persona. Mordí mi labio inferior y me separé lentamente aferrándome a mi mochila mientras asentía por sus palabras. De repente era como si el dolor me hubiera golpeado con muchas más fuerza. Gracias por traerme...y que tenga un buen fin de semana. Dije en un susurro porque de repente me sentía como una niña pequeña a la que habían regañado. Salí de su coche y corrí hasta la puerta de mi casa para no mojarme y me apoyé en la puerta una vez que estuve dentro.

Pasé el resto de la tarde intentando mantenerme ocupada con diferentes cosas: primero me encargué de preparar una pequeña ensalada para cenar esa noche y después me dediqué a quedarme en mi habitación haciendo toda la tarea que tenía por delante. No pude evitar acordarme de lo que había pasado en el coche de Liam cuando llegó el momento de hacer los ejercicios de Matemáticas y lo que hubiera deseado que pasara si no hubiéramos sido interrumpidos por mi teléfono. Pero por otra parte tenía miedo, porque no estaba preparada para que me volviera a rechazar cuando se diera cuenta de lo que estabamos haciendo. Sería incapaz de soportarlo. Fue entonces cuando em acordé del mensaje que había recibido y miré la pantalla del aparato para darme cuenta de que se trataba de Kelly preguntándome una duda sobre uno de los proyectos y le expliqué la idea principal para que pudiera continuar a partir de eso. Dejé el teléfono en silencio antes de seguir con mi tarea y cuando terminé con los ejercicios, me dediqué a hacer algunos resúmenes y a estudiar. Aunque fuera viernes no quería dejar todo esto para último momento, prefería tenerlo todo ya hecho y ya el domingo me encargaría de darle un pequeño repaso.

Cuando la noche por fin llegó, me di una ducha de agua caliente y me coloqué uno de mis pijamas abrigados porque no había parado de llover en el exterior. Después de cenar y de recoger todo, preparé unas palomitas y llevé algunas sodas hasta el salón para comenzar con la maratón de películas junto con una manta abrigada. Miré mi teléfono cuando sonó por algunos mensajes y estaba seguro que era del grupo que tenía con las chicas. Ariiii...queda un mes exacto para tu cumpleaños ¿ya tienes pensado donde harás este año la fiesta? Leí el mensaje de Katie y suspiré sacando las palomitas del microondas y colocandolas en un bol antes de escribir que este año no haría ninguna fiesta. De repente el móvil comenzó a llenarse de mensajes diciendo que eso no era posible, que era mi 21 cumpleaños y eso solo ocurría una vez. Me da igual. Estarán cerca los exámenes finales y no quiero ni puedo fallar este año. Así que no habrá fiesta. Escribí antes de dejar el teléfono a un lado sobre la mesa y me tapé al completo antes de empezar con la primera película. Me había encargado de que la mayoría fueran de acción o de comedia porque no me apetecía ver alguna romántica que me recordara lo sola que estaba.
avatar
Mensajes : 7362

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 4 Sep 2017 - 13:46


Nick Jonas
La miré divertido cuando me quitó la rebanada y se la llevó a los labios para después preguntarme si continuaba con hambre. No pude evitar que una carcajada se escapara de mis labios al darme cuenta de que estaba hablando de la manera en la que la había despertado y sonreí coqueto. Yo siempre tengo hambre Ada. Soy insaciable. Respondí guiñandole el ojo antes de escuchar con atención lo que me contaba de su hijo y sonreí al darme cuenta de lo orgullosa que se mostraba cada vez que tenía que hablar de Sam y del esfuerzo que hacía el pequeño para ser el mejor y en cada uno de sus entrenamientos mientras aceptaba que me diera un poco de fresa. E hice lo mismo con ella para que después mi atención siguiera puesta en lo que me decía y dejé que una sonrisa apareciera en mi rostro cuando escuché aquella pequeña confesión y no pude evitar que el orgullo llenara mi pecho porque me sentía alagado por el hecho de que quisiera impresionarme y quisiera esforzarse aún más por mi presencia. Puede estar tranquilo. Yo ya estoy impresionado porque sé lo duro que son los entrenamientos desde que eres pequeño y por lo que me cuentas él debe estar dando todo de sí. Eso ya me tiene más impresionado que cualquier otra cosa o que un partido. La fuerza de voluntad que hay que tener para dar todo por algo como el fútbol americano. Contesté mientras seguíamos comiendo y le ofrecí una sonrisa cuando agradeció que aceptara ir a verlo al partido y me encogí de hombros porque no había nada que agradecer, me agradaba la idea de ir a verlo de ver a los diferentes jugadores y como se defendía en su posición. Incluso quizás podía darle algunos consejos si creía que los pudiera necesitar. Recibí encantado sus labios cuando se acercó a besarme y coloqué una mano en su mejilla para poder acercarla un poco más a mí.

Finalmente acabamos dandonos de comer el uno al otro mientras intercambiabamos algunos besos hasta que terminamos con todo lo que había en la bandeja y miré con una sonrisa como la rubia dejaba la bandeja a un lado y mi sonrisa se agrandó cuando dijo que me debía algo. No había que ser muy inteligente para saber a lo que se estaba refiriendo y me coloqué de tal manera que fuera lo más cómodo posible para ella antes de mirarla con deseo como se arrodillaba delante de mí y quitaba la única prenda que había en mi cuerpo. Un gruñido se escapó de mis labios en cuanto sus labios rodearon mi longitud y llevé una de mis manos hasta su cabeza para que mis dedos se enredaran con su pelo para acercarla a mi cuerpo.


