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And when I think about the way you touch my body

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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun Sep 11, 2017 10:01 pm


LIAM PAYNE;
― No te imaginaba como una chica a la que le gustaran las películas de terror― Elsa y yo veníamos saliendo de la función, acababa de terminar recientemente, de hecho, era un estreno y por ello su afán de no perder las entradas, aunque claro, no supe que íbamos a ver el estreno de la película hasta que estuvimos en el cine, según ella porque no quería presionarme a venir―. ¡Eso me ofende! ― detuvo su paso y con su mano tocando su pecho, hizo un gesto muy exagerado, causando un par de carcajadas de mi parte― oh vamos… simplemente pareces más del tipo romance, drama y ese tipo de cosas― me encogí de hombros y traté de restarle importancia cuando ella rodeó mi brazo, aumentando más la cercanía entre ambos― desde pequeña me han gustado las películas de terror, aunque claro, en mi adolescencia las veía emocionadas y por las noches tenía que dormir con un ojo abierto porque temía que se me apareciera algún demonio o algo parecido― negué con diversión y le abrí la puerta del auto, cerrándola de inmediato para después rodearlo y subir del lado del piloto― pues me ha parecido que no tenías mucho miedo, me pregunto si hoy dormirás con un ojo abierto, cuidando los alrededores― rodó los ojos y con su delicada mano me proporcionó un golpe en el brazo― muy chistoso Liam, para que lo sepas, tengo un American blue que puede protegerme en caso de presencia demoniaca, sin mencionar mi casa llena de crucifijos, ajos, y el agua bendita que rocío en mi ritual anti demonios― intenté no reírme, porque ella parecía estarlo diciendo muy en serio, pero el brillo pícaro en sus ojos la delató totalmente― sí, puedo ver que estarás muy a salvo― introduje el ticket del estacionamiento en la máquina y una vez que lo procesó, el enrome tubo que detenía mi avance se elevó, dejando que me incorporara a la transitada calle de Londres.

Después de salir de la plaza le propuse ir a cenar a algún lugar, argumentando que era justo, ya que ella había invitado las entradas al cine, aunque había insistido en pagarlas, pero ella se negó por completo. Conduje hasta un restaurant-bar, en donde pasamos un tiempo bastante agradable, hasta que mi celular hizo acto de presencia, anunciando la llegada de una nueva notificación. Con una sonrisa en el rostro, a causa del último comentario de la rubia, saqué mi celular y chequé lo que tenía.

Mi corazón se detuvo y aunque lo intenté, no pude evitar abrir el mensaje. Y mi corazón volvió a detenerse. A pesar de ser solo un mensaje de texto, sentía el sentimiento y la tristeza de Ariadna en cada una de las palabras. Yo en serio quería ir, que ella viera que aun la quería, que, de hecho, no había dejado de hacerlo. Pero no podía, aunque tampoco fui capaz de eliminar el mensaje, de hecho, era el primero después de bastante tiempo. De alguna forma, se sentía reconfortante ver su nombre en primer lugar en mi bandeja de entrada.

Elevé el rostro, topándome con unos ojos azules mirándome con curiosidad― ¿todo bien? De repente perdiste el color y te pusiste un tanto pálido― procuré colocar una sonrisa en mi rostro, antes de asentir y beber un poco del vino de mi copa― sí, es solo que recibí un mensaje que sonaba un tanto alarmante, sin embargo, era para otra persona, se equivocaron de número― Elsa asintió y continuó con su cena, al igual que yo. Sin embargo, lo que restó de la velada, estaba presencialmente ahí, pero con la mente en un lugar bastante lejos.

― Lamento haber sido tan mala compañía al final― me disculpé con la rubia una vez que la acompañé hasta la entrada de su casa. Ella hizo un ademán con la mano, restándole importancia― no digas tonterías, la pasé estupendamente y me gusta pasar tiempo contigo― sonreí, inclinándome para besar su mejilla en forma de despedida― gracias por el cine― le guiñé el ojo y esperé a que ella entrara a su casa, no sin antes añadir― y a ti gracias por la cena… nos vemos el lunes― asentí, aunque no sé si lo vio, porque ella ya estaba cerrando su gran puerta de cedro.



Detuve al auto a un par de casas antes y apagué los faros, ¿qué rayos estaba haciendo ahí? Ni yo mismo lo sabía. Pero era un cobarde, porque sabía que no iba a bajarme, de hecho, solo estaba ahí sentado, observando hacia su casa, con un enorme árbol cubriendo mi auto para no hacerlo visible. Por la ventana se filtraba aun luz, por lo que no necesitaba ser un genio para saber que ella en serio estaba esperando por mí, e incluso me había parecido ver su sombra asomarse un par de veces. Aquello solo produjo que el hueco en mi corazón creciera, no era justo lo que le estaba haciendo, sabía que el acercamiento de esa tarde había sido un error y que me causaría problemas, había vuelto a alimentar sus esperanzas y, a pesar de que yo estaba aquí afuera, no era capaz de arruinarle la vida como para meterla en el lío que significaba estar juntos. Justo por eso trataba de mantenerme al margen, no era justo para Ariadna y solo estaba haciendo lo que creía correcto para ella, porque la quería.

No estaba seguro de cuánto tiempo estuve ahí estacionado, de hecho, me quedé dormido y si no hubiese sido porque alguien dio unos toquecitos en la ventana de mi auto, cabe resaltar que salté en mi asiento del susto, habría sido descubierto por Ariadna―. Disculpe, ¿acaso está esperando a alguien o algo parecido? ― me preguntó el señor de cabello blanco una vez que bajé la ventana― no, iba de camino y mi auto de repente se detuvo, no quiso arrancar durante toda la noche y cuando encendió, lo único que pude hacer fue orillarme un poco para no obstruir la vialidad―debía admitir que la excusa no era muy buena y los ojos entrecerrados del señor parecían estar evaluando mis palabras, por suerte, al final terminó por asentir, aunque no se veía muy convencido― de acuerdo, pero le recomiendo que llame a alguien para que lo ayude o algo, porque su estancia aquí puede incomodar a los vecinos― asentí energéticamente― de hecho, intentaré darle marcha y veré si arranca― el señor solo se hizo un poco hacia atrás y siguió observando mis movimientos. Para disimular, metí primera y presioné el embrague, le di vuelta a la llave y el motor rugió, pero saqué rápidamente el pie del embrague y el carro ronroneó, apagándose ipso facto―. Creo que está un poco rebelde aun― volví a intentarlo dos veces más y a la tercera, lo hice correctamente― ¡que tenga un buen día! ― metí la reversa y mirando por el retrovisor, retrocedí un poco, lo suficiente para meterme en la calle horizontal, en vez de pasar frente a la casa de Ari, aunque, dudaba mucho que ella estuviese despierta a las 6 de la mañana de un sábado. Probablemente yo tampoco lo haría.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Mar Sep 12, 2017 5:06 am


