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— ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por RoyalAnne el Lun Dic 04, 2017 6:36 am




Harry Mark Christopher Judd

Tom se encargó de acercar un bowl enorme de palomitas mientras todos nos acercamos al centro, apenas pasaron unos segundos cuando recibimos la llamada de nuestro amigo. El más idiota, pero el más fiel de todos. Todos saludamos, preguntamos por Katie y nos reímos un rato más hasta que tuvimos que llegar a la principal razón por la que estábamos reunidos. Las chicas. Todos me miraron esperando expusiera la nueva información que tenía a la mano. Tomé el ipad y mostré a todos una foto en grande de William - Sospechoso número 1. Su nombre es William McGraw. Y no, no es otro hermano perdido de Minnie - En ese momento, Dougie hizo aparecer las fotos de Minnie y sus tíos -  al parecer, este sujeto es hijo de Edward McGraw y Sandra McGraw, lo que lo haría… así es. Primo hermano de Minnie. El sospechoso arribó apenas hace unos pocos días a la ciudad, no sabemos nada de sus intenciones pero a la fecha, ya ha comprado el departamento que está justo debajo del de las chicas… Debo agregar que al parecer es una especie de primer novio de Charlie… - Una foto de William y Charlie en su graduación de la preparatoria apareció también - Desde su llegada las maldiciones de Charlotte aumentaron en un 300% pero Minnie se encuentra sonriendo mucho más sincera… Hasta aquí mi reporte - Me retiré del centro para dejar que Doug tomara el mando de la conversación, luego de que acabara con las risas y todos nos calmamos empezó a hablar seriamente - Descubrí que William solía vivir en Australia y suele visitar a Charlie en la oficina.  Al día de hoy me lo he encontrado casi diario cuando vamos por el almuerzo - Se encogió de hombros y pasamos a Tom. Él tomó un sorbo al café mientras me miraba pensativo, como tratando de decidir si debía decirlo - Creo que Minnie tiene un amante - Miró a la pantalla de inmediato - Charlie y ella pelearon la otra noche por ello… No se hablan del todo - Tom se encogió de hombros y sentía que se me iban a salir los ojos ¿Un amante? ¿Qué rayos significaba eso? - ¿Quieres decir que… ella es la amante? - Preguntó Dougie, sorprendido también y Tom sólo asintió. Me quedé mudo - No creo que… - Alcancé a decir, pero no pude completar la frase. No debía ser cierto. Danny interrumpió todo empezando a dar órdenes sobre lo que debía hacer cada uno, asegurando a todos que yo, yo quien había estado cuidando a su ex novia todo este tiempo era un inútil y Tom tenía que hacer mi trabajo. Los chicos dirigieron su mirada hacia mí apenas Daniel terminó de dar la última orden. Si alguien estaba a cargo, era yo - De hecho, el único desplazado aquí serás tú. El único inútil has sido tú y si ninguno te ha molido a golpes es porque no estás cerca. Lo único que le hacía falta a Charlie eran tus idioteces. Me voy de aquí- Me paré del sillón mientras los demás asentían. Todos sabíamos que Daniel había estado con Skyler, todos teníamos la maldita foto en nuestros celulares, todos sabíamos lo que había pasado con Charlotte. Pero yo era el inútil.  Daniel se alteró como siempre, alegando idioteces pero no tenía idea de lo mucho que había pasado - No sabes una mierda Daniel - Dije por último antes de salir mientras escuchaba sus gritos a lo lejos.


