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...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por byunosh el Sáb Mar 04, 2017 4:15 am


ALEXANDRA OH :

Con los ojos entrecerrados miré a Baekhyun. Él no estaba ayudando. 

Sólo digo que deberías intentar ponerte en su lugar —suspiró mi amigo, conteniendo una sonrisa traviesa. Dios, ¿por qué mis desgracias le causaban tanta risa? 
Lo hago, enano, lo hago —bufé sintiéndome tan mierda como una persona puede. ¡Y era cierto! Yo me puse en los zapatos de Seokjin una y mil veces, pero por más que intenté, no logré comprender su accionar. 
Bueno, eso es porque te pones en su lugar desde tu punto de vista no del de él —Baekhyun golpea mi cabeza sin previo aviso con su cuaderno de matemáticas, que ha estado mirando desde que lo encontré en el jardín —, veamos: Jin es un chico Serio, Sensible y Sencillo. Triple S, ¿te acuerdas? —asiento, y dejo escapar una risa leve al recordar. 

En un principio, cuando Jin y yo éramos únicamente compañeros de clase y yo no sabía su nombre, Baekhyun y yo le apodamos Triple S, por la razón ya explicada. En ese entonces a mi amigo no le cabía en la cabeza que a mí me gustara un Triple S —y a mí tampoco—, así que por un tiempo lo tomemos como broma y fue casi un mes de coqueteos sin sentido y a todas horas en los que lo único que conseguía era a un Triple S sonrojado. Luego Baek comenzó a hablarse con Jimin, quien ya era gran amigo de Seokjin y esos dos al pasar tanto tiempo juntos provocaron que nuestros pequeños grupos de amistades se convirtieran en un gran grupo. Y dejamos de llamarlo Triple S, obviamente.

 —Él no saldría con alguien si no estuviera seguro de sentir algo, y tiene el corazón más noble del universo: no quiere lastimar a nadie. Por último, no puedes sólo... ir y crearle un alboroto en su cabeza. ¡Hablamos de Seokjin! —Baekhyun reprochó, como me había reprochado desde hace ya media hora. 
Bien, ya entendí... pero aun así- 
¡Pero nada! —interrumpió colocando su delgado dedo incide sobre mis labios. Y yo me vi obligada a cerrar la boca por lo que resto de su momento de estudio.

Yo ya había captado la idea desde hace tiempo, ¿vale? Tampoco es que estuviera en la etapa de negación, pero lo que picaba en mi pecho era la palabra “estupidez”. Para Seokjin, nuestro beso había sido sólo eso: una mera y jodida estupidez. Para mí, había significado el reafirmamiento de mis sentimientos por el castaño. Cada que yo mostraba un mínimo atisbo de conmoción provocada por el ‘sentir’, me aseguraba por los medios a mi alcance de que tal sentir sería entendido y/o correspondido. Quizá me equivoqué pensando que Seokjin sigue enamorado de mí, pero estoy un 98% segura que no es así.

*

El local del tío de mi ex se encontraba atiborrado de gente, y me atrevo a decir que conocía a menos de la mitad de ellos. Baekhyun tiene la culpa. 
Te dije que este vestido haría que todos te desnudaran con la mirada —se carcajeó Ara. Y bien, ¡tenía razón! Un par de muchachos que estoy segura no eran mayores de edad se encontraban a un par de metros, observándome a mí y a las chicas, pero principalmente a mí. Yo no tenía la culpa de que el endemoniado vestido dorado se me viera tan bien. 
Mhm. ¿Has visto a Namjoon? No quiero que termine con todo el alcohol antes de que la fiesta termine —le pregunté a Sulli, quien se había encargado de la organización junto con Baekhyun. 
Sip, todos nuestros conocidos están casi hasta el final… allá por la pista —me indicó la de tez blanquecina. 
Vale, iré a verlos… los bastardos ni siquiera me han buscado. ¡Es mi fiesta! —dramaticé a modo de juego. Podía sonar fría pero me importaba poco quién había venido y quién no. 

Pero fue mala idea tardar tanto en averiguar sobre su paradero, ya que cuando llegué a ellos la mitad se encontraba más que tomado. Incluido Seokjin. 

Que sorpresa —murmuré con sarcasmo mientras sentía todo el peso de Jimin sobre mis hombros; mierda, por más diminuto que estuviese el renacuajo sí pesaba. Y mucho. Di gracias a que Seokjin me salvó de quedar con un dolor permanente en los omoplatos; no obstante, una micra de segundo después me di cuenta de lo que en verdad había pasado.

Lo que estaba pasando.

Esperen, ¿el Kim Seokjin que me ha estado evitando desde el incidente en su habitación simplemente me tomó sin preguntar y me arrastró a la pista de baile? ¿O es algo un delirio? Tanta fue mi estupefacción que me vi en la soberbia necesidad de comprobar que la cosa era real. ¿Qué mejor manera de comprobar mi teoría si no con un beso?

O no. 
Mi quijada se tensó ante las palabras del castaño. Yo no necesitaba saber que lo había lastimado a tal magnitud, aunque en realidad ya lo sabía, pero escucharlo de él sólo lo hacía más real. Más crudo. Más doloroso. 
Sólo fue un beso, Seokjin. No significa nada —dije levantando mi voz un poco, aun cuando me puse de puntitas para alcanzar su oreja ya que el griterío y la música no daban oportunidad a hablar como personas civilizadas. Con eso, me alejé de él para seguir a Taeyong. No porque quisiera estar con él, pero porque necesitaba estar lejos del otro. Y segundos después sentí la intensa mirada de un renacuajo castaño taladrándome la cabeza, pero le resté importancia porque cuando se trata de Jimin, puedes esperar un drama hasta porque una hormiga pisó el zapato que había limpiado con tanto fervor.

*

Sehun-ah —formé un puchero. 

Muchas de mis amistades no se hallaban en condiciones para conducirse por sí solos a sus hogares, y como el apartamento de mi hermano mayor quedaba mucho más cerca que mi casa, le pedí que nos dejara quedar ahí. No es como si no lo hubiésemos hecho en ocasiones anteriores, Sehun no era más que un par de años mayor y nuestro círculo de amistades se había visto ligado desde que llegué a vivir a Anyang con la familia de mi padre, pero cuando comenzó con la universidad comenzó a salir con otras personas y ya no pasaba tanto tiempo con nosotros. 

Bien, bien, sólo porque has sido buena al prestarme tu auto —sonreí. Sabía que en algún momento necesitaría algo de él y entonces podría echarle en cara lo del automóvil. Aunque no fue necesario que lo hiciera yo ésta vez. 

Sehun se ofreció a ir por nosotros hasta el lugar donde estábamos, ya que siendo casi las 4:00 a.m. no confiaba en que quienes no habíamos probado gota de alcohol estuviésemos lo suficientemente despiertos para conducir, pero al prometerle que cada uno llegaría sano y salvo con la ayuda de Taehyung, Jongin y especialmente de Irene —ésta última siendo su amor platónico desde los 13 años—, aceptó simplemente esperarnos con la puerta abierta y todas las ganas para cargar a mis pesados y borrachos amigos.

*

¿Lee? ¿Es e serio, Alexandra? ¿Lee? —Sehun me miró con desdén. Puede que llevar a Taeyong al apartamento no fuera lo más inteligente que se me haya ocurrido pero eso no quita que el hombro se haya comportado como un cabello ésta noche. Sí, veía a mi escote más de lo normal —y lo normal ya es mucho—, y sí, fue un imbécil con los demás, pero conmigo fue decente… y además estoy sensible por lo de Seokjin.

Y ajá, Seokjin también se encuentra en la lista de mis pesados y borrachos amigos instalados en la sala de Sehun. 

A él no voy a ayudarlo, despiértalo y que camine solo —ordenó, Yo rodé los ojos porque por mucho que quiero a mi hermano, a veces es un tonto.

Taeyong no podía sostenerse por completo y me vi obligada a cargar medio de su peso. No fui cuidadosa al dejarlo sobre el acolchado improvisado que preparó Hun. Y después de eso, y de asegurarme que todos seguían respirando, entré en la habitación de mi hermano para recostarme a su lado, pues mi cama ya estaba ocupada por una tandada de sobrios y no tan sobrios.

*

Cuando mis ojos comenzaron a abrirse gracias al bullicio en los pasillos me maldije mentalmente por haber sido tan torpe. ¡Debí dejarlos a todos en la calle! Al menos así no interrumpirían mi tan preciado sueño. Demonios. Mi hermano ya no estaba en la cama y asumí que su rutina matinal no había cambiado sólo por una manada de jóvenes intoxicados, así que sin preocupaciones me metí en su cuarto de baño para limpiar todo el sudor y el olor a tabaco y licor que la noche anterior le proporcionaron a mi piel. 

Hola —escuché la gruesa voz somnolienta de Taehyung en cuanto entré a mi habitación, con una toalla enredada al cuerpo que tomé del mueble de Sehun y que esperaba estuviese limpia. 
Hola, Tae —sonreí y me apresuré a tomar un par de jeans color negro, rasgados en la parte de los muslos, y un suéter azul pastel que parecía ser dos tallas más grande. 
¿Puedo usar tu ducha? —preguntó Taehyung, y luego Irene preguntó lo mismo, seguida de Jimin, después Luhan y Sungkyung. Jongin seguía dormido, pero era de esperarse ya que el moreno no despertaría ni aunque le gritaras en el oído.

*

Oh cielos.

Entré a la cocina con cautela. En la sala ya había visto a quienes restaban en la sala, platicando, excepto a tres personas… y esperaba que una en particular se hubiese dado a la fuga. Pero no. Yoongi, Seokjin y Taeyong se encontraban en la cocina, éste primero comiendo un plato de cereal mientras que los otros dos se asesinaban con la mirada. 

—Ah, que bueno que llegas —exclamó Yoongi, algo un poco raro en él. Yoongi no exclama nunca, ese es el trabajo de Hobi o Taehyung. Y Jimin, pero mencionarlo es casi-demasiado obvio. —Ellos van a matarse si no los calmas —dicho eso, Yoongi salió de ahí junto con su plato de cereal. Carraspeé mi garganta, por primera vez no sé qué demonios decir pero joder, no soy ninguna Dr. Phil. 
¿No van a decir nada? —enarco una ceja e intento colocarme en un punto medio. N tan cerca de uno ni del otro, justo donde puedo evitar que se agarren a golpes. 
No es nada, nena, tu amiguito exagera —Taeyong ríe, y por la forma en que lo hace sé que miente. 
¿Jin? —miro al castaño exigiendo un respuesta. Sé que él tomará la situación más en serio, aunque muy en el fondo me provoque gracia. 
Puede —comienza Taeyong, pero no volteo a mirarlo porque los carnosos labios de Jin y su cabello desaliñado están robando mi atención —… que haya dicho un par de cosas que molestaron a tu exnovio —dice, y remarca esa última palabra. 
¿Ajá? ¿Qué dijiste? —pregunto, pero aun no dejo de mirar a Seokjin. Y, por el amor de Dios, tiene las mejillas tan rojas que me dan ganas de besarlo, y echar a todos de la casa para no-sólo-besarlo. 
Que mientras estuviste en el Conservatorio no perdiste contacto conmigo, y me contabas sobre todas tus… ¿Cómo debería llamarlas? ¿Hazañas con el género masculino? —y es por eso que a Taeyong nunca se le confía nada. Aunque tal cosa no era una confesión; Baekhyun lo sabía, Irene lo sabía, pero Seokjin no y era la única persona que quería que no lo supiera. 
¿Y? —le reto, pero ya no estoy mirando a Jin. Y me doy cuenta que el sonrojo de su cara no es por mi mirada, sino por el coraje que lo que ha dicho Taeyong le provoca. 
Tengo que irme, dejaré de hacer mal tercio —rápidamente se acerca y besa la comisura de mis labios. No me molestaría —tanto— si Seokjin no estuviera ahí, pero sí lo está, y es por eso que mis ganas de darle una lenta y tortuosa muerte a Taeyong crecen a cada segundo hasta que escucho el sonido de la puerta indicando que se ha ido.

Y sólo quedamos Seokjin y yo, ahí. Con todos los demás esparcidos por el apartamento, claro. Pero justo en ese instante ellos no importan, porque sé que Seokjin seguro me odia. No porque haya salido con un montón de chicos durante mi estadía en Seúl, pero porque ignoré sus llamadas, sus mensajes, sus correos y todo intento de comunicarse conmigo.

Y los de Taeyong no.

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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por byunosh el Mar Mar 07, 2017 7:06 pm


JEON JUNG-KOOK :

Soy honesto: tuve muchas expectatvas en cuanto a la cita desde un principio, y siento un revoloteo en el pecho al pensar que las cosas están saliendo mejor de lo que esperé. Khiara no era simplemente bonita o simpática. Poseía un aura tan brillante y pura que te incitaba a acercarte más y más, sin necesidad de que hiciese algo ‘extraordinario’; pero, joder, por esa misma razón temía ser cegado. Cegado por su brillantez inquebrantable, por su alegría angelical. Aunque en ciertos momentos tales características se vieran opacadas por una leve y sombría sensación, que no estoy seguro que sea. La morena no solo me había proporcionado felicidad en este viaje, sino que también nuevos sentimientos. Sentimientos de quinceañera, como los llamaría Yoongi hyung.

Entonces, en el momento en que el conjunto de palabras que sugerían —afirmaban — que ella quería besarme, una aglomeración de emociones comenzaron a desarrollarse dentro de todo mi cuerpo, emociones nuevas, conocidas y por conocer. Aunque cada una de mis extremidades se paralizó, y mi torpe cerebro no lograba asimilar lo que sucedía; mi corazón latía como si quisiese estallar, daba brincos y vueltas por doquier. ¿Qué demonios es esto? Podía ratificar que sentía como si muriera, en serio. Absolutamente todo dentro de mí parecía estar desequilibrándose: y sólo porque una chica quiere besarme. ¡Como si un centenar de chicas no quisieran hacerlo ya! ¿Qué hacía tan especial a Khiara? No lo sé, y sorprendentemente no me importa.

Segundos después, me doy cuenta que no soy el único que se halla desconcertado y ligeramente avergonzado, así que el Jeon Jungkook que Jimin entrenó se da coraje y comienza a emerger con un cosquilleo en mi vientre. No espero a que la nueva personalidad me invada por completo, porque no quiero que ella piense que estoy jodidamente chiflado o soy bipolar, así que con un pequeño rayo de timidez aún, llevo una de mis manos hasta su rostro.

