Últimos temas
» ¡Son vacaciones!
Hoy a las 11:25 am por blvssm

» ¿rol?
Hoy a las 11:22 am por blvssm

» ¿Rol?
Hoy a las 10:55 am por Libertadsalvatorehale

» o sole mio
Hoy a las 9:42 am por serendipity

» 恋してる ♡
Hoy a las 9:14 am por lalisa

» ¿roleamos? ♡
Hoy a las 8:46 am por serendipity

» when there's no light to break up the dark, i look at you ღ
Hoy a las 8:32 am por uchiha

» There's no place I'd rather be than right beside you.
Hoy a las 7:36 am por silverqueen

» the flower that blooms on adversity,
Hoy a las 7:33 am por hobi

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Página 3 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Mar 19, 2017 3:42 pm



MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Caminé en línea recta hacia él. Estábamos en un callejón, en un lugar alejado del centro de la ciudad al que había tenido que acceder tomando el autobus. Había basura por todos lados, maderas podridas, y cajas. Era una fábrica abandonada, me animaba a decir, hacía muchísimos años. Respiré hondo, Joe se veía sonriendo de manera triunfante pero calmada. Sus manos estaban vacías, no tenía rastros de sangre en ningún lado. Cuando llegué, tragué en seco -Eres tan fácil de engañar, como eres de manipular -Dijo en voz baja, como si me estuviera diciendo un secreto. Fruncí el ceño, había sido una estúpida, Harry no estaba allí. Intenté salir corriendo pero me tomó con mucha facilidad del cabello y me arrastró hacia dentro del lugar. Quise gritar, pero colocó su mano sobre mi boca. Adentro era un desierto, con un poco de aroma a viejo y a podrido- Si te mueves, te arrepentirás -Aseguró, señalándome con su dedo índice- Contigo voy a llamar la atención de esa pomposa morocha que está haciendo todo lo posible por enojarme -Explicó, haciéndome sentar en el piso húmedo del lugar. No me tenía maniatada, ni me había amordazado, suponía que no me consideraba una amenaza, sabía que yo no iba a luchar. Joseph me sacaba al menos dos cabezas, tal vez dos y medio, y estaba armado. Era un psicópata, había demostrado no tener sentimientos ni ningún tipo de escrúpulo. No iba a pelear con él, haría lo que me dijera- No funcionará -Intenté persuadirlo, mi voz sonaba temblorosa y desesperada- Charlie está comprometida con un detective de la policía de Londres, alertará a la policía y vendrán a buscarte -No estaba mintiendo, era lo más lógico de hacer. Charlotte perdería la calma y Ryan tomaría el mando de la situación en un segundo- ¡Déjame ir! -Pedí con angustia, y lágrimas en los ojos. Él se rió débilmente y se arrodilló hacia mí- Si hay algo que aprendí todo este tiempo, es que eres su debilidad. Eres su maldito punto débil -Alzó las cejas con una sonrisa- Seis años huyendo por toda Europa ¿Crees que no se dio por vencida porque amaba la vida? ¿Crees que no se entregó porque vivía en vacaciones constantes? -Preguntó de manera retórica, volviéndose serio- Todo fue por ti, su instinto de supervivencia perduró gracias a ti. A que seguías viva, probablemente en peligro constante, sola. Si le hubieran mandado tu cabeza en una bolsa, probablemente se hubiera entregado -Explicó, juntando las manos y volviéndose a parar- ¡Así que todo esto saldrá como lo espero! O mataré a todo el mundo. Como me caes bien, puedo matarte a ti primero para que no sufras a los demás -Levantó los hombros. Comencé a llorar, no tenía idea de qué pasaría pero la idea de morir primero era el escenario más tranquilizador entre todos los escenarios caóticos que se presentaban en mi cabeza. Joe hizo la llamada, no podía escuchar lo que decía Charlotte pero me había acercado el teléfono para que le hable. La palabra princesa era, a esta altura, prácticamente una burla -Charlie, lo siento -Dije intentando componerme. Sentía haber caído una y otra vez en las trampas que me había puesto esta persona delante mío, sentía haber siquiera entablado relación con él años atrás, recordaba haber pensado que sus intenciones no eran buenas y había tenido razón. La llamada aparentemente se cortó, haciéndolo enfadar. Gritó de enojo y me miró -Lo siento, Minnie. Pero si quiero que me tome enserio voy a tener que tomar medidas drásticas -Expresó con tono burlesco y levantó el pie para patearme la cara, justo en la mejilla y el labio. Me caí para atrás, soltando un grito y puse mis manos en el lugar herido. No quería levantarme, tenía miedo, más miedo que nunca. Joseph me tomó de los hombros con muchísima fuerza y me hizo reincorporarme- Igualmente te ves hermosa -Dijo mofándose de mí. Lo vi caminar por la habitación donde estábamos por unos minutos que se hicieron eternos hasta que finalmente su celular volvió a sonar. Charlie estaba dispuesta a darle lo que estaba pidiendo, Joe quería asegurarse de que no era una trampa y estaba segura de que era porque lo había alarmado con mis palabras. Como siempre, cada vez que hablaba, arruinaba todo. Intercambió la información de nuestro escondite y al cortar el teléfono me miró con una sonrisa.


Había pasado al menos media hora, o tal vez más. Los minutos pasaban lentos, y aunque me encontraba más calmada en apariencia, por dentro mi terror aumentaba. Me dolía el rostro, tenía miedo de moverme, tenía miedo de respirar muy fuerte. Él intentaba hacerme hablar, tal vez revelar información importante, algo que le diera una ventaja. Yo miraba fijamente el piso, porque si levantaba la vista hacia él, cantaría todo. Comenzaron a escucharse pasos, ruidos de cosas moviéndose y puertas abriéndose -¿Minnie? -Escuché una voz masculina preguntar. Ryan. Había venido por mí, lo que significaba que muy posiblemente yo tenía razón -¡Ryan! -Grité, llena de adrenalina. Joseph desenfundó el arma de su cintura y apuntó a la puerta, cuando el detective entró, levantó las manos- Estoy desarmado -Afirmó, sin moverse- Puedes venir a revisarme -Joe se acercó a él y tocó su cintura. Una vez más confiado, retrocedió- Charlotte no podía hacerse cargo de esto, y para sinceros, no la dejé. Está afuera, de todos modos. Déjala ir y te llevaremos nosotros mismos al aeropuerto privado, es un hecho, ya está todo listo -Explicó, moviéndose cautelosamente hacia mí. Joe tomó aire, achicando los ojos- Bien -Aceptó, tomándome del brazo y haciéndome parar- Minnie irá delante de todos, tú irás atrás de ella, y yo volaré tu cabeza si esto es una trampa -Sentenció, sacándole el seguro a la pistola. Miré al rubio para pedirle indicaciones, él asintió con la cabeza, debía hacer lo que Joseph había dicho. Caminé entre la oscuridad del lugar hacia donde recordaba que estaba la salida, Ryan estaba detrás mío y eso era lo único que me daba seguridad. Nos encontramos delante de la puerta, me di vuelta para mirar a los dos hombres. El detective miró a Joe- Puedes abrirla y mirar por ti mismo, Charlie está ahí -Dijo señalando la salida. El hombre con el arma me ordenó que la abriera, y así lo hice. La primer figura que se veía era la morocha, parada allí apunto de desarmarse. Tragué en seco, Joseph guardó su revolver y me empujó hacia afuera. Corrí lo más rápido que pude hasta los brazos de mi mejor amiga y la abracé con toda la fuerza que tenía en el cuerpo. Cerré los ojos por un momento sintiendo seguridad, y cuando volví a abrirlos, me di cuenta que más atrás escondidos, había policías. Me di vuelta, Joe golpeó a Ryan y una pelea se desató. Los agentes estaban corriendo hacia los dos hombres con sus armas en la mano, pero fue demasiado tarde. Joseph volvió a sacar la pistola de su cintura y sonrió . Solté un grito ahogado, o tal vez, el grito se había ahogado bajo el sonido ensordecedor de los tres disparos que el pecho del detective había recibido. Tapé mis oídos, y sentí como alguien estaba tirándome al piso. Cuando levanté la cabeza, Joseph estaba corriendo con un montón de policías siguiéndolo a los disparos, y al rededor de Ryan tendido en el piso se había formado un gran charco de sangre. Me llevé las manos a la boca- No puede ser -Susurré, en shock. Charlie corrió hacia él y prácticamente se tiró encima, pero alguien la quitó haciéndola gritar. Había una ambulancia preparada para mí, pero dada a las circunstancias, los camilleros lo tomaron y lo subieron. Quise adelantarme hacia la morocha pero unos brazos me tomaron- ¡No, no, no! -Chillé, mientras era subida a una patrulla. No iba a sobrevivir, probablemente se había muerto desagrado. Una muerte más, un funeral más que preparar, alguien más para llorar ¿Cómo íbamos a hacerlo? ¿Cómo iba a consolar a mi hermana? ¿Cómo rayos íbamos a poder superarlo?


En el hospital me sentaron en una camilla en la parte de emergencias. Me estaban revisando la herida del rostro y me preguntaban si tenía alguna más en el cuerpo. No respondí, no podía. Charlie entró en el lugar y me levanté automáticamente para ir a verla -Necesito que te quedes ¿Tienes más heridas en el cuerpo? -Preguntó el doctor, con voz más firme. Lo miré con el ceño fruncido, sin entender lo que me estaba diciendo. Me paré de nuevo- ¡Charlie! -Grité corriendo hacia ella pero el doctor y un enfermero más me tomaron de los brazos. Los empujé como pude, clavándoles las uñas en los brazos y moviéndome de manera escurridiza. Corrí hacia ella una vez más y la abracé con todas mis fuerzas, no estaba correspondiéndome. Probablemente ni siquiera estaba respirando o pestañando. El enfermero volvió hacia mí y me tomó del brazo para llevarme de nuevo hasta donde estaba el doctor- ¿Quieres que te ate? -Preguntó de mala gana- Necesito terminar de revisarte y para eso necesito que me digas si tienes más heridas en el cuerpo -Negué con la cabeza y comencé a llorar. Una vez que me suturaron el corte que tenía en la mejilla y me desinfectaron el labio, pude levantarme e irme. Pero mi cuerpo se encontraba entumecido, levanté la cabeza y vi a Harry frente a mí -Está muerto -Anuncié en un susurro- Por mi culpa -Si tan sólo no hubiera sido tan tonta de caer en la trampa. El baterista me abrazó y me dejé acunar por sus brazos fuertes. Estaba muerto, y tenía que repetírmelo varias veces porque seguía sin creerlo. Danny se dirigió hasta nosotros, diciendo que una patrulla estaba lista para llevarnos a casa. Cuando lo vi, lo abracé con fuerza. Sabía que la morocha iba a necesitarlo, a él, a mí, a todos; y me quería llenar de fuerza para eso. El pecoso me abrazó con cierto alivio por unos segundos, y caminamos hasta el auto que iba a llevarnos. Charlie estaba adentro, seguía cubierta de sangre, la sangre de su prometido que yacía en la morgue.


Entramos en el departamento, todo parecía tener un filtro color gris. Estábamos en silencio, silencio de muerte literalmente. Danny sugirió a la morocha darse una ducha caliente, pero ella no respondió. Se me llenaron los ojos de lágrimas otra vez, que tuve que contener. El pecoso y yo llevamos a Charlie arriba, mientras Danny preparaba el agua yo me deshacía de toda la ropa ensangrentada. Debíamos tirarla, quemarla, hacerla desaparecer. La guié hacia el baño y dejé que se metiera sola a la ducha. Una vez afuera, miré a mi amigo -Necesito... -Titubeé- quédate -Pedí y salí de allí para tomar aire. Adentro de mi cabeza había una crisis que estaba ignorando, como el desorden que guardas dentro del armario hasta que se hace tan grande que inunda la casa. Harry había atendido un llamado de la familia de Ryan, así que decidí no molestarlo. Mi teléfono comenzó a vibrar haciéndome asustar, era Dougie. Atendí con un nudo en la garganta- Iré a verte -Dijo apenas contesté. Yo negué con la cabeza como si pudiera verme- No... no se puede... Charlie... Ryan... -Admitía que necesitaba al rubio, pero ni siquiera sabía si estaba al tanto de la situación- Nos vemos mañana -Dije tragando en seco- En el funeral -Agregué, y escuché al bajista preguntar de quién, sin entender nada pero comenzando a perder la cabeza- Ryan, en el funeral de Ryan -Expliqué con la boca seca. Corté el teléfono sin reparar a lo que Dougie decía y me senté un momento en el pasillo. Alrededor mío todo giraba, tan rápido que me estaba mareando. Debía levantarme e ir con Charlie, pero los sucesos del día me estaban manteniendo en suelo.



avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Mar 19, 2017 9:07 pm




DANIEL ALAN DAVID JONES -

Las cosas estaban sucediendo con tanta rapidez que no las entendía. Joseph Morgan tenía a la rubia y quería a cambio libertad garantizada fuera del país. Escucharla llorar me pulverizó el corazón, me sentía congelado en mi lugar, inútil. Por tantos años había sido mi trabajo mantenerla fuera del sufrimiento y gracias al berrinche que había hecho estaba en el peor lugar posible, junto a un psicópata. Tragué en seco y apreté la mandíbula, quería que todo el mundo cerrara la boca, quería taparme los oídos, cerrar los ojos y volver a abrirlos cuando todo terminara. Ryan tomó la situación por las riendas haciéndome sentir unas mil veces más enojado, fuera de lugar. Pero de haber explotado en contra suyo hubiera perdido. Era un policía, después de todo, y sabía lo tenía que hacerse. Charlie estaba por completo ida en su desesperación, la vi caerse al suelo y automáticamente me adelanté para ayudarla a pararse, pero supe que ese no era mi lugar. No era mi lugar ayudarla a pasar esa situación, ni consolarla, ni abrazarla hasta que todo pasara; era el lugar de su prometido. El decetive nos llevó a todos hasta la comisaría y nos hizo advertirles a Dougie y Tom que permanecieran en sus casas, y no me imaginaba qué tan difícil resultaba eso. Vi a Harry y Ryan tomar a la morocha de los brazos para subirla al auto, pero esta propinaba golpes y rasguños ¿Qué quería hacer? ¿Irla a buscar ella misma? Admitía, en contra de todo mi ser, que debíamos confiar en la persona profesional que llevaba la placa y la licencia para portar armas. Nos subimos al auto, él había perdido la paciencia por primera vez, y mientras ella era un desastre, yo quería tomarla de la mano para poder por lo menos sentir algo. Estaba tan congelado en mi lugar que me sorprendía estar moviéndome. Dentro de la comisaría todo se volvió el mismísimo infierno, debían conseguir el número de Joseph Morgan para que Charlotte lo llamara. Charlotte, que a duras penas podía permanecer de pie. Sin embargo, lo hizo bastante bien dadas las circunstancias. Suponía que la fortaleza de la morocha no se agotaba, y por poco que había conocido a su padre, sabía que lo había heredado y aprendido de él. Una vez que la negociación por teléfono fue terminada, los policías comenzaron a dar vueltas bajo las órdenes de sus superiores para ir a la escena del crimen. Habían trasado un plan que parecía que iba a funcionar a la perfección, y por suerte, Charlie podía ser parte de eso. Al menos, ella podía. Harry y yo tuvimos que quedarnos allí, sentados en un banco de madera, sin podernos decir nada. Sentía que no podía levantar la mirada del piso, que no tenía fuerzas para hacerlo porque el miedo me tenía atrapado en mi lugar. Sentía que la ansiedad iba a tomar las riendas de mi cuerpo en un ataque de pánico, y que sólo con mantener los ojos en la cerámica lograría escaparme de aquello. La operación llegó hasta mis oídos, desde que había empezado, hasta que el agente había logrado entrar. Y eso había sido todo por unos minutos, minutos que habían parecido una eternidad. Miré al baterista de reojo, se encontraba en completa agonía, parecía que lo estaban torturando desde adentro. Tomé aire y comencé a rezar en mi mente, ambas estaban allí y en tan sólo un movimiento las cosas podían terminar mal para todos. Las quería con vida, y era lo único que me interesaba. "La chica está afuera" escuché a alguien festejar y respiré aliviado, pero casi automáticamente luego de eso, se escucharon disparos y la transmisión se cortó. Me agarré de la banca, las dos estaba allí, en aquella escena de locura. Cerré los ojos sintiendo que me estaba mareando aún estando sentado. Si algo le había ocurrido a alguna de las dos, moriría de manera lenta y dolorosa. Nos advirtieron que las muchachas estaban en un hospital local y una patrulla se ofreció a llevarnos. Otra vez la espera, cada vez más molesta. Entramos a la velocidad de la luz a la parte de emergencias, y paramos en seco cuando la vimos. Sentada en una de las camillas, su rostro, su cabello, su ropa entera, todo estaba cubierto de sangre. Miraba fijamente el piso, se la veía tranquila por afuera, pero era una de esas facetas que tenía cuando en su cabeza todo ardía. Estaba en llamas, estaba prendida fuego desde adentro hacia afuera -No -Susurré. Resultaba obvio lo que había ocurrido, o al menos hasta que había escuchado su voz. Minnie corrió a abrazarla, y desentendí la situación por completo. Eran matemáticas puras: Charlie estaba viva, Minnie estaba viva, y alguien había muerto. Ryan McNeal. Ryan había muerto. La camilla moviéndose hacia probablemente la morgue, tenía un cuerpo cubierto con una sábana blanca que a juzgar por la masa, era un cuerpo grande. La mano de hombre caía dejándose ver. Charlie se paró enseguida gritando que no podían llevárselo, el fuego había llegado hasta el exterior. La sujeté con ambos brazos y ella se dejó caer. La apreté con tanta fuerza a mi pecho que debía haberle quebrado algún hueso. Sollozaba, rota, en pedazos, mi morocha, mi Charlie, el amor de mi vida. Sentí un incesable deseo de llorar que reprimí, verla de esa manera era una daga abriéndome el pecho -Vayámonos a casa -Susurré en su oído y pedí a uno de los policías que por favor nos hiciera el favor de llevarnos. La metí dentro del auto y fui por los otros dos. Cuando vi a Minnie recordé que todo eso había sido por ella, y la abracé con fuerza. Sabía que Harry no iba a querer soltarla pero no me interesó, caminé abrazado a ella hasta la patrulla y le abrí la puerta para que se sentara al lado de Charlie. La rubia la abrazó de regreso a casa.


