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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Lun Ago 14, 2017 4:34 pm




CHARLOTTE MAY ANDERSON
Salí prácticamente corriendo del departamento con los gritos de mi novio atrás. Los subordinados me esperaban en la entrada del lobby y se acercaron para tomar mis cosas y encaminarme al auto. Durante todo el largo camino a la mansión estuve dando vueltas a la solución de este asunto, pero no podía encontrarle una. Mi miedo a Rafael era mucho más grande que todas mis fuerzas para luchar. Y después de todo lo que había pasado hace unos años no me habían quedado tampoco. Vi mi oportunidad aparecer en frente de mis ojos al escuchar a los dos hombres hablar de cómo nos estaba siguiendo un auto a lo lejos todo el camino, lo habían susurrado entre ellos pero con todo el silencio los había escuchado claramente. Aquello los había puesto nerviosos, lo cual significaba que era probable que Rafael tuviera sus propios enemigos. Podía probar con aquello, tal vez incluso podía lograr que se largara de la ciudad. La nueva servidumbre de la mansión tomó mis cosas para acomodarlas en el lugar adecuado, además de, me imaginaba, revisar que no llevara conmigo algo sospechoso, no lo haría, no era tan estúpida. Por mi parte estuve fuera de la oficina de mi padre esperando a Rafael, podía escuchar los gritos del hombre, me hacía encogerme cada vez más en mi lugar pero por mucho que su voz retumbara en mi cabeza reviviendo los peores momentos de mi vida, había otra alarma activada en el fondo. Tenía que salir de ahí lo más pronto posible. Y si tenía que matarlo lo haría. Estaba usando el vestido que me habían dado según sus indicaciones y apenas salió, me paré con una sonrisa enorme para recibirlo. Tomamos un paseo por el jardín, un hombre nos estaba vigilando a lo lejos pero nos daba nuestra privacidad. Él siempre era un caballero y le gustaba tomarme de la mano mientras caminábamos, el jardín era inmenso y parecía tener exáctamente las mismas flores que yo podía recordar, era un sueño. Me detuve de repente para sentarme, me encontraba nerviosa pero necesitaba hablarle, él levantó una ceja intrigado, esperando mis palabras - Estoy asustada - Admití, pero él tomó mi mano una vez más, mientras acariciaba mi mejilla con la otra mano. Me aseguró que nunca me haría daño y mi estómago se revolvió e hice esfuerzo para no devolver la comida que no había ingerido ese día - Alguien ha estado siguiéndonos, pude sentirlo. Saben que estamos aquí - Advertí y pude ver su cara cambiar. Sí había alguien de quien él se estaba cuidando y podía averiguarlo, sólo necesitaba dejar de tener miedo. No se me permitió subir a mi habitación hasta la noche, todo el día Rafael había estado trabajando en la oficina y yo debía atenderlo y entretenerlo. El primer día había ido bien, ninguno había perdido el control y había podido dormir sola en mi habitación. Al entrar fue un choque de recuerdos, la cama tenía la misma cobija, las almohadas estaban desacomodadas de la misma manera en que lo había dejado y las pastillas que había intentado tomar seguían esparcidas cerca del armario, en la alfombra. Era tan impactante que sentí el piso moverse debajo mío, pero escuché timbrar mi celular en la cómoda por lo que corrí a él. Era Harry, pero eran todos. Hice lo que pude para deshacerme de esa llamada y de su preocupación, deseaba tanto estar con ellos y no en este lugar. La nostalgia y la desesperación me invadieron y terminé como en toda mi adolescencia cuando peleaba con Richard encerrada en el armario. Solía venir también después de haberlo perdido, a pedirle consejos y fuerzas para seguir adelante. Y era exactamente lo que necesitaba en ese momento. Las fuerzas de mi padre “¿Qué hago papá?” Me repetía una y otra vez hasta formar una idea. Esperé a que las horas pasaran y hubiera completo silencio en la mansión para salir. Me dirigí directamente a la oficina de mi padre, podía recordar todo el camino de memoria, este era mi hogar y lo conocía como la palma de mi mano, las posibilidades de ser atrapada eran casi nulas. Revolví papeles que pudieran darme algo, lo que fuera contra Rafael y prácticamente corrí a mi habitación. Antes de llegar, algo me había dado en la cabeza y caí al suelo con la mente en blanco.

La mañana siguiente desperté en mi habitación, arropada y con un fuerte dolor en absolutamente todo el cuerpo. Una mujer pasó a darme una pastilla con un vaso de agua que tomé de inmediato. Me indicó que debía vestirme con la ropa que estaba en mi armario y luego pasar a la oficina del señor Rafael. Había hecho todo lo indicado, había tomado un baño, me había alistado para ver a Rafael y había caminado directamente a la oficina pero esta vez la calma me invadía. No estaba ni el miedo, ni la desesperación. Los golpes habían dolido y ciertamente había llorado pero no me había asustado del todo. Desde aquella mañana simplemente me había dejado de importar. Me sentía fuera de mí misma y hacía todo como se me indicaba, lo cual le había traído mucha felicidad a mi captor. Yo estaba sentada en su regazo tranquila junto a él, mientras él y sus amigos reían sobre chistes que yo no estaba entendiendo y no podía importarme menos. Había ocasiones en las que yo parecía despertar pero no pasaba mucho para que otra dosis entrara por mi garganta. Muchas veces sabía lo que estaba haciendo, lo que me estaba pasando pero la mayoría del tiempo no lo entendía y lo prefería de ese modo. Solo deseaba que terminara pronto, si es que terminaría algún día. 


Perdí la cuenta de los días pero en cuanto vi la cara de Daniel frente mía pude reconocer que había sido demasiado tiempo lejos de él. Volví a sentirme aterrorizada, y me giré hacia Rafael que parecía bastante molesto. Quería hablar y gritarle que me había prometido no meterlo en esto, pero no podía articular las palabras - Estoy seguro, Charlotte de que recuerdas lo que te dije que pasaría si alguien más se enteraba de esto - Empezó a decir mientras se paraba de su asiento hacia mí, la desesperación me invadió y un foco rojo se prendió en toda mi mente. Katarina. Empecé a negar con la cabeza violentamente lo cual, como pude ver en sus ojos, lo hizo perder la paciencia conmigo - No lo hice, no lo hice, yo jamás le dije, tienes que creerme -  Traté de tomarlo por el brazo, que me creyera cuando me viese a los ojos, pero la bofetada recibida luego de ello me lo dijo todo. Terminé en el suelo, la debilidad me invadía no solo la mente, sino todo el cuerpo. Danny trató de abalanzarse contra él, pero en menos de un segundo uno de los hombres de Rafael lo había vuelto a sentar en la silla antes de siquiera acercarse a Rafael y había propinado un golpe en las costillas, Rafael lo miró divertido - ¿Te molesta que le enseñe a Charlotte como comportarse?  Charlie necesita que la reprenda, se ha vuelto bastante rebelde y he tenido que usar medidas extremas, a menos que… quieras recibirlos por ella. Tal vez eso le enseñe mejor - Rafael dio una mirada retadora a mi novio, provocandolo. Y tuve miedo de nuevo. El efecto de las pastillas se estaba acabando poco a poco y mis emociones empezaban a salir a luz - Déjalo fuera de esto - Le pedí tratando de ser fuerte pero se escuchó como un ruego. Daniel replicó de inmediato, pidiendo que el maltrato fuese para él lo cual hizo a Rafael soltar una carcajada y yo me había llenado en lágrimas. Sabía lo mucho que le molestaba pero no podía pararlas. Llamó a uno de sus hombres con la mano - Llévatela, hazla feliz - Le dijo y el hombre me tomó por los hombros para prácticamente arrastrarme fuera de ahí. Intenté soltarme a los gritos y luchando lo más que pude, no quería irme. No quería perderlo de vista. No quería que sufriera ni un poco lo que yo. Pero en cuanto las pastillas bajaron por mi garganta y los químicos empezaron a hacer efecto, volví a perder la conciencia. Cuando desperté, una mujer me avisaba con alegría que tendríamos una cena muy especial esa noche, por lo que me ayudó a alistarme. Estaba dándome ropa increíblemente reveladora, y lencería de encaje y pude imaginarme de qué trataría la noche especial pero antes siquiera de preocuparme, tenía otra pastilla en frente mío. Miré a la mujer, ella me estaba vistiendo para llevarme a la cama con él, lo sabía, veía en su mirada la culpabilidad. La tomé del brazo y la miré a los ojos - Por favor, por favor no quiero ir. Ayúdame - Rogué y ella me había mirado con ojos de lástima, empezó a argumentar que no había manera de escapar - Puedo hacer que no sienta, será como dormir- Me dijo y yo no entendí, pero la mujer trajo otras pastillas - Estarás bien, lo prometo - Aseguró y yo dudé ¿Qué pasaría con Danny si yo no estaba consciente? - Ayúdame a cuidar de mi novio y cuando esto acabe te prometo devolverte el favor - La mujer me miró confundida, no creía que esto fuera a acabar en algún momento, o que yo fuera a estar en condiciones de ayudarla tampoco. Pero asintió y yo me animé a tomar una pastilla para tragarla con agua. ¿Era esto plan de Rafael? No tenía idea, pero no pude pensarlo más tiempo porque empezó a hacer efecto, era diferente a lo que había tomado antes. Todo era un chiste. Me sentía desbordando de felicidad por eso cuando me llevaron a la mesa, todo lo que Rafael decía parecía épico, y las carcajadas no tardaban en salir, al contrario era lo único que había salido de mi boca. Daniel se veía bastante confundido en su silla, se veía mucho más agotado de lo que lo había visto por la mañana. Por eso cuando Rafael me preguntó si quería animarlo yo había gritado que sí. Me sugirió bailar para él, para ambos como yo hice alguna vez y me pareció una idea asombrosa. Terminé por sentarme en sus piernas, para beberme su copa de agua y pude ver que la mujer había negado e instintivamente había dado un paso para enfrente. Y mientras Rafael aseguraba que exactamente así me había conocido, yo al probar la sustancia en la copa había escupido todo, empecé a toser con fuerza y debido a las sustancias en mi sistema el aire me empezó a faltar, por lo que él me hizo a un lado y caí al suelo. De repente el mismo hombre de siempre me había sacado a rastras de ahí. La mujer me había puesto algo en la boca para recuperar el aire y yo tomé su mano en señal de agradecimiento.



Desperté aproximadamente a medio día después, por mi propia salud la mujer dejó de darme más de aquellas pastillas, por lo que todos mis sentidos estaban al cien por ciento, más todos los efectos secundarios de lo que fuese que hubiera tomado el día anterior. Después de mucho tiempo por fin me sentía por completo en mi cuerpo. Y aunque era de las peores sensaciones que había tenido en la vida, agradecia estar consciente. Ella me llevó a otra de las muchas habitaciones, me dejó esperando unos minutos, yo trataba de no ver siquiera la habitación, no quería saber donde estaba para no poder recordarlo después. La mujer entró luego de un rato, atrás de ella estaba Daniel, al verlo me levanté enseguida hacia él - Sólo tienen unos minutos - Dijo y salió para darnos privacidad. Lo miré en shock, y lo abracé. No quería soltarme nunca más de sus brazos. Quería que todo acabara ahora, no podía encontrar mucha más fuerza para seguir soportando a ese hombre, porque incluso ahí pegada de Danny no me era suficiente para seguir. Todo dentro mío lo sentía muerto. Le pregunté si se encontraba bien, y luego empecé a pedir perdón desesperadamente - Quiero irme - Lloré en su hombro pero antes de seguir nuestra conversación pudimos escuchar los gritos negados de quien nos había ayudado. Rafael se había enterado de nuestra reunión y no parecía feliz.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Vie Ago 18, 2017 8:28 pm




HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Me había quedado a dormir en el sofá, no tenía intenciones de dormir en la habitación de Charlotte y Daniel porque aún tenía la esperanza de que me llamaran en cualquier momento diciendo que todo estaba bien y regresarían en poco tiempo. Mil y un escenarios se me formaron en la cabeza ¿Qué pasaba si ninguno de los dos regresaba? O alguno, ambos eran de mis mejores amigos y yo aún no podía terminar de comprender lo que estaba pasando, por lo que no podía ayudar mucho más. Lo único que podía hacer ahora era hacerme cargo de Minnie y Kate. Alrededor de las 7am ya estaba arriba, no mucho rato después Minnie había bajado también anunciando que tomaría el sillón para dormir - Espero que regresen hoy mismo - Confesé pero después de eso Minnie inició una plática que yo no quería tener. Preguntó si porque estaba enojado había estado saliendo con alguien más. Giré los ojos y suspiré - No siempre es acerca de ti - Le dije aunque en realidad siempre había sido sobre ella, esta única vez nada había tenido que ver. Ella empezó a hablar y yo dejé de tener participación en la conversación. Era solamente ella hablando y diciendo cosas que no sabía si ella misma creía. Por supuesto que estaba molesto por Doug, pero Hannah me había hecho olvidar las cosas. Quería estar con ella, no quería seguir en este estúpido juego con Minnie dónde estamos juntos por un periodo tan corto de tiempo y luego son años para poder reparar lo que fuera que era esto. Cuando terminó simplemente volvimos la cabeza a la televisión, no tenía nada para decirle. Suponía que el tiempo nos demostraría a ambos. Cuanto la otra mitad de McFly llegó deliberamos nuevamente nuestras opciones. No éramos detectives ni policías, yo sólo era el maldito baterista, así que estuvimos nuevamente rogando a la policía nos ayudara con esto. Fue en vano, pero con eso a Minnie le dio la idea de llamar a la detective que ayudaba a Charlie hacía años, cuando Ryan vivía. Obviamente fui yo quien tuvo que llamar, era el más serio de todos así que no tuve otra opción. Y esa mujer era dura, pero de nuevo, era mujer y tenía cierta habilidad con ellas, así que después de insistir y plantearle todos los datos y escenarios, Morgan aceptó. Miré con una sonrisa a mis amigos - Irán por ellos - Anuncié y lanzaron gritos de victoria - Debo ir allá y esperarlos - Dije tomando mis llaves y negándole a Minnie todo lo que decía - Debes cuidar a Katie, no se va a quedar con ellos - Traté de explicarle y Tom me ayudó con eso, en cuanto pude salí del edificio para dirigirme a la comisaría y esperar buenas nuevas.

Estuve esperando al menos una hora que se había sentido como una eternidad, tenía mensajes de los chicos a cada momento preguntando por cualquier noticia nueva pero para cuando los vi llegar, supe que tendría que mentir acerca de como estaban. Ambos parecían destrozados. Habían pasado solo unos días y Charlie se veía increíblemente delgada, golpeada y devastada. Y Daniel no se quedaba atrás. Antes de que me dejaran llevarlos, los arrastraron adentro para tomarles una declaración y no mucho después, estábamos en la camioneta directo a su casa. Les había preguntado si estaban bien, si necesitaban ir a emergencias pero ambos negaron. Sólo querían ir a casa. Cuando llegamos todos los recibieron con cariño y por respeto salimos de ahí lo más pronto posible. Pensé que todo terminaría ahí hasta que el día siguiente por la noche Daniel se había aparecido en mi casa con Kate en brazos y los ojos rojos, me había pedido encargarme más de cerca de Charlotte, ya que él tendría que irse con Kate unos días para no envolverla en todos los problemas por venir. Acepté por supuesto, era algo que ya hacía sin que me lo tuviera que pedir. Pero todos los días siguientes Charlie parecía estar muerta. No hablaba mucho, apenas y estaba comiendo y siempre estaba apurada a hacer mil cosas. La había acompañado a la comisaría al menos mil veces y siempre salía con la misma expresión de duda. Por muy extraño que sonara parecía que no tenía idea de como resolver lo que sea que estuviese pasando y es que si ella no tenía idea nosotros los mortales estábamos más que perdidos. Danny me pidió que la llevara al médico, tenía que hacerse un examen general después de todo lo que había pasado. Charlie no me contó mucho, pero por lo poco que me enteré, le habían estado dando sustancias para controlarla mejor. El día que fuimos por los resultados, Charlie salió del consultorio con la sonrisa más grande que había podido presenciar, me tomó por los brazos y empezó a saltar como una niña - ¿Ganaste algo? - Le pregunté bastante confundido y ella solo soltó una carcajada - ¡Un bebé! - Gritó y la miré confundido - ¡Harry! Estoy embarazada - Me gritó y entendí todo. La abracé con fuerza y le di vueltas aunque ella se quejara. A partir de ese momento su actitud cambió. Apenas tenía un mes pero Charlie estaba tan emocionada, que creía que había sacado fuerzas de su estado para poder enfrentar todo lo sucedido. El doctor le confirmó que todo se encontraba bien y que debía seguir con su vida normal, pero la vida normal de Charlotte no era precisamente calmada. La empecé a acompañar todos los días al trabajo ya que ella pensaba que alguien estaba vigilando sus tiempos - Rafael puede hacer lo que quiera aún, está encerrado pero sigue controlando todo desde donde está - Me dijo un día con la paranoia a todo lo que daba. Lo comprobamos esa misma tarde cuando alguien había intentado subir a una camioneta, ella gritó tan fuerte que la seguridad pudo darse cuenta de lo sucedido y cuando los hombres notaron que corrían hacia ellos, tiraron a Charlie fuera y aceleraron. La expresión de Charlie lo decía todo, estaba aterrada. El hombre estaba yendo a pudrirse en prisión por el resto de su vida pero Charlotte aún tenía miedo de lo que él fuera capaz, lo había comprobado, seguía estando a cargo. Solía quedarme en su casa hasta que Minnie llegara y luego ir a ver a Hannah, pero en ese día en particular, Minnie no había llegado a la hora de siempre, y nos habíamos quedado con Charlie en el sillón viendo alguna película, tratando de parecer que había sido un día cualquiera. Estaba nerviosa, parecía incómoda, se movía a cada rato y la chispa que había tenido siempre se había ido. Fue hasta que se paró para hacer algo para comer para los dos que supe que todo iría empeorando poco a poco. Charlie estaba parando frente mío con la cara inundada en lágrimas, por sus piernas dos hilos de sangre bajaban. La llevé a emergencias tan rápido como pude, y esperé y rogué a Dios que todo estuviese bien pero de nuevo, no lo estaba. Charlie había perdido a su bebé. Pasé esa noche al lado de mi mejor amiga, se veía tan pequeña entre mis brazos, tan rota. No dijimos mucho, lloramos los dos fuertemente a lo largo de la noche, hasta que finalmente Charlotte se había quedado dormida. Pasamos toda la noche así sin darnos cuenta que ya había amanecido, cuando salí de su habitación Minnie salió de la suya, pensando que se trataba de ella. Me miró confundida, no sabía que cara tenía pero imaginaba no una buena, miré al suelo, tratando de darle una explicación - Ella… Charlie… - No pude hablar, sentía que me temblaba la voz, pero entre estas dos mujeres tenía que ser quien les diera fuerza - Perdió al bebé - Dije al fin y la miré. Me estaba afectando a un nivel bastante personal. Y Minnie era la única en el mundo que podía comprenderlo. La abracé, porque era un escenario horrible y lo necesitaba. A partir de aquél dia Charlie había dejado de hablar con Danny, tuve que mentirle al pecoso con que se encontraba preocupada, pero mejor. Pero no lo estaba, si había empezado a recuperar peso, lo había vuelto a perder enseguida, las visitas al médico después de eso fueron secuelas de aquella noche. Charlie empezó a tomar antidepresivos controlados, controlados por mi o Minnie, tener que soportar todo era ya un infierno, ahora con lo del bebé era prácticamente imposible. Pero se recuperaría, sabía que lo haría cuando miraba las fotos o videos de Kate y sonreía. Lo haría bien.