Después del sexo mañanero que compartimos, nos volvimos a quedar completamente dormidos y cuando desperté no la vi a mi lado y me sobresalté porque pensé que se había ido aprovechando que me había dormido. Me levanté de la cama rápidamente pero enseguida me tranquilicé al verla salir del baño con una de mis camisetas y mi respiración se calmó un poco antes de acercarme a besar sus labios para imitar su gesto y meterme en el baño para darme una ducha. En otra situación, no dejaría a nadie solo en mi casa porque no me fiaban de ellos y me preocupaba que pudieran registrar mis cosas e invadir parte de mi intimidad. Pero con Adaimé era todo lo contrario, no me importaba si decidía recorrer mi casa, revisar mis cosas porque confiaba en ella y quería que confiara en mí también. No tardé demasiado en la ducha y me puse algo cómodo antes de salir con ella. Pasamos el resto del día viendo la televisión, comiendo lo que preparaba para ella o me dedicaba a besar sus labios, olvidándome de todo lo demás y dejando que toda mi atención estuviera sobre sus labios, sobre la manera en la que me hacía sentir sus labios con un simple roce. Si fuera por mí hubiera continuado así todo el día hasta que recordamos el detalle de que tenía que ir a buscar a Sam y me ofrecí a acompañarla pero suponía que no era fácil que me presentara allí con su madre cuando no se sabía muy bien que había entre nosotros así que entendí a la perfección que no quisiera. Pero también sabía que no iba a dejar que esto quedara solo en algo de una noche y una mañana, quería algo más con ella. Quería que me siguiera aceptando en su vida como algo más. La ayudé a recoger sus cosas antes de tomar su mano para acompañarla hasta mi coche.

Durante todo el camino hasta su casa me encargué de acariciar levemente su rodilla y de mantener mi mano entrelazada con la suya excepto cuando tenía que hacer algún movimiento en el que necesitara las dos manos, pero la conclusión era que no me podía mantener separado de su cuerpo, de sus caricias, de la sensación que me producía que nuestras manos estuvieran entrelazadas y encajaran tan bien. A los pocos minutos, estacioné delante de su puerta y paré el motor antes de mirarla con una sonrisa. Espero que te lo hayas pasado tan bien como yo. Probablemente ha sido la mejor noche de mi vida y espero que la tuya también, porque no me arrepiento de nada. Comenté mirándola con una sonrisa antes llevar una de mis manos a su mejilla y comencé a acariciarla lentamente antes de acercarme para besar sus labios lentamente, empezando con un pequeño roce antes de profundizar un poco más el beso para separarme solo unos centímetros y pegar mi frente a la suya. Te veré mañana. Aunque quizás me veo como un monstruo porque quizás no consigo dormir al no tenerte a mi lado. Susurré con una sonrisa para volver a besar sus labios antes de verla bajar del coche y no arranqué hasta que la vi desaparecer detrás de la puerta. Comencé a manejar de vuelta a mi casa con una sonrisa de oreja a oreja porque no podía dejar de pensar en aquella chica de cabellera rubia que me tenía completamente loco. Era como si se hubiera metido en lo más profundo de mi piel y se hubiera apoderado de todo mi ser. Ni siquiera sabía como explicarlo porque era algo que no había sentido en ningún momento. Pero también tenía un poco algo de miedo porque no era una chica cualquiera, todas las decisiones que tomara en su vida también las tenía que tomar pensando en el bienestar de su hijo y quizás eso era lo que más en contra teníamos.
...

En cuanto me desperté el domingo me dediqué a prepararme y a mirar la hora para saber cuanto tiempo quedaba por delante hasta que tuviera que ir al partido de Sam y pudiera ver al chaval jugar y, quizás, tener la suerte de ver a Adaimé. Pero esta vez quería darle el protagonismo a quién de verdad se lo merecía: Sam. Era su partido y Ada me había comentado que se había esforzado aún más en los entrenamientos para sorprenderme así que lo mínimo que podía hacer yo era concentrarme en su hijo en vez de perder la cabeza por su madre. Salí de mi casa en cuanto llegó la hora de irme hasta el lugar donde me había dicho que sería el partido. Tardé algunos minutos ya que todo el estacionamiento parecía estar lleno hasta que encontré un lugar para mí y me coloqué las gafas de sol antes de bajar del auto. Algunas personas me reconocieron y les firmé algunos autografos además de sacarme algunas fotos antes de ir hasta las gradas para ocupar un lugar donde el chico pudiera verme y viera que había cumplido mi palabra y que estaba allí para apoyarlo. El ambiente estaba bastante animado por los padres y aficionados apoyando al equipo. Poco a poco vi a los jugadores salir al campo y mi vista recorrió a cada uno antes de arme cuenta de quien era Sam y moví mi brazo para saludarlo y que me viera antes de sentarme y comenzar a poner toda mi atención en le juego. (...) Vamos Sam!!! Tu puedes!!. Animé junto al resto del público mientras aplaudía para después levantar las puños celebrando que habían conseguido un punto más y sonreí asintiendo mientras los miraba. Era mucho mejor de lo que me imaginaba y había un potencial increíble en ese chico.

Cuando terminó el partido, a favor de los locales, comencé a bajar de las gradas y me dirigía a donde supuse que saldrían los padres. Aunque mi camino se desvió cuando vi un poco más alejada a Ada y me acerqué con una sonrisa por detrás. ¿Cómo es posible que una mujer tan hermosa esté tan sola? Susurré en su oído y reí al asustarla antes de que se girara y me golpeara en el brazo para después saludarla bien. Bueno, al menos normal con un hola y una sonrisa, porque si fuera por mí volvería a besarla como había deseado desde ayer. Poco a poco los chicos comenzaron a salir y quité mis gafas de sol cuando vi a Sam emocionado venir corriendo hasta nosotros. Estoy un poco enfadado...porque me acabo de dar cuenta de que tengo que trabajar aún más duro si no quiero que me quites mi puesto. Sam, ha sido impresionante lo que has hecho ahí dentro. Me has dejado con la boca abierta. Dije con una sonrisa sincera y de orgullo mientras chocaba los puños con él y dejaba que bebiera un poco de agua. Solo un consejo, cuando tengas que correr y evitar a los rivales, intenta ir con un hombro por delante del resto del cuerpo porque así será más fácil abrirte paso y, si te golpean, el golpe no será tan grave ni te afectará a la espalda. Dije explicandole antes de coger una piedra del suelo para utilizarla como pelota y demostrarle como debería hacerlo. Volví a acercarme a ellos con una sonrisa y acaricié su pelo revolviendolo antes de meter mis manos en los bolsillos. ¿Tenéis algo que hacer? Pensé que los podría invitar a comer...si queréis. Dije mordiendo mi labio inferior mientras lo miraba esperando una respuesta.
avatar
Mensajes : 7362