Me dirigí al departamento de las chicas con mil y un pensamientos rondando en la mente. ¿Qué estaba pasando con ella? Charlotte ni siquiera había mencionado una pelea… Una pelea entre ellas era… casi imposible. Cualquier idiota que estuviera haciendo que Minnie se alejara de su hermana no era bueno para ella, fuera casado, viudo o soltero. Quería hablar con ella, aunque sabía que todo terminaría en gritos y reclamos… pero tenía que hacerlo. Seguía importando, seguía doliendo como mil demonios, el pecho me seguía ardiendo cada vez que escuchaba sobre ella, cada vez que la veía... Éra muy estúpido y orgulloso para aceptarlo. Pero por sobre todo, la seguía amando. Toqué su nombre para iniciar la llamada, una imagen de ella con una sonrisa enorme apareció enseguida. Colgué al tercer tono porque sabía que no iba a contestar, me había encargado de eso todo este tiempo. Al momento de colgar, una llamada de Hannah apareció en la pantalla, suspiré antes de contestar, suponía que ella no se merecía lo que fuese que me estaba pasando en ese momento. No la merecía. No merecía un amor tan puro como el que ella me entregaba, Hannah era un ángel que no estaba seguro de querer a mi lado. No ahora. En algún momento me había acostumbrado al desastre, a los demonios, a la inestabilidad, a ser necesitado. Y mi vida parecía bastante apagada sin todo eso. Igualmente me dirigí a su casa, pasamos la noche juntos. En algún punto Hannah había tenido la confianza de tomar mi celular para apagarlo y que nadie nos molestara, y no es que eso estuviese mal, pero con amigas como las mías… no podía darme ese lujo. Tuvimos un pequeño argumento sobre eso por la mañana pero ella había pedido perdón de una manera tan dulce y arrepentida que no podía decirle nada a la cara. ¿Qué podía decir? Era hermosa. Durante todo el día no supe mucho de mi mejor amiga sino hasta tarde, había mandado un mensaje de “urgencia” y de todos modos tenía que largar su medicina de ese día, cuando la vi parecía que la habían cambiado por una Charlotte completamente diferente. La sonrisa no cabía en su rostro y su semblante era otro. No podía hablar muy bien y me pasó la hoja que tenía entre manos. Era una carta del juzgado, dirigida hacia ella, cancelaban el juicio puesto que habían encontrado suficiente evidencia contra Rafael como para proceder. Lo habían mandado ese día a Belmarsh, y ese era el fin de la historia. Cargué a Charlotte mientras le daba vueltas. La pesadilla había terminado. Más tarde todos estaban reunidos en el departamento, incluido Will quien al final se había quedado con las chicas cuando todos nos habíamos retirado. Fui a buscar a Charlotte al día siguiente, no estaba contestando las llamadas y me preocupaba que de pronto, algo pudiera pasar. En vez de eso me encontré con un desconocido asaltando el refrigerador como un puerco dejando todo un desorden y con ella, con poca ropa paseándose por el departamento aprovechándose de la ausencia de su hermana. No pude hacer nada más que tratar de quitarle la vista de encima - ¿Y Charlie? - Pregunté mirando al suelo, ella respondió que estaba con Will, por supuesto - Dile que pasé por aquí, que me llame - Salí de ahí prácticamente corriendo. Juraba que un segundo más en esa habitación y terminaría en la cárcel por romperle la mandíbula al idiota que se paseaba por el departamento, y apenas y había podido verlo un momento. ¿Qué estaba pasando por su cabeza? Golpeé el volante múltiples veces antes de poder arrancar. Danny volvería esta misma semana ¿Al menos lo escucharía a él?
Las reuniones se hicieron más comunes, parecía que todos queríamos mantener distraída a Charlie mientras Kate regresaba y hacíamos un buen trabajo. Excepto Minnie, por supuesto que había regresado a casa siendo un completo desastre, en cuanto dijo que había golpeado a alguien la miré con una sonrisa ¿Enserio? - ¿Ganaste?  - Pregunté aún sonriendo a lo que ella pareció apenada, tartamudeó para decir que no lo sabía pero Tom afirmó que así había sido y choqué el puño con ella, luego de darle la espalda a Charlie que me miraba con ojos furiosos. No era que pelear fuera algo bueno, pero en Minnie, haber tenido el coraje de hacerlo cuando antes apenas y podía contestar oraciones. Era un paso enorme. Era gigante ¿Enserio estaban molestos?  Toda la noche bromeamos sobre eso, quería que ella se sintiera bien sin necesitarlo a él, que tuviera la confianza de ser ella ser todo lo que quería y hacerlo sin arrepentimientos. Sabía que al día siguiente Daniel había regresado a Londres, lo sabía porque había visitado a las chicas y por fin la pequeña Katie estaba ahí con su mamá. La felicidad no cabía en Charlie y supuse que no sería necesitado en un buen rato. Por el momento prefería dedicarme a mis asuntos y dejar que todo fluyera.
