Últimos temas
» ❝ time will fly, time will heal ❞
Hoy a las 3:24 pm por exodus

» ♢вєѕтσƒмє.
Hoy a las 2:24 pm por bultaoreune

» hwaiteu・
Hoy a las 2:09 pm por exodus

» pied piper ✹
Hoy a las 1:26 pm por exodus

» mornings are for coffe and contemplation.
Hoy a las 1:14 pm por Irinatargaryen

» I never knew daylight could be so violent ♡
Hoy a las 12:46 pm por CatCatCat

» ¿Charla?
Hoy a las 12:33 pm por kingdomlightsshine

» ─ you two look alike ♡
Hoy a las 12:28 pm por kingdomlightsshine

» ¿Rol Kpop?
Hoy a las 12:21 pm por Imanunicorn

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Página 1 de 6. 1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Jue Ene 26, 2017 5:03 pm

BOO FT. KAT



      jackstal + yoongaree
avatar
Mensajes : 17862

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Sáb Ene 28, 2017 6:03 am

BAE TAREE;


Asentí ante lo que me estaba diciendo Sunbae, no sé por cuántas horas me había estado repitiendo la misma retahíla. Ya incluso, tenía su voz incrustada en mis sesos, podía cerrar los ojos y escuchar su calmada voz con claridad.— Repítelo, Taree. —La punta de mis dedos ardían levemente. Era algo que había sucedido desde que me habían contado que finalmente iría a la Tierra. Desde pequeña siempre había anhelado saber por qué cuando los ángeles venían del mundo inferior, traían esas sonrisas tan deslumbraste en sus rostros, o por el contrario, lo único que se haya en ellos era desolación. — No debes preocuparte, Sunbae. —Estiré las comisuras de mis labios, y tras coger una gran bocanada de aire, y observar el vasto mundo que se extendía ante nuestros pies, hablé.— Estoy preparada para esto. —Había estado esperando para poder ayudar a Min YoonGi desde que había nacido. Oh, más bien había nacido para ello.— Vuelve pronto. —Reí por lo bajo, en ese momento no sabía que quizás, jamás volvería a poner un pie en el paraíso.

Mis ojos recorrieron el gran aula, por lo que me habían dicho TaeYang, y ChinMae, dos ángeles guardianes que se encontraban viviendo indefinidamente en la tierra, entraría algo atrasada a las clases, pues era el segundo año de carrera.— Oh, ¿eres Bae Taree? —Sonreí al profesor de pequeño tamaño, y mejillas sonrosadas.— Bien, bien, ¡silencio, chicos! —Caminé hasta el atraíl donde él se encontraba, poniendo mis manos en mi espalda. Miraba todo con curiosidad, los humanos eran interesantes. Tenían costumbres demasiados raras, ¡ah! Cuando venía caminando a la universidad, me topé con dos jóvenes bastante acaramelados, y la chica le dijo te quiero. Tuve que reprimirme para no ir corriendo y preguntarle qué era querer. Una vez le había preguntado a JooHyuk y su respuesta fue de lo más banal; Algo estúpido y peligroso que hacen los humanos. ¿Cómo quería que me quedara contenta con algo así?— Ella es Bae Taree, una alumna de intercambio. Viene desde Australia, llévense bien con ella. —Hice una reverencia al profesor, que ya se había ganado mi simpatía, y a la clase— Cuiden de mí.—Acabé con una sonrisa cálida. Iba subiendo los peldaños, buscando un buen lugar en el que sentarme, cuando mi mirada chocó con la suya. Había visto cientos de veces sus ojos, sabía perfectamente de memoria las facciones de su rostro, reconocería su voz en un mar gente, pero aún así, me detuve unos segundos a observar al humano que se me había encomendado cuidar. Mis piernas se movieron por si solas, y di gracias de que hubiera un asiento libre a su lado.— ¿Esto…está ocupado? —Me había preparado mentalmente varias veces para tener todo listo cuando lo tuviera frente a mí, y poder comenzar una conversación cordial, y poder ganarme su confianza con rapidez. Pero fue un chasco, claro que sabía que YoonGi no tenía lo que se podía llamar una personalidad amigable. Abrí mi libreta, e intenté integrarme un poco en el ambiente, pues todos estaban cogiendo apuntes. De vez en cuando miraba de orejo al chico, pero él parecía ignorar mi existencia. Me habían decidido enviar aquí porque Min YoonGi desde la muerte de su madre se había sumido en un agujero negro que poco a poco estaba acabando con él. Recuerdo perfectamente cuando era un niño, y se reía sin parar…¿dónde había quedado esa dulce risa? Ahora lo único que podía encontrar si lo miraba era ira y dolor.— Er…Perdona. —Hablé por lo bajo para llamar su atención, de alguna manera tenía que intentar entablar conversación con él. Pero lo único que recibí fue silencio absoluto. Apreté los labios ligeramente, ¿qué le pasaba? No tenía por qué ser tan descortés, sabía de sobra que sus padres le habían enseñados buenos modales. Intenté llamar su atención dos veces más, pero el resultado fue el mismo. Nulo. Suspiré, y con un ágil movimiento de dedo, hice que el bolígrafo que descansaba en su mesa acabara en el suelo. Sentí como si Sunbae me estuviera reprimiendo, “no debes usar tus poderes si no es realmente necesario” ¡Pero esto era necesario! Me agaché rápidamente a coger el bolígrafo y lo aferré con fuerza contra la palma de mi mano.— Aquí tienes…—Alcé una ceja, dándole a entender que no sabía cuál era su nombre. Y esperaba que entendiera que quería saberlo.— Soy Taree, encantada. —El profesor mandó a callar en general, y así vi, tristemente, como mi última oportunidad era destruida. Le di el bolígrafo, y al rozar mis dedos con los suyos sentí un leve cosquilleo. ¿Tocar a todos los humanos sería así?
Le había estado dando vueltas durante las siguientes clases, y creo que ya sabía más o menos cómo daría mi siguiente paso. Era algo bueno el saber dónde solía estar YoonGi. Miré la hora en el móvil que TaeYang me había dado, y entrecerré los ojos dando pasos decididos. Sabía que él ahora mismo estaría yendo a buscar a su hermana pequeña de la clase de ballet, así que tomando un papel de damisela en apuros y de persona totalmente distraída, me acerqué a lugar. Sentí una emoción contenida cuando vi a la pequeña SunHee correr hasta donde estaba yo, y pude respirar tranquila cuando se tropezó –culpa mía y de mis poderes- pero mis manos cogieron con rapidez una de las suyas y así evité heroicamente que la pequeña se lastimara.— Oh, ¿estás bien? —Me puse de cuclillas para poder estar a su altura. Ella parecía un poco asustada, y buscaba el por qué se había tropezado quizás pensando que había sido culpa de una piedra. — Sí, gracias… —Sabía que ella era una de las pocas razones por las que YoonGi aún sentía algo de felicidad. Acaricié con suavidad su coronilla, y me extrañé un poco al no sentir el cosquilleo.— No es nada, pero ten más cuidado. —Le sonreí sin mostrar los dientes, y de bolso que llevaba, saqué una piruleta y se la di, notando como sus ojos se abrían. Alcé la mirada al notar una sombra llegar a nuestro lado, entrecerré un ojo porque el sol me daba directamente en la cara.— Ah, tú. —Esperaba ser buena actriz, por favor.— Es mi hermano, YoonGi. —Reí por lo tierna que era la pequeña, que se había puesto al lado de él, cogiendo su mano.— También es mi compañero de clase. Mhm, siento molestarte, pero ¿sabes por dónde queda esta calle? —Saqué rápidamente mi móvil, y busqué la dirección de la casa a la que me había mudado. Claro que sabía dónde estaba la casa. Le mostré la pantalla, mientras hacia una mueca con los labios.— He estado dando vueltas desde que acabó la universidad, no tengo ni idea de dónde queda. —Era cierto que había estado dando vueltas desde hacía horas, las piernas ya empezaban a sentir calambres.— ¿Y no podías llamar a tus papás? —Negué ante la pregunta de SunHee, y metí un mechón de cabello detrás de mi oreja.— Vivo sola, así que tengo que intentar arreglármelas por mi cuenta. —La expresión de SunHee cambió totalmente por una triste.— Oppa, vamos a acompañarla a su casa. —Quise saltar de felicidad, por fin esto estaba dando sus frutos. Miré a YoonGi, y capturé mi labio inferior entre mis dientes.

avatar
Mensajes : 13163

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Sáb Ene 28, 2017 3:33 pm


WANG JACKSON;


