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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Jun 18, 2017 9:26 pm

CHARLOTTE MAY ANDERSON
Ya a este grado en nuestra relación con Daniel, no sabía si seguía siendo amor o era únicamente pura y enteramente mi terquedad de estar con él. Había tenido al hombre perfecto parado frente mío rogándome una oportunidad, alguien que comprendía lo que había pasado en todos los sentidos o la mayoría de ellos, que conoció a mi padre y era de su absoluta aprobación, pero aún así le había dado la espalda para seguir a mi pecoso, y aunque sabía muy bien que estar con él no iba a curarme todo el daño que tenía dentro de inmediato, cada vez que estaba a su lado, y al lado de Katie me sentía completa. No dolía más y era solo cuestión de tiempo con esos dos para seguir adelante. Y se sentía como si esos dos me necesitaran también, sabía que no importaba lo mucho que me costara ellos estarían salvándome constantemente. Una vez que le dieron el alta a Harry, éramos nosotros tres quien lo acompañabamos únicamente, suponía que los demás llegarían al departamento a verlo más tarde. Como pudimos logramos meterlo en el auto y llevarlo, al entrar a mi casa Minnie no se llevó la más linda de las promesas, por el contrario tuve que explicarle que se estaría quedando con nosotras unas semanas hasta que se recuperara por completo pero entonces apareció Doug y se llevó a la rubia con él dejándonos en un momento incómodo con Harry y su corazón roto. Danny Discreción Jones me sacó de ahí con la excusa de ir a buscar cosas de Harry y dejándole a Katie para que no se sintiera tan miserable. Suponía que no podría negarme jamás a unos minutos a solas con él. Sonreí negando con la cabeza ante sus besos y bromas - Estamos a dos pasos de todos, nos van a descubrir - Aseguré riendo tapándome la cara con las manos,  pero igualmente seguí el juego jalándo su mano para irnos al elevador. Eran diez pisos, aproximadamente tres minutos de besos y caricias que podíamos fingir no estar dándonos una vez que las puertas se abrieron empujé a mi ¿novio? Lejos mientras nos reíamos de la situación. Una voz nos habló “Hey, ¿qué es tan gracioso?” Dijo, era Tom. Y verlo era como si me hubieran vaciado un bote de agua helada encima - Sólo es un tonto - Dije señalando a Danny con la mirada y riéndome aún - Harry grita por un poco de atención, vamos por sus cosas, volvemos en 15 - Le aseguré dándole un beso en la mejilla antes de irnos. El corazón se me había acelerado diez veces a su ritmo normal entonces comprendí que la única opinión que me asustaba de todos, era la de él. Pero no quise mencionarlo más a mi pecoso que caminaba aún con una sonrisa contagiosa imposible de ignorar.  Toda nuestra misión de conseguir las cosas de casa de Harry no fue más que besos, bromas y carcajadas ¿Cuando había sido el último momento que había sido así de feliz? Creo que podía contar los años. Informé al pecoso de toda la nueva situación que había con Frida & Minnie - ¿Puedes creerlo? ¡Richard no quiso dejarme ni eso! Ni una hermana perdida o… algo, nada! Solo este estúpido trabajo - Me reí de mi misma. Había pasado toda la vida gritándole a mi padre que jamás tocaría el mismo asiento que él en la empresa. Que me causaba alergía los “negocios” Y ahí estaba. Todos los días de 9 de la mañana a 6 de la tarde o peor. Sinceramente esperaba cosas muy diferentes en mi vida cuando estaba en la universidad, pero después de todo lo pasado, no podía estar más que agradecida con el universo por regresarme a las personas que más amaba, por estar ahí riéndome con los chicos de los chistes tontos de Dougie, porque a pesar de todos estar peleando al final seguíamos siendo los mismos amigos de hace años. Por que se me había permitido conocer el sentimiento más hermoso en el mundo cuando Katie se quedaba dormida en mis brazos y Danny nos miraba como si no existiera nada más.  Al final de la noche prometimos reunirnos con los chicos en unos días, sabía que en el fondo para ellos era más fácil que todo regresara a la normalidad si nosotras estábamos ahí. O no. Pero lo estaban intentando. En algún momento tendría que regresar McFly ¿no?
Tom y Dougie se retiraron tarde y yo obligué a Danny a tomar mi habitación con Katie, era muy tarde como para despertar a la bebé y sacarla a la calle, era una buena excusa. Entre Minnie y yo acondicionamos la habitación de Harry y luego la de Daniel para después irnos a dormir juntas. Últimamente dormíamos juntas muchas veces pero Minnie estaba especialmente inquieta esa noche. Daba muchas vueltas y dejaba salir suspiros, no quise preguntar nada porque ya sabía de qué se trataba todo. La escuché pararse  luego de unas horas, eran las tres de la mañana y estaba segura de que esta mujercita no había dormido nada. Me senté en la cama y la miré expectante antes de que saliera de la habiación, sabía a donde estaba yendo, no era difícil de imaginar - Sabes, el primer paso para recuperar a Harry es dejar de salir con su mejor amigo. No escabullirte en su cama ¿Quién te enseñó eso, Minnie? - Le dije y ella se congeló, no dijo mucho pero tampoco regresó a dormir - Haz lo que desees - Dije y me volví a la cama, ella salió rápidamente. Bueno si ella se iría con Harry, ¿Qué hacía yo sola en esta habitación mientras mis dos amores estaban al lado solos? Me levanté sin pensarlo y me metí en un rinconcito de la cama pegada a Daniel, abrazándolo. Apostaba que ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia pero sentir el calor de ambos me era más que suficiente. Lo primero que vi al despertar fue su cara enorme junto a la mía y se me llenó el pecho miles de sentimientos. Parecía una adolescente. Me disculpé por haber entrado a media noche y después de haber vestido a Katie y desayunado los tres juntos, el trabajo llamó. Se me notificó que una mujer deseaba hablar conmigo a eso del medio día, pero no pude reconocer su nombre, había tantas personas que se creían con la capacidad de chantajearme que no quise si quiera escucharla. No más problemas. Incluso Ian lo había entendido, mandando flores directamente a mi oficina con una nota diciendo “Lo lamento” justo antes de tener una junta sobre la absorción de su empresa. Bien jugado.  Todo parecía volver a estar tomando su curso y quería ser positiva pensando que así iba a continuar. Únicamente tenía un asunto pendiente con Minnie, Frida. Desde la operación de Harry Frida había estado yendo en multiples ocasiones al departamento para ayudar con su terapia, pero no solo eso, solía quedarse más del tiempo necesario tratando de charlar con las personas que estuvieran ahí, especialmente con Minnie quien no le hacía mucho caso, pero Dougie se encargaba de que la conversación fluyera con ella. Fue un día que pude ir al departamento más temprano de lo acostumbrado que la encontré, a Frida, con Harry. Él tenía cara de sufrimiento mientras ella le repetía que siguiera un poco más. Llamé su atención y con toda seriedad la hice pasar al despacho que teníamos en casa. Me senté en el escritorio mientras revisaba con curiosidad los papeles que tenía en la mano, una vez que Frida pasó y tomó asiento la analicé detenidamente y puse los papeles en el escritorio, a su vista. No era más que su acta de nacimiento, donde el padre era Michael y ahí estaba su firma. Tenía también una copia de su testamento y en realidad no era una sorpresa para mí solo necesitaba estar segura antes de encararla - ¿Qué es lo que quieres de esta familia? - Pregunté tratando de no ser ruda, pero de que comprendiera que cualquier intención que tuviera con Minnie, primero pasaría por mi aprobación. Frida tardó en responder, la notaba nerviosa tenía ciertos gestos que Minnie solía hacer también. Empezó a decir que quería saber quién era Michael realmente, quien era Minnie, quería saber que significaba ser una McGraw y fue ahí cuando bufé - Michael era un multimillonario que construyó su fortuna a base de engaños y estafas, fue un buen padre pero no una excelente persona. Minnie es el resultado de todo lo que él hizo mal. Y ser una McGraw significa poder y lealtad a mi familia, así que ¿Qué es lo que realmente quieres? Sé que el dinero no te hace falta. Michael cuidó de ti y ciertamente a esta familia no le hace falta otra oportunista - Miré a Frida, tenía confusión en la mirada y comprendía que había tanto que ella quería saber, pero ¿hasta qué punto sería ella confiable? Balbuceó alegando que jamás había pensado en venir a buscar a Minnie hasta que conoció a Harry y su forma de hablar de nosotras la hizo cambiar de idea. Ella creyó que sería buena idea tenernos en su vida. Después de todo no tenía mucha más familia que su madre. Bueno Minnie solo me tenía a mi y lo poco de familia que tenía por parte de su madre era algo interesada - No te necesita -  Contesté, celosa y no sabía de cual de las dos - Pero hablaré con ella - Dije al final y Frida abandonó la habitación. Quería pensar la manera adecuada de hablar con Minnie, de decirle todo esto, pero no pasó ni medio minuto cuando la rubia apareció con cara no muy alegre. Sabía que no le parecía bien que hablara con Frida cuando ella le tenía algo de celos - Descubrí que me veo bien en traje sastre - Bromeé, por estar tomando este papel pero aquello no le había causado gracia. Hice un gesto para que se sentara en el mismo lugar que Frida - Ella… no está aquí por Harry. Está aquí por ti - Le aseguré y parecía que le había golpeado con confusión - Sé que esto no es… lo que esperabas de Michael, pero ya hace tiempo que sabemos que nuestros padres no eran perfectos - No era algo que hablaramos mucho, pero ambas lo sabíamos. Los fraudes en los que estuvieron involucrados y a las personas que dejaron embaucadas para ellos sobresalir. Sabíamos muy bien, que su muerte no había sido provocada precisamente por ser buenas personas - Minnie, tu padre tuvo una… Frida es tu hermana, legalmente lo es. Tu media hermana - Le mostré los documentos que mostraban lo que estaba diciéndole - Ella quiere ser parte de la familia, Harry ha estado ayudandole a acercarse- Me eché para atrás en la silla con pesadez, esto no era algo tan horrible, después de todo lo que habíamos pasado esto era pan comido, pero aún así era algo difícil de llevar.
Lo que restó de la semana me encontré con una Minnie mucho más caprichosa, yo le había mandado un chofer en un auto de lujo para que ella no tuviese que molestarse en pensar en sus traslados. Le regalé algunas fotos nuestras en marcos para su habitación, que había encontrado en la oficina de Richard. Había hecho que Danny le cocinara todos sus platillos favoritos esa semana y la había llenado de chocolate que ella rechazaba porque debía guardar dieta, pero que de todos modos comía cuando no la veíamos. Creía incluso ver que había dejado de hablarle a Harry, aunque eso era difícil cuando el baterista te seguía en su silla de ruedas por la casa para mostrarte como ya podía mover los dedos del pié muy alegre. Danny estaba ahí con nosotros la mayoría del tiempo que no tenía trabajo. Con la excusa de ayudarnos con Harry cuando Frida no estuviera ahí y aunque tratábamos de ocultarlo Jones no servía para guardar secretos, era evidente el cambió cuando antes había ocaciones en las que no podía ni verme a la cara, o me evitaba por completo ahora no podía evitar estar sonriéndome todo el tiempo y aunque intentaba tratarme de la misma manera que a todos, no le funcionaba en absoluto. Cuando estábamos sólos quería reclamarle por no saber comportarse pero tenía las excusas más tontas y adorables que terminaba por comermelo a besos entre carcajadas. Era feliz y aceptaba que ocultar nuestra relación lo hacía solo un poco más interesante. Excepto cuando Tom estaba al rededor, Danny seguía poniéndose algo serio y Tom seguía reclamándome como de su propiedad. Realmente no lo culpaba, yo lo había dejado pensar que podía hacerlo siempre que quisiera, tratando de acaparar toda mi atención y queriendo que siempre estuviese a su lado. Sobre todo el fin de semana, cuando nos habíamos reunido todos en el departamento para pasar un rato juntos Tom había llegado con una sonrisa enorme dirigida únicamente a mi rostro. “Tengo que decirte algo importante” Había dicho de inmediato “Pero a solas” Dijo después en mi oído. Hizo un movimiento con las manos indicando que hablaríamos luego y desee tener una copa de vino en la mano. Danny me tomó del brazo en ese instante para pedirme de favor que no fuera a hablar con Tom, mire al rededor asegurándome que no hubiera nadie viéndonos, lo besé fugazmente y acaricié su mejilla - No tienes nada de que preocuparte ¿Está bien? - Dije tratando de calmarlo sin estar segura de que eso fuese a funcionar. De repente Harry salió detrás del sillón de donde estaba escondido con una sonrisa de malvado que no le cabía en el rostro - ¡Lo sabía! - Nos gritó y las ganas por golpearlo surgieron de inmediato - No diré nada, lo juro. Hasta que ustedes quieran. No me hagas daño - Giré los ojos y me di la vuelta ignorándolo mientras él me gritaba que no me cocinaría la cena nunca más - ¡No sabes cocinar igual! - Le grité desde el otro extremo del departamento y todos alcanzarona escuchar y reír. Para ese momento Frida ya se había acoplado al grupo, obviamente gracias a los chicos que eran mucho más empáticos que Minnie y yo juntas, y la hacían hablar y reír todo el tiempo. No me molestaba en absoluto su presencia, sólo me sentía… celosa. Bastante celosa. La noche siguió bien, en general todos parecían mucho más calmados y más felices. Incluso Dougie y Harry, parecían haber hablado o no. Pero estaban mejor. Frida tenía a los chicos entretenidos con una plática sobre como no sufrir lesiones durante los conciertos, no sabía si le estaban entendiendo pero era suficiente tiempo escuchando su voz y me tenía algo harta por lo que me levanté a recoger algunos platos y llevarlos a la cocina. Tom me siguió y luego me jaló parala terraza del departamento sin que los demás se dieran cuenta. Caminó un poco como buscando las palabras correctas para decir lo que sea que tuviese que decir - ¿A qué va todo esto? - Pregunté riendo un poco nerviosa. No esperaba que Tom llegara a hacerme sentir así - Te quiero, Charlie - Dijo en seco, yo asentí, yo también le quería - Y te quiero desde hace tanto que no puedo recordar cuando empezó esto. Sólo que recién puedo decírtelo. Existe esta conexión entre tú y yo, sé que tú también la sientes. Dime que lo sientes - Ahora tenía al rubio acorralándome contra el barandal, su voz era suave y segura, no quería hacer esto con él. No quería pero… - No sé de qué estás hablando - Contesté haciéndome la tonta, tratando de que olvidaramos todo el asunto, puse la mano en la puerta corrediza tratando de salir pero él me detuvo - ¿No? Y todas esas noches que dormiste a mi lado, incluso sin estar juntos, hablando por horas, todas las noches que te tuve aquí dime que no sentiste algo. Quiero cuidarte, Charlie. Sé que puedo hacerte feliz - Tomó mi mano y se la llevó al pecho, acercándome por la cintura pero tuve que soltarme, él estaba teniendo una falsa idea - Tom, no estaba consciente. La mayoría de esas noches yo no sabía que decía. No podemos. Tom. Creéme, no podemos - El rubio me interrumpió una vez más, alegando que él se esforzaría por todos los días ayudarme a salir adelante, que sabía que juntos podríamos sólo necesitaba una oportunidad - Estoy con Danny - Dije de repente - Estoy con él desde hace unos días. No queríamos decirlo aún pero, lo estamos intentando - Giré mi cabeza, no quería ver su reacción, no quería ver su cara de odio, no soportaría que él terminara detestándome. Terminé por abrazarlo al ver que tenía su cuerpo girado hacia la vista del penthouse, ignorándome por completo - Así que, vas a darte una oportunidad con él ¿No? - Yo asentí aún sin verlo a los ojos - Él, que te orilló a pensar que suicidarte era una mejor idea. Vas a regresar con él - Tom volvió su vista hacia mí, enfrentándome, no sabía que decir. Era cierto lo que él estaba diciendo pero… había pasado tanto tiempo ya - ¿Sabías que tuvimos que obligarle a que se diera una oportunidad contigo? Todos hablamos con él tratando de convencerlo. Y esa noche, que tanto te duele y te culpas por haber elegido a Ryan y no a él, esa noche, nosotros lo habíamos obligado a buscarte - Me quedé helada ¿De qué estaba hablando? ¿En qué momento lo habían obligado a verme? ¿Quiénes eran todos? Las lágrimas empezaban a recorrer mi cara y de pronto, sentía el corazón roto de nuevo ¿Quién era la persona de la que Tom estaba hablando? -  Danny es el que menos te conoce, desde que regresaste es quien menos tiempo ha pasado contigo, dime, ¿qué sabe de ti? ¿Le has hablado siquiera la mitad de las cosas que pasaste? Lo único que ha hecho es rechazarte - Tom quitó una de las lágrimas que bajaba por mi mejilla, lo que más dolía era saber que probablemente tenía razón, este intento por estar con Daniel no era más que terquedad - Claro que ahora que su novia no está más se da el lujo de venir contigo y tú lo aceptas como si nada, como si no tuviera una hija, como si no supieras lo que pasará ¡Charlie despierta! ¿Qué crees que va a pasar contigo cuando Skyler regrese? Porque sabes que lo hará. Él la va a elegir a ella, la madre de su hija - Me senté en el suelo, por más esfuerzos que tuve de decirle que no era cierto, que estaba equivocado, todo fue en vano. Dentro mío sabía que él tenía razón y esta felicidad que había tenido inúndandome el cuerpo tan solo un momento atrás era momentanea - Y sabes muy bien que al lado de ella, tú eres nada Charlotte. Lo sabes bien. Mereces a alguien mejor Charlie. Date cuenta por favor - Terminó de decir, poniéndose en cuclillas al lado mío con intención de abrazarme pero le rechacé - Déjame sola -  Pedí como pude. Tom negó acercándose nuevamente - Te he dicho que me dejes sola - Le grité con los ojos rojos, la cara horrible y el corazón roto.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Sáb Jun 24, 2017 12:10 am


HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Camino a la salida del hospital, tenía a Frida al lado mío tratándome de consolar diciéndome que todo estaría bien, que el tiempo que pasara inhabilitado sería un tiempo de aprendizaje, que estaría conmigo cuanto pudiera, yo tenía una sonrisa en el rostro mientras Daniel empujaba mi silla, miré a Charlotte que iba cruzada de brazos volteando los ojos - ¿Estás bromeando cierto? Debe ser una especie de fantasía para él - Dijo Charlie tratando de no reír, me eché para atrás riéndome, era cierto que tenía mis ventajas, absolutamente todos tendrían que hacer lo que yo quisiera, tendrían que atenderme, quitar la absurda ley del hielo que tenía antes de ser operado, dejar a sus novios por mí, amarme para siempre. En fin. Tenía muchos planes para esta silla de ruedas. Tal vez era sólo el hecho de no querer que esto me derribara, debía mantenerme positivo, estar tanto tiempo haciendo deporte era mi manera de tener el control sobre mis emociones por lo que mientras más lados positivos le encontrara a esta situación, mejor. En cuanto llegamos al departamento yo estaba divirtiéndome, la reacción de Minnie al verme entrar era para enmarcarse para siempre, y aunque estaba disfrutando los eventos recientes, Charlie me había prohibido mil cosas con respecto a Minnie, de cualquier forma Dougie entró al departamento no mucho después, sentía que me habían golpeado justo en el estómago, sentía como me hacía falta el aire al verlos subir, quería rogarles que pararan, que no lo soportaría mucho más pero lo único que podía hacer desde mi posición, era sólo eso, verlos subir. Con cada escalón que subían era revivir el dolor de encontrarlos juntos aquella noche. Danny me sorprendió poniéndome a Kate en las piernas, no había estado poniendo mucha atención a ellos pero Charlie y Jones escaparon bastante pronto ¿Que yo le había dado una lista? Bueno no, pero escribiría una. Y en realidad todo parecía muy raro de parte de esos dos, pero no podía dejar de pensar en Minnie & Dougie, en la habitación de ella, reconciliándose de sus problemas estúpidos. Estaba encerrado en mis pensamientos cuando Kate me golpeó en la cara riéndose, era igual a Charlie, mi dolor le causaba gracia - Preciosa, ¿Por qué tu papá te dejó con el inválido? No entiendo, debió tener demasiadas ganas - Le dije a Kate en tono meloso -¿Significa que van a hacer otro bebé en mi casa? - Me pregunté a mi mismo mientras veía la puerta por donde habían salido mis amigos y me encogí de hombros. Desde el principio de los tiempos era siempre yo quien los atrapaba. Kate hacía ruidos de bebé mientras trataba entusiasmadamente de comer su mano, cuando Tom apareció por la puerta gritando cosas a la bebé sumamente tontas, me la quitó de los brazos enseguida para luego sentarse al lado y preguntarme como iba todo, asegurarse de que estaba de acuerdo con vivir con Minnie y ofrecerme su casa si es que algo salía mal - En realidad creo que quedarme aquí es lo más divertido que me pasó en el año - Confesé riéndome, Tom negó con la cabeza mientras se reía también. No pasó mucho después para ver bajar a Doug sin ninguna expresión en la cara, no nos dirigió siquiera la mirada y salió dando un portazo, Tom me miró, volvió a poner a Kate junto a mí y se fue directo tras el rubio. Y si mi condición me lo hubiese permitido, también hubiese ido tras él para escucharlo, para asegurarme que esté bien, no importaba que se tratase de Minnie, cuando Doug se ponía en ese ánimo muchas tonterías pasaban por su mente.
 
