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And when I think about the way you touch my body

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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Dom 30 Jul - 9:44


Nick Jonas
Me quedé mirando al chico con un poco de preocupación porque no reaccionaba y no sabía estaba bien o no con mi presencia aquí hasta que escuchó la voz de su madre y pareció responder a todo de golpe, lo que provocó una sonrisa por mi parte. Me coloqué a su lado y rodeé sus hombros con mi brazo antes de mirar al teléfono de Adaimé para la foto y después cogí el plumón y el jersey para firmarlo. Para mi mayor fan y mi nuevo amigo Sam, con cariño, Nick. Dije sonriendole al chico antes de entregarle la prenda y lo miré con curiosidad con cada una de las preguntas que me iba haciendo y que yo respondía encantado. Normalmente me gustaba pasar tiempo con mis fans pero en esta ocasión había que añadirle el extra de que se trataba del hijo de la chica que me traía loco y de que era un chico tranquilo, me refiero a que no estaba gritando como loco por tenerme allí cerca. Además de que sus preguntas me resultaban bastante curiosas y no repetitivas como las que me hacían algunos periodistas muchas veces. Me sonrojé un poco cuando me confesó que había decidido ser jugador después de un partido en el que me había visto y se lo agradecí porque sus palabras realmente me hacían sentir bastante halagado. Esto era una parte importante de lo que quería en mi vida y de lo que agradecía de los medios de comunicación, el hecho de poder llegar hasta personas tan jóvenes y animarlas a hacer algo que les gusta y esforzarse cada día más. No pude evitar reírme cuando Ada se encargó de mandar al chico al coche y él iba a protestar pero le bastó una mirada de la rubia para ahorrarse la palabras. Lo vi caminar hasta el coche hasta que se paró y se me quedó mirando, invitandome a uno de sus partidos y asentí lentamente mirándolo. Te doy mi palabra de que estaré allí. Quiero ver a la futura estrella de los Patriots.Dije sonriendole y hablaba completamente en serio. Estaría allí después de la pequeña conversación que había tenido con el castaño.

Me quedé mirando con una sonrisa a la rubia mientras me comentaba como lo había pasado en el partido y lo loco que se había vuelto Sam viendo el partido. Negué rápidamente cuando dijo que no hacía falta que fuera al partido. Le he dado mi palabra. Además de que quiero ir. Siempre es bueno ver a los jugadores desde que son pequeños, sobretodo si se trata de apoyar a mi mayor fan. Me ha caído muy bien. Comenté antes de que un pequeño suspiro se escapara de mis labios cuando dijo que tenía que irse ya por todo el tema de organizar la fiesta y demás. Estaba deseando que el tiempo se detuviera en ese momento porque quería pasar un poco más de tiempo con ella después de lo emocionado que estaba por la victoria del equipo y este rato se me había hecho demasiado corto. Me alegro que lo hayan pasado bien y estoy deseando ver el resultado de la fiesta. Y por cierto...todos los puntos que he conseguido...te los dediqué a ti. Confesé antes de verla acercarse para darme un beso en la mejilla, el cual devolví, para después quedarme allí plantado mirando como el coche de la rubia comenzaba a distanciarse de donde yo estaba. En cuanto las luces desparecieron de mi vista, me dirigí hasta donde estaba el mío para ir a reunirme con los chicos en la celebración de la victoria del partido. La ciudad entera parecía una fiesta por los aficionados que iban por las calles celebrando el partido o los que estaban en los bares y pubs celebrando.

En cuanto llegué al local, todos me recibieron como si fuera un autentico dios y tuve que negar antes las palabras de algunos de ellos mientras chocaba las manos y les daba algún abrazo. Antes de que me diera cuenta, tenía la primera copa en mi mano y estaba dandole un trago para comenzar a celebrar con los chicos pero la verdad es que no quería tomar demasiado porque no quería olvidarme de lo que pasara esta noche. Quería estar en mis cinco sentidos y no tener que arrepentirme de nada de esta noche. Además que si bebía demasiado podía cometer el error de irme con cualquier chica que se cruzara delante de mí y mi verdadera intención era solo centrarme en Adaimé, en conquistarla a ella y seguir conociéndola hasta ahora, por lo que esperaba que eso no cambiara por una noche de fiesta con los chicos. Después de unas horas, salí a uno de los balcones para estar un poco a solas y saqué mi teléfono, buscando la conversación con Ada. Estaba seguro de que ahora mismo no me contestaría al mensaje porque estaría durmiendo, pero no perdía nada por escribirle y que me respondiera mañana. ¿Tienes algún hueco libre durante esta semana? Me gustaría comer o cenar contigo, lo que tu prefieras ;) Escribí y lo envié después de revisar que había escrito todo bien para después guardar el aparato en el bolsillo de mi pantalón.



...



El viernes llegó más pronto de lo que me hubiera esperado y, después de uno de los entrenamientos más duros de mi vida, volví a casa para pasar el resto de la mañana descansando antes de tener que empezar a prepararme para asistir a la fiesta del equipo. Normalmente siempre me emocionaba una fiesta, pero esta me entusiasmaba aún más porque se trataba de la que había organizado Adaimé durante tanto tiempo y eso significaba que podría verla. Desde el fin de semana no había respondido a ninguno de mis mensajes y no llegaba a comprender que había hecho mal para que no recibir ni un hola, aunque me decía a mí mismo que se debía a que estaría ocupada con todos los últimos detalles de la fiesta. Pero eso no evitaba que echara de menos verla o las pequeñas conversaciones con ella a través de mensajes. Tenía más ganas que nunca de verla y preguntarle como había ido todo a lo largo de la semana o como le había ido a Sam con sus amigos después de haberme conocido. Aunque esto último lo podría verificar yo mismo el domingo por la tarde cuando fuera a ver su partido. Sí, continuaba recordandolo y no me lo iba a perder por nada del mundo. Había sido sincero con él cuando le prometí que allí estaría y que quería ver a la futura estrella de los Patriots. Me miré al espejo, terminando de colocar bien mi traje y la camisa antes de ponerme un poco de colonia y coger mis cosas para salir del apartamento e ir hasta el garaje para montar en mi coche. No tardé demasiado en llegar y le entregué mis llaves al valet encargado de eso mientras la seguridad se encargaba de controlar a los periodistas mientras me hacían preguntas que iba respondiendo al azar. Me centré únicamente en las relacionados con el equipo y la fiesta, ignorando todas aquellas que hablaban de mi vida personal.

Después de unos minutos me despedí de ellos para poder pasar al interior del local y una amplia sonrisa apareció en mi rostro en cuanto vi como estaba el ambiente y toda la decoración. Sin duda Ada había hecho un trabajo espectacular y esperaba que se le pagara muy bien por todo esto, si no yo mismo me encargaría de que así fuera. Me quedé mirando todo a mi alrededor, admirando cada detalle que la rubia había tenido en cuanta hasta que mi mirada se encontró con la silueta de dicha chica y la recorrí con la mirada, disfrutando de lo bien que se vestido se ajustaba a su silueta y mordí mi labio. Iba a morir por esta chica y estaba seguro de que no me importaría hacerlo mil veces. Me acerqué a ella sigilosamente y la tomé del brazo para llevarla algún rincón donde pudieramos estar un poco a solas. Hola. La miré con una amplia sonrisa antes de colocar mejor un mechón de su pelo y aprovechar para acariciar su mejilla. Dejame decirte tres cosas importantes: 1. Estás preciosa, espectacular, hermosa 2. Todo el local es impresionante y se nota mucho todo e trabajo duro que ha habido detrás así muchas felicidades 3. ¿Qué he hecho mal para que no contestes ni un mensaje ni una llamada?¿Tan feo te parezco? Pregunté mirándola con un pequeño puchero antes de acercarme un poco más a su cuerpo.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Lun 31 Jul - 21:01


ADAIMÉ REYNODLS;
La semana siguiente después del partido fue un completo caos para mí, empezando porque había dejado mi móvil en algún lugar que obviamente desconocía, probablemente había sido en el restaurante al que pasamos a cenar Sam y yo después del partido. Mi hijo se alegraba de haberse enviado las fotos con su ídolo antes de que lo extraviara, por lo que tuve que esperar hasta el lunes para poder ir a la compañía de telefonía y que bloquearan totalmente mi celular, ya que, aunque había intentado llamar, mandaba directo al buzón, por lo que no era difícil deducir que lo habían apagado. Lo único bueno era que tenía todos mis contactos importantes registrados en una agenda, y en un programa electrónico donde llevaba un control, tanto de clientes, como de proveedores y diferentes compañías filiales a la nuestra.

Y cuando al fin llegó el gran día, me sentía de lo más nerviosa, pero siempre procuré mantener una imagen serena, ya que, si yo me sulfuraba, podría afectar a aquellos de los que estaba a cargo y las cosas podrían salirse de control. Otro de mis dilemas, fue el vestido, quería verme elegante, y ninguno me convencía, hasta que al fin había encontrado el indicado.

