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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Abr 09, 2017 10:02 pm



MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

La noche acompañada por Matt Anderson había sido fantástica. Era siempre fácil cuando se trataba de él, todavía seguíamos teniendo la confianza que teníamos de pequeños, como si fuéramos dos doceañeros descubriéndose a sí mismos. Sin embargo, no había resultado tan fácil olvidarme del baterista como lo había sido la primera vez que habíamos salido. Al final de la noche, me había acompañado hasta mi habitación de hotel y me había besado la mejilla con dulzura, para luego verlo irse en el elevador. Sólo una función más en Oslo, la noche siguiente. En el día me levanté temprano, hice un poco de ejercicio, estiramiento y luego me dediqué a descansar. Cuando llegó la hora, como siempre, todo salió de la manera más perfecta posible y el público había aplaudido de pie. Me cambié en el vestuario, tomé mi bolso y salí del teatro. Teníamos que esperar a todos para que un charter nos llevara de vuelta al hotel donde tendríamos una pequeña cena y podríamos irnos a dormir. Al momento de poner un pie afuera, había visto esa sonrisa característica que me había animado la noche anterior. Le sonreí -¿Qué estás haciendo aquí otra vez? -Pregunté alegre, él se puso frente a mí, y pude ver su cara hinchada y un pequeño corte. Fruncí automáticamente el ceño- ¿Qué te pasó en la cara? -Matt se echó a reír, parecía que ni siquiera le dolía- Un idiota me golpeó sin razón, pero no hablemos de eso, concentrémonos en ti -Dijo ofreciéndome su brazo para caminar. Miré hacia atrás, las pocas compañeras que ya habían salido me estaban sonriendo y haciendo gestos para que fuera con él. Sonreí, y acepté su brazo. Caminamos por la ciudad, me estaba mostrando lo más importante. Era una ciudad hermosa, en un país hermoso, y él la había adoptado tanto como amaba Londres. Tuvimos una cena en un restaurante pequeño pero lindo, bebimos champagne. Y luego, me acompañó de nuevo a mi habitación- ¿Puedo pasar, hablar un momento? Te irás mañana -Preguntó apoyándose en el marco de la puerta. Yo sonreí tímida ¿Creía que las despedidas siempre iban a ser así? No podía, al menos no por ahora, tal vez nunca. Matt acercó su rostro al mío y unió nuestros labios. Harry invadió mi mente, si se enteraba de aquello, aunque sólo fuera un beso, no me perdonaría. Me quedé congelada por un segundo y luego corrí la cara- Lo siento -Susurré cerrando los ojos y entré en la habitación, cerrando la puerta atrás mío, dejándolo afuera sin entender por qué o cómo. No importaba si no estábamos saliendo, si él había terminado conmigo por esa estúpida confusión, o nada de lo que hubiera pasado. Yo siempre sería suya, tenía tatuado su nombre con tinta invisible en todo mi cuerpo. Me tiré en la cama y lloré hasta dormirme, mirando el celular, rogando porque hubiera un mensaje suyo, repasando las fotos que teníamos, queriendo llamarlo. Él se había olvidado fácil de mí, y no había pedido una explicación, yo no se la había dado, y ahora demasiado tarde. La mañana siguiente me despertó la llamada de Charlotte, era prácticamente el mediodía. Atendí, necesitaba hablar con ella de todos modos así que probablemente la estaría llamando después, pero antes de que pudiera hablar, ella comenzó a preguntarme sobre la noche anterior y cómo había salido todo -¿De qué estás hablando? ¿Con Matt? Sólo cenamos y me acompañó hasta mi habitación -Dije como si fuera obvio, del otro lado se escuchó un silencio y luego hizo la pregunta toda entera. Cómo había salido todo con Harry, el que había salido de Londres a Oslo sólo para hablar conmigo- No sé de qué… -Antes de poder terminar la frase, mis pensamientos me interrumpieron. Matt tenía un golpe en el rostro, y había dicho que alguien lo había golpeado- Rayos -Maldije en voz alta, y le expliqué a Charlie lo del golpe. Tenía que hablar con el baterista y explicarle que una vez más, no era lo que parecía ¿Pero cuántas confusiones me iba a creer? ¿Realmente lo eran, confusiones, o había algo que yo no estaba viendo?

 

La gira por el continente europeo llegó a su fin y volveríamos a Londres, habían pasado varios días, varias semanas, y estaba completamente exhausta, mis baterías se habían agotado. Necesitaba dejar de viajar, dejar de dormir en hoteles, dejar de moverme a toda velocidad durante el día para llegar perfecta en la noche. El avión llegó a mi ciudad natal en la tarde, teníamos un día para descansar y en la noche siguiente ir al teatro para nuestra presentación final. Danny había dicho que había comprado entradas para todos, y ese todos, incluía a Dougie e incluía a Harry. No tenía idea de cómo había sido los casi treinta días que me había ido, no tenía idea si se seguían hablando, o si habían cortado toda comunicación. Quería imaginarme que el rubio le había explicado a su mejor amigo todo lo ocurrido, quería pensar que esa había sido la razón por la que había decidido irme a buscar a Noruega antes de cruzarse con Matt y malentender todo por segunda vez. Danny, Charlie y Kate fueron a buscarme al aeropuerto, como una hermosa familia feliz, suponía que Skyler no había aceptado ir. Corrí al verlos, dejando el carro con las maletas descuidado en medio del paso de todos. Abracé a la morocha con fuerza, la había extrañado tanto que al estar en sus brazos nuevamente había sentido esa clase de alivio que hace llorar. La había necesitado, y aunque incluso su voz y sus palabras se escuchaban diferentes, nada se comparaba con verla recuperar poco a poco el brillo en sus ojos y en su piel. Estaba espléndida, como antes. Danny se unió a nosotros con el carro, y yo tomé a Katie de sus brazos para llenarla de besos. Estaba enorme, me había ido nada más un mes, y ya estaba enorme. No quería volver al departamento vacío, no quería ver cómo habían desaparecido sus ojos y darme cuenta que su perfume masculino no estaba impregnado en el ambiente para calmar todos mis nervios. Charlie iba a venir conmigo, tenía suerte de que por fin la tiranía Fletcher había terminado y podía tener todo el tiempo que quisiera a la morocha. En mi casa, nuestra casa, la que habíamos elegido y comprado juntas, la que habíamos planeado decorar a nuestro antojo, logrando que quedara justo como siempre habíamos soñado. Danny nos llevó, dejándonos en la puerta, sabía que se moría de ganas de entrar pero estaba segura de que él comprendía la necesidad que teníamos la una de la otra. Tomé la mano de Charlotte al entrar, sabía que eso sería difícil para ella porque la última vez que había estado en ese departamento, había sido la noche en la que su prometido había muerto. Era algo que tenía que enfrentar, de todas maneras, y yo estaba ahí para hacerlo junto a ella. Subí mis maletas de una en una hacia la habitación, claramente ayudada por la morocha porque eran dos enormes, realmente pesadas. Harry podía moverlas con una sola mano, levantarlas como si no le pasaran en absoluto. Entré en la habitación, oscura, fría, y con olor a encierro. No había dormido una noche sola allí y ya podía sentir las pesadillas, el dolor por las noches.

Más tarde, habíamos adelantado la hora de la cena para poder ordenar muchísima comida. China, italiana, mexicana, de todos los gustos y sabores. Nos sentamos en la cocina, donde comíamos cuando no recibíamos visitas -Así que… -Dije llevándome algo a la boca- ¿Skyler lo dejó? ¿Simplemente lo dejó, de una noche para la otra, sin mirar atrás? -Pregunté levantando las cejas. Había hecho un escándalo cada vez que yo o Charlie nos encontrábamos a menos de dos metros de distancia de su novio, y había manipulado a Danny con su embarazo para que se quedara a su lado; y ahora simplemente se alejaba, sin importarle la vida de ninguno de los dos- Que horrible persona -Mascullé con el ceño fruncido- Kate, por lo contrario, es hermosa. Me alegra que finalmente la hayas conocido, sabía que la ibas a amar apenas la vieras -Estaba genuinamente feliz, parecía que había sido el destino. Hablamos sobre cómo había estado el panorama aquí mientras me había ido, un poco sobre cómo iban las reuniones de AA, y sobre Ian; Ian Somerhalder, el sponsor de Charlotte. Había algo en la manera en la que hablaba sobre él, no podía decir que fuera realmente cariño ni amor, ni ninguno de esos sentimientos, sino, admiración. Ella lo admiraba, tal como admiraba a su padre, al mío. Y no podía decir que eso era algo que pasaba muy seguido. Los Anderson y los McGraw eran soberbios, muy poca gente estaba por encima de ellos. Terminada la cena nos sentamos el sillón grande para mirar algo en la televisión mientras cada una sostenía una taza de chocolate muy caliente. Jugaba con mis dedos sobre la taza, haciendo ruido con mis uñas, mirando el chocolate derretirse y cambiar el color de la leche- ¿Crees que todo se va a arreglar? -Pregunté en un susurro, sin mirarla. La ida de Harry a Noruega me había hecho recuperar las esperanzas y romperlas en un cuestión de segundos. Y desde aquel día todo se repetía, un día me levantaba, recordaba que me había ido a buscar a otro país sólo para volver a recordar que se había ido a penas había visto a Matt. Charlie cambió su rostro automáticamente, poniendo la faceta de hermana mayor a punto de ser realista y dura con su hermanita, haciendo ese gesto que me decía que iba a regañarme. Decía que tenía que luchar por él, que tenía que hablarle y dejar de esperar, que todo el problema se basaba en que no me sinceraba con respecto a temas personales y los no tan personales que me daban vergüenza hablar. Eché mi cabeza para atrás- Sé que sí, sé que no tengo que tener pudor en hablar de ningún tema, pero no es… es como si él fuese un hombre y yo nada más una niña. Y tengo que admitirle todos estos errores y tonterías que hago, y temo que un día se de cuenta que está saliendo con una niña y él necesita a una mujer -Expliqué, con más estabilidad de la que creía que iba a tener, pero nerviosa y trabándome cada cinco palabras. Claro que ya no estábamos saliendo, y era bastante probable que él ya se hubiera dado cuenta de eso. Charlie contestó que Harry me miraba el cien por ciento del tiempo, y que seguía enamorado de mí después de tanto tiempo, que parecía que yo recién lo conocía, y que él no necesitaba a ninguna mujer, nada más a mí, con todo lo que yo era. Sonreí, creyéndole cada palabra, eran mejores amigos, se conocían todos los aspectos. Si ella lo decía, tenía que ser cierto. La escuché decir que tenía que decidirme acerca de Dougie y la miré confundida -¿Decidirme acerca de qué? -Pregunté, pero la morocha me miró como si fuera obvio. Era obvio que me gustaba, eso estaba diciendo, y al parecer, todos podían verlo. No sentía nada más una amistad hacia el rubio, o eso era lo que me estaba haciendo admitir -Dougie no me gusta, no así -Expliqué, pero ella hizo alusión a un hecho que creía olvidado. Había eliminado aquella noche de mi cabeza, me había convencido a mí misma de que no había sucedido, porque no quería tener que guardarle otro secreto más a Harry, un secreto que nada más destruiría la confianza que tenía en ambos y que no tenía sentido discutir. Había sido un error, y habíamos seguido con nuestras vidas como si nada hubiera ocurrido. Negué con la cabeza- Es sólo mi amigo -Dije con terquedad- Estoy enamorada de Harry, quiero estar con él -Sentencié, porque a pesar de todo, para mí eso era lo obvio.

Charlie y yo dormimos juntas en mi habitación, en mi cama. Ella no quería enfrentarse al fantasma de Ryan, y a mí me parecía una buena idea simplemente porque no quería dormir sola recordando a Harry. La noche siguiente me encontré a mí misma metida dentro de un recuerdo, o al menos, parecía que lo era. Todo era exactamente igual que antes, me estaba preparando para salir al escenario mientras Charlie paseaba con una sonrisa, atrapando a todos en su cámara. Y los chicos, afuera, en sus asientos reservados esperando. El único que no estaba allí, era Richard. Al momento de salir, me encontraba flotando en el aire. Por los recuerdos de una mejor época, por lo esperanzadora que parecía aquella a pesar de que todo seguía bastante mal, porque lo había visto, y él estaba sentado allí, y me estaba mirando. Bueno, a mí y a todo el resto de mis compañeros. Cuando la función terminó, antes de que pudiera cambiarme, bajé a abrazar a mi mejor amiga y el resto vino hacia mí igual que ella. Los veía avanzar hacia mí, pero mi vista estaba fija en los dos mejores amigos que parecían odiarse. No habían arreglado las cosas, nadie había aclarado la situación ¿Por qué no lo había hecho Dougie? Todos extendieron sus ramos de flores hacia mí y sentí que iba a llorar de la alegría, los tomé uno por uno y al llegar a él, me aseguré que nuestras manos se tocaran porque quería sentir su piel suave. Charlie me pidió que la mirara para sacarme una foto con la vista sobre la cámara, con los ramos de flores que no entraban en mis manos, con la felicidad que me salía de los poros. Cuando me di vuelta, él ya no estaba ahí. Me llevaron a cenar a un lugar elegante, amenazando a Danny de muerte si hacía alguna monería y si sobretodo, hacía el truco de la servilleta. Me estaban haciendo reír, y la cena estaba saliendo por demás maravillosa, pero lo extrañaba. Quería que estuviera allí para hacerme reír, para decirme cosas tiernas al oído o cambiar platos conmigo, para hacerme enojar porque me estaba intentando besar la mejilla en público. O simplemente para que estuviera allí, con nosotros, como debía ser, y yo podía mirarlo en silencio hasta que se diera la vuelta. Al terminar pedimos la cuenta, los gastos fueron divididos en partes iguales para evitar problemas, y todos salieron. Estaba juntando mi abrigo cuando vi la mano apoyarse sobre la mía, tenía un par de anillos, y cayos en las puntas de los dedos. Me di vuelta hacia él, con una sonrisa tímida y débil, y nos abrazamos -Siento mucho lo que pasó, Doug -Dije en su oído- No quería que te pelearas con tu mejor amigo, eres un muy buen amigo conmigo -Nos abrazamos por dos segundos más para luego salir hacia los demás.

 

En nuestra casa, al subir al cuarto y descubrirlo de la misma manera que había estado la noche anterior, extrañé a Harry un poco más ¿Por qué estaba dejando que las confusiones arruinaran nuestra relación? ¿Por qué había dejado que se confunda desde un principio? Tenía que hablar con él, justo como habían dicho Charlie y Danny. Tenía que ir a su casa y explicarle cada uno de los malos entendidos, tenía que hacerle saber que lo amaba, que no había nadie más como él. Jamás lo había habido, lo amaba desde que estaba en la flor de la adolescencia. Sin embargo, sabía que si iba a hablar con él, se me iban a acabar las palabras con facilidad y mi mente iba a quedar en blanco. Había resultado las otras veces, quedarme sin palabras y besarlo, pero esa vez no iba a funcionar. Tomé el cuaderno donde a veces anotaba pensamientos, y agarré una lapicera. Había tantas cosas que jamás le había dicho, y que no había sentido necesidad de decir, pero ahora quería. Quería que lo supiera todo. Escribí un par de cosas, como si fuera una carta, porque cada vez que debía hablar en serio con él las palabras se atrofiaban antes de poder tocar mis labios. Cuando terminé, arranqué la hoja del cuaderno y la doblé en cuatro para guardarla en el bolsillo de mi abrigo. Era tarde, lo suficientemente tarde como para encontrarlo dormido ero tendría que levantarse por mí. Tomé las llaves del auto de Charlotte, el auto que no usaba hacía demasiado tiempo, y corrí hacia el garaje. Lo miré con desconfianza, pero finalmente me armé de valor, y me subí, para manejar por mi cuenta hacia la casa del baterista. Manejaba despacio y nerviosa, repitiendo en mi cabeza las palabras que iba a decirle, porque a pesar de tenerlas escritas sabía que saldrían de mi boca como un trabalenguas. Bajé del auto, con una rapidez nerviosa, las manos me sudaban, y apretaba con fuerza la hoja de papel doblada en mi bolsillo. Respiré hondo, solté el aire, y volví a hacerlo para entrar con una sonrisa. La puerta hizo el ruido característico de las puertas pesadas, y lo vi salir de la cocina con el torso del desnudo -No me preguntes qué hago aquí -Pedí en voz baja y sin mirarlo, la sonrisa se me había borrado apenas había cruzado el umbral, y en su lugar había un gesto tímido- Matt y yo sólo cenamos, las dos veces que lo vi. Y tampoco me acosté con Dougie -Aclaré, y agarré el papel de mi bolsillo, todo arrugado- ¿Harry? ¿Quieres un round dos? -Preguntó una voz femenina divertida haciéndome callar, la dueña apareció bajando por las escaleras lentamente, sus piernas largas y bronceadas, tenía puesta una camisa del baterista que le llegaba hasta la mitad del trasero, y podía verle su ropa interior. Abrí la boca y fruncí el ceño con las cejas levantadas, perpleja; estaba con otra, había estado teniendo sexo hacía unos minutos con otra. Cuando la mujer me vio, se quedó helada en el tercer o cuarto escalón -¿Quién...? -Dije pero mi voz se apagó. Sentí como los ojos se me llenaron de lágrimas con ligereza, y un fuerte dolor oprimía mi pecho. Me di media vuelta para correr hacia la salida, mientras inevitablemente rompía en llanto ¿Cómo haría para conducir tan horriblemente nerviosa hasta mi casa? No lo haría. Corrí entre lágrimas y pánico hacia un lugar más céntrico mientras sacaba mi celular para llamar a Danny. Charlie no podía venir por mí porque yo tenía su auto y lo había dejado estacionado frente a la casa del baterista. El pecoso se las manejó para entender entre mis sollozos y yo encontré una tienda de comida abierta, para sentarme afuera en una de las mesas. Danny paró el auto, poniendo las balizas y acercándose a mí para abrazarme con fuerza. En el asiento trasero, sentada en la sillita, estaba Katie. El mar de lágrimas se volvió un océano. Él manejó de vuelta a mi casa con cuidado, tratando de decirme que me calmara para que le explicara mejor qué había sucedido. Lo había sacado, a él y a su bebé de siete meses, de la casa en medio de la noche. Cuando llegué y vi a Charlotte, obviamente despierta, rompí en sollozos de nuevo. Intenté caminar hacia el sillón pero las fuerzas me dieron simplemente para dar unos pasos más y sentarme en el suelo -Estaba con otra mujer -Expliqué, entrecortado y con una voz que no parecía la mía. La escena no dejaba de repetirse en mi cabeza, no tenía que ni siquiera cerrar los ojos para ello- Alta, de piernas largas, y tenía puesta su camisa -Conté en detalle, detalles que sobraban pero no podían dejar de dar vueltas mi cabeza. Miré a mi mejor amiga- ¿Por qué le cuesta tan poco reemplazarme? -Pregunté, casi al aire, porque ella no tendría la respuesta. Hacía un mes que habíamos terminado, y mientras yo estaba deprimida en habitaciones de hotel luchando todos los días por levantarme de la cama, él estaba haciéndole el amor a alguien más. Recordé a la mujer bajando lento por las escaleras una vez, sus piernas desnudas y bronceadas, probablemente cansadas del "round uno". Sentía que moriría de dolor, que me quemaba en el pecho, y que necesitaba gritar sólo para poder quitar un poco de peso de mis hombros ¿Qué seguía ahora? ¿Cómo iba a sobrevivir sin él? ¿Tomando antidepresivos todos los días y en cuanto llegara la noche, un calmante? Como había hecho todo el maldito mes, porque creía que en algún momento todo se iba a arreglar.