-Tienes que darte una ducha -Sugerí a la morocha, pero la calma tan tenebrosa se había apoderado de su cuerpo de nuevo y era una muerta en vida, caminando sin voluntad. Miré a la rubia y le hice una seña, juntos la llevamos a su cuarto y mientras yo prendía la ducha, Minnie la desvestía. Charlie entró en la bañadera y se sentó, con el agua cayendo en su rostro. La dejamos sola unos minutos, y la rubia me dejó solo a mí. Me senté en su cama, la cama donde probablemente todas las noches dormía Ryan. Todavía había cosas suyas dando vueltas en la habitación, debía haber todo un cajón en su cómoda solamente para él ¿Cómo rayos Charlotte iba a enfrentar todo esto? Otra muerte más. Recordé la de su padre, rememoricé la depresión que había sostenido, su intento de suicidio. Y no estaba seguro de que pudiera mantenerse fuerte por alguien más esta vez. Necesitaría ayuda, tanta ayuda como fuera posible. Me di cuenta que los minutos habían pasado y que no escuchaba ruidos del otro lado del baño, así que entré. Seguía en el mismo lugar donde la había dejado y el agua ya se había enfríado. Abrí la cortina, sentándome a su lado -Déjame ayudarte -Dije tomando el shampoo y pasándolo por todo su cabello para lavarlo. Lavar la sangre de su prometido, la última pieza de él que le quedaba. Puse el agua más caliente y tomé un tarro para enjuagarlo, estaba inmóvil, como en un trance y yo estaba aterrado. Hice lo mismo con la crema de enjuague y al pasar el jabón tomé una esponja. Limpié solamente los lugares manchados de sangre como su pecho y sus manos, la sangre seca era difícil de quitar. Cuando terminé, tomé una toalla y la ayudé a pararse para cubrirla con ella. Volví a abrazarla, un rato allí, refregando las manos por su espalda -Te ayudaré a vestirte, y luego puedes dormir ¿Está bien? -Dije en voz baja. Había hecho esto tantas veces, cuidar de una mujer completamente rota y perdida. Con mi madre cuando mi padre la había dejado y mi hermana no podía manejar la situación y había tenido que darle de comer prácticamente en la boca, con la rubia cuando había perdido a su bebé, y ahora nuevamente con Charlie. Cada una de esas veces me había dado cuenta cuánto dolor podía soportar una mujer hasta quedar de esa manera, deshumanizada por completo. Eran el sexo fuerte, eran las más fuertes. Y mi Charlie, había tenido que sufrir este mismo episodio con su padre, y ahora, con su prometido, la persona que con la que debía casarse en unos meses. Después de vestirse y secarse el cabello la guié hasta la cama y la arropé, quedándome a su lado en un sillón. Minnie entró con un vaso de agua y la mano tendida -Creí que tal vez querría esto -Dijo, mostrándome una pequeña píldora. No necesitaba decirme que era, claramente era un hipnótico, algo para dormir. Negué con fuerza y saqué a la rubia para tener una conversación en el pasillo- No sé si recuerdas que hace seis años, casi siete, en una situación muy parecida Charlotte intentó suicidarse con esas cosas -Dije, lo más suave que pude- No puedes darle nada de eso, en ningún momento. Tendrás que esconderlo, tendrás que tirarlo, no sé lo que sea -Hablaba en voz baja pero sentía cierta desesperación. No había contemplado esa idea, no había pensado en la posible idea del suicidio. Debía estar planéandolo todo en ese preciso momento, debía estar ideando la manera de morir. Minnie bajó la cabeza y susurró "no sé cómo haré esto" para luego irse. Me tomé la cabeza cerrando los ojos, estaba exhausto y aún así lleno de adrenalina. Recordé por unos minutos a mi bebé, y a quién la llevaba en el vientre y tomé el teléfono para llamar a Skyler que contestó con voz angustiada -¿Qué pasó? ¿Están todos bien? Estoy viendo las noticias... -Dijo rápidamente y sin respirar- Estamos todos sanos y salvos, pero tendré que quedarme aquí, Sky -Expliqué esperando que no se enojara- Por favor, llama a mi madre y dile que se tome el primer avión. No, a tu madre no, a la mía -Sentencié antes de que pudiera objetar algo. Su madre estaba loca, y la haría conspirar en mi contra. Entré de nuevo en la habitación y me hice un lugar al lado de la morocha para acariciar su cabello -Te prometí que serías feliz, y lo serás -Susurré en su oído, para cuidarla toda la noche.

Harry había venido a decirme en medio de la noche que el hermano mayor de Ryan había llamado. Habían estado en el hospital llenando los papeles que nosotros habíamos dejado en blanco al llevarnos rápidamente a la morocha. Y habían decidido organizar el funeral, mandándole disculpas a Charlotte. Así que ese mismo día en la mañana harían un velorio para las personas más íntimas y luego lo llevarían al cementerio. A las ocho de la mañana tuve que despertar a la morocha, tenía los ojos hinchados, la piel pálida y era un desastre -Tenemos que irnos -Susurré, levantándola por los hombros- El funeral comienza en una hora -Expliqué, tomando el té de tilo que había mandado al baterista a preparar y dándoselo para que lo bebiera de a sorbos. Charlie empujó mi mano, sin ninguna facción en el rostro ni palabras pero con muchísima fuerza, revoleando la pequeña taza por el aire, y estrellándola en la pared -Está bien -Dije asintiendo con la cabeza, mensaje recibido. Minnie tocó la puerta una vez y entró, tenía un vestido negro y estaba seguro de que venía a encontrar uno para Charlotte en el closet gigantesco que la morocha tenía- Iré a mi casa a cambiarme, y luego pasaré a buscarlas -Advertí a la rubia y salí del lugar. Entrar a mi casa y ponerme un traje negro para ir a un velorio era como recrear pesadillas. Volví a buscarlas, y junto con Harry y mi auto fuimos a donde la dirección lo indicaba. Dougie y Tom nos estaban esperando allí, con rostros serios. Minnie corrió a abrazarlos, pero la morocha caminó en dirección hacia el lugar sin hablar con nadie más. Quería seguirla, pero sabía que era cuestión de segundos que explotara conmigo también. Cuando entramos, Charlie estaba abrazando a la que suponía era la madre de Ryan. La mujer estaba bañada en lágrimas y parecía estar sosteniéndose de uno de sus hijos. El lugar estaba lleno de policías, también estaban las dos cuñadas de Ryan y los pequeños sobrinos, a penas unos bebés. Estuvimos en silencio al menos una hora, la gente compartía palabras en voz baja, y había algunos compañeros del difunto hablando con su familia, contando anécdotas. Luego vino un sacerdote a dar una oración, y lo cerraron para prepararlo. Estaba en su uniforme, el que no usaba todos los días para trabajar. Sentía que no podía quitar los ojos de la morocha, estaba completamente enloquecida, podía verlo en sus ojos. Furiosa con todo el mundo, un desastre con la familia, indiferente hasta con Minnie. Quería aliviar al menos una parte del dolor que sentía, pero no podía, y jamás podría. Bueno, ahora sabía qué sentía ser Skyler.
avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Vie Mar 24, 2017 11:21 pm



CHARLOTTE MAY ANDERSON
Sostenía entre mis manos la taza de café que me habían repartido a los ahora ya escasos asistentes. Me sentía por completo al límite y estaba empezando a dudar de la realidad, no lograba comprender cómo había llegado a aquél lugar, ni lo que había pasado en las últimas horas. Había sido una estúpida al no notarlo, porque cada día y cada momento de felicidad que Ryan me había dado se me estaba cobrando con todo e intereses en aquél instante. Mi vida no estaba hecha para ser feliz y él había luchado para que aquello cambiara y entonces éste era el resultado. Me levanté de mi lugar, estaba con su madre quién de inmediato giró su cuerpo hacia mí - Necesito verlo - Dije y sin más me acerqué hasta delante del lugar donde se encontraba el cuerpo. Mi mente jugaba conmigo a cada momento, transportándome al funeral de mi padre cada ciertos pasos. El lugar era así de frío, tan frío que me hacía estremecer de vez en cuando. Me abracé a mí misma mientras subía los escalones. Había visto su foto al frente, sonriendo de oreja a oreja, con la barba recién afeitada como tanto me gustaba y los ojos llenos de vida que nunca más volvería a ver. Sentía el corazón salirse de mi pecho conforme más avanzaba y como mi cuerpo empezaba a no tener fuerzas. Cuando pude ver, dentro del ataúd se encontraba un hombre de más de 50 años, en uno de sus trajes más elegantes que yo había escogido para él, que me había amado más que cualquier otro jamás podría. Aparté la vista de inmediato, dándome cuenta que estaba pasándome de nuevo y la habitación daba vueltas, tuve que apoyarme para no caer y cerrar los ojos fuertemente, deseando que esta vez me mostraran la realidad. Cuando los abrí era él, o al menos una versión de él. No se parecía a aquella versión que despertaba al lado mío cada mañana con una sonrisa, tampoco a aquella a la que discutía por las cosas más simples que terminaba riéndose de sí mismo y mucho menos se parecía a la versión de él que me amaba tanto, que había entregado su vida por mi paz. Me llevé una mano al pecho, no lo soportaría mucho más, dolía como un infierno. Giré mi vista hacia Minnie quien estaba a tan solo dos pasos de mí, siguiéndome con los ojos rojos como si Ryan hubiese significado algo para ella, como si no le hubiese rechazado en el mismo momento en que apareció o trató de hacerme feliz. Me pareció tan hipócrita su presencia en aquél lugar, la de ella y la de todos mis “amigos” que se encontraban a unos cuantos lugares del mío. Si el dolor no era suyo no debían estar ahí. Sin embargo, quien menos tenía derecho de permanecer en aquél lugar era Minnie, si ella no hubiese caído en la estúpida y obvia trampa de Morgan la situación hubiese sido otra. Sentí haberle dado una mirada llena de odio y rencor a la rubia y supe que por primera vez en toda mi vida aquél lazo que me tenía ligada con ella, estaba roto. Caminé con la cabeza en alto, sin sentirme segura de qué estaba pasando por mi mente o qué estaba sintiendo si es que seguía siendo capaz de sentir algo cuando la mano de una mujer de un poco avanzada me paró – Señorita, ¿Se encuentra bien? La encuentro tan pálida – Preguntó con un tono estúpido de preocupación el cual me hizo enfurecer. La incompetencia de los encargados del lugar era increíble. ¿No estábamos pagando lo suficiente? – Debe ser la pregunta más estúpida que me han hecho en la noche Estamos en un funeral por el amor de Dios, además ¿Quién le dio siquiera el derecho de hablarme? – Dije en un tono nada bajo y muy despectivo. No recordaba la última vez que había usado esa actitud, probablemente hacía años. Y aunque la conversación apenas alcanzaba a llegar a oídos de Minnie, en menos de un segundo tenía a Daniel detrás de mí como si yo fuese tan débil que necesitara de él. La mujer siguió su camino sin problema y yo me giré al pecoso, sentía mi juicio nublado, me sentía pesada y harta – Y de los hipócritas tú eres el segundo en la lista – Lo acusé – ¿Cómo te atreves a venir cuando le odiabas? ¡Lárgate! – Grité al final empujando su pecho sin moverlo un centímetro.

