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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Lun Mar 13, 2017 1:55 pm


HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Por supuesto que no confiaba en ella. Y no iba a confiar en ella si seguía tomando estúpidas decisiones y si seguía confiando en tipos que querían matarnos a todos de una vez. ¿En qué rayos estaba pensado? Minnie gritó y sentía como mi cuerpo se alteraba aún más. Quería gritarle, vaya que quería pero otra parte de mí me hacía detenerme, la otra  parte de mí que seguía queriendo proteger a Minnie de hasta los rayos del sol sin embargo la rubia había empezado a sacar cosas que no tenían nada que ver enfureciéndome aun más - Cállate, no tienes nada que reclamarme, no tienes absolutamente nada que decirme cuando tú estás actuando como una loca viendo a la persona que nos mataría sin pensarlo de ser necesario. ¡Rayos Minnie qué diablos te ocurre - Le grité cerrando la puerta con fuerza. Me sentía extremadamente nervioso, no podía hacer mucho, no sabía de peleas y menos de el protocolo cuando un asesino está detrás de ti. Me subí al asiento del piloto, Joe estaba buscando a Minnie y yo estaba furioso, el celular no dejaba de sonar y en cuanto vi que la rubia tenía intención de contestar tomé su celular y lo aventé por la venta - Deja de hablar - Le dije para que dejara de quejarse por mi última acción. Era todo necesario ¡Quería seguir hablando con él en frente mío! Yo estaba tratando de calmarme mientras me aseguraba que Joe no nos siguiera, las únicas personas que estaban atrás de nosotros eran los custodios que evidentemente no servían para nada porque habían dejado que esto pasara. Maldita sea nadie podía hacer bien su trabajo. Si llevaba a Minnie a casa con Charlie, volvería a irse con el maldito estúpido, porque Charlie se había convertido en una blanda que no quería presionar demasiado a Minnie para estuviera cómoda - Así que esto es lo que pasa cuando Charlie te da tu "espacio" ¿no? Terminas poniendo en peligro a todos. ¿Tan poco te importa Charlotte ahora para que quieras exponerla al hombre que probablemente quiera matarla de nuevo? Diablos Minnie - Dije en el camino golpeando el volante, por más que intentaba calmarme no lograba hacerlo, el Harry que quería proteger a Minnie también estaba molesto.

Cuando llegamos a casa de Dougie, corrí a abrirle la puerta a mi rubia, tomándola de la mano con fuerza, no sabía en qué momento se echaría a correr o cometería cualquier otra locura por alejarse de mí. La hice pasar a casa de Dougie donde se supone que se encontraba Tom, y me acerqué a los custodios que habían estacionado el auto en la calle - Minnie se quedará por hoy con nosotros, no hace falta de sus servicios - Dije y con un saludo de mano nos despedimos. Les acababa de dar la tarde libre suponía estarían encantados. Entré a la casa del pequeño de la banda, Tom estaba repartiendo café recién hecho y galletas como si fuera una abuela, tomé una galleta del plato enorme  y la comí de un bocado - Harry las sin azucar son estas - Dijo Tom señalando el otro plato que tenía en la mesa - Diablos, porqué nadie hacer su maldito trabajo bien - Le grité tomando todas las galletas posibles con la mano, pero en vez de reaccionar de mala gana, Tom se había carcajeado con todos sobre mí. Al menos aquello había calmado mi humor. Empezados a explicar a Minnie qué hacíamos ahí, se trataba de una intervención para Danny, para que no se dejase del policia ahora prometido de Charlotte y luchase por ella, cada uno de nosotros tenía razones para hacerle creer que lo mejor era que estuviesen juntos, así que la rubia únicamente ayudaría a llegar a nuestra meta. Fue mi turno hacer una llamada a Jones para lograr que viniera a la casa de Dougie, mentí sobre una intervención a Minnie que estaba actuando estúpidamente y lo había dicho bastante alto como un niño de primaria pero al menos así así me escuchaba. Cuando Danny llegó todos estábamos preparados, incluso habíamos preparado una presentación en power point si es que eso le ayudaba a entender, inmediatamente empezó a hablar con Minnie, como si él fuera el único que pudiese hacerla entrar en razón. Idiota. Se escudaba con la misma excusa de siempre - No tienes que elegir a los demás por sobre ti. ¡Habla con ella Danny! Ella más que nadie sabe lo mucho que extrañaste a Charlie todo el tiempo, ella lo sabe. Sólo intenta hablar con ella y lleguen a algún acuerdo. Tal vez cuando la bebé nazca, algo así. No tires todo por la borda. No todos tienen una segunda oportunidad - Le dije más calmado, de brazos cruzados. En este momento odiaba a todo el mundo pero aún así, quería que Danny comprendiera pero en vez de eso empezó a alterarse y a gritarnos a todos - Ve por la presentación de power point - Le había dicho a Dougie pero el pecoso se había impacientado aún más señalándonos a Minnie y a mi y luego terminó por irse con un tono dramático. Probablemente iría a un bar o a buscar a Charlotte, o ambas, así que nuestro trabajo estaba hecho. Hablamos un par de horas más sobre lo ocurrido y saqué de ahí a Minnie. La llevé a casa conmigo, sin decir ni una sola palabra,  la tensión en el ambiente y en mi cuerpo estaban a niveles elevadísimos. Apenas llegamos le di alguna playera a ella para que se cambiara – Vas a dormir aquí porque Charlie no puede cuidarte – Le dije mientras me cambiaba la playera y me tiraba en la cama y como a cada final del día, me sentía derrotado. Especialmente aquél día que aunque tenía a la chica ahí justo al lado mío, en mi cama, ella buscaba toda oportunidad para irse. Minnie había colocado su cuerpo frente al mío, la tenía cerca y todos los gritos, toda la ansiedad se desvanecía de a poco. La rubia se acercó un poco más uniendo nuestros labios y desapareciendo por fin toda ira o exasperación de golpe, lo único que tenía en mi mente eran sus ojos enormes viéndome. La tomé por la cintura para acercarla hacia mí.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Lun Mar 13, 2017 4:28 pm


MINNIE ELIZABETH MCGRAW -
Mi táctica para distraerlo no había funcionado, cambiar de tema no serviría. Repetía en mi mente cada una de las veces que había hecho enojar a Harry, pero no recordaba haberlo visto jamás tan furioso. Ignoré sus palabras porque me sentí al borde de un ataque de pánico, comenzaría a hiperventilar dentro de poco. No soportaba que la gente me gritara de esa manera, me hacía sentir pequeña, diminuta. Harry gritaba, mi celular no dejaba de vibrar en mi regazo, y en mi cabeza todos corrían en círculos gritando. Levanté el teléfono para contestarle a Joe, quería decirle que por mucho que lo intentara no saldría de esta situación y que dejara de mandarme mensajes o él se enteraría. Antes de poder hacerlo, mi acompañante y más reciente custodio arrebató de mis manos el celular para aventarlo por la ventana. Abrí la boca de la sorpresa y me agarré con fuerza del asiento -¡¿Qué estás haciendo?! -Chillé, porque un celular era costoso reemplazar, pero se estaba comportando como un lunático. Tomé aire y lo exhalé despacio para calmarme, respiré hondo nuevamente, y cerré los ojos para apoyar mi cabeza en el respaldo del asiento. Mis manos sudaban, mi cuerpo temblaba, y tenía todo el vello erizado. Comenzó a despotricar acerca de la manera en la que Charlotte era conmigo y sentí ganas de reír y llorar al mismo tiempo. A sus ojos seguía siendo una niña, a sus ojos, volvía a ser la pequeña que ponían en una caja de cristal. Lo siguiente que echó en mi cara fue tanto que sentí una puntada en el pecho, lo que hacía lo estaba haciendo porque quería protegerla, a ella, a él, a todos. Nadie conocía a Joe, ni siquiera yo, y temía por lo que pudiera llegar a hacer. Ni mi cuerpo ni mi mente estaban preparados para otra muerte, no podía perder a alguien más, no podía soportar una desgracia más. Llegamos a la casa de Dougie, el baterista se bajó y corrió con rapidez hasta mi puerta para abrirla y tomarme de la mano como si no supiera llegar hasta la puerta, como si tuviera miedo de que corriese hacia la calle y un auto me arrollara. Él pensaba que quería estar con Joe, que ansiaba huir hacia él, y en mí había tanto temor que simplemente quería desaparecer. Tom abrió la puerta y me dejó pasar, Harry corrió hacia el auto donde estaban los policías que tenían que cuidarme y les dijo algo para hacerlos desaparecer en cuestión de segundos. El rubio de lentes me entregó un café y negué con la cabeza para quedarme sentada donde estaba, justo al lado del bajista. Harry estaba malhumorado y aunque todos podían notarlo sólo los hacía carcajear. Me explicaron a grandes razgos qué hacíamos allí, debíamos convencer a Danny de que dejara a Skyler. No merecía ser tan infeliz, no lo merecía incluso aunque no tuviera a Charlotte al lado. Claro que la idea de todo aquello era que terminaran juntos, pero mi opinión ese aspecto no podía ser más difusa. Quería al pecoso y a la morocha juntos, lo que no quería era que sean infelices y mucho menos que Ryan terminara lastimado. El grandote era el encargado de atraer a Danny a la casa de Dougie, y sí que lo había logrado. Gritaba por teléfono que yo había estado encontrándome con Joe, delante de los rubios, justo en frente mío. Pude escuchar al guitarrista del otro lado gritar en respuesta. Dougie se dio vuelta a mirarme espantado, de igual manera que Tom, y yo simplemente bajé la cabeza. No tenía idea de cuánto más podía seguir soportándolo, tenía la sensación de que en cualquier momento comenzaría a gritar la verdad. Al momento de llegar Danny, todos lo esperábamos sentados. Yo inicié diciendo lo único que podía decir: que quería que fuera feliz. El resto, tuve que callarme. Todos dijeron sus opiniones, mientras veía al pecoso ponerse más y más serio, cada vez más enojado, hasta explotar. Una vez que salió por la puerta, nos quedamos solos y temí que comenzaran a hablar de mí y para mí.

Finalmente, más tarde, Harry volvió a tomar mi mano para sacarme de allí. Subimos a la camioneta, y él manejó hasta su casa callado. Mi mirada se fijó en la ventanilla hasta que llegamos, porque sentía que si lo miraba, automáticamente me echaría a llorar. Entramos, el silencio era una tumba, la tensión podría encender las luces de la casa. Lo veía erguido, sus facciones eran duras y tenía las manos constantemente echas un puño. Respiré de manera entrecortada, lo que más deseaba en aquel momento era que entendiera que necesitaba ayuda, porque no me animaba a decirlo. No tenía celular, ni manera de comunicarme con Joseph, y estaba aterrorizada ¿Qué pasaba si dado a que yo no le contestaba decidía hacer una locura? Charlie estaría sola hasta que Ryan llegara, y aunque era cuestión de un par de horas, en tan sólo quince minutos podía pasar de todo. Me acerqué a él, que buscaba algo en su armario -Quiero volver a mi casa -Dije, intentando sonar autoritaria, pero había sonado básicamente como un ruego. Harry me entregó una playera para que me cambiara y aseguró que estábamos allí porque la morocha no sabía cuidarme -No tengo doce años, no necesito que me cuiden -Aseguré, un poco más dura, pero la diferencia había sido mínima. Se sacó la remera para ponerse una más de entrecasa, su torso desnudo hizo que mi mente se prendiera fuego, incinerando a todos los demás pensamientos. Era una batalla que la ansiedad había perdido. Me acosté junto a él, de costado, quedando frente a frente. Lo miré a los ojos, esos hermosos ojos azules que eran un mar en calma. Una calma tan reciente y repentina que me asombraba. Todo lo que había dicho anteriormente estaba olvidado, prendido fuego y destruído como todo lo demás. Me aproximé aún más, y posicioné mi mano en su mejilla. Un poco más, y lo besé, cerrando los ojos. Harry me tomó por la cintura y eliminó todo espacio entre nosotros, no quería pensar en nada más, ni en nadie más. Él tenía novia, pero no podía importarme menos, porque había un asesino a sueldo haciéndome la vida imposible y quería tener al menos algo a lo cual aferrarme antes de rendirme. Pasé las manos bajo su playera para sacarla por encima de su cabeza y acariciar su abdomen, sus brazos. Yo misma me saqué la blusa que tenía, así como las inseguridades y las dudas sobre lo que estaba haciendo. Seguí besándolo con desesperación creciente, deshaciendo el botón de su pantalón y quitándome el mío. Pasé mis labios por todo su cuello y sus hombros, mientras él se deshacía de mi ropa interior y de la suya -Bésame -Pedí frunciendo ligeramente el ceño cuando cesó de hacerlo para buscar protección en el cajón de su mesa de luz. Me senté encima suyo ¿Cuántas veces había hecho el amor con Meg la noche anterior? ¿Y las noches anteriores a esa? Era simplemente la segunda mujer, la que no tenía importancia ¿Y si había estado con más chicas cuando no estaba con su novia? ¿Y si todo eso era simplemente diversión? Volví a unir nuestros labios -Prométeme que la dejarás -Susurré con nuestros rostros cerca. Una vez que se puso el condón, entro en mí haciéndome estremecer. Me perdí entre el vaivén de mis caderas, entre los besos que nos estábamos dando, entre las caricias, los tirones de pelo, cambiar de posición y mis uñas clavadas en su espalda; entre su barba rozando mis labios y sus manos enormes reclamándome como suya, era suya, siempre lo había sido. Llegamos al clímax los dos al mismo tiempo, y sentí que comenzaba a pensar racionalmente. Nos acostamos uno al lado del otro, mirándonos de frente. Mi cuerpo estaba rendido, agotado. Cerré los ojos, el peso de todo lo que acontencía revivió, volviéndose el doble de difícil de llevar. Al día siguiente, yo tenía que atenerme a las consecuencias con Joe, volviendo a lastimar a Harry, que no dejaría a Meg. Me acurruqué en su pecho -Siempre te he amado -Dije en voz calma, y muy bajita. Esto dolería muchísimo al día siguiente.