― Todo se ve grandioso Adaimé, la fiesta está yendo bastante bien, y si sigue así, ten por seguro que te lloverán ofertas― sonreí al señor Kraft― muchas gracias, me esforcé para que a usted y al equipo, principalmente, les agradara― compartimos unas palabras más y después tuve que disculparme, para seguir encargándome de unos cuantos asuntos que necesitaban mi atención. Hasta que me tomaron del brazo y me arrastraron, con sutileza, hacia un rincón del gran salón. No opuse resistencia porque había identificado el perfume de Nick―. Hey― le saludé, mientras controlaba el latido desenfrenado de mi corazón, ¡Se veía guapísimo! Nick Jonas en traje era todo un espectáculo digno de admirar. Sonreí y llevé mi mano hasta el puchero que tenía formado en sus labios, para deshacerlo con uno de mis dedos― ¿En qué orden prefieres que te responda? ― me burlé, soltando una pequeña risita. Si no fuera porque estábamos rodeados de personas, principalmente la prensa que era lo que me preocupaba que nos vieran, hubiese rodeado su cuello con mis brazos― Primero: Muchas gracias, tú también te ves muy atractivo― comencé, enumerando con mis dedos― segundo: me alegra que opines de esa forma, estaba un poco nerviosa de que me hubiese faltado o puesto de más algo, a veces hay detalles que parecen insignificantes pero que son totalmente imprescindibles― un suspiro de agotamiento salió de mis labios― el señor Kraft ya me ha dicho que está satisfecho con todo, lo que es un alivio, pero que tú me lo digas significa mucho más― le dediqué una pequeña sonrisa y llevé mi mano a su mejilla, para dejarle una pequeña caricia, aunque después, puse un poco de distancia entre nosotros― y eso me lleva al punto número tres: no has hecho nada malo, lamento mucho no haber contestado alguno de tus mensajes, extravié mi celular esa misma noche del partido y no tengo tu número en mi agenda, hubiese ido al estadio durante algún entrenamiento, pero no conozco tus horarios y tampoco tuve mucho tiempo libre, como era la última semana, anduve vuelta loca por todos lados, de aquí para allá, ultimando los detalles y coordinando todo― ahora me sentía un poco avergonzada, pero técnicamente, yo no había tenido la culpa.

Por desgracia, en ese momento sonó el intercomunicador que llevaba en la oreja e hice una mueca― lo siento Nick, tengo que irme… nos estaremos viendo― después de todo, estábamos en la misma fiesta. Le di una última sonrisa, antes de ir hasta la cocina para ver qué rayos iba mal.



Organizar la fiesta de verano de inicio de temporada para el equipo Los Patriots de New Orleans había sido un golpe de total suerte. Y después del arduo trabajo en tan corto tiempo, me di el lujo de observar como todo iba viento en popa. Lo había logrado. Desde las brillantes y sencillas decoraciones del equipo de la NFL, el increíble tentempié, puestos en las asombrosas barras, todo era perfecto y por lo que parecía, todo el mundo parecía estar teniendo un buen momento. Admito que me estuve mezclándome entre la gente y los trabajadores, escuchando a escondidas, discretamente, para estar a sólo segundos de oír hablar de algún desastre, para responder cualquier pregunta, o ayudar por si alguien me necesitaba. Hasta ahora, todas las crisis fueron pequeñas. Yo controlaba el surtido del bar, también el servicio, comprobando que la comida estuviera caliente y que fuera abundante, incluso merodeaba alrededor de las multitudes. Nadie se quejaba y los rostros sonrientes a su alrededor expresaban que estaban centrados en lo que debían centrarse: en el fútbol y en pasar un buen rato… lo que significaba que podía dar un paso atrás y simplemente observar.

La banda había comenzado, la multitud era densa en la pista de baile, los medios de comunicación estaban presentes tomando imágenes de los jugadores estrellas, los entrenadores estaban dando entrevistas, y por primera vez en la noche, me permití exhalar mientras me apoyaba en las ventanas de cristal que iban desde el suelo al techo, que mostraban la hermosa ciudad.

Una sonrisa se posó en mi rostro, cuando vi, nuevamente, el magnífico pedazo de hombre que era Nick Jonas vestido de traje, éste me tomó de la mano y me condujo lejos de la multitud, fuera del salón de baile― Nick… sabes que no puedo estar fuera, tengo que estar al pendiente de lo que sucede, por si llegan a necesitarme― él simplemente ignoró mi protesta y simplemente siguió caminando, hasta que se sentó en uno de los acolchados bancos del vestíbulo exterior, más allá del salón de baile. Tenía que admitir que se sentía felizmente tranquila lejos del ruido de la fiesta. Y, oh, lo que no daría por ser capaz de quitarme los tacones por tan solo unos minutos. Pero para verme a la moda eran necesarios, incluso si me dolía― ¿Por qué no estás dentro en la fiesta con tus compañeros de equipo? ― pegunté, mientras tomaba asiento a su lado. No era que lo estuviese corriendo o que no disfrutara de su compañía, pero seguía sorprendiéndome que él prefiriese estar aquí. Pero, sin embargo, se sentía bien. El mariscal de campo estrella, bien parecido, estaba aquí, conmigo. Además, había muchas mujeres dentro de ese impresionante salón de baile, y por alguna razón, él simplemente había pasado de ellas. Definitivamente Nick hacía que mi ego subiera unos pocos escalones. Bueno, tal vez habían subido a la cima de la escalera.

Miré hacia el salón y sonreí, si no estuviese trabajando, me hubiese gustado bailar una pieza con Nick, podía apostar que, por la gracia natural que tenía, era un buen bailarín.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Sáb 5 Ago - 11:17


LIAM PAYNE;
Pasado un rato, mi chica dejó de fugar volley y se acercó hacia donde nosotros nos encontrábamos bebiendo cerveza, obviamente, clamando mi compañía, que, sin duda, no dudé en aceptar. Aunque me dio un poco de gracia que les preguntara a mis amigos, a lo que uno de ellos contestó con un―: No te preocupes, a él le encanta que lo trates mal― acompañado de un guiño de ojo, los demás rieron por la broma, mientras yo me limité a rodar los ojos enseñándoles, de una forma no muy madura para una persona adulta como yo, mi dedo de en medio― jodansé―. Ari y yo nos tomamos de las manos y de esa forma comenzamos a caminar hacia ningún lado en específico, necesitábamos nuestro tiempo a solas. No era porque nos la estuviésemos pasando mal con los chicos, pero con ellos no teníamos la misma intimidad que solos, si nos veían besándonos, empezaban a molestar, si hablábamos en susurros, también molestaban con su bulla para nada sutil, y en un comienzo, temí que Ari o alguna de sus amigas se molestase o algo así, mis amigos son buenas personas pero suelen ser un poco pesados de vez en cuando y algunas personas no pueden soportarlos por eso, pero, aparentemente, les causaba gracia en vez de molestia y eso me causó un gran alivio, porque ¿qué sería de mi si la chica con la que salía y mis mejores amigos no se llevaran bien? Era una tortura que no le deseaba ni a mi peor enemigo, ya había pasado por eso, y no de mi parte, pero sí con alguno de los chicos, que a la novia le parecíamos muy “inmaduros” y “mala influencia”, por lo que, prácticamente le traía correa al pobre de Chace, casi no salía con nosotros y si salía, se la pasaba con el móvil hablando con la novia y se tenía que ir demasiado pronto, hasta que al fin se hartó y abrió los ojos, para darse cuenta que esa chica no le convenía en lo absoluto. Una cosa era ser la novia y otra querer actuar como mamá. De solo recordarla me causaba escalofríos, era bastante intensa.

Después de caminar un rato, por la solitaria playa, ya que, a cada momento que pasaba y la oscuridad comenzaba a caer, las personas poco a poco se iban retirando, Ari y yo terminamos adentrándonos nuevamente en el agua, en estos momentos ya estaba un poco más fría a comparación de hace un par de horas, en donde el Sol estaba en su mero apogeo y era capaz de calentar absolutamente toda el agua cristalina, aunque, por otro lado, no era que estuviese insoportable en estos momentos, sino, más bien fresca.

Rodee la cintura de Ari, en cuanto sus piernas rodearon mi cuerpo y sus brazos mi cuello, alejando cualquier mínima distancia entre nuestros cuerpos― a mí también, si te soy sincero, fue la semana más larga y aburrida del mundo― me incliné un poco hacia adelante para poder darle un pequeño beso en la punta de la nariz y de inmediato, una sonrisa se posó en mi rostro al escucharle hablar de mis amigos―. Oh, ellos están más que encantados con tus amigos― soltamos una pequeña carcajada, hasta que se perdieron por la unión de nuestros labios. Estuvimos besándonos largo rato, como si la vida se nos fuese en ello y es que tener sus labios sobre los míos, era una de las mejores sensaciones del mundo. Sus labios se movían en un perfecto compás contra los míos, su lengua en una pequeña guerra con la mía, en donde estaba demasiado reñido cuál sometería a la otra.

El tiempo se nos pasó rapidísimo y cuando nos dimos cuenta, ya teníamos que volver con los demás, así que, salimos del agua, y regresamos con los demás, aunque no es como si nos hubiesen extrañado, se encargaron de pasarla bien en nuestra ausencia. Después de eso, por insistencia de las chicas, todos terminamos cenando en su casa, en donde, Ari se la pasó provocándome una y otra vez, causando el despertar de cierta parte de mi anatomía, lo que fue difícil de ocultar frente a todos los presentes, aunque el jueguito no me desagradó en lo absoluto, había mucha promesa en cada acción de la castaña. Una vez que la cena concluyó, prácticamente fui arrastrado hasta la habitación, había algo sensual dentro de esa actitud de Ari, apenas y había podido despedirme de mis amigos, que me miraban con esa sonrisa pícara en sus rostros, solo que ésta vez, ni me preocupé por mandarlos a joderse, ellos iban a dormirse sin diversión, en cambio yo… bueno, no estaba seguro si quiera si iba a dormir.