Minnie bajó al poco rato con carita de pena sin quitarnos la mirada de encima a Kate y a mí. Tenía muchos sentimientos encontrados en el momento, estaba claramente gustoso de que ellos pelearan, pero no quería verlos mal, después de todo eran las personas más importantes en mi vida y para estos momentos lo único que quería era ver feliz a Minnie. Pero estaba tan molesto con ella por hacer una bajez como la que me estaba haciendo. Y también estaba sumamente feliz de tener a Kate entretenida conmigo. Ella camina hacia nosotros pero se coloca justo en frente nuestro - ¿Quieres jugar con nosotros? - Le pregunté para apaciguar el ambiente pero no funcionó, Minnie empezó a decir que tenía que decirme algo importante, se disculpaba por no haberlo hablado antes, el ritmo se me aceleró y hasta sentí que estaba sudando cuando empezó a hablar de esa noche. Esa noche que había encontrado a Dougie y a Minnie en una situación muy complicada. Empezó a recitar con lujo de detalle todo lo sucedido, desde una salida con sus amigos, el alcohol implicado, sus compañeros insistentes, su miedo de hablarme para que fuera a ayudarla ¿No era eso una tontería? Suponía que yo era la persona en la que ella más confiaba, pero nuevamente estaba equivocado. Fue Dougie, siempre fue él. No podía pensar en que sus acciones fueron las más lógicas, mi mente no lo procesaba, pero ella estaba bajo los sintomas del alcohol así que tampoco tenía tanto sentido. Y sabía que ella estaba tratando de manipular la verdad, para que yo no pensara mal de él, pero estaba implícito que él había manejado las cosas, porque si hubiese sido mi mejor amigo, todo hubiese sucedido de una manera totalmente diferente. Por supuesto que mis amigos le aconsejaron no buscarme para aclarar la situación, por supuesto que fue él quien insistió más. ¿En qué momento Doug se había convertido en una arpía manipuladora? Toda esta situación parecía tan arreglada, hasta que Minnie me lo dijera en ese exacto momento parecía armado, porque cada vez que sentía que iba a perder el control, Katie dejaba salir una risita o un grito. Al final ella lo hacía ver como eso, como que todo siempre estuvo en mi imaginación, como que exagere las cosas aquella vez. Empecé a alzar a Kate lo suficientemente alto como para hacerla reír, no podía siquiera mirar a los ojos a mi ex novia, quería tirar todo, gritar, buscar a Doug y matarlo pero tenía a Kate - Sólo dime una cosa más - Pedí, aún sin mirarla - Sí todo lo que yo pensé sólo estaba en mi mente ¿Por qué estás saliendo con mi mejor amigo? ¿Por qué él? ¿Por qué Minnie? ¿Por qué él, quien nos separó? - Tuve que parar de hablar porque sentí como si se me fuera a cortar la voz, sentía los ojos acuosos - No sé que fue para ti nuestro tiempo juntos, que terminaste por reemplazarme con él - Tuve un fuerte dolor en la herida por lo que dejé a Kate jugar en el sillón por sí misma con una de sus mordederas. Se acostó completamente a morder el juguete, yo sonreí. Minnie se disculpó en voz baja y yo nada más rodé los ojos - No hay vuelta atrás después de esto ¿Lo sabes, verdad? - Expliqué pero antes si quiera de que ella pudiera reaccionar, nuestros cuatro amigos pasaron por la puerta haciendo escándalo, todos traían consigo alguna cosa de la lista que mandé a Danny y por mucho que estuviera molesto, verlos ayudarme me hacía sentir mejor. Esa noche pasó algo que hacía mucho tiempo que no nos pasaba. Tuvimos una especie de reunión donde todos habíamos olvidado muchos rencores entre nosotros, no había ningún tipo de peligro, nadie se estaba matando, o estaba en una adicción por lo que creo que todos necesitábamos ese tiempo y no sabíamos cuánto duraría, así que todos lo disfrutamos. Hasta Minnie se veía más feliz riendo de las tonterías que todos decíamos, al final de la noche Tom se llevó a Dougie, Danny se quedó con la bebé y para ayudarme a moverme. Charlotte prometió traer una silla para que pudiera trasladarme por el departamento y aunque me asustaba quedarme por siempre en esa silla, pensé el lado positivo, podría molestar a todos. Las chicas arreglaron mi habitación, pusieron todas mis cosas en su lugar, Minnie no hablaba mucho como siempre pero tampoco me ignoraba completamente como pensé que haría.
 
Una vez que ya estaba en la cama, completamente solo el mundo se me vino encima. Era un inútil. Probablemente no podría salir de esta como pensaba, no sentía ninguna mejoría en mis piernas y me pesaba tener que ser una carga como esta - Reaccionen estúpidas - Dije mientras intentaba con todas mis fuerzas sentir algo. Si no podía mejorar, toda mi vida terminaría, tendría que regresar a casa de mis padres, no podría volver a la banda si es que la banda volvía y Minnie seguiría eligiendo a Dougie todos los días, por que quién no elegiría al que sí puede caminar. No me di cuenta cuanto tiempo pasé encerrado en mi negatividad cuando escuché como se abría la puerta. Automáticamente me hice el dormido como si estuviese haciendo algo malo, cerré los ojos con fuerza, era Minnie. Lo sabía por su olor, por su forma de caminar, por su aura, por como se metió debajo de las cobijas y se acurrucó contra mi. La abracé instintivamente, tenerla ahí conmigo ayudaba, prefería pensar en ella y su cuerpo tumbado al lado mío, prefería tener todas las intenciones de besarla y tener que contenerme, prefería besar su cabeza repetidas veces en la noche que estar divagando en lo peor que podría pasarme si no puedo recuperarme. No tuve que esforzarme mucho más para dormir, parecía como la última pieza del rompecabezas para conseguir mi tranquilidad y aunque nunca volvería a ser lo mismo, aunque estuviera con alguien más, aunque sólo la tenía pegada al cuerpo, sintiendo su respiración sobre mi cuello, sólo necesitaba eso para sentirme completo al menos esa noche.
 

La mañana siguiente me desperté porque Jones abrió la puerta así nada más. Entré en pánico tratando de ocultar a la rubia que se había metido en mi cama la noche pasada pero no había ni rastro de ella. Danny alzó una ceja y se empezó a reír como siempre, me ayudó a moverme a la silla de ruedas y salió de ahí, suponía que si Charlie no estaba él no tenía tantas excusas para estar ahí todo el día. Parecía no haber nadie en el departamento pero me imaginé que la rubia estaría encerrada evitándome - Oye Minnie, ¿Quieres ayudarme a ponerme mi ropa? Puedes tocar si quieres - Grité por toda la casa pero me topé con Dougie y una cara molesta - Lo siento, si quieres tú puedes tocarme - Le dije y se echó a reír. El buen humor abundaba en la casa - Pero cuando camine te mato a golpes - Dije entre dientes, y Minnie apareció ahí con cara de pocos amigos - Estamos jugando - Le aclaré, en realidad lo que molestaba a la rubia era su hermana, mi doctora que estaba ahí como lo había prometido - No estoy tan seguro de si quiero que tú me toques - Frida sonrió y se encargó de llevarme hasta mi habitación mientras yo me giraba hacia los rubios con una cara de susto. Por alguna razón con Frida ya había perdido por completo la vergüenza y que ella misma me ayudara a cambiarme era solo algo más de la rutina. Claramente no la veía como una mujer, la veía casi de la misma manera que a Charlie, otro amigo más. La morocha se instaló por completo en mi habitación y empezó con el tratamiento, hacíamos muchos ejercicios con las piernas pero sin ser tan pesados, pues aún estaba delicado por la operación, lo que más hacía era darme una especie de masajes en las piernas y como deseé que Minnie observara eso pero por algún motivo el único que estaba ahí era Dougie, viéndola y preguntando cosas al azar a Frida. Ella ni se inmutaba, estaba tan concentrada en lo que estaba haciendo que Doug salía sobrando. Cuando terminamos, Dougie sugirió comer algo todos juntos, Frida aceptó sólo porque Minnie estaba incluida en el paquete, realmente parecía que Dougie solo la estaba molestando y fue el desayuno más incómodo de mi vida. Doug estaba tratando de hablar con Frida, Frida estaba tratando de hablar con Minnie, le pedía que si alguna vez tenía una molestia por el ballet, no esperara y hablara con ella para ayudarle. Minnie únicamente ignoraba a Frida, y yo bueno, disfrutaba en molestarla - Jamás quise decirte eso, pero como ya no somos novios, bueno. Creo que soy mejor bailarín que tú - Le confesé, ella alzó una ceja y los demás rieron por su reacción - Creo que puedo bailar mejor que tú en esta silla. Sólo mírame el ritmo lo tengo en la sangre Minnie -  Le grité al final, quería hacerla reír, suponía, quería hacerla hablar. Quería que regresara esa noche a mi habitación. La quería conmigo. Y estaba consciente de que no podíamos volver a estar juntos jamás, pero tenerla conmigo, sonriendo así se sentía tan correcto y tan bien que no podía evitarlo.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Jun 25, 2017 10:12 pm




MINNIE ELIZABETH MCGRAW -

Subimos las escaleras con los ojos de las tres personas que dejábamos atrás clavados en nuestra espalda. En silencio nos metimos en mi habitación, prendí la luz, y lo miré -¿De qué quieres hablar? -Pregunté mirando al piso. Dougie dio un paso hacia mí y bajó la mirada- Lo siento -Dijo, y volvió a subir sus ojos hacia mi rostro tal como lo había hecho yo- Minnie sé lo que parece todo esto, pero nunca tuve malas intenciones. Tú me regalaste una de las mejores noches en Estocolmo y luego decidiste hacer como que nada había ocurrido y yo tuve que seguirte la corriente. Pero significó algo para mí. Y tuve que verte con alguien más todo este tiempo porque quería mantenerme al margen, y cuando vi mi oportunidad, la tomé -Hablaba lento, como si estuviera manejando cada una de sus palabras con el miedo de hacerme enojar. Verme a mí enojada era prácticamente como uno de esos perritos que le ladran hasta a las moscas, pero él parecía nervioso. No tenía idea de cómo tomarme lo que estaba diciendo de todos modos, parecía que intentaba justificarse de sus acciones con algo tan tonto como sus sentimientos- Escucha -Pidió tomándome las manos- Podría darte mil razones por las que no le dije a Harry lo que ocurría, podría decirte que intenté explicarle, podría seguir justificándome. Pero sólo quiero que me perdones -Corrí la mirada y solté mis manos de su agarre- ¿Podemos hablar mañana? -Pedí sin mirarlo. Mi juicio estaba completamente nublado gracias al baterista en mi sala de estar y no podría tomar ninguna decisión al respecto. Dougie no emitió ningún sonido más que la puerta cerrándose tras él. Dejé salir un suspiro mientras me sentaba en la cama para recobrar la compostura. Era todo un manojo de nervios, no quería tener más problemas con Dougie pero no podía estar junto a él en la misma casa que Harry aunque él no nos estuviera viendo. Me sentía confundida. Bajé las escaleras con lentitud, no había nadie más que el baterista sentado en el sofá con Katie en sus brazos. Era una imagen que había creado en mi cabeza mil veces mientras soñaba despierta, y ahora estaba frente a mí y quería recordarla. Sería un gran padre cuando llegara el momento. Sonreí a medias, como pude, ante su pregunta pero negué con la cabeza -Tengo que decirte algo -Dije juntando mis manos- Lamento no haberlo hablado antes -Anticipé. Me senté justo frente a él, en la mesa ratona de café. Solté todo lo que había que decir sobre aquella noche, cómo y por qué razones había llegado hasta el bar, por qué había bebido alcohol, por qué no lo había llamado a él, por qué había visto mi ropa mojada y a mí en la cama de Dougie con una camisa suya. Su interrogatorio comenzó a ponerme ansiosa. No podía darle una respuesta, habían pasado demasiadas cosas y mis sentimientos seguían un tanto heridos. No podía darle una respuesta sincera sin meter excusas que justificaban mi miedo, ni podía no mencionar que realmente me gustaba su mejor amigo. Tampoco podía responder su pregunta porque lo cierto era que me moría de ganas de besarlo, de tirarme a sus brazos y besar todo su cuerpo hasta que se recuperara. Así que sólo dejé salir una disculpa, en voz bajita y ahogada, bastante patética, que no era lo que él esperaba. Y sus siguientes palabras hirieron todo mi pecho. Claro que lo sabía, lo sabía desde antes que él. Harry creía que todo el problema se basaba en Doug, pero para mí iba mucho más allá. Si yo le hubiera dicho que no al rubio desde el principio, de todos modos, no habría vuelta atrás. Antes de que pudiera responder la puerta volvió a abrirse con el resto de nuestros amigos, incluído Dougie, con las cosas del baterista en los brazos. Serví la comida mientras ellos se sentaban en la mesa. Extrañamente había una silla para Katie en la casa, así que se sentó entre medio de Danny y Charlotte. Bueno, el pecoso se había instalado cómodamente en nuestra casa. Claramente a mí no me importaba, mientras más gente, mejor. El resto de la velada la pasamos los seis riéndonos de las mismas cosas que solíamos reírnos todo el tiempo. Habíamos ido hasta el sofá a tomar una taza de café. Me senté al lado de Dougie esperando que nadie clavara sus ojos en mí por hacerlo, era el lugar que siempre me había correspondido, al lado de mi mejor amigo. Hacía tanto tiempo que no estábamos todos así de juntos que de repente se sentía como si hubiéramos olvidado todos nuestros dramas, todo lo que nos acomplejaba o lo enojados que estábamos con los demás. Y me estaba encantando. Al final de la noche, Tom y Dougie se fueron al mismo tiempo. Fui hacia la puerta para abrirles y cuando el rubio mayor salió, abracé al bajista. Quería recuperar eso, sin tener que sentirme incómoda todo el tiempo.

Charlie y yo dormíamos en mi habitación juntas, Danny y Katie dormían en la habitación de Charlie, y Harry dormía solo en el de huéspedes. Las luces estaban apagadas, y nos habíamos acostado hacía un par de horas, pero no podía pegar un ojo. Miré por la ventana, las luces de afuera entraban por la ventana dejándome ver a Charlotte dormida a mi lado. Volví a moverme y dejé salir un suspiro. Debía levantarme en unas horas, y no podía dormir. Sabía qué podía solucionar el problema, podía ir a mi gabinete en el baño y sacar alguna píldora mágica. O podía cruzarme al cuarto de Harry y meterme en su cama. Luego de un debate interno sobre lo que estaba bien o mal, mi mente lo decidió. Tomé coraje y me paré, caminando con cuidado hacia la puerta. Claro que no funcionó, Charlie se despertó y despabiló en menos de un segundo ¿Cómo hacía para conocerme tan bien? -No estoy esperando nada, sólo quiero dormir -Admití, en voz baja. No quería que por dormir juntos mágicamente nos arregláramos, no estaba esperando que volviera a quererme sólo porque me acurrucaba junto a él bajo las sábanas. Finalmente salí del cuarto y me crucé al suyo. Abrí la puerta y lo vi, con los ojos cerrados, la barba crecida y el torso desnudo.  Me acosté a su lado y me acurruqué junto a él, había mil cosas que quería decirle, que me encantaba su cuerpo, que lo extrañaba, que odiaba dormir sola, pero a penas sus brazos me rodearon mis ojos instintivamente se cerraron y mi mente se apagó por completo. Me desperté cuando mi conciencia recobró el sentido común. Me levanté de un salto, no tenía mi celular conmigo por lo que mi alarma no iba a sonar a mi lado. Me desenredé de las cobijas y de los brazos fornidos de mi ex novio, con mucho pesar, para salir de la habitación camino a la mía. Cuando entré y busqué mi celular me encontré no sólo con que era demasiado temprano para que yo me levante porque hoy no debía dar clases, si no que Charlotte no estaba en mi habitación. Me escabullí hacia la suya para abrir la puerta a penas un poco y observarlos durmiendo a los tres en la cama. Sonreí, así que yo no era la única intentando arreglar cosas con mi ex novio. Cerré la puerta con cuidado, me sentía feliz por ellos, si eso significaba que estaban juntos de nuevo. Tomé una taza de té mientras terminaba de pensar los últimos arreglos para el recital que daríamos con las niñas. Un rato después bajé a la cocina y encontré a Charlotte yéndose y a Danny tomando café con una sonrisa estúpida en el rostro -¿Dormiste bien? -Pregunté levantando las cejas. Él largó una carcajada- Tan bien como tú -Se burló, alegando luego que tenía que ir a ver a Harry. La puerta de entrada se abrió, dejando ver a Dougie entrando junto a Frida, la terapeuta de Harry. Saludé al rubio y le serví una taza de té -No tengo que dar clases hoy, es el aniversario de no sé cuántos años de la Academia y hay un acto en la noche ¿Quieres armar un plan? -Pregunté lavando la taza y dejándola sobre el lavabo. Dougie asintió con la cabeza y subimos hacia mi habitación para que pudiera cambiarme. Mientras terminaba de arreglarme escuché la voz de Harry preguntarme si quería ayudarlo a cambiarse. Rodé los ojos y salí de la habitación sólo para ver a los dos ex mejores amigos intercambiando miradas hostiles. Harry aseguró que nada más estaban jugando y yo alcé las cejas, claro que sólo estaban jugando ¡Porque él estaba en una maldita silla! De ser de otra manera, Dougie hubiera terminado lastimado. En ese mismo momento apareció Frida para llevarse a Harry -Estoy segura de que la pasarás bien si te toca-Contesté de manera sarcástica, y estaba segura de que el baterista no me había escuchado, pero la castaña sí. Dougie frunció el ceño con confusión al mirarme, luego miró al suelo y se llevó las manos al bolsillo- Sabes estaba pensando, Danny se fue… y si Harry necesita ayuda para moverse… tal vez deberíamos quedarnos -Sugirió y levantó la mirada para verme. Yo lo observé por un minuto- Bien, iré a prepararnos el desayuno -Dije recelosamente y bajé las escaleras.

