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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Mar Abr 04, 2017 11:38 pm





CHARLOTTE MAY ANDERSON
Cuando había salido del hospital de la mano de Tom y con media sonrisa en la cara había creído que me encontraba saliendo de los problemas y que poco a poco iba a volver a la normalidad. No hizo falta más que una noche durmiendo en la habitación de huéspedes para que me diera cuenta que no tenía una normalidad a la cual volver. Desde que había regresado a Londres traté de ocultar la vida que estuve llevando los últimos años, tratando de actuar como la niña mimada y adinerada que tenía absolutamente todo lo que quería. Encontrarme con Ryan había sido lo mejor que pudo haberme pasado en mi regreso y ahora que él no estaba me encontraba perdida por completo, él era la "normalidad" que apenas estaba tratando de crear y ahora no tenía nada a qué volver. Había únicamente dos razones por las que me obligaba a seguir, por las que tenía que salir de la habitación todos los días y encarar a Tom, que alegremente me hacía pasar el día sin altibajos. Una de ellas era porque tenía que encontrar la manera de hacer pagar al responsable de la muerte de mi prometido y no me importaba lo bajo que tuviese que caer con tal de ver al responsable pidiendo perdón. Y dedicaría toda mi vida a lograrlo. La otra razón era Minnie. Minnie y todo lo que conllevaba elegirla. Minnie era quedarme en Londres, quedarme con Tom, ver a Harry todos los días y Dougie me haga morir de ternura o explotar de risa. Y Danny. Elegir a Minnie, significaba tener a Danny en mi vida y aceptar que no iba a desaparecer de ella. Verlo había dejado de ser una tortura porque ahora llevaba una mucho mayor permanente en el pecho que opacaba todo lo demás. Tenía que decidir como tenía que vivir de ahora en adelante y no me estaba resultando bien, me sentía como una loca en un hospital mental pero Tom lo hacía ver tan placentero como si me fuera imposible no ser feliz ahí con él. Grabando con él, horneando todos los días, yendo a correr, jugando, viendo a Minnie diario en algún momento del día. Pero no podía soportarlo. El dolor seguía ahí y me quemaba por dentro. No pude soportarlo desde el primer día y no podían verme así, se me habían acabado las fuerzas para fingir. Lo quería a él. Quería esperarlo todo el día sólo para poder dormir en su pecho, quería esperar toda la semana para llegar a su día libre y tenerlo todo para mí. Lo quería calmandome en las noches cuando las pesadillas de mi muerte eran muy fuertes. Lo quería a él pero no vendría jamás. A mitad de la primer noche, mi mente pedía y gritaba por calmar el dolor, había sido muy fácil en el hospital pero sola no podía lograrlo, tomé la decisión entonces, si iba a hacer esto, si iba a quedarme, entonces tenía que tener algo de soporte. Lo encontré en la alacena, una basta cantidad de vinos y muchos otros licores que Tom tenía guardados y jamás tocó ni tocaría. Tome lo suficiente para poder dormir y sobrevivir el día y las noches siguientes. Guardaba en mi habitación algunas botellas para no tener que salir más y cuando las terminaba volvía a ponerlas en su lugar, él no se daría cuenta pero me hacía tanto bien tomar aquello. En ocasiones los recuerdos eran más vívidos y era lo único que quería. Verle.



Me parecía estar manejando todo muy bien, al menos, no estaba tomando tanto o la resistencia en mi cuerpo había aumentado que podía actuar en lo que cabe, normal. Sólo parecía cansada y distraída pero nadie iba a juzgarme. ¿Quién lo haría? ¿Quién podría? Pero todo empeoró el día del juicio de Edward McGraw. Al menos, eso parecía que había pasado porque por más que intentaba recordarlo, no podía. ¿Cuánto había bebido ese día? Tom estaba molesto conmigo, había notado ciertas cosas en mí, pensó que había sido únicamente esa ocasión, prometí no volver a hacerlo con lágrimas en los ojos y completamente deshecha porque lo estaba y él dijo que estaría bien. ¿Lo estaría? Porque para ese momento me había dado por perdida. Era como si estuviese cargando con el dolor tanto de la muerte de Richard como de Ryan. Jamás pude llorar a mi padre. Únicamente estuve ocultando todo el dolor para poner una sonrisa a los demás, meses después colapsé y tuve que huir por años y llorar estuvo prohibido por tanto tiempo que el dolor se había hecho más y más viejo, fuerte y esperando su oportunidad para aparecer. Y aquí estaba, una vez más conmigo. Me dije a mi misma que tenía que parar, que podía ocultar todo únicamente tenía que reponer todo lo que había tomado de la casa de Tom y todo acabaría ahí, un secreto más que me llevaría pero no pude, en vez de reponerlo lo había tomado de nuevo y todo fue en aumento. Tomaba más que antes, le mentía diciendo que iría de nuevo a la oficina y terminaba en algún bar, esperando él llegara pero jamás aparecía, me encontraba más furiosa que antes y lo que en un principio había funcionado ahora no. Únicamente veía a Minnie como al inicio pero nada más, me estaba hundiendo poco a poco pero al menos, sobrevivía. Fue solo un tiempo después, no estaba segura cuanto, que recibimos la llamada de Harry el pasavoz oficial de que la novia de Daniel estaba en trabajo de parto, Tom me había llevado y yo acepté porque no estaba segura de qué pasaba, y en ese momento me encontraba muy confundida. Estuvimos algunas horas en la sala de espera del hospital, lo que se sintió eterno. Recordaba perfectamente aquel día como había visto como se lo llevaban en la camilla, como su mano había resbalado con la manta cubierta en sangre, y en la muñeca el reloj que le había regalado en el compromiso. Había cargado con un termo de donde tomaba de vez en cuando, daba ligeros sorbos, las ojeras se encontraban más marcadas que nunca y había una rojez en mis mejillas que el rubio ya había notado. De repente me arrebató el termo, molesto de nuevo, de la nada y no dijo más. Bueno ni siquiera iba a hacer esfuerzo por recuperarlo pero me quería poner a llorar ahí mismo, pero entonces Daniel salió de algún lugar con una sonrisa enorme en el rostro y todos se pararon de su lugar para irlo a abrazar y felicitarle por lo que hice lo mismo. Me sentía confundida, muy voluble porque Tom estaba molesto conmigo y no quería que nadie estuviese molesto y tenía otro sentimiento extraño por Daniel. Por un lado su felicidad casi opacaba todo lo demás, me hacía sonreír, por otro lado, la razón de su felicidad era exáctamente la razón por la que nosotros no habíamos estado juntos en un principio. Pero aún así me acerqué a abrazarlo con fuerza - Serás el mejor - Le había dicho al oído. No podía ser egoísta con él. Se merecía toda esta felicidad, aunque yo no formara parte de ella pero no quería compartirla. Me giré hacia Tom y pedí que me llevara a casa. Él podía volver si deseaba, para mí era imposible seguir ahí.



Aquella fue una de las peores noches, me había perdido tanto que a la mañana siguiente mi amigo había tenido que entrar a medio día a mi habitación para que un golpe de realidad lo golpeara justo en la cara. Eliminó todo rastro de alcohol en la casa y me prometió que encontraríamos una solución. Lloré en sus brazos como siempre había hecho y volví a pedir perdón. Ahora sería más complicado pasar desapercibida por él, y se volvió en extremo cuidadoso, pero sin decir una palabra a nadie más. A ojos de todos sólo me encontraba deprimida aún pero todo fue en aumento. Aún bajo la vigilancia del rubio encontré maneras de suprimir mi dolor al menos por el tiempo necesario para empezar a actuar. Tenía que hacerlo, no podía quedarme en la cama todo el día esperando que las cosas se resolvieran por sí mismas y con Edward en la cárcel tenía todas las oportunidades para cumplir con lo propuesto pero no sabía si me encontraba lo suficientemente estable para lograrlo por lo que busqué ayuda con la primera persona que se me ocurrió diría que sí, le conté mi plan, tenía el contacto ya y solo tenía que hacer la transferencia y hablar directamente con la persona. Tenía que hacer una cita en la carcel para verle y luego solo ver como el trabajo se cumplía. Sin embargo, Harry se negó. Alegando que no estaba pensando bien las cosas y que después del juicio, aquello me podía meter en problemas. Entonces comprendí que fue un error contactar con mi amigo y pedir su ayuda, porque podía delatarme con los demás, con Tom o con Minnie y estaría en problemas por lo que hice lo que tenía que hacer y fue fin de la historia.

El día de la visita a Edward me tenía en un humor increíble, me había levantado temprano por la mañana y avisé a Tom que iría a mi departamento por algunas cosas que necesitaba. Él se había ofrecido a acompañarme o ir él por ella si es que el lugar no me hacía sentir bien pero me negué, diciendo que era algo que tenía que hacer por mí misma. Claro que el rubio asintió y me dejó ir, creyendo en mis palabras. Tomé mi auto para dirigirme a mi destino casi saltando de alegría, sólo quería verlo y reirme en su cara porque mientras él estuviera dentro el control lo tenía yo. Estacioné el auto y me dirigí a la entrada, había un hombre de brazos cruzados al lado de la puerta, mientras más me acercaba más pensaba que era producto de mi imaginación. Generalmente me imaginaba a Ryan, en las noches más difíciles y me era bastante curioso que mi mente arrojara a Danny Jones en aquél día tan especial. Me paré en frente de él bastante confundida, ¿Era real? Esperé a que hiciera un movimiento y finalmente se acercó a mí. Empezó a soltar un discurso de porque no debía entrar y cómo no me haría bien si lo hacía. Me imaginaba que si él estaba ahí realmente, era todo culpa de Harry - ¿No hubieras golpeado hasta su inconsciencia a Alex Nichols después de enterarte que él me había secuestrado? O al mismo Edward cuando obligó a abortar a Minnie. No me vengas con esto, eres la última persona que puede decirme esto  - Le contesté entrando de todos modos al lugar. La cita ya estaba hecha únicamente se agregó a una persona más con la que entraría. Daniel. El lugar estaba vigilado por completo, había una pared de cristal que nos dividía, yo esperaba ansiosa que el hombre llegara, mientras trataba de ignorar a Daniel, no sabía de qué hablarle “¿Cómo es ser papá?” “¿Qué tal está Sky? Brillando como nueva mamá me imagino” Dios. No. Quería evitar cualquier plática sobre su paternidad o su eterna felicidad. Estaba mejor sin él en el mapa. El corazón se me detuvo un momento cuando la puerta hizo un fuerte chillido y ahí entró Edward McGraw, por completo destruído, apenas caminando y la cara hecha pedazos, se sentó como pudo y sonrió, sonrió como si fuese el ganador de todo, como si lo estuviese disfrutando tanto el verme así, porque estaba claro quién estaba sufriendo más, estaba claro quién había perdido más. Y por más dolor físico que yo pudiese pagar para provocarle, nunca estaríamos en el mismo nivel.  
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Abr 05, 2017 10:46 am




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Al momento de entrar al consultorio del terapeuta de mi novia me sentí cohibido, el lugar era por completo frío y extraño a pesar de los intentos por parecer todo lo contrario y el hombre era mucho peor, no entendía como podía lograr que Minnie tuviera la confianza de hablar en un lugar como aquél y ante un hombre como ese. Tal vez ese era todo el problema. Iniciamos como si fuéramos dos personas completamente normales que no estaban en un lugar como ese, y él empezó a explicar el porqué la necesidad de mi presencia. Me sentí importante al menos, yo estar ahí en vez de todos los demás me hacía sentir como que estaba haciendo algo correcto con Minnie al menos pero inmediatamente pasó al tema del secuestro. No había hablado sobre eso con nadie que no fueran mis amigos o los detectives, pero suponía no había problema. Iba a soltarme a hablar sobre lo pedido pero luego me di cuenta que él llevaba el control de la charla, no era simplemente sentarnos a hablar como en un café. Hizo la primera pregunta sobre mi percepción sobre Minnie, nosotros nunca habíamos tenido la oportunidad de hablar de aquello, tal vez sentíamos que ya lo sabíamos o jamás se dio el tiempo. Después de todo empezamos a salir en medio del acoso de Joseph Morgan y la muerte de Ryan por lo que hablar de nuestros sentimientos pasó a segundo plano. Tomé la mano de Minnie que ella no quería darme porque estaba más que molesta y la besé - Siempre demostró ser más fuerte que todos, nunca sé qué está pensando y jamás puedo adelantarme a ella. Por lo que en un inicio me confundía, no sabía si le importaba o no. No es que hayamos avanzado mucho ahora, sigo confundido la mayoría del tiempo pero al menos la tengo para mí y no quiero que eso vuelva a cambiar - Me arrepentí al momento de decir todo aquello. ¿Por qué le contaba estas cosas a un extraño? Ni siquiera Charlie estaba completamente enterada de todo y yo se lo contaba al terapeuta de mi novia. Sin más, el doctor lanzó la segunda pregunta, cómo me había enterado del secuestro. Suspiré, había sido una gran noche y aunque siempre hablaba fluidamente y con mucha confianza en ese momento me encontraba retraído. Empecé el relato cuando llegué al departamento de las chicas y este estaba completamente vacío, como llegó Charlie y Ryan después y ella y yo empezamos a llenarnos de ansiedad de inmediato. Luego había llegado Danny y no mucho después la llamada del psicópata. Aún sentía la desesperación de no tenerla junto a mí, aún mi mente enloquecía y buscaba contacto con su piel como si tuviese que demostrarle que ella era real. De nuevo no hubo comentarios al respecto y pasó a la siguiente pregunta. ¿Qué había sucedido? Y ¿Cómo estaba Minnie? Hablé del tema sin detallar mucho, solamente lo necesario para contestar la pregunta y me detuve a mirarla un momento - Ella no está bien ¿Quién lo estaría? Pero… creo que está ignorando todo lo que pasó y por eso está tranquila la mayoría del tiempo. Estoy confundido - Finalicé, porque lo estaba. Descifrar a esa mujer me era algo imposible. Únicamente Doug tenía la capacidad de hacerlo y tal vez era él quien debía estar en esta sala. El doctor se dirigió ahora hacia mi rubia, preguntando sobre lo ocurrido mientras ella enloquecía, habían hecho falta solo dos palabras más para que yo dijera que sí y nos largaramos de ese lugar. Pero él tenía razón, tarde o temprano ella iba a tener que hablar y sufrir  lo sucedido y era mejor en ese momento, a mi lado, en frente del terapeuta que sola o con otras personas. Minnie entonces empezó a hablar contando cómo había sido ser cautiva de Joseph Morgan y tuve que apretar fuertemente su mano, para recibir fuerzas de ella porque no me sentía bien. Quería tomar todo lo que ella había pasado, todo el dolor y ponerlo dentro de mí, quería sufrir lo que ella y que estuviese bien. No se merecía aquello. No. Cuando todo terminó, Minnie tomó sus cosas y salió increíblemente rápido del lugar, me despedí del terapeuta, pagué los honorarios y salí atrás de ella. Me sentía increíblemente agotado y voluble, como una mujer. Y Minnie estaba tan molesta, pero al menos seguía a mi lado - ¿Quieres ir a McDonalds? Llama a Charlie y a Tom para saber qué llevar - Pregunté serio pasándole el celular. Tal vez una inmensa cantidad de azucar y carbohidratos nos harían sentir mejor. O no. Pero era mi mejor idea.


No muchos días después el gran día había llegado, el día en que uno de nosotros por fin se convertiría en padre y yo perdería mi apuesta con Tom, quien pensé que sería el primero. A veces se ganaba a veces se perdía y aunque ninguno se me imaginó que fuese Danny quien se iría primero por ese camino, estábamos más que orgullosos por él. Sería un cambio enorme en nuestras vidas la nueva bebé. Me encargué de avisar a todos sobre la princesa viniendo al mundo y de lograr despertar a la mía para ir a ver a los nuevos padres esa misma noche. Minnie estaba logrando dormir más y cada día me tenía más loco por ella. Quien sabe cuantas veces ya había memorizado el ritmo de su respiración como si tuviese miedo de perderla. Lo tenía. Cuando llegamos Tom y Charlotte ya se encontraban ahí, él serio y ella abrazada a un termo lleno de café. Los saludé como normalmente hacía pero Charlie no había podido seguir el juego con su mano como si estuviese muriendo de cansancio pero ahí estaba con las mejillas rosadas y los ojos bien abiertos. Ignoré su extraño comportamiento, sabía que el lugar no era el mejor recuerdo y era mejor dejarlo así. En cuanto Dougie llegó Minnie saltó sobre él por completo feliz por la situación y yo por completo malhumorado por lo mismo. No era el momento para pelear, por lo que me concentré en mi amiga y el rubio que estaban en total silencio, parecía como si estuvieran teniendo una pelea en sus mentes hasta que el rubio le arrebató el café a la morocha y la vi a punto de echarse a llorar. Me ofrecí a comprarle algo más caliente pero ella se negó y sólo se acomodo en el hombro de Thomas quien prefería ignorarla. Afortunadamente Danny llegó ahí con nosotros con una sonrisa que no le cabía en la cara y todos corrimos hacia él para felicitarlo y preguntar en qué momento conoceríamos a Katie.El orgulloso papá nos indicó a donde teníamos que pasar para verla y lo seguimos, ya en la habitación Skyler se encontraba semi dormida, por lo que nos obligaron a no hacer tanto escándalo pero Katie, tenía los ojos bien abiertos. Era sólo un pedacito de humano color rosado y lleno de arrugas. Minnie fue la primera en cargarla, tanta ternura junta iba a darme un paro cardiaco. Si el drama no atacara nuestras vidas, una niña de alrededor de cuatro años estaría aquí mismo, jalando del vestido de su mamá para conocer a Katie. La tristeza me atacó unos segundos pero todo fue opacado cuando la tuve entre mis brazos. Era lo mejor que nos había pasado en tanto tiempo, no solo a Danny, a todos - Quiero una de estas - Le dije a Minnie incomodándola y sin importarte - Métela a tu bolsa y vayámonos - Ordené y todos empezaron a reír. Daniel no podía quitarle los ojos de encima y nadie podía. Era preciosa. Al poco rato Tom entró con nosotros sin Charlotte, nadie se dio cuenta el momento en el que se habían marchado pero al menos ya estaba de vuelta él. Ahora a nuestra rutina se le había agregado visitar a Katie algunas veces a la semana. Hubiésemos estado ahí cada día pero nos imaginábamos que teníamos harta a Skyler con nuestras repentinas visitas por lo que quisimos relajarnos un poco. Solo un poco. Conforme las semanas seguían pasando yo me encontraba más confundido, Minnie seguía evitando todo lo posible entrar con el terapeuta y su temperamento era muy intenso. Había ocasiones cuando era toda alegría y otras donde no podía hacerla salir de la cama. Sabía que cuando la presionaba al máximo siempre iba con Dougie. Parecía que lo prefería por sobre mí, incluso por sobre Charlie. Se quedaba a dormir con él a pesar de que mi instinto me gritaba que no debía ser de esa manera. Pasaba días enteros con él y yo sólo me preguntaba hasta que nivel debía hacer evidentes mis celos. Dougie lo sabía, pero no le importaba porque Minnie seguía buscándolo, y yo tenía en cuenta lo bien que la ponía pero eso sólo me hacía enojar más.