No quiero responder a su pregunta con palabras.

Con una lentitud tortuosa acerco mi rostro al suyo, esperando por cualquier signo de arrepentimiento; y es que por más que esté anhelando que suceda ya, no quiero que ella salga corriendo porque no se siente cómoda: deseo que Khiara se quede conmigo más tiempo, más que esto, más que por un viaje, y aunque sé que esto último es fantasioso, es una de las razones por las cuales cada segundo importa. Ésta vez, mi mano derecha viaja hasta detenerse sobre su mejilla, y tardo un instante en acostumbrarme al cálido de su piel. Tan suave, joder, podría desfallecer y quedar satisfecho sólo con esto. Pero no, porque quiero más. Quiero todo. La quiero a ella. Sé que el sosiego y lentitud con que estoy llevando a cabo ‘el acto’ me está llevando a la locura, y tontamente lo agradezco: sé que al rozar sus labios los exploraré tan desesperadamente que en el universo no cabrá más que nosotros. Mi dedo pulgar acaricia, mientras lucho internamente por no estampar mis labios con los de Khiara de una vez por todas, se desplaza por su piel hasta llegar a la convexidad que indica el comienzo de sus labios e insolentemente osa a deslizarse en una caricia.

¿Sabrán tan bien como se sienten? —murmuro, advirtiendo que nuestra cercanía provoca que mi aliento choque contra su piel, y una sonrisa ladeada escapa dándome cuenta que el rojo de sus mejillas se ha elevado a niveles nunca antes vistos —. Me encantas —sale en un tono bajo, ronco.

Quiero prolongarlo más, pero su boca entreabierta y mis propios deseos me obligan a acortar la ya diminuta distancia: en lo que mis párpados comienzan a cerrarse y mis labios rozan los suyos, puedo jurar que nada nunca se ha sentido tan malditamente bien. Más que bien, magnífico. Irreal. Procuro que mis labios se encuentren con los ajenos en patrones no tan descuidados y se escabullen tibiamente, disfrutando, mordisqueando la carnosidad, jugando a mi gusto con su cavidad y llenando mis fosas nasales del delicioso perfume que Khiara  despide. Entonces, mis dígitos acarician la piel a su paso buscando hundirse en su oscuro cabello. Me siento en el cielo, en las nubes, en no-sé-dónde, en un lugar donde la realidad es etérea e infinita.

Un beso nunca debió de ser tan jodidamente Y dentro de mis anhelos no se encuentra el que tal momento termine; precisamente por esto, al encontrar a mis pulmones gritando por un poco de oxígeno, sólo me separo un segundo —o menos —para tomar aire y aventurarme al enigma de su boca una vez más. Y lo repito. Y quiero retractarme y alejarme, porque sería mucho más sencillo entender que he conseguido lo que ambicioné desde que mis ojos se posaron en su figura, para así dejar mis imprecisas ilusiones con respecto a lo que un ‘nosotros’ pudiese llegar a ser’.

*

Lamentablemente, para mí, mi cerebro no quiere actuar lógicamente y se da a la tarea de compartir una de las mañanas más  asombrosas de mi existencia. La compañía de Khiara no se volvió en ningún momento incómoda después de compartir una gran cantidad de roces labio a labio; todo lo contrario, el constante apetito del sabor ajeno podía palparse en el aire cada que el silencio nos abordaba.

William tuvo que reunirse con nosotros en algún punto, un par de horas después. Creo que casi suelta un par de lágrimas al verme sano y salvo, pues Namjoon y Seokjin han estado intentando contactarme por varias horas y todos sus intentos han fallado gracias a que olvidé al aparato dentro de la habitación —estaba tan emocionado que me sorprende no haber olvidado ponerme ropa interior —, y le han peleado que me haya dejado solo entre las calles de Miami. Por eso William no vuelve a separarse de nosotros y me veo obligado a “comportarme”.

Jimin tenía razón, te queda muy bien —humedecí mis labios pasando la punta de mi lengua por encima. Miraba la chaqueta color rojo que la noche anterior yo llevaba puesta, y que ahora mismo portaba ella. Puede que realmente me guste cómo se le ve, puede que me guste cómo se ve usando mi ropa. O puede que sean ambas cosas —incluso mejor que a mí. Deberías conservarla —guiñé un ojo y repentinamente, antes de que me diese tiempo de retractarme, llevé mi cuerpo más cerca del suyo para colocar mi brazo alrededor de sus hombros. Su reducida estatura ayudaba a que el soporte no se sintiera incómodo, más bien relajante y tan sólo un poquito intranquilo, pero eso sólo se debía a que Khiara me gustaba. Mucho. En verdad, mucho.

A sabiendas de que no tenemos una gran cantidad de tiempo para seguir juntos por hoy, le pido a William que nos lleve a su hogar; aunque obviamente ella conoce mejor la ciudad que yo, no quiero que vaya sola. Suelo ser demasiado sobreprotector algunas veces, y aunque me ha causado problemas en el pasado, no me pregunto dos veces si tengo que acompañarla o no, porque está decidido: lo haré, porque necesito más tiempo con ella y porque así estaré seguro que llegó ilesa a su destino.

Hm, ¿qué pasa si te pido una segunda cita, ahora? —pregunto, imitando a la morena cuando me cuestionó sobre el —glorioso —beso.

Abro la puerta del auto que consiguió Will para dejarla entrar, y en seguida entro yo. El guarda espaldas tiene la inteligencia de cerrar la partición que divide los asientos de piloto y copiloto con los de la parte trasera, donde nosotros nos encontramos—. ¿Y, pasé la prueba? —elevo mis comisuras para formar una leve sonrisa —porque si no lo he hecho puedo intentar persuadirte —muevo las cejas en un movimiento divertido y ligeramente inocente, que se ve apagado por mi traviesa mano situándose en el borde de su rodilla y subiendo un par de centímetros, con el único propósito de dejar una caricia—. ¿Puedo? —susurro casi siendo el único que puede escuchar, y sin esperar su veredicto estampo negligentemente mis labios con los de ella. Estoy desesperado, ¿se nota? Pero, demonios, no pueden culparme, ¡ella es un deleite! — ¿Cómo puedes ser tan…? —gruñí en medio del beso, y no conseguí terminar porque mis deseos de probar tanto de ella como me fuera posible eran mayores. La mano que no estaba ocupada sobre la mejilla de Khiara se dio el permiso de colocarse en la pies descubierta de su cintura, aferrándose tenuemente y sin intenciones de lastimarla.

Fue hasta que un cosquilleo en mi vientre bajo nació, que me vi obligado a separarme. No es nada del otro mundo que la chica que te gusta te provoque erecciones, lo sé, pero no quería que eso sucediera frente a ella. Soy un muchacho hormonal, más no irrespetuoso.

Pero vaya que sus bonitos e hinchados labios me la estaban poniendo difícil.

*

Te llamaré más tarde —dije, esbozando una sonrisa cuadrada.

¡La felicidad no cabía dentro de mí!

Cuídate, linda.

No podía dar una grandísima demostración de afecto como las anteriores en un lugar tan público, exactamente frente a su casa, pero intentaría hacerlo, um… ¿discretamente?

La atraje hacía mí en un abrazo, e incliné mi cabeza para hundir la cara en el hueco de su cuello.

Puede, que haya dejado un par de besos sobre tal extensión de piel. Puede que eso se haya convertido en algo más que agregar a la lista de “cosas que me gusta hacer con Khiara”. Puede, que se convierta en mi favorita —después de sus labios, claramente—.
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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por bultaoreune el Miér Mar 08, 2017 9:59 pm

La primera punzada en mi cabeza apareció desde que me desperté un poco y rodé sobre mi cuerpo para cambiarme de lado. Oh mierda, eso me pasaba por beber. Y si ya me estaba quejando desde un solo movimiento, no quería saber como estaría cuando me levantará. Unos pasos y una grosería soltada de alguna boca me hicieron abrir los ojos, aunque los tuve que entrecerrar para fijarme bien quien era. Sehun. Bueno..yo no era de beber mucho, no pensé emborracharme como para no recordar como habíamos terminado todos en el apartamento de Sehun-cosa que sabía porque lo conocía y porque todos estaban tirados en colchones a mi alrededor- y estaba seguro de que algo había pasado para seguir bebiendo..pero..¿él que?.Me levanté con algo de cuidado para no despertar a los demás y agarré mi cabeza. Necesitaba una pastilla, rápido. Llegué a la cocina sin mayor dificultad de perderme y ahí estaba el hermano mayor de mi primer amor. Suspiré.-Cuando Alex me dijo que iba a traerlos a todos aquí, pensé que estarías entre los sobrios.- Me dijo con algo de burla y yo gruñí ligeramente poniéndome un vaso de agua.-Si...yo también lo pensé al inicio de la noche.-Comenté y le agradecí con una sonrisa cuando al virarme ya estaba extendiendo una pastilla para el dolor de cabeza hacía mi. No tardé en tomármela. Observé como el me miraba mientras se desayunaba y suspiré, lo conocía bastante bien. Quería decirme algo.-Sueltalo Sehun,¿qué te pasa por la cabeza?-Solté sin más. Esté rascó su nuca como algo más pensativo y suspiro.- Ella ha traído a Taeyong con ustedes..¿sabes si ellos..?.-Y por algún motivo eso tocó algo en mi cabeza. Rápidamente una mueca se formó en mi cara y negué. Ni siquiera quería hablar de eso o hacerme a la idea de que podía estar pasando algo entre ellos. Él se despidió, pidiéndome perdón por preguntarme eso a mi y diciendo que tenía cosas que hacer. Y yo solo tenía algo en la cabeza: la razón por la que anoche me había pasado de copas.

Ella había dicho esas palabras que no habían podido pasar inadvertidas por mi. Yo sé lo que yo había dicho, sé como me comporté ante ese beso, pero realmente...pensaba que no me veía nada convencido y que ella no se lo había creído. Pensaba que ella había visto el brillo en mis ojos y había sentido mi corazón desbordarse, tanto en el momento del beso como romperse al tener que decirle todo lo que le dije después. "Solo fue un beso, Seokjin. No significa nada". NADA. ¿Eso fue para ella?¿Nada? Podía conocerla, pero no parecía estar mintiendo. Su voz no tembló, no dudo en decirlo. Quien tembló, fui yo. Dándome cuenta que la realidad me azotaba por completo. Que lo que quería haber ocultado cuando ese beso pasó y tuve esa acción, había despertado en el momento que ella me había desagarrado con esas palabras. Me lo había ocultado a mi mismo, había engañado a los demás. Me había engañado hasta a mi mismo, pero ya no podía seguir mintiéndome así. Desde el momento que volví a ver a Alexandra sabía que una pequeña llama del amor que había sentido por ella se había despertado, pero después de todo lo que había pasado...tenía claro que no solo era eso. Aún estaba enamorado de Alexandra. Y no lo soportaba. No soportaba aún amarla con todo mi corazón, me odiaba por ello. No quería lastimar a Suni, no quería lastimarme y...aunque pareciera que a ella no le importaba, tampoco quería lastimar a la castaña. Y por mucho que me doliera sentirme así, si algo estaba claro es que no había manera de pasar ese sentimiento que había resurgido con un ego poderoso, sintiéndose con más fuerza incluso que antes de que ella se marchará.¿Qué iba a hacer ahora?

Apreté mis puños cuando la risa de Taeyong volvió a resonar en mis oídos y él me recordó como se había ido Alexandra anoche con él. Yo la había dejado marchar, en cierta parte...pero no por eso me dejaba de molestar menos que él me estuviera restregando que había pasado la noche junto a ella. Pero eso no había sido lo peor, no había sido lo que había provocado que la rabia se acumulara en todo mi cerebro y le hubiera pegado si no llega a ser porque Yoongi entro justo a tiempo y se puso en medio de los dos, cogiendo no se que cosa para comer. ¿Eso realmente era cierto?.-Deja de deciir idioteces solo buscandome Taeyong...Sé un poco adulto. Sé que eso no es verdad.-Si, no podía creerlo. No podía creer que la castaña le hubiera seguido hablando y le contará sus cosas y a mi ni siquiera me dijera un "hola,¿cómo estas?" No. Alexandra no haría eso..¿o si..? Él soltó otra carcajada, y si no llega a ser porque el moreno de mi amigo me echó una mirada como buscando paz, hubiera ido contra él. Sabiendo que tenía las de perder, no era de meterme en peleas. Nunca. No creo ni que supiera lo que era un buen gancho, ug si...penoso,lo sé. Sin embargo, cuando él se disponía a decir algo más, la castaña protagonista de nuestra conversación entro en escena. Y parecía que el mundo quería reirse de mi, porque todo iba a peor.

Me mantuve callado mientras ellos hablaban, no por miedo ni nada de eso. Si no porque realmente no podía creerme que ella fuera capaz de hablarle a él, de contarle todo y...yo hubiera sido ignorado por todos los caminos de su parte. Entonces, ¿qué pretendía?¿Por qué parecía que me buscaba? Si realmente quería estar con él, que lo hiciera. DIOS MIO. ES QUE SOLO LE FALTÓ RODAR SUS LABIOS CINCO MILÍMETROS MÁS Y LE HUBIERA DADO UN BESO. Y a ella..a ella parecía no importarle. Hasta había visto un abismo de diversión en su rostro. Esto no podía estarme pasando a mi...No.Levanté la cabeza para afirmar que claramente ella me estaba mirando, como esperando algo de mi, y yo simplemente sonreí y baje la cabeza de nueva. No había sido una sonrisa amable, ni una alegre como solía ser. Esta estaba llena de tristeza, y no me había molestado en ocultarla. Estaba cansado. Cansado de luchar, cansado del dolor.-Así que...al único que ignorabas era al idiota acosador de aquí...-Dije con voz neutral llamándome a mi así. Sonreí de lado, quizás por aguantarme las ganas de llorar que tenía en estos momentos y  que no sabía cuanto más podría contener. Mordí mi labio inferior con fuerza y negué levemente, más para mi que para ella.-Me alegra saber que no fuiste tan boba como para perder el contacto con todos..más bien, con nadie.-Excepto conmigo, quise remarcar, pero me lo guardé para mi porque sabía que eso estaba claro. Me deje de apoyar en la encimera de la cocina y metí mis manos en los bolsillos delanteros de mi pantalon.- ¿Sabes qué? Después de lo de anoche y de esto... No me ha podido quedar todo más que claro .- ¿Hacía falta que le dijera que me refería a nosotros?Bueno...¿a qué no había un nosotros desde hace tiempo? No. Ni siquiera podía decirlo, porque mi voz temblaría entonces y mi garganta quemaría.Aunque lo estuviera diciendo con otras palabras, no era lo mismo.No era tan doloroso. Y ahora sí, levante la cabeza,chocandome con sus ojos. No había brillo en los míos, no había brillo en los de ella. Y sin poder decir nada más, salí de allí, dejándola con la palabra en la boca y bajo la atenta mirada de algunos que esperaban que nos fajáramos a gritos si estabamos solos, o de Jimin, que esperaba que si estábamos solos termináramos volviendo. Nada de eso había pasado, porque yo estaba demasiado cansado para todo.