En cuanto a Hannah, bueno, tuvo que ser increíblemente comprensiva para entender que tenía que estar la mayoría del tiempo al lado de mi mejor amiga. Y lo había sido, la mayoría de las ocasiones en los que no encontraba más fuerza para transmitirle a Charlie, Hannah me recordaba porque estaba saliendo con ella. Su simple sonrisa me llenaba de ganas de salvar el mundo para ella. Siempre que la veía podía recargar de buenas vibras y aunque todo a mi alrededor era complicado, estar con ella me hacía feliz. No teníamos nada de tiempo saliendo oficialmente pero moría por presentarla a todo el grupo, aunque tal vez no era el mejor momento para hacerlo, mucho menos cuando llegué a su casa y me la encontré hecha un lío, el maquillaje corrido y en pijama - Perdí el papel - Me explicó cuando estuvo mucho más tranquila, aún quitándose las lágrimas de la cara, yo la tenía abrazada, esto parecía más bien un berrinche - Pero has estado practicando todo el otoño ¿Qué pasó? - Pregunté tratando de interesarme en su plática, no quería ver a mi novia mal. Si hubiese algo que pudiera hacer por ella - Fue Minnie, me lo dijo Robert. Dijo que le había hecho la mamada más asombrosa de su vida y tenía que darle mi papel - Hannah casi había escupido su nombre pero yo no podía creer nada, ¿siquiera me estaba hablando de la misma persona? - ¿Minnie? ¿Minnie McGraw? Ella no haría algo así - Le aseguré, si Minnie había ganado el papel, era porque había trabajado duro por ello, la academia era su vida - Claro que sí ¿Cómo crees que ha conseguido todos sus protagónicos? ¡No lo merece! ¡Trabajé tan duro por conseguirlo! - Hannah lloró en mi pecho, pero luego de unos minutos se disculpó, decía que sus problemas eran tontos en comparación a lo que estábamos pasando con Charlie en ese momento, yo besé su frente y la acerqué más a mi. No se podían ni comparar. Pero aún así me sentía bastante incómodo por lo que me acababa de enterar de mi ex novia ¿Así conseguía todos sus papeles? No podía ser cierto, me parecía una locura. Pero si Hannah lo decía con tanta seguridad entonces debía creerle. Al día siguiente en el departamento de las chicas, habíamos conseguido una táctica para evadir a Daniel entre los tres, hasta que Charlie pudiera hablar bien con él. Danny siempre llamaba a cierta hora, siempre contestaba Minnie o yo y luego teníamos una videollamada los tres, donde veíamos a Katie y muchas veces saludabamos a su madre. No faltaba mucho para su regreso, Charlie estaba asegurándose de que lo trasladaran a una prisión especial para reclusos más peligrosos, únicamente debían recopilar la información necesaria. Después de la llamada, donde Kate dijo algo que Charlotte probablemente no debía enterarse, estábamos terminando de comer, tenía atorado lo que había hablado con Hannah el día anterior, y suponía que sería algo para distraer a mi amiga - Oye Minnie, escuché que te dieron el protagónico de la obra, felicidades - Dije y Charlie se viró hacia ella con una sonrisa, diciéndole felicidades también - Pero pensé que lo habían elegido hace meses ¿Cómo pasó? - La miré receloso, ella no me había mirado siquiera. Di un sorbo a la taza de té que me había servido Charlotte, Charlie le dio una mirada de confusión a Minnie, sabía que decir aquellas cosas enfrente de ella iba a molestarla al menos diez veces más, pero no me importó - ¿Sabías que hay bailarinas que se acuestan con los directores para obtener los protagónicos? - Le pregunté a Charlie, pero ella me dio un golpe en el brazo, alegando que no podía insinuar algo así nunca más, porque Minnie jamás haría algo semejante - Lo sé, Minnie jamás caería tan bajo. Ella es puro talento ¿O no? - Tomé otro sorbo del té y la miré directamente.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Vie Ago 18, 2017 11:12 pm


MINNIE ELIZABETH MCGRAW -
Tardé en volver a sentir que podía bailar en todo mi esplendor de nuevo. Me decía a mí misma que quería volver a estar en forma antes de volver a pisar el teatro, pero tal vez estaba mintiendo. No tenía miedo, el ballet era lo único de lo que podía estar segura. Sabía que podía ir y ganarme el papel nuevamente, como era justo. Pero no podía dejarla sola. Y esa era mi verdad. No quería perderla de vista. Daniel no estaba para ser su roca, pero había dejado sin saberlo algo en ella que la haría sentir segura acerca de su relación, y acerca de ella misma y su capacidad de salir adelante. Harry estaba allí, vigilándola de cerca día y noche, haciéndome sentir a mí más segura a pesar de tener que estar con él en la misma casa todo el tiempo. Y fue entonces cuando decidí que volver a pisar el estudio no sería tan mala idea. Tomé mi abrigo y mi bolso con una sonrisa en la cara, luego besé su mejilla.  Harry entró por la puerta con las llaves de su camioneta en la mano y entonces comprendí que podía irme tranquila. Lo ignoré, saliendo del lugar diciéndole a Charlie que cuidara a mi sobrino por mí. Entré al estudio mientras todos hacían el estiramiento antes de ensayar oficialmente. Sentí las miradas de los presentes quemándome la espalda, pero mantuve mi mirada firme mientras sentía que mi cara se enrojecía cada vez más -¿Qué haces tú aquí? -La voz de Hannah sonaba como una niña encaprichada. La ignoré para comenzar a estirar, no tenía idea de cuál iba a ser mi papel pero estaba segura de que cualquiera que fuera no sería trascendente. Cuando terminamos tomé una ducha rápida y corrí hacia Robert - Quisiera hablar contigo -Dije, apoyando mi bolso en el piso. Él asintió con la cabeza y caminó hasta su despacho, que era en realidad uno de los tantos camerinos que conectaban el estudio con el escenario. Tomé aire- Quiero audicionar -Solté agarrándome las manos de manera nerviosa. Él rió débilmente asegurando que era muy tarde para eso, los ensayos habían comenzado hacía una semana- Puedo hacer a la reina cisne con los ojos cerrados, lo hice miles de veces -Aseguré, desde la primer compañía de baile en la que había bailado con la Academia Real de Danza, hasta mi lugar en el Ballet Real- Lo sé -Contestó él sin inmutarse. Luego se acercó hacia mí despacio- Pero esta vez… Hannah demostró ser más adecuada para jugar con la… ambigüedad del papel -Apoyó una mano en la pared, justo al lado de mi cabeza- Ella no es mejor que yo -Afirmé, tratando de sonar segura al respecto, pero Robert comenzaba a ponerme nerviosa. Sonrió, sin mostrar los dientes, de costado. Como si yo le diera cierta ternura- Tú sabes que eres mi preferida -Susurró acariciando mi mejilla con el costado de su dedo índice- Pero para que ganes el papel de manera justa, deberás demostrarme que puedes ser la reina cisne y el cisne negro tanto arriba… -Bajó con su dedo por mi mejilla, cuello y pecho- como abajo del escenario -Agarró entre sus manos uno de mis pechos. Tragué en seco. Él bajó las manos por mi cintura hasta mi trasero y me dio vuelta con un solo movimiento- Piensa en las consecuencias de la palabra no -Susurró en mi oído, agarrando mi trasero por debajo de la falda. Cerré los ojos.


Tomé mi ropa tirada en el suelo -Eres perfecta para el papel -Dijo mientras me ponía los zapatos y él me miraba desde el sofá- Otra vez probaste ser mejor que Hannah, no sólo en el ballet ¿Quién te enseñó a hacer mamadas así? -Rió, mientras yo tomaba mi bolso y me dirigía a la puerta. El chofer del auto me preguntó si me encontraba bien más de una vez mientras yo le contestaba con la vista perdida en la ventana que sí, lo estaba. Se aseguró que entrara al edificio y subí por el ascensor hasta el último piso. No había nadie, las luces estaban apagadas. Subí las escaleras hasta mi habitación, y me eché en la cama. Había tenido sexo con mi director de ballet. Había tenido sexo a cambio de un papel protagónico que había interpretado tantas veces que lo sabía de memoria. Había estado dentro mío, había tocado todo mi cuerpo con sus manos, su sudor estaba penetrando mi piel. Sentí tanto asco que corrí hacia la ducha y me quedé abajo del agua por una hora, pasándome jabón una y otra vez para hacerlo desaparecer. Tomé algo para acallar mi mente y volví a acostarme en la cama para dormir. Salí de la habitación cuando escuché que la puerta de Charlotte se abría, no quería contarle nada, no quería que se preocupara por mí, simplemente quería subir un montón de comida a mi habitación que se acostara conmigo y viéramos una película las dos solas. Pero recordé que había otra persona en la ecuación y era la persona que había salido de su habitación con una cara que no encajaba en el contexto de Charlie. No sentía que podía mirar a Harry a los ojos, así que fijé la mirada en el suelo y él hizo salir de sus labios algo mucho peor. Charlie había perdido al bebé. Abrí los ojos como platos mientras me llevaba una mano al pecho. El doctor le había dicho que todo estaba bien, que podía seguir su vida normal. Harry me abrazó y mi cuerpo se tensó congelado esperando que me soltara. No quería que me tocara, no quería que nadie más volviera a tocarme. Yo misma me daba asco.


Durante todo el fin de semana traté de ayudarla de la manera que podía. Harry se encargaba de acompañarla al médico, hacer que coma, controlar sus antidepresivos. Yo me encargaba de mantenerla distraída, y mantenerme a mí distraída. Ponía películas, hacía postres y comida chatarra, y nos poníamos a ver videos viejos de nuestra infancia. No podía ayudarla más que eso, no podía darle ningún consejo que ella no supiera. El tiempo iba a curarlo, y cuando él volviera y le pidiera casamiento, podrían tener muchos bebés más que estarían sanos y sin ninguna amenaza. Cada vez que Danny llamaba tenía que inventar una excusa. Eran órdenes de Harry porque supuestamente, Charlie no quería hablar con él. Pero yo pensaba que lo necesitaba. Pero el lunes llegó y tuve que enfrentar lo que había hecho. Tenía que almorzar para luego ir hacia el teatro a ensayar, pero a penas había podido probar la comida. Tenía el estómago cerrado y demasiadas nauseas nerviosas de culpa. Miraba hacia el ventanal, el día estaba gris como siempre, y me encontraba con la mente perdida y en blanco. Escuché la voz de Harry a lo lejos y sus palabras me trajeron a la realidad. No di vuelta la cara para mirarlo. Él dijo que pensaba que habían elegido a la protagonista hace meses. Apreté los labios y bajé la mirada hacia mi taza de té intacta -No -Dije en voz baja- Fue hace un par de semanas, cuando me esguincé el pie -Expliqué sintiendo que mi garganta se anudaba. No quería tener que explicarle todo lo que había pasado con mi compañera, no era importante, al menos no ahora. Con sus siguientes palabras entendí que no estaba realmente felicitándome, alcé la cabeza para mirarlo. Sabía lo que había pasado, su mirada furiosa me lo dijo. Sentí mis ojos llenarse de lágrimas y bajé la cabeza. Sus ataques sólo confirmaban lo que yo pensaba de mí misma- Renuncié -Solté sintiendo como una lágrima bajaba por mi mejilla- No soy ella… no sé cómo puede hacerlo… pero ganó -Parecía que en realidad estaba hablando sola en voz alta. No esperé su reacción, pero me limpié el rostro y me levanté para tomar mis cosas y salir hacia el teatro. Charlie me preguntó qué estaba pasando en voz alta. Sonreí para luego darme vuelta -Nada, son sólo tonterías -La abracé y besé su mejilla- No tardaré nada en el ensayo de hoy, así que volveré luego y podemos ver la nueva película de Christopher Nolan. Y por verla me refiero a taparnos la cara hasta que termine -Dije riéndome. Harry se levantó diciendo que no podía creer que fuera cierto y salió de la habitación. Sentí como todo se movía de manera violenta por un segundo. Me despedí de la morocha y salí de allí de camino hacia la humillación.


Estaba mirando the rocky horror picture show en el sofá, con una manta en mis piernas y un té en mis manos. Harry bajó las escaleras, había estado en el cuarto de Charlie. Me miró por un segundo y luego soltó lo que tenía para decir. Habíamos estado ignorándonos por los pocos días que habían pasado desde aquella comida. Dijo que había estado hablando con Danny, y volvió a decirme que habíamos acordado que no le diríamos nada sobre Charlie -Tú acordaste eso, yo jamás lo hice -Aseguré mientras le bajaba el volumen a la televisión- Yo creo que es mejor que Danny lo sepa y vuelva a casa, y tú te vayas -Volví a poner la mirada en la televisión, pero estaba perdiéndome una de mis canciones favoritas. Harry perdió un poco más la paciencia y me advirtió que él estaba respetando la decisión de Charlie y que yo debería hacer lo mismo. Giré los ojos- ¿Respetando su decisión? -Dije poniendo la película en pausa y levantándome- Danny estaba respetando mi decisión cuando no te dijo nada a ti, y tú igual te encabronaste con ambos ¿Crees que no me doy cuenta que lo haces porque en tu inconsciente, quieres pagarle a él con la misma moneda? -Me volví a sentar. Sabía que odiaba cuando hablaba como si estuviera psicoanalizándolo. Era molesto hasta de un psicólogo, no me imaginaba de alguien como yo- Charlie necesita a Danny y a Kate para poder sobrellevar esto. Pero no te preocupes, no le dije nada acerca de eso. Él está preocupado y paranóico, cree que nos vamos a morir si no está aquí -Volví a renaudar la película y a ignorar a mi ex novio. Cada día que pasaba lo sentía más y más lejos. Y peor aún: me estaba volviendo cómoda con esa idea.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Ago 19, 2017 9:13 pm



DANIEL ALAN DAVID JONES -


En cuanto la tuve en frente sentí como un millón de cuchillas se clavaban sobre mi piel, como todo paraba por un segundo y volvía a moverse con rapidez y violencia, haciendo que mis ojos desenfocaran su vista, como la enorme casa se venía encima mío y me aplastaba el pecho, y los pedazos de ilusión que había rescatado de la idea de estar comprometido con el amor de mi vida, se hacían añicos. Quise sonreírle para que supiera que aunque estuviéramos en problemas, estaba conmigo. Pero sus palabras no me dejaron. Estaba acusándola de haberme dicho que estaba allí, y al pararse de su asiento Charlie había perdido toda cordura, jurándole que no lo había hecho. Maldecí entre mis pensamientos. Había arruinado todo para ella con solo aparecer allí. Vi como Rafael le propinaba una bofetada tan fuerte que la había dejado en el piso y sentí como los estribos de mi caballo se perdían -¡¿Qué crees que estás haciendo?! -Vociferé furioso y salté hacia él para golpearlo con todas mis fuerzas, pero antes de llegar a mi objetivo uno de los hombres de Rafael me había sentado en la silla de nuevo con un golpe en mis costillas de regalo. Él me ofreció soportar todos los golpes que estaban destinados hacia ella y yo me paré de mi asiento a enfrentarlo -¿Te da miedo golpear a alguien de tu tamaño? -Gruñí, inflando el pecho- Sabes he estado cogiéndomela por dos años enteros, y a ella le ha estado encantando -Dije para provocarlo, pero él solamente rió. Dijo a uno de sus hombres que se llevaran a Charlie, mientras ella pataleaba sin fuerza para volver hacia la habitación. Rafael advirtió que no sabía en lo que me había metido y puse la quijada para que repartiera golpes en mi cuerpo en vez de en el de ella. Uno de sus hombres me tomó por los brazos y el falso dueño de casa golpeó mi estómago dejándome sin aire, mi cara haciendo sangrar mi labio, y luego mi cabeza, dejándome por completo atontado. Una vez que estuve en el piso, Rafael se hartó de mí y salió de la oficina dejándome con sus hombres, que se divirtieron un rato dándome patadas hasta que no sentí que tuviera fuerzas para levantarme, y cerré los ojos.


Una mujer entró luego de unas horas con ropa entre sus manos -Tendremos una cena -Explicó- al señor no le gusta que las personas aparezcan en la mesa con mala ropa… le parece una falta de educación -Anunció, y yo reí débilmente. Los ricos y sus reglas de etiqueta. La morocha y la rubia eran exactamente igual, justo como sus padres se lo habían enseñado. Terminé por sentarme a la mesa una vez que me cambié de ropa, esperando que llegaran el anfitrión y su víctima. Rafael llegó primero y me saludó con un movimiento de cabeza. Charlie llegó un poco después vestida con algo revelador y bastante fuera de sí. Reía como si todo fuera lo más gracioso del mundo. Estaba drogada, resultaba bastante obvio. Tragué en seco al pensarlo ¿Tendría que preocuparme ahora por un problema con las drogas? Él sugirió que bailara para entretenerlo y tuve que apretar mi mandíbula y correr la mirada cuando ella accedió. Terminó por sentarse en sus piernas y llevarse la copa que tenía en frente a su boca. Me paré con violencia, era vino -¡No! -Grité tirando mi cuerpo hacia delante para alcanzarla pero era demasiado tarde, había bebido un sorbo. Claro que ella no se había dado cuenta que era vino y terminó por escupir lo que restaba en su boca y a toser. El aire le faltaba, y Rafael la hizo a un lado para que ella cayera al piso y alguien más se la llevara a rastras de ahí. Miré toda la escena congelado desde mi lugar, con los ojos abiertos como platos, con el rostro rojo- ¡Hijo de puta! -Grité para abalanzarme hacia él por encima de la mesa y golpear su rostro al menos una vez antes de que dos de sus hombres me corrieran de allí y comenzaran a golpearme de nuevo. Y él reía y miraba divertido.