 

 


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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Lun Abr 10, 2017 1:24 am


 

DANIEL ALAN DAVID JONES -

Charlie estaba de un increíble humor que no había visto por lo que parecía una eternidad, aunque simplemente habían sido unos meses. Tenía una sonrisa en el rostro, y hablaba rápido intentando cubrir cada una de las cosas que había planeado decir. Hablaba sobre una fiesta de despedida, la que le habían hecho las personas del lugar, con un pastel que aparentemente alguien había comprado -¿Compraron el pastel? ¿No se les ocurrió llamarme a mí? -Pregunté, fingiendo estar ofendido. Le cocinaría todo lo que me pidiera para hacerla feliz. Mencionó a un tal Ian, y fruncí el ceño extrañado- ¿Quién es Ian? -Pregunté, pero habló por encima de mí, contando que las enfermeras habían llorado su partida a pesar de que las mordía los primeros días. Me eché a reír, jamás daba el brazo a torcer, era parte de su personalidad. Debía haber sido toda una molestia los primeros días, y debía haberse sentido terriblemente mal. Y la sonrisa se me borró del rostro al pensar aquello, porque hubiera dado todo por poderla ir a buscar y abrazarla hasta que toda la abstinencia se le curara. Estaba conduciéndola a su casa, porque no la llevaría de nuevo con Tom y lamentablemente no podía llevarla conmigo. Pero su terquedad me impresionaba, una vez más, era la misma de Charlotte de siempre. No iría a donde yo le dijera que fuese, iría a donde ella quería, y eso era en la residencia Fletcher. Claro que me causaba desconfianza, él no sabía manejar los problemas por más que pensara que sí, y muy en el fondo, me causaba celos ¿Por qué rayos quería pasar tanto tiempo con él de todas maneras? No quería empezar a sentirme un paranóico como Harry, yo ni siquiera estaba saliendo con la morocha, pero acababan de pasar cosas horribles en su vida y no necesitaba esto ¿O sí? Cuando llegamos, Tom estaba esperándola sentado en la escalera del porche de su casa. Admitía que era una imagen muy tierna. Ellos se abrazaron en lágrimas mientras yo bajaba del baúl todas sus cosas y las dejaba en la puerta -Bueno, me iré -Declaré, poniendo las manos sobre mi pantalón y buscando mi llave. Caminé hasta la morocha- Me llamas si necesitas lo que sea ¿Está bien? -Dije con una sonrisa y luego me despedí saludando con una mano en el aire. Los días pasaron y ella parecía estar manejándose suficientemente bien. Había vuelto al trabajo, a ordenar el caos que probablemente era sin ella, se estaba comunicando con Minnie todos los días, y estaba siendo feliz en la casa de Tom. Yo había tenido que confesarle todo a mi madre acerca del alcohol y la rehabilitación de Charlie. Claro que ella había reaccionado llevándose las manos a la boca y haciendo un espamento de absolutamente todo, algo que yo ahora no podía sentir porque le veía demasiadas esperanzas a la morocha. Apostaba todo por ella.

Había estado en el estudio todo el maldito día, haciéndole la producción a una banda local muy pequeña que necesitaba ayuda. Había extrañado a Kate todo el día, y repetía tarareando la canción de mi banda que llevaba su nombre. Entré en la casa, dejando las llaves en el lugar de siempre. Mi mamá estaba haciendo algo en la cocina -Ya llegué -Anuncié mirando hacia todos lados- ¿Dónde está mi hija? -Pregunté, y Kathy me señaló las escaleras. Subí, yendo hasta su habitación, estaba ansioso por sostenerla en mis brazos. La puerta estaba obviamente abierta, y al acercarme, pude ver como una muchacha de piel morena le estaba dando leche a mi bebé. Mi madre era una maestra de los planes, lo había estado planeando todo ese tiempo. Charlie se dio vuelta hacia mí y vi como su rostro brillaba, y cambié la sorpresa que tenía por una sonrisa de felicidad genuina. Me acerqué hacia ellas, la niña estaba dormida. Ella me pasó a Kate, diciéndome algo que yo ya sabía pero me alegraba de sobremanera que ella lo supiera: mi hija era fantástica -Lo sé -Admití en voz baja con una sonrisa, mirando a la bebé que dormía entre mis brazos tan plácidamente. Charlie se despidió, dándome las gracias por no tenía qué, y dándole un beso en la frente a Katarina para irse. Quería pedirle que se quedara, pero todavía me resultaba extraño, todavía temía que verla la hiciera romperse en pedazos. Había quedado demostrado que no era así, pero no estaba para racionalizar pensamientos en aquel momento, así que sólo me senté en la mecedora a observarla un rato más. Algunos días después mi madre decidió que era el momento de alejarse. Vendría los fines de semana, tal vez no todos como antes, pero de todos modos seguidos. Me prometió que estaría bien como había estado hasta ahora, que tenía una niñera, un doctor en marcado rápido, y a Charlotte, que había creado un lazo instantáneo con la niña según sus palabras. Y también, me aseguró que podía llamarla en cualquier necesidad. Nos unimos con la morocha en el aeropuerto, porque ella y mi mamá siempre habían sido unidas, y me sorprendió lo rápido que le había estirado los brazos a Charlie mi bebé. Sonreí, entregándosela sin chistar. Era una imagen tierna, una imagen que había esperado ver mucho tiempo. Una vez que Kathy se fue, caminamos hacia los autos. La morocha seguía teniendo a la bebé en brazos, que parecía muy entretenida. Me informó que había hablado con el baterista para hacerlo entrar en razón y agradecí tenerla de vuelta en tan buena forma, sus palabras habían convencido a Harry de ir por Minnie hasta Noruega donde estaba la gira. Y me alegré, porque lo que había visto los tres días que la rubia había estado en mi casa, estaba completamente deshecha. En la noche Katie comenzó a levantar fiebre, tal vez por la partida de su abuela, tal vez porque le estaban saliendo los dientes. Llamé al doctor que tenía en marcado rápido y él sólo me había dicho que la temperatura no era mucha y que le diera algún antifebril. Sería una noche dura, me había advertido, pero que estaría bien y si no lo creía, que fuera a la clínica más cercana. Le compré un antifebril para bebés en la farmacia, y le había bajado la fiebre un poco por lo menos tres horas más, hasta que comenzó a subir nuevamente. Se sentía mal, y yo era miserable. Comencé a sentirme inútil de nuevo, y al borde de un ataque de pánico, así que recordé las palabras de mi mamá. Tenía a Charlotte. La llamé, a pesar de ser muy tarde, y me atendió enseguida preguntando si estaba bien antes que nada -No, sí, pero Kate tiene fiebre y no le baja y no… -Expliqué, pero antes de terminar, ella me había interrumpido diciéndome que estaría en mi casa en quince minutos, ni siquiera había tenido que pedírselo. Corté el teléfono un poco más aliviado y tomé a la bebé de nuevo entre mis brazos. En quince minutos, o tal vez menos, Charlie llegó. Probablemente no había nada que pudiera hacer más que darle la medicina y quedarse a mi lado para soportarlo juntos, pero era un gran consuelo tenerla. Le dimos nuevamente el antifebril a la niña, y la fiebre lentamente comenzó a bajar -Quédate -Pedí antes de que siquiera pensara en irse- Si vuelve a subirle, volveré a perder la cabeza, y quisiera que te viera para sentirse mejor -Expresé, en voz baja, intentando no molestar a la niña más de lo que ya estaba- Y para sentirme mejor yo también -Admití con una sonrisa, pasando los dedos por las mejillas de porcelana de Kate. Le di la bebé a Charlie para que pudiera sentarse en la mecedora, entonces bajé a hacernos café del fuerte y subí con dos tazas. Se la di, la estaba agarrando con miedo y con mucho cuidado, y conocía ese temor. Luego tomé una silla y me senté a su lado- Es una bebé muy sociable, siempre está riéndose, pero jamás la había visto ser así con nadie -Confesé, mirando a la niña, y a veces, a la morocha de reojo- Lo de ustedes fue instantáneo -Sentencié. Y me sentí feliz, después de tanto tiempo, genuinamente feliz. Increíblemente cansado, pero feliz. Terminé mi café y lo dejé en la alfombra esperando que nada se manchara. Me acomodé mejor en donde estaba sentado, el sueño me azotaba -Estoy tan feliz de que se conocieran, estuve esperando e imaginando esto por mucho tiempo -Susurré, probablemente drogado de cansancio, y en la lucha por no cerrar los ojos. Me desperté en el medio de la madrugada, la niña ya no tenía prácticamente nada de fiebre y estaba dormida en los brazos de Charlotte que estaba también soñando. Primero tomé a la bebé, y la dejé en la cuna para luego tomar a la mujer y cargarla hacia mi habitación. La dejé, fui a buscar a la niña, la puse a su lado y puse varios almohadones para que no se cayera al piso. En cuanto a mí, me puse dos o tres mantas en el piso y me dormí, sería el mayor descanso que había tenido en bastante tiempo.

 

En la mañana siguiente Kate ya estaba mejor pero seguía teniendo cara de enferma, los ojitos celestes hinchados. Preparé el desayuno para los tres, para ella leche con nestum y para nosotros dos café jugo y panqueques con fruta -Te agradezco mucho que hayas venido -Dije a la morocha con sinceridad. Quería contarle, que ella había sido más maternal con mi hija de lo que había sido su madre, pero supe que no era lugar ni momento. Cuando se fue, tanto yo como Kate sentimos un vacío en nuestro interior- Sé lo que estás pensando, hija. Esa mujer es maravillosa, bueno, yo también lo creo -Admití a la niña, que me miraba como si supiera de qué hablaba. Comenzó a balbucear, parecía que me estaba respondiendo- Sí, yo también la amo. Pero no de la misma manera, y eso te lo explicaré cuando seas más grande -Dije cerrando la puerta- O tal vez nunca -Corregí riéndome. Y me senté a jugar con ella un rato porque no tenía trabajo que hacer. Los siguientes días, siempre que visitaba a Charlie lo hacía con Kate y a veces, admitía usarla de excusa sólo para ver a la morocha. Me encantaba verlas jugar juntas, y reírse, y ser hermosas. No quería que nadie se confundiera, pero sobretodo, no quería confundirme yo. Que ella fuera excelente con mi hija no significaba que éramos una familia feliz, lo éramos, éramos familia pero no el sentido de madre, padre e hija. Sin embargo a veces se me hacía difícil recordarlo. El día que la rubia volvía de la gira, teníamos que irla a buscar porque su novio la había dejado y su mejor amigo no le había aclarado a nadie que no habían tenido sexo ¿Por qué de repente la gente decidía traicionar a sus mejores amigos? No tenía idea, pero en nuestra banda, se estaba haciendo tendencia. Le había pedido a Charlie que me acompañara, por su puesto en el mismo auto, otra vez jugando a ser la familia feliz. En el viaje, Kate había estado en su silla atrás, y Charlie había estado de copiloto conmigo. Estábamos reproduciendo un cd de música para niños que al parecer, a la bebé le encantaban y bailábamos y cantábamos para hacerla reír. Al llegar nos indicaron la puerta en la que Minnie saldría y nos paramos allí a esperarla. Cuando la vimos llegar parecía confundida, pero luego no le había importado porque hacía demasiado tiempo que la rubia y la morocha no se veían. Dejó sus maletas abandonadas y las fui a buscar mientras ellas se reencontraban –Bien ¿A dónde quieren ir entonces? –Pregunté cuando nos subimos al auto. Claro que querían irse a sus casas, nada de Tom, nada de Dougie. Querían estar juntas para recuperar tiempo perdido. Les dije lo mismo que les decía cada vez que tenía que separarme de alguna “Si necesitan algo, llámenme” Porque creía que habíamos pasado un buen tiempo sin que nadie me llamara cuando las cosas se estaban poniendo realmente mal. La noche siguiente conseguí a la niñera, bueno, le estaba pagando más dinero que cualquier otra niñera en probablemente Inglaterra así que era obvio que iba a conseguirla. No podía llevar a la bebé a un recital de ballet a menos que quisiera que me persiguieran con antorchas por todo Londres. Y mucho menos llevarla al restaurante elegante en donde habíamos reservado. Esa noche todo fue espléndido. Habíamos comprado cada uno un ramo de flores para la rubia, y nos habíamos sentado a disfrutar de algo que por lo menos a mí, me llenaba de los viejos y buenos tiempos. Por alguna razón, probablemente su disfrute personal, Minnie siempre nos reservaba los asientos junto al de Richard. Él claramente llevaba el ramo más grande de flores, y habíamos cometido un error en llevarle uno nosotros la primera vez por la mirada que nos había echado. Y Charlotte jamás estaba en su asiento en los recitales de Minnie, por lo que éramos Richard y nosotros, yo sintiendo la mirada juzgona del hombre, que era tan transparente como el cemento y nunca podía saber en qué estaba pensando. Charlie vagaba con su cámara, intentando ser invisible, tratando de capturar los mejores momentos. Esa noche, todo tuvo esa magia.

 

Unas horas después, ya habiendo llegado a mi casa, intentando dormir a la enérgica bebé que tenía como hija, una llamada llegó a mi celular. Minnie estaba sollozando, y entre su llanto, había palabras que no lograba comprender como oraciones enteras. Harry, mujer, camisa, sexo -¿Dónde estás? -Pregunté con el teléfono en una mano y Kate en la otra. A unas cuadras de la casa de Harry, sentada afuera de un lugar de comida. Tomé las llaves con rapidez, la imaginaba desesperada y muerta de miedo. Conduje lo más rápido que pude considerando las reglas de tránsito y que tenía una bebé sentada en el asiento trasero. Cuando la encontré, lloraba. Cuando llegamos a su edificio, desabroché el cinturón de Katie y la tomé en brazos para acompañar a la rubia hacia arriba. Charlotte nos miró a los tres confundida a penas habíamos pisado el departamento, pero había corrido hacia Minnie que estaba llorando escandalosamente. Kate me pidió para bajar, y la dejé en el piso para que gatee con cara de preocupación hasta las dos muchachas. La rubia explicó en palabras entendibles qué era lo que había sucedido, había encontrado a Harry con otra mujer en el momento en el que ella iba a explicarle todo. No importaba que ella se hubiera tardado un mes, no importaba qué tan confundida estuviera con Dougie, no importaba que había salido corriendo de la casa en vez de reclamar lo que era suyo; golpearía a Harry, lo golpearía hasta que se le acomodaran las ideas. Charlotte parecía sentirse tan o más enojada que yo, pero logró calmarla luego de un rato y la había hecho acostarse en la cama. La niña se había dormido en mis brazos, podía irme, o... la vi bajar de las escaleras con una sonrisa de ternura en los labios, me imaginaba que debido a Kate. Nos sentamos en el sofá, era medianoche, pero no me sentía con ánimos de irme a ningún lado. Nos tomamos un café cada uno -Está gateando mucho, de repente la encuentro tirada encima de Bruce o tirándole de las orejas -Me reí- pero los dos están enamorados de ella -Dije, había temido que fueran perros celosos pero ambos parecían a gusto. Luego de un momento comencé a sentirme cansado, apoyé la cabeza en el respaldo del sofá y la miré- No quiero irme -Admití en un susurro, luchando contra el pestañeo constante de mis ojos. La miraba con la luz ténue de la televisión, su piel brillaba, sus ojos estaban raramente oscuros. Qué hermosa se veía. Ella ofreció el cuarto de huéspedes, y me pareció una buena opción. Nos condujo hacia él, estaba bien decorado, y tenía una cama enorme. De un lado dormiría yo, y del otro Kate, y pondríamos almohadas para que no se cayera.

 

Unos días después, intentaba comprender todo lo que estaba pasando a mi alrededor. Cuando pensaba que todo comenzaría a estar bien, encaminado, algo tenía que arruinarlo. Minnie había encontrado a Harry  con otra, daba gracias que no lo había hecho en pleno acto pero la mujer estaba en ropa interior, con una camisa del baterista. Así que la rubia estaba deprimida, y actuando extraño, y Charlotte estaba enojada y de mal humor. Pero sabía que tenía a alguien más para ponerla de buen humor y arreglar su estado de ánimo, y aunque hubiera querido decir que se trataba de mí y de Kate, se trataba de alguien más: Ian. El tal Ian del que me había hablado cuando había salido de rehabilitación. Lo llamaba cada vez que tenía algo para resolver como si fuera su psicólogo, lo sabía porque yo mismo lo había escuchado parando la oreja en momentos en los que no debía, y porque la veía mandarle textos con una sonrisa tonta en la cara a quién creía que era Tom, pero en realidad era este tal Ian. Un día lo había visto, pasarla a buscar para ir a esas reuniones que tenían a las que me alegraba que siguiera yendo. El tipo era perfecto, vestía siempre camisa y tenía unos ojos más enormes y celestes que los míos, que resaltaban con su tono de piel. Y ella lo veía con esos ojos… Y yo comencé a sentir que todo estaba perdiendo color otra vez.

 

Una noche me las había arreglado para convencer a McFly de tener una reunión en mi casa, claro, porque tenía una bebé. Tom había estado allí desde el principio, el baterista había llegado de mal humor, y Dougie había tardado una hora en aparecer, así que era bastante tarde en la noche. Teníamos que planear lo que estaba delante nuestro porque nos estábamos quedando cortos, pero apenas había empezado a hablar, una llamada de Minnie entró a mi celular –Acabo de llegar, no sé qué le pasa –Dijo hablando extraño- ¿Minnie? ¿No sabes qué le pasa a quién, a Charlie? –Ella contestó que sí al teléfono y me paré. Mis compañeros me miraban expectantes, y negué con la cabeza para que no se preocupen, para luego irme a la cocina. La rubia explicaba que estaba encerrada en su baño- Bueno, tranquilízate, iré en un segundo –Prometí y salí del lugar- Minnie estaba histérica, probablemente no sea nada, volveré en un minuto. Cuiden a Kate –Expliqué tomando mis cosas. Salí hacia la casa de las chicas, Minnie sonaba ebria al teléfono así que probablemente, era paranoia. Entré en el departamento y corrí escaleras arriba, Minnie estaba fuera del baño de la morocha y la mandé a que saliera. Se podía escuchar a Charlie llorar en su baño, y comencé a sentirme desesperado por los malos recuerdos- ¿Puedes salir, por favor? ¿Qué fue lo que pasó? –Pregunté, pero no recibí respuesta. En la habitación entró otro hombre, alguien a quien yo ya conocía, con un vaso de agua ¿Qué rayos hacía él ahí? Miré la habitación, en el piso estaban sus zapatos ¿Por qué se habría de quitar los zapatos? Me di vuelta hacia la puerta de nuevo- ¡Ábreme o tirare la puerta! –Advertí a la morocha dentro, perdiendo la paciencia. Charlie destrabó la puerta y cuando entré, la vi con la camisa de Ian puesta, llorando desconsolada y desesperadamente, como si se estuviera ahogando. Tenía su camisa puesta, tenía su camisa puesta y yo había perdido la cabeza por completo. Me di vuelta hacia Ian -¿Qué rayos hiciste? –Grité tomándolo de la ropa y empujándolo- ¿Tienes una idea de por lo que ha tenido que pasar? –Volví a gritar, golpeándolo. Antes de que pudiera hacer lo que fuera, me tiré encima de él y comencé a golpearlo mientras las dos mujeres intentaban decirme que parara. Pero me sentía fuera de mí mismo, al verla llorar tan desesperadamente, al imaginar todos los pensamientos que se le habían cruzado por la cabeza. Sentí unos brazos, sus brazos, rodeándome y automáticamente paré todo movimiento. Estaba abrazándome para que pare, estaba abrazándome para lograr calmarme en un segundo.
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Mensaje por RoyalAnne el Vie Abr 14, 2017 8:15 pm

CHARLOTTE MAY ANDERSON
En el momento en que había llegado a ver los ojos tristes de Kate lo que quedaba de mi corazón se rompió y todas las veces que lloraba sin yo poder ayudarla quería ponerme a llorar con ella y si era difícil para mí no sabía como Daniel lo había aguantado todo el solo. Durante toda la noche no me había podido sacar de la cabeza a Richard y cómo había tenido que soportarlo todo de un solo golpe, la muerte del amor de su vida y criar a una bebé por sí mismo.  No era que yo tuviese mucha más experiencia con una bebé que Danny, pero al menos no tendría que pasar el mal rato él solo, pero cuando me pidió quedarme con ellos un golpe de felicidad me pegó en el corazón, acepté de inmediato por supuesto, no había más que decir, sabía que Kate no era nada mío, que su madre me odiaba con fervor y que su padre sentía mayormente lástima por mí, pero esa niña estaba por convertirse en mi todo. Escuchar a Danny decir que lo nuestro había sido instantáneo no me hizo más que llenarme de felicidad, me sentía plena al lado de aquellos dos como no me sentía en años, sin preocupaciones ni malos pensamientos, sin remordimientos ni culpas. Cuando desperté la mañana siguiente, desperté gracias a las palmaditas que me daba Katie para llamar mi atención, su mirada seguía triste pero no pensé en una mejor manera de despertar que esa, al lado de ese par de preciosos ojos azules. La llené de besos y le pregunté como estaba como si pudiese entenderme mientras ella contestaba con hermosos balbuceos, fue cuando recordé a su papá y me di cuenta que estaba en la habitación, específicamente en un cúmulo de mantas en el suelo. Supuse que la idea de dormir conmigo era insoportable, sabía que Danny había dejado de quererme, pero no a ese grado, no quería que esa idea me pusiera mal por lo que me levanté con Kate a darle su medicina y cambiarla. Jamás aprendí a hacer tales cosas, pero me las arreglaba. Instinto maternal le decían. Después de eso, únicamente tomamos el desayuno como una auténtica familia, Katie jugaba con su comida mientras nosotros dos nos reíamos un rato y nos alegrabamos de verla mejor, pero esa no era mi realidad. Lo sabía y sabía que él también lo recordaba, cuando se ponía todo serio o pensativo y las risas dejaban de sonar. Salí de la casa Jones con pesar, pero al menos los días siguientes tenía a esa familia visitandome casi a diario por las tardes noches, podía jugar con Kate y algunas ocasiones hasta dormirla y no sabía si alguien tenía idea, pero verla era de las pocas razones por las que podía levantarme sin problema al día siguiente. No era feliz, y ciertamente me sentía muy sola, como si estuviese necesitada de cariño pero Katie era la dosis suficiente, aunque solo durara unas horas.