-Hey.-Toqué ligeramente el hombro derecho de Suni cuando la encuentro peleando con los libros de su casillero. Ella se gira ligeramente sobresaltada y cuando su mirada choca con la mía, le sonrió. Aunque en el interior, me sienta miserable por seguir con esto.-¿Por qué estas peleando con tu casillero?.-Digo con un poco de tono burlón en mi voz. Ella mira a la puerta de esté y luego me vuelve a mirar a mi, para resoplar.- He suspendido el examen de biología...Voy a reprobarla este trimestre si no apruebo el examen de recuperación que son como 10 temas...El profesor quiere ponerme un tutor particular.-Me cuenta ella de una sola vez y termina haciendo una mueca.Yo alzó una ceja y en ese momento ella me da un golpe.-No pongas esa cara...porque ahora viene una sonrisa y no es momento de felicidad.-Se queja haciendo un leve puchero y yo rió levemente, negando.-Preciosa...¿qué mejor tutor que él que tienes delante?.-Le digo, dandole a entender el porque de mi expresión. No me pidas ayuda en matemáticas porque no se me da, pero en cuanto a la biología, se podía decir que era de los mejores. Ella cambió la expresión de su cara por una sonrisa y dio un salto, para luego darme un profundo beso en los labios y separarse de repente.-IRE A CONTARLE AL PROFESOR QUE SERÁS MI TUTOR.-Dijo una vez empezó a correr y yo sonreí ante su inocencia y su felicidad. No es que me gustará expresamente enseñar, y por eso nunca me ofrecía de tutor cuando me lo pedían, pero...me sentía demasiado mal porque el día anterior me había encerrado en la habitación y había dejado derramar todas las lágrimas que tenía contenidas por todo lo que había pasado con Alexandra, con Taeyong, por mis sentimientos que cada vez que la veían parecían aumentar. Me sentía mal por hacerle daño aunque ella no lo viera. Aunque no viera mis lágrimas o no viera mis reales sentimientos. Y...quería compensar eso, quería seguir sintiéndome bien a su lado. Bueno...así podríamos pasar tiempo juntos y quizás reforzar nuestra relación de nuevo,¿no?

Agradecía que la clase de biología no se hubiera hecho en el laboratorio, si no que había sido en una clase normal y por ello no me había visto obligado a sentarme al lado de la castaña. Lo que era de agradecer debido al torbellino de mi corazón que amenazaba con escupir mis sentimientos por ella en cualquier momento. Sin embargo, cuando terminé la clase demoré un poco más en salir porque me detuve a responderle un mensaje a mi madre y al levantar la cabeza observé como el profesor habló como Alexandra. Fruncí el ceño, pero no quise darle más importancia y me levanté, colgando la mochila de mi hombro derecho para marcharme de allí. Aunque no pude lograr cruzar la puerta, pues antes de hacerlo el profesor estaba llamandome y pidiendome que me acercará a ellos. La castaña se hizo a un lado, supuse que la conversación no tenía que ver con ella y entonces le sonreí al profesor, esperando a ver que quería.-Me alegro de que por fin uno de mis mejores alumnos haya decidido unirse a ser profesor particular..Estoy seguro de que la señorita Kim Suni aprobará con su ayuda.-Dijo él y yo simplemente me encogí de hombros, restandole importancia.- Eso espero.-Digo simplemente, y pienso que la conversación se ha acabado. Sin embargo, sus palabras van tomando un camino que no me gusta.-Como bien sabes...La señorita Alexandra ha llegado y...aún no esta del todo adaptada. Además, deberá presentarse a la recuperación también por no haber podido llegar a tiempo para hacer los examenes anteriores.-No..no lo digas, todo menos eso.-Por eso, ya que se ha convertido en tutor, estoy seguro de que Alexandra podrá ponerse en sus manos y aprobará si usted la ayuda.-Y...él lo había dicho. Mi mirada se fue del profesor a la castaña occidental y luego volvió al viejo profesor que sonreía de una forma demasiado amplia. Bien, no podía decir que no. Pero no solo no podía decir que no porque el profesor me lo estuviera pidiendo, si no porque yo realmente no quería que Alexandra reprobará. No quería que ella suspendiera sus materias, porque eso la atrasaría en su vuelta al conservatorio. Y no, no quería que se fuera. Volver a perderla de vista ahora sería mucho más doloroso que antes, podía sentirlo en mi interior. Pero sabía que ese era su sueño, y por mucho que me contuviera, la realidad era que su felicidad para mi estaba por encima de la mía.- Claro...lo haré. Seré su tutor lo que haga falta.-Comenté y esta vez miré a la castaña y le intenté sonreír sinceramente. No sabía si había salido del todo así pero..al menos estaba intentando enterrar el hacha de guerra y de dolor. Aunque eso me llevará a pasar tiempo con ella, eso desembocará que mis sentimientos siguieran sufriendo y posiblemente...que en algún momento se me fuera algo de las manos. Pero..pasar más tiempo con ella...eso era una idea tentadora para mi corazón.No, no estaba pensando con la razón en estos momentos.
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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por bultaoreune el Lun Mar 13, 2017 11:27 am


El color en mis mejillas aumentaba según sus caricias se hacían presentes, según sus ojos se mantenían conectados con los míos o me observaban minuciosamente , o según sus palabras iban saliendo y me cortaban la respiración. Los nervios se acumularon en mí en el momento en que pensé que quizás no había sido lo correcto decirlo eso, pero cuando comenzó a actuar, me sentí hasta tímida, cuando yo no era la que solía serlo de los dos. Pero en ese momento, todo mi sistema se paró al saber que el iba a actuar por lo que yo le había preguntado, pensando que quizás echaría a correr. Ahora era mi corazón quien parecía querer correr. Sentí la calidez de sus manos en primera instancia, y al sentir su aliento chocar contra el mío, guardé mi respiración para soltarla justo un segundo antes de que nuestros labios se chocarán. Mi cerebro tarda un poco en reaccionar y cuando lo hace, mis labios se mueven contra los suyos, mis manos se mantienen en su pecho, queriendo aferrarme más a él. Se siente bien, se siente perfecto...siento paz y tranquilidad, una que no tenía desde hace mucho. No quiero que este beso acabé, no quiero que se separé de mi. Por eso, en cuanto sé que debe ocurrir, deseo volver a probar sus labios..una y otra y otra vez. La mañana parece ser mi aliada dejándome disfrutar de la calidez de sus labios y de como sus besos revolucionan mi cuerpo y mente.  El día había ido de bien a mejor, y era una pena que se tuviera que terminar. Aún así, no podría olvidar su mirada sobre la mía, sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos al cortar un beso, o la increíble sensación que provocaba su boca en la mía.


Quise hacer un puchero cuando William se unió a nosotros de nuevo, pero sabía que no sería justo quejarme de ello porque el pobre parecía haberlo pasado bastante mal. Las palabras de Jungkook sobre que debería quedarme su chaqueta, me hicieron sonrojar de nuevo. Me quedaba enorme, pero...él me la estaba regalando,¿no? Y eso provocó que mi corazón se acelerara de nuevo sin poder evitarlo. Esto se acabaría pero...al menos yo me quedaría con algo suyo, algo reconfortaba en parte. Me sentía seguro bajo su toque en mis hombros y mi cuerpo pegado al de él. Y aunque no me quisiera separar de él, insistí en que no era necesario que me llevarán a casa. Aún así, él parecía mucho más testarudo y seguro de que no se rendiría hasta verme sana y salva, así que no seguí insistiendo.


Reí levemente ante su atrevimiento al imitarme a mi y le doy un pequeño golpe en el pecho, negando con la cabeza. No como negando esa cita que estaba pidiendo, si no porque no podía creer que él en verdad estuviera burlándose de mi cuando antes parecía tenerme miedo. Me subí al coche y sus palabras se vieron olvidadas en mi mente en cuanto él dejo esa caricia en mi pierna. Oh-dios-mio. Un escalofrió me había recorrido todo el cuerpo, y no era como algo desagradable, más bien...todo lo contrario. ¿Esta parte de Jungkook donde se ocultaba? Sus labios se movieron sobre los míos con prisa, y mientras una de mis manos se encontraba en su hombro, la otra viajo hasta su nuca agarrando un poco de su cabello y acercándome un poco más a él gracias también a su agarré en mi. Busqué sus ojos en cuanto preguntó aquello que no terminó de decir, y sentí como el beso seguía subiendo de intensidad. Y no pensaba pararlo, para mi estaba bien. Necesitaba más. Sin embargo, en cuanto él separo sus labios de los míos y vi un sonrojo leve en sus mejillas, en mi mente pasó el posible motivo de su separación y por eso no tardé en esconder mi cabeza en su cuello. No solía ir tan rápido con los chicos, pero temía que con él me faltará el tiempo. Me gustaba demasiado, lo sabía. Y también sabía que eso llegaría a dolerme en algún momento.

Nadie sabe como agradecí que a mi madre no le diera por salir y montar un numerito. Esperaba que estuviera durmiendo, porque no quería que nada me estropeará el día. Mis brazos rodearon su formado cuerpo en cuanto me abrazo como despedida y mordí mi labio inferior en cuanto sentí sus besos en mi cuello. Jodida sensación satisfactoria. No quería que se alejará de ahí. Pero él debía de regresar con los demás y yo debía de seguir con mi desastrosa vida. Justo cuando se separo de mi, antes de que se alejará de mi, agarre su mano, creo que ambos miramos a ese agarre y luego sonreí algo más tímidamente.-Avísame cuando llegues al hotel...-Le pido. Él podía ser protector, pero yo..también debía preocuparme, al fin y al cabo, era más probable que a él lo pararán por el camino y no lo dejarán respirar por ser alguien conocido, que a  mi me pasará algo malo.

-


Mi mano se levantó, y estuve a punto de chocarla contra su mejilla si mis hermanos no hubieran aparecido en la sala en ese momento. Mis ojos estaban completamente aguados y rojos, podía saberlo sin ni siquiera mirar a un espejo y mi corazón estaba dañado. Da igual que estuviera borracha y que no supiera lo que decía...todo lo que me estaba diciendo dolía. ¿Cómo era capaz de echarme la culpa a mi de que ese tipo la hubiera dejado solo porque a mi no me caía bien?¿Cómo era capaz de decirme todas esas cosas después de que yo estaba tirando esta familia hacia delante?.-Ma-mi...-Oí murmurar a Anne con miedo por los gritos que esa mujer a la que ahora no podía considerar mi madre, soltaba. Mordí mi labio inferior, para limpiar mis lágrimas y me acerqué a los pequeños.- ¿Por qué no van a ponerse algo de ropa linda? Vamos a dar un paseo..Venga.-Digo dándoles un leve empujón para salir de allí, no sin antes girar mi cara y mirar a mi madre como nunca antes la había mirado, con odio en mis ojos.

Suspiré cuando le tuve que decir a Jungkook que nuestra segunda cita debía de aplazarse al menos dos días. Habían pasado dos desde aquella increíble mañana que tuvimos juntos, y ahora hablábamos a cada segundo. Habíamos quedado para esta tarde, pero ahora me tocaba encargarme de mis hermanos. No quise darle más explicaciones que me había surgido un imprevisto y él me aviso de que saldría entonces con los chicos. Esperaba que no se lo tomará a mal. Es más, esta noche tenía que trabajar y aún no tenía con quien dejar a mis hermanos. Mi tía tenía doble turno en el trabajo, Salma estaba enferma, la niñera no respondía...y mi madre no era una opción. No sabía que iba a hacer. Me sentía demasiado agobiada y sentí como mis ojos se aguaban de nuevo. Me tenía que ver horrible.[...].-Hey, esperen. NO CORRAN.-Les grite a los dos pequeños rebeldes que había traído al parque cuando comenzaron a correr hacia la feria- que claramente estaba llena y no quedarían entradas para hoy-. Gruñí corriendo detrás de ello. Solo había bastado que me quedará pensando en el día de hoy, para que mis ojos se aguaran y esos renacuajos comenzarán a correr a donde realmente querían ir. De un momento a otro, vi a un perro correr contra mí, y preparé mis manos para caer bien en el suelo, intentando no hacerme mucho daño. Pero eso nunca llegó a pesar. Abrí mis ojos después de cerrarlos con fuerza esperando el golpe y al sentir unas manos agarrarme. Nada más mis párpados se abrieron por completo pude observar esos ojos de los que me había quedado embobada el otro día y mis mejillas ardieron.¿Había salido del cielo?¿Acaso era mi ángel guardián o algo así?.-Jungkook...-Murmuró aún sin creerme que realmente este ahí y me haya agarrado antes de caer al suelo. Mi sonrisa aparece en cuanto él pregunta si estoy bien y yo asiento rápidamente. Mi posición vuelve a la normal en cuanto él me suelta y entonces observó como todos los demás vienen corriendo.-¿Alguno más conocía esos reflejos de Kook? Sabía que corría tanto pero...no que podía ver que ella iba a caer antes casi de que pasará.-Comento Jimin mientras agarraba sus rodillas intentando respirar normalmente. Reí, y en ese momento, recordé que hacía allí.


