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And when I think about the way you touch my body

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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Dom Oct 01, 2017 7:48 am


Nick Jonas
Cuando terminé con la reunión con mis agentes de comunicación y los demás, yo mismo solicité una rueda de prensa en la que no habría preguntas, si no que simplemente sería yo hablando y dando las explicaciones que yo consideraba oportunas. Hasta ahora me había caracterizado por ser una persona egoísta para la empresa y no tener lo suficiente para defender lo que me importa. Hasta ahora, cuando se me involucraba con una chica hacía todo lo posible para hacerla desaparecer de mi lado y que no se volviera a hablar de ella porque no estaba orgulloso de eso, pero con Adaimé era diferente. Ella había sido diferente en todos los sentidos y tenía claro que iba a defender eso y su esencia con todas mis ganas y fuerzas que fuera posible. Cuando me avisaron de que todos los medios ya estaba en la sala de prensa, salí teniendo que soportar los flashes sobre mí antes beber un poco de agua y aclarar mi garganta para hablar. Buenos días...supongo que todos estarán un poco sorprendidos de que haya convocado esta rueda de prensa porque todos sabemos que no suelo hablar de mi vida privada. Pero esta vez es diferente. Y no es porque les vaya a contar todo lo que pasa en mi vida, no van a tener tanta suerte. Pero si considero que tengo todo el derecho y la obligación a defender mi vida privada y la de esas personas que están entrando en ella. Comencé a hablar con un semblante serio mientras me ponía un poco más recto. Sé a la perfección que para vosotros solo soy una estrella a la que perseguir y de la que intentan saber todo. Pero en el fondo, aunque no lo creáis, soy una personal normal y corriente que intenta tener una vida con todo lo que eso incluye: trabajo, amigos, ilusiones y una persona que te cambia todo a tu alrededor. ¿Cómo se sentirían ustedes si, cuando están intentando conocer a una persona que te aporta tanto, llegara yo a invadir vuestra privacidad? Seguro que no muy bien. Justo como yo en este momento. Esa chica, de la que no pienso decir su nombre porque es parte de su privacidad, ha llegado a mi vida y me ha llenado de ilusión. Últimamente no paráis de hablar que lo hago mucho mejor en el campo y que estoy contento. Bien...todo se debe a que la conocí a ella. No es como las otras chicas con las que he estado, ella es especial en todos los sentidos de esa palabra. Y justamente por ser especial, les pido, les ruego, que no la molesten. Sé que esto pasa por ser quién soy, pero a ella ni a su entorno la molesten porque no lo necesita. Quiero ser capaz de ir a verla o mandarle un mensaje sin tener que preocuparnos de sí mañana será portada o no. Quiero las portadas en las que se reconozca mi trabajo en el campo, no los logros o fracasos en mi vida. Antes de dar una noticia, de sacar una foto, pensad en cómo se sentirían vosotros en mi lugar. Eso es todo...muchas gracias. Finalicé antes de retirarme de la sala y dejé escapar todo el aire de mis pulmones.

...

Estabamos saliendo. A día de hoy seguía sin saber como había decidido permanecer a mi lado después de todo lo que se había formado por las fotos pero Ada era tan mágica y única que me había dado una oportunidad y estabamos juntos. Solo con eso ya era suficiente para que me sintiera el hombre más afortunado del planeta y del universo si hacia falta porque estaba junto a una chica maravillosa. A pesar de eso estabamos teniendo la mala suerte de estar ocupados con nuestros trabajos. Estas últimas semanas había que tenido que jugar fuera de la ciudad por un cambio en el calendario de los partidos y dios, nadie podía imaginarse como la echaba de menos y por eso intentaba conformarme con los mensajes que le mandaba en mi tiempo libre, pero nunca era suficiente. Por lo que, cuando me dijeron el día que volvería a casa salté de la emoción y di un salto. Incluso estuve a punto de mandarle un mensaje a Ada para avisarle pero lo pensé mejor y decidí que iba a darle una sorpresa, que era lo mínimo que se merecía. Tenía unas ganas enormes de volver a abrazarla, de rodearla con mis brazos, de hundir mi cara en su cuello para poder disfrutar de su olor y ya, cuando la besara, sabía que volvería a sentirme completo y como si estuviera en casa. Había hablado con mis padres y mi madre se había encargado de decirme que no sabía lo que esa chica me estaba haciendo pero que me veía más ilusionado y feliz que nunca. Me encargué de garantizarle que así estaba, que así me sentía y que todo se lo debía a ella y a lo bien que me hacía sentir con unas palabras a través de una pantalla.

En cuanto el avión tocó tierra y pudimos irnos, no lo pensé más y fui directo hasta la casa de Adaimé, aunque primero pasé por una floristería y le pedí que me diera el ramo de rosas más grande que tuvieran. No me importaba lo que costara,cualquiera cosa era poco para ella y demostrarle lo mucho que la había echado de menos durante estas semanas de estrés fuera de casa. Cuando me dieron el ramo, lo puse con cuidado en el coche y comencé a conducir hacía aquella casa y cuyo camino ya me sabía de memoria de todas las veces que había pasado por allí. Cuando estacioné delante de la puerta, me sentía un poco más nervioso que al principio y cogí mis regalos antes de acercarme a la puerta, tapando mi rostro con el ramo de rosas para después llamar al timbre. Sentía que los latidos de mi pecho iban creciendo a medida que los segundos iban pasando y pensaba que en cualquier momento me iba a dar un infarto hasta que la puerta por fin se abrió. Pour toi Dije en francés antes de estirar mi brazo entregándole el ramo y sonreí ampliamente cuando por fin la pude ver y simplemente no aguanté más y me acerqué entrando en su casa. Rodeé su cintura con mi brazo antes de levantarla un poco del suelo para besar sus labios lentamente. Y sencillamente fue como si hubiera vuelto al paraíso después de estar viviendo en el infierno. Adaimé Reynolds era mi gloria privada y a la accedía cuando tenía la oportunidad de verla, de estar a su lado. No sabes lo mucho que te eché de menos. Susurré contra sus labios antes de separarme y mirarla con una sonrisa dejándola con cuidado en el suelo. Acaricié lentamente su mejilla y volví a besarla lentamente cuando vi aparecer a Sam y sonreí saludandolo. Para ti también tengo un regalo.. Dije antes de sacar de detrás de mi espalda el brazo donde llevaba el balón del último partido firmado por todos los jugadores y se lo di sonriendo al ver su emoción.

Sam...¿podemos hablar un momento? Pregunté al rubio cuando terminé de tomarme mi café y le dediqué una mirada a Ada para que supiera que quería hablar a solas con su hijo y fui con él hasta la sala de la casa. Me senté a su lado y lo miré directamente a la cara porque sabia que esto era una conversación seria. Sé que quizás esto es un tema solo entre tu madre y yo, pero también soy consciente que tu eres lo más importante en su vida y que todo lo que hace es pensando en ti y en como te puede afectar todo. Por eso mismo quiero hablar contigo de la relación entre tu madre y yo. Comencé mirándolo y froté mis manos contra mis pantalones sintiendo más nervioso que en ningún otro momento. Antes que nada, quiero que sepas que no pretendo ocupar el lugar de tu padre biológico ni nada por el estilo, solo aceptaría ese papel si tu me lo permitieras y si me dejaras entrar en tu vida en ese aspecto. Pero quiero estar en tu vida, ganarme tu confianza y que sepas que puedes contar conmigo para lo que quieras. Me encanta tu madre, estoy loco por tu madre y te puedo garantizar que nunca, en mi vida, me había sentido así junto a una mujer. Tu madre nunca será una persona más en mi vida, porque ella es especial. Igual que tú. Comenté atreviendome a tomar sus manos y a mirarlo con una sonrisa porque esperaba que estuviera entendiendo todo lo que le estaba diciendo. Lo más importante en mi vida, en este momento, son tú y tu madre. Porque quiero lo mejor para vosotros y dejaros claro que podéis contar conmigo para lo que sea necesario. No estáis solos ni lo volveréis a estar mientras yo esté vivo. Y por eso quiero pedirte tu permiso y confirmación de que puedo intentarlo con tu madre. Pedí con una sonrisa que creció cuando asintió lo rodeé con mis brazos despeinando su pelo de forma amigable.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Miér Oct 11, 2017 10:10 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Mi ceño se frunció cuando sonó el timbre de la casa, así que coloqué la laptop en la mesita de enfrente y me puse de pie, encaminándome hacia la puerta, encontrándome cara a cara… o ramas, frente a un enorme ramo de rosas. Sonreí sin necesidad de preocuparme en ver de quién se trataba, desde el momento en que había abierto la puerta, su colonia se coló por mis fosas nasales. En cuanto tomé el ramo, me vi envuelta entre sus brazos y con mis pies a una distancia del piso. No pude evitar que una risita saliera de mis labios, aunque se vio silenciada en cuanto sus labios se colocaron sobre los míos― creo que puedo hacerme a una idea― miré sus labios y luego sus ojos, tenían un brillo peculiar que me gustaba mucho. El castaño volvió a colocarme sobre el piso y sus labios nuevamente buscaron los míos, aunque solo fue un pequeño roce, ya que Sam entró en ese momento a la habitación. Al instante pude captar su sonrisa perspicaz, que se ensanchó cuando Nick le enseñó el balón que llevaba en sus manos, del cual no me había percatado en lo absoluto, pero que para mi hijo fue difícil de ignorar, después de todo, estaba firmado por la plantilla de Los Patriots.

