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don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Vie Feb 03, 2017 8:50 pm


WANG JACKSON;

Era cómico ver cómo Krystal se comportaba fuera de un entorno en el que no la tratasen como una princesa y pisaran por donde ella andaba. Se rumoreaba que vivía en una mansión enorme, que sus padres cobraban una millonada, pero si por rumores fuera, yo sería un asesino de ancianas. No me avergonzaba del tamaño de mi casa, o de que no fuera de primeras calidades, mi madre se había roto la espalda para conseguir que yo tuviese un techo como para que yo tuviese quejas, le debía mi vida y mucho más.— Bueno, entré en el instituto, te conocí  y se me contagió tu belleza. —Rodé los ojos ante su intento de ataque, y la dejé un momento para ir a mi habitación, a por el portátil y algunas hojas por si necesitaba apuntar algo. […] Relamí mis labios dejando por un segundo la vista de sus largas piernas, y me recosté un poco en el sillón.— ¿No se puede trabajar y disfrutar de las vistas? Algo bueno tiene que tener soportar tu viperina lengua. —Sonreí de manera ladina, y alcé ambas cejas cuando repitió lo que yo le había dciho con anterioridad. La vi ponerse de pie, y alcé un tanto la voz.— Estoy seguro de lo que estoy pensando a ti también te gustaría. —La idea de meterme entre sus piernas y hacerla gemir mi nombre hasta la saciedad, no pintaba nada mal. Entrecerré los ojos cuando hizo que me levantase, ¿no era capaz ni de prepararse un café? Pude que sacara las mejores notas de la clase, pero en lo referente a desenvolverse en la vida, era nula. Se me escapó una risa ronca, y la observé divertido.— Yo estaría encantado de hacértelo. Ah, y el café también. —Al pasar a su lado, mi mano pillé un mechón de su pelo y jugué con él entre mis dedos, hasta que por su mirada supe que tenía que alejarme porque si no recibiría una patada en todas las pelotas. Empecé a hacer el café,  y de paso saqué un trozo de pastel que había hecho mi madre días atrás.— ¿Quieres? O quizás no puedes saltarte la dieta. —Me burlé justo cuando la cafetera empezó a silbar, así que serví en dos vasos el contenido. Lo llevé todo al salón, y de nuevo en silencio continuamos haciendo el trabajo. Encontraba algo peculiar que no nos estuviéramos tirando los trastos al estar solos, pero era algo satisfactorio poder analizar sus piernas en completo silencio, sin escuchar su irritante voz. Alcé la mirada cuando escuché la puerta principal abrirse, desde hace meses cada vez que la puerta se abría todo mi sistema se alteraba a tal punto que me quedaba sin respiración un par de segundos, siempre a la espera de que fuera mi padre, y no mi madre.— Oh, hola. —Mi madre sonrió a mi invitada con calidez, y se acercó a ella con una sonrisa.— Soy YangMi, encantada. —Mi madre era enfermera, se pasaba todo el día en el hospital haciendo horas extra, era la única que trabajaba mientras que mi padre para lo único que era buena era para gastarse los pocos ahorros que teníamos.— Ella es Krystal, una compañera de clase. —Mi madre se sorprendió un poco, no era habitual que trajese a nadie a casa, a excepción de Mark.— ¿Jackson te está tratando bien, cielo? Porque hay veces que puede ser un poco cascarrabias. —Entrecerré los ojos observándolas a las dos, no sabía cuando esto se había convertido en un ataque contra mí por parte de ambas féminas. Mi madre se disculpó para dejarnos continuar haciendo el trabajo, ya quedaba bastante poco para terminarlo, pero estaba harto de buscar información y de pasarlo a limpio, así que le quité las cosas de las manos a Krystal, y la miré con una sonrisa genuina.— Me duelen un poco los hombros…¿y si me das un masaje? —Era un autentico chollo que ella tuviera que hacer todo lo que le pidiese, cerré los ojos al notar sus suaves dedos aunque me quejé por lo bajo cuando ella apretó con algo más de fuerza de la necesaria, giré mi cara para mirarla levemente para observarla regañado, pero poco a poco la cosa fue mejorando. Era cierto que me dolían los hombros después de haberme pasado semanas trabajando en el taller. Tenía los ojos cerrados, cuando hablé.— Eres bastante hábil con los dedos, me da curiosidad saber si eres tan buena con todo. —Sin necesidad de verla sabía que le molestaban mis comentarios insinuantes, pero no pude seguir disfrutando ni del masaje, ni de molestarla porque mi madre volvió al salón con el pelo húmedo después de haberse duchado.—¿Quieres quedarte a cenar? Me encantaría tener un poco de compañía femenina de vez en cuando. —Ahora que Krystal estaba en casa, mi madre parecía una niña pequeña.— Te llevaré en cuanto acabemos de comer. —Hice un intento de  sacar un cigarrillo, pero mi madre lo arrebató de mis manos y lo tiró a la basura.— Pues entonces, id a comprar unas cuantas cosas que me hacen falta, por favor. —Me apetecía muy poco salir, pero tampoco quería que mi madre se fuese a estar horas por la noche hasta el supermercado que estaba a unas cuantas manzanas.

Al salir de casa, Krystal volvió a pegarse a mí como un chicle, así que pasé mi brazo por encima de sus hombros.— ¿Dónde está la arpía que saca las garras y dientes? —Las farolas ya se habían encendido, pues el cielo se estaba tiñendo de un oscuro color azul, y hacía un poco de frío. Si hace dos semanas me hubiese dicho que iría a hacer la compra junto con Krystal para cenar en mi casa, hubiera tachado a esa persona de poco cuerda. Al doblar una de las esquinas nos topamos de bruces con un pequeño grupo de chicos, los conocía todos porque eran del barrio. Sus miradas viajaron rápidamente hacia mi acompañante, y no faltaron los comentarios sobre lo buena que estaba, y las ganas que tenían de follarsela.— Ni los mires. —Le murmuré pasando de largo, y cuando ya estuvimos lo suficiente lejos de ellos, paré de caminar. Ella aún tenía puesta mi sudadera, así que le coloqué la capucha que tapaba rostro hasta sus ojos. — Por aquí no estamos acostumbrados a ver bellezas como tú, así que lo único que saben haces es comportarse como perros. —La coloqué delante de mí, pasando mis manos por su cintura para caminar así, de manera lenta.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Sáb Feb 04, 2017 8:05 am


KRYSTAL.
Regresará si no dejas de tentar a tu suerte. — le respondí mediante un gruñido, cuando mi mirada viajó de un lado a otro para asegurarme de que no hubiera nadie escondido por ahí: acechándonos, a la espera de volverse loco y llenarnos el cuerpo de agujeros a balazos. Podía estar siendo un poco paranoica y exagerada, porque jamás había pisado los suburbios, pero si había visto demasiadas películas de acción como para saber que ocurría al llegar la noche. Por eso apretujaba el brazo de Jackson, y no porque experimentase una curiosidad muy pero muy ligera, acerca de las muchas teorías que existían en los vestuarios con respecto a sus... músculos, que al tacto sí eran fuertes y viriles. No, no, por supuesto que no. Eso se notaba a simple vista, desde lejos también... y no era como si alguna vez me hubiera fijado en él del modo en que una mujer mira a un hombre, quiero decir— por favor. Podía ser... agradable a la vista, podía tener una bonita sonrisa y podía presumir de un cuerpo atlético: pero no tenía cerebro y era un sádico que mostraba indicios de psicosis, así que todos los puntos que su apariencia le otorgaba eran aplastados por su personalidad... magnética para muchas, vomitiva para mí. Lo que tiene de guapo lo tiene de bruto, y ni siquiera sabría decir como se supone que terminó en un instituto para gente a la que sí le preocupaba su futuro: porque podía verlo en su rostro... y a él todo le importaba un carajo. Con que por eso te sientes tan cómodo... — murmuré, y soplé un mechón de pelo que voló a mi rostro cuando la capucha de la sudadera me hizo parecer la ratera del Bronx. Le dirigí una sonrisita socarrona cuando ladeé la cabeza para encontrar su rostro cerca del mío, y mordí mi labio divertida ante lo que diría después. Ustedes tienen tanto en común. — ironicé, muy consciente de a que la comparación era inexacta: pues el montón de pandilleros rodeados de botellas vacías y humo de cigarrillo parecían la clase de prófugos de la ley que seguían a las mujeres para molestarlas, y Jackson podía ser un idiota pero no se metía con las personas... solo conmigo. [. . .] Tropecé con mis propios pies, y aferré la funda de refrescos a mi pecho sin poder evitar al bufido que escapó de mis labios cuando volteé a ver que Jackson y su novena conquista seguían ''hablando'': si es que tocarse y darse indicios de que lo harían contra la pared más cercana pudiera entrar en esa categoría. Volví a girarme para dejar al pesado montón de botellas en el suelo, y las arrastré a la caja registradora refunfuñando: pudiendo hacer sus cochinadas en cualquier lado asumía que el mejor lugar era el pequeño supermercado conmigo haciendo el trabajo pesado. ¿Y me sorprendía? No. ¿Podía dejar de mirarlos? Tampoco. ¿Por qué? ¿Cómo iba a saberlo?  Lamento interrumpir su inminente relación sexual, me duele en el alma y no sé si pueda superarlo alguna vez pero... ¿te importaría cargar los snacks al carro? A los niños les encantan— y, aprovechándome de la confusión que se apodera del rostro de él y de la curiosidad que aborda el de la chica: me limité a sonreír del modo en que una perra lo haría, cuando supe cómo deshacerme de ella.  No me mires así, cariño. Estoy hablándote de los niños... nuestros hijos. — y bastó con que sonara mínimamente convincente para que la pobre ingenua lo observara con indignación y le diera un golpe con la cartera, alejándose rápidamente. Me limité a observarle burlona, y puse los ojos en blanco cuando las acusaciones no tardaron en llegar. ¿Celarte? ¿Yo a ti? — pregunté, como si aquello fuera la cosa más absurda que hubiera oído en vida. Solo lo hice para fastidiarle los planes, algo ligeramente similar a lo que él me había hecho con DongWook... ¿no? Primero tendrías que gustarme, y eso no pasaría aunque fueras el último hombre con vida. ¿Quieres apostar? Para perder, claro. — pregunté con sorna, y le golpeé la punta de lo nariz con los dedos antes de quitarme la capucha, girarme y darle con el pelo en la cara. Krystal Jung podrá perder la dignidad pero no el estilo.