―Oh nena, yo siempre quiero hacerlo contigo― susurré en respuesta, antes de bajar mis labios hasta su cuello y dejar un par de besos en aquella zona. Estaba tan ensimismado en chupar y morder su cuello, que no me di cuenta de que ella se estaba quitando el bikini, hasta que sentí sus pezones contra mi pecho, por lo que no pude evitar soltar un pequeño gemido. Me separé de su cuerpo para observarla― no sabes lo loco que me trajo ese pequeño bikini durante todo el día― observé como una sonrisa de satisfacción se posó de inmediato en su rostro― ésta vez vamos a hacer algo diferente― me miró con el ceño fruncido y yo le sonreí divertido, tomé su mano y nos conduje hasta su baño, en donde me encargué de desnudarla lentamente, aunque solo quedaba la parte inferior del bikini, así que no me tomó mucho tiempo deshacerme de él y digamos que quitarme la bermuda de playa que llevaba, me tomó aún menos tiempo. Me giré hacia la regadera y encendí el grifo, ajustando un poco el agua a una temperatura agradable para ambos.

La tomé de la mano y nos adentré a la ducha, en donde esperé unos segundos antes de que mis manos, las cuales me empezaron a picar por la urgencia de tocarla, comenzaran a pasearse por su delgado abdomen y sus redondos senos, sin embargo, los toque eran un poco superficiales. Mis labios corrieron a esconderse en su cuello, lamiendo aquella zona, mientras la castaña soltaba un par de gemidos de placer, los cuales, eran como música para mis oídos, había esperado tanto tiempo por una mujer así… no la dejaría ir tan fácilmente―. Eres tan hermosa― susurré suavemente― tan bella…― la manera en que su cuerpo reaccionaba ante mis caricias era una obra de arte. Estaba tan cerca de volverme loco… y lo decía en serio. Sus pezones estaban erectos, pidiendo a gritos ser torturados por mis labios, y no dudé ni un segundo más en hacerlo. Bajé mis labios hasta ahí y me dediqué enteramente a ella.



― Esa famosa frase de “bañémonos juntos y ahorremos agua” es lo más falso que se ha inventado en el mundo― me burlé, mientras terminaba de ponerme el short holgado para dormir, mientras observaba a Ari buscar su pijama, que probablemente sería la rosita de ésta mañana, pero, me encaminé a mi mochila improvisada y saqué una de mis camisas limpias― ¿qué te parece mejor ésta? ― le tiré la camisa y ella la atrapó patosamente, causándome una pequeña carcajada― si me preguntas, yo la prefiero― le guiñé el ojo y me tumbé en la cama, con mis brazos detrás de mi cabeza, en donde no me perdía ni el más mínimo detalle de sus movimientos. Cabía destacar, que la sonrisa no se había borrado de mi rostro en ningún momento, y es que, después de haberlo hecho, intensamente, en el baño, ambos nos dedicamos a lavar al otro, por mi parte, pasaba el jabón por su cuerpo como si estuviese hecho de cristal y que con el más mínimo brusco movimiento, se rompería, también me dejó lavarle el cabello y cuando terminamos, yo la sequé a ella y ella a mí, aunque, digamos que me aproveché un poco y terminé haciendo un par de cositas por ahí, aunque ella tampoco se quejó en lo absoluto. Después de la actividad extra de mi parte, le eché crema en el cuerpo algo quemado, en donde me dediqué a pasar la yema de mis dedos por las líneas blanquecinas que dejó la falta de sol en esas zonas. Era raro, pero aquello, por muy simple y sencillo que pareciera, tenía un mayor significado, era como algo íntimo, mucho más íntimo que tener relaciones sexuales.

― Anda, ven aquí que ya quiero abrazarte para dormir.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Sáb 5 Ago - 16:11


Ari Beckett
Sonreí satisfecha al escuchar el comentario que había hecho con respecto a mi bikini y como lo había vuelto completamente loco pero la sonrisa pasó a un ceño fruncido cuando dijo que ibamos a hacer algo diferente esta vez. No puse resistencia cuando me llevó hasta el baño. Me encargué de devorar sus labios mientras su manos quitaban la últiam prenda de nuestros cuerpo. No pude evitar mirar con una sonrisa como se paseaba desnudo por el baño hasta la regadera para abrirla y ajustar la temperatura hasta conseguir una agradable. ¿Quién me iba a decir hace una semana que podría volver a estar con Liam y que ibamos a compartir una ducha en mi habitación? No me lo imaginaba por nada del mundo así que estaba disfrutando cada segundo de esta reconciliación y de cumplir cada una de las promesas que le había hecho con cada mirada durante la cena. Tomé su mano antes de meternos en la ducha y que el castaño tomara todo el control de la situación. Sus manos comenzaron a acariciar mi cuerpo y mis pechos mientras mis manos se deslizaban por su abdomen hasta su pecho para después pasar por sus brazos. Los primeros gemidos comenzaron a salir de mis labios cuando sentí sus besos calientes en mi cuello mientras que sus manos masajeaban mis pechos y dejé caer la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Tu sí que sabes como hacer que una mujer se sienta deseada. Susurré enredando una de mis manos en su pelo mientras que con la otra me sujetaba como podía a la pared, dejando que el placer me dominara por los labios del castaño en mis pechos.

No sé cuanto tiempo había pasado hasta que pro fin salimos del baño porque después de una sesión intensa de sexo en la ducha, nos duchamos como personas normales excepto por el hecho de que él se encargó de lavarme a mí y yo de lavarlo a él. Liam se encargó de volverme completamente loca de nuevo cuando se dedicó a secarme e hizo un esfuerzo para regalarme un nuevo orgasmo antes de que pusiera la crema y pasara la yema de sus dedos por cada parte de mi cuerpo que se iba encontrando a su paso. Comenzamos a vestirnos o más bien lo hizo Liam porque yo solo había conseguido ponerme las bragas hasta que el castaño me lanzó su camiseta, la cual atrapé con dificultad, y la saqué la lengua al verlo riéndose de mí. ¿Te confieso algo? Es mi pijama favorito, así que espero que no te moleste que te la robe. Dije colocandome la prenda mientras lo observaba ponerse cómodo en la cama mientras yo comenzaba a moverme por la habitación para buscar el secador. Si hay algo que no soportaba era acostarme a dormir con el pelo completamente húmedo por lo que necesitaba secarmelo antes de meterme en la cama con mi chico. Estaba deseando que esto no fuera un sueño, que realmente todo a nuestro alrededor se hubiera aclarado y pudieramos pasar todo este tiempo juntos. Estuve unos minutos con el secador, pasandolo por mi pelo hasta que estuvo del todo seco y apagué el aparato, sonriendo al escuchar las palabras de mi chico para que entrara en la cama con él. Guardé el secador en su sitio antes de acercarme a la cama y meterme debajo de las sábanas para después acercarme a su cuerpo, rodeando su cuerpo con mis brazos y apoyando mi cabeza en su pecho con una sonrisa. Me encanta que estés aquí, que te hayas quedado a dormir conmigo. Dije en un susurro antes de mirarlo y acercarme a besarlo suavemente para después cerrar los ojos y comenzar a disfrutar del sonido del latido de su corazón.



...



Me quedé mirando a Liam con lágrimas en los ojos mientras las chicas terminaban de meter las cosas en la camioneta. Negué con la cabeza y lo abracé con fuerza, escondiendo mi rostro en su pecho mientras lloraba y sentía como el nudo en mi pecho se iba haciendo cada vez más grande. No quiero que esto termine, prometeme que esto no está terminando. Sollocé contra su pecho mientras me aferraba con fuerza a su camiseta. Los meses de verano ya habían pasado, mucho más rápidos que en cualquier otro año porque había estado envuelta en pasar los días y gran parte de las noches con Liam, en una burbuja de felicidad y de besos hasta que la realidad y el tiempo había llegado hasta nosotros y nos había golpeado con dureza. Me separé mirándolo mientras las lágrimas nublaban mi vista y resbalaban por mis mejillas sintiendo mi respiración agitada. Te prometo que te voy a llamar absolutamente todos los días y que en todos mis huecos libres te voy a mandar un mensaje para que sepas que te extraño, que te echo de menos. Y te prometo que voy a utilizar todos mis fines de semana en ir a verte a donde sea, como si es al mismo fin del mundo. Pero no quiero dejarte ir Liam, no puedo. Dije acercandome a él y acariciando su mejilla mientras negaba con mi cabeza. Intenté calmarme mientras escuchaba sus palabras y mordía mi labio inferior, solo nos vimos interrumpidos cuando las chicas me avisaron de que ya teníamos que irnos y me abracé con más fuerza a él. Te amo Liam, te amo con todo mi corazón y siempre lo voy a hacer. Murmuré contra sus labios, disfrutando de un beso salado debido a mis lágrimas mientras veía como él intentaba aguantar las suyas. Llevé mis manos hasta una de las pulseras que siempre llevaba conmigo y me la quité para dársela a él. Para que te acuerdes todos los días de mí y sepas que te estaré esperando el tiempo que haga falta. Susurré mirándolo y tomando su mano mientras me acompañaba a la camioneta. Volví a besarlo con todas mis ganas antes de que nos tuvieramos que separar. Una vez en el coche, no dejé de mirarlo y de lanzarle besos hasta que su figura desapareció de mi vista y me abracé a Kim llorando.