No sabía si esa era la razón, o cuál había sido, pero estaba esforzándome el triple en últimos entrenamientos. Suponía que era la manera en la que canalizaba todo lo sucedido en los pasados meses pero había estado sufriendo dolor en la espalda y cuello que aunque descansaba, no se iba. No quise mencionar nada a Minnie, cuando sabía que ella podía darme una buena opinión ya que este tipo de lesiones pasaban en su trabajo todo el tiempo. Pero no quería preocupar a nadie, no quería que pensara que cosas como esa podían pararme. No lo hacían. Por lo que después de posponerlo y hasta que el dolor no fue insoportable, decidí asistir con el especialista. Y como si mi amiga pudiera oler cuando trataba de esconder algo, recibí una llamada la mañana anterior. Fue tan extraño que ella buscara algo de contacto humano que le respondí al instante. Charlie hablaba muy pausado, como si tuviese que pensar cada oración antes de decirla, decía que sabía que mi odio por Edward era considerable, y como él nos había arrebatado algo a ambos debíamos arrebatarle algo a él también. Tragué en seco, recordando a la Charlie que gritaba en el estrado a un Edward por completo maravillado por su reacción - No sé a donde quieres llegar Charles. ¿Qué propones? - Pregunté aunque ya sabía la intención de su llamada. Charlotte quería que la acompañara a hablar con cierta persona para que se provocara una pelea en el reclusorio donde se encontraba Edward y él saliera involucrado. Por supuesto me negué alegando que tenía algo más por hacer y Charlotte ni siquiera se dignó en escuchar porqué, sólo había colgado. Tomé el celular de inmediato y marqué el número de la única persona que sabía que podía hacer algo. Danny respondió apenas hasta la tercer llamada, fui directo al grano: Charlotte estaba actuando extraña. Además de estar distraída todo el tiempo y en su propio mundo ahora venía con estas ideas extrañas - Estará mañana a las 9 am reuniéndose con vaya a saber Dios quien. Podría ir pero creo que no lograría nada - acepté y Daniel se hizo cargo de inmediato. La mañana siguiente mentí a mi novia sobre porqué ese día no podría ir por ella a la universidad, no le molestó en absoluto todo lo contrario, estaba feliz porque así tendría una razón para ver a Dougie. Quise decir algo, pero me pareció egoísta y lo dejé de esa manera. La visita al especialista fue un desastre, desde que el médico me había observado anotó algo en su computadora como si fuese obvio lo que tenía. Tendría que hacerme todo tipo de análisis en las siguientes semanas, tenía lo que parecía ser una hernia en mi cuello que causaba dolor a toda la espalda. Lo que significaba que tendría que cambiar mis rutinas por terapias. Regresé a casa o a el departamento de Minnie con el ánimo por los suelos. ¿Cómo les explicaría a los chicos que ni siquiera podría tocar con ellos por al menos unos meses? Iba a guardármelo tanto como fuera posible. Cuando llegué desde antes de entrar podía escuchar las carcajadas de Minnie y la risa idiota de mi mejor amigo, al pasar los vi tirados en el suelo en alguna posición extraña, las risas terminaron al verme, por supuesto. Los miré unos segundos, saludé y continué mi paso hacia la habitación. Aquello había terminado por matar mi ánimo y deseaba, realmente deseaba que ella se fuera con él y poder estar solo esa noche.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Miér Abr 05, 2017 7:53 pm




MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Tenía que empezar a dejarle saber a Harry lo que sentía. Era bastante difícil considerando que la mayoría del tiempo ni siquiera yo lo sabía, pero la palabra que más había usado en la sesión para describirse había sido confundido ¿Confundido acerca de qué? ¿Si me importaba? ¿Si le correspondía los sentimientos? Lo amaba tanto que me asustaba, le estaba dando el poder de destruirme esperando que no lo hiciera. Me había acostumbrado a tenerlo todas las noches, a encontrarlo siempre allí cuando lo necesitaba. Cenábamos juntos todas las noches, bailábamos en nuestro tiempo libre, tomábamos largas duchas hasta que el agua comenzaba a enfriarse, me despertaba con sus ojos azules observándome detenidamente. Y de sólo pensar en renunciar a eso, se me abría un agujero en el medio del pecho. Tenía que dejárselo saber, tenía que mirarlo y decirle "Jamás creí que algo tan lindo como tú iba a pasarme" pero cada vez que iba a abrir la boca para decirlo, eso u otra cosa, nada salía. Así que lo intentaba todos los días de a poco, comentando con él mis pensamientos, cosas que se me venían a la mente por momentos, tonterías extrañas que sólo compartiría con Dougie. Y le decía que lo amaba, cada chance que tenía. Me abracé a él por debajo de las sábanas, estaba agotada. Lo miré, pestañeando lentamente, su perfecto torso desnudo me invitaba a besarlo unas veinticinco veces más de lo que ya había hecho esa misma noche -Te amo -Susurré antes de quedarme dormida. Me despertó su voz, como de costumbre, pero esta vez me avisaba que Danny estaba a punto de ser papá, definitivamente, sin vueltra atrás. Me levanté de un salto y me vestí para correr hacia el auto. Estaba llena de emoción, sería una tía por primera vez y de una de las personas que más amaba en el mundo. Quería ver la felicidad en los ojos del pecoso porque después de toda la tristeza que lo había inundado, lo merecía. Cuando llegamos nos encontramos con Tom y Charlotte allí. El rubio tenía una expresión seria en el rostro y la morocha, bueno, era difícil de explicar. Se veía ¿Cansada? ¿Enojada? ¿Un poco de ambas? Abrazaba un termo que me imaginaba que contenía café, era de madrugada, y ella no funcionaba sin él. Los saludé con una sonrisa, esperando contagiarles un poco de mi felicidad hasta que viniera Danny y nos embarrara con la suya. Dougie llegó, y yo salté hacia él emocionada -¿Puedes creer que seremos tíos? -Pregunté mostrando todos los dientes. Me di vuelta buscando a Harry para hablarle, pero él estaba concentrado en los otros dos. Tom le arrebató de las manos el termo a Charlie y ella no respondió, simplemente se acomodó en su hombro. Me imaginaba que estaba teniendo un mal día, uno de esos días en los que nadie podría ayudar. Claramente estar en un hospital donde se habían recreado uno de nuestros peores recuerdos, sólo para ver como el amor de su vida había conseguido muy felizmente una familia, no era una de los mejores escenarios. Danny llegó, la sonrisa ocupaba toda su cara, algo muy particular de él, pero en ese preciso momento brillaba tanto que parecía ser el propio sol. Corrí hacia él para abrazarlo con mucha fuerza, dándole el lugar a los demás para que también lo hicieran -¡Felicitaciones! ¡Felicitaciones! ¡Felicitaciones! -Grité, saltando. Danny nos indicó el camino hacia la habitación donde estaban la mamá y la bebé. Al entrar, Skyler estaba medio dormida pero Kate tenía los ojos abiertos, unos enormes, bien redondos y hermosos ojos abiertos. Era una bebé muy pequeña, lo cual no era extraño porque su madre lo era, y era por completo rosada. Incluso olía a rosa. El papá la tomó entre sus brazos, podía verse en su rostro el miedo con el que lo hacía, el cuidado con el que ejercía cada movimiento. Me acerqué, para que la pusiera entre mis brazos, entraba de manera perfecta. La mecí con cuidado -Hola Katie -Susurré a la que me miraba con sorpresa. Sostener un recién nacido entre mis brazos era algo que jamás había hecho en mi vida, suponía que la manera de hacerlo era instintivo en el ser humano, pero podía jurar que mis brazos habían ansiado un momento así desde hacía muchísimo tiempo. Tuve que entregársela a alguien más, todos querían cargarla un momento. Harry parecía hacerlo con más instinto que yo. Tenía asumido que un bebé no tendría una buena vida conmigo como su madre, lo sabía desde que había quedado embarazada ¿Pero él? Habría sido un fantástico padre, incluso el Harry veinteañero que era prácticamente un barrilete siendo manejado por el viento. Él dejó salir unas palabras que acuchillaron mi corazón "quiero una de estas" había dicho, y sentí mi estómago contraerse. Lo siguiente que dijo era con intención de hacer reír a los demás, pero me había puesto más incómoda. Sin embargo sonreí, ante sus palabras y ante el cuadro de él con un bebé en brazos. Quería llenarlo de besos para hacer desaparecer todas las nubes encima de mi cabeza. Tom entró en la habitación de nuevo haciéndome dar cuenta que no habían estado por mucho tiempo y que de hecho, Charlie no estaba con él. Bien, suponía que era demasiado para ella y no iba a juzgarla, nadie iba a hacerlo. Mientras los días y semanas seguían pasando, habíamos agregado a la rutina visitar a Kate, Danny y Skyler. Bueno, la madre casi nunca nos atendía. Cuando llegábamos, se iba a arriba. El pecoso me había dicho en confidencia que no quería que nadie la viera, porque creía que había perdido su figura, porque estaba deprimida y porque no quería estar cerca de Kate cuando estuviéramos nosotros presentes. No pregunté nada al respecto, simplemente dejé en claro que podía llamarnos cuando fuera necesario y aunque yo sabía menos de bebés que Dougie, por lo menos intentaría ayudar. En otros aspectos, había vuelto al ballet. De lo contrario a lo esperado, me habían recibido con los brazos abiertos. Habían sido mucho más benevolentes de lo que me imaginaba que una disciplina tan seria como esta podía llegar a ser, y yo había prometido no volver a arruinarlo de esa manera. Una promesa que no podía cumplir. Mi terapeuta había traicionado mi confianza y aunque ya no quería tener sesiones con él, tampoco quería hacerlo con ninguna otra persona por lo que me veía obligada a entrar en su despacho y sentarme en el sofá de cuero rojo bermellón. Charlaba con él trivialidades sobre mi día que lo harían despistar de las cosas importantes y omitía cosas como los sentimientos que me generaba Katarina, la bebé de Danny. Hablar con Charlie de lo que fuera se había vuelto más difícil, muchas veces no podía seguir el hilo de una conversación, o se olvidaba de las cosas que decía y se encontraba muy distante, sumida en sus pensamientos. Tuve miedo, más de una vez, y en esas ocasiones había querido quedarme con ella por las noches pero por alguna razón Tom se oponía, jurándome que él jamás dejaría que nada le ocurriera. Dougie juraba que estaba enamorado, pero me parecía que había algo más.


Harry había estado actuando extraño, un poco más malhumorado de a ratos, y parecía que estaba adolorido. Me imaginaba que se debía a demasiado esfuerzo, se había presionado más de lo debido y sus músculos se lo estaban reclamando. Explicó por qué no podía pasar por mí la mañana siguiente, era una rutina que teníamos, pasaba por mí, veíamos a Kate o a Charlie y luego volvíamos. Asentí con la cabeza, sintiéndome un poco decepcionada pero no quería que todo se tratara sobre mí. En cambio, me mostré con normalidad ante la situación y le pedí a mi mejor amigo que suplantara a mi novio. Dougie estaba apoyado sobre su auto con lentes de sol puestos cuando salí. Se los sacó automáticamente y me sonrió, levantando la mano. Mis compañeras me tomaron de los brazos instantáneamente -¿Por qué siempre estás rodeada de hombres hermosos? -Preguntó una de ellas, la más chica- Tu novio es sexy pero él... es prácticamente un ángel -Todas comenzaron a reír como si fueran adolescentes. Me solté de sus agarres y caminé mirando al piso, malhumorada e inhibida por los comentarios. Llegué a Dougie y me metí en al auto sin siquiera saludarlo, como si él hubiera tenido la culpa. No le quería poner la palabra "celos" a lo que sentía en ese momento, mi relación con el rubio era de pura amistad pero me sentía muy cómoda con él, cómoda para dormir en la misma cama, y para hablar de temas extraños que se me ocurrían al pasar sabiendo que no iba a juzgarme. Pero sobretodo, cómoda porque jamás me obligaba a hacer cosas que no quería, y esas cosas crecían en desmedida todos los días. En lo único que no necesitaba presión era en el ballet. Y por eso mismo me iría de gira en un par de meses. Fuimos a ver a Danny y a Kate, a penas entramos, ella sonrió. Era probablemente la primera vez que la veía sonreír, era tan pequeña, y sus ojos comenzaban a tener un color extraño, pero estaba en la etapa en la que sonreía a cualquier persona que se cruzara en su camino. Sentí una mezcla extraña de sentimientos que me dejaron un mal sabor en la boca, a nostalgia, a melancolía. Podía ver como si hubiera ocurrido el día anterior, a Harry diciendo "quiero una de estas" con cara de enamorado. Yo no podía dársela. Dougie me llevó a mi casa, raramente Harry no había vuelto todavía y no quería estar sola así que el rubio se veía obligado a quedarse conmigo. La última vez que había estado sola en el departamento, un lunático me había llamado y yo misma me había entregado a él, no tenía que decir cómo había salido el resto. Quería poder defenderme de situaciones así, era pequeña pero tenía mucha fuerza y podía ser bastante escurridiza -Enséñame movimientos de lucha -Pedí a Dougie, que me miró como si fuera a escupir el té- Sé que Harry te enseñó, y sólo quiero aprender a defenderme -Expliqué. Admitía tener verguenza de decirle a mi propio novio que me enseñara, pero la simple idea de una persona como yo aprendiendo algo así, era motivo de burla. De todas maneras, Dougie era mucho más acorde a mi cuerpo que Harry, que era enorme. Así que se vio sin opción más que a acceder. Estábamos sobre la alfombra y habíamos corrido hacia atrás los muebles, para no lastimarnos. Me había enseñado un par de movimientos y me había pedido que lo recreara pero ambos éramos en extremo torpes. Él se reía de que yo hacía todo con gracia, pero luego había dicho que eso podía ser usado a mi favor -Deberías pedirle a Harry que te enseñe, él sabe más que yo -Sugirió, por enésima vez. Sin embargo lo ignoré, y en un intento de escaparme de su agarre terminamos en el suelo, carcajeando. Se escuchó de lejos la puerta de entrada y la figura del baterista se hizo presente, matando nuestras risas. Se veía agotado, y decaído. Saludó de mala gana y subió a nuestra habitación, o mi habitación, en realidad. Dougie me levantó del suelo en un segundo -Pídele a él -Advirtió un poco más serio y tomó sus cosas para irse. Fruncí el ceño ¿Qué rayos acababa de ocurrir? Subí las escaleras y entré sin tocar la puerta, encontrándolo acostado. Me acerqué y me senté a su lado -Estábamos jugando nada más -Expliqué rápidamente, porque tenía que ser una idiota para no darme cuenta de que se trataba sobre eso. Hacía varios días que se trataba sobre eso- Le pedí que me enseñara algo de lucha pero es un inútil -Dije con una sonrisita tonta- Pero tú no eres un inútil, puedes enseñarme a defenderme -Seguía callado, y me sentía cada vez más nerviosa- Y una de las chicas hoy dijo que eras sexy -Solté una risilla- Me pregunto si te habrá visto sin camisa -No hacía falta verlo en persona, el internet estaba lleno de fotos de él sin camisa. Sus músculos eran patrimonio cultural de Inglaterra, y míos- Fuimos a ver a Kate -Conté por último- Y me sonrió, tiene una hermosa sonrisa de bebé -Dejé salir una sonrisa débil, y me recosté a su lado, en silencio. Giré la cabeza para verlo, necesitaba afeitarse, pero así me encantaba. Me quedé mirándolo por un buen rato, temiendo emitir palabra. Él tenía los ojos cerrados, pero por su respiración podía darme cuenta que todavía estaba despierto. Quería verlo con una niña o un niño en brazos, verlos jugar en la cama, haciendo guerra de cosquillas, aprendiendo a leer, tal vez bailando, o cantando, o lo que fuera. Pero al mismo tiempo, era lo que menos deseaba. Sentí un huracán de emotividad en todo mi cuerpo y volví a mirar el techo. Tenía que llenarme de valor y hacerle la pregunta que había querido hacerle por varios meses, tres desde que había nacido la niña. Tomé aire -Harry... -Llamé su atención, dándome vuelta hacia él. Titubeé antes, formulando las palabras en mi cabeza- ¿Qué hubieras querido que fuera nuestro bebé? -Pregunté con lágrimas en los ojos. Ese era el tema de cosas que tenía que aprender a hablar con él, era exactamente el tipo de cosas que ni siquiera hablaba con Dougie- ¿Una nena o un varón? -Esperé su respuesta y luego me levanté para darle un beso en silencio. Lo vi hacer una cara de dolor. Todavía no me decía qué tenía en su espalda, pero no quería presionarlo a que fuera honesto conmigo. Podía dormir en el suelo, para que no tuviera problemas conmigo moviéndome o tirándome encima de él en la noche.


La mañana siguiente tenía que soltar la bomba, en dos meses más, nos iríamos de gira por algunos países de Europa. Nos habían dado las fechas en cada país y las había anotado en mi agenda para luego dárselas a Harry. Era la primera vez en mucho tiempo, cuando era más chica lo hacía por lo menos una vez por año, pero dentro del país. Richard siempre me alentaba, decía que cuando una persona era talentosa tenía que trabajarlo y compartirlo con el resto del mundo. Y mandaba a Charlie a seguirme por todos lados. Pero esta vez... me sentía insegura y asustada. Claramente no podía pedirle que viniera conmigo, tenía trabajo aquí y una vida. Así que estaba llena de ansiedad. Le dejé un café en la mesa -Tengo que irme -Solté con una sonrisa nerviosa- De gira, por todo el continente, bueno, algunos países nada más. Anoté todo para que sepas en dónde voy a estar cada día-Expliqué, pasándole una hoja con las fechas, horarios de vuelos, hoteles. Esperé su respuesta pero se encontraba extrañamente callado, como pensándolo. Me preguntó si podría estar sin Dougie todo ese tiempo, no era exactamente la respuesta que buscaba -No tengo que ir si no quieres -Manifesté bajando la frente. No quería ir sola, pero si no iba, se acababa todo. Él opinó que debía ir, para dejar de estar encima de Dougie por al menos dos minutos. Levanté las cejas y tragué en seco, mis manos comenzaron a sudar automáticamente. Sentía el momento lejano, externo a mí por completo- Está bien -Susurré con un hilo de voz y me levanté de donde estaba sentada para caminar hacia arriba, mis pasos eran lentos, como si estuviera en algun especie de trance. Abrí la puerta de la habitación de Charlotte y me encerré allí. La extrañaba, extrañaba vivir con ella y poder recurrir a sus brazos de hermana mayor cuando él me hacía llorar. Harry tenía un lado cruel, lo había conocido en el momento de volverlo a ver, pero no creía que iba a volver a ser de esa forma conmigo. Necesitaba volver a ser pequeña en los brazos de Charlie, necesitaba explicarle lo que me estaba pasando, externa e internamente, escuchar sus consejos. Pero no había manera. Estaba allí, la veía casi todos los días, y nos reíamos juntas como siempre, pero algo había cambiado. Y no tenía idea de qué era. Pasé el resto del día llorando, mi lado más oscuro me decía "Si fue así con Meg ¿Por qué no habría de serlo contigo?" Pero estábamos hablando de Harry, mi Harry. No era del de Meg, ni el de nadie más, era mío. Y yo era suya ¿Por qué dudaba de eso? ¡Yo era suya, siempre lo había sido! Había dejado su marca invisible en mi cuerpo demasiados años atrás para ser contados.