La señora Wang me pidió que la llamase por su nombre, cuando me ofrecí a ayudarla a preparar la cena a la que no me había podido negar: después de todo, era una mujer muy dulce y simpática... y además sabía cocinar, cosa que no podría decir de mi propia madre: cuyo logro más importante se basaba en un sándwich de atún. Supe también que era muy observadora cuando preguntó a Jackson si yo era su novia, porque él nunca llevaba chicas a la casa: y tan rápido lo dijo, volteó a verme para inquirir qué era lo que me había gustado de su hijo... viéndose de lo más orgullosa. Esto, por supuesto, hizo que me atragantase con la pasta y pateara al susodicho por debajo de la mesa: disimulándolo inmediatamente con un intento de sonrisa. No sabría decirle... — era el sinónimo de ''por favor, no hay una respuesta para eso'': pero YangMi apoyó el mentón sobre las manos y me observó con curiosidad. Es muy inteligente. — si, por supuesto que si. La mujer ríe y eso hace que yo también lo haga, asumiendo que las dos nos estamos burlando de él y no carcajeando por carcajear. Esa era la intención con la que yo lo hacía, al menos: y se lo hice saber a Wang al mirarlo divertida. El único ruido que interrumpe es el de un trueno, que parece haber impactado cerca ante el sobresalto que éste genera en mí. Muy seguidamente podemos oír la lluvia, o más bien al diluvio universal: que había decidido esperar a que llegase mi turno de irme para caer como nunca antes. Sentí el impulso de decir algo como ''bueno, me la he pasado genial: ¿nos vamos?'' pero antes de que lo hiciera (y de que me observaran intentando comprender si la inteligente era yo, ante semejante cuestionamiento) la madre de Jackson preguntó si quería quedarme o esperar.  Esperaré a que pare. — claro que cuando lo dije, no tenía idea de que el maldito ciclón no iba a detenerse realmente: por lo que, dos horas después, me encontré sentada en el sillón frente a la ventana... intentando no dormirme, ahogando los bostezos con mi mano y por supuesto, ignorando a Wang y a las insistencias de mostrarme su cama. Idiota. Si, si, ya. Apuesto a que tu juego de sábanas de Los Vengadores debe ser increíble, pero te lo repito por centésima vez: no estoy interesada. — dije, volviendo a parpadear rápidamente para mantenerme despierta y consciente. Es entonces cuando Jackson empieza a hablar de su potencial bajo esas sábanas, y de lo mucho que ha experimentado con... ¿cuántas chicas? No lo sé. Para lo único que se prestó tan detallado relato fue para apoyar mi cabeza en su hombro y quedarme dormida a la milésima de segundo.


 in all this bitterness you stay so sweet ;
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Sáb Feb 04, 2017 1:03 pm


MIN YOONGI.
Largué un suspiro, y me descubrí a mí mismo pensando que si pudiera verla todo el día: lo haría. No sabía si se debía a que generaba en mí la más grande curiosidad, si el modo en que sus ojos recorrían el lugar expectantes y maravillados hacía que la sonrisa de mi rostro fuera difícil de borrar: lo que fuera, no conseguía dejar que mi atención se dispersara por un solo instante... y eso me tenía bastante abrumado, por no decir que también me dejaba perplejo conmigo mismo. No era SunHee la única que estaba cambiando su modo de ver las cosas, al parecer: ¿desde cuándo confiaba yo en extraños, con la facilidad que tenía para tratar con Taree? Era una sensación nueva y distinta, algo a lo que claramente no estaba acostumbrado: y quizá también algo a lo que estuviera dando demasiada importancia. No era nada del otro mundo, ciertamente: y no creía que el hecho de que fuera una chica hiciera la mínima diferencia, aunque no recordase la última vez en que hubiera mostrado interés alguno en siquiera mantener una charla con el género opuesto. Como fuera, no pensaba dejar que fuera un asunto capaz de quitarme el sueño: por lo que al cabo de algunos minutos volví a admirarla divertido, llegando a reír por lo bajo al notarle impaciente por probar todos y cada uno de los juegos destinados a los niños... lo cual no era malo, teniendo en cuenta el que se veía como uno cada vez que la mirada le brillaba por la maravilla en la que se había convertido ese lugar a su parecer. Me arriesgaba a afirmar que jamás había visto cosa igual, aunque la sola idea me llenase de extrañeza: ¿en Australia no existían sitios como éste? Sí, vámonos antes de que vacíes ese juego y los padres vengan a reclamar por el extraño comportamiento de mi novia. — bromeé burlón, empujándola suave con el hombro al pasar por su lado y dirigirme a la salida. [. . .] Hola para ti también, SunHee: me alegra verte y estoy bien, gracias por preguntar... fue lo que me sentí tentado a decirle, obligándome a desechar la idea cuando la pequeña se apartó de Taree para observarla con la sonrisa más grande que hubiera visto en su rostro en mucho... mucho tiempo. Me crucé de brazos y sentí mi rostro ligeramente acalorado, cuando alcé la mirada para encontrarme con la visual de un par de ancianos sonriendo en nuestra dirección: haciendo suposiciones equivocadas, a juzgar por lo que leí en sus labios. ¿''Qué bonita familia''? ¿Lucíamos como una? La pregunta de mi hermana hizo que lo olvidara rápidamente, y contemplé mis alternativas al pensarlo con detenimiento. A decir verdad, todavía me preocupaba el bienestar de SunHee cuando no había nadie en casa: la había enseñado a no acercarse a los cuchillos y a los demás artefactos que pudieran resultar peligrosos para una criatura... sin embargo, las noticias hablando de los locos sueltos no hacían que eso fuera suficiente para que yo pudiera irme a trabajar en paz, sin estar arrepintiéndome cada cinco minutos y dudando si regresar o no. ¿Me harías ese favor? — pregunté entonces, y eso bastó para que el vitoreo de la niña no se hiciera esperar: y pensé que volvería a ignorarme cuando tomó la mano de Taree, pero me sorprendió encontrarme con la restante tendida hacia mí. No hay remedio, quizá si luzcamos como una familia... pero mientras a mi compañera no le moleste, supongo que a mí tampoco. [. . .En el refrigerador hay leche chocolatada y en la alacena galletas, asegúrate de que las coma ahora y no después de las seis: el azúcar la pone un poco... hiperactiva. — ¿has visto a la niña del exorcista caminar por las paredes? SunHee se le parece cuando lo dulce le ocasiona ciertas... reacciones. Tampoco dejes que se acerque al horno aunque lo haga parecer la idea más cool que hayas oído nunca. — aseguré, pudiendo recordar en un instante las miles de oportunidades en que mi hermana lo había hecho ''jugando a la cocinera''. Estuvimos a punto de perder la casa durante tres oportunidades... consecutivas. Me agaché a su altura y la señalé con el dedo, consciente de que en mi mirada se distinguió la advertencia que mi sonrisa no tardó en dejar sin efecto ante los ojos de la pequeña. Y tú no vayas a hacer que salga corriendo despavorida. — había pasado con TaeHyung, y no me arriesgaría a considerar más damnificados. Besé su mejilla y me incorporé, dándole una última mirada al reloj para comprobar que efectivamente iba tarde... y que patearían mi trasero con un despido si no salía en menos de cinco minutos. Gracias por esto. — murmuré a Taree, y mi cuerpo se inclinó hacia delante luego de que mi mano se apoyara sobre su pelo: besé su frente, y asentí al morder el interior de mi mejilla para no sonreír ante la forma en que había reaccionado. 

Moví a mi padre por el hombro, al percatarme de que la posición incómoda en la que se había quedado dormido sobre el sofá de la sala no haría más que cobrarle cuentas más tarde. Él sonrió y, como siempre, alejó todo rastro de sueño para preguntarme cómo estaba y cómo me había ido: si necesitaba dinero o si quería que me preparase algo de comer... cosa a la que me negué de inmediato, pues había cenado con JongDae y los demás para celebrar el aniversario de la tienda. ¿SunHee se durmió? — pregunté, y cuando abrió los ojos grandes al no tener ni idea me limité a palmearle el hombro y reír, quitándole importancia. Mañana es sábado y no hay clases, así que no hay problema en que aún este despierta. Voy a fijarme si esta en mi habitación. — que era lo más probable, puesto que por alguna razón o creía que era la suya o pensaba establecerse ahí: lo averiguaré cuando hallé varios de sus vestidos en el placard de mi habitación, y a un montón de muñecas escondidas bajo mi alfombra. Te traje una sorpresa por lo inusualmente bien que te estás portando últimamente, así que... — sin embargo, las palabras cesan cuando reparo en lo que sucede al encender las luces del dormitorio. SunHee si se quedó dormida... y Taree también, a su lado. Las dos descansan con la mayor de las tranquilidades en mi cama, y podría despertar a la causante de mis problemas de concentración durante la mayor parte del día: para pedirle que aguardase unos minutos mientras me preparaba para llevarla a casa. Sin embargo... me encontraba demasiado cansado para hacer tal cosa, ¿y quién era yo para perturbar la calma que se respiraba en el ambiente? Me llevé el pelo hacia atrás y suspiré, antes de apagar las luces para dejarme caer en el pequeño sofá junto al colchón: aún sabiendo que mi espalda haría que medio consciente me levantase y recostara en el pequeño espacio vacío que SunHee había dejado al estirarse de piernas y brazos. 