El teléfono comenzó a sonar en medio de la madrugada. Primero había sido el celular de Harry vibrando sobre la madera de la mesa de luz, y luego el teléfono de la casa. Me desperté, reincoporándome de un salto. Sentí que me quedaba sin aire y comencé a hiperventilar, tenía que ser una pesadilla. No podía parpadear, ni moverme, mi cuerpo estaba entumecido. Me tapé los oídos. Estaba sucediendo lo mismo que aquella noche, exactamente de la misma manera. Harry pasó su cuerpo por encima del mío para atender el teléfono que estaba a mi lado. Se quedó callado unos minutos, luego habló. Charlie estaba bien, pero Ryan estaba herido y necesitaba que él la lleve al hospital. Nos cambiamos rápidamente y nos subimos a la camioneta para buscar a la morocha frente a nuestro edificio, casualmente al lado de Danny. Cuando subieron me di cuenta que estaba saliendo de un estado de ebriedad, de igual manera que el pecoso, un poco más despabilado. Quería preguntar cómo estaba, pero no me salían las palabras. Estaba avergonzada, de lo que había ocurrido anteriormente con el paquete de cocaína, porque todos pensaban que estaba saliendo con Joe, porque estaba con Harry y apostaba que en mi rostro se podía leer la palabra sexo. Llegamos al hospital, Charlie y Harry se adelantaron, yo me quedé con Danny un poco más atrás -No puedes pasar -Dije deteniéndolo, poniendo mi mano sobre su pecho- Charlie tiene que estar con Ryan en este momento, y luego puedes hablarle -Intenté convencerlo. Danny miró a la morocha, mucho más adelante y sus ojos se llenaron de lágrimas- Bien -Susurró y se dio media vuelta para irse. Me acerqué a los otros dos con la cabeza baja, McNeal estaba bien, tenía una herida superficial de bala que no había requerido intervención quirúrjica, pero estaba adolorido. La morocha entró a verlo, y me quedé a solas con el baterista. Miré el reloj -Tengo que ir a dar clases -Anuncié, parándome de donde estaba sentada. Harry se ofreció a llevarme, aunque estaba segura de que no aceptaría un no por respuesta. Después de eso, tenía que ver la manera de contactarme con Joseph antes de que se contactara él conmigo.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Lun Mar 13, 2017 6:34 pm


DANIEL ALAN DAVID JONES -
Charlotte se tapó la boca y asintió con la cabeza, su rostro estaba lleno de lágrimas. Quise adelantarme, tomarla de las mejillas, secarlas con mis manos cayosas, pero no podía moverme. Sus siguientes palabras me esperanzaron un poco más, quería creer que no era efecto del alcohol bajo el cual claramente ella también estaba. Me arrastró hasta la sala, queríamos sentarnos en el sofá pero ninguno de los podía coordinar sus movimientos. Caímos en el suelo a peso muerto y nos quedamos uno al lado del otro. En mí florecieron unas ganas instantáneas de besar todo su rostro, mientras la veía tomar la copa de vino y llevársela a la boca ¿Cómo podía ser tan angelical y tan sexy al mismo tiempo? Me volvería loco. De haber tenido la capacidad, la hubiera desvestido allí mismo en la cerámica, para contemplar su cuerpo desnudo frente a mí como si fuera un regalo de Dios. Nos recostamos, estaba tendida prácticamente encima de mí. La escuché pedirme que le dijera que la amaba, como si necesitara algún tipo de garantía. Fruncí el ceño y acomodé su cabello que caía sobre su cara -Te amo más que a mí mismo -Juré, rosando con mi dedo pulgar sus labios rosas- más de lo que alguna vez podré amar a alguien más -Agregué, porque estaba diciendo que odiaba hacerlo. Yo no podía odiarlo, tenerla frente a mí en cualquier momento era una bendición. Acerqué nuestros cuerpos y besé sus labios, el sabor a alcohol se disipaba en mi boca porque habíamos bebido posiblemente la misma cantidad. No tenía intenciones de absolutamente nada, pero levanté su remera para acariciar la piel de su cintura. Ardiente, adictiva -Todas las dosis que quieras -Prometí enterrando las manos en su cabello, sintiendo el aroma a shampoo que salía de él- Te amo -Repetí por milésima vez. La noche se iba, conforme a pasaban las horas, y la borrachera desaparecía. El alcohol ya no afectaba nuestro sistema nervioso entero, pero admitía sentirme un poco mareado. Por lo menos ya sentía mis extremidades. La escuché reconocer que era muy tarde -O muy temprano -Corregí mientras me reincorporaba atrás de ella. Se abrazó a sí misma, explicando que Ryan no había llamado. La vi a punto de tener un ataque de pánico y pude ver en su mente recrearse los distintos escenarios caóticos -Tranquila -Dije acariciando sus brazos para darle calor y calma- Lo llamaremos -Aseguré, pero antes de que pudiéramos movernos, una llamada entró a su celular. Por lo que podía escuchar, era la voz de una mujer. Su rostro pasó de pánico a la desesperación en cuestión de segundos. Dijo que teníamos que ir, pero no había especificado a dónde. Ninguno de los dos estaba en condiciones de manejar, suponía que Minnie estaba durmiendo arriba así que podía correr a pedirle a ella que nos llevara. Sin embargo, al tocar su pieza me di cuenta que estaba vacía. Bajé de nuevo, Charlie estaba tambaleando del miedo -Minnie no está -Dije frunciendo el ceño, esperaba que no estuviese con Joe. Tomé el teléfono y se lo di para que llamara a Harry mientras buscaba ropa para que se pusiera. Un pantalón y una blusa, casual. La ayudé a quitarse la ropa de dormir que tenía con rapidez y la vi cambiarse. En nada más segundos, estábamos abajo esperando que el grandote pasara por nosotros. Su camioneta se estacionó, pero no apagó el motor. Cuando quise subirme, me di cuenta que en el asiento delantero estaba la rubia y sentí alivio. Charlie le dio la dirección que yo había escrito a Harry y él manejó lo más rápido posible hacia el hospital. Apenas llegamos, la morocha y el baterista se adelantaron corriendo hacia el puesto de informes. Quería seguirlos pero Minnie puso una mano en mi pecho, deteniéndome. Tenía razón, no podía pasar. Charlotte merecía estar con Ryan en aquel momento, y siendo completamente sincero, él también merecía tener a la morocha junto a él apoyándolo. Fuera cual fuera la situación. La miré, por encima de la cabeza rubia. Se dio vuelta a mirarme con ojos tristes, los segundos pasaron de manera casi eterna. Negué casi invisiblemente con la cabeza, muy lentamente, y mis ojos se cristalizaron de rojo. Todo había terminado, lo que había empezado minutos atrás, lleno de besos alcoholizados, había terminado. No había ni siquiera tenido oportunidad, y había terminado. Su rostro lo decía todo -Bien -Mascullé, sentía mi lengua dormida. Me di media vuelta, metiendo las manos en los bolsillos de mi pantalón. Tenía que tomar un taxi, ir a casa, y enfrentarme a Skyler. Caminé hacia la salida y el cielo estaba inestable y gris. Pedí el servicio de autos y un hombre gordo con lentes me llevó hasta mi casa. Entré, temblando, sintiéndome derrotado. Me habían dado oxígeno por unos minutos y me lo habían vuelto a quitar. Cerré la puerta atrás mío, y la vi, parándose del sofá. No parecía enojada, parecía rendida, de la misma manera que yo. Me dirigí hacia la mamá de mi hija -¿Dónde estabas? -Preguntó con voz quebradiza. Se pasó una mano por el cabello porque lo tenía despeinado. La abracé, porque realmente necesitaba un abrazo suyo, la había perdido de nuevo. Skyler me tomó en sus brazos, en los cuales claramente no entraba, y comencé a llorar. Lágrimas y lágrimas de llanto, sollozos. Nos sentamos en el sofá, ella acariciaba mi cabello -Todo estará bien -Susurró y besó mi cabello. Ahí pude sentir que también estaba llorando.

Me desperté ese día más tardé, estaba en el sofá, tapado con una manta. Me sentía miserable y tenía una hermosa resaca que lo acompañaba. No intenté reincorporarme, porque Skyler apareció allí con café y aspirinas -Que te sientas mal ahora es simplemente karma -Dijo intentando bromear. Sonreí, mientras alcanzaba el control de la televisión y ponía algún partido de fútbol. Tomé un trago de café y sentí como quemaba todas mis entrañas. Me puse las aspirinas en la boca y volví a tomar café para bajarlas. Skyler volvió a la cocina, con la cabeza agachada. Tomé mi celular y llamé a Harry para preguntarle si todo estaba bien con Ryan, pero que no le dijera a Charlie que había llamado. Al parecer, nada más había sido un susto. En medio de un operativo había terminado con una bala en su brazo. Corté el telefóno sin ganas de hablar de absolutamente nada más, me senté en el sofá y puse netflix -¿Quieres ver una película conmigo? -Pregunté a Skyler. Ella sonrió- Claro, déjame que traiga algo para comer -Cuando volvió, tenía algo de fruta en un tazón con yogurt. Se acomodó cerca mío, ambos estábamos tapados por la manta. Pusimos una comedia, porque ninguno de los dos tenía intenciones de sentirse triste con un drama más, ya había suficiente en nuestras vidas.

Unas semanas después, sin comunicación con Charlotte o Minnie, descubrí que había cierto comfort en los brazos de mi novia. No habíamos hablado del episodio de la otra noche, ni de la desaparición e increíblemente, ella no había preguntado qué había ocurrido. Tenía que dejarla ir, era su decisión. No quería seguir siendo así de egoísta, con nadie. Bajé las escaleras, me había dado una ducha porque teníamos una cita con el doctor. Encontré a Skyler al lado de la puerta sosteniendo un sobre blanco perlado entre las manos. Me miró con cierto temor en los ojos, y suspiró para entregármelo.

"Charlotte May Anderson y Ryan McNeal los invitan a celebrar su unión en santo matrimonio el día..."

Paré de leer, la fecha no era para dentro de un par de meses. Sin embargo, adentro había otra invitación. Era a la fiesta de compromiso, con solamente algunas de las personas más cercanas. Y tenía fecha para dentro de dos semanas más -Desearía que pudieras ir conmigo -Admití a Skyler- Tal vez podamos preguntarle al médico -Dije con una sonrisa, ella se quedó callada. Tomé las llaves del auto e hice una seña con la cabeza para que saliera conmigo.

Dos semanas más tarde, tenía a los integrantes de mi banda tocando la puerta de mi casa disturbando toda mi paz. Abrí la puerta malhumorado -¿Qué? -Gruñí, pero antes de poder recibir una respuesta, los muchachos vestidos de traje subieron las escaleras corriendo. Los seguí, estaban entrando a mi habitación y revisando todo mi closet. Sacaron por fin un traje, pantalón y chaqueta gris claro, camisa blanca, corbata morada -No -Sentencié, ellos sonrieron- Es su fiesta de compromiso, la arruinaré, no quiero hacerlo -Dije, porque al parecer seguían con la idea de juntarnos- No queremos que la arruines, pero ella te invitó y quiere que estés allí -Explicó Tom, acercándose a mí. Entre los tres me sacaron la ropa en contra de mi voluntad y me obligaron a vestirme. Lo hice para complacerlos, por fin comenzaba a sentirme de manera estable y esa noche se arruinaría todo. Caminé hacia el baño para peinarme y salí, suspirando. Cuando volvimos a bajar, mi novia estaba allí -¿Vas a ir? -Preguntó con el ceño fruncido. Harry, Dougie y Tom salieron afuera a esperarme. Me acerqué a ella y tomé sus manos- Volveré tan pronto como pueda -Prometí, y salí con ellos. Cuando llegamos al salón, todo estaba decorado de manera armoniosa. Habíamos llegado tarde y Tom había tenido que estacionar en un lugar lejano. No había mucha gente, era la familia numerosa de Ryan, Minnie, algunas personas del trabajo de Charlie y amigos del novio. Entré con las manos en los bolsillos, dándole una mirada al lugar. La vi parada en un costado, junto a Ryan, saludando a unas personas que claramente yo no conocía. Tenía la sonrisa más grande en su rostro, y ciertamente la más hermosa. Suspiré, sí, me preparaba para una montaña rusa de nuevo. La rubia se acercó a mí con rapidez, tenía un vestido muy sugerente color champagne y el pelo recogido. Frunció el ceño -¿Dónde estabas? -Preguntó, su boca hizo puchero, pero se contuvo fácilmente- ¿Me vas a sacar de tu vida a mí también? -Indagó, pero su voz no sonaba a reclamo. Levanté la cabeza parar mirar a Charlotte de nuevo- Tienes a Charlie ahora, Minnie. No me necesitas -Dije con sinceridad, porque no creía seguir soportándolo. No podía tener sólo un pedazo de cielo sabiendo que podía tenerlo entero. Apreté los labios y me alejé, dejándola triste. Haber ido había sido una muy mala decisión, y lamentaba, de nuevo, haber escuchado a mis amigos.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Mar 15, 2017 3:20 am


CHARLOTTE MAY ANDERSON;

Mi sistema nervioso había pasado de fallar por el alcohol a fallar por los nervios. Me había convertido en un bulto de persona que no sabía siquiera como moverse, menos tomar una decisión, lo único que decidí, fue dejarme llevar por Daniel, que rápidamente había buscado un transporte seguro, me había dado algo que ponerme para salir a la calle, y me había sacado del departamento. Sentía como el nudo en el estómago se había formado desde que recibí la llamada, las piernas y todo el cuerpo en realidad me temblaba. ¿Qué sería yo sin Ryan? Nada más que un ser caminante sin alma, sin motivo ni razón para creer en la felicidad. Harry había llegado por nosotros en menos de diez minutos, extrañamente con Minnie como copiloto, pero no tenía cabeza para pensar en eso por el momento, lo único que pensaba era Ryan. Cuando llegamos todo el lugar estaba lleno de algunas camionetas, del tipo que usaban en el departamento de seguridad, Harry se bajó aprisa para acompañarme y de nuevo y como muchas veces para ser mi apoyo. Inmediatamente se acercó a la recepción para pedir informes sobre mi prometido y mientras nos atendían mil y un pensamientos y escenarios pasaban por mi mente. No podría hacerlo jamás. Jamás podría dejarlo. No encontraría nunca una razón lo suficientemente buena para dejar de querer la luz y felicidad que Ryan aportaba a mi vida. Jamás podría hacerle eso a él, a quien me había aceptado, se había entregado sin garantía, ciegamente hacia mí y me había amado a pesar de las miles de razones que le gritaban que no lo hiciera. Él me curaba con cada uno de los segundos en sus brazos todas las noches que había pasado sola, llorando en mi soledad. Volver a Londres con mi familia no era una oportunidad para continuar con mi antigua vida, con Daniel, era para crear algo nuevo, al lado de Ryan. ¿Y todas las promesas que habíamos hecho esa noche con el pecoso? ¿Qué pasaba? No podría cumplirlas. Giré mi vista hacia él, con lágrimas recorriendo mis mejillas. No podría cumplirlas. Y Danny lo sabía. Volví a poner mi atención al momento cuando la enfermera me daba el número de habitación donde se encontraba mi prometido. Por todo el pasillo me había encontrado con sus compañeros, me daban toques en la espalda mientras decían "Es un héroe" "No lo merecemos" Todos caían en cuenta de qué clase de persona era, y no, no lo merecíamos. Cuando entré Ryan estaba sentado en la cama, tirando del suero al que estaba conectado con su cuerpo, en cuanto me había visto, levantó el brazo bueno en signo de abrazo con su sonrisa enorme de siempre, me acerqué de inmediato a besarle - Lo siento si Morgan te asustó, estoy bien, no ha pasado nada - Aseguró con una sonrisa, como si no tuviera vendada media espalda y el brazo entero. Negué con la cabeza, apenas lo había visto sonreír todo malestar había terminado, yo era otra y este era el hombre de mi vida - Tienes prohibido ser el héroe ¿Me escuchaste? Sólo puedes ser el mío - Ordene fingiendo molestia. Todo estaría bien. Después de asegurarme que en efecto se encontraba en buen estado, salí para enfrentarme a Minnie y Harry. No había señales de Daniel pero no preguntaría por eso. Ya lo sabía - Gracias chicos, enserio. Ryan está bien sólo recibió una bala en el hombro y nos iremos por la tarde ya que se hayan tramitado los papeles del alta. Ustedes pueden... regresar a lo que sea que estaban haciendo - Finalicé, levantando una ceja. Si habían creido que no lo iba a notar, estaban bastante equivocados. Sólo tenías que observarlos para saber que habían tenido sexo. El día siguiente o más bien ese mismo día pero más tarde, había sobrevivido al dolor de cabeza intenso y las ganas de vomitar y Ryan había sobrevivido a su herida, así que nos marchamos del hospital como una pareja triunfante. Aquella terrible noche había sido como una cachetada que el universo me había dado, y sentía que de ahí en adelante había cambiado. No esperé más las llamadas de Daniel, porque no las hubo y era algo que me suponía, no iba a molestarlo tampoco. No había más que hablar. Ryan había tenido días libres mientras se recomponía del hombro y lo había disfrutado al máximo, habían sido dos semanas de crear una adicción a su presencia más fuerte que antes y cuando finalmente había vuelto al trabajo le había obligado a dejar las horas extras, él había alegado que tenía que conseguir el dinero suficiente para la boda pero que importaba, conocía mejores maneras que podía generar mucho más dinero. Sólo tenía que confiar en mí y afortunadamente lo hacía. Tendríamos la perfecta boda que ambos deseábamos y más.  