Los siguientes días habían tenido un filtro gris. Harry parecía estar cada vez más distante y yo, cada vez más desesperada por llamar su atención, sin lograrlo. Se iba todos los días en la mañana, dejándome sola. Odiaba estar sola, no podía estar sola, no importaba cuánta seguridad hubiera en el edificio. Muchas mañanas prendía la televisión y desayunaba, muchas otras me tomaba algo para dormir y cuando realmente no podía soportarlo, bajaba a hablar con el hombre de seguridad hasta que mi novio regresaba. Aquel hombre era un cincuentón que me hablaba con tono paternal, yo le llevaba café, o té y hablábamos hasta que veía a Harry entrar por la puerta y subía. No tenía idea de a dónde iba, y mi mente siempre pensaba lo peor, haciéndome llorar cada vez que pensaba en eso. Había hablado con Dougie al respecto, porque no tenía idea de qué hacer. No quería renunciar a mi mejor amigo, pero no quería perder a Harry, moriría si eso pasaba. Así que habíamos decidido vernos muchísimo menos. Siempre de día, en horarios razonables, y sin "estar encima" del otro. Sin embargo ese día, había pasado por mí para ver a Charlie. Le había contado que iría de gira y se había puesto muy feliz por mí, no había querido decirle lo aterrada que me encontraba ni que Harry estaba enojado conmigo. Sólo cosas buenas. Tom no estaba en la casa, por eso estábamos allí con el bajista. La morocha parecía cansada, estaba recostada sobre el sofá -En un mes más, estaré de gira -Dije, sin saber qué sentir. Charlie pareció no saber a lo que me refería, pero volvió a ponerse muy feliz por mí. Yo fruncí el ceño, desde hacía varios meses que algo estaba ocurriendo en su mente, y podía decir con toda seguridad que parecía... ebria. Dougie la miró extrañado y comenzó a indagar, viendo qué más había olvidado. Comenzó a contar una anécdota que habíamos vivido, como si Charlie hubiera estado ahí. Ella fingió que lo recordaba. Tom entró por la puerta sorprendiéndose de que estábamos ahí, habíamos venido sin avisar porque no queríamos que Charlotte estuviera sola. Dougie se levantó -¿Hace cuánto que está así? -Preguntó, casi en un gruñido. Tom lo tomó del brazo y lo arrastró hacia la otra habitación, pero seguían escuchándose las voces- Hace unos meses, pero empeoró. Mira, lo tengo todo controlado ¿Está bien? -Se defendió, haciendo enfadar a Dougie- ¿Todo controlado? ¿Crees que esto es un juego, Tom? No tienes nada controlado, deberías haber dicho algo ¡Deberías habérselo dicho a Danny! -Miré a mi mejor amiga y me senté a su lado, parecía tener una mirada de culpa en la cara. Acaricié su cabello, tratando de que se relajara- Ella no necesita a Danny -Masculló Tom. Dougie respondió "¿Ah, no?" sarcásticamente y luego le dio un ultimatum- Hay que hacer algo al respecto, te voy a dar la oportunidad de enmedar la situación, pero sino lo hacés tú, lo haré yo -El problema con Dougie era personal. Tan personal que me imaginaba que le dolía. Cuando salió de la cocina me paré a abrazarlo. Tom había querido ser el héroe de la situación, y así había terminado todo. Buscamos los posibles escondites del alcohol pero no había nada, claramente no tomaba en su casa. Tenía algo en la cartera y nos deshicimos de él, luego la metimos a bañar y Dougie le dio leche y pan. La leche para vomitar y el pan para absorver todo lo posible el alcohol, luego, nos fuimos con la promesa de Tom de que cuidaría de ella hasta el día siguiente que llamaríamos a alguien que la ayudara. Mis manos todavía temblaban, era Charlotte de quién hablábamos, mi hermana mayor, la correcta, la que siempre me había cuidado. Sentí ganas de vomitar de los nervios, tenía que contarle lo sucedido a un Harry que transpiraba hostilidad. Entré en el departamento y automáticamente lo vi, me eché en sus brazos. Necesitaba recuperar fuerzas, nadie en el mundo me daría fuerzas más que él. No me interesaba si estaba con alguien más, podía ser la primera, la segunda, incluso la tercera. Lo quería conmigo, quería que me abrazara.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Jue Abr 06, 2017 4:01 am



DANIEL ALAN DAVID JONES -


La habitación tenía paredes rosas que estaban en perfecta armonía con todo el cuarto. El área de maternidad tenía una calidez y una alegría incomparable con el resto del hospital. Cada puerta tenía un cartel rosa o azúl que tenían el nombre del recién nacido. En este caso, profesaba “Katarina Jones”, haciéndome inflar el pecho de orgullo pero deshinchandome de ternura. Era tan pequeña que podía cargarla en mi mano y cabía perfecto. Le di un beso a la madre que descansaba por completo exhausta y salí a buscar a mis amigos. Mi madre estaría en camino con Vicky, estaba seguro, y no podía calmar las ansias de que llegaran. Cuando los vi, expectantes en la sala de espera, con sonrisas ansiosas en el rostro, me sentí aún más feliz. Todos estaban allí, incluída Charlotte y me hacía inmesamente feliz saber que por fin podía hacerla parte de esto. Al momento de abrazarme, me había dicho al oído que sería el mejor, bueno eso estaba por verse, pero definitivamente daría todo de mí. Les indiqué el camino, guiándolos por el pasillo hacia la habitación, pero apenas me di vuelta para volver a mirarlos, la vi alejarse con Tom en sentido contrario. Sentí una presión en el pecho y una leve decepción, pero no podía culparla por no querer estar presente en ese momento. Era el nacimiento de una familia y ella había perdido a la que sería la suya. Entré haciéndoles a todos una seña de que silencio y luego señalando con el dedo índice a la castaña durmiendo. Me dirigí hacia la cuna y tomé a mi bebé en brazos con todo el cuidado el mundo, estaba aterrado de moverme, muy rápido o muy lento no hacían la diferencia. Tenía miedo de hacer presión de más, sostenerla con más fuerza de la necesaria, y romperla. Se la entregué a Minnie, quería que todo el mundo pudiera obtener de ella la paz y felicidad que yo sentía en ese momento. La rubia la miró por un largo rato, era una imagen tan dulce pero a la vez tan melancólica, porque podía ver en sus ojos lo que estaba sintiendo, a pesar de estar sonriendo de oreja a oreja. Minnie se la dio a Harry y él hizo un comentario tan tierno, que les deseé a ambos un poco de lo que yo sentía. Luego de eso, Tom volvió, con las manos vacías, sin mi morocha. La sonrisa no se quitó de mi rostro, y luego de que Dougie la hubiese cargado un rato, él podría. Cuando todos se fueron una enfermera entró a decir que si Skyler lo deseaba, podía darle de amamantar a Kate. La neo madre negó con la cabeza -No le daré de amamantar -Dijo y yo fruncí el ceño de inmediato ¿No lo haría? No recordaba haber hablado de eso, pero como era su decisión, claramente no tenía ni voz ni voto en aquella parte. Entonces la enferma le preparó leche de fórmula a la bebé, y me la entregó para que se la diera a mi hija. Incluso darle de comer había sido fantástico, claramente no lo sería cambiar su pañal, pero verla hacer ese gesto con la boca mientras me miraba con esos enormes ojos, me había vuelto loco. Skyler nos miraba de a ratos, pero luego seguía con la mirada fija en la pared o en la televisión.


La mañana siguiente, el día que nos darían el alta, mi madre llegó muy temprano junto a Vicky para conocer a la bebé. Ambas me habían hecho saltar de emoción, Kathy había llorado como era de esperarse, y yo había llorado con ella porque de tal palo tal astilla. El momento de alimentar a Kate había llegado nuevamente, y la enfermera había traído leche de fórmula en una biberón con pico rosa. Antes de que mi hermana pudiera dársela bajo mi cuidado, Skyler gritó para llamar la atención de los tres -Le daré yo de amamantar -Anunció y estiró los brazos para tomar a su hija. Alcé las cejas, estupefacto y le hice una seña con la cabeza a la reciente tía para que se la diera a la mamá. Sin embargo, Kate no agarró el pecho. Mi madre intentó consolarla, diciéndole que era normal de los bebés que probaban primero el biberón, pero Skyler no dijo absolutamente nada y me la entregó de nuevo a mí. Unas horas después, nos dejaron ir. Kathy y Vicky se quedaron con nosotros por unos días más, durmiendo en el cuarto de huéspedes. Kate tenía una cuna junto a nosotros en la habitación, me despertaba todas las noches dos o tres veces para oírla respirar y para darle de comer. Cuando mi familia volvió a Bolton, mi madre me sugirió que contratara a una niñera que tuviera mucha disponibilidad horaria y que podía llamarla cuando quisiera, ella dejaría todo para venir a vernos. Bien, no me estaban dando un panorama muy esperanzador. Skyler estaba comportándose extraño, cada vez que tenía en brazos a la bebé nos miraba recelosamente, como si fuéramos a desaparecer juntos y dejarla sola. La tomaba muy poco en brazos, pero la controlaba muy seguido, si estaba despierta o dormida, si estaba respirando, si tenía el pañal sucio. Le pregunté si quería ser parte de la contratación de la niñera pero aseguró que no, que simplemente no le interesaba. Bien, temía estar hiriendo sus sensibilidades pero cada vez que quería hablar del tema, se encerraba en sí misma. Contraté a una muchachita entrando en sus veinte años y le ofrecí una buena cantidad de dinero para que viniera cuando yo la llamara. Parecía responsable, era la mayor de cuatro hermanos, estaba estudiando pastelería y pensaba ahorrar para abrir su propio negocio, por lo que este tipo de trabajos le venían excelente.


Los días pasaban y yo me encontraba exhausto, en los únicos momentos en los que sentía que podía descansar era cuando mis amigos venían a verme. Me daba largas duchas, dormía alguna siesta de treinta minutos a una hora, y volvía como nuevo a cuidar de mi hija. La encontraba tan fascinante que ni siquiera podía creerlo, cómo algo tan inerte como un bebé de dos meses podía ser tan atrayente, pero me pasaba horas y horas mirándola sin cansarme. Sin embargo, Skyler no se sentía de esa manera. Lo intentaba, y podía ver que lo intentaba, pero no lo sentía. Estaba asustado, y llamaba a mi mamá cada cinco minutos preguntándole cualquier cosa que se me viniera a la mente. Kate tenía unos enormes ojos de una especie de color azul oscuro, que se aclaraban un poco más todos los días. Tenía mi color de ojos. Sentía ganas de llamar a Charlotte todos los días para contarle ese tipo de cosas, pensaba en ella muy seguido, cada vez que volteaba a ver a mi hija. Pero jamás la llamaba, no podía, ni me animaba, ni tenía tiempo. Hacía tanto tiempo que no la veía, que cada vez que me daba cuenta de eso, que tenía tiempo para darme cuenta de eso, sentía ganas de llorar.


Alguien llamó a mi celular, lo escuchaba sonar escandalosamente desde abajo, mientras yo dejaba a Katie en su cuna. Skyler estaba dormida a su lado, y a penas la dejé, la mamá encontró con facilidad la mano de su bebé. Era una imagen tierna, que guardaría en lo más profundo de mi corazón. Bajé con rapidez para atender la tercer llamada. Harry estaba diciéndome que Charlotte estaba actuando extraño, distante, distraída y con ideas raras. Nada de eso parecía llamar mi atención, pero a penas me comentó la idea que había tenido, me quedé perplejo ¿Estábamos hablando de Charlie? No parecía -Iré, no te preocupes, gracias por avisarme -Dije, intentando que quedara tranquilo. Me imaginaba que tenía cosas de las cuales preocuparse, y estar para Charlotte en un momento así de difícil, no era algo que me molestara ni en ese momento ni nunca. Comenzaba a extrañarla, como una sed que picaba en la garganta, y que sólo se calmaría con su presencia. Suponía que Tom no estaba manejando las cosas tan bien. Llamé a la niñera para reservar la cita el día siguiente a las ocho de la mañana, y cuando la hora llegó, dejé con muchísimo pesar a la niña con la veinteañera llamada Jade y tomé las llaves del auto para irme a la correccional donde estaba Edward McGraw, esperaba, pudriéndose. La vi de lejos, con la mirada entre confundida y burlona, y mientras conforme la distancia entre nosotros disminuía, pude ver que estaba bastante perdida. Sentí ganas de tomarla entre mis brazos y acunarla como hacía con Kate, sentí ganas de quitarle las pesadillas y que calmara su dolor y su pesar conmigo como mi hija, pero simplemente hablé -Escúchame -Dije tomándola de los hombros, y agachándome bien a su altura- Nada de lo que puedas hacer ahora, calmará el dolor, ni volverá el tiempo atrás. No valdrá la pena, y cuando veas que es así como te digo, sentirás una decepción mucho peor. Camina conmigo, comamos algo, vayamos a sentarnos al parque, relajémonos -Pedí, tomándola de la barbilla con cuidado para que me mirara. Ella soltó un argumento muy convincente, yo hubiera golpeado hasta la inconsciencia a Alex Nichols, y había estado a punto de hacérselo a Edward McGraw muchas veces si Minnie no me lo hubiera impedido; pero eso no quitaba que yo tenía razón. De todos modos, Charlotte entró y no tuve más remedio que seguirla en silencio. La puerta chirrió y Edward salió de adentro escoltado por dos guardias. Estaba todo golpeado, a duras penas podía moverse, su cara estaba por completo hinchada. La morocha no estaba allí para reunirse con nadie, estaba allí para contemplar el trabajo terminado. Era incluso un escenario más sádico, y sentí un escalofrío recorrerme la espina dorsal. Edward rió, como si hubiera ganado, y en parte lo había hecho. Charlie estaba destruída, se encontraba por completo destruída -Niña, necesitarás más que eso para hacerme caer -Gruñó por lo bajo- En cambio, por lo que veo, tú ya caíste -Dijo con una sonrisa rota pero triunfante- Estás perdida, y bastante confundida ¿Crees que terminó aquí? -Levantó las cejas, hablaba casi inaudible, nadie más podía escucharlo- Yo maté a mi insípido hermano y su mujer, y cometí crímenes peores a gente inocente, pero no maté a tu padre y no mandé a matar a tu novio -Explicó, y no podía descifrar la reacción en los ojos de Charlie pero esperaba que no estuviera creyéndole nada de aquello. Estaba sentada frente a él, y yo estaba parado a su lado como un guardaespaldas- Bueno, tal vez sí soy cómplice en la muerte de tu padre -Levantó apenas los hombros, estaba adolorido. La morocha se quedó en silencio unos minutos, congelada, y supe que estaba en shock. Intenté tomarla entre mis brazos para arrastrarla fuera de ahí, pero lo que temía sucedió más rápido de lo que pensaba. Comenzó a hablar, en voz baja, diciendo que los iba a encontrar a todos, los iba a hacer pagar, y que destruiría todo por lo que él lo había hecho, la razón principal de haber hecho todas esas fechorías -Vámonos -Pedí tomando su hombro pero ella iba enloqueciendo como en escala-Char, vámonos -Volví a pedir. Los guardias entraron nuevamente- A nadie le interesa, niña, el caso está cerrado. Ya no le importas a nadie -Aseguró, burlándose en voz alta. Charlie gritó que le tenían miedo, y por eso la habían intentado matar también. Una vez afuera la tomé por los hombros y la sacudí un poco -No puedes creerle -Dije gesticulando para palabra, para que pudiera entenderme bien. Abrí bien los ojos y volví a repetirlo- Nada de lo que dijo es cierto ¿Escuchaste? -Dije, pero era inútil.


Las siguientes semanas todo había vuelto a la normalidad que encontraba desde que mi hija había llegado a mi vida. Cambiar pañales cada dos minutos, dormir en segmentos de dos horas, llamar a la niñera cada vez que sentía que iba a colapsar o tenía una reunión importante, cantar y jugar, escuchar gritos, llantos, desesperar. Skyler se tapaba los oídos cuando escuchaba a la niña gritar o llorar, quería a su madre, pero ella no podía darle lo que estaba buscando. Todo comenzaba a ser cada vez peor, y aunque habían dicho que esto se iría solo, tenía que buscar a un especialista porque comenzaba a asustarme. Llamaba a Tom cada vez que podía para pedirle un reporte sobre Charlie, también le pedía a Minnie cada vez que venía a casa, y básicamente a cada persona que veía que la conocía. Le enviaba flores de vez en cuando, o atenciones de ese estilo, porque no tenía tiempo para verla pero lo deseaba con ansias. Mientras conforme los meses pasaban, Skyler salía un poco más de su trance hipnótico inservible, y se volvía un poco más una madre responsable. Era casi como un robot, frío y calculador, y a penas las cosas se salían de control me llamaba para que me hiciera cargo. Algo era, pasitos de tortuga, muy despacio, pero algo era. La bebé tenía unos hermosos cuatro meses y unos ojos azules enormes, los más hermosos que había visto. Mi mamá y mi hermana venían todos los fines de semana y se quedaban al menos dos días. A veces, un poco más, y yo apreciaba su ayuda. Un fin de semana, mientras mi mamá hacía la cena y Vicky jugaba con la bebé, riendose a carcajadas, recibí una llamada de Tom -Necesito que vengas -Dijo con tono frío. Fruncí el ceño- ¿Qué pasó? -Pregunté, con miedo- Está muy ebria, y no puedo manejarla -Explicó, sin dar mucho detalle. Corté la llamada y tomé las llaves del auto- Necesito irme unas horas, les explicaré más tarde -Anuncié y agradecí al cielo que mi mamá y Vicky estuvieran ahí porque de otra manera, no hubiera podido irme. Conduje con la rapidez que me permitía la ley hasta la casa del rubio y entré sin siquiera tocar el timbre. Charlie estaba dejando su cuerpo muerto caerse al piso, y se escapaba de los brazos de Tom. Incluso tenía los ojos cerrados -¿Qué rayos? -Gruñí acercándome hacia ella. La tomé entre mis brazos, y la sacudí para que se despierte, abrió los ojos un momento y luego volvió a cerrarlos- ¿Esto pasó hoy? -Pregunté, esperando, deseando que esa fuera la respuesta. Él negó con la cabeza- ¿Hace cuanto? ¿Un mes, dos meses? -Volví a interrogar, impacientándome. Tom volvió a negar- Hace aproximadamente cinco meses. O menos, un poco antes de que naciera Kate -Dejé a Charlie para enfrentar a mi mejor amigo, lo tomé de la camiseta- ¡¿Y recién ahora estás haciendo algo?! -Grité empujándolo hacia la pared. Tom quiso ayudarme, pero lo empujé de nuevo- No te le acerques -Mascullé, tomando a la morocha entre mis brazos y subiendo arriba. La senté en la ducha y puse el agua lo más fría posible para mojarle la nuca y la cabeza para despabilarla, pero estaba tan alcoholizada que temía que estuviera a punto de entrar en coma alcohólico. Ni siquiera reaccionaba mucho más que temblando al agua fría. Decidí que no ayudaría y apagué la canilla. Tom se acercó a mí dejando ropa limpia y toallones -¿Llamo a emergencias? -Preguntó con un tono de voz que reflejaba culpa- ¡Sal de aquí! -Rugí dándome vuelta violentamente hacia él- No quiero volver a ver tu rostro en toda la maldita noche -Grité, un poco más bajo. Prácticamente la saqué de la ducha, seguía teniendo los ojos cerrados y era peso muerto, y estaba comenzando a asustarme. Cada vez que la sacudía o pellizcaba abría los ojos, por lo cual estaba relativamente bien. La ayudé a secarse y cambiarse con ropa fácil de poner y la llevé hasta la cama. Me senté a su lado, contaba los minutos de su respiración, la pellizcaba de a ratos para que abriera los ojos y la sacudía. Sabía los síntomas de una intoxicación por alcohol pero los anoté en un papel de todos modos para tenerlos allí. De todas maneras, cuando fue seguro dormir, se durmió profundamente. Decidí controlar la respiración y simplemente quedarme despierto a su lado. Sentí que me había quedado dormido por unos minutos, y a penas escuché movimiento me desperté de un salto. Miré la hora, eran las once de la mañana, Tom estaba dormido en el marco de la puerta, y Charlotte estaba moviéndose en la cama, como si estuviera a punto de despertar. Me senté a su lado en la cama y la vi abrir los ojos -Hola -Dije en voz muy bajita y con una sonrisa cálida- ¿Cómo estás? -Pregunté acariciando su mejilla muy delicadamente- Puedo traerte un té si quieres -Sugerí, hablando con el mismo tono de voz. Vi a Tom desperezarse en el marco de la puerta, se paró con intenciones de avanzar hacia la morocha, pero me paré con rapidez y lo guié hasta fuera empujándolo con mi cuerpo- No te quiero cerca hoy, encárgate de avisarle a Minnie. Nadie puede venir -Ordené en voz baja, sin mirarlo y volví a entrar. Me senté en la silla que me había traído y volví a mirarla, quería jurarle que estaría bien, y tenía muchas ganas de llorar ahora que el susto había pasado, pero no quería abrumarla.