Un rato después los tres bajaron y se sentaron en la mesa en donde había servido el desayuno. Miré a Dougie con el ceño fruncido sin entender qué hacían Harry y Frida allí, pero como el baterista vivía ahí ahora, y realmente no me molestaba, mi único problema era la castaña de sonrisa tonta sentada al lado de mi ex novio. Serví el café y me senté. Dougie trataba de hablar con Frida, preguntándole tonterías y haciendo chistes que sólo me causaban gracia a mí porque yo los entendía, pero que de todos modos no me hacían reír porque estaba molesta. Frida intentaba hablarme, respondiendo las preguntas que le hacía Dougie para luego preguntarmelas a mí, mientras yo fingía que no la escuchaba. Finalmente aseguró que si alguna vez tenía alguna molestia con el ballet podía llamarla ¿Cómo rayos sabía que yo hacía ballet? Bueno, al menos sabía que Harry le había hablado de mí -Tengo mi propio terapeuta -Dije mirándola por primera vez- La Academia Royal tiene sus propios doctores -Expliqué. Harry volvió a hablar diciéndome que como ya no éramos novios podía por fin confesarme que creía que era mejor bailarín que yo. Alcé una ceja, y ante sus siguientes palabras me reí. Bueno, estaba segura de que Aliona no le había puesto tanto empeño en la enseñanza- Eres la reina del baile -Bromeé, y Dougie comenzó a cantar la canción de Abba, levantándose de su asiento y haciendo que Frida lo acompañara. Clavé mi mirada en ella, odiaba que fuera parte del chiste.

Esa misma noche volvía del acto que se había realizado en la Academia. Habían organizado varios bailes, casi todos los grupos de edad, y luego había habido una especie de fiesta pequeña, con mucha gente estirada, y celebridades del mundo de la danza. Claro que los más pequeños habían sólo participado del acto en la tarde y en la noche se habían ido a sus casas junto a sus padres. Al momento de volver, me bajé del auto que me traía a casa y saludé al chofer. Era tarde, y todos estaban durmiendo. Subí las escaleras y miré fijo la puerta de mi habitación para luego darme media vuelta e ir hacia la habitación de Harry. Entré despacio, las luces estaban apagadas. Me quité los tacones, y luego el vestido blanco perlado que traía puesto. Me metí entre sus sábanas y busqué su cuerpo. Sentí su abrazo nuevamente y me dormí, completamente tranquila. Mi alarma sonó haciéndome saltar de la cama, tomé mis cosas y corrí a mi habitación a bañarme y cambiarme para ir a dar clases. Tenía un rato para desayunar, y luego irme. Cuando salí de bañarme, Danny estaba abajo tomando el desayuno, y Frida estaba recién llegada para una sesión de ejercicios con Harry. Escuché las voces dirigirse a la habitación del baterista, y los seguí abriendo la puerta -Sal -Dije a la terapeuta- Yo lo ayudo a vestirse -Terminé la frase, apresuradamente y nerviosa. Ella miró a Harry no muy segura- Tu dama de compañía estará bien sin ti por un momento -Comenté de mala gana y eso hizo que Frida saliera de la habitación más rápido que lo anterior. Miré a mi ex novio sonreír mientras levantaba los brazos para que quitara su playera. Negué con la cabeza mientras reía débilmente, y lo asistí.

Al volver entré en la casa sintiendo como de repente había demasiada gente. No me molestaba, al menos no todos, pero Frida estaba entrando en el despacho de Charlotte y desapareciendo tras la puerta. Me quedé observando hasta el momento de verla salir ¿Qué rayos tenía ella que hablar con Charlie? Caminé hacia la oficina y entré con cara de pocos amigos. La morocha intentó hacer un chiste, pero al no lograr hacerme reír fue directo al grano. Según lo que ella estaba diciendo, con mucha cautela y un poco de ¿nerviosismo? era que Frida no estaba en mi casa porque le interesara mi ex novio sino porque le interesaba yo. Y luego comenzó a hablar de mi padre, y de cómo ambas sabíamos que ninguno, tanto Richard como Michael, eran los héroes que nosotras recordábamos. No podía unir los hilos, pero no hizo demasiada falta, Charlie terminó de cerrar la idea de una manera tan chocante que sentí que el mundo había parado por un minuto -¿Mi qué? -Susurré incrédula. Me entregó unos papeles, entre ellos la partida de nacimiento con la firma que corroboraba quién era el padre y una parte del testamento en donde decía el dinero que le dejaría a su hija ilegítima. Sentí ganas de vomitar por un minuto, pero la rabia de las siguientes palabras de Charlotte eclipsaron todo lo demás. Fruncí el ceño -¿Parte de esta familia? ¿Y Harry ha decidido ayudarla? -Pregunté, retóricamente y con mucho cinismo. Dejé los papeles en la mesa y abrí el cajón, sacando la chequera que estaba a mi nombre. Caminé con velocidad hacia la habitación de Harry donde estaban haciendo ejercicio con Frida y entré -¿Cuánto quieres? -Pregunté sin un rastro de expresión en el rostro. Ella se irguió de inmediato- Minnie yo no… -Ni siquiera lo intentes -Gruñí, me habían hecho el cuento demasiadas veces como para saber las intenciones de la gente. Harry había resultado mil veces más inocente que yo- ¿Me vas a decir que es coincidencia que aparezcas veinte años después y de todas las personas en Londres seas la terapeuta de mi ex novio? ¿Quieres que crea que no sabías que era mi ex novio? Y que, claramente, no sabes el poder que tienes en tus manos con sólo ir a decirle al primer canal de noticias que eras la hija oculta de Michael McGraw ¡Porque eso no arruinaría la reputación de mi padre! Ni la de su relación con mi madre, ni la de su socio, ni la de sus hijas y la empresa que dejaron atrás -Ladeé la cabeza- Dime cuánto quieres y ahórrate el teatro. Cláramente la herencia que te dejaron no era suficiente para ti -Escupí con el ceño fruncido. Podía ver la incredulidad en los dos rostros frente a mí, y ni siquiera yo me reconocía. Pero estaba harta. Había pasado por tantas cosas sólo por ser una McGraw, y lo único bueno que venía con el apellido ¿También tenía que ser arruinado? El rostro de Frida McGraw se tornó de rojo -Dísculpenme -Susurró y salió de la habitación. Yo tragué en seco, y viré mis ojos a Harry- ¿Cómo pudiste traerla? A mi vida, a mi casa -Mis ojos se llenaron de lágrimas que tragué con el poco orgullo que me quedaba de la situación. Él comenzó a decir que no tenía idea de lo que yo estaba hablando, que nadie me había pedido dinero, y que si así reaccionaba cuando alguien intentaba acercarse a mí, terminaría sola. Y remató su discurso diciendo que incluso Charlie aceptaba a Frida, lo cual yo encontraba poco probable. Luego salió de la habitación tras la castaña -¡Si bueno, recuerda que la última vez que dejé entrar a alguien era un psicópata que intentaba matarme! -Grité atrás de él desde la puerta, lo suficientemente alto para que me escuchara.

El resto de la semana me sentí una adolescente con cambios de humor. Estaba enojada, triste y decepcionada. Y sobretodo, muy caprichosa. Odiaba que las cosas no se hicieran a mi manera, y me sentía decepcionada de todo lo que había creído de mi vida. Estaba furiosa con Michael por haberlo hecho, pero no podía más que maldecir su nombre cuando me sentía mal y dejar de pensar en ello con intenciones de enterrar el sentimiento en lo más profundo de mi cuerpo. Estaba furiosa con Harry, y no quería hablarle, ni quería que siguiera trayendo a Frida a la casa pero claramente no me haría ese favor. Parecía que era al contrario, ella estaba más allí que nunca, a todas horas. Charlotte estaba de tan buen humor que su felicidad me hacía querer bailar a su alrededor. Me consentía con tratos especiales, chocolates que no podía comer, mi comida favorita, las películas que a mí me gustaban. Y sabía que todo eso se debía al amor que me tenía, pero sabía que su felicidad se trataba sobre Danny. Escondían su relación de una manera tan poco discreta que quería burlarme del pecoso por ello, era pésimo actor. Pero se miraban cuando creían que nadie más los estaba observando y se sonreían como cuando recién comenzaban a salir. Y se sentía tranquilizador, y bastante esperanzador. Estaba con Dougie en mi habitación, acostados en mi cama -Tal vez deberías darle una oportunidad -Dijo mirando el techo. Yo fruncí el ceño y lo miré- ¿Podrías ocultar tu enamoramiento por dos minutos? -Mascullé, reincorporándome. Intenté salir de la habitación, pero sus brazos me pararon- Lo siento -Susurró y yo sonreí. Lo conocía tan bien que incluso no tenía idea de por qué me estaba doliendo. Suponía, era el orgullo. Estaba acostumbrada a ser la única, la más bonita y la más géntil. Y ella había llegado a ocupar mi lugar con Dougie y Harry. Sólo faltaba que Danny la adoptara como hermana menor, y entonces podría explotar- Eres mi mejor amiga y siempre lo serás, y creo que siempre sentiré algo especial por ti. Pero tú estás enamorada de Harry, y yo fui un estúpido por creer que podría cambiar eso. Y yo…  -Iba a interrumpirlo porque no quería escucharlo, pero solo se llamó al silencio- ¿Cuánto tiempo crees que estarás enojada conmigo? -Preguntó entrecerrando los ojos con una sonrisa- Eres un idiota -Gruñí revoleando los ojos y salí de la habitación.

Unos días después me sentía incluso más molesta que antes, había descubierto que si permanecía molesta con todo el mundo no tenía que sufrir las consecuencias de los actos de mi padre, ni de los de Harry, ni de los de Dougie, ni de los míos. Y exteriorizaba ese enojo con mucho silencio, no quería hablar con ninguno de los tres, de hecho, estaba segura de que sólo me encontraría cómoda hablando con Charlie ya que ella parecía rehusarse a aceptar a Frida como mi hermana. Tal vez como una amiga lejana, la novia de algún amigo cercano, pero jamás hermana. Estábamos en una de las reuniones de fin de semana. Los muchachos hacían reír a Frida, haciéndola sentir parte del grupo, como si lo mereciera ¿Qué hacía allí de todos modos? Danny había hecho la cena y estaba esperando que pusieran una película sólo para dejar de escucharla. Les daba consejos acerca las lesiones en los conciertos, bueno… admitía que se estaban poniendo viejos. Sin embargo, quería que cerrara la boca. Charlie se levantó, luego lo siguió Tom, y luego, los siguió Danny. La morocha y el rubio estaban afuera hablando, escondidos por las cortinas y el pecoso estaba mirándolos detrás de ellas, fingiendo que miraba su celular para escuchar la conversación. De repente me había quedado con aquel trío, que hablaba muy entretenidamente y decidí levantarme ignorando toda palabra que Dougie decía para hacerme quedar, no estaba enojada porque estaba enamorado de otra, estaba enojada porque estaba enamorado de Frida. Caminé hacia la cocina para lavar los platos que Charlie había dejado a la deriva pero los gritos de Danny me sacaron de mis propios pensamientos. Estaba gritándole a Tom que era un manipulador, un traidor y no podía entender cuántas cosas más. Si era difícil entenderle calmado, gritando era peor. Me congelé en mi lugar cuando vi que lo había empujado hacia adentro y Tom había caído golpeándose contra una silla. Danny entró encarando hacia él y para volver a golpearlo, y Charlie corrió a ponerse frente a ellos, poniendo la mano en el pecho de Danny. Sólo eso bastaba. Katie comenzó a llorar histéricamente mientras yo ayudaba a Tom a levantarse y Danny seguía gritando -¡Vete! ¡Quiero que se vaya! -Volvió a gritar. Pude ver como Frida tomaba en brazos a Katie, y no estaba tan segura de poder controlarme a mí misma para sacársela de sus brazos.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Mar Jun 27, 2017 8:43 pm



DANIEL ALAN DAVID JONES -

Me gustaba mirarla, desde que la conocía. Ponía cara de concentración cuando estaba en silencio, como si todos sus pensamientos fueran reflexiones importantes, como si estuviera siempre a punto de descubrir algo crucial. Me parecía hermosa. Deseé detener el elevador para seguir besándola, para poder seguir disfrutando de su compañía sin tener que preocuparnos por si alguien nos encontrara. Y por ese alguien, me refería al rubio que al abrirse las puertas metálicas nos miraba receloso. Bien, una salida rápida por parte de mi novia, hermosa palabra cuando estaba referida a ella por cierto, y pudimos irnos camino a la casa del baterista a buscar sus cosas.  Al llegar juntamos un bolso con ropa suficiente, de cualquier manera siempre podíamos volver a buscar más, y demás cosas que nos parecieron necesarias para nuestro amigo obsesivo compulsivo. Claramente llenaba de besos a Charlie cuando podía, si tenía que cuidarme en un ambiente seguro como lo era su departamento, entonces podía aprovechar cuando no había nadie más que nosotros. Ella comenzó a hablar sobre Frida, la terapeuta de Harry. Claro que yo no me había dado cuenta que la muchacha existía hasta esa misma noche, pero al parecer, jugaba un papel vital en la vida de aquellas dos mujeres. Era una McGraw, legítima pero oculta, hija de Michael, hermana de Minnie -¿Quieres una media hermana? Porque no creo que Minnie se lo tome muy bien, tal vez puedas quedarte con la suya -Bromeé ¿Quién prepararía a la rubia para aquel golpe? La decepción de un padre, el superhéroe, tu mejor amigo, jamás sienta bien; y eso yo podía saberlo. Y la que tenía que darle esa noticia a Minnie, era Charlotte, porque en algún momento a esta parte se había convertido en su responsabilidad. Pensé en mí, al momento de asumir el rol de hombre de la casa cuando Alan se fugó. Pensé en Vicky y en mamá, y en su desolación, en su enojo, y en cómo me mandaban a atender el teléfono cada vez que llamaba. Y encargarme de las veces que no llamaba también. Tomé a la morocha de la cintura y besé su frente, porque quería darle fuerzas para soportar el papel que alguien había impuesto sobre ella. Hacerse cargo de la pesada herencia, de los matones, de la empresa, de su hermana. 


Apenas pisamos la vereda del edificio donde las chicas vivían, vimos a los dos rubios salir. El bajista tenía ese rostro que hacía cuando estaba frustrado, y Tom aquel que ponía cada vez que se sentía preocupado por alguno de nosotros. Charlotte lo resolvió bien, le dio un par de cosas a cada uno y los mandó de nuevo arriba a nuestra par. Cuando entramos en el departamento el aire se sentía tenso, pero ante nuestras risas el ambiente se vio aliviado. Servimos la cena y tuvimos una noche de las que solíamos tener antes de que todos decidieran pasar por encima de los intereses de los demás. Antes de que Tom decidiera que él era mucho mejor con Charlie que yo, antes de que Harry arruinara todo con Minnie y Dougie y Minnie arruinaran todo con Harry. Las únicas que no se habían metido en líos eran mis dos mujeres, sentadas una al lado de la otra, sonriendo de manera brillante. El resto de la noche todos se esforzaron por olvidar lo que había sucedido, por olvidar que McFly pendía de un hilo y que ciertas relaciones herían ciertos corazones. Al final de la noche, Tom y Dougie se fueron, y yo me ofrecí a quedarme para poder ayudar a Harry en lo que necesitara. Las chicas acondicionaron la habitación de huéspedes para el baterista y yo me acomodé en la habitación de Charlie con Katie. Debíamos comprar una cuna si íbamos a quedarnos tantas noches -No te acostumbres a esta buena vida -Dije a la bebé mientras la acostaba en la cama, y ponía almohadas a su alrededor. Mi miedo se basaba en que rodara hacia el suelo, las camas eran altas. Pero cuando era más pequeña, tan pequeña que cabía en mi antebrazo, me aterrorizaba moverme demasiado y aplastarla con mi espalda. Nos miramos un rato antes de dormirnos, yo tarareaba una canción de cuna española que alguna vez había escuchado, que me encantaba pero que claramente no podía aprender. Tal vez sí en la guitarra. No tenía idea de cuánto tiempo había estado dormido cuando sentí la puerta abrirse entresueños. Desde que tenía a Katie había desarrollado un sensor de movimiento incluso cuando estaba dormido, sin embargo no me despabilé, porque reconocí la figura moverse entre la oscuridad y la poca luz que entraba desde afuera. Se hizo un lugar a mi lado, y sonreí dormido, con los ojos entreabiertos, para luego abrazarla. Me desperté por los primeros rayos del sol entrando por la ventana, dándonos justo en el rostro, dándole justo en el rostro a ella e iluminándolo. Unos segundos después, las alarmas correspondientes a ese día comenzaron a sonar, y ella abrió los ojos color ámbar y me miró. Pidió disculpas por meterse en medio de la noche y sonreí -Hazlo todos los días si quieres -Dije para luego darme vuelta a mirar a mi hija dormir plácidamente. Suponía que Charlotte había encontrado una razón para fugarse en medio de la noche de al lado de Minnie, y luego de desayunar junto a Charlie y Katie, e ir a despertar a Harry, entendí cuál había sido. Solté una carcajada al ver como el baterista se desesperaba por ocultar el menudo cuerpo que ya no estaba a su lado, y luego lo ayudé a pasarse a la silla para poder ir tomar a Katie, llamar a la niñera e ir hacia el trabajo. 


“Tengo un rato para almorzar, iré con Kate” había sido el mensaje que le había mandado al celular de Charlie. Sabía que la palabra mágica en esa oración era Kate, porque de ser de otra manera, me hubiera dicho que no en menos de tres segundos. Adicta al trabajo era mi diagnóstico. Yo y la niña esperábamos mirando un libro interactivo que había comprado para ella, y junto a nosotros, había una mujer con un bebé de aproximadamente la edad de Katarina. El bebé hizo un ruido, llamando la atención de mi hija que sonrió y comenzó a interactuar con él -¿Es tu hija? -Preguntó la mujer, unos treinta y trés años, muchas curvas, y el cabello negro atado en un rodete despeinado, me resultaba conocida de algún lado, pero no podía terminar de cerrarlo- No, soy sólo su niñero ¿Quieres mi número? -Bromeé, pero ella frunció el ceño desentendida- Sí, es mi hija, se llama Katarina pero le decimos Katie, yo soy Danny -Extendí la mano de la bebé en forma de saludo, para estrechar la de la mujer frente a mí. Ella rió y correspondió el saludo- Yo soy Deb, Debbie, y él es Lionel ¿Estás esperando a alguien, la mamá de Katie? -Preguntó todavía con la sonrisa en el rostro. Negué con la cabeza- No, soy padre soltero. Estoy… esperando a mi novia -Expliqué, sintiendo como mi cara se tornaba de rojo- Yo también soy madre soltera. El papá de Lionel era policía, detective en realidad, y murió haciendo su deber. Era muy valiente -Levanté la cabeza apenas sus palabras salieron de su boca y la miré- ¿Era tu esposo? -Pregunté, pero en mi cabeza salió como un ruego. Negó con la cabeza y bajó la frente- No, pero nos llevábamos bien. Ahora él no está y no dejó dinero, así que pensé en hablarle a su prometida y pedirle… algo, lo que sea. A ella parece que le sobra la plata -Soltó levantando las cejas, no podía distinguir su tono de voz. En ese momento la puerta del ascensor se abrió y Charlie salió de allí con una sonrisa- Hola ¿Quieres ir a comer algo? -Saludé parándome rápidamente de mi asiento, le pasé a Katie a sus brazos y comencé a caminar. Salimos del edificio directo hacia mi auto, y me toqué los bolsillos mirando hacia todos lados- ¿Te di mi billetera? -Pregunté, y ella respondió que no riéndose. Katie tampoco la tenía en sus manos, lo cual hubiese sido algo válido porque solía jugar con ella todo el tiempo- Creo que la olvidé adentro, ya vuelvo -Avisé y volví a entrar con apuro. La mujer estaba levantando sus cosas y a su bebé, saqué mi billetera del bolso de Katie y le di mi tarjeta personal- Por favor, no la molestes. Llámame a mí, hablaremos, y te daré lo que quieras, pero no la contactes -Pedí, sintiendo nervios en todo mi cuerpo pero sobretodo en mi estómago. Deb asintió con la cabeza, y yo volví a salir- Estaba en el bolso de Kate, lo siento, vamos -Dije subiéndome del lado del conductor, y arrancando el auto. Quería salir de allí lo más pronto posible. 