Excepto que todo fluyó y me encontré de nuevo en el departamento de aquellas dos. Charlie tenía preocupación por toda la cara, y William no tenía expresión en su rostro, parecía molesto con mi presencia pero aún así estaba hablándome de lo que había pasado. Vi a lo lejos en la sala de estar a Minnie con un trapo en la mano, las lágrimas le corrían violentamente por las mejillas arruinando completamente su color. Ignoré prácticamente todo lo que me decían, me acerqué a ella sin cautela, me arrodillé para poder tener su mirada en la mía - ¿Qué sucedió amor? - Le pregunté mientras acariciaba su mejilla, no pretendía que me diera una respuesta, pretendía que me escuchara - Todo está bien ¿Si? Todo podemos arreglarlo mi vida, todo. Sólo déjame. Quiero hacerlo - No separé mis ojos de los suyos en ningún momento - Sólo seremos tú y yo ¿Quieres? - Ella asintió y la tomé de la mano no lastimada para levantarla. No la solté y no vimos las caras de aquellos dos. Sólo sentí como Charlie se daba la media vuelta sin problema y se iba a dormir. Le indiqué a Minnie que levantara el brazo para que la sangre no siguiera escurriendo por la herida y apenas estuvimos en el elevador besé sus labios finamente - Todo está bien. Podemos hacerlo, pan comido - Me comporté como si nada estuviera mal, como si jamás nos hubiéramos separado, lo único que no era mentira era lo mucho que la seguía amando. Estuvimos juntos en el cuarto de emergencia, le dieron algunas puntadas y jamás solté su mano, ni una vez. Hice que me mirara a los ojos mientras la enfermera hacía su trabajo, yo le sonreía sin parar. Hacía mucho tiempo no me sentía así de vivo. Nos escabullimos a un mcDonald's 24hrs y comer una hamburguesa gigante. Le hacía bromas cada vez que podíamos y ella también, había ido recuperando el ánimo poco a poco hasta habíamos competido en quien podría terminar la malteada más rápido. Y más tarde en la habitación del hotel que habíamos pedido bailamos de las más horribles maneras para las más horribles canciones hasta terminar con una melosa, abrazados por lo que parecían horas.  Podía pasarme la vida entera entre los brazos de esta mujer.
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Re: — ᴅᴏᴡɴ ɢᴏᴇs ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ᴏɴᴇ;

Mensaje por mariro el Jue Dic 07, 2017 1:21 am




DANIEL ALAN DAVID JONES –
La última vez que me había borrado de la vida de Charlie ella había terminado con una carta extensible de situaciones problemáticas. No creía que no podía cuidarse por sí misma y mucho menos creía que yo era su caballero de armadura ni que le solucionaba todos los problemas; creía en realidad que no siempre tomaba las decisiones más brillantes. Y Harry era pésimo en eso también. Tenía tan poca fuerza de voluntad que lo que sea que Charlie le propusiera él aceptaría. Traté de darle alguna ventaja, le había encargado una tarea que consumiría todo su tiempo. Lo había dejado a la voluntad de aquellas dos creadoras profesionales de artimañas de personalidad. Me pregunté qué tan dispuesto estaría de preocuparse por Minnie, y entonces me di cuenta que desde la muerte de Charlotte, yo jamás había desaparecido de la vida de la rubia por cuenta propia.