Estaba tirado en una de las habitaciones, pensando en cuál sería la manera de escapar de allí. Quería tomar a Charlie entre mis brazos y salir corriendo por todo el jardín. Una mujer interrumpió mis pensamientos diciéndome que lo siguiera. Le hice caso y me guió hasta una habitación en la casa que al abrir la puerta, pude ver que estaba Charlie adentro. La tomé entre mis brazos acunándola para que pudiera apoyar su cabeza en mi hombro. Quería verle la cara para siempre. Besé su frente, su nariz, sus mejillas y sus labios jurándole que yo estaba bien y que no tenía que preocuparse -Nos iremos, lo prometo -Dije cuando la escuché empezar a llorar- Te amo, quiero que lo recuerdes siempre -Susurré para besarla de nuevo. Unos gritos se escucharon afuera, los gritos de la mujer que nos había arreglado el encuentro. La habitación se abrió casi de una patada, y pudimos ver como Rafael con cara de lunático sostenía a la mujer por el cabello y ponía una pistola en su cabeza. Sus ojos prácticamente estaban desorbitados y se le marcaban todas las venas del cuello y de la cara -Así que estaban teniendo una pequeña reunión a mis espaldas ¡¿No es así?! -Gritó tironeando del cuero cabelludo de la mujer nuevamente, que soltó un grito. Me puse delante de Charlie para cubrirla con mi cuerpo y estiré las manos hacia delante- Déjala ir -Pedí con cautela- No tiene la culpa de nada, yo encontré la habitación por mí mismo -Expliqué sin que cambie las cosas- Volaré la cabeza de esta mujer en dos segundos a menos que Charlotte acceda a irse de aquí conmigo -Dijo él con la voz levantada. Negué con la cabeza- No se moverá de aquí -Afirmé yo, tanto para Rafael como para Charlie- ¿Qué será Charlotte? ¿Quieres que la mate? -Volvió a repetir él- Tengo todo listo para que nos vayamos ¿Me vas a obedecer? -Gritó y mis nervios tocaron su punto límite. Rafael avanzó hacia nosotros, pero a penas dos pasos más, una voz sonó detrás suyo diciéndole que soltara el arma y pusiera las manos sobre su cabeza. Pude ver cómo el sujeto con el uniforme de la policía de londres pedía refuerzos y en menos de dos minutos lo rodearon al menos tres o cuatro policías más, todos con sus armas. Rafael soltó la pistola y tiró la mujer hacia ellos para intentar escapar, pero abajo lo esperaban aún más policías y una mujer que conocíamos lamentablemente, bastante bien -Rachel Morgan -Dije cuando la vi dando órdenes a un policía subordinado que esposara al tipo que se encontraba en el piso siendo tomado de los brazos por otro policía más.


Sujeté a Charlie todo el camino de nuevo al centro de Londres en la patrulla. Tal vez hasta le estaba quitando el aire, pero necesitaba sentir que no se me iba a deslizar entre los dedos otra vez como tantas -Siempre te encontraré -Prometí mientras besaba su cabello- Donde sea que estés, siempre que quieras que te encuentre, lo haré -Cuando llegamos a la estación de policías, Harry estaba allí esperándonos. Dejé que se abrazaran con Charlotte tanto como quisieran mientras yo pasaba a hacer mi declaración, luego entró la morocha, y luego mi amigo nos llevó hasta nuestra casa en su auto. Pregunté cómo estaba Kate al menos unas mil veces, y Charlie, unas mil veces más. Pero cuando llegamos pude ver que ella apenas se había percatado del peligro, tenía dos años después de todo. La cargué entre mis brazos y la besé una y otra vez. No quería jamás que algo malo le pasara. Luego de los abrazos nuestros amigos nos dejaron solos y tuve que llamar a mi mamá para que no se alarmara por las noticias que probablemente ya habían salidos y decirle que estábamos bien. Pidió hablar con Charlie para asegurarse ella misma y luego de eso, nos sentamos con Katie y Minnie a tranquilizarnos. La rubia nos sirvió comida, té, y le preparó a Charlie un baño de burbujas y sales arriba para que pudiera por lo menos relajarse físicamente. Yo quería pasar mi tiempo mirando a mi hija y a mi novia, y con eso solo me era fácil tranquilizarme. El día siguiente desperté con Charlotte entre mis brazos, parecía agotada, ni siquiera se había movido en toda la noche. La besé mil veces para despertarla y en cuanto escuché a Katie despertarse, bajé a verla. Todo transcurría en la casa con silencio, un silencio que Minnie intentaba llenar entre nosotros. Estaba en mi habitación a media tarde cuando ella entró, sacó una maleta del armario y la abrió delante mío. La miré confundido, ella me devolvió una mirada seria y dijo que tenía que irme. Llevarme a Kate, e irme. La confusión creció en mi rostro y Charlie comenzó a explicar que estar encerrado a Rafael no lo limitaba en nada, no iba a detenerlo. Así que mientras todo pasara, yo tenía que llevarme a Kate porque no podíamos permitir que algo le pasara a nuestra hija. Todo me golpeó demasiado rápido, miré al suelo buscando una respuesta -No puedo irme sin ti -Dije con la voz que me salió. De solo pensarlo se me hacía un nudo en la garganta. Charlie afirmó que no podía irse, así que yo tenía que hacerlo, pero me prometía con sus palabras que estaríamos juntos de nuevo, porque ella siempre volvía a mí. Negué con la cabeza -No puedo, no lo haré -Repetí terminante, pero entonces, mis ojos chocaron con la belleza de mi niña. Katie estaba jugando en el piso de nuestra habitación con una mini guitarra que Charlie le había regalado. Sus rulos caían en su frente y se veía por completo concentrada. No podía exponerla a nada, había luchado mucho por tenerla conmigo. Mis ojos se llenaron de lágrimas. No podía exponerla a tal peligro. Sonreí con lo poco que me quedaba de rostro y me acerqué a ella para abrazarla y besar su frente- Iré a Bolton, a la casa de mi madre -Susurré mientras todavía la tenía entre mis brazos. Mi voz se ahogaba cada vez más. Katie se abrió paso entre nuestras piernas para meterse en el medio de nuestro abrazo. Reí y la alcé a nuestra altura- Pídeme que vuelva y no dudaré ni un segundo en estar aquí contigo -Prometí, porque irme en ese particular momento de la vida de mi novia no me hacía nada de gracia. Me hacía sentir una basura- Si quieres ir a Bolton el fin de semana, sólo dime, te buscaré en el aeropuerto -Besé su frente y volví a bajar hasta sus labios. En silencio hice la maleta. Tomé mis cosas y las de la niña y bajé, con mi guitarra, la maleta, y las cosas de Katie. Abracé a las chicas que dejaba atrás una vez más y abrí la puerta para poner a la bebé en su sillita, poner las cosas en el baúl y subirme al auto. No hice medio metro con el auto que sentí un ataque de furia. Golpeé el volante y maldecí en voz alta, y el llanto comenzó enseguida. La estaba dejando sola, a su suerte. Pasé por la casa de mi baterista, y le pedí que se encargara de cuidar a Charlie porque yo tenía que irme. No di muchas explicaciones, pero sí indicaciones. Tenía que llevarla al médico, lograr que coma y suba de peso, controlar su sueño, estar en tiempo libre con ella porque cuando Minnie recuperara su movilidad iba a volver a estar enfocada en el ballet, llamarme todos los días e informarme si algo ocurría. Después de dejarle todas las indicaciones, lo abracé y me fui sin mirar atrás.


En cuanto llegué mi mamá y yo nos abrazamos por un largo rato. Entramos, había hecho la cena y Vicky estaba allí. La niña se sintió en casa en menos de dos minutos y comenzó a jugar con su única tía de sangre, mientras yo y Kathy hablábamos en la cocina. Le informé sobre lo que había pasado sin mucho detalle, pero le dije que mientras todo eso sucedía en Londres nosotros teníamos que estar fuera del alcance de Rafael y que por eso había venido a Bolton. La noche pasó sin muchos problemas, excepto que yo no había podido dormir. Los primeros pocos días había estado hablando con Charlie, mandándole fotos de Katie todo el tiempo, hablando con Minnie y Harry para que me den noticias, con Tom y Dougie para que no olvidaran pasar a saludar y entretener a mi novia. O ex novia. O algo así. Pero los siguientes días todo se volvió de un tono más sombrío. Charlotte no contestaba mis llamadas, y siempre que llamaba a Minnie y a Harry ella estaba durmiendo, o bañándose, o en el médico incluso para algún tipo de revisión. Comenzaron a evitarme entre los tres, y yo comenzaba a sentir como mi ansiedad se incrementaba. Seguía mandándole fotos de Katarina muy seguido. A penas nos levantábamos, cuando comíamos, cuando paseábamos, cuando íbamos a dormir. Ella las veía, pero no me contestaba. Estaba preocupándome, seguro de que algo había sucedido, o que su opinión sobre algo había cambiado. Harry siempre decía que todo estaba bien, que Charlie había incluso ganado peso, que se la notaba mejor. Pero no podía verla, y comenzaba a creer que estaba mintiéndome. Llamé un día a Minnie unas diez veces hasta que ella por fin me contestó. Por la pantalla del celular podía ver su rostro triste, sus mejillas irritadas y rojas y sus ojos hinchados como si terminara de llorar. Sentí una patada en la boca del estómago -¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Por qué no me contestabas las llamadas? -Pregunté nervioso. Katie se asomó y saludó asombrada diciendo “Tía”. La rubia la saludó con la mano- Todo está bien -Dijo con tranquilidad- Sólo tuve una pelea con Harry -Explicó y sentí mi sangre empezar a hervir- ¿Con Harry? ¿Por qué? -Pregunté de nuevo y ella cambió de tema, preguntándome acerca de una receta- ¿Cómo está Charlie? ¿Puedo verla? -Indagué y ella contestó que todo estaba bien, pero en su voz pude notar que estaba mintiendo. Corté el teléfono y le marqué a mi mejor amigo, esperé tres veces hasta que me contestó, esta vez sin videollamada porque no tenía la intención de que me mostrara a Charlie- ¿Qué rayos está pasando? ¿Qué carajo estás haciendo? -Gruñí apenas contestó- ¿Qué les pasa a Charlie y a Minnie? Charlie no contesta mis llamadas, tú estás evitándome y acabo de hablar con Minnie… Me prometiste que ibas a cuidar de ella ¡Pensé que podía irme pero al parecer no! ¡No sé qué está pasando con mi novia! ¿Y por qué rayos estaba llorando Minnie? -Cuando sentí que el aire se me acababa dejé de hablar. Harry me pidió que primero me calmara, para luego decirme que Charlie estaba dentro de lo posible bien, y que si no quería hablar conmigo era mi problema. Según él, ellos estaban bien y acababan de comer helado. No sentí ningún tipo de alivio, igual creía que me estaba mintiendo. Con respecto a la rubia, aclaró que no tenía idea, y que era algo que había pasado en la Academia- Deja de atormentarla, o te patearé el trasero -Amenacé con voz de pocos amigos- Dile a Charlie que por favor me llame, que Katie pregunta por ella -Corté el teléfono y me llevé las manos a la cara. Era angustioso pensar que mi hogar en Londres se rompía a pedazos y yo no estaba allí para controlarlo todo. Sentía el impulso de ir ver cómo estaban ambas, y volver. Y estuve apunto de hacerlo varias veces en el día, pero cada una de las veces Vicky me detenía diciéndome que todo estaba bien y nadie se moriría sin mí.
Quería aclarar mi mente así que había ido a dar vueltas en el auto y había terminado en un parque, mientras Kathy mi madre cuidaba de la niña. Me senté en una banca mirando a los niños jugar con la arena y los columpios. Una voz femenina me sacó de mis pensamientos -Aquí nos conocimos ¿Recuerdas? -Preguntó, haciéndome sentir un escalofrío. Viré mi cabeza para cruzarme con Skyler parada a mi lado con una sonrisa tímida. Maldecí en mi mente, claramente no lo recordaba, sino, no hubiera pisado ese lugar- ¿Cómo has estado Danny? -Dijo sentándose a mi lado- ¿Qué estás haciendo aquí? -Indagó, me quité los lentes de sol para mirarla bien- Vine a dar un paseo -Contesté seco. Ella buscó algo con la mirada expectante y luego volvió sus ojos a mí- ¿Con…? -Dijo pero la interrumpí- Solo -Aclaré. Me levanté de mi lugar- Fue un gusto verte -Saludé con la mano y seguí mi camino pero ella corrió tras de mí- ¿Estás en la casa de tu mamá? -Preguntó y en su voz había cierto tono que no me dejaba saber si era tristeza, nerviosismo, o desesperación- Sí, lo estoy. No puedo hablar ahora, Sky. Tengo que irme -Contesté y me subí al auto para desaparecer de allí. Mientras ella se quedaba observándome en la acera.


Un rato después mientras tomaba el té con mi mamá, mi hija y mi hermana, el timbre sonó dándonos a entender que había alguien en la puerta. Me levanté con pesadez y Katie atrás mío para abrirla y encontrarme con la misma persona que ese día más temprano, en la puerta de la casa de mi madre -Danny, lo siento pero… -Ella misma se interrumpió, cuando sus ojos bajaron hasta la pequeña de rulos dorados que estaba agarrada a mi pierna- Oh -Susurró y sus ojos se llenaron de lágrimas- Ve adentro Kate -Dije y la niña obedeció. No tenía intenciones de introducirla. No tenía intenciones de dejarla entrar a la vida de mi hija una vez más. Ella nos había abandonado a ambos por un capricho y me había hecho pasar uno de los peores momentos de mi vida. La niña ya tenía madre, era Charlotte.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Dom Sep 24, 2017 6:09 pm


CHARLOTTE MAY ANDERSON
Observé fijamente como mi novio hacía las valijas mientras nuestra niña jugaba entretenidamente en mi regazo. Nos quedamos en silencio, lo único que podía escuchar era la risa de Kate de a ratos. Danny, tenía la cara roja, parecía estar esforzándose en no llorar para no afectar a ninguna de las dos. Pretendí junto a él que todo estaría bien y que mi familia no se estaba destrozando una vez más. Y podía actuar justo como todas las otras veces y derrumbarme porque esto sólo era culpa de otras personas, no mía. Pero esta vez creía que podía hacer algo para remediarlo. Los quería de vuelta. No pisaría Bolton ni loca, no podría arriesgarlos más y sabía que él lo entendía. Pero igualmente era difícil. Sabía que me estaba prometiendo hacer que volvieran pero una vez que habían salido por la puerta no había podido dejar de llorar. Tanto había pasado, tanto estaba pasando y no había tenido ni dos minutos de descanso. Pero qué podía esperar, esa había sido mi vida desde los 18. Al día siguiente, muy temprano tenía a Judd molestando en mi puerta. No me habría esperado una niñera pero Harry hacía bien su papel. Logró hacerme entrar en razón, si quería que todo volviera a la normalidad debía esforzarme en lo máximo, y estar perdiendo el tiempo haciendo pilates con él era divertido. Durante la segunda revisión con el doctor, después de hacerme los estudios algo increíble había pasado. ESTABA EMBARAZADA. Después de todo lo que había pasado con Rafael, todo lo que había vivido a su lado mi bebito y yo habíamos logrado superarlo, era tan o más fuerte que yo. No podía describir la felicidad que aquello me había traído, y el miedo. Pero el médico me aseguró que todo se encontraba perfecto y de lo único que tenía que encargarme era de mantenerme sana. Le había gritado a Harry y Minnie que estaba esperando un bebé y ambos se emocionaron demás conmigo. Esa noche cuando hablamos con Danny, aunque estuve a punto de decirlo, aunque mis poros exhalaban la felicidad, tuve que contenerme. Extrañaba tanto tenerlos en mis brazos, pero pronto seríamos cuatro. Él cuidaría a Katy y yo cuidaría a nuestro nuevo bebé. Harry inmediatamente empezó a ser controlador por supuesto, me acompañaba a todos lados, estaba siempre ahí y lo agradecía bastante, porque yo podía sentirlo, sentía a las personas siguiéndome, veía las mismas caras, sabía que estaban vigilándome, controlándome. Y no quería estar sola. No pasó mucho para que confirmara lo que ya sabía. Un grupo de hombres trató de subirme a una camioneta de paso, podía adivinar que sólo querían asustarme, sólo querían hacerme saber que él aún estaba a cargo, y por supuesto que lo había logrado. Cuando Harry y el equipo de seguridad habían ayudado, yo ya estaba muerta de miedo, por completo paralizada, en el suelo sin saber o poder hacer algo. Mi mejor amigo me hizo guardia toda la noche, Minnie no se encontraba en el departamento por alguna razón, había avisado que estaba bien pero nada más. Después de lo ocurrido esa tarde, mi cuerpo parecía rechazarlo todo, vi la sangre recorrer mis piernas durante unos segundos antes de correr hacia mi mejor amigo. Me encontré recostada en la camioneta de Harry, con la mano en el vientre rezando para que él o ella no me dejaran. Lo necesitaba más de lo que él a mí. Lo lamentaba, sería mucho más fuerte, mucho más cuidadosa, no quería que se fuera. Él me cargó directo a la camilla que me llevaría directo a emergencias, pero no había mucho que hacer, o eso había dicho una enfermera. Ya estaba más que hecho. No había nada vivo dentro mío. Me dieron medicamento y en poco tiempo estaba devuelta en casa con una cita al día siguiente para retirar… el resto.

Esa noche había sido mucho más difícil que las demás, había sido más difícil que perder a Richard, que perder al estúpido de Ryan. Había sido mucho más difícil que perder a Minnie e incluso a Danny. Dolía mucho más que todas esas veces, me sentía un fracaso como mujer, como ser humano. No había podido hacer lo único para lo que estaba destinada como mujer. No había podido mantener a mi bebé conmigo. No había podido siquiera decirle a Daniel ¿Tendría que hacerlo? ¿Cómo iba a poder mirarlo a los ojos sin sentir que le había fallado de tal manera? No podía saberlo. Y Harry lloró conmigo la mayoría de las horas, me acunó en sus brazos y no me dejó salir hasta que perdí la consciencia. Probablemente si no hubiese sido por él, me hubiera ahogado en mi propio llanto. Estaba tan cansada. Las siguientes visitas al médico fueron tortura pura. Tener que sacar lo que estaba muerto dentro mío… Harry me daba la mano todas las ocasiones, y nunca dijo una palabra de más, hacía perfectamente su papel, dándome las medicinas a la hora, incluso fueran a las 4 de la mañana él estaba ahí, nadie quería que volviera a repetir las mismas escenas de hace unos años. Otro intento de suicidio y una adicción recurrente. No podía volver a ello y le hice prometer no dejarme, después de todo yo aún tenía otra niña ¿Verdad? Kate era lo único que me hacía querer seguir adelante.