Me pasé el fin de semana entero hablando con Liam, tanto por mensaje como por llamadas mientras yo me encargaba de preparar las cosas necesarios para ir a clases y él se encargaba de preparar todo para su nuevo trabajo. Por lo que cuando el lunes por la mañana me desperté sobresaltada por el despertador empecé a correr por toda mi habitación para empezar a prepararme. Normalmente, el primer día después de las vacaciones siempre era el más duro porque pasabas de la completa diversión a volver a comenzar una rutina de estudios. Una maldición se escapó de mis labios cuando estaba desayunando y me di cuenta de la hora que era así que salí de mi casa para comenzar a correr hasta la facultad esperando no llegar demasiado tarde a la primera clase. Habían pasado 5 minutos del comienzo de la primera clase cuando llegué al edificio y fui hasta mi clase después de preguntar. Llamé a la puerta y abrí después de un pase mirando al suelo para poder cerrar la puerta. Lo siento mucho, no encontraba la clase. Me expliqué y sentí como todo el aire se escapaba de mis pulmones cuando levanté la vista y me encontré a Liam en el lugar que normalmente ocupaba uno de los profesores. ¿Qué hacía allí? Me quedé congelada en el lugar hasta que escuché el murmullo de mis compañeros y caminé hasta el único asiento libre que quedaba que era en primer lugar pero no podía apartar mi vista de Liam.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Sáb 5 Ago - 17:09


Nick Jonas
Sonreí lentamente mientras sentía como una de las manos de la rubia se encargaba de deshacer el puchero con el que la había mirado antes de que empezara a enumerar con sus dedos todas las preguntas que le había hecho y poco a poco comencé a escuchar su respuesta. Me gustó bastante saber que le gustaba como iba vestido, que le parecía atractivo pero mucho más me gusto el hecho de saber que mi opinión era mucho más especial e importante que la de cualquier otra persona con respecto a su trabajo y a lo que había hecho con cada detalle de la fiesta. Eso sin duda había hecho que mi ego y mi orgullo masculino subiera hasta las nubes porque eso quería decir, o al menos así lo entendía, que le importaba mi opinión sobre el trabajo que había hecho durante todo este tiempo. Quizás me tengo que encargar de guardar mi número en tu agenda, para que no te olvides de mí. He estado muy triste esta semana sin ver ese pelazo rubio o que me rechazaras para ir a comer o cenar. Incluso eso lo he echado de menos. Susurré mirandola antes de cerrar los ojos cuando sentí su caricia en mi mejilla hasta que puso un poco de distancia y me explicó que tenía que seguir trabajando y asentí lentamente antes de dejarla ir, mirando con una amplia sonrisa como se abría paso entre la multitud y recorrí su cuerpo con mis ojos. Era mágico ver como las personas se iban apartando a cada paso que la rubia daba, como si una diosa hubiera bajado hasta la tierra y los estuviera bendiciendo a todos cada vez que pasaba a su lado. Aunque tenía que admitir que para mí sí era una auténtica diosa y nunca llegaría a cansarme de verla y de disfrutar de la naturalidad de cada uno de sus movimientos. Podría pasarme horas disfrutando de esa visión. Volví a la realidad en cuanto su figura desapareció de mi vista y fui a buscar al resto de compañeros y una copa para comenzar con la celebración.

Pasé gran parte de la noche con Jackson y Mike, conversando sobre diferentes temas que iban surgiendo entre nosotros y disfrutando de las bebidas que iban apareciendo en nuestras manos aunque tampoco iba a beber demasiado porque después me tenía que encargar de conducir hasta mi apartamento. Además que lo que menos me apetecía era emborracharme delante de Adaimé cuando en realidad quería hacer todo lo posible para poder estar cerca de ella y recuperar parte del tiempo que no pude estar con ella a lo largo de esta semana. Hablaba con los chicos mientras mi mente recorría la sala varias veces buscando a la rubia que ocupaba todos mis pensamientos mientras que otra parte de mí agradecía que la prensa ya hubiera hecho las fotos suficientes para los diferentes reportajes antes de que la seguridad se encargara de hacerlos salir del local. En un momento pude visualizar a Adaimé apartada de la multitud mientras estaba apoyada en una de las grandes cristaleras del local y me disculpé con los compañeros antes de dejar mi copa a un lado y acercarme hasta donde ella se encontraba. No dije nada ni dejé que ella lo hiciera antes de tomar su mano y comenzar a caminar hasta algún sitio alejado, fuera del salón. Ignoré las palabras de la rubia mientras continuaba decidido mi camino sin soltar su mano. Estaba todo demasiado tranquilo y dudaba que pudiera surgir algo que hiciera que la necesitaran así que esperaba poder disfrutar de unos largos minutos a su lado. Tenía que admitir que me encantaba ese lado suyo tan preocupado por el trabajo y tan responsable con cada una de las cosas que hacía y era una de las cosas que había llamado mi atención. Primero, obviamente, había sido su físico pero a lo largo del tiempo y de conocerla un poco, me había encantado cada detalle de ella.

Me senté en uno de los sillones del vestíbulo y la miré con una sonrisa escuchando su pregunta mientras se sentaba a mi lado. Es que a ellos los tengo muy vistos, siempre están conmigo. En cambio, contigo, no pasó todo el tiempo que me gustaría y quiero disfrutar cada oportunidad que tenga. Quiero estar un rato contigo, si usted me lo permite señorita. Miré con una sonrisa antes de colocar una mano en su mejilla y comenzar a acariciarla lentamente mientras me acercaba un poco más a ella. No puedo creer lo hermosa que estás. No puedo dejar de mirarte. Susurré mirándola antes de acortar la distancia entre nosotros y unir mis labios a los suyos. Comencé con un beso lento antes de dar un paso más e introducir mi lengua en el interior de su boca, buscando la suya para acariciarla lentamente. Cuando el aire faltó en nuestros pulmones, me separé con una sonrisa mientras permanecía acariciando su mejilla. Echaba de menos el sabor de tus labios. Dije con una sonrisa divertida sin dejar de acariciarla hasta que vi aparecer a Mike avisandome de que el entrenador quería que diera un discurso por ser el capitán y asentí para verlo irse. Me levanté tomando la mano de Ada y la miré con una sonrisa. Espero que en algún momento tengas un hueco libre, no quiero que termine la noche y no haya podido bailar contigo. Aunque sea solo una canción.

Subí al pequeño escenario que estaba allí montado y cogí el micrófono que me dio el entrenador mientras negaba con la cabeza. El próximo partido lo voy a perder como venganza por hacerme pasar por este momento. Con lo poco que me gusta ser el protagonista fuera del campo. Dije provocando la risa de mis compañeros antes de comenzar a caminar por la plataforma mirándolo. Bueno chicos, ante todo quiero dejar claro lo orgulloso que estoy de formar parte de este equipo y del equipo y gran familia que hemos llegado a ser. Creo que esa es una de las claves más importantes para todos los éxitos que estamos cosechando y como nos dejamos la piel cada fin de semana en el campo para demostrar que somos los mejores, que valemos cada dólar que nos pagan y que esto es más que fútbol para nosotros. Que es nuestra pasión. Dije mirando a los chicos con una sonrisa antes de buscar con la mirada a Adaimé y dedicarle una amplia sonrisa. Pero ante todo, si estamos aquí, en esta maravillosa fiesta es todo gracias a la señorita Adaimé Reynolds. Sé perfectamente que ha trabajado duro en cada uno de los detalles de los que estamos disfrutando esta noche y creo que, lo mínimo, que se merece es un fuerte y sincero aplauso de nuestra parte. Dije antes de dejar el micrófono a un lado antes de empezar a aplaudir a la rubia y sonreí viendo como los demás también lo hacía mientras me dedicaba a mirarla con una amplia sonrisa.


...


Poco a poco la fiesta fue pasando y disminuyendo el número de personas presentes hasta que apenas quedabamos unos cuantos y me encargué de buscar a Adaimé. Era imposible que la siguieran necesitando para algo ahora que la fiesta ya estaba tocando su fina. Me apoyé en la pared y sonreí cuando la vi salir de una puerta que supuse que era el baño de chicas. La tomé de la mano y la acerqué a mí, rodeando su cintura con uno de mis brazos mientras que con la mano libre coloque´un mechón de pelo detrás de la oreja y acaricié su mejilla lentamente. Vente conmigo, no quiero que acabe la noche todavía y no haya podido estar contigo. Dejame acompañarte a donde tu quieras. Pedí porque quería pasar un poco más de tiempo con ella. Sabía que no le podía pedir que viniera a mi apartamento porque querría a su casa donde estaría esperandola su hijo y lo entendía, ni se me ocurría obligarla a que se olvidara de él para estar conmigo. Mordí suavemente su labio inferio mientras la acercaba un poco más a mi cuerpo esperando que eso ayudara a poder convencerla. Podíamos ir a algún bar o simplemente dar un paseo por algún parque cercano.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Sáb 5 Ago - 23:56


ADAIMÉ REYNODLS;
Mmm… él, literalmente, me tenía a la deriva con sus besos― aun te debo un baile― susurré, separándome un poco de sus labios, pero sin abrir mis ojos, le di un pequeño pico y me separé completamente de él, aunque tomé su mano para dirigirnos a la pista de baile. Ya no quedaban muchas personas, y podía apostar que la única razón por la que no se habían ido por completo, era a que seguía habiendo comida y alcohol, pero de momento, no me necesitarían mucho y si lo hacían, solo necesitaban contactarme por el intercomunicador.