Ari Beckett
No sé cuando ni cómo conseguí quedarme dormida aquella noche puesto que realmente pensaba que sería imposible con el dolor que estaba sintiendo en mi pecho en ese momento. Saber que Liam realmente había dejado de quererme no era algo agradable y se sentía como una de las peores sensaciones de mi vida, pero incluso podía llegar a entenderlo. Había encontrado a una persona que se complementaba mucho mejor con él y que tenía mucho que ofrecerle que una niña como yo así que supongo que era normal que ya hubiera pasado página y que nuestra historia de verano hubiera quedado en el completo olvido para él. Supongo que fue bonito mientras duró o al menos para mí lo fue. Cuando me desperté en la mañana del sábado me sentí un poco desorientada porque no sabía cuantas horas había dormido pero tampoco le di mucha importancia, simplemente me dediqué a tomar mi teléfono esperando algún tipo de respuesta. Quizás ayer no había visto el mensaje por la hora que era y por eso no había venido, pero cualquier rastro de esperanza que había dentro de mí desapareció al ver que no tenía ningún tipo de respuesta. Simplemente no me quería más. Por un momento estuve a punto de escribirle un mensaje a mis padres, preguntando como estaban, pero sabía a la perfección lo ocupado que estaban las 24 horas del día y seguramente los molestaría en alguna reunión de negocios que tuvieran o algo por el estilo. Ya me había acostumbrado a ser yo la que esperara a que ellos tuvieran un espacio en su apretada agenda para que me llamara, e incluso a veces tenían días libres y me venían a visitar, pero eso sucedía una vez cada mil años así que no era como algo frecuente en mi vida. En el fondo deseaba poder contar con mi madre, que me abrazara contra su pecho y me dijera que todo estaba bien y que su pequeña niñita se podría recuperar pronto de que le hubieran destrozado el corazón por haberse enamorado de quién no debía en un momento tan importuno como este. Quería que me mimara y me llenara de besos y abrazos hasta que me quedara dormida en su regazo, como cuando era pequeña y perdía alguna de mis muñecas.


...


Pasé el resto del fin de semana en casa tranquilamente, haciendo algunas cosas de clase o simplemente pasando el tiempo. Incluso habían venido las chicas a buscarme y el sábado por la tarde habíamos ido a dar un pequeño paseo por el centro comercial para que pudieran conseguir algunas prendas nuevas que habían visto y se habían enamorado por completo de ellas. Bastaba decir que Katie y Sarah eran unas locas de la moda y tenían la necesidad de tener siempre lo último que hubiera en el mercado para no quedarse atrás en las tendencias. Aunque algunas fueran realmente horribles pero no sería yo quien las juzgara, las quería demasiado y hace mucho tiempo que había aceptado como eran mis dos amigas así que simplemente me sentaba y disfrutaba con una sonrisa como entraban en una pequeña discusión sobre tejidos y combinaciones que no era capaz de entender. Yo, más bien, era del tipo de chica que se ponía lo que le gustaba y con lo que estuviera realmente cómoda y muchas veces había notado las caras de dolor de mis amigas al ver que llevaba unos jeans de hace tres años. Pero también eran mis favoritos, así que no podía dejarlos marchar tan pronto. Y justo por eso decidí ponermelos el lunes por la mañana, porque necesitaba un poco de ánimo antes de tener que enfrentarme a un lunes después de que la realidad de mi vida amorosa me hubiera golpeado en toda la cara. Realmente necesitaba todo el ánimo que fuera posible después del duro golpe de saber que aquel castaño ya no me quería de la misma manera que en un momento lo había hecho. De camino a clases sonreí viendo como algunas casas ya comenzaban a decorarse con adornos de Halloween aunque los que más ilusionados estaban con estas cosas eran los niños, que no paraban de correr de un lado a otro presumiendo de sus adornos mientras sus madres intentaban llevarlos al colegio tranquilamente.

Caminé hasta la sala de profesores ya que el señor Saltzman había olvidado la lista de asistencia allí y me había pedido que fuera a buscarla. Estaba a punto de entrar, aprovechando que la puerta estaba abierta, cuando mis pies se detuvieron ante la imagen de lo que estaba sucediendo en el interior. Una rubia y un castaño eran los únicos que estaban en el interior, pero lo que había provocado que todo mi cuerpo se detuviera era la imagen de la señorita Holsk de puntillas y con sus manos en el pecho de Liam mientras sus labios estaban unidos a los de él. Se estaban besando. Realmente estaban juntos. Tuve que dar unos pasos hacia atrás para poder apoyarme en la pared y respirar hondo. No podía dejar que el hueco en mi pecho doliera tanto como para ponerme a llorar allí. Necesitaba calmarme y que el aire volviera a mis pulmones mientras intentaba alejar esa imagen de mí. Respiré hondo y carraspeé mi garganta para poder hablar antes de volver a acercarme. Llamé suavemente a la puerta viendo como la rubia se separaba de Liam y dirigí mi mirada al suelo. Disculpe...el señor Saltzman me pidió que viniera a recoger su lista de asistencia puesto que la había olvidado. Comenté tan bajo que no sabía si me habían escuchado hasta que la señorita Holsk me dejó pasar para cogerla. Me acerqué a la mesa y busqué la carpeta que me había dicho. Señorita Beckett...lo que acaba de ver no es... Comenzó a hablar ella pero negué con la cabeza antes de alzar mi vista hacia ella. No he visto nada. No se preocupe, soy como una tumba. Dije intentando mantener la calma antes de coger la carpeta y darme la vuelta, sin ser capaz de mirar ni un segundo a Liam después de esto. No quería ver lo que estaba dejando atrás y lo que tenía que renunciar para siempre.

Me mantuve toda la mañana distraída debido a que en mi mente solo se repetía una y otra vez la escena que mis ojos habían presenciado. Incluso se me había quitado el hambre pero me obligué a comer cada uno de mis alimentos porque no quería volver a enfermarme de la misma manera que la otra vez. Durante la clase del castaño me mantuve con la vista fija en mi cuaderno, escribiendo y copiando los ejercicios pero sin dedicarle ni una sola mirada durante la hora y media que duró aquella clase. No tenía el valor suficiente para hacerlo. Recogí mis cosas cuando llegó el final y colgué mi mochila para salir del salón comenzando a caminar hacia la salida hasta que escuché mi nombre y me giré encontrándome con Morrison. Hey Ari...¿quieres que te lleve a casa? Hoy he traído mi moto. Se ofreció el rubio mientras caminaba a mi lado hacia la salida y lo miré con una pequeña sonrisa. Te lo agradezco, pero la verdad es que prefiero ir andando. Además de que le tengo bastante miedo a las motos. Me disculpé con una pequeña sonrisa antes de volver a mirarlo cuando volvió a hablarme. Oooh entiendo, no lo sabía. Yo...había pensado que quizás algún día podríamos ir a tomar algo. Conozco un lugar donde hacen unos batidos deliciosos. Comentó metiendo las manos en los bolsillos y asentí lentamente. Suena como una buena idea. Quizás la acepto pero ahora tengo que irme. Hay cosas que tengo que hacer. Dije despidiendome de el con una sonrisa y pequeño apretón en su brazo antes de empezar a caminar hacia mi casa mientras seguía pensando en la rubia y el castaño juntos. Quizás debería aceptar la propuesta de Morrison y salir juntos, para conocernos. Él podría ser la persona que me ayudara a pasar de página y dejar todo esto atrás.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Mar Sep 12, 2017 6:06 am