Sin embargo, había dejado de hablar con Danny. Todos los días tenía cientos de mensajes de Katie haciendo todo tipo de cosas, sinceramente aquello me mantenía en pie, pero nunca contestaba, ni respondía sus llamadas. No me sentía preparada, sabía que si lo enfrentaba probablemente iba a desmoronarme a los dos segundos. Y él no tenía porqué ver aquella escena. Pero debía entender que él probablemente estaría paranoico, pensando en lo peor que podía pasar, respondí un mensaje “Muriendo por verlos” dije y esperé atenta al celular su respuesta. Podríamos superar esto también… Ya quería abrazar a Kate, tomar un baño juntas, jugar toda la tarde, que se quedara dormida en mis brazos. La extrañaba tanto. No mucho después había recibido una llamada de aquellos dos. Katie estaba al frente tomando el celular con sus manitas viéndome. Lo primero que hizo fue gritar “Mami” con su risa típica y podía jurar se me llenó el corazón de felicidad. Ella empezó a hablar sin parar como siempre que no podía verla tan seguido. Me habló sobre su abuela y su tía Vicky, sobre salir a jugar al parque a las escondidas con otros niños y con “kyler” en el mismo parque. Hice que repitiera con quien estaba yendo a jugar, pero antes de que Kate pudiera decir una palabra, Danny le sacó el celular de las manos y me preguntó si había escuchado algo, pero Katie empezó a repetir “Kyler” una y otra vez sin parar, pensando que estaba ayudando - ¿Qué rayos crees que estás haciendo? Disculpa, ¿cuando me consultaste esto? - Pregunté completamente furiosa. Él empezó a tartamudear, diciendo que lo sentía. Alegaba que no habíamos tenido el tiempo de hablar de eso, porque Harry siempre se encontraba ahí, además que apenas era la tercera vez que se veían, que Skyler los había encontrado - ¿La tercera? ¿Enserio? De no haber sido por Kate jamás me lo habrías mencionado, no quiero que esa mujer se acerque a mi hija Daniel. Estoy hablando enserio. Apenas tuviste una oportunidad e hiciste exactamente lo que Tom dijo que harías. ¡No puedo creerlo! - Pare de hablar un momento, mi mente estaba en muchos lugares, y la última persona que quería ver era al pecoso. Terminé la llamada sin decir mucho más y me tiré en la cama. Estaba tan cansada, apenas podía mantener los ojos abiertos. No quería pensar más en eso, por mucho que Skyler estuviera viendo a mi hija, jamás me la podría quitar. Ella era mía. No de Sky que estaba dispuesta a abandonar todo aún teniéndola entre sus brazos. Me quedé dormida con ese pensamiento y me despertó un mensaje de Daniel. No me lo esperaba, era algo sínico. Era la foto de la mismísima Skyler, con su ropa, la camisa de él en una cama desordenada, hasta parecía que él mismo había tomado la foto. Así que mientras yo estaba en Londres, Daniel se iba a revolcar con su ex, mientras yo estaba tratando de hacer lo imposible para que ellos regresaran, lidiando con temas que él ni estaba por enterado, Danny jugaba a la casita con Skyler. En la primera oportunidad que había tenido había regresado corriendo atrás de ella. Me sentía tan estúpida porque podía esperarlo de cualquiera menos de él, porque Tom me lo había dicho, él que lo conocía tan a la perfección me lo había advertido y no quise escuchar. Estaba tan locamente ilusionada por él que dejé de verlo todo con lógica. Sky era mucho más fácil, Sky no iba a poner en peligro a Katie, ni a él. Era la persona más normal del mundo, era obvio que iría con ella a la primera oportunidad. Yo era una estúpida por creer lo contrario. ¿Para qué estaba luchando entonces? Sino era por ellos dos… Si mi familia jamás se quedaría conmigo, si lograba perderlos a todos, cuál era el sentido.
Minnie y Harry tenían sus problemas pero aquello al menos me mantenía algo distraída de los propios. Se les iba de las manos, olvidaba lo duro que podía llegar a ser Harry con Minnie cuando se odiaban mutuamente. Era la única persona en el mundo que podía llegar a levantarle la voz a mi hermana, no quise tomar lados ahí, la última vez que lo había hecho Harry tuvo que pasar por mucho él solo y ahora yo le debía tanto, que no podía dejarlo solo nunca más. Al menos se unían para cuidarme, eso nunca los detuvo, Minnie ponía las películas que yo había editado hacía muchísimo tiempo sobre nuestra familia. Y Harry se sentaba por ahí a hacernos compañía. Las cosas eran muy diferentes hace tanto tiempo, pero todos los que aparentaban ser nuestra familia en esas reuniones semanales habían huido, o habían muerto. Minnie era la única familia verdadera que tenía. Los días pasaron, le dejé bastante claro a mi ex novio que no volviera a buscarme, pero aquello le pareció una invitación a llamar el triple de las veces, pero fue ignorado en la misma cantidad. En mi día libre, Minnie y Harry se estaban gritando por alguna estupidez, habíamos planeado ir a caminar al parque con la rubia y el grandote se había metido en el plan. Cuando salí lista para calmarlos alguien se me había adelantado. Escuché “Will” y todo mi mundo se puso de cabeza. Me paralicé un momento. No podía ser, no ahora, no después de tanto tiempo. Mantuve la cabeza fría y bajé lentamente por las escaleras hasta chocar con su presencia. Era igual que siempre, imponente.  No bajé la vista ni un segundo, parecía estar retándolo - William - Dije en forma de saludo y él respondió con mi nombre para luego darnos un apretón de manos - Te ves bien - Le aseguré y él regresó el cumplido, se veía tan grande y apuesto, los años le habían sentado bastante bien, pero seguramente, seguía siendo un idiota - Pensé que estabas muerto - Le dije porque en algún momento de mi vida lo había creído, él respondió exactamente lo mismo y sonreí. Miré a Harry, tenía los brazos cruzados y parecía que en cualquier momento se le echaría encima sólo por haberse atrevido a tocar a Minnie. Los introduje rápidamente - No nos cae bien - le aseguré y el asintió, dispuesto a sacarlo inmediatamente del lugar si es que yo lo pedía.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Dom Sep 24, 2017 10:09 pm




WILLIAM PETER MCGRAW -
Tomé la taza de café expreso entre mis manos y evité la mirada coqueta de la camarera que había dejado su número en un papel en mi mesa. En otro momento, en otras circunstancias, en otro país, hubiera sonreído y la hubiera llamado al salir. Dirigí mi mirada hacia las personas dentro del aeropuerto que entraban con sus paraguas en la mano, otro día inestable en Londres. Miré el reloj, cerciorándome de la hora, en unos veinte minutos traerían mi auto. Y tendría que dejarme conducir hacia todo lo que alguna vez me había hecho huir. Hacia ella, hacia su mirada de desaprobación, con esos aires de superioridad, con esa elegancia de saber que ella sí había seguido el camino correcto y había pagado las consecuencias. Hacia mi perdición. Si las miraba una sola vez, a las dos juntas, sonriendo, estaría perdido. Podía contemplar su imagen en mi cabeza en todo momento. La primera vez que la había consolado cuando un niño de la escuela la había hecho llorar, la primera vez que había golpeado a un idiota que se había querido propasar con ella cuando tenía quince años, la primera vez que la había besado y le había dejado saber que era hermosa. La primera vez que le había dicho que la amaba. La primera vez que la había visto desnuda, y había besado cada lugar de su cuerpo.


La pantalla de mi celular se iluminó dejando ver la llamada número cincuenta en el día. La mitad eran del trabajo, la mitad de mi madre. Dejé unos cuantos billetes en la mesa y volví a bajar las mangas de la camisa para atar los botones y salir hacia el auto que me esperaba. Un hombre de traje sostenía la puerta abierta para dejarme subir -Hotel América por favor -Dije con una sonrisa mientras me llevaba la mano a la barbilla. Al momento de morir Michael había sido claro con quién tenía que quedarse Minnie. Y esa había sido mi primera sospecha. Indudablemente Richard Anderson la había acogido en su hogar, y Charlotte se había ganado legalmente el título que siempre había llevado: hermana mayor. Había estado observando a mi padre por años, pero no me quedé a terminar de entenderlo. Huí sin mirar atrás, sin dejar notas, sin pensarlo demasiado. No quería convertirme en lo que mi destino me deparaba. No podía vivir esa vida, la vida del empresario que hereda todo de sus padres, el que se hunde en su propia mierda mientras pisa cabezas ajenas, el que tiene una esposa e hijos sólo para no prestarles atención ni en las fiestas. No podía llevar ese apellido, ni coronarme en ese imperio junto a ella sabiendo la verdad, teniendo que mirar a los ojos a Minnie y no poder hacerme cargo de lo que había sucedido, mirándola crecer sospechando del secreto, de mi secreto, del de mis padres - Quisiera tomar una habitación, una suite, si es posible -Dije a la recepcionista. La muchacha apenas levantó los ojos de la pantalla de la computadora y preguntó si tenía una reserva- Le aseguro que la reserva es innecesaria -Saqué mi tarjeta y mi identificación de mi bolsillo y se las entregué. La chica los miró, frunció el ceño y volvió a subir la mirada hacia mí. Se irguió al instante que las cuentas cerraron en su cabeza- Sr. McGraw, lo siento mucho. La suite más grande es la del último piso, le daré enseguida la llave -Me extendió la tarjeta y escribió mi nombre en la pantalla para luego dejarme pasar hacia el elevador junto con un botones que cargaba con mis cosas. Mi madre había sido la que me había dado la noticia mientras escuchaba reír a mi padre detrás. Richard Anderson había muerto en un accidente de tráfico. Había tomado un vuelo que no habría sido tan rápido como yo corriendo a través del continente africano. Mis dos mentores, muertos. Mi familia, destruida. Recordaba la necesidad de abrazar a Charlie, de acunar su pequeño cuerpo entre mis brazos y decirle que tomara todo el dinero que tuviera en el banco, todo el dinero de la familia y viniera a Australia conmigo y Minnie. Y pudiéramos cerrar la página los tres. Al momento de llegar a la casa funeraria había podido ver como dentro una diminuta rubia gritaba algo en una rabieta y había corrido hacia fuera con los ojos hinchados y rojos. Charlie la había mirado por sobre su hombro y el del muchacho rubio que la abrazaba, y con intenciones de seguirla un tercero había intervenido. Le había hecho señas de que no fuera y le había besado la frente y los labios. El muchacho de cabello castaño y pecas era su novio. Minnie se había chocado con mi cuerpo y habiendo levantado la mirada me había abrazado para romper en llanto nuevamente. Y también un chico la había seguido, de cabello castaño y barba que me había dado una mirada que no había podido descifrar, y al haberla llamado por su nombre y estirado su mano hacia ella, ella no había tenido dudas de seguirlo hacia adentro de nuevo. No conocía a todas estas personas que rodeaban sus vidas en ese momento. Los Anderson y los McGraw éramos personas herméticas, y no solíamos relacionarnos muy fácilmente con las personas, pero los había vuelto a ver en el funeral de Charlotte -Muchas gracias, déjalas por ahí que yo las acomodo -Expliqué al botones y extendí un billete como propina. El muchacho se retiró y cerré la puerta de la habitación para quitarme el saco y dejarlo sobre la cama. Me llevé las manos a la cara intentando sacarme de la cabeza la imagen de la noticia del suicidio de Charlotte Anderson. Cada vez que lo recordaba todo a mi alrededor comenzaba a girar de manera extraña. Y tenía la misma sensación que había tenido los meses previos que había pasado borracho en mi departamento en Sidney llorando su muerte. Había enviado una corona de peonías, sus flores favoritas, con la leyenda te amaré por siempre. Pero al momento de llegar, y ver a su novio llorando junto al cajón, y ver a mi padre tratando de esconder su felicidad, había terminado por huir. Y volví a verla una semana después en el cementerio. La había defraudado, la había dejado sola, no merecía estar ahí llorando junto a sus seres queridos, junto a la persona que lo había intentado todo para verla salir adelante ¿Qué diría? A Charlie, a Minnie, a mí mismo. Era imposible, no podía cruzar el umbral de la puerta, se lo debía. Y no había vuelto a pisar Londres jamás, hasta ahora. No pisaría sin ella la ciudad que nos había visto crecer. No vendría a Londres para contemplar a todos mis fantasmas y mis pesadillas. Mi celular sonó una vez más con el número de mi madre en la pantalla, suspiré y atendí -¿Quieres dejar de acosarme con llamadas? -Pedí malhumorado- Estoy en Londres como querías, iré en cuanto se me antoje, o tal vez no iré en absoluto -Gruñí ante su insistencia- Adiós -Corté la llamada mientras me sacaba la corbata y me desabrochaba los primeros dos botones de la camisa. Y cuando me había enterado que estaba viva, después de seis años por el mismo noticiero que me había anunciado su muerte, sentí que había vuelto a la vida y había recobrado la esperanza. Me había mantenido de todos modos en el margen, enviándole un arreglo de violetas de los alpes, la flor que yo había nombrado nuestra. O suya. Pequeña, fría, hermosa. Exactamente igual a ella. Y como ella, sobreviviría en condiciones que las otras flores no. Como en la nieve de Los Alpes, y por eso era única.


-Llegamos Sr. McGraw -Dijo el chofer mientras estacionaba el auto. Se bajó con rapidez hasta mi puerta y la abrió- Gracias -Contesté yo bajando del auto- Puedes irte, no hace falta que me esperes -Miré hacia el edificio frente a mí y sonreí. Palmeé el hombro de mi chofer y caminé hacia dentro arremangando mi camisa. El guardia de la puerta me detuvo con una mano sin mirarme- Necesito ver una identificación por favor -Señaló el otro hombre que estaba en el escritorio con la computadora- ¿Una identificación? -Pregunté riéndome. Saqué de mi billetera y se la mostré sin dársela- ¿Sabe qué dice ahí? William McGraw ¿Sabe quién vive en el último piso? Minnie McGraw, con Charlotte Anderson ¿Le suena a algo Anderson&McGRaw Corp? Sí ¿Verdad? Ahora, deme la tarjeta para subir por el elevador y déjeme pasar -El tipo gruñó por lo bajo y le hizo una seña con la cabeza al otro para que me de la tarjeta blanca que me dejaba pasar al penthouse. La tomé con una sonrisa y extendí un billete de 100 para cada uno. Cuando las puertas del elevador se abrieron pude verla hacer una cara a la persona que tenía enfrente, cara que cambió a penas me vio- ¿Will? -Preguntó extrañada- ¡Will! -Gritó corriendo hacia mí. La tomé entre mis brazos por la cintura y di vueltas con ella. Olía exactamente igual, a flores silvestres y jazmines. Cuando la devolví al piso vi como por las escaleras bajaban unas piernas morenas bronceadas. Su presencia era la misma, y me causaba la misma sensación que cuando éramos chicos. Me sostuvo la mirada  y en ella pude ver un rencor que rajaba el ámbar de sus ojos -Charlotte -Correspondí cordial a su saludo. Tomé su mano y la agité con suavidad, mientras sonreía entre maliciosa y juguetonamente. Aseguró que me veía bien y asentí con la cabeza- Tú también, como siempre -Dije intentando mantenerme dentro del personaje que me estaba haciendo jugar. Contestó que pensaba que yo estaba muerta- Yo también -Afirmé, porque era totalmente cierto. Sabía que estaba viva, porque veía las noticias relacionadas a ella en la televisión, pero nada se comparaba con tenerla frente a frente respirando; con ver como tenía los rasgos marcados y la mirada mucho más decidida. Yo había dejado a una niña en Londres, y ahora me encontraba con toda una mujer. Charlie miró al tipo que tenía al lado, me sonaba vagamente su rostro, parecía molesto y tenía los brazos cruzados. Nos presentó con nombres -Mucho gusto -Mentí con una sonrisa y al sentir su mano apretar con fuerza, aumenté la mía. La voz de mi prima me sacó de mis pensamientos, preguntándome qué estaba haciendo en Inglaterra- Mi madre me rogó que venga a ver a mi padre, que está enfermo -Expliqué mirándolas a ambas- Así que decidí que era hora de venir a decirle cara a cara que espero que se pudra en la cárcel -Sonreí mientras pasaba un brazo por los hombros de Minnie y la estrechaba contra mí. No quise ver su cara no quise ver si estaba triste o si era indiferente porque no lo soportaría- Tengo que irme ahora mismo, pero volveré -Miré a Charlie, podía escuchar sus pensamientos acerca de mí- Lo prometo -Afirmé mirando directamente a sus ojos.


La cita con mi padre había sido un desastre. Ambos nos odiábamos, él estaba decepcionado de absolutamente todo lo que yo era, y no habíamos hablado en años. Se veía más viejo, más testarudo. Nos habíamos saludado fríamente, mientras mi madre temblaba de nervios. Lo miré con asco desde arriba y le había dicho “Estás donde mereces estar” casi como un escupitajo directo a su rostro. Él se había reído “¡Mirenlo! ¡Al héroe! ¡Al gran heredero de McGraw y Anderson!” había gritado con rencor y odio “No es más que un niñito patético y asustado” Había intentado tirarme encima suyo para golpearlo, pero los guardias me habían sacado en seguida antes de siquiera poder tocarlo, mientras mi mamá lloraba y gritaba. Al día siguiente decidí que iba a quedarme por un tiempo, luego de pensarlo toda la noche y darle vueltas a todo lo que había dicho Edward McGraw en efímera visita, luego de ver a Charlotte, luego de ver a Minnie. Mi padre no tenía razón acerca de mí y podía probarlo. Dejé a mi segundo al mando en Australia a cargo de lo que había construído. Era mi mejor amigo, lo había conocido en la escuela de negocios. Me quedaría un tiempo, y sabía exactamente en dónde iba a vivir.