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Dom 10 Sep 2017 - 0:44


ADAIMÉ REYNOLDS;
El castaño me llevó hasta mi casa y durante todo el camino, no pudo apartar sus manos de mí, ya fuese con un mínimo roce de su mano en mi muslo o tomando mi mano, lo que fuese, pero me gustaba la sensación de calidez que me brindaba. Por desgracia, el trayecto hasta mi casa se me pasó rapidísimo y cuando me di cuenta, el castaño ya estaba estacionando afuera de mi casa y apagando el motor de su auto. Sonreí de inmediato al escuchar sus palabras― ¿ya mencioné que eres un adulador? ― bromeé, antes de que sus labios se posaran sobre los míos. Mis ojos se cerraron en automático a partir del primer roce. Sus labios podían ser una adicción para mí y fácilmente me llevarían a la perdición―. Vale, hasta mañana― nos besamos por última vez, aunque fue muchísimo más corto que el anterior, y me bajé del auto, despidiéndome con la mano antes de dirigirme hacia la puerta de mi hogar.



― ¿Cómo estuvo en lo de Rick? ― le pregunté al rubio y él se limitó a encogerse de hombros― bien― mis labios se apretaron en una línea recta al verle llevar su tazón de cereal al fregadero en donde lo dejó caer― en el lavavajillas, por favor. No soy tu sirviente― rodó los ojos y volvió a tomar el tazón― lo que sea. Estoy cansado y tengo que ir a preparar mis cosas para mañana― enjuagó el tazón y lo arrojó en el lavavajillas, luego resopló fuera de la cocina y en su habitación, donde cerró la puerta con un portazo. Hermoso. No pude evitar dejar escapar un largo suspiro, ¿qué rayos le pasaba? Ayer cuando lo había ido a dejar al entrenamiento, antes del evento de Los Patriots, parecía muy emocionado y feliz, sin embargo, hoy parecía estar molesto con el mundo… o quizá conmigo. ¿Por qué la paternidad no venía con un manual? No había una guía para tratar adolescentes, y yo definitivamente no tenía padres o hermanos para buscar ayuda. ¿Habría sido tan difícil también a su edad? Lo dudaba. Por otra parte, yo había sido mucho más cariñosa de lo que mis propios padres fueron. Punto a mi favor. No era que eso ayudara a Sam. Podría ser agradable con él o podría ser hosca, pero parecía no impactarlo de ninguna manera. Tenía esa actitud que ya era una forma de arte. No importaba lo que hiciera o dijera, él siempre se enojaba.

Tendría quince en menos de un mes. Debería planear algo divertido para él, dejarlo que invitara a sus amigos, y… ¿Y qué? No tenía mucha idea de lo que le gustaba. Tenía sus auriculares metidos en los oídos y escuchaba música o se entretenía con los juegos de su PS3 cuando estaba en casa. De lo contrario, jugaba al fútbol y salía con sus amigos. El chico no era exactamente una mariposa social, y por lo que sabía, las chicas seguían sin entrar en escena. Por lo que sabía. Y cierto, no sabía mucho, aunque estaba decidida a no ser como mis padres. Le gustara o no, participaría en la vida de mi hijo. Me mordí un padrastro y tomé lo que quedaba en mi taza de café, pensando en cómo llegar a mi recalcitrante hijo que realmente no era más que un niño. Aunque no pude pensar mucho, porque mañana era día de juego y debía madrugar.



Aplaudí emocionada cuando el juego llegó a su fin. Toda la afición estaba haciendo vítores y la típica porra para celebrar la victoria. Los chicos se acercaron a la afición del contrincante e hicieron una pequeña porra y luego se colocaron frente a nosotros y gritaron aún más fuerte. Después de eso, todos bajamos para encontrarnos con los jugadores que irían a vestidores y luego regresarían, aunque antes de llegar, una voz profunda me causó un susto de muerte― ¡Nick! ― me quejé al girarme y mi mano voló hecha un puño hasta su brazo, aunque eso no evitó que mi corazón palpitara con fuerza y no precisamente porque me había asustado, tuve que controlarme para no tirarme a sus brazos. Se veía muy atractivo, aunque no era muy extraño en él.

Sam se nos acercó a los pocos minutos y fue gratificante ver como sus ojos adquirieron un brillo peculiar y qué decir cuando Nick elogió su desempeño. Sonreí hacia Sam, que a su vez asentía, podía apostar que no le había costado nada llegar a esa decisión― no tenemos nada que hacer, nos encantaría ir a comer contigo Nick― enarqué mis cejas, pero mi hijo ni siquiera me estaba haciendo caso―. ¿Acaso mi opinión no cuenta Sam? ― y solo entonces, mi hijo pareció recordar que yo también me encontraba aquí y no solamente Nick― oh… bueno, ¿podemos ir mamá? ― pretendí pensármelo por unos instantes, pero al final terminé asintiendo, aunque no pudimos irnos enseguida porque nos vimos rodeados por una horda voraz de adolescentes, compañeros del futbol de Sam, que acribillaron a Nick de preguntas, sin parar. Por otro lado, el castaño parecía tan a gusto con los chicos, que no le importaba responder a la andanada de preguntas, y si era sincera, no había oído hablar a Sam tanto desde que tenía seis años. Por supuesto, no era que rutinariamente hablara de fútbol con él tampoco. Después de todo, era su madre y una chica. Por lo tanto, tenía muchos puntos en contra, mientras que Nick se hacía el héroe. Era una estrella de fútbol, y nunca tenía que hacer el trabajo sucio como decirle a Sam que hiciera su tarea o regañarlo por no respetar su toque de queda.