Mierda,MIS HERMANOS. Giré mi cabeza como loca buscándolos, y cuando los vi acercarse corriendo a mi, mi corazón se detuvo. Casi me da algo pensando que los había perdido.-¿Estas bien...?.-Pregunto Anne preocupada por mi, al parecer ellos también había visto mi choqué.-Lo sentimos...No volveremos a irnos.-Se disculpo Matt apenado y yo suspire asintiendo, no podía cabrearme con ellos. No hoy.-Ug...¿Tú quien eres y porque no la sueltas de una vez?.-La voz de mi pequeño hermano se escuchó de nuevo, pero esta vez fue totalmente gruñón y dio un intento de empujón a la pierna de Jungkook. Oh..él todavía agarraba mi cintura...se sentía tan bien, que no me había percatado de ello. Voy a regañarle, porque le tengo dicho que no se le habla a la gente así, pero entonces mi hermana suelta un grito de emoción y se aferra a las piernas de Tae. Oh dios mio. Ahí estaba...les dejaba pasar demasiado tiempo con Salma.- Eres V...el novio de Salma, de BTS.-Oh, mi hermana no podía callarse la boca. Todos rieron, al igual que cuando mi hermano protesto y siguió pegando la pierna de Jungkook. No creo que le estuviera haciendo daño.- Lo siento..ellos...bueno, Salma les pone su música todo el rato...supongo que..mi hermana es una loca fanatica,y este pequeño un celoso.-Digo disculpándome y pongo mi mano en la cabeza de Matt revoltillando su pelo. Observó como Tae carga a Anne y dice que no debo disculparme, diciendo que todo esta bien y se pone a hablar con la pequeña que ya parece enamorada de él. Por otro lado, mi hermano de repente se fija en alguien más y corre hasta Yoongi para preguntarle si le enseña a cantar como él. Eso me sorprende, pero más me sorprende ver como el moreno también se encarga de mi hermano. Vaya, no me esperaba ver a Suga tan cariñoso con los niños.-¿Realmente no te has hecho daño? Parece como si hubieras llorado...-La sinceridad de Jimin me hace volver a la realidad y muerdo mi labio inferior, bajo mi cabeza sin ni siquiera poder mirar a ninguno y suspiró.-Estoy bien. Solo...no he tenido un buen día.-Afirmó. Y no me esperaba una buena noche si no ocurría un milagro que se quedará a cargo de los pequeños.

Le insistí a los chicos que no debían de meternos con ellos en la feria solo porque mis hermanos querían eso. Al parecer ellos tenían entradas de sobra y se dirigían ahí. Con muchos,muchos guardaespaldas. Bueno, así llamaban la atención, pero iban también algo tapados. Aunque el cubrebocas de Tae había desaparecido porque ahora lo tenía mi hermana, y el de JHope lo tenía mi hermano. Ug..¿los estaban consintiendo? Creo que si.-Anne...no seas pidona.-Le digo cuando le esta pidiendo a los chicos que le consigan un peluche, sin embargo Tae me regaña y corre con ella a un puesto a conseguirle algo. Vale..no se si mi hermana era peor o Tae era más crió que ella.

Algunas personas nos miran. Pero por ahora no ha pasado nada, y espero que no pasé. Quizás ni se den cuenta de quienes son, hay demasiada gente aquí dentro. Observó como todos están unos pasos más adelante de mi, pero alguien sigue caminando a mi lado. Sonrió y me pego un poco más a él, rozando nuestros brazos. Sabiendo que quizás es uno de los mayores toques que podemos tener entre tanta gente.- Siento haberte dejado colgado hoy...tenía que hacerme cargo de mis hermanos.-Le explico y relamo mis labios.-De todas formas...parece que el destino nos quería juntos...aunque no sea solos.- Me encojo levemente de hombros y entonces alzo mi cabeza para mirarlo, sonrió lo más que puedo, hoy no estoy de humor para estar tan feliz como siempre.-Si no tuviera que estarlos vigilando...-Y no es que no me fié de los chicos, es que no quería que dejarlos con mis hermanos porque no quería que fuéramos una molestia.- Me volvería a escapar contigo y te quitaría esto...-Confieso dejando la timidez a un lado y toco su cubre bocas para que supiera a que me refería. Y a lo que me refería que estaría pasando si estuvieramos solos..Sus labios de nuevo sobre los míos, los añoraba. Me atrevo a agarrar su camisa y tiro un poco de él.-Anda...vamos con los demás. Yo también quiero que alguien me consiga un peluche.- digo haciendo un leve puchero, intentando estar todo lo bien que puedo ahora que estoy pasando un tiempo junto a él y que mis hermanos se veían tan felices. No se porque, pero desde que él había llegado a mi lado en el día de hoy, el dolor y las ganas de llorar habían desaparecido. Jungkook me llevaba a lo mejor de mi vida, a mis mejores sentimientos. Quería que siguiera aquí.

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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por byunosh el Vie Mar 17, 2017 12:54 am


ALEXANDRA OH :

Nuevamente, al revisar mi cuaderno de Lingüística, me doy cuenta que no escribí más que el título y un par de líneas. Pero, joder, ¿por qué no podía poner atención al menos por media hora? ¡Eso serviría! Lo único que llenaba el restante de la hoja eran garabatos sin sentido, y digo “sin sentido” porque el que haya escrito el nombre de cierta persona y un corazón de lado no tiene una mierda de sentido. Me estoy volviendo loca, sin cuestión alguna. Seokjin no me dirigía la palabra, me ignoraba, caminaba con la patética que tenía por novia de la mano a todos lados. Incluso dejó de hablar con Baekhyun como lo hacía antes, y “es mi culpa”. O al menos es lo que intenta decirse. La historia de Taeyong dejó la situación peor de lo que pude imaginarme, aunque fingía que no me afectaba: lo hacía. La atención de Kim Seokjin me perteneció por tanto tiempo que al momento de perderla siento que perdí parte de mi identidad. Quizá suene narcisista, pero un poco complicado a decir verdad. Así que, cuando uno de los profesores pensó que sería una grandiosa idea hacer de Jin mi tutor para su materia, en mis adentros daba saltos de felicidad.

Suni no se había librado de mí todavía.

Miro al piso y me muerdo los labios, tratando de no gritar, pero mis ojos saldrían de sus órbitas si seguía poniéndolos en blanco. No será mi culpa, de todas formas: Suni y sus comentarios sosos y poco inteligentes se verían en la obligación de pagar mi cirugía. ¿Quién diría que Seokjin se fijaría en una niñita tan irritante? 

Querida —murmuro en un gimoteo, imitando su molesto tono de voz —, no es culpa mía que seas tarada —elevo las comisuras de mis labios en una sonrisa falsa, obligándome a mirarla tan fijo como me fuese posible. Haciéndole saber las ganas que tenía de sacarle las tripas, porque cerebro y neuronas no poseía. 

Mi necesidad de clases extra no se debe a mi poco intelecto —como ella —sino a mi falta de estudios en los meses anteriores. Porque estoy segura de algo: si mis notas no son las mejores en clase, es por que soy algo floja y me cuesta concentrarme en lo que no me gusta. No porque no pueda hacerlo. 

Basta, joder —frustrada froto el puente de mi nariz con ayuda de mis dedos medio y pulgar. Suni no se digna a cerrar la maldita boca: “Jin es mi novio, me ayudará primero”, “Jin ni siquiera quiere pasar tiempo contigo”, “Jin tiene otras prioridades”, Jin esto y Jin el otro. Pero Jin se mentiene callado, como si alguien le hubiese sellado los labios con pegamento extra-fuerte. Conociendo a la tipa con quien sale, eso es posible. No obstante, tampoco creo que llegue a tales extremos así que… ¿para qué se la pusieron to entonces? —Ya. Como quieras, no tengo tiempo para esto —digo, cansada de tanto berrinche, en dirección a la chica. Luego mi mirada viaja hasta Seokjin—. Tengo tiempo libre después de la merienda —su novia quiso objetar. Debió sentirse imbécil al dejármelo en bandeja de plata a tales horas —así que estaré ahí alrededor de las 6:30 —concluí. No doy tiempo de que acepte —o no—, sencillamente me doy vuelta para seguir con mi camino a casa.

El día escolar estuvo jodiido, desde que llegué de la primera clase —examen sorpresa —hasta el ejercicio interminable de la última —literalmente, porque nadie lo terminó —. Esperaba ansiosamente que el día en general finalizara mejor, y teniendo en cuenta que estaría la mayor parte de la noche con Jin, lo tenía casi-asegurado.

*

He tenido la fortuna de presenciar muchos de los matices de Seokjin, y uno de mis preferidos es ese en el que su rostro entero cobra vida propia y se colorea de rojo, desde las clavículas hasta las raíces del cabello. Mi plan maestro ni siquiera había sido un jodido plan maestro, sucede que cada que actúo impulsivamente las cosas llegan a salirme bastante bien. Después de abandonar la escuela, le llamé a Sehun para pedirle posada en su humilde apartamento por el día —de humilde no tiene nada, por cierto —ya que en casa las cosas siguen igual que cuando llegué: con polvo hasta en los cabellos y sin una rayita de WiFi. Mi hermano me recibió más a fuerza que con gusto, pero aun así pasé la tarde con él y fue… reconfortante, de cierta forma. Al menos no me obligó a hablar sobre Seokjin y el atisbo de relación que existía ahora entre nosotros, cuando antes éramos uña y mugre. Yo siendo la uña, por supuesto —mentira —.

Un rato después de haber comido, Sehun me invitó a acompañarlo al gimnasio. Cuando acepté yo creí que simplemente me sentaría por ahí a ver a un montón de cuerpos musculosos y en forma, sin embargo, la torre humana que es mi hermano, me obligó a ejercitarme a su par. No sé qué demonios se le metió en su necia cabeza, pero era obvio que mi vestuario casual no entonaba bien por ahí y por supuesto no ayudaba a que fuera cómodo para mí. No se le ocurrió decirme que el gimnasio tenía tienda propia donde vendían ropa deportiva, claro.

Hasta después, cuando me dio la gran noticia, supe que toda la situación estuvo dentro de sus planes desde el instante en que le conté que más tarde iría al hogar de Seokjin para estudiar. Sehun sabe más de mi relación con Seokjin —y los detalles de ésta —de lo que me gustaría admitir. Entre esas particularidades se encuentra: a Jin le agrada —por no decir que le encanta, tiene fantasías y básicamente: le pone caliente —que yo utilice ropa deportiva. Comienzo a creer que mi hermano ha entrado en el club de Baekhyun y Jimin, donde hacen planes macabros para juntarnos de nuevo. También se aseguró de que saliéramos del lugar a sólo 15 minutos de las 6:30 y yo no tuviese oportunidad de ir a cambiarme de ropa. Porque sí, por más idiota que se escuche: hice ejercicio en jeans rasgados y una blusa de algodón, y salí a la calle en mallas deportivas y un sujetador a juego.

¿Por qué eres así, Oh Sehun?

Minutos después, llegamos a casa de mi ex.

Vine porque quería ver su cara y fue épica… ¡estudien muy duro! —Sehun susurra lo primero en mi oído, y grita lo último a ambos.

Ciertamente, el colorado rostro de Jin es la prueba de que el plan-no-planeado-por-mí funcionó a la perfección.

¿Puedo pasar? —pregunto una vez que Sehun, alias “el metiche”, se ha ido.

A pesar de estar un poco molesta con él, no puedo evitar sentirme orgullosa de seguir causando ese efecto en Jin. Se nota nervioso, ¡más que eso, joder! Y una sonrisa con dientes incluidos se instala en mi rostro, porque creo que ésta tarde-noche será mucho más divertida de lo que ya había planeado.


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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por byunosh el Vie Mar 24, 2017 12:25 pm


JEON JUNG-KOOK :

Las delgadas cortinas aperladas dieron entrada a un par de rayos de luz que se dirigían directo hasta mis ojos, provocando que un gemido en forma de protesta se hiciera paso por mi garganta hasta llegar al borde de mis labios. Puede que sea una gran sorpresa el que, a pesar de sentirme algo cansado, mi ánimo saltaba por los aires y una ráfaga de satisfacción se escabulló por todas mis extremidades; todo mi regocijo tenía nombre y apellido, pero el simple hecho de pensar en ello —en ella— causaba que mis mejillas adquirieran un estúpido color rosáceo. Tan obvio era que los demás se habían dado cuenta, incluso Namjoon, que suele ser más despistado. En el instante en que crucé la puerta hace un par de días, Jimin y Hoseok tomaron mis muñecas y me trasladaron a la fuerza hasta la habitación de éste último. Ambos comenzaron a hacer un millón de preguntas al mismo tiempo y peleaban, intentando cubrir la boca del contrario o empujándose, para que respondiera sus dudas primero. Daba gracias a que los demás no se encontraran en casa, al parecer quisieron ir a recorrer las calles de la ciudad, pero Jimin y Hoseok se sentían demasiado cansados porque jugaron Just Dance por horas. Cuando ambos se calmaron y comportaron como personas civilizadas fue que comencé a relatar lo que habíamos hecho durante la mañana: el desayuno, el lugar ‘secreto’ al que me llevó, el beso… los tantos besos. Al mencionarlos, Hoseok emitió un grito tan agudo que Jimin y yo estuvimos a punto de escondernos por pensar que se trataba del espíritu de una alma en pena. Al pasar el rato los de más llegaron, y nuevamente me vi forzado a narrar la historia —con Jimin como segunda voz, mencionando algún detalle que le había contado en ausencia de los otros, como si él también hubiese estado ahí—. Como si se tratara de una gran hazaña merecedora de un capítulo entero en los libros de Historia, cada uno me felicitó a su manera, dándome consejos o palmaditas en la espalda. Me hicieron sentir como si de verdad fuese su hijo o algo así, y era raro, pero al mismo tiempo animoso. Namjoon sacó su cartera, y de ella un condón porque “uno nunca sabe”. Yoongi lo regañó porque “es un mocoso, Joon”. Pude ofenderme pero no lo hice, mi pecho estaba hecho un alborozo. Mi cabeza no dejaba de pensar en Khiara. Mis labios aun recordaban la suavidad de los suyos. Mis ojos deseaban verla una vez más ese día, aunque ya hubiese pasado varias horas a su lado. Nunca me cansaría de tenerla a mi lado, de su compañía.

Está jodido —escuché que Yoongi dijo. Y no dije nada porque no me importó, y porque estaba en lo cierto. Jodido desde lo más profundo de mi miserable corazón.

Jodido porque, como Taehyung me había advertido antes de salir con Khiara, sabía que esto no era permanente. Terminaría más pronto de lo que debería.
-

Kookie, no es el fin del mundo —Jin intentó animarme.

Khiara envió un mensaje algunas horas antes de nuestra segunda cita para avisar que no podría ir, y naturalmente mi mente comenzó a elaborar una y mil ideas en las que ella se había hartado de mí, o se aburrió, o se dio cuenta que soy muy poca cosa, o no lo sé. Simplemente supuse que ella no quería verme. Y bien, por lo poco que la conozco me gusta pensar que Khiara sería directa en cuanto a ese asunto, sin embargo, mis sentimientos bloqueaban a la lógica en ese preciso momento y no podía evitarlo.