Nick Jonas
Caminamos hasta una de las bancas mientras escuchaba con atención las palabras de Adaimé y dejaba un pequeño semblante serio en mi rostro ya que comprendía que un tema como este no era para tomárselo de bromas, sobretodo cuando el tema de Sam afectaba tanto a la rubia. Cosa que entendía como normal debido a que mi madre siempre me había contado que las cosas cambiaban de importancia y todo comenzaba a girar en torno de la pequeña persona que había salido de ti. Y podía ver que tanto mi madre como Ada eran prueba de eso porque mi madre siempre me había mimado mucho como a mis hermanos y era consciente de como la rubia miraba a su hijo como si fuera lo único que hubiera en el mundo. Lo que no podía entender era qué había pasado con el padre de Sam, pero tampoco me atrevía a preguntarle porque sabía que era parte de su vida privada y de su pasado. Aunque podía decir que no entendía como alguien sería capaz de abandonar a una mujer como Ada y dejarla completamente sola ante algo tan grande como un hijo. Además de que a estas alturas podía garantizar que Sam era un chico increíble y bastante extrovertido al menos en los momentos en los que había estado presente. Prueba de ello era verlo en este momento entretenido, hablando y riendo con sus amigos y olvidándose del resto del mundo mientras escuchaba con atención lo que sus amigos tenía que decirle. Otro aspecto positivo de todo esto era ver que ya parecía haber normalizado el hecho de que estuviera pasando tiempo con ellos a pesar de que solo nos habíamos visto dos veces. Pero tenía mi propia teoría: si tratabas a alguien como una persona normal, él haría lo mismo contigo pero si lo tratabas como si fueras una estrella, te vería como una estrella. Es por eso que esperaba que dejara de verme como Nick Jonas el quarterback y ser solo Nick, el chico que era amigo de su madre. Aunque la verdad es que quería ser algo más que un simple amigo.

No me estás aburriendo en absoluto. Me gusta escucharte y que cuentes conmigo para hablar de estas cosas. Contesté mientras mantenía su mano tomado y le daba algunos pequeños apretones para tranquilizarla con todo el tema de Sam. Y no debes de culparte por nada. En lo poco que he visto a Sam se nota que has hecho un trabajo increíble porque es un chico educado y parece que nada problemático. Así que sin duda has hecho las cosas lo mejor posible. El único problema es que es un hombre...y ya sabemos que los hombres somos seres extraños que nadie comprende. Dije intentando provocar una sonrisa por su parte y me alegré al ver que también había conseguido que se riera y me acerqué un poco más a ella mientras continuaba acariciando su mano. Ahora enserio...suele ser normal que los chicos nos cerremos un poco con nuestras madres. Sobretodo en una edad como la que tiene Sam. Me acuerdo que cuando yo tenía su edad, mi madre no se enteraba de nada de lo que pasaba conmigo hasta que recibía una llamada del director o de alguno de los padres de mis amigos, porque estamos en una edad en la que nos volvemos completamente idiotas y pensamos que nuestras madres son incapaces de entendernos ni ayudarnos, así que no contamos con ellas. Comenté mirándola con una pequeña sonrisa para tomar aire antes de seguir con mi discurso. Estoy seguro que si se peleó con ese compañero fue por algún motivo, por defender algo que le importaba o sus propios valores. Quizás no es al mejor opción de todas, pero es nuestra reacción natural en una edad como esta. Pero tu no debes preocuparte, si no se paciente y sigue dandole amor cada vez que puedas. Finalicé acercándome a besar su mejilla suavemente intentando reconfortarla de alguna manera.

Reí con una carcajada cuando sacó el tema de mi madre y asentí porque si había alguien que podía entender como se sentía la mujer más importante de mi vida, esa era Adaimé todos las veces que veía a Sam jugando en una posición como la mía. Una sonrisa se extendió en mi rostro cuando hizo aquel comentario sobre el partido al que los había invitado y la miré con un toque coqueto mientras mi dedos se paseaban por la piel de su mano. ¿Puedo tomarme eso como una confesión de que te preocupaste por mí? Porque si es así puedo irme a dormir con la mayor de las sonrisas. Pregunté coqueteando con ella y la sonrisa se volvió aún más pícara cuando hizo aquella referencia a mi físico y le guiñé el ojo. Sí...recuerdo que eso fue algo que te gusto bastante. Aunque no sé si tanto como tenerme entre tus piernas, tomando todo de ti. Susurré cerca de su oído antes de sonreírle mientras nuestras rodillas se acariciaban con un leve roce pero que era suficiente como para desear estar mucho más cerca de ella, poder besarla y envolverla entre mis brazos como lo había hecho aquella noche. si no fuera por el lugar donde estabamos y por el hecho de que su hijo estaba presente, no hubiera esperado ni un segundo en volver a probar sus labios pero era consciente de que no podía ser tan egoísta como para crearle un problema con su hijo. Además que antes de intentar algo serio con ella, teníamos que hablar. Por desgracia el resto del mundo no me trataba como una persona cualquiera, si no que era una estrella a la que perseguir e intentar meterse en mi vida privada. Y eso la involucraba a ella porque era consciente de que no querría estar con alguien que provocaba eso y que nos estuvieran vigilando a ambos cada vez que saliamos. Hubiera seguido con mi conversación cuando algunos fans se acercaron a por una foto o una firma y me encargué de recibirlos con una sonrisa hasta que vi a Sam acercarse de nuevo a nosotros y me despedí después de hacer todo mi trabajo con los fans.