Por suerte, al poco rato, los papás de los chicos los apresuraron, no sin antes tener su porción de atención por parte de Nick, pero al fin nos dejaron ir, o al menos a él, ya que era la estrella―. Me estaba muriendo de hambre― les mencioné a ambos mientras caminábamos hacia el estacionamiento. Como yo también llevaba mi auto, terminamos yendo primero a dejarlo a casa y luego cambié al de Nick, pero tuve que sentarme en la parte de atrás, ya que mi hijo se había adueñado completamente del asiento del piloto desde que salimos del estacionamiento del campo, dejándome sola todo el camino a casa. Por un lado, lo comprendía, si tuviese 15 de vuelta y Harry Styles nos hubiese invitado a comer a mi madre y a mí, no lo habría pensado dos veces e intentaría pasar el mayor tiempo posible con él.

No fuimos a un restaurante de lujo, de hecho, terminamos en “Boston’s” era también un restaurante, pero mucho menos refinado que al que me había llevado a mí hace unas semanas, aunque no por eso me refería a que fuese uno cualquiera, de hecho, era uno con varias estrellas en el mercado.

Tanto Sam como Nick pidieron esos combos de hamburguesas, papas y soda― vaya par de deportistas― yo tratando de inculcarle a mi hijo que se alimentara saludablemente y Nick, su ejemplo a seguir, pedía una bomba de grasa y carbohidratos― oh vamos mamá, es fin de semana y acabo de gastar una buena cantidad de calorías en el juego― sonrió ampliamente, de esa forma que muy pocas veces lo veía hacerlo y mi corazón se apretujó, yo le amaba con todo mi corazón y cada una de mis decisiones, desde un principio, habían sido únicamente por él y para él, Sam era lo primero que se me venía a la mente antes de hacer cualquier elección, ¿qué era lo mejor para él? ¿cómo le beneficiaría? Esas y más preguntas acudían siempre a mi mente. Rodeé los ojos y sonreí también― entonces, creo que yo también puedo pedir una pizza de 5 quesos individual― que terminó siendo grande, ya que tener dos hombres con actividad de alto rendimiento, les hacía un estómago difícil de llenar.

― ¿Y qué pasa con Frankie? ¿Es tan impresionante como parece? ― preguntó Sam, después de que el mesero se retirara. Mentalmente recorrí a través de la lista de todos los jugadores de New Orleans y me quedé en blanco. Pensé que los conocía a todos― ¿quién es Frankie? ― aparentemente, mi pregunta había sido un completo insulto para mi hijo, ya que me lanzó una mirada, que, en pocas palabras, decía que era una completa idiota― Frankie Jonas, mamá― asentí, aunque seguía completamente confundida. Le dediqué una mirada a Nick, que se veía divertido, a diferencia de mi hijo que parecía completamente consternado― Mamá, Frankie Jonas no solo es el hermano más joven de Nick, también es jugador profesional de béisbol. ¿Primera base? Juega en New Jersey, que, por cierto, es también ¿la ciudad natal de Nick y Frankie? ¿En qué planeta vives de todos modos? ― enarqué una de mis cejas, bastante sorprendida― en Marte, al parecer― ganándome unas pequeñas carcajadas por parte del castaño. Vaya traidor. Fulminé con la mirada a Nick e hice un puchero.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun 11 Sep 2017 - 5:18


LIAM PAYNE;
Me sentía vacío. Justo como mi auto después de que Ari…adna se bajara corriendo de él. Llevándose consigo aquel aroma a flores que me había traído loco durante todo el verano, aunque no evito que se quedara impregnado un poco en mi auto. Tan patético fui, que, durante todo el trayecto hacia mi departamento, mantuve las ventanas arriba, así, evitando que la esencia de Ariadna se fuera. Como dije, patético.

Llegué a mi vacío departamento con un solo pensamiento en la mente. No estaba muy seguro que el haberme acercado a Ariadna fuese algo bueno, después de todo, me había costado un putero mantener las distancias día con día, y lo echaba a perder de un momento a otro, ¿qué validez les daba a mis palabras mi última acción? Claramente ninguna, si a la primera oportunidad que tenía de estar solo con ella, me perdía en su mirada y terminaba con unas ansias incontrolables de besarla, como si no hubiera mañana. El problema era que sí había un mañana y un después, y en ellos, yo seguía siendo su profesor y ella menor de edad. Cualquier relación entre nosotros seguía siendo prohibida y ni siquiera debería seguir pensando en ello. Un suspiro cansado se escapó de mis labios y me fui directo a la mesa con todo y mi maletín, en donde saqué las pruebas que había aplicado hace tan solo dos días. Los avances de los alumnos eran bastante notables, lo que me causaba cierta satisfacción el saber que me prestaban la suficiente atención como para tener buenas notas, incluso en los exámenes “rápidos” sorpresa. Seguí calificando de forma rápida, ya que me sabía las respuestas de memoria, hasta que llegué a una caligrafía más que conocida, ni siquiera era necesario que levantara la vista a la sección del nombre para saber de quién se trataba. Esta era la clara prueba de que ni siquiera cuando estaba trabajando, podía pensar en otra cosa que no fuera Ariadna.

Afortunadamente, mi celular emitió un sonido de alarma, anunciándome la llegada de una nueva notificación. Admito que lo utilicé como excusa para dejar inconclusa la revisión del examen de Ariadna, pero me dejó bastante sorprendido el remitente del mensaje y, a pesar de que no estaba seguro de que fuese lo correcto, terminé accediendo.



Me di una ducha rápida y busqué dentro de mi ropero mis pendas más presentables, aunque últimamente había dejado los jeans justos y desgastados, las camisas blancas o negras de cuello “V”, por unos pantalones cuadrados y camisas de manga larga, si… no podía presentarme como un barman al colegio, probablemente ya me hubiesen botado, aunque una que otra vez cambiaba los sosos pantalones de vestir por jeans, aunque claro, los que estaban en buen estado, pero las camisas formales eran mi día a día. Probablemente si mis amigos me vieran vestido para ir al trabajo se burlarían de mí. En fin. Terminé de arreglarme y comprobé la hora en el reloj de la muñeca, tenía el tiempo justo para llegar y como en Londres uno nunca tenía la menor idea de cómo estaría el tráfico, era mejor salir con antelación.