El día en que Minnie por fin había regresado Daniel me había acompañado a ir por ella, nos había hecho el favor de llevarme y luego llevarnos a nuestro departamento, tal vez no le había informado el pequeño soborno para que regresaran mi licencia, pero él no tenía que saber eso, lo único que importaba era que podía estar en un auto con Katie haciéndola feliz y vería a Minnie de nuevo, esta vez, consciente. En cuanto estuvo a mi alcancé la atrapé entre mis brazos fuertemente y volví a comprender lo mucho que hacía falta en mi vida, porque de camino a casa, con estas tres personas yo me sentía completa. Al entrar a nuestro departamento Minnie me dio ánimos tomando mi mano, no podía seguir evadiendo, no podía comprar de repente otra casa sólo porque esta me traía malos pensamientos, el problema no era el lugar, el problema era mi mente. Afortunadamente la luz que Minnie traía consigo, la enorme sonrisa y las ganas de hablar hasta por los codos mantuvieron todo lo malo a raya, con un festín de comida hablamos de todo, su viaje, Skyler, Katie, la tiranía Fletcher como ella decía e Ian - Deberías verlo hablar, se para en el medio de todos y habla de manera espectacular. Con una confianza que termina inspirando a todos. Hizo llorar a dos mujeres la última vez, aunque no estoy segura si era por eso o lloraron de lo guapo que es - Le dije con sinceridad. Vaya que era hermoso ese maldito, pero más allá de eso transmitía tanta tranquilidad y amabilidad y cuando sonreía se iluminaba todo Londres. Había sido de bastante ayuda desde que lo conocí y tenía que aceptar que aunque la vida me había arrebatado tanto, también me había dado bastante. Ian era parte de eso. Cuando llegó el momento de hablar de Harry la carita de Minnie se apagó al instante y sus ojos se pusieron tristes, necesitaba que ella se diera cuenta que mientras Harry estuviese ahí, siempre podría arreglarse, se amaban, se tenían sólo tenía que esforzarse un poco más. Pero sobre todo, Minnie debía resolver el lío en su cabeza ¿Estaba enamorada de Dougie sí o no? Apostaba a que sí, pero era ella quien tenía que darse cuenta primero. Le pedí dormir con ella porque aunque había entrado ya a la casa, mi habitación estaba llena de su ropa, fotos, y muchos más recuerdos, ya había dado un paso importante ese día, dejaría la habitación para después, recordé las palabras de Ian “paso a paso, no te presiones” y me quedé dormida repasando aquel horrible día minuto a minuto. La noche siguiente fue espléndida, por fin sentía que estaba armando una normalidad en mi vida, la cámara había regresado estar pegada a mi mano y grababa a Minnie como toda una profesional. Todos le llevamos flores al final del recital y después nos retiramos a cenar todos juntos, Harry había decidido excluirse él solo pero no lo culpaba, debía sentirse un estúpido. :) Más tarde en casa, Minnie había desaparecido sin decir más, no sabía si tenía que recordarle pero que se fuera así me ponía increíblemente nerviosa y la ansiedad aumentaba a niveles demasiado altos. No quería cometer un error, estaba haciéndolo excelente pero ¿Por qué no me había dicho nada? Llamé a Ian preocupada, buscando consuelo en su voz y consejos. No había ni una sola gota de alcohol en la casa pero era fácil adquirirlo, afortunadamente él se quedó conmigo al teléfono hasta que una rubia completo destruida entró por la puerta principal y se desplomó en el suelo al intentar venir hacía mi. Minnie hablaba de lo que pasó, había visto a Harry con otra, haciendo énfasis en su físico como si ella misma no fuese la mujer más hermosa del mundo. Me senté ahí con ella y la abracé con mucha fuerza, no habría palabras en mí que calmaran ese dolor, el dolor de ser reemplazada y la entendía increíblemente bien. Katie llegó ante nosotras con una carita de preocupación y me morí por dentro, le dio unos golpecitos a Minnie en la rodilla para que le hiciera caso y al menos eso le provocó una sonrisa a la rubia aunque no dejó de llorar. Yo sentía que mi cara se calentaba conforme el coraje hacia mi mejor amigo subía, pero qué estúpido. Le di todo para que arreglara las cosas con Minnie y esto es lo que había logrado, traté de hacer reír a la rubia contándole las miles de maneras en las que iba a golpear al baterista y aunque no habían ayudado tanto, dejó de llorar. Me quedé con ella un rato en su habitación hasta que se durmió tal vez por el cansancio del llanto y le prometí que estaría bien aunque ella no pudiese escucharme. Acaricié su cabello y bajé las escaleras para encontrarme con la imagen más hermosa que había visto en mucho tiempo, el amor de mi vida sosteniendo en brazos a una hermosura por completo perdida en sueños y él, volteando sus ojos ante mi. Quería tomar millones de fotos para recordar esa escena toda mi vida pero no quería parecer una loca. Nos preparé un café para ambos aunque lo cierto era que no lo necesitaba, dormía diariamente a lo mucho algunas tres o cuatro horas y lo escuché contarme anécdotas con Katie cuando el pecoso aceptó que no quería irse, yo no quería que se fueran nunca - Puedes quedarte, tenemos otra habitación y compré algunas cosas para ella que puede usar si no te molesta… - Dije rápido y con cierta vergüenza. No quería que la noche terminara con ellos yéndose lejos. Corrí a preparar la habitación y traer las cosas para la bebé, le cambié de ropita con tanta calma para que no se despertara que parecía que estaba desactivando una bomba y cuando fue el momento de irme me paré en el marco de la puerta nerviosa por lo que estaba a punto de pedir - Danny - Dije para llamar su atención y que volteara a verme, me apretaba mis manos y las sentía sudar. No sabía si él se negaría, pero no quería dormir sola esa noche - Me preguntaba si podía dormir sólo hoy con ustedes. Es solo que aún no he entrado a mi habitación y Minnie ya está dormida y yo… No lo sé. Si te parece incómodo puedo irme y ya, no hay problema - Le aseguré para no presionarlo, y mi corazón aumentó el ritmo de inmediato. Danny me dio una sonrisa enorme y me aseguró que nada le gustaría más. Me hizo espacio en la cama y me regaló ese momento de felicidad, durmiendo tomando la mano de Katie y siendo despertada por ella misma, con los enormes ojos azules del pecoso mirándome también.

Los siguientes días había pasado más tiempo del necesario con Ian, lo veía todos los días en la oficina aunque no teníamos qué, pero inventaba excusas del tipo “Tenemos que preparar la reunión de la siguiente semana” aunque ese fuese trabajo de otros. No me importaba en absoluto, verlo me daba calma, algo así como estabilidad. El problema fue el día que decidí enfrentar mi miedo gracias a su apoyo, abrí mi habitación por la mañana cuando Minnie se había ido a la universidad y me encontraba por completo sola. Entré dudosa y prendí la luz para observar la habitación ordenada como si nada hubiese pasado. La última vez que había estado ahí había intentado matarme. Suspiré y entré, en la cama se encontraba una caja blanca bastante grande con una nota encima en la que en letra cursiva decía “Pensamos que esto te haría sentir mejor. Esto no ha terminado” No había ninguna firma, alguna marca, no había nada. Las manos me temblaban más y más conforme iba sacando la tapa de la caja y cuando lo logré lo vi. Era mi vestido. Me llevé una mano a la boca de asombro y las lágrimas estaban ahí de inmediato inundando mi rostro ¿Cómo? ¿Cómo había llegado hasta acá? ¿Quien? Lo saqué de la caja sólo para darme cuenta que estaba lleno de sangre, tres manchas en el mismo lugar que las balas habían impactado el cuerpo de mi prometido ¿O era mi imaginación? Dejé salir un chillido mientras caía al suelo llorando, sin poder soportarlo. Todos mis sueños habían terminado ese día, todo lo que había anhelado, la promesa de una vida feliz, de una vida al lado de él. Con manos temblorosas intente marcarle, pero Minnie no pudo atender. Danny tampoco. Y mi último recurso fue Ian. Llegó de inmediato y limpió el desastre, se deshizo del vestido y me abrazó durante tanto tiempo, limpió mis lágrimas y acarició mi cabello las horas suficientes hasta que pude calmarme. Ian sabía acerca de todo esto, compartió conmigo el día en que tuvo que enfrentarse a deshacer toda la habitación del hijo que nunca tuvo y lo doloroso que había sido encarar la casa de una familia que ya no tenía y lo logró, pasó. El dolor pasó. Lo comprendía como nadie más lo hacía, comprendía el verte las manos cubiertas de sangre de vez en cuando y la culpa que te consumía cada minuto del día - Estoy feliz de tenerte - Confesé, acostada en la cama, observando su barba que estaba por crecer, aún en sus brazos y lo besé. Lo besé porque necesitaba cariño, necesitaba sentir algo mas que no fuese ese vacío enorme en mi, quería emoción de nuevo, simplemente no quería volver a pensar en Ryan al menos un rato. Y él me besó también y todo pasó tan rápido que no me había detenido a pensar si estaba haciendo lo correcto o no, sólo me preocupó lo que estaba sintiendo en ese momento y no quería que parara, parecía que con cada beso me quitaba un poco de dolor del pecho y yo lo deseaba más que nunca. Ian fue tierno, tocándome con tanta delicadeza como si fuese a romperme pero no era Ryan. Me colocó en su pecho una vez más pero empezó a sangrar, todo empezó a llenarse de sangre mis manos estaban empapadas una vez más y la cabeza me daba vueltas, me levanté para encerrarme en el baño, no era real pero por más que lavaba mis manos no se iba. No se quitaba. Terminé por tirarme ahí mismo, en el mismo lugar donde había intentado quitarme la vida y le lloré, le lloré porque una vez más lo había traicionado y el dolor que sentía volvía con fuerza quemándome, sin dejarme respirar. ¿Cómo había sido capaz de hacerlo? ¿Con él? Que apenas estaba conociéndolo, que no era nadie. No supe cuanto tiempo estuve ahí dentro, pero jamás dejé de llorar. No fue hasta que la voz de Danny inundó la habitación que me di cuenta de lo que estaba haciendo ¿Cuántas horas llevaba ahí? No quería verlo, ni tampoco a Ian, quería estar sola. Me levanté a abrirle sin lograr calmarme, pero él perdió el control al verme así y en lugar de acercarse, se dio la media vuelta hacia Ian, soltando golpes mientras Minnie y yo chillabamos  que pararan. No sabía qué más hacer así que lo abracé, esperando que eso funcionara y lo hizo pero en cuanto estuvo frente mío lo empujé - ¿Qué crees que estás haciendo? - Le grité empujándolo una vez más - ¿Crees que puedes venir a mi casa, a golpear a mis amigos porque tuve un bajón? - Seguí gritando, Minnie intentó tomarme de la mano pero me solté, por completo furiosa - ¿Qué está mal contigo Daniel? ¿No pudiste dejar pasar más tiempo para seguir arruinando todo? ¡Lárgate! - Volví a gritar y él dudó lo cual sólo me hizo desesperar más - ¡Te dije que te vayas! Muchas gracias, yo sé cuidarme. Lo hice todo este tiempo sin ti - Le reproché y finalmente el pecoso salió de la habitación con Minnie detrás de él. Tuve que calmarme durante unos minutos y después disculparme con Ian. Él no tenía la culpa de absolutamente nada, había sido yo. Terminé por ponerme ropa decente y correr por el botiquín para curar sus heridas.
Después de esa noche, no había vuelto a hablar con Danny durante muchos días, lo que significaba que tampoco había vuelto a ver a Katie y mi corazón se sentía tan solo. Me sentía tan necesitada. Los días me parecían increíblemente largos y grises, él había llamado algunas veces pero simplemente lo ignoré, si pasaba algo de importancia Tom me lo dejaría saber y había pedido específicamente en la caseta de vigilancia que no lo volvieran a dejar pasar sin mi permiso. No quería pasar como una desagradecida con él, pero ¿Es que tenía que golpear a cada hombre que se me acercara? No quería seguir pensando en eso ni en nada, por lo que me encontré teniendo sexo casual con algún hombre en la oficina que miraba demás. No fue hasta un fin de semana donde ocurría la fiesta de la hermanita de Tom que lo volví a ver. Ni siquiera lo saludé simplemente pasé de largo ante él, el lugar estaba lleno de alcohol y no quería sentirme débil así que me pegué a Tom toda la fiesta. Sonriéndole como no debía y él caía, no sabía a qué estábamos jugando pero me distraía y eso era mejor que todo. Por supuesto no esperaba que el rubio tuviera iniciativa así que estuve muy sorprendida cuando metió su mano por debajo de mi vestido y se acercó a decirme algo en el oído. ¿Estaba Tom ebrio? Yo me eché a reír y él me besó, entonces comprendí que no debía jugar con fuego pero no pasó mucho para que todo explotara. Danny empujó al rubio en un instante y luego había venido Harry a empujar a Danny - ¿Puedes calmarte? ¡Es Tom! - Le gritó tratando de hacerse escuchar por sobre la música pero el pecoso estaba cegado. Me levanté de mi lugar, de nuevo, furiosa - ¿Es enserio? ¿Quieres que terminemos así? - Le grité ahora yo y salí de su vista. Necesitaba quitarme a Daniel de la mente, no entendía lo que pasaba por su mente, si él y yo estabamos por completo terminados ¿Por qué iba por la vida golpeando a cada hombre que se me acercaba? ¿No quería que avanzara?
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Sáb Abr 15, 2017 2:10 am




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Probablemente acostarme con mi terapeuta no había sido la mejor de las ideas. O simplemente el haberle pedido un taxi apenas terminamos para que se fuera era lo que la había molestado pero era simple. No quería tener que volver a dormir con otra mujer que no fuese ella, si era sincero estaba llevándolo horrible. ¿A quién quería engañar? ¿Quién podría reemplazarla? Daba vueltas en la cama cada noche preguntándome si ella extrañaría al menos esa parte de nuestros días ¿O es que otros le estaban ayudando más de lo yo pude? ¿Sabría Matt que debía acariciar su cabello hasta que se quedara dormida? Que tenía que besarle todas las veces necesarias hasta que el sueño llegara a su cuerpo, que tenía que abrazarla fuerte, que si se movía mucho debía despertarla porque estaba teniendo un mal sueño y había que rescatarla. Porque era todo lo que yo hacía, cuidarla hasta de su propia mente. La semana siguiente en la clínica mi terapeuta no apareció, sino que se envió una chica nueva, muy sonriente  y con muchos ánimos de ayudarme, se aseguró de que supiera que tenía la experiencia suficiente para tratarme y le agradecí, no quería tener conversaciones muy largas con ella porque de alguna manera, su sonrisa me recordaba a la de Minnie y aquél que era el único lugar donde lograba sacar a la rubia de mi mente, se había contaminado también. El día que Minnie llegaría a Londres estúpidamente había ido al aeropuerto, por supuesto que no logré verla, no sabía ni en qué vuelo estaba, ni en qué puerta iba a salir y el lugar por sí solo era enorme. No pensaba acercarme igualmente, pero tenía tantas ganas de verla, hacía tanto que no podía estar cerca suyo. No tuve que esperar mucho de todas maneras, el recital era al día siguiente y Danny se había encargado de comprar entradas para todos nosotros como si no nos odiaramos de repente. Me senté en medio de Tom y Danny por supuesto ni siquiera había volteado a ver a quien era mi mejor amigo, de cualquier manera, apenas había iniciado mis ojos la habían captado y nada había sido más importante que ella. Recordaba verla ensayar para esto todo el tiempo, recordaba ir a cada uno de los recitales cuando éramos más pequeños y mirarla enamorándome segundo a segundo. Era tan hermosa, parecía salida de una película, ella podía ser tan perfecta y todos lo notaban. Y todos podían verla y disfrutar de todo lo que entregaba en el escenario y aunque estaba celoso de que otros disfrutaran de ella, no podía pensar en nada negativo cuando tenía tal esplendor frente mío. Le llevé flores, al igual que todos y cuando nos acercamos a entregarlas y felicitarla, pude llenarme aún más de ella, tenerla así de cerca, verla tan hermosa con el maquillaje que resaltaba sus preciosos ojos, el vestido que la hacía parecer una mismísima princesa y el poco contacto que habíamos hecho al ofrecerle el ramo de rosas. Miré al suelo, mientras ella era entretenida por las fotos y una Charlie por completo orgullosa cuando Dougie soltó una risa - ¿Y tú? ¿Qué rayos haces aquí? No seas una molestia Harry - Dijo y se adelantó por sobre mí para tomarse una foto con ella. Suspiré, no quería serlo y sabía que lo único que pasaría si me quedaba es que iba a incomodarla. Si ella ya había avanzado ¿Por qué debía detenerla? ¿Por qué debía esperar a que sonriera para seguir viviendo? Decidí dejarla en paz, que disfrutara su noche y nada más. Me di la media vuelta y salí de ahí sin despedirme de nadie, no extrañarían mi presencia. El problema era lo increíblemente solo que me sentía, después de verla no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado, quería decirle que no lo eligiera a él, que debía ser yo, que siempre tenía que ser yo. Pero no lo era, era Matt, era Dougie, eran otros. Llamé a mi antigua terapeuta preguntando si tenía algo más que hacer esa noche, ignorando el hecho de que estaba ignorándome y me volteaba la cara cada vez que nos topábamos por los pasillos, pero ella pareció ignorarlo también y se apareció en mi puerta al poco rato. Nos divertimos, pasamos un buen rato pero igual que la primera vez, quería que se largara apenas terminamos, sólo que no sabía como decirle. Bajé a la cocina a preparar una compresa caliente, por las noches el dolor era más extremoso y no podía manejarlo. La puerta hizo un sonido como si alguien entrara y mi primer pensamiento fue Dougie, arrepentido por lo que había pasado, viniendo a explicar las cosas pero no. Tenía enfrente mío a la mismísima Minnie. Luchando con todas sus fuerzas por estar ahí, por estar hablando, quería tirarme a abrazarla y decirle cuánto la había extrañado, que no importaba nada más, nadie más, porque si estaba ahí significaba que me había elegido, que seguía siendo yo. Quise acercarme poco a poco pero la voz de la estúpida de Courtney se hizo sonar. La había olvidado por completo ¿No se había largado ya? La cara de Minnie lo dijo todo, parecía que algo se había roto dentro suyo y su cara se inundó de lágrimas - No, Minnie, espera. Ella no es nadie - Quise decirle pero ella se había echado a correr fuera de la casa. Corrí buscando cualquier playera, cualquier par de zapatos pero esa mujer se puso delante de mí, tapando mi paso  - ¿No soy nadie? - Preguntó con lágrimas en los ojos y voz quebrada. Claro que era nadie ¿Qué carajo? Intenté salir de ahí pero siguió impidiéndomelo - ¿Ahora vas a pedirme un uber de nuevo? - Preguntó - Si eso es lo que quieres… -Respondí pero sólo recibí un golpe en la mejilla, no había sido una cachetada, había sido un puño limpio. Empezó a cambiarse mientras me maldecía una y mil veces y yo sólo quería que se largara de una buena vez. Pero cuando por fin pude salir a buscarla, no importó cuantas vueltas al rededor di, cuantos bloques recorrí no pude encontrarla. Y sabía que ella no iba a esperarme, pero sólo… No importaba. Lo había arruinado una vez más. Estaba todo terminado.
La mañana siguiente el auto de Charlie seguía estacionado en mi cochera, esperaba poder hablar con alguna de ellas, poder explicarle a Charlie para que pudiese decirle a Minnie lo que había pasado por mi mente pero ninguna de ellas apareció jamás y podía suponer que Charlotte estaba molesta también porque por más que enviaba mensajes ella parecía siempre estar ocupada para verme. Fue ese mismo día cuando fui a la clínica que en lugar de hacer la rutina de siempre, me condujeron a un consultorio donde se encontraba el especialista. Empezó a hablarme sobre mi no recuperación, habíamos intentado ya por mucho tiempo pero el problema parecía empeorar, ahí mismo se encontraba Frida, quien había hecho un reporte detallado sobre mi desempeño físico. Fisioterapeuta Frida A. McGraw. McGraw. Pensé en mi momento pero el médico llamó mi atención, teníamos que operar. Me recomendaba programar la operación para dentro de dos semanas, y no tuve mucha más opción, suponía que ahora tendría que hablar con alguien sobre esto sí o sí. Frida me acompañó a la salida tratando de calmarme sobre la operación, pero lo único que tenía en mente era su apellido - ¿Con que eres una McGraw? ¿Anderson & McGraw corp? ¿Te suena? - Pregunté intrigado, ella solo se rió con vergüenza diciendo que sí, lo era. Pero jamás había conseguido conocer a su padre quien había muerto cuando ella sólo era una niña o alguien más de la familia. Me quedé helado, porque si lo que esta niña decía era verdad, eso significaba que Minnie tenía una especie de hermana… o prima o algo por el estilo. Invité a Frida a tomar un café luego de que saliera del trabajo y ella lo rechazó, diciendo que tenía mala reputación en la clínica, me eché a reír, no era esa clase de invitación - Creo que puedo ayudarte - Dije y ella lo pensó, se mordió el labio justo, justo como mi ex novia hacía en ocasiones - Ya tienes mi número -  Dijo y se dio la vuelta para entrar a la clínica. Habría mucho que hablar con ella.  ¿Me daría Minnie otra oportunidad si le entregaba a su hermana perdida? Era una opción. No quería describir mis días, era lo siguiente a miserable, los demás estaban molestos conmigo por lo que había pasado con Minnie pero nadie se dio el tiempo de preguntar qué rayos había pasado conmigo. No sabían que Dougie disfrutaba todo esto y que trataba de alejarme aún más. No sabían lo que había pasado cuando fui a buscarla, nadie lo sabía. Únicamente yo y así seguiría si todos continuaban odiándome como si no fuera su amigo también. Danny convocó una reunión para hablar sobre el futuro de la banda, estaba claro que no conseguiríamos avanzar mucho si nos odiábamos los unos a los otros pero ahí estábamos. Éramos un desastre y apenas y estuvimos todos reunidos, no habían pasado ni cinco minutos para que el pecoso tuviera que irse. Bueno, éramos un desastre.