Semanas después Harry me había pedido verlo, lo notaba bastante serio, molesto, decepcionado y preocupado. Una mezcla que no esperaba encontrar en un Harry que había podido cumplir sus sueños y empezar a salir con mi hermana. A medida que Harry empezaba a soltar toda la historia que NADIE se había tomado la molestia en contarme, empezaba a comprender. Todo inciaba cuando Harry se encontró a Joe & Minnie en un café muy extraño. Fue cuando recordé aquél momento incómodo que había pasado con la rubia cuando yo, al intentar hablar con ella, tomarla del brazo, había hecho que tirara al suelo un paquete que se abrió al momento de hacer contacto con el suelo. Dentro suyo tenía un polvo blanco muy extraño y mi mente gritó que tal vez Minnie estaba teniendo más que problemas para dormir, había asegurado que no era suyo como cualquier adolescente y lo había dejado ahí pero ahora al escuchar a Harry me daba cuenta que todo aquello tenía que ver con Joe. Las extrañas transacciones en las cuentas personales de Minnie, y ella diciendo mentiras pequeñas por aquí y allá que sólo daba por alto porque pensaba que en algún momento, me lo diría. Evidentemente no había sido así. Harry había descubierto que una persona algo cercana había intercambiado más información con Joe, y con eso me refería a su ahora ex novia y a que se lo había gritado por ser un patán. Y lo más reciente había sido que Harry siendo un celoso compulsivo había encontrado mensajes en el celular de Minnie con Joe que sonaban bastante provocadores. Traté de calmar a mi amigo, estaba segura que de ninguna manera Minnie lo cambiaría por nadie, pero era cierto que todo aquello sonaba demasiado chueco ¿Acaso Minnie había recaido en la relación con Joe? ¿O era algo más? No terminaba de parecerme real. Por último Harry me pidió hablar con ella. No había más, tenía que enfrentarla.

Había preparado todo un monólogo, toda la escena para cuando Minnie regresara al departamento de dar clase, tenía una copa en la mano pero sólo tomaba agua, aunque deseaba que fuese algo más, mi prometido estaba vigilando mi ingesta de alcohol como si fuese algo por qué preocuparse. Para cuando llegó Minnie empecé a hablarle de cosas de la boda que habíamos estado planeando juntas - ¿Sabes? Si sigues haciendo tantos gastos locos, no vas a poder comprar mi regalo de bodas - Le dije con una risilla falsa - Cancelé tu movimiento de los 4 mil euros, pensé que podíamos usarlo en algo mejor ¿No crees? - Tomé un sorbo largo de agua, esperando su reacción. Parecía que había perdido todo color en su rostro en menos de dos segundos, noté como toda la química de su cuerpo había cambiado, me aseguró que era buena idea pero nada más. Dejé la copa en la barra de la cocina, me crucé de brazos y me puse seria,  como pocas veces hacía con ella - Fallaste la prueba, así que ahora mismo me vas a explicar qué está pasando contigo, con Joe, y qué rayos estás haciendo - Exigí. Ser así de comprensiva nos había llevado a esto así que ahora tendría que ponerme dura con ella - ¿Dónde está? Vas a decirme donde está, así pueden llevarlo directo a la cárcel donde merece - Seguí, perdiendo paciencia. Si todo lo que Harry había dicho, si ella estaba de su lado, Minnie estaba regalando nuestras vidas. Minnie preguntó si Harry me había mandado a hacer todo aquello, de una manera muy sarcástica, y lo "gracioso" era que así había sido. Luego alegó que nadie podría meterlo a la cárcel. Después de eso, había tomado sus cosas y se había vuelto a ir de la casa a pesar de hable gritado mil veces que volviera.

Las siguientes veces que había hablado con la rubia, ella simplemente ignoró aquella plática que habíamos tenido. Yo por el contrario me había hecho más cuidadosa con ella, no sabía a qué estábamos jugando pero su movimiento me había encerrado, estaba haciendo todos sus gastos en efectivo y no podía saber realmente en qué estaba gastando su dinero. Nunca había sido tonta. De cualquier manera, había dado todos y cada uno de los detalles sobre eso a la detective Morgan, y se dobló la cantidad de tiempo que la rubia era vigilada con la excusa de su seguridad. A pesar de eso, me había ayudado a organizar la fiesta de compromiso en menos de dos semanas. Ryan había conseguido todo el dinero necesario y quería hacer aquello con cada fiesta, con cada detalle que se pudiera, decía que quería estar a la altura. Y por supuesto que lo estaba, le había planteado muchas veces casarnos un día alocadamente sin invitar a absolutamente nadie pero él ni siquiera me escuchaba. Así que Minnie y yo habíamos hecho lo que podíamos, con la ayuda necesaria por supuesto y mandamos por fin, las hermosas invitaciones a la boda, que aunque faltaba mucho, tenía la invitación a la fiesta de compromiso incluida. Elegí un precioso vestido color rojo para impresionar, no me interesaba lo que mis conocidos pudieran decir, me interesaba ser digna de mi acompañante, que las locuras exageradas que él había contado a todos no fuera tan diferente a la realidad. Y ahí estábamos, recibiendo a cada uno de los invitados, saludando con una sonrisa enorme, recibiendo abrazos y buenos deseos. De los mejores momentos de mi vida, mi prometido ya protagonizaba dos de los más felices. Y de eso se trataba la vida, de momentos. Momentos como aquél en el que lo había visto llegar, con la mirada perdida, obligado por supuesto a estar en este lugar. El corazón se me había parado y todo había regresado a aquella noche donde le había jurado le esperaría toda la vida si él me aseguraba amarme de la misma manera. Ahí estaba todo de nuevo, todo el dolor apareció repentino que hasta me había hecho marear, dejé de pensar, la sonrisa se había borrado y yo, no lo había superado para nada. Lo vi hablar sólo un momento con Minnie para después retirarse a su mesa, me acerqué a la rubia disculpandome primero con mi prometido y sus dos amigos - ¿Qué rayos hace Danny aquí? Pensaba verlo hasta superar todo ... lo que sea que tuvieramos ¿Parece que lo superé? - Pregunté apuntando mi cara - Claro que no - Grité ahogadamente. Minnie dijo cualquier cosa que no había entendido y preferí regresar a donde me correspondía, al lado de mi prometido.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Mar 15, 2017 6:56 pm


HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Podía jugar que el roce con la piel de Minnie casi quemaba, pero la sensación era adictiva, era apasionante. Ninguna noche pasada podía compararse con las que la rubia me había dado escasamente, suficiente para volverme loco por años, se entregaba por completo a mí y yo habría puesto el mundo al revés por un beso suyo extra. Eran contados, eran limitados, insuficientes. Jamás llegaría a saciarme de ella, de su sabor. Nada más importó en ese momento más que hacerla completamente mía. Al final de la noche ella misma había llegado hasta mi pecho y yo la había atraído aún más hacia mi, como si no pudiese estar lo suficientemente cerca - Te amo, más de lo que puedes llegar a comprender - Dije besando su frente. Horas más tarde a mitad de la noche me había despertado de la nada. Sentía que mi cuerpo estaba en constante alerta por todo lo que estaba pasando,  y era comprensible. Minutos más tarde el celular había estado vibrando, pero no tenía ganas de contestar, las llamadas a media noche jamás habían sido buenas, hasta parecía una broma. Era la misma situación, misma persona, mismo tiempo. Mi pulso empezó a aumentar cuando el teléfono de la casa empezó a timbrar también, era urgente, algo estaba sucediendo. Lo que sea que fuese, ya había ocurrido. Contesté con pesadez, no estaba para malas nuevas, no lo estaba, afortunadamente era Charlie la que estaba hablando lo que significaba que se encontraba a salvo. Únicamente necesitaba un favor, al parecer su prometido había tenido un accidente y ella no podía manejar hasta allá. Sabía que Ryan era importante para Charlotte, pero por lo menos yo estaba aliviado de que no fuese ninguno de nosotros. Minnie y yo nos cambiamos de inmediato y salimos a su búsqueda a su edificio, ella había subido rápidamente a la camioneta y Daniel Jones le había abierto la puerta.

Ambos tenían aliento a alcohol y aunque aquello significaba que probablemente la intervencion con Danny había tenido buenos resultados, la cara de Charlie no decía lo mismo. Ryan había hecho su jugada sin siquiera saberlo. Les aventé mentas a mis amigos para que no todo el mundo notara su enfermedad con la bebida y partimos, todos en silencio. Nadie diría nada porque de todos había bastante de qué hablar así que todos respetamos aquello. El lugar estaba lleno de camionetas como si fueran las dos de la tarde, encontré lugar rápido y nos adelantamos con Charlie a recepción. Ella apenas podía hablar, Danny no debía ir con ella y Minnie tenía que cuidar que Danny no lo intentara, era momento de que Charlie estuviese con su prometido y nada más. La vi pensativa, mirando hacia donde habíamos dejado a los otros dos, Charlie había elegido en ese preciso momento y no cuando aceptó el anillo de Ryan, sino ese momento en el hospital, con quien quería pasar el resto de su vida. La dejé en la puerta de la habitación del detective y regresé con mi rubia. Para ese entonces Daniel ya había desaparecido así que nos sentamos juntos en una banca de algún pasillo, tomé su manos envolviéndolas con las mías y las besé sin decir nada más. Aún me hacía sentir nervioso toda la situación, la llamada a la mitad de la noche, el conducir al hospital, pero al menos estaba disfrutando ese momento con Minnie, la abracé como si pudiese protegerla de todo con mis brasos y besé su frente una vez más, nos quedamos esperando en silencio a que la morocha nos explicara qué había pasado. Para cuando Charlotte regresó sentí que Minnie se había quedado un poco dormida eran ya las cinco de la mañana, todo estaba bien con Ryan y ya no eramos necesarios, Minnie aseguró que tenía que ir a dar clases pronto por lo que me ofrecí a llevarla, o más bien no le había dado ninguna otra opción. Fuimos a su departamento, tomó sus cosas, se dio una ducha a la que me había ofrecido a entrar con ella pero no había querido, y luego la llevé hasta la universidad. Vaya que habíamos tenido un gran día los dos juntos.

Regresé a casa al rededor de las ocho de la mañana, me había quedado a ver un poco de la clase de Minnie y a encantarme aún más, como si no lo estuviera lo suficiente. Si contaba había tenido a lo mucho una hora de sueño y estaba muerto. Me quise tirar a la cama pero cuando estaba a punto, mi celular había empezado a sonar y a pesar de que quería ignorarlo más que nunca, la otra persona insistia. Meg. Por supuesto era Meg. Había olvidado que ella existía. Estaba furiosa, realmente furiosa por lo que había pasado el día anterior y estaba cerca de mi casa para poder hablar "seriamente" de nosotros. Dudaba que fuese algo bueno. De cualquier manera, ya iba siendo hora de que me deshiciera de ella sobre todo si quería avanzar con Minnie. Recibí a Meg ojeroso, de mal humor, cansado y con un batido de proteinas en la mano, la hice pasar a la sala donde me tumbé y ella se sentó con cuidado - Ni siquiera voy a pedirte que me expliques, no lo harás - Aseguró y calló unos segundos, como esperando mi respuesta. Pero no, no lo haría - Bien. Porque hablé con el amigo de Minnie y él estaba furioso ¿Sabes? Y me lo contó todo Harry - Aseguró, como si fuese el chisme del año, como si pudiese chantajearme con ello. La historia entre Minnie y yo era tan escandalosa que nadie jamás creería algo así. No tenía nada en mi contra - ¿Qué soy para ti? - Preguntó ahora con los ojos acuosos. Yo no había soltado ni una palabra, pero suponía que tenía que hacerlo ahora - Bueno eres divertida - Respondí con sinceridad y era la principal razón por la que salía con ella pero parecía haberla ofendido - ¿Qué más le dijiste a ese desgraciado? - Pregunté molesto. Meg podía ponernos en peligro a todos y se había puesto en peligro a ella misma al ser así de tonta, como si todo se tratara únicamente de quitarle el novio a alguien - No vuelvas a buscarlo Meg, ese tipo es peligroso - Le dije y ella se empezó a carcajear como si hubiese dicho la mejor broma del mundo. Había terminado con un "Hasta nunca, idiota" Y salió de la casa. Eso había sido una salida muy fácil, Meg había hecho todo el trabajo por mí. Listo.

Al día siguiente había ido a buscar a mi rubia a la universidad, entré hasta su salón para verla terminar clase, era algo muy hermoso lo que hacían ahí todas pero sobre todo ella. Parecía que irradiaba una especie de luz diferente, tenía confianza en sí misma y todas la miraban como si no fuese real. Las niñas más pequeñas pasaban al lado mío riéndose y corriendo, seguramente por su admiración a mis increíbles habilidades para danzar que sobrepasaban las de cualquiera en esa escuela. Ese día había pedido perdón a Minnie y le había entregado un celular exactamente igual al suyo pero nuevo. La desesperación había tomado riendas de mi cuerpo, pero debía aprender a calmarme. A partir de ese momento pasé muchos más días como ese, yendo a buscarla, quedándome en su casa a escondidas de Charlie o al revés. Ella en la mía. Y no había tenido que aclarar nada más de Meg, Minnie sabía que era la única, o eso creía, se notaba a mil kilómetros que sólo tenía ojos para ella y aunque quería disfrutarlo, quería ser feliz al lado de ella y lo era, algo no me dejaba sentirlo por completo. No sabía si era porque la rubia había cambiado su actitud hacia conmigo. Era distante, parecía evitarme todo el tiempo pero cuando se entregaba a mí era alguien completamente diferente. Estaba por demás confundido. Ella no dudaba en decirme que me amaba pero cuando intentaba hablar de algún tema sobre Joe, Minnie simplemente lo evadía, o huía. Parecía molestarle que mencionara el tema. ¿Era sólo así conmigo? Porque jamás lo había notado y no quería pensar no quería ni imaginarme que ella pudiera seguir viendo a Joe. Eso no era ella. Un día mientras estábamos preparando algo juntos para comer en su casa, Minnie había dejado su celular junto al mío, mientras estaba buscando algún ingrediente en los estantes. Generalmente ella lo tenía siempre en la mano, respondiendo a toda velocidad y nunca dejando ver con quien rayos hablaba. Me sentí como un celoso compulsivo cuando di clic en la pantalla para ver los nuevos mensajes. Eran abundantes mensajes de un número bloqueado, lo principal que decían era que estaban necesitados por verle, todos subidos de tono, hablando de encuentros pasados y cómo lo había disfrutado y antes de que pudiese leer más, ella me había arrebatado el celular de las manos, con la cara enrojecida y los ojos bien abiertos completamente inmutada. Sentía como si el cielo entero se estuviera cayendo, como toda la imagen que tenía sobre ella fuese destruida por completo - ¿Qué mierda es esto? – Pregunté como si necesitara una explicación, como si no fuese suficiente el haberlo leído – Soy un idiota, un completo idiota – Seguí sin escuchar ninguna de sus palabras mientras me paraba para tomar mi abrigo – Lo siento, no comparto a mi mujer. Que seas feliz con tu asesino – Dije y me fui. Completamente amargado, completamente harto de todo lo que estaba sucediendo. Cuando por fin la rubia y yo habíamos tenido oportunidad, cuando todo estaba tomando buen gusto, cuando por fin habíamos dejado todo de lado, ella no me quería más. Había sido un estúpido por creer lo contrario, vaya que era yo un verdadero idiota. Nada tenía sentido en esta historia, nada lo tenía.