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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Vie Abr 07, 2017 3:42 am


CHARLOTTE MAY ANDERSON
Cada vez que Edward decía una palabra más, era como echar leña al fuego que crecía dentro mío. Sabía que él era sólo una pieza más en todo el juego en el que me encontraba, él era la cosa más insignificante de todos pero el que más me conocía y más podía jugar con mi mente. Cuando explicó que él no tenía nada que ver con la muerte de mi prometido, el corazón se detuvo todo un instante. Si Joe no estaba bajo órdenes de este psicópata entonces ¿De quien? Me encontraba tan lejos de descubrir algo y me sentía tan perdida que sólo quería golpear aún más a este hombre hasta que me diera más información. La muerte de Ryan no podía quedarse así, alguien debía hacer justicia. Pero cuando Edward mencionó a mi padre, fue como un interruptor en mi mente, el fuego se había multiplicado - No me importa lo que tenga que hacer, los encontraré a todos - Dije en voz baja mientras miraba mis manos temblar del sentimiento que tenía dentro - Haré pagar a todos y cada uno de ustedes y desearán jamás haberse metido con mi familia. Y tú verás todo caer y rogarás porque yo tenga piedad Edward. Lo harás - Daniel empezó a hablar pidiendo que huyeramos de ahí, pero el hombre que tenía en frente siguió intentando hacerme menos. Como si yo pudiese caer aún más bajo - Soy la única que puede destruirlos. ¡Es por eso que lo único que desean es matarme! Me temen - Le grité, creyendo todo lo que decía, Edward sólo se había reido pero dentro de él sabía que yo tenía razón. Esto es lo que tanto habían buscado, dejarme por completo muerta en vida, sin capacidad de hacer algo porque sabían que en el momento en que yo regresara a Londres, todo su juego acabaría. Y tal vez yo estaba por completo destruida, pero Edward estaba en la cárcel. Estábamos a mano. Al ser arrastrada fuera del lugar Danny había intentado persuadirme de hacer caso omiso sobre las palabras de Edward, pero en mi mente ya había un remolino de pensamientos e ideas, planes y metas para acabar con todos ellos de una buena vez. Lo tomé de la cara porque veía en sus ojos preocupación, él creía que estaba enloquecida y lo estaba pero no había nada que pudiera detenerme ahora, pero estaba tan feliz de que él estuviese ahí conmigo y no fuese únicamente mi imaginación - Gracias, Danny, enserio. Gracias - Le dije para luego besar su mejilla y alejarme en dirección al auto.

A pesar de la determinación que había obtenido en aquél día, estaba equivocada en algo. Sí había algo que podía detenerme y era esta maldita confusión que estaba en mi mente la mayoría del tiempo. Obtuve al menos tres infracciones debido a que mis sentidos no servían y era más que torpe y perdí dinero de manera estúpida. Y por más que lo intentaba, no podía dejar de comprar alcohol, no podía dejar de esconderlo en mi auto y pasarlo todo hasta mi habitación para poder soportar las noches. No dejaba de soñarle. No dejaba de soñar su muerte. Repetía tantas veces aquella noche en mi mente, había pensando en tantas cosas que hubiera hecho diferente para que así lo tuviera conmigo ahora. Quitaba mi anillo de compromiso y lo lanzaba por completo enfadada porque ya no estaba más ahí conmigo, como si fuese su culpa y horas después lo buscaba desesperada porque ese era el último lazo que tenía con él. Repasaba su sonrisa una y otra vez en las miles de fotos que le había tomado, como si de alguna manera siempre hubiese sabido que las iba a necesitar. Me encantaba escuchar su voz, quejándose de que estaba grabando de nuevo y repitiendo una y mil veces cuando decía que me amaba. Lo amaba tanto y lo extrañaba tanto. Y era extraño pensar que cuando en un momento él fue mi motor, mi elección, mi sol, que iluminaba tanto mi vida, ahora sólo me detenía. Me tenía tirada en el suelo ahogándome entre lágrimas y alcohol completamente paralizada por su ausencia. Odiaba haber memorizado su voz, sus besos, su tacto, sus ojos, porque ahora únicamente me perseguían haciéndome doler, haciéndome tomar, haciéndome querer desaparecer y morir sólo para poder volver a verle. No sabía como manejarme, últimamente estaba olvidando todo, me sentía viva pocas veces y los días eran como pestañeos, pestañeaba y estaba pasando alguna cosa y cuando volvía a abrir los ojos me encontraba en un lugar completamente diferente. Todo se me estaba saliendo de las manos pero no quería hablarlo con nadie más, Tom me odiaba, estaba segura de que a este grado yo solamente era una carga más para él, y Minnie estaba tan hermosa últimamente siendo una adulta y no quería detenerla por mí. Tenía mucha vergüenza de hablarlo con Dougie o Harry, no quería que todo se hiciera un escándalo y Danny… ni siquiera quería pensar en hacerle eso, estaba viviendo algo tan hermoso que simplemente era injusto llenarle de todos mis problemas.

Esta vez cuando había pestañeado me encontraba recostada en el sillón de la sala principal, Minnie y Dougie se encontraban ahí y yo, bueno yo estaba bastante confundida. No estaba entendiendo muy bien la plática pero al parecer Minnie quería irse de gira, esta vez sin mi. Tenía como un millón de sentimientos, quería llorar por recordar viejos tiempos, a papá. Y quería abrazarla y felicitarla, estaba tan orgullosa de que diera todos esos enormes pasos pero parecía que esto ya lo había vivido y ella se encontraba confundida por mis reacciones. Traté de ignorar lo que pasaba mientras Dougie contaba algo que había pasado la última vez que nos habíamos visto. Por supuesto que yo no recordaba nada pero no quería que ellos lo notaran así que solo asentí con una sonrisa enorme. En ese momento Tom había llegado a acompañarnos y Dougie se había levantado a gritarle. Estaban hablando de mí como si yo no estuviese escuchándolos. Tom arrastró a mi pequeño amigo a otro lugar para hablar, pero Minnie y yo podíamos escucharlos a la perfección ¿No se daban cuenta? Me encontraba tan apenada y sentía una culpa inmensa. No era culpa de Tom, jamás lo fue, no quería que nadie más le gritara, yo era a quien tenían que gritar. Me pasé las manos por la cara porque sabía que venía después. Inspeccionaron toda la casa en busca de la fuente de mi estado actual. No encontraron nada más que mi bebida actual, me hicieron tomar un baño para que entrara en consciencia de nuevo y empinaron un litro de leche por mi cuerpo que me había hecho revolver el estómago y terminé devolviendo todo en el excusado. La sensación era tan espantosa y difícil de contener. No podía seguir así, todo el dolor estaba ahí de nuevo en su 100% y era algo que no podía seguir viviendo, no podía soportarlo, no a ese nivel y no quería. Tom trataba de hablarme, consolarme pero no podía dejar de llorar, simplemente no podía. Me había regalado su pecho para que yo dejara todo mi dolor en él pero no había sido suficiente, cuando logré controlar el llanto, Tom se paró en busca de algo dulce que me hiciera sentir mejor y vi mi oportunidad. Salí de la casa lo más rápido posible y llegué al bar más cercano demasiado  rápido, para entonces yo ya no tenía más licencia de manejar y me preocupaba que me quitaran el auto. La música era fuerte, todas las personas iban acompañadas a excepción de algunos solitarios en la barra, ahí era mi lugar. Mezclé tanto como fue posible, fumé sin parar tratando de quemarme la garganta y que el dolor físico fuese mayor y bebí hasta que mi mano fue incapaz de seguir levantando la copa a mis labios. Mi mente estaba tan dispersa, todo era un torbellino y luego todo fue negro. Cuando abrí mis ojos una vez más, un hombre estaba ayudándome a caminar, preguntando si era ese el lugar donde vivía, yo asentí al reconocer el jardín y para cuando Tom abrió la puerta, este hombre ya no estaba más. Me detuve en mi amigo para no caer al suelo y entonces la oscuridad volvió.
La siguiente ocasión que tuve que volver a abrir los ojos me costó mucho más. Me sentía muy pesada y la cabeza dolía con bastante fuerza. Había perdido la noción del tiempo de un lapso bastante largo y ahora me encontraba más que confundida. Estaba en una cama y había un hombre más ahí conmigo, lo sentí moverse y mi corazón empezó a palpitar con fuerza, su olor me era conocido por lo que me obligué a abrir los ojos solo para encontrarme con algo completamente a lo que mi mente había jurado que encontraría. No era Ryan. Era Daniel. Sentí las lágrimas venir con fuerza pero traté de controlarme, no sabía qué estaba haciendo ahí pero estaba siendo extremadamente cuidadoso. Me tallé los ojos esperando dejasen de doler y miré como Danny sacaba a Tom de la habitación. Me sentí culpable de nuevo - Lo siento - Dije porque estaba segura de que había sido una carga, había llegado a un nivel que Tom tuvo que perder su orgullo y llamar a Danny - Sé que no tienes tiempo para estas cosas pero, no es culpa de Tom. Es mía - Traté de explicarle, Danny aseguró que yo jamás sería una pérdida de tiempo y me quedé callada un momento. Me sentía tan dañada por dentro en ese momento más que nunca. Me acerqué a él y lo miré, sabía como me veía, por completo destruida. Entonces me tiré a sus brazos, con un llanto desconsolado, porque no sabía más quien era esta mujer, había perdido por completo el camino y por más que intentaba encontrar razones para seguir lo único que encontraba era dolor, me abracé a él como si pudiese absorber mi dolor como si de alguna manera sus brazos pudieran calmarme y lo hacían, a un mínimo grado pero era el mayor calmante que había encontrado hasta ahora - ¿Cómo hiciste? ¿Cómo lo superaste cuando yo me fui? ¿Qué tengo que hacer? Ayúdame. No puedo más Danny, no lo soporto. Quema y siento que me va a matar - Lo miré esperando él tuviese la respuesta. Danny lo había logrado superar, él había logrado superarme y tener estabilidad en su vida aún después de todos los rumores de que él mismo había tenido cierto grado de culpa por mi suicidio. El pecoso me regaló un beso en la frente y un sin fin de caricias en el cabello mientras confesaba que jamás supo cómo lo había logrado. Había sido el tiempo nada más quien lo ayudó a aceptar las cosas, no dije nada más, aquello únicamente provocó en mí más dolor, el tiempo jamás curó mis heridas en el pasado, la muerte de mi padre seguía sintiéndose con la misma intensidad y si eso significaba que traería este dolor por el resto de mi vida entonces me volvería aún más loca. Daniel siguió hablando, explicando como lo ayudaron todos para no dejarle caer y lo mismo estaba pasando conmigo ahora. Agradecía tanto tenerlo en ese momento. Apenas logré calmarme, Daniel había corrido fuera de la habitación, o al menos así lo había sentido hasta que volvió 5 minutos después con una taza de te que me quemaba por dentro de lo caliente que estaba. Se sentó conmigo en la cama y me recosté en su hombro por pura inercia, como si estuviese rogando por algo de cariño. Jones empezó la plática que sabía que tendríamos, explicando que él ya estaba al tanto de que esto había estado ocurriendo por demasiado tiempo y cómo sería mejor idea si yo ingresara a una clínica para tratar el problema. Me ponía triste tener que recurrir a aquello, pero ya había intentado por mí misma resolverlo sin ningún éxito, Danny empezó a mostrarme fotos e información en su celular del lugar que habían visitado Tom y Dougie hace algún tiempo, me hablaba con tanto cuidado como si pensara que en cualquier momento me fuese a romper. Y sí. Preguntó entonces si deseaba que alguno de los dos viniera a hablar conmigo sobre el lugar y cómo la habían pasado. Yo negué de inmediato. No quería ver a Tom ahora, me sentía demasiado culpable en su presencia pero Dougie sonaba bien, había pasado por algo tan similar a esto que sería lo ideal, pero no quería pensarmelo - No, está bien, lo haré. Confío en ti, se ve como un buen lugar - Y ahí acepté. No sabía nada del proceso, pero lo haría. Necesitaba estar consciente si es que quería alcanzar mis objetivos, necesitaba ganar de nuevo porque lo único que deseaba en este momento era cerrar los ojos y abrazar mi propio cuerpo esperando que las cosas regresaran a su camino por sí solas pero sabía que era imposible. Tenía un miedo enorme que el pecoso estuvo tratando de eliminar mientras hablaba conmigo tan tranquilo en la cama. Se encontraba tan cambiado para este momento que apenas lo había notado, en un momento de tranquilidad quise hablar de Katarina pero no sabía como sacar el tema, únicamente pregunté “¿Le gustaó a tu bebé mi regalo?” Pero en su cara sólo encontré confusión. Tal vez no le había comprado nada así que le obligué a ignorarlo. Tal vez lo había mandado a una dirección diferente y es que, jamás supe en qué momento lo había comprado, me enteré una vez que llegó la factura a mi correo. Así que probablemente lo había hecho ebria y erróneamente. Más tarde Minnie se apareció ahí rolando turnos con Danny, sabía que él tenía cosas más importantes por hacer así que fue completamente comprensible. Minnie estuvo tratando de distraerme a lo largo del día contando cosas increíbles sobre su viaje y al menos ahora podía entenderlo todo con más claridad, aunque sentía una ansiedad increíble que estaba tratando de controlar al máximo. Cuando no pude más, me desarme de nuevo pero ahora en frente de ella, se había quedado congelada completamente en shock al menos unos segundos y continuó llorando conmigo. Ambas habíamos presenciado algo tan espantoso que estaba segura que a ella también la perseguía por las noches, así que sabía que me entendía de cierta manera y estaba tan agradecida que fuese lo último que él me había regalado, a mi hermana sana y salva. Incluso en sus últimos segundos Ryan me había hecho la mujer más feliz de la tierra. Minnie me ayudó a preparar algo de ropa para llevar y cuando empezó a oscurecer Danny regresó con nosotras, listo para llevarme al tétrico lugar. Le di un fuerte abrazo a Minnie, tan fuerte como mi cuerpo fue capáz - Contrata seguridad privada cuando te vayas - Pedí asustada, y por una fracción de segundo me volví a sentir como yo de nuevo. Tom se apareció ahí también y no me soltó por unos minutos donde yo le había rogado perdón mil veces y él había llorado como un bebé. Le di un beso en la mejilla y un último abrazo rápido a ambos y salí de la casa de Tom junto con Danny en dirección a mi siguiente pesadilla.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Sáb Abr 08, 2017 2:32 am