Bufé por lo bajo cuando un par de cartas caen de mi casillero. Las miré con algo de desdén, ni siquiera al principio me había parecido algo gracioso o tierno, era realmente perturbador que días tras día dejaran cartas condesando sus sentimientos hacia mí, aún sabiendo que ni me tomaría la molestia de recogerlas del suelo. Es que no lo llegaba a comprender, la mayoría de ellas ni siquiera habían entablado una conversación conmigo más allá de una o dos palabras, ¿cómo podían alegar que estaban enamoradas de mí hasta las trancas? ¡Tonterías!— ¿De nuevo tus acosadoras? —Mark se apoyó en el casillero contiguo al mío, y su sonrisa ladeada me dieron ganas de estampar su cabeza contra el metal de casillero a pesar de ser mi mejor amigo.— Alegra la cara, hermano. Estoy seguro de que entre esas desequilibradas debe haber alguna que esté buena. —No entendía que le podía ver Mark de bueno a esto, llevaba así siendo por largos meses, y todo se había intensificado cuando Yuri y yo lo dejamos, era como si ellas hubiesen visto que era carne fresca a la que debían hincarle el diente.— Son un verdadero dolor de cabeza, da igual que sean miss mundo, no quiero estar con nadie. —La tranquilidad que buscaba no estaba al lado de una mujer, prefería la sosegada soledad. Empezamos a caminar hacia la siguiente clase que teníamos, cuando por una vez, Mark tuvo una idea brillante.— ¿Y si te inventas que estás saliendo con alguien?  A lo mejor así te dejan en paz. —Alcé ambas cejas, eso…podría funcionar. Cuando estaba con Yuri, lo máximo que hacían era observarme desde la distancia, o desearme buenos días y empezar a gritar si les respondía. No entendía demasiado al género femenino.— Pero tienes que hacerlo creíble. —Asentí lentamente, tenía que hacerlo lo más verosímil posible. Estaba por entrar por la puerta cuando un pequeño cuerpo se interpuso en mi camino y me apartó con algo de brusquedad. Recorrí su figura desde su cabeza hasta sus piernas, topándome con la desagradable mueca que tenía su cara; Krystal. Esa chica era como ponzoña. No es que presumiera del encanto que tenía, a veces me daban ganas de llevar una bolsa en la cabeza para así dejar de atraer las miradas femeninas, pero con la morena era todo lo contrario. Desde que puse un pie en el lugar, ella me declaró la guerra.— Cuidado, doña perfecta podría sacar las garras. —Mark tampoco soportaba a la chica, y aprovechaba cada vez que tenía la oportunidad en meterse con ella. Yo en cambio ignoraba su existencia como todas las cosas que no me interesaban, bastante hacia con venir y atender. Me dejé caer sin gracia ninguna en mi asiento, cuando BookJoo y SeulBi se acercaron a mí.— Jackson, ¿hoy tienes tiempo libre? Pensábamos ir un rato por la tarde al karaoke, con algunas personas más. —Me llevé una mano a la nuca, rascándola.— Ah, lo siento, la verdad es que hoy estoy ocupado en el taller, espero poder ir otro día. —Les sonreí sin muchas ganas, a modo de disculpa. Era cierto que hoy pasaría la tarde en el taller de mi tío, trabaja regularmente allí para poder ganar dinero y costearme el arreglar la motocicletica que había rescatado un par de años atrás del desguace. Cuando las clases empezaron, me sumí en mis pensamientos más profundos. ¿Cómo lo haría? No tenía suficiente confianza con ninguna chica como para pedirle que fingiera ser mi pareja, así que…Ash. Y tampoco quería que la chica que eligiese, luego se convirtiera en otra acosadora más. Era un verdadero desafío encontrar a la persona adecuada.

Mis ojos iban de un lugar a otro, ¿dónde se habría metido? Tras pensarlo durante dos días, dos largos días en los que la agonía de las cartas, las declaraciones y alguna que otra llamada en número oculto acabó con mi paciencia, decidí quién me ayudaría. Ni siquiera lo había comentado con Mark, porque sabía que él me diría que era una locura, una jodida locura. La encontré hablando con algunas chicas, ¿tenía amigas? Carraspeé al llegar a su lado, para así llamar la atención de todas.— Perdón pero, ¿podría robar a Krystal un momento? —Les sonreí ampliamente cuando ella asintieron y sus mejillas se tiñeron de un leve rosa.— Gracias, ¿Luna…Victoria? —Gracias a Dios era bueno recordando nombres, eso era bueno en algunos casos, como ahora. Al encontrarnos solos, me pasé las manos por la tela vaquera de mis pantalones.— No te robaré mucho tiempo. Tengo…Necesito que me ayudes en algo. —No sabía muy bien cómo poner mi idea en palabras. Podría decir “Finge que estás saliendo conmigo, anda” Pero estaba seguro de que ella me mandaría rápidamente a la mierda.— Últimamente he tenido algunos problemas con varias chicas, y la única solución que he encontrado es empezar a salir con alguien. —Esperaba que ella fuera capaz de seguir el rumbo de mis palabras, aunque fueran un poco banales. Casi me atraganto con mi propia saliva al  notar que quizá ella había malinterpretado lo que yo estaba diciendo, así que me apresuré.— Fingir, Krystal. Te necesito para que finjas una relación conmigo. —Podía apostar un brazo que ella jamás llegaría sentir nada por mí por mucho que fingiéramos que éramos una pareja. No habrían sentimientos de por medio, ella no me soportaba, y para mi ella era…mi salvación.— Solamente tendremos que fingir durante un tiempo, no es como si quisiera salir contigo de verdad. Haré lo que quieras… —Vale, quizá eso no había sido lo más acertado, porque en cuestión de segundos empezó a maldecir, era como si puro veneno emanara de sus labios rosados, insultos abruptamente hirientes, y acompañados de su mirada llena de ira. Me quedé inmóvil, únicamente observando el vaivén de sus caderas al marcharse, tenía mal genio. Pero si Krystal pensaba que por su pequeño berrinche iba a desechar la idea que ella fuese mi novia, estaba muy equivocada. Sabía que todo el mundo tenía algo que los hacía vulnerable, y ella no se escapaba de eso. Se me escapó una risa divertida entre los labios, y eché la cabeza hacia atrás, esa chica no sabía lo que estaba a punto de pasar.
El móvil en mi bolsillo trasero ardía. Mis pasos iban de aquí para allá, y movía las manos de manera inquieta. No había entrado a la clase, que estaba terminando en los próximos minutos.  Había estado dándole vueltas a todo lo que tenía entre manos. Como había pensando, Krystal era como cualquier mortal, y eso jugaba en su contra. Relamí mis labios al escuchar la campana resonar sobre mi cabeza, y cuando los que eran mis compañeros empezaron a salir del aula pero yo solamente estaba buscando un par de piernas largas y torneadas. Desde que le había comentado lo de ser novios su trato para conmigo había empeorado si podía ser peor, ah. Apreté los dientes en una sonrisa cuando ella pasó a mi lado sin darse cuenta, y sin disimulo cogí su brazo entre mi mano, empezando a tirar de ella hacia el baño femenino, el cual estaba desértico.— Cierra la boca un momento. —No soportaba que todo el rato subiera el tono de su voz, bonita pero chillona. Como no se quedaba quieta, resoplé y tras haber perdido gran parte de mi paciencia, acorralé su cuerpo contra la fría pared de mármol, y puse un brazo al lado de su cabeza.— Escúchame atentamente, porque no lo voy a repetir más veces. —Me percaté de la diferencia entre nuestras alturas, y agaché mi rostro hasta el suyo. No podía quitar la sonrisa socarrona de mi rostro.— Vamos a salir juntos, y tú vas a ser una buena chica, porque si no… —Saqué mi móvil y fui hacia la carpeta en la que había estado guardando esas fotografías que se habían convertido en m as bajo la manga. No sabía cómo, pero la suerte me acompañó cuando días atrás tuve que volver al centro porque me había dejado las llaves de la moto en el casillero, y fue una gran sorpresa cuando encontré al profesor de literatura coqueteando con una jovencita, y no una cualquiera, era Krystal. Así que esa chica podía sentir algo por alguien, cada día se podía aprender algo nuevo. Y yo, en ese momento, aprendí que si quería conseguir salirme con la mía, tendría que jugar sucio.— Mira lo que tengo aquí. —Moví el móvil frente a su suave rostro, acentuando la sonrisa.— Si me hubieras hecho caso a la primera, las cosas hubieran sido mejor para ti, ¿sabes? Ahora al más mínimo fallo podría hacer que toda tu fachada se derrumbara, e imagina que te expulsan…—Chasqué la lengua, divertido. Yo hubiera sido totalmente benevolente con ella, pero ahora mismo lo único que pensaba hacer era que ella se tragase las palabras que me dijo la vez pasada. Tenía tantas fotos de ella junto con el profesor, que nadie podría decir que no era cierto lo turbio que había entre profesor y alumna. Me agaché hasta su oreja, para susurrar.— Vas ser mía, ¿eh, Krystal? —Rocé mis labios contra su oreja.
avatar
Mensajes : 13163