A partir de ese día, Minnie no había vuelto a llamar, no había vuelto a recibir ningún otro mensaje de ella y por supuesto que yo tampoco había tratado de comunicarme con ella igualmente. En vez de eso preferí hablar con Charlie, si ahora existía una persona en el mundo que podía hablar con Minnie, que podía hacerla entrar en razón era ella. Le conté la historia con puntos y comas y ella se molestó por ser la última en enterarse. Lo cierto era que nadie quería preocuparla demás. Queríamos que estuviese disfrutando de lo que le estaba pasando en vez de llenarla de problemas de asesinos y dobles cara. Pero suponía que era momento de que se enterara. Aún así, cuando Charlie me habló días después para contarme lo sucedido, nada había logrado. Minnie se encontraba aferrada a Joe más que a nada que ni siquiera había escuchado a su única familia. Por mi parte no podía dejar de pensar en ello, en ella ignorándome, siendo feliz porque por fin la había dejado en paz, pero no tenía sentido, nada lo tenía. Sus acciones se contradecían con lo que ella hablaba. Había algo que Minnie nos estaba ocultando a todos. Los días avanzaron y finalmente la situación perfecta para encarar a la rubia había llegado. Charlotte y Ryan darían una fiesta por su compromiso al que todos estábamos invitados, incluso Danny había recibido la invitación, a pesar de los constantes reclamos y negaciones del pecoso, lo habíamos obligado a acompañarnos, a la fiesta. Charlotte no tenía muchos amigos o familiares siquiera y era importante que nos viera a nosotros apoyarla, realmente no lo habíamos pensado muy bien, solo esperábamos que no terminara en desastre. Este tipo de fiestas cursis eran lo mío, y todo habría ido espectacular con los chicos pero hubiese deseado caminar tomando la cintura de mi rubia, mostrando a todos la asombrosa mujer que me acompañaba. Pero Minnie apenas me miraba. Sabía como esconderse de mí y a pesar de mis intentos por acércame ella escapaba cada vez que estaba cerca. En algún punto de la noche todos nosotros estábamos hablando sobre política de la que no sabíamos nada con alguien que no teníamos idea de quien era, mis ojos aún perseguían a la rubia sin descanso, no pensaba irme esa noche sin haberla enfrentado, cuando lo había visto a él. Al mismísimo Joe Morgan apareciendo en la fiesta con traje y todo buscando con la mirada a Minnie. Si Danny tenía miedo de arruinar la fiesta, no tenía de qué preocuparse, Joe lo llevaría a otro nivel. La vi a ella, viéndolo desde lejos, vi como se había congelado su cuerpo por verle, y de inmediato había marchado hacia él. Me disculpe con mis acompañantes y los seguí de cerca, caminaron un poco para meterse en un rincón afuera del salón, entre el basurero y el callejón la tenía él contra la pared. Traté de esconderme lo más que pude para escuchar la conversación. Minnie sollozaba diciendo que no podía hacer más, ya que Charlotte estaba prácticamente respirándole en la nuca lo cual provocó a Joe. El hombre molesto, tiró algunas cajas que tenía al lado y Minnie estaba aterrorizada. Minnie no quería a Joe, Minnie no estaba teniendo una relación con aquél hombre, ella estaba siendo amenazada por él.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Vie Mar 17, 2017 5:06 pm


MINNIE ELIZABETH MCGRAW -
Sabía que sería arriesgado mantener una relación con Harry mientras tenía a Joe persiguiéndome, pero me había dejado llevar. No podía resistirme a él, a sus ojos azules, a su barba rasposa, a su sonrisa chueca. Me abrazaba y sentía que el mundo a mi alrededor desaparecía. Era muy peligroso querer a alguien de esa manera cuando se trataba de mí, llevando todo aquello al máximo siempre. No había puntos medios, era nada o lo era todo, no había grises. Lo amaba con locura, y podía quedarme simplemente viéndolo por horas. Había estado intentando esconderlo de Joseph, pero lamentablemente a él no se le escapaba nada. Lo sabía, y no sólo estaba usándolo en mi contra, parecía furioso al respecto. Como si hubiera perdido cierto poder que sabía que tenía en mí. Lo había perdido en el momento en el que había saltado por un balcón, no hacía esto porque lo quería ni porque confiaba en él, lo hacía porque estaba aterrada. Así que cuando estaba con Harry, y él llamaba, tenía que salir corriendo a verle sin decir nada ni mirar hacia atrás. Y cada vez que el baterista me preguntaba, debía cambiar de tema.

Un día en particular estaba explicándole a Harry por qué Charlie y yo sabíamos cocinar. Éramos niñas hiperactivas, de manera que nuestras niñeras para mantenernos ocupadas nos dejaban ayudarlas en absolutamente todo excepto limpiar. Pero cocinar era una de nuestras actividades preferidas. Él estaba junto a la mesa de la cocina mientras buscaba un ingrediente en una repisa a la que no tenía problemas para llegar. Mi celular comenzó a vibrar eufóricamente sobre la madera, haciéndome saltar de mi lugar. No lo tenía junto a mí, ni en mi bolsillo, y eso significaba peligro. Me di vuelta con rapidez, pero era tarde. Harry estaba leyendo los mensajes y su rostro se había tornado rojo. Se lo arrebaté de las manos, sintiendo una mezcla entre furia y desesperación. Sabía que debía sentirme furiosa, que debía tirar abajo la casa, que debía insultarlo y no volverlo a llamar por violar mi privacidad; pero ante su enojo sentí pánico, de perderlo, de perderme -No mires mis mensajes -Pedí en voz baja. Harry ignoró mis palabras en busca de su abrigo, lo seguí- Harry, por favor, quédate -Dije con lágrimas en los ojos. No podía decirle la verdad, ni prometerle que no iba a seguir mandándole mensajes, ni explicarle que no me estaba compartiendo con nadie. Así que lo dejé ir, una vez más, odiándome. No había vuelto a llamar, ni esperaba que lo hiciera. Pero sentía un gran vacío en el cuerpo que no se calmaba con absolutamente nada ¿Por qué siempre, cada vez que parecía que estábamos cerca de lograrlo, algo aparecía? Incluso ahora habíamos podido romper toda barrera entre nosotros. Adiós secretos, adiós novias y novios insulsos, adiós inhibición. Y de todas maneras, adiós Harry. Tenía que mantener el ritmo para no caer en depresión, iba a la Academia, daba clases, bailaba y luego me encargaba de Joe. Debía encontrar a alguien que lo sacara del país, alguien a quién no le importara los papeles, ni a quién estaba llevando. La búsqueda se había vuelto imposible.

Volvía de dar clases a las niñas, y algunos niños. Entré en el departamento y colgué el bolso en el perchero. Me acerqué a Charlotte, que estaba tomando agua en una copa para vino. Comenzó a contarme los planes de boda, luego de haber elegido a Ryan se la notaba mil veces más brillante mientras hablaba de su compromiso. Todavía no podía borrarme la escena del hospital, como en una película, la mirada del pecoso en cámara lenta y su paso cansado hacia la salida. No había vuelto a llamar, ni a dar señales, ni siquiera a mí. Antes de poder si quiera predecirlo, Charlie hizo su jugada. Estaba hablándome de los gastos que había hecho recientemente como si ese fuera su dinero más que el mío, como si ella fuera una madre cansada y yo su hija adolescente. Y luego lo había dicho, soltado así sin más, la transferencia de cuatro mil euros que había adelantado al piloto que me haría el favor de sacar a Joe Morgan del país. Sentí el color desaparecer de mi rostro, había sido tan estúpida de haber hecho una transferencia, y la morocha lo había cancelado. Dejó la copa en la barra de la cocina y se cruzó de brazos, exigiendo saber qué ocurría conmigo y Joe, dónde estaba. Apreté la mandíbula, sintiéndome enfadada. Habían estado hablando de mí -¿Harry te mandó a que hagas esto? -Pregunté sarcásticamente. No me sorprendía, pero tampoco podía decir que si hablaba conmigo llegaría a algún lado. Me puse seria- Nadie va a meterlo a la cárcel -Dije, porque aunque era lo que ahora más quería, y era en todo sentido mi culpa que no estuviera ahí, no podían meterlo a la cárcel sin una causa. Joseph no tenía una causa, sólo tenía una denuncia. Debían investigarlo primero. Salí de allí negando con la cabeza, mientras atrás sonaba la voz de mi mejor amiga pidiéndome que me quedara. Necesitaba salir, respirar, calmarme y volver a entrar. No lo soportaba más, me consumía fuerzas del cuerpo que no tenía. No soportaba mentirle a todo el mundo, no soportaba que Harry pensara que lo había engañado, no soportaba tener miedo de perderlo de una peor manera todos los días, y no soportaba, que en alguna parte de mi cabeza todavía existía el Joseph Morgan en quién yo confiaba, que no era en ningún tipo de sentido, el que tenía frente a mí amenazándome violentamente. Había decidido no mencionar el tema nuevamente ni volver a discutir con Charlotte sobre él. Debía actuar como si nada hubiera ocurrido, y comenzar a pagar todo en efectivo. Desde el café, hasta la ropa y el transporte, de manera que la morocha podía saber que estaba sacando plata pero no podía saber específicamente en qué. De cualquier modo, estaba atrás mío como si fuera la mismísima reencarnación de mis padres o Richard. Y me estaba resultando costoso, luego de perder al antiguo piloto, conseguir un "lo que sea". Hasta un auto me hubiera venido bien en ese momento. Charlie había aceptado mi manera de comportarme, aunque ambas sabíamos que estábamos actuando de manera falsa. Ella vigilaba cada uno de mis movimientos, incluso mi manera de sonarme la nariz, y yo actuaba como si nada estuviera mal cuando en realidad quería echarme a llorar y hundirme en un montón de tierra. Estábamos planeando su fiesta de compromiso por el simple hecho de que nos encantaba hacerlo, y en lo particular, porque quería dejar de pensar en Harry. Necesitaba dejar de pensar en él, por lo menos hasta que Joe estuviera fuera del mapa. Así que con la ayuda necesaria para ciertas tareas, habíamos podido terminar de planear y organizar la fiesta en menos de dos semanas.