Una vez en la pista, Nick me atrajo hacia él, deslizando su brazo alrededor de mi espalda, acercándome más. Que tiempos. Era una canción lenta. Las luces estaban atenuadas, y las parejas se presionaban íntimamente una contra la otra. Me encogí un tanto intimidada, ya que estaba segura que éramos el centro de atención, pero cuando di un rápido vistazo alrededor, nadie parecía estar mirándonos. Tal vez no era raro que Nick pescara mujeres al azar y bailara con ellas. Era una suerte que los medios de comunicación ya hubiesen sido desalojados una vez que llegó la hora acordada para las exclusivas, quizá, solo quizá pudiese relajarme por completo, pero tenía esa sensación de que en cualquier momento alguien de la gerencia me arrastraría fuera de la pista de baile y me amonestaría, porque técnicamente, yo seguía siendo una empleada y estaba bailando con un invitado, uno que me distraía con bastante facilidad, justo como ahora.

Me acercó más a su cuerpo y se balanceó conmigo alrededor de la pista de baile. Tenía un ritmo decente para alguien tan grande. Si era sincera, esperaba que un jugador de fútbol fuera más torpe, pero él se movía alrededor como si supiera lo que estaba haciendo― si no la hacías como jugador de fútbol americano, hubieses podido ser un gran bailarín― su risa resonó contra su pecho, llevando las vibraciones por todo mi cuerpo. Cuanto más tiempo pasaba con él, más me gustaba. Maldita sea, ¿por qué no era un arrogante hijo de puta, atiborrado de ego y que hablaba de nada más que de su carrera y estadísticas? Sería mucho más fácil alejarme de él si fuera alguien absorbido en sí mismo. Pero no solo era hermoso, desde el principio se había mostrado como alguien divertido y que estaba interesado en mí y en mi carrera y me gustaba pasar tiempo con él.

¿Y cuánto tiempo trascurrió desde la última vez en que había bailado con un chico? No podía siquiera recordarlo. Eso significaba que había sucedido hace ya mucho tiempo. Se sentía bien tener una mano caliente en la espalda y otra para abrazar mi otra mano en la suya, sentir la presión de sus fuertes muslos contra los propios mientras, como un experto, guiaba mis pasos y nos movíamos alrededor de la pista de baile. Hasta que me vi inclinada, en un movimiento de baile sutil pero elegante, justo cuando la pista llegó a su fin, mis labios se abrieron por la sorpresa y no pude evitar que un jadeo saliera de ella. Solté una risita al incorporarme― ¿no quieres cambiarte de profesión antes de que sea demasiado tarde? ― le di unos golpecitos con mi palma en el pecho y me alejé― una hora más y prometo que soy libre― no quería dejarlo nuevamente solo, pero esperaba que entendiera que trabajo era trabajo. Así que, con el pesar del mundo, volví a despedirme y dando vueltas de aquí para allá. Por suerte, la fiesta se había suavizado para entonces. Mucha gente se había ido, y se mantenían sólo unos pocos fanáticos. Sin embargo, la asistente personal del señor Kraft me había detenido y me había dicho que el señor Kraft estaba muy contento con la fiesta, y que era probable que usara a mi compañía otra vez. Tuve que resistir el grito de alegría reprimiéndolo en la parte posterior de mi garganta, y le agradecí con calma, confesándole lo feliz que sería de ofrecer nuevamente mis servicios para eventos futuros. Sería un plus que me recomendara, necesitaba que el negocio creciera.

Mi última tarea, cuando ya todo el mundo estuvo fuera, fue asegurarme de que la banda recogiera absolutamente todos sus instrumentos, y les di las gracias por su colaboración, así como al personal del bar y a los servicios del restaurante, por hacer un gran trabajo.

Una vez que todos se fueron, miré a mi alrededor el salón vacío, incapaz de resistir una sonrisa. Lo había logrado. Organizar esta fiesta había sido un completo reto y lo había superado.

Con la mirada, busqué a cierto chico castaño y una sonrisa apareció en mis labios al ubicarlo. Sin dudarlo, caminé hasta donde él estaba― no tenías por qué esperarme― pero le agradecía el detalle, y en parte, se lo agradecía completamente. Tiré de él y acerqué mi cuerpo al suyo, ésta vez, yo fui quien tomó, por primera vez, la iniciativa de juntar nuestros labios, dejando que estos se movieran en un perfecto compás, después de todo, los únicos que quedábamos en aquel salón éramos él y yo, el personal de limpieza ya sería enviado exclusivamente por el Hotel, así que, mi trabajo había concluido una vez que salió la última persona del personal a mi cargo―. Estoy literalmente muerta― susurré, una vez que nos separamos, o al menos, nuestros labios, ya que yo seguía apoyada contra su cuerpo y él rodeándome con sus brazos la cintura― ya es bastante tarde, es un alivio que Sam se hubiese quedado en casa de su mejor amigo, sino, me habría vuelto loca de la preocupación, ya que, a pesar de que tenga 14 años, uno nunca sabe lo que un adolescente solo en casa puede hacer― solté una pequeña risita y me separé de su cuerpo― sé que querías pasar más tiempo conmigo, pero en estos momentos no puedo pensar con claridad en un lugar, estoy verdaderamente molida de los pies y no estoy segura de poder caminar.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Dom 6 Ago - 20:57


LIAM PAYNE;
En el trascurso de dos semanas, vi a Ari cada día, prácticamente nos la pasábamos juntos ya que queríamos aprovechar el poco tiempo que nos quedaba antes de que ambos partiéramos, ya que, no teníamos ni la más mínima idea de cuándo nos volveríamos a ver, ella iba a sus clases y yo a impartir las mías, y estar viajando era algo pesado para hacer entre semana, pero ya nos las arreglaríamos. Procuré que cada cita a la que la llevaba fuese diferente, para que no cayéramos en la rutina. Había algunas cosas tradicionales como ver películas, cenas o picnic en el parque, incluso habíamos vuelto a la playa y salido de fiesta en conjunto con sus amigas y mis amigos. También hubo citas no tradicionales. Le había llevado a un partido de fútbol, a las jaulas de béisbol, aunque, si era sincero, ello solo había sido una excusa para envolver mis brazos alrededor de ella mientras le enseñaba a batear correctamente. Pero la última noche sí me había esmerado, después de todo, sería la última. Fuimos a un descampado, en donde dejé las luces del auto encendidas y la radio puesta en alguna canción de música cursi, mientras bailábamos bajo las estrellas.

Al finalizar la noche, ambos nos fuimos a su casa y me quedé a dormir ahí, donde ya estaba todo recogido, de hecho, no quedaba nada del alboroto que las chicas tenían por toda la casa.

A la mañana siguiente, Ari se notaba bastante triste y todos sus movimientos fueron bastante mecánicos, pero la cosa se puso peor cuando llegó la hora de que partieran―. He no, sabes que no será así, pasaremos por esto ¿de acuerdo? ― la atraje con mayor fuerza contra mi pecho y es que ya había comenzado a sollozar, me rompía el corazón verla así, pero desde que nos involucramos en esto, ambos estábamos consientes que tendríamos que ella tendría que partir, después de todo, solo estaba aquí por vacaciones y yo me iría a la gran ciudad para impartir como profesor. Cuando Ari se separó de mi cuerpo, tenía sus ojos rojos y el rostro húmedo, por lo que intenté retirarle aquellas lágrimas que estropeaban su hermoso rostro― estaremos en contacto, y encontraremos la forma de poder vernos el mayor tiempo que sea posible, pero ya deja de llorar, cariño― en cuanto terminé de pronunciar aquellas palabras, sus amigas, quienes habían estado guardando el equipaje, se acercaron para decirle que ya era la hora de partir, por lo que Ari y yo nos besamos por última vez, y al separarnos, sentí como se desprendía de mi cuerpo un pedazo de mi corazón.

Cuando el auto arrancó, me quedé ahí parado observándolo y con la pulsera en mano.



El resto del fin de semana se basó en Ari y yo mandándonos mensajes y de mi parte, trabajando por las noches de mi último fin de semana. Aunque el día pesado fue el domingo, que me levanté todo desvelado, para emprender mi propio viaje también a mi nuevo departamento, en donde, tomando en cuenta lo cansado que estaba, preferí bajar las cosas, pero aplazar el acomodo de todas las cosas, así que me limité a bañarme y a acostarme en un colchón si sábanas y sin nada, pero eso no impidió que me quedara completamente dormido hasta la mañana siguiente, o como yo le llamaba “el gran día”.

El sonido de mi alarma fue el encargado de despertarme y, a pesar de que ya me había dado una ducha la noche anterior, volví a meterme al baño. Me preparé con la ropa que ya había dejado lista desde la noche anterior, y como recién había llegado ayer, obviamente no tenía nada para comer, así que, tomé mi maletín y las llaves de mi auto, salí del departamento y me compré algo en el camino. Iba bastante temprano, pero estaba emocionado y aún tenía que pasar por la dirección para que me proporcionaran mis horarios.