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Lun Ene 30, 2017 4:39 am


KRYSTAL.
Me apoyé contra los casilleros y aferré los libros a mi pecho, dirigiéndole una sonrisa a Luna al mismo tiempo en que asentía: incitándola a proseguir, al hacerla consciente de que mi atención la tenía ella y no Victoria... que no dejaba de escudriñarme a pesar de las muchas oportunidades en que le pedí que parara de hacerlo. Me ponía nerviosa, porque ella lo sabía... y si no lo hacía, sospechaba. La expresión de su rostro lo indicaba todo, y es que no había creído en una sola palabra de la burda explicación con la que intenté defenderme: acerca del por qué me descubrió tan cerca del profesor DongWook cuando volvió a recoger sus libros. Y entendía que me juzgara, aunque la sensación fuera de las peores... después de todo, yo me había metido en eso por voluntad propia: aún sabiendo que mi pequeño romance con el profesor de Literatura no era más que una grandísima locura. Una de la que acepté formar parte al verme incapaz de resistirme al potente magnetismo que desprendía sin siquiera pretenderlo, enamorándome poco a poco de la dulce sonrisa con la que me observaba todos los días: y de los gestos a los que me fue imposible pasar desapercibidos. Tenía que significar algo... y lo hizo, cuando encontramos adecuado el conocernos mejor: del modo en que un hombre y una mujer lo harían. Quizá nos estábamos arriesgando demasiado, y el que Victoria lo supiera no era más que una señal para que nos detuviésemos: ¿pero se podía hacer algo como eso, a estás alturas? Debía de considerarlo más tarde, cuando el ser más irritante en vida desapareciera de mi vista. ¿Jackson Wang me necesitaba a mí? Si no lo conociera me sorprendería, pero desafortunadamente sabía quien era: y a qué jugaba. ¿Y a mí me importa porque...? — no comprendía mi papel en sus problemas existenciales. ¿Creería que yo era la responsable? Por mucho que me desagradase él y todo lo que representaba, no perdería mi tiempo. Pero no, preferí escucharlo... y ése fue el peor de mis errores. ''Solamente tendremos que fingir durante un tiempo, no es como si quisiera salir contigo de verdad''... ¿era eso un knock out?  Preferiría lanzarme a un río de pirañas. — le contesté, segundos antes de que mi expresión de asco y disgusto desapareciera para darle paso a la sonrisa burlona y la ceja alzada en provocación. Si dejara que me vieran contigo mi imagen caería a los más bajo. Eres insoportable, egocéntrico y terco: tampoco podrías considerarte inteligente, porque tu coeficiente intelectual no es algo de lo que se pueda presumir. Das vergüenza, ¿lo sabías? — puede que hubiera sido un poco despectiva, pero ése era el único modo de lidiar con alguien que no conocía de negativas: ya que por alguna razón, tanto alumnas como profesores habían quedado prendados de su ''encanto'' desde un inicio: y nadie se atrevía a llevarle la contra o a hacer las cosas de un modo que no lo beneficiase a él... pero yo era y sería la excepción, siempre. Piérdete, bueno para nada. — bufé, y le dirigí un último ceño fruncido antes de voltear y empujar a las chicas conmigo: porque ninguna precisaba enterarse de semejante tontería.

[. . .]

¡¿Pero qué diablos estás haciendo?! ¡Suéltame, ahora! — ¿pero qué sentido tenía el resistirme cuando mi fuerza y la suya no eran comparables desde ningún aspecto? Intenté clavar los pies al suelo, pero no funcionó. Intenté golpearlo, y estuve segura de que ni siquiera lo sintió. Ninguno de mis esfuerzos valieron la pena realmente, por lo que me limité a poner los ojos en blanco y permitirle el ridículo arrebato: únicamente porque tenía pensados cada uno de los insultos que planeaba escupir en su contra. ¿Cómo se atrevía? Le dije que no, me aseguré de mostrarle que no había cambiado de opinión durante las muchas oportunidades en que me crucé con él y, si coincidíamos en una clase, me dediqué a ignorarlo como si verdaderamente no estuviese ahí. ¿Por qué se había empecinado en que fuera yo quien debiera ayudarlo? ¿Por qué no solo resolvía sus problemas como un adulto, y mandaba a todas esas chicas al mismísimo infierno? No... ni siquiera así dejarían de montarle altares, a juzgar por las miles de fantasías que había oído entre vestidores. ¡Te dije que...! — pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta, y por un momento creí que el alma se me había salido del cuerpo. Lo apostaba todo a que mi rostro había perdido todo color, y me podía sentir a mí misma presa del pánico. En el teléfono de Jackson Wang, por alguna razón, había una compilación de fotos... en las que yo y DongWook éramos sus nítidos protagonistas sin lugar a dudas. Nuestros rostros se distinguían perfectamente, y también las posiciones que de cierto modo nos comprometían. ¿Cómo se supone que...? Desgraciado, maldito desgraciado. No serías capaz. — pero tenía las fotos. Tampoco habría sido capaz de tomarlas si su moral se hubiera antepuesto a todo: y lo hizo. No trataba con el ''príncipe azul'' que las demás creían que era, y tampoco con el idiota que solo sabía recostarse a su motocicleta y fingir que era rudísimo. Trataba con un maleante que me tenía en la palma de su mano. ¿Las vas a borrar si accedo? — pregunté, y cuando estuve dispuesta a hacerle saber que solo tomaría su asquerosa mano porque eso debería de servir para ahuyentar a su montón de hienas desequilibras: un grupo de estás ingresó al baño entre risas, una alegría que cesó al presenciarnos. No, no: que cesó al presenciar el instante en que mi boca se presionó a la de su ídolo. Una acción que duró cinco segundos con suerte, pues oírlas jadear fue todo lo que necesité para apartarme de golpe y escabullirme de sus brazos: marchándome apresurada, sin siquiera voltear a mirarle. 

[. . .]

¿Estás huyendo de mí ahora? — la aterciopelada voz de DongWook me obliga a voltear sobresaltada, y el presenciar al bastardo no muy lejos hace que recuerde lo que sucede: lo que me he preparado para decir y afrontar, cuando me vi obligada a admitir que no tenía modo de negociar. No podía arriesgar mi futuro y el suyo, al permitir que nuestra reputación cayera bajo y nuestras vidas se arruinaran por completo. Tengo que decirte algo. — conseguí articular, y desvié la mirada con disimulo para reparar en que definitivamente me había metido en problemas: el responsable del lío nos había visto, y se acercaba rápidamente. Era hora, no conseguiría retrasarlo un solo segundo más: por lo que me armé de valor, mordí mi labio inferior con fuerza y tomé a Wang de la mano, jalándolo tras de mí. Estoy total y perdidamente enamorada de Jackson. — porque decirle la verdad significaba implicarle en el asunto: y mientras menos enserio me lo tomara: más rápido iba a pasar... ¿verdad? No iba a ser fácil, y el entrecejo arrugado que DongWook dirigió a mi rubio acompañante lo dijo todo. Y quería que lo supiera porque... es importante dar fin a lo que de todos modos no funcionaría, ¿verdad? — excelente, no podía ir mejor. Y si creía que con esa... incoherente explicación lo dejaría satisfecho: me equivocaba. Tendría mucho que explicar cuando me quitara a la principal molestia de encima, y la sola idea me hizo estremecer. Sólo... vamonos ya. — murmuré al voltear, empujando al patán fuera del edificio.
avatar
Mensajes : 17862