Todo en el lugar se veía hermoso y armónicamente decorado. Incluso los prometidos hacían juego con el color del vestido y la corbata. Rojo, a ambos los favorecía. Ryan tenía el pelo tan rubio que a mí misma me impresionaba, en algunas partes parecía casi blanco, como albino. Yo por mi parte, tenía un vestido color champagne, pegado al cuerpo. Era sugerente, pero clásico, y brillaba por sí solo. Mi mirada se perdía entre la gente de vez en cuando, tenía todo el cuerpo cansado, y a pesar de todo lo que el psiquiatra pudiera darme sabía que la mejor manera de dormir era con Harry al lado. En tan sólo unas semanas había podido acostumbrarme con facilidad a él, y quería volverlo a tener. Pero conociendo su historial, probablemente había logrado que Meg volviera a caer en sus redes. Lo vi entrar, acompañado por los otros tres. Me acerqué a Danny para reclamar su ausencia, pero se encontraba tan apagado que ni siquiera había tenido tiempo de discutir conmigo. Se retiró, ignorándome por completo, dejándome cabizbaja. Charlotte se acercó a mí para preguntarme lo que nos preguntábamos todos: qué rayos estaba haciendo ahí -¿Vino a sufrir? -Atiné arrugando la nariz. Luego me di vuelta hacia ella- Concéntrate en el hombre de corbata roja -Dije señalando a Ryan que hablaba amigablemente con algunos invitados y la empujé débilmente hacia él. Tenía que hacerme a la idea, las historias trágicas terminaban de manera trágica. Los finales felices venían al lado de personas como Ryan McNeal. Y estaba segura de que Charlotte sería increíblemente feliz a su lado. El resto de la fiesta había hecho esfuerzos sobrehumanos para esconderme de Harry, no soportaría otro turno más de gritos e interrogatorios, así que tenía que evitarlo. Lo miraba lo menos posible, porque sonreía y me tenía a sus pies. Entre todo eso, mis ojos se habían cruzado con una figura conocida. El cabello rojo, los labios carnosos y unos oscuros ojos verdes. Joseph estaba vestido de traje, parado a un costado, buscándome con la mirada. Todo en mi cabeza transcurrió de manera lenta, no sentía estabilidad en los pies. Caminé hacia él, había estado ignorándolo y había hecho lo que suponía que haría: buscarme. No tenía miedo, él jamás le temía a nada -¿Qué estás haciendo aquí? -Susurré con los ojos muy abiertos. Él sonrió- Te ves hermosa -Aseguró y me guió hacia fuera del salón, entre el basurero y el callejón. Fruncí el ceño ante su mirada gélida, me tenía acorralada y podía matarme de un golpe. Sólo esperaba que alguien escuchara mis gritos en caso de necesitarlo- ¿Ese vestido te está dando resultado? -Preguntó, apoyando una de sus manos en la pared, al costado de mi cabeza- Me imagino que lo estás usando para conseguirme algo -Dijo de manera impaciente. Yo cerré los ojos por un momento y los volví a abrir para enfrentarlo- No puedo más nada -Expliqué con voz temblorosa- Charlie está atrás mío todo el tiempo, vigila todo lo que hago -Cada vez que hablaba, mi voz sonaba un poco más quebradiza. Él mordió su labio perdiendo la cabeza y golpeó un par de cajas que estaban a nuestro costado. Yo solté un grito ahogado, dejando escapar un par de lágrimas. Joe miró por detrás de su hombro al escuchar un ruido y una voz, Harry estaba parado allí con un rostro difícil de interpretar y muchas agallas. Yo me encontraba congelada, tenía miedo de moverme, de respirar muy fuerte, de emitir sonido. El villano descontracturó su cuello y lo enfrentó -Me cansé, lo mataré ahora mismo -Me dijo, sacando un revolver de su cintura y apuntando a la cabeza del baterista- ¡Joe, no! -Chillé histéricamente. El hombre envolvió con un brazo mi cuello y con el otro brazo estirado, apuntaba con el arma. Entró a la fiesta de nuevo, alertando a todo el mundo, llamándolos al silencio- Estoy cansado de ti, y prometo matarte cuánto antes -Juró a Harry, achicando los ojos- Pero primero, quiero que me dejen ir -Exigió, quitándole el seguro al revolver. Tragué en seco, su brazo todavía rodeaba mi cuello. Miró a todos los invitados y dejó la mirada en Charlie. Los guardias de seguridad del salón habían alterado a los custodios afuera, la fiesta estaba llena de policías, era un escenario complicado- Diles que me dejen ir o la mataré -Dijo apuntando a mi cabeza. Yo cerré los ojos con fuerza, estaba tan asustada que ni siquiera podía llorar. Joe rió débilmente- O mejor te disparo en este momento y todos mis problemas se solucionan. Me darían una fortuna por tu cabeza -Sugirió, y no podía verlo pero estaba segura de que le hablaba a mi mejor amiga. El arma apuntaba a su cabeza, en un solo movimiento la asesinaría. Quise gritarle que no lo hiciera, pero tenía el cuerpo entumecido. Joe sonrió y me habló al oído- Y luego volveré por ti -Susurró, para besar mi cabello en forma de burla. Volvió a levantar la cabeza- Diles que suelten las armas y me dejen ir -Gritó. Todos saltaron de sus lugares al escucharlo gritar. Vi al pecoso adelantarse velozmente hacia él y ponerse frente al arma cargada. Danny era incluso más torpe que yo- Que conmovedor -Se mofó el hombre. Ryan con voz calmada ordenó a todos que bajaran sus armas y que los custodios desbloquearan la puerta corriéndose. Todos obedecieron, arrodillándose para dejar sus pistolas en el piso. Joe sonrió de costado, y me empujó hacia Harry frente a nosotros para salir corriendo del lugar. Los agentes que nos cuidaban volvieron a tomar sus armas y se levantaron para perseguirlo, pero era demasiado tarde- ¿Está todo el mundo bien? -Escuché al novio preguntar, todos asintieron con sus cabezas. Por mi parte, me abracé a Harry tan fuerte como pude porque sentía que mis pies no funcionarían. Hundí mi cabeza en su pecho, avergonzada y todavía llena de angustia. Todo el mundo me culparía a mí por lo ocurrido ¿Quién había estado protegiendo a Joe? ¿Quién estaba intentando sacarlo del país? ¿Con quién hablaba antes de que todo se saliera de control? Harry me abrazó con más fuerza al preguntarme si estaba herida, si alguna vez me había hecho algo. Negué con la cabeza, no quería hablar y de todas maneras, de haberlo intentado no me hubiera salido la voz. Nos separamos cuando alguien me preguntó si estaba herida, era la voz de una mujer, que me hizo darme vuelta para revisar mi cuerpo. Corrí la mirada hacia la morocha que trotaba hacia mí, la abracé con todas mis fuerzas -Lo siento -Fue lo único que pude susurrar. Su fiesta se había arruinado, y había sido en gran parte mi culpa. Cuando nos separamos caminé hacia fuera porque estaba necesitada de aire, había demasiada gente preguntándome si estaba bien y pidiéndome que explicara lo que había sucedido. Los ignoré a todos, incluyendo a mis amigos. Una vez afuera comencé a llorar, había salido del shock previo y había demasiadas emociones en mi cuerpo. Había sido amenazada de muerte, y las personas que más amaba también. Joseph casi había matado a Charlie, había estado a un segundo de hacerlo ¿Y luego qué? El único consuelo, era que luego de la cabeza de la morocha, estaba la mía sólo por si acaso. Harry salió tras de mí y nos fuimos a su casa, donde podíamos estar los dos solos. Cuando llegamos, él exigió saber la verdad -Dijo que iba a matarlos a todos si no lo ayudaba -Expliqué mirando el piso- A ti, a Charlie, a Danny... Tiene que salir del país porque hay gente persiguiéndolo, y estuve a punto de lograrlo pero Charlotte... -Tomé una gran bocanada de aire, apenas había dicho dos palabras y ya me había quedado sin oxígeno- Creo que todo lo que pasó hoy sólo lo hizo enojar más -Subí la mirada hacia Harry, no quería pensar en nada más. Dejé que el azul de sus ojos invada mi mente una vez más y me dejé caer en la cama, rendida ante todo, pero más que nada a él.

No había escuchado de Joseph en un par de días. La calma volvía de manera lenta y la confianza de los demás en mí también. No tenía resentimientos por ello, revisando mis acciones pasadas resultaba bastante creíble que todos creyeran de manera tan ferviente que había ocultado una relación con Joe Morgan. Sin embargo en su momento había dolido. Estaba en el departamento, con el cabello hecho un rodete y la ropa de ballet, porque había vuelto hacía una hora y no había tenido tiempo de cambiarme. Harry vendría en unas horas y la espera se me estaba haciendo eterna. Sonreí ante la idea de salir, ser novios, finalmente. Nunca había tenido una relación estable, alguien que presentar diciendo la palabra "novio". Joe no lo había sido jamás, cuando la gente lo conocía simplemente decía "este es mi amigo" y ahí terminaba todo, no teníamos un noviazgo, éramos amigos que a veces tenían encuentros románticos. Le hubiera dado todo lo que me hubiera pedido a Joseph con tal de no perder su relación, la comodidad que me daba. Harry era todo nuevo para mí, incluso sin haber formalizado nada, se sentía diferente. Por un momento deseé tener una familia a quién presentarlo, llevarlo a conocer a mis padres, cenar de manera formal y que terminen por adorarlo. Incluso, daba lo que fuera por siquiera tener a Richard. Llevarlo a casa, que tuvieran la típica charla de "ella es una muchachita especial, y te haré sufrir si le haces daño", tan cliché como todo lo que a mí me gustaba. Por lo menos tenía a Charlie. En un arranque de nostalgia, recordé la foto que habíamos encontrado entre las cosas de mi padre, y quise tomarla. Estaba en la repisa más alta de la estantería de la sala, tomé impulso y salté para agarrarla, pero cayó en el piso rompiéndose. La di vuelta, el vidrio estaba en pedazos y la foto se había salido de lugar. Atrás de ella, había un fibrofácil que se había salido, dejando salir una hoja que en algún momento había sido blanca pero ahora tenía un color amarillento. La tomé con cuidado y deshice los dobleces, era una carta escrita a puño y letra por mi papá, y la fecha databa casi un mes antes de su muerte, estaba de viaje.

Richard: Quiero dejar esto por escrito, de manera que quede como evidencia. Hemos estado jugando con fuego, y nos creímos invensibles. Es cuestión de tiempo que algo ocurra y será inevitable, de manera que, aclarando un poco más el motivo de mi carta, debo pedirte un favor. Mi buen amigo, mi más grande amigo: si lo que sea que ha de pasar, me pasa a mí primero, no dejes sola a mi hija. Los papeles son claros, la custodia es tuya y te llegará para que la firmes en un par días. Sin embargo, y debo ser muy específico en esto, te ruego que no dejes a Minnie con mi hermano. He descubierto que Edward está en el otro bando y que todo este tiempo se estuvo mofando de nosotros, revelando información, y posiblemente conspirando en nuestra contra. Ella es mi más grande posesión, y lo que más me enorgullece haber creado. Nos vemos en un par de semanas, Michael.

Dejé caer la carta al piso, al subir al avión de vuelta, mis padres murieron. Me llevé una mano a la boca, mientras retrocedía con cautela -¡Charlie! -Grité con desesperación a mi amiga y hermana en el piso de arriba- ¡Charlie, por favor! -Mi voz sonaba como si estuviera desgarrando mi garganta. La morocha corrió escaleras abajo en una velocidad que no creía posible, preguntándome que ocurría. Señalé la carta, sin palabras, y al momento de tomarla entre sus manos y leerla, Charlotte cambió su rostro por completo. Me crucé de brazos, sintiéndome inestable. Ella me abrazó por unos momentos para calmarme y luego alegó que eso era evidencia muy importante contra Edward y debía llevarla a la policía con rapidez. Desapareció con la misma rapidez con la que había bajado las escaleras, dejándome sola. Me senté en el suelo, junto a la foto y la agarré para mirarla una vez más. Las lágrimas cayeron con violencia sobre mis mejillas, sus ojos enormes entre verde y celestes eran iguales a los míos, las personas solían decirlo todo el tiempo. Era apuesto, simpático y comprador, y un muy buen padre. En doce años de mi vida, no había tenido una sola queja acerca de él. Quería volver a abrazarlo una vez más, quería poder volver a sentir su olor, y sus palabras de ánimo. Yo había sido su más grande posesión, lo había hecho orgulloso ¡Yo, que era un desastre en todo sentido! Que no podía confiar en mis propios pensamientos, que no podía hablar con otra gente sin trabarme, que necesitaba al menos tres clases diferentes de medicamentos. Mi celular comenzó a sonar con una llamada de un número restringido, contesté con las manos temblorosas -Cierra la boca y escucha -Joe no me dio tiempo de hablar. Del otro lado se escuchaba una voz inentendible en palabras pero bien clara en identidad- Ahora, si quieres que no lo mate, vendrás conmigo -Explicó, hablando con cautela. Tuve un episodio de despersonalización, Joe tenía a Harry y me estaba pidiendo que intercambiara lugares. Quise hablar pero no salían sonidos de mi boca- O puedes dejarme matarlo, sería un placer para mí. Adiós, princesa -Dijo y se escuchó un grito de fondo. Yo chillé- ¡No! Iré, dime a dónde quieres que vaya -Pedí gritando, lo escuché sonreír, y me pasó la dirección.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Mar 18, 2017 1:15 pm



DANIEL ALAN DAVID JONES -

Tenía un vestido color rojo. Un maldito vestido color rojo que le quedaba tan perfectamente bien que dolía. Que le iba tan bien con el color de piel, con el color de cabello, que me ardía los ojos. No quería estar allí, eso resultaba obvio a la vista de cualquiera, pero me estaba deleitando con mirarla. Ryan la tomaba de la cintura en todo momento, como presumiéndola, como reclamándola, como esperando que no se fugase con nadie. No lo haría, ya había hecho su elección y yo también la mía. La dejaría ser feliz. Sonreían a todos los invitados y les daban las gracias por venir, la familia de McNeal, los amigos de McNeal, muy poca gente de la empresa, y nosotros. Cuando se acercaron, me fui. La miré de lejos en todo momento, me decía a mí mismo que me iría en cinco minutos pero los cinco minutos se habían transformado en unas dos o tres horas. La había perdido otra vez y la estaba mirando como si estuviera en algún video o una fotografía, la persona que yo amaba había quedado en el pasado. Toda nuestra historia, era simplemente eso, historia. Y ahora Ryan era su presente. Me quedé sentado toda la noche cambiando copas de champagne que no escaseaban. Tenía las piernas cruzadas y observaba a todas las personas del lugar por arriba del fino cristal. Harry buscaba a Minnie todo el tiempo, y como de costumbre, la rubia escurridiza se le escapaba. Sonreía, como siempre, pero no hablaba con nadie excepto que hablaran con ella primero. Ni siquiera con Dougie, que parecía estudiarla con la mirada fija. Tom hablaba alegremente con Charlotte de a ratos, porque él sí podía y no iba a deshacerse en el intento. Todos hablaban con Charlotte, la estaban festejando, estaban festejando su felicidad y su compromiso con el detective.

En algún momento cuando junté fuerzas para levantarme e irme, todo el mundo calló de repente. La música dejó de sonar, y la gente dejó de moverse. Tuve que darme vuelta de manera cautelosa hacia donde las miradas se dirigían, entrando desde el patio trasero del lugar, estaban Joseph Morgan, Minnie y Harry. Tragué en seco. El hombre tenía a la rubia como escudo frente a su cuerpo, mientras había enredado su brazo en su cuello. Quería, o imaginaba que quería, tener un chaleco antibalas humano. Con su otro brazo estirado sostenía un revolver y estaba apuntando a Harry ¿Después de un mes, seguía hablándose con ese enfermo? ¿Qué nadie sabía hacerlo bien, ni siquiera Charlie? Tragué en seco cuando empezó a hablar. Juró matar al baterista en algún momento, pero decidió concentrarse en las dos personas más importantes del lugar. Quería que todos los policías que no por casualidad llevaban sus pistolas en las cinturas, y los custodios de la puerta que bloqueaban la salida, soltaran sus armas y lo dejaran ir. A cambio, él no mataría a Charlotte. Le darían un buen precio por su cabeza, solucionaría todo sus problemas, había jurado. Su revolver, ahora sin seguro, seguía apuntando la cabeza de la morocha que permanecía en shock y por ende en silencio. Besó la cabeza de Minnie de manera burlona, y volvió a gritar que lo dejaran ir o mataría a Charlie. Sufrí un episodio de desrealización, todo ocurría de manera lenta y rápida a mi alrededor y me sentía pesado y mareado. No dejaría que la maten, no podría vivir y sin embargo, tendría que vivir de todas maneras. Como una horrible condena perpetua. Me puse frente a él en un movimiento rápido, bloqueando con mi cuerpo, el esbelto de la morocha unos pasos atrás. Prefería morir, prefería morirme a que vivir con ella muerta otra vez. Tenía pesadillas acerca de eso cada vez que soñaba. Joe rió, burlándose de mí pero no me inmuté. Mi cuerpo era pura desesperación, y lo peor de todo, era que no había pensado en Kate. En mi Katarina, en mi bebé. Tomé aire y de fondo sonó la voz del detective pidiéndole a todos que soltaran las armas de inmediato. Los policías las posicionaron en el piso, dándole tiempo al rufián para que saliera corriendo sin dejarse atrapar. Al momento de irse fue cuando mi corazón latió de manera más desenfrenada, cuando lo único que podía escuchar eran sus latidos. Tuve que sentarme un momento para recobrar el oxígeno, había puesto mi vida en peligro sin pensar en mi hija, habían amenazado de muerte al amor de mi vida, a la rubia, a uno de mis mejores amigos. Vi a Minnie hundirse en el pecho de Harry y colgarse de él, mientras él la abrazaba con tanta fuerza que probablemente no la estaba dejando respirar. No tenía idea de lo que había ocurrido con ellos, pero no tenía intenciones de descubrirlo en ese momento. Corrí mi mirada, Charlie y Ryan estaban besándose y abrazándose de manera apasionada. Me llevé las manos a la cara, había sido un estúpido, tan estúpido de ponerme frente a un lunático con un revolver cargado -Realmente eres un idiota -Gruñó Tom golpeando mi hombro, luego se puso a mi altura y me abrazó- Sólo no se lo cuentes a Skyler -Dije de manera seria, y luego comencé a reír. Tom rió de manera escandalosa junto a mí- Necesito irme -Exclamé en voz baja mientras volvía a refregarme la cara. Ni siquiera quería mirar hacia atrás. Tomaría un taxi, dejaría que Dougie y Tom se encargaran de Charlie, y tomaría un taxi. Caminé hacia afuera, probablemente todavía en shock, sin tener mucho rumbo. Me agarré de la pared y estudié la calle, desierta, fría. Sentí mi nombre atrás mío entrar a mis oídos haciéndome sentir un escalofrío, temía darme vuelta y que no hubiera nadie detrás. Justo como en mi canción, justo como años atrás. Respiré hondo y sin gesticular absolutamente nada giré mi cuerpo sobre mí mismo. La vi parada allí a centímetros míos, con el ceño levemente fruncido y su boca ligeramente haciendo puchero, tan ligeramente que probablemente yo podía notarlo. La abracé, entraba tan perfectamente en mis brazos que parecía que habían sido hechos para eso. La abracé y todo su cuerpo se hacía pequeño junto a mi pecho, junto a mi espalda. Aspiré su perfume como si fuera una droga y besé su mejilla -Vas a ser tan feliz, que no vas a poder creerlo -Susurré en su oído- tan feliz, que un día pararás todo lo que estás haciendo, y te mirarás a ti misma sin poder creer que eres tú, que todo marcha tan bien, que por fin obtienes lo que mereciste todo este tiempo. Serás tan feliz, que transmitirás paz y alegría a todo el mundo, incluído a mí -Prometí, sintiendo mucha euforia pero a la vez, muchísima calma. No había nada malo en mi cuerpo, ni un resquicio de la desolación que había sentido minutos antes. Separamos nuestros cuerpos, y la miré una vez más a los ojos, para tener material suficiente para la depresión que vendría después- Tengo que irme, porque dejé a Katarina sola con su mamá y es algo peligroso -Bromeé, porque la bebé seguía creciendo en su vientre. Saludé con la mano abierta y caminé unos metros más a una calle más principal para tomarme un taxi. Llegué a casa cansado, con varias llamadas perdidas de mis amigos y muchas ganas de tirar el celular por la ventana del auto. Skyler estaba dormida en el sofá, se la veía tan incómoda que daba risa. Conforme a los meses pasaban y la fecha de parto se adelantaba, la veía más fastidiosa con respecto a su embarazo, suponía que era normal, porque su panza era bastante grande a comparación del resto de su cuerpo. Besé su frente para despertarla -¿Vamos a dormir arriba? -Pregunté en voz baja. La muchacha asintió con la cabeza, y la ayudé a pararse. Una vez en la cama, sentí que no podía pegar un ojo. Su recuerdo daba vueltas sobre mí, creando figuras en el techo, en la ventana, en las cortinas. Quería llamarla y preguntarle si estaba bien, pero era obvio que lo estaba, porque Ryan estaba a su lado. Admitía que había sido hasta ahora un contrincante digno. No podía decir que no la había querido, ni tratado con sumo respeto. El tipo movería mar, cielo y tierra, y se enfrentaría hasta con el mismísimo diablo para protegerla ¡Pero como lo odiaba! Con tanta fuerza que me hervía la sangre.