Pero Jin hyung, ¿qué tal si sólo es una excusa? —mis pulmones dejaron salir el montón de aire que había entrado en ellos gracias a un suspiro extremo. Demonios, Jeon Jungkook, ¿por qué no puedes ser un joven idol narcisista y mujeriego normal? Mi vida sería un buen porcentaje más fácil si me valiera mierda lo demás y me interesara únicamente en enredarme entre sábanas con cualquier chica bonita que se pasara por enfrente. Claro, recibiría aún más golpes en la cabeza propinados por Namjoon de los que ya recibo diariamente, pero estoy seguro que eso tampoco me importaría.

No cuestiones sus razones, Jungkook —ésta vez el tono en las palabras de Seokjin se escuchaba más serio —, no sabes mucho sobre ella ni sobre su vida personal, incluso si fuera una causa leve la que le impidiera verte hoy, no tendrías derecho a juzgarla.

Y con eso me cerró la boca.

Aunque lo que vino después sencillamente me quitó el habla por un buen rato. Los chicos planearon visitar la feria mientras yo iba en mi segunda cita con Khiara, pero al parecer la cantidad de boletos que compraron sobrepasaba a la cantidad de personas que eran —culpa de Taehyung y sus dedos enormes que presionaron mal las teclas en la pantalla al comprar—, así que ahora no había problema alguno con que mis planes estuviesen cancelados y me viera casi obligado a acompañarlos. Durante nuestro recorrido por el parque que había que atravesar para llegar hasta la feria, un rostro conocido cruzó ante mis ojos y fue imposible ignorarlo. Aunque lo que más llamó mi atención fue ver que corría desenfrenadamente buscando algo o a alguien, y no se daba cuenta a tiempo que un canino de tamaño considerable iba justo en dirección a ella. Dejé a los demás sin pensar ni decir una palabra, aunque mi repentino cambio de paso fue bastante notorio y escuché como corrían detrás de mí; fui lo suficientemente rápido para detener el desastre y la caída que mi morena hubiese sufrido.

Mi humor se transformó evidentemente un par de minutos después de haber encontrado a Khiara y a sus hermanos pequeños, aunque aún podía sentir la diminuta y penetrante mirada del varón, que seguramente me detestaba por la constante atención que le daba a su hermana mayor. Estar con ellos era divertido. Incluso los demás lo pensaban, y no tenían por qué decirlo en voz alta: sus expresiones denotaban alegría pura, de esa que sólo la inocencia de un niño te puede otorgar —aun cuando eres Min Yoongi—.

Deja de incitarme a secuestrarte por lo que resta del día —dije al sentir sus dígitos sobre el cubre bocas y me crucé de brazos fingiendo molestia, aunque en mi rostro se perfilaba una enorme sonrisa, que no era visible gracias a que el pedazo de tela cubría gran parte de mi cara.
-

Fruncí en ceño involuntariamente una vez que Khiara nos hizo saber que debía irse para hacer un par de llamadas y encontrar a alguien que cuidase de sus hermanos, aunque esa no fue la verdadera razón por la cual me sentí un tanto incómodo, sino que cuando Jimin preguntó por sus padres, la morena respondió con exasperación, casi como si se le hubiese ofendido. Al menos Seokjin tenía razón al decir que no sabía mucho sobre ella, ¿no?

Nosotros podríamos ayudarte con eso —manifestó Jin, provocando que mi cuello se girara tan repentinamente que casi lo rompo —, en serio, además tenemos ayuda de muchas personas.

Khiara no quería aceptar en un principio, y su duda resultaba comprensible. ¿Alguien ha visto algunos de nuestros videos detrás de escenas o los Bangtan Bombs? Nadie en su sano juicio le confiaría dos pequeños a las personas que protagonizan tantas tonterías. Pero Khiara conoce una parte poco vista de nosotros, creo, y entonces no sería impertinente de su parte dejarlos a nuestro cargo. —Estarán bien, lo prometo —sonreí inclinando mi cabeza hacia un lado.

Después de varios argumentos por aquí y por allá, ella aceptó. Entonces, se pudieron quedar un rato más hasta que consideró que era hora de marcharse. Para mí fue muy poco tiempo el que pasé en su compañía, sin embargo no podía quejarme, creí que ese día no la vería. Además, más tarde tendría que pasar por los niños al hotel y nos encontraríamos de nuevo.

Entonces —me miró el pequeño Matt mientras observábamos a su hermanita y Taehyung ver una película de perros que hablan —, ¿eres el amante de mi hermana? —preguntó, y yo casi me atraganto con mi propia saliva. ¿Amante?

Uh, no… bueno… no —murmuré torpemente, provocando una risa de parte del pequeño.

Era una broma, galleta —dijo sin dejar de reír, y yo arrugué la nariz al escuchar su apodo para mí: galleta. Ya tenía suficiente con que Taehyung me dijera así para molestar, pero siendo el hermano menor de la chica que me gusta no podía decir nada.

El niño corrió después a mirar la película, dejándome solo, enterrado en mis propios pensamientos. ¿Por qué Khiara se había puesto así al preguntar por sus padres? Obviamente se trataba de un tema delicado. Me gustaría saber qué es lo que pasa, no por morbo sino por mi instinto de protección. Quería que ella estuviese bien siempre, feliz siempre, tranquila siempre. Y si en mis manos estuviera todo eso, se lo daría sin pensar dos veces. Por más cursi y de antaño que suene, su felicidad es la mía.

¡Ya llegó la comida! —gritó Yoongi con suma emoción. Y la pequeña Anne se unió a su alegría mientras jalaba a Taehyung de la manga de su suéter para correr hasta la habitación que compartían Jin, Yoongi y Namjoon —que era la más espaciosa y tenía un escritorio del tamaño del mundo—, que utilizábamos como comedor cada que se pedía alguna de las comidas del día a la habitación.

¿Quién ordenó? Yoongi y Jimin. Se nota, porque lo único que pidieron fue pizza, refrescos y —porque quisieron ser saludables— un tazón de fruta para cada quien.
-

Ya se durmieron —susurré a Taehyung, riendo por la expresión de alivio en su rostro.

Shh, ¡Jungkook! Si tu risa los despierta me iré a esconder y jugarás a las atrapadas con ellos tú solo —se quejó mientras me arrastraba a la pequeña sala.

Hoseok también se hallaba un poco muerto… lo digo porque ni siquiera pudo llegar a recostarse en el sillón, y se quedó en el piso donde unos minutos atrás había estado jugando con Matt.

Cuidar niños no estaba dentro de nuestras especialidades y talentos, y Jin, quien propuso la gran idea de quedarnos con ellos mientras Khiara trabajaba, no tuvo problemas porque los pequeños sólo quisieron estar con Tae y Hobi, y un rato conmigo, pero aquellos dos sufrieron mucho más. Lo peor fue después de la cena, ya que a Namjoon se le ocurrió ofrecerles chocolates y entonces su energía subió de nivel en un 80%.

Me pregunto si Khiara también tendrá esa energía —dijo Hoseok, una vez que recuperó el aliento —, ¿sabes a lo que me refiero, Kook? —con sus cejas hizo un movimiento y yo sólo le lancé una almohada a la cara. La cual no quitó, sólo se quejó.

¡Jungkook! —gritó Jimin, y Taehyung lo regañó como a mí porque no quería que despertaran a los niños—. Lo siento —se disculpó el de mejillas regordetas entre risas, y caminó hacia mí para entregarme mi teléfono —, lo dejaste en el cuarto de Yoongi y ha estado sonando por un rato ya. Es Khiara.

Tomé el aparato tan rápido como me fue posible y respondí a la llamada, sintiéndome en las nubes cuando escuché su voz. Sólo me avisaba que pasaría por sus hermanos en poco tiempo; y luego de ser empalagoso y decirle que la extrañaba y moría por verla, cortamos la línea.

Con la excusa de necesitar aire, salí de la habitación y baje por el ascensor  para esperar a Khiara en el lobby, y tener al menos un momento en privado. Joder, necesitaba probar sus labios al menos una vez en el día y con tantas miradas dentro de la suite no podría hacerlo a mi gusto, ni aunque nos encerrara bajo llave en la habitación. En lo que aguardaba a su llegada, tomé un par de selcas para subir en la cuenta de Twitter del grupo. Hace un tiempo que no lo hacía y nuestros mánagers nos habían pedido que no dejáramos a nuestras admiradoras descuidadas. Me hubiese encantado mencionar que conocí a alguien que está moviéndome el piso de formas inmensurables, pero si lo hacía entonces cavaría mi propia tumba. Bloqueé la pantalla del teléfono manteniendo la mirada en la puerta de entrada del hotel; minutos después Khiara apareció ante mis pupilas y como si de una luz cegadora se tratara tuve que obligarme a pestañear repetidas veces. ¿Por qué mi corazón latía tan rápido? Joder, daba miedo que ella pudiese escucharlo.

¿Cómo te fue? —pregunté una vez que estuvo cerca. Pero hm, no, no lo suficiente.

Coloqué mis manos en su cintura para acercarla considerablemente a mi cuerpo, dejando tan sólo milímetros de distancia entre nuestros cuerpos. —No te lo dije hace rato que nos vimos, pero te ves hermosa —guiñé un ojo y por instinto miré a los lados antes de plantar un cálido beso sobre sus labios.
El paraíso. Sí, eso. El paraíso y lo que le sigue.

Tus hermanos están durmiendo —entrelacé su mano con la mía discretamente y comencé a caminar. Aunque no hacia las escaleras o el ascensor, sino hasta el pasillo que llevaba a la salida trasera del hotel. No quería que saliéramos, simplemente ahí no había muchas personas —nadie, de hecho—, y podíamos tener la privacidad que deseaba—. ¿Tienes mucha prisa? —volví a acercarme.

Coloqué mi mano sobre su mejilla, y una vez que ella respondió a mi pregunta con la respuesta que esperaba, uní mis labios con los suyos para besarle como tanto lo había añorado. Delicadamente acariciando sus labios, adorando cómo se acoplaban perfectamente, porque estaba seguro que habían sido hechos para mí, y los míos para ella. Nuestra conexión era casi tangible, tan real como los cimientos donde estábamos parados, tan real como lo que siento cada que me toca, cada que la veo. Y las palabras de Yoongi volvieron a repetirse en mi cabeza: está jodido. Y no sé si está bien, pero si es así, me encanta estar jodido.
-

Quédate —rocé mi nariz con la suya mientras nos acomodábamos en la cama. Khiara y yo teníamos la habitación sola, ya que Hoseok se quedó dormido en el piso, por más que intentamos obligarlo a levantarse e ir a la cama o siquiera al sillón, no quiso y entonces Jimin le llevó una manta para cubrirse, y tomó la almohada que antes yo le había aventado a la cara para acomodar su cabeza —. Mañana te llevaré a casa temprano, si quieres, pero quédate —rocé la piel descubierta de su espalda con las yemas de mis dedos. Mis ojos comenzaban a cerrarse por sí solos. Caería rendido en cualquier momento, pero la cantidad de besos que nos dimos antes al parecer me dejaron sin energía. Y una vez más, tuve que detenerme cuando las cosas comenzaron a subir de tono —tomando en cuenta que estábamos en un lugar público, joder—.

Entre sueños, sentí cómo ella acomodaba su cabeza sobre mi pecho. Mis brazos actuaron rápidamente rodeando su fina figura, esperando que no se alejara en ningún momento y así poder concebir el sueño a su lado. Si bien, dormir era de mis actividades preferidas, dormir acompañado de una mujer tan perfecta lo llevaba a un nuevo nivel, uno que ojalá durara para toda la vida.
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Mensaje por bultaoreune el Dom Mar 26, 2017 12:04 pm

No estaba dentro de mis planes estar dandole esas clases particulares a las dos a la vez. Aunque puedo que ni siquiera lo haya pensado bien cuando acepté ser el tutor de Alexandra.¿En qué estaba pensando en el momento que acepte darle clases? Porque había sido un completo error ponerlas a las dos juntas en una sala. Y peor, conmigo en medio. Sabía que podía ir un poco mal, pero ellas dos parecían matarse con la mirada, y luego comenzaron a echarse puntas con cada palabra que se dirigían la una a la otra. No es que quisiera parecer imparcial, pero realmente ni siquiera me veía con ánimos de meterme entre las dos y decir algo que...bueno, que quizás no fuera lo correcto. No quería que mis sentimientos confusos influyeran en estos momentos y que terminará defendiendo a la chica que no era mi novia en estos momentos. Además, aunque sabía que la mayor parte de culpa la estaba teniendo Suni, no podía dejar de ver que ellas se estaban comportando como unas niñas pequeñas y viendose como si yo fuera su juguete. Tanto Suni por provocar como Alex por hacerle caso y seguir la disputa entre ambas. El mayor sonido que se oyó de mi parte durante todo el rato que ella estuvieron discutiendo y yo intentaba explicarles- a parte de mis explicaciones- fue el bufido sonoro que solté en cuando Alex dio por sentado de que parte de mi tarde sería suya y se largo así como así. Dejándome a mi con un terrible dolor de cabeza y a Suni con no muy  buena cara.

Puede que la rubia no se equivocará con sus miedos de que Alexandra fuera a mi casa para recibir clases mías. Es más, estaba seguro de que ella pensaba muchas menos cosas de todas las que realmente pueden pasar entre nosotros. Podría haberme enfadado y pedirle que confiará en mis, que no debía de tener esas inseguridades. Pero...¿cómo iba a pedirle eso yo sabiendo que estaba en lo cierto? ¿Cómo iba a pedírselo si yo tenía las mismas dudas e incluso más? Sería bastante hipócrita de mi parte, y todo el mundo sabía que esa no era mi forma de ser. Quería comenzar a ser honesto, con ella, conmigo y con mis sentimientos. Creo que me lo debía a mi mismo. Había cerrado demasiado tiempo mi corazón y mi mente mientras ella estaba aquí, y creo que ya hora de ser consciente de que debía de poner unos puntos exactos en mi vida y dejar las cosas claras tanto para los de mi alrededor como para mí. 