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Mar Ene 31, 2017 5:07 am

MIN YOONGI.
Puse los ojos en blanco y suspiré, antes de voltear ligeramente y observar al grupo de chicas que, como era usual, se juntaba detrás de mi pupitre para hablar de... chicos. Hoy particularmente, una de ellas se jactaba de haber recibido una ''propuesta indecente'' y el que las demás chillaran en medio de su vitoreo hacía que tomarme una siesta fuera imposible. Cerraba los ojos, bostezaba y despertaba de golpe: gracias a los constantes alaridos que dejaban escapar una y otra vez, como si tuvieran baterías y estas se encontraran falladas. Lo hacían todos los días y eso me irritaba profundamente, pero evidentemente mandarlas a callar a cada instante no había funcionado y eso era lo único que estaba a mi alcance. No me molestaría de vivir tan cómodamente como lo hacían ellas, pero lo cierto era que dormir un par de horas se había convertido en una rutina desde que SunHee comenzó a tener pesadillas: y mi tiempo se había repartido entre el trabajo (cuyo salario era por lejos menor a la cantidad de horas que le dedicaba), y el colegio... al que asistía para fingir que verdaderamente me importaba mi futuro y lo que éste pudiera deparar: pues dudaba que la extenuante duración de clases y la poca voluntad de los profesores me fueran a llevar a algún lado. Mi madre habría querido que persiguiera mis metas, pero ella... se había ido, y de ser así entonces ya no valía la pena. Dedicarme a la música no era algo que me garantizase absolutamente nada, de todos modos: y debiendo ayudar a mi padre con la crianza de mi hermana menor, perder el tiempo no era un lujo que pudiera permitirme. — Nadie se fijaría en ustedes, son un maldito fastidio. — escupí, consiguiendo al silencio que busqué desde un principio al dejarlas con la palabra en la boca: cuando volví a mi posición original y me quité la capucha que llevaba puesta, tan pronto el profesor ingresó al aula con su habitual gran sonrisa... anunciando tener una muy interesante clase por delante. La lección dio inicio no mucho después, y del mismo modo en que siempre: no busqué prestar ninguna atención a lo que el viejo dijera o dejara de decir, de cualquier forma SeokJin tomaría los apuntes y no tendría ningún problema en compartirlos. 
Diría que la clase avanzó sin mayor revuelo, pero lo cierto era que la presencia de una alumna nueva había generado cierto... alboroto: y no de la clase en que lo único que oyes son gritos mientras papeles y bolígrafos vuelan alrededor, sino del tipo en que todos murmuran y hablan a las espaldas de la recién llegada. Los pervertidos y TaeHyung, no disimulaban lo mucho que les agradaba: al morderse el labio como si la chica no fuera más que un trozo de carne. Las mujeres, por otro lado, la observaban con cierto recelo: y no había que ser un genio para darse cuenta del por qué. Al lado de todas y cada una, la nueva lucía más... femenina, por decirlo de algún modo. La delicadeza de sus movimientos y la brillante sonrisa que ofrecía mientras atravesaba el salón, contrastaba con las actitudes que solía adoptar la gran mayoría. Se veía diferente... pero a mi modo de ver las cosas, lo diferente no era interesante. Así que la miré con desdén y mis ojos volvieron a la pizarra, reparando en mi error: quizá no era distinta al resto, quiero decir... ¿si el asiento a mi lado esta vacío, se ve ocupado? También se presentó, porque en su imaginación yo quería conocerla. ¿Y qué?, sentí el impulso de preguntar cuando finalmente se presentó. Bae Taree, mi nueva compañera de pupitre: cuya definición de espacio personal distaba muchísimo de la mía, al parecer.

¡Espera! — ¿cómo demonios podía tener tanta energía? Supuse que las clases de ballet ayudarían a... apaciguarle, pero lo cierto era que mi hermana corría de un lado a otro y daba saltos de aquí para allá, lo suficientemente animada como para seguir así durante horas. ¿A su edad era así? No se lo preguntaría a mi padre, mi infancia le recordaba a mi madre y estaba prohibido hablar de todo lo que se relacionase a ella: por alguna razón que no me esforcé en entender, viendo cada esfuerzo inútil. ¡SunHee! — la pequeña corrió aún más rápido, y eso me obligó a apresurar el paso para no perderle de vista: lo que pronto ocasionó que me abriera paso entre los tumultos de gente y empujase a todo aquel que se interpusiera en mi camino. Pronto la hallé, y la expresión de mi rostro cambió cuando me percaté de que mi hermana no se encontraba sola: Bae Taree le hacía compañía, y llevaba la misma sonrisa con la que no había dejado de verme durante las clases. ¿En algún momento la habría quitado? Apreté la mano de la pequeña con ligereza, y le dirigí una mirada de reproche para hacerle saber que eso no terminaba ahí: instantes previos a volver a enfocar la mirada en la muchacha que me observó con detenimiento, esperando la respuesta al pedido de la niña. ¿Tenía otra opción? No, y era demasiado problemático. No encuentro nada de justo en lo que ustedes están haciendo ahora. — espeté, para luego dejar caer mi cabeza hacia atrás y suspirar: estando seguro de que ambas habían formado una alianza para observarme con los mismos ojos grandes, llenos de súplica. Bien, vamos. — me acerqué para arrebatarle el teléfono de las manos y ojeé la dirección una vez más, emprendiendo camino hacia el lugar: dirigiéndole una sonrisa burlona por encima de mi hombro. Intenté hallar el modo de decirle qué es lo que pensaba exactamente, pero Taree parecía haber encantado a SunHee: quien se había soltado de mi mano para tomar la de ella, y así contarle lo que creyó conveniente durante el recorrido... osea, todo. Mi hermana relató su historia, habló de mí (y por mí), se aseguró de comentar lo que pensaba acerca de la cancelación de sus caricaturas preferidas y podría jurar que mi cabeza estuvo a punto de estallar en un momento, pero mi compañera de clases no mostraba ningún indicio de estrés y la incitaba a continuar... lo que me hacía creer que dos mujeres eran lejanamente más peligrosas que una.  Aquí es. — para vivir sola, tenía una casa muy grande: un hogar al que mi hermana menor se metió como si se tratase del suyo. SunHee, no hagas eso y ven aquí, nos vamos— tal y como lo había previsto, la pequeña volteó a observarme con los ojos grandes una vez más: se aferró a las piernas de Taree y tiró de su falda. ¿Intentaba... manipularla? ¡Pero no podemos dejar que unnie este sola! ¿Y si nos quedamos a cenar? — no podía ser verdad. Me froté el puente de la nariz y negué, avanzando algunos pasos para tomarla de la mano.  No puedes auto-invitarte a la casa de los demás, y tampoco puedes comprometer a las personas a hacer algo que quizá no quieran. Ahora ven, hay que irnos antes de que llegue papá. — dos contra uno, seguía en desventaja: ¿tenía oportunidad, siquiera?
avatar
Mensajes : 17862

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Miér Feb 01, 2017 8:58 am

BAE TAREE;


Iba a comerme a SunHee, aparte de ser una autentica dulzura, no dudaba en echarme una mano con YoonGi. El camino a mi casa había sido divertido,  a pesar de que era una niña de edad pequeña era bastante madura, además de que me hacía gracia la forma en la que exasperaba a su hermano. Ah, y…no podía quitar de mi retina la sonrisa que el moreno me dio, me había afectado mucho más que cuando lo observaba en el paraíso. Quizás al aire de este lugar me estaba afectado.— Bueno, a mi no me importa. —Intervine en la pequeña conversación que se llevaba entre los hermanos Min, e inmediatamente SunHee me sonrió. Sabía de sobra que ella siempre se salía con la suya, y estaba vez no iba a ser diferente.— Es más, me encantaría que os quedarais a cenar, así puedo agradecerte el favor de acompañarme. —La pequeña se soltó de su hermano, y volvió a mi lado.— Pero solamente puedes quedarte si YoonGi está de acuerdo. —Dicho y hecho, no creo que él pudiese hacer nada para persuadir a su hermana, ella quería quedarse conmigo, y lo iba a hacer.— ¡Gracias oppa! ¿Unnie eres buena cocinando? —Abrí la puerta de la casa, dejándolos entrar a ambos. Toqué mi labio con el dedo indice mientras pensaba una respuesta, y la pequeña iba observando todo lo que se encontraba frente a ella. La casa estaba bastante vacía, tenía muebles sí, pero no habían fotografías, ni nada que pudieran evocar a recuerdos.— Sí, soy bastante buena, ¿qué quieres que te prepare? —Alcé ambas cejas sonriendo, y les indiqué el camino hacia el salón. Allí había una gran televisión, que estaba segura que SunHee disfrutaría viendo dibujos.— Jeongol, hace mucho que no lo como. Oppa lo intentó hacer una vez, pero… —Observó a su hermano con un poco de reparo, antes de hacer una mueca de asco que hizo que se me escapara una pequeña risa. Les dije que se pusieran cómodos, que no tardaría en tener la cena lista.  Tras hacerme una coleta alta, ponerme un delantal y buscar la receta en internet, me puse manos a la obra. Podía escuchar leves conversaciones desde el salón, y a veces me daban ganas de dejar de cocinar para ir junto con la pequeña y pasarlo bien con ella, allí arriba no es que fueran especialmente alegres, siempre estaban ocupados, de aquí para allá. […] Había preparado todo en la gran mesa del comedor, y fui hacia el salón para avisar a esos dos.— Siento haber tardado, vamos. —Sonreí al estirar mis brazos hacia el cuerpo de SunHee, y cogerla en peso para llevarla.— Unnie, ¿por qué no vives con tus papás? —Noté como YoonGi miró a su hermana, y simplemente le sonreí haciéndole saber que no me importaba hablar de ello. Ya estábamos todos sentados, cogiendo la comida del gran plato central.— Están en Australia, he tenido algunos problemas recientemente con ellos por el hecho de que… soy adoptada, a veces siento que no encajo. —Sonreí un poco nerviosa, tanto por el hecho de estar mintiendo, como porque tenía algo parte de verdad. Sunbae me repetí que era demasiado soñadora para ser un ángel, desde pequeña siempre me habían hecho comentarios de ese tipo.— Pero estoy segura de que aquí estaré bien, además, ¿tú y yo ya somos amigas, no? Así no me sentiré tan sola. —Ella asintió varias veces, y miró a YoonGi con una mirada ferviente.— Mi hermano y yo no te dejaremos sola. ¡Vendremos todos los días a verte! —Tras tragar un pedazo de carne, embocé una sonrisa tierna. Seguimos comiendo en un agradable silencio, estaba encantada de saber que les había gustado mi comida.  SunHee había vuelto a ir al salón,  mientras YoonGi y yo limpiábamos un poco todo lo que había usado. Mordisqueé mi labio inferior al estar juntos.— Me lo he pasado bastante bien hoy, y siento mucho haberte arrastrado a todo esto. —La verdad es que el pobre no había tenido otra opción. Me solté la coleta, y el pelo cayó con suavidad y algunos mechones cayeron por mi cara, aún así esbocé una amplia sonrisa.— Gracias, YoonGi. —Su nombre salía de mis labios de forma suave, dulce.