Los tres pasamos a la sala, Sam le hacía preguntas a Nick sobre sus juegos y el castaño le contaba todo con lujo de detalle, mientras se tomaba la taza de café que recientemente le había dado, hasta que le preguntó a mi hijo si podían hablar y por la mirada que me lanzó, entendí que quería privacidad, así que asentí y solo tomé mi laptop para irme a la habitación.

Estaba trabajando en un nuevo proyecto, apenas estaba planteando los análisis y ese tipo de cosas, pero por más que intenté concentrarme y seguir avanzando, me fue imposible concentrarme. Moría de curiosidad por saber de qué hablaban ese par, sin embargo, me aguanté y me quedé en la habitación, hasta que el grito de mi hijo me avisó que ya podía volver. Vaya consideración de parte de ambos. Por otro lado, me alegraba que tuviesen esa conexión, aunque después de todo… Nick seguía siendo un ejemplo a seguir para Sam, y para mi hijo, casi casi todo lo que le dijera el castaño, era Ley.

Volví a la sala con ellos, no sin antes guardar mis “avances” del proyecto y apagar la laptop. Mi hijo me dedicó una sonrisa bastante amplia que me hizo sentir un poco extraña― ¿estás bien Sam? ¿me perdí de algo importante? ― tomé asiento en el sofá individual, ya que el rubio y el castaño estaban sentados en el de dos plazas y obviamente yo no cabía ahí― para nada mamá… solo plática de hombres― se encogió de hombros y tomó el valón entre sus manos, estaba segura que lo llevaría a su próximo entrenamiento para presumirlo, justo como había hecho con el jersey autografiado del juego en el que Nick me había regalado las entradas― ¿Por qué será que no me convences del todo? ― miré a Nick, esperando tener éxito con él, pero éste solo rió, encogiéndose de hombros a lo que yo rodeé los ojos. Estaba claro que no obtendría ninguna información por parte de ninguno, así que terminé dándome por vencida―. ¿Podemos comprar algo para botanear y ver una película? ― mi pequeño, no tan pequeño, rubio cambió de tema a lo que yo dudé por un instante mi respuesta, aunque mi mirada se centró en Nick, yo podía hacer un pequeño hueco en el trabajo que estaba haciendo, después de todo, había estado dedicándole una gran cantidad de tiempo en días pasados. El castaño terminó asintiendo y los ojos de Sam brillaron. Le encantaba que Nick pasase tiempo con nosotros, y eso, que solo habían convivido dos o tres veces, máximo. Me preocupaba un poco eso, estaba más que claro la emoción que le producía a Sam el hecho de que Nick formara parte de nuestras vidas, pero ¿si él salía de ellas? El futuro era completamente incierto y nada podía asegurar que duraría una eternidad con el quarterback, ¿cómo reaccionaría Sam si eso llegaba a suceder?

― Mamá, ¿puedo ir al súper de la esquina por las cosas? ― la voz de Sam me sacó de mis pensamientos, y cuando él vio que no le había prestado atención volvió a repetirme la pregunta, a lo que yo asentí― Nick, no dejes que mi madre elija una película… seguro elegiría una de esas románticas en donde las chicas lloran a moco tendido― solté una risita y tomé la primera cosa que tenía a la mano, un cojín, y se lo tiré con fuerza, aunque la agilidad que mi hijo a adquirido con el paso de los años evitó que éste lo golpeara, logrando esquivarlo limpiamente― suerte a la próxima― me sacó la lengua burlón y yo rodee los ojos― me huele a adolescente castigado dos semanas― los ojos de Sam se abrieron como platos y yo solo carcajee― anda, trae mi cartera para que pueda darte dinero.

Al final… Nick no dejó que le diera dinero a Sam y se lo dio él.

La sonrisa que me dedicaba el castaño provocaba muchas cosas en mí, me gustaba la forma en la que me miraba, me hacía sentir especial― ¿qué tanto me observas, he? ― me levanté del sofá individual en el que estaba y me senté junto a él, aunque no le costó nada tomarme de la cintura y colocarme sobre sus piernas. Mis brazos rodearon su cuello y acerqué mis labios a los suyos, dejando un par de besos cortos, hasta que recosté mi cabeza contra su cuello―. Mmm… definitivamente te eché mucho de menos― sus manos acariciaban mi cabello suelto y estaba comenzando a dormitarme un poco― si sigues haciendo eso, vas a conseguir que me quede dormida y le arruinarás la tarde de películas a Sam― sus caricias cesaron y elevé mi rostro para poder mirarlo― ésta semana no he parado, y si no hubieses llegado, probablemente seguiría metida en la computadora― masajee mis sienes y un cansado suspiro salió de mis labios. Entablamos una pequeña conversación, hasta que volvió Sam, yo le ayudé a poner las porquerías que había comprado en platones y él se encargó de la soda y los vasos. Tomó el mando y se sentó en un sofá aparte, dejándome libre con Nick. Rodee los ojos con diversión y sin mucho esfuerzo mis pies me llevaron nuevamente junto al castaño, acurrucándome contra su cuerpo.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Miér Oct 11, 2017 11:34 pm


LIAM PAYNE;
Mi ceño se frunció ligeramente, ¿ella entendía que no viniera? ¡¿Qué rayos?! Si yo, aun afuera y escondido, me estaba muriendo por salir de mi auto y tocar a su puerta, mientras que ella “lo entendía” y peor aún, “se alegraba por mí”. Esas palabras no eran precisamente lo que yo esperaba escuchar cuando le confesara lo arrepentido que me sentía de no haber venido, aunque si lo había hecho, pero obviamente ella no lo sabía.

En fin, procuré que aquello no me desanimara, no me estaba comportando como un adulto, sino que, parecía más un adolescente primerizo. Avancé un poco dentro de su sala, mientras la veía recoger las cosas que estaban un tanto desordenadas por los alrededores― ¿crees que podría pasar a tu cocina? ― ella me miró con el ceño fruncido, si… si estuviese en su lugar y mi “ex” me preguntaba si podía pasar a la cocina también hubiese reaccionado de la misma forma, sin embargo, terminó asintiendo y acompañándome hasta ésta. Realmente aproveché para mirar un poco su sala, era la primera vez que estaba en su casa y era bastante bonita, no era exactamente una mansión, pero si tenía el tamaño suficiente para vivir a gusto. Ya tendría tiempo para recorrer las fotos familiares que vi por ahí en sus repisas y otras tantas colgadas. Ari bebió un poco de agua mientras yo dejé las cosas en la alacena, de reojo la observaba, parecía un tanto perdida y confundida, podía apostar que mi presencia la perturbaba, pero no pensaba irme por nada del mundo, había venido a su casa con un único propósito e iba a conseguirlo, constase lo que fuera―. Vale… yo haré un par de cosas― le informé, aunque no estaba muy seguro de que me hubiese escuchado ya que prácticamente había salido huyendo de la cocina. ¿Tanto así le perturbaba mi presencia?

Comencé a sacar las cosas que iba a necesitar de las bolsas de compra que había hecho, las verduras y eso las lavé y encontré una tabla para picarlas, digamos que también husmeé un poco en su alacena, para ver los trastes que tenía y saqué los necesarios. Deshuesé las piernas de pollo completamente y comencé a picarlo en partes pequeñas, mientras que el agua que había llenado, y preparado con saborizante, en una olla. En ese preciso momento, Ariadna bajó nuevamente, un poco más despejada y peinada, por lo que había podido apreciar de reojo― umm… si― respondí, encogiéndome de hombros mientras comenzaba a picar las verduras en cubos pequeños, pero mi tarea se vio interrumpida cuando una pequeña y delicada mano se posó sobre mi brazo. Al instante detuve mis movimientos y me giré hacia ella, prestándole mi entera atención―. Creí que era obvio― respondí a su pregunta, pero a pesar de que estaba diciéndolo todo, no estaba diciendo nada realmente.

Un suspiro salió de mi boca y miré el cuchillo en mi mano, antes de dejarlo a un lado. Éste no era el orden en el que planeaba hacer las cosas, sin embargo, podía adelantarme un poco. Tomé una gran bocanada de aire y la miré fijamente― Ari yo…― pero no pude terminar, porque el agua había comenzado a hervir y tuve que regresar mi atención a ello, agregando el pollo y bajándole la temperatura a la llama para que no se pierdan los nutrientes. Poco a poco, comencé a agregarle también las verduras y lo dejé ahí cociéndose. Chequé la hora en mi reloj y más o menos le calculé un tiempo estimado para agregarle unas cuantas especias.

El silencio reinó entre nosotros, y de alguna forma, el tema de su pregunta había quedado zanjado… por ahora―. Ve a ponerte cómoda, anda… cuando esté la comida yo te aviso― me miró dudosa durante un par de segundos, que me supieron a horas, pero terminó asintiendo y saliendo de la cocina. Mi corazón volvió a latir con normalidad en ese momento, lo más irónico era que ni siquiera me había percatado de que estuviese tan nervioso hasta ese momento. Me tomé los minutos en que estaba el pollo para tranquilizarme, y aclarar un poco mis ideas, al menos seguía en su casa y no me había corrido, como había esperado desde un principio.