De todos modos, lo único que realmente era prioridad en este momento era mantener a Katarina sana, y a salvo. Volveríamos, volveríamos a Londres y al penthouse, a los largos baños de espuma con Charlotte, a dormir abrazando su cuerpo, a ser una familia. Esa idea se descontinuó cuando Skyler apareció. Le había dado una chance de conocer a Kate. No creía que se lo mereciera, pero después de todo, la había parido. Sólo eso podía decir, porque no había nada más que uniera sus vidas. Eso tan efímero, tan pendiente de un hilo, era lo que en algún momento había hecho que Skyler significara algo en la vida de mi hija. Su mamá estaba en Londres, en uno de los peores momentos de su vida que se multiplicaban a cuentagotas pero cada vez con más rapidez.
Claro que Skyler había terminado por ser un problema. En cuanto Kate le contó a Charlie que la había visto, todo para mí se vio terminado. Intenté salvar lo más posible, intenté aclararlo, pero no funcionó. Y desde ese día, todo se me escapó tan rápidamente entre los dedos que no tuve tiempo de arreglar nada -¿Y qué pensabas que iba a pasar? –Preguntó mi madre con sarcasmo en la voz- ¿Pensabas que podías tomar una decisión así en la vida de Katie, y que no habría consecuencias? -Dejó a la niña jugando con unos ladrillos de plástico en el suelo. Yo estaba sentado en la silla de la cocina y tenía la cara enterrada en las manos. Ella no me contestaba los mensajes, ni me atendía el teléfono- Daniel ¿Entiendes la traición que supone para ella que tú le presentes a tu hija a su madre biológica? –Al ver que iba a interrumpir, me calló con el dedo- No importa si no se la presentaste como tal, se la presentaste a sus espaldas y se enteró porque la niña abrió la boca. Lo que te queda ahora es ser paciente y pedir perdón –Explicó- Y no volver a ver a esa mujer. No merece la pena. Y no quiero que entre a mi casa –Aclaró con aire severo. Luego volvió a tomar a Katarina para sentarla en su regazo y volver a jugar con ella.
Traté de mirarlo con perspectiva, no podía ser tan serio si Minnie y Harry estaban todavía contestándome las llamadas. Quería que me pasaran el doble de información de la que me pasaban. Sentía que las cosas se salían de mi control, y no podía hacer nada estando a tantos kilómetros de distancia. Pensaba en ella las veinticuatro horas del día, y aprovechaba los momentos en los que Charlie quería hablar con Katie para observarla. Mi humor decaía con ritmo, cada vez más apesadumbrado, cada vez más molesto e impaciente. No quería que esto afectara a Katarina. Estar lejos de casa le afectaba lo suficiente. Todos los días en algún momento del día me pedía volver, o ir a buscar a mamá, o ir a pasear con mamá. Tomaba uno de mis dedos con sus manos regordetas y pequeñas, tratando de conducirme hacia el auto, diciéndome que teníamos que ir a buscarla con frases cortas y palabras entrecortadas. Comenzó a dormir cada vez menos, y a llorar cada vez más. Y acorde a eso, comencé a dormir menos, y a tener largos momentos de depresión durante el día. 
Estaba preocupado por la estabilidad de mi novia, estaba preocupado porque se rehusaba a hablarme demasiado, y la veía delgada y apagada. Estaba preocupado porque las semanas pasaban y nada indicaba que podía volver, nada indicaba que el panorama estaba más claro. Charlie tenía un récord de locuras cometidas durante períodos depresivos, y esa idea me rondaba en la cabeza todos los días y todas las noches. Me desperté gritando una de esas noches. Me reincorporé de la cama de mi antigua habitación gritando “¡No! ¡Charlotte!” en un ataque de pánico, en el que no podía lograr que mi cerebro terminara de despertarse y entender que lo que fuera que hubiera pasado en mi sueño no había sucedido en realidad. Mi mamá llegó corriendo a abrazarme para tratar de calmarme, pero lo que realmente me había traído a la realidad había sido el llanto de Katie desde la otra habitación. La había hecho asustar.