Durante el camino a su casa, pude disfrutar de que esta vez Adaimé fuera a mi lado mientras me encargaba de preguntarle a Sam si se lo había pasado bien ese día y sonreí al ver como contestaba emocionado que sí. Era lo único que esperaba. Que ambos se lo hubieran pasado bien con mi presencia y que poco a poco me dejaran seguir compartiendo algunos momentos con ellos. A los pocos minutos estacioné delante de la casa y me bajé del auto para ayudarlos a bajar antes de acompañarlos hasta la puerta de su casa. Bueno Sam...me alegro mucho de haberte visto hoy jugar y espero que me invites a otro juego pronto. Y recuerda lo que te dije de valorar el esfuerzo que hace siempre tu madre. Eso no tiene precio amigo mío. Dije despeinándolo y viendo como se perdía en el interior mientras mi atención se desviaba a la rubia y me acerqué un poco más. Espero que tu también lo hayas pasado bien. Y que vuelva a repetirse...incluso que me dejes invitarte a cenar otra vez pronto. ¿O tengo que pedir otra fiesta para que me dejes estar a tu lado más de 5 minutos? Pregunté bromeando mientas acariciaba su brazo lentamente.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Dom Sep 17, 2017 4:05 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Un gesto de sorpresa se instaló en mi cara ante las palabras susurradas del castaño y sin pensarlo, mi mano salió volando para darle un golpe en el brazo― ¡NICK! ― grité abochornada, aunque tampoco podía ocultar la diversión que me había causado sus palabras y en parte, un estremecimiento por todo el cuerpo. Él tenía razón, no me gustaba tanto como tenerlo entre mis piernas. Pero ese calor se fue tan rápido como aparecieron los primeros fans en busca de la atención de Nick. Relamí mis labios y me aparté un poco para darles espacio, incluso les tomé un par de fotos a quienes me pedían el favor. En sí, no me molestaba su presencia, de hecho, me llenaba de júbilo que Nick fuese tan querido entre sus fans, el problema era que no sabían respetar la intimidad y una vez que caía el primero, daba entrada a que comenzaran a llegar los demás.

Sam se acercó a nosotros y estuve a punto de decirle que espera tantito a que Nick se desocupara, pero él se encargó de inmediato y se despidió de sus fans. Caminamos juntos hasta donde estaba el auto y ésta vez me tocó a mí en el asiento del copiloto, aunque la conversación, en su mayoría, siguió siendo solo entre Nick y Sam. Yo simplemente me encargaba de mirar a mi hijo fascinada, ya que, como le había dicho al castaño, él era muy cerrado, pero en estos momentos parecía que íbamos a necesitar cinta adhesiva para callarlo. Nick estacionó frente a nuestra casa y nos ayudó a bajar, acompañándonos también hasta la entrada. Del primero que se despidió fue de mi hijo y una vez que él entró a la casa, su atención se centró en mí. Reí y negué, subiendo mi mano hasta su pecho y mirándole a través de mis pestañas con cierta coquetería― tendré que checar mi agenda, ¿sabes? ― relamí mis labios, consciente de que él estaba atento al movimiento― he estado recibiendo muchas llamadas, la fiesta para tu equipo fue un éxito y creo que estaré ocupada realizando un par de citas con posibles clientes― esas últimas palabras si iban en serio, y en parte me alegraba muchísimo que se pusieran en contacto conmigo, significaba que podía sacar a flote el negocio pero por el otro, que iba a estar muy ocupada y por ello iba a tener menos tiempo para Sam. Me aterrorizaba dejarle solo, no quería ser como mis padres, que relativamente me dejaban hacer lo que quisiera porque no me prestaban la más mínima atención, y justo por eso, sin esa guía terminé enrollándome con alguien que obviamente no me convenía y embarazada. Aunque, si había algo de lo que jamás me arrepentiría, era de haber tenido a Sam. Él era todo para mí.

Enredé mis brazos alrededor del castaño, aprovechando que la puerta estaba cerrada y sonreí cuando sus brazos rodearon mi cintura― gracias por hoy, sé lo mucho que significó para Sam tu presencia, y, sobre todo, tus palabras. Estoy segura que lo motivaste muchísimo― me alejé un poco de él, solo para poder ver su rostro, aunque mis ojos bajaron hasta sus labios al instante, y sin poder evitarlo, me acerqué a ellos. Al instante sus labios me correspondieron con la misma y no sé si fue mi imaginación por estar rodeada de flashes dirigidos a Nick desde la mañana, pero sentí un flash dirigido hacia nosotros, así que me separé de Nick. Él me miraba confundido, pero yo me limité a sonreírle para tranquilizarlo― Sam puede salir en cualquier momento― me justifiqué y él pareció conformarse con ello. Con disimulo, miré alrededor, pero parecía no haber nadie, así que me tranquilicé―. Ya encontraremos la forma para poder vernos― le guiñé el ojo y le di un pequeño pico antes de separarme por completo― nos vemos Nick― sacudí mi mano en forma de despedida, abrí la puerta y me adentré a mi hogar.

Sam venía saliendo de su habitación con su uniforme sucio― ¡Oh mamá! ¿ya se fue Nick? ― asentí, mirándola aun con el ceño fruncido― ¿A dónde llevas eso? ― señalé su ropa y él miró hacia donde yo señalaba, encogiéndose de hombros― a la lavadora, Nick me dijo que, si dejo demasiado tiempo el uniforme sucio, adquiere un olor desagradable y la tela también pierde resistencia― ok, definitivamente me había dejado sorprendida y con la boca abierta, pero eso no fue todo. Cuando el castaño volvió a asomarse, su rostro mostraba total y completa confusión― um… mamá, ¿cómo se pone la lavadora? ― me apresuré hasta él― déjalo, yo lo hago― hice ademán se sacar las cosas pero él negó― déjamelo a mí, yo puedo hacerlo… solo necesito que me digas cómo hacerlo, así tú puedes descansar, además, Nick me dijo que la organización del evento fue agotador y apuesto a que necesitas reponerte― vaya, iba a dejar a mi hijo más tiempo con Nick, definitivamente― bueno…― aseguré no muy convencida, pero le fui dando las instrucciones para lavar su uniforme, sus fundas y calcetas. Él atendió cada una de ellas y las puso en marcha― ¿en qué momento Nick te dijo todo eso? ― Sam cerró la tapa de la lavadora y se giró para verme― oh, mientras íbamos solos en su auto― se encogió de hombros, restándole importancia―. No es necesario que te quedes aquí, la lavadora lanza una pequeña alarma cuando ya haya terminado y como la programaste en “paquete completo”, técnicamente hará todo el trabajo por ti― él asintió y salió del cuarto de lavado― si hace todo por ti, no sé de qué te quejas de lavar, es muy fácil― mi boca se abrió y rodee los ojos― ¡Claro! Intenta dividir toda tu ropa de una semana… pensándolo bien, dejaré que comiences a lavar tu ropa― él se giró para enfrentarse a mí― solo bromeaba mamá, es muy agotador… no creo poder soportarlo― habló dramáticamente y cayendo contra el sofá con un sonoro suspiro―. Me iré a dormir, ¿vale? Cuando tengas hambre me avisas, podemos pedir algo para cenar― el rubio asintió y encendió el televisor, mientras yo me iba a la habitación.

Tenía que disfrutar mis días de descanso, lo que restaba de hoy y mañana, porque la semana empezaría bastante ajetreada. Aunque antes, le envié un mensaje a Nick.