Esa noche tuve el placer de volver a dormir con Charlie. Teníamos a Kate justo en el medio, moviéndose para todos lados, ocupando toda la cama, haciéndonos acomordarnos acorde a su pequeño cuerpo estirado de manera cómoda para ella pero incómoda para nosotros. Y al momento de despertar, a pesar de estar separados por la bebé, teníamos las manos unidas. Su alarma sonó, no tenía trabajo para ese día, así que simplemente me quedaría en la cama junto a la bebé un rato más. La miré mientras se vestía -No se va a despertar -Bromeé, tirándo de su mano para que se cayera encima mío, y poder darle un beso- Sabes, creo que deberíamos comprar una cuna… para los días que Kate y yo dormimos aquí. Y hoy no tengo mucho para hacer así que me quedaré con Harry por si lo necesita y en la tarde arreglaré unos asuntos con una banda que necesita productor -Advertí, me gustaba contarle los planes que tenía para el día. No para darnos explicaciones acerca de con quién o dónde estábamos, sino porque me encantaba hablar con ella de absolutamente todo, y hacerla parte de mi día en general. Cuando Katie despertó, una hora después, bajé a desayunar. Yogurt para ella, café y cereales para mí. Mientras estaba sentado en la mesa junto a la bebé, vi una rubia en paños menores salir corriendo de la habitación de Harry, subir sin inmutarse por mi presencia, y volver a bajar luego bañada y cambiada. La miré desde donde estaba -Tienes que dejar de hacer eso -Dije apoyando un codo sobre la mesa- Ya sabes, jugar con mis muchachos -Levanté las cejas, algo me decía que hacía rato Minnie no estaba tomando tan a pecho como antes los consejos ajenos. Sin decir nada, se fue. 


Más tarde me reuní con Debora en un café para nada céntrico, pero pintoresco. No quería que nadie nos viera, ni que nos tomaran fotos. Había dejado a Katie con la niñera, no podía dejarla con Charlie o Minnie porque estaban trabajando, no podía dejarla con Tom porque en ese momento Tom no era mi primer opción para nada, no podía dejarla con Harry porque estaba inválido y Dougie era Dougie y no le confiaría nada que no fuera un reptil. De todos modos la mujer se presentó con Lionel, parecía un niño feliz, sonreía todo el tiempo y tenía la piel de porcelana que los bebés suelen tener a esa edad. Pedí un café expreso, porque no sentía que podía tomar ni comer nada más -Charlie no sabe quién eres -Expliqué, haciendo gestos con las manos- Y me imagino que debes estar enojada por tu situación, pero te aseguro que esta no es la solución. Dime cuánto dinero quieres por mes, y dime a qué cuenta quieres que te haga la transferencia, y lo haré. Pero déjala fuera del tema -Pedí, mirándola a los ojos. Estaba ansioso y sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho, pero sabía que podía lograr empatía en la gente. Mucha más empatía de lo que cualquier Anderson podría lograr en una vida. Deb se llamó al silencio, bajó la mirada hacia la mesa, sus dedos jugaban con el cenicero vacío- Es lo que mereces, que alguien se haga cargo, pero por favor no la metas en esto -Volví a pedir, y ella subió la mirada hacia a mí y dejó salir las palabras “Está bien”. Escribió un monto en un papel, y el número de la cuenta abajo para hacer la transacción del primer mes, luego lo estiró hacia mí. Sin mirarlo, lo guardé en mi billetera- Tendrás el dinero para mañana -Aseguré, dejando dinero en la mesa para pagar lo que habíamos consumido y me levanté. 


Al volver a la casa sentí los gritos que Minnie estaba dirigiéndole a Harry. Entré con las manos en alto, por si había algo para mí también. Y al toparme con ella, se enfadó más al verme así -¿Crees que esto es gracioso? -Dijo con la voz levantada y el ceño fruncido. Yo comencé a reír y la abracé- Te sacaré de aquí, iré a buscar a Kate -Sugerí, y la rubia asintió con la cabeza. Lo que restó de la semana fue intenso. Intenso porque la tranquilidad que yo estaba comenzando a sentir se estaba rompiendo por todas estas cosas que seguían pasando en la vida de la rubia y la morocha. Intenso primero porque había una mujer que decía haber tenido el hijo de Ryan McNeal y yo tenía que escondérselo a Charlie por su propio bien, intenso porque no tenía a quién contárselo, porque quería con todo mi ser recurrir a mi mejor amigo, pero resultaba que ya no lo era más. Intenso también porque Frida estaba cada vez más presente en la casa, haciendo que Minnie enloquezca encaprichadamente y que Charlie estuviera de mal humor. La morocha me había dicho que hiciera todas las semanas la comida preferida de la rubia, y teníamos que aguantar las películas, series y música que ponía que no tenían en absoluto ningún parecido al del resto de nosotros. Claro que ellas disfrutaban de ver una y otra vez en repetición mira quién habla y otras películas de John Travolta mientras cantaban y bailaban a su compás. Pero el único disfrute que encontraba yo en ese momento era escuchar la voz de Charlie cantar, podía moldearla a su antojo; y obviamente ver la faceta que nunca veía: la del baile. Disfrutaba todo de ella, en realidad, porque había pasado demasiados años de escasez, porque había tenido que soportar obstáculos hasta que por fin todo resultara como yo quería. Tenía la chance de tener una familia con ella, y no quería desperdiciarla. 


El fin de semana llegó, Harry parecía encontrarse mucho mejor, al menos podía mover los pies. Parecía que Frida McGraw era buena en lo que hacía. Estábamos todos reunidos, porque estábamos fingiendo que todo estaba bien. Me gustaba eso de nosotros, que podíamos odiarnos, pero cuando alguien necesitaba ayuda porque la madre de su hijo había decidido desaparecer del mapa, o tenía problemas con el alcohol o perdía temporalmente la capacidad de caminar, allí estábamos. Tom llegó con esa sonrisa de costado que siempre tenía en el rostro, caminaba balanceando los brazos junto a él, como si tuviera mucha confianza en sí mismo o cero preocupación. En otros momentos hubiera amado esa forma de caminar, y lo hubiera mirado sonriendo, porque significaba que era un buen día. Pero en ese particular momento, lo odiaba, porque todo aquello iba dirigido para mi novia. Le dijo no muy secretamente que tenía que hablar con ella, mientras yo lo miraba fijamente sin ningún tipo de disimulo. Apenas se fue caminé hasta ella y tomé su brazo con suavidad, para detenerla-Por favor no vayas -Pedí, porque no confiaba en nada de lo que Tom tuviera para decirle, y la imagen de sus manos escurridizas metiéndose bajo su falda me hervía la sangre. Ella miró hacia los costados en busca de moros y me dio un beso rápido para luego acariciar mi pecosa mejilla. Iba a decirle “claro que tengo de qué preocuparme” pero antes de que pudiera hablar Harry salió detrás del sillón porque nos había descubierto. Solté una carcajada, que ya no tuviera que esconderlo de la mayoría de la gente de la casa me hacía sentir mejor. Quería poder besar a Charlie cuando se me antojase, pero ella insistía en seguir ocultandolo de Tom. Frida estaba allí, y aunque no estaba muy seguro de por qué, la muchacha no parecía mala. No podía explicarle eso a Minnie y a Charlie, que rodaban los ojos cada vez que emitía una palabra, pero estaba seguro de que Dougie podía explicármelo a mí y a todo el mundo porque cada vez que la miraba le brillaban los ojos. Nosotros nos encargamos de hacerla sentir como en casa. Estábamos hablando de las lesiones cuando Charlie se levantó y Tom se levantó tras ella. En cuanto salieron afuera los seguí, la puerta de vidrio estaba abierta pero las cortinas estaban cerradas, por lo que podía escucharlos haciéndome el tonto pero ellos no podían verme. Estaba pidiéndole una oportunidad, de hacerla feliz, alegando que podía ayudarla a salir adelante, y que sabía que las noches que habían pasado en su casa se habían significado algo para los dos. Tomé aire, no podía creer que mi mejor amigo se había enamorado de la mujer que amaba. Tal vez era sólo capricho, pero no podía creer que realmente eso estuviera sucediendo. Ante la insistencia, las palabras tan esperadas por mí habían salido de la boca de mi novia. Estaba conmigo, era mía, toda mía, y yo era suyo como siempre. Eso sólo había enojado a Tom, comenzando a despotricar en mi contra, diciéndole que yo la había orillado al suicidio. Cerré los ojos con fuerza antes de escuchar la próxima oración, y cuando la escuché sentí que algo había explotado en mí ¿Él me había obligado a que me de una oportunidad con ella? ¿La misma persona que me criticaba a mis espaldas? ¿Qué acaso habíamos vivido situaciones diferentes? Y comenzó a hablar sobre aquella noche como si él hubiera estado ahí ¡Cómo si él hubiera estado frente a nosotros, o dentro de nosotros para saber qué sentíamos! Como si yo no me hubiera negado a darme una oportunidad con Charlotte por amor, como si hubiera sido porque no la quería. Como si no hubiera sido porque quería verla feliz con Ryan, feliz con quién fuera, pero feliz. Y como si yo no hubiera explotado esa noche de alcohol y hubiera venido rogando otra oportunidad.  Nadie me había obligado, a lo mejor había sido toda la cerveza que había tomado. Y se atrevía a decir que yo era el que menos la conocía, cuando había probado una y otra vez ser el que mejor la conocía de todos. No importaba que él fuera su confidente y Harry su mano derecha, yo había sido su novio, y ella el amor de mi vida y la conocía a pesar de los años. Finalmente habló descaradamente de Skyler y Katie. Como si Skyler en algún momento hubiera sido si quiera una competencia, como si yo no hubiera estado con ella hasta el final por miedo a que se llevara lejos a Kate, como si yo no le hubiera pedido que me esperara hasta que naciera para poder estar juntos. Skyler nunca sería una opción, nunca más. Mi cuerpo temblaba de la rabia, sentía que mis manos se tensaban en dos puños mientras mi cabeza se llenaba de color rojo; y a penas la escuché llorar, exploté -¿Algo que quieras decirme en la cara? -Pregunté tomándolo del cuello de la camisa, lo empujé contra la baranda de la terraza- ¡Así que este es mi mejor amigo, Tom! -Golpeé su mejilla- ¡Este traidor asqueroso y patético que no tiene las bolas de decirme algo en la cara! -Thomas se reincorporó tomó su mejilla mirándome como si todo se hubiera roto, su ceño estaba levemente fruncido. Probablemente su trasero también- Sabes que lo que dije es verdad -Gruñó empujándome- ¡¿Así quieres que te ame?! ¡¿Porque manipulaste sus pensamientos con tu versión de los hechos?! -Volví a golpearlo para luego tomarlo nuevamente del cuello de la camisa- Harry no puede defenderte ahora -Mascullé su rostro y lo empujé hacia dentro su cuerpo flacucho cayó casi encima de una silla, tirándola y alarmando a la gente de adentro. Charlie se puso frente a mí, colocando su mano sobre mi pecho. Miré su rostro, tenía lágrimas. Mis manos dejaron de ser puños a los costados de mi cuerpo y mis brazos se des tensionaron en cuestión de segundos. Katie también lloraba.  -Quiero que se vaya -Exigí- ¡Vete! -Grité haciendo un paso hacia delante, pero Charlie se puso más en frente mío. Dougie tomó al rubio de los hombros- Vamos Tom, déjalo que se calme -Dijo en voz baja, y se fue con él. Mi mandíbula se tensionó mientras lo veía salir, sentía que podía romper todo a mi alrededor, sentía que la rabia me consumía. Aquel hombre era mi mejor amigo, podía recordar toda nuestra historia con cariño, y aún no lo reconocería. Podía recordar como esperaba toda la semana horrible de escuela para que llegara el fin de semana y tomarme un tren a Londres a verlo. Todo el fin de semana tocando música, en casa de sus padres, siendo los niños raros que siempre habíamos sido. Podía recordar todos los años en la casa de la banda, los viajes en auto sentados uno al lado del otro, las videollamadas cuando estábamos lejos, aquel viaje a Japón cuando el terremoto había ocurrido y me había sentido tan espantado bajo el efecto del alcohol que había ido a dormir a su pieza. Y aún así, el rubio de lentes y camisa a cuadros que se iba por esa puerta, era un completo desconocido para mí. Miré a todos, estaban en silencio -Lo siento -Susurré a Charlie, había roto mi promesa- Ya vengo -Farfullé tomando las llaves del auto, Minnie intentó detenerme- Iré a manejar un rato -Expliqué en voz baja. Necesitaba calmarme, pero suponía que ellos pensaban que iría a buscar a Tom. Volví después de una hora, Frida ya no estaba y las luces estaban apagadas. Entré dejando las llaves sobre la mesa y caminé hacia arriba, entrando en la habitación de Charlie, en donde estaban ellas dos. Katie dormía, y Charlie la miraba -Siento mucho dejarlas así -Dije con la cabeza baja, me acerqué y me senté recosté a su lado. La morocha parecía triste,  acaricié su mejilla rosa con mi pulgar. Me pidió perdón por causar la pelea- No tienes la culpa de nada, sólo de ser irresistible -Bromeé, pero ninguno de los dos rió- Lamento haber perdido la cordura, y haber roto la promesa que te hice. Pero… nunca lo pensé de Tom. Es mi mejor amigo, Char… ¿Qué rayos fue eso? -Pregunté llevándome las manos a la cara y restregándola. 


Días después seguía sin tener noticias sobre Tom. Sabía que los demás seguían hablándole y eso me daba esperanza de pensar que en algún momento todo se solucionaría. Al menos eso tenía que solucionarse, porque todo lo demás parecía empeorar. La mujer de Ryan me había llamado para pedirme más dinero ¿En qué rayos se había gastado el que ya le había dado? Quería aumentar la cuota, eso era claro, y tenía todos los elementos para extorsionarme. Necesitaba a mi mejor amigo. Entré en la casa empujando el cochecito de Katie con el pie -Oye, Harry mira lo que traje -Dije mostrándole la xbox que estaba en mi casa pero que casi no usaba porque casi no estaba ahí a menos que estuviera trabajando. Lo encontré haciendo ejercicios con los brazos, tenía unas pesas pequeñas. Suponía que su doctora le había dado permiso- ¿Quieres jugar? -Pregunté con una sonrisa. Dejamos a Kate en el corral que también había traído de mi casa para ese tipo de momentos, y me senté a su lado en el sofá. Estábamos jugando y hablando de tonterías cuando tiró la primera pregunta, si me acostaría con la hermana de mi ex novia. Sin dejar de jugar fruncí el ceño- ¿Qué? ¿Tú también quieres acostarte con Charlie? -Pregunté en tono escandaloso y riéndome. Harry contestó que no, que quería acostarse con Frida y luego comenzó a reír- De seguro eso haría las cosas más fáciles -Respondí con sarcasmo. Luego él preguntó qué pasaría si mi novia estuviera saliendo con mi mejor amigo, si estaría con ella de todos modos. Claro que ahorrándome la parte donde lo golpeaba a muerte- Yo estaría con Charlie aún si hubiera estado con Brad Pitt, esperé mucho para que esté conmigo -Aseguré, había esperado mucho por tenerla conmigo y no me interesaba nada de lo que pudiera haber sucedido con quién fuera. La siguiente pregunta me desconcentró del juego: Y si mi mejor amigo la dejara por su hermana ¿Estaría feliz porque terminaron? ¿O lo golpearías porque la lastimó? Abrí los ojos y la boca de la sorpresa- ¿Qué? ¡¿Dougie y Frida?! -Pregunté con las cejas levantadas- lo golpearía, Dougie merece que lo golpees -Dije, pero él alegó que sólo estaba suponiendo. Me quedé en silencio un minuto y dejé de jugar para mirarlo -Escucha -Llamé su atención- Lo que estoy a punto de decirte no puedes decírselo a nadie -Amenacé, porque era un chismoso y tenía miedo de que alguien más se enterara- Pero hace unos días me encontré a una mujer que dice ser la madre del hijo de Ryan McNeal. El niño se llama Lionel y debe tener la edad de Kate, tal vez un poco menos -Conté, en voz baja porque temía que hubiera alguien en la casa de quien nosotros no supiéramos- La contacté antes de que ella se presentara ante Charlie, quiere dinero, obvio. Ryan murió antes de que el niño nazca y ella tiene que mantenerlo sola. Y le dije que le pasaría dinero todos los meses, que me diera una suma -Expliqué, sabía de eso porque yo sabía lo que costaba mantener a un bebé con vida. Katie se daba muchos lujos, eso era cierto, pero los niños eran demasiado caros- Pero quiere más, obviamente. Si le dice a Charlie… arruinará el recuerdo de su prometido, y será otra cosa más de la que ocuparse que no es su responsabilidad pero que de alguna manera alguien la hizo responsable, y tengo miedo de lo que pueda llegar a hacer -Me llevé las manos a la cara. A esta mujer la perseguían los secretos, los suyos y los que la gente a su alrededor tenía, y de alguna manera la involucraban, y arruinaban su vida.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Jul 02, 2017 3:51 pm