Quería saber todo el tiempo lo que pasaba en casa, por eso hablaba todo el tiempo con los chicos, y llamaba lo más posible a Minnie. Al menos una vez al día. Terminé por enojarme con mi baterista cuando una noche la rubia me había llamado y al atender la llamada su voz había sonado como un chillido entre lágrimas: “Por favor. Por favor, vuelve a casa. Por favor, Te necesitamos.” No había podido responder antes de que ella pida perdón y corte el teléfono. Y esa había sido la última gota que había derramado un largo vaso de reclamos hacia mi mejor amigo. Al poco tiempo en otro video llamado con Minnie había aparecido detrás una figura masculina que se le parecía mucho. Cortó el telefóno enseguida, pero alcancé a escuchar que era su primo. Tenía un solo primo del que yo supiera. Y era alguien a quien no quería cerca de Charlie. Quise volver a llamarla pero no atendió ningún llamado y como era costumbre, Charlotte tampoco. En cambio de eso, esperé a la video-llamada de los chicos. Ambos explicaron que William había estado ahí desde hacía unas semanas, y que aunque Charlie se mostraba molesta con él, él la frecuentaba tanto, que incluso se había comprado el piso de abajo. Luego Tom explicó que creía que Minnie era la amante de un hombre casado. Traté de dar explicaciones acerca de lo mejor que podían hacer, pero la sangre me hervía. Todo era culpa de Harry, él era el que las conducía a hacer locuras. Era su culpa enteramente. Luego de una pelea con él, todavía con la sangre caliente, llamé a Charlie –Así que yo estoy aquí con Kate esperando a poder volver a ti pero tú estás ocupada regresando el tiempo con tu ex novio ¿No es así? –Pregunté con resentimiento. Había dolor en mi voz y se podía hasta palpar con las yemas de los dedos- ¿Era ese tu plan desde el principio? ¿Alejarme para que él pudiera volver? –Hablé entre dientes. Sentía la boca seca como si estuviera a punto de tener un ataque de ansiedad- No lo quiero en mi casa. No lo quiero cerca de mi novia. No me interesa que apellido tenga –Aseveré. En ese momento no me importaba ni siquiera que Minnie estuviera feliz con su presencia. William era escoria, e iba a aprovecharse de sus momentos de debilidad. Ella respondió fríamente que si no era acerca de Kate, no tenía tiempo para escucharme, porque yo no sabía una mierda. Solté una carcajada sonora, completamente cínica- ¿Quién está soplándote las palabras al oído? ¿Harry? ¿Charlotte Anderson no puede pensar por sí misma sin recurrir a Harry Judd? ¡Quisiera saber por qué todos dicen que no sé una mierda! ¿No será porque estoy desterrado a kilómetros de distancia y nadie me cuenta lo que sucede? ¿William sabe las cosas, Charlotte? –Gruñí, estaba tan enojado que me sentía sin filtros- No me importa lo que digas. No lo quiero en mi casa, ni cerca de ustedes, ni de mi hija –Volví a repetir como si estuviera en posición de exigir lo que sea. Ella contestó que él sabía, claramente sabía, y yo era un idiota. Iba a contestar cuando el celular fue arrebatado de mis manos y vi a mi hermana cortar la llamada- ¿Eres realmente imbécil o quieres quedarte solo para siempre? –Preguntó Vicky. Me devolvió el teléfono pero antes de que yo pudiera tomarlo volvió a retirarlo de mi alcance- Daniel, estás hace semanas aquí atorado, y lo que menos necesitas es pelear con ella, ni con los demás. Cuando vuelvas nadie te va a querer recibir ¿Podrías ser un poco más comprensivo con las cosas? Estás lejos, no puedes saber qué tan mal la están pasando –Explicó y yo asentí con la cabeza. Tomé mi celular y lo guardé en mi bolsillo. Volver era una idea que parecía muy lejana.