Y eso fue lo que sucedió cuando desperté más temprano de lo que realmente hubiera querido considerar. SunHee dormía en medio, Taree la tenía abrazada a su pecho y mi rostro se hallaba... demasiado cerca del suyo, cuando al abrir los ojos sus facciones delicadas fueron lo primero con lo que me encontré. Intenté no hacer ruido al levantarme de la cama, y mordí mi labio inferior al tropezar con algunos objetos de por medio: la tenue luz del amanecer no iluminaba lo suficiente, todavía. [. . .Buenos días. — sonreí, y acaricié la espalda de mi hermana cuando esta se abrazó a mis piernas y bostezó: ojeando con curiosidad a los platos que acababa de dejar en la mesa.  ¿No puedo preparar el desayuno ahora? — le pregunté burlón, y mis ojos se encontraron con los de Taree cuando esta apareció en el mismo estado de somnolencia.  ¿La cama estaba cómoda? y si pudiera contemplar todos los días al rubor que le cubrió los pómulos, tampoco tendría ningún problemaNo te preocupes, el agotamiento es algo a lo que acabas por acostumbrarte cuando te arriesgas a pasar tiempo con ya sabes quien. — indirecta que mi hermana comprende, al dejar los pancakes a un lado para mirarme con los ojos entrecerrados y bufar. Quita esa cara, ¿o quieres quedarte sola mientras yo y unnie vamos al parque de diversiones? — inquirí, un tanto divertido al momento en que SunHee me observó sobresaltada: y dejé las entradas sobre la mesa para enseguida guiñarle un ojo. Después de todo, yo había accedido a algo: y mi hermana lo recordó inmediatamente, devolviéndome el gesto.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Mar Feb 07, 2017 1:25 pm


BAE TAREE;


Escuché una pequeña risa, y mi mirada fue hacia SunHee, que tenía las manos en su pequeña carita.— Unnie estás roja, ¡tus orejas también están rojas! —Me llevé las manos hasta mis orejas, que estaban ardiendo al igual que todo mi rostro. ¿Y de quién era la culpa? ¡De Min YoonGi! Cuando sus labios se presionaron contra mi frente, casi se me salieron los ojos de las orbitas.— ¡Ya, SunHee! No te rías de mí. —Entrecerré los ojos, y empecé a correr detrás de ella, mientras las dos reíamos. La capturé entre mis brazos, levantándola con facilidad del suelo y dando varios besos en su cara.— ¿Quieres jugar a las muñecas? Tengo muchas. —Asentí, y la dejé sentada sobre la barra, para buscar las galletas que YoonGi había mencionado.— Unnie…¿me prometes que no te irás? Como lo hizo mamá, porque oppa y mi papá siempre están muy tristes pensando en ella. —Me giré lentamente para observar a la pequeña. Agaché la cabeza, me hubiese gustado haberle dicho que sí, pero era algo que no podía hacer. Yo estaría aquí temporalmente hasta que la vida de YoonGi fuera por un rumbo adecuado, hasta que él consiguiera ser plenamente feliz.— SunHee, no tienes que preocuparte por cosas así. —Cogí sus pequeñas manos entre las mías con cariño, y le sonreí con calidez. El pecho se me oprimía al ver que su expresión seguía siendo triste, era un sentimiento al que no estaba acostumbrada. Los sentimientos de los ángeles eran más  bien limitados, siempre se sentía una paz impenetrable, un sosiego angelical. Abracé su cuerpo contra mi pecho, acariciando su diminuta espalda para reconfortarla todo lo que estuviera en mi mano.
Abrí los ojos con cansancio, al notar algo moviéndose a mi lado, o más bien alguien.— Unnie, buenos días. —¿Eh? ¿Qué? Mis ojos giraron por toda la habitación, ¡no…no era mi habitación! ¡Dios! Me había quedado dormida en la casa de YoonGi, ¿y dónde estaba él?— Vamos a buscar a oppa. —Asentí aún demasiado adormilada, viendo como SunHee salió antes de la habitación, y yo me quedé unos segundos en la cama. ¿Cómo me había podido quedar dormida? YoonGi debería haberme despertado…Me encaminé hasta donde escuché voces, aún estaba bastante adormilada, tanto que veía un poco borroso. Mis ojos se detuvieron en los dos hermanos, y me aparté algunos mechones de pelo de mi cara, pero hubiera preferido tener el rostro tapado cuando él dijo que sí la cama estaba cómoda porque de nuevo mi cara adquirió un suave rosa.— Lo siento mucho. —Mordí mi labio inferior, para sentarme en una de las sillas junto con SunHee, los miré entretenida para luego volver a mirar las entradas que YoonGi había dejado sobre la mesa.— Unnie, ¿te gustan los parques de diversiones? —Dejé de cortar el pancake que estaba en mi plato, y me acaricié la nuca un poco incómoda. ¡En mi vida había ido a uno! Fingir tantas cosas me estaba dejando agotada.— La verdad es que no he ido nunca a uno, pero…estoy segura de que me gustará. —Sonreí sin mostrar los dientes, sabiendo que a los dos les extrañaría demasiado pero ignoré eso para seguir comiendo.— ¿Tus padres no te dejaban ir? —Ah, creo que mi mayor problema era tener que responder todas las preguntas curiosas de SunHee.— No tenía tiempo para cosas así, tenía que estudiar. —Y peor aún, era no saber si ellos se quedan satisfechos con mis respuestas poco elaboradas. Estaba disfrutando del desayuno que YoonGi había preparado, realmente estaba delicioso. Aún me sentía algo tonta por haberme quedado dormida, estaba segura de que había causado algún que otro problema. Él se había sentado con nosotras a comer, y cada vez que nuestra mirada tenía que apartar mis ojos porque me ponía nerviosa. Mucho.— ¿Dormiste en la cama de SunHee? Siento de verdad haberme quedado dormido. —No quería seguir sintiéndome de esa manera, porque sentía el corazón latirme casi en la garganta. YoonGi no pudo responder, porque la pequeña se adelantó.— No, oppa durmió con nosotras. —Entreabrí los labios, ¿eso era cierto? Volví a agachar la mirada hacia mi plato, sentí algo cálido en la boca del estómago, algo extraño. En una ocasión en la que YoonGi se levantó, SunHee se acercó a mi oído para susurrar.— Ha hecho el desayuno porque estás tu aquí, a mí nunca me lo hace. —Vale, eso no ayudaba a controlar mis nervios. ¡Para nada! […] Habíamos terminado de recoger todo, y le había perdido una camiseta a YoonGi, no podía ir hasta mi casa para cambiarme de ropa –aún tenía el uniforme- porque quedaba muy lejos, así que me pondría la camiseta del moreno junto con la falda que ya tenía puesta. Y sí, la camiseta me quedaba enorme aún que la hubiese metido por el interior de la falda.— Ya estás lista, preciosa. —Le había hecho unas trenzas bastante lindas a SunHee, que iban a juego con las que yo también me había hecho.— ¡Oppa! Mira lo que ha hecho unnie, ¿parezco una princesa? —Reí por lo bajo, ella estaba realmente feliz solo por un simple peinado. Había veces no sabía controlar lo que salía de mi boca, como ahora.— ¿Yo también parezco una? —En cuanto lo dije, me arrepentí. Ah, porque me sentía tan ridícula frente a él…

De nuevo YoonGi y yo íbamos agarrados a las manos de SunHee, llevábamos ya un rato en el parque de diversiones, y no podía estar más asombrada. ¡Todo era enorme! Y había demasiada gente, todos riendo y corriendo. SunHee me había hecho subir con ella a sus atracciones favoritas, comer algodón de azúcar, y más cosas que a ella adoraba.— Oh, quiero entrar ahí. —Era un pequeño parque en el que había más niños, con una piscina de pelotas, toboganes…así que la llevamos.— Pueden venir a buscarla dentro de una hora. —Miré con pesar a SunHee, no quería separarme de ella aunque fuera por una pequeña hora. Hice un diminuto mohín con los labios, y miré a YoonGi.— La voy a echar de menos… —Suspiré. Pero por encima de su hombro vi una atracción a la que aún no habíamos subido, ¡la casa del terror! Agarré su mano, y tiré de él.— ¿Podemos ir? Por favor. —Estaba usando la misma técnica de su pequeña hermana al mirarlo con los ojos enormes, hasta que sonreí sabiendo que me había salido con la mía. Hicimos la pequeña cola que había, estaba tan inquieta que movía los pies cada dos por tres dando pequeños saltos, YoonGi se encontraba delante de mí y podía apostar un brazo a que se reía de mí disimuladamente. Empezamos a entrar en la casa, provocando que una gran oscuridad nos tragase y tuviésemos que caminar por un estrecho pasillo, ni siquiera veía la espalda de YoonGi.— Esto no da nada de miedo. —Aventuré, por lo bajito. Seguimos caminando hasta que, ¡una mano me agarró una pierna y tiró de mí! Grité atemorizada, di un salto, sí, y mis brazos terminaron aferrándose a la cintura de mi protegido, que en este caso me estaba protegiendo a mí. De la nada empezaron a aparecer horribles criaturas, fantasmas, monstros que gritaban e intentaban agarrarnos. Si seguía agarrando con tal intensidad a YoonGi, le cortaría la respiración y la circulación. ¿Pero cuánto duraba esta tortura? Tenía la frente apoyada contra su espalda, y los ojos fuertemente cerrados así que no noté cuando salimos al exterior porque hacia un día bastante nublado y el sol no brillaba. El aroma de YoonGi se había adherido a mis fosas nasales, resultaba embriagador, tanto que me quedé un poco aturdida al separarme levemente de él.— Lo-o…si-iento, al final sí que daba un poquito de miedo.—Apenas podía pedir perdón con claridad, lo había estado abrazando con vigor, ¡pero todo era porque estaba asustada! Solamente…por eso. Carraspeé, aún quedaba demasiado para ir a buscar a SunHee, así que volví a mirar el extenso lugar en busca de alguna atracción o puesto de comida que llamase mi atención, pero me fijé en algo pequeño y que parecía pasar desapercibido. Una máquina de fotos, en el camino hasta allí había puesto un poco más de distancia entre nuestros cuerpos. El cuerpo se me había llenado de un cosquilleo suave, que me recorría de pies a cabeza, pero se había atascado en mi pecho. Entré a la pequeña cabina, pero únicamente había un asiento.— Siéntate tú. —Sonreí, y cuando se sentó con un poco de timidez y colocándome la falda, me senté sobre sus piernas y me estiré hasta tocar el botón para que empezaran las fotos. El sonido de las fotos nos avisaba de cuando debíamos cambiar de posición. Por mi parte no paré de hacer caras divertidas, incluso horrendas.— ¡Oye, no puede ser que la única que salga fea sea yo! —Me quejé riendo, y volví a darle al botón. Esta vez giré levemente mi rostro hacia el suyo, y se me escapó una sonrisa. Luego de esa foto, coloqué con suavidad mis labios en la mejilla del moreno tomándolo por sorpresa. Unas cuantas fotos más, recogí las fotos que salieron, que en total fueron cuatro copias, dos de en las que salíamos haciendo el tonto, y la otra en la que besé su mejilla, esas eran realmente tiernas. Le di dos a él, y yo me quedé las otras. Me alegraba tener algún recuerdo para cuando volviese al paraíso. Porque, ¿me dejarían llevármelas, no?— Las guardaré como un tesoro. —Estaba hablando más bien para mí misma, que para él. Volvimos a emprender el camino, casi sin rumbo. Reiteraba de nuevo, que estar con Min YoonGi era una de las mejores cosas que había, estaba entretenida mirando un puesto de comida. ¿He dicho que soy una saco sin fondo?— ¡YoonGi! —No me estaban llamando a mí, pero aún así me giré y me encontré con algunos de nuestros compañeros de clase. TaeHyung, HoSeok, SeokJin, y varias chicas que no me sonaban de nada. Yo me encontraba detrás de YoonGi, parcialmente escondida.— HoSeok dijo que te pareció verte antes, pero pensé que estaba alucinando, es raro verte por aquí. —TaeHyung estaba hablando, y se estiró para mirarme y sonreír ampliamente.— Oh, hola Taree. —Lo saludé con un movimiento de mano, bueno a él y a todos.— ¿Quieren unirse a nosotros? Para que no estén solos…—Miré a YoonGi, y me contuve para no empezar a negar con la cabeza, pero eso sería de muy mala educación. Únicamente me aferré al brazo de mi humano, no quería estar cerca de ningún otro que no fuese él.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Mar Feb 07, 2017 7:28 pm