Tom me ayudó a bajarme del auto con delicadeza, como si me fuese a romper en cualquier momento. Probablemente lo haría. Caminamos hacia el tumulto de personas que hacían un círculo alrededor de él, finalmente había llegado el momento de dejarlo para siempre y todo eran tan repetitivo. Me sentía cada vez más hundida, quería irme también. Quería estar con él. El día era por completo soleado sin ninguna nube a la vista como si  fuese el último día que él me daría, el último día me lo daría lleno de sol. Luego de escuchar unas palabras del sacerdote, algunas personas colocaron una rosa en el ataúd, dejándolo ir. Tan fácil. Porque a ellos no les haría falta sus sonrisas, no les haría falta ese brillo que traía sin siquiera saberlo y ¿Cómo podrían seguir adelante? ¿Cómo? Cuando para mí se sentía como el fin del mundo. Lo era. Nadie entendía el vacío que aquél hombre estaba dejando en mi vida, la horrible marca que esto provocaba en mí, haciendo todas las heridas aún más grandes, presentes una vez en mi mente. Lo superado se volvía insuperable de nuevo y me sentía aplastada. Creía que esa misma noche me había desgarrado de dolor abrazando su chaqueta y drogándome con el perfume de su ausencia. Porque por más que había rezado, por más que había deseado y rogado, mi prometido esta vez no había vuelto a cruzar la puerta para calmar el dolor que estaba por matarme. Y cuantas veces desee que realmente lo hiciera. Cuanto lo anhelaba. No importaba todos los años perdidos deseando regresar, no importaba tener de nuevo mi vida, no la quería. Me rendía. No podía más, no quería seguir. Rechazaba todo lo que seguía en mi camino. Lo rechazaba. Quería irme. Me levanté de la cama desesperada saliendo de mi habitación. Había tres personas en total en la casa. Parecía que Minnie estaba tratando de molestar me a propósito. No era suficiente tener a Harry pegado de ella todo el día, sino que también tenía que estar abrazada de Daniel en mi casa. Ahora era cuando extrañaba vivir sola. Me dirigí hacia la cocina que por obra del señor se encontraba sola y abrí el botiquín que incluía toda clase de drogas especiales para controlar el sueño de Minnie pero únicamente se encontraban los frascos - Maldita perra egoísta – Susurré para mí. Minnie había escondido todas las drogas para sí misma, como si no soportara la situación, como si tuviera mucho peso en sus hombros. Evité conversaciones y subí de inmediato a la pieza de Minnie. La conocía como la palma de mi mano aún. Por supuesto. Me puse de rodillas dentro de su armario y en la última caja de zapatos encontré una bolsa con todas las pastillas, con etiquetas de cada una de ellas. Continué encerrándome con llave en mi habitación, abrí la regadera y mandé el último mensaje a Tom diciendo "Lo siento". Le agradecía por escucharme, por soportar cada una de mis lágrimas pero a pesar de las promesas que nos habíamos hecho de seguir juntos este sería mi último propósito. Me puse una pastilla en la palma de mi mano. Mi intención no era calmarme, no era dormir tranquila. Eso estaba por completo fuera de mi alcance – Hola, Richard – Dije cuando la tomé y colocaba una más – Adiós Harry, adiós Dougie, adiós Tom – Seguía diciendo mientras tomaba una por cada nombre. Mi corazón se aceleraba cada vez más. Por fin iba a lograrlo, por fin no me arrepentiría. Estaba lista, nadie más me necesitaba en este mundo – Adiós Minnie – Dije tragando un puño más – Adiós Daniel, hola Ryan – Finalicé y le di un trago al vodka que simulaba agua en mi taza. Me tiré en la cama, riéndome, siendo feliz. Por fin. Me desperté por el dolor físico y el ajetreo a mi alrededor, apenas abrí los ojos una persona se me abalanzó para revisar mis ojos y gritarme que todo estaría bien. Tenía algo extraño introducido por la nariz y dejé de luchar, sabiendo que no lo había logrado. Una camilla más pasó al lado mío y había podido jurar que era él. Con una sábana blanca manchada de sangre y su mano colgando por un lado. Perdí el conocimiento en ese instante.
Cuando desperté, tenía la sensación de que algo ajeno a mi cuerpo estaba atravesándome. Apenas abrí los ojos las lágrimas habían empezado a bajar por las mejillas. No lo había logrado. Todo estaba ahí de nuevo, estábamos ahí de nuevo. Traté de arrancarme lo que sea que tuviera pegado a la mano pero no pude. Me encontraba débil y apenas y podía moverme. Danny era el que estaba ahí, en un sillón no muy lejos de mí. Se paró a verme a penas notó que estaba despierta – Por favor, Danny – Supliqué mientras trataba de tomar su mano – No puedo. No puedo hacer esto. Déjenme ir. No existe nada más para mí en este lugar. Quiero irme. Por favor – Le rogué con los ojos cerrados, porque el dolor era tan fuerte que me quemaba por dentro aún en ese momento que apenas y tenía conciencia, no se iba. No podía escapar.
avatar
Mensajes : 42

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Sáb Mar 25, 2017 7:18 pm



HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Era difícil para mí explicar todo lo que estaba sucediendo, no tenía palabras. El ambiente tenía un tono tragedia que ya todos habíamos olvidado como tratar, estabamos todos aterrados. Después del tortuoso viaje en la patrulla, Minnie y Danny habían estado tratando de que Charlotte no se quebrara y sabía que eso era lo más importante ahora, era ella quien había visto todo, de ella era la tragedia. Pero Minnie corría de un lado a otro tratando de darle la estabilidad que no tenía. No hacía hace más de dos horas que ella era presa de Joseph Morgan y ahora estaba tratando de ignorarlo todo. El móvil de Charlotte sonó y contesté sin pensar, era uno de los hermanos de Ryan que buscaba a Charlie para saber si se encontraba del todo bien y asegurar que ellos se encargarían de todo. Le aseguré que no debía preocuparse por ningún gasto y buscara un lugar adecuado, puesto que nosotros nos responsabilizaríamos por todo. Terminé la conversación con un sabor ácido en la boca, Ryan tenía una familia que lo amaba, toda una vida por delante, y todo se había desvanecido en un segundo. Avisé a mi amigo sobre la llamada y me dirigí a buscar a Minnie, estaba en el suelo del pasillo fuera del departamento, abrazando sus piernas y cerrando los ojos probablemente deseando que todo esto fuese un sueño. Me tumbé al lado de ella y la abracé, tratando de cubrir todo su cuerpo como si pudiera protegerla del dolor. Sabía que estaba acostumbrada a vivir sus penas en soledad, pero nunca más dejaría que aquello sucediera. Estaba ahí para compartir cada lágrima, cada gota de desgracia sin dudarlo. Nunca estaría sola de nuevo. Tomé su precioso rostro entre mis manos y besé su frente. Estaba a salvo y no podía estar más agradecido con el mundo entero por tenerla de vuelta, por dejarme verle a los ojos una vez más - Vamos a la cama, ya es suficiente - Traté de convencerla pero la vi negar, dudar porque ella deseaba estar con y para Charlie - Ella está con Danny, está durmiendo ahora. Vamos - Dije y nos levanté para ir a su habitación. Nos metí a la ducha con agua en extremo caliente, como si nos pudiera purificar de aquella noche. Necesitaba que se relajara, necesitaba que llorara en mis brazos y dejara todo salir y que finalmente durmiera abrazada a mi pecho.

Levanté a Minnie a fuerzas por la mañana muy temprano, la veía hecha nudo entre las cobijas mientras me ponía la playera que afortunadamente tenía en su armario  - Vas a poder con esto ¿Sabes por qué lo sé? - Pregunté alzando una ceja, tratando de darle valor - Porque cada vez que sientas que quieres irte, esconderte, llorar, desaparecer, voy a estar detrás de ti, aprovechando para darte muchos de estos - Besé su mejilla con mucha fuerza innecesaria - para que puedas volver como nueva - Besé su frente una vez más y le sonreí. Era hora. Teníamos que salir a la realidad que nos estaba esperando para seguir tratando de golpearnos. Bajé casi corriendo, me sentía pesado, apenas y habíamos dormido unas horas pero mientras Minnie terminaba de alistarse podía correr hasta mi casa, cambiarme para el evento y regresar unas diez veces. Cuando regresé Minnie aún no salía de su habitación y mucho menos Charlotte o Daniel. Había sido tiempo record. Les preparé un te a cada una de las chicas y esperé para cuando finalmente bajaran listas e irnos. Cuando llegamos, Dougie y Tom ya estaban en el lugar esperándonos, tenían una sonrisa en el rostro agradecidos de que Minnie estuviese a salvo, la cual se borró en cuanto entramos al lugar. Había olvidado lo deprimente y horribles que eran esos lugares. Pasaríamos las siguientes veinticuatro horas sentados en el velatorio, haciendo oración, acompañado a los que tenían una pena mayor en su corazón. Por mi parte, me sentía tratando de darle estabilidad a todo el mundo. Charlie apenas nos miraba, parecía tener odio puro dentro de ella cuando le dirigíamos la palabra y luego se derrumbaba cuando la madre de Ryan o algún familiar hablaba con ella. Minnie permanecía atenta a la morocha todo el tiempo, sabía que se culpaba por todo y que sería difícil dejarlo ir. Pero el único culpable aquí era Joseph Morgan. Nadie más. Tratar de adjudicarse culpas sólo iba a poner a todos peor y se lo había dicho a Minnie la noche pasada, pero no estaba tan seguro de que me hubiese escuchado. Fue hasta la noche que Charlotte se paró de su lugar y como era de esperarse Minnie le siguió. Fue la primera vez que se paró a ver a Ryan y podía jurar que todo el poco color que tenía en la cara había desaparecido. Parecía que se iba a desmayar de la impresión y me fui acercando de a poco. De repente, la morocha había gritado a una de las encargadas y luego estaba gritando gracias a que Daniel puso su cara en frente de ella. Me acerqué rápido a ellos y puse una mano en su hombro, no tenía opción. Si Charlotte no podía con su presencia en aquél lugar, tenía que irse. Acompañé a Daniel a su auto con las manos en las bolsas del pantalón - Te dejaré saber si sucede algo. Ve a casa  - Le dije y lo abracé después. No podría entender ni la mitad de las cosas que estaban pasando por la cabeza del pecoso, pero estaría también para él. Él lo había estado para mí.

A partir de ese momento Tom tomó su lugar, el que siempre había tenido al lado de Charlie. Su soporte. Recordaba incluso como en el funeral de Richard, ella había llorado más en el hombro de Tom que en el de nadie más. Como si él pudiese drenar el dolor, como si se entendiesen de una manera en la que no hacían con nadie más. Incluso en la noche de su muerte, había sido a Tom a quien había llamado así que no era extraño que en este momento fuese él de nuevo de quien ella se sostuviese. Después del entierro nos llevaron a casa y todo terminó ahí o al menos la peor parte había pasado, la más dura. Charlotte fue a encerrarse a su habitación enseguida y me quedé con Minnie abrazándola fuerte. Sabía lo que pensaba porque yo también lo había visto. Parecía que Charles le odiaba con muchísima fuerza. Parecía que algo se había roto entre ellas y se sentía la tristeza transpirar a través de mi novia. Repetí muchas veces en su oído que todo se iba a arreglar, sabía que sería así, sólo necesitábamos tiempo. Nos quedamos así por bastante tiempo, estaba escuchando su respiración a la perfección y parecía dormitar pero podía escuchar su corazón acelerarse cada vez que tenía un pensamiento que contaminaba su mente. Besaba su rostro, esperando calmar la angustia que estaba pasando dentro de ella pero era imposible. El sonido de mi celular nos espantó a ambos, no era nada más que Daniel - Mierda - Dije en voz baja puesto que había olvidado por completo avisarle que habíamos regresado ya. Mandé un mensaje a mi amigo avisando que ya estabamos en casa de las chicas y no mucho después Jones estaba detrás de la puerta. Apenas entró se abalanzó a abrazar a Minnie. Lo notaba ojeroso, cansado y muy nervioso. Pero actuaba de una manera extraña, aunque no hubiese una manera correcta de comportarse en esa situación - Charlie está arriba - Comenté - Después de que te fuiste se calmó un poco y ahora sólo dijo que quería dormir. Se veía tranquila - Le conté, tratando de aliviar la locura que llevaba dentro de su cabeza pero sin éxito. Sabíamos que con Charlie la mayoría de sus actitudes eran falsas. Ya habíamos vivido esta situación. Era como si retrocedieramos el tiempo. De repente una Charlotte bajó por las escaleras sin hacer ruido en absoluto. No nos dimos cuenta hasta que había hecho ruido en la cocina, tenía la cara muerta y la mirada llena de odio de nuevo. Nos dio una mirada rápida y subió de nuevo sin decir ninguna palabra. Y yo que justo había dicho que se encontraba tranquila... Se escucharon cosas moverse arriba lo cual impacientó a todos y luego de nuevo mi celular empezó a sonar, respondí de inmediato, tratando de evitar el horrible ambiente que se acababa de generar en la casa - Harry, estoy por llegar. Charlie no me contesta el teléfono, sé que algo está mal, que alguien vaya a verla - Dijo alarmado Tom. Miré de inmediato a todos nervioso. No quería pensar lo peor - Acabo de verla Tom, está bien - Respondí no muy seguro. Pero el rubio había gritado impacientado del otro lado de la bocina. Terminé la llamada y me volví con Danny y Minnie para comunicarles lo que había dicho el rubio. Subimos todos rápidamente a la habitación de la morocha que estaba con seguro. Ella no contestaba por mucho que Minnie llamara a su nombre por lo que forcé la puerta. Pero Charlotte no estaba ahí dentro tampoco, afortunadamente se encontraba tomando una ducha, era por eso que no contestaba - Está bien, ella sólo está bañándose. No hay nada de malo en eso - Traté de decir, suavizando la situación. Pero no. Charlie seguía sin contestar. Obligué a Minnie a quedarse atrás, y cuando pudimos abrir la puerta ahí estaba. Inconsciente en el suelo mientras el agua le pegaba en el cuerpo.
avatar
Mensajes : 42

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Mar 25, 2017 10:23 pm



MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Otro funeral más. Otra muerte para llorar. Otro vestido negro para usar, y después no poder volver a mirar. No tenía idea de cómo ponerme de pie, de cómo salir de la cama a enfrentarme con todo lo que estaba ocurriendo. Había perdido a demasiadas personas, un día estaban sonriéndome y al otro día eran polvo, recuerdos, traumas. Pero tenía que ser fuerte por Charlotte, como ella lo había sido conmigo todas y cada una de las veces que habíamos tenido que enterrar a nuestra familia. Era injusto, y nunca me había puesto a cuestionarlo, o pensarlo. "A algunas personas les pasan estas cosas", solía decirme a mí misma o a los demás cuando me preguntaban sobre mi trágico pasado. Era completamente cierto, pero a la vez, no lo era -A algunas personas no les pasan estas cosas -Contesté a mis pensamientos en voz alta, enredada en las sábanas, con Harry en frente diciéndome palabras de aliento. Palabras a las que no estaba acostumbrada, que venían con besos y sonrisas. Quise corresponderle, sonreírle, pero mis labios estaban afectados por la gravedad de mi cuerpo. A algunas personas no les tocaba vivir lo que a mí y lo que a la morocha nos había tocado vivir. Algunas personas disfrutan de sus padres hasta que son grandes, se sientan en el regazo de su papá para sentirse protegidos, y buscan a su mamá cuando tienen un problema, cuando se sienten perdidos, cuando están hambrientos. Algunas personas pasan las mejores navidades de sus vidas regresando a casa de la gran ciudad, y abren los cursis regalos que su familia les compra. Y nosotras no. Y era injusto. Miré a Harry, él lo tenía todo y yo quería un poco de eso. Lo vi irse, con miedo a dejarnos solas, y me levanté para alistarme. Recorrí mi armario buscando alguna prenda negra que no llamara la atención, como si estuviera preparándome para alguna clase de evento. Miré la caja de zapatos en la que había escondido todas las drogas, los ansiolíticos, los hipnóticos, los antidepresivos. Danny tenía razón, ella había querido suicidarse hacía años atrás y ahora no podía acercarse a ninguna de esas cosas. Aunque lo necesitara, el psiquiatra no se los daría. Me volví a sentar en la cama cuando estuve lista, no podía salir, no podía mirarla a los ojos sabiendo que había sido mi culpa, sabiendo que Charlie tenía que enterrar a la persona que le daba normalidad a su vida. Cuando junté el valor, me di cuenta que había pasado bastante tiempo. Toqué la puerta y entré en la habitación de la morocha, Danny estaba parado a su lado intentando convencerla de levantarse. Tomé aire y caminé hacia el armario sin decir nada, la indiferencia en el rostro de Charlie lo decía todo. Abrí la puerta y me metí, tomando un vestido negro y unos zapatos. Los puse sobre la cama y volví a salir. No tenía que decir nada, no tenía nada para decir, pero necesitaba que ella supiera que no me había ido.