Cuando los 15 minutos pasaron, le agregué un poco de sal y pimienta para sazonar y dejé cocinar otros 10 minutos a fuego medio antes de apagarle. Con una cuchara sopera saqué un poco de caldo y le soplé ligeramente para bajar un poco la temperatura, ya que el vapor seguía saliendo y cuando estimé oportuno, lo probé, llevándome un buen sabor a la boca. Busqué nuevamente dentro de las alacenas un plato hondo para la sopa y una cuchara, serví parte de la sopa en el tazón y esperé unos cuantos minutos para que se enfriara, pero no demasiado. Tomé el tazón entre mis manos y con mucho cuidado lo llevé hasta la sala. Ari estaba con la cobija sobre su cuerpo, acurrucada contra el sofá y viendo algo en la televisión, pero realmente no le presté mucha atención― ya está listo― ella me miró con sus ojos, carentes de brillo, pero que para mí seguían siendo hermosos― mi abuela me hacía una sopa de pollo como éstas cuando estaba enfermo, decía que, si bien no era medicina, si tenía los nutrientes necesarios para recobrar energías― se sentó mejor en el sofá y yo le pasé el tazón, mientras me sentaba a su lado― no quiero presumir, pero siento que hoy me ha quedado mejor que otras veces― le guiñé el ojo y esperé ansioso a que lo probara― prometo que no tiene veneno, quizá un poco de hiervas de esas que venden en los mercados para hacer brujería, pero nada de que debas preocuparte― bien… quizá era momento de callarme, pero no podía evitarlo, las palabras simplemente brotaban de mi boca, parecía que no estaba conectado mi cerebro con mi boca, sino, no estaría diciendo tanta estupidez.

Mientras ella comía su sopa, yo volví a la cocina para recoger todo y tapar la olla con lo que había quedado, quizá le alcanzara para comer otros dos tazones, ya fuese otro por la noche o quizá al día siguiente. Al parecer me tomó mucho tiempo guardar las cosas, o quizá lo había hecho a propósito, pero de forma inconsciente, pero para ese momento, Ari ya estaba nuevamente de pie entrando a la cocina con el platón vacío― ¿estuvo bueno? ― le pregunté, haciéndome a un lado para que colocara el tazón en el lavavajillas― porque estoy considerando seriamente trabajar como chef medio tiempo, ¿tú qué dices? ― me recargué a su lado, mientras ella lavaba el traste usado, y sin poderlo evitar, imité lo que ella había hecho mientras yo cocinaba hace una hora aproximadamente. Sus movimientos se detuvieron y yo me sentí eclipsado por ella cuando sus ojos se posaron sobre mí― ¿recuerdas que me preguntaste qué hago aquí? ― asintió muy ligeramente, un suspiro salió de mis labios―. No me interrumpas hasta que termine, ¿de acuerdo? ― repitió el gesto anterior.

Sabía lo que iba a suceder, la verdad iba a brotar de mis labios como un niño en un tobogán. Pero no quería detenerla, realmente deseaba que ella lo supiera―. Estuve aquí― comencé, ganándome un gran ceño fruncido― aquel fin de semana que me mandaste el mensaje, yo… yo estaba en una cena y me fui para venir aquí, sin embargo, aún estaba pensando en lo que era mejor para ti y decidí no ser egoísta, me quedé estacionado gran parte de la noche y la madrugada, hasta que uno de tus vecinos tocó la ventana de mi auto y tuve que irme… estaba siendo un cobarde por huir, pero tampoco podía bajarme y ser tan egoísta como para poner en juego tu futuro. No sé qué cambió hoy, simplemente fue algo que me hizo darme cuenta lo imbécil que estaba siendo, porque no puedo estar separado de ti, me cuesta cada instante pretender que solo eres una alumna, que no significaste nada, y hoy que no apareciste en mi clase, tenía un miedo tremendo de que te hubiese pasado algo malo… que en cuanto supe que habías enfermado no lo dudé dos veces en venir aquí, porque quería cuidarte, quería… no, quiero que estés bien, quiero que seas feliz, es lo único que he querido desde el principio y nada, respecto a eso, ha cambiado para mí.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Jue Oct 12, 2017 8:36 am


Ari Beckett
Negué suavemente porque realmente su presencia aquí no era nada obvia para mí y no me sentía capacitada como para ponerme a pensar porque si no sentiría que mi cabeza iba a explotar en cualquier momento. Sentí los nervios acumularse en mi vientre cuando dejó el cuchillo a un lado y su mirada se concentro por completo en mi para empezar a explicarme que estaba haciendo aquí, necesitaba una explicación antes de que mi cabeza decidiera tomar las decisiones por ella misma. Pero no pudo empezar porque nos vimos interrumpidos por el sonido de la olla y me quedé mirando completamente hipnotizada y en silencio sus movimientos por la cocina y como metía todo en el agua que estaba hirviendo. Estaba segura de que estaría soñando porque era imposible que el castaño realmente me estuviera cocinando algo en mi casa o que directamente estuviera aquí, en mi casa, hablando conmigo. Tenía que haberme desmayado o algo por la fiebre y debería estar intentando despertarme en vez de disfrutar de las imaginaciones con las que me engañaba mi mente. Salí de mis pensamientos en cuanto escuché su voz y me di cuenta de que durante todos estos minutos me había mantenido en silencio y no había apartado los ojos de él. Asentí lentamente a sus indicaciones y me giré lentamente para dejarlo a solas en la cocina para que hiciera lo que tuviera pensado mientras yo intentaba calmarme de alguna manera porque estaba segura que en cualquier momento sería capaz de escuchar los latidos de mi corazón por la fuerza con la que estaba latiendo contra mi pecho. No quería ilusionarme, no podía. Estaba segura de que era imposible que estuviera aquí para volver a estar conmigo porque él mismo había sido quien propuso que lo mejor era olvidar todo lo que había pasado entre nosotros durante este verano y hacer como si esto no hubiera sucedido. Aún seguía doliendo cada vez que esas palabras se repetían en mi mente.

Finalmente me acomodé en el sillón y me coloqué la cobija por encima del cuerpo antes de acurrucarme contra los cojines para poner cualquier cosa en la televisión que me ayudara a mantener mi mente distraída y no pensar en el chico que estaba a unos pasos de mí cocinando algo que comenzaba a oler como una delicioso. Incluso teniendo la nariz tan obstruida como la tenía en este momento. Conseguí mantenerme distraída durante unos minutos hasta que los pasos comenzaron a acercarse y alcé un poco mi vista para fijarme en Liam que venía con un tazón y comencé a escuchar lo que me contaba de su abuela y de la sopa de pollo que me había preparado. Sentí todo mi interior temblar en cuanto me guiñó el ojo, realmente nunca podría superar esto si me seguía afectando un simple guiño de ojo. Tenía que recordar que ahora estaba con otra persona que no era yo. Me senté mejor en el sofá y dejé que se colocara a mi lado antes de tomar el tazón entre mis manos con cuidado y cerré los ojos disfrutando del calor que transmitía y del olor que comenzaba a llegar hasta mi nariz. Una pequeña risa se escapó de mis labios cuando hizo aquel comentario sobre echarle veneno y soplé un poco mirándolo de reojo. Algo que huele tan bien no puede estar envenenado. Además, no creo que pudiera hacerme sentir peor de lo que ya me siento con esta gripa. Dije intentando bromear antes de llevar la cuchara hasta mis labios. Todo un mundo se abrió delante de mí en cuanto probé la sopa y me pregunté mentalmente porque no había hecho que Liam me cocinara más a menudo mientras estuvimos juntos. Consiguió despertar un apetito en mí que no había encontrado en las últimas horas y comencé a comer hasta que el tazón quedó completamente vacío. Probablemente era la mejor sopa de pollo que había probado en mi vida y no podía creer que hubiera salido de las manos y del arte culinario de Liam...para mí. ¿Cómo no iba a hacerme ilusiones si parecía que había venido a cuidarme? Hace unas horas estaba sintiendo que me moría por la fiebre y la tos junto al hecho de tener que hacer todo esto yo sola y ahora tenía su apoyo.