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
No mucho después de haberme tirado sobre la cama, Minnie había subido a la habitación. Me preguntaba si nada más venía a decirme que iría con Doug a otro lugar o venía a quedarse. En ese momento me daba lo mismo. Odiaba esta competencia silenciosa por la atención de la rubia de la que sólo yo estaba consciente y que de todas maneras iba perdiendo como un idiota. Minnie de inmediato empezó a hablar, tratando de explicar lo que fuese que estaba sucediendo hace sólo un momento con mi mejor amigo, al menos tenía la decencia de justificarse pero no quería hablar. Tenía el ánimo por los suelos, el cuerpo adolorido y admitía sentirme algo herido. Dougie sabía lo que pasaba el cien por ciento del tiempo y siempre hubo ocasiones donde le confesé toda la inseguridad que generaba su amistad tan profunda con la rubia. Pero parecía no importarle en absoluto. Cerré los ojos ignorando toda palabra que mi novia pronunciaba, no estaba de humor para hablar sobre sus compañeras tontas en la universidad pero en cuanto había mencionado a Katie se formó una sonrisa en mi rostro, lo peor del día había sido perderme su primera sonrisa de bebé. Al darse cuenta de que no tendríamos una charla, Minnie desistió y simplemente se recostó a mi lado. Quería hacer un esfuerzo por hablarle y decirle todo lo que estaba pasando por mi mente, como me sentía inseguro sobre su relación con Dougie desde el instante en el que Charlotte nos la había presentado, porque había hecho clic con él en un segundo y conmigo fueron años para poder avanzar un poco más de una conversación nerviosa. Me preguntaba cuál era el motivo de que ellos dos no estuvieran juntos, ¿Sería que mi amigo era demasiado idiota como para dar otro paso con ella? ¿O acaso era yo el obstáculo? Últimamente pensaba que era yo el problema, algo hacía mal al grado de que ella no tenía la suficiente confianza conmigo, de que siempre era la opción dos justo como había pasado ese mismo día. Cada vez estaba de un humor peor, pero volví a escuchar la voz de Minnie después de un rato preguntando si hubiese preferido que nuestro bebé fuera niña o niño. Suspiré con pesadez, sentía que no había ni un solo día desde que Kate había nacido, que no pensara en mi bebé, cada vez que la tomaba entre mis brazos imaginaba cómo hubiese sido crear algo tan hermoso - Hubiese querido que viviera - Admití con dolor en la voz. Minnie se acercó a regalarme un beso y no necesité mucho más, le abrí mis brazos para que se recostara en mi pecho, su peso sobre mi cuerpo no era más que calma para mi mente porque a pesar de todo lo vivido, lo perdido y los celos, era mía. Sólo mía.
La mañana siguiente me quedé hasta mas tarde con ella en la cama. No le veía sentido a levantarme temprano cuando mi rutina había cambiado drásticamente. Invertía hasta casi medio día en el entrenamiento y ahora no sabía que rayos haría con todo ese tiempo, suponía que descansar ya que era parte del tratamiento, pero era increíblemente deprimente. Minnie se había levantado mucho antes que yo puesto que ella sí tenía cosas que hacer y para cuando salí de la cama, me alegró ver que me daba los buenos días con una deliciosa taza de café. Me senté con una sonrisa en la mesa, tal vez sería buena idea si terminabamos con la rutina de mierda y hacíamos algo distinto ese día para alejarnos de la realidad un rato, pensé en compartir mi idea pero ella tenía en mente cosas completamente distintas. Empezó a avisar que tendría que irse pronto, levanté una ceja confundido ¿Cuándo habíamos hablado de esto? ¿Por qué estaba contándome hasta ahora? Seguramente era el último en enterarme por supuesto ¿Y quién había sido al primero con el que había ido con la buena nueva? Dougie. Era obvio. Me pareció incluso divertido aquello, qué idiota era - ¿Vas a poder resistir sin Doug todo ese tiempo? - Le pregunté intrigado de verdad. Parecía que no podía respirar sin el rubio al lado, así que ¿Cómo iba a hacer? Tal vez él iba a acompañarla, ya no me sorprendería. Minnie me aseguró que no tenía porqué ir si yo no quería. Y si me atrevía a pedirle que se quedara ¿Para qué? ¿Para verla revolcarse con mi mejor amigo? ¿Para ser el horrible novio que no dejó que siguiera sus sueños? Ya hasta podía prever las discusiones - No, claro que no. Debes ir, además al menos dejarás de estar arriba de Doug por dos segundos - Respondí de mala manera y le di un trago a mi café empezando a ignorarla. La conversación había terminado y Minnie, por supuesto en lugar de intentar hablar de ello, se había ido a encerrar a la habitación de Charlotte. No me importó, había intentado tantas veces entenderla y hablarle que ahora no tenía más intenciones de hablarle a la pared.
El siguiente inicio de semana había empezado a ir a la terapia. No eran más que ejercicios simples que en lugar de tensar los músculos, lograban aliviarlos. Íbamos poco a poco pero empecé a tener ansiedad al no poder liberar el estrés a través de mi antigua rutina, por lo que cada vez estaba de peor humor y los anelgésicos no ayudaban tanto además de que no quería ser dependiente de los medicamentos. Intentaba cualquier remedio natural que encontraba en internet como cremas calientes en la espalda para desinflamar, fajas mágicas que ayudaban a la postura, todo, lo estaba probando todo pero aunque algunas cosas parecían ayudar al dolor nada hacía que la terapia avanzara más rápido. Y Minnie, bueno, decidí dejar de darle toda mi atención, estaba claro que ella no quería que llegáramos mucho más lejos que esto, contrario a todo lo que yo me había imaginado que viviría a su lado para Minnie yo solo era alguien que le hacía olvidar sus problemas. Nada más. Seguía sin contarle a los chicos sobre lo que estaba pasando conmigo, parecía un problema mucho menor contrario a lo que sucedía actualmente en nuestras vidas y no tenía ánimo de decirles que no podía hacer lo único en lo que era bueno. Ni siquiera podía seguir tocando, a este ritmo me echarían de la banda. Claro que había intentado hablarlo con Charlie pero era inútil, la morocha estaba sumergida en una depresión tan profunda que lo único que me decía era “¿Entonces quieres ir por una cerveza y hablarme de eso?” Y lo hacíamos, y al menos me olvidaba un rato de lo que pasaba hasta que ella empezaba a sobrepasarse y teníamos que regresar a su prisión personal. ¿Qué rayos pasaba con Tom de todos modos? De verdad parecía una pequeña prisión. Se comportaba extraño con ella y aunque no lo culpaba, porque era en extremo complicado mantener una conversación de más de cinco minutos con ella, no era razón para tratarla mal. De todos modos siempre estaba con ella cuando Minnie se reunía con Dougie y dejé de visitar tanto a Katie puesto que aunque era preciosa y su sonrisa iluminaba toda la ciudad, siempre me ponía melancólico y de un humor no muy bueno. Minnie se daba cuenta de eso y suponía que por esa razón había decidido darme mi espacio, no estábamos en los mejores términos, pero seguía durmiendo abrazado de ella, seguía memorizando su respiración calmada durante las noches y seguía volviéndome loco solo con verme pero sobre todo seguía teniendo miedo de que algo la alejara de mí. Por eso aquella noche me había vuelto loco porque no respondía al celular, no respondía los mensajes pero sabía que estaba con él y con Charlotte. Al menos eso me daba más confianza, pero jamás se quedaba por tanto tiempo. En cuanto cruzó la puerta del departamento tenía listo un increíble sermón sobre eso pero su cara me lo dijo todo, no quise preguntar qué había pasado pero sabía que se trataba de la morocha. La abracé fuerte y la llevé a la cama conmigo, no tenía que hacer ningún tipo de esfuerzo pero no me importó en absoluto, era más liviana que una pluma. Acaricie su cabello por tanto tiempo y di una cantidad incontable de besos en su frente hasta que pudo decirme lo que estaba pasando. Dougie se había dado cuenta que Charlie estaba por completo perdida en el alcohol, no quise decirle de nuestras pequeñas aventuras para conseguir una cerveza, ahora me quedaba claro que sólo estaba usándome para conseguir mucho más y me sentí como un estúpido. ¿Cómo no me había dado cuenta yo? ¿Yo que era su mejor amigo? Había sido Dougie de nuevo - Ella va a estar bien. Conozco a esa mujer y cuando menos te des cuenta, será la misma Charlie de siempre, sólo que mil veces más fuerte - Le aseguré a Minnie mientras la apretaba más contra mi cuerpo y la besaba por milésima vez esa noche. Porque la conocía y estaba tan seguro de que esto sería lo que la impulsara a salir de esa terrible oscuridad en la que se encontraba. Por la mañana Tom nos había avisado que Charlie había sufrido un accidente con la bebida por lo que no estaría recibiendo a nadie en la casa, le quité el teléfono a Minnie de la oreja al escuchar aquello para hablar con el rubio - Voy a llevar a Minnie en unas horas y ni tú ni Danny van a evitar ni un día más que Minnie ayude a Charlie ¿Está bien? Si Charlie hubiese estado en  casa desde un inicio ¡Nada de esto hubiera pasado! Así que no me vengas con esa mierda de “No puedo recibirlos” Estoy harto de que quieran controlarlo todo - Tom ni siquiera hizo un intento en continuar la discusión y sólo aceptó lo que le había dicho, sabía que debía sentir algo de culpabilidad pero era difícil de creer que había olvidado su orgullo por un momento. Intenté quitarle la mirada triste a Minnie y ahí empecé a contarle historias sobre como hacía para pasar mi tiempo con Dougie cuando había estado en una situación similar. Sabía que la rubia no tenía muchas armas para pelear con todo esto, pero no importaba lo molesto que estuviese con ella, ni el dolor físico ni el mal humor, siempre estaría para ella.
Charlie había entrado a rehabilitación sin poner mucha resistencia lo cual hizo todo mucho más fácil y nos daba a todos esperanzas de que la mala racha estuviese por terminar, Minnie estaba tratando de evitar el tema como usualmente lo hacía comportándose de una manera extraña, siendo increíblemente feliz y activa durante el día y muy cariñosa por las noches, además de que pronto tendría que irse de gira y de repente se sintió como si quisiera darme todo el amor que no me daría durante esas semanas. Lo disfrutaba, pero seguía sin tener deseos en mostrar más interés en ella y como si ella estuviese adivinando, esa noche había preferido ir con sus amigos que estar rogando por atención a mi lado y aunque en un principio la idea me pareció genial, porque podía estar solo un rato no muchas horas después empecé a sentirme solo. Cada vez se hacía más tarde y no quería sonar paranoico, no quería estar llamándola cada cinco minutos para asegurarme que estaba bien pero ¿Quién podría culparme? No hacía más de medio año que la habían secuestrado. Diablos. ¿Por qué me hacía eso? Intenté de todas las maneras evitar enloquecer por lo que terminé en la casa de mi mejor amigo, Charlie no estaba, Tom quería estar solo y Danny estaba ocupado teniendo una familia, así que Dougie, con quien no había estado a solas desde hacía demasiado tiempo, era mi mejor opción. Tenía una llave de su casa por lo que se me hizo innecesario avisarle de mi presencia, si lo encontraba con alguna mujer tendría que dejarla por mí. Y así fue, había prendas de mujer por toda la casa como un camino a su habitación, mi mente imaginaba cosas desorbitadas pero hacía un esfuerzo por ignorarla, una rubia se encontraba durmiendo en la cama con la ropa de mi mejor amigo encima, mientras que las últimas capas de su ropa estaban empapadas en el suelo. La puerta del baño hizo un sonido cuando se abrió con Dougie saliendo de él. Primero me quedé congelado en el marco de la entrada viendo toda la escena, era demasiado perfecta, estaba todo demasiado planeado como para que fuera real, pero lo era. Minnie se dio la vuelta semi dormida y ahí vi su cara angelical descansar. No era más que otra zorra más - No es lo que crees. Escúchame - Trató de decirme mientras se detenía la toalla con una mano y con la otra trataba de calmarme. Pero antes de que moliera a mi mejor amigo en golpes, antes de gritarle a la rubia, a mi novia, a mi mujer, salí de ahí dando un portazo. No había dado ni cinco pasos fuera de la casa cuando el rubio me había hecho darme vuelta para encararme. Gritaba con desesperación que no era lo que parecía. Por favor, o quería discutir lo que era obvio, había sido un idiota por haberle dado toda la confianza a esta persona que tenía enfrente mío. Si hubiera sigo Meg o cualquier otra chica no habría importado. Pero era Minnie ¡Era Minnie! - ¡claro que es lo que parece! ¿Que tan estupido crees que soy Dougie? Lo he sabido todo este tiempo. Solo quieren verme la cara de idiota - le grite mientras el rubio desesperado repetía una y otra vez que no era así. Que tenía que escucharlo pero se me había agotado la paciencia hace semanas - ¿sabes? Debería estar felicitándote. Al fin tuviste las agallas de cojerte a mi novia. Bravo - le dije tomándolo de la playera y empujándolo fuertemente. Minnie salió en ese momento restregándose los ojos y con una cara de confundida aún metida en la ropa de mi amigo. ¿Que no era lo que parecia? Por dios - y tú. No te preocupes más. Me quitaré del medio. Pueden ser muy felices los dos. No me importa. Pueden irse a la mierda - termine por decir y subí a la camioneta manejando histéricamente rápido
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Abr 08, 2017 3:59 pm



MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Una vez más los brazos de Harry me dieron la estabilidad y la paz que necesitaba. Cerre los ojos con fuerza, me sentía conduciendo a doscientos kilómetros por hora, sin control, a la deriva. Charlotte estaba teniendo problemas que no podían ser solucionados con un abrazo o infinidades de comida chatarra que nos harían sentir mal al otro día, no había nada en mis manos más que sostener la suya, más que regalarle una sonrisa. Y me sentía una inútil. Deseé con todo mi corazón volver a abrir los ojos y encontrarme en la Casa Anderson una vez más, para bajar hacia la oficina de Richard y encontrarlo allí, leyendo algo, fumando un habano. Quería gritarle que su hija tenía un problema y que me ayudara a solucionarlo, que ambas teníamos demasiados problemas hacía muchísimo tiempo y que tenía miedo; que el miedo me carcomía los huesos de uno en uno. Me iría de gira, sola, y ella estaría en rehabilitación. Cuando volví a abrir los ojos estaba en la cama y Harry me estaba dando besos en la frente y acariciando mi cabello. Le conté lo que había sucedido pero no parecía sorprendido, y no me asombraba, Charlie había estado actuando tan extraño que ahora parecía que todas las piezas caían en su lugar como un rompecabezas. Me dio palabras de aliento, asegurándome que ella estaría bien, y no tenía dudas de que lo estaría; después de todo, era Charlotte Anderson. Disfruté las caricias, los besos, y su dulzura el resto de la noche, las necesitaba, y necesitaba de él. Había estado restringiendo su atención hacia mí por las últimas semanas y me sentía olvidada. Podía notar como había algo más en su mente, por su mal humor, la manera en la que fruncía el ceño taciturno, y su falta de interés en temas cotidianos. Deseaba con todo lo que yo era, que lo que estuviera rondando en su mente, no fuera alguien más. La mañana siguiente Tom llamó. Charlie había tenido un accidente con la bebida, y él había perdido el orgullo y había llamado a Danny. No estaría recibiendo a nadie hoy, esas habían sido las órdenes. Estaba apunto de decirle que estaba bien, hasta que el grandote me arrebató el teléfono y le gritó al rubio del otro lado. Me imaginaba que no debía ser la primer persona que le gritaba, Danny estaría vuelto loco. Sonreí ante las palabras de Harry, él creía, estaba convencido, de que yo ayudaría a la morocha. Harry creía en mí. No el típico decir “creo en ti” para levantar el autoestima de una persona insegura, él realmente lo hacía. En la tarde fui a visitar a mi mejor amiga. Traté de distraerla contándole en qué países iba a estar, en qué hoteles y cómo era el plan de día. Los recitales eran a la noche, por lo que teníamos la tarde para ensayar y el día para descansar o pasear. No le hablé sobre la pelea que habíamos tenido con Harry o lo asustada que estaba de irme, porque no quería preocuparla. Rehabilitación no era algo que se pudiera posponer. A pesar de mis esfuerzos por distraerla de sus desgracias, ella se quebró delante mío. No supe qué hacer más que abrazarla, era lo único que podía hacer, y no aliviaría su dolor, era inmenso. Jamás habíamos hablado de lo ocurrido, jamás nos habíamos sentado a llorar y decir “nuestras vidas apestan” “vimos a alguien morir” “alguien más murió”, jamás le había dicho “tu prometido está muerto, y hay un montón de cosas que yo podría haber hecho para evitarte este dolor” “Ryan me salvó la vida”. Pero llorar juntas, abrazadas, prácticamente leyendo los pensamientos de la otra, se le parecía bastante. La ayudé a preparar la ropa que debía llevar y cuando terminó por oscurecer, Danny apareció de nuevo listo para llevar a la morocha a la clínica, sería la misma en la que habían estado Dougie y Tom, el rubio mayor por un problema totalmente diferente. Nos abrazamos con fuerza, y por una milésima de segundo, mi hermana mayor volvió diciéndome que contratara seguridad privada cuando me fuera. Debía saber que estaba muriéndome de miedo, y ella misma probablemente también.


Los siguientes días tuvieron una celeridad digna de una carrera. Tenía licencia en las clases que la misma Academia cubría, pero pasaba el doble de tiempo ensayando. Era una disciplina perfeccionista, por ende, todos los que la practicábamos lo éramos. Y aunque a pesar de los ojos de los demás, yo lo estaba haciendo bien, a mis ojos las cosas que me estaban sucediendo internamente afectaban por completo mi manera de bailar. Tenía que encontrar la manera de que todo lo que sentía me ayudara en vez de que me limitara. El ballet era puro sentimiento, y yo estaba llena de él. Nadie intentó hacerme hablar sobre Charlotte, era en vano, y aunque por momentos flaqueaba, estaba más segura que nadie que ella saldría adelante. No importaba que tan hundida estuviera. Con respecto a Harry, seguía comportándose extraño, a pesar de que Dougie habíamos establecido límites entre nosotros. Lo odiaba, quería poder saltar a los brazos de mi mejor amigo y ver películas sentados en el mismo sillón, quería poder compartir con él noches enteras riéndome de los pensamientos extraños que se nos venían a la cabeza. Harry creía que porque lo hacía con Dougie, todo lo que hiciera con él no tendría valor ¿Y de quién estaba celoso de cualquier manera? ¿De mí, o del rubio? Sin embargo, haría lo que fuera por mantenerlo conmigo. Necesitaba demostrarle que lo amaba, y lo intentaba todos los días, pero él seguía sin prestarme atención. Dentro de unos pocos días me iría prácticamente un mes, y quería llenarme de él para poder resistirlo. Quería que se llenara de mí también, para que no tuviera que buscar ningún otro abrazo. Sin embargo, no quería que se sintiera como sólo sexo, como una necesidad física y ya ¿Pero cómo podía saber lo que estaba sintiendo o pensando si no me lo decía? De todos modos, el resto del día tenía bailar alrededor suyo. No me molestaba, pero se sentía extraño.