Estaba tomando el té con Minnie, parecía estar sola y parecía mucho más independiente que antes, mucho más adulta ¿Hacía cuánto que no la veía? Tenía quince o dieciséis años la última vez que la había mirado directamente al rostro, y el resto lo había seguido por internet y algunas veces la televisión -Tengo una hermana, una media hermana. Se llama Frida -Comentó mientras tomaba una galleta ¿Así que ya sabía de ella? ¿Y cómo se habría enterado? Me parecía bien que la encontrara, necesitaba gente a su lado- Me muero por conocerla -Aseguré con una sonrisa mientras me llevaba mi taza de té a la boca. Le pedí que me hablara del novio de Charlie y el muchacho que estaba el otro día allí, Harry. Ella me había explicado que por el momento Daniel y Charlotte estaban separados, que algo había sucedido pero no había querido dar más detalle, pero que por ese algo Harry su ex novio estaba detrás de Charlie todo el día cuidándola. Bueno, hasta ahora. Notaba el desdén hacia Harry al hablar, pero no había desdén al momento de hablar de “Danny”; cuando hablaba de él le notaba cierto cariño. Parecía que estaba hablando de un hermano mayor, e intentaba no hacer mucha mención a ello, pero parecía creer que Danny y Charlie eran el uno para el otro. La puerta se abrió y pude ver como entraba mi morocha por la puerta acompañada de su ridículo amigo- Hola pequeña -Saludé con una sonrisa, ella no parecía feliz de verme- ¿Quieres unirte a nuestra fiesta de té? -Pregunté, la rubia rió. Charlie respondió que no cortante, de manera seca, y tomó su celular para ponerse a leer algo. Iba a costar entrar en su caparazón otra vez- Tengo una excelente noticia -Anuncié chocando las manos y parándome- Compré el departamento de abajo -Conté mientras me acercaba a ella- Estamos a un elevador de distancia ¿No es fantástico? -Pregunté mirándola a los ojos. Charlie aseguró que debía haber comprado todo el edificio mientras podía, solté una carcajada cuando ella se dio cuenta que lo había dicho en voz alta, había hecho una pausa y había sonreído para luego agregar “ya sabes, para evitar vecinos molestos” volví a reír. Se veía hermosa cuando estaba molesta, la manera en la que fruncía levemente la frente y los ojos, y su manera de contestar tan ingeniosa- Charlie no necesita un guardaespaldas aquí -Dije a su amigo, dándome la vuelta- Puedes irte, está a salvo conmigo y con Minnie -Él se rió con cierto cinismo y aseguró que yo no sabía nada del tema- Bueno pensándolo bien tal vez necesitemos reírnos un rato ¿Por qué no te pones a bailar o a hacer alguna de tus gracias? -Contesté, claro que sabía quién era, lo había googleado y toda su biografía y videos donde salía él me habían aparecido al instante. Era un payaso. Escuché a Minnie reír por lo bajo, pero estaba segura de que Charlie iba a regañarme luego. Harry respondió que al menos lo hacía por sí mismo, y que no lo había heredado de nadie. Sentí mi rostro cambiar. Me acerqué a él con el pecho inflado, lo suficientemente cerca como para hablar entre dientes y que me entendiera- ¿Y tú qué sabes lo que yo o alguna de ellas tuvimos que pasar para heredar todo esto? ¿Crees que sabes algo sobre el legado familiar? ¿Crees que es fácil sólo porque tus papis tuvieron dinero toda tu vida y viviste como rey? -Gruñí, pero en vez de la respuesta del tipo frente a mí, vi a mi ex novia perder la cordura. Comenzó a gritar que yo no sabía absolutamente nada, que simplemente había huído para dejarlas solas, mientras disfrutaba todo lo que Richard me había dejado para vivir como un rey. Y que ni siquiera había venido a su funeral, que había dejado que mi padre les arruinara las vidas ¿Y quién, según ella, había estado ahí? Harry, asegurándome así que no podía reclamar un lugar que no era mío. Se fue con aquel tipo dejándome con las palabras en la boca, así que corrí atrás de ella y la tomé del brazo para que se diera vuelta, sintiendo como las venas de mi frente y mi cuello explotaban- ¡¿Qué creés que estuve haciendo todo este tiempo en Australia, jefa?! ¡¿Jugando a las muñecas?! ¡Tratando de honrar su legado! ¿Crees que tu padre no me importaba lo suficiente como para no intentar dejar su nombre en lo más alto? ¿Cómo para no venir a su funeral? ¡Sí vine! -Dije, desesperadamente hablando, levantando la voz a cada oración- ¡Y claro que iba a venir a presentar mis respetos! Puede decírtelo Minnie ¡Puede decírtelo este tipo porque los vi a ambos! ¿Creés que él hace un mejor trabajo cuidándote? ¿Cuidándolas? ¡Te conozco de toda la vida! ¡Te vi aprender a caminar, por el amor de Dios! -Me acerqué hacia ella mientras hablaba- ¡A ti, y a ella! ¿Cuándo dejarás de ser tan orgullosa, niña? Ni él, ni el perdedor de tu ex novio jamás podrán ocupar mi lugar ¡Y tú lo sabes! ¡Siempre será mío! -Ella contestó que el único legado que Richard había dejado era yo y que no me había visto cuidándolo. Tragué en seco, intentando quitar todo el enojo que tenía. Me erguí- Estoy aquí para eso -Prometí. La tomé del rostro para que me mirara a los ojos, pero se zafó de mi agarre y no insistí- No puedo quitar lo que ha pasado, ni lo que Edward ha hecho. Pero ahora estoy aquí ¿Pero él? No es tu familia. Me fui del funeral pensando que estaban bien pero ahora veo que no. No sé dónde está ese ex novio tuyo, pero no está aquí y este tipo es un idiota, Charles, cuando llegué estaba gritándole a Minnie -Levanté la cabeza hacia Harry- Te mataré si vuelves a hacerlo -Amenacé, pero luego volví a mirar a Charlie- Hagamos una tregua, pequeña. Vendré en la noche a cenar, y hablaremos de la empresa ¿Está bien? Me haré cargo de algunas cosas por un tiempo, tú puedes descansar y dejármelo a mí -Sonreí de manera galanezca, esperando que no comenzara otra guerra. No la veía hace años, no la veía desde que creía que estaba muerta, y no quería seguir peleando con ella.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Lun Sep 25, 2017 12:35 am


[center]
HARRY MARK CHRISTOPHER JUDD
Cuando Minnie dijo que había renunciado al papel, se me terminaron las ganas de seguir hablándole mal. Charlotte trató de averiguar de qué estábamos hablando pero Minnie no dijo nada acerca de ello, en vez de enfrentarla, la había ignorado. No podía creer que estuviera escondiendo algo así de Charlie. Terminé por irme del lugar molesto, no quería tener que ver con aquella rubia en ese momento. Lamentablemente mi vida aún giraba en torno a Minnie, y apenas había llegado a casa había recibido una llamada de Daniel, histérico por el estado anímico de Charlotte y Minnie. Iba a decirle que era un imbécil, lo era. No era sencillo controlar a estas mujeres cuando había tanto pasando en el momento - Primero que nada, cálmate. No sabes ni una mierda de lo que está pasando acá, sólo lo estás exagerando - Le grité de vuelta - Además, Charlie está bien dentro de lo que cabe, hemos mejorado, si no quiere hablar contigo algo debiste haber hecho, es tu problema. Acabamos de comer helado - Le aseguré - Y no tengo idea de Minnie, ella siempre está así. Debe ser algo que le pasó en la academia, ya sabes lo voluble que es. Es inútil culparme de todo lo que le pasa todo el tiempo - Si no mal recordaba, la que estuvo saliendo con mi mejor amigo e hizo que todo el mundo dejara de hablarme había sido ella. Entendía su punto de desesperación, pero echarme la culpa a mí no solucionaría nada. Danny me amenazó con respecto a Minnie y me ordenó obligar a Charlie a llamar. Giré los ojos en respuesta la cual él no podía ver y colgué. El ex novio paranoico era lo último que me faltaba. Lidiaría con él cuando regresara a Londres. Esa misma noche Hannah estaba saltando de alegría, era lo único que me hacía feliz últimamente, ver que alguien estaba cumpliendo sus sueños, ver que alguien estaba así de emocionada por algo que pasaba en sus días me recargaba la batería por completo. Minnie había dicho la verdad y ella había recuperado el papel. Al menos había tenido un poco de decencia. Al día siguiente hice mi rutina de siempre. Acompañaba a Charlie temprano a correr y le daba su medicamento de todos los días. No se veía mejor, parecía que lo estaba intentando por inercia, pero al menos no se había tirado al precipicio como las otras veces. Después de dejarla en el trabajo había hecho algunos pendientes más y en la tarde estaba de regreso con las chicas. Charlie tenía el ánimo muy bajo, por lo que la dejé dormir, cuando bajé me encontré con Minnie recostada en el sofá y de inmediato algo se había prendido dentro mío - Hablé con Danny - Solté para llamar su atención - Habíamos acordado no decirle nada acerca de Charlie… - Empecé y ella siguió, bajando el volumen de la televisión y todo. No sabía como Minnie aún podía creer que yo le hacía daño a Charlie, que estaba haciendo algo equivocado después de todo lo que habíamos pasado los dos juntos. Mi mente se llenó de coraje contra la rubia - Al menos yo estoy respetando la decisión de Charlie, a diferencia tuya - Objeté y Minnie saltó de su asiento para echarme en cara situaciones pasadas, odiaba cuando hacía aquello, odiaba que intentara adivinar mis acciones por las pasadas. No era el mismo, la situación no era ni parecida y luego ella siguió hablando sobre mierda que no tenía idea - No todo es sobre ti ¿Sabes? Esto no es sobre ti, no se trata de lo que te haya pasado hace años, no se trata de lo que yo hice hace años. Superalo de una vez, supérame de una vez - Le grité, por lo que la rubia se había levantado de su lugar para irme a empujar, sabía que me había pasado de la raya pero el hecho de que estuviera intentando moverme me decía que tenía razón - Tengo razón ¿Verdad? - Repetía mientras ella seguía dándome golpes en el pecho. Minnie me aseguró que lo había superado, el tener un hijo conmigo hubiese sido horrible - Tú haces esto, tú me conviertes en esto - Contesté aún entre gritos, la había mirado a los ojos, habían parado los golpes un momento y ella me había regresado la mirada, la tenía agarrada de la cintura, pegada a mi cuerpo y nuestros rostros estaban más cerca de lo que habíamos pensado. La besé con fuerza y ella respondió de la misma manera, su ropa parecía estar en fuego y tenía que hacer lo posible por quitarla de encima, por ver su cuerpo, por sentirla de nuevo, piel contra piel, su boca contra la mía y todo ese cúmulo de sentimientos hechos nudo de los dos. La odiaba, odiaba en lo que se había convertido, odiaba que me convirtiera en esta persona tan asquerosa, odiaba que siempre estaba ahí, por mucho que me alejara, por mucho que intentara salir de su perímetro, siempre encontraba la manera de tenerme de nuevo. La amaba con tanta fuerza que podía jurar me dolía el cuerpo de tenerla ahora. Estaba besando su cuello cuando giré su cuerpo para ver su cara cuando entrara en ella, esa expresión, ese brillo que tomaba siempre que la estaba haciendo mía, me había clavado las uñas en la espalda, pidiendo más, más fuerza, y no paramos hasta que tanto uno como el otro había quedado devastado. Esta vez no se había acurrucado entre mis brazos, me había dado la espalda. Esta vez no me había dicho que me amaba antes de quedarse dormida, no había dicho nada. Pero todo estaba más que dicho y yo era completamente suyo. Sólo que… la odiaba tanto en ese momento. Se escuchó un ruido arriba, una puerta abrirse, y ambos nos paramos enseguida para buscar cada uno su ropa, no sabía que podía vestirme tan rápido hasta ese momento. Cuando Charlie bajó, por completo dormida, ni siquiera nos había dirigido la mirada, únicamente después de dejar su vaso de agua sobre la mesa nos observó - ¿Que… ? - Iba a formular una pregunta, pero se cayó - No quiero saber, ¿Quieres agua? -  Me preguntó a lo que yo asentí enseguida, yendo diréctamente hacia ella, Charlie gritó un “Oh por Dios” Porque me había delatado como un idiota. Pero después la convencí de salir de la casa, así no veía a la rubia al menos un rato.
Luego en casa de Hannah, más tarde ese día, apenas podía mirarla a los ojos. La quería, estaba seguro de que la quería, pero Minnie. Pero la quería tanto. Me recordaba una etapa de mi vida en la que había sido feliz, así me imaginaba que sería salir con… Minnie. Cuando eramos chicos. Ella siendo feliz todo el tiempo, mostrándome su mundo y yo un idiota por verla sonreír. No había caído en cuenta hasta ese día. Podía jurar que en ocasiones le cambiaba el rostro al de Minnie y me estaba volviendo loco, como siempre, esa mujer me volvía loco. No quería darle el gusto, debía estar con Hannah, ella debía tener algo más, pero para ese momento estaba seguro que hasta tenía las mismas frases. Pero que idiota. ¿Qué estaba haciendo? Hannah era de las pocas mujeres que se habían entregado a mí sin más, sin malos sentimientos, sin arrepentimientos, sin miedos, sólo ella. Y con eso estaba pagándole. Traté de quitarme a Minnie de la mente mientras estaba con Hannah lo más que pude, era un asco. Igualmente, el recital iba a ser pronto, podría darle la mejor noche de su vida, podría recompensar lo que había hecho. Compré el ramo de rosas con el tono más tenue de rosas más grande que pude, eran sus favoritas. Claro que también eran las de Minnie pero no podía pensar en eso. En el momento en que Minnie había aparecido, tal vez no como la protagonista pero sí la de mi vida, mi cuerpo se había parado, Charlotte había aplaudido a mi lado emocionada y yo sólo la veía, intentando concentrar mi mirada en Hannah lo más que podía. Al finalizar, mi novia había corrido hacia mí, abrazando sus flores mientras me besaba y no se soltaba de mi cuello. Hizo que nos tomáramos una cantidad de fotos y no me soltó del brazo. Minnie no estaba ahí, Charlie me dijo que tampoco la había visto salir pero que tenía que esperarla en casa. ¿Cómo le podía hacer eso a ella? Entendía que no me viera a mí, pero Charlie le había estado aplaudiendo completamente enamorada de ella y Minnie no se había dignado a aparecer siquiera. Siempre tan egoísta. Terminé acompañando a Charlie después de dejar a Hannah en su casa, Hannah le había tratado de sacar un poco de plática a Charlotte, pero ella apenas y le dirigía la mirada. Entendía, no tenía porque ser amable con mi novia. Llegamos tarde al departamento y las horas pasaron lento hasta que la rubia se dignó a aparecer. Al menos estaba avisando que se encontraba viva, pero Charlie estaba hecha un lío en el sillón, era más que nervios, tuve que darle otra pastilla para que se calmara pero no estaba funcionando del todo  - Tiene 27, estará bien - Le aseguré, porque Charlie pensaba que Minnie tenía el mismo poder de defensa que Katie. Cuando por fin la rubia se digno a aparecer, Charlotte corrió a abrazarla y yo me paré en consecuencia. La rubia me miró, y volvió su vista hacia Charlie, pidiéndole que me sacara de ahí. Mi amiga me miró confundida sin saber que hacer, le respondió que no podía hacer tal cosa por lo que la rubia por completo indignada respondió que entonces sería ella quien se fuera. La detuve por el hombro - No seas ridícula, vete a dormir - Dije y después de despedirme salí de ahí. 

Por supuesto que al día siguiente estaba ahí de nuevo, Charlotte había llamado temprano, me había dicho al teléfono que necesitaba verme urgentemente pero para cuando había llegado su auto ni siquiera estaba en el edificio, al entrar al departamento la rubia estaba en el comedor con una taza de café, el ambiente estaba helado, empezaba invierno en unos días. Una ventana estaba abierta así que me animé a cerrarla y luego tuve que dirigrme a ella - ¿Has visto a Charlie? - Pregunté con las manos aún en el abrigo, pero Minnie me pidió que habláramos, me quedé ahí parado con intenciones de escucharla. Minnie empezó a reclamarme sobre Hannah, diciendo estupideces sobre ella y a pesar de que quería hablar, apenas había tenido tiempo de pensar en lo que decía, lo único que podía ver era su rostro, ese ánimo decaído que solía contagiarme tan fuertemente. No entendía el punto de hablarme sobre Hannah, yo no había tenido que rendirle cuentas a ella desde hace mucho, así como ella conmigo. No eramos nada. Minnie empezó a hablar de todo ese tema del protagónico, tenía su versión por supuesto, pero en cuanto siguió con la historia sentía que el cuerpo me empezaba a temblar, había cerrado los puños de inmediato tratando de entender. Era un asco haciendo este trabajo, era un maldito desastre. Di unos pasos para atraparla en mis brazos, no quería que dejara salir una lágrima más sino era en mi pecho. Besé su cabeza un par de veces hasta que se calmó - No es tu culpa, Minnie. Nunca lo será. Todo estará bien -  Le repetí varias veces. Cuando levantó la carita hacia mi, limpie la última lágrima con mi pulgar y le sonreí. Minnie me pidió ver una película y nos lleve hasta su habitación para ver una película en su sofá. Minnie terminó por caer dormida recostada en mi regazo. “Tal vez sí necesite ayuda” Le mandé a Danny en un texto. No quería pretender tener todas las respuestas ni todo el control. Estas mujeres podían conmigo, me dejaba llevar por Charlie todo el tiempo, fuera bueno o malo y Minnie me compraba con una sonrisa o una cara triste. “¿En qué momento se te ocurrió dejarme a cargo? No tienes idea de la crisis en la que estamos. Tienes que volver” Volví a decir al no recibir respuesta. En un ataque de furia había ido yo mismo a buscar al tal director de Minnie y Hannah. Entré azotando puertas y tirando muebles. Por supuesto, Hannah estaba ahí en una situación sumamente comprometedora. Tomé al hombre por la camisa y lo puse a mi altura, era tan delgado y frágil que tenía que ser una broma - Olvida tus días de gloria mariquita, estás acabado - Dije para después tirarlo al suelo de un golpe. Sentia que me había roto la misma muñeca del golpe y a pesar de los gritos de Hannah y sus lloriqueos, salí de ahí sin mirar atrás. El “hombre” debía estar feliz que no lo matara a golpes en el lugar. Pero tomaría las enseñanzas de la Anderson & McGraw para joderle la misma vida. 

Daniel no podía volver tan pronto como él lo necesitaba, primero debían asegurarse de que Rafaél no tuviera más contacto con el mundo exterior y que las chicas habían dejado de ser el blanco. Según Charlotte, aún no podían estar seguros de ello pero tal vez era sólo una excusa para que el pecoso no volviera. Hacía lo que podía, pero entre Minnie & Charlie estaban acabándome. Ni Tom ni Dougie ayudaban mucho, únicamente cuando decidíamos salir todos juntos todo parecía mucho más normal, actuaban perfectamente frente a los chicos pero entonces Charlotte llamaba a media noche para pedirme le diera más dosis de sus drogas. Minnie por lo contrario se le notaba mucho más contenta, más estable y no estaba seguro de qué estaba pasando pero algo así no podía ser bueno y me estaba volviendo un loco. Estaba ahí apenas amanecía y muchas veces dormí en el sillón. La rubia estaba gritándome cuando el fanfarrón apareció, con un caminado homosexual y un peinado de estirado. Tenía una mirada de que se creía lo mejor que le había pasado a Londres y a estas mujeres y cuando había sabido su apellido caí en cuenta de porqué lo había odiado desde el primer segundo. Me limpié la mano después de estrecharla con él, Charlie se rió conmigo. Estaba claro que a ella tampoco le agradaba pero había mucha mas historia ahí de la que nadie me había contado. William se comía con la mirada a Charlotte ¿Qué solo a mí me parecía extraño este niño? Minnie era bastante celosa con mi amiga, pero aún así no le importaba en absoluto.“Tienes que volver ahora” envié a Daniel. 



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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Lun Oct 02, 2017 9:37 pm


MINNIE ELIZABETH MCGRAW -


Come to me with the worst you’ve said and done.


Cada vez que gritaba se superaba a sí mismo en nivel de crueldad. Cada vez decía algo más doloroso, y cada vez, me dolía menos y me enojaba más. Podía empujarlo, golpear su pecho hasta que le salieran moretones, podía decirle que era la persona que más mal me había hecho en toda mi vida, podía seguirle el juego, pero no funcionaría. Había algo en la mente de Harry, había algo en su cabeza que no le permitía verme de la misma manera que lo había hecho toda su vida. Sabía que esta vez era diferente, que esta vez no estaba enojado conmigo, que esta vez no era simple rencor por encontrarme en una situación que él consideraba injusta sino que realmente yo le caía mal, que me odiaba ¿Y cómo me hacía sentir eso? No lo sabía, porque estaba demasiado enfadada como para ponerme a procesarlo.Seguí gritándole que era un idiota y un abusivo hasta que sus manos pararon en mi cintura y me sentí de alguna manera acorralada. Acorralada en mi propia mente, en la prisión de color azul que eran sus ojos. No estaba esperando ese beso, no estaba segura ni siquiera de que lo deseaba, pero sí lo necesitaba. Con cada roce pensaba cada vez menos, me arrancó la ropa y le arranqué la suya. Y bajo su cuerpo, marqué mi territorio en su espalda y me coroné su reina. No importaba con quién estuviera saliendo ahora, otra vez lo había demostrado, podía salir con quién quisiera y se le diera la gana, pero yo siempre sería la única mujer en su vida. No pensaba acurrucarme junto a él, no pensaba besar su mejilla al son de un te amo, ni ninguna otra declaración de amor que él olvidaría a penas volviera a tocar el suelo. Me quedaría de esa manera, vacía pero invicta, sola pero jamás olvidada.