Una semana después Tom decidió recordad que existía, nos invitó a todos la fiesta de cumpleaños de su hermana y bueno, no había sido él, había sido ella. Pero eso me daba una oportunidad  de hablar con las personas correctas, había escuchado por el rubio que Charlie y Danny se habían peleado ya y a nadie le sorprendía, era cuestión de tiempo por lo que intuí que si ella estaba en un mal momento con Daniel entonces ¿Tal vez su corazón se ablandaría y me escucharía? Pero durante toda la fiesta no se separó de Tom, así que no. No había oportunidad con ella. Minnie por el contrario estaba divirtiéndose, haciendo como si no existiera y bailando como si fuese el mejor día de su vida. La cuidaba de lejos, pero no era el único que lo hacía, Dougie volteaba a verla cada dos segundos haciendo cara molesta. Quería reírme de cada vez que me había asegurado que todo estaba en mi mente, de como mi amigo podría traicionarme de tal manera pero ahí estaba. Enamorado de mi mujer. Las cosas entre Tom y Danny no iban mejor, logré detener que Daniel perdiera el control e hiciera un escándalo ahí mismo, no quería pelear, literalmente no podía hacerlo pero tenía que detenerlo. Charlie gritó y se fue del lugar por lo que traté de buscar a Minnie, no quería que se fuera si antes no podía hablar con ella, pero cuando la encontré era algo tarde. Tenía a Dougie enfrente, él no me veía pero ella sí, no quería saber qué estaba diciéndole y por la música tan fuerte no podía escucharlo pero Minnie parecía confundida, incómoda. Ella huyó dejando al rubio solo y yo corrí detrás de ella. Afuera del lugar ella corría tratando de escapar de la situación en la que se encontraba - ¡Minnie! - Le grité para que parara, para que pusiera atención - Escúchame, sólo escúchame - Le rogué y ella se detuvo - Por favor sólo dame una oportunidad para que sepas qué pasó. Solo una. Soy un idiota no soporto estar sin ti, por favor, sólo una oportunidad - Tomé su mano. Quería hablar, quería hacer lo único que no habíamos hecho nuestros últimos meses juntos - Estoy seguro de que eres la mujer de mi vida por favor, jamás me cansaré de luchar por ti - Seguí y esperé su respuesta con esperanza, porque teníamos todo, todo un futuro para nosotros dos, había errores en el medio pero nadie era perfecto. Tenía esperanza en nosotros.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Abr 16, 2017 12:21 am

   

MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Abría los ojos cada mañana y me quedaba observando fijamente un punto en la pared hasta que el despertador sonaba. Todavía tenía configurada la alarma que le decía que tenía que levantarse a hacer ejercicio. Pero él no estaba a mi lado durmiendo y en cambio, había un cuerpo que por más confort que fuera, no era el suyo. El suyo dormía al lado de otra mujer, porque yo había decidido jugar con fuego, porque había decidido que sería útil huir cada vez que me sintiera presionada, en vez de intentarlo con más fuerza. Así que decidía levantarme, beber litros de café, tomar un antidepresivo como si fuera de alguna ayuda y empezaba mi día. Y ese día, había sido en particular difícil. Todo el mundo había preguntado por él como si quisieran confirmar algún rumor, metiéndome el dedo en la llaga, como si necesitaran algo más que mi triste rostro para darse cuenta. Y estaba cansada, agotada, y no tenía idea de cómo haría seguir ignorando las ganas que sentía de correr hasta su casa para preguntarle qué era lo que había hecho tan mal, si era Dougie, o Matt, o era yo. Y toda mi cabeza me decía que era yo. No era lo suficientemente madura, comprometida, o cuerda para ser su novia, y él necesitaba una relación adulta. Tan adulta como las piernas largas y bronceadas de la mujer. Me cambié para ir a la fiesta de cumpleaños de uno de mis compañeros y salí del edificio, esperando que me pasaran a buscar, pero apenas había llegado a la calle, Dougie estaba allí con una sonrisa. Una sonrisa que hacía que sus ojos se volvieran cada vez más pequeños, y que se marcaran las líneas de expresión al lado. Una sonrisa que me hacía una vez más, olvidarme de los lamentos, que actuaba casi mejor que un calmante. Lo invité, cancelando los planes de ir con mis compañeras -¿Por qué de repente estás tan abierta a las salidas y a las fiestas? -Preguntó, pero solamente subí los hombros en respuesta. Haría lo que fuera por quitarme al baterista de la mente. Cuando llegamos lo presenté, dejando que todas mis compañeras le coquetearan por un momento para luego arrastrarlo fuera de su alcance y sirviéndonos algo sin alcohol para tomar. Las horas pasaban encontrándome a mí misma bailando a su alrededor, porque él no estaba dispuesto a moverse. Harry amaba bailar conmigo, poníamos música a todo volumen sólo para armar nuestras propias coreografías, para dejarme reír por el concurso de baile y su exótica e insoportable compañera. Había tomado tal vez un trago o dos sin que él me viera, así que en el momento de volver a abrir los ojos para saber qué estaba haciendo, estábamos bailando una canción lenta en el medio del gran patio de la casa -Doug… -Susurré para interrumpir todos sus pensamientos y concentración, quería irme, no quería estar allí, ni estar en esa posición. Él me cayó con su dedo pulgar en mis labios, y acercándose a besarme lentamente. Mi boca se encontraba entumecida, me había dicho a mí misma que no quería besarlo ¿Pero por qué lo estaba haciendo? ¿Por qué estaba engañando a Harry? Y entonces lo recordé, no podía engañarlo si no estábamos más juntos. Su celular comenzó a vibrar en su bolsillo y nos separamos, mi pecho se había vuelto más pesado todavía y mis manos estaban adormecidas, sentía un leve cosquilleo en todas mis extremidades, la boca seca ¿Qué rayos había sucedido? ¿Y por qué? -Tengo que irme a una reunión -Explicó, con cierta molestia en la voz. Respiré aliviada, no tendríamos que hablar de aquello y podíamos volver a hacer como que no había pasado nada. Caminamos hacia el auto en silencio, el viaje se había mantenido así, con la radio prendida en un volumen muy bajo. Llegué a mi casa nerviosa y entré apretándome las manos con fuerza, necesitaba a mi mejor amiga, a mi hermana, pero al parecer, no iba a suceder esa noche. Se escuchó un cuerpo pesado bajar por las escaleras y asumí simplemente por el tamaño que era Danny, pero no lo era, era Ian. Alcé las cejas -No sé qué pasó -Dijo él consternado- Está encerrada en el baño -Explicó, señalando las escaleras arriba. Abrí los ojos sin pestañar y subí corriendo, gritando que me dejara pasar, al menos se escuchaban sus sollozos y sabía que estaba viva. No esperé mucho más, llamé a Danny que tardó sólo minutos en llegar. Primero había tratado de la manera civilizada, me imaginaba que si había alguien a quién escucharía Charlie era a Danny, precisamente en ese momento en el que ellos se encontraban en tan buena posición. Pero claro que yo no contaba con Ian ¿Qué estaba haciendo ahí? Bueno, en cuanto el pecoso lo vio, lo supo. Golpeó la puerta con más desesperación y entonces la vio, desarmada en el piso y con su camisa puesta. La camisa de otro hombre. Se dio vuelta a gritarle, a reclamarle por lo que había hecho, pero claro que eso no era todo. No con él. Cuando los golpes comenzaron sentí que la sangre se me helaba. Parecía que no podía parar aunque quisiera, que nuestros gritos no entraban en sus oídos. Charlie lo abrazó por atrás y él automáticamente dejó de hacer todo movimiento, pero apenas las palabras habían salido de sus labios pude ver en su rostro que estaba más roto que el hombre que acababa de apalear. Salí tras él -Danny espera, por favor -Tomé su mano, obligándolo a parar- No la odies, no estés enojado con ella, por favor -Pedí, porque la morocha había tenido razón en enojarse, pero Danny perdía el control cuando se trataba de ella. Nadie podía hacerle daño, nadie podía hacerle derramar una sola lágrima. Y ahora se había sobrepasado. Lo abracé con fuerza, intentando hacerlo sentir mejor, tenía que comenzar a controlar la ira, contar hasta diez nunca le había servido, no cuando lastimaban a Charlie.

 

 

Unos días más tarde había dos personas deprimidas en mi casa, y no teníamos idea de cómo hacernos sentir mejor más que estando juntas. Claro que ella había comenzado a actuar extraño, más extraño de lo que yo había comenzado a actuar siendo más abierta a las relaciones sociales. Danny había vuelto a llamar un par de veces y me había pedido personalmente que le dijera que quería hablar pero le dije que le diera un tiempo. Harry no había vuelto a llamar. Y habían pasado días. Había perdido el interés en mí, lo había hecho tan fácil en otros momentos ¿Cómo no hacerlo ahora? Dougie y yo no habíamos vuelto a hablar acerca del beso que nos habíamos dado, ni sobre nada, porque no nos habíamos comunicado en todos esos días. Así que en el momento en el que Tom nos había invitado a la fiesta de Carrie, había sido una sorpresa. Por lo menos para mí, que no tenía tanta relación con ella. Al entrar en el lugar me había sentido totalmente inhibida, y había querido volver a casa, a estar deprimida en paz. Todos estaban allí y parecían saber cada uno de mis secretos, parecían saber que Dougie y yo nos habíamos besado y que peor, habíamos tenido sexo en una cama de hotel en Estocolmo. Tomé un par de tragos para deshinibirme pero en el momento de comenzar a sentirme un poco mareada los dejé, solamente quería bailar, porque era de la única manera que me sentía libre, mejor, y hermosa. Más hermosa que cualquier mujer en su camisa, más hermosa que quién fuera ella. Dejé de bailar cuando lo vi entrar, con una remera azul oscuro que resaltaba sus ojos, y los músculos de sus brazos. Por sobre la música pude escuchar a mi corazón volver a hacerse trizas, con lo mucho que me había costado a mí juntar cada uno de los pedazos. No podía quitar esa imagen de mi mente ¿Y por qué? Si ya habíamos terminado, éramos ex novios, él podía cogerse a cualquier mujer que gustara, y lo haría, porque así era Harry Judd. Pero de todas maneras dolía, dolía como si me estuviera quemando las entrañas con agua hirviendo. Intenté seguir bailando un rato más, había un muchacho bailando a mi lado y decidí que por ese momento, sólo ese momento, estaba bien mientras no tocara ni con un sólo dedo. Sabía que estaba mirándome, probablemente odiándome, pensando tonterías acerca de la manera en la que bailaba, o con quién lo hacía, y asegurándose a sí mismo que había hecho una gran elección al dejarme y cogerse a otra. Escuché el revuelo que habían armado Tom, Danny y Charlie, pero antes de poder interceder, Dougie estaba llevándome de la mano hacia otro lugar. Tomó mi rostro -Quiero intentarlo -Soltó, como si hubiéramos estado manteniendo esta conversación por mucho tiempo. Recién comenzaba, pero ya sabía de qué se trataba. Corrí la mirada encontrándome con Harry mirándonos fijamente y sin disimulo- Minnie, sé que es difícil y lo seguirá siendo, pero quiero intentarlo de todos modos. Quiero estar contigo -Dijo, haciéndome sentir ansiosa. Volví a correr la mirada hacia él, quería estar a su lado, quería que viniera a reclamarle a Dougie que me dejara ir, que yo le pertenecía. Salí huyendo de la situación, caminando tan rápido como pude sin mirar atrás, pero alguien estaba persiguiéndome. Harry estaba gritando mi nombre. Me pidió que escuchara y me detuve, aunque no quería escuchar lo que tenía para decir, no quería escuchar sus reproches, ni escucharlo confesar todo el odio que mi cabeza creía que me tenía, ni cómo estaba mejor con la mujer de piernas largas. Pero su boca comenzó a recitar otra oración. Quería una oportunidad, estaba pidiéndome por favor una oportunidad para explicar lo que había ocurrido, admitiendo ser un idiota, diciéndome que no podía estar sin mí, tomando mi mano. El contacto con su piel me estaba dejando quemaduras de tercer grado, pero no quería soltarme. Avancé hacia él con lentitud pero urgencia, poniendo mis manos sobre sus hombros, con intenciones de besarlo. Era todo lo que quería escuchar, era todo lo que había soñado con escuchar. Pero la última frase hizo que mi corazón se detuviera. Él juraba que era la mujer de su vida. Pero eso no era cierto. Antes de que nuestros labios se unieran lo empujé -¡No! -Dije, a mi misma y a él- Siempre terminas lastimándome -Volví a empujarlo, aunque no estaba logrando moverlo. Mi voz sonaba exasperada pero temblorosa- Siempre terminas lastimándome, y diciendo cosas horribles, y haciéndome cosas horribles porque asumes lo peor de mí -Grité, golpeando su pecho con la mano abierta- ¿Y esta vez por qué? ¿Porque creíste que yo era igual a ti? ¡No me acosté con Dougie! ¡Y no me acosté con Matt! -Chillé cerrando los ojos. Pero cuando volví a abrirlos, y lo vi, todo el enojo volvió a irse para ser reemplazado con profunda tristeza- Al menos no desde que salgo contigo -Admití en voz baja. En ese momento, Danny salió de la casa con los ojos rojos y tomó mi brazo para llevarme con él, balbuceando algo acerca de Charlie y Tom.

 

 

El día siguiente tenía tantas llamadas perdidas en el celular que no quise ponerme a mirar de quién era cada una. Sabía que había algunas del rubio, y algunas del baterista, y ambos hacían que mis nervios aumentaran al cien por ciento. Dejé el celular arriba de la cama, y bajé a hacerme una taza de té. Encontré a la morocha sentada en el sofá leyendo algo, me senté a su lado -Tenías razón -Dije con mucho pesar- Tengo que aclarar mi mente. Pero no puedo, no tengo idea de qué hacer ¿Con quién crees que debo estar? -Pregunté llevándome las manos a la cara. Charlie respondió que sólo yo podía decidirlo, que nadie más podía influir ¿Por qué tenía que hacerlo tan difícil? ¿Porque no podía decirme que estuviera con alguno de los dos y listo? Quería estar con él, pero cuando lo veía me sentía enojada, como si estuviera a punto de explotar. No quería sentirme así el resto de los días, no quería tener que compararme con cada mujer que lo rodeara pensando que si nos peleábamos él huiría con alguna de ellas, no quería besarlo porque ella lo había besado, lo había contaminado con sus labios en posiblemente todo el cuerpo. Todo su cuerpo, desde sus labios, sus mejillas, su cuello, hasta su pecho, su ombligo y más abajo. No quería estar con él con la idea de que podría estar pensando en el encuentro sexual que había tenido con esa mujer ¿Y si tenía más experiencia que yo? Cualquiera podía tener más experiencia que yo, había muchachas de dieciocho años que tenían más experiencia que yo, ¿Pero y si eso la hacía mejor? No quería tener que volver a sufrir, Dougie no me hacía sufrir, jamás lo había hecho. Desde el primer día, nunca me había hecho doler. El resto del día lo había pasado en la cama, cambiando de opinión cada cinco segundos, y sintiéndome mal por la una o por la otra. Me sentía una zorra, alguien que se había metido entre dos mejores amigos como una mosquita muerta. Cada vez que pensaba en llamar a Dougie, la culpa me consumía y terminaba llorando. En el día que venía detrás, la semana volvía a comenzar y tenía que levantarme para ir a dar clases. Con mucho apesadumbramiento lo había logrado, y había ido hasta la Academia para dar la clase. Ese día no ensayaba así que podía volver a mi casa con tranquilidad, me había dado una ducha y me había cambiado de ropa para salir de nuevo a la calle con un rodete armado. En el momento en el que había pisado la empedrada, lo había visto apoyado en el auto, sin sonreír, pero su nerviosismo parecía tierno. Sonreí y corrí hacia él para encontrar sus brazos y dejarme caer en ellos, que me habían atrapado. Lo besé, hundiendo las manos en sus cabellos dorados, dejando caer la boina que tenía puesta al suelo -¿Quieres ir a almorzar algo? -Preguntó y asentí con la cabeza, sin mucha habla.