Pero no estaba lejana en absoluto. Unos días después, mi mamá recibió una llamada de Charlotte. Estábamos en la sala los tres, por lo que me pidió silencio y puso a mi novia o ex novia en altavoz. Ella explicó que el juicio se había cancelado y que Rafael había sido mandado a una cárcel de máxima seguridad, porque habían encontrado pruebas suficientes. Solté un grito de felicidad, no me importaba si delataba a Kathy o no, tomé a la bebé y di vueltas con ella mientras le decía que podíamos volver. Todo estaba arreglado. Todo iba en camino a ser mejor. No tardé mucho en comenzar a preparar las maletas de ambos, subir todo al auto, y decirle a Kate que pronto vería a su mamá. Tomé una larga siesta mientras mi mamá arreglaba una canasta de comida para mí y para la niña. Era un viaje relativamente corto, unas cuatro horas, pero tenía que prepararme para mantener a Katarina lo suficientemente entretenida. Cuando coloqué la sillita y a mi hija en ella, sentí que era real. Despedí a mis chicas con un abrazo, dándoles las gracias por todo lo que habían tenido que aguantar de mí y prometí volver. Y prometí que las recibiría cuando quisieran. Me encaminé hacia un camino que se hizo lo bastante largo, la ansiedad me hacía querer apretar el acelerador pero cada vez que estaba a punto de hacerlo recordaba que Katie estaba atrás y debía tener cuidado. Cuando entramos en Londres sentí que mi corazón iba a explotar, tenía tantos deseos de volver que no entendía como había sido tan valiente para quedarme en Bolton por tanto tiempo. Había estado a punto de volver millones de veces, había agarrado las llaves y arrancado el auto miles de veces más, pero siempre me detenía. La vi parada en la entrada del edificio, con los pies inquietos sobre la acera y los brazos cruzados de forma impaciente. Estaba hermosa, delgada y cansada, pero hermosa. Estacioné el auto, Kate estaba dormida en el asiento de atrás. La desperté para luego abrir la puerta, ella se restregó los ojos, miró a Charlie y estiró los brazos diciendo “mamá” para después echarse a llorar. Los ojos se me pusieron rojos entre el cansancio de manejar y lo que me producía la escena. Después de agarrarla en brazos para que se calme, Charlie me dio un beso en la mejilla y un abrazo. Quise abrazarla de lleno, y agachar mi cabeza para que caiga en su hombro, y dormir, dormir por años. Katie sin embargo, tenía otros planes para mí, porque antes de que pudiera abrazar a Charlie puso su mano en mi pecho y me separó de ellas. No pensaba compartirla, claramente. Charlie le indicó a un par de muchachos de seguridad que suban las cosas desde mi auto hasta el penthouse. Tomé una caja de libros infantiles y peluches y me metí también. En la casa estaba Minnie que terminaba de preparar con Blanca una merienda llena de cosas dulces para que Kate ingiriera. A penas la vio salió corriendo hacia ella y mientras todavía seguía en los brazos de su mamá la llenó de besos. Luego me miró, y titubeó por un segundo, pero vino a darme un abrazo. Busqué con la mirada el resto de la habitación- No está aquí –Aseguró Minnie de mala gana- Está trabajando. Trabaja en la empresa ahora –Explicó. Yo sólo sonreí, no tenía idea de qué había hecho para que estuviera tan molesta conmigo pero me imaginaba que intentar separarlas de William no era algo que le gustara demasiado.