Como no conocía muy bien la dirección a la que me dirigía, la introduje al GPS y él hizo todo el trabajo duro, hasta que me anunció con su voz extraña de mujer “ha llegado a su destino”, por lo que detuve el auto enfrente y bajé de él, apresurándome a tocar el timbre. Al instante se escuchó un ligero “ya voy” proveniente de adentro de la casa, como es obvio, y solo fue cuestión de uno o dos minutos antes de que la puerta se abriera. Enarqué mis cejas y me permití darle un pequeño vistazo a Elsa, que, a pesar de no ir tan extravagante, la sencillez de su vestido de tirantes, el color que iba tan bien con su tono de piel y es que la realidad era que el vestido era un simple accesorio para resaltar aún más su belleza—. Vaya… —susurré y tuve que carraspear para poder aclararme la garganta —te ves… te ves hermosa —parpadee un par de veces, seguro me veía patético, a diferencia de ella, preciosa y con una sonrisa tímida en su rostro, el sonrojo dándole un aspecto aún más adorable y al mismo tiempo sensual—. No es que diga que otras veces no te veas hermosa… pero —fruncí el ceño y luego reí —¿qué tan patético me veo? —suspiré y sonreí —por favor, ya vayámonos, antes de que siga poniéndome en vergüenza como un adolescente de 16 años.

Mis labios formaron una línea recta y traté de concentrarme en la mujer que estaba a mi lado, quizá era la única forma en que podría hacerlo—. Es una lástima que tu amiga te haya cancelado— mencioné una vez que ella terminó de cerrar la puerta de su casa y nos encaminamos hacia mi auto, en donde le abrí la puerta. Lo admito, por un momento casi la detengo porque su perfume, a pesar de oler delicioso, era demasiado fuerte en estos momentos y había algo peculiar en mi auto que no quería perder, sin embargo, me estaba comportando como un idiota y no podía decirle, con mi auto ahí, “mejor vayamos en taxi”, por lo que coloqué una sonrisa en mi auto y le ayudé a subir—. Lo sé, y espero no haberte importunado, pero realmente no tenía idea de a quién llamar y no quería perder los boletos del cine, desde hace tiempo tenía ganas de ver esta película y lo había planeado con mi amiga con mucha antelación— sus labios se fruncieron ligeramente en una mueca y yo reí― no te preocupes, en realidad, me salvaste de un viernes calificando exámenes― con un desdén de manos, le quité importancia a la situación. El camino fue bastante corto, e íbamos hablando sobre cualquier trivialidad que se nos ocurriera, de hecho, ya había notado que mantener una conversación con Elsa era muy sencillo, además, ella era una mujer bastante agradable y se notaba que le apasionaba lo que hacía, y era una de las cosas que teníamos en común.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 11 Sep 2017 - 9:47


Ari Beckett
No paraba de maldecirme mentalmente debido a que era incapaz de concentrarme en las imágenes que estaban desarrollándose delante de mis ojos porque mi mente estaba demasiado ocupada pensando en Liam, en el camino desde las clases hasta mi casa, pero sobretodo en los minutos que pasamos mirándonos, dejando que nuestras miradas hablaran por nosotros. Nuestros ojos eran capaces de hacer mucho más que nuestras propias palabras y solo necesité perderme en sus ojos castaños para saber que jamás podría dejar de quererlo, para volver a sentir cada una de las mariposas que él era capaz de provocar en mi interior. Y me arrepentía una y otra vez de que mi teléfono, de que un mensaje, hubiera sido el responsable de que nuestros labios no se hubiera vuelto a encontrar después de tanto tiempo y sabiendo lo mucho que deseaba volver a tener un gesto cariñoso por su parte, sin que nada ni nadie pudiera meterse en nuestro propio mundo en el que solo estabamos nosotros dos. Lo extrañaba mucho, le echaba de menos con todas mi fuerzas y no me refería solo a él físicamente, si no también a la conexión que hubo entre nosotros desde el principio. Podíamos estar separados pero se sentía como si estuvieramos juntos. Y eso lo habíamos perdido porque ya no era como si estuviera junto a mi Liam, si no junto con alguien a quien mostrarle mucho más respeto y con quién debía agachar la cabeza porque en el ámbito en el que nos veíamos, donde él era mi profesor y yo su alumna, él estaba por encima de mí y no eramos unos iguales. No eramos una sola persona como tantas veces lo habíamos sido en el verano. No podía evitar sonreír cada vez que recordaba como enterraba su rostro en mi pelo para poder aspirar mejor mi olor y me dedicaba algunas palabras dulces sobre mi aroma. Era un detalle que siempre cuidaba de mí misma para poder disfrutar de esas palabras por su parte. Y eso era algo más que había perdido por mis mentiras, por mis miedos y por no haber enfrentado la realidad con él y decirle que lo amaba pero que era menor de edad. Lo había perdido todo con él.

No pude evitar leer los mensajes que mis amigas iban dejando en el grupo del teléfono y sonreí un poco desanimada porque envidiaba que estuvieran disfrutando tanto con todo. Cualquier cosa les hacía una ilusión enorme mientras que yo solo intentaba concentrarme en mis estudios para poder formarme y ser alguien, estar orgullosa de lo que había hecho hasta ahora y de lo que quería hacer en un futuro. Pero tampoco me quejaba, era yo quien había decidido tomar estas nuevas decisiones en mi vida y no podía esperar que mis amigas hicieran lo mismo, me bastaba con que lo respetaran y supieran que este era el rumbo que había tomado para mi vida pero que en el fondo seguía siendo la misma Ari de siempre, con la que habían crecido durante años pero todavía estaba en proceso de recuperación. O eso esperaba porque no estaba segura de que fuera capaz de soportar este continuo vacío en mi pecho desde que había perdido a cierto castaño que se había vuelto tan importante para mí. Si hubiera sabido que me iba a sentir de esta manera, que me iba a afectar todo de esta manera, jamás hubiera accedido a ir a aquel club donde nos habíamos conocido porque así hubiera evitado enamorarme de él como lo estaba ahora. Porque ya no era solo el hecho de haberlo perdido, de que no pudiéramos estar juntos, si no el hecho de ver como alguien más estaba interesada en él, como esa persona era mucho más adecuada para él que yo y que era una mujer hermosa por lo que no me extrañaría en absoluto que le diera una oportunidad. Que me olvidara y decidiera estar con la señorita Holsk o, para él, Elsa. Aún podía sentir la puñalada en mi pecho cuando recordaba como sus labios dejaban escapar su nombre de la misma manera que alguna vez había dicho el mío, como sonreí cuando estaba con ella hablando de algo que le parecía interesante o cuando la abrazaba para celebrar un punto del equipo local.