Los días pasaron con mucha lentitud otra vez, cada vez que la veía, volvía a recaer. Tocaba la guitarra, dejaba de contestar los mensajes y las llamadas, me encerraba en mi casa con las cortinas cerradas y la luz apagada. Todo tan tétrico, que si alguien abría las cortinas, quemaría las retinas de mis ojos. La llegada de Kate se acercaba cada vez más y habíamos decorado su cuarto y llenado de cosas necesarias. Tom había pintado un cuadro con los personajes de Disney, habíamos puesto algunos cd's de los que estaba orgulloso en la pared, y habíamos pintado todo de un rosa claro. Los muebles eran todos blancos, y Skyler había llenado todo de tul. Era un escenario pintoresco que admitía, me había encantado hacer. Teníamos una silla mecedora para hacerla dormir, y una guitarra específicamente preparada para tocarle canciones cuando fuera un poco más grande. Estaba emocionado por conocerla, por finalmente tenerla entre mis brazos, pero también estaba muerto de miedo. Mi celular sonó con varios mensajes de Minnie, lo sabía porque le había puesto hacía muchísimo tiempo un ringtone especial. Suponía que era hora de dejar de evitarla, tenía ganas de mostrarle todo el cuarto terminado, preguntarle su opinión. Y sobretodo, hacía algunos días habíamos pasado un episodio tan pero tan horrible que me imaginaba que estaba pasándola bastante mal. Tomé las llaves del auto y me fui dejando una nota a la mamá de mi hija. Quería hablar con Minnie y preguntarle qué rayos le había estado ocurriendo, porque nadie más parecía saber hablar con ella. En el camino recibí al menos unas dos o tres llamadas de Harry, tampoco tenía idea de qué se traía él entre manos pero parecía que le estaba yendo bastante bien con la rubia. Bien, era hora. Me bajé, saludando al muchacho de recepción, dándole mi identificación para que me dejaran subir. En el ascensor, rogué porque no estuviera. Sabía que esperar aquello no tenía mucho sentido pero cada vez que la veía me sentía miserable. No nostálgico, o un poco triste pero feliz por ella. Miserable, con todas las letras, con todas las canciones. Entré en el departamento y lo que ocurrió enseguida me dejó perplejo. Harry, Ryan y Charlie estaban allí alteradísimos. La morocha me embistió tan rápido que no pude predecirlo, preguntándome si estaba conmigo y buscando con la mirada desesperada. Al no encontrar a nadie, miró de nuevo a su novio y negó con la cabeza. Fruncí el ceño, miré al baterista, estaba haciendo llamadas preguntando si alguien había visto a Minnie. A la rubia, pequeña, escurridiza, con cara de ratita asustada -Tranquilícense -Ryan alzó las manos y las bajó en señal de "bajar los humos". Fruncí aún más el ceño- Por ahora no podemos hacer nada, tenemos que esperar veinticuatro horas para darla por perdida. Podemos seguir buscando y esperando que vuelva -Dijo de manera calmada. Siempre matenía la calma, era una de las cosas que más lo diferenciaban de mí. Charlotte le saltó al cuello como tigresa, empujándolo y diciéndole que a él no le importaba porque Minnie no era su hermana. No tenía intenciones de calmarla, abrazarla y pedirle que se componga, porque no era mi lugar y el perfecto Ryan seguramente tenía todo controlado - ¿Qué está pasando? -Pregunté en voz relativamente alta, pero nadie estaba prestándome atención. Separé a Charlie de su novio, tomándola de los hombros.- Char ¿Qué está pasando? -Repetí, sintiendo que el color desaparecía de mi rostro. El teléfono sonó, y eso fue todo.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Mar 19, 2017 6:00 am


Charlotte May Anderson
Mi mente había empezado a funcionar en automático, sentía que me estaba observando desde otro punto de vista, fuera de mi cuerpo. Parecía que estaba encantada con la velada, riendo de los chistes de personas que no conocía y agradeciendo las felicitaciones de todas aquellas personas. Mientras por dentro sólo trataba con todas mis fuerzas no ser tan miserable. Cada vez que Danny aparecía en mi día, todo se derrumbaba por dentro y la miseria inundaba mis pensamientos. ¿Qué hubiese pasado si aquella noche Ryan no hubiera salido herido? No quería comprender que habían sido simplemente mis miedos por perderle lo que me había hecho aferrarme así de mi prometido, quería creer que todo era puro amor, una inteligente decisión por seguir un camino así sin más complicaciones, después de toda una vida de drama, lo merecía. Pero ahora, con el pecoso en mi vista, con el compromiso por delante, no parecía lo correcto. Sólo estaba delirando,por supuesto. Era lo que provocaba Daniel en mi, que perdiera por completo el juicio y lo entendía y debía huir de aquellos pensamientos. La velada pasó como debía ser con la respectiva cena y las charlas incómodas de siempre, al menos tenía a mis amigos ahí para pasarlo pero ya que era el centro de atención, todos se sentían cómodos de preguntar acerca de mi vida, yo era famosa, no hacía mucho mi historia había salido en las noticias de Londres y aquello parecía un tema de conversación perfecto para la velada. Quería matarme ahí mismo pero al menos tenía el siempre buen acompañante vino de mi lado. De vez en cuando me daba vuelta y veía a Daniel de reojo, sabía que estaba mal, sabía que tenía que concentrarme en Ryan pero me era imposible evitarlo. ¿Qué habría pasado si hubiese dejado a Ryan? Danny no podía dejar a Skyler por el momento, me lo imaginaba escapandose algunas noches de Skyler para venir conmigo, me lo imaginaba llegando con todo su olor a ella, dejando la cama donde ella estaba y yo soportando todo sólo por tenerle. Me imaginaba a mi, sufriendo cada mañana que él tuviese que irse de nuevo a cuidarle, sintiéndome egoísta por odiarle y miserable todo el tiempo. Y me imaginaba siendo suya, después de todo ese tiempo, volviéndonos locos cada vez que nuestra piel rozaba. Pero de nuevo, sólo era mi imaginación. Quería acercarme a él, abrazarlo y decirle al oído que lo sentía, quería hacerle saber lo que estaba pensando aunque sabía que él no quería escucharme ni quería saberlo. Cuando tuve agallas de ir hacia él, noté como él también tomaba camino fuera de la fiesta, mi mente entró en pánico, tenía que hablar con él. Pero justo en ese momento la música había parado y todos habían guardado silencio. Mi mirada estaba en él pero todas las personas miraban atrás de mí, me giré por completo rápidamente y lo vi también. Ahí estaba Joseph Morgan, tenía a Minnie atrapada con un brazo y con el otro apuntaba a Harry con un revolver. Todo se congeló al instante, los segundos eran interminables, no terminaba de comprender lo que estaba pasando, cómo había entrado al lugar, si debía ser el lugar más seguro de Londres, pero Joseph amenazaba con matar a Harry de un disparo, pedía a cambio de la vida del grandote, que lo dejasen ir tranquilo. Joseph estaba desesperado y al no ver una mayor respuesta por todos los policias que ahora estaban apuntando a él enloqueció aún más cambiando su objetivo hacia Minnie por un segundo pero enseguida tuvo una idea mejor. Mi cabeza. Yo tendría que estar muerta ya, lo aceptaría. Era mejor si moría ahí mismo. Lo sabía. Estaba haciéndome un favor. Todo sucedería tan rápido, lo prefería así, yo antes que Minnie, antes que Harry, Danny, Ryan. "Por favor" Repetí mil veces en mi mente pero en un instante, Daniel se había puesto delante de mí haciendo como escudo. Quería golpearle tan fuerte, quería gritarle que se moviera, que él tenía oportunidad. Yo ya estaba muerta. El mundo necesitaba personas como él. No como yo. La voz de mi prometido retumbó en mis oídos, ahí estaba él manejando la situación, poniéndose a cargo ya que todo se había salido de control. Dio la orden y de inmediato todos bajaron las armas lentamente para que Joe tuviera confianza de huir corriendo. Cuando por fin Joseph había salido del salón, todos habían descansado, Ryan me había tomado por la cintura abrazándome, pero yo aún no podía recobrarme de aquello. Me besaba en desesperación y apenas podía corresponder. Una vez que el rubio pudo soltarme corrí hacia Minnie para verificar que estuviese bien, y tomarla entre mis brazos. No podría perderla una vez más. Nunca. La abracé tan fuerte como pude - Lo siento también - Susurré en su oído porque sabía que le había estado dando muchos problemas. Todo había sido culpa de ambas, por no ser sinceras la una con la otra. Nos separamos porque había demasiadas personas preguntando si estábamos bien, al menos físicamente, todo parecía ir bien. Busqué con la mirada a Danny, tenía que hablar con él, tenía que sentirle, su piel, su calor, lo necesitaba aunque fuese unos segundos pero el pecoso se había desvanecido. Vi su ancha espalda a lo lejos, retirándose y corrí hacia él, gritando su nombre, lo necesitaba y quería pensar que él también a mi - Danny, por favor - Dije al encontrarme con sus profundos ojos azules, perdiéndome, sintiéndome débil, miserable sin nada más, sin saber qué estaba pidiendo pero lo exigía. Él me abrazó fuertemente y yo me perdí por unos minutos en su pecho. Sintiendo que podía respirar a la perfección otra vez. Danny susurró unas palabras en mi oído donde me prometía que sería feliz, hablaba de una felicidad que yo jamás había conocido a excepción hacía años, cuando lo tenía absolutamente todo y no tenía ni idea de ello. Negué con la cabeza clavada en su pecho, no lo sería. Nunca volvería a serlo. Nos separamos un poco y lo único que pude hacer fue memorizar cada peca, cada forma, cada línea de su cara, su postura, su olor, su calor. Este era el amor de mi vida. Dijo que tenía que irse y asentí - Dale un beso a Kate de mi parte - Pedí, por primera vez. Sería algo que jamás podría hacer yo misma. Pero incluso aunque esa bebé significaba nuestra distancia, la amaba sólo por tener parte de él en su alma. Y la amaría también, a distancia. Danny se dio la media vuelta para seguir caminando a la calle y lo seguí sólo unos cuantos pasos. Tenía que dejarle ir ahora pero todo dentro mío se rompía cada vez que él se marchaba. Me dejé caer al suelo, como si el mismo mundo se estuviese cayendo a pedazos conmigo también y no pude evitar las lágrimas, personas corrían entrando y saliendo al salón pasando al lado mío, gritando y pidiendo refuerzos sobre la situación. Creí pasar un buen rato ahí cuando mi prometido me había encontrado y llevado a casa a salvo. Una vez en mi habitación con Ryan la miseria no había podido ser tan grande que me había puesto a llorar en los mismísimos brazos de mi prometido. Y me sentía tan vacía, tan estúpida. Todo el tiempo el rubio pensó que estaba mal porque nuestra fiesta de compromiso había resultado un desastre y me resultaba devastador. Estaba acostumbrada a las tragedias y realmente me había hecho a la idea de que algo sucedería aquél día. A lo único que no podía acostumbrarme era al dolor que representaba Daniel en mi vida, parecía que el dolor me llegaba hasta los huesos y Ryan acariciaba mi cabello tratando de calmarle.

Los siguientes días fueron tortuosos, se me había obligado a visitar al psiquiatra para calmar los posibles episodios de ansiedad después de la traumante velada vivida. Me causaba muchas veces gracia que supusieran que por un evento como aquél me derrumbaría, miles de noches había tenido que vivir situaciones peores  y lo único que había tenido para salvarme de la ansiedad eran fotos de mis seres queridos. Recordaba muy bien una de aquellas noches, donde trabajaba en un bar dedicado a la diversión de los hombres. El trabajo era pésimo pero las propinas eran buenas. El jefé había tenido semanas obligandome a subir a la pista de baile pero siempre me negaba, huyendo o haciendo que alguna otra chica pasara por mí. "Lo mío no es el escenario John" Le había dicho miles de veces. Lo recordé entonces propinándome una paliza por no poder hacer mejor mi trabajo, por no ceder a sus peticiones, rompiendo mi blusa y pasando sus sucias manos por mis piernas en el callejón detrás del establecimiento. Se había burlado de mí, quitándome hasta el último centavo que traía encima y dejándome a mi buena suerte en la calle. Aquella noche apenas había podido llegar a mi sucio piso del dolor de los golpes y la sangre seca en la cara. Me había tirado en la regadera y le había contado todo a una foto de Daniel Jones para poder conciliar el sueño. Fue la última vez que trabajé en un bar. Y aquello no se lo había contado absolutamente a nadie, era innecesario, serían ese tipo de cosas que se quedarían para siempre en mi cabeza, persiguiéndome y apareciendo en mis diferentes sueños de vez en cuando para recordarme lo que yo había sido. Le rogaba al doctor por algunas píldoras para dormir pero siempre se negaba. Sabía lo que pensaba, no me daría armas para suicidarme otra vez. Estaba acostumbrada al sufrimiento igualmente. Por otro lado, la relación con Minnie había estado regresando a su normalidad, ella nos había relatado todo lo que pasó con Joe, desde su aparición hasta el día en la fiesta con sumo detalle y le agradecía enormemente que se abriera así conmigo y con Ryan para que pudiera avanzar en la investigación. Se le había dado el caso de nuevo y estaba haciendo unos avances increíbles gracias a Minnie. Sabíamos ahora que las personas que habían matado a nuestros padres estaban conectadas con Morgan y teníamos la sospecha de que Edward también estaba implicado. Parecían sus marionetas pero ¿Cuando iban a hacer acto de presencia? Tenía que aceptar que aquello me ponía los pelos de punta de sólo pensarlo.