― Lo acompaño a su salón de clases, señor Payne― le sonreí amablemente a la profesora Holsk y asentí― se lo agradecería― le abrí la puerta de la sala de profesores y le dejé salir primero. Admitía que la profesora era bastante atractiva, con ese cabello rubio y ojos azules que desde el momento en que había aparecido en la sala de maestros, acompañado por el director, no dejó de sonreírme en ningún momento. A medida que íbamos caminando por el pasillo, de a poco, este se iba llenando de adolescentes entre 14 y 18 años aproximadamente, la profesora me iba explicando poco a poco como eran las cosas en el colegio, hasta que simplemente llegamos al que sería mi salón― bueno… es aquí― nos detuvimos en un costado, ya que los alumnos habían comenzado a entrar, no sin antes saludar a la señorita Holsk, los chicos más que las chicas, comportamiento que me hizo sonreír con diversión― muchas gracias por traerme, señorita Holsk― soltó una risita e hizo un elegante gesto con la mano― llámame Elsa, después de todo, seremos compañeros de trabajo― asentí― bien, entonces… creo que puedes llamarme Liam― estrechamos las manos y cuando tocaron la campana que indicaba el inicio de clases se retiró, no sin antes mencionarme que si necesitaba algo, se encontraba a tan solo dos salones del mío o, en caso de no encontrarla ahí, estaría en la sala de maestros.

Entré al aula y me encontré con los alumnos mal sentados y hablando de aquí para allá, por una parte, los entendía, después de todo, tenían mucho de qué hablar― bien clase, calmados y vamos a poner el espectáculo en marcha y así la clase se les pasará bastante rápida― su atención se posó en mí y tal cual, los alumnos se colocaron bien en sus lugares y guardaron silencio, o más o menos, porque mientras me giraba para escribir en el pizarrón mi nombre, podía escuchar el par de cuchicheos de los alumnos. “Liam James Payne”, volví a dejar el plumón sobre la repisa y me giré hacia los alumnos― bueno… como pueden ver, mi nombre es Liam James Payne, o como ustedes pueden llamarme, profesor Payne o señor Payne, cualquiera de esos dos y como podrán ver― comencé a caminar, pero detuve mis pasos cuando la puerta del aula se abrió, dejando a la vista una cabellera castaña. Cuando se dejó ver por completo, la sonrisa en mi rostro desapareció por completo y mis ojos se abrieron en shock, mientras que todo mi cuerpo se tensaba.

¿Qué mierda hacía ella aquí?

De repente, mi rostro se contrajo y mis cejas se entrecerraron, mientras que mis dientes emitieron un chasquido casi audible. No pude evitar que mi mirada se volviese dura, pero al instante me recompuse y volví mi atención a los demás estudiantes, moviéndome hacia mi escritorio― apresúrese por favor― le pedí, procurando que mi voz sonase firme pero no tan demandante. Un carraspeó atravesó mi garganta y observé de reojo como Ariadna se colocaba en el único lugar libre, justo frente de mí―. Bien, como les estaba diciendo antes de la interrupción… voy a estar tomando el relevo de la Sra. Petterson este año― hice un pequeño ademán y me recargué sobre el escritorio antes de continuar hablando― obviamente conmigo siendo nuevo aquí, y este siendo su primer día de vuelta, no queremos realmente hacer ningún trabajo hoy, ¿cierto? ― les dediqué una sonrisa y observé como todos asentían con entusiasmo, de hecho, los chicos palmearon las manos entre sí y las chicas se limitaron a uno que otro cuchicheo.

― Así que, ¿qué tal si jugamos un poco a conocernos? Cada uno de ustedes me hará una pregunta y yo les haré una pregunta a ustedes― sugerí, agitando un poco la cabeza para quitarme el cabello que caía sobre mis ojos― entonces, ¿quién quiere ser el primero, o deberíamos simplemente comenzar por atrás e ir hacia adelante? ― nuevamente recibí asentimientos por parte de todos, o al menos, casi todos… pero procuré pasar de alto a cierta persona, estaba claro que había muchas cosas que ella debía de aclararme, por ejemplo… ¿qué hacía aquí o por lo menos qué hacía en el bar la noche que nos conocimos en donde solo dejan pasar a personas mayores de edad? Pero no quería entrar en ese tema, ya suficiente tenía con ser consciente de que me había metido con una menor de edad, o esperen… debía añadir que ahora era su profesor también, vaya ironía.

Alejé aquellos pensamientos y señalé a una chica que estaba sentada en la última fila, quien inmediatamente se sonrojó y sonrió― dime tu nombre y después haces tú pregunta― le indiqué― Soy Jessica Edmunds, um… ¿dónde estaba enseñando antes? ― preguntó ella, mordiéndose el labio y jugueteando con un mechón de cabello entre sus dedos, sonreí y me encogí de hombros― no lo estaba haciendo, de hecho, este es mi primer trabajo de enseñanza. Me gradué en la universidad este año y tuve la suficiente suerte como para que se me ofreciera este puesto de inmediato, ¿Cuál es su película favorita, señorita Edmunds? ― escuché su respuesta y me limité a responderle con que era una buena película. Pasé poco a poco con cada uno de los estudiantes y técnicamente rebelé que tenía veintidós años, que vivía solo, que mi libro favorito era el deporte ilustrado, ganándome una risa de la clase. También que no tenía película favorita, porque me encantaba la saga de Harry Potter. Que el deporte era mi pasatiempo favorito y la lista seguía, hechos triviales en su mayoría, tanto sobre mí como de mi familia, pero que la clase parecía estar pendiente de cada palabra.

Hasta que llegué a una chica antes de Ariadna― Soy Amy Clarke, y me pregunto si tiene novia― su voz sonó dos tonos más baja de lo que probablemente era en realidad. Mis ojos se entornaron y todo mi cuerpo se tensó― no, no la tengo. ¿Cuál es su color favorito? ― las palabras salieron simplemente de mi boca, retumbando en mi mente, sin siquiera permitirme escuchar su respuesta. Por último, pasé a Ariadna― Nombre…
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 7 Ago - 5:17


Ari Beckett
Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo cuando utilizó aquel tono duro y frío conmigo para pedirme que me diera prisa en ocupar sitio. En cuanto estuve ocupando el lugar, mantuve mi miara fija en la mesa, sin ser capaz de mirarlo a la cara porque ya había tenido suficiente con la mirada dura que había cruzado por sus ojos en cuanto me reconoció. Jamás me había mirado de esa manera y no me gustaba la sensación tan desagradable que se había instalado en mi interior. Lo que menos me esperaba era que la próxima vez que nos vieramos después de nuestra despedida fuera de esta forma. Jugué con mis dedos por debajo de la mesa mientras escuchaba su voz, determinante y firme, presentarse con el resto de compañeros antes de decidir que hoy no empezaríamos con la materia y que podríamos hacer algo para conocernos todos un poco mejor, por lo que se mantuvo en su escritorio antes de empezar por la parte trasera del salón y que todos fueran haciendo preguntas y respondiendo a las que él hacía. A cada pregunta que le hacían, yo sabía la respuesta de las largas conversaciones que había mantenido con el castaño durante las vacaciones, durante las noches que pasabamos simplemente abrazados en la cama, hablando para abrirnos el uno con el otro. Poco a poco las personas se fueron acabando y sabía que yo sería la última por lo que mantuve todo el tiempo la cabeza agachada hasta que escuché la pregunta de si tenía novia y él no tardó en responder que no. Levanté rápidamente mi vista hacia él, sintiendo como mis ojos comenzaban a picar por las ganas de llorar. ¿Cómo que no tenía novia?¿Tan poco era lo nuestro? Respiré hondo cuando llegó mi turno porque no quería ponerme a llorar en ese momento. Ariadna...Beckett. ¿Color favorito? Pregunté en un susurro sin ser capaz de mirarlo a la cara y simplemente me encogí de hombros como respuesta a su pregunta, la cual ni siquiera fui capaz de escuchar.

El poco tiempo que quedaba de la clase pasó y el timbre sonó avisando de que teníamos que ir a la siguiente materia. Esperé un poco antes de empezar a recoger mis cosas mientras veía a los demás saliendo del salón hasta que me quedé sola con él y me levanté acercándome al escritorio. ¿Podemos hablar? Pregunté en un susurro colocandome a su lado esperando una respuesta. Liam, por favor. Le rogué mordiendo mi labio nerviosa hasta que sentí como se formaba un nudo en mi estomago y mi corazón se partía en mil pedazos cuando me dijo que debía llamarlo señor Payne y que debía irme a mi siguiente clase. Es...está bien, señor Payne Dije con dificultad antes de darme la vuelta y salir de su salón. Fui primero al baño porque necesitaba calmarme un poco antes de ir a la siguiente clase. No me gustaba ese lado de Liam, no me gustaba que nos hubieramos encontrado así, no me gustaba que fuera mi profesor, no me gustaba el tono duro que había utilizado conmigo, no me gustaba nada de esto. Estaba deseando poder abrazarlo durante horas y ahora ni siquiera podía hablar con él como dos iguales. ¿Cómo esperaba que lo llamara señor Payne cuando había pasado tanto tiempo llamandolo por su nombre o por apodos cariñosos? Era imposible para mí. Y el hecho de que hubiera dicho que no tenía novia, ¿así terminaba todo? Ni siquiera lo hablabamos, si no que daba nuestra relación por terminada por verme aparecer en su clase, por convertirme en su alumna.