Fui hasta la cocina para llevar el tazón y lavarlo y observé como Liam se encontraba recogiendo todo lo que había utilizado y una sonrisa apareció en mi rostro cuando me preguntó si estaba bueno. Probablemente deberías hacerte chef. Ha sido la sopa de pollo más buena que he tomado nunca, ni siquiera la de mi mamá es tan buena así que...muchas gracias. Creo que le ha sentado bien a mi cuerpo. Comenté con una sonrisa antes de concentrarme en lavar el traste para después ponerlo en el lavavajillas pero quizás estaba alargando un poco más de lo normal la tarea por el hecho de que estaba a mi lado y necesitaba un poco de tiempo para calmar todas mis emociones antes de poder enfrentarme a él y que me contara finalmente que estaba haciendo en casa, que le había hecho venir hasta esta aquí. Mis manos se detuvieran cuando su mano se colocó sobre mi brazo y tuve que cerrar los ojos para respirar hondo por su cálido tacto antes de dejar todo a un lado y fijar mis ojos sobre él. Asentí ligeramente a sus dos preguntas y me recargué sobre la encimera para poder escuchar todo lo que tuviera que decirme y que seguramente me arrancaría el alma de manera dolorosa. No estaba preparada para nada que saliera de su boca y mi ceño se frunció bastante con sus primeras palabras. Seguramente estaba pensando que era idiota pero en mi estado era incapaz de pensar con normalidad y me costaba entender todo un poco más. Mi pulso comenzó a acelerarse al igual que los latidos de mi corazón cuando me confesó que había venido la noche que le había mandado el mensaje y no sabía como sentirme con respecto a esas palabras, al hecho de saber que sí había venido pero que no se había atrevido a llamar a mi puerta, a enfrentarse a mí para responder la pregunta de mi mensaje. Continué escuchando sus palabras sobre que algo había cambiado en él durante el día de hoy y que había sentido miedo de que algo me hubiera pasado y que, en cuanto se enteró, su primer impulso fue venir aquí...a cuidarme.

Me quedé unos segundos callada en cuanto terminó de hablar porque necesitaba comprender todas estas confesiones que habían salido de sus labios y que no me había esperado por nada del mundo. El problema está en que soy tan masoquista que solo necesito verte a ti feliz para yo también serlo. Susurré mirando al suelo mientras mordía mi labio inferior lentamente. A lo largo de todas estas semanas intenté volverme invisible como te había prometido, ser únicamente tu alumna como me había pedido que fuera. No quería crearte ningún tipo de problema. Pero no podía evitar mirarte, buscarte con la mirada. Cuando estabas escribiendo en la pizarra, me dedicaba a mirarte recordando cada cita que tuvimos en verano,
y muchas veces me escondía en el pasillo para verte y...cada vez que te veía riéndote o con una sonrisa sincera en el rostro,
todo esto dolía un poquito menos. Porque fui sincera cuando dijo que te merecías ser feliz...y realmente te estaba viendo feliz y solo por eso no me importaba llegar a casa y llorar hasta quedarme dormida, porque sabía que al día siguiente volvería verte sonreír.
Comenté comenzando a jugar con las puntas de mi trenza y dejaba escapar el aire que estaba reteniendo mientras los nervios eran cada vez más presentes. Por eso entendí que esa noche no vinieras...porque supuse que ya habías conseguido olvidarme, que ahora eras feliz de nuevo y era lo único que me importaba y el lunes, cuando llegué a la sala de profesores y te encontré besándote con la señorita Holsk...sí, sentí un dolor horrible en mi pecho, pensé que me iba a convertir en pedazos allí mismo, pero pensé que si la habías elegido a ella, era porque debía ser buena para ti, porque debía gustarte de verdad y aportarte algo. Y me alegré por ti, me alegré de que hubieras encontrado a alguien a quien querer sin miedo, a alguien que no te hubiera mentido sobre su edad, con la que no te tuvieras que esconderte por nada del mundo y con la que seguro tendrás muchas cosas en común. Pero ahora estás aquí...diciendome todo eso, confesando que viniste, que dejaste una cena por venir hasta a mi lado aunque no te viera...y... Mordí mi labio antes de alzar mi vista hacia su dirección sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas pero intenté apartarlas. Liam...¿me sigues queriendo?
Pregunté como había hecho en aquel mensaje y volvió a darme una respuesta como cuando le pregunté que estaba haciendo aquí. Fue suficiente para derretirme y acorté la distancia entre nosotros dos, rodeando su cuello con mis brazos y comenzando a llorar contra su pecho. Necesitaba sacar todo el dolor de este tiempo separada de él, necesitaba expulsar la tensión que había sentido en mucho momentos ahora que volvía a estar entre sus brazos y me sentía más protegida que nunca. Era imposible que parara de llorar mientras sentía sus brazos rodearme y sus manos acariciarme lentamente para reconfortarme.

No sé cuanto tiempo estuve llorando contra su pecho, escuchando sus palabras para tranquilizarme, hasta que conseguí separarme de su camisa y darme cuenta que nos habíamos movido hasta el salón y lo miré a través de las últimas lágrimas que él se encargó de apartar con sus pulgares mientras sus ojos me observaban. Nunca sería capaz de entender lo mucho que lo había necesitado, lo mucho que lo había echado de menos y que me rodeara con su brazos cuando me sintiera demasiado débil como para continuar con nuestra lucha ante todos, igual que yo lo hubiera apoyado a él. Probablemente me vas a odia por pegarte la gripa, pero hay algo que necesito hacer con todo mi corazón Liam. De verdad. Dije colocándome de rodillas a su lado y acariciando su rostro lentamente antes de unir mis labios a los suyos y puedo jurar que fue la mejor sensación del mundo. Todos los nervios, dolores, nudos y dudas en mi cuerpo desaparecieron en cuanto sus labios tocaron con los míos, lo único que fui capaz de sentir fue paz, tranquilidad y era como si el tiempo se hubiera detenido en aquellos días de verano en los que tan felices habíamos sido, todos esos sentimientos comenzaron a invadirme con mucha más fuerza que nunca mientras mis labios se movían con suavidad sobre los suyos y mis manos continuaban acariciando su rostro sin poder creer del todo que él estuviera aquí. Me separé con una pequeña sonrisa antes de unir mi frente a la suya y cerré los ojos. Por favor dime que no estoy soñando... Rogué acariciando su mejilla.

Me acomodé en el sillón, acurrucandome entre sus brazos mientras me tapaba con las cobijas y le pasé el control de la televisión para que pusiera lo que él quisiera, yo solo necesitaba estar entre sus brazos como me encontraba en este mismo momento mientras mis manos se encargaban de acariciar la suya y de dejar pequeños besos en su pecho. Era tan cálido,
me gustaba tanto su olor y estaba disfrutando de la sensación de paz y de seguridad que me invadía en este momento que no quería que nada ni nadie pudiera arrebatarme esto de nuevo. Entonces...entre la señorita Holsk y tú...¿no hay nada? Pregunté con curiosidad mientras cerraba los ojos escuchando el latido de su corazón.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Jue Oct 12, 2017 9:51 am


Nick Jonas
Después de la conversación con Sam, decidimos avisar a Ada para que se uniera con nosotros ahora que no necesitaba tanta intimidad para hablar con su hijo, ya había sido todo lo sincero que necesitaba en este momento con el rubio y nos pusimos cómodos en el sillón hasta que vimos aparecer a la rubia y rápidamente una sonrisa tonta apareció en mi rostro porque ese era uno de los efectos que tenía en mi cuerpo. Tuve que hacer un esfuerzo para no reírme cuando Sam le dijo que habíamos tenido una plática de hombres, aunque el esfuerzo no duró mucho cuando su atención se desvió hacia mí esperando una respuesta por mi parte que simplemente se convirtió en una risa y un encogimiento de hombros porque iba a respetar la decisión de Sam de no contarle nada en lo que se refiere a la conversación que habíamos tenido. Observé con una sonrisa como el chico comenzaba a jugar con el balón entre sus manos y me alegraba saber que le había gustado el regalo porque había pensado en esa cara de ilusión en el momento que le pedí a mis compañeros que firmaran todo el balón para el chico rubio que estaba sentado a mi lado. Probablemente nunca me hubiera comportado así con nadie si no fuera por todo lo que provocaba la chica a la que estaba mirando en este momento y que tanto había echado de menos durante estas semanas que tuve que estar fuera. Mi atención se desvió de la chica más maravillosa que había conocido en mi vida para concentrarme en su hijo y sonreí asintiendo a su idea de ver unas películas y comprar unas botanas mientras me dedicaba a pasar mi mano por su pelo para desordenarlo sonriendo antes de verlo levantarse de mi lado riendo y pidiéndole permiso a la madre para ir a comprar una tienda que estaba cerca. La sonrisa en mi rostro se hizo mayor cuando vi la escena que ambos protagonizaron de madre e hijo y acabé riendo cuando Adaimé lo amenazó con tenerlo castigado durante dos semanas.
Espera Sam, yo te doy el dinero. Intervine cuando le ordenaron que fuera a coger su cartera y saqué la billetera de mi bolsillo para darle un poco de dinero y darle permiso para que comprara todo lo que quisiera antes de verlo salir de casa.

En cuanto la puerta se cerró, mis ojos no se despegaron de Ada y observé cada detalle de ella que tanto había echado de menos durante este tiempo, incluso me quedé mirando al manera en las que sus pestañas se movían cada vez que parpadeaba porque no podía apartar los ojos de ella. Seguramente el Nick del pasado me estaría dando una paliza a golpes por estar tan cursi con una mujer pero ella era la más especial que había conocido hasta ahora en mi vida. Estoy observando lo hermosa que eres y no sé como he podido estar tan lejos de ti estos días, no creo que sea capaz de volver a estar tanto tiempo separado de ti. Esa belleza tengo que verla más seguido en mi vida. Comenté mientras la veía acercarse a mi lado y negué cuando se sentó a mi lado antes de tomarla por la cintura y colocarla sobre mi regazo. Me pusé comodo en el sillón besando sus labios lentamente hasta que acomodó su cabeza en mi cuello y me dediqué a acariciar lentamente su pelo mientras miraba la colección de películas que tenían. Yo también te he echado de menos más de lo que te imaginas preciosa. He estado pensando todo momento en ti y contaba el tiempo para poder volver. Susurré como si alguien pudiera escuchar cuando estabamos solos y paré con mis caricias cuando me dijo que se iba a quedar dormida y escuché con atención lo que me contaba de su nuevo proyecto y de como había estado trabajando estos días y acaricié su piernas mirándola. Suena como algo bastante grande y eso hace que este muy orgulloso de ti. Así que si quieres me voy para que puedas seguir trabajando, no quiero molestar en tu trabajo eh. Dije bromeando antes de besar sus labios cortamente hasta que vimos aparecer a Sam.