CHARLOTTE MAY ANDERSON

Traté de limpiarme las lágrimas rápidamente porque siempre odiaba ser así de débil cuando se trataba de Daniel. Tom no pudo hacer mucho más tampoco ya que Danny había entrado al balcón de manera violenta empujando al rubio, reclamando por la conversación que habíamos tenido un momento atrás. Me tomó unos segundos comprender que es lo que estaba pasando, no fue hasta que Tom recibió el primer golpe que me reincorporé y traté de meterme en la discusión llamando sus nombres pero ninguno de los dos estaba escuchándome.  El rubio respondió a Danny y lo empujó también, le soltó un golpe del que estaba segura que Danny ni siquiera se había percatado, porque lo había tomado del cuello y por mucho que intenté hablarle, su mente parecía por completo nublada. No fue hasta que me puse frente a él, una vez que Tom ya estaba en el suelo, que Danny pudo controlarse al menos un poco pero siguió gritándole al rubio que estaba siendo ayudado por Doug. Minnie estaba ahí también y parecía espantada con lo que estaba ocurriendo. Me puse completamente en frente de mi novio, poniendo una mano en su pecho mientras le repetía que se calmara pero Daniel tenía la mirada clavada en la espalda del rubio. Una vez un poco más calmado, el pecoso nos miró a todos como si tratara de comprender la escena actual. Danny se disculpó y salió de la casa en un segundo, quise gritarle que se quedara, reclamarle que no estaba pensando bien pues en su estado manejar el auto era la peor de las ideas, pero yo misma me encontraba en estado de shock y lo único que podía escuchar bien era el llanto de Kate. Le quité la bebé de los brazos a Frida e intenté calmarla con palabras dulces y arrullos, me costó bastante, Katie necesitaba el calor de su padre, era solo una nena pero creía que podía estar preocupada por él. Logré calmar a Katie una vez que estuvimos las dos en la cama y le estaba mostrando videos de su papá que recién le había tomado. Su risa escandalosa la hacía reír a ella también y me parecía precioso, no creía que existiera un ser más hermoso que esta bebita y sentía amarla con cada parte de mí. Verle los mismos ojos que veía en Danny me enamoraba en cada oportunidad y de alguna manera pude calmarme cuando ella estuvo tranquila. Quería hablar con Tom, quería decirle lo que había pasado en cuanto él se había ido y que tratara de disculparse. Quería que él volviera para decirme todo lo contrario a lo que había dicho, y así quitarme esta maldita presión en el pecho que no me dejaba tranquila. Sentía como si yo misma estuviera dirigiendo mi vida hacia la tragedia una vez más, porque cuando Skyler regresara ¿Qué pasaría conmigo? Ya sabía que lo que el rubio había dicho en mi oído era cierto, tenía pesadillas con ello. ¿Me prohibiría ver a Kate? Extrañaba tanto a Ryan, de una manera muy egoísta en este momento, él siempre fue la cura para cualquier dolor relacionado con Danny, dormir abrazada a su pecho siempre quitó el dolor momentáneamente. Me paré al tocador y en la última caja del joyero se encontraba mi anillo de compromiso, lo puse sólo un momento para sentir como aún quemaba mi piel, como mi mano se volvía más pesada con eso puesto, sentí que estaba caminando en el borde de la locura una vez más, por lo que guardé todo rápidamente y regresé al lado de mi bebé cuando ella empezó a llorar un poco en sueños. Besé su frente y me quedé al lado de ella durante un largo rato hasta que su padre regresó a nosotras, lo notaba bastante triste, tenía el rostro desconsolado y parecía tener un tono de vergüenza en su voz - Siento haber provocado todo eso - Le dije en voz baja, mirándolo directamente a los ojos, él trató de bromear pero ninguno de los dos tenía el ánimo -  Sólo está confundido, dale tiempo -  Le pedí y me abracé a él enseguida, lo llené de incontables besos tratando de que su mente se concentrara únicamente en mí y a su vez, tratando de olvidar el dolor que aún me provocaba lo que se había dicho esa noche.
 
Los días siguientes me había esforzado el triple para ir a trabajar, tenía una de esas rachas donde absolutamente todo me recordaba a mi prometido y en general mi mente era un caos. Me preguntaba una y otra vez a dónde se estaba dirigiendo mi vida, si lo que estaba haciendo era lo correcto o si alguien tenía otra respuesta para mí ¿Cuál era el motivo de seguir despertando todos los días? ¿Estaba haciendo sentir orgullosos a los que ya no estaban? ¿Y qué pasaba con lo que yo quería? Me sentía en crisis, en un horrible humor que trataba de ocultarle únicamente a mi novio. Entre Frida intentando hablar con Minnie, Tom dándome la ley del hielo y Doug poniendo de mal humor a todos en mi departamento, todos presionandome en la empresa prefería estar encerrada en mi habitación. El apetito había desaparecido de mi cuerpo desde aquella última reunión y sólo me sentía con ganas de dormir, y cuando me lo proponía el insomnio tomaba mi cuerpo. Ese día en el trabajo tuvimos la oportunidad de abrir el primer lugar en el centro de Londres de una nueva cadena de restaurantes pertenecientes a la empresa dirigido a personas de clase media. Al momento de querer cortar el listón rojo para inaugurar las manos me habían temblado y la vista se me había nublado, me congelé unos segundos hasta que Ian héroe del día Somerhalder tomó mis manos para hacerlo juntos. Todo era aplausos, sonrisas y felicitaciones y buenos deseos hipócritas, Ian se sentó conmigo en una de las mesas mientras yo veía mi comida con asco - Has faltado a todas las reuniones de este mes - Señaló y yo solo asentí, ni siquiera las recordaba hasta el momento en el que él las había mencionado - ¿Has comido algo que no sea café? - Preguntó y yo negué. Me rehusaba a contestar esta pequeña intervención/regaño que estaba preparando - Estoy harto, vete de aquí, tómate la semana -  Finalizó, empezando a hurgar en su comida - Cómo si tú pudieras decirme que hacer, soy tu jefa - Le contesté en tono molesto empujando mi plato hacia enfrente con desdén - No, pero soy tu sponsor y es una orden. Yo me haré cargo. Largo - Terminó por decir, lo miré un rato como si pudiese estrangularlo con la mirada y me levanté rápidamente para irme, tuve que recargarme en la silla pues el movimiento me había mareado, Ian me hizo una cara como si fuera obvio que tenía que darme un descanso y yo simplemente caminé como pude con la frente en alto, odiando los tacones y rezando por no caer. En cuanto llegué a la casa Harry y Frida estaban terminando la sesión de ese día, el baterista me mostró como podía mover los dedos del pie e ignoró mi presencia a esa hora del día en el departamento. Me quité la ropa que usaba en el trabajo y me vestí con algo mucho más cómodo, tomé una manta porque afuera estaba lloviendo e intenté tomar una siesta en el sofá que estaba en el balcón. Intenté concentrarme en los buenos recuerdos que mi mente traía a flote sobre el pecoso, sí, me estaba comportando como una quinceañera que sólo pensaba en su novio pero no podía evitarlo. Creí haber dormido algunos veinte minutos cuando escuché que él llegaba pero me esforcé en seguir durmiendo, escuchaba pedazos de su conversación pero no entendía muy bien lo que decían. Al principio eran risas y tonterías según lo poco que entendí. ¿Dougie y Frida? Me dormí un poco después de eso. Ryan murió y él le dará dinero todos los meses ¿A Ryan? ¿No estaba muerto? Abrí los ojos porque esta conversación estaba poniéndose muy seria y estaba preocupándome. Tenía ya mismo ganas de llorar y no sabía de lo que estaban hablando, pero que Daniel mencionara a Ryan me ponía tensa. Escuché lo último claramente, el pulso se me aceleró de inmediato ¿Qué rayos estaba diciendo? ¿De qué se trataba todo esto? El dolor de cabeza se intensificó en este momento, no quería escuchar más los secretos que tenía mi novio, me sentía agotada, salí con cuidado del balcón sin hacer ruido mientras ellos estaban entretenidos con el juego e hice parecer como si estuviese bajando las escaleras. Saludé como si nada hubiese pasado y regalé besos a Kate, ella me dio algunos también y me sentí genuinamente feliz, besé a mi novio y tomé lugar a su lado - Me gusta este juego, Harry siempre pierde - Les dije lo que hizo encender al baterista y ponerse diez veces más competitivo que antes. Danny preguntó con cautela que estaba haciendo en casa tan temprano, pensé un momento la respuesta, no quería espantarlo ni hacerlo enojar por Ian - Estaba cansada -  Respondí, lo cual no era mentira y procedí a recargarme en su hombro.
 
En cuanto Daniel atravesó la puerta ese mismo día pero mucho más tarde, la sonrisa se desvaneció instantáneamente. Me giré hacia Harry y él abrió los ojos mientras hacía el tonto y quería irse a su habitación porque estaba muy cansado - Tú sabías, que yo podía estar escuchando- Afirmé para ponerme en frente de él. Harry aseguró que sea lo que sea que hubiese escuchado, no era nada importante. Bufé - ¿Qué está ocultando Danny? ¿Por qué no me lo dice? - Pregunté en un tono bastante molesto, sabía que Harry quería decirme pero por primera vez le estaba costando, como si fuese algo muy importante lo que sólo me hacía molestar más - ¡Habla! - Le pedí ya impaciente. Él lo pensó unos segundos más, como tratando de escoger sus palabras - Hay una mujer. Ha estado buscándote y Danny no quiere que sepas de que se trata porque le da miedo tu reacción. Es todo lo que diré, no me pidas más - Alegó, y se fue lo más rápido posible que le permitía la silla. Me pasé las manos por la cara, odiaba no estar en control de la situación, y odiaba que Daniel me ocultara cosas  no me importaba que fuese por mi bien o alguna tontería de esas. Iba a saberlo en algún momento de todas formas. Necesitaba hacer repaso de todo lo que había pasado en la semana trataba de unir los pocos elementos que tenía pero no tenía sentido. ¿Que tenia que ver Ryan en todo esto? Me senté en la oficina para leer los mensajes que mi secretario me había mandado en los últimos quince días. Muchas personas iban a verme diariamente pero había una en particular que iba a verme casi todos los días y a la que nunca recibía, esta misma persona había ido en el mismo día que Danny fue a visitarme. Era algo muy raro de relacionar y lo descarté de inmediato, pero me grabé su nombre. Odiaba que otras personas tuvieran poder por sobre mis propios asuntos, el celular del trabajo empezó a sonar, contesté de mala gana a Ian - ¿Estás conectada a la red de la empresa? ¿Has visto la hora? Ve a dormir ya -  Me regañó y colgó de inmediato. Lo maldecí, odiaba que se sintiera como mi padre. Maldita sea. Tomé mis cosas y me dirigí a mi habitación. No podía creer el increíble dolor de cabeza que tenía en ese momento, ¿Cuando había sido la última vez que había comido? El almuerzo con Ian. Al menos lo había probado. Más tarde Minnie apareció y se tumbó en la cama conmigo, le pregunté cómo estuvo su día pero solo con mirar su cara sabía que no fue tan bueno. Minnie empezó a alegar que hoy habían dado los resultados de la prueba para el siguiente show, ella había probado para el protagónico como siempre pero esta vez, lo había perdido contra una tal Hannah Johnson Moretti, me quedé callada, no quería decir mucho, sentía que iba a explotar pero Minnie se quejaba de que el director ni siquiera le había dado una explicación sobre ello y sentí envidia - ¿De verdad crees que eso es un problema? - Solté de repente, interrumpiéndola - Claro, sé que sí. Me aseguré de que tus problemas sean así de tontos desde que naciste. Por Dios Minnie, deja de quejarte de una vez y esfuérzate más. ¿Sabes lo que daría solo por tener una oportunidad de esforzarme en algo que amo? - Me arrepentí al momento de decirlo. Minnie no había tenido la culpa de nada de lo que me había pasado y simplemente había explotado con ella. Mi hermana asintió, diciendo que estaba bien y que iba a esforzarse más. Salió de mi habitación en segundos y me eché una almohada en la cabeza. Lo que menos quería hacer era hacerla llorar. Extrañaba tanto a Ryan, él era mucho mejor con las personas que yo. Todo el mundo era mucho mejor con las personas que yo. ¿En qué momento me había convertido en Richard Anderson? Me pasé la noche haciendo el tonto, leyendo algunas cosas, viendo videos de Tom en youtube, viendo los videos que yo misma tenía y editando los más recientes. Todo era Katie y Minnie. No era que no grabara a los demás pero esas caritas felices me hacían sentir una tranquilidad especial.
 

Al día siguiente, me ofrecí a cuidar a Kate durante todo el día mientras Danny atendía un pendiente que tenía. Aceptó sin chistar y pasé un increíble día en casa de los Jones  cuidando a mi niña. La llevé de compras así podía despejar mi mente y Kate veía otras cosas diferentes que mi casa y su casa. Compré todas las cosas que hacían falta para Kate en mi departamento y mucho ropa para ella, aunque después de un rato de estar las dos solas tenía el presentimiento de que alguien nos observaba, que alguien nos seguía cautelosamente. Extrañaba tener una patrulla vigilándome a cada momento. Como sea probablemente fuese sólo mi imaginación, los últimos días había estado muy tensa y podría estar imaginándome cosas. Pensé a lo largo del día que podría hacer esto, cuidar a Kate todo el tiempo y jamás volvería a estar triste. Podría escapar con ella. Tomar unos millones y depositarlo en Suiza y jamás volver. No era una mala idea, pero Daniel moriría. Por la tarde tomamos un baño de burbujas juntas, Katie era la bebé más hermosa que existía, jamás lloraba a menos que algo la estuviese molestando y era en extremo risueña, le gustaba jugar con el agua y yo moría de amor cada vez que ella balbuceaba tratando de decirme algo. Terminé por dormir a Kate que se encontraba exhausta y ponerme a esperar a mi novio, Danny llegó a media tarde con su sonrisa espectacular pero, era demasiado. Parecía estar bastante nervioso, claro que él trataba de no darlo a notar, pero lo conocía como la palma de mi mano, podía leer cada gesto que hacía. Fui hacia él a recibir mi beso de saludo y avisé que había pedido algo para comer si quería. Nos sentamos en la mesa a comer el sushi pero se podía sentir la tensión, ninguno de los dos estaba diciendo nada. Estaba harta de esa situación. - ¿Qué no estás diciéndome? Te escuché el otro día, con Harry -  Pregunté molesta. Sólo tenía que decirlo. Ya sabía la mitad. Danny soltó una carcajada y afirmó que no me ocultaba nada, pero se paró a la cocina de inmediato. Y mientras él estaba allá, dejó su celular en la mesa y un mensaje iluminó la pantalla. Tenía el nombre de Debora “Eso es todo, llamaré a Charlie” Decía el mensaje. Pronto empecé a sentir como me daba esa jaqueca que había estado teniendo toda la semana - ¿Por qué estás mintiéndome? - Le dije al pecoso cuando ya estaba de regreso y yo tenía su celular en mis manos e inicié una llamada con la mujer.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Jul 05, 2017 1:28 am




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD                                                        
Su cara formaba una expresión seria, probablemente incómoda y muy disgustada, la mejor decisión de mi vida siempre fue tener el propósito de hacer que sus mejillas se hincharan poco a poco, se arrugaran sus ojos y mostrara la perfecta sonrisa tan característica de ella. No es que no disfrutara de cada rasgo de su belleza, pero verla feliz me llenaba por dentro. Aunque no fuera mía, aunque le perteneciera a otro y estuviese ahí mismo, ese siempre sería el propósito de mi vida. Al menos, eso la hacía feliz, me hacía sentir triunfante que aún en nuestra situación era yo quien la hacía feliz y no mi mejor amigo, Minnie extrañaba con la misma fuerza que yo la delicia de despertar juntos cada mañana, las noches que podía jurar nos llevaban al borde de la locura, las caricias interminables, los besos infinitos y el regocijo que conllevaba tenernos el uno al otro. Lo demostró de nuevo llegando por la noche nuevamente a mi habitación. Su piel desnuda contra la mía me proveía de infinitas sensaciones, pero tener su cabeza recostada en mi pecho sólo me daba calma, la suficiente para poder conciliar el sueño y olvidarme de todas las pesadillas que se habían vuelto realidad. Su alarma sonó temprano y antes de que pudiera despertar lo suficiente como para pedirle que se quedara ella no estaba más en la cama. Un rato después, mi terapeuta entró a mi habitación para iniciar la sesión del día, sin embargo Minnie se hizo un espacio para llegar también. ¿Tenía ella derecho de estar celosa? Cuando estaba saliendo con mi mejor amigo frente a mis narices. No quería pensar mucho en eso y seguí el juego, si alguien tenía que ayudarme de todas formas la prefería a ella. El tratamiento no estaba funcionando del todo, tenía dolor la mayoría del tiempo pero optaba por ocultarlo, mi meta no era estar tan sedado sin poder avanzar en la terapia. Mi meta era salir de esto lo más pronto posible. Y todos eran sumamente optimistas al respecto, por supuesto ellos no eran los que estaban en la silla de ruedas, así que tenía que pedirle a Frida que se quedara el doble de tiempo, que lo hiciéramos tantas veces como fuese posible. A ella le gustaba ponerme límites, pero mientras pudiese estar más tiempo en la casa, cerca de Minnie, mejor. Ese mismo día Charlotte había hecho que Frida fuese a hablar con ella a la oficina, como si se tratara de un asunto que arreglar haciendo negocios, por supuesto que Charlie no sabía otro manera de manejar las cosas, jamás fue buena con las personas y después de todo lo que pasó terminó perdiendo cada habilidad social que le quedaba. Frida salió con cara exhausta del despacho de Charlie, pero no quiso salir, al parecer Charlotte aceptaba su presencia ahí, no lo veía incorrecto y si ella le permitía avanzar con Minnie, ya teníamos la mitad de su batalla ganada. No pasó mucho rato después que Minnie entró a mi habitación con rudeza. Iba a hablar pero aquello no se trataba de mí, su mirada iba dirigida diréctamente a Frida. La escuché ofrecerle dinero, Frida ni siquiera había podido negar que esa fuese su causa porque Minnie parecía transpirar rechazo, dejó salir un discurso ridículo, egocéntrico, pero sobre todo torpe. ¿Era esta la misma persona por la que había estado enamorado tantos años? Tenía muy bien guardada esta faceta. A esta persona le creía por completo ese asunto de jugar con mejores amigos, a esta persona jamás se lo perdonaría. Miré a Frida, por completo molesta claramente, salió de la habitación sin decir nada más, dejándonos solos a la rubia y a mí. Minnie quiso sacar lo que tenía dentro conmigo también pero me encogí de hombros - No sé de qué estás hablando - Le dije sin ganas de permanecer en esa habitación con ella, con ganas de poder levantarme y retirarme, pero si nadie iba a ponerla en su lugar, supuse que tenía que escuchar algo que al menos la hiciera pensar un poco las cosas - No puedo creer lo que acabo de escucharte, ¿Dinero? ¿Alguién te lo pidió acaso? ¿Quién eres? Terminarás por quedarte sola si esas son siempre tus reacciones - Traté de hacer avanzar rápidamente la silla de ruedas con mucha dificultad, no estaba logrando nada así que tenía que decir algo más - Incluso Charlie la trató mejor que tú -  Le dije y salí de ahí. Aunque sabía que probablemente eso no era verdad. Ella continuó haciendo su escena, siempre tuve en cuenta que Minnie no aceptaría a Frida a la primera oportunidad, pero tampoco pensé que sacaría esa nueva personalidad. Aunque tenía que aceptar que se veía bastante deseable hablando de esa manera. Cuanto hubiese deseado por callarla con un beso a la fuerza. Tal vez en otra vida.
 