Al menos tratábamos de distraernos, realmente tratábamos y teníamos la mejor excusa del mundo. Mi boda. Creía que habíamos soñado con planear la boda de alguna desde niñas y no porque quisiéramos pasar el resto de nuestras vidas con alguien, sino por la fiesta. Nos habíamos dado incluso toda una semana exclusivamente para visitar cada tienda de Londres y sus alrededores para encontrar el perfecto, el ideal, el soñado vestido de novia. Pasamos tantas tiendas, me había probado cada vestido y aún así no le habíamos encontrado. Planeábamos hacer un viaje a París exclusivamente para seguir buscando pero a como estaba la situación, Ryan me lo había prohibido derribando nuestros sueños de princesas. Si Richard hubiera estado vivo, él mismo nos hubiese acompañado a París por el vestido sólo por cumplir nuestros caprichos. Afortunadamente habíamos descubierto un pequeño local que tenía sede en París donde tenían sólo unos cuantos modelos. Minnie había llorado al verlo y yo me había sentido casi que me desmayaba. Era perfecto tan perfecto del color ideal, dejando ver la figura pero haciéndote sentir como una princesa. Incluso la madre y hermana de Ryan se habían emocionado tanto como nosotras gritando y alegando de la perfección del vestido, el único pero era que no se encontraba disponible en mi talla, así que en orden para que cumpliera con los requisitos, se mandaron mis pedidas a Francia y me aseguraron que en menos de dos meses el vestido estaría listo en la puerta de mi casa como lo había soñado toda mi vida. Minnie & yo nos habíamos puesto a hablar de nuestros padres de vez en cuando, era sano y los recuerdos nos hacían sonreír, una tarde encontré a Minnie buscando en la caja que habíamos robado de la casa de Edward, unos papeles se encontraban en el suelo a los que Minnie apuntaba con lágrimas en los ojos, completamente molesta. La levanté con cuidado, no tenía idea de qué estaba ocurriendo hasta que mis ojos se posaron en el contenido del papel. Era una carta, de Michael, el padre de Minnie a Richard. Nuestro padre. Donde declaraba que estaba al tanto de las intenciones de Edward. Miré a Minnie quien estaba inestable, la abracé fuerte, con un poco de controversia en mi mente. Esto era una prueba más contra Edward, nos haría ganar el caso, pero esto también comprobaba los abusos que había tenido esa familia con mi hermana - Minnie, Ryan tiene que enterarse de esto. Es evidencia pura. Vamos a encerrar a Edward, lo prometo - Dije besando su frente y tomando mi bolsa para salir de inmediato.

Conduje rápidamente la comisaria, entrando directamente a la oficina de mi prometido para entregarle la evidencia. Ryan se encontraba contentísimo de que fuera a buscarlo al trabajo y además de que tuvieramos más pistas que seguir, entre más rápido resolviera este caso, más rápido nuestra vida podría normalizarse y él podría casarse con una chica normal. Como si eso fuese posible. Regresamos a casa juntos, planeando ver alguna película recostados o ir a cenar a algún lugar. Me encantaba la tranquilidad que el rubio me daba sólo con sonreírme o su increíble positivismo. Una vez que llegamos a casa, nos encontramos con un Harry bastante confundido, preguntando si sabíamos algo de Minnie - No me contesta y se supone que nos veríamos aquí - Dijo él. Tenían poco saliendo y Harry se comportaba siempre sobreprotector con ella. Traté de calmarlo mientras iba a buscar a la rubia a su habitación y a la mía. Apenas media hora atrás la había dejado ahí mismo. La caja con las cosas de sus padres seguía exactamente igual, todo estaba igual, únicamente Minnie no estaba.  Empezamos a hacer llamadas a los amigos de la rubia para preguntar si sabían de ella pero nadie había recibido ni un mensaje. Los custodios de Minnie habían recibido órdenes de retirarse directamente de la comisaría y ahí era donde todo empezaba a preocupar. Nadie había dado dichas órdenes. El único que no contestaba y del que podía sospechar era Daniel. Tal vez Minnie necesitaba hablar con él y había decidido irse a escondidas mío. Debía ser aquello. Mi presión empezaba a aumentar conforme el pecoso ignoraba las llamadas y sentía que quería ahorcar a alguien. Me había ido solo 30 minutos. El elevador sonó y un alivió nació en mí pero era únicamente Danny. Me acerqué a él buscando detrás de él, a su lado, donde fuese, alguna señal de ella - Está contigo ¿Verdad? - Le había dicho pero volví a mi lugar al darme cuenta que no. Daniel no tenía idea y había llegado en un muy mal momento. Mi prometido pidió enseguida a mi y a Harry que nos tranquilizaramos, asegurando que era muy pronto como para hacer algún movimiento, seguramente Minnie regresaría en cualquier momento y todo estaría bien. Su calma me había hecho enfurecer ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Traté de empujarlo por completo furioso - Por supuesto que tú estás tranquilo. Ella no es tu hermana. No harás nada porque Minnie no significa nada para ti - Le había gritado haciendo una rabieta. Por dentro sabía que no era así, pero me ponía furiosa igualmente. Tan solo de pensar que Minnie podría estar en peligro y él quería que yo me tranquilizara - Charlie, tiene menos de dos horas perdida. Está bien - Me aseguró de nuevo y mi único reflejo fue volver a tratar de empujarlo porque no estaba entendiéndolo en absoluto. Danny me separó de él, preguntando qué estaba pasando. No quería decirlo o iba a burlarse de mí como el detective, sin embargo, mi celular sonó y todos callamos. Deseé con todas mis fuerzas que esa fuese Minnie, pero al ver el número bloqueado sentí que me desvanecía. Ryan me quitó el celular y contestó, poniendo el altavoz para que todos escucharamos - Charlotte, querida - Su voz llenó la habitación, poniéndonos a todos los pelos de punta - Creo que tengo aquí algo que te interesa - Dijo y se podía escuchar los movimientos forzados que hacía - Habla princesa - Continuó y pude escuchar la perfecta voz de Minnie en agonía, sufriendo, disculpándose conmigo entre sollozos - Intenté causar el menor lío posible pero me lo dejaste muy difícil, quiero salir del país y tendré a Minnie como garantía hasta que lo logres - Me aseguró y mi cuerpo tembló, me sentía débil y apenas podía articular palabras - No la lastimes, por favor. Haré todo lo que me pidas. Por favor Joseph. Por favor no la lastimes. Ella es todo para mí - Rogué al teléfono perdiendo toda compostura. Ryan negó con la cabeza como si estuviese cometiendo un error al hacerlo, no me importaba en absoluto. Pero había terminado la llamada. Empecé a gritarle tratando de recuperar mi celular pero él estaba impidiéndomelo - No puedes seguir con esto. Vas a hacer que las maten a ambas. Vámonos - Había dicho mientras empezaba a tomar mis identificaciones. Los chicos se habían quedado por completo congelados pero al menos estaba segura que Harry tenía tantas ganas de golpearle como yo. Por mi parte me había caído al suelo entre la desesperación de cómo mi prometido ignoraba todo lo que le decía y de haber confirmado todas mis pesadillas en un instante. Minnie estaba asustada, en algún lugar horrible siendo maltratada por un loco y todo por mi culpa. Le había impedido a Minnie tantas veces completar el trabajo que Joe le había impuesto que ahora estaba en desesperación y estaba arremetiendo con su vida. Ryan nos había gritado a los tres que ahora era muy peligroso separarse y lo mejor era que estuviésemos todos en la comisaria. Él se encargaría de contactar a Skyler y a todos los chicos para que estuviesen seguros en sus casas y no se pusieran en peligro viniendo a buscarnos. Me sentía por completo descompuesta en el asiento trasero del auto en el que nos dirigíamos a la comisaría. No tenía ni idea de cómo había llegado ahí, para este momento cada vez que abría los ojos me encontraba con una escena diferente - Vamos Charlotte. Te necesito bien. Te necesitamos ahora. Minnie te necesita - Gritaba Ryan para que tratase de controlarme sin lograr nada en absoluto.

Llegamos en menos de 10 minutos al lugar, Ryan se había bajado casi corriendo con mi celular en la mano y yo estaba tratando de seguirle el paso sin tener tanto éxito. Teníamos que llamar a Joe de nuevo y tenía que ser yo quien hiciera la llamada esta vez, mientras nosotros esperábamos, los tres juntos sin saber mucho qué decir o cómo actuar, se hizo el trabajo necesario para conseguir el número de Joe y poder hacer un diálogo que yo siguiera y llegar a un acuerdo. Para ese momento yo ya hubiese dado millones a Morgan para que soltara a Minnie pero ellos no estaban seguros de que eso fuese la situación para traer a Minnie viva a casa. No quería pero al mismo tiempo no podía evitar imaginarme los peores escenarios. Cuando todo estuvo preparado una de las detectives me había llevado a la cabina donde estaría todo el tiempo conmigo, me hacía respirar para que recuperara la compostura, todo esto era por Minnie, tenía que lograrlo.  Todo había sucedido muy rápido, apenas había conseguido decir todo a la perfección y llegar a un trato con Morgan. Esta vez había puesto a Minnie al teléfono aunque se lo había pedido. Pero le había asegurado un piloto y un vuelo esa misma noche, su única petición era que yo misma le llevara hasta el aeropuerto privado para asegurarse de que todo fuera en regla. Acepté. Una vez terminada la llamada todos habían corrido de ahí para allá preparando un operativo, irían a la dirección obtenida en el gps que cuadraba con la ubicación que Morgan me había dado también. Cuando vi las intenciones de todos por dejarnos ahí por nuestra "seguridad" Me había vuelto loca. Me era imposible quedarme ahí a esperar recibir noticias buenas o malas, quería estar ahí, quería ser la primera que abrazara una vez que estuviese bien, quería recibirla a ella. Había chillado a mi prometido "No puedes dejarme" Más veces de las que podía contar, impidiéndole hacer su trabajo sin importarme en absoluto. Ryan estaba tratando de ser completamente profesional, sin importar que él tuviese sentimientos por mí, él no cedería. Simplemente me miraba sin hacer mucho, como esperando que recobrara la paciencia y fue hasta que la detective Morgan vio la escena que decidió llevarme, podrían hacer eso de mi presencia para lograr el objetivo del operativo había dicho - No podemos exponerla también a ella - Le había gritado él. Y entendí que lo único que Ryan había estado haciendo era protegerme. Pero la detective negó y le pidió que siguiera sus órdenes como acostumbraba. Fue suficiente para que él me tomara y rápidamente, me subiera a la camioneta con numerosos agentes involucrados. Hasta el momento, el plan se trazaba sencillo, Ryan aprovechando haber hecho contacto con Morgan anteriormente, entraría a la ubicación intentando negociar poniendo como excusa, el pobre estado mental en el que yo me encontraba. Una vez negociara con Joseph sobre su vuelo, lo convencería de dejar ir a Minnie primero y al salir me vería a mí únicamente, que estaría en una posición estratégica para que Joe confiara y saliera sin ver a los agentes que estaban listos para arrestarle. Ryan le quitaría el arma y ahí sería el fin de Joseph Morgan y sus días libres. Sonaba como un plan excelente por supuesto y confiaba en él. Por supuesto que lo hacía. Ryan recibió las últimas órdenes de su superior y se acercó a mí por primera vez mirándome de verdad desde el primer contacto con Morgan - Te prometo que voy a traerla a salvo ¿Está bien? Vamos a superar todo esto mi amor. Te amo - Dijo dándome un beso en la frente y cerrando los ojos un momento. Respiró profundamente y entró. Joe le estaba esperando ya. De inmediato me habían puesto en el lugar previsto y únicamente hubo que esperar. No tenía que hacer absolutamente nada mas que esperar en la misma posición. Los segundos eran terriblemente eternos, estaba usando toda la fuerza que tenía en el cuerpo para no cometer ninguna locura, desvanecerme en ese instante, o simplemente perder mi chip de cordura bastante dañado ya. Esperamos y se escucharon algunos forcejeos desde adentro pero probablemente fuera todo mi imaginación. Esperamos aún más y para aquél momento yo ya era un desastre. Empapada en lágrimas y perdiendo todas mis esperanzas conforme los segundos pasaban cuando finalmente la puerta se abrió dejando ver a Minnie quien corrió a mis brazos. La abracé con fuerza mientras besaba su cabello, cuando abrí los ojos tenía al mismísimo Joe enfrente mío, quien me miró triunfante, detrás de él se encontraba Ryan concentrado en cada movimiento del criminal. No estaba muy segura de cual había sido el error, pero la sonrisa triunfante de Joe había cambiado por una burlona, Ryan se había quedado viéndome cuando Joe se había dado cuenta de todo. Joseph le propinó un codazo en la nariz lo cual hizo retroceder a mi prometido, de repente aquellos dos se encontraban en una pelea a golpes que miraba aterrorizada mientras nos gritaban que nos quitáramos de la escena. Pero fue muy tarde. Ryan había caído al suelo mientras que Joe había disparado tres veces hacia su cuerpo. Pude verlo estremecer, pude ver su cuerpo recibirlos, como sus ojos habían mirado a la nada y así habían quedado.  Fue un segundo que duró un infierno, inmediatamente me habían embestido para que cayera al suelo y los siguientes disparos no me hicieran daño alguno pero aún así no podía quitarle la vista de encima, él trató de huir y los disparos le siguieron, me arrastré hacia su cuerpo para tratar de verle pero apenas me había acercado noté un círculo de sangre formándose a su alrededor - No - Susurré, mientras tomaba su mano desesperadamente, en un intento de que hubiese una reacción de su parte - Ryan - Le grité, molesta porque estaba ignorándome - Mi amor, por favor - Supliqué mientras me echaba a llorar en su pecho - Por favor. Ryan ¡Lo prometiste! - grité ahogadamente - Vamos a superar todo esto - Dije y ponía su mano en mi mejilla, tratando de sentir su calor. Alguien me arrastró haciéndome a un lado haciéndome gritar. Mi único lugar era al lado suyo, no había más. Así debía ser. Lo subieron rápidamente a una camilla y lo sacaron de mi vista, apenas podía pararme pero más de una persona estaba sosteniéndome mientras yo gritaba exasperada y luchaba con todas mis fuerzas - No, Ryan, no ¡Por favor! Cambiemos lugares. Yo me voy, tú quédate, cambiemos lugares... ¡Ryan! - Grité con todas mis fuerzas cuando veía como lo subían a una ambulancia. Tenía que ir con él y de alguna forma logré soltarme para poder correr a su encuentro. Un paramédico me subió con él en cuanto me había visto. Me prometió dejarme ir con ellos si les permitía hacer su trabajo y yo asentí. Escuchaba muchas oraciones pero no quería hacer caso a ninguna. "Ha perdido demasiada sangre, es muy tarde" "Ya no tiene pulso" Sólo quería sostener su mano. Sólo quería estar a su lado como me correspondía, como me correspondería el resto de nuestras vidas. En un momento los paramedicos dejaron de insistir con su cuerpo y únicamente lo cubrieron con una sábana blanca. Nunca había experimentado tal clase de dolor, como el que invadió mi sistema en ese instante. Cuando llegamos al hospital se nos llevó a emergencias de inmediato, su cuerpo estaba al lado mío y las enfermeras me habían atacado enseguida - A ÉL - Les grité. Pero ya era demasiado tarde. Lo sabía.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Mar 19, 2017 8:27 am