Pasaron unos días más. Katie estaba con su mamá y yo la iba a visitar por las tardes porque estar alejado de ella mucho tiempo me causaba malestares de todo tipo. Sin embargo dormía ahí todas las noches “Trata de no dejarla dormir en tu cama todas las noches a menos que quieras que se acostumbre” Sugerí a Charlie pero estaba seguro de que un par de sugerencias más y ella misma iba a ahogarme la cara con una almohada. Quise hablar con Minnie, pero ella parecía no estar dispuesta a hablar conmigo. Quise hablar con Tom y Dougie pero al hacerlo no dijeron absolutamente nada de lo que estaba pasando con Charlie y William. Y no quería hablar con Harry, ni tampoco quería verlo. Traté de concentrarme en el trabajo pero no podía, quería saber qué estaba haciendo ella todo el tiempo y si estaba con él. Jamás había sido celoso, ni siquiera cuando había estado a punto de casarse con otro hombre, pero algo en William me causaba una extrema desconfianza. Decidí que era momento de ir a ver a mi hija, tomé las llaves del auto y conduje hasta el edificio de las chicas porque tenía muchas ganas de verlas a las tres a pesar de que tal vez ni siquiera Kate quisiera verme. Entré saludando a los guardias de seguridad, tenía suerte que Charlie no les había dado órdenes de no dejarme pasar como en otros tiempos. Subí el elevador y entré en la casa para encontrarme con una escena que congeló toda la parte racional de mi cerebro. William tenía a Katarina en brazos, dormida cómodamente. Se la estaba dando a Charlie para que la acostara en su cama. Solté una carcajada –Es una broma ¿Verdad? –Pregunté sin esperar respuesta. No era una broma. Me acerqué, era la primera vez que veía a William McGraw en persona y me estaba despertando sentimientos horribles. Me quedé allí apretando los puños, tensionando cada músculo de mi cuerpo, esperando que Charlotte acostara a nuestra hija y cerrara la puerta para explotar. William sonreía, sonreía como un imbécil, de manera burlona, como si se creyera superior. Lo hacía. En su familia todos los hacían. Lo tomé de la camisa- Nunca más en tu vida vuelvas a poner las manos sobre mi hija –Dije sintiendo que las venas de mi cuello iban a explotar. Si la morocha estaba diciéndome algo no la estaba escuchando. William se soltó de mi agarre y me empujó- Nadie me dice qué hacer –Respondió con una sonrisa de costado y las cejas alzadas. Se encontraba tan tranquilo que lo envidiaban- ¿Qué rayos estás esperando para desaparecer, Daniel? –Preguntó y ladeé la cabeza porque perdía toda paciencia- Sólo causas dolor –Agregó y entonces lo perdí. Lancé un puñetazo directo a su cara que no tuvo tiempo de esquivar- ¿Yo causo dolor? ¿Quién mierda te crees que eres? –Pregunté cuando él se reincorporaba. Me empujó hacia atrás y volví a empujarlo- Tú me dices que yo causo dolor, pero él que se fue sin mirar atrás dejando a su familia a merced de Edward McGraw fuiste tú –Esta vez él fue el que me golpeó. Sentí como me había partido la mejilla justo en el hueso- ¿Tienes idea de lo que ha tenido que pasar Charlie? Su padre murió ¿Y tú dónde estabas? ¡Escondiéndote en otro continente! –Gruñí volviéndole a pegar, pero esta vez él esquivó muy bien mi golpe yéndose para atrás- ¡Ella se intentó suicidar! ¿Y dónde estabas tú? –Grité intentando arremeter contra él otra vez. William arremetió contra mí a su vez y nos empujamos- ¡Ella revive de entre los muertos! ¿Y dónde estabas tú? ¡Su prometido muere y ella intenta quitarse la vida otra vez! ¿Y dónde estabas tú? ¿Dónde estuviste todo ese tiempo? –Pregunté entre gritos mientras los golpes iban y venían. Algunos chocaban contra su cara, contra sus brazos, algunos desaparecían en el aire. Algunos de los suyos chocaban contra mi cara, mis labios, algunos lograba pararlos. Lo tomé de los brazos y me acerqué a su rostro para gruñirle- ¿Dónde estabas cuando Minnie te necesitaba? Sangre de tu sangre ¿Dónde estabas cuando vivía con tu padre? Cada vez que decías que ibas a volver y ella te esperaba ¿A dónde te ibas? –Intentó golpearme una vez más pero su golpe rozó mis lastimadas mejillas- ¿En dónde estabas él cuando la obligó a abortar? –Pregunté. Y esta vez mi puño encontró la boca de su estómago. Se quedó sin aire,  y no estaba tan seguro de si había sido por el golpe, o por las palabras que yo acababa de pronunciar. 
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