A partir de ese día, Minnie dejó de escabullirse a mi habitación por las noches, no la culpaba, ni yo quería que lo hiciera. Tenía un humor muy pesado en esos días, y sí, hacerla feliz aún era mi prioridad y lo intentaba hablándole y diciéndole cada tontería que se me ocurriese, mostrandole mis avances aunque solo fuese mover el dedo pulgar, aquello le causaba sonrisas. Pero era difícil porque estaba ignorándome con todas sus fuerzas. Parecía que incluso su mal humor había llegado a terminar con Doug. Era eso que alguno de los de dio cuenta que estaban enamoradas de personas distintas y que su relación era una broma. Al menos Charlotte estaba de buen humor, eso hacía más llevadero mi estancia con ellas. Parecía que la misión del mundo de Charlie era hacer feliz a Minnie costara lo que costara, y era bastante tierno, cuando Minnie estaba alrededor de ella era cuando más sonreía, y a pesar de que no teníamos todo en la vida resuelto, me parecía que este momento en nuestras vidas era uno de los más felices para todos. El siguiente fin de semana que pasamos todos juntos no parecía que fuese a terminar bien, por fin tuve la prueba de que Charlotte y Daniel estaban juntos y aunque ella me había querido matar, Danny se veía feliz. Por supuesto, Tom no estaba feliz acerca de ello, y Danny no estaba feliz acerca de Tom haciendo llorar a Charlie por eso mismo. Finalmente la velada terminó en una pelea entre Flones que no pude parar esta vez porque mi condición me lo prohibía, cuando Danny salió de la casa dejando todo el escándalo quise ir por él para hacerlo entrar en razón pero tampoco pude hacerlo. Esa noche fue una en las que menos pude cerrar los ojos sin imaginarme decepción y mal trato a mí mismo. Los días siguientes cada vez que las dos mujeres que vivían conmigo estaban en escena, podía sentir tensión, presión, e incluso las notaba decaídas. Claro que cuando Danny entraba por la puerta a Charlie parecía olvidarsele todo, incluso sus miedos que me contaba en secreto por las noches cuando ninguno de los dos podíamos dormir y terminábamos hablando en la sala. No quise comentar nada al respecto con nadie, pero empezó a ser un foco rojo cuando estaba a media mañana en el departamento, pensé en decirle algo para después pero se metió a dormir al sillón que daba al balcón. Despedí a Frida quien no quiso quedarse mucho más, sentía que estaba empezando a rendirse con Minnie, ante mi insistencia solía quedarse pero ahora parecía no tener muchos deseos porque esa fuese su familia. No quería que nadie se rindiera con ella, quería explicarle como su sonrisa cambiaba vidas y generaba sueños, quería que viera a la Minnie que bailaba con películas tontas sin importarle absolutamente nada, quería que la conociera de verdad, no a esa egoísta que había surgido por mi culpa. Danny apareció con Kate en ese mismo rato, algo bueno del departamento es que jamás estaba solo, siempre había una visita o dos. Veía a Charlie y Danny estar juntos y aunque no quería admitirlo, me daban todas las esperanzas. Si esos dos habían logrado terminar juntos ¿Qué nos lo impedía a Minnie y a mí? Todo el orgullo que cargabamos era el principal obstáculo. Danny instaló el xbox y empezamos a jugar como cualquier otro día hace 5 años. Empecé a hacerle preguntas extrañas para ver su opinión, si este idiota había logrado regresar con Charlotte seguro tenía un secreto bajo la manga que yo no había descifrado. Pero era tan sencillo como eso, ambos se perdonarían prácticamente todo, ambos habían pasado por situaciones tan escalofriantes que sabían con certeza que su único lugar era al lado del otro. Me sentía estúpido por pensar eso, pero el tono serio en su voz me hizo ponerle atención de nuevo. Era un secreto. Danny empezó a hablar acerca de una mujer, quien supuestamente había tenido el hijo de Ryan, si todo era como me lo imaginaba, lo más probable era que Ryan había engañado a Charlie en algún momento, me hirvió la sangre, si ese idiota estuviese aún por ahí habría olvidado mi condición y me hubiese parado a romper su cara. Ahora Daniel tenía la grandiosa idea de hacerse pasar como el padre y mantenerlo, por supuesto que la mujer lo estaba estafando y podía notar cierta desesperación en su tono de voz - Tienes que decirle - Contesté de inmediato - O ella va a matarte, además si ese idiota la engañó, es un punto para ti ¿No? ¿No funciona así? Lo siento - Me disculpé porque era un tema serio, pero si Charlie había pasado meses extrañando al traidor ¿no serviría saber la verdad para que ella pudiese seguir con su vida? Recordé vagamente que la propia Charlie estaba en la casa, no muy lejos de nosotros para ser exactos, me llevé una mano a la boca, como si con eso pudiese regresar las palabras que había dicho. Le hice señas a Daniel de que la morocha estaba ahí, no muy seguro de que haya entendido, negué con las manos hasta que todo terminó siendo una broma y lo olvidamos. Charlie se nos unió rato después, no tenía idea si había escuchado algo, su cara carecía de emociones. Parecía cansada más que otra cosa.  
La noche siguiente a esa la casa que en un principio parecía estar repleta de personas, ahora me parecía vacía, ni siquiera Kate estaba ahí. Ni siquiera Charlie que vivía ahí. Parecía estar tomandose el día de absolutamente todo. Tenía ganas de llamar a Dougie para hacer algo juntos, pero él y Minnie odiándose, él y yo odiándonos, no era buena idea. Tom ni siquiera pisaría el departamento por mucho que le rogaramos, era el más orgulloso de los 4, y para Minnie yo seguía sin existir.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Miér Jul 05, 2017 11:46 pm

 



MINNIE ELIZABETH MCGRAW -


Había terminado por sacar todas las fotos de Michael McGraw de mi habitación. Sabía que esta decepción que sentía en todo el cuerpo se trataba sobre una regresión. Era mi yo de doce años expresándose, la niña que había perdido a sus padres. Recordé la noche del accidente, las niñeras me habían hecho ponerme el vestido rosa que me habían traído Michael y Elizabeth de su último viaje de negocios, y me habían hecho una trenza espiga a lo largo del cabello porque papá solía decir que con el color dorado parecía una espiga de oro. Había permanecido sentada en el sofá individual de la sala de entrada, esperando con las manos en mis rodillas a que pasaran por mí y pudiéramos ir a festejar el reencuentro en un lugar a mi elección. Pero al momento de abrirse la puerta, una Charlotte de quince años había aparecido, con una nota para mi niñera “Tenemos que irnos” había dicho la morocha tomándome de la mano “Papá nos encontrará en la casa, todo estará bien”. Al siguiente momento que recordaba, era huérfana -Bien, todos acérquense -Dijo el director del ballet de la Academia Real de Danza de Inglaterra. Un hombre de cuarenta años que se había dedicado toda la vida al ballet y había triunfado lo suficiente como para convertirse en lo que ahora era. Tenía que dar los roles del recital sobre el fantasma de la ópera que haríamos dentro de un par de meses. Casi siempre que eran obras armadas, que requerían papeles principales y secundarios, yo obtenía el protagónico. Era en lo único que podía decir que era buena sin dudar, ni titubear - He decidido -Su frente se alzó y sus manos permanecieron detrás de su espalda- el siguiente recital el rol protagónico lo efectuará Hannah -Señaló a la muchacha a su derecha con la mano abierta. Abrí los ojos mirando a mi compañera; yo había visto su audición, veía su desempeño todos los ensayos y clases, y no entendía la decisión - Felicitaciones, Hannah -Todos comenzaron a aplaudir a su alrededor mientras ella hacía una reverencia con una sonrisa enorme. Comencé a sentir malestar en todo el cuerpo, esperando despertarme de algún tipo de pesadilla. Generalmente involucraban persecusiones, secuestros, muertes, o a Joseph o Edward McGraw; pero esto se sentía como una pesadilla, una inventada por mi subconsciente ante el miedo de ser reemplazada por alguien más. Si Hannah de repente se convertía en Frida, todo tendría mucho más sentido. Pero no lo hizo, y siguió sin tener sentido de camino a los vestidores, y en todo el camino de vuelta a casa. Entré sin saludar a ninguna de las personas sentadas en el sofá, y me dirigí escaleras arriba hacia la habitación de Charlotte. Abrí la puerta y me tumbé a su lado -Hannah Johnson Moretti acaba de ganar el protagónico para el Fantasma de la ópera -Solté mirando el techo- No entiendo qué está pasando -Admití sintiendo un nudo en la garganta- Ni siquiera obtuve una explicación -Antes de que pudiera terminar la frase, Charlie me interrumpió. Sus siguientes palabras salieron con rudeza de su boca dejándome anonadada. Mis problemas no eran problemas, eran tontos, porque ella se había encargado de hacerlos tontos. Y tenía que dejar de quejarme. Me levanté en seguida dirigiéndome hacia la puerta- Sí, está bien, me esforzaré -Prometí en voz baja para luego salir. Me restregué la cara contra la almohada. Claro que sabía cómo sonaba lo que estaba diciendo, entendía que no ser la protagonista en el ballet no era el fin del mundo, que de hecho seguía girando, y que había pasado por cosas peores. Pero aunque la parte lógica de mi cabeza funcionaba bien, no podía hacérselo entender del todo al resto de mi cuerpo. Comencé a llorar sin poder evitarlo. Había demasiada presión en todo mi pecho y se acumulaba hacia mi garganta sin dejarme respirar, tenía que sacarlo de adentro. Todo lo que ocurría con Harry, Dougie, Frida. Ser reemplazada por ella, ser reemplazada por Hannah. Danny subió mi cena en el momento en el que me rehusé a bajar. No quería verle la cara a Harry, ni a Frida, y no tenía idea de si Dougie se encontraba allí pero ciertamente no quería ni siquiera respirar su mismo aire.


El día siguiente me levanté temprano para dar clases. Tenía ensayo con las categoría de las niñas y luego ensayo hasta tarde con la categoría profesional. Detestaba el papel que se me había asignado y aunque hacía esfuerzo por lograrlo bien me sentía por completo ida. Cuando el día por fin terminó me dirigí a las duchas con el resto de mis compañeras -Supongo que no siempre se gana -Dijo Hannah a las demás lo suficientemente fuerte para que yo la oiga- Ni siquiera te dio sus felicitaciones ¿Quién se cree que es? ¿La reina? -Contestó otra en un susurro. Tomé aire para ganar paciencia- Supongo que hay cosas que el dinero no puede comprar -Contestó la protagonista levantando los hombros. Me di vuelta hacia ellas con rudeza y caminé hasta Hannah para enfrentarla- ¿Sabes? -La empujé contra el locker- Supongo que no, pero apuesto a que no necesitaste dinero para comprar a Robert  -Dije frunciendo el ceño de manera despectiva hacia ella. Caminé hacia la salida mientras ellas le preguntaban a Hannah si se encontraba bien, por completo estupefactas sobre mi comportamiento.


A penas llegué encontré la casa con las luces apagadas exceptuando las de la cocina. Era tarde, pero no lo suficientemente tarde para que todo el mundo estuviera dormido, solamente estaban en sus cuartos. Mi cabeza estaba llena de ideas, de pensamientos, de voces. Funcionaba así la mayoría del tiempo, y no sabía cómo expresar nada de ello jamás por lo que siempre prefería el silencio. Me sentía mentalmente exhausta, a pesar de tener la mente en blanco y no estar pensando nada en específico sabía que había más cosas girando en mi cabeza de las que no podía ser yo consciente. Y giraban rápido, y me estaba comenzando a sentir mareada. Abrí la puerta del cuarto de Harry, estaba recostado mirando algo en su celular. Levantó la cabeza para verme, y caminé hacia él quitándome el vestido rosa palo hasta el piso que traía puesto ese día. Me acerqué en silencio y corrí las sábanas de encima de su cuerpo. Me senté encima suyo y acerqué mi rostro al suyo -Dime que soy bonita -Pedí en voz baja mientras ponía las manos en su pecho. Su torso estaba desnudo y sólo traía puesto un boxer negro apretado. Harry tiró de mi brazo hacia su costado para que me acostara a su lado. Fruncí el ceño- No -Dije a lo que su movimiento me había sugerido. Besé su mejilla todo el camino hasta sus labios y pasé las manos por sus hombros, bajando hasta sus bíceps, su cuerpo era perfecto. Deseaba todo su cuerpo, quería besarlo, quería tenerlo encima mío para poder admirarlo. Relamí mis labios al subir la mirada hasta su rostro callado. Su barba estaba crecida desde hacía tres días y dejaba una sombra gris oscura exceptuando su barbilla, la poca luz que daba la lámpara de mano hacía que sus ojos estuvieran del azul oceánico más oscuro que había visto en mi vida. Uní nuestras bocas para besarlo, hacía tanto que no lo besaba que lo sentía tan placentero como beber un vaso de agua helada un día de mucho calor. Mordí su labio con suavidad y mis manos siguieron recorriendo sus abdominales camino hacia abajo. Encontré su boxer y lo bajé para acariciarlo, mientras sus manos deshacían el broche de mi brasier y lo arrojaban hacia el otro lado de la habitación haciéndolo chocar contra la puerta. Rocé mis labios contra su barba rasposa y oscura, y bajé hasta su cuello para besarlo. Quería besar todo su cuerpo y dejar marcas invisibles con mis labios, que solo él pudiera encontrar y ver, y recordar, cada vez que estuviera con alguien más. Lo siguiente fue perdernos en la lujuria, repartir caricias y besos intentando que nadie más lo oyera. Estaba necesitada de sus manos, de su entero cuerpo, pero quería extender lo más posible el encuentro, porque sabía que en el momento de volver a pensar con racionalidad me arrepentiría de lo que estaba haciendo. Pero en ese momento, solamente lo tenía a él en la cabeza. Enterré las manos en su cabello y tiré de él, mientras Harry tapaba mi boca con su mano derecha. Unos minutos después, caí rendida y jadeante sobre su cuerpo. Todavía sentía la piel caliente pero me invadía un frío repentino. Cerré los ojos, el malestar general se extendió sobre mi cuerpo, y la única manera que quería combatirlo era abrazándome más a él. Me desperté por el sonido que hizo la puerta al abrirse, los ojos me pesaban. Danny soltó una carcajada que hizo que mi sistema nervioso despertara por completo. Mi rostro se volvió rojo- Oh, niños -Rió chocando las manos. Me di vuelta hacia él- Necesito cambiarme -Dije todavía adormecida. Danny volvió a reír y arrojó hacia mí el brasier que estaba en el piso junto a su pie. Me paré a ponerme la ropa con la rapidez que me dio el cuerpo y el tembleque de mis piernas. No tenía idea de cuándo había apagado mi alarma pero estaba llegando tarde. Salí con el cabello despeinado, la ropa arrugada y sin zapatos sólo para encontrarme con Frida sentada en el sofá de mi casa. Danny volvió a reír- No sé qué te divierte tanto -Contesté de manera cínica- Buen día -Dije a Frida y subí a bañarme y cambiarme para irme.


Afuera el día estaba horrible. Llovía, el viento soplaba con mucha fuerza y hacía frío. Tenía sólo un abrigo puesto y no tenía tiempo de subir a buscar algo más, de todos modos, eran sólo unos segundos hasta que la calefacción del auto me devolviera el calor del cuerpo. Tenía un largo día por delante, y me encontraba mareada y cansada. Al momento de dar clases olvidé mi malestar y me perdí en lo mucho que me entretenía enseñar lo único que me apasionaba en el mundo, pero a penas había terminado y tenido una hora para comer, me había vuelto a marear. Fui a la enfermería para que me dieran algo y me recomendaron quedarme a descansar allí, claramente no podía. No importaba que mi rol fuera secundario, no podía faltar a un ensayo y darle la razón a todos los demás. Así que simplemente tomé el antifebril y las vitaminas y me dirigí hacia el estudio, pero al momento de llegar me mandaron a casa. Al salir me había desplomado en el auto, y el chofer se había sacado su chaqueta para que me tapara mientras descansaba camino a casa. Llegamos al edificio en una hora, el hombre abrió mi puerta y me ayudó a bajar. Daba gracias que era viernes, porque tenía todo el fin de semana para recuperarme. Subí en el ascensor hasta el último piso con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el espejo. A penas las puertas se abrieron entré en mi casa a paso pesado. Los únicos que estaban allí eran Harry y Frida. Suponía que estaba pálida porque sus rostros se mostraron preocupados y sorprendidos- Estoy bien -Dije caminando hacia el sofá. Me desplomé allí e intenté tomar el control de la televisión- De ahora en más diré que John Travolta es mi padre -Expliqué, pero no estaba muy segura de que se entendieran mis palabras, con los ojos entreabiertos. Frida se acercó a mí y me entregó el control remoto- Tú te puedes quedar con el mío, está muerto de todos modos -Mascullé mientras intentaba poner por septuagésima vez Mira quién habla. La castaña tocó mi frente y le dijo algo a Harry que no llegué a entender. Cerré los ojos mientras me acurrucaba en el sofá temblando- Tienes los ojos de tu padre -Susurré a mi hermanastra, ella me miró confundida- Es lo que todos me dicen cuando me ven. Tú también los tienes, los ojos de tu padre.