"Interesante psicología la que aplicaste con Sam. Llegó a lavar su uniforme. Besos. -AdaimeM".
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun Sep 18, 2017 12:27 am


LIAM PAYNE;
Una vez que llegué a mi departamento, no me atreví ni a dirigir la mirada a las hojas regadas en mi mesa, sabía que la que sobresalía entre todas esas, era el de Ari. Aun sentía esa opresión en el pecho y no estaba seguro de cuánto duraría, pero lo que, si sabía, era que no se iba a ir pronto, no al estar consciente de lo que mi ausencia por la noche en casa de Ariadna, le había causado. Justamente era eso lo que quería evitar, hacerla sufrir, hacerla llorar, no quería lastimarla y parecía ser lo único que estaba haciendo. Aquella mañana en la que se había desmayado, mi corazón se había detenido y probablemente había perdido todo el color de mi rostro, afortunadamente, nadie pareció notarlo. Pero realmente estaba preocupado, y lo más difícil de todo, fue mantener una expresión neutra, cuando en realidad, lo único que deseaba era sostenerla fuerte en mis brazos.

Me di una ducha, intentando despejarme y quitar todo rastro de la mala noche, porque dormir en mi auto no era precisamente lo más cómodo, de hecho, tenía una pequeña torsión en el cuello.



El lunes por la mañana me desperté incluso antes de que sonara mi despertador, pero en vez de levantarme y dirigirme a la ducha, solo me quedé ahí, mirando hacia el techo. No estaba muy seguro de cuánto tiempo estuve así, incluso ignoré por completo el sonido del despertador, pero por alguna razón, todo el entusiasmo que me proporcionaba ser profesor e impartir clases, desapareció. Sin embargo, no podía darme el lujo de faltar y que me descontaran el día, así que, con todo el peso del mundo, me levanté y me di una ducha para despertar. No quería pensar en qué era lo que me tenía tan decaído, sabía el rumbo que tomarían mis pensamientos y volvería la opresión en el pecho que tanto me encargué de ignorar durante el sábado y domingo. En contra de lo que tenía planeado-descansar y dormir-, procuré mantenerme ocupado después de haber salido de la ducha el sábado por la mañana, así, mi mente no tendría la oportunidad de pensar. Hice de todo, salir a correr, recorrer el supermercado, incluso hice la compra de despensa, para hacerme mis propias comidas y evitar seguir gastando en desayunos durante los días que tenía que ir al trabajo. Por eso hoy, a pesar de haberme quedado más tiempo de lo habitual en la cama, me preparé un café bien cargado y unos huevos revueltos para empezar mi día.

Guardé los exámenes ya revisados y tomé mis demás cosas, al igual que las llaves de mi auto para poder manejar hasta el colegio.



Elsa soltó una carcajada y yo no pude evitar una sonrisa divertida en mis labios, nos encontrábamos en la sala de maestros, ya que le había contado una anécdota―. Eso fue divertido. Realmente haces interesante este lugar Liam― rodee los ojos con diversión― estoy seguro que este lugar era bastante interesante antes de que yo llegara― contesté, encogiéndome de hombros. Una de sus manos se posó sobre mi brazo, y me regaló una pequeña sonrisa― ¿quieres que nos encontremos hoy a la hora del almuerzo y salgamos a comer fuera? ― dudé un instante y negué― lo siento, pero no puedo ir, tengo muchas cosas que hacer― ella asintió― está bien, no te preocupes. ¿Estás libre después de clase? ― esta vez, me miró esperanzada― si claro, te lo había dicho, ¿recuerdas? Vamos a encontrarnos aquí o donde quieras― Elsa asintió energéticamente y cuando me di cuenta, ya la tenía con sus labios sobre los míos y sus manos sosteniéndose de las solapas de mi saco, pero unos toques en la puerta la hicieron separarse de mí, antes de que yo lo hiciera. Lo peor de todo, fue la persona que entró por la puerta, no pude ni siquiera mirarla. No se suponía que me sintiera así, pero lo hacía. Estaba avergonzado, como si le hubiese fallado, y a tan solo dos días de que ella me pidió que fuera a su casa para saber si aún la quería, y aunque estuve ahí, ella no lo supo y no sabía si iba a saberlo.

Después de que Ari se fue, Elsa se quedó con el ceño fruncido y dijo algo, pero sinceramente, ni siquiera la escuché― Liam― colocó su mano en mi brazo y me movió un poco, despertándome del trance― um… lo siento Elsa, llegaré tarde a clase. Nos vemos en un rato― salí rápidamente de la sala de maestros, y sin pensarlo dos veces, miré hacia todos lados, tratando de ubicar una cabellera castaña, pero no tuve suerte, quería explicarle… ¿qué? ¿qué quería explicarle? Con un suspiro cansado, me dirigí hasta el aula para comenzar mi clase, aunque tenía la cabeza en otro lado. No tuve ni idea de cómo pude impartir las clases, tenía la cabeza en otro lado.

Caminamos Elsa y yo hasta mi auto, aunque en el camino, mi mirada se posó en dos personas caminando hacia la salida. La primera figura no me costó absolutamente nada identificarla, y la segunda, tuve que poner un poco más de atención, aunque la chaqueta del equipo del colegio fue muy útil. Era el chico que estaba hablando con Ariadna el día del primer juego―. Liam, ¿estás bien? ― asentí a Elsa, y continuamos el camino hacia mi auto.

Primero pasamos por el auto de Elsa a su casa y lo llevamos hacia el mecánico, esperamos a que diera su veredicto y el tiempo que debía quedarse en el taller, lo que serían dos semanas y, como buena persona, me ofrecí a pasar por ella en las mañanas e irla a dejar cuando se terminaran las clases.

Y eso hice a la mañana siguiente.

― Bien entonces, clase, quiero que todos ustedes hoy se junten por parejas con la persona a su lado y vamos a hacer un proyecto de presión, y cómo las matemáticas pueden ser usadas para predecir con exactitud los resultados de ciertas situaciones, incluso algunas científicas. Las matemáticas, no son solo números, pueden ser usadas como la base de un montón de cosas en la vida―
dije sonriendo de oreja a oreja. Obviamente me divertían este tipo de cosas, a ellos no mucho, por juzgar sus caras. Comencé a explicarles de cómo hacer un cohete a partir de una botella de soda vacía y globos. Repasé cómo obtener la fórmula exacta para la cantidad de presión por pulgada cuadrada que haría elevarse la botella en el aire y aterrizar en el objetivo. Cada pareja debía darle ciertas variaciones, como una mayor o menor distancia a la que la botella tenía que viajar, así cada fórmula sería diferente. La ventaja de todo, era que si lo hacían bien, contaría como parte del proyecto de ciencias.

― Tienen un par de clases para trabajar sobre ello. Al final de la semana quiero que presenten sus resultados a la clase y cómo llegaron a la ecuación. Hasta haremos demostraciones prácticas en el exterior― mencioné entusiasmado, frotando mis manos alegremente. Les indiqué que comenzaran a ponerse por parejas, hasta que noté una pequeña controversia entre una de las alumnas y Ariadna, así que, sin dudarlo, me acerqué a ellas― Erika, necesito que ayudes a Martin― señalé con la cabeza hacia el fondo de la clase, donde Martin estaba sentado. Inmediatamente, Erika se puso de pie y cogió sus libros, moviéndose hacia él. Ella parecía más que aliviada al no tener que trabajar con Ariadna. Observé a Ariadna mirando a su alrededor, y me percaté de algo también― la ayudaré por hoy, señorita Becket, Tricia Marshall está ausente hoy, cuando vuelva puede tenerla como compañera― me encogí de hombros y le hice una señal para que tomara asiento―. Vamos por nuestras cosas entonces, ¿a menos que quieras mirar primero el teorema? ― pregunté con una ceja elevada.