La mitad de la mañana llegó y fui a la cafetería, sentándome en la mesa que normalmente ocupaba con las chicas y empecé a comer el pequeño sandwich que me había traído mientras el resto hablaban del maravilloso primer día que estaban teniendo y de algunos chicos de sus salones. ¿Y tú que tal Ari? Parece como si se te hubiera muerto alguien. Dijo Saraha riendo e intentandome molestarme y bebí un poco de agua antes de mirarlas, dejando escapar un suspiro pensando en como darles la noticia. Liam...Liam es mi profesor. Está sustituyendo a la señor Petterson este año. Confesé agachando la cabeza y volviendo a beber de mi botella de agua mientras las chicas comenzaban a murmurar sorprendidas por lo que había dicho hasta que Kim me miró con una sonrisa. Eso quiere decir que estás saliendo con uno de los profesores más calientes de todos. Chica, eres una afortunada, no entiendo por qué esa cara. Deberías estar celebrando que lo vas a ver todos los días. Comentó la morena mientras el resto de chicas asentían seguras de las palabras de nuestra amiga mientras me encargaba de negar con la cabeza y de explicarles lo que había pasado en el salón y todo lo que había dicho, incluso el hecho de que no quería hablar conmigo. Las chicas intentaron animarme de alguna manera pero les rogué que cambiaran de tema y que siguieran con su día a día porque no me apetecía hablar de esto. Continué comiendo hasta que terminó el receso y me despedí de ellas para seguir con mi horario e ir hasta la siguiente clase. Aunque para ser sincera, lo único que me apetecía en este momento era que la tierra me tragara y poder desparecer unos días.


...


Podía asegurar de que estaba siendo la semana más horrible del mundo y que me alegraba en cierta manera de que fuera viernes porque podría permanecer encerrada en mi cuarto durante todo el fin de semana. El lunes, en cuanto llegué a casa, lo primero que hice fue irme corriendo a la habitación y dejarme caer en la cama donde estuve llorando hasta que me quedé dormida. El resto de la semana me había concentrado en convertirme en alguien completamente invisible para todos a mi alrededor, sobretodo para Liam. A lo largo de la semana le había mandado varios mensajes y lo había llamado tantas veces que había perdido la cuenta, pero no había respondido a nada de eso, lo que terminaba de confirmar lo mucho que me odiaba en este momento. Cada vez que tenía clase con él, me sentaba en el fondo del salón y me concentraba en tomar nota de su clase en mi cuaderno, sin levantar la vista del papel excepto cuando tenía que salir a la pizarra para resolver alguno de los ejercicios pero ni siquiera levantaba la vista del suelo cuando tenía que hacer todo el camino hasta mi sitio de nuevo. Para colmo, las chicas de mi salón no se molestaban en ocultar lo mucho que les gustaba el castaño, lo encantadas que estaban de tener un profesor como él y eran demasiado descaradas coqueteandole. Por lo demás, las horas libres durante la jornada de clases, las pasaba en las gradas del campo de fútbol americano o en alguno de los jardines traseros del edificio. Había hablado con las chicas y les había pedido que me dejaran un poco a solas, que la siguiente semana ya volvería a estar con ellas pero tenía que acostumbrarme un poco a todo. Durante esos espacios libres, me dedicaba a estudiar o repasar lo que se había dado en ese día para mantener mi mente completamente ocupada.

Terminó la clase de Liam de ese día y recogí mis cosas como siempre antes de meterlo todo en mi mochila y salir la última del salón para dirigirme hasta el jardín exterior mientras los demás iban a la cafetería. Me senté en el césped y saqué un jugo y un sandwich de mi mochila para comenzar a comer mientras empezaba a dibujar en una de mis libretas. Regalame un minuto más, que dure hasta la eternidad... Comencé a tararear en susurros mientras continuaba dibujando y comiendo. Había comenzado a asumir que lo mejor era dejar ir a Liam y aceptar que él no quería saber nada de mí y en el fondo lo entendía. Le había ocultado que era menor de edad a pesar de que unos meses cumpliría la mayoría de edad. Pero tenía miedo, tenía miedo de que me dejar y de que no me dejara estar a su lado cuando estaba tan enamorada de él, pero ahora por mi error estaba pagando las consecuencias. El castaño no quería saber absolutamente nada de mí más allá del hecho de que era su alumna, una más de todas las que tenía. Por otro lado, me alegraba por él. Se notaba que ser profesor era lo que amaba, que estaba encantado con este trabajo, que todos los alumnos lo habían aceptado con los brazos abiertos y los profesores también, sobretodo la señorita Holsk. Había podido fijarme en que pasaban tiempo juntos en los descansos o alguna vez en la sala de maestros así que...me alegraba de que estuviera haciendo lo que le gustaba.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por Arijp96 el Lun 7 Ago - 6:53


Nick Jonas
Iba a maldecir cuando nuestros labios se separaron pero, en cambio, acabé sonriendo cuando la rubia que más me gustaba en este momento tomó mi mano y nos dirigimos a la pista de baile, para devolverme el baile que me debía. Llevaba esperando este momento desde que había empezado al fiesta y la había visto con aquel precioso vestido que resaltaba cada una de sus curvas. Casi podía decir que había aguantado toda la noche en la fiesta para poder conseguir mi oportunidad de bailar aunque fuera una pieza con Ada y ahora todo eso se estaba cumpliendo. En cuanto llegamos a la pista, me encargué de rodear su cintura con mi brazo, colocando mi mano en su espalda baja mientras que tomaba su otra mano con la mía y la miraba con una sonrisa. Comencé a moverme a un ritmo lento, como el que marcaba la canción mientras la miraba con una sonrisa y acariciaba su espalda lentamente con el pulgar. De repente era como si todo a nuestra alrededor hubiera desaparecido y le estaba pidiendo al mundo entero que el tiempo se parara y que nadie la necesitara en este momento porque no quería que se fuera a trabajar antes de que esta pieza terminara. Necesitaba aprovechar cada segundo de lo que duraba la canción para tener más acercamiento con ella. Una pequeña carcajada se escapó de mis labios cuando escuché su comentario sobre que podría dedicarme a ser bailarín si no hubiera sido jugador de fútbol americano. Quizás debería plantearmelo. Pero solo si tu fueras mi pareja de baile. Susurré en su oído antes de seguir moviéndonos por la pista de baile mientras una sonrisa permanecía en mi rostro. Estaba seguro de que llegaría un momento en el que me iba a doler la cara de tanto sonreír. Pero simplemente no lo podía evitar. Y lo peor es que nunca me había sentido de esta manera con ninguna otra chica, Ada tenía algo que no tenía ninguna chica que había conocido anteriormente, era mucho más especial y no quería estropearlo con algún comentario o meter la pata con algo que hiciera, así que quería ir a su ritmo, que ella marcara los límites en cada momento.

Cuando me di cuenta de que la canción estaba llegando a su final, le di una vuelta y la incliné un poco, sonriendo cuando un pequeño jadeo se escapó de sus labios como respuesta a mi movimiento, provocando una sonrisa más amplia en mi rostro. ¿Acaso no te gusta como hago mi trabajo en el campo? Puedo intentar conquistarte de las dos formas. En el campo y bailando todas las canciones que quieras. Respondí acariciando suavemente su brazo antes de que un suspiro se escapara de mis labios cuando me dijo que le quedaba una hora más de trabajo y asentí lentamente antes de verla marchar y yo tomar otra bebida para ponerme a un lado del local para esperar por ella. Tome asiento en una de las sillas y me quedé esperando, tomando mi copa y mirando algunas cosas en mi teléfono hasta que el tiempo comenzó a pasar. Apoyé mi cabeza en la pared, viendo como poco a poco todo se iba quedando completamente vacío hasta que me quedé solo en la sala jugando a algunos juegos del teléfono. Me levanté del lugar en cuanto vi aparecer a Ada y la miré con una sonrisa mientras rodeaba su cintura con mis brazos y la acerqué un poco para mí. Quería esperarte, además de que no ha sido demasiado tiempo. Dije con una sonrisa antes de que ella tomara la iniciativa y juntara mis labios con los suyos. Coloqué una de mis manos en su nuca para poder acercarla más a mí y profundizar el beso. Ahora que estabamos completamente solos no tenía que preocuparme de que alguien nos viera o que alguien nos interrumpiera, por lo que estaba disfrutando de cada segundo que estaba durando este beso hasta que ella se separó y confesó lo cansada que estaba debido a tantas horas de trabajo.

Sentí la emoción recorrer mi cuerpo cuando de sus labios salió la confesión de que Sam se había quedado a dormir en casa de un amigo, por lo que tenía el resto de la noche completamente libre. Mordí mi labio inferior para aguantar una risa cuando dijo que tenía los pies molidos y no podría caminar así que me agaché un poco para poder tomarla en brazos, riendo por el pequeño gritito que se escapó de sus labios mientras me dedicaba a caminar hacia al exterior, esperando para que llegara el valet con el coche mientras negaba ante la insistencia dela rubia para que la bajara. Has dicho que estás molida de los pies, no puedo permitir que eso pase. Al menos no hasta que te dé el mejor masaje de tu vida y no quieras que te suelte nunca más. Confesé besando su mejilla antes de ayudarla a subir al lado del copiloto. Le di una buena propina al valet antes de montar en el coche y comenzar a conducir. Espero que no te importe que vayamos a mi apartamento. Pero allí tengo todo lo necesario para tratarte como te mereces. Después, si quieres, yo mismo te llevaré a casa. Dije mirandola de reojo y colocando mi mano en su rodilla, regalandola algunas caricias, mientras recalcaba el hecho de que todo sería si ella quería o no. Lo bueno de la hora que era es que a penas quedaba nadie en la calle, por lo que podía manejar tranquilamente sin tener que sufrir el atasco por la gran cantidad de coches que había durante el día. Igualmente, aporvechaba los semáforos rojos para mirar a Adaimé y dedicarla una sonrisa después de llevarme su mano hasta mis labios y dejarle algunos besos en la palma de su mano y en los nudillos. Posiblemente era un aspecto positivo para mí que no tuviera que estar preocupada por llegar temprano a casa para estar con su hijo, tenía toda la noche libre.