Acomodamos las cosas que el rubio había comprado y las cosas en el salón para estar cómodos antes de elegir la película que íbamos a ver todos juntos. Le dediqué una sonrisa de amabilidad a Sam cuando se sentó en el sillón individual y me acomodé en el sillón mientras mis ojos seguían los movimientos de Adaimé hasta que se colocó a mi lado y rodeé sus hombros con mi brazo para acercarla más a mí y comenzar con la película. Pasamos la tarde viendo diferentes películas que Sam iba eligiendo mientras nos comíamos las cosas que había comprado aunque también aprovechaba para robar un beso de la rubia cada vez que su hijo estaba distraído o fingí estarlo hasta que terminamos con la última película del momento y Ada le dijo a Sam que ya era hora de que fuera a ducharse y el chico se quejó. Venga Sam, piensa que si no las chicas no van a querer estar cerca de ti y perderás la oportunidad de conocer a una como tu madre. Y creeme chico, como ellas hay pocas y son las mejores. Comenté guiñándole y sonreí triunfante al ver que eso había sido suficiente para convencer al chaval de que se fuera a la ducha y miré a Ada encogiéndome de hombros. ¿Qué? Yo también tuve su edad y entre hombros nos entendemos mejor en ciertos aspectos. Al fin y al cabo se está duchando como tu has querido. Dije con una sonrisa en mi rostro antes de acercarme un poco más a ella para besar sus labios lentamente mientras una de mis manos acariciaba su mejilla para acercarla a mí mientras besaba sus labios con toda la dulzura del mundo. En ese beso quería demostrarle lo mucho que la había echado de menos durante estas semanas que no habíamos podido estar juntos y lo feliz que estaba de la tarde que habíamos pasado todos juntos, sin ningún tipo de preocupación con respecto a nosotros dos o a Sam.

La ayudé a recoger todo del salón y de llevarlo hasta la cocina para limpiar todos los trastos y tirar a la basura lo que ya no servía y aclaré mi garganta para poder hablar con ella de algo que estaba surgiendo por mi mente en este momento y que quizás podía no gustarle. Ada...he estado pensando en una cosa y...escuchame antes de opinar ¿vale? Dije tomando sus manos entre las mías para poder mirarla a los ojos esperando que no quisiera matarme después lo que iba a decirle.
Durante las siguientes dos semanas tengo todo el tiempo libre ya que los partidos siguientes no son muy dificiles y el entrenador quiere darme descanso después de estas semanas trabajando y...recuerdo que me había dicho que Sam no tiene clases a partir del jueves hasta el fin de semana así que...¿qué tal si nos vamos de viaje los tres? Pensé que podría ser una buena idea pasar unos pequeños días los tres juntos en algún sitio de vacaciones. Podríamos ir a Hawaii, Bora Bora o cualquier sitio que vosotros decidan y yo cumplo. No hace falta que me contestes ahora si no quieres, pero prometeme que al menos lo vas a pensar por favor. Dije acercándome a besar sus labios suavemente antes de seguir lavando los trastes cuando Sam la llamó porque se le había olvidado algo de la ropa y reí negando. Ese chico me recordaba mucho a lo desastre que yo era.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Sáb Oct 28, 2017 9:16 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Obviamente mi hijo se adueñó por completo del mando durante el tiempo que estuvimos en la sala viendo películas. Y probablemente hubiéramos seguido así, de no haber visto la hora―. Sam, ya es suficiente… debes ir a bañarte antes de que se haga más tarde― le pedí levantándome, aunque para ser sincera, me había costado abandonar la comodidad que los brazos del castaño me proporcionaban. Sin embargo, había tenido que hacerlo. Como era de esperar, él se quejó, alegando cosas que para mí no tenían sentido, pero que para él sí y si no hubiese sido por la intervención de Nick, seguiría intentando, sin éxito, que él se levantara del sofá y se fuese a dar una ducha― ¡Oh Dios! Pobre de tu madre, no puedo si quiera imaginarme lo revoltoso que seguramente eras― me burlé del castaño y me incliné para recibir gustosa sus labios.

Mientras Sam se bañaba, Nick y yo nos pusimos a recoger las cosas de la sala y colocarlas en la cocina, o en su caso, la basura en la bolsa negra que estaba en un rincón. Estaba bastante concentrada lavando los trastes, pero, la voz sería del castaño y sus palabras, me pusieron alerta al instante, ¿él iba a terminar conmigo? Aquel pensamiento puso a palpitar de forma acelerada mi corazón, sin embargo, procuré mantenerme tranquila y tomé una toalla y sequé mis manos húmedas, girándome hacia él― de acuerdo― sus manos capturaron las mías y cuando fijé la mirada en sus ojos, estos seguían con un brillo especial, pero me observaban con cierta incertidumbre, que me ponía un tanto nerviosa.

Pude haber rechistado y expresarle mis inconformidades sobre ese plan, pero ni siquiera tuve la oportunidad porque él ya estaba muy enfrente de mí y era una completa distracción, no me dejaba concentrarme en lo absoluto. Podía apostar lo que fuera a que Nick era lo suficientemente consiente del efecto que causaba en mí. Aunque no era una queja en lo absoluto. Nos separamos del beso y volví a mi labor de lavar trastes, hasta que el grito de mi hijo se escuchó desde el baño― ¡Mama! ¿puedes pasarme el bóxer que está en mi escritorio? ― rodé los ojos y negué― ¡Ya voy! ― el castaño a mi lado parecía muy divertido y yo no pude contenerme y me uní a sus risas― me pregunto qué hace su bóxer en el escritorio, donde va su computadora y sus cosas del colegio― pero esa era una pregunta muy curiosa que ni mi propio hijo podría contestar. Salí de la cocina y me dirigí a la habitación del rubio, el dichoso bóxer estaba colgando de una de las agarraderas del primer cajón del escritorio. Reí ligeramente y lo tomé en mano, dirigiéndome ahora hacia el baño. Di dos toques y la puerta se abrió lo suficiente como para que cupiera solo el brazo de Sam, y él asomó tan solo uno de sus ojos― debes estar bromeando― su única ceja visible se frunció― ¿de qué? ― hice un pequeño desdén con la mano― nada cariño… solo el hecho de que te cuidas tanto de que no te vea como si no te hubiese cambiado pañales desde el día en que naciste… o cuando dejaste de usarlos y tenía que estarte llevando al baño, o cuando te duch…― no me dejó terminar, porque con un gruñido que sonó como reproche y “mamá”, cerró la puerta en mis narices―. No me avergüences frente a Nick― se escuchó a los pocos segundos― ¡Oh Sam! Pero si estuvimos viendo tus fotos de bebé, en esas que sales con las pompis a la vista y recostado en la cama― de reojo, vi al castaño saliendo de la cocina y tuve que contener una carcajada al ver como negaba con diversión mientras Sam seguramente me estaba maldiciéndome del otro lado de la puerta.

La siguiente hora se pasó volando, pero ya era tarde y Nick necesitaba irse a descansar porque las semanas que había estado fuera, dudaba mucho que se la hubiese pasado acostado en una cama masajeadora relajándose y aunque quisiera que se quedara más tiempo, no podía ser tan egoísta.

― Gracias por venir, en serio significa mucho para mi… para nosotros― Sam ya se había ido a su cuarto a jugar un poco de Xbox antes de que le dijera que se fuera a dormir, por lo que también, ya se había despedido de Nick― descansa, ¿de acuerdo? Y aunque me gustaría que vinieras mañana, también soy consciente de que te conviene más estar en tu casa, durmiendo hasta tarde o yo qué sé… si necesitas algo me marcas y ya veré qué se puede hacer― me acerqué a él y enredé mis brazos alrededor de su cuello, sonriendo ligeramente cuando mis ojos se posaron sobre sus labios y luego subieron hasta sus ojos, aunque fue cosa de segundos porque luego se cerraron para poder besarnos. Y besarnos… y besarnos.



― Ya Sam, apaga eso por favor― sin rechistar, comenzó a hacer su configuración o algo así para apagar la consola y se metió debajo de sus sabanas, sonreí y me acerqué para besar su frente― te amo, descansa― él me contestó con un “yo también”, seguido de―: no te desveles tanto ésta noche, sé que dejaste a un lado tu trabajo para pasar la tarde con Nick y conmigo viendo películas, lamento haberte retrasado― sonreí por las palabras de mi hijo y negué― no lo lamentes, me gustó pasar ese tiempo con ustedes, aunque solo fuese una excusa de tu parte para comer comida chatarra― le guiñé el ojo y caminé hasta la salida, apagando el foco y cerrando la puerta. Me gustaba ese cambio en Sam, no era uno muy drástico pero pequeñas acciones y su forma de expresarse. Sonreí satisfecha y me dirigí a mi habitación, lo primero que hice fue deshacerme de la ropa y colocarme el pijama, me senté en la cama y encendí mi laptop, aunque, a pesar de haber abierto la pestaña de mi trabajo, solo lo soporte 10 minutos antes de abrir el navegador y poner en tres pestañas diferentes, tres destinos diferentes: Hawaii, Bora Bora y Bacalar.