WANG JACKSON;


No dudaba que Krystal era una mujer de armas tomar, que le encantaba hacer quedar mal a la gente para así subir su gran ego. Y eso fue lo que hizo cuando me dejó por los suelos ante Chaeyeon, una chica que solía ver con frecuencia en la tienda, no nos habíamos acostado, no aún. Me acerqué más a ella después de que de decirle que si estaba celosa de que le diese más atención a otra que a ella, mientras la cajera pasaba lo que habíamos comprado.— Eres una bruja, querida, una bruja sin corazón. —Y estaba seguro de que ella también lo tenía claro, y que se enorgullecía. […] ¿Por qué mi madre tenía que hacer preguntas? Aunque daba gracias a Dios que no hubiese empezado a contar ciertas historias mi niñez y adolescencia, que sabía que Krys usaría en mi contra. Sonreí con sorna ante su respuesta, y relamí mis labios.—Es todo una halago viniendo de la alumna sobresaliente. —Esta vez fui yo quien llevó mi pierna hacia la suya, pero no la golpeé, si no que acaricié su piel desnuda. Mi madre miró impresionada a Krystal.— Además, se ha ganado todos sus logros gracias a los servicial que es con los profesores. —Ahora él que reía era yo. DongWook sería el primer profesor con el que ella tenía una aventura? Mi madre estaba bastante orgullosa de que mi novia fuera alguien tan espectacular, pero si supiera que Krystal era solamente un espejismo, debajo de esa fachada de perfección únicamente había una chica defectuosa, incompleta. La lluvia golpeaba con fuerza, y estaba seguro de haber escuchado varios truenos retumbar sobre nosotros. La morena era un poco ilusa, cuando en esta parte de la ciudad empezaba a llover, no paraba hasta el día siguiente como mínimo.
Había intentado que Krystal cediera, pero era una cabeza dura. Además de que se podía notar en sus ojos e incontables bostezos que apenas podía mantenerse despierta.— Mi colchón es bastante cómodo, deberías probarlo. —Rodé los ojos ante su tan típica respuesta, ¿en serio me haría llevarla a su casa a esta hora? O cuándo la maldita tormenta pasase. Unos minutos después, fui a hablar de nuevo pero noté que su respiración se había vuelto más ligera, pausada y la observé. Dormía, y por una vez parecía realmente dulce. Si seguía durmiendo en esa postura, le daría un gran dolor de cuello, o me jodería a mí el hombro así que me acomodé mejor en el sillón y la recosté a ella sobre mi pecho.— Hay que ver… —Musité, cuando empecé a acariciar su brazo y ella se pegó más a mí. Estuvimos así casi por media hora hasta que todo cesó, ya no había lluvia, relámpagos o truenos. La moví por el hombro, levemente para poder despertarla. Si no lo hacía, si no la llevaba a su casa él único que saldría herido sería yo, porque ella me echaría toda la culpa a mí.— Krystal, vamos a tu casa. —Dije cerca de su oído, pero ella seguía durmiendo como un bendito tronco. Suspiré, cansado de llamarla así que me levanté, abrí las sabanas de la gran cama, y cogiéndola con sumo cuidado la recosté en mi cama. Quité sus zapatos, y miré la ropa que tenía puesta, se veía un poco incómodo pero ni siquiera se me pasó por la cabeza quitársela, quería seguir manteniendo mis pelotas en el mismo sitio. Me quité la camiseta, y los pantalones quedando únicamente en bóxers. Fui al baño para lavarme la cara y los dientes mientras en el reflejo del espejo veía a Krystal. Muy a su pesar, había acabado en mi cama, aunque no de la forma en la que a mí me hubiese gustado. Apagué la luz, y me recosté en mi cama, en la esquina más alejada. Tenía los ojos cerrados, casi quedándome dormido cuando Krystal se movió por toda la cama hasta pegarse a mí, o más bien subirse a mí. ¿Qué demonios? Ahora estaba acorralado, casi a punto de caerme del catre y con Krystal apretándome como si fuera un maldito peluche.

Noté a Krystal moverse sobre mí, como casi durante toda la noche pero ahora la escuché bostezar, así que supuse que por fin se había despertado.— Vaya, la bella durmiente ha decidido brindarme con su despertar. —Me quejé con voz ronca y algo pastosa, y quise reírme con fuerza cuando se percató de dónde estaba, y sobre quién esta. Se alejó con rapidez de mí, y antes de que intentara sacarme los ojos con uno de sus afilados comentarios, hablé.— Intenté llevarte a tu casa, pero no había manera de que te despertaras. Y ojalá lo hubieses hecho, porque querida, te pasaste toda la noche ronc… —Paré antes de pronunciar mi sentencia de muerte, y  me senté mejor.— Te pasaste toda la noche haciendo ruidos adorables que no me dejaron pegar ojo, además de que no parabas de meterme mano. —Alcé ambas cejas, sonriendo un poco adormilado. Me pasé una mano por el pelo, que estaba un poco despeinado.— ¿DongWook no consigue satisfacerte sexualmente? Porque yo me ofrezco a hacértelo. —Recordé lao que ella había dicho la noche anterior. Estiré los brazos por encima de mi cabeza, ella parecía realmente horrorizada por haberse quedado dormida en mi casa, o más bien por haber compartido cama conmigo.— No tienes que mirarme como si fuera el anticristo, Krystal. No te toqué, tienes la ropa intacta, aunque no me importaría quitártela. —Me puse de pie, pero antes de bajar a la cocina, me acerqué a ella. Cogí sus mejillas entre mis manos, apretándolas levemente por lo que sus labios.— Buenos días, amor. Espero que la próxima vez que estés en mi cama, estés gritando de placer y no con esa expresión tan fea. —Dejé su beso en sus labios, y me alejé antes de recibir un golpe.  Me puse algo de ropa encima, y bajé para preparar el desayuno. Estaba seguro de que la princesita ni siquiera era capaz de abrir una botella de leche sin que le partiese una uña. ¿O si quiera sabría abrirla? Después de que ella también apareciera en la cocina, y que le sirviera lo que había preparado, escuché unos golpes en la puerta. Sabía que no era mi madre, ¿Mark? Tampoco lo creía, así que fui a abrir la puerta, pero fue un gran error hacerlo cuando de bruces me encontré con mi progenitor. O lo que quedaba de él después de que el alcohol se hubiese adueñado de su vida.— ¿Qué haces aquí? —Me interpuse en su camino, no iba a dejar que entrase en casa. Una, porque no quería que cogiera nada de valor para poder pagar su maldita adicción, y porque Krystal estaba ahí dentro, no hacía falta que ella presenciara tal espectáculo.— ¿No puedo venir a mi casa? —Ni siquiera se le entendí porque estaba demasiado borracho, ni idea de cómo se podía mantenerse en pie.— Lárgate. —Cerré la puerta con fuerza, y llegué hasta Krystal.— Siento que no puedas terminártelo, pero tenemos que irnos. Coge tus cosas. —Busqué mis zapatos, y en el trastero rebusqué hasta encontrar el primer casco que usé, era más pequeño que el que tenía ahora. Se lo tendí cuando volvimos a estar juntos, y esta vez no tuve que ayudarla a ponérselo.— No quiero que cuando salgamos mires a…Bueno, solamente sígueme hasta la moto. —En cuanto abrí la puerta, de nuevo la cara del hombre que me dio la vida, estaba ahí observándome. Empujé a Krystal para que empezara a caminar más rápido.— ¿No te da vergüenza tratar así a tu propio padre? ¡Yo me dejé la vida criándote, maldito desagradecido! —Por sus gritos, los perros de los vecinos empezaron a ladrar con fuerza. Mordí el interior de mi mejilla, y me coloqué el casco con rapidez, le di una última mirada de rencor antes de salir como alma que lleva el diablo. Aparqué frente a la gran casa de Krystal, bueno, parecía una mansión. Me levanté la visera, y negué con la cabeza cuando fue a darme el casco que llevaba puesto.— Es tuyo, te queda mejor a ti que a mí. Y la sudadera también te la puedes quedar. Un recuerdo de la noche que pasamos. —Como estaba cerca de mí, acaricie su cabeza suavemente antes de volver a alejarme de allí. Ver a mi padre después de tanto, me había molestado. ¿Cuándo se daría cuenta de que nadie lo quería en mi casa? No sabía cómo mi madre había podido soportarlo durante tanto tiempo. Sus dejaciones, sus gastos de dinero, estuvimos a punto de perder la casa en varias ocasiones.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Miér Feb 08, 2017 11:14 am