Bajé del auto divisando dos cabezas tan rubias como el oro. Casi corrí hacia ellos, y vi las sonrisas aliviadas en sus rostros. Los abracé con fuerza, una que no tenía. Quería tenerlos a todos cerca, quería vigilarlos como si en mi guarda nada pudiera ocurrirles. Bueno, le había ocurrido a Ryan. Justo frente a mis ojos, su cuerpo se llenó de balas propinadas por aquel que alguna vez había sido mío. Y era mi responsabilidad, todo lo que había ocurrido. No había podido evitarlo. Sentí como mi cuerpo temblaba al momento de entrar, la funeraria era revivir todos los recuerdos más dolorosos. Podía verlo como si estuviera haciéndolo a través de una pantalla: una niña de doce años sentada en un sofá sosteniendo una revista en la mano con lágrimas en los ojos, al lado, una adolescente riéndose forzadamente de algún chiste tonto que había hecho para mantener distraída a la niña que le habían asignado cuidar. Tarea asignada por el hombre que luego yacería sin vida, pálido, serio, en un ataúd. Y la misma niña, ya hecha una mujer, gritaba. Gritaba de dolor, dolor físico real como si la estuvieran quemando con un cigarro. Y su guardiana, con la mirada fija en la pared y un muchacho rubio abrazándola por los hombros. No había ido al de Charlie, me había quedado en la casa con una manta sobre mis piernas y varias dosis de clonazepam en mi sistema. Harry se había quedado conmigo, y estaba segura de que me había guardado rencor por eso. Charlotte y la madre de Ryan se encontraron en un abrazo, suponía que nadie más que ella entendería su dolor, así que me quedé a un costado vigilando sus movimientos. Se derrumbaba de a momentos, lloraba en brazos de su suegra, de sus cuñados, de sus concuñadas. Todos allí estaban pasando por un dolor inentendible, y me asombré de la fortaleza en las personas cuando esas cosas pasaban. Esa cantidad de sufrimiento, insoportable, era capaz de matar. Charlie me miraba de a ratos, sus ojos gritaban un solo sentimiento, el odio. Por primera vez desde siempre, me odiaba. Y eso podría haberme matado, de un acv o un ataque al corazón, pero no lo hizo. Y tuve que soportarlo. Me perdí en el medio de los sucesos, pero podía ver como le estaba hablando de manera Anderson a una de las empleadas del lugar, y como Danny, con la brillantez de su mente había decidido pararse frente a ella. Como si eso pudiera calmarla. La vi incendiarse, prenderse fuego enteramente. No lo quería allí, no quería a ninguno de nosotros allí, y lo comprendía. Desde el primer minuto de su relación, todos habíamos intentado ingenuamente que vuelva a los brazos del pecoso. Ahora lo veía con claridad, habíamos sido unos imbéciles abusivos. Y lo único que tenía para consolar mi conciencia, era que los últimos meses de vida de Ryan, yo lo había aceptado como la mejor opción para mi mejor amiga. Harry puso una mano en el hombro de Danny, como guardaespaldas de Charlie, y lo escoltó fuera del lugar. Tom se acercó con cautela y besó su frente para quedarse a su lado el resto de la velada.


Luego del entierro sentí que la peor parte había terminado, la parte que dejaría secuelas, la parte que me hacía revivir todo aquello, había terminado. Charlie corrió a encerrarse en su habitación, no había dicho una palabra, y no tenía idea de cuándo lo haría. No conocía esta faceta, no tenía idea de cuándo volvería a quererme o si alguna vez lo haría. Podía escuchar sus pensamientos, podía verlo como si se estuviera librando de un hechizo. Librándose de todas las veces que Richard le había dicho que me cuide, que no me deje sola. Todas las veces que había curado la herida de un raspón, o un corazón roto, o una muerte. Todas las veces que me había defendido de personas que amenazaban mi personalidad introvertida, en la escuela, en el ballet, en la vida. Todas las veces que había mentido para mi conveniencia, como aquella en la que le había mentido a Richard sobre mi primera cita a los trece años con un muchacho de la escuela o todas las que le había mentido sobre Harry, porque era años mayor y yo estaba fascinada con él. Lo sentí poner sus brazos a mi alrededor, sus enormes brazos que me acunaban. Era el cielo tenerlo, por fin tenerlo. Sin mentiras, sin rencores, sin piedras en el camino. Me encantaban sus palabras de aliento aún así cuando eran mentira, jamás se arreglaría. Me encantaban sus besos, como parches sobre heridas de bala, pero no quería que dejara de dármelos. Cerré los ojos por un momento y volví a abrirlos al escuchar como el sonido de un celular disturbaba el silencio. Lo vi escribir con rapidez, y volver a dejar el teléfono sobre la mesa. Era hermoso desde donde lo estaba viendo, podía notarse la forma de su mandíbula, estaba afeitado al raz, podía verse mejor la forma de sus labios, y lo enormes que eran sus hombros, con cada músculo detallado, y su cuello. Me reincorporé para sentarme encima suyo y besarlo, con desesperación, quería llenarme de él y calmar todo lo que estaba ocurriendo en mi cabeza. Danny llegó, y verlo tan roto me hizo volver a ser miserable. Algo le estaba pasando, podía notarlo. Me abrazó con fuerza, y le correspondí, mientras Harry le explicaba dónde estaba la morocha y en qué estado. Charlie bajó por la escalera, se movía como una gacela. Caminó hasta la cocina, hizo un ruido que no pude distinguir, y salió mirándome con odio. Una voz en mi cabeza lanzó una advertencia que preferí ignorar, nada podía pasar si estaban Harry y Danny ahí. Se volvió a escuchar ruido, esta vez arriba, y tragué en seco. Miré las escaleras, con intenciones de subir, pero me distrajo la llamada que Tom le estaba haciendo a Harry. Podía escucharlo gritar del otro lado. Mi cuerpo se llenó de adrenalina y corrí escalera arriba con los otros dos a mis flancos, me detuve frente a la puerta de la habitación de la morocha y golpeé la puerta -¡Charlie! ¡Ábreme! -Dije sin dejar de golpear- ¡Por favor, ábreme! -Grité con más desesperación. Harry me hizo a un lado para aplicar fuerza, forzando la puerta a abrirse. Entramos, la habitación estaba ordenada y vacía. Desde el baño se escuchaba la regadera. Danny se adelantó -Char ¿Puedo pasar? -Dijo, porque la única voz que la haría reaccionar sería la suya. Explotaba cuando se trataba del pecoso. Sin embargo, no contestó. Comencé a sentirme mareada, y retrocedí unos metros mientras los dos hombres intentaban abrir la puerta a la fuerza. Había sido tan obvia que ahora tenía que pagar el precio, me conocía tanto que podía leerme la mente, podía anticiparse a mis movimientos. Me arrepentí de no haberle dicho a Harry que las esconda, que las guarde, pero había querido encargarme de todo yo misma y ahora tenía que aguantarme las consecuencias. Cuando pudieron abrir la puerta, me adelanté hacia ellos. Charlotte estaba acostada en el suelo, inconsciente, pálida, y con el agua cayéndole sobre el cuerpo -¡No! -Chillé queriendo adelantarme pero sentí el empujón que la mano de Danny me estaba dando, me tambaleé hacia atrás y me sostuve de la puerta- ¡Llama a emergencias! -Gritó el pecoso a Harry mientras se adelantaba. Todo ocurría en cámara lenta, y aún así muy rápido. Me sentía fuera de mi cuerpo, fuera de mí misma. Danny tomó a Charlie sobre sus brazos. Tom entró abriéndose, empujándonos- ¡Te dije que algo malo estaba ocurriendo! -Gritó, pero no estaba muy segura a quién. Danny levantó la mirada hacia él cuando intentó ocupar su lugar, lo empujó tan fuerte que el rubio cayó al piso. Se los veía furiosos, a ambos. La ambulancia llegó rápido, teníamos contratado un servicio a parte y pagábamos lo suficientemente bien para que fuera eficaz. Danny subió con ella, sin discutirlo con nadie más, y pude ver como yo misma me subía a algún auto para ir detrás -No puede estar pasando esto -Susurré casi inaudible cuando me di cuenta que estaba de vuelta en un hospital. Ella otra vez había intentado quitarse la vida, pero esta vez no se había arrepentido. No le importaba más, yo no le importaba más. No tenía idea de dónde estábamos, o quién estaba junto a mí -¿Harry? -Pregunté, buscándolo con la mirada, encontrándolo justo al lado mío. Estabamos sentados en la sala de espera de una clínica, y no tenía idea de cuánto tiempo había pasado. Danny apareció, diciéndonos que todo estaría bien, que necesitaba desintoxicarse y que le habían hecho un lavaje de estómago. Estaba dormida, debían esperar a que se despierte -Me quedaré -Aseguró. Tom se paró a enfrentarlo- ¿Qué piensas hacer cuando se despierte? ¿Y qué pasa con tu novia embarazada de siete meses, de hecho? ¿La vas a dejar toda una noche para estar con tu ex? -Preguntó con el ceño fruncido. Danny perdió la paciencia, y lo tomó de la remera. Tenía el rostro de un lunático. Harry los separó con impaciencia y yo me levanté de mi lugar- ¿Podemos irnos? -Pregunté, casi al aire, me iría con cualquiera. No quería tener que soportar nada de lo que estaba ocurriendo allí. Mi mayor miedo no se había cumplido y ella no estaba muerta, así que no quería tener que sufrir todo eso de nuevo. No me cabía una gota más de sufrimiento en el cuerpo. Estaba llena de negación. Los tres me miraron perplejos, Danny automáticamente soltó a Tom -Minnie... -Dijo con consternación, yo levanté las cejas- Tú te vas a quedar -Expliqué, los tres volvieron a mirarme como si me desconocieran. Harry se acercó a preguntarme qué me pasaba- Quédate, puedo llamar a Dougie -Dije, esperando no tener que hacerlo, y que viniera conmigo. Sin embargo mi rostro no expresaba eso, no expresaba nada. No había nada detrás de lo que estaba pasándome, me sentía vacía, me había drenado. Pude ver el rostro de Harry llenarse de indignación, en otras circunstancias eso me habría matado, sin embargo ahí estaba, con el rostro lleno de nada. Dijo que él mismo llamaría a Dougie y supe que estaba enojado. No quería irme con Dougie, quería irme con él, pero Charlie lo necesitaba más que yo. Y él necesitaba pasar ese momento con Charlie, no conmigo. Dougie llegó en menos de diez minutos, no me imaginaba la velocidad a la que había manejado. Tenía el rostro rojo acalorado y parecía que había visto un fantasma, el fantasma del pasado, claramente. Cuando lo calmaron para explicarle lo que había sucedido, y para decirle que estaba bien,  se acercó a mí -¿Te quieres ir? -Preguntó con una sonrisa forzada. Miré por última vez a Harry y me paré de mi lugar- -Sentencié y salimos abrazados del lugar- Harry me pateará el trasero por esto -Dijo riendo a penas subimos al auto. Yo reí también.



avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Mar 26, 2017 1:13 am




DANIEL ALAN DAVID JONES -

Charlotte había perdido la cabeza. Estaba ciclotímica, la veía cambiar de ira a desconsuelo en menos de dos segundos. Minnie sufría tras ella, la estaba ignorando. La miré de reojo, estaba hablándole de mala manera a una empleada del lugar que tenía cero tacto para trabajar en lugares así. En un impulso me acerqué, frente a ella, esperando poder al menos abrazarla para que se calmara, pero fue todo lo contrario. Comenzó a gritar llamándome hipócrita, cerré los ojos mientras seguía escuchándola vociferar. Me estaba echando, porque no tenía derecho a estar ahí, porque odiaba a Ryan. No quería que tuviera todo ese dolor en el cuerpo, quería canalizarlo de alguna forma pero no me dejaría ni siquiera tocarla. Me empujó sin muchos resultados, no tenía fuerza en ese momento y yo era mucho más grande que ella -Lo siento -Susurré, quería tomarla de las mejillas y obligarla a que me mirara a los ojos. Quería abrazarla hasta que su ataque de ira se pasara.  Sin embargo, fui escoltado por Harry hacia la salida. Intentó calmarme, nos abrazamos con fuerza y asentí con la cabeza al meterme al auto- Avísame cuando vuelvan -Pedí y encendí el motor del auto para desaparecer.


Entré a mi casa con cautela y un poco de miedo. No tenía idea de con qué me encontraría una vez adentro. Skyler se había mostrado muy comprensiva la noche anterior, pero todo podía cambiar de la noche a la mañana. Escuché ruidos en la cocina y caminé hacia allá, esperando ver a mi madre cocinando algo porque Skyler tenía el estómago tan grande y se encontraba con los pies y las manos tan hinchados que dudaba que quisiera ponerse a hacer quehaceres. Sin embargo, lo que encontré me tomó más por sorpresa. Lisa, la mamá de mi novia (o en realidad, madre de mi hija) estaba haciendo el desayuno. Se dio vuelta ante el ruido con una sonrisa falsa -¡Ah! Te dignaste a aparecer, excelente. Serviré la comida -Dijo poniendo los huevos en un par de platos- Me quedaré hasta que nazca la niña -Advirtió, y sentí como si hubiera habido un temblor. Alcé las cejas y fui en busca de Skyler, que estaba calzándose unas pantuflas con mucho esfuerzo. Me acerqué a ayudarla -Aléjate -Gruñó, levantándose. Bien, mis sospechas habían sido confirmadas, su madre había envenado su cabeza en menos de veinticuatro horas- Sky, por favor... tienes que entender -Susurré llevándome las manos a la cara. Todo parecía tan irreal- Minnie... -Intenté decir, pero ella me interrumpió- ¡No me interesa esa! ¿Estabas con Charlotte? ¿Dormiste con ella? -Preguntó levantando las cejas, frunciendo el ceño. Yo respiré hondo- Su prometido fue asesinado frente a sus ojos -Dije de manera cruda- Sí, estuve con ella -Estaba resignándome a que mi vida junto a Skyler sería de esa manera. No quería, no me interesaba. La dejaría cuando naciera la bebé, estaba implícito. No había estado solamente junto a Charlotte. La había bañado, secado, cambiado y acostado en la cama. Era un desastre andante y no me imaginaba lo que sería su mente. Me cambié ignorando los gritos que provenían de Skyler, sentía martillazos en toda la cabeza y me dolían los ojos- Lo siento mucho, Katie -Dije hablándole a la panza, lo que hizo enojar a su madre mucho más. Comenzó a empujarme, pedirme que me fuera, pero no tenía ganas de pelear- ¡No todo es sobre ti! -Grité, por completo enfurecido- ¡Maldita sea, Skyler! ¡No es todo sobre ti! -Cerré la puerta de la habitación con tanta fuerza que resonó en las paredes y ventanas. Caminé hacia la cocina y tomé una cerveza de la heladera, sentándome a ver televisión. Las dos brujas seguían conspirando en mi contra. Quería desaparecer, pero no quería darles el gusto. Luego de un rato, y unas dos cervezas más, comencé a impacientarme. Mandé un mensaje a Harry preguntándole qué había ocurrido y si estaba todo bien, y me contestó que ya estaban en la casa de las chicas. Tomé las llaves del auto y conduje tan rápido como pude hasta el edificio.