Estaba sentada sola en la gran cafetería, mientras miraba un dorama en la pantalla del móvil, y daba algún que otro mordisco a una manzana. Habían pasado dos días desde que YoonGi y SunHee habían ido a mi casa, y no había podido hablar mucho con él…Tenía que buscar alguna excusa para acercarme. Estaba bastante concentrada en lo que estaba pasando entre los personajes principales, y sí, intentaba entender un poco más el mundo en el que ahora vivía por medio de los doramas, el amor, el odio, la tristeza…todo eso eran sentimientos que para un ángel guardián estaban un poco fuera de nuestro alcance. Apreté los labios cuando el protagonista comenzó a llorar porque la chica parecía no corresponder sus sentimientos, pero justo en el momento más interesante unas sombras me hicieron levantar la mirada. Eran chicos que iban a mi misma clase, SeokJin, JungKook, TaeHyung, NamJoon, y…YoonGi.  JungKook se sentó en la silla contigua a la mía, aunque yo no entendía nada.— ¿No estás un poco sola, Taree? —Él tenía una sonrisa que me recordó a un personaje del dorama, algo así como una sonrisa que rompía corazones. Miré a Min YoonGi intentando que él me aclarara el por qué estaban aquí, pero no lo hizo.— ¿Sí? —No sabía bien cuál era la respuesta que él estaba esperando, estaba realmente perdida, además de que los otros cuatro no dejaban de mirarme.— Estaba pensando en que podríamos que hoy, ya que no conoces nada, yo podría enseñarte cosas. —Fruncí el ceño levemente, notando que algunas chicas que estaban cerca de la mesa en la que yo estaba, nos miraban y hablaban por lo bajo.— Si va YoonGi, iré. —JungKook miró al susodicho, al igual que los demás chicos.— YoonGi seguramente estará ocupado, vamos juntos, no te lo pasaras mal. —Negué con un movimiento de cabeza, y me puse de pie.— Lo siento Jeon JungKook, pero no estoy interesada en salir contigo. —Me incliné levemente, haciendo una reverencia. Pude escuchar un par de risas por partes de los amigos de JungKook, pero ni siquiera me importó y me fui de allí a paso tranquilo, tenía que ir al baño antes de la siguiente clase, que era educación física.
Estaba lanzando un balón hacia Yoona, y ella me lo devolvía, así una y otra vez. Ella había sido la única chica que no me había dado de lado cuando el profesor dijo que hiciéramos parejas, hubiera preferido ponerme con YoonGi, me sentía mucho más cómoda a su lado pero un chico se me adelantó.— ¿Es verdad eso de que has rechazado a JungKook? —Negué levemente con la cabeza, cogiendo el balón entre mis manos.— Ni siquiera sabía que estaba intentando ligar conmigo. —Mis ojos viajaron por todo el lugar hasta donde se encontraba el moreno, y recorrí su esbelta figura. Yo únicamente estaba aquí por él, así que solamente podía pensar en él.— Te has ganado más de una enemiga, deberías tener cuidado. En este lugar hay demasiadas arpías. —Para mi sorpresa, no tardé en descubrir a lo que se refería porque Minah, una de las chicas que se sentaba detrás de mí en el aula, lanzó el balón hacia mi cuerpo dándome un golpe en toda la espalda. Miré por encima de mi hombro, ella y sus amigas se estaban riendo a carcajadas pero entonces recibí otro balonazo, esta vez en el estómago. Entrecerré los ojos levemente, y me llevé una mano al lugar donde me habían dado. Los ángeles no sentían dolor, pero Sunbae y TaeYang me habían dicho que tenía que simularlo.— Deberías haberte quedado en Australia, Bae Taree. —Siseó Minah, mientras se acercaba a mí. Observé a mis costados, ¿dónde estaba el profesor?  Apreté los dedos contra la palma de la mano, no podía usar mis poderes contra ella…— ¿Cuál es tu problema? ¿Crees que puedes llegar a aquí e insultar a JungKook? —Entreabrí los labios, viendo como ella movía otro balón en sus manos a unos pocos pasos de mí. No sabía qué hacer, pero antes de que ella pudiera hacer nada alguien tiró de mi mano alejándome de allí, mis ojos se abrieron al divisar la espalda de YoonGi y como su mano me tenía agarrada por la muñeca, sacándome del recinto. Todo mi sistema se alteró ante su contacto y me solté con algo de brusquedad cuando ya estuvimos lo suficientemente lejos del pabellón. Era como si la piel me quemase por donde él me había tocado.— No-o tenías por qué ayudarme. —Me había puesto tan nerviosa, que el pulso se me aceleró levemente.

avatar
Mensajes : 13163

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Jue Feb 02, 2017 8:32 am


WANG JACKSON;


¿Podía estar más satisfecho? Usualmente no era alguien que disfrutara deleitándose con el sufrimiento de los demás, pero ver ese semblante lleno de rabia y miedo en la cara de Krystal eran suficientes para que me hubiese vuelto un sádico. Además de que entendía en parte él por qué el profesor DongWook se había arriesgado tanto, la morena tenía unos labios realmente dulces. Las chicas que estaban en el baño, me miraban con los ojos y la boca abierta, para luego mirarse entre ellas.— Lo siento, ha sido culpa mía. —Les sonreí y capturé mi labio inferior provocando un leve sonrojo en ellas. Salí de allí aún con mi móvil en la mano, se había convertido en mi tesoro más preciado.

