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bad intentions.

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bad intentions.

Mensaje por byunosh el Dom Mar 12, 2017 1:33 pm

you were strong and I was not,
my illusion, m y   m i s t a k e .
I  w a s  careless,  I   f o r g o t .

O H   S E H U N   +
BYUN  BAEKHYUN

tell   t h e m   I  was happy ,
and my heart is  b r o k e n,
all my  s c a r s  are  o p e n
tell them what I hoped would be:
i  m  p  o  s  s  i  b  l  e  .
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Re: bad intentions.

Mensaje por byunosh el Dom Mar 12, 2017 7:29 pm

BYUN   BAEKHYUN  :

Desde que desperté, entradas las 4:00 a.m., no he tenido ni diez minutos de descanso, por lo que mi cabeza comenzaba a punzar como si un taladro se hubiese insertado en ella de un momento a otro. Sin embargo, por más cansado que me sintiera, el día aun no terminaba y tendríamos ‘una de esas noches de trabajo arduo’. Si a Donati se le metía en la puta cabeza que no saldría bien de ésta, entonces puede que pudiésemos ir a casa antes de la media noche. Contuve mi respiración hasta colocar en posición el cubre bocas de color negro, aquel lugar no parecía acunar más que polvo y roedores. Tan abandonado como Minseok en su infancia, pensé y miré de reojo al mayor, aunque no podía verlo con claridad gracias a la abrumadora oscuridad que nos rodeaba. 
Avísale a V que puede traer al desgraciado —indiqué en un tono autoritario, como siempre. Pero claramente a mi hyung no le hizo gracia. Ya debería estar acostumbrado —por favor, dígale a V que traiga al señorito italiano que acabamos de secuestrar, Xiumin hyung —me burlé ésta vez. 
Minseok no pronunció palabra, casi nunca lo hacía de cualquier forma. Mientras él salía para cumplir mi orden me dediqué a recorrer la brumosa habitación. Mis pies pisando objetos rotos, cristal, tierra, entre otros que por la lobreguez no pude reconocer. Sólo una silla medianamente limpia y un par de cuerdas desentonaban dentro del desastre, ya que todo lo demás se hallaba en todos lados menos en su lugar.
Hazte a un lado —recibí un leve empujón en la espalda, y la gruesa voz de ‘mi hermano’ me dio a conocer que se trataba de Taehyung. 
Él mismo acomodó a Donati sobre la silla. No parecía moverse mucho, pero supongo que el sedante surtió más efecto del que esperábamos. ¡Era apenas un mocoso! Aunque preguntarme cómo fue a meterse en esto sería hipócrita, a mí no me tomó ni mucho esfuerzo ni mucho tiempo unirme a SsangYong Pa —pese a que de cierta manera seguimos en las tinieblas como método de supervivencia —, sé de antemano que los de alto rango aprovechan hasta la última gota de inocencia y sed de venganza o dinero de los más jóvenes. Donati fue mi primer… hm, ¿cómo decirlo? ¿Pupilo? Algo así. Entró en la organización cuando a mí me subieron de puesto. Supongo que se le hizo fácil querer traicionarme, pensando que soy tan novato como él. ¡Qué endemoniada tontería! Já. Puedo decir que soy más listo que algunos de más arriba, y lo saben, por eso me mantienen en dónde pueden controlarme. 

Marcello —me incliné hacia el rubio cuando éste abrió los ojos. Les pedí a los chicos que no lo agredieran físicamente, porque quiero que el niño se acuerde de que todos los hematomas, cortes y golpes se los propiné yo. Nadie más. Sólo yo. —Il mio bambino —guie mi mano derecha hasta su suave mejilla de 17 años cumplidos recientemente, portando una sonrisa dulce —, ¿qué has hecho, bello? —me acerqué un poco demasiado a su rostro, rozando la delgada piel de sus labios. Marcello, mi bello Marcello —¿qué demonios has hecho? —en una micra de segundo mi expresión pacífica cambió drásticamente a una absolutamente maquiavélica—. Sabes lo que haré… ¿cierto? —humedecí mis labios, aun sin separarme del todo y provocando que mi lengua tocara los suyos. 
Minseok y Taehyun habían salido un rato atrás, cada uno cuidando una entrada y los demás en el equipo se esparcieron por todo el perímetro. No es como si lo necesitara de todas formas, sólo era una precaución. 
¿Va-vas a… a ma-matarme? —tartamudeó tontamente, estimulando una carcajada gutural de parte mía.
No, cariño, claro que no —su aliento y el mío chocaban, como había pasado muchas otras veces anteriormente pero en muy diferentes circunstancias —, sólo voy a reprimirte. 

La bala atravesó su mano izquierda, cerca de los nudillos, y Marcello chilló como una puta gata en celo. 
Carajo, bambino. Y pensar que casi dejo que me la metas —me sobé las sienes con las puntas de los dedos y guardé el arma, pensando que habían sido suficientes dos horas de gritos del chamaco—. Hm… había pensado que podrías darme una mamada al terminar, como agradecimiento, pero tienes la boca llena de sangre… y eso no es sexy —me encogí de hombros sin quitar los ojos del rubio. Un chico tan bonito no debería verse así, pero tampoco debería ser tan sucio y tramposo. Le envié un mensaje de texto a Minseok, un emoji de nariz de cerdito para ser específicos. El punto era simplemente avisar que había terminado y que se llevaran Marcello de ahí. Gracias al cielo no me puso trabas a la hora de decir la verdad, así que podría ir a descansar en cuanto lo dejáramos en el cuartel. 
Vete, tenemos todo arreglado —dijo Taehyung, y lo agradecí pero sólo internamente.