Unos pocos días antes de irnos, habíamos terminado de ensayar y habíamos logrado la casi perfección. Así que el resto de los días podíamos descansar bien para el viaje. Al verse terminada esta dura etapa mis compañeros decidieron que sería buena idea salir a festejarlo. Habían dicho que saldríamos a cenar, y aunque yo quería volver a casa con Harry, luego de tanta insistencia había tenido que decir que sí. No obstante, al momento de llegar al lugar, me di cuenta que mi cena sería probablemente unas papas fritas o maní con cerveza. Era un bar bailable. Bueno, le había dicho a Harry que saldríamos, y no estaba tan equivocada. Al llegar pidieron aperitivos, y cerveza para todos. No me gustaba la cerveza, generalmente yo ni siquiera tomaba alcohol, pero al momento de oponerme me habían llamado “aguafiestas” y supe que no quería empezar aquella gira con el pie izquierdo. Tomé el vaso casi sin respirar mientras me llenaba la boca con nachos y guacamole. Y cuando todos los vasos se vieron terminados, decidieron ir a pedir más alcohol y bailar en el medio de la pista. Me quedé observándolos desde la barra, al pararme me había dado cuenta que me sentía bastante extrañada, como mareada. Uno de mis compañeros hombres, uno de los pocos heterosexuales que habían, se acercó a mí -¿El baile no es lo tuyo? -Bromeó, y reí con sinceridad ante la ironía. Pidió algo en la barra y el bartender nos dejó a cada uno en frente dos shots de alguna bebida blanca. Negué con la cabeza y arrugué la nariz -¿Tu novio no te deja tomar o qué? -Preguntó riéndose. Fruncí el ceño, alegando que no me gustaba- Vamos, es sólo una noche. De todos modos ¿Por qué ya no te va a buscar? ¿Se pelearon? ¿Tomaste alcohol y se enojó? -Se burló, yo lo miré de mala gana, y tomé lo que me habían servido para hacerlo callar. Unos minutos después, todo comenzó a verse en cámara lenta pero al mismo tiempo muy rápido para lo que mis ojos podían captar. Mi compañero estaba bailándome alrededor y arrinconándome contra la barra del bar. No podía entender lo que me decía al oído pero estaba segura de que tampoco las quería oír. Intenté empujarlo y buscar con la mirada a alguna de las compañeras con las que había venido en el auto, pero estaban con hombres, bailando o demasiado ebrias para conducir. Miré mi celular, había algunos mensajes de Harry, pero no podía pedirle a él que me fuera a buscar, me sentía avergonzada de haberme dejado llevar por los comentarios como una adolescente y de todos modos ¿Qué me aseguraba que no iba a enfadarse? Le mandé un mensaje a Dougie pidiéndole que fuera por mí, e intenté librarme del idiota que tenía frente a mí, pidiéndome que me olvidara de mi novio por una noche y tomando mi rostro para besarme. Lo esquivé, me zafé de su agarre para caminar hacia la salida, mientras me pedía que me quedara y me decía que lo sentía. Cuando el guardia de seguridad abrió la puerta pude ver a Dougie estacionar su auto con rapidez. Había tardado verdaderamente muy poco, me agarré de la pared y él caminó hacia mí con una sonrisa burlona en la cara -Mucha diversión por hoy ¿Eh? -Bromeó, tomándome de la cintura. Nos subimos al auto y apoyé mi cabeza en el respaldo del asiento. Sentía que estaba arriba de una montaña rusa. Llegamos a su casa en poco tiempo, el viaje en auto había hecho que mi estómago se revuelva. Con ayuda del rubio llegamos hasta su habitación, casi había me había tenido que cargar en las escaleras mientras yo reía de mi inutilidad. Abrió la puerta del baño y me tiré al lado de la taza para vomitar todo el alcohol y lo poco que había comido -Lo siento tanto -Dije en un quejido. Esto solamente traería problemas. Tenía que decirle al baterista que estaba bien, pero no sabía si quería decirle que estaba con Dougie. Cerré los ojos, tenía tanto sueño que no podía mantenerlos abiertos. Él me levantó -Y yo siento mucho esto -Respondió, volviéndome a dejar en el suelo. Solté un chillido al sentir el agua helada correr por mi cabeza, y bajar por mi rostro. Quise volver a pararme, pero él lo impidió, estaba en cuclillas junto a mí intentando no mojarse  - ¿Me tengo que bañar? -Pregunté tomando el shampoo, lo puse sobre mi cabello mientras él reía. Le sonreí y puse un poco sobre su cabello seco también- ¡No, Minnie! -Dijo entre risas corriéndose lo que le caía en el rostro. Enjuagué mi cabello y él mismo me puso la crema de enjuague. Recordé que estaba en una ducha, con Dougie al lado y miré mi cuerpo. Estaba vestida, al menos podía sentir ese alivio -¿Ya te sientes mejor? -Preguntó, asentí con la cabeza y los ojos cerrados. Dougie salió de la habitación un minuto, y luego volvió para ayudarme a salir de la bañera y ponerme en una toalla -Afuera te dejé ropa limpia, me daré una ducha -Explicó, y obedecí a sus órdenes implícitas. Saqué toda mi ropa mojada dejándola en el piso de la habitación y me sequé para ponerme la ropa que el rubio me había dejado. Luego me metí en la cama, cómoda, abrasadora. Cerré los ojos por un minuto, incluso así, parecía que todo se movía. Me pareció escuchar el ruido de la puerta, quería levantarme y abrir los ojos, pero estaba demasiado cansada. Escuché voces, pero no podía distinguirlas, estaba tratando de despertarme. Sin embargo, cuando los gritos comenzaron pude distinguir claramente a quién pertenecían. La adrenalina hizo que me despabilara en un segundo y salí de la habitación para encontrarme a Harry tomando de la camisa a Dougie y empujándolo ¿Qué estaba ocurriendo? Se volvió hacia mí para decirme que iba a quitarse del medio ¿Del medio de quiénes? ¿Y de qué felicidad estaba hablando? Avancé a él con cautela, no entendía qué estaba sucediendo pero no sonaba bien ¿Estaba terminando conmigo? Sentí que un piano oprimía mi pecho - No -Susurré antes de que saliera dando un portazo y corrí tras él- ¡Harry! ¡Espera! -Grité, pero lo vi subirse a la camioneta e irse. Quise alcanzarlo, pero era demasiado tarde y Dougie lo estaba impidiendo- ¡¿Qué pasó?! -Pregunté entrando en desesperación- ¿Por qué está tan enojado? ¡Tengo que hablar con él! -El rubio nos entró a ambos y me sentó en el sillón, me quedé mirando el piso, esperando por la explicación, prácticamente temblando- Me vio salir del baño con una toalla, tu ropa estaba en el piso, ambos tenemos el pelo mojado… piensa que tú y yo… -Lo miré con rapidez antes que pudiera terminar ¿Cómo podía pensar eso de mí? ¿De él, su mejor amigo? Me paré en seguida yendo a la habitación para buscar mi ropa pero estaba por completo mojada, no importaba, iría así- Llévame a mi casa -Pedí con lágrimas en los ojos, mis manos sudaban y mi corazón corría una carrera con mi cerebro- Necesito hablar con él, le diré lo que pasó. No terminó, no puede terminarse ¡Tengo que hablar con él! -Chillé intentando salir a la calle, mientras las lágrimas corrían con violencia por mis mejillas. El rubio me decía al oído que todo estaría bien mientras yo luchaba con sus brazos para que me soltara. Nada estaría bien si no lograba convencerlo de que su mente estaba inventando cosas- Le diré que no quiero ir de gira, que me quedaré con él, no tengo que ir. Dougie, no tengo que ir, puedo bailar en cualquier otro lado -Expliqué gesticulando mucho con las manos- No quiero que me deje, no puedo vivir sin él -Dougie volvió a sentarme en el sofá- Harry está cegado de furia ahora, no puedes hablar con él, espera a mañana -Explicó tratando de calmarme. No podía esperar hasta mañana, estaba en medio de un ataque de ansiedad y sentía que el mundo se me estaba viniendo abajo. No podría dormir, ni pensar con claridad, y ciertamente no podía dejar de llorar. Intenté llamarlo tal vez unas mil veces, pero no atendía su teléfono y comencé a pensar que lo perdería. Él siempre atendía su teléfono cuando yo lo estaba llamando. Dougie terminó por quitarme el teléfono de la mano y guardarlo en su mesa de luz, lo cual me hizo volver a desesperar, pero al momento de calmarme, el alcohol volvió a hacer efecto y dormí, hasta la tarde del otro día.


Desperté de un salto, tal vez todo había sido un sueño y él estaba esperándome en casa para reírse de mí. Reírse porque me había embriagado, y porque había tenido un absurdo sueño acerca de desconfianza y rupturas. Pero la mirada en el rostro de Dougie, esa mirada tan conocida que escurría lástima, supe que no lo había sido. Tomamos un desayuno rápido antes de que me llevara a mi casa, no iba a entrar conmigo, si él estaba allí Harry no escucharía nada de lo que tuviera para decirle. El elevador parecía más lento de lo normal, y yo movía rítmicamente los pies y las manos para dejar salir de alguna manera la ansiedad. Pero al entrar, no había rastros del baterista. Ni siquiera parecía que había dormido ahí, sus cosas no estaban. Tragué en seco y llamé al bajista para que subiera, no podía quedarme allí, no importaba que fueran nada más tres días. Me ayudó a juntar mis cosas, las valijas para el viaje estaban armadas y  sólo había que llevarlas al auto así que tomé ropa para tres días, el botiquín y mi estuche de maquillaje. Dougie preguntó si quería dormir en su casa pero negué fuerte la cabeza -Llévame a la casa de Danny, por favor -Susurré mirando por la ventana del auto. No quería que Harry supiera que me había quedado con Dougie todos esos días y pensara que estábamos empezando una relación. Danny vio a mí y a mis maletas con rostro confundido y automáticamente miró a Dougie. Nos hizo pasar, y dejé las cosas que traía en la mano en la mesa de café -¿Puedo quedarme aquí hasta que me vaya? -Pregunté con voz temblorosa y él aseguró que sí. El resto de los tres días dormí en el cuarto de Kate, mientras ella dormía con sus papás. Skyler hacía notar su disconformidad con mi presencia, y Danny mentía por él mismo diciendo que agradecía la ayuda que le daba con Kate. La entretenía porque sólo mirarla me hacía sentir mejor, estaba con ella porque al parecer, yo también le gustaba y eso me levantaba el autoestima. Pero por las noches lloraba como si el mundo fuera a acabarse. Harry no había dado señales de vida, y estaba segura de que no iba a hacerlo. El día que tuve que irme, Dougie me llevó hasta el aeropuerto junto con Tom y nos despedimos con un abrazo. El primer destino era Irlanda, luego seguían Escocia, Noruega, Suecia, Alemania, Francia y de nuevo a Inglaterra para el último y más importante.


Estaba soportando la gira. Me retraía muchísimo y pasaba los días más que nada en el hotel hasta que alguien decidía que era suficiente y debía salir, generalmente era el director que hacía que alguna de mis compañeras me llevara a disfrutar de las ciudades que estábamos visitando. Había llevado algunos libros, música, y lo que fuera para desconectarme de internet y no vigilar lo que sea que Harry estuviera haciendo cada cinco minutos. Y me llenaba de antidepresivos en el día e hipnóticos en la noche para poder dormir. Sabía que estaba abusando de ellos, pero no le veía otra salida, necesitaba descansar y estar bien para la noche. Había dejado mi teléfono en la habitación de hotel y lo revisaba una vez por día a la noche para contestar mensajes, y asegurarles a Danny, Dougie y Tom que seguía con vida. El día que a la morocha le había tocado salir de rehabilitación, habíamos pasado todo el día hablando por teléfono. Sólo faltaban unas pocas semanas para que nos re encontráramos. El día número diez nos encontró a todos en Oslo, la capital de Noruega. Era donde Matt Anderson vivía. No le había avisado que iría, ni le había mandado un mensaje así que no esperaba verlo el día del recital. Pero la noche siguiente, al momento de haber terminado, había aparecido tras bambalinas con un ramo de flores. Lo vi, sonreír de manera galanezca como si hubiera salido de una película de época -Estuviste maravillosa -Dijo entregándomelas. Las llevé a mi nariz y las olí, eran jazmines, mis preferidas. Sonreí de verdad por primera vez en varios días, y lo abracé- Son hermosas, te lo agradezco -Respondí, volviéndolas a oler- Estaba pensando si querrías tomar algo conmigo hoy, me imagino que cenaste temprano -Sugirió, y yo asentí con la cabeza. No tenía ninguna intención con él, pero por lo menos me haría feliz ese día. Me acompañó al hotel y esperó en el vestíbulo hasta que bajé bañada y cambiada. Caminamos juntos hasta el bar del hotel y pedimos un aperitivo y algo para tomar, claramente lo mío sin alcohol. Estaba riéndome, genuinamente, sin aparentar felicidad, y sabía que sólo sería por esa noche y tal vez por la siguiente pero eso era todo. Debía irme de Oslo hacia el próximo destino y seguiría recordando a Harry y llorando por él, porque él no se acordaba de mí.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Abr 08, 2017 8:23 pm




DANIEL ALAN DAVID JONES.


Charlotte se disculpó en el momento en el que volví a entrar en la habitación. Se cargó la culpa en el peso de la espalda como si entrara una cruz más allí. Y alegó que yo no tenía tiempo que perder con estas cosas. Sonreí -Tú nunca serás una pérdida de tiempo -Declaré, no importaba qué tan complicada nuestra relación fuera, ni las personas que habían en el medio, o en qué posición estuviéramos, yo siempre estaría para ella. Sabía que había algún tiempo en el que la depresión me había dejado creer que mi lugar no era a su lado, que yo no podía ser su amigo o estar ahí para ella en ese tipo de situaciones, pero ahora lo entendía. Ella era mi morocha, a pesar de no ser mía, siempre sería mi Charlie. Y yo siempre sería su Danny, incluso sin serlo. Se echó a mis brazos, hacía tanto tiempo que no la estrechaba junto a mi pecho, al menos de manera consciente, que al hacerlo sentí yo mismo cierto desahogo. Me preguntó qué había hecho para superarla y quise reír ¿Qué no había aprendido nada de lo que le había dicho? Jamás la había superado, seis años después, seguía con su foto en mi mesa de noche a pesar de haber estado manteniendo una relación con otra mujer. Sin embargo, ese dolor que le quemaba en el pecho ahora, se iría extinguiendo de a poco si ella misma se daba la chance. Le di un beso en la frente y acaricié su cabello -No sé cómo pasó, no sé cómo lo logré -Admití haciendo un gesto con las cejas levantadas- Pero el tiempo ayudó. Me di tiempo para llorar, y tiempo para enojarme, y tiempo para aprender a aceptar lo que había pasado sin intentar echar o cargar con culpas, para aceptar que lo que había ocurrido no iba a cambiar por más que yo lo deseara, por más que yo supiera cada error que había cometido esa noche y pensara en las maneras en las que debería haber actuado. Y simplemente, hubo un día, en el que me encontré sonriendo por el recuerdo, y ahí supe que todo estaría bien -Expliqué, y tomé su rostro para que me mirara- Como tú estarás bien, no te dejaré sola, nadie te dejará sola -Prometí, por enésima vez en lo que iba del año. Cuando logró calmarse salí del lugar para prepararle un té, sabía que no podría comer mucho porque su estómago se encontraría por completo cerrado, pero al menos un té podía hacerle. Llegué a la cocina y me encontré con el rubio preparándolo él mismo, se me había adelantado. Me lo dio, diciendo que no había convencido a Harry de no traer a Minnie y no me importó, la rubia serviría como distracción. Había habido un tiempo en el que Charlotte sonreía sólo por ella, y vivía sólo por ella, y después de todo lo que le había tocado vivir, estaba seguro de que volvería a ser así. Volví a subir con el té en la pequeña taza, sin azúcar como le gustaba a ella, pero con una cucharita en el plato de todos modos. Se lo di para que lo bebiera, tendríamos que hablar de uno de los temas más difíciles. Me senté a su lado, había puesto su cabeza en mi hombro, haciéndome sonreír. Tanto tiempo quitándome de su camino, y al final, no estaba haciéndolo tan mal -Escucha, hay algo de lo que debemos hablar, y creo que sabes qué es -Comencé, intentando medir todas mis palabras con cuidado y hablando en un tono de confianza- Esto ha estado sucediendo por demasiado tiempo, y estoy seguro de que tú puedes con cualquier cosa, tú puedes salir de lo que sea; pero me gustaría hablarte de pedir ayuda, para que sea más fácil, para que no tengas que hacer esto sola con personas que no entienden por lo que estás pasando -Tomé su mano y la apreté, luego saqué mi celular, busqué un par de fotos y se las mostré- Esta es la clínica a la que asistieron por un tiempo Tom y Dougie. Podemos decirle a alguno que venga a contarte cómo es, o podemos buscar un lugar nuevo -Dije, hablando en plural, para que supiera que a pesar de que ella era la que estaba pasando por esa situación, nos concernía a todos, y nos importaba a todos. Pero ella negó, diciendo que confiaba en mí. Era un gran paso y me sentía realmente aliviado de que estuviera tan dispuesta a aceptar mi ayuda, mi patética ayuda, y la de otras personas con mayor recursos. El resto del día lo pasamos hablando tranquilos, intentando despejar su mente. Quería hacerla reír, era mi mejor técnica. En un momento, hablando de cualquier otra cosa, me preguntó si a “mi bebé” le había gustado su regalo. Fruncí el ceño confundido, no habíamos recibido ningún regalo ¿O sí? No tardé mucho en entender, era obvio lo que había ocurrido, pero no le dije nada, simplemente no respondí. Más tarde apareció Minnie, y le di una sonrisa para que supiera que todo estaba bien, porque tenía cara de ratoncito asustado. Me despedí de la morocha, diciéndole que volvería por ella en unas horas y me subí al auto para poder volver a mi casa. Cuando llegué, mi madre y mi hermana saltaron hacia mí preocupadas, preguntándome qué rayos había sucedido. Sonreí a medias -Todo está bien, Charlie simplemente tuvo… un problema -Expliqué, y sentí mi voz apagarse. Mis ojos se cruzaron con los de mi hija y automáticamente, todo estuvo bien en un segundo ¿Cómo podía darle eso a Charlotte? ¿Cómo podía darle ese alivio instantáneo? Bueno, podía embarazarla, pero eso simplemente causaría más problemas. Recordé lo de los regalos, pero supe que con mi mamá presente, no podía armar un alboroto en mi casa. Se iría en dos días, y entonces podría buscarlos. Busqué a mi niña y la tomé en mis brazos para abrazarla, mientras ella hacía sonidos de bebé, como si estuviera contándome lo que había ocurrido en el día mientras yo no estaba. Kathy se me acercó -Daniel ¿Qué ocurrió con Charlotte? -Preguntó, con ojos preocupados ¿Cómo sabía esta mujer, absolutamente todo siempre? Me senté con Kate en el sofá y suspiré- Estará bien, mamá, lo prometo -Subí la mirada y le di una sonrisa tranquilizante. Finalmente, cuando se hizo la hora, tomé las llaves del auto y pasé a buscar a la morocha. Cuando entré estaba despidiéndose de Minnie, diciéndole que contratara seguridad privada para su gira. Luego abrazó a Tom, y yo sentí como mi mandíbula se apretaba y mi espalda se erguía, corrí la mirada mientras eso ocurría. Tomé sus cosas una vez que estuvo lista y las metí en el baúl del auto, luego le abrí la puerta y me subí yo mismo. Intenté tranquilizarla todo el tiempo, poniendo música y cantando a todo volúmen para hacerla reír. Llegamos a la Clínica y la acompañé hasta registrarse -Vendré por ti en veintiocho días -Dije con una sonrisa y la abracé, intentando resumir todos mis sentimientos por ella en aquel gesto. La vi irse insegura, probablemente aterrada. Tenía ganas de correr y decirle a todos la manera en la que debían tratarla, decirles que no podían molestarla cuando estaba de mal humor pero que hacerla reír siempre funcionaba, que cuando se enojaba era un huracán y debían abrazarla con fuerza para que pudiera calmarse, qué comida le gustaba comer según su estado de ánimo, y que filmaba todo el tiempo, así que si había traído la cámara tenían que dejarla. Pero no me dejaron entrar, no me dejaron avanzar ni un paso más de lo que ya estaba. Me fui del lugar, meditabundo, un poco acongojado. Manejé hasta mi casa, y como siempre, mi mamá me estaba esperando con la cena y Katie con una sonrisa enorme