Take all you can from me, I’ve got weak constitution. I’m lead so easily, so easily.


Los pocos días que siguieron a eso fueron sobre el ballet. Me encontraba en stand-by, tratando de mantener estabilidad en mis decisiones y no cruzar palabras con Harry. Era fácil cuando prácticamente vivía para el recital. No tenía un papel protagónico pero de todos modos Charlie iría a verme, como siempre, la representante de toda mi familia. Estábamos en el vestuario, solamente la protagonista tenía un camerino, así que tenía que escuchar las tonterías que hablaban mis compañeras mientras nos vestíamos de cisnes. Esa noche salí a brillar, no importaba que no fuera mi noche, siempre daría lo mejor de mí porque eso era lo que siempre me habían enseñado. Cada una de las veces que salía al escenario, se las dedicaba a mis padres. Cuando el recital terminó, y al final, la reina cisne murió, todos aplaudieron de pie. Estaba cambiada porque todos los actos en los que había participado se habían acabado ya. Salí, poniéndome el tapado rosa palo en los hombros, dirigiéndome hacia donde estaba el asiento de Charlotte. Y lo vi, a su lado, con una gran sonrisa, una camisa blanca, y un ramo de mis flores preferidas. Sonreí, desde donde estaba no podía verme, pero comencé a caminar ligero entre toda la gente como si aún estuviera danzando. Había venido, con un ramo de rosas, con su sonrisa de siempre, la que ponía cuando estaba deslumbrado, la que había captado Charlotte con su cámara años atrás en la primer presentación de ballet a la que lo había invitado. Planeaba saltar a sus brazos sin decir nada más y besarlo, besarlo toda la noche, en todos lados. Sin embargo, un poco antes de llegar hacia él, ella llegó primero. La vi saltar a sus brazos y tomar las flores ¿Cómo no me había dado cuenta que no me estaba mirando a mí? Tomar mis flores, tomar mis brazos, mis hombros, mis labios, mi Harry. Paré en seco, sintiendo como toda la pared del teatro se caía a pedazos encima mío. Hannah actuaba emocionada, saltando a su alrededor casi como una niña, mirándolo desde abajo con ojos de enamorada y un poco tímida. Actuaba de mí. Ella era el cisne negro, tal como lo había dicho Robert. Y había podido interpretarme de maravilla. De repente toda la gente comenzó a estar de más y a sofocarme, y empecé a respirar más alarmadamente mientras me abría paso hacia afuera, pero me sentía completamente ajena a mí y al momento. Me choqué con un cuerpo que me atajó por los hombros antes de caerme al piso. Subí la mirada, el hombre estaba mirándome con las cejas levantadas -¿Estás bien? -Preguntó, y yo negué con la cabeza sintiéndome incapaz de hablar- Eres Minnie McGraw ¿Cierto? ¿La hermana de Charlotte Anderson? -Preguntó de nuevo, y retrocedí un poco más alarmada. De todos modos había demasiada gente. Él rió- Es mi jefa -Explicó todavía sonriendo, y me indicó que me sentara en uno de los bancos de la calle- Y básicamente también lo eres tú. Creo que la vi adentro ¿Quieres que la busque por ti? -Tomé aire y contesté que no. No quería que la buscara por mí, porque si lo hacía, tendría que verlo a él. El hombre respondió que estaba bien y se sentó a mi lado, según él, para asegurarme de que yo estuviera bien. Nos quedamos en silencio un minuto, James, así había dicho que se llamaba, había explicado que había ido a ver a su hija pero que esta participaría de una fiesta a la que él no estaba interesado en ir. Finalmente me ofreció caminar, y acepté. Caminamos en dirección al centro, mientras él hablaba sobre su posición en la empresa y me preguntaba qué hacía de mi vida a parte del ballet. Hablamos de trivialidades hasta que nos detuvimos por una heladería y me ofreció regalarme uno. Mientras yo le iba avisando a Charlie que estaba bien, más se hacía verdad. James me estaba haciendo reír y me había hecho sentir muchísima calma. Una calma que jamás hubiera esperado de un desconocido. Terminó por hacerse muy tarde y me llevó hasta mi casa en su auto -Un placer, Minnie -Dijo con una sonrisa, extendiéndome la mano- ¿Te volveré a ver? -Preguntó, y en respuesta besé su mejilla de lleno y bajé del auto. Cuando entré en la casa las luces todavía estaban prendidas y Harry seguía ahí. Charlie corrió hacia mí para abrazarme y apoyé la cabeza en sus hombros. Cuando nos separamos volví a mirar al baterista rápidamente y luego volví la cabeza hacia la morocha- Quiero que se vaya -Pedí sin expresiones en el rostro. Su sola presencia me dolía en todo el cuerpo. Ellos se miraron desentendidos y Charlotte dijo que no podía echarlo. Sabía lo que significaba para ella tenerlo ahí, no haría un berrinche para que se fuera, pero no podía permanecer en una misma habitación con él- Está bien, me iré yo -Dije dándome vuelta, llamaría a Tom y le pediría que me buscara para dormir en su casa. Harry me detuvo por los hombros para decirme que dejara de ser ridícula y me fuera a dormir. Apenas su mano tocó mi brazo me solté de su agarre, no quería que volviera a tocarme, no quería volver a ver su rostro, no quería tener que volver a hablar con él. Estaba harta de que me tratara como si fuera basura y ahora entendía perfectamente por qué, había dejado que Hannah Johnson Moretti lo envenenara con su versión barata de mí. Estaba harta de que me tratara como si tuviera tres años y no pudiera comprender las cosas que me decía. Estaba harta de que me mirase como si no me conociera. Estaba harta de él. Lo vi desaparecer por la puerta y no fue hasta ese momento que mi rostro de piedra cambió. Todas mis expresiones se contrajeron, mi cara se puso roja, e inmediatamente bajaron lágrimas de mis ojos -Lo siento -Susurré a Charlie y la abracé- Está saliendo con ella ¡Con Hannah! ¿Cómo puede salir con Hannah? ¿Cómo puede quererme a mí y luego quererla a ella? ¿Cómo puede estar conmigo un día y al otro llevarle flores al teatro? -Expresé hablando entrecortado por las lágrimas. Me sequé la cara pero el llanto seguía- Creo que está enamorado de ella… yo pensé que… después del otro día…  -Solté un sollozo. Esas eran dos palabras que no combinaban, una idea que en mi cabeza sonaba imposible ¿Cómo iba a estar él enamorado de alguien que no era yo? Aspiré un poco de oxígeno para poder dejar de llorar y pedirle perdón a la morocha por estar llorando por algo tan tonto, cuando ella estaba sufriendo cosas peores. Me quedé en el sillón abrazada a ella mientras le contaba todo lo que había querido contarle en su momento. La situación con Robert, lo que pasaba con Harry, darle palabras de aliento por su bebé, hablar y hablar, sin Harry, sin intermediarios, sólo nosotras dos.


And you smile while you’re twisting your knife in my stomach till everything is gone.


Charlie había dicho que el plan funcionaría, pero de todos modos me encontraba en el sillón con una taza de café en las manos que se había enfríado de tanto mirar a la nada. Él llegó preguntando por mi hermana, como era la idea, y sin mirarlo le pedí hablar. Eso había dicho Charlie, que no podía soltar las cosas sin explicar antes mis motivos, que tenía que pedirle hablar como personas maduras. Comencé por preguntarle algo sobre Hannah, había estado toda la noche llorando al lado de la morocha que dormía. Si Danny todavía estuviera en casa, hubiera caminado hacia la habitación, lo hubiera despertado y él se habría tenido que ir a dormir a mi cuarto. Él no respondió nada de eso, así que seguí diciéndole lo que de verdad quería decirle. Hablé con mucha lentitud acerca de Robert, lo que realmente había pasado, y cada vez que hablaba se me trababan más las palabras y comenzaba a llorar más rápido. Hannah ya no valía mi pena y no hablaría mal de ella porque no estaba presente. Vi como de a poco Harry comenzaba a enojarse y por un momento temí que gritara, sin embargo rodeó mi cuerpo en un abrazo. No me había dado cuenta de cuánto necesitaba realmente un abrazo suyo, estaba tan enojada con él todo el tiempo que me había vuelto reacia a su contacto, pero claramente era tan sólo un engaño. Me encantaba estar entre sus brazos. Me dio palabras de aliento y cuando terminé de llorar levanté la cabeza para preguntarle si quería ver una película conmigo. Terminamos en mi habitación, sentados en el sofá, viendo la primer película de mira quién habla porque me relajaba lo suficiente.


Will you come home, and stop this pain tonight?


Will había vuelto, y la primera vez que lo había visto había pensado que era un espejismo, Charlotte había pensado que era un fantasma. Había comprado el departamento de abajo al nuestro y para vernos sólo tenía que subir un piso. Parecía que venía a quedarse, a manejar la empresa, a estar en nuestras vidas. Charlie en el fondo se encontraba feliz, se acostumbraría a la idea, y sería todo como antes, pero Harry no parecía muy a gusto con el tema. Lo miraba receloso todo el tiempo y no respondía a las insinuaciones de William lo que me hacía pensar que en algún punto explotaría. Yo aún hablaba con Danny todos los días, tenía que darle un reporte entero de la situación mientras él miraba con desconfianza porque probablemente sabía que le estaba mintiendo al decirle que Charlie estaba fantástica, y que cada día estaba mejor, y que yo también. Había notado como la señora que limpiaba en la casa se quedaba hasta cada vez más tarde. Will trabajaba a la mañana, Harry casi siempre tenía cosas que hacer, así que se quedaba hasta que alguien venía. Tom estaba llevándome a la Academia, luego del recital, habíamos tenido unos días y hoy nos reuniríamos por última vez para tener vacaciones. Me bajé con un beso en la mejilla y al salir del auto lo vi, en la otra esquina, parado sobre su auto. Cuando Tom se fue en su auto, él levantó la mano para saludarme y caminé hacia él ¿Entrar a enfrentar a Robert, o irme con James? La respuesta era muy simple. Paseamos por el parque hasta encontrar un lugar en donde almorzar, hablamos de su familia, de la relación con su esposa, de su trabajo, y cuando fue la hora de despedirnos, me dio un beso haciéndome sentir como una adolescente deslumbrada otra vez. Me separé de él con la cara roja, y vi como una Charlie confundida nos miraba. Hizo un comentario acerca de cómo invitarme a comer no entraba en los honorarios de James. Reí por el nerviosismo -¿Te veo en casa? -Dije dándole un beso en la mejilla y desapareciendo por la puerta.
Charlie me había regañado mientras yo sonreía risueña. La relación de James con su mujer no me incumbía, decía que habían dejado de quererse hace muchos años y que era más abierta que otra cosa. Sólo que él sólo había podido mirar a una mujer en todo ese tiempo: a mí. Unos días más pasaron, veía a mi hermana ceder terreno en cuando a William mientras yo reía. La estaba reconquistando, podía notarlo, y una parte de mí lo deseaba con todo su corazón. Richard apreciaba mucho a mi primo, y había dado su bendición para la relación, y me hacía sentir nostálgica. La otra parte de mí, quería que Danny volviera. Hablaba en videocámara con él y Katie cuando Will llegó a comer. Pasó por detrás mío, beso mi mejilla y se sentó en la mesa -¿Quién es ese? -Preguntó extrañado el pecoso y yo corrí la cámara- Oh, no es nadie, sólo mi primo. Tengo que irme Danny ¡Adiós! Los extraño mucho -Dije antes de cortar. Me di vuelta para mirar a Will que tenía la corbata tirada para atrás esperando que Blanca terminara de servirle la comida.
No sabía si ponerle la palabra cita, pero Charlie y William habían salido extremadamente bien vestidos. Le había sonreído a mi hermana y saludado con la mano en complicidad. Ahora tenía que quedarme sola. No había suponido un reto en los últimos días, pero todo los psicofármacos se me habían acabado y si quería más tenía que ir al psiquiatra a que me los recete. O robarle a Harry, él tenía los de Charlie. Así que me sentía como en una montaña rusa casi todos los días, iba ganándole a todo, tenía estrategias y medidas de seguridad para todo, pero me sentía menos segura de mí misma. Sabía que no podía llamar a James cuando yo quisiera y mucho menos mandarle mensajes, así que tuve suerte cuando pidió vernos. Estuvo en mi casa en menos de veinte minutos. Lo abracé cuando llegó y lo besé empezando inmediatamente a sacarle la ropa. Estuvimos en mi habitación en una corrida y cuando terminamos me besó para ponerse sus pantalones -Bajemos por algo de comer -Sugirió, y se adelantó. Me puse su camisa mientras lo veía salir, su enorme espalda y sus tatuajes me encantaban, podía volverme loca. Bajé las escaleras, en su camisa blanca que me quedaba enorme, con el pelo despeinado, mirándolo tomar agua de la heladera. Desvié mi mirada y vi a lo que estaba mirando James. El baterista estaba allí, parado en su lugar, casi congelado, mirándonos -Oh -Dije un poco sorprendida, un poco tímida- Hola Harry -Saludé. Él agachó la cabeza preguntando por Charlie- Está con mi primo -Expliqué cruzando los brazos, pero no parecía querer mirarme. Al decir que le avisara que estuvo ahí, se fue sin decir nada más, saliendo tan rápido como podía. Era exactamente la misma escena que habíamos vivido hacía años atrás, pero a la inversa. Y estaba segura de que a él no le dolía, sólo le incomodaba. Y yo no saldría tras él. Terminé por decidir cambiarme y devolverle su ropa. Nos sentamos a beber café mientras hablábamos, sentía que teníamos mucho de qué hablar, muchas cosas que contarnos, que revelarnos de nosotros mismos -Lo siento ¿Había una reunión de la que yo no me había enterado? -Preguntó Will con una sonrisa fingida, haciéndonos dar vuelta. Habían pasado varias horas y ellos estaban de regreso. Él solo me miró a mí- Ya se va -Contesté yo devolviéndole su billetera y las llaves de su auto. William se acercó a él- Desaparece de mi vista -Gruñó, sin quitar la sonrisa, en su rostro. James besó mi frente con cautela, no parecían preocuparle demasiado las amenazas. Caminó fuera del departamento en dos segundos. Mis mayores lo miraron todo el camino hacia la puerta, y luego me miraron a mí- ¿Estás loca? -Me preguntó ahora más molesto. Comenzó de nuevo la charla sobre respetar la familia, sobre la edad, sobre respetarme a mí misma. Yo miraba el techo mientras todo esto ocurría, y cuando mencionaron la aventura de mi padre con la mamá de Frida me tapé los oídos -¿Ya terminaste? -Pregunté parándome en mi lugar, besé a ambos en la mejilla y subí a mi habitación.


Don’t waste your time on me you’re already the voice inside my head.


Me habían llamado para una clase con las niñas de quince años. Estas eran las próximas a participar del ballet real, y eran básicamente el futuro. Tom se había ofrecido llevarme, quedarse conmigo allí a mirar, y luego volver para que cenáramos todos juntos. La clase había salido divina, la profesora, una señora de cincuenta años que había llegado muy alto en el ballet de Londres, me había felicitado por el desempeño y a las niñas por aprender tan rápidamente. Mientras Tom esperaba afuera del vestidor, entré con el bolso para asearme un poco antes de salir. Al entrar escuché las voces de unas de mis compañeras, entre ellas, Gina la mejor amiga de Hannah, Olivia y Jade, dos compañeras con las que no me llevaba lo suficientemente bien, pero con las que jamás había habido problemas. Estaban hablando acerca de mí, preguntando sobre Hannah y su relación con Harry, si era cierto que era el Harry que habían conocido como mi ex. Gina decía que Hannah le había dicho que su relación era de ensueño, que él era súper romántico y que jamás había tenido que fingir un orgasmo. Y entonces escuché su risa, aquella risita tonta apenas audible que hacía cuando se burlaba de algo, de manera cínica. Hannah estaba allí. Sentí asco, y me dispuse a salir de allí, guardé lo que restaba de mis cosas y me dirigí a la puerta -¡Diles lo que me dijiste! -Pidió Gina mientras la rubia se negaba con la misma risita tonta- Ay, vamos, escuchen esto -Dijo en tono confidencial- Él le dijo a Hannah que dejó a Minnie porque estaba loca. No me sorprende, siempre supimos que no estaba en todos sus cabales ¡Pero que lo confirme su ex novio! -Me quedé helada, en mi lugar, no era cierto, no podía ser cierto. Me di vuelta con violencia haciéndome notar, desde el lugar en donde estaba antes no podían verme pero ahora sí- ¿Qué dijiste? -Pregunté yendo hacia Gina y empujándola- ¡Repítelo de nuevo! -Dije tomando su cabello y pateándola para que se cayera- ¡Suéltame! ¡Eres una psicópata! ¿Qué te pasa? -Chilló tomando mi cabello en su lugar. En menos de dos segundos éramos una maraña en el suelo y Tom estaba separándome de ella agarrándome de la cintura. Me solté de Tom para volver a golpearla pero me agarró justo para arrastrarme hacia el auto mientras se me caían lágrimas de coraje. En cuanto llegamos a casa, estaban todos reunidos allí. Incluyendo Will, a quien mis amigos miraban sospechosos -¿Qué te pasó? -Preguntó Frida cuando vio mi rostro. No lo había visto pero sentía el labio hinchado y una mejilla arañada. Tom aguantó la risa porque no se suponía que debía ser gracioso- Golpeé a alguien -Dije entre dientes con la cabeza a gachas porque sentía que mi estabilidad volvía a ser la de siempre y estaba avergonzada- ¡Minnie! ¿A quién? -Preguntó mi primo parándose hacia mí. Tragué en seco y miré a Harry- A una compañera de ballet -Hannah le contaría todo de todas maneras, y lo haría sonar veinte mil veces peor.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Mar Oct 24, 2017 8:33 pm