El rumor de que habían visto el beso de Krystal y mío se había extendido como la pólvora. Algunas chicas se habían armado de valor incluso para preguntarme si era verdad, y la única respuesta que les había dado fue sonrisas llenas de diversión, que las dejó aún con más dudas. No había tenido ocasión de hablar con Krystal, dado a una cosa o a otra la chica siempre conseguía evitarme, pero si no quería que a todos los alumnos les llegase un mensaje con las pintorescas fotos, tenía que dejar de huir de mí.— ¿Me vas a decir ya qué demonios te pasa por la cabeza? ¡De las miles de mujeres que podías escoger! —Aún no me había pronunciado ante Mark, de mi boca no había salido ni una sola palabra, y eso es lo que más le molestaba.— Esa chica solo te va a traer problemas, Jackson. —Le dio tiempo a mascullar antes de que yo diera zancadas y me alejase de él. Mis ojos habían capturado una escena que no me agradaba nada. DongWook y mi novia. Esperaba que ella le diese la gran noticia, y que él la aceptase sin poner pegas, porque con un simple clik patearían su señorial trasero lejos de aquí. Sería tachado de pervertido, de alguien que había abusado de su estatus de maestro para poder retozar con jovencitas.  En cuestión de segundos me posicioné al lado de la morena, y alcé una ceja ante la mirada que me estaba dando el profesor. Se  me escapó una sonrisa genuina al ver como la expresión de DongWook fue cambiando hasta quedarse sin palabras. Y aunque Krystal tiró de mi mano, no consiguió moverme.— Solo te diré dos cosas, profesor. Aléjate de ella, y como se te ocurra volver a poner una mano sobre mi chica… —Dejé la frase en al aire, y apreté los dientes con fuerza para demostrarle que no estaba bromeando. Accedí a los tirones que Krystal seguía dándome, y la seguí hasta el exterior, yendo a un lugar apartado para que nadie pudiera interrumpirnos. Me pasé una mano por el pelo, echándolo hacia atrás. Había estado deseando este momento.— ¿No le has dicho que tengo las fotografías? Si lo haces, avísame, estoy deseando ver si pone la misma cara que tú. —Apoyé mi espalda en una pared, con aire tranquilo mientras tenía mis ojos puestos en ella.— Quiero que tu lindo trasero me siga allá donde yo vaya. —Pasé la punta de mi lengua por mis labios, y continué hablando.— Te comportarás de manera dulce, actuarás como si estuvieras completamente enamorada de mí. Te estás muriendo por mis huesos, Krystal. —Me estaba divirtiendo demasiado con esto, y no ocultaba para nada.  Saqué de mi bolsillo trasero la caja con cigarrillos, y metí entre mis labios uno, para luego darle una larga calada, y solté el humo frente la cara de Krystal.— No te quiero ver cerca de DongWook, te lo digo por tu propio bien, ¿qué sería de mi sin ver tu agradable sonrisa todos los días? —Claramente era ironía, ¿la había visto sonreír en algún momento? Bueno, sí, cuando intentaba ganarse los favores de los profesores, pero esas sonrisas estaban impregnadas de falsedad. Tiré el cigarrillo, y lo aplasté con el zapato. Mis brazos atraparon su pequeña cintura, provocando que entre nuestros cuerpos no hubiera ni un centímetro de espacio, pero como ella no paraba de removerse entre mis brazos, la apreté más.— Y por último, deja que te enseñe como debes besarme. —Ni siquiera esperé a que entendiera lo que le estaba diciendo, porque mis labios se unieron a los de ella. Subí una de mis manos hacia su nuca, evitando que echase la cabeza hacia atrás, y tras mordisquear levemente su labio inferior, mi lengua se abrió pasó por boca. Dulce, agresivo. Ladeé mi rostro para poder profundizar más, notando como Krystal había dejado de moverse, quizá había empezado a disfrutar del beso. Sonreí sobre sus labios unos segundos después, y me separé levemente de ella.— Si no te ha quedado claro, no me importaría volver a repetirlo. —Susurré con la voz un tanto más ronca de lo normal. No pude seguir molestando porque se oyó de fondo la sirena, por lo que tuvimos que irnos. Al entrar de nuevo, los ojos de algunas de las chicas se clavaron en nosotros como cuchillos, y yo estiré mi mano hasta la de Krystal, entrelazando nuestros dedos. Por el rabillo del ojo vi a Yuri salir de su clase, y quedarse para observando la escena tan peculiar. Durante nuestra relación la aprecié mucho, hasta que empezó a cambiar. Se volvió una controladora, y yo no tuve más remedio que romper con ella. Y esperaba que al ver que ahora estaba con otra chica, ella, como las demás, dejaran de intentar acercarse a mí. Era lo único que quería.
Estábamos en clase de lengua, cuando la profesora anunció que tendríamos que hacer un trabajo dentro de poco, y que debía ser por parejas. Apenas dejé continuar hablando a SookChoi, y alcé mi mano.— ¿Las parejas se pueden elegir? —Ella asintió un tanto aturdida, y mi mirada viajó hasta el asintió de Krystal.— Entonces, Krystal y yo estaremos juntos. —Las cabezas de todas las personas de la clase se giraron hacia mí, para luego mirar a la chica. Por mi parte, junte mis dos manos, satisfecho. Quería dejar claro ante todos que ella y yo estábamos saliendo juntos.— Bien, me gusta ver que le está poniendo mayor entusiasmo a las clases. —SookChoi era de esas personas que desprendían inocencia por todas partes, nunca se percataba cuando los alumnos se burlaban de ella. Mark bufó a mi lado, era como si mi mejor amigo se hubiese convertido en una de esas chicas, porque lo único que hacía era protestar y querer llamar mi atención. […] No había entrado a la última clase, había preferido quedar en el exterior disfrutando del agradable tiempo que hacía, que era algo peculiar. Para cuando todos salieron, yo ya había estado arreglando las cosas, más bien había estado planeando que haría ese día. Mordí la punta de mi lengua, tratando de no sonreír al ver como Krystal salía casi corriendo para evitarme, pero la jugada le salió mal al yo atrapar su brazo entre mis manos, y detenerla.— Cariño, ¿a dónde vas con tantas prisas? ¿No pensabas despedirte de mí? —Hice un leve mohín, y mi mano ascendió por su brazos, acariciando su suave piel hasta llegar a su mejilla.— No tendré mucho tiempo para hacer el trabajo en las siguientes semanas, así que podríamos adelantarlo hoy. —A pesar de la mala imagen que ella tenía de mí, no iba a ser tan cabrón de hacer que ella fuera la única que hiciera todo.— Vamos a mi casa. —Metí un mechón de pelo detrás de su oreja, y entrecerré los ojos.— No sé que estará pasando por tu sucia mente, pero no va a pasar nada de lo que a ti te gustaría. —Mis ojos bajaron por su cuerpo, notando sus largas piernas desnudas y lo corta que era la falda que llevaba. Hice una pequeña mueca con los labios, eso sería un problema. Me quité la gran sudadera que llevaba por la cabeza, y se la di, tuve que aguantar una carcajada al ver lo enorme que le quedaba, incluso más grande que su propia falda. Solamente tenía un casco, y no quería que a ella le pasase nada, así que  me coloqué frente a ella, y dejé que intentara ponerse sin éxito el casco, así que tuve que ayudarla. Era reconfortante ver que la chica perfecta, era alguien bastante torpe. Me subí a mi moto, y esperé a que ella se decidiera a hacerlo, y cuando lo hizo encendí la moto provocando que rugiera con fuerza.— Será mejor que te agarres con fuerza, no creo que quieras terminar en el suelo y estropear ese bonito cuerpo. —Rodé los ojos cuando sus manos se aferraron con muy poca fuerza a mi abdomen, así que hice que se agarrara con más fuerza. Arranqué con fuerza, pasando ante la cara de muchos estudiantes, pasando entre algunos coches notando como Krystal ahora sí que se aferraba con fuerza a mi cuerpo, pero tuve que detenerme en un paso de peatón, sobre todo porque DongWook estaba pasando por él. Sus ojos mostraban todo el desagrado que sentía por mí en ese momento, y yo solamente sonreí triunfante antes de poner de nuevo la moto en marcha y pasar con fuerza casi a su lado.
avatar
Mensajes : 13163

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Jue Feb 02, 2017 4:25 pm


KRYSTAL.
Puse los ojos en blanco y suspiré, para después girar sobre mis talones y asentir con la sonrisa más falsa que hubiera podido esbozar. ¿Cuál era el porcentaje de estupidez en tan prestigiosa institución? Uno muy alto, sin lugar a dudas: no daba crédito a que realmente creyeran que me había enamorado de alguien cuyo pasatiempo se basaba en mirarse a un espejo y sonreírse a sí mismo. ¿Cuántas veces me lo preguntaron, y cuántas veces respondí exactamente lo mismo? Había perdido la cuenta, pero sospechaba de un número elevado y exagerado, cosa que no me sorprendía puesto que sabía del poco coeficiente que poseía su millón y medio de conquistas. No se puede ser inteligente y sentir interés hacia Jackson Wang al mismo tiempo. Lo que si me tenía muy intrigada era lo ingenuos que podían llegar a ser todos, al considerar con seriedad que alguien como yo podría juntarse a esa peste de forma voluntaria. ¿La única que creía en la existencia de gato encerrado era Victoria, que no dejaba de comportarse extraña conmigo? Al parecer si. ¿Y era yo la única que se preocupaba por el desenlace que fuera a tener? También. Pensándolo mejor, sabía que de ninguna de las dos circunstancias saldría bien parada: fingir una relación sentimental con el intento de playboy cliché se encargaría de manchar la reputación que había construido enfrentándome a la mayor de las dificultades, y el que mi romance con DongWook saliera a luz haría que seguir presumiendo de la beca que había obtenido con esfuerzo y mérito propio fuera imposible: porque tenía certeza de que me sería arrebatada, al igual que la posibilidad de acceder a un buen futuro... para así hacerme cargo de los problemas financieros en los que mi familia se sumió de un momento a otro. No podía perder todo lo que había logrado por un descuido, así que tenía que buscar la solución y hallar el modo de hacer que Jackson cediera: ¿pero cómo? Aunque hallara su punto débil, hacerlo renunciar a la idea de perjudicarme sería el desafío más grande que me hubiera visto obligada a encarar. ¿Por qué? Porque me odiaba tanto como yo a él y a diferencia de mí, que preferiría perder mi tiempo en cosas más interesantes: tenía un ligero pero convincente presentimiento de que Wang había venido al mundo pura y exclusivamente para meterme en aprietos. 