Mi familia había vuelto a Bolton, y yo me había sumido en la cotidianeidad nuevamente. Skyler había comenzado a parecer una persona nuevamente y ya no tenía que llevarle la comida a la cama ni hablarle a la pared, ya no tenía que prácticamente meterla a bañarse u obligarla a que se levante. Pero odiaba el sonido del llanto de su propia hija, y cada vez que se encontraba en una situación que debía ser resuelta, me llamaba. Por lo que no las podía dejar solas nunca. Unos días después, Minnie había aparecido en mi puerta, con los ojos hinchados y una mudanza. Levanté las cejas confundido y miré al rubio, al bajista, parado a su lado con cara de culpa -¿Qué pasó? -Pregunté, pero sólo me pidió asilo por unos días. Le respondí que era claramente obvio que podía quedarse cuantos días lo quisiera. Preparé un colchón en el cuarto de la niña, Kate estaba durmiendo en su propia cuna desde hacía varios meses pero por el momento dormiría en el medio de sus papás. Cuando el rubio se fue le pregunté a Minnie qué rayos había ocurrido y por qué estaba allí, me lo contó todo con lágrimas en los ojos. Harry había pensado que su novia y su mejor amigo habían tenido sexo al encontrarlos en una situación fácil de confundir. Dougie era un idiota, claramente, y Minnie una ilusa, pero como decirle eso a ella sería básicamente avivar la llama, simplemente la abracé y le dije que si quería una solución, la tenía que buscar ella misma. Sin embargo su solución, al parecer, era no querer ir a la gira y tenía que repetirle todos los días que sí iría. Ahora tenía a dos mujeres deprimidas que mantener vivas y a una bebé de seis meses que no podía cuidarse por sí misma. De todos modos, la rubia estaba mucho tiempo con la bebé, así que al menos tenía eso a mi favor, y a su favor, porque mi hija era hermosa y alegraba el corazón de cualquiera. Minnie se fue de gira tres días después, pero el mal humor que había causado en Skyler, había durado mucho más. Ese día, se cumplían los diez días de adaptación y podíamos ir a visitar a Charlie, así que había llamado temprano a la niñera que cuidaría a mi hija. Cada uno fue en su propio auto, yo odiaba a Tom, Harry odiaba a Dougie, y nadie hablaba con nadie. Sería bastante interesante la visita. Nos revisaron rigurosamente antes de entrar y dejamos nuestras identificaciones, algunas fotos, era un buen lugar con un buen sistema de seguridad. Como ninguno de nosotros tenía drogas o alcohol para darle a la gente de recuperación, nos dejaron pasar. Encontramos a Charlotte en el parque del lugar, donde se recibían visitas. Se veía tranquila, triste pero no en el pozo sin fondo en el que había estado antes, y hasta me animaba a decir que ese destello particular que su piel tenía siempre, estaba comenzando a florecer nuevamente. Le di una de mis más grandes sonrisas, estaba tan feliz de verla que no me cabían los sentimientos en el pecho. Fui la primera en abrazarla, al ganarle en tiempo a todos mis amigos -¿Pensaste que iba a aguantar veintiocho días? -Pregunté bromeando y volví a abrazarla para darle un beso en la mejilla. Fue el turno de Harry, luego el de Dougie y finalmente el de Tom. Cuando llegó su turno, la abrazó más de lo necesario y yo… por impulsividad carraspeé mi garganta, aunque traté de ocultarlo con una tos falsa. Su tristeza parecía un poco más reducida por vernos y me sentí incluso mil veces más feliz. Nos quedamos con ella un buen rato, hablando de cualquier otra cosa más que lo obvio, olvidando sólo por ella que estábamos enojados los unos con los otros- Minnie está de gira, y me manda fotos todas la noches ¿Quieres ver? -Pregunté, sacando mi celular para mostrarle las fotos que había mandado la rubia. Generalmente eran de los paisajes de la ciudad o ella haciendo monerías en algún monumento histórico, pero al menos era algo. Me imaginaba que era al único al que le mandaba fotos, porque el resto se inclinó a verlas también- Compré boletos para cuando vengan el último día a Londres -Admití, los había comprado para todos, inclusive Harry y Dougie. Minnie estaría esperándonos, y estaría esperando que Charlie fuera a grabarla, como antes, era una imagen tierna. Terminé de pasar las fotos porque sabía que luego de aquella última, había una foto de Kate y no tenía idea de cómo encarar ese tema todavía. No tenía idea de si le haría mal, o le haría bien, y tenía un poco de miedo. Cuando nos fuimos prometí que en un par de días volvería, y que luego, vendría a buscarla para llevarla a casa y que todo entonces estaría bien. Dougie le recordó el lema “un día a la vez”, y todos sonreímos, era tan cierto. Cuando volví a casa, recordé el regalo. Skyler estaba durmiendo la siesta, así que le pedí a la niñera que se quedara por unos minutos más mientras yo revolvía toda la casa para encontrarlo. Terminé por encontrarlo en el fondo del armario del baño, una caja que nunca había visto, el remitente decía su nombre. La desarmé por completo y entonces lo vi, una hermosa colección de chupetes increíblemente ostentosos, con perlas y piedras preciosas, y un peluche de oveja. Sonreí, tenía tan buen gusto, no me había equivocado al pensarlo. Tomé la oveja entre mis manos, era tan suave que hasta yo quería dormir abrazado a eso, y al apretarlo, tenía música. Agarré la caja y con una sonrisa la llevé abajo para mostrársela a Katie. Despedí a la niñera con una mano mientras tenía a mi hija con la otra y finalmente la llevé hasta el corral para mostrarle los regalos. Amó la oveja en cuanto la vio, la tomó entre sus brazos, chillaba de risa, gritaba emocionada y la abrazaba. Skyler bajó por la escalera a paso pesado, cansada y paró en seco al ver la imagen -¡Los encontré! -Le dije fingiendo emoción- Pensé que los habías perdido, menos mal ¿No? -Levanté las cejas. La mujer se volvió de color rojo, como si estuviera sin respirar- ¡No! ¡Nuestra hija no va a tener todos estos juguetes ostentosos! ¿Quién se cree que es esa zorra? ¡¿Quién se cree que somos, que es Katie?! ¡¿Cree que nos vendemos por dinero?! -Gritó, despotricando contra la morocha. Alcé las cejas, era sólo una oveja y un par de chupetes ¿De qué iba todo este circo? Corrió hacia la bebé y le arrebató de las manos la oveja, haciéndola llorar. Automáticamente me puse duro, tenso como si me fuera a convertir en un hombre lobo- Devuélvele el juguete -Advertí en voz baja, muy enojado- No tienes cinco años, ni mucho menos seis meses, devuélvele la oveja -La niña se había enamorado del animal de peluche en menos de dos minutos. Se lo quité de las manos a la madre y se lo di. Automáticamente, el muñeco se había prendido, haciendo sonidos de… ¿agua? Kate lo había mirado hipnotizada por tanto tiempo que había dejado de llorar. Sonreí incluso más- ¿Ves? -Dije yendo hacia ella- Nos ayudará un montón. Ahora, déjate de pavadas -Pedí con una sonrisa fingida que probablemente era tenebrosa. Skyler rompió en llanto, un llanto que parecía el de un bebé. La miré confundido- Todo el mundo es mejor con mi propia hija que yo, hasta ella que ni siquiera la ha visto jamás. Vienen tus amigos, que no entienden nada de niños y son increíbles con ella, y viene Minnie que es prácticamente una niña más y… -Sus palabras comenzaron a ser inentendibles. Pero parecía decir que estaba cansada, que no podía salir de su depresión, y que sentía que no había nacido para ser madre, algo sobre odiar, pero me imaginaba que esa estaba dirigida a mí. La abracé intentando calmarla- Nadie nace sabiendo ser padre o madre, Sky… Permítete ser la mamá de Kate por lo menos un día. Ella es fantástica, es la niña más hermosa del mundo -Dije señalando a la bebé que nos miraba confundida con sus enormes ojos celestes, o verdes aguamarina, no tenía idea. Skyler la miró como intentando comprender lo que yo le decía, como intentando ver a la niña más hermosa del mundo sin lograrlo. Me sentí mal, de hecho pésimo, y pasé todo el resto del día intentando convencerla de que lo lograría y que buscaríamos ayuda para la depresión. Esa idea no le había gustado, había dicho “Yo no soy tus amigas, yo sí puedo” y había intentado no responderle a eso. En la noche acosté a Katarina y volví a mi habitación para abrazar a Skyler y dormirnos tranquilos. La madrugada comenzaba a irse cuando abrí los ojos, el otro lado estaba desarmado y frío. Probablemente había ido a ver a Skyler, probablemente había llorado sin que yo me hubiera dado cuenta, pero lo dudaba porque tenía oído biónico para eso. Fui hasta el cuarto, pero no había nadie más que mi bebé, así que grité su nombre en la casa. No estaba. Volví al cuarto, me di cuenta que sus cosas no estaban. Abrí el ropero, había ropa, pero su bolso con sus cosas no estaban. Luego lo noté, había una nota en la mesa de luz. La leí: “Danny: no puedo ser la mamá de Kate, ni tampoco tu mujer, lo siento. Volveré a Bolton, con mi mamá y alguien vendrá por mis cosas. No te preocupes por mí, finalmente lo entendí, este no era mi lugar.”. ¿Sólo eso me dejaba? ¿Una nota estúpida? Estaba cometiendo una locura, estaba actuando bajo la depresión post parto que se había extendido mucho por mi propia culpa. La llamé a su celular unas veinticinco mil veces, pero estaba apagado. Bueno, podía llamar a la policía pero claramente no harían nada porque me había dejado una nota. Llamé a su casa en Bolton para preguntar si estaba allí pero su madre me había mandado a la mierda en un segundo y me había pedido que no vuelva a contactar a su hija ¿Y qué había de su nieta? ¿Era que no le interesaba? Comencé a tener un ataque de ansiedad, estaba hiperventilando, en una situación completamente despersonalizada de mí, las manos me sudaban y el pecho se me oprimía. Me había abandonado, y lo peor, había abandonado a su propia hija ¿Cómo haría yo para criar a una niña? Lo había estado haciendo todos estos meses con ayuda, y sólo porque creía que Skyler se recuperaría. Pero era mi culpa que no lo hubiera hecho y… ahora le había arruinado la vida a Katie. Le había arruinado la vida a mi hija. Escuché su llanto, los bebés predecían las cosas e intuían mayor que los grandes ¿Y una bebé de sexo femenino? Bien, aún más intuitiva. La abracé con fuerza para llenarme de la paz que me daba pero no funcionaba. Luego recordé el muñeco, lo apreté, y se lo di para calmarse pero lamentablemente no funcionaba conmigo. La miré unos minutos más, se veía tan calmada y yo era un desastre. Parecía que tenía el cien por ciento de confianza en mí, y yo… era Danny Jones.





Unos días después, me encontraba increíblemente agotado, ansioso, y por completo exhausto. No dormía, ni comía, ni me bañaba. Tenía a la niñera viniendo cada cinco minutos por idioteces y le decía que le iba a transferir más dinero a su cuenta sólo por si a caso. Tenía mucho miedo, estaba paranoico de que algo fuera a pasarle a la bebé, y como si ella lo supiera, lloraba todo el tiempo y no podía calmarla. Ese día había estado llorando todo el día, por lo cual, yo también. Tenía tanto sueño que dormía parado con ella en brazos. Pero no dejaba de llorar. La dejé en su cuna, tenía tal ataque de ansiedad que tuve que hacer lo que debía haber hecho desde un primer momento: llamar a mi mamá. Kathy apareció en una hora, había tomado un avión resultaba bastante obvio. Había venido sin equipaje más que un bolso de mano, diciendo que Vicky vendría en el fin de semana y le traería sus cosas. Me encontró mirando hacia la nada, con los ojos abiertos, desorbitados, y meciendo una niña en brazos. Me abrazó con fuerza, y tomó a la niña para darle de comer mientras que con una mano me acariciaba la mejilla llena de pecas -No te culpes, Danny. Esa mujer estuvo siempre loca -Dijo, admitiendo lo que siempre había creído- No puedo hacer esto solo mamá -Dije al borde del llanto. Ella sonrió de manera maternal- ¿No habíamos quedado en que tú podías hacer todo lo que quisieras? -Preguntó alzando las cejas. Bueno, era cierto, pero por lo menos yo hablaba de la música.




Con mi mamá en la casa todo mejoró, había sido así desde un principio, pero me había hecho sentir seguro y me había hecho salir del shock que significaba el abandono de Skyler. La maldita se había ido, nos había abandonado. Además, mis amigos, incluído Tom, habían venido a ayudarme en todo lo posible todo el tiempo que necesitara. Había intentado volver a llamarla pero no me atendía jamás, y Kathy me hizo entrar en razón, la mujer sólo era una carga para mí. Iba a llegar un momento en el que entraría en razón, y entonces, volvería a intentar conocer a su hija. El día que Charlotte salió de la Clínica conduje hasta allá con una sonrisa en el rostro para que no supiera que algo andaba mal, bajé del auto, y la vi salir del lugar con una sonrisa en el rostro al verme. La atrapé entre mis brazos y la levanté en el aire, para girar nuestros cuerpos -¿Y? ¿Qué tal todo? -Pregunté, como si nada, mientras subíamos al auto. Estaríamos bien, ella, yo, y todos.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Abr 09, 2017 4:30 pm




CHARLOTTE MAY ANDERSON
Durante el camino a la clínica un terror increíble comenzó a crecer en mí, no quería quedarme ahí, no quería contarle mis problemas a aquellas personas que por supuesto no lo entenderían. Ninguno de ellos lo entendería. Cuando llegamos una mujer con una sonrisa enorme pasó a recibirme para iniciar el registro, estaban esperándome, una reunión tomaría lugar ahora mismo, por lo que Danny me abrazó rápidamente despidiéndose y decía que volvería en 28 días. ¿28 días? ¿Un mes? ¿No era una semana? ¿En qué momento? La mujer me hizo pasar y sólo pude voltear a ver a Danny con una mirada desesperada, ya era muy tarde para arrepentirse. Me hicieron sentarme en una silla al lado de todos cuando yo hubiese preferido en una esquina apartada, me había hecho así de antisocial cuando me perseguían asesinos por toda europa, un pensamiento más que compartir con mis nuevos compañeros. Algunos de los presentes empezaron a presentarse uno por uno y luego contaron su historia, había algunas incluso peores que la mía y sorprendía a todos el tiempo que tenían ya en recuperación. Todos aplaudimos orgullosos y yo no me encontraba precisamente fascinada hasta que un chico de algunos 35 años se paró y me parecía conocido pero no lograba recordar dónde lo había visto. Su historia, trágica como la de todos, un accidente en auto lo hizo perder a su esposa y su bebé en camino todo debido a su estado de ebriedad, lo cual sólo hizo que perdiera el control y después de que su familia lo obligara a entrar a la clínica, ahí estaba con años sin tomar una sola gota de alcohol, todos le aplaudieron incluso más fuerte que a otros, tal vez debido a su éxito, tal vez debido a que tenía unos ojos azules únicos y una sonrisa encantadora que me había molestado desde el principio. Cuando fue mi turno de presentarme, todos giraron su vista expectantes, me habían visto en las noticias, todos sabían lo que me había pasado no era un secreto a los ojos de nadie - Mi nombre es Charlotte Anderson - Dije con voz alta y segura o eso trataba. El mediador preguntó porqué estaba ahí, no quería hablar más pero la insistencia de todos me hizo enfurecer - Mi prometido murió y no puedo dejar de tomar - Les dije con una sonrisa y me senté cruzada de brazos. Todos aplaudieron diciendo palabras de apoyo por lo bajo y yo giré los ojos. Odiaba este lugar desde ya. Al final se me hizo saber que debía elegir a alguien para que me acompañara por todo el proceso, debía ser alguna persona cuya historia se identificara con la mía, ciertas personas se levantaron, los de las historias exitosas entre ellos ¿Ian? Y  lo elegí sin chistar. Quería esa sonrisa en mi cara también, esa seguridad y confianza en él mismo que proyectaba. Quería ser esa persona. El hombre se acercó a mí con esa sonrisa y me prometió que me ayudaría en cada momento, sería su primer sponsee por lo que estaba el doble de comprometido, me deseó un buen inicio y aseguró pasaría dentro de unos días para charlar acerca de lo que pasaría y no entendí, no entendí hasta unas horas después que empecé a sentirlo. Era exactamente todo lo contrario a lo que el alcohol me ayudaba, tenía tanto dolor de cabeza que sentía que mi cabeza iba a explotar en cualquier momento, le rogaba a las enfermeras parar todo pero ellas sólo tomaban mi mano y me aseguraban que yo podía con esto, que esto era lo más difícil y luego estaría mejor. Pero mi cuerpo temblaba sin parar, vomitaba cada tres segundos y mis sentidos estaban a un nivel elevadísimo. Para el segundo día todo era mucho peor, porque cuando bebía, veía a Ryan, lo sentía, y juraba escucharlo pero ahora lo veía tumbado en el suelo cubierto de sangre. Se repetía la escena donde el brillo de sus ojos se iba, cuando caía, me veía las manos cubiertas de sangre en todo momento, y yo le estaba hablando, le estaba gritando pero él no respondía. Todas estas escenas venían acompañados de fiebre, por lo que estuve en cama la mayor parte de los días deseando que me mataran, arrepintiéndome de mi decisión pero nadie me escuchó. No pude dormir por varios días, y las escasas horas donde el cansancio era tan elevado, me había despertado por las pesadillas pero al tercer día empecé a recibir tratamiento que poco a poco fue disminuyendo todo, devolviéndome algo de tranquilidad y ganas de seguir luchando pero las alucinaciones no se iban y atacaban en los peores momentos. Una vez que estuve mejor, Ian me visitó y era fácil hablar con él, claro que lo era. Había sufrido algo tan parecido e incluso su culpa era mucho mayor que nos entendimos al instante y no éramos tan diferentes, él sabía quien era yo en el mundo de los negocios y ahí supe cuando lo conocí. Su padre y mi padre eran socios, por lo que alguna vez en una cena enorme llena de hombres aburridos, ahí estaba él. Lo extraño era que ahora con nuestros padres muertos, nosotros éramos socios pero jamás nos habíamos conocido formalmente. Las charlas con Ian hicieron más fáciles los días, las reuniones con todos eran seguidas pero aún no se me daba mucho contar tanto sobre mí, al menos no los odiaba a todos con intensidad, era un avance. Y después de un tiempo, mis amigos aparecieron ahí todos llegando con sonrisas enormes y no tenían una idea de la felicidad con la que me estaban llenando. Ver caras conocidas, amables, felices de verme, era algo tan maravilloso después de todo lo que había tenido que pasar. La sonrisa no se me había borrado ni un segundo que estuvieron ahí y mucho menos cuando vi las fotos de mi Minnie en todos esos lugares preciosos. Estaba tan feliz, quería una foto de ella para ver todos los días. Todos apuntaban al futuro de una manera tan optimista que me daban esperanzas de que todo terminara bien, claro que iría a verla con ellos cuando llegaran a Londres. Claro que sí. Cuando todo terminó sentí que me iba a romper en el momento que habían salido por la puerta, quería irme con ellos pero no estaba segura de poder hacer todo esto por mi cuenta por lo que tuve que quedarme. Lo siguiente sólo fueron muchas sesiones con los psiquiatras, muchas sesiones en grupo y miles de horas con Ian. Lecturas, enormes lecturas porque al parecer había perdido la capacidad de leer en los últimos meses y no me había dado cuenta y poco a poco la tranquilidad regresó. Ryan seguía doliendo como un infierno, y todavía miraba mis manos y las encontraba cubiertas de sangre en algunas ocasiones, pero todo fue disminuyendo. Las crisis dejaron de ser parte de mi día a día y sólo las tenía a veces. Veía todo el tiempo la foto que tenía con todos mis amigos para darme fuerzas y admitía que sus visitas ocasionales ayudaban demasiado. Todos se encontraban rotos por diferentes motivos que no querían hablar conmigo por miedo a provocar algo, pero entendía y una vez que me encontrara bien, volvería a poder escucharlos.