La hora pasó bastante rápido, y, de hecho, me tomé la libertad de bromear y, lo admito, hice mucho del trabajo por ella. Pegué parte del cohete y añadí el líquido, midiendo todo con exactitud, hablándole de la presión dentro de la botella y cómo el aire comprimido aumentaría―. Bien, ven y haz esta parte― le hice señas para que tomara la botella― ahora, quiero que viertas esto despacio, entonces, cuando diga, vas a colocarle rápido la tapa. Las dos sustancias comenzarán a reaccionar inmediatamente, entonces tienes que ser rápida con la tapa― le sonreí con satisfacción, colocándome detrás de ella, mientras observaba cómo vertía el polvo blanco, bicarbonato. Sin embargo, ella fue algo lenta cuando le indiqué que pusiera la tapa, causando que riera y que agarrara la botella, colocando mi mano sobre la abertura justo cuando parecía que iba a explotar. Esto rociaba espuma amarillenta apestosa por todas partes. Los alumnos aullaban y se escondían bajo sus escritorios, riéndose mientras la botella seguía rociando. Esto se estaba yendo por todas partes. Cuando finalmente paró de salir, Ari y yo éramos los más empapados de todos― ¿Qué parte de “verterlo lento” no entendió, señorita Beckett? ― dirigí una mano por mi cabello, alborotándolo y sacudiendo gotas de vinagre en él, soltando una pequeña risita.

La campana sonó, así que, miré hacia atrás a la clase, quienes reían y agarraban sus mochilas, dispuestos a irse―. Chicos, asegúrense de poner sus nombres en los cohetes y colocarlos a un lado. Trabajaran en ellos mañana de nuevo. Tal vez sería una buena idea para la gente que trabaja cerca de la señorita Beckett traer un cambio de ropa― bromee, dándole un pequeño codazo antes de irme al cuartito fuera del aula, para poder tomar un par de jergas. Al volver, Ari estaba a punto de salir, pero yo negué, aventándole una jerga― señorita Beckett, usted puede quedarse y ayudarme a limpiar su desorden. Los encargados de limpieza de la escuela no tocarán esto― señalé con mi mano a los charcos de espuma que estaban por todas partes.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun Sep 18, 2017 5:47 am


Ari Beckett
Mientras caminaba hacia mi casa, no pasó desapercibido como junto a mi pasaba el coche de Liam, pero la novedad estaba en que esta vez no iba él solo, si no que estaba gratamente acompañado por la profesora Holsk. Aunque realmente no sé de que me sorprendía, era normal que si ahora estaban juntos, vinieran en el mismo coche y todo eso. Durante unos segundos necesité cerrar los ojos, recordando que esos labios que tanto había disfrutado y que tanto habían significado para mí, ya no estaban marcados por mis besos, ya no me pertenecían. Tanto sus labios como seguramente su corazón le correspondían a alguien más en este momento y toda posibilidad de continuar con nuestra historia había quedado definitivamente cerrada. Aunque seguramente eso había pasado desde el momento en que Liam no vino a casa, en que me dejó saber que ya había dejado de quererme y que era hora de que yo también buscara a alguien más. El principal problema era que yo no quería a nadie más, solo a él, pero no me podía quedar completamente sola durante el resto de mi vida esperando por alguien que nunca llegaría, que emocionalmente se había alejado de mí para siempre. Por eso, cuando llegué a casa, busqué el número de Morrison en mi teléfono para aceptar su invitación diciendo que nos podríamos ver al día siguiente después de clase para que me llevara a ese lugar del que me había hablado. Solo esperaba que nadie nos viera juntos porque no quería tener que enfrentarme a todo el mundo hablando de que si eramos novios o algo así cuando no era cierto o escuchar a las chicas emocionadas por tener una relación con uno de los jugadores del equipo. Se me revolvía el estómago solo de pensar en estar con alguien tan superficial como él y de que los demás pudieran llegar a pensar que realmente me gustaba. Jamás cambiaría a Liam por alguien como Morrison si no estuviera en una situación como esta.

Me dejé caer en la cama mirando el techo mientras sentía como la presión en mi pecho se hacía más presente a cada segundo que pasaba y cerré los ojos dejando escapar un par de lágrimas. Mis mayores miedos se habían hecho realidad. Él me había olvidado por completo y había encontrado a alguien mejor para él pero era lo más normal ¿no? Cualquiera que lo viera desde fuera era capaz de darse cuenta que eran prácticamente la pareja perfecta: siempre estaban juntos hablando, los dos físicamente encajaban a la perfección y eran atractivos, tenían muchas cosas en común, no había ningún problema legal si el resto del mundo se enteraban que eran novios y, sobretodo, él siempre estaba feliz cuando estaba a su lado. Cada vez que los veía juntos era imposible no verlo sonriendo de verdad o dejando que las carcajadas se escaparan de sus labios. Probablemente yo nunca había provocado tanta felicidad en él, más bien había sido como una intensa patada en el trasero. Cosas de solo ser una niña para él.

Al día siguiente me desperté sobresaltada por las pesadillas y decidí desactivar el despertador antes de ir directa al baño para darme una buena ducha antes de comenzar a vestirme para después preparar algo de desayunar mientras leía un nuevo libro que había conseguido para mantenerme distraída. Después de desayunar, de lavar y recoger todo, cogí mis cosas y la comida para clases antes de salir de casa mientras me colocaba los auriculares para ir andando y escuchando música. Había dejado de tomar el autobus excepto que fuera estrictamente necesario para poder relajarme mientras iba andando. También me ayudaba pensar más y mejor las cosas mientras me daba el aire fresco en la cara, aunque el de esta mañana era más frío de lo normal por lo que me coloqué mejor el abrigo. Llegué al edificio en el mismo momento que llegaba el coche de Liam, quien volvía estar acompañado de la rubia. No pude evitar preguntarme si ella había aprendido a disfrutar de dormir entre los brazos del castaño. Rodearlo con tus brazos mientras apoyaba la cabeza en su pecho y las piernas de ambos se enredaban debajo de las sábanas. Pero lo mejor de todo era cuando te rodeaba con sus brazos, los cuales eran tan cálidos que te daban esa sensación de protección, de calidez, como si estuvieras en casa. O cuando al castaño le apetecía que hicieramos la cucharita y me rodeaba con sus brazos para después esconder su rostro en mi cuello o en mi pelo, escuchando sus pequeños susurros diciendo lo mucho que le gustaba mi olor. Ahora todo eso lo disfrutaba otra. Tomé aire para entrar y continué con el día como siempre hasta que, después de algunas clases, tocó asistir a la de Liam y me senté en el lugar que siempre, aunque no duré mucho allí porque nos indicó que debíamos ponernos en pareja para hacer un proyecto juntos. Erika y yo comenzamos a discutir sobre quién haría los cálculos y quien haría la parte más práctica y no conseguíamos ponernos de acuerdo hasta que se acercó el castaño a indicarle su nuevo compañero por lo que miré a mi alrededor para saber con quien ponerme, pero estaba completamente sola.