Antes de que me diera cuenta estaba saliendo del chat para ir hasta la galería de fotos y continué con mi propia tortura viendo cada una de las fotos que nos habíamos sacado durante el verano y que tanto le había tenido que insistir en algunas, recordandole que quería tener grabado cada uno de los momentos que tuviéramos juntos para revivirlo cuando estuvieramos lejos, cuando estuvieramos separados. Aunque nunca pensé que lo estaríamos tanto como lo estabamos ahora. Tan cerca y a la vez tan lejos. No pude evitar que una sonrisa se extendiera en mi rostro al ver una de las fotos que nos habíamos sacado en la playa, aquel día que nos habíamos reconciliado después de una semana separados por mis celos. Aún me causaba gracia ver a Liam sacando la lengua y cerrando los ojos mientras me dedicaba a besar su mejilla. Había sido una de mis fotos preferidas de ese día y ahora me recordaba a un momento en el que había sido realmente feliz. Como nunca lo había sido. Y también me ayudaba a darme cuenta de que siempre había sido yo la que estropeaba esta relación: primero fueron los celos por su amiga y por la cantidad de chicas que intentaban ligar con él y ahora habían sido mis mentiras. La diferencia era que lo primero me lo había perdonado y lo habíamos olvidado y lo segundo había roto esto para siempre. Era un verdadero mal para esta relación y él no se lo merecía. Pero lo echaba tanto de menos que dolía, que le daría el tiempo hacia atrás para poder volver a vivir un momento como este aunque fueran 5 minutos, solo cinco minutos en el que pudiera volver a ser feliz a su lado. Comencé a moverme por el teléfono hasta que llegué a un chat en el que no había escrito desde hace mucho tiempo y donde no había ni un mensaje para mí desde más tiempo aún. Todavía podía leer los te amo que nos habíamos dedicado antes de encontrarnos como profesor y alumna. Se sentía tan lejano. ¿Aún me quieres? Si es así...ven a casa. Te estaré esperando. Escribí y lo pensé varias veces antes de darle a enviar y apagar la pantalla en mi teléfono. Si aún me quería podíamos luchar por esto de alguna forma. Esperar hasta que fuera mayor de edad y después continuar con nuestra historia.

Pero no pasó absolutamente nada. Las horas pasaron sin una respuesta en mi teléfono ni nadie llamando a mi casa. Me dediqué a ver todas y cada una de las películas que iba encontrando para matar el tiempo e incluso pasé un rato mirando por la ventana para estar ahí por si veía su coche llegar. Pero no pasó absolutamente nada. Simplemente el silencio reinó en toda la casa cuando apagué la televisión y miré la hora en mi teléfono. Las tres y media de la madrugada. No vendría, no vendría porque era su forma de responder a mi pregunta y decirme que ya no me quería, que había conseguido pasar página mientras que yo seguía estancada en el pasado. Recogí todo lo que había utilizado durante esta noche de viernes y lo llevé a la cocina para después arrastrarme hasta mi habitación y meterme en la cama abrazando a mi almohada. Solo podía desear que lo que quedaba de curso, pasara rápido para poder irme cuanto antes, alejarme de todo esto. Y si pudiera también me cambiaba de país. Cuanta más distancia hubiera entre mi pasad y presente con mi futuro, mejor. Me aferré con fuerza a la almohada y cerré los ojos para poder dormirme porque él ya no vendría. Porque Liam ya no me quería.
avatar
Mensajes : 7362

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 11 Sep 2017 - 10:28


Nick Jonas
Tuve que hacer un esfuerzo para no reírme cuando Sam aceptó mi propuesta de ir a comer todos juntos sin consultar con su madre, como si hubiera olvidado la presencia de la rubia a nuestro alrededor cuando yo era incapaz de apartar mis ojos de ella. Incluso sonreí mirándola mientras veía como asentía lentamente aceptando ir a comer los tres juntos. No pudimos irnos tan pronto como nos hubiera gustado porque, de repente, me vi rodeado por algunos chavales que no paraban de hacerme preguntas que iba respondiendo y me sacaba algunas fotos con ellos o firmaba algún cuaderno que me iba apareciendo mientras Sam se dedicaba a hablar orgulloso a mi lado. También los padres de los chicos hicieron lo posible para llamar mi atención y hacerme algunos comentarios sobre los últimos partidos que habíamos ganado o animando por los que teníamos por delante. Después de un rato volvimos a quedarnos a solas y froté mi nuca nervioso mientras escuchaba a Adaimé diciendo que se estaba muriendo de hambre. Lo siento mucho, quizás, la próxima vez debería esconderme un poco más. No quería armar todo este alboroto. Me disculpé mientras nos dirigíamos al estacionamiento donde Sam le pidió a su madre si podía ir conmigo en el coche y me encogí de hombros porque suponía que al chico podía hacerle ilusión ir conmigo, pero al última palabra siempre la tenía Ada. Jamás me metería en alguna de sus decisiones como madre y mucho menos cuando yo acababa de entrar en su vida de una manera para nada común. Yo solo quería que ambos tuvieran un buen día y que me dejaran estar con ellos de alguna manera, pero siempre manteniendo el respeto que tenía hacia Adaimé y sabiendo que yo no tenía ningún tipo de voz ni voto en las decisiones que tomara con respecto a la educación y a la vida de su hijo. Ahí siempre tendría mi respeto. Me despedí de ella con una de mis sonrisa coquetas cuando accedió y le mantuve la puerta de su coche antes de ir hasta el mío y ayudar a Sam a montarse para después yo hacer lo mismo.