KRYSTAL.
El sonido que produjo el portazo hizo que me sobresaltase, y la cuchara cayó debajo de la mesa cuando mi cuerpo pegó un salto por inercia. Molesta, me agaché a recogerla: y cuando me dispuse a recogerla oí una voz que no reconocí... puesto que sin lugar a dudas no pertenecía a Jackson, y tampoco a YangMi. Se oía grave y apagada, un poco tosca de igual modo... ¿le pertenecía al tipo que me miraba por la ventana? Muy seguramente. Espera, ¿qué? Mis ojos se abrieron casi que con horror, para que al instante gatease hacia atrás e hiciera el intento de incorporarme antes de que alguien me encontrase explorando el suelo de parquet. Hiciera el intento... porque golpeé mi cabeza al levantarme súbitamente, y dolió como el infierno. ¿Y a ti qué te sucede? — pero por supuesto, me obligué a fingir que nada había sucedido realmente: dejando que mi mano vagase por el lugar de impacto muy disimuladamente. Reprimí una expresión que me habría dejado en un total ridículo y ladeé la mirada para reprochar a Jackson el comportamiento que estaba teniendo para conmigo, pero decidí no hacerlo al percatarme de que se veía tenso: y no creía que eso se debiera a mis actitudes, que no pasaban de divertirlo como a nadie. ¿Se debía a la persona que había visto merodeando fuera? Lo comprobé tan pronto abrimos la puerta y caminó muy cerca de mí, empujándome suavemente para que cumpliera con lo que me había pedido y no me detuviese bajo ningún concepto. ¿Su padre...? ¿Ése era su padre? No se veía como tal, y algo me decía que Jackson pensaba exactamente lo mismo. Cohibida, me forcé a agachar la mirada y mantenerla baja cuando envolví los brazos alrededor de... mi novio, y fruncí el ceño al oír el escándalo que parecía muy dispuesto a armar. No iría a negarlo, sentí un poco de lástima tanto por él como por su hijo: puesto que quizás y solo quizás, tenía motivos para fingir que nada le importaba realmente. No podría decir que me sentía identificada, y tampoco podía ponerme en su lugar puesto que no acostumbraba dirigirle mi empatía al enemigo por naturaleza... pero debía de ser muy complicado, y no creía que se sintiera bien: por lo que me ahorré los insultos al bajar de la motocicleta y solo me limité a asentir un tanto incómoda. Bien. metí las manos en el bolsillo de la sudadera y me acurruqué dentro de está sin ser consciente de ello... hasta que me encontré impactada por descubrir que no olía a neandertal enjaulado, y que su colonia era tan atractiva como su físico. Como su... ¿su qué? Así que... ¿ya tuvieron sexo, pequeña zorra? — Jessica me miró burlona luego de haberme dado el susto de la vida, al inclinarse para susurrar en mi oído y romper en carcajadas ante mi reacción. Para mi hermana mayor, volverme propensa a un infarto seguía siendo tan divertido como tirar mi cabello cada vez que la ignoraba: por lo que me aparté bufando y me dirigí hacia dentro, insultándola en voz baja.

Gracias por acompañarme, JongIn. — y el castaño me dedicó una brillante sonrisa en respuesta, preguntando por quincuagésima vez si verdaderamente quería quedarme sola en ése lugar. ¿Qué iba a pasarme ahora que técnicamente era parte de él? Llevaba jeans rotos, iba encapuchada con el hoodie de Kai y tenía unos lentes de sol en el hipotético caso de que alguien fuera capaz de reconocerme... y adquirir motivos para humillarme. Eso se lo tenía reservado a Jackson y a su plan del noviazgo, después de todo. Toqué la puerta de su casa, y me coloqué en puntas de pie para mirar por la pequeña rendija hacia dentro al no obtener ningún tipo de respuesta. YangMi podía estar trabajando, pero a quien venía a buscar dedicaba su tiempo a vagar por ahí sin propósitos: ¿así que en dónde se había metido? Volví a tocar la puerta desde mi posición, y caí sobre quien la abrió al no tener un adecuado balance: la primer víctima de mi ataque de bondad, bondad que atribuía al golpe que me había dado con la mesa cuando intenté desayunar. ¿Me reconoces? — sonreí, y me quité los lentes para dedicarle un gesto que a mí me hizo reír: y a él, bueno... no sabría decirlo. Hoy memoricé el camino y vine sola. — mentí, llevándome un mechón de pelo tras la oreja al verme en la necesidad de admitir que ser buena y todo eso costaba un montón.  Sé que crees que soy una perra sin sentimientos, así que quería demostrarte todo lo contrario agradeciendo la inusual hospitalidad que me mostraste ayer. — expliqué, y apoyé las manos sobre mis caderas para después largar un profundo suspiro: decidiéndome a proseguir. Agradecértelo... invitándote a salir... conmigo. —  y mostrándome compasiva contigo una sola vez en la vida.


Lo compasiva me costó caro, de todos modos. Claro que no me molestó que comieras medio menú. — murmuré entre dientes, y me crucé de brazos luego de asegurarme de que el bolso no se me fuera a caer. El bolso en donde mi teléfono no paraba de sonar, puesto que Luna había pasado frente al restaurante y me había visto en medio de lo que según ella, era inesperado en su totalidad: una cita. Ya te lo dije, acepto tus similitudes con los animales: y aunque no respeto que vivas necesitando aparearte, sí respeto que comas como si el mundo fuera a acabarse mañana—  de acuerdo, puede que el plan de ser una buena persona se hubiera ido al demonio por un solo instante: pero eso sí me lo podía permitir, después de haber sido quien pagase por todo lo que ingirió. [. . .Los baños para hombres están por allá, pedí uno privado porque no te quiero cerca de mi sector: y abstente de meterte a los mixtos, porque tampoco pienso sacarte de una orgía o algo así era lo único que me faltabaProbablemente nunca hayas estado en un sitio como éste, así que te lo voy a explicar: tienes que quitarte la ropa, ponerte una toalla (porque nadie te quiere ver desnudo) y meterte al agua. Después te relajas y si me quieres dar el gusto, te ahogas. — ¿por favor?
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Miér Feb 08, 2017 5:33 pm


MIN YOONGI.
Era increíble. ¿Cuándo había sido la última vez en que me había divertido tanto? Estaba seguro que de haberla, la recordaría: y no conseguía hallar nada semejante, por lo que asumí que se trataba de la primera ocasión en que realmente disfrutaba pasar tiempo con alguien cercano a mí... porque los momentos con SunHee y los chicos eran distintos, y no podría unirlos a todos bajo la misma categoría: era imposible hacerlo. Taree tenía ese algo, una especie de atracción inmediata en cuanto a las demás personas: y dudaba que fuera forzado, pues todo lo que hacía o decía se veía influenciado por la naturalidad misma a juzgar por el modo en que actuaba. ¿Existía persona capaz de contagiar su sonrisa a todo el mundo? Tenía que ser ella, sin lugar a duda alguna... de lo contrario no había una explicación coherente al cómo conseguía tener ese efecto en mí, ¿o si? Sin importar que tantas defensas pusiera en alto cuando se trataba de cualquier otra persona, era como si eso hubiera dejado de importar ya: puesto que junto a ella no existían, y eso volvía inútil cualquiera de mis esfuerzos por encontrar una respuesta coherente. Quizá... no precisaba de un fundamento, y a lo único que me debía limitar era a dejarlo fluir: porque me sentía cómodo, porque no había ningún otro lugar en donde deseara estar. Porque era la primera vez en mucho tiempo que me sentía así, y porque la sensación era placentera: lo suficiente como para hacerme querer todavía más. ¿Cómo dices? — pregunté, y mis cejas se juntaron durante un instante: cuando agaché la mirada para fijarme en la previa de las fotografías que la máquina había tomado ya. Era preciosa, y no había mueca o expresión que lo cambiase. Taree no se parecía a ninguna mujer que hubiera conocido, tenía una belleza propia: y está se alejaba de cualquier parámetro que hubiera sido previamente establecido. Era un atractivo fino, y ella era dueña de una gracia que hacía difícil el prestar atención a cualquier otra cosa: ¿lo había dicho cuántas veces ya? No me cansaría de mirarla... y no sabía por qué, pero lo que sea que estuviera haciendo: podía continuar, porque yo no tenía intención de oponer resistencia alguna. Volteé a observarla y le regalé una sonrisa que no presenció al notarse ocupada apreciando nuestros rostros en la impresión de las fotos, antes de colocar mis copias en la billetera y meterla dentro de mi bolsillo: También yo, entonces. — [. . .] TaeHyung me observó con una sonrisa torcida, y estuve seguro de que buscaba incitarme: necesitando asegurarse de lo mucho que habría supuesto luego del arranque que me permití. No necesitaba ser demasiado listo para imaginar a dónde había volado su imaginación, lo suponía... lo sabía. ¿Y pensaba aclarárselo? No, si de mí dependía: que disfrutase imaginando lo mucho que me gustaba Bae Taree. No estamos solos. — contesté simplemente, y  ladeé la mirada para que mis ojos se cruzaran con los de la fémina: porque yo tampoco quería hacerlo. Una de mis manos se deslizó sobre la suya en una caricia disimulada, y mi expresión volvió a tornarse fría cuando la sonrisa de TaeHyung se ensanchó. Vimos a SunHee en el parque acuático, y parece que tardará. ¡Vamos, hyung! ¿Qué mejor forma de integrar a Taree? — ¿qué mejor forma de hacerte callar?, me obligué a pensar con fastidio: cuando pasó un brazo sobre mis hombros y se inclinó sobre mi oído. ¿O la vas a retener a tu lado? — a lo que yo sonreí, murmurando de igual modo. ¿Y qué si la quiero para mí solo? — pero la voz de HoSeok hace que el conflicto acabe: y el entusiasmo con el que nos arrastra de un lado a otro me obliga a poner los ojos en blanco, antes de que mi mano descienda y tome la de Taree.