CHARLOTTE MAY ANDERSON
Rodé los ojos en cuanto Will salió del departamento. Su palabra valía nada desde antes de cumplir la mayoría de edad. Era lo último que me hacía falta en la vida, tener que lidiar con mi ex novio de la pubertad. El amor de mi vida me había engañado con la mamá de su bebé, y mi propio acosador personal me seguía persiguiendo aún estando en la cárcel y mi cuerpo estaba fallando colosalmente, al grado de ni siquiera ser capaz de hacer lo único para lo que estaba hecho, procrear. Y encima tenía que soportar a este idiota. ¿Hacía cuántos años nos había abandonado? No tenía ni el tiempo de pensar en él, Daniel estaba constantemente bombardeandome con llamadas y mensajes enormes que no me daba el esfuerzo de leer, pensaba que no era el engaño lo que más me dolía por ahora, me dolía imaginarmelos a los tres, como una familia normal, jugando en el parque o hablando sobre Katarina con su abuela, llevándola a conocer a su familia, mi bebé corriendo a sus brazos. Kate era mía, lo había sido desde el momento que me había mirado por primera vez y me había sonreído, no me importaba no haberla tenido yo misma. Pasé mi mano por mi vientre, completamente plano, inservible, vacío. Cuando cerraba los ojos me gustaba imaginarme como hubiera sido su carita, si tendría los ojos azules de Daniel, los verdes de Richard o sería como mi madre y yo. ¿Sería rubio como Kate? Estaba segura de que sería fuerte como lo éramos todos nosotros. Pero no había tenido la oportunidad de elegir esa vida, ni ninguna. Toqué al lado, la cama estaba tan vacía y fría como mi vientre. Y probablemente lo estaría así por un largo tiempo, cerré los ojos durante un momento, intentando que de alguna manera mi mente se agotara y me dejara dormir por lo menos una noche sin tener la necesidad de drogarme. Pero eso no pasaría, y no quería que Katie me viera tocar fondo como muchas otras veces, por lo que me levanté y tomé la pastilla que se encontraba en mi mesita de luz con un trago de agua.
Al día siguiente, con la mente aún nublada y el ánimo en ceros, me encontré con la sorpresa del mismo rubio en el departamento, esta vez muy alegre con Minnie. Traté de ignorarlo lo más que podía, le diría en cualquier momento a mi mejor amigo que saliéramos de ahí lo más rápido posible. Pero por supuesto que Will no iba a aceptar mi indiferencia así nada más, nunca lo hacía. Empezó a gritarle a Harry cosas sin sentido, estaba segura que no tenía que defenderlo, era lo suficientemente grande para responderle a Will pero en el instante en que Will mencionó todo lo que había sufrido por la familia, estallé. Si alguien se había librado de todo aquél drama había sido él desde el primer momento en que se había dado cuenta que sucedería - No tienes nada que decir acerca de eso, Will. Nada. Si lo único que hiciste fue huir para dejarnos la carga, mientras estabas dirigiendo la empresa de juguete que mi padre te puso para que pudieras continuar con tu estúpida vida de rey - Lo miré de arriba a abajo, parecía escupir las palabras, ni me había dado cuenta de todo el rencor que le tenía hasta ese momento en que había mencionado a mi padre - Y ni siquiera tuviste el descaro de aparecer en su funeral, del que te arregló la vida, dejaste que Edward nos arruinara y tú lo sabías. Tú sabías. ¿Y sabes quién estuvo de nuestro lado? Harry. Así que no vengas a luchar por un lugar que no te corresponde que no existe, no tienes el derecho - Terminé de hablar pero apenas había dado unos cuantos pasos lejos de él me había tomado del brazo para continuar con la discusión, lo miré ofendida ¿Quién carajo se creía? Sus malditas excusas valían mierda. No estaba haciendo nada en Australia, por Dios. La empresa estaba más encaminada y Will solo se encargaba de vigilar que todo siguiera de esa manera. Giré los ojos por quinta vez en esa conversación con todo lo que decía - El único legado que Richard dejo es a su hija, y no te vi cuidándolo en todos estos años - Declaré y el idiota se había atrevido a tomarme de la cara, como si esta fuera una discusión que nos llevaría a arreglar todo el rencor acumulado. No era más que un extraño para mí. Me solté con fuerza, no quería que me tocara siquiera - ¿Te pareció que estaba bien cuando anunciaron mi muerte? ¿Te pareció que Minnie estaría bien? No me hagas reír, no quieras quitarte culpa hablando mal de los demás, Harry ha estado, está y sé que estará conmigo ¿De ti? Bueno sé que huirás en algún momento. Estoy segura - Suspiré, una pelea con Will era lo que menos me hacía falta. No tenía tiempo para estas estupideces, pero una cosa era segura, podía hacerme olvidar del resto - Te escucharé si no vuelves a llamarme pequeña - Él asintió y nos fuimos con Harry a la terraza. Cada quien tenía una taza de expresso en las manos, Harry hablaba de su desagrado con Will y yo me encogía de hombros, no se iría hasta que se cansara - Pero puedo aprovecharme y tomarme unas vacaciones mientras eso sucede - Atiné a decir, y él negó con la cabeza “¿Cuánto tardará en cansarse? ¿Tres años?” Decía Harry y yo reía, le prometí que se iría mucho antes, incluso podría llegar a irse antes de que Daniel regresara. Decir su nombre ni me costaba, a este nivel todo había sucedido en un periodo tan corto de tiempo, que su engaño era la cosa menos dolorosa de la lista. Tuve que obligar a Harry a desaparecer para poder alistarme, no tenía ni una gota de ánimo para ir. No la tenía desde hace mucho, pero aún así estaba haciéndolo, hacía todo roboticamente como se supone que debía. Me puse un vestido, porque estaba casi segura a donde nos dirigiríamos. Will estaba esperando en la sala de visitas cuando bajé, estaba de traje y tenía un ramo de flores en sus manos. Me pareció transportarme años atrás cuando solíamos ser algo. Algo más que esto. Pero aunque todo pareciera estar bien, aunque recibí las flores y Blanca se las llevó para ponerlas en agua, aunque tomé su brazo gustosa para caminar hacia la salida, me sentía muerta por dentro. Lo seguía odiando, era cierto que lo había perdonado hacía muchísimo tiempo, querer huír de esta familia era más que comprensible, entendía su alma cobarde. Pero lo seguía odiando. Llegamos al lugar y nos sentamos en una mesa para dos, un lugar privado donde podía gritarle sin que nadie nos molestara, muy bien pensado. El ambiente se sentía tenso, pero el idiota no dejaba de sonreír. Le sonreí falsa cuando terminé de ordenar la cena y él se puso en modo discurso. Me proponía un trato, hacerse cambio de mi puesto, aseguraba que me presentaría todo en reuniones semanales y demás - ¿Y qué se supone que haga yo entonces? Además, ¿Por qué motivo crees que le entregaría de nuevo mi empresa a alguien de tu familia? Debes estar un poco confundido - Terminé con la misma sonrisa falsa de un inicio y le di un sorbo a mi naranjada. William adoptó pose de discurso motivacional, diciéndome que debía hacer algo que me apasionara y muchas cosas por el estilo. Se defendió de ser hijo de Edward y volvió a meter a mi padre en la conversación. Eso siempre lograba molestarme de más. Mi cara no debía ser agradable, había dejado de sonreír hacía mucho tiempo atrás. Si William creía que podía venir y decir dos cosas agradables al oído y quedarse con mi lugar, estaba muy equivocado. No tenía tiempo de fiarme de nadie, las personas con las que dormía terminaban traicionándome. No confiaría en él tan fácil. Hablamos más acerca del “trato” Will proponía ser mi empleado, tener por primera vez poder sobre él parecía bastante atractivo - Bien, si realmente quieres ser mi empleado puedo tomarte una entrevista el día de mañana, haz una cita con mi asistente y te veré ahí - Me encogí de hombros y él sonrió con más fuerza. Alegó que nos conocíamos de toda la vida y yo levanté los brazos en señal de que no aceptaría nada más. William rió y aceptó la oferta, asegurándome que de igual forma yo lo conocía de toda la vida. Negué con la cabeza - No tengo idea del hombre que te has convertido, el día que te marchaste te volviste un desconocido - Le dije y era cierto. Me había sorprendido tanto que William huyera de todos nosotros, de su familia, de las cosas que más amaba, de mí. Ese jamás había sido el hombre que yo conocía y ciertamente, este que estaba sentado delante de mí, tratando de convencerme de entregarle todo lo que había construido desde mi regreso. Él quería probar lo contrario, quería hacerme entender que éramos las mismas personas en el fondo, las circunstancias eran las que habían cambiado. De alguna manera terminamos hablando sobre los viejos años, cuando nuestras familias no estaban rotas, cuando mi padre aún vivía y los padres de Minnie también, cuando no teníamos idea del monstruo que era el suyo. Y éramos felices. Al menos, habían dejado nuestra infancia intacta, si hubo problemas, si hubo amenazas nosotros nunca nos habíamos enterado. Invité a Will a quedarse un rato más en el departamento, para charlar. Principalmente porque no quería estar sola una vez más, no quería tener que tomar esa droga para poder cerrar los ojos, no quería pensar en mi bebé, en Danny, en Katie. Quería recordar tiempos felices donde nada de eso existía, era egoísta y estúpido y probablemente lo lograría solo cuando lo mirara a los ojos y me dejara llevar. Pero quería intentarlo y sabía que sólo William podía ayudarme. Era el único que no me recordaba todo lo que había pasado. Nos sentamos en los sillones que daban vista al centro de Londres, era un espléndido lugar para ponerte melancólico y hablamos por horas. Agradecía mucho que Will no intentara acercarse con otras intenciones hacia mí. No me sentía preparada para eso y mucho menos con él, así que por ese lado me sentía tranquila. Él parecía tener algo en mente para decir, pero no podía pronunciar las palabras, parecía que le costaba hasta que finalmente lo escupió, Will empezó a hablar de todo lo sucedido después de mi falsa muerte. No podía evitar comparar lo que sucedió con él y lo que sucedió con mi verdadera familia en Londres y sinceramente hablar de todo aquello me ponía un tanto incómoda.  También habían ido a buscarlo a él, para obtener información mía y en realidad había Will siempre había sido mi primera opción, había estado reuniendo el dinero para el vuelo, pero siempre ocurría algo que me hacía dejarlo de lado. Me encogí en el sillón, a su lado. Tenía la sensación que debía escucharlo pero lo único que hice fue recargarme en su hombro tratando de ignorarlo todo. Por supuesto que habían ido a buscarlo también, por lo menos Minnie nunca había sido atacada de esa manera - Lo siento - Alcancé a decir, porque lo sentía mi responsabilidad - Ni tú pudiste salvarte - Me encogí de hombros. La verdad era que si alguna vez hubiesen ido por Danny no me lo hubiera perdonado, justo como ahora no me perdonaba obligarlo a estar lejos, obligarlo a llevarse a Katie. Sentí como se nublaba mi pensamiento, por más que quería concentrarme en las palabras de William, no podía lograrlo, luego de un momento de estar callada me levanté de mi lugar - Creo que debería tomar mi medicamento y dormir un poco. Te veré mañana - Me despedí con un beso en la mejilla y me encaminé a mi habitación. Hubiese querido quedarme más o al menos decirle que no odiaba del todo la idea de él volviendo. No lo odiaba. No podría jamás odiarlo.
Toda la mañana siguiente estuve en una reunión con los abogados para que preparar un contrato individual, para protegernos de todo tipo de acciones que William pudiese hacer en contra de nuestra empresa. No es que no confiara en él, pero no confiaba en nadie. Por un momento me imaginé a Minnie & a mi manejando juntas lo que nuestros padres habían construido, pero si yo podía quedarme con la carga para que ella hiciera lo que amaba, estaba bien con eso. Mi familia era lo que me hacía feliz, era lo que amaba, estar con ellos, verlos y abrazarlos era más de lo que podía pedir. Recordé de nuevo que Katie no vendría a comer ese día conmigo, no la vería en la guardería de la empresa porque Danny estaba muy ocupado y que ese fin de semana no tendríamos nuestro día juntas y me sentí abrumada. Tenía tanta necesidad de sentir sus manos diminutas tomar la mía, que no soporté mucho y le mandé un mensaje a Daniel exigiendo verla. Afortunadamente contestó de inmediato y en menos de cinco minutos tenía una videollamada de mi ex. Escuché llorar a Katie a lo lejos, quería ignorar la cara gigante de él con los ojos azules enormes lleno de ojeras - ¿Qué tiene? ¿Está enferma? Ponla al teléfono - Ordené, Danny contestó que Kate había tenido algunos problemas para dormir, en cuanto la vi lo supe, tenía hinchados sus ojitos, completamente rojos y la boca hecha un puchero. En cuanto me vio soltó un “mama” con voz llorosa y por poco me soltaba en llanto junto con ella - Hola mi vida ¿Cómo estás? ¿Bien? - Dejé que ella respondiera con pucheros y palabras inentendibles - Mi amor yo te extraño tantísimo, mira que hermosa estas ¿Quién es la más hermosa? ¡Katie! Si mi bebé. Sí. Yo te amo y te extraño muchísimo - Katie sonrió más de una vez y yo con ella. Le hablaba en tono meloso y ella me respondía con oraciones cortas, su papá no le hace caso, su abuela le hizo de comer, fue al parque, tenía la voz más hermosa. Empezó a repetir “nana” y le pregunté si quería escucharla, Kate respondió que sí y se tiró para atrás, sin dudarlo ni un segundo empecé a cantarle su canción de cuna, su nana. Conforme la canción pasó Katie se acercó el celular al oído para escuchar mejor y Danny tuvo que sostener el celular porque ella iba a quedarse dormida. En ese momento entró Will por la puerta, les dije a los dos que debía irme y colgué sin esperar respuesta, si hubiera esperado más, Will iría directamente a meterse y saludar a quien sea con quien estuviera hablando - Empezaste pésimo. Toma asiento - Le dije con pesadez - ¿Trajiste tu curriculum? - William me miró expectante, con los ojos bien abierto - Supongo que es un no - Anoté algo en mi libreta y él levantó la cara para leerlo. Lo miré en desacuerdo e iniciamos la entrevista. Terminé por decirle que la vacante estaba ocupada, pero lo llamaría mi asistente si algo resultaba de esta reunión, cuando la verdad era que me había sorprendido más de lo esperado, revisamos juntos el rendimiento de la filial en australia y eran increíbles. Tenían un control muy bien aplicado y los empleados estaban más que satisfechos con la empresa. Por supuesto la comparación se quedaba corta. Nosotros teníamos 10 veces más números en todos los aspectos y no sabía si él podía con ello. Su filial parecía de juguete, estas eran las ligas mayores. Tom me citó para ir a comer juntos esa tarde, elegimos uno de mis favoritos y mientras él ya estaba adentro yo me topé con mi hermana ahi mismo. Mi hermana y el inútil de compras, James. Jamás olvidaba su nombre, Ian vivía quejándose de él. Lamentablemente Minnie tenía una sonrisa que apenas le cabía en la cara, un ánimo perfecto y una mirada de tonta que apenas podía con ella. Miré estupefacta a James, tenía fama de tener algunas “amigas” en la oficina… pero ¿Minnie? Me dio un beso en la mejilla y escapó de mí. La miré irse junto con aquél hombre y la alerta de peligro sonó en mi cabeza.
Después de despedirme me senté frente a Tom, me miraba también con una sonrisa divertida - ¿Qué pasa? ¿Estás burlándote de mí? - Pregunté entre risas y él negó, afirmando que solo estaba feliz de verme - Lo sé, quien no - Respondí altanera y me eché a reír. De un momento a otro me sentía mucho más vigilada por mis amigos, Dougie incluso había pisado la empresa un día por la mañana y no sabia que me sorprendía más, él despierto a esa hora o verlo en un lugar completamente ajeno a él. Llegue tarde a casa pero me encontré con Minnie tomando sus vitaminas en la cocina, besé su mejilla saludando y le pregunté por su día, ella ignoró por completo que la había visto - Entonces ¿Qué hacías con James hoy? No sé es que tiene tanta fama de escoria que me dio curiosidad de que alguien como tú, le hable a alguien como él? - Vi la mirada perdida de Minnie cuando contestó que era un perfecto caballero, y que tenían una cita, la miré con la ceja levantada - Es casado - Respondí a lo que ella replicó que ya lo sabía, como si no importara. Afirmaba que James no quería a su esposa - Pero tiene esposa. La quiera o no. No puedes ver a un hombre casado - Mi cuerpo se tensionó, lleno de desesperación, Minnie sabía que estaba mal y aún así seguía haciéndolo. Dijo que estaba enamorada de él y yo resoplé - Ya está, voy a despedirlo - Tomé mi celular e inicié un mensaje de texto - James, para el día de mañana no requerimos tu entrada a la hora normal. Por favor puedes pasar a recursos humanos a partir de las 11:00 am - Minnie se alteró, diciendo que entonces él me demandaría por no tener una buena razón para despedirlo, me puse recta y le hablé con voz dura - Primero que nada, tengo muchas razones, la principal que es inservible y segundo, no creo que exista alguien que me gane un juicio - Me crucé de brazos pero Minnie también, me miró desafiante y dijo “¿Estás segura?” ¿Quién era? Giré los ojos y tomé mi bolso para irme - Bien, se el plato de segunda mesa, se la tonta de un idiota - Le dije como despedida y subí a mi habitación. Estaba sola de nuevo, Harry no contestaba el celular y necesitaba mi medicamento. Quería dormir en ese mismo instante. Me tallé los ojos con fuerza solo para darme cuenta que estaba llorando. No era ni media noche, me dediqué a ver los videos que había hecho ese último año para sentirme mejor pero no me estaba funcionando. Los extrañaba demasiado. Miré las fotos de la casa, nuestra primera impresión de una familia en forma y todo se había ido por la borda porque no había sido lo suficientemente fuerte para protegerlos. Cerré la laptop con fuerza, llamé a Harry pero seguí sin contestar y todo se me estaba saliendo de las manos. Quería con todas mis fuerzas llamarlo, pero ¿Dónde estaba él? ¿Con ella? Qué estúpida había sido por siquiera pensar que esto no iba a pasar. Danny necesitaba a una mujer a su lado. No a mí. Me quedé observando el clip donde le decía que tendríamos un bebito. Apenas de 2 meses de vida y ya me habia hecho tan feliz. Sentí mi cuerpo temblar, no quería caer de nuevo. No quería. Me levanté con las pocas fuerzas que tenía, tomé mi bolso y las llaves del auto pero no podía dejar de llorar. Golpee los botones del elevador para bajar, mas sin embargo se abrieron las puertas en el piso de abajo, Will me miró con los ojos bien abiertos y yo me limpié los ojos tratando de no parecer tan loca pero era inútil. Me preguntó si estaba pasando un mal momento a lo que me encogí de hombros y giré los ojos en respuesta. El sonrió perfectamente, burlándose asegurándose que me veía adorable. No tenía energías para soportarlo por lo que presioné el botón para que las puertas se cerraran. Will impidió que el elevador se cerrara sosteniendo la puerta con sus manos. Su expresión cambió totalmente mientras me preguntaba qué pasaba. No tenía intenciones de hablar y él lo sabía. Me tiró de un jalón para su departamento, me sentó en el sillón y me dio una manta y antes de que pudiera escapar tenía un té con olor a hierbas en las manos. No tenía mucha más opción, Harry no contestaba y Minnie estaba molesta por lo que había dicho. Miré al suelo por un rato y él no despegó la vista de mi cara. Volvió a preguntar lo que estaba pasando en un tono demandante, pero calmado. Negué con la cabeza y me pasé la mano por el cabello - Perdí a mis dos bebés - Le dije - Todo estaba bien hasta que Rafael decidió mandar a alguien a buscarme, ellos me tiraron al suelo para cuando Harry vino y en la noche yo… lo perdí - Apenas pude pronunciar las palabras, me trabé más de una ocasión y me sentía ahogada en lágrimas - Y Katie no puede estar en Londres porque si algo le pasa… No podría perdonarmelo jamás - Suspiré tratando de calmarme, le estaba soltando información que él no tenía idea - Rafael… él tiene cierta… afinación por mi. La empresa mantiene sus negocios, es amigo de Edward y antes de que llegaras él me tenía. Ahora está en la cárcel pero sabes que eso no significa nada y no puedo hacer que el juicio se apresure, no puedo hacer nada, Will. No puedo defender a mi familia, Will. Todos se van. Ni siquiera puedo ser mamá  - Me tapé la cara con ambas manos, me sentía avergonzada de mí misma, porque era una farsa, todo el mundo siempre pensó que sería imparable, que podría hacerlo todo cuando era todo lo contrario. De un momento a otro Will me tenía entre sus brazos, dando besos en mi cabeza conforme hablaba para mantenerme calmada. Me aseguró que no había perdido a Kate, que estaría ahí pronto y más palabras de aliento hasta que tomó mi cara para que pusiera atención a lo que decía, era como si me leyera la mente, a pesar de los años. Pero de nuevo prometió no irse otra vez y por primera vez empezaba a creerle. Afirmó que podía ser mama, que lo sería y sonreí un poco - Cualquiera sería mejor que los Anderson y McGraw juntos - Contesté y metí más la cara en su pecho.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Sáb Dic 02, 2017 10:51 pm