Investigué sobre esos destinos y solo una cosa rondaba por mi mente, el costo de un viaje y estancia a cualquiera de esos lugares era simplemente astral, demasiado elevado. Ni loca iba a dejar que Nick gastase todo ese dinero en nosotros.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Dom Oct 29, 2017 11:34 pm


LIAM PAYNE;
Su silencio me puso en modo alerta, porque no sabía cuántas cosas, y de qué tipo, estarían pasando por su cabeza en ese instante. Sin embargo, me sentí un poco mal al escucharla, culpable más que nada. No era mi intención haberle hecho sufrir así, porque mientras me alejaba de ella creyendo que era lo mejor, sufría en silencio. Pero Ari solo quería que yo fuese feliz, aunque no fuera con ella. Eso hablaba muy bien del tipo de chica que era, lo que me hacía parecer como un completo aprovechado… además, estaba éste chico, el jugador de americano, del cual ni siquiera quería recordar su nombre, siempre atrás de ella, de su edad, era… no iba a decir el indicado o algo parecido, pero sí una persona o tipo de… con quien ella debería estar.

Escuché con atención cada una de sus palabras sin interrumpirla, aunque muchas veces quise hacerlo, pero no lo hice porque por la forma en que evitaba mi mirada, jugaba con su cabello y mordisqueaba su labio inferior, sabía que ella necesitaba desahogarse y sacar todo lo que llevaba dentro y se había estado guardando durante todo este tiempo. Le había hecho daño, que lo admitiera era algo digno de admirar, y también muy difícil para ella. Cada vez que me veía con Elsa… pero si era sincero, no lo hacía apropósito, verdaderamente disfrutaba mi tiempo con la rubia, no en un sentido romántico, era más enfocado a la amistad, y mucho menos lo hacía para que Ari nos viera juntos, sino, todo lo contrario, procuraba evitar esos choques, porque sabía que podían dañarla y no me había equivocado en lo absoluto. Pero seguía sorprendiéndome y su buen corazón solo quería verme feliz.

Pero no fue hasta que me miró, cuando supe que todo estaba bien ahora, solo necesitaba contestarle una pregunta.

― Creí que era obvio― esperé atento con una sonrisa cariñosa en mi rostro. Ella, literalmente fue hasta mi en un parpadeo, y yo estaba ahí para recibirla con todo el amor que le tenía. Sus brazos rodearon mi cuello y al instante comencé a sentir humedad en esa zona― Ey nena…― susurré, abrazándola de vuelta y acariciándole la espalda para intentar tranquilizarla, pero eso me llevó un buen tiempo hacerlo, porque, al parecer, las palabras no habían sido suficiente para la castaña, también necesitaba sacar― estoy aquí y no me pienso ir a ningún lado cariño― esas y más palabras le susurraba, hasta que al fin se tranquilizó, pero para ese momento, ya nos encontrábamos en el sofá. Ari se separó de mi pecho y sus ojitos estaban todos achinados y rojos, así como hinchados, me encargué de limpiar los últimos rastros de sus lágrimas con mis pulgares― ¿Qué…? ― sus labios interrumpieron mi pregunta, y no me importaba en lo absoluto si me contagiaba la gripa o no, era lo de menos. Fue como volver a vivir. Esas mariposas que creí muertas, simplemente estaban dormidas y listas para hacer acto de presencia en este mismo instante. Tenía el presentimiento de que una vez despiertas, serían imposibles de volver a dormir. Al menos en un buen rato.

― Claro que no, soy de carne y hueso― besé sus labios cortamente y un suspiro salió de mis labios. Vaya. Que bien se sentía tenerla de vuelta.

Nos quedamos abrazados en su sofá, ella prácticamente estaba sobre mí y con una cobija sobre su cuerpo. Esperaba que el malestar se le hubiese pasado un poco, no quería seguir viéndola enferma, aunque si había apreciado un pequeño brillo filtrándose por sus ojos. Busqué en la televisión algo para ver y simplemente puse una película, aunque no era como que le estuviese prestando mucha atención si ella me estaba besando el pecho y acariciando mis manos, pero tampoco me molestaba.

Enarqué mis cejas y me incliné un poco para mirarla, pero ella no lo estaba haciendo conmigo, sino que seguía escondida en mi pecho― en lo absoluto― le escuché hacer un sonido parecido a “mmm”, que me causó un poco de risa― Ari… créeme, que sí, que ella fue muy amable desde el principio, también me ayudó mucho con los alumnos, a adaptarme y todo eso, salíamos a comer y comíamos juntos pero nunca la vi más allá… si, Elsa es guapísima, los alumnos mueren por ella, pero yo no― con una de mis manos levanté su rostro y nuevamente las mariposas revolotearon en mi interior― la única persona en la que podía pensar eras tú y me recriminaba cada momento por hacerlo, si ella en algún momento intentó hacer algún movimiento conmigo, créeme cuando te digo que ni siquiera lo tomé en cuenta, porque yo no podía verla como algo más, mucho menos teniendo tan reciente nuestra ruptura― piqué con mi índice su nariz y me incliné para depositar un beso en aquella zona― estuvimos llegando juntos al colegio porque su auto se averió, así que no tenía como trasladarse, me lo contó en un receso que estábamos comiendo y yo no pude evitar ofrecerme, no me costaba absolutamente nada desviar tan solo un poco mi camino― me encogí de hombros restándole importancia.

― Y a todo esto, ¿qué hay de ti y el chico ese? ― su ceño se frunció y yo la miré expectante― oh vamos… bien sabes de quién hablo― negó y yo suspiré― alto, juega futbol americano… que te persigue a todos lados, no respeta la regla del espacio personal― me miró con ojos entrecerrados durante unos instantes y luego batió a carcajadas, mientras yo rodaba los ojos― anda, ya te acordaste quién es…― pero no obtuve una respuesta con palabras, sino, sus labios distrayéndome y llevándome a alejar cualquier pensamiento que no fuéramos nosotros dos.

Una vez zanjado el tema de Elsa y el chico que últimamente veía tras de ella, nos quedamos así abrazados, hablando de todo y al mismo tiempo de nada, tampoco era como si necesitáramos un temazo de conversación, podíamos entretenernos incluso estando en silencio.

― Por cierto, traje otra cosa para ti a parte de la espectacular comida que te hice― ella se tuvo que hacer a un lado para que yo pudiera levantarme― iré a mi auto por ello, espera― salí de su casa y caminé hasta mi auto, aunque el señor del sábado pasado estaba ahí, observándolo con el ceño fruncido. Oh mierda, ¿qué probabilidad había de que se acordara de mí? ― ey chico, ¿qué andas haciendo ésta vez por aquí? ― fue lo primero que preguntó al levantar la mirada y verme, causándome cierto nerviosismo porque no tenía ni la más mínima idea de qué decir, por lo menos no me había visto salir de casa de Ari, ya que si el señor conocía a sus padres, nos hubiera metido en un gran lío tremendo― estaba entregando un paquete que me encargaron― no era enserio que había dicho aquello, me alegraba ser profesor de matemáticas porque de actuación moriría de hambre― dos veces en dos semanas seguidas… interesante― miró su reloj y después me dirigió una pequeña mirada antes de retirarse. Concluí el trayecto hasta mi auto y me entretuve el tiempo suficiente hasta que el señor desapareció de mi vista, al menos sabía que ya era seguro salir, por lo que tomé un folder con un par de hojas y volví a la casa de Ari. Los ojos de la castaña parecieron tranquilizarse al verme― ¿no creías que iba a escapar? ¿o sí? ― sus mejillas se sonrojaron y yo me limité a rodar los ojos con diversión― mi pequeña boba― caminé hasta ella y la abracé con fuerza― no pienso dejarte… nunca más, ¿me escuchas? ― asintió y yo besé sus labios con ternura y amor, porque si no la convencían mis palabras, con un poco de acciones quizá lo lograba.