El escucharle dirigirse a mí con motes cariñosos me provocaba náuseas, de verdad. Sentía que mi estómago daba vueltas y mi piel se erizaba, una sensación muy similar a la que experimentas cuando Jack el destripador persigue a su víctima y está no es consciente de ello: pero tú si. Una película de horror era la perfecta comparación a lo que me tocaba atravesar en ése instante, por lo que fiel al papel que debería de tocarme: arrugué el ceño y fruncí los labios, mordiendo el interior de mi mejilla al reparar en que de todas formas no se toparía con mi desagrado... pues el maldito casco que me apretujaba la cabeza impedía que se fijara en las expresiones de mi rostro. Maldito bastardo. ojalá que un día de estos vayas solo, la motocicleta se voltee y acabes bajo las ruedas de un tren de carga. ¿Era mucho pedir? Probablemente si.
En vistas de que aceleró una, dos, tres... muchas veces, me vi automáticamente forzada a tener que aferrarme a él por miedo a caerme. Jamás me había subido a una motocicleta, y la de Jackson parecía la clase que ves en persecuciones policiales: algo que tampoco me sorprendería, porque su montón de hienas babosas afirmaban que en su tiempo libre se dedicaba a ser un maleante. Bien, de acuerdo... las había oído decir que era un maleante por haber robado sus corazones, pero esa era la cosa más estúpida que había escuchado en vida: así que prefería verlo (y recordarlo) de otro modo. Afortunadamente lo olvidé, cuando el motor hizo silencio por obra divina y su casa fue lo primero con lo que me encontré al quitarme el casco y respirar aire puro de un modo exagerado. El incesante ladrido de los perros, el olor a basura y los gritos de sus vecinos hicieron que me percatase rápidamente del vecindario en que nos encontrábamos: la clase de lugares a los que preferiría no entrar ni de día de noche. ¿Eres un gangster o algo así? — pregunté, y mi ceja se alzó hacia arriba cuando me crucé de brazos y recargué mi peso en una sola pierna: al inclinarme de lado. No me atrevería a vivir en un sitio como ése ni siquiera cuando se ofreciera un millón de wons por aceptar el desafío. ¡Jackson, aguarda! — ¿también iba a dejarme atrás y poner mi vida en riesgo? ¡¿Y si me daban un tiro o algo así?! Debí de adelantarme y posicionarme a su lado, y no era como si jalara de su brazo cada vez que oía ruidos sospechosos... o bueno, si, lo hacía porque si oía un disparo: alguien iba a tener que recibirlo y su perdida dolería menos que la mía, ¿cierto? Krystal, por todos los cielos¿Éste eras tú? — quise saber, al instante en que mis ojos se posaron sobre uno de los tantos porta retratos ordenados sobre la chimenea: en donde la foto de un niño pequeño llamó mi atención, al verse éste repetido en varias. Te veías adorable... ¿y después qué te pasó? — me burlé con sorna, y mordí mi labio inferior encontrando un tanto... maleducado el preguntarle si ése lugar tan pequeño y corriente era su hogar. Quiero decir, por supuesto que lo era: pero estando acostumbrada a otro tipo de estructuras, no podía evitar sentirme un tanto... ¿abrumada, era la palabra? Quizá. [. . .¿Me trajiste para ayudarme con el trabajo o para mirarme las piernas? — inquirí sin siquiera alzar la mirada del libro, intentando concentrarme en acabar rápidamente con mi parte para así poder irme a casa. No sé que este pasando por tu sucia mente, pero no va a pasar nada de lo que a ti te gustaría. — repetí lo que él me había dicho en el instituto, dejando mis cuadernos a un lado para incorporarme y dirigirme a la cocina: que estaba a muy poca distancia de la pequeña sala en la que yo estudiaba y él... bueno, me observaba.  Si voy a tener que soportarte siendo un pervertido, al menos déjame tomar un café y olvidar que estás ahí. — expliqué al acercarme, tomándolo de la muñeca para jalarlo hacia arriba... después de todo, no dejaba de ser la invitada: y además el ama de llaves siempre hacía todo por mí. Házmelo. — pero, cuando por un instante mi mente divagó en el doble significado que esas palabras podrían esconder (y también del silencio sepulcral que tomó a la habitación como presa, junto a su estúpida sonrisa): mis ojos se abrieron grandes y voltee enseguida. ¡El café, idiota! ¡Hazme el café! — si... ¿qué tan malo sería perder mi beca y estilo de vida?
avatar
Mensajes : 17862

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Jue Feb 02, 2017 9:45 pm

MIN YOONGI.
De regreso a casa, tal y como lo había previsto, SunHee no mostró signo de agotamiento: así que mi horario de descanso se vio perturbado como tantas otras noches y acabamos teniendo una larga charla acerca de... Taree, y solo de Taree. Una conversación que se extendió hasta las primeras horas de la madrugada sin que yo pudiera evitarlo realmente, puesto que jamás había visto a mi hermana tan... entusiasmada por conocer a otra persona que resultara ajena a nuestra familia. Era una niña muy alegre, pero le costaba confiar en las demás personas debido a... ciertas experiencias, y ciertos ''niños'' con los que debí tratar de un modo civilizado: necesitando olvidar por un momento lo que había prometido que haría a todo aquel que lastimase a la pequeña. Por esa razón, el que hubiera encontrado algo parecido a una amiga en mi compañera de clases me resultó extraño: pero no alejó a la sonrisa de lado que alzó ligeramente a la comisura de mis labios cerrados, y tampoco apartó a la idea que había rondado mi cabeza desde el momento en que nos despedimos de ella. ¿Cuándo fue la última vez que me sentí del modo en que lo hice allá? Horas antes, desconfiaba de ella: no creía que hubieran motivos para interesarme por quien era, que hacía o que pretendía... pero no estaría diciendo la verdad si me lo repetía una vez más, ahora queriendo convencerme a mí mismo por encima de cualquier otra cosa. Quizá me había equivocado, y quizá guardaba cierta curiosidad por la inesperada comodidad que había adoptado en torno a ella... mientras cenábamos como si fuéramos viejos amigos reencontrándose después de mucho tiempo. Si había algo aún más desconcertante, era el que me parecía... demasiado familiar, que estaba dispuesto a poner las manos en el fuego por asegurar que había visto esa sonrisa en algún sitio... como también me atrevería a decir que el sonido de su voz me recordaba a algo, ¿pero a qué? No hallé respuesta, sin importar cuánto lo hubiera pensado mientras intentaba meterme a mi cama sin perturbar el sueño de SunHee: pues ella se había quedado dormida allí luego de obligarme a prometer que hallaríamos el modo de hacer muy feliz a su nueva persona favorita. No supe a qué se refería exactamente y no me molesté en cuestionarlo, tampoco repliqué o puse quejas al respecto: simplemente, accedí.

Me gusta la chica nueva, ¿qué crees que diga si la invito a salir? — preguntó TaeHyung, y lanzó el balón en mi dirección antes de volver a girar para así dedicarse a su nueva actividad favorita: ser el acosador de Taree y no disimularlo, al observarla fijo y guiñarle el ojo cada vez que la mirada de la chica se cruzaba con la suya... diría yo que por error, más que nada. La había notado un tanto recelosa en clases y no creía que fuera para menos, aunque siendo honesto: el que rechazara a JungKook y a sus tácticas de seducción fue motivo de risas que me obligué a ahogar para no llamar la atención en clases. Además... también lo sentí una satisfacción muy grande, jamás había visto al susodicho tan alicaído y al menos vivía para contarlo. Que si no dejas de mirarla así va a llamar al novecientos once. — contesté, y esbocé una sonrisa torcida cuando el balón le dio en la espalda con un poco más de fuerza de la que hubiera previsto. No había sido mi intención... o quizás si, por lo que me limité a encogerme de hombros cuando este volteó indignado. No tienes forma de saberlo, no la conoces. ¿Quieres apostar, YoonGi? Apostemos, ¿cuánto va a tardar en acostarse conmigo? — y falta que lo escuche decir aquello último para que mi expresión cambie rápidamente, mi entrecejo se arrugue y mis puños se aprieten. Quise pensar que no insinuó lo que yo creí escuchar, pero su ceja alzada y su sonrisa sugestiva indicaban que sus palabras no formaban parte de ninguna broma: y que lo había dicho muy enserio. Es así como mis manos acaban tomándolo por el jersey y HoSeok necesita correr a separarnos, evitando que mis nudillos rompan la nariz de TaeHyung. Me observaron extrañados, desconcertados: ninguno entendió el motivo de mi reacción, y me negué a brindarles una explicación porque ni siquiera yo la tenía. 
Me sentí del mismo modo cuando presencié lo que la deplorable Minah intentaba provocar. Fue una necesidad, algo que comandó a mi cuerpo por sí solo para que en instantes me encontrase jalando a Taree fuera de ése lugar: para así alejarnos del resto rápidamente. Ni siquiera la fugaz corriente eléctrica que sentí al tocarla me detuvo, puesto que la molestia y un rencor que no me pertenecía se habían apoderado de mí: y eso me hacía gruñir irritado, pues jamás había perdido el control con nadie... y al estar dispuesto a golpear a mi mejor amigo estaba seguro de que ya no podría presumir de algo como eso. No lo entendí, y porque no lo entendí me molestó en demasía: algo de lo que me percaté solamente cuando la oí jadear tras de mí. No había espacio para el ''tal vez'', había ido demasiado lejos. Lo siento, perdona— tampoco me sentí preparado para la extraña sensación que me tomó como preso luego de que el contacto cesara al yo apartarme, y eso hizo que debiera suspirar profundamente: intentando tranquilizarme. Si lo vuelve a hacer... quiero que me lo digasy si TaeHyung se acerca a ti, también. Cuando recuperé la cordura que creía haber olvidado en alguna parte, me llevé el pelo hacia atrás y le di una ojeada al reloj de mi muñeca: apretando los labios instantáneamente. ¿Te sientes bien?  pregunté entonces, recordando el golpe al estómago que debería haber dolido teniendo en cuenta el peso de los balones. ¿Minah pensaba escaparse sin una suspensión? Me aseguraría de que no fuera así. La hora de la siguiente clase había llegado, pero tenía entendido que el profesor se había ausentado: por lo que teníamos una hora libre, si no me equivocaba. Ven, vámonos. — y las gradas del campo de juego no hacían más que parecer el lugar indicado. [. . .¿Cuándo escapaste? — inquirí en voz baja, luego de algunos minutos en los que nos vimos sumidos en silencio absoluto: uno que no había mostrado signos de ser incómodo, porque realmente me sentía cómodo con ella... y no, tampoco sabía por qué. Ningún padre dejaría que su hijo viviera solo a miles de kilómetros. Estoy seguro de que mi madre patearía mi trasero de regreso... si aún estuviera conmigo. Dejé que mi mirada vagara por el horizonte, que se teñía de un matiz anaranjado indicado el atardecer. ¿Viniste por rebeldía y vas a regresar, o tienes un objetivo y piensas quedarte? — porque la respuesta era algo en lo que sin dudas estaba interesado.
avatar
Mensajes : 17862