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Mar 19, 2017 1:27 pm



HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
-Vas a quitarle las manos de encima ahora mismo idiota - Ordené muy seguro con una voz tal vez no muy fuerte. Todo había sucedido tan rápido que no me había puesto a pensar si lo que estaba haciendo era lo correcto. El lugar estaba lleno de policías, agentes, detectives, custodios y yo me había expuesto por completo con Joseph Morgan, un asesino a sueldo. Pero era Minnie de quien estábamos hablando. Tenía que hacer algo de inmediato. "Pero no esto, Harry" Dijo una voz en mi mente. Qué más daba, ya estaba hecho. Por supuesto que no resultó como lo había pensado. En mi cabeza Joseph huía y Minnie me abrazaba agradeciéndome por salvar su vida. En la realidad, Joe estaba apuntándome con un revolver mientras usaba a Minnie como escudo humano para hacerse paso a la fiesta. Me quedé por completo inmóvil, en un segundo toda la música había parado y éramos el espectáculo de la noche. Yo no podía quitarle los ojos de encima a Minnie, en cualquier segundo, en cualquier oportunidad, iría a por ella sin importarme lo que sucediese conmigo. Joe estaba furioso y en el momento en que habíamos entrado a la fiesta, su objetivo había dejado de ser yo. No era yo quien importaba, sino aquellas dos. Vi a Joe apuntar con el revolver al amor de mi vida, a mis dos mejores amigos y no sabía si quiera si seguía teniendo pulso, para aquél momento ya debía haber tenido tres infartos pero mi cuerpo estaba bombeando tanta adenalina que podía mantenerme en pie. Cuando finalmente Joseph obtuvo lo que quería aventó a Minnie hacía mi. Yo la había atrapado entre mis brazos y juraba, no la dejaría ir ni muerto nunca más - Minnie, ¡Minnie! ¿Estás bien? Contesta, dime, ¿te hizo daño alguna vez? - Intenté saber de inmediato pero mi rubia únicamente negaba clavando su cabeza en mi pecho por lo que me dediqué a sostenerla como si fuese mi vida entera y lo era. Todo el salón empezó a enloquecer, todos corriendo de aquí para allá, haciendo llamadas y retirándose los que podían. No me separé de ella hasta que se nos obligó para revisar que la rubia no tuviese ninguna herida física ni yo tampoco. Me pasé la mano por la cara bastantes veces como tratando de despertar, pero la pesadilla era real y mientras Minnie y Charlie se encontraban me dirigí hacia mis amigos. Danny había sido el idiota más valiente del lugar hacía solo 5 minutos. Lo palmeé en la espalda porque sabía que si desde antes la situación se convirtió en un infierno, ahora lo era por el doble para él. Lo entendía. Seguí con la mirada a Minnie, trataba de huir, haciéndose paso entre la gente e ignorando a todo aquél que pedía referencia de su estado físico, la rubia únicamente los ignoraba, su objetivo era salir de ahí, tomar un poco de aire pero no volvería a perderla nunca más. Tenía que sacarla del tumulto de gente que estaba tratando de llamar su atención, teníamos que irnos. Tomé un taxi hacia mi casa porque ahora me parecía imposible manejar. En cuanto llegamos dejé a Minnie sobre la cama, ayudándola a quitarse su vestido para que estuviese más cómoda. Me puse a sus pies, como siempre estaba, y acaricié su dulce mejilla - Por favor, dime qué ha estado pasando - Exigí como si tuviese el derecho. Pero todo aquello me estaba matando, me estaba comiendo por dentro. Todo lo que había creído sobre la rubia los últimos meses había sido una farsa, Minnie no estaba enamorada de Joe, por supuesto que no. Y me avergonzaba de mí mismo por alguna vez creer que ella podía hacer tales cosas como las que la había culpado. ¿Acaso no la conocía? Me odiaba por no haber notado las señales. Era un estúpido. Podía haber evitado los acontecimientos de aquella velada si tan sólo hubiese puesto más atención y hubiese dejado de lado mis deseos egoístas. Toda esa noche le había pedido perdón y había tratado de asegurarle que todo estaría bien, aunque sabía que existían muchas razones para creer lo contrario, mientras ella estuviese en mis brazos, lo creeríamos.

Las semanas siguientes habían sido extrañamente movidas y felices. Minnie y yo estábamos tratando de recuperar los días perdidos y podía jurar que pasaba horas eternas es sólo observándola ser, perdiéndome en las formas de su cuerpo y volviéndome cada vez más loco por ella, sorprendido de que por fin, después de todo lo que habíamos pasado, tantos años, por fin fuese mía. Por otro lado Danny había recaído a su encierro total o depresión como nosotros le llamabamos todo por la fiesta de compromiso de Charlotte. Suponíamos que esas etapas nunca acabarían y simplemente lo dejamos ser. Pronto Kate llegaría a su vida y curaría cada plato roto en Danny y todo mejoraría. Al menos, eso esperábamos. Por mi parte, había empezado a tener sucesos extraños a lo largo de las semanas que no había mencionado a nadie, llamadas de números desconocidos donde por mucho que intentaba hablar, jamás recibía respuesta. Eran numerosas y me asustaba, pero suponía que alguien estaba marcando erroneamente. Debía ser. Estacioné mi camioneta en el lugar de siempre y los guardias me dejaron pasar sin pedir nada más. Minnie estaba esperándome y se me había hecho un poco tarde, pero no me había molestado en llamar. Cuando subí al departamento este se encontraba abierto como siempre, con la seguridad que tenían se les hacía ilógico poner llave, o eso suponía. Entré con una sonrisa pero no había nadie adentro. Me recosté en el sillón esperando que Minnie bajara por las escaleras pero pasaron los minutos y no lo hizo. Llamé a su celular pero la rubia no contestó. Bueno, aquí estaba pasando algo. Subí las escaleras buscando en su dormitorio y en el de Charlotte pero no se encontraba ahí. El departamento estaba por completo solo. Para mi suerte Charlie se apareció ahí con el policia con una sonrisa de satisfacción - ¿Está Minnie con ustedes? - Pregunté pero ellos negaron. Expliqué la situación, ella no contestaba el teléfono y habíamos quedado de vernos ahí mismo. Empecé a notar la desesperación aparecer en el rostro de Charlie cuando la llamaba y no había respuesta. Hicimos llamadas los dos a nuestros amigos y a conocidos de Minnie pero nadie sabía absolutamente nada. Ni siquiera los custodios estaban haciendo su trabajo ese día. Jones apareció de repente dándonos un poco de esperanza pero no. Tampoco estaba con él. La situación estaba poniéndose algo complicada y mi paciencia estaba acabándose demasiado pronto. Ryan trató de tranquilizarnos a todos pero estaba siendo un estúpido y lo mismo pensó Charlotte porque le había empezado a gritar, víctima de la ansiedad - Estoy seguro de que regresará en cualquier momento - Les había dicho a todos justo antes de que el celular de Charlie empezara a sonar. El detective hizo favor de poner el altavoz así todos podíamos escuchar. Era de un número desconocido, como los que me marcaban a mí. La voz de Joseph Morgan sonó de la bocina congelándonos a todos. Ahí estaba de nuevo haciendo de nuestras vidas su juego. Puso en la bocina a Minnie quien se disculpaba entre sollozos y sentí mi corazón pararse por completo para hacerse cargo de todo mi sistema nervioso. Las manos sudaban y mientras Charlotte le rogaba que no le hiciese daño yo ya estaba dando vueltas en la habitación por completo ido. Cuando Ryan colgó la llamada giré hacia él violentamente - ¿Qué crees que estás haciendo? - Grité por completo loco pero ya Charlotte se le había tirado encima. Todo esto estaba pasando tan rápido que comenzaba a sentirme mareado. En un segundo Ryan nos había ordenado ir con él. Regresar a nuestras casas ahora sería muy estúpido y necesitaba vigilar nuestras acciones, había dicho. Como pudimos logramos llevar a Charlie al auto, se encontraba furiosa contra su prometido y propinaba golpes y rasguños a quien la tocaba. Fue la primera vez que había visto a Ryan perder la paciencia con Charlotte, gritándole que se compusiera y tenía ganas de romperle la cara porque nadie podía estar tranquilo pero suponía que si alguien sabía como manejar las situaciones era él. Yo únicamente me hundía cada vez más en el asiento aterrado por la situación y los pensamientos tortuosos que estaba teniendo sobre la rubia. Ella estaría tan asustada, tan indefensa. Mi Minnie. ¿Qué podía hacer yo para salvarte? No ser un estorbo. Era lo único. Sólo deseaba que todo terminase rápido porque sentía que por cada hora que pasaba una parte de mi moría. En la comisaría de inmediato habián trazado una estrategia perfecta para solucionar el probleema mientras nosotros nos sentábamos en una banca con una taza de te en las manos. Podía decir que, de todos Charlotte era la más inestable. Un infierno pasaba por  mi mente y teníamos la misma cantidad de sufrimiento pero ella ya había perdido completamente la razón. Se la llevaron para meterla en una cabina para que volviese a hablar con Joe. Pésima idea. La morocha no podía ni formar oraciones. Empezaron los preparativos y el tono de llamada se escuchaba en toda la comisaría como si fuese una película de terror, él había contestado a los 3 tonos y Charlotte había callado esperando su movimiento - ¡Ah! veo que cambiaste de opinión y no quieres que la mate. Por eso habías terminado la llamada ¿Cierto? - Dijo como si se estuviese divirtiendo - Te lo advierto, de todas maneras, tiene un par de moretones - Aseguró alarmando a todo el mundo. O solamente a nosotros tres. Quería matarlo con mis propias manos. Nadie podía tocarla. No iba a poder quitarme la voz de aquél lunático durante meses - No la lastimes Joe - Contestó la morocha ahora increíblemente calmada - Tengo todo lo que necesitas. Sólo déjame dártelo - Aseguró Charlie sorprendiéndonos a todos. Aunque estaba hecha un desastre estaba manejando la situación increíblemente bien - ¿Después de hacerlo todo tan imposible? ¿Cómo se que no es una trampa? - Preguntó incrédulo Morgan. Miré a Danny en busca de apoyo. Íbamos a perderlo todo. Lo descubriría - Es Minnie, eso lo cambia todo - Contestó rápidamente  - Puedo probarlo  - Juró y levantó la vista hacia nosotros al igual que yo, en busca de apoyo. Yo asentí en señal de que lo estaba haciendo excelente y ella volvió a la conversación. - bien, nos estamos entendiendo. Empezaba a creer que la rubia no tenía la importancia que le estaba dando - Dijo por último y todos los policias chocaban manos como si esa fuese una luz verde. Claramente sabían qué estaban haciendo porque enseguida Joe empezó a intercambiar con Charlie una dirección y hora para verse. Cuando la llamada finalizó sacaron a Charlotte de la cabina y la colocaron al lado nuestro, temblorosa y muerta por dentro. Veía la luz, veía esperanza. Ahora todos corrían de ahí para allá preparándose para el operativo, era más que obvio que nos abandonarían ahí mismo y cuando mi amiga había entendido aquello se había parado de su lugar, yendo a hablar con todos, dando golpes y patadas porque merecía estar ahí. Por mi parte lo que más deseaba era tener a Minnie conmigo de nuevo, cuantas veces había prometido no volverla a dejar ir y ahí estaba de nuevo, escapándose de todo alcance mío. Aquellos momentos debían ser una especie de infierno personalizado especialmente para nosotros tres, cada uno lo vivía diferente pero todos sufríamos igual. Estaba muerto de miedo, sentía que mis sentidos ya no funcionaban más y aunque moría por ir con Charlotte, sabía que sólo sería un estorbo más. Nos sentaron al lado de un radio donde escucharíamos todo a primera hora, para aquél momento yo ya había perdido por completo la cabeza, me sentía igual de loca que la morocha. Llorando descontroladamente y deseando poder intercambiar lugares con Minnie. Quería soportarlo todo por ella, quería ser la barrera entre el dolor pero sólo estaba siendo miserable al lado de mi amigo, viendo el radio como si ese fuese a darnos alguna respuesta.

- Ya empezó - Dijeron por el radio y los nervios volvieron, no estaba seguro de seguir teniendo capacidad de sentir algo, quería vomitar pero necesitaba quedarme ahí mismo - Logró entrar - Continuó narrando los acontecimientos y enseguida el tiempo que la persona que había logrado entrar fue eterna. No entendía porqué tenía que durar tanto pero no conocía nada sobre lo que estaban haciendo, imaginaba que todo era parte de la estrategia a seguir pero estaban matándome de una manera tan cruel, lenta y dolorosa - ¡La chica está fuera! - Festejó uno de los agentes por el radio pero lo siguiente que se esucharon fueron disparos y terminó la transmisión. Me paré furioso aventando el escritorio para hacerme paso. No quería pensarlo." Ella ya estaba a salvo" Me repetía constantemente mientras trataba de no perderlo por completo. Minnie me necesitaba bien. No podía perder la cabeza ahora. Se nos informó que las chicas se encontraban en emergencias del hospital más cercano y no habíamos perdido oportunidad cuando una patrulla nos ofreció a llevarnos. Por supuesto. Entramos como un rayo a la sala de espera y la siguiente imagen que vi jamás la olvidaría en toda mi vida. Charlotte estaba ahí, sentada tranquilamente con la cara echa un desastre, ropa, cabello, rostro ensangrentados y una manta cubriendo su espalda. "Fue Minnie" Pensé congelado pero había escuchado su voz llamar a Charlie. Minnie estaba luchando contra los enfermeros de emergencias para que la dejasen ir. Como pudo, corrió hacia Charlotte y la embistió con un abrazo que no había inmutado a la morocha pero enseguida se la habían llevado para revisarle de nuevo. Me quedé petrificado sin saber qué hacer. ¿Qué había sucedido? Entonces lo vi. Una camilla era trasladada de emergencias, el cuerpo que posaba ahí estaba cubierto por una sábana blanca y podías ver con claridad cómo su mano caía dejándose mostrar fuera de la sábana. Charlotte se paró al verlo - No pueden llevárselo - Había intentado gritar mientras corría hacia él, pero Danny había reaccionado y estaba sosteniéndola. Había sido Ryan. Ryan había muerto.
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