Me dejaron pasar pidiéndome la identificación y corrí al ascensor que estaba nada más a unos metros. Entré, por completo roto y cansado. Vi a la rubia allí parada y sentí deseos de abrazarla, porque estaba aliviado de que estuviera con vida, porque sentía que ambos necesitábamos ese abrazo, porque la persona que más queríamos nos odiaba. Harry explicó que la morocha estaba arriba, queriendo dormir y que se veía "tranquila" -Tranquila -Repetí, soltando un bufido. Era la reina de las apariencias, como cualquier persona de clase alta. Charlie bajó por las escaleras, sin expresión en el rostro. No tenía idea de cómo me sentía, en qué podía ayudar, era inservible. Odiaba ser inservible. Fue hasta la cocina y volvió a salir un poco más enojada, subió sin decir nada y volvió a escucharse ruido arriba. Se hizo un silencio tenso, que se rompió cuando el celular de mi baterista volvió a sonar. Tom estaba diciéndole al teléfono que tenía un mal presentimiento, porque Charlotte no contestaba las llamadas o mensajes. No podía evitar pensar que algo podía estar sucediendo, pero quería tranquilizarme a mí mismo pensando que Tom estaba nada más siendo paranóico. Era inevitable pensar en aquella noche, Tom había sido el que primero se había enterado de que estaba muerta. Había estado muerta. Por seis largos años. Todos nos sentíamos un poco paranóicos, sobretodo porque el panorama era como mil veces más oscuro que tras la muerte de Richard. En aquel momento, Charlie había mantenido un poco de cordura en la depresión porque debía cuidar de Minnie. Debía ser fuerte por ella. Ahora, simplemente estaba enojada, y no quería ser fuerte por nadie ¿Y quién podía si quiera objetar eso? Estaba en su derecho. Todo lo que estaba ocurriendo era tan injusto que me hacía enojar hasta a mí. Subimos por lo alterados que nos había dejado la llamada de Tom, corrimos escalera arriba. Su habitación estaba cerrada y la puerta tenía llave. Minnie gritó su nombre con desesperación y golpeó la puerta probablemente causando moretones en sus nudillos. Yo lo sentía todo más irreal que nunca, todo tan... ajeno a mí, a todos nosotros. Harry forzó la puerta, era pesada y dura, y había estado a punto de bajarla de una patada. La habitación se encontraba en perfecto orden y vacía. Todo comenzaba a exteriorizarse, mi corazón latía con tanta rapidez que saldría volando de mi pecho, todo mi cuerpo sudaba al extremo, tenía el estómago revuelto. Escuché la ducha en el baño, pero no sentí alivio, y aunque el baterista había intentado sonar a que sí, él tampoco estaba aliviado. Golpeé la puerta sin tener ningún tipo de cuidado y hablé, porque sabía que mi voz era la única que la haría reaccionar. De mala manera, la haría enojar, gritaría, se levantaría y me volvería a echar, pero por lo menos reaccionaría. Si alguno de los otros dos hablaba, ella simplemente los ignoraría -Rayos -Mascullé cuando no contestó. Mi desesperación crecía. Me hice a un lado esperando que Harry tirara abajo esa puerta también, y cuando logramos entrar la vimos. Tendida en el suelo de la ducha, inconsciente, pálida, con el agua mojándole todo el cuerpo. Se había drogado, a pesar de que le había dicho a Minnie que escondiera las cosas, las había encontrado igual y había intentado quitarse la vida. Me abalancé hacia ella, empujando a la rubia que quería hacerse paso antes que yo -¡Charlie! -Gruñí, como regañándola, como exigiéndole que se despierte. Me di vuelta y le pedí a Harry que llamara a emergencias, el número estaba agendado en el teléfono de Minnie. Tenían un servicio privado. No tenía idea de qué hacer, la adrenalina que corría por mi cuerpo me estaba haciendo sufrir. No podía hacer nada, no podía obligarla a vomitar todo porque estaba inconsciente. La perdería de nuevo ¡La perdería otra vez! -Por el amor de Dios, no -Susurré tomándola en mis brazos y acariciando su mejilla- Por favor, mi amor -Volví a susurrar, cada vez más inaudible. Tom entró gritando, quiso quitarme el lugar y lo empujé tan fuerte que cayó al piso. Lo vi odiándome, pero no me interesó. La emergencia médica llegó y la subieron a la ambulancia, yo me abrí paso entre todos para subirme con ella sin preguntarle a nadie si quería. Apreté con fuerza su mano en todo el camino y cerré los ojos, repitiendo las palabras "por favor" una y otra vez, como si pudiera escucharme. Cuando llegamos me dejaron afuera mientras le hacían un lavaje de estómago, y lo que fuera para ponerla bien. Me quedé afuera, dando vueltas en el pasillo, temblando. Una doctora salió luego de lo que pareció una eternidad para decirme que todo estaría bien, y que ahora necesitaba dormir. Asentí con la cabeza cuando me dio el número de la habitación y fui hasta la sala de espera del lugar para informarle a mis amigos. Me había quitado todo el peso de los hombros y me sentía tan ligero que parecía que flotaba -Está bien -Dije con alivio- Todo estará bien y ella también. Dormirá por unas horas -Expliqué, cruzándome de brazos al decir que me quedaría. No dejaría que nadie más lo hiciera, esa muchacha era el amor de mi vida y rompería la cara de quién sea que intentara quitarme el lugar. Obviamente, el otro amor de mi vida era quién quería hacerlo. Mi mejor amigo. Comenzó a atacarme con cosas que no podía ignorar. Había ignorado gritos todo el día, acusaciones estúpidas y sin sentido, y lo había aguantado de todo el mundo pero no lo aguantaría de él. Tenía que apoyarme, tenía que apoyarme a mí. Lo tomé de la camisa, sintiendo como mi cuerpo temblaba aún más, como si fuera a convertirme en Hulk o un hombre lobo. Lo habría golpeado pero Harry nos separó, quería matarlo a golpes. Antes de poder si quiera hacer otro movimiento escuché la voz siempre tímida de la rubia que le preguntaba a Harry si podían irse ¿Irse? ¿De qué rayos hablaba? Me di vuelta hacia ella con violencia estupefacta. No podía querer irse... algo no estaba bien. Ella sería la primera en querer ver a Charlotte, ella sería a la única que dejaría verla antes que yo, o quedarse. Me acerqué, intentando hablar, pero me encontraba duro. Ella interrumpió lo que sea que yo le fuera a decir para decirme que yo iba a quedarme. Fruncí el ceño, no entendía qué estaba ocurriendo. Harry se acercó también y Minnie le dijo que podía quedarse y ella llamar a Dougie. Alcé las cejas y me fui para atrás ¿Qué rayos? El baterista perdió la paciencia y se enojó, llamando al bajista, a quién no nos habíamos dignado a avisar. Estaría furioso. En menos de diez minutos estaba allí, con ganas de golpearnos a todos, preguntando qué había ocurrido -Lo siento mucho -Dije pasándome las manos por la cara- Pero estará bien, te lo prometo. Me quedaré con ella esta noche y a penas despierte les avisaré a todos -Dije y me despedí para caminar hacia la habitación. Cuando entré la vi conectada a las máquinas, con suero en su brazo y exploté. Comencé a llorar como un niñito, a sollozar en silencio, porque no tenía idea de qué haría y cómo manejaría la situación. No soportaba nada de lo que estaba pasando y sabía que era un débil porque Charlie la estaba pasando peor, pero de todas maneras lloré.


Eran las primeras horas del día siguiente, el sol entraba por la ventana así que me imaginaban que era algo así como las ocho o las nueve. Noté que tenía los ojos abiertos cuando intentó arrancarse las cosas del brazo, me paré enseguida y me abalancé sobre ella. Buscó mi mano y cerró los ojos, la tomé, apretándola contra mi pecho. Estaba rogándome que la dejáramos ir, que no había nada más para ella -No digas eso -Supliqué acercándome. Me acaricié la mejilla con su mano- Charlie, tú lo eres todo para mí. Lo eres todo para Minnie también, y para todos los demás -Aseguré, porque sabía que en su mente corrían pensamientos raros- Todo estará bien, te lo prometo, no te voy a dejar sola -Prometí besando su mano- Tengo que avisarles que estás despierta -Expliqué soltándola y sacando mi celular. Salí de la habitación un minuto para avisarle a los doctores que estaba despierta y para llamar a mis amigos. Me imaginaba que Harry traería a su novia de la oreja, o yo misma la iría a buscar. No tenía idea en cuánto tiempo Charlie se pondría furiosa otra vez, y yo no podría hacer absolutamente nada más, otra vez. Cuando quise volver a entrar, el médico que la había atendido dijo que alguien de psiquiatría había ido a verla y que mi presencia allí, o la presencia de cualquiera, podía condicionar sus respuestas. Tendría que esperar, y la espera me estaba matando. Un rato después comenzaron a escucharse los gritos de mi ex novia, eran intentendibles pero estaba furiosa y a la vez, bastante desarmada. Entré sin pensarlo, e hice lo que pensaba que debía hacer. Sabía que mi presencia la hacía sentir más enojada, pero si golpearme le serviría para hacer catarsis o sacar todo ese inmenso dolor que llevaba, entonces yo era su bolsa de boxeo. Corrí al médico que intentaba calmarla y la abracé con fuerza, necesitaba que dejara de moverse y que serenase todo adentro suyo -Todo estará bien -Dije, porque aunque no pareciera, lo estaría- No estás sola -Susurré, tal vez mi presencia no era mucho o lo que ella necesitaba pero ahí estaba, dispuesto siempre a estar a su lado.

Salí a buscar café, la máquina estaba cerca y estaba muriendo de cansancio. Tomé el vaso de cartón y vi a la rubia llegar, con el mismo rostro inexpresivo que ayer. Tenía a Harry a su lado. Me acerqué a ellos con la misma sonrisa de siempre, aunque era nada más una pantalla -Ella estará bien -Aseguré, apretando el hombro de mi amiga- Está dormida ahora, puedes pasar -Dije abriendo la puerta y empujándola adentro. Luego miré a mi baterista y suspiré, llevándome las manos a la cara y restregándomelas para quitarme toda la mala sensación que me había quedado- ¿Qué rayos va a pasar ahora? -Pregunté alzando las cejas. No tenía idea de cómo seguiría esa historia
avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Mar 26, 2017 10:33 pm


CHARLOTTE MAY ANDERSON
Me parecía injusta la situación. Me había encontrado una salida, una solución a todo el sufrimiento y el dolor que tenía en el cuerpo, y lo que había conseguido únicamente era agrandar los problemas. Eché mi cabeza para atrás en cuanto Daniel salió de la habitación. Porque él podía jurar que no me dejaría sola, pero en el momento en el que su familia aumentara en aproximadamente dos meses, estaba segura que rara vez tendría tiempo para venir a asegurarse de mi estabilidad emocional. No lo culpaba, y aquello no me molestaba, estaba en todo su derecho y yo hubiese hecho lo mismo si tuviera alcance a ese tipo de felicidad, solo que no tenía que hacer promesas de las que no estaba seguro que cumpliría. Minnie era exactamente lo mismo. Porque después de tantos años de fingir que todo se encontraba bien, finalmente la había visto plenamente feliz al lado de mi mejor amigo. ¿Qué más podía desear para ella? Había todo resultado bien para ella. Estaba con Harry, estaba dando clases haciendo algo que le apasionaba, ella tomaría el mismo camino que Danny con el tiempo y entonces yo seguiría sin tener un lugar al cual pertenecer, ya que se me había arrebatado. Y ahora, sólo podía pensar en las razones por las que esto había fallado, lo culpaba a Tom, pero ya había compartido tanto daño con él que no tenía ni una gota de intención de molestarme con él. No pasó mucho tiempo y tenía una enfermera revisando el suero y preguntandome algunas cosas básicas sobre cómo me sentía físicamente. El problema empezó cuando un hombre delgado y con cara de pocos amigos entró después de que ella saliera. Se presentó como mi nuevo psiquiatra por lo que tenía que hacer una evaluación completamente nueva sobre mi caso. ¿Era enserio? Me gustaba la antigua, no sabía porqué tenía que cambiar. La primera pregunta fue acerca de la familia "¿Cual es la composición de su familia actual y cómo ha cambiado en los últimos años?" Bueno aquello me había hecho carcajear. Definitivamente tenía que ser una broma pero el hombre parecía ser inmune ante mi sarcasmo - Mi madre murió cuando era pequeña. Mis padrinos murieron cuando era apenas una adolescente. Mi padre murió algunos años después y mi prometido murió hace dos días - Contesté contando cada una de las muertes. Qué increíble método tenía el doctor. "¿Cómo se siente con estos cambios?" Fue la segunda pregunta y ahí lo perdí. De verdad que no podía creer como alguien podía ser tan estúpido - ¿Que como me siento? ¡Me intenté matar! ¡Y no lo logré! ¿¡Cómo cree que me siento!? ¿¡Es retrasado!? ¡Él murió enfrente de mis ojos! Lo mataron frente a mí por mi culpa, no fue culpa de Minnie, ¡fue mía! ¿Entiende? - Le grité enérgicamente sacando fuerzas de todo el cuerpo y tratando de buscar algo para arrojarle. Si iban a mandar estúpidos como él yo misma me encargaría de que fuera su última paciente. Danny apareció ahí en segundos poniendo su cuerpo sobre el mío tratando de que me calmara. Afortunadamente el hombre salió de la habitación lo que me hizo respirar. Cerré los ojos tras sus palabras, no quería discutir más, me encontraba completamente agotada y rendida. No tenía ni una gota más de fuerza para pelear, al menos no contra él - Sólo... no me dejes con un idiota así de nuevo - Pedí cansada y luego de eso mi cuerpo había caído rendido ante el sueño de nuevo.

Para cuando volví a despertar el pecoso no estaba más en el lugar. Mi cabeza dolía con intensidad y nuevamente, seguía sin energía. Traté de reincorporarme con dificultad y ahí me di cuenta. Una muchacha pequeña de cabello rubio y ojos incomparables me veía fijamente desde el otro extremo. No sabía que decir. Era la primera vez que yo había intentado abandonarle y no podía imaginar todo lo que podía estar en su cabeza, afortunadamente la mía se encontraba fría. Aquí en este lugar al menos tenía eso. Quería quedarme atada a esta cama para siempre. El silencio se hizo más largo e incluso me sentí incómoda cuando era ella lo único que tenía en la vida - ¿Estás bien? - Pregunté porque seguía siendo mi prioridad. A pesar de todos los horribles pensamientos que había tenido los últimos días. Minnie ignoró por completo mi pregunta y sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas mientras que su cara se tornaba roja. Preguntó porqué no me había arrepentido esta vez y cerré los ojos con fuerza. Sabía que teníamos que pasar por esta y muchas charlas más de todo lo que estaba pasando, sólo que pensé que esta no llegaría tan pronto - Parecía que ya no me necesitabas más - Dije sincera, porque de verdad lo creía - Y después de lo que pasó... perdió sentido todo - Dejé salir las lágrimas, porque no tenía más miedo de llorar enfrente de ella, porque no tenía más fuerza para ocultar algo. Minnie inmediatamente empezó a llorar, y no me refería a unas lágrimas nada más como yo, ella había estallado en llanto en su lugar lejos de mí. Pensé que algo más le estaba pasando pero empezó a hablar enérgicamente afirmando que sí me necesitaba, y que siempre lo haría. Echándome en cara que lo había hecho de nuevo y cómo ella tenía que soportar todo de nuevo. Cerré los ojos con fuerza. Por supuesto que no había pensado en nada, no había pensado en el dolor que a otros les podía causar porque el propio eclipsaba todo lo demás - Perdón por ser egoísta - Dije ya más tranquila - Es sólo que duele demasiado y no puedo controlarlo – Confesé ya, no quería hablar de eso con ella, no quería que ella notase lo miserable que era y como no podía ser la persona que ella pensaba que era. Minnie se tornó seria y me afirmó que si me rendía ahora entonces Ryan habría muerto en vano y sólo hizo falta mención de su nombre para que todo mi mundo se derrumbara de nuevo, volviera a vivir aquél día y me desmoronara por completo. No podía respirar, sentía que no podía que el pecho no me dejaba y aunque Minnie se abalanzó a abrazarme mientras me aseguraba que esta vez ella cuidaría de mí, que iba a hacer todo lo que yo había hecho por ella, no pude. No podía controlarlo, todo mi cuerpo dolía como un inferno y no fue hasta que Daniel entró y llamó a una enfermera que todo volvió a ser oscuro y lleno de calma una vez más.