 

 

Salir con Dougie era algo extraño, no era que no hubiera química, o que habíamos dejado de ser mejores amigos. Pero se sentía de esa manera, simplemente olvidaba que se suponía que a veces debía besarlo, y que era, de hecho, algo así como mi novio. Era el mismo Doug de siempre. Mi rubio. Y no lo admitiría jamás en voz alta pero sabía que no tenía que hacerlo, extrañaba tanto a Harry que cada vez que escuchaba su nombre sentía una punzada en la boca del estómago. Esa noche estábamos en su cama, yo tenía un libro de cartas de amor de escritores famosos y le leía a Dougie las que más me gustaban. Él me quitó el libro de las manos, y me acercó para besarme -¿Quieres ir a cenar? -Preguntó con una sonrisa. Automáticamente sonreí y respondí que sí, para pararme de la cama y ponerme los zapatos que me había sacado. El rubio se cambió de ropa al menos unas tres veces mientras yo me burlaba y cuando se decidió por algo, bajamos de la mano hacia el auto. Fuimos a uno de esos lugares pequeños, íntimos, pero elegantes, donde las luces eran tenues y los centros de mesa eran grandes con flores y velas. Sonreí, era un típico lugar que elegiría Harry para cenar. Nos ubicaron en una mesa para dos y pusieron las cartas en frente de nosotros, mientras nos ofrecían para probar el vino de la casa. Ambos negamos con la cabeza y pedimos agua -Es un lugar hermoso, gracias -Admití en voz baja mientras me llevaba la copa de agua con gas a la boca. Tomé su mano por encima de la mesa y el ruido de unos cubiertos cayéndose hicieron que desviara mis ojos hacia una mesa contigua a nosotros, pero más atrás. Era él, levantando el cubierto que la chica de cabello castaño había dejado caer. Me quedé congelada en mi lugar mientras nuestras miradas se cruzaban, se conectaban, se decían miles de cosas que nosotros no estábamos diciéndonos. Mi cuerpo y mi mente se despersonalizaron, se hicieron desconocidas y sentí que me estaba viendo a mí misma desde afuera -Tenemos que irnos -Dije levantándome nerviosa, volcando la copa sobre la mesa. La muchacha de cabello castaño se dio vuelta a mirarnos, con una mirada que no pude descifrar en sus ojos azules, pero creía que ya tenía una idea de quién era yo. Dejé un billete de cien y tomé la mano de Dougie para huir de esa situación- ¿Por qué teníamos que irnos? ¿No podía aguantarse un poco? Yo me aguanté mucho tiempo -Dijo como en un gruñido y fruncí el ceño- No digas eso, no seas ese, por favor -Pedí cerrando los ojos todavía nerviosa. Él me tomó del rostro y me besó la frente- Está bien, lo siento -Me estrechó entre sus brazos, y seguimos caminando hasta encontrar otro restaurante. Él estaba con otra muchacha, parecía incluso más pequeña yo, y era muy, muy hermosa. Así que me imaginaba que otra vez, no le había costado demasiado trabajo reemplazarme, ni seguir adelante.

 

 

Unos días más tarde, Charlotte me había sentado para decirme que la espalda de Harry estaba mal y necesitaba operarse. Alcé las cejas al escuchar la explicación, tenía una hernia y aunque había hecho rehabilitación todo ese tiempo, la situación había empeorado y debían intervenir quirúrgicamente. La culpabilidad me abofeteó las dos mejillas instantáneamente, recordando el momento en el que me había dado cuenta que él comenzaba a tener problemas en la espalda y no había dicho una sola palabra, ninguno de los dos había dicho una sola palabra, y luego, las cosas habían terminado por pasar demasiado rápido como para que yo me diera cuenta de lo que fuera. Había creído que ya se le había pasado. Pero no, estaba sufriendo, sentía un incontrolable dolor. La morocha explicó que ella estaría junto a él durante toda la etapa previa y posterior a la operación, sacándome de mis pensamientos ególatras. Yo quería estar con él, quería estar para él y ayudarlo como cada una de las veces que había estado para mí. Aunque estuviera enojado, aunque tuviera más razones para irse que para quedarse, había estado para mí todas las veces que lo había necesitado. Y hasta me animaba a decir que yo era la razón por la que las cosas en su espalda habían terminado por empeorar. El día siguiente, Charlotte había manejado al hospital conmigo a su lado. No tenía idea si las demás personas, si su mejor amigo, lo sabían. Cuando llegamos dejé que ella entrara y fuera la heroína de la situación, yo solamente lo arruinaría. Charlie podía controlarlo, controlar sus emociones, hacerlo sentir mejor y más seguro. Me quedé afuera de la habitación, en algún rincón en la sala de espera donde nadie pudiera verme, y esperé a que la cirugía termine. Sería una operación riesgosa con anestecia total pero el neurocirujano que se encargaría de hacerlo era de bastante renombre. La hernia estaba posicionada en un lugar peligroso, y tendría que ir a rehabilitación y estar en el hospital por unos días. Una vez que terminaron y él estuvo de nuevo en su habitación me acerqué, pidiéndole a Charlie entrar primero. Él estaba todavía dormido y se veía tan calmado que estaba dudando de ser la primer cara que viera luego de su estresante operación. Pero las ansias me ganaron, y pasé. Me senté en la silla que estaba junto a la cama y le hice una caricia en su mejilla rasposa. Me quedé en silencio observándolo hasta que lo vi abrir los ojitos azules -Hola -Dije en voz baja con una sonrisa tímida- ¿Cómo te sientes? Los doctores dijeron que todo salió bien y que vendrán a revisarte -Conté, acercándome más a él- Charlie está afuera -Expliqué señalando la puerta. No quería subir la mirada, tenía demasiada vergüenza, demasiados platos rotos que pagar. Luego de unos minutos, hablé nuevamente- Lamento no haber estado antes para ti -Dije en voz baja, intentando que no temblara. Subí la mirada para encontrarme con sus hermosos ojos, con su barba de tres días, con su cabello ligeramente despeinado. Lo extrañaba tanto que tenía ganas de saltar encima suyo y besarlo- Lo lamento tanto, sólo pienso en mí misma -Admití, sintiendo mis mejillas acaloradas y rojas- No me puse a pensar por lo que tú estabas pasando -Subí la mano a la cama, poniéndola cerca de la suya, de la suya enorme que cubría todo mi rostro, de la suya que repartía las mejores caricias. Me quedé sin palabras, porque las que seguían eran todos lamentos acerca de lo mucho que lo extrañaba, eran lágrimas y besos. Y no podía decirle eso. Sin embargo, no tuve que decir ni una sola cosa más, porque el médico vino a controlarlo. Le preguntó si sentía las piernas y los pies, y él respondió que sí. Cuando preguntó si podía moverse... bueno, podía con mucha difícultad. Tragué en seco, pero me mantuve tranquila. El hombre comenzó a explicar que era un riesgo que tenía la operación pero que era temporal, y que con rehabilitación estaría como nuevo en un par de semanas. Luego salió de la habitación, diciendo que mandaría a un fisioterapeuta a hablar con él. Yo me acerqué hacia él y tomé su mano -Estarás bien -Prometí acariciando su mano con mi pulgar- Tú puedes con todo, Harry. Siempre. Eres como un superhéroe. Y podrás con esto -Dije tratando de animarlo, pero no sabía si estaba lográndolo. Él estaba callado, como siempre, sin mostrar debilidad frente a nadie- Y no tienes que hacerlo solo -Agregué, como promesa de que estaría junto a él todo el tiempo. Pero claro que no tendría que hacerlo solo, porque a la habitación entró la castaña de ojos azules que había visto con él el otro día. Me levanté en un arranque de celos -¿Qué estás haciendo tú aquí? -Pregunté, fruncido, en un gruñido. Había sido un momento de impulsividad, y me había arrepentido segundos después. Mi rostro estaba probablemente rojo. La muchacha tenía el traje azul del hospital, era una doctora allí.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Abr 16, 2017 8:17 pm

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DANIEL ALAN DAVID JONES –

El abrazo que me había regalado Charlotte me había dado la paz y la calma que necesitaba para dejar de repartir y recibir golpes. Sin embargo, al momento de tenerla frente a mí, había comenzado a despotricar acerca de mi comportamiento. Recibía sus palabras como si fueran golpes secos al estómago pero de todas maneras me encontraba de pie, con la cabeza levantada, sin poder dejar de mirar su semblante furioso. Llamaba amigo al hombre con quien acababa de acostarse, la acción que la había llevado al “bajón”. Eran sus decisiones, tenía razón, no tenía derecho a cuestionarlas ¿Pero y él? ¿No había perdido a su esposa también? ¿No podía siquiera haber predecido lo que Charlotte iba a sentir? Pero entendí mi error, debería haberla abrazado con fuerza y meterla a la cama, preguntarle qué había pasado en su mente para llevarla a tal ataque. En vez de eso, había golpeado sin piedad a una persona. Pero eso me provocaban sus lágrimas, eso me provocaba la gente que la lastimaba, y la única persona que siempre había podido preverlo o calmarme, era la que me estaba gritando en ese preciso instante. Me pidió que me largara, y dudé en moverme, pero ante sus palabras decidí que lo mejor sería irme sin mirar atrás ni decir una sola cosa en mi defensa ¿Qué sabía cuidarse sola? Jamás lo había dudado, pero estaba hablándome como si no hubiera estado encerrada por una hora en un baño sin tener una sola noción de lo que pasaba afuera, llorando descorazonada. Me hablaba como si no hubiera estado a punto de perderla más de una vez, como si no se hubiera muerto, como si nada de lo que hubiera pasado fuera real. Apreté los puños al salir y caminé ignorando la voz cantarina de Minnie atrás mío. Me pedía que no la odiara, que no me enojara. No podía hacerlo aunque lo intentara. Me subí al auto y conduje por varios minutos antes de calmarme, para luego llegar y encontrarlos a todos en un profundo e incómodo silencio, que se rompió para preguntarme qué me había sucedido en el rostro. Los envié a sus casas para quedarme a solas con mi bebé, de todos modos, no podríamos avanzar en absolutamente nada si no podíamos comunicarnos entre nosotros. La hostilidad entre Dougie y Harry era incluso peor que la que había entre Tom y yo. Me dolía todo el cuerpo, y no se trataba sobre los golpes errados que me había dado Ian, se trataba sobre todas las cosas que me había gritado Charlotte. Golpeé un almohadón, enojado, ofendido pero por sobre todas las cosas, triste. Katie me miró sorprendida, con los ojos abiertos, y estiró sus brazos hacia mí. La alcé, dándole un beso en la mejilla sólo para darme cuenta que al estirar mis labios la piel me ardía. La dejé un momento en su corral mientras iba al baño a enterarme los golpes que había en mi cara: eran dos, uno sobre el labio y otro en la mejilla. Ambos dolían, pero no dolían tanto como todo lo que había vuelto a perder. Habíamos tenido unos días increíbles, dignos del final de una película. Estábamos reconectándonos, de a poco siendo los mismos que antes. Había sido tan feliz, que no me había dado cuenta lo frágil que era la morocha en ese momento, la fragilidad de todo momento, como en cualquier momento podía arruinarse todo con soplar muy fuerte. Y yo, había sido prácticamente un huracán en aquel momento. No había pasado ni una hora y la extrañaba. Quería volver a inventar una excusa para quedarme a dormir en su casa y que ella viniera a mitad de la noche a pedirme dormir con nosotros, conmigo. Ese había sido el punto culmine de felicidad que había tenido en demasiado tiempo. Despertar a su lado, con su piel reluciente siendo besada por los primeros rayos del sol, con sus ojos ámbar mirándome fijamente. Me acosté en la cama, abatido, derrotado. Sería difícil levantarme el día siguiente. La había llamado un par de veces, para explicarme, para pedirle una cita, para pedirle perdón. Pero me había ignorado. No tenía cómo saber de ella, yo no me hablaba con Tom, y Harry no se hablaba con Charlie. Así que mi única fuente de información era Minnie, pero claro, no delataría a su amiga. Me decía que se encontraba bien, un poco extraña, pero bien. No tenía idea de qué significaba “extraña” pero al momento de preguntar, la rubia había cambiado de tema. Así que me encontraba infeliz nuevamente, ella ni siquiera quería saber de Kate, y había sido por mi culpa.

 

Unos días después Tom nos estaba invitando a la fiesta de cumpleaños de Carrie. Sabía que ella iría, así que sería la oportunidad perfecta para hablar. Cuando la vi tuve intenciones de saludarla, pero simplemente había pasado por al lado mío ignorándome hasta llegar a Tom. Sabía cómo lastimarme. Sin embargo, la fiesta estaba llena de alcohol, así que tenía la certeza de que al menos al lado del rubio se distraería. No tomé una gota, suponía que para hacerle apoyo moral aunque no me estuviera ni siquiera viendo. Yo sí, la estaba observando de lejos, cuidándola de lo que fuera. No me interesaba si podía cuidarse sola, no me importaba si ella creía que podía cuidarse sola. Había estado toda la noche junto a Tom, sonriéndole coqueta, hablándole juguetona ¿Ahora le gustaba Tom? ¿Qué significaba eso? ¿Quería estar con él? Estaba hablando con Harry cuando corrí la mirada hacia ellos de nuevo. Estaban hablando cerquita. Charlie reía mientras Tom se acercaba a hablarle al oído, para luego subir la mano por debajo de su vestido. Sentí como todo a mi alrededor paró por un minuto y volvió a moverse para girar con más fuerza. Estaba besándola, al amor de mi vida, a mi morocha. Y ella lo estaba correspondiendo. Corrí hacia ellos y lo empujé -¿Qué crees que estás haciendo? –Rugí, arremetiendo contra él de nuevo. Pero antes de poder si quiera tocarlo, Harry había venido a parar mi mano, diciéndome que “era Tom”- ¿Estás hablando de Tom, mi mejor amigo? –Pregunté de manera despectiva, señalándolo con el dedo índice. Charlie comenzó a gritar, preguntándome si quería que termináramos de esa manera. Ella no lo entendía, yo no quería que termináramos, de ningún tipo de manera. Se fue, al igual que Harry, dejándome solo con el rubio- Me apuñalaste por la espalda -Dije bajando la cabeza, sintiendo los músculos del cuello tensionados. Era mi mejor amigo, el hombre que más amaba en el mundo, era prácticamente el reflector en el escenario y en lo único que confiaba y me había traicionado de la peor de manera. Me di media vuelta negando con la cabeza, yendo a buscar mi abrigo al al closet. Cuando tomé la campera y volví a salir, la vi saliendo con una sonrisa y un muchacho al lado. Lo estaba mirando como había estado mirando a Tom toda la noche- No puede ser -Susurré, sintiéndome roto. La tristeza se convirtió en enojo, en furia ¿Yo había tenido tanto cuidado con ella, la había respetado tanto, y ella decidía irse con el primer idiota que pasara por enfrente? Salí de la casa buscando a Minnie, si Charlie se había ido con aquel pobre imbécil, entonces yo llevaría a la rubia a la casa. La encontré frente a Harry, no tenía de qué estaba interrumpiendo pero no me importaba ¿Qué hacía hablando con él de todas maneras? La tomé del brazo, arrastrándola junto a mí, pero ella se estaba dejando llevar -Quería acostarse con él -Balbuceé- Charlie con Tom, como si fueran no sé qué... -Subí al auto, ella se subió del lado del copiloto- ¡Maldita sea! -Grité golpeando el volante. Minnie se sobresaltó y puso la mano en mi hombro- Lo siento ¿Pero qué hace yéndose con un tipo cualquiera? ¿No sabe lo peligroso que es eso? -Gruñí, encendiendo el auto. Cuando llegamos al edificio y tuvimos que pasar por seguridad el hombre se puso delante mío diciendo que tenía la entrada prohibida, miré a la rubia con un signo de interrogación en la cara y ella intercedió por mí- Está conmigo, puede pasar -Explicó tirando de mí mano, llevándome hacia el ascensor- Supongo que está de verdad muy enojada conmigo -Dije alzando las cejas- Lo siento, Danny. Dale un tiempo, se le pasará. Eres Danny -Respondió, intentando animarme. Entramos en el penthouse, la rubia fue a servirme una taza de té y se quedó conmigo hasta que el sueño la venció y fue hasta su habitación. Quería que me quedara hasta que la morocha llegara, y podía hacerlo porque tenía a mi madre en mi casa por el fin de semana y porque quería hacerlo. Quería verla llegar, feliz por el encuentro que había tenido, con la ropa arrugada y el cabello desarreglado como en una película. Sentí que me había quedado dormido por unos minutos cuando la vi entrar, tan impecable como siempre. Me levanté del sofá tomando mis cosas y acercándome a ella- No digas nada -Pedí antes de que pudiera empezar a hablar- Traje a Minnie a casa y me quedé porque ella lo pidió ¿Recuerdas a Minnie, tu mejor amiga, tu hermana? ¿Quieres que sufra de nuevo porque te ocurrió algo yéndote con algún extraño que podría ser cómplice de Edward? -Pregunté exteriormente calmado- Nadie quiere perderte de nuevo -Dije, y antes de que pudiera contestarme desaparecí. Tenía un agujero en el corazón, tenía un enorme agujero en el pecho. No estábamos juntos, hacía tanto tiempo que no estábamos juntos entonces ¿Por qué me dolía tanto la idea de ella teniendo sexo con alguien más? ¿Por qué me hacía sentir como un quinceañero?

 
El resto de los días sucedieron de manera lenta y tortuosa. Me había enterado que tendrían que operar a mi amigo así que decidí dejar de hacerlo sufrir por hacer sufrir a la rubia, tenía que apoyarlo, claramente había estado pasando por cosas que nadie más sabía. Y no las sabíamos porque no habíamos querido prestar atención. Tenían que operarlo de una hernia en el cuello, sería peligroso, y estaría asustado aunque no lo reconociera, así que convencí a los otros dos para que dejaran sus orgullos de lado y nos uniéramos no sólo como banda sino como los cuatro mejores amigos que solíamos ser. Cuando llegamos al hospital nos informaron que ya estaba en el quirófano y que podíamos esperarlo en la sala de estar del piso en el que estaría internado. Miré a Dougie -No hagas ni digas idioteces ¿Entendido? -Amenacé, señalándolo con mi dedo índice. Sabía que de todos, el que más había estado haciéndolo sufrir era él. Ahora estaba saliendo con Minnie, según lo que me había explicado la rubia, hacía una semana. Vimos a Charlotte con un café en la mano pasar y Tom corrió hacia ella para saludarla, igual que Dougie. Se veía hermosa, su belleza era imponente. Claro que había sido la primer persona a la que el baterista le había dicho que tenía que operarse, porque era la que estaría ahí para él, porque era la que más seguridad le daría. Cuando nos informaron que estaba despierto y que él médico lo había revisado nos acercamos a su habitación, descubriendo que Minnie estaba ahí con él, había estado ahí con él hacia bastantes minutos. Todos nos disculpamos por ser unos idiotas y no estar para él, excepto Dougie, parecía que estaba ahí sólo para no sentirse culpable- Te repondrás y volverás a ser la molestia en el trasero de siempre -Bromeé intentando animarlo porque parecía que tendría que hacer varias sesiones de rehabilitación antes de poder volver a ser el de siempre. Luego de hablar un rato más, alguien vino a informarnos que las horas de visita ya habían pasado y que debíamos irnos, nos despedimos, dándole un poco más de aliento y salimos de allí, dejándolo con la morocha y con la rubia. Con la rubia ¿Cómo se sentiría Dougie con eso? ¿Cómo rayos podía pensar que Minnie lo dejaría de querer de un día para el otro? Había estado enamorada del baterista prácticamente desde que la conocíamos. Esa misma noche no había podido quitarme a Charlie de la cabeza, tenía que hablar con ella, tenía que decirle que sentía sobreprotegerla, que sentía haber golpeado a Ian y que Tom... simplemente había sido demasiado personal. La extrañaba, y no había tenido que verla ese día para darme cuenta que lo hacía. Manejé hasta su edificio dejando a Katie con la niñera pero cuando quise pasar me dijeron que mi entrada seguía vetada y que de todos modos ninguna de las dos estaba. La esperé afuera, en el auto estacionado, con la radio prendida intentando distraerme. En el momento en el que la había visto llegar bajé del auto con rapidez a encararla, no parecía tener ánimos de hablar conmigo -Por favor espera, Char, espera -Pedí deteniéndola con la mano- Sólo quiero hablar, no lo soporto más -Dije sintiendo los ojos cristalizados- Lo siento, siento todo lo que pasó. Con Ian, con Tom. Soy un idiota, me sobrepasé y no volverá a suceder, te lo prometo.  -Expliqué. No quería justificarme diciendo que no habían sido celos, con Ian había sido por no verla sufrir, porque pensaba que la había hecho llorar. A ella no le interesaría-Ahora sé que no era la manera de reaccionar. En ese momento me cegó la furia de verte llorar. Y la única persona que puede calmarme cuando eso pasa eres tú -Dije mirando mis manos, abriéndolas y cerrándolas como si las tuviera adormecidas- Debería haberte tomado en mis brazos y acariciarte el cabello hasta que pudieras dejar de llorar. Debería haberte cantado al oído una canción suave, debería haberte arropado. Si hubiera hecho ahora no estarías tan enojada -Reconocí, porque lo había pensado toda la semana. Había querido volver atrás para hacer las cosas bien. Me acerqué un poco más, esperando que no se alejara ni me golpeara, ni comenzara a insultarme- Pero no soporto estar sin ti. Ahora que me acostumbré a verte casi todos los días, a compartir contigo lo maravillosa que es Katie, a verte sonreír y hacerte feliz, hacerte reír. Es muy difícil estar sin ti, Char... Y cada vez que vuelvo a acostumbrarme algo horrible pasa y tengo que... tengo que luchar contra todo esto de nuevo -Manifesté, apoyando la mano abierta sobre mi pecho- Quiero volver a despertarme contigo al lado -Me aproximé mucho más, arrinconándola contra el auto- Quiero que por favor me perdones por ser un idiota. Seré tu idiota, bailaré de la manera en la que me pidas, diré las cosas que quieras. Te lo juro. Sólo no estés más enojada conmigo -Bajé la mirada porque sentí que las lágrimas iban a bajar de mis ojos y no podía dejar que eso pasara- Eres el amor de mi vida -Admití, subiendo la mirada de nuevo. Alcancé su mano, y subí mis caricias por su brazo hasta su mejilla- Te amo con todo lo que fui, lo que soy y lo que seré. Por favor no me pidas que me vaya, ni que me aleje.-Acercando mi rostro al suyo y chocando nuestras frentes. Los vi irresistibles, sus labios, carnosos y rojos. Hacía tanto tiempo que no la besaba que sentía que la boca se me estaba secando de las ansias que tenía por besarla- Por favor no me pidas que no te bese -Se relamió los labios y mi mente se perdió. La tomé de las mejillas y la besé, sintiéndola como un oasis en el medio del desierto, sintiéndola como un buen trago de agua fría luego de un concierto largo.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Mar Abr 18, 2017 5:05 am