Por muchas expectativas que tuviera y muy seguro y muy tranquilo que me sintiera en un primer momento, todo fue decayendo en cuanto supe que se acercaba la hora de que Alexandra aparecería en la puerta de mi casa. Sehun había hablado conmigo, para preguntar un par de cosas que según yo no tenían sentido, pero había terminado diciendole que si quería traerme algo-pues él decía que tenía algo que devolverme- que se lo dejará a su hermana cuando viniera. Él pareció bastante interesado con el tema de que ella fuera a pasar un buen rato en mi casa. Hasta mi madre estaba tan entusiasmada con el tema de que Alex viniera a casa-aunque fuera para enseñarle materias- que se había ido junto a mi padre y nos había dejado solos. Dejándome claro que volvería tarde y que no me detuviera en nada. Si, y es una situación bastante incomoda que tu madre te insinué que tienes tiempo para acostarte con una chica. De verdad, no se pueden imaginar la situación hasta que no la viven. Caminaba de un lado a otro, intentando hacer cualquier cosa que pudiera distraerme y me provocará a dejar de mirar como las manecillas del reloj se movían a un paso que parecía demasiado lento en algunos momentos, y demasiado rápido según se iba acercando la hora. Vamos SeokJin, no es la primera vez que ella entra a esta casa después de su vuelta. Y quizás por eso estaba tan nervioso queriendome comer las uñas, porque recordaba perfectamente lo que había pasado la última vez. Era imposible olvidarse del roce de sus labios contra los míos, del sabor de su boca. Ella siempre había tenido algo que me había hecho adicto a toda su esencia.

Mi boca se abrió ligeramente, y lo agradecí internamente, porque si no lo hubiera controlado seguramente mi boca se hubiera abierto de manera exagerada al igual que mis ojos al verla de aquella manera. La cara de Sehun reflejaba completa gracia y burla, y sabia que se había dado cuenta de lo que había significado para mi ver a su hermana así. No recuerdo en que momento del pasado solté que era bastante provocador para mi verla en ropa de deporte tan ajustada- ni porque exactamente Sehun parecía saberlo-. Ella siempre solía ir a las clases de deporte del instituto con ropa más holgada, y no se preocupaba como las demás chicas de verse perfecta, y eso me gustaba. Pero la primera vez que apareció ante mis ojos con una ropa muy parecida a esa, sentí mi erección crecer de inmediato. Y nada más recordarlo, supe que mi rostro se estaba poniendo más rojo de lo que ya estaba al tenerla frente a mi dejando ver todas las perfectas curvas de su cuerpo  su ombligo con su suave piel al descubierto. Por un momento quise tocar esa zona descubierta, acariciar esa piel aterciopelada que aun podía reconocer muy bien.

La había dejado pasar y esta vez había decidido que estaríamos en la sala, y no encerrados en mi cuarto. Quizás, eso calmaría un poco la tensión que sentía. Los nervios se dispersaban por todo mi cuerpo, por eso tenía que coger aire y soltarlo a cada tres segundos. Quise dejar mi mente en blanco,y no mirar como ese top resaltaba sus pechos, o como en su cara siempre había una sonrisa de satisfacción que decía muy bien que sabía lo que estaba causándome. Sin embargo, cada dos por tres mi mirada se dirigía a las zonas indebidas y que luego se marcarían en mi mente para seguir recordándolas cada cierto tiempo. Aunque nunca se me hubieran olvidado por mucho tiempo que ella pasará alejada de mi.

Me deje caer en la silla de su lado, suspirando cuando terminamos de dar todo lo que tenía pensado para hoy y cogí uno de los bolígrafos, dándole vueltas en la mano.- No necesitas las clases...Todo se te da demasiado bien.-Digo con confianza, porque sé que es cierto lo que digo. Ella no había tenido ni una sola duda en todo lo que le había explicado, no me había parado ni una sola vez para preguntarme algo y había hecho todos los ejercicios perfectos a la primera. Tocó mi pelo, echándolo ligeramente hacia atrás y dejo caer un poco la cabeza hacia atrás, aunque ahora la giro hacia el lado donde esta ella para mirarla.-Deberías concentrarte en ponerte al día...Cuanto antes apruebes todo, antes podrás irte de nuevo al conservatorio.- Comenté. Y no, no lo dije con tono resentido, ni con odio o algún sentimiento que expresará mal o rencor en mi hacia ella. Yo solo...sabía que su sueño era ese, era lo más importante para ella y realmente, por muy doloroso que fue y que sería de nuevo, quería que ella siguiera con esa carrera. Con ese propósito.- No sería bueno que te quedará alguna y tuvieras que quedarte hasta el próximo curso para recuperarla,¿no crees?.-Una sonrisa de comprensión apareció en mi rostro y me encogí levemente de hombros para levantarme.

-¿Quieres que pida unas pizzas mientras revisamos todo por última vez?.-Le pregunte mientras sacaba el telefono de uno de los bolsillos de mi pantalón. Sabía que no hacía falta repasar nada, ya lo había dicho, ella sabía de todo. Sin embargo, era la primera vez que estábamos tan tranquilos y tan en paz entre ambos-aunque en mi interior se estuviera formando la guerra entre mis sentimientos, el nerviosismo y la racionalidad- y por ello quería que esto durará un poco más. Antes de que ella me dijera cual pedir, marqué el número.-Sigo recordando que es lo que te gusta, pediremos tu favorita.- Le digo con una sonrisa y me alejo un poco porque ya sentía la sonrisa flaquear cuando ella me había mirado con algo de sorpresa pero con orgullo en sus ojos. Orgullo de ella misma porque aún me tuviera atado de esa manera. Desde que había pasado lo de Taeyong, nos habíamos mantenido distantes. Más bien yo me había mantenido distante,pero solo era por el hecho de que no quería reconocer todo lo que me había dolido que a él lo mantuviera en su vida y a mi me hubiera apartado. Lo había hecho por la razón de la que ella era consciente ahora; no podía olvidar nada de ella, y que ella me hubiera olvidado, mantenía una intensa y continua angustia en mi interior. Angustia que se había ido de mi pecho en estos momentos al sentir su mirada en todo momento sobre mí, aunque estuviera de espaldas. Sabía que ella tenía toda su atención en mi, y eso...eso me daba esperanzas. Esperanzas de algo que ni yo mismo estaba seguro de en que iba a terminar.

Siento como mi cara arde desde la parte más baja de mi barbilla hasta la zona más alta de mi cabeza. Sé que estoy completamente rojo y que es notorio, es algo que nunca he podido controlar. Y todo ha sido porque ella se ha mojado su top con un poco de agua al desramarse la garrafa y porque seguidamente- y después de secarte un poco con un paño- ha decidido pasar uno de sus dedos por alrededor de mis labios para limpiarme un poco que tenía manchado. Mi corazón había decidido desbocarse y volverse completamente loco en los pocos minutos que todo eso- que no dejaba de repetirse en mi mente- había sucedido. Ella mantuvo sus manos en mis labios, y aunque estuviera disfrutando del toque, simplemente me aleje un poco y baje la cabeza. Estaba completamente avergonzado por mi reacción, y esperaba que ella no hiciera alguna burla o algo por el estilo sobre eso, porque pediría a la tierra que me comiera.¿Por qué no podía dejar de tener ese efecto tan fuerte en mi?

Le había dado una camisa a Ale que le quedaba bastante larga, y habíamos terminado de cenar mientras veíamos un programa que solíamos ver antes juntos. Y si, eso había traído recuerdos, recuerdos bastante alegres a decir verdad. Creo que había llegado un punto en el día en que se me había olvidado todo lo malo de nuestra relación y ahora solo veía toda la parte buena. La felicidad. Esas noches que ella se quedaba hasta tarde entre mis brazos viendo televisión, o que yo me quedaba dormido en su regazo mientras ella acariciaba mi pelo.¿Que si lo echaba de menos? Si, y si en estos momentos ella me lo preguntará, creo que sería incapaz de negarselo por mucho que tuviera que ser así. 

Agarré una sudadera que tenía en el ropero de la entrada, y me acerque a ella que se encontraba en la puerta principal para pasársela.-Pontela, hace algo de frío y si vas así te resfriaras.-Dije, aunque...bueno, puede que mi camisa ya le sirviera de escudo, pero quería asegurarme de ello. Sonrió levemente y me encojo de hombros-Ya me la devolveras, eso no es importante.-Le aclaro y me apoyo en el marco de la puerta. Ya es algo tarde, es de noche cerrada y verla marcharse así...Yo nunca deje que Alex se fuera sola a casa, ya fuera de día o de noche. Sabía que no debíamos de pasar más tiempo juntos, o en algún momento yo sería quien me tiraría a atrapar sus labios con los míos, o acariciar su pelo y entrelazar nuestras manos. Tuve esas necesidades durante todo el día contenidas en mi interior. Pero, por otro lado...-Alexandra.-La llamé sin ni siquiera pensarlo mucho más, y ella volteó antes de salir de la reja que delimitaba mi casa de la acera pública.-¿Quieres que te lleve hasta tu casa?.-Le pregunté alzando las llaves del coche en mi mano. No queria que regresará sola, no quería que le pasara nada.
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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por bultaoreune el Miér Abr 05, 2017 9:23 pm


¿Qué tan buena idea había sido dejar a is hermanos con esos siete? A cada minuto que pasaba, me arrepentía un poco más. No es que no confiará en ellos, además...Jungkook me había prometido que todo estaría bien. Pero aún así, sabía que tan desastres podían ser todos ellos y también lo revoltosos que podían ser mis hermanos. Aún así, no había recibido ninguna llamada de nadie, porque les había dejado bastante claro que al mínimo problema me avisarán. Pero todo parecía estar en perfecto estado, eso o no querían avisarme de nada. Esperaba que realmente fuera la primera. Aunque eso no quitaba todo mi malestar, no podía dejar de pensar en que no debería de haberlos dejado con ellos. No por ellos, si no porque era un compromiso, y en sus vacaciones no creo que lo que más quisieran era cuidar de niños que nada tenía que ver con ellos. Por eso me encargaría en algún momento de agradecérselos a todos de alguna manera, antes de que se...fueran. Joder, mi malestar había crecido de solo recordar que debían de irse en algún momento. Mi pecho, dolía.

Sonreí en cuanto tuve a Jungkook enfrente de mi nada más llegar al hotel. Deje descansar mis manos en sus hombros y negué levemente aun con la sonrisa en mi rostro. Creo que hoy estaba lo más alejado a verme bien como para que él dijera que estaba hermosa. Deje que sus brazos me rodearan y que sus labios me expresaran la calidez que ahora mismo necesitaba, el cariño que quería sentir de su parte. No tenía prisa mientras lo que estuviera haciendo fuera estar con él. Entre sus brazos, sintiendo sus besos, su cercanía. Jungkook provocaba que todos mis sentidos se activarán, que mi piel se pusiera de gallina y que todo mi cuerpo, mente y corazón reaccionaran ante sus acciones. Sentía que nunca quería que acabara el momento en que ambos estuviéramos juntos, solos, acompañados..daba igual, solo quería estar con él y seguir sintiendo la maravillosa corriente que hacía latir mi corazón tan fuerte al tenerlo conmigo de esa manera.

Había pasado a ver a mis hermanos dormir, para comprobar que todo estaba bien con ellos y no pude evitar reír al ver a Tae tan destrozado como ellos, y ya..no hablar de Hobi. Si, debía de recompensarles sin duda. Solo me deje caer en la cama con Jungkook con la intención de descansar un poco. Debía de despertar a mis hermanos- lo que me recriminarían durante..toda la vida- y llegar a casa, darme una ducha, acostarlos de nuevo. Si, creo que necesitaba un pequeño descanso antes de eso. Sentí su roce contra mi nariz y sonreí ampliamente para dejar luego un pequeño beso en sus labios, sabiendo que no podía resistirme a estar tan cerca y no probar los labios que me robaban suspiros a cada segundo. No sabía que tan buena idea era quedarme aquí, pero mi cuerpo no estaba respondiendo a mis llamados de que debía de levantarme y cada vez que respiraba y aspiraba un poco de su aroma, me aferraba más al moreno. Mis ojos fueron pesando sin que yo ni siquiera me diera cuenta. Y quise mucho más, por eso no tarde en abrazarme a su cuerpo y apoyarme en su pecho, usándolo de almohada. No me había sentido tan cómoda y tan en paz desde hace muchísimo tiempo. Era una sensación que solo podía transmitirme Kook, y...¿y si...estaba comenzando a sentir algo por él más profundo? Algo que...terminaría haciéndome daño cuando se fuera. No estaba preparada para eso, pero...no quería alejarme. No ahora. ¿No podíamos estar así para siempre?

Solté un pequeño bostezo y me moví ligeramente para cambiar de posición. Unas manos en mi cintura, lo impidieron. Y entonces, recordé donde estaba y mis mejillas se sonrojaron inmediatamente. ¿Cómo me había dejado dormir así como así? Ni siquiera me había cambiado de ropa, era un desastre. Abrí mis ojos lentamente y justo fui levantando mi cabeza lentamente del pecho de Jungkook para mirarlo. Justo cuando sus ojos chocaron con los míos, me dí cuenta que él había despertado antes que yo y me sonrojé para volver a esconder mi cabeza en su pecho. Avergonzada. Dios, me debía de ver horrible.-Buenos días,Kook.-Murmuré en cuanto él me dio los buenos días primero y cuando me sentí preparada, alcé la vista para mirarlo.-¿Has dormido bien?¿No te he molestado ni nada..?.-Su respuesta me hace sonreír más amplio de lo normal y acaricié su rostro con una de mis manos.- Yo no había podido dormir mejor que contigo.-Confesé y antes de que su mirada sobre mi me hiciera ponerme roja como un tomate, junté sus labios con los míos. Despertar con él, había sido una increíble sensación.- Me alegro de que aquí todos durmieran tan bien. MENOS YO.-Oigo la voz dramática de Hoseok y me separó de Jungkook para mirarlo. Se ve horrible y no puedo evitar reír por su cara de fastidio. Pronto se oye mi nombre a gritos y mis hermanos llegan para tirarse encima de mi a la cama. Lo más gracioso es cuando Tae y Jimin corren también detrás de ellos, pero gritando el nombre de Jungkook y se tiran encima de él. No puedo evitar reír, quizás la cama se caiga abajo, pero ellos realmente son completa alegría. Había sido uno de los mejores despertares de mi vida, y mientras mis hermanos me molestaban a mi y esos dos  a Jungkook, giré mi cara hacia este último y le guiñe un ojo. Todo era perfecto.