El cuarto en el que me encontraba era gigante, me había dado cuenta después de permanecer demasiado tiempo despierta mirando el techo. Era cómodo estar ahí, estaba lleno de flores que cada uno de los chicos había mandado a comprar para mí. Me gustaban las flores. Me encantaban. Me sentía avergonzada con todo el mundo, todos mis amigos estaban al tanto de mi intento fallido de suicidio y cada uno venía con ojos tristes a ver cómo lo estaba haciendo después de tal metida de pata. Harry había sido bastante cariñoso abrazándome todo el tiempo y llorando un poco aunque me había prohibido totalmente hablar de eso con otra persona. Me gustaba que intentara ser la fuerza de todos y más que intentarlo lo lograba, podía jurar que cada vez que lo veía me sentía con un poco más de ánimo. No me imaginaba lo bueno que sería para Minnie estar con él y recibir todo eso cada día. Se merecían completamente. Cuando Dougie vino a saludar había dicho como todos se encontraban más traumatizados porque se sentían de nuevo como hace 6 años cuando había desaparecido. No me juzgaba y había jurado estaría conmigo cada vez que recayera. Me causaba tanta ternura todo lo que decía y tristeza porque cuando él había pasado por algo parecido, yo me encontraba lejos e incapaz de estar con él. Tom entró y lo primer que hizo fue reírse, reírse mientras lloraba y me pedía que lo dejara encargarse de todo. Suponía no había comprendido del todo lo que estaba pidiendo pero de todos modos le dije que sí. No sabía de qué quería encargarse, pero si me quitaba un peso más de encima le confiaría toda mi vida. A partir de ese momento la actitud que tenía Tom conmigo había cambiado o se había intensificado. Estaba la mayoría del tiempo ahí y se quedó aproximadamente dos noches en las que nos habíamos quedado hablando tantas horas que finalmente el cansancio me había vencido y me había dormido por cuenta propia. Lo recordaba haciendo tales cosas cuando las noches eran sumamente difíciles por la muerte de mi padre y ahora se estaba esforzando aún más. Minnie y Danny se habían quedado también, pero debido a que ellos se encontraban incluso más cansados que yo las noches fueron diferentes. Me había despertado a mitad de la noche con algún episodio de llanto y habían tenido que darme calmantes directo a la sangre. Era una de las razones por las que más amaba ese lugar, yo no tenía acceso a ninguna droga, no podía usarlas sola pero sí estaba permitido que alguien más las aplicara y darme descanso. Quería quedarme para siempre. Danny siempre estaba ahí, y no estaba muy segura si realmente se iba cuando Tom tenía que quedarse o Minnie, pero lo que sabía es que no se estaban hablando entre los dos enamorados. Apenas uno entraba en la habitación el otro se iba y parecía una competencia entre quien traía las flores más hermosas. A mí me encantaba por supuesto, pero no parecía encantarles a ellos. Cuando Tom traía una cámara nueva, a las dos horas Danny traía una más grande. Cuando Tom se quedaba hablando conmigo por horas, Danny me hacía reír como loca para que el rubio escuchara. No me sentía del todo bien, pero aceptaba estar saliendo el inmenso hoyo en el que me había encontrado días pasados. Sin embargo, el pecoso era quien más me preocupaba, él olvidaba que podía leerle la cara con una simple mirada incluso tuviera la sonrisa más grande que pudiese darme, yo había terminado de pelear con él, estaba cansada de las peleas y no poder siquiera vernos a la cara.
Una mañana Danny había llegado increíblemente temprano para rolar turnos con Tom quien salió de ahí bastante ofendido. Daniel intentaba sonreírme mientras dejaba la bandeja de mi desayuno en su lugar y contaba cualquier cosa. Pero estaba estresado y sabía que no se trataba solamente de mí – Sabes, si estar tanto tiempo aquí te está causando problemas con Sky, puedes ir. Estoy mejor. Lo sabes – Le dije tratando de obtener algo de información, pero el pecoso había negado intentando hablar de otra cosa – Entonces… ¿No vas a decir lo que te está pasando? - Pregunte, aunque ya sabía la respuesta negativa que iba a darme. No sabía describir exactamente la relación que teníamos porque no podía llamarlo amigo, tal vez no era el momento de hablar de eso. Duré aproximadamente una semana maravillosa en el hospital en la que todos habían sido absolutamente atentos conmigo, en especial las enfermeras que se aseguraron en todo momento que el dolor nunca durara demasiado. En definitiva, las extrañaría. Me vestí con la ropa que Minnie me había dejado el día interior, me quedaba floja ahora, había perdido un poco de peso en esos días y seguramente me veía asquerosa. Me preparé para salir al mundo exterior por fin, pero en la puerta se encontraban Danny y Tom teniendo una discusión según ellos en voz baja. Cuando abrí la puerta los miré esperando una explicación pero Tom se adelantó pidiéndome que le explicara a Daniel que iba a quedarme en su casa por un tiempo indefinido. Me quedé perpleja. ¿Cuándo habíamos acordado aquello? No supe que decir así que Tom me explicó que lo habíamos hablado la otra noche – Por supuesto. Sí. ¿Por qué no? Es una buena idea. Así evito querer volver a morir ¿No? – Dije en chiste que a ninguno le hizo gracia y me causó más risa. Danny sin embargo alegaba que no podía dejar a Minnie sola en el departamento pero me dio igual – Harry vive en mi departamento ahora y tengo nada de ganas de escucharlos amarse por las noches. Ya vayámonos – Pedí mientras el rubio me tomaba de la mano para sacarme de ahí. No sabía si era lo más correcto, pero sentía que me haría bien tenerlo al lado mío en vez de estar hablando por el celular toda la noche.
avatar
Mensajes : 42

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Lun Mar 27, 2017 12:04 am



HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Las manos me sudaban mientras trataba de marcar el número de emergencias como Danny me había indicado. Nunca pensé que toda esa noche volvería a repetirse pero estaba en nuestras manos que el final fuera diferente. Tuve que sostener a Minnie que sentía que iba a desplomarse en el suelo cuando vio como Danny cargaba el cuerpo inconsciente de Charlotte. Sería una imagen difícil de superar y tenía que admitir que también había sentido como todo si fuese a perder todo control sobre mí también. Pasó todo tan rápido que apenas y podía entenderlo, de repente estaban llevándola en la ambulancia mientras que nos íbamos con Tom al hospital. ¿En qué momento había llegado él con nosotros? Sin embargo los minutos que pasó Charlie en emergencias parecían horas, yo abrazaba a mi mujer, que tenerla era lo único que me daba fuerzas para evitar que mi mente reprodujera cada uno de los recuerdos tortuosos de aquella noche. Cuando por fin nos habían indicado que la morocha estaba a salvo y que el procedimiento había sido exitoso sentí que todos pudimos respirar de nuevo, aun así Tom y Danny se encontraban en alguna especie de pelea por quien se quedaría esa noche con Charlotte cuando era obvio que Minnie lo haría. Me paré cuando vi que Daniel perdió el control e iba a golpear a Tom. Me puse en medio para evitar que cualquiera de los dos hiciera algo estúpido pero lo que de verdad hizo que terminara la pelea fue Minnie quien pedía irse del lugar. Me quedé perplejo ¿Cómo iba a irse ahora? ¿No quería estar con ella? No lo entendía. Ella quien era la única cosa por lo que Charlie podría querer seguir estando viva, quería irse. Y quería irse con Dougie si yo no pensaba acompañarla. Después de todos esos días horribles y todo lo que habíamos pasado juntos ella igualmente elegía a Dougie – No te preocupes, yo le llamo – Le dije por completo ofendido y me retiré a hacer la llamada. Fue ahí que recordé que mi amor no tenía ni idea de lo que estaba pasando ahora. Le dejé caer toda la bomba sin dejarlo hablar, tanto había sido el impacto que llegó en menos de 10 minutos por completo histérico. Quería que nos abrazáramos y dejar a Minnie ahí sola porque no merecía mi amor. Pero también quería golpear a Dougie por lograr ser mejor que yo con Minnie como siempre. Suponía que siempre perdería cuando se tratara de él. Cuando se fueron, no pasó mucho para que yo también lo hiciera, después de todo Charlie se encontraba dormida y me imaginaba que así estaría mucho tiempo. Me había ido a casa de Tom que se veía por completo furioso e incapaz de estar solo al igual que yo pero me arrepentí al instante. Lo único que había hecho el rubio era quejarse de las acciones de Daniel con Charlotte, cómo tenía que aprender a dejarla atrás pues tenía una familia por delante y que eventualmente, la dejaría de nuevo y el único que estaría ahí sería él. Estaba delirando. Bastante. Pero si era sincero siempre me lo imaginé, con mi increíble sexto sentido que me hacían ver estas cosas. Yo como siempre un paso delante de los demás.

Me pregunté toda la noche si Minnie extrañaría de la misma manera que yo sentir su cuerpo cerca del mío. Dormir con ese calor y arrullarme con su respiración. Probablemente no. Estaría toda la noche hablando con Dougie y contándole todo lo que se había perdido, confiándole cosas que no me confiaba a mí, hablándole de cosas que a mí no me podía decir. No cerre los ojos ni una vez en toda la noche a pesar de sentirme por completo agotado. Habían sido tres noches de infierno y no estaban terminando. Muy temprano Daniel nos avisó que Charlotte por fin había despertado, por supuesto había decidido despertar a esa hora para que no durmiéramos ni dos segundos. Me levanté enseguida para ir a casa del amor de mi vida y encarar al otro. Literalmente la obligaría, la arrastraría para que hablara con la morocha de ser necesario pero cuando entré a casa de Dougie la había encontrado con otra ropa tratando de despertar a Dougie que se encontraba tirado en el sofá. ¿Ahora tenía también ropa ahí con el rubio? ¿De qué se trataba todo esto? Cuando ella me vio vino hacia mí con toda la normalidad del mundo diciendo que me extrañaba y alzándose en las puntas de los pies para besarme. Me quedé un poco sorprendido por todo esto, Dougie apenas estaba despertando pero también se acercó para darme un beso en la mejilla. Reí con él un poco y lo tiré al sofá de nuevo – Vamos, tenemos que ir a ver a Charlotte. Según Danny ya despertó – Le dije a Minnie esperando ahí ver algo de resistencia pero no. Minnie tomó sus cosas y subió a la parte trasera de la camioneta dejando a Dougie en el de copiloto. No fue sino hasta que llegamos al hospital que su cara había cambiado, quitándose la sonrisa por completo y regresando a la cara de piedra que había tenido los otros días. No sabía si estaba haciendo bien trayéndola, pero sabía que aquellas dos debían hablar, tenían que hacerlo. Cuando entramos la morocha se había vuelto a dormir y podía ver como eso le había agradado a la rubia. No tenía que hablar con ella en ese momento. Igualmente Danny le había convencido de ir a verla, y por alguna razón, tal vez porque no podía negarle algo a Daniel aceptó. Ella duró más de una hora en la habitación, nos había impacientado una vez que notamos que Charlotte despertó debido a que empezaron a pelear o al menos se escuchaba así y Daniel terminó hablando a la enfermera para que se hiciera cargo y enseguida una Minnie por completo destruida salió de la habitación. Quise ir con ella pero Dougie me aseguró que ella quería estar sola. No nos dio ni una mirada y se dirigió a donde me imaginaba estaba el tocador de mujeres. Cuando fue mi turno de verla había sido un completo llorón, bueno al menos a ella le había causado gracia. Lo único que le había pedido era que guardara el secreto.

Los días siguientes continuaron teniendo ese tinte extraño. Minnie se encontraba increíblemente bien cuando estaba con ella que era la mayoría del tiempo. Únicamente había pedido un tiempo en la escuela para sólo ir a dar sus clases de ballet y era por completo comprensible. Le había tratado de convencer de que me acompañara a hacer ejercicio conmigo prometiéndole que le ayudaría a sacar todo pero se había burlado de mí. Así que si no estaba con ella, se iba con Dougie cuando podía, pero no estaba sola jamás. También se quedó algunas noches con Charlotte para cuidarla, y lo prefería así porque entonces ninguno de mis amigos terminaba ofendido por no poder quedarse al lado de la morocha. Yo me rendí junto con Dougie, era obvio que no se nos iba a permitir quedarnos cuando había tanta competencia por cuidar a nuestra amiga. Eran esos los únicos momentos difíciles, esos y cuando tenía que obligarla a visitar al psiquiatra, tenía al menos una cita cada dos días pues debía estar constantemente vigilada. Y prácticamente la empujaba a la habitación con ese hombre, de algo tenía que servir las visitas, tenía que estar mejor. Pero mi mente no alcanzaba a comprender como era que algunas veces se comportaba tan… feliz. Jamás quiso tocar el tema de lo que pasó con Morgan pero no quise presionarla tampoco. Y en la cama Minnie era… enérgica, esa era la palabra y digamos que dejó de ser tierna pero no me molestaba. Si eso le funcionaba para sacar todo lo que tenía dentro de su mente, por mí estaba bien. El problema se dio de nuevo el día que Charlotte salió del hospital. Minnie estaba preparada para hacerse cargo de ella aun por sobre su salud mental, todo para cuidarle. El plan era pasar por ella a la universidad y luego llevarla al departamento donde Danny habría llevado a Charlie ya lista, pero según me habían dicho el plan había cambiado un poco. Esperé a Minnie fuera de su salón como habitualmente hacía y regresamos juntos a la camioneta tomados de la mano – Hay algo que debo decirte – Comenté con ella antes de cerrar la puerta. Corrí a subirme a mi lugar y arranqué – Voy a irme a vivir a tu casa un mes o dos. O tu a la mía. O tú a la de Dougie depende de qué decidas – Le dije sin ver su reacción – Pasa que, Tom quiere que Charlie se quede en su casa unos días hasta que se sienta mejor, por lo que decidimos tenerte cerca también por si algo ocurría – Sonreí parándome en el primer alto camino a casa de Tom. No sabría como iba a tomárselo, probablemente se molestaría con el rubio pero tal vez él tuviese razón. Teníamos que intervenir, no podíamos dejarlas solas ahora. Tomé su mano y la besé, esperando ella comprendiese también el porqué debíamos hacer esto.