CHARLOTTE MAY ANDERSON
Manejé durante al menos 20 minutos desde la casa del hombre con el que había salido de la fiesta, con la música a todo volúmen para que ocultara mi llanto combinado con mi intento de imitar al artista en la radio. Este desastre pasaba cada vez que me metía con alguien y no podía controlarlo ¿Estaría Ryan molesto conmigo? Donde sea que estuviese ¿Estaría decepcionado de mí? Había estado manejando todo de una manera asquerosa, pronto sería un año de su muerte y había días que se sentían justo como el día después de que se había ido. Y que todos mis amigos estuvieran separados y traicionándose no ayudaba. ¿Cuánta culpa tenía yo en que Danny y Tom se pelearan? No me había acercado a Tom con esa intención, simplemente me sentía tan sola. Quería cariño y no sabía dónde buscarlo. Terminé por limpiarme las lágrimas y tratar de recomponer mi cara, no quería que Minnie me viera mal, no cuando ahora ella la estaba pasando mucho peor y traté de recomponerme mientras subía en el elevador pero cuando entré la rubia no estaba a la vista, en vez de ella, Jones apareció con una mirada llena de rencor. Iba a empezar a gritarle, no debía estar ahí, le había dejado muy claro que no quería verlo en este lugar pero se me adelantó reclamándome mi huida con aquél extraño. Levanté la ceja mientras hablaba, parecía que éramos un matrimonio, Minnie era nuestra hija de 10 años y la había olvidado en el supermercado mientras yo me había ido con un matón. No pude decir una palabra porque él se había largado antes de que yo pudiese empezar a gritarle ¿Qué le importaba con quién me iba? Sabía cuidarme, tal vez no podía cuidarme de mí misma, de mi mente. Pero siempre había podido cuidarme de quienes intentaban hacerme daño, por algo estaba viva ahora. Puse seguro a la puerta después de que él salió y me aseguré de que Minnie estuviera sana y salva en su cama para irme a la mía. Era tan grande, tan espaciosa y ya a este punto no sabía a quien extrañaba más, me levanté buscando el saco de Ryan de nuestra fiesta de compromiso, solía dormirme abrazada a eso, porque olía a él, a su perfume pero no me bastaba, ya no era suficiente y no quería seguir extrañando  a alguien que sabía que de todos modos no iba a volver, había dos personas que extrañaba ahora con más fuerza. Lo puse en su lugar y me decidí a visitar el cuarto de huéspedes,para quedarme dormida con la frazada que le había comprado a Katie y que había dormido con ella no hace mucho. Aún tenía el perfume de bebé y el de Danny no lo necesitaba, estaba más implantado en mi memoria que nada.
Al día siguiente había tenido una pequeña charla con Minnie, suponía que entonces ya por fin había aceptado sus sentimientos por Dougie, ¿Pero y Harry? No quería decirle exactamente qué hacer, sabía que porque se encontraba molesta con el baterista iba a elegir a Dougie, pero era Harry a quien siempre amaría, aunque hubiese hecho algo horrible, y se hubiese equivocado tanto, jamás la traicionó y nosotros nunca le dimos la oportunidad de explicarse, simplemente habíamos cortado comunicación con él. Me sentí culpable y estúpida, él era mi mejor amigo que me había apoyado en todo sin chistar y yo le aplicaba la ley del hielo por sus problemas con Minnie. No era justo, no quería que Harry pasara por todo aquello solo, porque que tu mejor amigo te quite la oportunidad con el amor de tu vida debía sentirse como mil infiernos. Y en cuanto le había pedido a Harry vernos él había aceptado increíblemente rápido, sin reproches ni nada lo cual me sorprendió, parecía que más bien necesitara un favor y unos días después estaba yendo a cenar con él. La mayor sorpresa para mí fue que cuando llegué, no estaba solo. Había una mujer de cabello castaño y muy sonriente que lo acompañaba. Harry estaba hecho un desastre y en cuanto me vio se paró para abrazarme - ¿Qué está pasando? - Pregunté divertida, porque mi mundo no podía parar ni un segundo, y estaba segura de que aquí vendría otra historia más para contar. Luego de la incómoda introducción con Frida, Harry empezó a explicar toda la situación, cómo se habían conocido y porqué, pero estaba segura de que en mi cabeza seguía existiendo un signo de interrogación. No estaba entendiendo nada y él no se explicaba bien - ¿Por qué estás yendo a rehabilitación? ¿Por qué estamos reunidos aquí? - Pregunté impaciente y entonces el baterista soltó la bomba. Tenía un problema realmente serio en el inicio de la columna, desde meses atrás había estado tratándolo sin buenos resultados por lo que procederían a la intervención quirúrgica y era la elegida para acompañarlo en todo el proceso. Tenía un semblante tan triste, él había pasado por todo eso solo y nosotros solamente lo habíamos ignorado. Apreté su mano mientras Frida hablaba sobre los riesgos que vendrían con la operación, era una zona muy delicada y cabía la posibilidad de que Harry perdiera la capacidad de caminar temporalmente o definitivamente dependiendo de qué tan enterrada se encontrara la hernia, pero ella afirmaba que después de tantos meses en rehabilitación, todo iría bien. Y no es que yo fuese grosera, pero por alguna razón no podía quitar la vista de ella, tenía una cara tan familiar que en algún momento le pregunté si nos habíamos conocido en algún otro lado. Era algo en la manera en que sonreía, los ojos, algo - Mucho gusto, Frida… - Le dije ya al final de la noche dándole la mano completamente formal. Ella dudó y miró a mi amigo por un segundo, él asintió y me sentía en medio de un complot - Frida McGraw - Contestó dándome la mano también y agachando la mirada. Mi mente explotó en ese momento y todo el camino a casa estuve pensando sobre ello ¿McGraw? Ese apellido los únicos que habían podido propagarlo eran solo Edward y Michael, pero Edward no había tenido hijos gracias a Dios y Michael únicamente a Minnie. Traté de recordar y recordar si alguna vez había escuchado algo, los secretos que Richard y Michael se habían llevado a la tumba eran incontables y parecían todos estar brotando uno por uno. ¿Dónde estaba el manual para manejar estas situaciones? Y si sólo estaba usando a Harry para llegar a nosotras o si sólo quería dinero. Bueno algo más a la lista de cosas que resolver. De cualquier manera, lo primero en el camino era Harry, así que traté de decirle a cada uno de los chicos que estaba pasando, Tom se sintió culpable por no apoyarlo, Harry siempre había estado para él, Dougie fue un patán y preguntó si era necesario ir. Por supuesto que le planté un sermón sobre todas las veces que Harry lo había ayudado sin pensarlo y como ahora él estaba actuando como un niño, así que terminé por convencerlo y por convencerlo de decirle a Danny lo que pasaba. Por lo que el rubio me lo regresó, yo también estaba actuando como una niña berrinchuda como Danny y todos lo sabían “Hablaré con él si tú hablas con Harry” fue mi promesa y ahí supimos que nunca iba a pasar. Con la última que hablé fue con Minnie, una noche antes, porque tenía miedo de que fuera a buscarlo en el momento que se enterara para hablarle y bueno su reacción había sido igual que la de todos, culpabilidad. La realidad nos abofeteaba una vez más a todos en conjunto.
La mañana siguiente traje conmigo a Minnie al hospital, porque no podía estar sola en un lugar como aquél y porque la rubia quería estar ahí también. Traté de ignorar todo con lo que mi mente quería torturarme y traté sobre todo ser valiente por él. Porque él lo había sido por mi un millón de veces más. Él había estado ahí el día de la muerte de Ryan, me había sacado del hospital toda ensangrentada junto con Minnie y mi ex. Habló con su familia y me evitó miles de conversaciones horribles con ellos, me facilitó la vida y fue fuerte por mi. Así que yo podía soportar las horas que fueran en ese horrible lugar por él. En cuanto llegué con él lo abracé fuerte, se le miraba nervioso aunque Frida hacía un excelente trabajo al hablarle y decirle que estaría perfectamente bien. Nos presentaron con el cirujano y le encomendé la vida de mi amigo y tuve que salir. Las siguientes horas fueron tortuosas, durante ese lapsus los chicos llegaron, por supuesto mi pecoso no me saludó, nos seguíamos odiando así que preferí hacerme la ocupada y no esperar con ellos. Cuando se nos avisó que Harry había salido perfectamente de la operación y podríamos visitarlo pensé en que tal vez Minnie quisiera entrar, pero prácticamente me empujó a mi primero. Él estaba dormido de cualquier manera - Te tengo una sorpresa - Le dije aunque no podía escucharme y salí para que entrara ella. Estaba rogando porque esta situación pusiera sus cerebros a pensar y finalmente volvieran a estar juntos. ¿Qué más hacía falta para que se dieran cuenta? Esperé fuera de la habitación y Frida con el uniforme del hospital llegó sonriente a saludar, tuvimos la típica plática y luego un silencio incómodo - Así que ¿McGraw? Es un apellido con mucho peso según me han dicho - Le dije, tratando de hacer plática y por más que la veía más parecido con Minnie encontraba, quería ponerlas una al lado de la otra para saber si tenía razón o no - Oh no, no. Sólo es un apellido, jamás conocí a mi padre de todas formas - Contestó ella girando los ojos y yo asentí como entendiendo que la habían abandonado o algo por el estilo - Pero se hizo cargo, igual, sí. Dejó mucho dinero, porque murió. No sé porque te digo esto, iré a… checar a Harry - Frida se disculpó y entró con mis amigos. Bueno eso había sido bastante extraño y se puso demasiado nerviosa por aquella simple pregunta, la veía y no notaba en ella mala intención pero de todas maneras ¿Qué demonios estaba pasando? Hice una llamada en ese momento, pidiendo a uno de los abogados me enviara una copia del testamento de Michael McGraw por correo y en ese momento me sentí como mi padre. En un hospital haciendo llamadas importantes a abogados vistiendo un traje de oficina y dos celulares, uno del trabajo sonando porque tenía una reunión ese día que decidí ignorar y otro personal también sonando porque Ian quería hablar conmigo. Necesitaba parar.  
Todo ese día Ian insistió tanto y yo puse de excusa a Harry tantas veces que ahí lo tenía conmigo en el comedor del hospital en un intento de cena romántica asquerosa. Había traído comida italiana de mi lugar favorito en el mundo y me había tomado la mano todo el tiempo. No sabía como hacer, no quería decir que no sentía nada por él porque lo hacía pero era más algo como admiración y confianza, fue mi primera vez después de lo de Ryan pero ni siquiera quería recordar cómo terminó eso. Aún se le notaba un poco el golpe en la ceja aunque solo lo hiciera verse aún más guapo - Hay que intentarlo - Dijo de repente, mientras caminábamos a la habitación de Harry,  después de haber estado hablando de algo completamente diferente. Lo miré expectante, rogando que por favor no siguiera pero él tomó mi otra mano mirándome fijamente, como si tratara de hipnotizarme - Sé que la primera vez no fue la mejor pero sé que puedo hacerte feliz Charlie. Tenemos tanto en común y nos merecemos esto. El final feliz - Ian me acercó y me besó profundamente. Yo estaba asustada y lo único que hice fue llorar, llorar y prometer que lo pensaría pero no quería pensar nada. No quería pensar en estar con él porque recién lo conocía y era todo tan rápido. Él me consoló diciendo que también había pasado por el mismo proceso, pero que estaría bien. Y le creía, creía que en algún momento iba a poder estar con otra persona pero no estaba segura de que quería que fuera él. Y sobre todo no quería pensar mal de él, pero parecía estar aprovechándose de mi situación. Corrí a la habitación con Harry cuando finalmente Ian se fue y le conté todo, el baterista se burló de mí por mucho tiempo, al menos estaba más feliz y me aseguró que definitivamente Ian se estaba aprovechando de la situación. Estuvimos hablando de otras cosas más y en algún momento de la noche tuve que regresar al departamento porque había olvidado por completo una maleta con cambio para el siguiente día. Por lo que me fui prometiendo volver en menos de veinte minutos. Me preguntaba si decidía estar con Ian ¿Danny me dejaría ver a Katie alguna vez? Suponía que no. Extrañaba tanto a Kate que me quería poner a llorar, me hacían falta sus intentos de besos en la mejilla, sus golpecitos para llamar la atención, diablos hasta extrañaba como lloraba cuando algo le disgustaba. Si él me la quitaba… ¿Podía demandar por no dejarme verla? Sabía que no era mi hija, ni nada, pero estaba dispuesta a un acuerdo con tal de verla al menos unos días a la semana. Cuando me bajé del auto Danny estaba ahí. Danny, mi ex, el pecoso, el amor de mi vida, el padre de la más hermosa niña, el que me rompió el corazón tres millones de veces, con el que me iba a escapar el día de mi boda, el que me llevó a rehabilitación y golpeó a mi pseudo novio y a su mejor amigo por besarme, con el que no nos hablábamos porque nos odiabamos. Ese Danny. Apenas bajé del auto cuando él ya estaba ahí pidiéndome hablar, o escuchar mejor dicho. No soportaría otro reproche de su parte, iba a explotar. Juraba que si de su boca salía otro reclamo lo iba a golpear. Era lo que tenía dentro, ni más ni menos. Pura furia. Pero en vez de eso de su boca solo salieron disculpas y me sentía increíblemente confundida. El pecoso prometía no volver a provocar ninguna escena como la que pasó con Ian y yo giré los ojos. No podía contar con los dedos las veces que él me había prometido que dejaría de tener esos ataques pero igualmente escuché porque todo lo que decía era absolutamente tierno y sentía que me estaba muriendo de amor. En cualquier momento iba a empezar a llorar porque así era yo de inútil pero él se acercó más probando territorio, haciendo que mi pulso se disparara y mi confusión aumentara. Estaba confesándome lo difícil que habían sido los últimos días para él también, yo tenía en claro que lo que él sentía por mí se había convertido en lástima, pero conforme seguía hablando todo el panorama iba cambiando. Quería hablar y decirle que despertar al lado suyo y Kate había sido de los momentos más felices de mi vida, que siempre iba a amarlo, pasara lo que pasara, fuera mío o de otra. Me sobreprotegiera o le dejase de importar pero estaba tan cerca, y sus ojos tan azules, su piel era tan atrayente que no podía ni hablar. Danny me besó finalmente y fue entonces que comprendí cuánto había estado esperando ese beso, cómo me había hecho falta durante tanto tiempo, cuanto le anhelaba. Lo acerqué aún más hacia mí disfrutando el momento a más no poder como si sintiera que me lo arrebatarían en cualquier momento, pero yo tenía el pecho lleno de culpas. Con él, con Ryan, con Tom, ahora con Ian, pero sobre todo con él - Lo siento por esa noche, en el hospital - Le dije, y no sabía si él la recordaba, pero esa noche me había dejado llevar por mis miedos y era la causante de todo lo que había pasado después - No debí dejarte ir, pero tenía miedo, Danny - Admití y bajé la cabeza, avergonzada por lo que estaba diciendo - Y aún lo tengo pero no voy a volver a dejarte ir, te amo, siempre voy a amarte - Prometí y lo besé otra vez, probando a mí misma de que todo lo que estaba pasando fuera real. Quería irme con él en ese instante, quería disfrutarlo, quería ver a Katie aunque estuviera dormida, pero tenía otras responsabilidades y Danny lo comprendió. Él mismo me llevó de regreso al hospital con Harry una vez que tomé mis cosas, y a decir verdad me sentía increíblemente nerviosa con él, después de hablar las cosas mi corazón no volvía a su ritmo normal y me costaba verlo a los ojos. Prometió estar ahí al día siguiente y lo besé diciendo adiós. ¿Significaba que ahora salíamos o algo por el estilo? ¿Tenía que decirle a Ian sobre esto? Corrí con Harry, tenía muchas ganas de contarle lo sucedido con Danny pero no quería que se supiera antes de que hablaramos bien, no quería que todos pensaran "¿Tan poco tiempo tardó en superar a Ryan?" Simplemente no. Prefería dejarlo entre nosotros y era algo que hablaría con él después. Danny entendería.  La mañana siguiente la enfermera había llegado temprano a revisar el estado de Harry, le dio analgésicos para el dolor y se marchó informándome que un hombre estaba esperándome afuera. Pensé en el pecoso de inmediato pero Ian estaba afuera con una sonrisa, este hombre era insistente. Me llevó a hablar a la salita de espera de el piso, tomó mi mano y me miró de nuevo con sus ojos enormes - Escucha, yo no. Ian. Lo pensé, no es buen momento. Aún no estoy lista - Traté de explicarme, él pasó su mano por mi cabello  y aunque traté de alejarme, lo siguiente fue él besándome a la fuerza - No puede ser así, sé lo que sientes, lo veo en tus ojos - Me aseguró aún cerca de mí. Estaba harta. Había llegado al límite.  Lo empujé con todas mis fuerzas para que me diera un poco de espacio y me miró confundido ¿Qué esperaba? Estaba acosándome y no quería ser grosera, no con él, no quería armar una escena y que no volviéramos a hablarnos nunca más así que sólo me retiré, no dije más. No iba a arruinar nuestra amistad por su reciente capricho. 
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Abr 19, 2017 9:14 pm