Volví a abrir los ojos -¿Dónde está Charlie? -Pregunté medio dormida, el cielo ya estaba oscuro. Estaba tapada con una manta fina y había un paño frío en mi frente. Frida se acercó a mí- No creo que le haya bajado la fiebre -Dijo hacia alguien que estaba atrás mío, suponía que era mi ex novio. La televisión estaba ahora apagada y todo se encontraba en un profundo silencio. Harry apareció en frente mío, casi no podía mantener los ojos abiertos pero la forma de su cuerpo era inconfundible. Su perfume también - Ella quiere saber cómo es ser una McGraw -Dije intentando reírme. Todos y cada uno de los peores momentos de mi vida, presentándose exorbitantes frente a mis ojos- Ser una McGraw es que toda tu familia esté muerta. Que tus padres hayan sido asesinados por tus tíos, que los secretos de tus padres y tu padrino te persigan, tener pesadillas todas las noches. Ser una McGraw es que haya gente que quiere matarte sólo porque tienes ese apellido, sólo porque existes. Y querrán matarte a ti si se enteran. Ser una McGraw es ser completamente manipulable y maleable. Y que todos tomen ventaja de eso, y hagan que abortes a tu bebé y que te acuestes con un asesino a sueldo que está contratado para vigilarte una y otra vez por tres largos años. Y que él le dispare tantas veces como fuera posible al prometido de tu hermana frente a tus ojos. Ser una McGraw es perder a todo el mundo porque no sabes relacionarte con la gente. Y vivir en la caja de cristal que construyeron los Anderson para ti porque no puedes manejarte en el mundo real, porque para manejarte en el mundo real tienes que visitar psiquiatras y psicólogos en los que jamás confiarás porque podrían ser instrumentos de otra gente. Y que tu hermana y única amiga en el mundo se suicide, y vuelva a la vida, e intente suicidarse otra vez más. Y no poder estar sola. Y perder a la persona que has amado por diez años porque tienes demasiados secretos, porque no sabes demostrar amor, porque sí. Y perderlo una y otra y otra vez y cada vez es más dolorosa -Abrí los ojos para mirarla. Estaba sentada a mi lado y tenía lágrimas en los ojos- Si te dejo entrar en mi vida, te perderé también. Tú no quieres ser una McGraw, no lo vale. Michael sólo te decepcionará, yo soy el resultado de todo lo que hizo mal -Aseguré estirando mi mano hacia ella para tomar la suya- Pero si quieres… puedo decirte cómo era él -Sugerí, pero mis ojos volvieron a cerrarse y todo volvió a ser negro.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Jul 08, 2017 5:00 pm


DANIEL ALAN DAVID JONES -

Harry insistía con que tenía que decirle la verdad a mi novia. No soportaba tener que mentirle, eso era seguro. No soportaba tener algo que esconder. Sin embargo, a pesar de que la sugerencia de bajar del pedestal McNeal sonaba tentador, no podía jugar con sus sentimientos. Primeramente, podía no ser cierto, podía todo aquello ser una farsa e incluso esa mujer podía ser alguien más mandada por alguien como Edward McGraw. Y segundo, yo no quería estar primero que Ryan de esa forma. Admitía haber pensado más de una vez que viviría bajo su sombra el resto de nuestras vidas. Sabía cómo la había hecho sentir a Skyler ser la sombra de Charlotte y lo mucho que la había enloquecido que volviera a la vida. Claro que estaba bastante seguro que aquel detective no iba a volver a la vida… bueno, en ese momento de mi vida, no podía estar muy seguro de absolutamente nada relacionado con ese tipo de cosas. Pero sí estaba casi seguro de que con el tiempo, y todo el amor que tenía para darle a Charlie las cosas volverían a ser de color rosa. Yo era su primer amor, y ella era mi primer amor, y la había amado por diez u once años y la seguiría amando hasta que mi corazón cesara de latir. Así que de esa manera quería estar en el pedestal en el que había estado siempre, el que era mi lugar, no rompiéndole el corazón y generándole otro trauma emocional acerca de otra persona asesinada por Edward McGraw y sus séquito de psicópatas. Eso sólo le haría mal, y con ella, a mí. Suspiré, pero antes de llegar a responder la pregunta de mi baterista amigo, escuché bajar a alguien por las escaleras. Pedí silencio, ambos éramos pésimos improvisando pero ella se veía dormida ¿Qué estaba haciendo allí de todos modos? Me levanté de la silla ignorando su comentario gracioso de su mejor amigo. Fui hasta su lado y besé su mejilla -¿Qué estás haciendo aquí a esta hora? -Pregunté intentando no hacer un espamento de aquello, pero Charlotte sólo respondió que estaba cansada. La miré receloso, obviamente desconfiado. Respiraba al saber que compartíamos casa con las personas que más la querían: Minnie y Harry. Sabía que notarían cualquier cambio repentino que ella tuviera y me lo notificarían, de ser Tom, probablemente se lo hubiera guardado para intentar ser el héroe que la rescató de la oscuridad. A la mierda con eso, lo intentaba demasiado y era por razones egoístas. Claro que Ryan McNeal lo había hecho por razones egoístas y le había salido bastante bien… bueno, no tan bien, estaba en ataúd en el cementerio. Charlie se recargó en mi hombro -¿Quieres jugar? -Pregunté señalando la pantalla de televisión- Patearle el trasero a Harry siempre te subió el ánimo -Bromeé. La relación de la morocha y mi amigo no me generaba ningún tipo de incomodidad. Era una relación típica de hermanos, peleaban por tonterías, se confiaban secretos, se daban asco el uno al otro y tenían esta manera de verse que semejaba más a mejor amigo gay/mejor amiga lesbiana. O novio de mi hermana y novia de mi mejor amigo también podía llegar a calificar. Para Harry, porque claro que eso no había funcionado para los otros dos rubios traidores. En principio, Harry jamás me había acusado de matar a Charlie, probablemente lo había pensado, y sí me había golpeado cuando había hecho que Minnie se fuera a vivir a las afueras de Londres con sus dos psicópatas parientes, pero jamás me había apuntado con el dedo para decirme “tú lo arruinaste, es tu culpa, ella murió por ti”. Jamás había escrito una estúpida canción acerca del suicidio de Charlie. Jamás había intentado besar a Charlie ni subir sus huesudas y largas manos por sus piernas para lograr acostarse con ella. Más tarde, mucho más tarde, había llevado a Katie a casa. Admitía que la idea de vivir con Charlie me encantaba, pero suponía que debía darle su espacio, a parte tenía que trabajar temprano al otro día y Katie extrañaba estar en su lugar. En el departamento de las chicas había demasiada gente todo el tiempo. 

Al día siguiente tuve la buena fortuna de dejar a Katarina con Charlotte. Me encantaba que estuvieran juntas, que se llevaran tan bien. No podía recordar haber tenido una charla con la morocha en algún momento de nuestra adolescencia sobre tener o no tener hijos, pero parecía manejarse muy bien con la mía. Tenía que encerrarme en el estudio toda la mañana con una banda que sonaba asquerosa. Claro que no podía decirles “aprendan a tocar música y nos vemos en un par de años” mi trabajo era que sonaran excelente en su cd, así que tenía demasiado para hacer. Cuando por fin terminé el trabajo llegó un mensaje de Debbie, debía verla, y tenía que llevar una chequera o mucho dinero en efectivo. Acepté, esto comenzaba a sentirse como una extorsión y comencé a molestarme. Estaba nervioso, era bueno con la gente y tenía grandes habilidades comunicativas pero juraba que esta mujer sacaba lo peor de mí. La cita era en el lugar en el que nos habíamos visto la primera vez. Le entregué lo requerido y le aseguré que no le iba a dar nada más sin un análisis de sangre. Había maneras y lo sabía. Volví exhausto a casa, para encontrarme con la hermosa sonrisa de Charlie que acababa de dormir a Kate -Las extrañé -Admití dándole un beso. Me ofreció comer sushi y acepté encantado. Estaba muriendo de hambre. Nos sentamos, callados, incómodos. Había algo en su mirada, la misma mirada que me había dado cuando me había dicho “estaba cansada” como si hubiera algo más detrás de todo eso y yo tuviera la culpa. No me sorprendería jamás tener la culpa. Ella aseguró de la nada que había escuchado mi conversación con Harry el otro día y exigía saber qué estaba ocultándole. Yo solté una carcajada -No te estoy ocultando nada -Mentí, pero mis habilidades para eso eran pésimas. Me levanté a buscar más agua fría para acompañar la comida y al volver, Charlotte tenía mi celular entre sus manos y su rostro era el rostro que jamás quería ver en ella. Me recordaba a su padre cada vez que lo hacía y ella probablemente ni se diera cuenta. Me preguntó por qué estaba mintiéndole, pero antes de que pudiera responderle, comenzó una llamada con Débora -¿Qué estás haciendo? ¿perdiste la cabeza? -Pregunté quitándole el celular de las manos- ¿Qué crees? ¿Que te estoy engañando o algo así? -Agregué guardándomelo en el bolsillo. Pero su rostro fue menos amigable, obviamente ella no pensaba eso. Suspiré y me senté a su lado- Está bien, escucha -Dije para comenzar y me restregué la cara- Tómatelo con calma ¿Ok? -Advertí pero sólo la estaba impacientando más- Esta mujer, Débora, la conocí el día que iba a buscarte para almorzar algo los tres. Hablando con ella me di cuenta que te estaba buscando a ti, lo cual no parece muy extraño porque estaba sentada en el hall de entrada del edificio de la empresa. Y te estaba buscando… porque… ella dice que el padre de su hijo es Ryan McNeal -Solté, volteando a verla. Tomé su mano, no estaba muy seguro de que quisiera dármela- Quería pedirte dinero para mantener a su hijo… y no quería que supieras de su existencia así que le dije que yo le daría lo que necesitara… pero quiere más -Apreté los labios- Char… esto puede no significar nada ¡Puede ni siquiera ser su hijo! -Exclamé, porque era cierto. Yo quería ahorrarle toda la acidez que producía este asunto pero ella podría ser una farsante. Charlie se quedó seria y en silencio por varios minutos, y luego se paró y se fue. Obviamente quería correr tras ella y preguntarle qué necesitaba, haría lo que fuera por ver una sonrisa en su rostro, pero sabía que tenía que dejarla tranquila. Escuché a Kate llorar al despertarse de la siesta y corrí a verla. Se veía hermosa despertándose de la siesta con esos ojos azules enormes hinchados por el sueño. Le canté algo para que se tranquilizara y luego bajé a la cocina para prepararle leche caliente. 

Me desperté temprano porque recordé que hacía dos días seguidos que dormía en mi casa y dos días seguidos que Frida tendría que arreglárselas para manejar a Harry ella sola. Levanté a Kate y manejé hasta allá con un nada más que un bolso de ropa, el resto de las cosas cosas estaban allí. Su corral, la mayoría de sus juguetes y hasta su biberón preferido. Cuando entré dejé a la bebé medio dormida en su corral y corrí a atender la puerta que estaba sonando. Era la hermanita de Minnie, con una sonrisa como siempre. La invité a sentarse y caminé hacia la puerta del grandote para entrar a despertarlo. Claro que cuando entré me había dado cuenta que no estaba solo. Y no estaba con cualquier persona, estaba con la rubia. Solté una carcajada mientras él me tiraba una almohada y me decía que me largue -¡Oh, niños! -Bromeé, como si fueran dos adolescentes que no podían controlar sus impulsos. Harry me recordó las veces que me había encontrado con Charlie y no me había dicho nada. Estaba por hablar pero agregó que incluso cuando Charlotte estaba con Ryan. Volví a reír dándole la razón y me agaché para tomar la prenda de Minnie que estaba junto a mi pie, y arrojarla hacia sus rostros. Sabía que lo que decía Harry era verdad, me había visto besándome con Charlie y en actitudes sospechosas y esa noche de ebriedad había sido él quién nos había ido a buscar pero nunca de esa manera. Me habían dado mucha ventaja. La vi salir de nuevo toda desarreglada y volví a reírme, Frida estaba allí y si antes tenía un mal concepto de Minnie ahora lo tendría peor. Fui a ayudar a Harry a levantarse y vestirse, entré en la habitación y lo asistí y una vez que terminamos me senté en la cama- Hablando en serio, no puedes estar con Minnie -Dije y él me miró extrañado- ¿Ya perdonaste todo lo que pasó? -Pregunté abriendo las manos- ¿Siquiera te hablas con Dougie? ¡No puedes ni mirarlo a la cara! Y sé que todo esto fue su idea porque estuvo actuando muy extraño últimamente -Agregué levantando las cejas- Pero por eso mismo tienes que pensarlo bien. No digo que no estés con ella, digo que… tuvo que digerir un montón de cosas estas últimas semanas, y está bastante… -Traté de buscar una palabra que no ofenda- fuera de sí y si vas a darle ilusiones para después descubrir que en realidad estás enojado tendré que patearte el trasero y Charlie te pateará el trasero también y sé que ella sí te da miedo ¿Está bien? -Finalicé mi discurso y salí de allí para dejar entrar a Frida. 

Tomé a Katie y fui hasta la pieza de Charlotte y entré también sin tocar la puerta esperando que ella no estuviera desnuda en la cama con alguien. La encontré despierta mirando el techo, para esa hora debía estar yéndose, pero ahora estaba tomándose unos días porque “estaba cansada”. Me acosté a su lado -Tuve un mal sueño -Dije en voz baja mientras miraba a Kate- Soñé que todo había sido un sueño y que tenía que despertarme para ir a ver a Minnie porque Edward se había pasado de la raya otra vez -Giré la cara para contemplarla, estaba tan feliz de que fuera real, de poder tocarla y sentirla a mi lado- Y recuerdo la angustia muy bien porque todavía la siento. No es la primera vez que sueño eso, cada vez que siento que las cosas van tan bien que están a punto de desbarrancarse sueño algo parecido. Tú siempre estás muerta en el sueño, otra vez, y yo tengo que lidiar con todo eso otra vez -Vi como Kate se bajaba de mi torso para moverse hacia ella- Sé que piensas que lo que dijo Tom es cierto… y estoy seguro de que estás deprimida y por eso estás tomándote unos días. Pero nada de lo que él dijo es real. Estar contigo es lo mejor que me ha pasado en muchos años y no lo cambiaría por nada. Quiero que tú seas la mamá de Kate, Charlie no quiero que Skyler vuelva y si vuelve… veremos la manera de solucionar las cosas pero no volveré a ella porque jamás me iré de ti. Quiero que seamos una familia los tres -Me reincorporé para mirarla de frente- ¿De verdad crees que alguien me obligó a estar contigo? Nadie en ningún momento me obligó, si vine a verte esa noche fue porque yo quise. Tom sólo dice eso porque quiere atribuirse responsabilidades que no son suyas. Quería estar contigo, desde el primer día en que volví a verte en Estocolmo quise estar contigo. Las cosas sólo se metieron en el medio y quería verte feliz… quería que estuvieras feliz -Acaricié su mejilla- Voy a responderte cualquier duda que tengas pero por favor, creéme que no existe nadie más que tú para mí. Y que no hay nada que pueda llegar a pasar que nos separe -Besé sus labios. Pensar en el discurso manipulador de Tom me daba asco, y no tenía idea de qué palabras usar para que Charlotte me creyera. Pero por lo menos esas habían salido de mi corazón. 


Las semanas pasaron, nos enteramos de que el bebé era evidentemente de Ryan McNeal y que lo había mantenido en secreto lo bastante bien. La muchacha seguía siendo bastante pobre y seguía teniendo que cuidar a un bebé, pero Charlie se había negado a darle una ayuda. Me sentí lo suficientemente responsable, y la persuadí de cambiar su opinión. El niño no tenía la culpa, sólo los padres, y a la única persona que Charlotte podía reclamarle era a la que ya no estaba allí. Así que la morocha se había ofrecido a ayudar, y a pasos de bebé habíamos podido continuar con nuestras vidas. Me imaginaba que la decepción debía doler cada vez que se acordaba, pero para eso estaba yo, para hacerla feliz cada vez que su sonrisa se apagara. Las semanas siguieron pasando, y Tom y yo volvimos a hablar; se disculpó con ambos y aunque al principio todo había sido extraño, con el paso del tiempo volvió a convertirse en mi mejor amigo. Y el tiempo siguió pasando, y Minnie había comenzado a aceptar a Frida y con ello también Charlotte aunque yo creía con bastante seguridad de que se encontraba por completo celosa. Charlie había críado a Minnie prácticamente ¡No tenía nada de que preocuparse! Así que cuando la rubia se enteró de la relación que escondían su otra hermana y su ex mejor amigo, Frida no sufrió demasiado las consecuencias. El cumpleaños número uno de mi hija llegó, y luego de tener una reunión apropiada en Londres, llevé a mis dos chicas a Bolton a pasarla en familia. Y los meses siguieron pasando, y todo parecía tan pero tan tranquilo que de a ratos temía que fuera mentira. Harry terminó de recuperarse por completo y volvió a vivir solo, para su tranquilidad mental. El cuarto desocupado lo tomó Kate, Charlie se encargó de decorarlo y había quedado como el de una verdadera princesa. Prácticamente vivíamos allá, exceptuando por las veces que tenía que quedarme en el estudio por mucho tiempo o muchos días. Para grabar el nuevo disco, por ejemplo, habíamos tenido que prácticamente vivir en mi casa todos los días, mientras Katie pasaba las horas en la guardería del trabajo de Charlotte hasta que ella salía y la llevaba a casa. Todo estaba encaminado.  


El cumpleaños número dos había llegado. Esta vez la morocha y yo habíamos decidido alquilar un salón. Vendría toda mi familia de Bolton, McFly, los padres de Tom, Frida y algunos amigos más. La fiesta era grande, pero a la vez íntima, y la única niña de la familia era el total centro de atención. Les advertí a los del catering donde dejar las cosas mientras dejaba a Katie en el piso con las llaves de mi auto. La niña caminó hacia Charlotte que tenía la cámara en su mano y tiró de su falda -Mami -Pidió estirando los brazos para que la levantara. Sonreí, ni siquiera importaba que fuera un torbellino, que odiara dormir la siesta, que no pudiera estar quieta un minuto, ni siquiera importaba que no pudiera separarse de nosotros. Cada vez que veía una escena así, el cansancio valía la pena. Minnie traía el enorme pastel que habíamos encargado de una panadería aparte del catering, Harry colgaba decoraciones, Tom le había robado la niña a su mamá así que Charlie seguía filmando. Mi mamá y Vicky junto a sus respectivas parejas aparecieron junto con Dougie y Frida -¡Abuela! ¡Abuela! -Katie bajó de los brazos de Tom y corrió hacia Kathy. Yo saludé a ambas con un abrazo- ¿Qué se siente ser la única? -Pregunté besando su frente. Kate no tenía más abuelos ni abuela que mi mamá, Charlie no tenía padres y yo no tenía papá, por lo que Kathy tenía un monopolio de atención. Saludé al rubio y a su novia, Minnie se había acercado para saludar con ánimo a Frida, pero no con tanto ánimo a Dougie, luego se había dado vuelta hacia Harry- Lo estás poniendo todo horrible -Dijo subiéndose a la silla con él para ayudarlo- ¡Claro, a él si le hablas! -Dijo levantando la voz. Frida y yo lo golpeamos. Volví hacia mi novia y la tomé de la cintura para besar sus labios- ¿Cuánto tengo que pagarte para verte subida al toro mecánico? -Pregunté señalando la atracción que tenía el salón en su patio de juegos- Te amo -Dije en voz baja para volverla a besar. 
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Jul 12, 2017 8:46 pm


CHARLOTTE MAY ANDERSON
Daniel me había arrebatado el celular en una milésima de segundo, preguntando si acaso pensaba que él me estaba engañando. Creía que eso únicamente me había hecho molestar mil veces más. Estaba muy cerca a perder la cabeza cuando él aceptó decirme la verdad. Aunque Daniel me pedía que me calmara, me parecía que aún no comprendía el nivel de estrés y malestar que tenía dentro. Habló de la mujer a la que había llamado un segundo atrás, Débora. Al parecer su problema era conmigo, cuando escuché la razón porqué, sentí como todo el cuerpo se congelaba y el corazón se me desarmaba. Danny siguió, explicando que la mujer únicamente quería dinero. Por supuesto. Me imaginaba a la mujer sintiéndose con el poder de extorsionar a mi novio. Me quedé en silencio todo ese rato, tratando de analizar la información que se me estaba dando, contando los pocos meses que había tenido a Ryan a mi lado, los meses desde que se había ido me los sabía de memoria. Peor cuando mi mente agotó todas las posibilidades de que él no fuese culpable por esto, me levanté y me dirigí a la puerta. Sabía lo que estaba por pasar conmigo y no creía que hubiese lugar para Daniel esta vez. Tenía necesidad de estar en casa, tenía que estar en contacto con lo último que me quedaba de él, tenía nuestra estúpida canción al volúmen máximo y estaba manejando como loca. Las lágrimas recorrían con violencia mis mejillas y no había nada en el mundo que pudiese detenerlas.Después de todo ese tiempo pensé que me encontraba mejor pero sentía estar reviviendo todas aquellas después de que él se había ido, todas con la misma fuerza en ese momento. Incluso recordaba la noche en la que lo había hecho. Sabía que noche exáctamente él me había engañado y había sido una idiota en pensar que él sería fiel a la estúpida relación que teníamos. Dios. Pero que estúpida. Aquella noche él y Daniel habían tenido una pelea que el idiota de mi novio en ese entonces había provocado, yo era una estúpida muriendo por cada movimiento que el pecoso hacía por lo que terminé gritándole a Ryan que se largara de mi departamento. Él se fue con la cabeza baja y cuando regresó unos días después, regresó sin queja alguna, regresó sin decir nada al respecto, únicamente que él entendía todo. ¡Claro que no lo entendía! ¡Yo había sido una estúpida! ¿Quién en su sano juicio aceptaría que su novia estaba perdidamente enamorada de su ex y sufriendo constantemente por no poder estar con él? Pero yo lo había dejado todo por él, había tenido la oportunidad y estaba segura hubiese tenido más de dejarle y correr a los brazos del pecoso pero no lo había hecho. Porque para ese momento ya era una estúpida y lo amabal. Golpeé el volante con toda la fuerza que tenía - Maldita sea Charlotte, como pudiste ser tan estúpida - Me grité a mí misma, porque lo había pasado, había sido tan atenta a los detalles, procurando estar consciente de todas sus acciones para poder confiar en él y todo se me había pasado por alto.