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Vie Feb 03, 2017 5:14 pm

BAE TAREE;


Me había percatado de que YoonGi se encontraba…¿alterado? Asentí aturdida aún por el contacto de su piel contra la mía, tendría que preguntarle a TaeYang si era algo normal, quizá sí y yo me sentía angustiada por algo estúpido. Bajé la vista hasta el estómago, no. No me había dolido, pero volví a asentir. Volví mi mirada hacia el pabellón, viendo que algunas personas de nuestra clase, entre ellas MiNah, y los amigos de YoonGi nos observaban y hablaban, o eso llegaba a distinguir. Tenía un mal presentimiento sobre todo esto. […] Miraba la figura del moreno, sin pensar mucho si a él le incomodaba o no ser contemplado con tanto ímpetu, pero había algo en él, en su rostro, en su mirada que me incitaba a pasar horas –y, no, no exageraba- con mis ojos puestos en él. Entreabrí los labios ante su pregunta, y me senté de manera más cómoda. Aunque en realidad estaba intentando ganar tiempo para pensar en algo coherente, hasta que conseguí construir una historia con cierta solidez, o eso esperaba.— Como te dije, no me escapé. —Suspiré, de verdad que no me gustaba mentirle, pero era necesario hacerlo. No creí que a él le hiciera demasiada gracia que le confesara que lo había vigilado veinticuatro horas al día, desde que nació.— Supongo que para ser una carga para ellos allí, preferían que lo fuera lo más lejos posible. Y como mi madre vivió aquí de joven, le pareció un buen lugar para mandarme, tiene amigos que me vigilan y cuidan. —Esbocé una sonrisa ladeada mientras hablaba, cuando nuestros ojos se encontraron, la sonrisa se ensanchó levemente.— Voy a quedarme indefinidamente, tengo algo muy importante que hacer. Protegerte. Dejé que mis parpados se cerraran, mientras echaba levemente la cabeza hacia atrás para disfrutar de la leve brisa que movía mi cabello.— Debo demostrarles a mis padres que puedo valerme por mi misma. Y…este lugar me gusta, está SunHee. —No sabía cómo, pero la pequeña había conseguido abrirse paso rápidamente en mi persona. Me tomé un poco de tiempo para volver a hablar, únicamente se oía de fondo voces provenientes de las aulas, ruido de sillas, risas.— Y también estás tú. —Por fin abrí los ojos, pero el sol me dio de lleno y tuve que entrecerrarlos de nuevo.— Oh, tienes una hoja en el pelo… —Pronuncié divertida viendo su maltrecho intento de quitarla, así que simplemente estiré mi mano hasta su cabello negro, notando la suavidad de este entre mis dedos, descuidada de mí, mis dedos rozaron ligeramente la mejilla del chico, y de nuevo estaba ahí esa extraña sensación, pero no pude darle mucha más importancia porque mi móvil empezó a vibrar, y miré a YoonGi disculpándome antes de ponerme de pie y alejarme un poco. Era TaeYang, que quería avisarme de que debía pasar a buscar unos papeles, y también estaba interesado por saber cómo estaba yendo todo. Me movía de aquí para allá, sintiendo que la mirada de YoonGi me siguió hasta que volví a su lado, mirándolo con ojos grandes y suplicantes. Al hablar con TaeYang, se me ocurrió algo…Si Sunbae estuviera aquí, ya me hubiera golpeado en plena frente para hacerme recapcitar.— Mmm, YoonGi…No tengo muchas ganas de entrar a la próxima clase. —Sonreí nerviosa, jugueteando con mis manos.— ¿Quieres fugarte conmigo? —Rápidamente las mejillas se me tiñeron de un rojo vibrante, notando como un calor intenso calor se extendía por todo mi ser. Abrí y cerré la boca repetidas veces.— Ha sonado muy mal, yo…no. Perdón. —Me tapé la cara, únicamente mirando entre mis dedos. Me sorprendí cuando dijo que sí, y me reí alegremente. Ahora la cosa era salir sin que nos pillasen, pero supongo que YoonGi sería el que me guiase en eso.

No sé cómo, pero acabamos en un recreativo de juegos. Todo era nuevo para mí, así que lo miraba con asombro.— ¿Cómo se juega a esto? Quiero conseguirle un peluche a SunHee. —Apreté los labios, adoptando una actitud competitiva, no pensaba irme de allí sin ese peluche. Después de atender a la explicación de YoonGi, me subí las mangas, estiré los dedos y llevé las manos a los mandos para empezar a mover el gancho hasta el peluche que quería para la pequeña. Gruñí al fallar el primer intento, y el segundo. Estaba mordiendo con fuerza mi labio inferior, totalmente concentrada hasta que el gancho pilló el peluche, y cayó por el hueco.— ¡Sí! —Canturreé, y sin pensarlo estiré mi mano hacia la de YoonGi, chocándolas.— Lo he conseguido porque tengo el mejor profesor. —Dije con orgullo, y volví a introducir una moneda para fijar mi objetivo. Eran dos peluches que venían juntos, eran pequeños pero habían llamado mi atención desde el principio. Esta vez no fallé, y en cuanto estuvieron en mi mano, escogí uno para extender mi mano hacia YoonGi, con una sonrisa tierna.— Así los tres tenemos uno. —Esperaba que no le importase que los nuestros fueran a juego. Eran unos pequeños muñecos de color blanco con alas, yo me quedé con el que tenía más facciones femeninas.— ¿Puedo ir a buscar contigo a SunHee? Para darle el peluche. —Bueno…también estaba el hecho de que no quería separarme de él, me sentía ¿en paz? Estando a su lado, me gustaba la forma tan fácil en la que podía sonreír cuando YoonGi estaba a mi alrededor. […] Reí tiernamente cuando SunHee ignoró deliberadamente a su hermano, y únicamente corrió hacia mí, tirándose a mis brazos.— Unnie, ¡tengo muchas cosas que contarte! —Parecía estar histérica, moviéndose de aquí para allá, tirando de mi mano.— Me han elegido para representar a la protagonista del ballet de verano. —Ambas gritamos a la vez con ilusión, parecíamos tener la misma edad, pero me importaba bien poco.— Tienes que venir a verme con oppa, ¿sí? —Asentí con una sonrisa gigante, y de mi bolso saqué el peluche que era para ella. Miré divertida a YoonGi, pues SunHee acababa de decir que era su regalo favorito desde ahora.— Pues oppa me ayudó a conseguirlo, así que le tienes que dar las gracias a él. —Suspiré, al ver como ella por fin le prestaba un poco de atención a su hermano. Ojalá estuviera en mi mano poder hacer feliz a esos dos, porque ambos se merecían lo mejor que este mundo pudiera otorgarles. — ¿Unnie? —Salí de mis pensamientos ante la cantarina voz de SunHee.— ¿Quieres venir a casa un rato? Oppa ahora tiene que irse a trabajar, y papá tampoco estará en casa… —Sus grandes ojos me miraban tan intensamente que no pude hacer otra cosa que asentir sin apenas pensarlo.— ¿A ti te importa que vaya? Prometo cuidarla bien. —Sabía que era pedir demasiado, no me conocía de nada como para dejarme en su casa, y encima a cargo de su hermana menor, ¿pero en qué mejores manos podía estar que en las de un ángel guardián?
avatar
Mensajes : 13163

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 6. 1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.