-

Habíamos desayunado todos juntos, y Jungkook nos había acompañado hasta casa, por mucho que le dije que podíamos ir en taxi. Todos insistieron en que podíamos ir en la furgoneta que ellos tenían para moverse por aquí, siendo conducida por uno de sus guardaespaldas. Todo el camino casi fui riendo por como Matt no dejaba de meterse con Jungkook y este intentaba defenderse de nada. Cuando llegamos a mi casa, suspiré, tenía un mal presentimiento. Y justo cuando estaba intentando obligar a los niños a entrar sin mí para despedirme bien del moreno, mis hermanos comenzaron a rogarle una y mil veces que entrará para jugar un rato con ellos. Los chicos lo estaban esperando, sin embargo él acepto pasar un rato más con los pequeños, y eso llego a mi corazón. De verdad, amaba que él tuviera esos detalles. Mis hermanos se llevaron a Jungkook a la sala nada más entrar, y yo le dije que los alcanzaría en cuanto me diera una ducha rápida y me cambiará de ropa. En cuanto ellos desaparecieron por la puerta de la sala, mi madre apareció en el pasillo llegando desde la cocina. Llevaba una botella en la mano. Mi cara empalideció. Esto no pintaba bien.

-¿DONDE MIERDA HAS ESTADO?¿CÓMO SE TE OCURRE DESAPARECER ASÍ CON TUS HERMANOS Y VOLVER AHORA?.- El primer grito llegó, tras otro y otro. Pronto, vi a mis hermanos pasar corriendo a nuestro lado. Sabía porque lo hacían, para que dejaran de llorar cada vez que mama armaba una pelea, les había dicho que debían correr a su cuerpo nada más escuchar el primer grito y ponerse cada uno sus cascos y escuchar música, hasta que yo fuera a buscarlos. Pero ese no era el mayor problema ahora. Sabía que no debería haberle dejado entrar. Sentí unos pasos, y no tuve la valentía para virarme hacia atrás para mirarlo. Me daba vergüenza esta situación.-Mamá...creo que deberías dejar eso y...subir a darte una ducha.-Dije acercándome a ella, comportándome de la manera más pacífica posible y justo cuando voy a tocar la botella, ella me da un tortazo en mi mano. Joder, eso ha sonado fuerte y no se imaginan lo que pica. Apretó mis puños, y justo cuando oigo mi nombre pronunciado por una voz masculina en un murmullo, llevo mi mano hacia atrás, haciéndole una señal para que paré. No era bueno que se metiera.-¿Quien te crees que eres para decirme lo que tengo que hacer, niñata?.- Suelta ella y luego suelta una carcajada.-¿Tan poco te hacen caso los chicos de aquí que necesitas buscarte a uno de esos chinos? Me das verguenza,¿qué tan zorra puedes ser? .- Mis ojos se abren por eso, de sorpresa. Pero...¿que? Mis manos se hacen puño, teniendo la resistencia que nunca y siento como mi cuerpo tiembla, mis ojos se han aguado. Siento una mano en mi espalda y niego rápidamente.-Vete Jungkook.- Él me vira. Supongo que intenta relajarme, lo notó por como me mira ahora, y cuando mi madre suelta otro comentario estúpido y lastimero, yo aprieto mis ojos y me deshago bruscamente del agarre del moreno.-¿Qué no entiendes? HE DICHO QUE TE VAYAS.- Le grito sin ni siquiera saber que más hacer. No quería que siguiera aquí, no quería que siguiera viendo como mi vida se alejaba mucho de estar bien. No quería que se arrepintiera de tener algo conmigo al ver todo esto. Me daba vergüenza, estaba dolida.-LÁRGATE.-Dije dándole un leve empujón y justo cuanto siento a mi madre venir hacia nosotros, le arrebato la botella y la tiro contra el suelo justo cuando sé que Jungkook esta saliendo por la puerta principal. No me atrevo a mirar si él estaba viendo eso o no, no me atrevía a nada. Toda mi felicidad se había deshecho por la desgraciada vida que mi madre nos estaba dando, por su comportamiento. Jungkook...él no querría volver a saber de mi, ya lo sabía. Todos huían cuando veían mi realidad.

-

No había vuelto a hablar con Jungkook en días, no me sentía con fuerzas para eso. Él me había mandado un par de mensajes unas horas después, pero creo que simplemente lo hacía por compromiso. Porque...le daba pena. Por eso decidí no contestar nada, no me sentía preparada. Mi madre me había montado muchos numeritos como ese delante de mis amigos, pero...delante de Jungkook, había sido el peor para mi. Me había dejado en vergüenza delante de él, me había cabreado y lo había tenido que echar para que no siguiera viendo la pelea y no siguiera teniendo pena de mi, del momento. Realmente estaba dolida, realmente estaba sufriendo. Yo..creo que....Jungkook me importaba más de lo que yo pensaba, me gustaba más de lo que yo imaginaba. Y me dolía haberlo perdido así de fácil, así de rápido. Pero, debía dejarlo estar. Sería injusto que él tuviera que verse sumido a eso cuando estaba de vacaciones, cuando esta aqui para disfrutar y no para soportar dramas. Estoy destrozada, pero..no iba a dar un paso atrás. Era mejor dejarlo todo así, no podía pedirle más. Sería injusto.

Suspiré mientras jugaba con el vaso entre mis manos. Salma había organizado una fiesta en su apartamento. Bueno, una fiesta privada, entre amigos. Los mismos que habíamos ido al karaoke aquel día, los mismos que siempre salíamos juntos. Había venido solo porque mi prima me había arrastrado hasta aquí, ella me había ido a buscar a casa, me había obligado a ponerme algo bonito y a venir para según ella: "salir del mundo depresivo en el que me encontraba, teniendo un aura negra a mi alrededor, y divertirme un rato". Sin embargo, me encontraba sentada en el sillón, mientras oía la música de los que jugaban al Just Dance, mientras otro jugaban a las cartas. No quería hacer nada, solo quería meterme bajo las sábanas de mi cama y no salir de allí.

El timbre sonó y yo fruncí el ceño. No esperábamos a nadie mas,¿o si?. Iris corrió a abrir y Salma en segundos me obligo a levantarme y me agarro de los hombros.-Vas a coger a Jungkook, vas a ir a tu habitación y vas a explicarle que pasa en tu vida. Deja que él decida si quiere seguir intentando algo contigo.-Salma siempre decía que la habitación de invitados era mi habitación, aunque eso no era lo más importante. ¿Por qué nombraba a Jungkook y...? oh dios mio. Ella los había invitado. ÉL ESTABA AQUÍ. Mi mirada busco la suya en cuanto divisé al primero de ellos que entraba a la sala donde todos nos encontrábamos. Nuestras miradas se mantuvieron conectadas durante un segundo, segundo que tardé en apartarla con vergüenza y con temor a que su mirada fuera de..pena, compasión hacia mi.-PEQUEÑA.-Oí gritos y de repente tenía a Jimin, Hoseok y Taehyung abrazándome. Aplastándome más bien. Luego Namjoon, Jin y Suga me saludaron más normal, y todos comenzaron a saludar a mis amigos. Hubiera reído en el momento que Hoseok y Michael comenzaron a hacer de las suyas si no notará mi cuerpo completamente tensó y una mirada sobre mi a cada segundo. Quizás, Salma tenía razón.

Me acerqué a él con torpeza y cuando estuve a su lado, suspiré.-Hey...-lo salude sin muchas fuerzas y me abracé a mi misma. Bien, ahora que estaba tan cerca de nuevo de él y su perfume me embriagaba, solo gritaba en mi interior que quería que él me abrazara y me besara. Que me consolará después de días sin verlo, sin poder estar con él.-¿Podemos...hablar?.-Dije, señalando hacia el pasillo y en cuanto tuve su respuesta asentí para comenzar a caminar. Me metí en la habitación que se consideraba como mía y dejé que él entrará para luego cerrar la puerta.Me deje caer en la cama, sentándome en esta sin mirarlo. Aun no podía mirarlo, no me sentía capaz. Recordaba ese día, los gritos, su mirada de tristeza, él intentando ayudarme, yo gritándole...Había sido un desastre, yo y mi vida lo eramos.-Yo...-quería buscar las palabras adecuadas, que debía de decir exactamente.¿Qué era lo correcto?¿Por donde empezaba?.-Siento lo que paso...Como paso..Yo, no debí gritarte ni tratarte así...No deberías haber visto ni escuchado nada de eso. Lo siento.-Me disculpo con mi cabeza gacha y veo sus pies moverse para terminar sentadose a mi lado. Suspiro.- Sé que quisiste ayudar y yo...me superó la situación. Perdóname.-Le pido y notó como él comienza a hablar, sin embargo, me atrevo a colocar mi mano en uno de sus muslos para negar con la cabeza, haciéndole entender que no hablará. Quería explicarle todo y luego de eso, que dijera lo que quisiera. Luego de saber la verdad.

-Los gemelos y yo no somos totalmente hermanos..Quiero decir si, pero..ellos son hijos de distinto padre. Mi madre me tuvo muy joven, mi padre..yo..nunca lo conocí.-Solté un pequeño suspiro y mordí el interior de mi mejilla, nunca me gustaba hablar de esto y es sorprendente que con él pueda hacerlo.- Mama siempre me ha dicho que él no quiso saber de mi porque eran muy jóvenes pero...ella en este estado han dicho algunas cosas que me han hecho dudar.-Porque si, a veces pensaba que ni siquiera ese hombre que era mi padre sabía que yo existía. Aunque,¿Eso cambiaría algo?.- El padre de los gemelos vivió con nosotros durante muchos años, algunos antes de que ellos nacieran y...nos abandonó hace unos meses. Él se fue con otra.- Le explico, comenzando a llegar al verdadero problema, al inicio de mi terrible vida.- Yo tenía pensado trabajar un poco, y con mis notas...tendría suficiente dinero para irme a estudiar a una universidad buena. Quería estudiar diseño...o quizás simplemente me conformaría con estudiar un curso de fotografía, amo ambas cosas...Pero, ese hombre se fue. Mi madre cayó en depresión..-Siento mi voz ahogarse durante un segundo y me obligo a mi misma a coger aire. No debía de llorar, no debía de ser débil, todo eso lo tenía superado.- Ella...sé que antes de tenerme era un poco..un caso perdido. Pero, nunca imaginé que pudiera consumir y beber tanto como la he visto en estos meses..-Hago una mueca con mi cara, de dolor.- Amo a mi madre, ella sola me crió pero...su actitud ahora. Bueno, ya pudiste comprobar como es...Mi tía me ayuda quedándose con los gemelos cuando ella no trabajo y ya tengo turno en el bar y si ella no puede, tengo que contratar a una niñera. He tenido que dejar lo de la universidad o el curso, no tengo tiempo. Debo trabajar para sacar todo en mi casa adelante.- Y si, esa era la horrible y cruda realidad de mi vida de una forma resumida.

Relamí mis labios, sintiéndolos secos y notando como mis ojos amenazaban con aguarse. No, aguanta.- Llevo mucho tiempo sintiendo que soy una máquina que solo sirve para mantener a sus hermanos viviendo y aguantar a su madre alcoholica..Mucho tiempo, hasta que llegaste tú.-Confieso.-No digo que estuviera sola, mis amigos siempre me han ayudado pero..tú...- Suspiro y siento mis manos temblar por lo que agarro una contra otra. Y por primera vez, desde que lo había mirado durante ese segundo al él llegar, levanto mi cabeza. Mi mirada se encuentra con la suya, y siento temblar.-Tú provocas que estando contigo me olvide de los problemas. Tú...me gustas,Jungkook. Mucho. Quizás siento más de lo que se debería sentir en tan poco tiempo.-Confieso sintiendome ahora capaz de todo. Capaz de todo después de confesarle lo que tanto me pesaba en la vida,  toda la responsabilidad que llevaba sobre mí.- Siento decirte esto después de lo que ha pasado...Yo, yo..-Cogí aire y lo solté, dilo.- Entenderé si quieres huir ahora de mi caótica y horrible vida. Lo entiendo.- Y mi voz tembló, pensando que si él aceptaba huir, yo me derrumbaría. 
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Re: ...ι need yoυr love вeғore ι ғall~

Mensaje por byunosh el Mar Abr 11, 2017 7:18 pm


JEON JUNG-KOOK :

Extendí mi cuerpo entero sobre el acolchado de la cama mientras mis pensamientos divagaban por los infinitos motivos que pudiesen desencadenar la situación que por desgracia había presenciado en casa de Khiara. Puede que si yo no hubiese hecho caso a la propuesta de sus pequeños hermanos, entonces las cosas serían distintas, no obstante, mi corazón de pollo me obligó a seguirlos dentro de la casa y jugar un rato. Anne comenzaba a sacar los juguetes con los que tenía planeado armar toda una escena digna de drama de televisión, en lo que Matt le peleaba que yo no querría agarrar sus muñecas y era mejor que sacáramos algún videojuego; eso, hasta que un primer grito del cual las palabras no pude reconocer, resonó atravesando cada una de las paredes hasta llegar a mis oídos. Y a los de los niños también, ya que ambos se apresuraron a correr fuera de donde nos encontrábamos. Con algo de lentitud e incertidumbre, me aveciné al sitio donde parecían originarse los gritos. 

Apreté los ojos porque no quería comenzar a recordar más detalles. El rostro de Khiara se tornó sombrío. La sonrisa que ocupaba sus cálidos labios se desvaneció y su mirada se coloreaba de abatimiento. ¿Y yo no podía hacer nada? ¡Claro que no! Mierda, claro que no podía. Mi familia no estaba cerca de ser perfecta pero al menos nos apoyábamos los unos a los otros cada que nos era posible, y con mi segunda familia —siendo los chicos— ni siquiera cuando no conocíamos bien los defectos y virtudes de cada uno surgió una situación de tal magnitud. Yo no podía entender por lo que pasaba, no podía darle palabras de aliento y decirle que estaría todo bien: porque no tenía idea si estaría todo bien. Además, incluso yo era una persona temporal en su vida, por más que eso me doliese. No podía decirle que estaría ahí cuando me necesitara, no podía jurarle que podía contar en mí siempre —maldita sea —siseé con fastidio. En un par de horas daría comienzo el tercer día en que Khiara no respondía mis mensajes, llamadas ni señales de humo. 