El fingir que lo nuestro era un hecho apaciguó a un persistente TaeHyung, y eso no hizo más que llenarme de goce: por lo que en vistas de que a ella tampoco parecía molestarle, me limité a actuar... y percibir las miles de corrientes eléctricas que recorrieron a mi cuerpo cada vez que el contacto se hacía un tanto personal: cuando mis dedos recorrían su espalda baja en una ligera caricia, o al preciso instante en que mis labios se presionaron a su sonrosada mejilla. Sabía que los chicos nos observaron atentamente aún cuando voltearon para marcharse, por lo que encontrándome detrás suyo me incliné sobre su oído para preguntarle si estaba bien el que me tomase otro ligero atrevimiento... y lo hice, al envolver mis manos alrededor de su cintura. Gesto que obligó a SunHee a gritar, buscaba suponer: para después lanzarse sobre nosotros y estirarse con el motivo de que la cargara en brazos... porque claro que la emoción agotaba a sus delicadas piernas, según ella. ¿Podemos ir a almorzar, oppa? — preguntó, y alzó su pequeña ceja sugestiva: para después reír y agitar la mano en el aire, ¿restándole importancia? SunHee aprendía demasiado rápido. ¡Y después... después quiero ir al cine! Y también quiero ir al correo. — lo último hizo que la observase confundido, y dirigiera una rápida mirada a Taree buscando la explicación a lo que mi hermana acababa de pedir. ¿Al correo? ¿Era parte de sus... cosas de chicas? ¡Así le mandamos una carta a mamá! Papá dijo que lo hiciera cuando fuera tan grande como tú y unnie, ¡pero hay tantas cosas que quiero contarle ahora! — entonces lo comprendí, y reaccionar inmediatamente fue imposible: por lo que mi mirada volvió a encontrarse con la de Taree, en busca de la ayuda que adquirí en una cuestión de segundos. Y se lo agradecí, al dirigirle una muy diminuta sonrisa cuando SunHee la escuchó atentamente. Era muy pequeña para saber la verdad, y demasiado inteligente para quedarse con un ''viajó a un lugar muy pero muy lejano'': sabía que el momento de hablarlo llegaría, pero no aún. Hoy haremos todo lo que tú desees hacer, pero con calma... ahora hay dos princesas que debo de cuidar. — y la gran sonrisa que me regaló fue todo lo que necesité para imitarla. 
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Jue Feb 09, 2017 5:21 pm


BAE TAREE;


¿Un corazón podía latir más rápido? Por lo general, mi ritmo cardíaco era leve, pausado, pero ahora mismo parecía un caballo desbocado por culpa de YoonGi, o más bien de las sutiles caricias que me proporcionaba.  Coloqué mis manos sobre su las suyas con suavidad cuando estas atraparon mi cintura. Ojalá, ojalá hubiese tenido el poder para detener el tiempo, porque me hubiese gustado alargar esos efímeros segundos, en horas. O incluso más. Mientras SunHee se encontraba en los brazos de su hermano, yo miré en la dirección en la que se habían ido el grupo que se habían inmiscuido en el pequeño rato que estábamos pasando el chico y yo. Acababa de descubrir otro sentimiento desconocido hasta ese momento, ¿era demasiado egoísta no querer que nadie se interpusiera entre YoonnGi y yo? Entendí inmediatamente por su mirada, que debía ser yo la que resolviera el pequeño embrollo que había surgido ante la sugerencia de SunHee. Me acerqué más a ella, sintiendo como una tristeza se adueñaba de mí.— Es una idea muy bonita, Hee, pero…¿qué te parece si lo planeamos mejor, y lo hacemos otro día? Así no se te olvida nada de lo que quieras contarle a tu mamá. —Acaricié su mejilla sonrosada y rolliza. —Yo me ocuparé de todo, ¿sí? —La sonrisa que nos mostró a ambos fue suficiente para que se nos contagiara a YoonGi y a mí, no obstante el pequeño comentario que hizo él, llamándome princesa, fue suficiente para que toda mi mente se quedase en blanco y solamente pudiese repetir sus palabas; “Ahora hay dos princesas que debo cuidar” Él…me había…¿me había llamado princesa? Apreté los labios, formando una pequeña línea con ellos. No debería estar sintiendo cosas como esas, un simple comentario del humano al que debía cuidar no tenía que acelerarme el corazón, o provocar que sus caricias fueran las culpables de que las rodillas me temblasen. No, eso no estaba bien, y tenía que controlarlo.— Unnie, ¿hay algo que quieras comer? —Negué con la cabeza, algo aturdida por mis pensamientos anteriores.— Lo que tú quieras. —Mordí el interior de mi mejilla cuando nos alejamos, para ir al lugar que SunHee había elegido. Tenía una presión en el pecho que resultaba hasta dolorosa, y aumentaba si mi mirada se fijaba en YoonGi; sus ojos, su sonrisa, la dulce manera en la que le hablaba a SunHee o incluso a mí. ¿Por qué me fijaba en esas cosas tan triviales?

Tres días después de esa salida, seguía sintiéndome extraña junto a Min YoonGi. Había tratado de no actuar de manera extraña a su lado, pero era misión imposible. ¡¿Por qué tenía que estar sentada a su lado?! Cada vez que había contacto entre los dos, quería golpear mi cabeza contra la mesa, o esconderme debajo de ella. Estaba segura de que él notaba que me sobresaltaba cuando me hablaba, o tocaba. Las corrientes eléctricas –si su piel entraba en contacto con la mía- se habían multiplicado. Agarré los pequeños hilos por los que se sujetaban los globos, hacia un poco de viento, y según las noticias el tiempo iba a empeorar el jueves, y hoy estábamos a martes. Toqué la puerta de la casa de los Min, y no tuve que esperar  nada porque el padre de YoonGi y SunHee me recibió. No lo había visto, no al menos en persona.— Encantada, soy Bae Taree. —Hice una reverencia, y por detrás del Señor Min, apareció SunHee que se tiró a mis brazos casi haciéndome perder el equilibrio.— ¡Unnie, te he echado de menos! —Sonreí abrazándola con fuerza. Desde el día que dijo que quería mandar una carta a su madre, había estado pensando  en cómo hacer algo especial por ella, y creo que había encontrado la forma.— ¿Para qué son esos globos? ¿Son para mí? —Me reí, aún seguíamos en el porche de la casa y estaba segura de que no me dejaría entrar hasta que no le explicase lo que ocurría.— Son para mandar cartas a tu madre, estoy segura de que así llegaran más rápido que por correo. —Sus ojos se iluminaron, y empezó a tirar de mi mano al interior de la casa, y encontré a YoonGi saliendo de un cuarto, con el pelo húmedo y una toalla alrededor de su cintura. Mis pecadores ojos recorrieron su cuerpo, y unas terribles ganas de gritar me poseyeron. Sí, muchas otras veces lo había visto sin camiseta cuando lo tenía que vigilar, pero…La primera reacción que tuve fue taparme la cara con las manos, y darme la vuelta.— Oppa deja de asustar a unnie. —No hizo ni falta que viera a SunHee para saber que había colocado sus manos en su cintura, y mirando realmente enfadada a su hermano. ¿Asustarme? Si fuera eso, no sería un problema. Me senté en un sillón, atando los globos para que no se fuesen hacia el techo.— Iré a buscar papel para escribir las cartas, pero…¿por qué hay cuatro? —Ella estaba sentada sobre mis piernas, y y sonreí divertida.— Un globo para tu padre, para oppa, para ti y para mí. Seguro que ellos también quieren contarle cosas a tu madre, yo también quiero decirle algo. —Ella parecía realmente feliz, y así se marchó hacia su habitación. Me giré cuando escuché a YoonGi entrar en la sala, y me puse de pie con torpeza.— Lamento lo de antes, pero que quede claro que no me asustaste. —Alcé mi dedo pulgar, moviendo para indicar que no, que de verdad no me había asustado. Y puede que muy en el fondo tampoco lo lamentase. […] Todos estábamos terminando de escribir las cartas, estaba segura de que para YoonGi y su padre era más duro que para nadie, pero ¿cómo se iban a resistir a la radiante sonrisa de SunHee? El señor Min, JungSoo como me había pedido que lo llamase, era un hombre realmente bueno, era un padre dedicado y me estaba tratando como si fuese una más de sus hijos.— Léeme lo que has puesto, unnie. —Ella estaba entretenida dibujando corazones por la carta, me aclaré la voz, un poco preocupada por si los mayores de los Min no veían apropiado lo que había escrito, o si quiera que escribiese.— Lo único que tengo que decirle es, gracias por haber hecho posible que conociera a SunHee, YoonGi y a JungSoo. Prometo cuidarlos, no dejar que estén tristes, y estar siempre a su lado. SunHee es maravillosa, me hace feliz con su sola presencia. —Miré de reojo o YoonGi que había dejado de escribir, y mordí mi labio un poco.— Y…su hijo ha conseguido hacer que me sintiera querida, en casa, es la mejor persona que he conocido, siempre está a mi lado. Tiene que estar orgullosa de ellos, porque son unas personas excelentes. De nuevo, gracias HyeJung. —Concluí un poco nerviosa porque en ese momento los tres pares de ojos estaban puesto en mí. SunHee no tardó en abrazarse a mí, con bastante fuerza.— Unnie, eres muy linda. Tienes que ser mi novia. —Me sorprendí, y formé una perfecta “o” con los labios para luego reír.— Estaré encantada de ser tu novia. —No podía parar de reír y de abrazarla con fuerza contra mí. ¿Había alguien más tierno que ella? Ah, lo dudaba.  Atamos las cartas a los globos, y los soltamos viendo como flotaban hasta hacerse casi invisibles para nuestra vista.— Estoy segura de que a tu madre le encantaran las cartas. —Dejé un beso en su cabeza, y entonces JungSoon cogió a su hija en sus brazos para entrar en el interior de la casa, se había levantado aún más viento que antes.—Tú y yo nos tenemos que ir a casa de la tía, recuerda que es su cumpleaños. —Ella frunció el ceño con desagrado, y estiró sus manos hacia mí para que la ayudase a salvarse.— No, no pidas ayuda a Taree. Recuerda todo lo que te regaló la tía por tu cumpleaños y navidad, y tú apenas vas a verla. —Creo que nunca había visto a SunHee tan enfadada y decepcionada con algo. Apuntó a su hermano con el dedo.— No es justo que él no vaya, ¡oppa siempre está con Taree! —Su padre casi tuve que llevársela a rastras, pero a la pobre no le quedó de otra que marcharse, aunque por lo que le había prometido JungSoon, volverían en unas horas. Un trueno surcó los cielos y miré a YoonGi, que no parecí nada cómodo después del abrupto sonido.— ¿Quieres…que me quedé un poco más? Podríamos estudiar juntos. —Era lo primero que se me había venido a la cabeza, y constate que sí que era una buena idea que me quedase a su lado cuando volvieron a oírse más truenos acompañados de relámpagos.
La casa parecía que iba a caerse sobre nosotros, JungSoo acababa de llamar para avisar de que no podrían volver porque la alerta se había trasladado a hoy, y era imposible coger el coche. No paraba de llover, y los truenos hacían retumbar los cristales.— YoonGi, ¿estás bien? —Me acerqué más a él. Estábamos en su cama, con los libros abiertos, porque como le había dicho, habíamos estudiado después de haber hecho una cena rápida. Yo tampoco podía ir a mi casa, no al menos que quisiera salir volando por las ráfagas de viento. El contacto entre nosotros se había estado volviendo en algo habitual, no es que nos tocásemos como si nada, pero después del día del parque de diversiones, todo era más natural. Coloqué mi mano sobre la suya, entrelazando nuestros dedos de manera delicada.— ¿No te gustan las tormentas? —Mordí mi labio inferior, pero antes de que me respondiese, la luz se fue sin más, por lo que nos quedamos en completa oscuridad porque el sol hacia rato que se había ido. Un relámpago iluminó la habitación, y pude observar las facciones de YoonGi gracias a eso.— Me quedaré contigo. —Afirmé, aunque él se negó por lo que fruncí el ceño. No iba a irme a dormir a la habitación de SunHee sabiendo que él lo pasaría mal durante toda la noche. Era una de mis obligaciones, o eso quería creer.— Además, tu cama es muy cómoda. —Sonreí en la oscuridad, y a tientas conseguí quitar todas las cosas que estaban sobre la manta, y me dejé caer boca arriba. Él nos tapó a ambos con la cálida manta, pero estabas segura de que no me sentía de esa manera por la manta, si no por la compañía. Giré mi cara hacia la de YoonGi, y me peleé a mi misma. ¿Dónde estaba ese auto control en el que había estado trabajando? Ahora mismo había perdido todo rastro de él.— ¿Te...puedo abrazar? —Murmuré con voz suave, y en mis labios se abrió paso una sonrisa tierna. Me giré completamente, para pasar un brazo por su abdomen, y así abrazarlo. Mi cabeza estaba apoyada en su hombro, y me estiré levemente para dejar un beso en su mandíbula. No sabía lo que era tener miedo, pero no quería que él lo sintiera.— Eres más cómodo que tu cama. —Se me escapó una pequeña risa, y terminé por esconder mi rostro en el hueco de su cuello.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por lalisa el Vie Feb 10, 2017 3:41 pm