En cuanto llegamos a la casa de la rubia, estacioné a su lado para que pudiera terminar de coger sus cosas del coche antes de montar en el mío y me hubiera encantado tenerla a mi lado, pero entendía que Sam no quisiera moverse de su sitio. Aunque eso no evitó que la mirase por el espejo retrovisor y le dedicase alguna sonrisa mientras me seguía moviendo por las calles hasta que llegamos a nuestro destino y los ayudé a bajar a ambos, regalándole un guiño de ojo a Adaimé antes de dirigirnos al interior del local para conseguir algo de comer. Finalmente, después de ocupar una de las mesas, Sam y yo pedimos una hamburguesa, decisión que parecía no gustarle mucho a Adaimé y supuse que era por el tema de que le importara su alimentación y quisiera que se alimentara de cosas sanas y no de este tipo de comida. Pero Sam sabía como convencerla y sonreí viendo como Ada aceptaba que era fin de semana y que había gastado muchas energías y que ella podía pedirse también una pizza. Si eres capaz de comerte eso tu sola, me dejarás completamente sorprendido. Dije riendo mientras llevaba mi vaso de agua hasta mis labios para dar un trago mientras mis ojos seguían fijos en ella. Era como si tuviera un enorme magnetismo en mí y no era capaz de darme cuenta de nada a mi alrededor que no fuera ella. De verdad esperaba poder ganarme su confianza y que me dejara entrar mucho más en su vida para demostrarle que ella, para mí, era especial. Que no era como otra mujer que había estado en mi vida anteriormente. Mi vista se desvió hacia Sam cuando preguntó por mi hermano Frankie pero apenas pude responder porque su madre preguntó con interés quién era. Fue entonces cuando me di cuenta de que no habíamos tenido demasiado tiempo para hacerle saber sobre mi familia y demás, aunque tampoco la culpaba porque hasta hace dos días estaba demasiado ocupada organizando nuestra fiesta. Me quedé sorprendido de que Sam supiera tanto de mí y dejé escapar una pequeña carcajada por la respuesta de Adaimé, diciendo que vivía en Marte hasta que me miró con un puchero.

¿Te cuento un secreto Sam? Mi mayor fan, la persona que más me admira y más me apoya...ni siquiera ve ni uno de mis partidos ni lo que sale de mi en televisión o en prensa. Dije mirándolo y sonreí al ver la cara de sorpresa que ocupaba todo su rostro y llevé una patata hasta mis labios. Ella es mi madre. Al principio no entendía porque nunca iba a mis partidos, porque nunca quería saber nada de mi futuro como jugador. Hasta que finalmente comprendí que era porque tenía miedo de ver como me llevaba algunos golpes y no quería ver si algún día me llevaba un golpe demasiado grave hasta el punto de que mi sueño se viera destruido. Pero a día de hoy sé que es mi mayor fan y que es la persona que más me apoya en todo esto. Comenté mientras lo miraba con una sonrisa y acercaba mi mano a la del chaval para tomarla con suavidad. A lo que quiero llegar con todo esto es que...no todo el mundo tiene que saber de mí. Admiro que seas tan fan de mí como para conocerlo, pero también es bueno que personas como tu madre no lo sepan. Eso permite que me deje ser su amigo como Nick y no como el jugador famoso. Además de que hay una cosa que tienes que tener presente, si ella no conoce todos esos datos de mí es por un motivo mucho más importante: tú. He sido testigo de lo trabajadora que es tu madre y de lo mucho que se esfuerza para hacerlo todo a la perfección y sé que lo hace todo por ti. Y cuando tiene tiempo libre, lo que menos le importara es lo que haga un animal como yo. Murmuré provocando una carcajada en la mesa por parte de los tres. Recuerda, siempre, que madre solo hay una. Y tu tienes una madre increíble que hace todo lo posible por tu bienestar, si no no te apoyaría en tus decisiones. Y seguro que también te regaña, todas lo hacen, pero cuando seas mayor agradecerás que te haya ayudado a ir por el buen camino. Finalicé y sonreí aún más cuando el chico asintió y se levantó a abrazar a su madre.

Después de comer, salimos del local y comenzamos a caminar un poco por uno de los parques que quedaba por allí cerca, por insistencia mía ya que no quería irme ya hasta mi casa y tener que separarme de ellos. Me quedé mirando como Sam se acercaba corriendo hasta un grupo de sus amigos mientras me quedaba un poco distanciado del grupo junto con su madre. Dirigí mi mirada hacia Adaimé y lo ofrecí una pequeña sonrisa. Estás preciosa. No sé como consigues dejarme siempre sin palabras. Murmuré mirándola y estiré mi mano hasta su mejilla para colocar un mechón de su pelo detrás de la oreja y acaricié su mejilla disimuladamente. No sabes lo que deseo poder besar tus labios. Son irresistibles para mí y si no lo hago es porque no quiero ser un problema entre Sam y tu. Susurré mirándola a esos preciosos ojos que me tenían completamente loco.
avatar
Mensajes : 7362

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun 11 Sep 2017 - 15:53


ADAIMÉ REYNOLDS;
Tuve que morderme el labio inferior para evitar que una sonrisa se posara en ellos, las palabras que le estaba diciendo Nick a Sam eran totalmente hermosas, y mi hijo, siendo “su más grande fan”, aunque seguro se sintió ofendido cuando descubrió que no era el mayor fan de Nick, sino que era su madre. Sin embargo, él se quedó en silencio escuchando con atención cada una de las palabras que el castaño le estaba diciendo y sabía que, si había alguien a quien Sam le haría caso, ese era Nick. Debo admitir que me tomó por sorpresa que mi hijo se pusiera de pie y sus brazos me rodearan en un fuerte abrazo, y es que él no era de andar teniendo muestras de afecto. Así que, como no sabía cuándo volvería a ocurrir con toda esa espontaneidad, me permití disfrutarlo todo el tiempo que duró.