Cuando entré al departamento parecía que todos estaban ya en sus habitaciones, no me inmute cuando noté que la de Minnie se encontraba vacía, fui directamente a mi armario y empecé a sacar y tirar cada uno de sus sacos, la ropa que quedaba con su estúpido olor, lo arrojaba todo a la cama - Maldito bastardo traicionero. No fuiste más que un falso hipócrita infiel - Le grité a sus cosas como si eso pudiese recibir mi odio. Terminé por quedarme llorando al lado de la pila de ropa, recordando su pedida de mano, la cena, el  lugar, sus palabras. Recordaba como él mismo había dicho que Danny estaba ocultando que tendría un bebé, cuando él estuvo ocultando todo ese tiempo. Maldito hipócrita. Una vez que la calma llego a mi mente conforme las horas pasaron,  estaba mirando las fotos en instagram y una de Minnie apareció en el inicio. Se veía hermosa, con su típica sonrisa que le llenaba la cara. Sino hubiese sido por Ryan, estaría llorando la pérdida de Minnie en ese mismo instante - Bastardo -  Volví a decirle. Porque aunque había sido un idiota, un hipócrita, había salvado la vida de Minnie y jamás podría darle las gracias por ello. Había hecho algo bien por lo menos, o a medias, porque igualmente había terminado muerto. Pensé que los últimos meses de mi vida habían sido en vano, me sentí vacía y sin sentido. Y terminé por llenar bolsas de basura con absolutamente todo lo que me recordaba a él. Sus cosas, su estúpido anillo de compromiso, sus regalos, su ropa, todo. Los mensajes que leía cuando me sentía mal y la mayoría de sus fotos. Por supuesto que todo fue en un arranque de odio. Cuando me di cuenta de todo lo que había hecho entre en desesperación porque no tendría nada más a qué aferrarme. No sabía qué tan bueno era eso. A la mañana siguiente aún seguía en pijama cuando Danny entró a mi habitación junto con Kate, verla sonreírme hizo que inmediatamente las piezas de mi corazón tomaran lugar de nuevo, se recostaron junto a mí y contemplé a la niña mientras Daniel hablaba. Yo también tenía esos sueños, donde estaba atrapada viviendo el día a día, lejos de todos ellos. Luchando por mi cuenta y con todas las esperanzas acabadas. Tomé a Kate en mis brazos, le gustaba rascarse las encías con mi mano y me parecía lo más hermoso del mundo. Danny empezó a hablar de Tom y sentí mi corazón estremecerse, no podía con tantas emociones a la vez, iba a explotar. Él aseguraba que quería que fuésemos una familia los tres y aquello me paralizó ¿Yo podía ser mamá? Amaba a esas dos personas con toda la intensidad de mi corazón pero aquello jamás era suficiente - Yo… - Titubeé - No quiero decir que sí, y después cuando Sky regrese, estar de más. Sobrar. ¿Sabes? No quiero que tú la aceptes y perdones como si nada y entonces yo ya no tenga un lugar en el mundo. No podría con eso Danny, los amo tanto - Me acerqué a él para sentir sus labios chocar con los míos una vez más. En el momento que habíamos decidido estar juntos de nuevo había parecido tan fácil y jamás pensamos todo lo que conllevaba aquello. Tenía miedo, bastante. De fallar, de que no funcionara, de estar sin él de nuevo, de decepcionarme. Pero no podía pensar en otra cosa que me hiciera más feliz que estar abrazada a esos dos.

Los días siguientes, Deborah se apareció en mi oficina con el análisis de su hijo y Ryan. Efectivamente eran padre e hijo y aunque en un principio la furia me había hecho sacarla a la fuerza de mi oficina, cosa que no mencioné a Danny, luego el pecoso quiso hacerme entrar en razón. Después de todo era lo mínimo que podía hacer para agradecerle a Ryan por salvar a Minnie, cuidar de su hijo al menos económicamente. Logré regresar al trabajo con mucha más energía y muchos más planes y proyectos por hacer. Me sentía bastante renovada aunque cada vez que llegaba a casa y escuchaba a Minnie y Frida reírse juntas quería morir, por lo menos tenía a Danny y Kate para levantarme el ánimo. En ocasiones deseaba que Frida jamás hubiese aparecido en nuestras vidas, sabía que era algo egoísta, pero no me importaba en absoluto. Doug dejó de actuar extraño de una buena vez por todas y todo gracias a Frida, así que algo bueno había traído. No me podía creer lo increíblemente feliz que estaba logrando ser, sentía que estos meses eran la mejor etapa de mi vida y no quería que terminara jamás, Kate me llenaba por completo y mi enamoramiento por el pecoso contrario a terminar había aumentado si es que eso era posible. Danny era el mejor con Katie, tenía que poner mucho esfuerzo en no morir de amor cada vez que los veía juntos, tenía una gran galería con las mejores sonrisas, cariños, momentos. No quería perderme nada. No pasó mucho para que empezara a sentirnos como una familia enserio, festejábamos los cumpleaños juntos, íbamos de visita con la abuela, llevaba a mi bebita a la guardería todos los días y los días libres estábamos siempre juntos.

Tenía muchos planes para nosotros que no quería decirle a Danny de golpe porque podría asustarlo, pero que seguía planeando. Hacer un festejo en grande para Katie había sido uno de ellos, habíamos invitado a algunos niños compañeros de Kate en la guardería, nuestra familia extendida y demás. Las fiestas infantiles siempre parecían estar llenas de felicidad y me encantaba. Escuché a Katie llamarme y me giré a ella de inmediato - ¿Qué pasa mi amor? ¿Quieres venir aquí conmigo? - Le pregunté y ella alzó los brazos en respuesta. Grabé nuestros rostros un momento y luego Kate había corrido con Tom. Escuché a mi novio retarme a subir al toro mecánico, no me llamó mucho la atención en ese momento de todos modos - Te amo, pero eso no va a pasar - Le respondí besándolo de nuevo y yéndome a recibir a algunos invitados. En cuanto más niños habían llegado, todos habían corrido a los juegos infantiles junto con Katie, Vicky había corrido tras ella cuidando que no se golpeara por ningún motivo o arruinaría su día. La mesa de regalos empezaba a llenarse y todos parecían estar disfrutando el momento. Katie corrió, lloró, rió, gritó y jugó hasta el cansancio. Cuando había sido tiempo de morder el pastel la niña prácticamente había arrojado su cara a la enorme torta, todos pensamos que iba a ponerse a llorar pero en realidad estaba tan feliz de tener todo el dulce por toda la cara. Extrañamente teníamos dos fotógrados, suponía que así era casi imposible perderse los momentos. Una vez que la fiesta de niños terminó y Kate se había quedado dormida en los brazos de su abuela, los adultos continuaron con la fiesta. Creí haber visto a Minnie tomar algo de alcohol incluso y por alguna razón uno de los fotógrafos seguía en la fiesta, estaba por pedirle que se retirara cuando Harry me distrajo, estaba subido en el toro mecánico y todos le animaban, por supuesto cayó en segundos y no pude contener la risa por al menos diez minutos. Una vez que estuvimos en casa, después de haber acostado a Kate en su habitación fui a enfrentar a mi novio, quien veía las interminables fotos una por una - ¿Por qué contrataste dos fotógrafos? - Pregunté sentándome a su lado en el sofá - Escucha, tengo algo que decirte, pero no debes asustarte ¿Está bien? - Dije poniéndome seria y girando mi cuerpo completamente a él - Estuve pensando, nosotros cuatro prácticamente vivimos juntos desde hace un tiempo y, tal vez se me ocurrió que podríamos buscar un lugar más grande para que Katie tenga más espacio para jugar y crecer. Y por “podríamos buscar” me refiero a que ya lo hice. Puede ser una buena idea, no me parece que esto vaya a ser temporal - Pensé que una vez que dijera todo lo que tenía en mente, me tranquilizaría, pero fue todo lo contrario.Nunca hablábamos de estas cosas por lo que no tenía idea que tan dispuesto estaba a ir más enserio.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Miér Jul 12, 2017 11:57 pm




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Todo parecía mucho más sencillo cuando estaba rodeado de mis amigos, todos dando ánimos y ayudando en lo que podían, claro que todo aquello no duraba mucho, al rededor de unas horas. Nadie podía detener su vida por mí, ni siquiera Frida y le estaba pagando por ello. Y ciertamente cuando me encontraba solo en el departamento sin mucho más que hacer, con problemas tan estúpidos como subir el escalón de la cocina, todo esto se ponía bastante depresivo. ¿Cuáles habían sido mis avances? Mover los dedos del pie, genial. No tenía idea de cuantas horas pasé jugando al xbox, peleando con los muñecos de Kate, o viendo la televisión pero cada día estaba más harto. Le había perdido el sentido a todo. Realmente quería recuperarme, pero ¿Para qué? Para no tocar en mi banda, para no regresar con mi ex, para seguir perdiendo el tiempo exáctamente como estaba haciendo ahora. Sentía mucha ansiedad en el cuerpo que no podía sacar, estaba por volverme loco. Minnie volvió esa noche a mi habitación, excepto que esta vez no me había hecho el dormido y ella no parecía querer dormir. Se subió a la cama y luego se puso encima de mí haciendo peticiones extrañas, no me sentía del ánimo así que terminé por tumbarla a mi lado pero aquello no le había gustado. No dijo mucho más, no sabía que estaba ocurriendo por su mente, pero entre sus besos y caricias, me perdí. Todo era acciones desesperadas, creía que estábamos necesitados el uno del otro, había pasado tanto tiempo sin sentir su cuerpo pegado al mío de esa forma, que ni siquiera pensé en nada más. Todo era ella, su piel tibia, sus labios húmedos, sus manos impacientes de obtener más. Siempre amé la manera en la que ella se encontraba tan cómoda entre mis brazos, y sobre todo amaba esos momentos en los que ella se entregaba a mí sin pensarlo demasiado. Jamás iba a dejar de amarla, jamás iba a dejar de tener esta profunda necesidad de ella. Minnie cayó rendida encima mío después de hacer el amor incansablemente, la abracé más a mí cuanto pude y dormimos de esa manera. La mañana siguiente fue solo otra sorpresa. El estúpido de Jones había entrado a la habitación encontrándonos en una situación sospechosa, le tiré lo primero que tuve a la mano directo a su cara para que no se atreviera a ver ni un segundo más a Minnie mientras le gritaba que saliera de ahí - Vamos, ¿cuantas veces te encontré con Charlie? ¿No estaba ella comprometida? - Le reclamé pasándome las manos por la cara, tratando de despertar, esperando que el idiota saliera pero no lo hacía. Cuando se dio la vuelta Minnie pudo lograr vestirse rápidamente y salir de ahí prácticamente corriendo sin decir mucho más. Me sentía de pésimo humor pero de todos modos Danny pasó a seguir riéndose en mi cara y ayudarme con lo que yo era un inútil. Lo siguiente que me dijo no me lo esperaba en absoluto ¿Y por qué no podía estar con Minnie? ¿Acaso yo le prohibía estar con Charlie? Si alguien podía prohibir eso era yo. Él siguió hablando, y conforme seguía expresando su torpeza, sabía que tenía razón. Minnie estaba pasando por ciertas cosas que jamás había imaginado, un golpe más de algo que ni siquiera había sido su culpa. Tener que lidiar conmigo también debía ser fastidio pero ¿No iba a ser algo bueno? Tener que lidiar conmigo significaba dejar de pensar en todo lo demás, enfocarse en mí la hacía tranquilizar ¿No era así? ¿Cuándo había dejado de ser así? ¿Qué tan dispuesto estaba yo a olvidarlo todo?
Tuve todas esas preguntas en mente durante todo el día, toda la tarde había sido exáctamente como la del día anterior, estaba casi siempre solo. Charlie y Danny estuvieron un rato ahí, pero luego les había dado por salir, después de todo casi nunca estaban libres los dos, se llevaron a Kate y terminé jugando a la xbox. No me estaba haciendo mucho bien quedarme con lo último que Danny me había dicho así que terminé por fingir una crisis con Frida, obligándola a venir. Una vez que llegó, tal vez se molestó un poco al saber que mi única crisis era mi debilidad mental. Igualmente, como cosa del destino, Minnie apareció en el departamento con una crisis real, se veía cansada, pálida y un poco ida. Balbuceó algo que nadie comprendió e intentó cambiarle el canal al FIFA. Me reí un poco y Frida me golpeó, tomó las riendas de la situación “Está ardiendo” dijo, y pensé que no se refería a su cuerpo, sino a su temperatura. Minnie se quedó dormida y Frida se preocupó aún más, yo por supuesto no tenía idea de que hacer y tampoco podía hacer mucho por lo que cuando Frida respiró un poco, me dio el grandioso encargo de cambiar los paños fríos de la frente de Minnie. ¿Cómo iba a poder rendirme con esta mujer? Jamás podría hacerlo. Verla tan pequeña, tan indefensa, me recordaban a la niña de la que me había enamorado. Minnie ahora estaba cambiando tanto que esto mismo me parecía reacción a todo lo que le había estado sucediendo, estaba seguro de que quería quedarme a su lado, pero me parecía que si la invadía con mi presencia, iba a terminar por ser la misma de siempre. Y no había nada de malo en ello, la amaba con cada parte de mi ser, pero creía que las situaciones actuales le pedían a gritos un cambio. Terminamos por quedarnos al lado de ella por lo que habían sido demasiadas horas. Me gustaba tomar su mano, no quería despertarla pero quería sentirla, quería sentir en el mismo momento en el que la fiebre empezara a bajarse, pero no sucedía y empezaba a preocuparme. Cuando por fin despertó, era Frida quien estaba a su lado, no se había despegado ni un instante y me sorprendía el cariño que le tenía, a pesar de cómo Minnie reaccionó con ella. Entonces Minnie empezó a hablar, prácticamente delirar, las palabras apenas le salían pero ponía mucho énfasis en mirar de esa forma extraña a Frida, describiendo lo que para ella era ser una McGraw, me quedé serio mirando el suelo durante todo su monólogo, no sabía que decir, pocas veces la había escuchado quejarse de algo, sentía que habíamos pasado por tanto desde que Charlie regresó pero lo que no pensé era que Minnie había estado pasando por cosas así toda su vida. La miré cuando habló de perderme y lo mucho que dolía, y vi el primer momento íntimo de aquellas dos. Ciertamente estaba muy incómodo pero no duró mucho más, la rubia volvió a quedarse dormida en cuestión de segundos. Frida se levantó y se limpió una lágrima que había conseguido escapar, parecía en shock - Es mucho que procesar - Se excusó. Me encogí de hombros, parecía demasiado, sí, pero ahora todo estaba bien. Habíamos llegado a la conclusión de todo el drama, ahora sólo seguía continuar con nuestras vidas.

A partir de ese momento Minnie & Frida se habían dado la oportunidad de conocerse más, realmente les fue mejor de lo que esperaban y todos parecían bastante felices de que sucediera de esa forma a excepción de Charlie que seguía odiándola en silencio excepto cuando estaba conmigo. La rubia y yo terminamos por no hablar de lo que había pasado aquella noche, pero a diferencia de nuestras otras separaciones, no quería que ella volviese a sentir como que me había perdido. No lo había hecho, jamás lo haría, yo seguiría amándola con la misma intensidad hasta que fuese el tiempo correcto. Pero el tiempo correcto parecía jamás llegar, nosotros estábamos pasando la mayoría de nuestro tiempo juntos, incluso con el tiempo cuando había podido recuperar movilidad Minnie le había pedido a Frida permiso para darme algunas clases de baile para seguir con el tratamiento. Así que estábamos la mayoría del tiempo juntos, tal vez dormíamos juntos bastantes ocasiones sin que nada más pase, simplemente dormíamos, pero en realidad no estábamos juntos. Era algo difícil de definir, y a veces era desesperante no poder besarla, hacerla mía, pero otras veces estaba bien y parecía correcto. La mayoría del tiempo era desesperante. Había dado una fiesta en casa cuando por fin pude volver, y todos parecían estar arreglando sus problemas, Doug y yo tratamos de olvidarlo, él estaba feliz con Minnie así que parecía no importarle nada más. Pero nuestra amistad jamás volvió a ser la misma de antes. Y pasó el tiempo y todos parecían encontrar su lugar, nuestra tranquilidad parecía tan frágil pero pasó tanto tiempo que llegamos a acostumbrarnos. Incluso Minnie.


Para el segundo cumpleaños de Kate, Danny y Charlotte habían optado por preparar una fiesta, habían dicho pequeña y sencilla pero estaba llena de juegos infantiles y personas que no conocía, niños de todas las edades corriendo para todos lados. Estábamos cantando el feliz cumpleaños a Kate, Doug miro feliz a Minnie, sonriéndole y ella había volteado la cara al instante. Traté de ocultar mi sonrisa a esa reacción, me seguía poniendo de buenas su constante rechazo a Doug. Más tarde cuando la mayoría de las familias se habían ido y teníamos el lugar para nosotros me subí al toro mecánico al menos unas diez veces, no lograba pasar los 3 minutos y Charlie ya se había ahogado en risas - No aguantarías ni 10 segundos - La rete y se formó una extraña expresión en su cara - Puedo hacerlo mejor que tú - aseguró y me reí de ella con desdén.  Charlie había terminado por empujarme con su cuerpo para subir al juego. Para empezar se le había dificultado montarse, pudo hacerlo hasta que el encargado le había ayudado y eso le pasaba por enana. La primera vez se cayó a los 10 segundos y todos explotamos en risa, cuando volvió a subir la desgraciada llevaba al menos 3 minutos cuando me acerqué a la tabla de controles del encargado y la hice caer. Había pasado tanto tiempo riendo que sentí que me iba a ahogar, Danny terminó por ir a levantar lo que quedaba de su novia y luego fueron intentos de todos por superar el tiempo de mi amiga. Cuando la fiesta terminó había ayudado a mis amigos a llevar las cosas al departamento entre ellas a Minnie, no era algo acordado, simplemente era inercia. Nosotros íbamos juntos siempre. La noche siguiente había terminado en el departamento de nuevo, no era algo extraño, pero había ido ya que la rubia no estaba contestando mis mensajes desde al menos medio día y también quería ver a Kate abrir sus regalos. Según había dicho Charlie, Minnie había estado ocupada toda la tarde y cuando la rubia había entrado por la puerta acompañada de un flacucho alto y con cara de imbécil entendí perfectamente en qué había estado ocupada. Tenía en brazos a Kate y me paré enseguida con ella y me dirigí a el par, antes de que Minnie pudiese hablar le di a cargar a la niña - ¡Mami está aquí! - Le dije a Katie como animándola, pero había volteado a ver por instinto a Charlie y le sonrió - Te extrañó como loca, estuvo preguntando “¿Dónde está mami?” cada cinco minutos y… - Paré un momento, como si apenas me hubiese dado cuenta de la presencia del idiota - Tú debes ser… ¿John? ¿Henry? - Pregunté a lo que el muchacho negaba con la cabeza, ya un poco más tímido, sin la sonrisa idiota que tenía hacía un segundo - Soy Harry mucho gusto, esposo de Minnie - Le tendí la mano a lo que él se hacía para atrás - No, no te preocupes, somos de mente muy abierta, ¿Un café? - Pregunté mientras le ponía la mano en el hombro y apretaba ligeramente.



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