Afortunadamente Minnie había querido que me fuese con ella a su departamento temporalmente. Algo tenía que estar haciendo bien por haber logrado estar por encima de Doug. De cualquier manera nos veíamos todos casi a diario en casa de Tom, tratando de no dejar decaer el ánimo de las chicas ni de nadie. Todos ahí lo necesitábamos. No fue sino dos semanas después de que Charlie había salido de alta que debimos volver a enfrentar la realidad una vez más al darse fecha del juicio de Edward, el tío de Minnie. Era algo para lo que había estado tratando de animarla, de hacerle menos pesada la fecha aun sabiendo que era imposible. Tendrían que hablar todo lo sucedido aquella noche pero Minnie también tenía que dar declaración de todos los horrendos años y los maltratos que vivió de la mano de Edward. Cuando fue su turno de hablar, le habían hecho miles de preguntas tanto incómodas como dolorosas que tenía que responder enfrente de todos. Sólo podía notar como cada vez se hacía más pequeña en su silla mientras le presionaban los abogados tratando de sacar las respuestas correctas. Apenas ella había bajado del estrado la encerré entre mis brazos y la apreté lo más fuerte que pude. Sufrió tanto por tantos años y no había acabado ahí, sino que Morgan sólo había sido una herramienta para torturarla aún más. Pero cuando Charlotte pasó… necesitó de dos guardias que la sostuvieran de no ir ella misma a matar a Edward mientras el viejo reía fuertemente. Gritaba, acusándolo de traición a su familia, de haber matado a su hermano y a Richard. Y lo culpaba de la muerte de Ryan “Te juro que te equivocaste al dejarme viva porque yo misma voy a matarte Edward. Olvida que tuviste días de paz porque eso se terminó ahora. Y vas a sufrir, te prometo que será doloroso, pagarás por lo que has hecho” Le gritó una Charlie por completo diferente a lo que alguna vez conocimos. Tenía una mirada llena de locura haciéndola parecer más bien a la mujer que trabajaba en bares para ganarse la vida colmada de rencores y odio y ahora que había encontrado al culpable… algo se había desatado dentro.
avatar
Mensajes : 42

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Lun Mar 27, 2017 1:39 pm




MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Dougie siempre me dejaba escoger la película que íbamos a mirar, la comida que íbamos a comer, el juego de mesa que íbamos a jugar. Me tiré en el sofá de lleno, a su lado, mientras me llevaba una hamburguesa con muchísimo queso a la boca. Con él, siempre era fácil, y siempre lo había sido, desde un principio. Al momento de haberlo conocido, había deseado conocerlo mucho tiempo antes. Sentía que nos habíamos hecho falta el uno al otro. Ambos éramos enclenques, tímidos y un poco raros en la escuela. Claro que yo no tenía grillos saltándome alrededor y me iba excelente en las materias, pero era en el único lugar en el que Charlie no podía protegerme. Así que al momento de hablar con Dougie, había sentido como si nos hubiéramos conocido toda la vida y no había tardado en hacerse mi mejor amigo. Cuando terminamos de llenarnos de comida que me haría sudar extra en la Academia, me acompañó hasta la cama. Dormiría abajo en el sofá, había dicho, porque no quería que Harry se sintiera mal. Pero si necesitaba lo que fuera, o si no podía dormir, podía bajar a hablar con él. Al momento de quedarme sola deseé con todo mi ser estar abrazada a Harry, deseaba dormir abrazada a él y sentir sus brazos a mi alrededor. Había agarrado el teléfono unas veinte veces por minuto para llamarlo y decirle que me viniera a buscar, pero de haberlo hecho, hubiese sido una egoísta. La noche había sido larga, y no había podido dormir, pero en la mañana me sentía con las energías renovadas. Me levanté de la cama buscando en el armario ropa que sabía que había de las veces que había venido a dormir a Londres por unos días, cuando todavía vivía con Edward y Sandra. Corrí hacia abajo y salté encima de Dougie para intentar despertarlo sin lograr mucho -¡Dougie! -Dije en su oído para luego besar su mejilla- ¡Despierta! -Lo moví un poco, el rubio abrió los ojos pero volvió a cerrarlos. La puerta de entrada se escuchó y corrí mi mirada automáticamente para ver entrar al baterista. Sentí como no me entraban los sentimientos en el pecho al verlo, estaba tan feliz que no me cabía la sonrisa en el rostro. Caminé hacia él con rapidez y me alcé de puntas de pie para besarlo -Te extrañé -Admití para luego abrazarlo, pero Dougie me había quitado el lugar besando su mejilla en broma. Harry dijo que teníamos que ir a ver a Charlie porque había despertado. Accedí con una sonrisa mucho menos sincera que al momento verlo y me subí en el asiento trasero de la camioneta para dejar a los novios delante. Mientras más nos acercábamos al hospital, peor me sentía, y más se borraba la sonrisa de mi rostro. No quería tener que hablar de ello, porque no tenía idea de cómo expresar todo lo que sentía ¡Ni siquiera sabía qué sentía! Estaba furiosa, decepcionada, asustada, triste y a la vez, increíblemente aliviada. Cuando llegamos Danny dijo que estaba durmiendo y que era mi chanche, así que me empujó dentro de la habitación. Fui a sentarme en el sofá individual más alejado de la cama y la miré fijamente por no sabía cuánto tiempo hasta que por fin despertó, haciéndome sentir malestar en el estómago y en todo el cuerpo. Tragué en seco al escuchar su pregunta, mis ojos se llenaron de lágrimas ¿Qué si estaba bien? Estaba prendida fuego y en poco tiempo lo único que quedaría delante de sus ojos serían mis cenizas -¿Por qué no te arrepentiste esta vez? -Pregunté, porque era lo único que quería saber. Sabía por qué lo había hecho, sin embargo, no había pedido ayuda ni había intentado revertirlo. Ella con lágrimas en los ojos respondió que parecía que yo no la necesitaba más, y que todo había perdido sentido ¿Qué yo no la necesitaba más? ¿Por qué? ¿Por qué tenía a Harry? Sentí el enojo y la tristeza crecer desde mi estómago hasta mi garganta, y comencé a llorar de manera violenta -Sí te necesito -Aseguré en un sollozo- ¡Siempre te voy a necesitar! -Chillé, sin importar si las personas de afuera lo escucharan. Me tomé el cabello- No puedo creer que lo hayas hecho de nuevo -Mascullé entre dientes- ¡No puedo creer que estuve a punto de tener que sufrir todo de nuevo! -Grité, pensando en imágenes vívidas de la odisea que había sido su muerte. Charlie cerró los ojos con fuerza y pidió perdón por haber sido egoísta, que el dolor se había hecho incontrolable. Su tristeza era tan genuina que volvería gris hasta a la flor más llena de vida, estaba dándose por vencida -Si te rindes -Dije con seriedad- Ryan habrá muerto en vano -Decir su nombre me causaba escalofríos, y mucho dolor. Sería la última vez que lo dijera, porque revivía todo lo que había ocurrido y yo estaba planeando en olvidarlo todo. La vi desmoronarse, desarmarse en la cama, con dificultad para respirar y ganas de arrancarse el corazón con la mano. Me tiré hacia ella y la abracé con fuerza -Todo estará bien -Prometí, porque en algún momento, algo tenía que salir bien- Estarás bien porque yo cuidaré de ti, te devolveré todo lo que me diste -Susurré en su oído, pero yo también había empezado a llorar, y ella no podía calmarse. Danny decidió interrumpir y entrar para llamar a una de las enfermeras, y yo lo vi tomar riendas de lo sucedido para que me fuera. Salí sin mirar a nadie, no quería hablar con Danny, o Harry, o nadie que me hubiese obligado a entrar allí, quería estar sola.


Los días siguientes había prohibido a todo el mundo decir una sola palabra lo de lo sucedido. Maquillaba mi cara todos los días ahora que la hinchazón se había ido, y evitaba mirarme mucho al espejo. Sonreía todo el tiempo, aún así aunque no hubiera nada por lo cual sonreír. Y había dejado por un tiempo el ballet, porque a pesar de que me gustaba mantenerme ocupada, no era la manera de hacerlo. No quería fracasar en lo que más amaba por las heridas internas de mi cerebro, pero lo más importante, no quería hacer nada que me recordara a Joseph. Harry había intentado persuadirme de comenzar a hacer ejercicio con él, y aunque podía admitir que lo vencería en cuanto a resistencia física, no me gustaban esa clase de cosas. Así que cuando no estaba con él, estaba con Dougie y jamás, jamás, jamás, estaba sola. Visitaba a Charlie para contarle las cosas importantes del día, las noticias, llevarle revistas, libros y café. Quería que dejara de pensar en cosas tristes y mantuviera su mente ocupada como yo. El psiquiatra había triplicado el tiempo de atención, una hora cada dos días, y lo había hecho en vano. Me negaba a ir todas y cada una de las veces, y Harry tenía que arrastrarme y empujarme adentro del consultorio. Pero cada vez que estaba allí, él intentaba hacerme hablar de lo que había ocurrido -Puedo hablar de lo que sea, simplemente no quiero -Expliqué sin expresiones en el rostro- Así que si quieres, hablaré de la historia de la danza, o de mis papás o mi padrino, hablaré de cómo manejo mi relación con las demás personas y si quieres, puedo hablar de qué se siente salir con Harry porque nunca pensé que algo tan bueno iba a pasarme a mí -Solté, con rapidez- Pero no quiero hablar de eso, no es que no pueda, es que no quiero -Alcé las cejas. El hombre me miró con una sonrisa a medias, esa típica manera de saber que aunque lo habías agredido, estaba tranquilo y lo entendía- Bueno -Dijo reacomodándose en el sofá- Si no quieres hablar de eso, no hables. Puedo invitar a tu novio a que lo hable por ti, y así sólo tendrías que escuchar -Explicó juntando las manos. Apreté la mandíbula, me sentía iracunda, últimamente todo lo sentía con mayor intensidad. Me levanté de mi asiento y tomé mis cosas, antes de salir, me recordó- Tendrás que hablarlo de todas maneras cuando sea te llamen a declarar -Dijo, pero cerré la puerta de un golpe en modo de respuesta.


El día número siete Charlotte salió del hospital. Tenían que mantenerla vigilada, pero con mucha ayuda estaría bien, o eso era lo que había escuchado. La otra alternativa era probablemente encerrarla en una clínica de salud mental, pero era para casos extremos. Salí del salón despidiendo a las niñas y me encontré con Harry, que me ofreció su mano para caminar hacia la camioneta. Cuando me subí dijo que había algo que tenía que decirme, me imaginaba tantas cosas posibles que mi estómago se revolvió enseguida, podía haber pasado algo con alguien, podía ser que Charlotte había decidido que estaba enojada, podía ser que mi terapeuta lo había llamado para hablar. El baterista se subió en el asiento del conductor y soltó lo que tenía guardado, quería vivir conmigo por un mes o dos, nada raro, porque hacía al menos una semana y algunos días más que ya lo estaba haciendo. Pero no terminaba allí, porque lo que había detrás no era nada más y nada menos que el comportamiento extraño que había tenido Tom todos esos días. Había estado compitiendo con Danny por la atención de la morocha, y solamente con él, porque cada vez que quería quedarme yo con ella el rubio simplemente salía de mi camino. Entrecerré los ojos, no quería que viviera con otra persona, no quería que viviera con nadie más que conmigo. Podíamos vivir todos en la misma casa, tanto la casa de Tom, como la mía eran lo suficientemente grandes. Pero sabía que eso sería imposible. Me limité a cerrar la boca, los demás sabían qué era lo mejor para ella, aunque admitía haber pensado que lo mejor para ella era yo. Suponía, una vez más, que yo no era lo mejor para nadie. Nos detuvimos en casa de Tom, sentía mucha decepción, pero lo oculté lo mejor posible. No quería hacerle todo más difícil a Charlie, y el rubio había dicho que podía estar allí tanto como yo quisiera. Era un trato justo. Cuando nos quedamos a solas con la morocha la miré con una sonrisa cómplice, aunque patética y débil -Divide y triunfarás -Dije apoyando la cabeza en el sofá. Creían que si nos mantenían así, en casas diferentes pero al mismo tiempo juntas y con alguien más siempre presente, sería más fácil de combatir lo que sea que tuviéramos. Me quería reír, lo que sea que pasaba conmigo, se remontaba a tantos años atrás que nadie podría hacer nada al respecto. Pero lo más importante de todo, era que habían demostrado que no nos iban a dejar solas, que esta vez iba a ser diferente, y que seríamos felices.


Vivir con Harry era el cielo, despertar junto a él y desayunar juntos. Hacer cosas tan ordinarias como caminar juntos hacia la tienda para comprar la comida del día, pasar las tardes con la morocha que de a ratos parecía estar mejorando, y volver a la noche y hacer el amor. Me sentía insaciable, en todos los sentidos. Sabía que la fecha del juicio a Edward McGraw se acercaba, y me sentía tan negada a ello que por esas dos semanas había estado por completo en silencio cuando iba a terapia o simplemente me quedaba afuera y pagaba la sesión de todas maneras. Así que allí estaba, me había encerrado en el baño un rato antes y había intentado no llorar para que mi rostro no se irritara. Tenía que sentarme el estrado y hablar frente a un montón de gente cosas que no había tenido las agallas de decir en seis años de mi vida, cosas que había tenido que ocultarle a Harry por tanto tiempo y que ahora las escucharían los abogados, el juez, la gente presente. La primer pregunta era cómo había sido vivir con Edward McGraw, y desde aquella para adelante, cada vez más incómodas y dolorosas. Cómo había sido el trato con mi padre, qué comportamientos extraños había notado, si alguna vez me había obligado a hacer cosas encontra de mi voluntad. Contestar aquella pregunta había sido una de las cosas más horribles que había tenido que hacer. Me sentía pequeña, diminuta, y como por adentro me retorcía. Cuando me bajé, me dieron las gracias y me fui a sentarme con la mirada fija en el piso al lado de Harry que me abrazó. Pero justo después, Charlie tenía que subir al estrado. Gritaba, cosas dolorosas que no sabía si quería escuchar mientras Edward se reía de ella, mofándose de su comportamiento. Lo culpaba por la muerte de mis padres, de su propio hermano, de Richard, y de Ryan. Cuando dijo el último nombre, me tapé los oídos. No podía seguir escuchándola, ni a él reírse como si fuera inocente, o como si no le hubiera importado absolutamente nada. Charlotte tuvo que ser escoltada fuera de la Corte, había amenazado de muerte a alguien y estaba por completo sacada de quicio. Todo había sido tan intenso y dramático, que pensaba que había sido el punto máximo del día. Pero no acababa allí, la fiscalía llamó a alguien que no pude diferenciar porque no estaba prestando atención a lo que ocurría a mi alrededor. Cuando la puerta se abrió, lo vi entrar esposado con el traje naranja y una sonrisa en el rostro. Probablemente le habían ofrecido un trato, confesaba, y tenía menos años. Todo comenzó a parecer irreal y sentí mi cuerpo despersonalizarse de mi mente. Tenía que salir de allí, correr, huír. No podía verme, no quería que me viera. Me levanté, soltándome del agarre de Harry y caminé con ligereza hacia afuera para no llamar tanto la atención. Fui directamente hacia el baño, sentía el cuerpo acalorado y el sudor muy frío. Me encerré en uno de los cubículos y tuve arcadas por al menos un minuto hasta que mi cuerpo comprendió que mi estómago no tenía nada para devolver.

Edward había sido encarcelado, Joseph había sido encarcelado y por alguna razón, no me sentía más segura. Sabía que había más gente detrás, pero estaba segura de que la Justicia se lavaría las manos a ese punto porque habían encontrado suficientes culpables. Por mi parte, estaba aterrada aunque no quería decirlo. Y seguía vigilando las idas y venidas de todas las personas que me rodeaban, y si por casualidad, alguien me seguía. Harry estacionó la camioneta frente a el edificio donde atendía mi terapeuta, apagó el motor y como todos los días, me acompañó hasta la puerta. Sólo que esta vez, había entrado conmigo. Lo miré extrañada, y antes de si quiera poder recibir una explicación, ya sabía qué estaba sucediendo. Cambiaría de médico, soportaría ese día sin hacer una escena y luego podía cambiar de médico. Al momento de recibirnos sentí que no podía cruzar la puerta, como un gato cuando estaba a punto de ser bañado, quería clavar mis uñas en el piso y la pared, pero mi cuerpo no me obedeció. Harry y el hombre estrecharon las manos con las típicas formalidades y el típico "hacía tiempo que quería conocerte". Nos sentamos uno al lado del otro -Harry, como te dije al teléfono quería que vinieras porque pareces en este momento la persona más cercana a Minnie -Explicó juntando las manos- Y pasaste tú mismo por una suceso de tensión y medio en el momento del secuestro, y estaría bueno que pudieras compartirlo con nosotros para que ella entienda que no tiene nada de malo hablarlo, no tienes que temerle a tus recuerdos -Apretó los labios. Estaba sentado justo delante nuestro y sentí ganas de arrancarle la cabeza, no tenía idea de por qué estaba teniendo tantos ataques de ira, ni por qué me sentía tan irascible, pero me podía dar una idea sabiendo que Charlie se sentía igual que yo. Hizo la primer pregunta, quería que le cuente cuál era nuestra relación con sus palabras y cómo me veía, siempre y últimamente. Luego me miraba a mí para saber qué reacciones tenía yo con lo que Harry decía. La segunda pregunta, era de cómo se había enterado de lo que había sucedido, y la tercera, era qué había sucedido y cómo creía que yo me encontraba al respecto. No soportaba cuando hablaban de mí como si no estuviera allí, como si fuera la consulta de un médico y mi madre estuviera diciéndole qué me había estado pasando en la semana. Me eché para delante y llevé mis manos hacia mi cabello, peinándolo para atrás y quedándome en esa posición, mientras mi mente intentaba bloquear las palabras ajenas a mí sin resultado -Minnie ¿Quieres agregar algo a todo esto? Quizás, llenar los espacios en blanco, qué ocurrió en el medio -Hizo un gesto con las manos, los psicólogos y psiquiatras todos tenían los mismos gestos como si los hubieran sacado de un manual. Era mecánico. Ambos se quedaron callados mirándome, expectantes. Mis ojos se llenaron de lágrimas que no dejé salir y mi entero rostro se frunció- Por favor no me hagas hablar de eso, no puedo -Dije sin mirar al hombre frente a mí- Por favor, por favor, por favor -Ladeé la cabeza hacia Harry- Por favor no me hagas esto -Pedí dejando caer un par de gotas de mis ojos, que limpié con rapidez. Cerré los ojos con fuerza- No tienes que temerle a tus recuerdos, nada más son eso, recuerdos -Explicó él con aquel tono tranquilizador que no confiaba- Tienes que dejar de evitarlo, tienes que dejar de hacer como que no sucedió. Te pasó, a ti, hace nada más unas semanas -Tomé aire y comencé a relatar con escasos detalles, y titubeando y trabándome mucho las pocas horas que había sido cautiva de Joseph Morgan. Cómo me había arrastrado hacia adentro, cómo había obtenido mi golpe por el enojo que había sentido ante la llamada, cómo me había amenazado de muerte. Tres cosas, nada más, pero habían costado horrores y sentía que iba a morir cada vez que volvía a abrir la boca. Él decidió cortar mi relato allí, asegurando que habíamos tenido un gran progreso. No iba a hablar de Ryan, no estaba lista. Me levanté de mi lugar casi corriendo cuando dijo que podía irme, antes de que pudiera cerrar la sesión o me dijera algo más, estaba afuera del consultorio. Por el momento, odiaba a todo el mundo y me sentía furiosa, tan furiosa conmigo misma, con Harry, con mi psicólogo, con Joe, con Edward. Cuando mi novio llegó a mi lado, lo miré como si me hubiera traicionado, porque dentro de mi cabeza, en parte lo había hecho. Sin embargo no podía permanecer alejada de él, ni quería hacerlo.
avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Mar Mar 28, 2017 1:16 pm