WANG JACKSON;


Estaba quedándome adormilado, pues no encontraba nada en la televisión que me entretuviese, y creí escuchar que tocaban la puerta, pero lo achaqué a la somnolencia, hasta que lo volví a oír el mismo ruido y me levanté para abrir la puerta, esperaba que no fuese ninguna niña scout vendiendo sus estúpidas galletas, ya me habían despertado una que otra vez, y tener que fingir que era encantadoras me molestaba aún más.— ¿Qué? —Hablé entre dientes, pero no pude ni mirar quién era porque dicha persona se abalanzó sobre mí. ¿Un ataque sorpresa? Escudriñé a Krystal, no tenía ni idea de qué hacía aquí ni por qué disfrazada de rapera en la puerta de mi casa.— No, por un momento te confundí con una de las mujeres que se ponen en aquella esquina. —Me crucé de brazos, con una sonrisa torcida en los labios que se fue transformando en una mueca, ¿qué? ¿Estaba enferma?— Déjame adivinar, es una cámara oculta. —Tenía que ser eso, porque la reina de las arpías no podía estar mostrando bondad, y menos a la persona que consideraba como su enemigo, empero, por su expresión seria al ver que yo no creía lo que decía, me llevó a dudar. Quizá debía darla un boto de confianza.

Había comida casi hasta reventar, en pocas ocasiones podía probar comida tan exquisita así que no pensé en dejar nada en el plato. Relamí mis labios, sabía que a Krystal no se le daba nada bien benévola, pero al menos estaba haciendo el esfuerzo.— Bueno, yo también soy altruista, aunque creo que no te hayas dado cuenta… —Cuando el camarero vino con la cuenta, dejó unas cuantas piruletas en la mesa, y metí una de ellas en mi boca.— Les doy lo que ellas piden, sin esperar nada a cambio. —Sonreí divertido ante su reacción, y le lancé un beso. […] Jamás había pensado en que la buena de Krys me fuese a traer a unos baños termales, de verdad que la morena se estaba esforzando por intentar contentarme.— Creo que tienes la percepción de compasiva un poco distorsionada. —Di unos pasos hasta ella, y rocé mi nariz contra la suya con suavidad, para hacer que mis manos descendieran por su espalda baja y provocar que su cuerpo se pegara al mío.— Pero ser odiosa es uno de tus encantos. De los pocos que tienes. —Sin importarme demasiado su opinión, capturé su labio inferior entre mis dientes para tirar levemente.— Gracias por lo que estás haciendo por mí. —No era estúpido como para saber que esto lo estaba haciendo por lo que vio ayer, por mi padre, aunque ella usara el pretexto de que se debía a que la acogí en mi casa. La solté, la vi alejarse hasta el que supuse que sería el baño privado que ella había elegido. Me puse en marcha y fui a los vestidores para cambiarme. No había estado en un lugar como este antes, pero sí que sabía cómo funcionaban, y la verdad es que no me apetecía nada meterme en el agua con unos viejos sudorosos, así que en contra de lo que me dijo Krystal, después de ponerme la toalla me dirigí al baño mixto, mis ojos recorrieron el lugar y se me escapó un suspiro al ver que no había nadie que consiguiera llamar mi atención, pero me metí igualmente. El lugar se encontraba en el exterior, y había unas vistas increíbles del atardecer. Tenía los ojos cerrados, disfrutando de la agradable sensación cuando una mujer, bastante mayor, se colocó a mi lado. No era por meterme contra el físico de nadie, pero ella era cuatro veces yo.— ¿Has venido solo? Llevo rato mirándote, y no parece que hayas venido con nadie. —Me alejé un poco de ella, porque sentía que esa mujer no sabía el significado de espacio personal.— He venido con mi novia, pero ella está en otro baño. —Estiré las comisuras de mis labios, en una sonrisa algo incómoda. Ella llevó una mano a mi brazo, tocando a su libre albedrío.— Pues mucho mejor si no está por aquí…soy RyeoWon. —Su mano se deslizó por el brazo hasta llegar a uno de mis muslos y fue entonces cuando me puse de pie, y la miré apurado. Tenía que salir de ahí antes de que esa señora me metiera mano.— Tengo que ir a buscar a mi novia, perdón. —Tuve que tener cuidado para no resbalarme al salir de allí. Sabía que habría alguien vigilando las puertas de los baños, así que en menos de dos minutos ya había formulado un plan en mi cabeza. La encargada de vigilar los baños femeninos –por donde se encontraba el de Krystal- era una chica joven, así que sería pan comido. Me planté frente a ella, y sonreí de manera inocente.— Sé que no debería estar por aquí, pero…tengo que ver a mi novia, espero que no sea un problema. —Ella negó levemente con la cabeza.— Lo siento, pe-ero no pude estar aquí. —Sus ojos intentaban no bajar hacia la parte que la toalla tapaba, pero parecía imposible. Cogí sus manos entre las mías, y suspiré con pesar.— Por favor, he discutido con ella, y necesito arreglar las cosas. Será un momento. —Ella se puso tan nerviosa que empezó a asentir frenéticamente mientras se ponía tan roja que parecía que iba a explotar. Se apartó para que yo pasara, sonreí satisfecho, y deslicé la puerta para encontrar a una muy sorprendida –y no dudo que enfadada- Krystal.— En mi defensa diré, que había una señora acosándome. Y mi única solución era venir al lado de mi novia. —Saqué mi mayor baza esbozando una de las mejores sonrisas que tenía.— Te juro que yo no tenía ninguna intención de…verte así. —Ella se había sumergido parcialmente, pero aún así podía observar su cuerpo gracias a que el agua era bastante cristalina.— Como hoy has decidido ser compasiva, déjame compartir tu baño. —Mordí mi labio inferior, y me metí sin escuchar demasiado lo que estaba diciendo. Era mucho mejor estar en un baño privado que compartiendo con más personas, sobre todo si había alguien como RyeWon. De solo recordar a dónde se dirigía su mano me sentía violado. Estiré una de mis piernas hacia la de Krystal, que se había alejado todo lo posible de mí. Era una autentica monada cuando se intentaba hacer la difícil. Nos quedamos unos minutos en silencio, lo único que hacía era recorrer el rostro de mi novia, bajando por su delgado cuello, clavículas y terminando por sus pechos que estaban cubiertos con la toalla, pero lamentablemente, ja, era bastante transparente— Tengo la teoría de que únicamente te estás intentando convencerte a ti misma de que no te atraigo. —Solté de la  nada, poco a poco me fui acercando a ella, más bien la acorralé su espalda contra el borde, mientras yo me encontraba de rodillas frente a ella.— Y sería mucho más fácil si te dejases llevar. —Y yo tampoco podía negar que Krystal resultaba atractiva, bastante de hecho. ¿Me había vuelto una especie de masoquista? Porque normalmente me fijaba en mujeres que antes de si quiera decirles hola, ya se habían bajado las bragas. Agarré una de sus manos antes de que me la estampara en la cara, y apreté suavemente su muñeca.— No sé si necesitas que te recuerde que tengo ciertas fotos bajo mi poder. —Puede que me haya vuelto un poco piadoso con ella, pero Krystal no podía olvidarse de en qué puesto se encontraba ella, y cuando intentó golpearme con la otra mano únicamente rodé los ojos, y estampé mis labios sobre los suyos provocando que dejara de hablar, porque me estaba comenzando a volver loco, ¿por qué tenía que saltar cada dos por tres? Esa chica no sabía mantener la calma. Solté sus manos para llevarlas hacia su trasero y hacer que se levantase un poco sus caderas y poder colocarme entre sus piernas que no tardaron en rodearme. Se estaba librando una autentica guerra entre su lengua entre la mía, y yo no podía dejar mis manos quietas, recorrían su cintura, caderas y muslos sucesivamente. La maldita toalla que ocultaba su piel me estaba incordiando, así que nos hice girar con agilidad para que ella se sentase a horcajadas sobre mí, mis manos se deslizaron por sus muslos, y por el interior de la toalla pudiendo comprobar que su piel era aterciopelada. Solté sus labios que estaban rojos e hinchados, me acerqué a su oreja.— ¿Ves que esto es más divertido? —Gruñí con la voz entrecortada, y al tener mis manos en sus caderas denudas la pegué más a mi cuerpo para que pudiera sentir la erección chocar contra su muslo interior, provocando que ambos gimiéramos. Me dediqué a besar su cuello, dejando pequeñas marcas rojas en los pedazos de piel que capturaban mis labios. El movimiento de caderas de Krystal sobre mi miembro estaba por hacer que estallase, así que llevé la mano hacia su toalla, dispuesto a quitársela pero el maldito destino jugó en mi contra porque la puerta se abrió, y la cara de la escandalizada joven a la que antes había convencido, se hizo presente. Antes estaba roja, ¿pero ahora…era morada?— Lo siento pero la política de estos baños no permiten situaciones tan inadecuadas. Tienen que marcharse. —Cerró la puerta de un golpe, y miré a Krystal alzando ambas cejas.— No irás a decir que esto es culpa mía, que yo sepa no te puse una pistola en la cabeza para que gimieras de esa manera. —Pude que si que la besara a la fuerza, pero luego de eso ella se dejo llevar tanto como yo. Antes de que se levantase, apreté tenuemente ambas nalgas entre mis manos.— Te prefiero gimiendo mi nombre, que gritando que soy imbécil. —Me burlé, observando de reojo los chupetones que tenía en su cuello. Sería interesante ver como se los cubriría el lunes a clase. Me llevé la mano al interior de la toalla, iba a detener un gran dolor de cojones, y no, no estaba exagerando.