Lo único que me mantenía con los pies en la tierra —y no discurriendo en el tema de Khiara una y otra vez— era el trabajo. De la compañía llamaron esperando que pudiésemos tomarnos un tiempo para grabar un par de demos y así al regresar nos adentráramos por completo en las preparaciones intermedias de nuestro próximo comeback. Viajamos por un par de días a los estudios más cercanos de Miami, y mientras cada uno hacía su parte dentro de la cabina, los demás salíamos a visitar los alrededores, comer o dormir. Fue Yoongi —el romántico de clóset— quien me dio la idea de grabar una canción para mi chica. O bueno, no estoy seguro de poder llamarla así… quizá es demasiado. El punto es que, a escondidas de los demás, en cuanto tocó mi turno de grabar los demos para la empresa, nos tomamos una hora para grabar lo más decentemente que fue posible, un cover que comencé a preparar hace tiempo, y que por falta de tiempo no pude realizar antes.
-

El momento de enfrentar a Khiara había llegado y yo no estaba seguro de querer hacerlo. ¿Qué tal si ya no quiere verme? ¿Qué tal si ha decidido que tiene suficiente con qué lidiar y no hay espacio para un iluso chico que no se quedará para siempre? Supongo que sería lo más coherente… pero no quiero que ella llegue a esas conclusiones porque entonces, por más cursi que se oiga, mi alma se rompería en pedazos por no tener la oportunidad de tenerla en mis brazos una vez más. Sólo una vez más, pienso y pido con todas mis fuerzas. Una en la que pueda demostrarle que me importa, que es la mujer más hermosa con la que me he cruzado, que no voy a olvidarla en esta ni es un centenar de vidas más. 

Una de sus amigas nos ha invitado a una fiesta y, según ella, es el momento perfecto para escuchar lo que la castaña tiene que decir —si es que decide decírmelo—. Yo no estaba muy seguro de querer irrumpir así cuando está con sus amigos, con las personas que sí estarán con ella por mucho tiempo. Pero en cuanto la veo todo lo demás se vuelve borroso. Y joder, no me importa que el tiempo que tengamos sea limitado, yo la quiero para mí, la quiero aunque sea un segundo. Trago en seco al notar cómo mis amigos se comportan más cariñosos de lo normal. Yo les dije que “algo” había pasado en el hogar de Khiara pero no di detalles porque no era mi historia para contar, y aun así ellos estaban preocupados y preguntándose si podían hacer cualquier cosa para subirle al ánimo.

Seguí a la morena hasta una habitación al final de pasillo y me coloqué frente a ella en cuanto se sentó sobre la cama.
Cada una de las palabras que lograban salir de sus labios se convertía en un estruendo al entrar en mis oídos. Una persona tan hermosa y gentil como lo es Khiara no tendría que sufrir ni el corte de una hoja de papel. ¿Y yo? Nunca pensé que mi compañía significara tanto para ella, pero si es verdad que estando conmigo se olvida de sus problemas y le es más fácil sobrellevar su situación en casa entonces que tenga por seguro que no me separaré de su lado ni un segundo. ¿Irme? ¿Huir? Jamás. No si ella quería que me quedara.

Yo no entiendo cómo crees que podría huir —tomé su mentón con delicadeza entre mis dedos y lo elevé para que no se atreviera a desviar la mirada. Yo necesitaba que ella viera en mis ojos la honestidad con la que hablaba. —Esto no es el final, tu vida seguirá adelante y la de tus hermanos también... sé... sé que no es fácil ahora y dudo que sea fácil después. Nada que valga la pena es fácil, ¿has escuchado eso? Es verdad —intenté esbozar una sonrisa curvando mis labios, pero temo que salió más como una mueca rara de descifrar —, imagina: yo tuve que viajar al otro lado del mundo para encontrar a mi primer amor —dije. ¿Confesé? Creo que sí. Y me sentí idiota.

Tomé asiento a su lado, coloqué uno de mis brazos encima de sus hombros para acercarla más a mí y tan sólo dejé que nuestra cercanía proporcionara la calidez exacta para reparar lo que sea que se hubiese roto entre nosotros la última vez que nos vimos.
-

No estoy completamente seguro de cuánto tiempo pasó, pero calculo que fue poco más de una hora después de entrar a esa habitación, que ambos salimos. Con las manos entrelazadas y un par de miradas bien puestas sobre nosotros. La de un rubio, muy intensa sobre mí. No recordaba su nombre específicamente, no soy bueno recordando los coreanos y mucho menos los extranjeros.

¡Ah! Nuestro Kookie se ve vivo otra vez —exclamó Namjoon, secando algunas lágrimas falsas de sus mejillas con dramatismo.

¿Y? ¿Qué te pareció? Yo ayudé —habló ésta vez Yoongi, con una inusual sonrisa en su rostro. Y no estoy diciendo que nunca sonría, pero nunca sonría de esa manera en específico. Como si un niño pequeño esperara que le felicitaran porque no se salió de la línea al dibujar o… Mierda.

Miré a Khiara y a Yoongi en intervalos. Él pensaba que yo ya le había mostrado la canción… —¡Aish! ¡Jungkook! —mi hyung rodó los ojos y rápidamente se acercó a la amiga de Khiara, hablándole al oído, y una vez que aquella chica lo guió hasta el reproductor de música fue que entendí todo.

¡Oye no! Todavía… aquí… no con todos… —quise formular una frase con sentido, y fallé. Lo peor fue al momento de escuchar los primeros acordes de guitarra en la melodía(x) que Yoongi se había atrevido a colocar.

Sé que no es tan apropiada para una fiesta, pero Jungkookie la grabó para Khi-

Él no pudo terminar de hablar porque corrí a cubrirle la boca con una de mis manos. Obviamente le desagradó horriblemente que yo, el más pequeño de todos, le hiciera una grosería como esa, y comenzó a sermonearme. Nuestra pequeña discusión no duró demasiado, ya que Hobi nos hizo cerrar la boca argumentando que no dejábamos escuchar nada.

Las palmas de mis manos sudaban como si no hubiese un mañana. Yo pretendí mostrarle mi creación en otro momento, quizá a solas y cuando sus amigos no escucharan. Ahora mi cabeza gacha y mis dientes torturando a mi labio inferior le daban a conocer a todos que los niveles de nerviosismo en mi sistema alcanzaban el cielo. ¿Y si no le gustaba? Demonios, Yoongi. 

Como venganza subiré a nuestra cuenta de Twitter el video donde habla dormido.
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Mensaje por byunosh el Miér Abr 12, 2017 3:29 am


ALEXANDRA OH :

La pizza es deliciosa, y en algún momento con anterioridad seguro he dicho que no tiene comparación alguna, pero me retracto porque sí lo tiene; de hecho, me atrevo a decir que los labios de Seokjin son aún mejores. Me golpeo mentalmente por pensarlo, porque no quiero seguir martirizándome con tantos recuerdos del pasado y con acciones que quiero llevar a cabo pero no haré por una única y sencilla razón: él se alejaría de nuevo. ¿Me importa que se aleje? Demonios sí. Me cuesta admitirlo porque yo creí que todo estaba superado y que yo, siendo yo, me sobrepondría a la adversidad. Notoriamente no tenía la menor idea de que esa adversidad tendría forma de una insoportable bruja metida en una burbuja color rosa —y que a Seokjin le gustara—. De cualquiera manera, aquella niñata no fue mencionada en ningún momento mientras estuvimos juntos en nuestra tarde de estudio, que poco antes de finalizar se convirtió en sólo una tarde, sin estudios de por medio. 

Mi círculo de amigos, antes de llegar a Corea, se basaba en chicos y chicas dentro de mi entorno: vivía dentro de un condominio seguro, junto con mi madre y su marido. Mis inseparables compinches provenían de familias entre clase media y adinerada, los típicos adolescentes que no consideran el seguir las reglas y se ven envueltos en más de un problema por semana. Luego, gracias a que mi padre me propuso aplicar para una beca en una preparatoria de Corea y así recuperar todo el tiempo que no compartimos antes, conocí a quienes son mis amigos ahora. Contrarios a mis antiguas amistades, ellos son benévolos, honestos, divertidos y hasta adorables. Pasé casi medio año intentado acoplarme al ritmo de vida coreano, siendo mi medio hermano, Sehun, mi profesor principal. Él se encargó de mostrarme la cultura, la moral, la ética, las costumbres, etc.; el idioma fue lo de menos tomando en cuenta que desde pequeña mi familia paterna se ocupó de ello —excepto las groserías, ese crédito va a Sehun. Al entrar a la preparatoria, no me sentía del todo confiada pues, joder, aunque tengo un padre coreano no es como si yo hubiese sacado alguno de sus rasgos principales, a sus ojos yo soy simplemente blanca. Doy gracias a que Baekhyun apareció en mi vida en esos momentos preguntando si alguna vez había conocido a Jay-Z. El punto, es que todos los deseos e ideales sobre el convertirme en compositora, que tenía en mente desde los diez años o algo así, no podían ser revelados ante mis anteriores amigos porque eso de alguna forma iba siguiendo las reglas: ir al colegio, a una universidad, estudiar, trabajar. Ellos querían convertirse en otro tipo de personas exitosas, casi llegándole a lo hippie pero con dinero. Entonces, cuando llegué a conocer a Baekhyun, Seokjin, Jimin y todos los demás, esos sueños guardados y empolvados comenzaron a salir a la luz. Ellos me ayudaban a buscar competencias regionales, clases especializadas, demostraciones, colegios; todos ellos se convirtieron en mi alientos por los últimos tres años y nunca podré demostrarles lo agradecida que estoy. En especial a mi ex. Jin me acompañaba a todos lados, Jin se quedaba despierto mirándome practicar, Jin era mi crítico principal, Jin era mi roca, Jin era… especial, supongo. Y joder, eso pasaba cuando éramos simplemente amigos: su apoyo creció cuando comenzamos a salir oficialmente.

Así que sí, haría lo posible e imposible para recuperarlo, aunque no lo mereciera.

¿Cuándo me has visto resfriada? —lo miré con una ceja elevada y una mueca de diversión. Si de algo estoy orgullosa es de mi sumamente genial sistema inmunológico, me enfermo muy poco, y cuando lo hago no dura más de dos días—. Gracias —digo aceptando la sudadera de todos modos. Sería estúpida si rechazara una prenda con 100% aroma a Seokjin.

Esperé. 

Esperé aproximadamente cinco segundos a que dijera otra cosa, o a que a mí se me ocurriera algo, pero eso no pasó. Por lo tanto, a paso lento comencé a caminar con dirección al enrejado que rodeaba la propiedad y así salir e irme. Pensé que al llegar a la avenida principal sería mejor tomar un taxi y así no caminar de más por un montón de calles. Maldije a Sehun por no ser bondadoso y dejarme el automóvil, y a mí por no ser inteligente y pedirle que me lo dejara. En eso, escuché la voz de Seokjin distrayéndome de mis pensamientos y proponiendo algo muy, pero muy oportuno.

Me harías un gran favor, Jinnie.
-

Solté una grandísima carcajada mientras el castaño me narraba una de las tantas tonterías que hizo Jimin en mi ausencia, y que el renacuajo obviamente nunca me contó porque era demasiado vergonzoso. 

Espero que tengas un video o al menos una fotografía de eso o no te lo perdonaré nunca —dije, una vez que recuperé el aliento. Pero intenten imaginar a Jimin recibiendo un juguete sexual llamado “Rabbit”, porque él pensó que se trataba de un peluche de conejito. Me pregunto si es que aún lo tiene… o si lo utiliza. Joder, no debí pensar eso.

¿Qué? —giré mi cabeza para observar a Seokjin, ya que al parecer había dicho algo y yo no escuché porque mi mente divagaba en “Rabbit”—. Oh —miré hacia afuera de la ventanilla, percatándome de que el auto se había detenido y que nos encontrábamos fuera de mi casa. El tiempo pasa tan rápido —gracias, de nuevo —le sonreí, y quité el seguro de la puerta para salir del vehículo y correr hasta mi habitación para dormir hasta mi alarma me lo permita—. Nos vemos mañana —antes de partir, me incliné hacia él con cuidado para dejar un beso sobre su mejilla. Aunque a mitad de camino me arrepentí de desaprovechar la oportunidad, y fui un poco más lejos: colocando un dulce beso en el borde de su mandíbula. Muy cerca del cuello, pero no se me puede culpar, la colonia de Jin es irresistible.

Guiñé un ojo mientras cerraba la puertecilla y rápidamente me moví a la puerta de entrada. Hacía algo de frío, aun con la sudadera de Jin encima, así que al entrar, apresuradamente subí la temperatura del calefactor y comencé a buscar a mi papá, esperando que estuviera despierto todavía pues necesitaba hablar sobre un par de cosas con él.
-

Ah, ¿en serio? —me crucé de brazos y eché mi cabeza hacia atrás. El profesor de filosofía quería que me quedara a la hora del almuerzo estudiando, ya que esa materia es mi punto débil y entiendo muy poco sobre pensamientos raros dentro de la cabeza de personas raras y toda esa mierda. Aunque el punto en cuestión no era ese, ya que nada me costaba perder sólo una jodido almuerzo. Pero me quedaría en compañía de Suni, es decir, “la muñeca estrella de la clase”. ¿Qué clase de tortura es esa?

No seas llorona y siéntate. No creas que la idea me agrada —ella gruñe, y yo sólo me quedo mirándola con rabia.

Y después de unos minutos me doy cuenta que Suni es la persona más pesada que he conocido, y he conocido a muchas. El intercambio de palabras entre ambas no es suave, y ella no me explicó nada de lo que me tenía que explicar porque tiene el concepto erróneo de que soy una imbécil buena para nada.

Me voy —dije al levantarme del pupitre y levantar lo que sobraba sobre la mesa. Escucho sus quejas, bramando que no puedo irme y que fue una instrucción del profesor que teníamos que quedarnos hasta que la siguiente clase comenzara, pero estoy harta de ella y de su vocecita chillona—. Joder, no sé qué vio Seokjin en ti —susurro, queriendo y al mismo tiempo sin querer que me escuche porque no quiero comenzar otra discusión.

Me topo con un rostro atractivo y familiar al salir del aula. No sé por cuánto tiempo ha estado ahí o si ha escuchado algo de lo que hemos dicho ahí dentro, y de nuevo: espero que lo haya hecho y espero que no lo haya hecho. —Hola, Jinnie —lo saludo lo suficientemente alto para que la otra escuche y haga acto de presencia justo en el instante en que le hago entrega a Seokjin de la sudadera que me prestó ayer y digo—: gracias por prestármela y por todo lo de ayer —sonrío con una inocencia falsa que se nota a leguas, e instalo la palma d mi mano izquierda sobre su pecho para impulsarme y, parándome de puntitas, dejo un beso sobre su mejilla.

Hecho eso, me voy sin darle una última mirada a Suni. Aunque no la vea, sé que debe estar roja de coraje.

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