DANIEL ALAN DAVID JONES -


Los días que acontecieron después se hicieron más duros para mí que para Charlie. La visitaba cuando podía y cuando no podía también. Intentaba hacerla reír porque esa era mi arma más poderosa, le llevaba flores porque sabía que le encantaban, y porque creía que llenando su espacio de cosas lindas se alegraría un poco más. Los hospitales eran tristes, y grises, y su interior también. Así que la llenaría de colores, los colores que yo no podía tener a mi alrededor. La madre de Skyler me estaba volviendo loco, y también a ella. Nos llenaba de estrés, y llenaba de estrés a su hija para que me lo contagiara a mí y me gritara cosas sin sentido. Quería que me deje, quería que se fuera y no regresara ni siquiera a presentarme a la niña. Claro que no ayudaba mucho más que mi mejor amigo, la persona en la que más confiaba en este mundo, se estuviera comportando de manera extraña. Lo hacía de todo una competencia. Como si al final fuéramos a ganarnos a Charlotte, como si la mujer no hubiera recién perdido a su prometido de manera trágica. Intentaba no darle mucha vuelta al asunto, y eliminar mis pensamientos encontrados. No quería pensar que ese muchacho rubio de lentes, con gran barbilla, a quién al momento de haber conocido algo adentro mío había hecho clic, era la persona que me estaba clavando un puñal por la espalda. Tom era la persona más maravillosa que yo había conocido. Y recordaba los momentos en los que esperaba que fuera fin de semana sólo para tomarme el tren a Londres y estar juntos dos días seguidos en casa de los Fletcher, para luego en la semana hablar todos los días ¿Y ahora? Era un completo extraño para mí. Así que estaba cansado, destruído por afuera y por adentro. Lo único que me daba paz era estar con Charlie los momentos que podía. No quería resignar aquello, era lo único a lo que me negaba. Así que cuando ella sugirió que si estar allí me hacía tener problemas, cambié de tema. No podía decirle lo que estaba pasando en mi casa, y tampoco podía decirle que ella era lo único que me mantenía tranquilo.


Entré a mi casa y dejé las llaves sobre la mesa. Arriba se escuchaban gritos indescifrables. Skyler lloraba. Subí corriendo tan rápido como pude. Su rostro estaba empapado de lágrimas y se encontraba rojo, irritado. En la cama había dos maletas, una cerrada y otra abierta. La abierta contenía la ropa de mi mujer, y su madre arrojaba las cosas allí mientras su hija le decía que parara. Enloquecí -¡Déjala en paz! -Grité, poniéndome frente a Skyler como escudo- La única que le está haciendo daño eres tú y ya no eres más bienvenida en esta casa ¡Así que quiero que te vayas! -Levanté la voz al final. Estaba teniendo un ataque de ira y sentía que quería romper todo a mi alrededor. La mujer soltó un “Bien” y dejó las cosas caer, para tomar la maleta cerrada e irse de la habitación dando un portazo. Me di vuelta hacia la mujer que traía a mi hija y la tomé antes de que se dejara caer al suelo, antes de que cualquier parte de su cuerpo tocara el piso. La abracé con fuerza, sosteniéndola, y la guié hasta la cama. Nos acosté a los dos, dejando que ella se apoderara de mi cuerpo como quisiera para estar cómoda. Acaricié su cabello y sus brazos, buscando algo para decir que la calmara. En el piso de abajo se escuchó la puerta abrirse y cerrarse, estaba fuera, y esperaba que no volviera a menos que trajera consigo buenas intenciones- Todo estará bien, porque tendremos pronto en nuestros brazos a Katie -Expliqué besando su frente. Era la promesa que me hacía a mí mismo todos los días. Tenía que aguantar, porque en cada vez menos días, tendría a mi pequeña bebé en mis brazos y entonces todo estaría bien. La dejé dormir, parecía que ahora dormía con menos paranoia que los otros días, y en mucha más paz. Al otro día, la morocha salía del hospital. Así que me levanté temprano para tomar sus cosas y llevarlas hasta la entrada. La esperaba mientras ella se encargaba del papeleo del alta y se cambiaba la ropa. Luego de eso, la llevaría a su casa donde esperaríamos a que Minnie llegara. No quería dejarla sola, de hecho, no lo haría. Nadie lo haría. Lamentablemente, el nadie incluía al rubio que estaba caminando hacia mí. Intentó tomar las cosas que sostenía pero las alejé de su agarre -¿Qué te pasa? -Pregunté con el ceño fruncido. Él me miró como si fuera obvio- Tengo que llevar las cosas a mi auto para llevar a Charlie a mi casa -Explicó, yo achiqué los ojos- Se irá a vivir conmigo por un tiempo -Agregó ante mi escepticismo. Yo solté un bufido. Él parecía estar perdiendo la paciencia pero para mala suerte suya, mi paciencia se había agotado hacían varios días. Me acerqué a él, acorralándolo- ¿Qué mierda crees que estás haciendo? -Gruñí en su rostro. Era un artilugio sucio, estaba jugando con fuego. Tom sonrió, pero antes de poder contestarme, la morocha ya estaba afuera mirándonos como esperando una explicación. El rubio se acercó a ella- Dile por favor, que te irás a casa conmigo -Pidió, pero ella no parecía estar en la misma página. Quise reír, pero Tom siguió explicando a lo que se refería, y Charlotte pareció estar de acuerdo repentinamente. Claramente yo creía también que estar en su casa no la ayudaría porque ese lugar estaba lleno de recuerdos de Ryan, pero también creía que debía estar cerca de su familia y su familia era Minnie. Y ciertamente, pensaba con fervor, que las actitudes de Tom no la ayudarían a superar absolutamente nada. Había una segunda intención tras todo lo que hacía. Cuando ella accedió, tomé su mano para detener su camino- ¿Qué? -Dije frunciendo el ceño levemente- No puedes irte con él -Solté pero supe que esa frase necesitaba una explicación que no fueran mis celos- ¿Dejarás a Minnie sola en el departamento? -Pregunté, intentando persuadirla como si enserio fuera eso lo que me preocupaba. Fruncí la nariz, la imagen de mis dos amigos teniendo sexo no era algo que disfrutara. Al menos, esperaba que esta vez tuvieran cuidado. Suspiré cuando tomó de la mano a Tom y la dejé ir. Era claro que eso era lo que quería.


La madre de Skyler estaba fuera del mapa pero dentro de la cabeza de su hija. Se encontraba deprimida, rara vez se levantaba de la cama. Sabía que el último mes de embarazo era el más duro de todos, pero me imaginaba que estaba lleno de ansiedad, de emoción, y de fastidio, pero no me lo imaginaba así. Teníamos todo preparado, o al menos, yo tenía todo preparado. Había seguido el libro y había dejado su cuarto listo para su llegada y los bolsos para el hospital. Faltaba todavía un mes, pero me encontraba emocionado. Pasaba muchas horas en su cuarto, dándome ideas a mí mismo sobre los cambios que debían hacerse a medida que creciera, imaginándome a mí mismo sentado en la silla mecedora para cantarle canciones de cuna. Era pésimo con los niños, y estaba terriblemente asustado, pero pensar en conocerla me tranquilizaba. Tenía la esperanza de que al momento de conocerla, Skyler cambiara también. Ahora tenía dos mujeres deprimidas por las cuales ocuparme. O de las cuales quería ocuparme. Visitaba a Charlotte cuando podía, intentaba no hablar sobre la bebé porque creía que yo teniendo una familia cuando le estaban pasando estas cosas, no la ayudaría. Quería pedirle opiniones sobre el cuarto de Kate, porque era la persona con mejor gusto que conocía, pero tampoco podía hacerlo. Y lo lamenté por ambos.


Dos semanas después de la salida del hospital, teníamos que enfrentarnos al juicio de Edward McGraw. Por fin habían pruebas suficientes en su contra. Ese día iba a ser uno de los más difíciles. Ambas tenían que recordar cosas dolorosas, en un momento en el que era claro que ninguna de las dos podía darse el lujo de la fortaleza. Las veía destruidas. Quería ayudarlas, pero no tenía idea de cómo. Me habían citado a declarar desde la fiscalía porque yo había sido testigo de la vida que la rubia había llevado en aquella casa. Así que tenía que ir obligadamente, pero el resto, estaba allí de soporte. No era un juicio abierto, era un juicio cerrado y teníamos suerte de que los dejaran entrar. Al momento de declarar, Minnie parecía que iba a desarmarse y tuve que aguantar varias veces las ganas de correr a bajarla del estrado, me imaginaba que no era el único, era un retrato doloroso. Cuando por fin bajó, mi amigo la atrapó entre sus brazos. Me hacía sentir seguro que por fin se tuvieran el uno al otro. La siguiente persona en ser llamada fue Charlie, y no fue triste, fue terrorífico. Había perdido la cordura, y lo que estaba viendo era una persona tomada enteramente por la angustia. Gritaba que era un asesino, y lo culpaba de todas las muertes, la de su padre, la de sus tíos, la de su prometido. Terminó jurándole que iba a matarlo con sus propias manos y que iba a sufrir, luego dos guardias la sacaron del lugar. No había rastros de la persona que era, el dolor se la había tragado. Quise levantarme e irme tras ella, pero fui llamado al estrado. Vi como Tom se levantó, y por primera vez, no sentí celos. Lo necesitaba, era posiblemente la única persona que necesitaba en ese momento. Cuando subí, luego del juramento, me tuvieron muy poco tiempo. Debía decir qué era lo que había visto en esos años, el abuso de poder, comportamientos extraños, y ese tipo de cosas. Recordarlo me hacía sentir un sabor amargo en la boca, y un poco de culpa, yo había dejado que esas cosas le ocurrieran a Minnie. La había entregado en bandeja de plata a su tío y luego no había podido convencerla de regresar a Londres.


Esa noche no había podido dormir, cada vez que cerraba los ojos mi mente evocaba el recuerdo de lo que había hecho Charlotte al momento de declarar. Como se había visto, rota en mil irreparables pedazos, que ni yo ni nadie podría terminar de juntar jamás. Ni siquiera si mis abrazos estaban hechos de pegamento, no serviría de nada. Decidí levantarme de la cama a la madrugada, eran tal vez las cuatro. Miré a la muchacha dormida en la cama, no parecía despertarse así que salí de puntas de pie de la habitación. Tomé las llaves del auto, y conduje hacia la casa de Tom. Sabía dónde guardaba la llave de emergencias, así que la busqué y entré a la casa. En el sofá estaba de la sala estaba sentado mi mejor amigo, con la computadora en su regazo, parecía que editaba un video -Sabía que tarde o temprano ibas a venir -Dijo en voz baja. Me echó una mirada y luego volvió a lo que estaba haciendo. Subí las escaleras ignorándolo, y entré a la habitación de huéspedes que estaba preparada para Charlie. La vi dormir, profundamente, y lo agradecí. El cuarto estaba a oscuras, pero la luz de los faroles de la calle iluminaban aunque sea un poco. Me acerqué con cuidado y me arrodillé a su lado. Al dormir no había rastros de lo que era cuando estaba despierta. No había depresión, no había furia, no había locura. Era la misma muchachita de diecinueve años que había conocido. Acaricié su mejilla muy delicadamente, no quería despertarla ¿Estaría soñando con él? ¿Estaría deseando que esas fueran sus caricias? Aquel pensamiento me generaba demasiado dolor, yo deseaba con todo mi ser que ella tuviera acceso a Ryan al menos una última vez -Mi amor -Susurré casi inaudible, para mí mismo- Te prometo que estarás bien -Dije tan bajo como lo anterior.

Unas dos semanas después, unos aullidos de dolor me despertaron. Me levanté sobresaltado para ver a Skyler a mi lado quejándose. Había contado los minutos que separaban a las contracciones, estaba en trabajo de parto -Ve a buscar las cosas -Me pidió y corrí hacia la habitación de Katarina para tomar los bolsos que yo mismo había preparado. Estábamos en pijama, pero no me importaba. La ayudé a bajar las escaleras mientras respiraba rítmicamente con ella. Subió en el asiento trasero, y puse el cinturón de seguridad ya que ella casi no podía moverse. Antes de encender el auto mandé un mensaje a Harry y le pedí que corriera la voz, luego arranqué y respetando las señales y la velocidad requerida conduje hasta la clínica donde estaba el obstetra de Skyler. Apenas llegamos llamé a mi mamá y le conté mientras admitían a la embarazada al hospital y le daban una habitación para esperar a que terminara de dilatarse. Estaba nervioso, tan nervioso que sentía que estaba luchando contra un ataque de ansiedad. Cuando llegamos a la habitación los doctores la revisaron y se dieron cuenta que estaba dilatada lo suficiente. Teníamos que ir a la sala de parto, me preguntaron si yo iba a entrar y miré a Skyler, que asintió con la cabeza. Me dieron unas batas para ponerme junto con un gorro. Lo siguiente fueron diez minutos de gritos, en donde todo parecía ir mucho más lento de lo normal. La mujer apretaba mi mano como si fuera de hule, pero no sentía ni un poco de dolor, no se comparaba a lo que ella estaba sintiendo -¿El papá quiere cortar el cordón? -Preguntó una enfermera. Papá, me había dicho papá, yo era uno. Asentí con la cabeza e hice todo tal cual me indicaron. Luego se la llevaron para lavarla, cambiarla y hacerle la observación. Miré a Skyler con la mayor sonrisa que había tenido en toda mi vida. Me sentía un hombre nuevo, y la sentía a ella diferente. La abracé y besé su frente y sus mejillas -Te lo agradezco tanto -Susurré en su oído. Agradecía haberme dado el coraje de hacerlo, agradecía habérmelo dicho y haberme permitido ser parte de aquello, y no haberse ido todas las veces que su madre lo había sugerido.
avatar
Mensajes : 40

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.