Me senté junto a Liam, pero manteniendo unas claras distancias y me mantuve en silencio mientras observaba y apuntaba en la libreta todo los pasos y explicaciones que consideraba importante para el desarrollo del trabajo y como información para los futuros exámenes. Ni siquiera era capaz de alzar la vista para mirarlo. Hubiera preferido que me hubiera dejado completamente sola haciendo todo esto, aunque tardara mucho más, en vez de estar aquí, a mi lado, haciendo bromas como si no tuviera el corazón partido en mil pedazos. Aunque lo entendía, era una persona feliz, que se había recuperado de mis mentiras y estaba con alguien que lo hacía feliz, por lo que prefería mantenerme en silencio y no interrumpir su clara felicidad. Me acerqué cuando me lo indicó para hacer lo que me estaba diciendo e intenté hacerlo de la misma manera que me había explicado, pero sin saber cómo acabé formando un completo desastre donde acabó todo lleno de charcos y de espuma apestosa al igual que toda la ropa y pelo tanto de Liam como la mía. Agaché aún más la cabeza con las palabras de Liam a pesar de que él estaba bromeando, pero yo me sentía como la típica niña pequeña que era regañada delante de todos. O mejor, trabajo sola y así nadie tiene que preocuparse de su ropa. Contesté cuando dijo que los que trabajaran cerca de mí se trajeran un cambio de ropa. Salieron todos y yo tardé un poco más de lo normal porque recogí mis cosas con más cuidado de lo normal para no estropearlo todo antes de meterlo en mi mochila. Necesitaba ir a cambiarme de alguna manera o al menos quitarme este olor. Estaba por salir cuando Liam me detuvo y me dijo que iba a recoger esto. Me di la vuelta sin protestar y dejé mi mochila a un lado para comenzar a limpiar lo que había hecho.

Ya tenía todas las mesas limpiar y me recogí el pelo, el cual estaba pegajoso, antes de ponerme de rodillas en el suelo para seguir limpiando los charcos. No me había molestado ni en decir nada porque básicamente ya no teníamos nada que hablar, ¿de que iba a hablar con mi profesor de matemáticas? Solo podría hacerlo del desastre que había provocado y no era algo que me apeteciera en este momento, bastante tenía con haberlo vivido en persona y ahora estar limpiándolo. Liam, el director te está buscando. Ha reunido a algunos profesores y faltas tú. Dijo la señorita Holsk sin molestarse en llamar mientras entraba hasta que se dio cuenta de mi presencia y se disculpó antes de que su atención volviera al castaño que se estaba disculpando porque no podría ir ya que estaba ocupado con esto. No se preocupe señor Payne, yo me encargo de limpiarlo. Esto ha sido por un descuido mío así que yo me encargo de terminar. Comenté sintiendo un nudo en mi garaganta y la rubia no tardó en tomar su mano para sacarlo de allí mientras le comentaba que pediría un poco de colonia a alguno de los chicos para que pudiera arreglar ese olor antes de que se viera con el director ya que era importante que mantuviera la presencia. Miré como sus voces se alejaban antes de yo seguir con la tarea de dejar todo más limpio que nunca.

En cuanto terminé con todo, fui hasta los vestuarios de las chicas y me di una ducha rápida con la ropa y todo puesta para que esto me ayudara a quitar el olor de mi pelo y de la ropa. Enrollé mi cuerpo en una toalla y me senté en una banca a esperar que la ropa se secara de alguna manera antes de poder ponermela y decidí comer allí o se me pasaría el tiempo. Al final no me quedó más remedio que ponerme la ropa todavía un poco mojada para poder ir a las siguientes clases y pude notar algunas risas de los demás, recordando lo que había pasado mientras ocupaba mi lugar en el resto de las clases hasta que por fin este día tan desastroso comenzaba a terminar y caminé a la salida para poder irme a casa. Hey Ari...¿qué ha pasado? Preguntó una voz detrás de mí y al girarme me di cuenta de que era Morrison y me acordé de la cita con él y suspiré. Le conté todo lo que había pasado y suspiré mirándolo. Lo siento mucho, pero creo que no voy a poder ir. Me estoy muriendo de frío y creo que comienzo a tener un poco de fiebre. Solo quiero llegar a mi casa y acostarme a dormir hasta que se me pase esto. Dije comenzando a estornudar y me despedí de el rubio para comenzar a caminar a mi casa. Lo que menos necesitaba en este momento era enfermarme también con gripa porque no podía faltar a las clases.

Después de unos minutos conseguí llegar a casa y me quité la ropa mojada para pode ir hasta la ducha y darme una ducha de agua caliente para quitar el frío de mi cuerpo lo antes posible. Cuando pensé que ya había tenido más que suficiente, salí y me coloqué una pijama calentita después de secarme y prácticamente me arrastré hasta mi cama donde me metí para taparme todo lo que fuera posible porque no podía dejar de temblar. Tomé mi teléfono móvil y abrí el grupo donde las chicas para poder escribir. Chicas, no creo que mañana pueda ir a clases, creo que me he informado. Escribí y le di a enviar antes de encender la televisión y acomodarme todo lo posible estornudandome y sonando.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun Sep 18, 2017 7:45 am


Nick Jonas
Sonreí ampliamente cuando me dijo que había recibido algunas llamadas después de la fiesta que había organizado para el equipo y acaricié suavemente su mejilla. Me alegro mucho. Sé lo importante que era eso para ti y para el negocio y me siento muy orgulloso de saber que todo tu esfuerzo está recibiendo reconocimiento. Todo el mundo se va a enterar de que eres la mejor en esto. Dije con una sonrisa de orgullo en mi rostro ya que en este pocos meses Ada me había dejado bastante claro que el trabajo era importante para ella por el hecho de que era todo lo que tenía para darle una buena vida vida a Sam, para cuidarlo, para alimentarlo y no podía arriesgarse a perder algo como eso por nada del mundo. Y la entendía. Estaba seguro de que si estuviera en el mismo lugar que ella haría exactamente lo mismo, haría todo lo posible por mantener y conseguir el éxito en la empresa que me estaba alimentando a mí y a mi familia. Me acerqué un poco más, aprovechando que Sam no estaba cerca, y coloqué mis manos en su cintura mientras escuchaba su agradecimiento. No tienes nada que agradecer. Lo hice encantada y sabía que sería algo que le ayudaría a él para crecer como persona, valorando la madre que tiene, y que te ayudaría a ti con él. Estoy seguro que no es fácil ser madre soltera. Por lo que haría esto todas las veces que hiciera falta sin pensarlo. Contesté antes de que mis labios fueran ocupado con los suyos y correspondí su beso lentamente hasta que se separó como si hubiera visto un monstruo. Fruncí un poco el ceño hasta que escuché su explicación y asentí lentamente porque era normal que no quisiera que Sam nos viera así, aunque esperaba que en algún momento me aceptaran en su vida como algo más que un amigo. Quería estar con ella y era capaz de aceptar que tuviera un hijo, incluso lo aceptaba a él porque era un chico increíble. No tendría ningún problema por mi parte pero sabía que ella necesitaba tomarse las cosas con más calma.