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Pareció que por un momento, solo un momento, Minnie había creído en lo que le decía. No quería que ella viniera a besarme en ese instante ni que me perdonara todas las estupideces que había hecho y que había creído. Quería una oportunidad para hablar y aclarar las cosas, porque había demasiada confusión de las dos partes, quería que ella me dijera con sus propios labios que amaba o no a mi mejor amigo. Que todo este tiempo había estado solo en mi mente y lo de Matt significó nada. Pero quería hablar. No que se entregara a mis brazos ciegamente. Iba a separarla de mí antes pero Minnie cambió de parecer en un milisegundo, empezando a gritar y negándose a todo lo que le había dicho. Me acusaba de decirle y hacerle cosas horribles, asumir lo peor de ella y compararla conmigo. Me gritó, que no se había acostado con Dougie o Matt desde que habíamos salido y antes de que pudiera responder o pensar algo que responder, Danny había salido de la casa y se la había llevado. - Maldita sea Danny - Grité al auto que se alejaba de mí y patee algunas cosas que estaban en la entrada, fui a sentarme mientras incontables idiotas charlaban y bailaban al rededor. Parecía que todo el año que estuvimos saliendo no significó nada para ella ¿Cuando la había tratado mal? ¿En qué momento le dije algo horrible? Sí, seguro estaba molesto cuando terminamos, pero ella estaba en una situación mucho peor, mucho más difícil de explicar. Había gritado que no se había acostado con Dougie, pero de todas formas ¿Qué estaba haciendo ahí desnuda en su cama? ¿Cómo esperaba que no reaccionara de mala manera a eso? Había hablado con Charlie y ella me había convencido diciéndome que todo estaba en mi mente. Pero esa misma noche, viéndolos hablar así de cerca, me hacía creer que todo había pasado como yo creía. Tal vez me había equivocado ahora, pero siempre la respeté cuando era mi mujer. En cambio para ella yo era un chiste y tenía toda la culpa, yo tenía toda la culpa cada vez. Al día siguiente, intenté llamarla no sabía para qué, pero intenté. Tenía la ligera esperanza de que tal vez ella cambiaría su punto de vista si escuchaba el mío pero Minnie jamás atendió. No quería darme por vencido, ella valía toda una vida luchando por el brillo de su sonrisa, lo valía, lo sabía. Pero si había decidido que yo no era suficiente, que la hacía miserable y que mi mejor amigo era su mejor opción entonces ¿Qué sentido tenía?
Los siguientes días fueron tortuosos, el dolor se hacía cada vez más fuerte y los calmantes estaban dejando de funcionar, todo el dolor había aumentado en una cantidad impresionante, quería arrancarme el corazón y ser el mismo de antes de que ella volviera a Londres, ignorar todo el año que habíamos estado juntos, total lo único que ella quería recordar eran los errores. Tenía ganas de demostrarle lo asqueroso que podía llegar a ser y ahora aún más, después de todo lo vivido. Pero sólo terminaba extrañándola haciendo nada, todos mis amigos habían terminado por darme la espalda, sobre todo al que solía llamar mi mejor amigo, para el que estuve en sus peores momentos. El fin de semana siguiente visité a mis padres en Clare, me hacía falta ver la ternura de mi madre y la rectitud de mi padre para recordarme que podía con todo lo que estaba pasando. Me hacía falta reírme a carcajadas con historias de mis hermanos recordando viejos tiempos y a pesar de que no les mencioné en ningún momento la operación a la que me enfrentaría en pocos días. No importaba que todos me dieran la espalda en estos momentos, al final estaba mi familia y eso me hizo animarme un poco, y en realidad quería eso mismo para Minnie, no quería que nunca más se sintiera sola, que no tuviera a quien acudir cuando todo terminara, alguien con quien estuvieras unido por sangre e incluso Charlie no cumplía con los requisitos; fue entonces cuando llamé a Frida y escuché su historia. Después de entender la magnitud de su problema le prometí ayudarla con su elaborado plan. Frida entendía quien era Minnie y quería acercarse, tal vez ahora no era la mejor persona para ayudarla en ese exacto momento pero conocía a alguien que sí. Afortunadamente, Charlotte me buscó primero porque quería hablar y estuve a punto de conmoverme, no me había decepcionado.  Arreglé una cena con Charlie y Frida justo para el día siguiente, primero que nada le había pedido a Frida que llegara antes para explicarle, ella eligió un vestido color blanco y negro bastante formal y por unos minutos no había podido quitarle los ojos de encima, era digna miembro de esta familia, su parecido con Minnie era increíble incluso tenían varios gestos parecidos, la misma sonrisa tímida y nerviosa y vaya que estaba nerviosa - No sé nada de ella Harry, sé que volvió a la vida y mataron a su esposo y es dueña de la mitad de Londrés - Exclamó aventando la servilleta a la mesa. Sonreí a medias, todo aquello era cierto y Charlie parecía alguien muy difícil de conocer pero aún así… - Ella es genial, ya lo verás - Le aseguré pero Frida seguía encasillada con la misma actitud nerviosa. Tiró uno de los cubiertos por accidente - Vas a estar bien, lo prometo - Le dije y cuando me agaché para levantar el cubierto, mi mirada se había cruzado accidentalmente con la de una rubia. Sí. Era Minnie. Minnie estaba ahí, estaba acompañada por Dougie. Me quedé observándolos sin decir nada sintiendo como todo en mi interior se rompía. Ahora sabía perfectamente porque ella no había aceptado ni siquiera hablar conmigo, no lo haría nunca. Había conseguido mi reemplazo inlcuso antes de separarnos, quería que viniera Charlie, Danny, Tom y todos los que dijeron que estaba solo en mi casa, que estaba exagerando, ahí estaban ellos dos. Una cena romántica para la perfecta pareja. Frida volteó a ver a quien miraba y sólo formó una “o” con su boca. Minnie sintió la presión e inmediatamente salió de ahí seguida por Dougie, ya la veía reclamandome por haber estado ahí con Frida ignorando por completo que ella estaba ahí con Dougie. Frida se giró hacia mí dándome una mirada de lástima - Bueno esa es tu hermana, saliendo con mi mejor amigo - Le dije, ella bajó la mirada sin saber que decir y finalmente dijo “Lo siento, Harry” Si, bueno, yo también lo sentía. Al poco rato llegó Charlotte, exáctamente la hora que la había citado, en cuanto la vi me paré de mi lugar para abrazarla - Te extrañé tanto Char - Ella se rió y pidió disculpas por no llamar antes, no importaba, importaba que estaba aquí ahora y quería sentarla y contarle todo lo que acababa de pasar 5 minutos antes y terminar a carcajadas por nuestras estúpidas actitudes, pero antes que yo, estaba Frida y había prometido que le ayudaría. La cena cumplió su objetivo y acerqué a las chicas, estaba seguro que la curiosidad de Charlie será más grande y averiguaría todo por ella misma, enfrentaría a Frida y luego, conocería a Minnie. Después de llevar a Frida a su casa, ya en mi habitación mirando al techo volví a analizar su mirada, de Minnie, cuando me había visto en aquél lugar. ¿Me detestaba tanto que no podía siquiera estar en la misma habitación que yo? ¿O es que le daba al menos un poco de pena que yo supiera lo que estaba haciendo? Involucrarme con esta mujer me había regalado los mejores días de mi vida, el mejor año y había sido un estúpido en acostumbrarme a tenerla que ahora el dolor de su ausencia me atacaba como espadas al cuerpo.

Cuando el gran día llegó, no podía jurar que no tenía miedo. Sí, estaba muriendo de miedo. La operación podía salir tan mal que podría no volver a caminar nunca, y todo lo que eso significaba me tenía al borde de la desesperación. Afortunadamente después de prepararme según las indicaciones de la enfermera, Charlotte llegó para sentarse al lado mío y hablar con el cirujano. Nos explicó rápidamente lo que pasaría en la operación, y nos dio seguridad a ambos. Mi mejor amiga me dio una de sus mejores sonrisas - Estarás bien, tú puedes con esto y más - Me dijo para calmarme, nos abrazamos antes de que me transladaran a la camilla y me llevaran al quirófano. Y dormí. En un segundo había despertado, estaba consciente pero no quería abrir los ojos, estaba helado, adolorido y cansado, no sentía muy bien mi cuerpo, producto de la anestesia tal vez. Cuando me decidí a abrirlos fue la peor decisión que tomé, toda la habitación daba vueltas y tenía unas increíbles ganas de vomitar, giré mi vista y ahí estaba Minnie hablándome, asegurándome que todo había salido a la perfección. Quería subir la mano para pasarmela por la cara y tratar de despertarme a la fuerza ¿Qué estaba haciendo ella ahí de todos modos? El dolor era soportable pero intenso, no quería decir nada, no quería hablar, estaba seguro de que su novio no le agradaría que estuviera aquí. ¿Y para qué? ¿Iba a recalcarme que ahora estaba increíblemente mejor con Dougie y a mirarme con lástima todo el rato? - ¿Dónde está la enfermera? - Dije pero no creo haberlo dicho muy alto, de cualquier manera, no estaba entendiendo la mitad de las cosas que ella decía y el médico entró a hacer un chequeo rápido, sentía mis piernas pero no podía moverme bien, probablemente por la anestesia, probablemente por la operación; ya estaba informado de que aquello podía llegar a ocurrir. Le expliqué que me sentía mareado y con dolor y él prometió mandar medicamento con la terapeuta. Minnie seguía ahí conmigo y no parecía que me fuera a gritar o irse, al contrario, estaba dándome palabras de apoyo, tomando mi mano y haciendo todo menos difícil. Quería pedirle que no se fuera, que al menos olvidaramos todo lo que había pasado por ese momento porque la necesitaba más que nunca, pero solo fue un pensamiento que se quedó en mi mente. No quería abrir la boca y decir algo para que ella se fuera, no quería que se fuera. Enseguida entró Frida, con mi expediente y una sonrisa como siempre. Minnie se levantó encarandola y esa fue la primer interacción entre las dos hermanas ¿No era hermoso? Ya estaban siendo tan unidas. Frida se rió levantando las cejas - Soy su terapeuta - Le dijo mirando las hojas que llevaba en la mano. Hacía parecer que la situación le divertía pero sabía que estaba más que nerviosa - Le traje algo de medicamento, no intente hacer ningún movimiento brusco por ahora, su herida es delicada señor Judd y no se esfuerce mucho en estar despierto - Miró a Minnie seria - Tiene que descansar - Advirtió y salió. El silencio se hizo incómodo, empezaba a estar más despierto ya. Miré a Minnie, aún roja por la interacción que había tenido con Frida, quería abrazarla o tomarla de la mano, decirle que todo estaba bien y que ella no era nadie de quién preocuparse. Pero ese no era mi lugar ahora y no lo volvería a ser - ¿Qué estás haciendo tú aquí? - Pregunté con pesar y ella respondió que estaba ahí para cuidarme, como todas las veces que yo lo había hecho por ella. Dejé salir una risa sarcástica y negué con la cabeza, bueno ya me sentía mejor - No creo que a tu nuevo novio le agrade la idea - Comenté y ella me contestó que eso no le importaba, con voz bajita y bajando la mirada. No podía esperar a que Dougie llegara a gritarme luego, como si él no me hubiera hecho algo peor. Luego de un rato tanto Charlotte como los chicos pasaron a verme, incluido el rubio quien apenas y había dicho una palabra, me preguntaba qué pasaba por su cabeza, sino sentía ni un poco de culpa por todo lo que pasó entre nosotros pero supuse que no. No sentía nada. Al menos Danny me había animado con sus chistes tontos y la risa ahogada de Tom también. El resto del día la pasé dormido o cansado, Charlie pasaba a verme seguido, pero la que más estaba ahí era Minnie y no quería decir que era incómodo pero lo era. Un día atrás estaba llorando su ausencia mientras ella dormía con mi mejor amigo. No trataba de charlar mucho, estaba ahí por lástima y nada más, me lo repetía una y otra vez en mi mente para no hacerme esperanza alguna con ella, aunque tenerla cerca me hacía sentir tan bien. Cuando creía que había oscurecido, estaba medio dormido medio despierto cuando Dougie apareció en la puerta, sin una expresión en la cara - ¿Nos vamos o seguirás estando con la molestia? - Dijo Dougie fijando la mirada en mí. No sabía de cuando acá tanto rencor, pero era lo mismo que me había dicho cuando Minnie regresó a Londres - No te preocupes hermano, no pienso meterme en tu relación, a diferencia de ti no haría nada para lastimarte - Le contesté con rencor y Dougie giró los ojos diciendo que la esperaría en la recepción y salió de ahí, miré a Minnie quien se veía entre la espada y la pared - Dougie jamás mencionó que no había estado contigo cuando te fuiste, él me dejó creerlo ¿Y Matt? Me aseguró que tenían algo en Noruega. Tal vez debí hablar contigo primero, lo siento, Minnie. Siento haber actuado antes de saber la verdad - La miré, tenía los ojos acuosos y estaba más que sensible por todo lo que estaba pasando, no poder caminar, Douglas traicionándome de esa manera y ella, tan hermosa parada en medio sin saber que hacer - Ya puedes irte con tu novio. Sólo quería que supieras eso - Terminé de decir y miré al techo, no quería que me viera llorar. Quería estar solo. Luego de que finalmente se marchara, Charlie llegó con cara preocupada y con la promesa de un buen chisme. A esto era lo que llamaba una buena noche. 
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Jue Jun 08, 2017 6:08 pm


DANIEL ALAN DAVID JONES
Al momento de besarla Charlotte se había aferrado más a mí como si hubiera estado esperando aquel momento. Sus labios eran suaves y me invitaban a no separarme jamás, ni siquiera para respirar. Hundí las manos en su cabello, suave, que desprendía el olor a sus shampoo. Todo en ella era una armonía perfecta. La escuché pedirme disculpas por la noche en la que todo se había salido de control, la noche en la que nos habíamos jurado que nos esperaríamos, y que luego de aquello seríamos felices; la noche en la que ella había elegido a Ryan. Miré el piso, frunciendo el ceño levemente. Recordar eso no sólo me producía un inaguantable dolor, sino también, muchísima culpa. Había odiado a ese hombre desde el momento cero de conocerlo, y había hecho lo posible por romper la estable y linda relación que tenía con Charlie ¿Para qué? Si para ese momento, yo sólo la hacía sufrir -Yo también tengo miedo -Admití, recibiendo su boca una vez más. Parecía un sueño, una de mis fantasías, y tenía miedo de despertar en el medio de la noche con el llanto de Katarina sólo para darme cuenta que todo aquello era producto de imaginación. Pero era cierto, me estaba diciendo que me amaba, me estaba besando, me estaba prometiendo un futuro. Sentí que el pecho se me llenó de sentimientos que no podía describir. La palabra felicidad le quedaba tan pequeño, que sólo podía ser descrito como volver a la vida. Como si todo aquel tiempo yo hubiera estado realmente muerto y con su beso me hubiera devuelto la vida. Quería cargarla hasta su casa y terminar en la alfombra besándonos toda la noche, pero lamentablemente ella tenía obligaciones que cumplir. Debía cuidar de nuestro amigo. La llevé yo mismo hacia el hospital, estaba nervioso, como si esa no fuera la misma persona que había amado por tantos años. Como si no fuera mi morocha. O como si yo no fuera el mismo -Vendré en la mañana -Prometí con una sonrisa y ella me besó de despedida. Me sentí flotando en el aire, estábamos haciendo planes, planes que incluían besos, promesas, y felicidad. Volví a mi casa sintiendo que podía bailar en un concurso y ganar, parar la tercer guerra mundial, crear una y mil melodías. Besé a mi bebé varias veces en la mejilla, estaba bañada, cambiada y alimentada. Lista para la cama. Sólo quería quedarme contemplándola un rato más. Si lo lográbamos, y en ese momento parecía que lo haríamos, Katie no tendría que crecer sin el importante rol femenino que debería cubrir una madre. Y con una persona tan fuerte, tan perseverante y exitosa como Charlotte Anderson, sabía que mi hija estaba en buenas manos. Estaba de tan buen humor que en el momento en el que la bebé había llorado en medio de la noche, le había permitido dormir conmigo en la misma cama. Y al momento de levantarnos, la había vestido con la ropa más hermosa que tenía -Vamos a animar al Tío Harry ¿Quieres? -Pregunté a Kate, y ella se rió mientras se miraba al espejo. La tomé entre mis brazos y conduje primero hasta una cafetería, comprando tres cafés regulares, con unos panecillos de canela. Era temprano en la mañana, pero aquellos dos obsesivos, estaban probablemente despiertos. Cuando entré caminé como un triunfador hacia la habitación de mi amigo mientras el personal de la clínica saludaban a la niña que tenía en brazos. Al llegar, me había sentido todo menos un triunfador. Paré en seco al verla, estaban besándose, Ian y Charlie, justo frente a la habitación de Harry. Tragué en seco. No podía enojarme, sabía que me había hecho promesas pero había pasado por algo tan traumático que lo entendía. Entendía que no estuviera lista. Entré en la habitación -¡Buenos días, Tío Harry! Esperamos que esto te ayude a sentirte mejor -Dije mientras con un brazo sostenía a Kate y con el otro le entregaba el vaso de café y la bolsa de panecillos. En aquel momento entró Charlie a la habitación con cara de pocos amigos, que cambió en seguida cuando me vio allí, parecía sorprendida. La miré apretando los labios y le entregué uno de los cafés que había comprado para ella. Katie tiró los brazos hacia el baterista y se la entregué, poniéndola en su regazo. Era una imagen conmovedora, y ella alegraba a cualquier persona que se cruzara en su camino con los hermosos y enormes ojos azules y los indicios de pecas. El resto de la mañana intenté hacer reír a Harry, pero me costaba si Charlotte estaba ahí. Me recordaba lo estúpido que había sido al creer que todo sería tan simple como decir un par de palabras lindas y borrar todo el pasado. Borrar el hecho de que nos peleáramos y a las pocas horas ella se intentara suicidar, que yo haya creído que realmente lo había hecho y era mi culpa, que había vuelto a la vida sólo para mirar como tenía una hija con una mujer que rozaba la locura, que nos habíamos peleado y discutido todo aquel tiempo, odiado y amado con la misma intesidad, intentado y rendido, engañado a su novio y luego prometido, el mismo que había muerto hacía unos meses atrás. No podía borrar todo aquello con decirle que la amaba y besarla frente a su casa. Así que simplemente decidí hacérselo más simple y comenzar a ignorarla.
 