Estacioné en el garaje privado de edificio antes de ayudarla a bajar antes de volver a tomarla en brazos durante el camino en el elevador hasta que por fin entramos en mi apartamento y la dejé en el suelo mirándola con una sonrisa. Bienvenida a mi cueva. Tienes que saber que eres la primera mujer que ha estado aquí, aparte de mi madre y la señora que a veces viene a limpiar. Dije con una sonrisa abrazandola por la espalda y dejando un pequeño beso en el hombro antes de volver a separarme para colocarme enfrente de ella caminando al salón. Ponte cómoda aquí, como si estuvieras en tu propia casa, mientras yo me encargo de ir a buscar lo necesario para ese masaje. Comenté guiñandole el ojo antes de caminar hacia la habitación y adentrarme en el baño, cogiendo una crema hidratante y la crema que yo solía utilizar cuando tenía los músculos demasiado adoloridos por los entrenamientos o algún partido. Dejé la chaqueta de mi traje en la habitación antes de volver al salón y sentarme junto a ella con una sonrisa. Dejame esas preciosas piernas que tiene señorita Reynolds. Dije burlón antes de tomar sus piernas y colocarlas sobre mi regazo mientras dejaba que ella se tumbara. Coloqué mejor mi camisa, subiendo las mangas hasta los codos y eché un poco de la segunda crema en mis manos y la froté un poco para que no estuviera demasiado fría antes de empezar a masajear uno de sus pies, riendo por su exclamación de satisfacción mientras apretaba suavemente en las zonas claves e intentaba que se relajara. ¿Sabes? Creo que puedes sentirte la mujer más orgullosa y poderosa del mundo. Has conseguido hacer un trabajo perfecto y controlar una fiesta de Los Patriots y te aseguro de que a veces nos comportamos como animales en este tipo de fiestas, pero hemos respetado cada detalle de tu trabajo y todos han tenido comentarios positivos de lo que has hecho. Sobretodo yo. Informé dedicándole una sonrisa.

La dejé reposando en el sillón cuando terminé y me levanté para llevar todo al baño y lavar mis manos que estaban llenas de crema. En cuanto terminé de colocar todo, volví junto a Ada y la mire con una sonrisa. ¿Qué tal?¿Te sientes mejor? Pregunté con una sonrisa acariciando su brazo lentamente. Te iba a proponer otro baile, pero no sé si tus pies me lo acepten, tampoco quiero aprovecharme de ti ahora que estás cansada. Confesé riendo y colocando un mechón de pelo detrás de oreja para que no molestara en su bello rostro. Poco a poco me fui acercando, tomandome el tiempo necesario para que ella me pudiera parar si no quería que estuviera tan cerca, hasta que pude unir mis labios con los suyos y coloqué una de mis manos en su mejilla. Comencé con movimientos suaves y delicados hasta que mi lengua delineó su labio inferior para que me diera acceso al interior de su boca, donde nuestras lenguas se encontraron.
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Re: And when I think about the way you touch my body

Mensaje por onedirection1 el Mar 8 Ago - 17:51


ADAIMÉ REYNODLS;
Sonreí observándole desaparecer por uno de los pasillos para dejar las cosas con las que me había hecho el mejor masaje del mundo, verdaderamente mis pies habían descansado bastante, aunque claro, probablemente las manos de Nick tenían mucho que ver. A pesar de ser un deportista que utilizaba continuamente las manos, éstas eran suaves, aunque claro, uno que otro callo a causa del balón, pero no eran, en absoluto, para nada toscas―. Muchísimo mejor― respondí con una sonrisa perezosa, observé su camisa remangada hasta sus codos y los primeros botones del pecho desabrochados, dejando ver un poco de sus vellos, no tan exagerados, pero si los suficientes para darle un aspecto varonil. Un puchero apareció en mis labios que desapareció en cuanto el castaño se acercó a mí. Mi corazón se paralizó, expectante a su siguiente movimiento.

Un calor líquido corrió por mis venas, abriéndose en mis brazos por el deseo y por las emociones que no había sentido en demasiado tiempo. Normalmente me cerraba a los hombres. Estaba demasiado ocupada. Tenía muchas otras prioridades. Pero justo ahora, no había otra prioridad, excepto la sensación de tenerlo cerca. Me incliné hacia él y moví mi cabeza hacia atrás, en el momento preciso para que sus labios se posaran sobre los míos. Una de sus manos se posó sobre mi mejilla y el fuego que se había avivado empezó a arder aún más brillante. Y podrían decirme loca, pero había sentido un chisporreo de magia entre ambos. Sería una tonta si me alejara de esto, aunque fuera solo por una noche. Y eso era todo lo que podía alguna vez tener… sólo una noche, de modo que ¿por qué no dejarme llevar cuando tenía la oportunidad? ¿Quién sabía cuándo algo tan bueno m sucedería de nuevo? Con la forma en que estaba estructurada mi vida, probablemente nunca. Y tendría ésta noche caliente para cuando mirara hacia atrás y recordarla para siempre.

Era como ser besada por primera vez.

Solo que no era una niña y Nick tampoco. Eran las manos de un hombre sobre mi cuerpo, y de una mujer deseosa corriendo por mí. Y lo que estábamos haciendo, no iba a quedarse en un beso. Lo sabía, quería que esta noche continuara.

Me separé ligeramente de él, sus labios estaban hinchados y eso que el beso había sido suave― tu corazón está acelerado― mencioné, colocando la palma de mi mano plana contra su pecho― pensé que era solo yo― mi confesión salió como en un susurro, sus ojos se habían oscurecido aún más y tenían un brillo casi especial. Llevé mi mano hasta sus labios, los cuales acaricié con la yema de mis dedos. Nick se limitó a observarme, quedándose un poco sorprendido cuando deslicé mis piernas por encima de su regazo. Solté una pequeña risita, enarcando mis cejas― no te preocupes, no haré nada que no quieras― me burlé y ambos soltamos una carcajada, que se extinguió en cuanto nuestros labios se volvieron a juntar. Sentí sus manos entremeterse en mi cabello, hasta que éste cayó como cascada dorada sobre mi espalda― decidido a destruir mi imagen de Cenicienta, ¿no es cierto? ― sonrió y sus ojos se enchinaron adorablemente, aunque ternura era lo último que pasaba por mi mente en estos momentos.

Los besos de Nick bajaron hasta mi cuello, provocando que quisiera hiperventilar, pero aquello sería la cosa más vergonzosa que podría hacer ahora, pero con el rostro del castaño sepultado en mi cuello, y siendo ésta una seria zona erógena. Si lamía allí, robaría un banco por él.

Aunque, cuando sucedió, todo mi cuerpo se estremeció. Consiente de mi reacción, volvió a repetirlo, provocando escalofríos recorriendo a lo largo de mi cuerpo, rugiendo un infierno de deseo en el interior. Mis pezones se levantaron, doliendo porque su boca hiciera lo mismo que estaba haciendo en el cuello. Sin poderlo evitar, imágenes de aquello relampaguearon por mi mente y definitivamente la idea me agradaba.

Casi me rio por mi audacia. Simplemente no me sentía como yo misma, en lo absoluto. Pero maldita sea, deseaba a Nick, y me negaba a pedir disculpas por ser una mujer en la flor de la vida sexual, que no recibía nada hacía mucho tiempo. Y estaba siendo sostenida y besada por uno de los mejores ejemplares de macho que la humanidad alguna vez vio… un hombre que, por alguna razón, realmente parecía desearme. No había forma en que se lo preguntara dos veces o dejara pasar esa oportunidad.

Me aferré a sus hombres mientras él me elevaba y caminaba hacia, lo que suponía, era su habitación, hasta que mi espalda quedó sobre el colchón. Me tomé la molestia de buscar su rostro, queriendo memorizar la forma completamente hermosa que él tenía. Sus ojos eran de un fascinante tono chocolate. No tenía dudas de por qué las mujeres caían todas sobre sí mismas para acercarse a él. Tenía rasgos duros y suaves y unos labios delgados en forma de corazón que no parecían pertenecer a un rostro masculino. Tenía la nariz un poco torcida, lo que hacía a su imposiblemente impecable frente ser sólo un poco menos perfecta, pero no por eso dejaba de gustarme, ya que, si fuese demasiado impecable, me haría sentir inadecuada.

― ¿Qué rayos has hecho conmigo Nick Jonas? ― pregunté, más que en reproche, con un verdadero significado― sea lo que sea, has logrado muchísimo más cosas que cualquier hombre en mucho tiempo― llevé mi mano hasta el inicio de sus botones y desprendí uno de ellos― así que, ahora puedes ser tú el que debe sentirse como el hombre más poderoso del mundo― mordí mi labio inferior antes de inclinarme y darle un beso en parte de su pecho desnudo.
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