Finalmente me despedí de ella con un piquito antes verla entrar a su casa para después irme hasta mi coche para comenzar a conducir hasta mi apartamento con una enorme sonrisa en mi rostro. No podía creer lo feliz que me sentía en este momento después de haber pasado este día con Adaimé y con Sam porque me había sentido como una persona normal y corriente. Sí, algunos fans y los amigos de Sam me habían tratado como un ídolo pero aparte de eso había sido un día y normal corriente como cualquier chico que estaba conociendo e intentando salir con una chica que le gustaba. Probablemente hacia mucho tiempo que no me sentía tan feliz y pletórico como este día y quería disfrutarlo cada segundo porque no sabía cuando tendría la oportunidad de volver a repetir algo como esto y a volver a repetir esta sensación que estaba corriendo por cada centímetro de mi cuerpo. Cuando conocí a Adaimé sabía que sería una chica diferente a los demás pero no tenía ni idea de como me iba a afectar, de todo lo diferente que realmente estaba siendo para mí conocerla y dejarme llevar como algo más que una chica de una noche. Me estaba volviendo completamente loco por ella y estaba comenzando a sentir algunas cosas, pero no había palabras suficientes para explicar que eran sentimientos, pero iban más allá de la atracción física, de la tensión sexual o de algo únicamente físico. Quería compartir mucho más cosas con ella si la rubia me daba la oportunidad de entrar un poco más en su vida y de ganarme su confianza para pode demostrarle que no se iba a equivocarme si me dejaba esta oportunidad.

En cuanto llegué a casa deje todas mis cosas a un lado antes de ir a darme una buena ducha después de todo lo de este día y en cuanto estuve algo más cómodo me preparé algo rápido y ligero para cenar ya que todavía estaba algo lleno de la hamburguesa que me había comido con Sam pero no era bueno que me fuera a la cama sin cenar porque afectaría mi rendimiento para el día siguiente. Estaba viendo la televisión y terminando de comerme el sandwich que me había preparado hasta que mi teléfono interrumpió avisandome de que un mensaje me había llegado y lo abrí rápidamente al darme cuenta de que se trataba de Ada. Mi sonrisa se hizo presente al leer el contenido y empecé a escribir rápidamente. Lo haría todas las veces que haga falta. Me alegra saber que está colaborando al menos con su uniforme. Besos para ti también...donde tu quieras preciosa. ;) Contesté coqueto antes de recoger las cosas para irme hasta la cama.

Al día siguiente me desperté por el sonido de mi teléfono insistente y contesté malhumorado al darme cuenta que era me representante. ¿Se puede saber que pasa para que me estés llamando como un loco? Pregunté casi con un grito antes de sentarme mientras escuchaba que si me habia vuelto loco y que debía poner la noticias del canal 5. Busqué el mando a distancia del televisor para encender la televisión y poner el canal que me había dicho. Me levanté de golpe al darme cuenta que el canal que estaban poniendo en ese momento estaba hablando en exclusiva de mí y estaban poniendo una foto del momento en que ayer me estaba despidiendo de Adaimé con un beso en su casa. Yo a esta gente los mato. Maldito paparazzis de mierda. Grité aunque fue más un rugido porque si había algo que no me gustaba que hicieran era que se metieran en mi vida privado y menos en algo tan importante como era la relación que estaba buscando tener con Ada. Asentí cuando mi representante me ordeno verme en una hora en sus oficinas y me vestí rápidamente mientras llamaba a al rubia hasta que por fin me contestó. Ni se te ocurra salir hoy de casa. Ni tu ni Sam. Un desgraciado nos vio ayer en tu casa y se ha encargado de mandar la foto a todos los medios de prensa posible y no quiero que ninguno de los dos se vea afectado por esto. Me voy a encargar de arreglar todo esto, te lo prometo. Dije hablando todo lo rápido que podía mientras me movía por el apartamento hasta colgar la llamada para montar en mi coche. Al salir del edificio me encontré con cientos de periodistas allí esperando y toqué varias veces el claxón para que me dejaran pasar ya que no quería atropellar a nadie.

Después de unos minutos en el tráfico de la ciudad, logré estacionar y bajé del coche provocando que los medios se abalanzaran sobre mí comenzando a hacerme preguntas sobre las imágenes que habían salido ya que, al parecer, también había imágenes de nosotros en el parque. ¿Me podéis dejar pasar por favor? Tengo una reunión importante. Dije haciendo un esfuerzo por no empezar a llenar de golpes a todos ellos por estar haciendo este día tan horrible. Conseguí abrirme pasó hasta que llegué a la puerta de la compañía y los de seguridad impidieron el paso de los medios mientras tomaba el ascensor hasta la planta que otras veces había visitado. Me apoyé en uno de los cristales del ascensor y cerré los ojos intentando ordenar mi cabeza para saber que haría con todo esto. Mi vida me daba igual, estaba acostumbrado a todo esto y a la cantidad de imágenes que sacaban de mí, algunas falsas y otras no tanto, pero lo que no podía permitir es que también se metieran en al vida de una persona anónima como Adaimé y en al vida de un chico que era menor de edad como Sam. ¿Cómo le ibamos a explicar todo esto al chico? Lo peor es que sabía cual era la solución adecuada para todo este problema pero no la quería aceptar, no quería aceptarlo porque no quería que los medios se volvieran a meter de nuevo en una relación personal, que me volvieran a destrozar mi vida amorosa.

Me dirigí hasta la sala de reuniones donde ya me estaban esperando mi equipo de comunicación y de representación y me senté para mirarlos suspirando y agachando la cabeza. No hace falta que me digáis nada, ya sé que ha sido un descuido pro mi parte pero simplemente estaba...viviendo. Y tampoco hace falta que busquéis una solución para todo esto, ya la tengo. Saldré a hablar. Comenté con la cabeza fija en el suelo mientras pasaba mis manos por el pelo. Toda mi vida me habían juzgado por ser egoísta y esta era la primera ocasión en la que sí me importaba, porque no me podía comportar como tal. Adaimé y Sam ya tenían una vida juntos antes de que yo llegara con toda esta locura a molestarlos y no podía simplemente dejar que los medios la devoraran e intentaran destruir todo por lo que había luchado. Por lo que la única solución era que renunciara a ella, a intentar algo con ella a pesar de que era lo más especial que había conocido en mucho tiempo.
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