Cuando salimos del lugar, era claro que tenía que hablarle, porque ella no había traído su auto por venir conmigo -Te llevo a tu casa -Dije mostrando las llaves del auto. Ella tenía en brazos a Kate. Nos subimos al auto y puse la radio para no tener que escuchar el silencio, rompiendo mis tímpanos. Manejé hasta su casa y al momento de bajar del auto besé su mejilla- No tienes que preocuparte por mí -Solté, sin pensarlo demasiado- Estaré bien. Tú puedes estar con quién quieras estar y yo, seguiré procurando tu bienestar -Miré el volante. Era lo único que podía hacer, lo que había estado haciendo todo ese tiempo. Ella contestó que lo que sea que hubiera visto, no era lo que parecía. La miré confundido- ¿No lo es? -Pregunté- ¿No quieres estar con él? -Parecía un cachorro lastimado, pero no quería dar pena, sólo estaba demasiado desilusionado. Ella contestó que no quería, que Ian la estaba presionando, pero que quería estar conmigo sólo que no quería que  la juzguen por eso. Bueno, tenía varias cosas que contestar. Pero una de ellas incluía la frase “romperle la cara a Ian” y ya sabía cómo terminaría eso- No lo haremos público todavía, no le diremos a nadie, ni a Minnie, ni a Harry -Prometí tomando su mano y besándola. Las esperanzas habían vuelto, y el semblante de triunfador también- ¿Quieres que cocine el almuerzo para ti? -Sugerí, y en unos pocos minutos, estábamos en el departamento, escuchando Queen a todo volumen, mientras yo cocinaba y ella jugaba con Kate. Era una escena digna de filmar, y por un momento, deseé que alguien nos estuviera filmando a los tres, siendo felices. Me encantaba mirarlas, ambas eran hermosas, unidas, y tenían el mismo espíritu alegre. Cuando tenía un momento iba hasta ellas y las sacaba a bailar, y besaba a la mujer, y besaba a la niña. Serví la comida para nosotros dos, y a Katie le serví lo que podía comer a su edad. Preparé la mesa, con mantel, una vela, el florero que tenía un par de flores, apagué la música y la llamé -Tendrás que comprar una sillita para Kate si vendremos a comer seguido -Dije mientras la sentaba en mi regazo para darle de comer. Era un padre soltero, había adquirido habilidades que no sabía que mi torpeza podía concederme. Pero si estaba Charlie… todo era mucho más fácil. Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar del almuerzo, ya no había que apurarse, todo se sentía en paz. Y cuando terminamos, tuvimos la ardua tarea de dormir a la niña. Admitía que no era un escenario que cualquier mujer aceptaría, ser la pareja de un padre soltero te restringía bastantes libertades, pero no lo cambiaría por nada en el mundo. Y tenía demasiada suerte de que Charlie mirara con esos ojos enamorados a Katie también. Cuando finalmente se durmió la llevamos arriba, al cuarto donde habíamos dormido la vez anterior. La recosté sobre la cama, tapándola con la manta con la que siempre dormía y que tenía el cómodo olor a nuestra casa y a mí, y le puse muchas almohadas alrededor para que no se cayera. Nos quedamos en silencio mirándola -Gracias por querer tanto a Kate -Susurré con una sonrisa. Me di vuelta hacia ella, y tomé su mano para atraerla a mí. Acaricié su rostro y rompí con todo el espacio que había entre nosotros para besarla. Un beso que había sido suave al principio pero que inevitablemente se había terminado por ser fogoso. La agarré por la cintura y bajé mis manos hacia su formado trasero, ella se separó de mí para mirarme expectante. Choqué nuestras frentes -No se va a despertar -Prometí, saliendo de la habitación y caminando hacia la habitación contigua que era la de Charlotte. Cerré la puerta con seguro y seguí besándola, pasando las manos por debajo de su blusa, para luego sacarla por arriba de su cabeza. Me saqué la mía, y miré su brasier, para acercarla a mí y eliminarlo en cuestión de segundos. Nos quitamos los zapatos sin mirar y entonces la guié hasta la cama entre besos. Acaricié sus pechos con una mano mientras que con la otra desabrochaba el botón de su pantalón y del mío. Una vez que estuvo nada más en bragas, sentí que se me iba a salir el corazón del pecho. Sus bragas eran mínimas, probablemente no servían de nada, eran transparentes y de encaje. Pero las amaba. La besé en los labios para luego bajar hasta sus pechos, para rozar con mis dientes sus pezones y seguir bajando con los besos hasta encontrar nuevamente sus bragas. Las corrí, para ver qué tan húmeda estaba. Tragué en seco al ver que lo estaba demasiado, y acaricié su clítoris para ver su reacción y sonreír. Luego quité la última prenda de ropa interior y la contemplé por unos segundos, era una diosa y no tenía idea de qué había hecho para merecerla -Eres tan hermosa que quiero llorar -Admití, mofándome de mí mismo. Tomé aire y seguí acariciándola mientras buscaba protección en el pantalón que todavía estaba sobre la cama. Quería seguir viéndola retorcerse por mis caricias, quería seguir besando sus mejillas, su cuello, la comisura de sus labios mientras ella soltaba muy leves gemidos. Finalmente entré en ella, sintiendo que había logrado tocar el cielo por sólo ese acto. Lo había estado esperando y soñando, la había estado esperando y soñando a ella. La amaba con tanta locura que creía que podría estar imaginándolo todo. Se veía hermosa, desde todos los ángulos, parecía que se elevaba, que se estaba coronando reina, emperatriz, diosa. Diosa de mi devoción eterna. Cambiamos de posición unas dos o tres veces, y en el final, cuando ella había llegado y la habia visto hacer aquella preciosa cara de placer, había llegado yo también. La miré desde donde estaba, por completo enamorado. Y la besé una vez más antes de tumbarme a su lado y abrazarla -Te amo -Susurré en su oído. Automáticamente ella comenzó a llorar. Fruncí el ceño preocupado y la abracé con más fuerza- Lo siento mucho, lo siento. Ya no llores, mi amor. Lo siento, soy un estúpido -Susurré en su oído mientras besaba su mejilla y la abrazaba con fuerza. Ella se abrazó a mí con más fuerza aún. Me odié repentinamente ¿Cómo había sido tan idiota de no darme cuenta? Ella no estaba lista para eso, lo había demostrado con Ian y yo mismo había golpeado al pobre tonto por permitirselo. Lo único que pude hacer fue seguir acariciando su cabello, prometerme.a mí mismo que no iba a volver a ocurrir sin que ella no estuviera 100% segura y libre de culpas- Te cuidaré siempre que me lo pidas -Dije, respondiendo a mis propios pensamientos. No podía no sentirme culpable, pero al menos, estaba allí conmigo y no me estaba sacando a las patadas de su habitación. Más tarde cuando Kate se hubo despertado de su siesta, dejé a Charlie para irme a trabajar. Ella iría a visitar a Harry, así que llamé a la niñera para que cuidara a la niña y me instalé en el estudio.
 

El día siguiente era el día que el baterista salía del hospital, así que en la noche, cuando eso sucedería, tenía que ir a buscarlo porque estaba seguro de que Charlie no podría con los 90 kilos que pesaba Harry. Así que cuando se hizo la hora llegué justo para el momento en el que el médico estaba diciéndole que no podía vivir solo, y esperaba que tuviera un plan de apoyo. Claro que sí lo tenía, lo éramos nosotros. Se deliberó que viviría en el departamento con Charlie y Minnie. Tenían una habitación de más, y alguna de las dos estaba siempre. Yo me había ofrecido para ir con Katie tantas veces que pudiera, y eso servía de excusa para camuflar mi reciente relación con la morocha. Lamentablemente Harry no podía vivir conmigo, porque tenía un bebé. Así que, por lo que veía, todo salía bien para todos menos para él que tendría que convivir en la casa con Minnie. O… tal vez todo saldría bien para todos y ellos volverían a estar juntos. Por política de la clínica, el grandote tenía que ir desde la puerta de la habitación hasta la puerta de clínica en silla de ruedas, así que eso nos ahorraría un paso. Lo ayudé a subirse al auto, al lado de la sillita de Kate y Charlie subió en el lado del conductor. Cuando llegamos, tuvimos que idear un plan rápido. Charlie llevaría a Kate y las cosas de Harry y yo lo ayudaría a caminar. Había sido muy difícil, Harry pesaba mucho y por más fuerza que tuviera yo, no era comparable. Pero al llegar al elevador todo fue mucho más fácil. Entramos en el departamento, sorprendiendo a la rubia. Pero más aún sorprendía había estado por la visita de Dougie. Al final ellos se fueron hablar al piso de arriba mientras nosotros nos mirábamos en un silencio incómodo -Iré a buscar tus cosas a tu casa, dame tu llave -Pedí estirando la mano- Charles ¿Quieres acompañarme? Tengo una lista escrita por Harry y parecen muchas cosas -Dije burlándolo por ser obsesivo compulsivo- Tú quédate con mi hija -Ordené a Harry mientras le dejaba a Kate. Al salir del departamento besé a Charlie fugazmente- Es difícil no hacerlo todo el tiempo, no sé cómo aguanté todo este tiempo -Bromeé, aunque no era una broma.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Jue Jun 08, 2017 6:10 pm

 

 
 
 
 
MINNIE ELIZABETH MCGRAW
 
La castaña se presentó como “su terapeuta” y sentí mis mejillas arder. Parecía divertida con la situación, como si estuviera imaginándolo todo en mi cabeza y no los hubiera visto cenar en un restaurante romántico y elegante hacía un par de días. Se acercó a él para decirle que no hiciera ningún movimiento brusco, y que no se esforzara mucho en estar despierto. Luego me miró a mí, diciendo que “tenía que descansar”. Hice un gesto levantando las cejas y volviéndolas a bajar. Me resultaba bastante obvio que ella supiera quién era yo, y por qué si yo estaba allí Harry no podría descansar. Ella salió por la puerta y volví a sentarme junto a él. Hubo un silencio bastante incómodo antes de que alguno de los dos emitiera palabra de nuevo. Me preguntó qué estaba haciendo yo ahí. Y bien ¿Qué estaba haciendo? No tenía idea. Quería decirle la verdad, pero no podía decirla entera, así que sólo dije una parte -Quería cuidarte -Admití bajando la mirada- como tú me cuidaste siempre. -Harry soltó una risa sarcástica negando con la cabeza que rompió algo en mi pecho. No me creía, y tenía sentido que no lo hiciera ¿Yo, cuidarlo a él? Luché contra todas mis fuerzas por no hacer ningún puchero ni ningún gesto que demostrara tristeza, pero sus siguientes palabras fueron sobre mi “nuevo novio”. Tragué en seco -No me importa -Dije en voz baja y agachando la frente. Luego de un rato aparecieron los demás, la banda, disculpándose por haber sido unos idiotas y no prestar atención a las muy evidentes señales. Lo animaron lo suficiente como para ver la sonrisa en su rostro, esa sonrisa de niño pequeño que me encantaba. Cuando se fueron volvieron a dejarnos solos, a pesar de la mirada que me había echado el rubio, me había quedado. No podía irme, había algo que lo hacía físicamente imposible. Nos quedamos un rato más, intentaba no atosigarlo con palabras sin sentido ni mantenerlo despierto sólo porque quería escuchar su voz y ver sus ojos. Así que prendí la televisión y me quedé junto a él, cuando algún pensamiento venía a mí mente se lo decía. Sin embargo, Harry no parecía muy dispuesto a tener una conversación conmigo.
 
 
Dougie apareció en la puerta, abriéndola sin pedir permiso, como si estuviera tratando de comprobar algo. Nos miró a ambos, y soltó unas palabras hirientes que hicieron que yo frunciera el ceño automáticamente y volteara a ver a Harry. Lucía rencoroso, pero no estaba lamiéndose la herida. Abrí la boca mínimamente ante sus palabras, había tanta hostilidad entre ellos que no podía creer que fueras las mismas personas de siempre. Y todo por mi culpa. Ante la respuesta del baterista, Dougie rodó los ojos y salió avisando que me esperaría afuera. Sin embargo, no me levanté de donde estaba. Las siguientes palabras que salieron de la boca de Harry hicieron que todo comenzara a girar rápido mientras yo lo veía en cámara lenta. Había tanta confusión dentro de mi cabeza que me sentía dentro de una novela para adolescentes donde todos tenían secretos y se clavaban puñales por la espalda. Dougie, había dicho él, jamás le había aclarado que no habíamos tenido sexo. Y Matt, le habíe hecho creer que sí. Lo miré confundida, no me sorprendía tanto lo del primo de Charlotte, era lo único que había tenido sentido cuando había tenido que poner todo en una misma imagen. El golpe, la llamada de la morocha, él afuera del teatro ¿Pero y Dougie, cuál era la excusa? Harry admitió su error, tendría que haber hablado conmigo primero, tendría que haberme buscado. Pero había algo que no estaba entendiendo, y que quería decirle -Deberías haberme creído desde un principio -Solté, subiendo la mirada hacia él. Tenía los ojos acuosos, y había subido su mirada al techo. Asentí la cabeza cuando repitió por segunda vez en el día la palabra “novio”. Odiaba la etiqueta y me hacía sentir incómoda, y estaba segura de que él lo tenía muy en claro. Salí, encarando al rubio que estaba parado de espaldas con las manos en el abrigo -¿Por qué tratas a Harry así? -Pregunté, encogiendo el entrecejo. Él se dio vuelta a mirarme confundido, con esa carita de ángel y tuve que mantener la compostura- ¿Por qué estás siendo tan malo con él? ¿Por qué simplemente no le dijiste “no me acosté con tu novia” y listo? No entiendo, ¿Querías iniciar una…? -Antes de poder terminar la pregunta mi mente me lo había contestado como una cachetada para hacerme reaccionar- Pelea -Terminé, en una afirmación. Di un paso hacia atrás- Querías -Dije achicando los ojos- Querías pelearte con él ¿Por mí? Y querías que yo me pelee con él ¿Para qué? -Sentía taquicardia, en cualquier momento comenzaría a dejarme sin respiración. Dougie corrió la mirada hacia el costado, estaba poniendo la misma mirada que le había dado a Harry segundos atrás- Él quiso creerlo, quiso creer lo peor ¿Por qué tendría que aclarárselo? Siempre quiere creer lo peor de ti. Te trató horrible desde el minuto en el que volviste a Londres y aún así, quisiste estar con él y no conmigo. Y volvió a hacerlo cuando se enteró de… -Ladeé la cabeza, como retándolo a que terminara la frase, porque si lo hacía iba a explotar. Él paró, su voz terminó por desvanecerse- ¡Eso no te incumbe! -Chillé, sintiendo el rostro enrojecido. Cerré los ojos y tomé aire- Eso quedó en el pasado -Susurré, como si no se lo hubiera reclamado una semana atrás al mismísimo Harry- Pero tú… te aprovechaste de la situación, prácticamente me manipulaste para que salga contigo -Escupí, mirando al suelo. Mis ojos estaban llenos de lágrimas y sentía la mandíbula tan tensionada que me estaba costando articular palabra- Y lo puedo esperar de todos pero… no de ti -Dije arrugando la nariz. Dougie se acercó a mí- Aún lo amas… -Advirtió, pero parecía que se lo estaba diciendo a sí mismo- Él creyó lo peor de ti y después te juzgó por algo que él haría e hizo y aún lo amas -Explicó, como si tuviera que explicarlo con dibujos, como si no lo hubiera visto con mis propios ojos ¡Como si importara! ¿Importaba?- ¿Con quién quieres estar? ¿Quieres estar con él? -Preguntó, su semblante era frío. Mis ojos se volvieron a llenar de lágrimas cada vez más amenazantes. Fruncí la frente y levanté las cejas, alzando los hombros, en un no sé, que terminó por convertirse en un “no” seguro, negando con la cabeza- Quería estar contigo -Admití con voz ahogada- Pero ahora… -Tragué en seco, y tomé aire- Tomaré un uber -Declaré, encarando hacia la salida. Cuando di media vuelta me di cuenta que la terapeuta de Harry nos estaba mirando fijamente con cara de preocupación unos pasos, no tan largos, más allá ¿Acaso tenía miedo de que si yo me peleaba con Dougie, tendría una oportunidad con su novio? Por lo que veía, no la tendría jamás. Ahora entendía mi error, quería estar con Dougie porque me sentía triste, confundida, y él jamás me había hecho daño, porque confiaba en él, porque me había gustado muy en el fondo desde siempre, pero por sobretodas las cosas, porque era mi mejor amigo. Y allí estaba, el error que no había podido ver. No había querido ser la mejor amiga de Harry, y no había dejado que él fuera mi mejor amigo porque yo ya tenía a Dougie. Pero si alguna vez volvía con él… no volvería a cometer ese error. Cuando subí al auto le mandé mi viaje a Charlotte para que lo vigilara. Ella era casi tan paranoica como yo así que lo revisaría, no eran más de diez minutos.
 
Al día siguiente no había hablado con Dougie, y él tampoco había llamado para pedir perdón. No tenía idea de cómo sentirme acerca de todo lo que había ocurrido. Podría haberlo evitado de tantas posibles maneras que me había pasado todo el día pensando en cada una. Primero, la más difícil, aumentar mi comunicación con mi novio. Segundo, entender qué posición tenía o debía tener Dougie en mi vida. Tercero, intentarlo con mayor énfasis. Cuarto, haberlo llamado a él esa noche. Debería haberlo llamado y decirle “no importa qué tan enojado estés conmigo, ven a buscarme”. Pero ya no había nada que pudiera hacer. Había confiado en las personas equivocadas y una de ellas era yo misma. Y todo se resumía a la mirada que Harry me había echado a penas había abierto los ojos. Las sonrisas que le habían robado todos menos yo. Personas que también le habían dado la espalda en el momento de más necesidad, pero que no lo habían traicionado de la peor manera, saliendo con su mejor amigo, acostándome con su mejor amigo para luego mentir sobre eso. Lo cierto era que no tenía idea de qué debía hacer. Y como siempre, iba a dejar que la vida me lleve a través de las decisiones de los demás. A mitad del día me encontré a mí misma caminando los pasillos de la clínica para encontrar la habitación de Harry. No tenía idea qué hacía allí o qué estaba buscando pero no podía sentarme a fingir que no lo extrañaba con locura, que no me preocupaba su movilidad reducida, que no quería ayudarlo. Sabía que iba a rechazarme así que tomé aire y entré sin tocar, encontrándolo riéndose con la castaña de ojos claros que se hacía llamar su terapeuta. Ambas risas cesaron en cuanto mi cuerpo pasó la puerta -Hola -Saludé en voz baja, quedándome en la puerta. La muchacha lo miró y se acercó a mí- Soy Frida -Dijo con una sonrisa, extendiendo su mano hacia mí. La miré sin expresión en la cara, bajando la mirada hasta su mano y volviéndola a subir a su rostro. Frida alzó las cejas y se abrió paso y salió por la puerta. Bajé la mirada y me acerqué a Harry, que me preguntó bastante harto qué hacía allí de nuevo. Subí los hombros- Charlie está en casa. No quiero que estés solo, aunque… no parece que lo estés -Solté, mirando la puerta por la que había salido la chica. Harry contestó que si estaría quejándome de su terapeuta, podía irme. Estaba completamente desacostumbrada a que me hablara mal, para mí, el Harry que había encontrado cuando había vuelto a Londres era uno completamente diferente al que había sido mi novio. Que me hablaran mal me hacía tener una sensación muy parecida al mareo- Quiero estar aquí contigo -Admití, sintiendo las lágrimas amenazar mis ojos pero tragándolas para salvar la poca dignidad que tenía. Él se encogió de hombros y me señaló la silla para que me sentara- ¿Cómo te sientes? -Pregunté con una sonrisa- Cuando te recuperes en vez de volver al ejercicio tan rápido podrías hacer clases de baile -Sugerí- Yo podría ser tu instructora. Claro que tendrías que preguntarle a la tal Frida ella es especialista en esto -Dije como anticipándome a sus palabras. Luego de un rato más de hablar de trivialidades y mirar un poco la televisión la puerta volvió a abrirse. Por ella pasó una mujer vestida con el mismo uniforme que Frida. Pero yo ya la conocía. Era la mujer de piernas largas que estaba usando la camisa de Harry aquella noche. Sentí mi corazón volver a romperse, quedándome congelada en mi lugar. Verla era revivir aquel odioso momento en el que había comprendido que había perdido. Entró, preguntándole cómo se sentía y caminando hacia él. Yo me levanté en seguida de mi asiento- Lo siento -Me disculpé, sin mirar lo que estaba haciendo. Pero antes de llegar a la puerta escuché el grito ahogado que los labios de Harry habían emitido. Di media vuelta y volví hacia él mientras la mujer salía con una sonrisa triunfante en el rostro- ¡¿Estás bien?! -Pregunté preocupada porque su semblante de dolor no disminuía. Con voz ahogada él pidió que buscara a Frida y me vi a mí misma corriendo a buscarla. Cuando la encontré y volvimos a la habitación, ella se fijó que no se hubiera desgarrado un músculo- ¿Cuál es su maldito problema? -Gruñí- Ni siquiera eres su paciente ¡Deberías denunciarla y dejarla sin trabajo! -Alcé la voz a lo último, sólo para darme cuenta de que estaba actuando como una loca. Me llevé las manos a la cara y me la refregué- Lo siento, estoy hablando como mi padre -Dije con una sonrisa, destapándome los ojos para ver como Frida había clavado sus ojos en mí.
 
 
El tercer día que el baterista pasaba en el hospital era el día en el que le darían el alta. Lo cual sucedió en la noche. Seguía sin hablar con el rubio, seguía ofendida por lo que había ocurrido y él al parecer seguía ofendido porque creía con mucha razón que yo no había olvidado a Harry. No podría hacerlo en unos pocos meses, no había podido en muchos años. Pero me sentía desesperanzada. Harry y yo habíamos demostrado una vez más que por más que lo intentáramos, las cosas para nosotros no saldrían. Cada vez que nos animábamos a siquiera pensar en intentarlo, algo sucedía. La primera vez había sido la muerte de Charlotte, la segunda una llamada de Joseph, la tercera mis secretos y esta vez... cuando creía que iba a lograrlo, cuando creía que después de todo un año juntos podríamos lograrlo, la vida y los malos entendidos se habían interpuesto nuevamente. Era como una serie de eventos desafortunados que sólo lograban separarnos más. Y él estaba muy claramente harto de mí. Estaba preparándonos la cena cuando el sonido de la puerta se escuchó y volteé a ver quiénes entraban. La morocha y el pecoso estaban ayudando a Harry a llegar hasta el sofá. Dejé caer la cuchara de madera que tenía en la mano al piso. Charlie se acercó a mí para explicarme que él estaría viviendo con nosotras hasta que se recuperara. Tenía sentido. Estaba peleado con su mejor amigo, Danny tenía un bebé, y aunque Tom era una muy buena opción, Charlotte sí seguía siendo su mejor amiga -Creo que no alcanzará la comida -Dije levantándola del piso. Estaba haciendo comida italiana, me imaginaba que sólo tenía que poner más pasta y ponerle algo de crema a la salsa para darle más volumen, pero haría que Danny me ayudara. Antes de poder si quiera limpiar el piso o hacer otro movimiento la puerta volvió a abrirse- Minnie, por favor hablemos -Dougie entró por la puerta con rostro cansado que pasó a ser soprendido cuando vio la cantidad de gente que había en el lugar. Caminó hacia mí y miré automáticamente a Harry. Quería hablar con Dougie, pero no quería herir a nadie- No lo mires a él, mírame a mí. Hablemos -Dijo con un tono de petición. Yo tomé aire, y acepté.
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