Después de aquello, no hubo más palabras emotivas, simplemente conversaciones banales en las cuales, afortunadamente, podía participar. Ese par tuvo la decencia de hablar de otra cosa que no fuera deportes, aunque no era como si lo hubiesen excluido de todo, cada dos que tres salía algo y yo, como no tenía ni idea de lo que estaban hablando me quedaba callada, hasta que cualquiera de los dos se daba cuenta del rumbo de la conversación y la cambiaban nuevamente. Si, el hecho de que mi hijo tuviese un amplio conocimiento sobre los deportes, no significaba que yo también lo hiciera, a penas y sabía sobre el futbol americano y eso, porque lo veía desde pequeño practicarlo, sino, probablemente me quedaría aún más en blanco.

Una vez que salimos del restaurante, estuvimos un buen rato caminando por un parque que estaba cerca de ahí, hasta que Sam se encontró con unos amigos y nosotros pasamos a segundo plano―. No están haciendo mucho esfuerzo― bromeé con él y puse un poco de distancia entre ambos, desviando un poco la mirada para localizar a mi hijo― lo que dijiste en el restaurante fue conmovedor, no sabes lo mucho que me cuesta que Sam vea todos los sacrificios que hago por él― un pequeño suspiro salió de mis labios y nos encaminamos hacia una de las bancas que estaban por ahí― no digo que él sea un mal chico, de hecho, es mucho más tranquilo que muchos de su edad, sin embargo, nunca sé qué está pasando por su mente y siento que no confía en mí― no pude evitar que una mueca se posara sobre mis labios― el mismo día que fui a la primera junta con el señor Kraft, cuando chocamos en el pasillo, tuve que pasar por él en la mañana al colegio, había tenido una pelea con uno de sus compañeros y por más que intenté que me dijera la razón, él no soltó ni una sola palabra, incluso iba a acompañarme, pero obviamente necesitaba tomar reprimendas y castigarlo, sabía lo mucho que él deseaba ir conmigo, pero no iba a premiarlo después de su comportamiento― la mano de Nick se posó sobre la mía, dando un pequeño apretón y como realmente necesitaba ese reconfortamiento, dejé mi mano quieta, después de todo, era solo un pequeño apretón, no era como si estuviésemos dando un espectáculo o algo parecido― me sorprendió que la cita con el señor Kraft saliera tan bien, no podía sacarme de la mente a mi hijo― dirigí mi mirada al susodicho, riendo con sus amigos y hablando de algo que yo no alcanzaba a escuchar por la distancia― cuando tiene ese tipo de comportamiento, me pregunto qué es lo que he hecho mal, todos los días me esfuerzo para ser un buen ejemplo, pero a veces creo que no es suficiente― no era que me arrepintiera de ser madre soltera, Sam era mi completa felicidad, pero tampoco significaba que todo había sido un camino de rosas, después de todo, desde el inicio siempre había sido solo yo. Sin el padre biológico, sin mis padres. Había tenido que valerme por mí misma en todos los sentidos, pero de alguna forma me había hecho fuerte para soportar todo, o al menos casi todo, porque aún seguía sufriendo como madre primeriza cada vez que Sam se lastimaba o incluso cuando tenía un simple resfriado, pero no podía evitarlo.

― En fin… seguro te estoy aburriendo con todo esto― solté una pequeña risita y tuve que evitar las ganas de apretujarme contra su cuerpo. Yo también quería besarlo, él era una tremenda tentación, y ya de por sí, estábamos sobrepasando los límites del espacio personal. Si bien no nos estábamos tocando en toda la extensión de la palabra, sí teníamos el mayor contacto posible, por ejemplo, su mano cerca de la mía, mi rodilla y la suya rozándose constantemente, como si necesitáramos ese pequeño acercamiento, pero no por ello quería decir que fuese suficiente. La parte positiva de todo esto, era que el castaño había avivado algo en mí que creía perdido, la negativa… que no podía permitirme perder el control, había muchas cosas en juego, como mi corazón y Sam… de mi parte, sabía que en algún momento podría superarlo, pero ¿Sam? Con él nunca sabía cómo iba a reaccionar ante las circunstancias, él no era para nada predecible y, además, el hecho de que se tratara de Nick con quien estaba teniendo un “algo”, porque ni siquiera se podía decir que fuéramos una pareja como tal, sabía que le había creado un tipo de ilusión, después de todo, ¿cuántas veces o cuántas personas tienen la oportunidad de que su mamá salga con la persona que más idolatras? Probablemente el índice era muy bajo. Entre más tiempo Nick pasara con nosotros, más se iría metiendo en nuestras vidas.

― ¿En serio tu madre nunca te ha visto jugar? ― pregunté, recordando su confesión en el restaurante― aunque… por un lado puedo comprenderla, cada vez que sale la ofensiva al campo y Sam va a hacer lanzamientos, termino prácticamente sin uñas, ¡pero es que siento que los tacleadores salen por todos lados! ― acaté dramáticamente, causando una carcajada por parte de ambos― el partido al que nos invitaste, estaba sufriendo igual, mientras todos gritaban yo estaba al punto de la histeria, y hubo una jugada en la que terminaste debajo de casi todo el equipo defensivo contrario, yo sentí que te estaban haciendo puré ahí abajo, ¿cómo puede parecerles divertido ser golpeados y aplastados por otros jugadores? ― rodee los ojos con diversión, antes de que una sonrisa pícara apareciera en mis labios― aunque… probablemente sino te dedicaras al futbol, no estarías así― le guiñé el ojo y choqué mi hombro con el suyo juguetonamente. Él tenía esa sonrisa en sus labios que me atraían como imán. Oh Dios, deseaba tanto que me besara en esos momentos. Pero no tenía que perder el control había mucho público y unos cuantos ya se habían percatado de la presencia del quarterback de los Patriots, de hecho, no me sorprendería si de un momento a otro comenzaban a acercársele para pedirle una que otra foto o autógrafo, o peor… que nos fotografiaran juntos y apareciéramos en primera plana por todos los medios de comunicación. Ya podía visualizar el título “nueva conquista del quarterback Nick Jonas” adjuntando toda mi biografía en ella. Oh vaya, ni siquiera me había detenido a pensar lo que implicaba salir con Nick, pero cuando estaba con él, olvidaba por completo su título de fama y me centraba únicamente en la hermosa persona que me había mostrado ser.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 11 de 12. Precedente  1, 2, 3 ... , 10, 11, 12  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.