El día de mi salida mis compañeros habían organizado una pequeña reunión, con un pastel y carteles de que iba a lograrlo. Tal vez lloré un poco pero me moría por estar fuera. Al salir me encontré con Danny y no recordaba la última vez que había estado tan feliz de verlo. Empecé a hablarle de la fiesta de despedida que me habían hecho y del delicioso pastel que me habían comprado - Estoy segura de que Ian organizó todo, incluso las enfermeras lloraron aunque las mordía los primeros días - Me reí mientras veía el camino. Nos pasamos la desviación a mi casa, casa de Tom y me preocupé - Danny, ¿A dónde estamos yendo ahora? Mi casa está por allá - Le señalé la desviación, refiriéndome a casa del rubio y lo vi negarse pero yo no podía ir a mi departamento ahora, Minnie no estaba, no quería estar sola y evidentemente no iría a su casa, mis cosas estaban con Tom. Mi lugar estaba ahí también. Me crucé de brazos molesta, sabía que mi juicio no había sido el mejor y que lo había dejado tomar el control pero no estaba pensándolo bien ¿En qué aspecto Tom, vainilla Tom me iba a perjudicar? - Quiero ir a casa de Tom, y no pienso volver a pedírtelo - Le dije y me pareció volver en el tiempo a cuando éramos novios y todo era perfecto, cuando me molestaba por cualquier estupidez y le pedía que me llevara a casa porque ya no quería verlo de repente. Me reí recordando aquello quitando toda seriedad del momento y él también lo hizo porque sabía que había recordado exactamente lo mismo pero mi alegría creció cuando estuve en frente de la casa del rubio y lo vi sentado en los escalones de la entrada esperando. Lloré al abrazarlo y le pedí perdón mil veces mientras que él solo me preguntaba si me encontraba mejor. La casa de Tom era el paraíso comparado con la clínica aunque Danny pensara lo contrario y se pusiera incómodo por todo, estaba segura de que sólo era un berrinche. Ese día pasé toda la noche hablando con mi hermana al teléfono y exigiendo que me contara cada uno de los detalles, y me habló de lo que había pasado con Dougie y Harry y podía entender porqué sus caras largas y tristes. Me pasaría a hablar con el grandote después y regañaría a Doug por ser tan tonto luego. Pero para que Minnie no estuviese tan triste, hice una pequeña llamada a lo último que podía llamar familia y que sabía que le haría bien. No tuve que decirle dos veces a Matt para que aceptara, por supuesto se encontraba deslumbrado por ella y ¿quién no?

Volví al trabajo y todo era un caos increíble que de repente mis días eran de oficina y nada más pero sólo había tardado un día cuando Kathy Jones se comunicó conmigo exigiendo le hiciera un espacio para verla. Acepté por supuesto, esa mujer era lo más cercano a una madre que tenía y quería que me viera bien, quería que viera que yo podía con todo. No. Quería que todos me vieran así, haciendo sonar los tacones al caminar, luciendo increíble y con una sonrisa enorme a pesar de todo y la mirada determinada. Tenía un propósito en mi vida y no lo olvidaría jamás. Haría que todo el esfuerzo de Ryan y de mi padre conmigo valiera la pena. Iba a ser feliz algún día. Cité a Kathy en un increíble lugar para desayunar juntas y la esperé ansiosa, pero cuando había llegado no llegó sola. Se acercó tan rápido que apenas pude procesar lo que estaba sucediendo me abrazó fuertemente y la niña de inmediato me tomó por el collar sin soltarlo, me vio con esos increíbles ojos, tan enormes que eran toda su cara, tan iguales a los de él y ahí supe por primera vez lo que era el amor a primera vista. La bebé estiró sus brazos hacia mí mientras Kathy reía diciendo que le había agradado al instante y dándomela para que la cargara. Estaba en shock, no podía ser hija de Daniel porque, estaba tan grande y ¿Cuánto tiempo había pasado ya? - Ella es… - Quise decir pero Kathy sólo sonrió diciendo que era lo mejor que podía haberles pasado. Katie estaba jugando con mi collar y pude ver el chupete que traía ¿Eran perlas? ¡Era mi regalo! Era tan hermosa que quería llorar, había nacido tanto amor en mí de repente que me sentía abrumada con todo lo que estaba pasando. Toda la cara del amor de mi vida estaba ahí, los ojos, los rulos, la naricita y su hermosa risita de bebé, como me veía sonriendo y como no quería irse de mis brazos, tampoco quería que se fuera. Durante todas las horas que estuvimos ahí, Kathy me aseguró que había estado muy preocupada por mí al igual que su hijo pero que no le permitió irme a visitar, Kathy aseguraba que mi semblante era diferente y prometía que sólo vendrían cosas buenas para mí porque yo podría con todo. Necesitaba a esta mujer en mi vida siempre. Luego comenzaron los chismes sobre los chicos y lo que mi ex suegra opinaba, cosas sobre Vicky y como no le gustaba su nuevo novio y dejó a Daniel para el final y la razón por la que estaba ahí con la niña, y me sentí estúpida porque en ningún momento me pareció extraño que ella estuviera ahí. Skyler se había ido, por su propia cuenta una noche que tuvieron una pelea y había abandonado a la niña con Danny y ahora sabía porque Daniel tenía esa sonrisa forzada todo el tiempo. No podía entenderlo, el como se podía alejar de esta hermosura que era suya, su creación, toda suya sin ni siquiera mirar atrás. ¿Cómo había hecho? ¿Cómo había sido posible? Kathy me invitó a su casa, porque nuestra conversación terminó en que quería hacerme un cambio en el cabello y por supuesto ella era la indicada. Al principio me negué pero ella me aseguró que Daniel no estaba y estaríamos solas para seguir hablando. Ese día había sido increíble, preparé la comida con ella, tomamos el te a media tarde, me hizo un corte de cabello hasta los hombros que se veía espectacular y me había oscurecido el cabello uno o dos tonos y sobre todo, había con Katie. No podía explicarlo, era la niña más hermosa y perfecta que yo había visto. Jamás en mi vida había cargado a un bebé a excepción de Minnie cuando tenía tres años para una foto familiar. Pero todo se daba tan natural con Katie. Al final del día y justo antes de irme, Kathy puso a la bebé en mis brazos me sentó en la mecedora en su cuarto y me dio el biberón con leche, era hora de dormirla. Katie había tomado mi mano en la botella y me miraba con los ojos bien abiertos - ¿Quién es la princesa más hermosa del mundo? - Le decía mientras la niña hacía ruiditos como si se fuera a reír debido al tono meloso con  el que le hablaba y cuando finalmente se quedó dormida en mis brazos casi sentí que iba a ponerme a llorar de toda la paz y tranquilidad que sentía por primera vez en años. Cuando miré a la puerta, Kathy no estaba más y en su lugar se encontraba Daniel mirándonos y me sentí como atrapada, quería desaparecer, él se quedó unos segundos en la puerta mientras nos observaba con una perfecta “o” formada en su boca. ¿Estaría molesto? ¿Iba a gritarme que saliera de ahí? Pero en vez de eso, se acercó con una sonrisa hacia nosotras. Lo miré con temor - Es fantástica - Le dije en voz baja y eso lo hizo sonreír aún más. Le pasé a Katie dormida sus brazos y le di un beso en la mejilla como despedida - Gracias por esto - Susurré, besé a la niña en la frente y salí de ahí directo a casa tan rápido que aunque Kathy quiso que me quedara a dormir me negué, tenía demasiadas cosas que pensar y me sentía abrumada por todo lo ocurrido. Además no sabía si Danny le iba a parecer bien que estuviese tanto tiempo con su hija. Ahora Tom iba a aguantarme llorando sobre esto toda la noche.

Algunos días después me reuní en el aeropuerto para despedir a mi ex suegra que regresaba a Bolton, ahí estaban Daniel y Katie y en cuanto me había visto ella lloró estirándome los brazos. La felicidad inundó mi cuerpo en una milésima de segundo, la había extrañado tanto. Sentí como mi oportunidad de ver a Katie  se me escapaba de las manos conforme Kathy avanzaba lejos de nosotros, caminé junto a Daniel con Katie en brazos hacia el estacionamiento - Hablé con Harry - Le informé - Y está en camino a Noruega a buscar a Minnie - Me reí - ¿No es romántico Katie? - Le dije a la niña mientras besaba su nariz. Cuando tuve que darle a la niña me sentí miserable y aún más cuando subí a mi auto en diferente camino que el de él. La vida me había puesto en una dirección tan diferente a la de él y era deprimente. Debía ser yo, no Skyler, tenía que ser yo quien hiciera una familia con él, no ella. Aquella idea estuvo sonando en mi mente por los siguientes días afortunadamente tenía mis reuniones con Ian y los compañeros cada semana que me hacía seguir con la mirada en mi objetivo y no decaer. Quería que Minnie regresara ya con Harry de nuevo enamorados y todos pudiéramos avanzar juntos. Fue en la madrugada que una llamada de Daniel me sorprendió - ¿Estás bien? - Pregunté al instante cuando contesté, una llamada a esa hora siempre significaba algo malo. Pero era Katie, estaba con fiebre y el pecoso lo había perdido, estaba al borde de colapsar - Llego en 15 - Aseguré cuando él no me había pedido nada todavía, pero es que algo se había encendido en mí, quería estar con ella.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Abr 09, 2017 6:20 pm




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Manejé hacia el departamento sintiendo como la furia crecía sobre mí, quería volver únicamente para deshacerle la cara a mi mejor amigo a golpes y me arrepentí de no hacerlo desde un inicio. Era un estúpido, un idiota por no haber sabido comprender las señales que me decían que estaba pasando desde hace tanto tiempo. ¿Cómo había podido creer que me había elegido a mí sobre él? Empaqué mis cosas lo más rápido que pude e ignoré el celular que no dejaba de timbrar, si realmente hubiese confundido las cosas Minnie estaría ahí tratando de explicarlo, pero no. Era sólo un vago intento por hablarme y efectivamente luego de un rato no volví a saber de ella. Y no solo eso, no volvía saber de ella ni en los últimos días que sabía que estaría en Londres ¿Tan poco le importaba que no valía luchar un poco por nosotros? Estaba seguro de que estaba con él, era el momento perfecto para ellos, por fin se habían deshecho de mi después de tantos años. Yo sólo era un estúpido. Me alejé de todos, concentrándome únicamente en ir a las terapias y el resto del día sufrir en la depresión que significaba perder a mi rubia. Mi rubia que jamás fue mía, que siempre fue de alguien más. ¿Y todas esas noches donde se había quedado dormida debido a mis caricias? ¿Todas aquellas veces que me había jurado me amaba mientras no podía salir de mis brazos? ¿Qué pasaba con todo eso? Parecía que sólo yo lo había vivido. Había sido tan feliz a su lado por todo ese tiempo que no creía que estuviese terminando de esa manera. Ella engañándome, parecía mentira y Dougie tan tranquilo al respecto, ni siquiera se había tomado la molestia en hablarme, él solo gozaba su situación, me había clavado un puñal en la espalda tan lentamente que hasta quería felicitarlo por su plan maestro. Estuve a punto de llamarle a Minnie más veces de las que podía contar, era un demente checando cada una de las publicaciones que hacía la página de la universidad sobre las presentaciones pero esa mujer, esa perfecta mujer, la ternura en persona, ella, me había traicionado.

Cuando se hizo el día para la visita de Charlie a la clínica fue la primera vez que veía a los chicos desde que aquello había pasado. Tom me regañó por no asistir a algunos ensayos que habían hecho pero es que no podía ir. No faltaba tanto para que la rehabilitación terminara así que prometí ponerme al corriente. Doug ni siquiera me miró y Daniel aún menos, cuando pasamos a todos nos generó una sonrisa ver a nuestra amiga ahí sentada en el jardín del lugar, su semblante estaba cambiando, ya no se veía por completo perdida solamente un poco triste pero eso cambió en el instante en que nos acercamos. Quería llevármela de ahí para ir por un café y contarle todo lo sucedido porque sabía que ella entendería y me daría la solución en dos segundos. Su mente era tan lógica que siempre nos resolvía los problemas tan rápido que nos hacía sentir estúpidos, pero ahora no debíamos abrumarla con todo lo que estaba pasando, lo primordial era que Charlie pasara su estadía en calma, tenía los suficientes problemas como para cargarla con más. Cuando Danny enseñó las fotos de Minnie prácticamente había quitado a todos para verla, Dougie también se había mostrado demasiado interesado en ello por lo que me dio la sensación de que tal vez ellos no estuviesen hablando. ¿Y por qué no? ¿No eran una pareja ya? Antes de subir a mi camioneta el rubio se había aparecido en frente mío con una mirada que jamás le había visto - Tú no la mereces, ni siquiera puedes comprender que pasa por su cabeza - Me dijo pero lo ignoré, subiendo y encendiendo el vehículo - Ella está mucho mejor conmigo, aléjate de ella - terminó por decir y lo único que hice fue levantar dedo mientras me alejaba. ¿Qué era eso? Parecía un estúpido intento por provocarme para que lo golpeara y así pudiera ir con Minnie a odiarme juntos. Luego de eso los siguientes días había tenido que solidarizarme con mi amigo el de las pecas ya que había sido abandonado, éramos cuatro hombres en una habitación con un bebé y no teníamos idea de qué hacer, Danny podía manejarlo él solo, lo había hecho desde el día uno que Skyler se rehusó a ser mamá pero estaba en un ataque de pánico tan grande que ahí nos tenía apoyándolo como podíamos.

Y mis días eran un asco, o pasaba el día en terapia o imaginando posibles razones por las que Minnie no me había engañado o muchas posibles por las que sí hasta que por fin Charlotte Anderson se dignó a salir de la clínica y volvió a casa de Tom a pesar de que todos estábamos en contra de eso pero por alguna razón aquellos dos se seguían eligiendo a pesar de todo ¿Estábamos en el inicio de un romance? Aposté a que sí pero tardaría demasiado en desarrollare. Así que ahora con mi mejor amiga, la única persona a la que le dirigía la palabra suelta por ahí mis días empezaron a cambiar un poco, pero fue hasta la segunda vez que la visité en su inmensa e innecesariamente grande oficina que me hizo soltarlo todo - ¿Cómo es eso de que terminaste con Minnie? - Me dijo mientras fingía ver unas gráficas en su computadora, o al menos tenía que fingir porque yo no le encontraba sentido alguno. Eché la cabeza para atrás empezando a explicar desde el primer día que había sentido celos de Doug y Charlie escuchó atenta a cada una de las tonterías que le decía y tenía que aceptar que cada vez que le decía algo más estúpido sonaba - ¿Y entonces cual fue la gota que derramó el vaso? - Preguntó y yo dudé en decirlo - ¿Los encontré jugando luchas? - Pregunté y deje caer mi cabeza en su escritorio. Era un idiota. Charlie me dio esa mirada que hacía cuando algo era tan obvio - Pero escucha, Minnie salió con sus amigos y yo fui a casa de él y ella estaba en la cama y la ropa en el suelo ¿Cómo te explicas eso? Los dos con el cabello húmedo y y no lo sé - Grité en desesperación al final y Charlie me dio una taza de te para que me calmara ¿En qué momento regresó a ser esta persona? La había extrañado tanto que sólo quería abrazarla - ¿Estás diciendo que Minnie, Minnie la que jamás habla con nadie, la que estuvo enamorada de ti desde los 18, la que iba a tener un bebé tuyo, la que apenas y puede ser ella misma con nosotros, te mintió sobre donde iba a estar y fue con Dougie a engañarte. Deja de ser tan estúpido Harry. Por Dios. Parece que la acabas de conocer - Me dijo mientras tecleaba vaya a saber Dios qué. Estaba siendo tan ella en este momento que parecía que la chica en depresión, ebria, y confundida jamás había pasado - Ella no va a venir a ti, ella no se equivocó, ella estaba yendo con su mejor amigo de hace años y tú de repente decides que eso no te gusta. Dougie viene en el paquete con Minnie, y tú que los amas a ambos era el único que podía entender eso pero enloqueciste - Dijo mientras hacía caras como si yo fuese sorprendente lo que había hecho. Tenía razón. Ni siquiera había escuchado lo que ella quería decirme. Sólo saqué mis conclusiones por todo lo que yo creía que estaba pasando. Me pasé las manos por la cara, había sido un idiota, que idiota, y había dejado pasar tanto tiempo sin llamarla, sin ver su rostro sin sentirla al lado mío ¿Y cómo estaría ella? ¿Querría verme? - Tengo que ir a buscarla - Le dije repentinamente a mi amiga y ella sonrió dando vuelta a la pantalla de su computador - Estos son los vuelos a Noruega, estará ahí dos noches - Dijo feliz y sonreí también porque me estaba facilitando todo pero me advirtió antes que nada, que su primo estaría ahí, el tal Matt con el que Minnie salió que ¿Dos días? Pero aseguró que sólo iba a distraerla un poco - Está bien, no enloqueceré - Prometí pero ella me miró dudosa. La abracé antes de irme y le di las gracias por haber regresado.

Llegué a casa a empacar, el vuelo saldría en unas horas y no podía soportar los nervios, la vería de nuevo después de tantas semanas y ella me vería y sus ojos brillarían y ahí entendería que eso es lo único que necesitaba para ser feliz. El vuelo no duró mucho más que unas tres horas y no entendía nada en el lugar, el frío era insoportable pero nada importaba. Corrí hacia el hotel donde Charlotte me aseguró que me la encontraría pero era inútil, Minnie estaba ya presentándose en el teatro principal de la ciudad. Cuando llegué ahí mismo el espectáculo estaba terminando por lo que no me dejaron pasar, además de que no tenía entrada pero me encontré al mismo Matt esperando afuera y me pregunté qué mierda estaba tratando de hacer al intentar conquistar a mi mujer. ¿Qué no lo sabía? Minnie era mía. Minnie siempre había sido mía. Me acerqué a él enseguida - ¿Qué crees que estás tratando de hacer? - Le pregunté, cruzándome de brazos, le rompería la cara de ser necesario, él sólo sonrió ante mi presencia, esa estúpida sonrisa de ser mejor que los demás que tenía su familia - Voy a mostrarle la ciudad, unas copas y luego podremos continuar con lo de anoche ¿Sabes? Sé que solo ha estado con cuatro hombres pero su elasticidad la hace increíble - el idiota no pudo terminar la frase porque ya le había soltado un puñetazo. Él simplemente se echó a reír y yo salí de ahí, Minnie ya había pasado la página conmigo, no había necesitado más para hacerlo, me odiaba seguramente y seguramente tenía miles de pretendientes de donde escoger. Era un hecho. La había perdido para siempre. Me eché a llorar en el avión de regreso, ni siquiera la había visto, ni siquiera había podido escuchar su voz de nuevo ni ver el brillo en sus ojos ni nada. Lo había echado todo a perder por estúpido por no entender, por ser así de egoísta y estúpido, pero ella había avanzado tan rápido sin mí que eso me hizo enfurecer, de nuevo, tenía razón, no había significado lo mismo para mi que para ella y no sabía como quitarme la pena de encima, como dejar de ser un idiota, era con la única mujer que me había pasado pero yo no era así, yo dejaba a las chicas y seguía con otra no me importaba nada en absoluto. Así que cuando estaba en terapia, y mi nueva doctora, jóven con una sonrisa en todo el rostro cuando me ayudaba y un cuerpo fenomenal, se sonrojó conmigo. Vi mi oportunidad para regresar.
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