WILLIAM PETER MCGRAW -
La vi bajar por la escalera con un vestido negro que resaltaba su figura. Estaba tan flaca que temía que fuera a desaparecer. El maquillaje ocultaba sus ojeras y contorneaba su rostro haciéndolo parecer más brillante y sano de lo que me imaginaba que se veía. Me preguntaba cuántas veces al día ese tal Harry tendría que meter comida por su garganta. Charlie siempre había sido depresiva, a pesar de que nadie más pudiera descubrir su acto, yo lo notaba. Y no podía siquiera imaginarme las cosas por las que había tenido que pasar ¿Qué era lo último que la había hecho estar así? Tan apagada. Estiré el ramo de peonías hacia ella y luego ofrecí mi brazo para salir de allí. Recordaba el día del baile de graduación, cuando ella había bajado luciendo como la mujer de mis sueños mientras su padre la observaba orgulloso con ojos de amor, a pesar de no tener ninguna expresión en el rostro. En nuestra infancia y adolescencia lo habíamos compartido todo, la conocía mejor de lo que nadie jamás podría conocerla, pero tenía que admitir que ahora ella tenía razón. La mujer, la adulta que tenía en frente era una completa extraña a pesar de saber yo, que sus ojos aún escondían la niña sonriente que yo alguna vez había conocido.
Sabía que no la estaba impresionando con el restaurante que había elegido, ni con las flores, ni con el lugar especial en el que la cena se celebraría. No estaba impresionándola con mi discurso tampoco, no quería aceptar mi oferta a pesar de saber que no haría nada que ella no me mandara. No quería que me viera como el hijo de Edward McGraw, yo jamás había sido su hijo, ni había salido a él. Todo lo que había aprendido lo había heredado de su padre y de mi tío, ellos habían sido mis mentores desde que había aprendido a hablar y caminar. Traté de darle una especie de discurso motivacional, tenía que hacer algo que realmente le apasionara ¿No lo hacía Minnie, con el ballet? ¿Por qué con ella tenía que ser diferente? Yo me haría cargo de absolutamente todo y ella seguiría siendo mi jefa, y tendría el control sobre todas mis decisiones. Ella ofreció una entrevista y yo reí -Nos conocemos de toda la vida -Dije, pero al no dar el brazo a torcer supe que tenía que aceptar. Quería explicarle por qué había huído, quería contarle la verdad, quería decirle todas y cada una de las cosas que me había guardado dentro todos esos años. Pero no era el momento y ciertamente no era el lugar. Cuando la cena llegó nos quedamos hablando de todo lo que alguna vez había sido nuestra felicidad. Nuestra infancia había estado intacta, y era lo único que agradecía. Tener un recuerdo feliz sobre el cual apoyarnos. Al llegar al departamento me ofreció quedarme a tomar un café y seguir hablando, sentía que tenía tanto de qué ponernos al día. La conversación se tornó un tanto lúgubre cuando llegamos a su muerte, su falsa muerte. Miré la taza con el último sorbo de café ya frío en el fondo -Unos meses luego de que mueras yo… -Sentí que perdía la voz así que paré para aclarar mi garganta- Bueno, tengo que admitir que pensé en drogarme y tomar hasta perder la consciencia pero tu voz sonaba como siempre en mi cabeza. Tan correcta en tu manera de actuar, diciéndome que debía ponerme los pantalones y comenzar a trabajar. Podía escucharte decirme “Ya lo arruinaste, William. Ahora deja de quejarte y haz algo” -Sonreí, se parecía tanto a su padre y no estaba seguro de que ella lo supiera- Así que eso hice pero… fue lo único que hice. Trabajaba, llegaba a mi casa, y me quedaba en la cama hasta que fuera la hora de ir a trabajar de nuevo. Y un día de esos, me levanté a trabajar como siempre y un auto interceptó al mío. Me secuestraron, como era de esperarse, y me golpearon tratando de conseguir información acerca de ti -Torcí la boca, y mi cuerpo se entumeció al sentir su cabeza en mi hombro- No podía hacer más nada que gritar que estabas muerta. Pero esa respuesta no parecía satisfacerlos. Así que… cuando pensé que iban a matarme, la policía de Sidney apareció y me salvó. Les dije lo que había sucedido pero no creyeron que estuviera en todos mis cabales. Para ser sincero, ni yo creía que lo estuviera -Admití, con pesar en la voz- Traté de averiguar en dónde estabas, pero todo el mundo me decía que estabas muerta, que tenía que dejarte ir. El investigador privado no encontró pruebas de que estuvieras viva y como Minnie seguía en Londres… supuse que no te irías a ningún lado sin Minnie… y sepulté la idea -Expliqué para terminar, como si estuviera expiando culpas. De cierta manera, lo estaba. Había sido el miedo el que me había hecho sepultar la idea. Miedo de estar perdiendo la cabeza, miedo de encontrarla en cualquier tipo de horrorosas condiciones, incluso encontrarla muerta, incluso de jamás encontrarla y no poder vivir mi vida. Ella se disculpó, por algo que no era su deber disculparse y se excusó para irse a la cama. Sonreí a medias y me dirigí al elevador para bajar al penúltimo piso donde era mi nueva casa.
Al día siguiente tuve la entrevista de trabajo con Charlie. Jamás había tenido una entrevista real de trabajo, había trabajado como asistente de uno de los profesores en la universidad pero la entrevista de trabajo había sido un café en su escritorio contándole cosas sobre mi vida en general, había trabajado para Richard pero nunca había habido una entrevista porque me conocía desde mi nacimiento, y en Australia todo estaba arreglado para mí. Así que al primer momento en que me aparecí en su oficina, ella ya me miraba con decepción. Sin embargo todo se había visto encaminado y la final, había decidido contratarme. Quería llevarla a almorzar para festejarlo, pero apareció al rato un rubio de lentes, flacucho y alto, que reconocía de algún lado; así que simplemente me hice a un lado. Charlotte todavía me tenía desconfianza, y no podía culparla aunque me enervara la sangre. Tenía que permanecer allí y seguir cada orden que me diera, ganar de nuevo su afecto incluso si no era de la misma manera que antes, simplemente volver a ser familia. Detestaba con todo mi ser que ella considerara familia a estos tontos, a su descerebrado ex novio y al personal trainer lleno de músculos que tenía por guardaespaldas. Pero no podía hacer nada al respecto más que demostrarle que yo era digno de su confianza, que podía volver a estar en sus vida como antes, que lo merecía. Al menos no me ponía trabas para ver a Minnie, ni para volver a estar en su vida. La rubia parecía mucho más indulgente que Charlie, y no había signos de resentimiento.
Estaba en mi casa en una llamada con mi mejor amigo, que había dejado al mando en Sidney. Estaba tratando de persuadirme de regresar, decía que perdía el tiempo aquí y que por alguna razón había dejado Londres, que por alguna razón no había vuelto en años ni siquiera al enterarme que ella vivía. Pero a todo yo le sonreía y le decía que continuara con lo importante: el trabajo. Escuché el sonido del elevador, el timbre que advertía que había alguien en mi piso. Me paré en frente esperando que se abrieran las puertas, Charlotte apareció frente a mí con el rostro triste -¿Está la pequeña Charlie pasando un mal momento? -Pregunté con una sonrisa burlona. Ella giró los ojos, y yo sonreí aún más- Te ves adorable cuando me odias -Aseguré, porque así era. Su cara se contrajo y apretó el botón para que se cerraran las puertas. Dejé de sonreir de inmediato y puse mis brazos para evitar que se cerraran del todo- ¿Qué está pasando? -Pregunté con seriedad. Charlotte no me contestó, así que tiré de sus brazos hacia dentro de mi casa porque si no quería hablar, al menos no tenía que por estar sola ¿Dónde estaban sus superhéroes? La senté en el sillón, puse una manta en su regazo, y le ofrecí un poco del té de hierbas que estaba bebiendo. La miré todo el rato que ella no despegó su vista del suelo. Odiaba que la tratara así, lo sabía, odiaba que la tratara como si fuera pequeña y tuviera que cuidarla de todo. Pero conocía lo que su tristeza podía llegar a causar, y me preocupaba lo que pudiera llegar a hacer mientras sufría de esta ciclotimia tan característica de ella. Ella habló con dificultad sobre cómo había perdido al bebé que llevaba en el vientre por culpa de un tipo que había decidido tenerla en contra de su voluntad. La tomé en mis brazos a penas empezó a llorar y besé su cabello mientras hablaba ¿Cuánto más tendría que soportar, para ser feliz? Si realmente quería ayudarla, tenía que hacer algo con esto -No perdiste a Kate. Está lejos, pero no la perdiste. Ella todavía está aquí, y necesitas ser fuerte ahora para que cuando vuelva puedan estar juntas sin que nadie se meta en el medio. Llegará el día, más pronto de lo que crees, en que estarán juntas de nuevo. Deberías empezar a planear lo que harás, va a ser increíble. Apuesto a que te extraña mucho ¿Quién no lo haría? -Bromeé, porque estaba seguro de qué tanto la bebé como su ex novio la extrañaban. Yo seguro lo había hecho todos esos años. Tomé aire y luego suspiré- Charlie… sé que sientes responsabilidad por absolutamente todos pero… nada lo es. No fue tu culpa, nada de lo que nos ocurrió, nada de lo que te ocurrió, o lo que le ocurrió a Minnie. Nada de lo que pasó a tu alrededor fue tu culpa. Ni siquiera que perdieras a tu bebé, te lo arrebataron de las manos, como todo lo otro, y la responsabilidad recae sobre ellos. Serás feliz un día, sé que parece que no, pero lo serás y yo no me iré porque pretendo ayudarte a que así sea. Y ya eres mamá, de una niña muy bonita por lo que puedo ver y… volverás a serlo, y serás una excelente madre. Serás mejor que los McGraw y los Anderson juntos -Dije, aunque sabía que eso no era demasiado difícil ¿Cuán locos estábamos nosotros? Ella hizo un chiste y yo reí y volví a abrazarla. La tapé con la manta una vez más y puse su taza de té en la mesa.
No podía dejar de pensar en todo lo que Charlie había tenido que pasar sin mí, en lo que ambas habían pasado. Secuestros, muertes, pérdidas. Deseaba ponerle un fin, deseaba por lo menos tener una garantía de las cosas comenzarían a marchar mejor. Edward estaba en la cárcel y eso no había impedido que siguieran teniendo miedo. No las veía en una mejor posición. Rafael estaba en la cárcel, y sin embargo, Charlie seguía aterrada y alejada de Danny y su hija. Tenía que hacer algo. Al siguiente día a primer hora en el trabajo pregunté al asistente de Charlie si tenía el número de Olson, el investigador privado de Richard Anderson. Si todavía seguían en contacto con él, y a juzgar por el rostro del asistente me imaginaba que sí, sería buena idea empezar por ahí. En cuanto lo contraté le pedí que averiguara con nombre, apellido y número de celda, algún hombre que tuviera mucha influencia en la prisión en donde se encontraba Rafael. Si había algún matón allí, podía hacerle llegar un mensaje. Cuando lo hizo, pedí el número de alguien que pudiera pasar el mensaje. Contrataría al matón para que le diera una paliza que lo dejara en cama en el hospital al menos unos días y cuando saliera todavía doliera. Entonces podría darle mi mensaje: retira los cargos en Charlotte Anderson y deja de atosigarla, o contrataré a alguien que te mate la próxima. Si todo salía como planeaba, dentro de tres días como mucho, Charlie estaría libre de juicio y libre de Rafael. Claro que todavía me quedaba ver que lo mandaran a una prisión de máxima seguridad para que dejara de tener contacto con el mundo exterior, pero eso llevaría más tiempo. Por el momento, traer a Katie a casa era prioridad máxima para su recuperación.
El insomnio me había atacado desde el momento en el que había puesto el pie izquierdo en Londres. Habían demasiadas preguntas en mi cabeza, demasiadas cosas que tenía para decir, demasiados problemas que resolver. Así que allí estaba, de madrugada, con un shot del café más fuerte que había conseguido, sentado en la sala de mi nueva casa atendiendo lo que eran claves para mi nuevo trabajo. Mi celular sonó a eso de las dos y media, atendí a la rubia con una sonrisa en la boca -Qué tal vecina -Saludé mientras dejaba la computadora en la mesa- Will, necesito que vengas -Dijo ella con un tono de voz que no pude identificar, pero era monótono como si estuviera hablando dormida, y bastante frío. Como estaba vestido me lancé hacia el elevador para subir el único piso que había entre nosotros. Cuando entré ella me estaba esperando en pijama, parada contra la pared, con la mirada perdida y las mejillas irritadas. Me acerqué enseguida para abrazarla pero negó con la cabeza -Es Charlie -Dijo volviendo a lagrimear- No puedo hacer que se calme. Sé que tomó lo que Harry le dejó, pero no sirvió de mucho. Y yo no… -Se limpió las lágrimas mientras iban cayendo, dejando las ojeras marcadas al igual que las mejillas- No puedo hacer que conteste el teléfono, lo tiene apagado. Él nunca apaga el teléfono -Explicó con una mirada de súplica- Él nunca apaga el teléfono -Volvió a repetir mientras caminaba hacia el cuarto que había abajo, el que era de Katie. Estaba hecha un desastre arrodillada junto a la cuna, parecía que la parte más difícil la habían superado, pero tenía los ojos clavados en la cama vacía, mientras derramaba incontables lágrimas y temblaba -Pequeña -Dije en voz baja mientras me acercaba- ¿Por qué no vamos a acostarte? Pareces cansada -Me acomodé en cuclillas a su lado para agarrarla. En cuanto la tomé en mis brazos comenzó a chillar para liberarse, diciendo que quería a su bebé. La bajé enseguida y entonces sollozó con más violencia. Minnie corrió a abrazarla en menos de un segundo. Miré la habitación, el colchón era de una plaza, podía dormir con tranquilidad en él. Lo saqué de la cuna por encima de los barrotes de madera, y lo puse con suavidad en el piso. Tenía sábanas limpias y olía a nuevo, como si alguien lo estuviera cambiando con constancia. Tomé a Charlie y al acostarse bajo las sábanas la abracé como si fuera su propio peluche viviente. Puse un brazo por detrás de su cabeza -La verás pronto -Prometí en su oído- Verás pronto a tu bebé, lo prometo. Es más, mañana puedes llamar a tu ex novio y decirle que saque los pasajes. Todo está en camino a arreglarse -Expliqué sin dar mucho más detalles. Le hice una seña a Minnie con la mano para que volviera a la cama- ¿Qué es lo primero que vas a hacer cuando la veas? -Pregunté para poner una imagen feliz en su cabeza que la relajara- Apuesto a que llorará y te pedirá que cantes alguna canción que sueles cantar. Y luego se dormirá en tus brazos porque es el lugar más cómodo del mundo para una niña, los brazos de su madre… no es que yo lo sepa, y tú tampoco, pero podemos preguntarle a Minnie apuesto a que nos dirá que es cierto -Bromeé. Mi madre no me alzaba demasiado de niño, había sido toda mi vida la bola de nervios detrás de mi padre. Acaricié el cabello de Charlie, esperando que hablar la hiciera sentir mejor.
Quería levantarle el ánimo a Charlie en caso de que todavía no hubieran noticias sobre Rafael. Así que pedí a Minnie que llamara a sus amigos Tom, Dougie y Frida para cenar. Quise decirle que no le dijera al fortachón que les hacía de niñera, pero ella aseguró que era parte del paquete. Compré comida china, mexicana, y algo de sushi. Le pagué a un muchacho que hacía el delivery para que llevara todas las bolsas y cajas. Y cuando llegué con todo, ellos ya estaban allí, riendo y parecían todos bastante alegres. La rubia corrió hacia mí -¡Will! ¡Katie ya puede volver a casa! -Exclamó con emoción y me abrazó. Me mostré sorprendido y con una sonrisa auténtica. Habría abrazado a Charlotte si no hubieran estado todos allí- Entonces hay mayor motivo para festejar ¿Cierto? -Pregunté haciéndole una seña al muchacho para que dejara las cosas encima de la mesa. Le pagué y lo despedí hacia la puerta. Tuvimos una cena amigable. Los observé a todos durante un momento, Charlie no mostraba demasiado desprecio hacia mí frente a los demás, lo cual era algo que le encantaba hacer. Su amigo nos miraba de manera sospechosa, y el rubio con lentes también, pero se preocupaba más en hacer reír a Charlie. Frida parecía una persona alegre, claro, tenía el apellido McGraw pero no las desgracias. Parecía muerta de amor por el rubio cara de niña que estaba sentado a su lado, que trataba de hacerle chistes a mi prima mientras ella sólo le sonreía y miraba a algún otro lado. El guardaespaldas de Charlie no parecía muy contento con él cuando se dirigía a la rubia. Terminé por cansarme de la gente a mi alrededor y me concentré en la morocha. Resplandecía un poco más, y al sonreír parecía que tenía un poco más llenas las mejillas. Estaba llena de esperanza, y me la contagiaba a mí. Cuando todos se fueron nos quedamos solos los tres. Minnie se despidió para irse a su cuarto y me quedé con Charlie. Tomé una de las fotos que había en la sala. Estaban la morocha con una niña de rizos doradísimos, parecía que estaban en una guerra de cosquillas -Es muy linda -Admití con una sonrisa- Tu niña… es muy linda. Me alegra que estés a punto de verla pequeña Charlie, porque… te ves como una mamá ahora -Dije, intentando que sonara como un cumplido- Me refiero a que… te ves como… -Me interrumpí a mí mismo- Olvídalo, te ves bien -Corregí- Estaba pensando… compré un bote, un velero, y como siempre tuviste algo por navegar… pensé que querrías verlo y podríamos cenar ¿Mañana? -Aventuré, casi cerrando los ojos de esperar la risa que suponía que iba a largar.
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