Ya nos habíamos vestido, y cómo no, Krystal estaba de morros porque no habían echado del lugar. En vez de irnos directamente a casa, sugerí que diéramos una vuelta por el lugar, ya que el lugar era bastante bonito.— Venga, ¿me vas a decir que nunca te han echado de ningún lugar? Oh, es verdad, que Krystal es perfecta y no hace nada mal. —Habíamos llegado a un mirador desde el que se podía observar toda la ciudad.— Lo único que haces es meterme en las camas de los profesores. —Puntualicé, acariciando mi labio al hacer cara de pensativo. La miré a mi lado y me reí sin poder evitarlo.— No te enfades, mi pequeña gangster. —Me coloqué detrás de ella y arrebaté la gorra para ponérmela yo. Pasé mis brazos por su cintura, y apoyé mi frente en su hombro.— Te queda muy bien el nuevo estilo pandillera, das bastante miedo. —Cerré los ojos para descansar un poco ya que estaba cómodo.— Si me lo pidieses, te daría todo mi dinero...—Estaba comparándola con una ladrona, y apreté más mis brazos a su alrededor.— Y toda mi ropa, sin dudarlo.
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Re: don't wanna be lonely, just wanna be yours ღ

Mensaje por hobi el Sáb Feb 11, 2017 12:52 pm


KRYSTAL.
Quería golpearme la cabeza contra una pared, y no una: sino varias veces. Quizá pidiera el favor a Jessica, algo me decía que estaría encantada de hacerlo. No sabía si llorar, vomitar o morirme... aunque no descartaba llamar a un sacerdote o contactar con el mejor terapeuta de la ciudad, porque algo tenía que darle sentido a mis actitudes. Si había algo de lo que siempre había presumido, era que al contrario de la gran mayoría: jamás había perdido mi eje. No conocía la sensación, ¿qué era sentirse frustrado con uno mismo? ¿Qué era avergonzarse por contradecir a todo lo que alguna vez se afirmó? Ahora lo sabía, y por causa de Jackson Wang: ni más ni menos. ¿Cómo se supone que debiera sentirme después de haberlo besuqueado y manoseado como si el mundo se fuera a terminar al día siguiente? Mal, muy mal. Pero por alguna razón no lo demostraba, optaba por ruborizarme como si hubiera vuelto a los quince y me preguntaba si nos veíamos bien juntos... cosa que no debería estar haciendo. Por ello, me obligué a recordar cuáles eran mis objetivos: y a dejárselos en claro, de igual forma. — Jackson... — referirme a él por su nombre y no por un insulto denigrante se sentía extraño, y me dejaba un sabor amargo en la boca: por lo que respiré hondo antes de ladear la mirada y observarle muy de cerca... intentando no darle importancia a lo que había dicho con anterioridad. Yo... yo no era su pequeña gangster, y eso no había significado nada para él: así que tampoco significaba nada para mí. — ¿No durará tanto, verdad? Me refiero a... esto. ¿Hasta que las chicas se te quiten de encima y ya? — eso fue lo que él dijo, y podía ser un patán: pero no la clase que se aprovecha de una pobre mujer inocen... de acuerdo, bien. — Borrarás las fotos y olvidarás lo que viste, ¿cierto? — y todo regresaría a la normalidad. Él seguiría siendo el perdedor cuyo único propósito en vida era recostarse a una motocicleta y perder horas de clase, yo seguiría teniendo una relación a escondidas con DongWook y así: el universo regresaría al orden que le correspondía. Si, si... eso era lo que iba a suceder.
 
[. . .]

— ¡Krystal, ahí estás! — la alegre voz de Luna me distrajo, y mientras ella se acercaba aferrándose el bolso al hombro yo me agaché para recoger los libros que se me habían caído ante la sorpresa que me causó su repentina aparición. Le dirigí una sonrisa, sin embargo: la merecía por ser la única persona que aún hablaba conmigo sin fingir simpatía... o bueno, por ser la única que hablaba conmigo. Desde el momento en que Jackson se encargó de confirmar todos y cada uno de los rumores acerca de nosotros, la mayor parte del instituto me veía igual que a él: si vas por ahí con un bueno para nada, también te conviertes en una buena para nada. A los chicos siempre les había importado poco, así que lo que pensasen me tenía sin cuidado... pero las chicas eran un asunto diferente: y si antes les agradaba a unas pocas, ahora no había motivos para que siquiera una gustase de tenerme cerca. Casi las prefería burlándose de que yo ‘’me creyera la más inteligente y bonita’’, o pasando de mí al no considerarme lo interesante. — El profesor Lee me envió a buscarte, dice que es importante. — y ése era otro tema. Había ignorado a DongWook desde que todo comenzó… a él y a su urgente pedido de explicaciones, porque claro que no iba a tragarse la versión en la que yo súbita y repentinamente dejaba todos los prejuicios a un lado para enamorarme de nada más y nada menos que Jackson Wang: por lo que no tenía de otra, en verdad. [. . .] — ¡Jackson! — quienes lo rodeaban parecieron creer en la dulce sonrisa que esbocé al acercarme y en una cuestión de segundos nos encontramos solos… pero, aun así: vigilados. — No necesito que me lleves a casa hoy, tengo cosas que hacer con... Victoria. — e intenté sonar aburrida, para que no preguntase nada que pudiera responder y comprometerme. Recordé las despedidas… en extremo cariñosas que debíamos de mostrar todos los días después de clases y agradecí saltearlas, aunque fuera una vez a la semana. Ni siquiera comprendía como es que su ex accedía voluntariamente a casi tener sexo frente a la institución educativa, porque solo así podía definir al ridículo por el que pasaba cada tarde. Me incliné a besar su mejilla y lo saludé con un gesto de mano.  Ten un lindo día. — de acuerdo, puede que eso hubiera sido en extremo sospechoso: teniendo en cuenta que acostumbraba decirle adiós con un ''púdrete'' o algo parecido. De cualquier modo volteé para marcharme, y cuanto mas rápido lo hiciera: mejor.

No me gustaban los bares, pero desafortunadamente eran los únicos lugares en los que me podía reunir con él: porque ése era el sitio en que estábamos seguros de que nadie nos encontraría... después de todo, los chicos del instituto estaban infinitamente más ocupados en restregarse unos con otros y emborracharse dentro los clubes nocturnos que rodeaban a la gran ciudad. ¿Vas a decirme la verdad o nos quedaremos aquí mirándonos las caras por lo que resta de la noche? — inquirió DongWook, y alzó una ceja en mi dirección casi pidiéndome que no soltara el montón de bromas que tenía pensadas: a modo de cortar la tensión que se podía respirar sin demasiado esfuerzo. No tengo idea como, tampoco se cuando fue que pasó: pero Jackson... él nos tomo fotos, y lo sabe— la mirada que me dirigió hizo que tragara en seco y agachase la mía, ¡porque sabía que era una mala idea! Pero... ocultarlo tampoco era una opción, pues él estaba tan involucrado como yo y merecía conocer cada detalle.  A cambio de no develarlas, me pidió que lo ayudara a... ahuyentar al montón de tontas que lo persiguen todos los días: hago de cuenta que soy su novia, porque soy la única mujer que no tolera o ve sentido a su existencia. — volví a mirarlo para darme cuenta de que sonreía, un tanto burlón pero al mismo tiempo... comprensivo: estaba analizando la situación. ¿Es esa una especie de soborno? — inquirió, y me extrañó reparar en que no parecía tan... preocupado, como debería estarlo. Asentí extrañada, y a cambio dio un ligero apretón a mi mano. Voy a encargarme de él en éste momento. — de acuerdo... no, ¿qué? Arrugué el entrecejo y me eché para atrás confundida, para después observarle alzar la mano y esbozar una sonrisa que no conseguí identificar. Volteé, y entonces sentí un fuerte nudo en la garganta. Jackson... ¿qué demonios estaba haciendo aquí? Por alguna razón me sentí muy, pero muy pequeña: y ni siquiera precisaba levantar la mirada para saber que el susodicho y DongWook estaban aniquilándose con las suyas... mientras el mayor le pedía ''amablemente'' el que le permitiese apreciar las dichosas pruebas. ¿Qué tal? — se me escapó, al sentir la penetrante mirada de mi... ''novio'' clavada en mí. ¿Podía ser eso más incómodo? Doy clases de Literatura, y sé del poder que tiene el discurso: con un par de palabras puedo convencer a los demás de que esto no son más que las fantasías de un alumno. — comenzó, y me obligó a observarlo atónita ante el tono que adquirió su voz: y la sonrisa maliciosa que se apoderó de sus facciones, una que nunca le había visto esbozar. ¿A quién le creería la junta, además? ¿A un profesor cuya reputación y buen nombre le precede, o a un futuro convicto que solo busca llamar la atención? Hará falta una sola mirada a tu historial para estar seguros de que el abuso de tu padre terminó por volverte loco. — y eso fue lo que necesité oír para que mi expresión cambiase. ¿Cómo podía...? ¿Qué diablos? DongWook se había transformado en alguien total y completamente distinto, alguien irreconocible. ¿Por qué tenía que meterse con eso? Me levanté de golpe, y lo fulminé con la mirada. Retráctate ahora. — yo no me había enamorado de esa clase de persona. 
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