Cuando nos separamos, le mostré el folder con las hojas sueltas, obviamente ella los miró extrañada― ¿recuerdas el proyecto en que te ayudé y todo salió explotando y regando toda el aula? ― asintió― bien, vi cómo se mojaron todos tus apuntes y como estoy seguro que no los reescribiste, me tomé la molestia de hacerlo por ti… y puede que lo haya concluido también― me encogí de hombros, restándole importancia.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Mar Oct 31, 2017 6:32 am


Ari Beckett
Permanecí en la misma posición mientras acariciaba su mano lentamente esperando por una respuesta por su parte y en cuanto la conseguí, solo fui capaz de hacer un pequeño ruido para demostrarle que lo había escuchado, pero la verdad es que estaba completamente hipnotizada por el sonido de su latido y la lentitud de su respiración. Seguí escuchando sus palabras sobre su situación con la profesora y dejé que tomara mi rostro para mirarlo y me dediqué a perderme en sus ojos mientras una pequeña sonrisa se extendía por mi rostro cuando dijo que no podía dejar de pensar en mí, porque la verdad es que yo tampoco había podido dejar de pensar en él aunque sabía que eso solo me haría más daño. Reí un poco cuando picó mi nariz con el dedo y después beso esa misma zona y me incorporé un poco más para estar más cerca de su rostro mientras me explicaba que si lo había visto llegar con ella era porque se le había averiado el auto y él se había ofrecido para ayudarla.
Sin duda Liam era una de las mejores personas del mundo y yo no había parado de pensar en cosas como que estaban juntos mientras él se encargaba de ayudar a una compañera. Dejé eso a un lado cuando sentí como las mariposas volvían a aparecer en mi estomago y me dediqué a acariciar su mejilla asintiendo. Me alegra saber que pensabas en mí probablemente tanto como yo lo hacía en ti. Susurré sin apartar mis ojos de los suyos hasta que sacó el tema de un chico y yo y mi ceño se frunció porque no sabía a que se estaba refiriendo y negué cuando dijo que sabía de quién estaba hablando porque en este momento no se me ocurría nadie. Fue cuando escuché la descripción que me hizo cuando a mi mente vino Morrison, pero no pude evitar que una carcajada se escapó de mis labios por su comentario de invadir mi espacio personal. Negué con la cabeza y me acerqué a besar sus labios lentamente para volver a dejarle claro que solo eramos él y yo, para mí no existía nadie más. Solo eres tú. Para mí, siempre serás tú. Incluso cuando te ves tan adorable estando celoso... Dije con una sonrisa divertida antes de continuar besando sus labios sin dejar de abrazarlo.

Después de que todo este tema quedara claro entre nosotros, volvimos a enredarnos en un abrazo para seguir disfrutando de la compañía del otro mientras manteníamos una conversación sencilla, donde había temas tan simples que sencillamente decíamos lo que se nos venía a la cabeza, porque simplemente no necesitabamos nada más. Era suficiente estar uno junto a l otro, saber que no estaba soñando y que realmente volvíamos a estar juntos sin ningún malentendido que nos pudiera separar. Y por mí, el mundo entero podía desaparecer en este mismo instante, que a mí me daba igual mientras pudiera sentir los brazos de Liam rodeandome como lo estaban haciendo en este momento. Me separé cuando dijo que había traído algo más que esa deliciosa comida que me había preparado y que iba a ir a buscarlo al auto por lo que asentí y me senté mientras loe veía salir de mi casa. No podía evitar sentir algo de curiosidad por saber que era eso que había traído porque no esperaba ningún tipo de regalo ni nada por el estilo, para mí era suficiente que hubiera venido hasta aquí, que hubiera sido sincero conmigo y que me diera la oportunidad de poder volver estar a su lado. Me comencé a poner un poco más nerviosa cuando vi que el tiempo comenzaba a pasar y Liam no llegaba. ¿Qué tal si era una excusa para poder irse a casa sabiendo que seguramente a mí me costaría dejarlo ir?¿O si le había pasado algo? Dudaba que hubiera dejado su coche demasiado lejos para todo lo que estaba tardando pero tampoco quería ir detrás de él y que pensara que estaba desesperada o algo por el estilo, pero no quería sentir que me había vuelto a ilusionar para absolutamente nada. Estaba a punto de levantarme para ir a buscarlo cuando lo vi regresar y todo en mí se relajó al instante, pero mis mejillas se llenaron de color al escuchar su pregunta porque rápidamente había averiguado porque estaba tan tensa cuando entró. Lo miré con una pequeña sonrisa cuando se acercó y me abrazó con toda esa fuerza que yo también necesitaba y correspondí. No tardé en asentir antes de recibir sus labios con una sonrisa y todo rastro de preocupación desapareció mientras disfrutaba de la manera en la que nuestros labios encajaban a la perfección.

Cuando nos separamos me puse cómoda a su lado en el sillón mientras me entregaba el folder que había ido a buscar y miré los papeles que había en el interior mientras mi ceño comenzaba a fruncirse y asentía su pregunta, pero sin entender que tenía que ver ese desastroso experimento con lo que me estaba dando hasta que habló y abrí mis ojos ampliamente. Abrí y cerré la boca varias veces porque no sabía que decir en ese momento ya que no podía creer que se hubiera tomado la molestia de hacer algo así por mí. Yo...no sé que decir. Liam...no tenías que haberte molestado en hacer todo esto y menos en terminarlo. Te juro que lo hubiera hecho sola cuando me hubiera sentido un poco mejor y te lo hubiera entregado,
aunque fuera tarde.
Dije mirando el folder antes de dejarlo a un lado para que toda mi atención se centrara en él.Muchas gracias de verdad Liam. Estoy segura de que no ha debido ser tarea fácil volver a escribir todos mis apuntes y hacerme un favor como este, te lo agradezco de verdad. Pero espero que sepas que esto no quiere decir que me quiera aprovechar de ti ni nada por el estilo. Osea, allí seré una alumna más y fuera tu pareja. Comenté acariciando sus manos lentamente porque quería remarcar que no quería aprovecharme de que él fuera mi profesor, que a mí lo único que me importaba era Liam Payne como persona. Era lo único importante para mí, no quería que me aprobara por estar juntos o que no fuera duro conmigo cuando tenía que hacerlo con las cosas de clase. Lo miré con una sonrisa antes de acercarme de nuevo para abrazarlo con fuerza sonriendo ampliamente antes de llenar su mejilla de besos provocando una risa por su parte.

No sé como pero conseguí convencerlo de que se quedara a dormir conmigo utilizando la excusa de que quería recuperar un poco del tiempo que habíamos estado separados y que había echado de menos que me abrazara dormido como cuando pasabamos las noches juntos. Además, que sin duda su visita había hecho que me sintiera mucho mejor y seguramente al día siguiente podría volver a clase tranquilamente, pero mucho más feliz. Tiré de él para llevarlo hasta mi habitación, sintiendo algunos nervios porque era la primera vez que estaba en mi verdadera habitación y no en el de la casa de la playa.
Empecé a buscar en mi armario sabiendo que seguramente estaría preguntándose que estaría buscando hasta que saqué una camiseta que seguramente reconocería a la perfección. Me la diste la última noche que estuvimos juntos. Pensé que podrías ponertela esta noche para que duermas cómodo y bueno...estás en tu casa, puedes pedirme cualquier cosa que necesites. Dije entregándole la camiseta y de repente me sentía más nerviosa que nunca porque no podía creer que volvieramos a estar juntos. Que después de meses separados, llorando y sintiéndome tan mal, volviera a tener la oportunidad de acurrucarme junto a él y dejar que todo el mundo desapareciera en el momento en que me rodeara con sus brazos.Estaba tan segura de que iba ser la noche en la que mejor durmiera después de mucho, mucho tiempo.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Mar Oct 31, 2017 3:26 pm


Nick Jonas
No pude evitar que una carcajada se escapara de mis labios al ver lo mucho que se estaba cuidando Sam de que su madre no le viera desnudo mientras le pasaba el boxer que le había pedido y me quedé apoyado en la pared observando la divertida escena e intentando no reírme demasiado cuando vi que Adaimé se estaba dedicando a recordarle la cantidad de veces que lo había visto desnudo porque era su madre. Me pareció muy tierno que quisiera mantener su orgullo masculino delante de mí pero quería hacerle ver que no había ningún problema con esas cosas, mucho menos por algo tan natural como la desnudez del ser humano. Dejame decirte que tenías unas pompis muy buenas Sam. Si las sigues teniendo así, aprovechalas. Dije divertido antes de rodear la cintura de Ada con mis brazos y acercarla un poco más a mí para poder besar sus labios. ¿Quién me iba a decir a mi hace un año que me iba a ver feliz y relajado en una relación seria y no solo en un rollo de una noche? Pero desde el primer momento supe que Adaime Reynolds era una mujer completamente diferente a cualquier otra que hubiera conocido, pero no me esperaba que fuera tan diferente como para hacerme sentir todo lo que provocaba dentro de mí. Hace tanto tiempo que no sentía este tipo de ilusión, este tipo de cariño, esas mariposas de las que muchas personas hablan pero que no hay palabras suficientes para poder describir todo esto. Aunque de nada me sorprendía porque directamente no existían palabras para describir el tipo de mujer que era Ada, tenía un corazón que no le cabía en el pecho y no era de ese tipo de madres solteras que, en cuanto conocían a un nuevo chico, se desentendían de sus responsabilidades con los hijos. Con ella sabía que su principal prioridad era Sam y que si estaba con ella era algo que debía comprender y no solo lo comprendía, si no que quería ayudarla en todo lo que hiciera falta tanto para ella como para la educación y la vida de Sam. No quería que me viera solo como su ídolo o la pareja de su madre, si no que quería que tuviera presente que podía contar conmigo para lo que le hiciera falta sin ningún tipo de problema porque escucharía cualquier cosa que necesitara contarme.

La siguiente hora que permanecí en la casa se me pasó tan rápido que casi no pude evitar el gruñido que se escapó de mis labios cuando me di cuenta de que era el momento de irme a casa para descansar por las semanas que había estado trabajando y que seguramente ellos también querrían descansar un poco. Antes de que ese momento llegara, Sam ya se había despedido de mí porque iba a quedarse en su cuarto jugando hasta que se fuera a dormir, pero sin duda lo que más me costó fue acercarme a la puerta de salida mientras me quedaba mirando a la rubia y un suspiro se escapaba de mis labios. No tienes nada que agradecerme, he venido porque quería, porque necesitaba la paz y todo lo que tu y Sam me dais. Sois mi constante más importante en este momento. Dije comenzando a acariciar su mejilla lentamente antes de seguir escuchando sus palabras y besé suavemente su frente. No me importa lo cansado que esté Ada, lo que necesito es a ti. Tu curas todos mis males. Dije colocando mis manos en su cintura antes de de acercarla un poco más a mi cuerpo y una sonrisa cruzó mi rostro antes de que nuestros labios se unieran y disfrutaramos de los besos durante largo rato porque la verdad es que lo que menos me apetecía en ese momento era separarme de ella, había estado tanto tiempo lejos que no quería que el día con ella se acabara tan rápido y no pudiera permanecer toda la noche y lo que hiciera falta abrazándola y besando sus labios. Sin saber como, conseguimos separarnos y volví a despedirme de ella y a desearle que pasara una buena noche antes de salir e ir hasta mi auto. Estuve manejando con una enorme sonrisa en mi rostro hasta que llegué a mi apartamento y es que nadie era capaz de imaginarse lo feliz que me sentía en ese momento. No solo estaba en un gran punto en mi carrera profesional, si no que me sentía más que completo en mi vida personal y todo se lo debía a ella y a todo lo positivo que aportaba a mi vida. En cuanto llegué a mi apartamento, fui directo a mi habitación para cambiarme de ropa
dejarme caer en la cama para poder dormir todo lo que hiciera falta.

Lo bueno de que pudieras tener días de descanso era saber que no tenías que despertar por el sonido de un despertador,
por eso esa mañana lo disfruté más que ninguna otra cosa en mi vida y froté mi rostro para despejarme antes de mirar al reloj de mi mesa de noche y sonreí al darme cuenta de que marcaba las 11 de la noche. Había dormido como un bebé y me sentía demasiado descanso, aunque eso no era suficiente como para evitar que me pasara todo el día en la cama, disfrutando de mi casa y de una buena maratón de series o película para ponerme un poco al día de los capítulos que tenía pendiente por estos días de trabajo. Pero antes de eso fui al baño y a prepararme algo de desayunar para coger el teléfono y buscar mis conversaciones con Ada. Buenos días preciosa, seguramente estarás trabajando pero quería desearte que tuvieras un gran día. ¿Has pensado lo del viaje? Estoy ansioso por comprar los billetes u pasar esos días juntos. Te quiero hermosa. Escribí junto con el icono de un corazón antes de enviarlo y meter mi telefono en el bolsillo para seguir concentrado en lo demás.

Me había puesto cómodo en la cama y había hecho lo que había pensado nada más levantarme: me iba a olvidar de todo lo demás y me iba a poner a ver series, aunque no podía dejar de mirar de vez en cuando el teléfono por si había conseguido alguna respuesta por parte de Adaimé. No quería presionarla ni nada por el estilo, solo esperaba que supiera que hablaba enserio cuando decía que quería pasar esas vacaciones a su lado y con Sam. Creía que podía ser una buena oportunidad de que toda la relación entre los tres se hiciera más fuerte sin tener que soportar la presencia de los medios de comunicación intentando conseguir alguna palabra por parte de los tres sobre estar juntos y todo lo que conllevaba estar con una persona como yo.
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Mensaje por onedirection1 el Vie Dic 15, 2017 9:20 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
A pesar de que se lo había prometido a Sam, no pude evitar quedarme hasta tarde haciendo los avances de mi reporte, aunque claro, eso después de que pude alejar la situación del viaje y concentrarme, más o menos.

A la mañana siguiente, me desperté por el sonido de mi celular, había dormido más de lo que tenía planeado, por lo que solo bloqueé el celular sin ver la pantalla, simplemente para que dejara de sonar y me levanté de la cama. Tomé algo de ropa y me di una ducha rápida. Cuando salí de mi habitación Sam estaba sentado desayunando unos hot cakes en la barra― no creo que la harina comercial sea un carbohidrato bueno― el rubio desvió la mirada de la televisión y me sonrió― son de avena y dejé un poco de mezcla para ti, pueden salirte unos tres o algo así― fruncí el ceño, sin embargo, no mencioné nada al respeto, simplemente me acerqué a él y besé su cabeza― buenos días, cariño― caminé hasta la cocina y observé la mezcla, no pude evitarlo y embarré un poco de la mezcla en mi dedo, la probé y… estaba rica, podía confiar en el talento de mi hijo para hacerse un par de hot cakes saludables. Normalmente si tenía harina comercial, pero solo era utilizada en casos muy especiales, como el que yo saliera muy temprano y Sam se quedara solo, por otro lado, procuraba que se alimentara saludable, pero con la proteína necesaria.

Después de desayunar-merendar, me volví a cambiar de ropa por algo más formal, tenía una cita para mostrar los avances por la tarde, por ello había sido importante que tuviese la mayor cantidad de información posible, ello daba credibilidad a mi trabajo, porque la fiesta realizada para Los Patriots no iba a respaldarme para toda la vida.

Guardando mis cosas, tomé el celular y vi los mensajes que tenía, respondí dos de unos clientes y por último leí el de Nick. Había dos situaciones aquí: La primera era el viaje, y la segunda… me había puesto “te quiero”. Nunca lo había dicho en persona, ni él ni yo. Con el pulso brincando y mi corazón con un ritmo acelerado, procuré tranquilizarme. Quizá solo había sido algo natural. Solté una risita sin poder evitarlo, al igual que la sonrisa de mi rostro. Dios, todo se estaba moviendo tan rápido. Yo también lo quería, obviamente y no era que me hubiese dado cuenta recientemente, pero había algo que me detenía a expresarlo o quizá solo estaba esperando a que él lo hiciera primero. Mordí mi labio inferior y desvié por un instante la segunda situación y me enfoqué en la primera. Había visto los precios por la noche, madrugada, era costoso y aunque Nick tuviese el dinero, no me gustaba la idea de que él pagara todo, pero parecía tan emocionado… quizá si le pedía compartir, aunque fuese los gastos de los vuelos, no me sentiría como si fuese una carga, fuéramos una carga, sabía que me costaría trabajo convencerlo de acceder, pero iba a intentarlo. Pero faltaba algo.

― Sam oye, ¿podrías venir aquí? ― le llamé y en cuestión de segundos abrió la puerta de la habitación― ¿qué hice ahora? ― fruncí el ceño y tuve que ahogar una risita, ¿cada vez que le llamaba era porque había hecho algo malo? Al parecer él tenía esa impresión― tranquilo, solo necesito preguntarte algo― se sentó a mi lado, o más bien, se tiró sobre la cama, observándome con atención― le comenté a Nick que durante esta semana tendrás libre jueves y viernes, así que como él está de descanso ésta y la siguiente semana, me preguntó si nos gustaría hacer unas “pequeñas vacaciones” ― ante mis últimas palabras, sus ojos adquirieron un pequeño brillo y sus labios se extendieron en una sonrisa― él mencionó Hawaii y Bora Bora― la sorpresa en el rostro de mi hijo era más que evidente― ¿estás jod… estás bromeando? ― negué― no, no estoy bromeando, ¿te gustaría ir? Saldríamos desde el miércoles o tal vez el jueves, aun tendría que hablarlo con él― el rubio asintió al instante― oh, hombre. Eso sería súper, le dijiste que sí, ¿no? ― negué― no, quería hablarlo contigo primero para asegurarme que quisieras ir― Sam levantó los hombros, después, agregó su gesto personal, eso de rodar los ojos y ponerlos en blanco. Necesitaba que él dejara de hacer ese gesto― rayos mamá, lo llamarás de nuevo para decirle que sí, antes de que cambie de opinión― enarqué mis cejas con diversión irónica― lo que digas jefe― Sam sonrió como quien no rompe ni un solo plato― lo siento, es solo que me emociona― y lo entendía, nunca salíamos de New Orleans.

Una vez que Sam salió de mi habitación, le escribí una respuesta al castaño.

“En realidad, dormí hasta tarde… recién chequé los mensajes, siento haber tardado en contestar, pero espero y estés teniendo un gran día. Yo tengo una junta en una hora y media, así que estoy apresurada. Si, pensé lo del viaje e incluso lo he comentado con Sam… él obviamente está más que encantado, y a mi igual me gustaría pasar ese tiempo con ambos, pero tengo condiciones, las hablamos después. Te quiero Nick, besos. –AdaiméR.”

Envié el mensaje con unos nervios gigantescos por la última frase, pero ya estaba hecho, aunque definitivamente quería decírselo en persona.

Me despedí de Sam y le hice prometer que no haría nada que le causara problemas y que se portaría bien. Salí con mi carpeta, en donde tenía lo que podría ser un gran proyecto andando, solo necesitaba que les gustara lo que llevaba hasta ahorita.
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