-
La luz de la habitación de enfrente tenía la luz encendida. Lo menciono porque esa casa ha estado inhabitada desde hace varios años; supongo que mientras estuve en el trabajo alguien llegó y se instaló. De todos modos no es como si pasara mucho tiempo en casa —a veces no aparezco en semanas —, y creo que he visto a un par de personas entrar y salir desde que la pusieron en venta, pero más en éstos últimos meses. Decidí tomar un baño antes de meterme a la cama, pero al parecer la llave del agua fría está rota y el infierno sabe lo mucho que odio bañarme con agua caliente. Tal suceso me obligó a apresurarme, así que en pocos minutos salí de la ducha y anduve como Dios me trajo al mundo —seguro Dios está muy arrepentido ahora —revisando un par de cosas en mi teléfono y en mi escritorio. 
Ah, pero qué… mierda —negué con la cabeza al darme cuenta que tenía una carta de hace un mes, enviada por mis padres. Sigo en contacto con ellos pero obviamente no saben a lo que me dedico. Me invitaban a su cena de aniversario que es exactamente en tres semanas —supongo que sí —dije para mí mismo, marcando en mi calendario la fecha. Puede que sea un maldito traficante y a veces asesino, pero soy un maldito traficante y a veces asesino organizado. 
Dispuesto a colocarme un par de bóxers y tirarme en el acolchado, me acerco a la ventana para cerrar las cortinas. Antes de llevar a cabio la acción me percato de que una cabellera oscura se esconde cuando mis ojos lo notan y sonrío para mis adentros —¡buenas noches! —grito con entusiasmo y no es hasta que hace aparición de nuevo la cabellera oscura, ahora acompañada de unas lindas mejillas coloradas. Guiño un ojo en su dirección y me sorprendo porque no ha vuelto a esconderse. A pesar de su gran estatura, puedo ver que sus facciones son las de alguien joven, o al menos más joven que yo. Un joven muy hermoso, debo decir. Más hermoso que Marcello, y Marcello  tiene el rostro tallado por los ángeles. 
Sin pronunciar algo más, cierro el ventanal y en seguida las cortinas. No tengo ni ganas ni tiempo de cortejar a un muchachito inocente.
-
Maldigo la noche en que se me ocurrió prestarle atención al hijito de la familia de al lado. ¡Yo qué iba a saber que se pegaría a mí después! Lo que sabía de él era porque cuando comenzaba a hablar no había fuerza divina que le cerrara el pico: cursa su último año de instituto, su nombre es Sehun, no le gusta el yogurt de manzana pero ama las manzanas, terminó con su novio por mudarse aquí, y no sé qué más. ¿Se daba cuenta que no le ponía atención? 
Sehun, estoy intentando trabajar —traté de forzarlo a callarse. 
Creí que al aceptar que me acompañara al café de la esquina —donde Jiwoo me hacía entrega de un panqué de nueces relleno de píldoras —, me dejaría en paz y tomaría su bebida en silencio. Pero tuve demasiada fé, y el chico tenía una gran habilidad para tragar y hablar al mismo tiempo. 

Byun —escuché al castaño que esperaba detrás de la barra por mí. 
Espera aquí —me dirigí a Sehun, para levantarme después y tomar el paquete de manos de Jiwoo. Revisé lo necesario, aunque no tan a fondo como solía porque le parecería sospechoso a mi acompañante—. Bien —murmuré sin mirar a Jiwoo, y volví con Sehun para largarnos de ahí.

-
¿Qué?
Mi garganta se secó. Los señores Oh me pedían que cuidara de su retoño por los próximos días, ya que ellos tenían que salir por asuntos de trabajo. Al principio planearon llevarlo con ellos, pero en el colegio surgió un examen importante y el niño no podía faltar, obviamente. ¿Se daban cuenta del error que cometían? ¡Ni siquiera me conocían bien!... ¡No me conocían nada! Y no esperaron respuesta. Abandonaron al alto jovencito frente a mi puerta.
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Re: bad intentions.

Mensaje por bultaoreune el Lun Mar 13, 2017 12:12 pm

OH SEHUN •
No podía contar con los dedos de la mano todas las veces que les había pedido a mis padres que no nos mudáramos. Toda mi vida esta en mi ciudad natal, y si ya era dificil haberme tenido que cambiar de colegio en la misma ciudad. Ahora que estaba en otra,¿cómo iba a ser enfrentarme a un nuevo instituto y más...en el último año? Estaba claro que iba a ser el marginado de la clase. Y no, no es que me gustará ser negativo...pero entre mi poca facilidad para hacer amigos y ser el nuevo a un año de terminar con esa etapa de la vida, no creía que fuera nada fácil encajar ahí. Sin embargo, por mucho que rogará que me dejarán quedarme en casa de mis abuelos al menos hasta terminar el año escolar, eso no había sido posible. Claramente mi padre tenía un puesto importante en una empresa, lo habían trasladado y ahora que estaba aquí y era casi como un jefe, necesitaba que su familia estuviera a su lado. Al menos eso es lo que él dice, porque yo no veo la lógica cuando muchas veces me paso hasta días sin verlo porque se la pasa viajando mucho tiempo, o simplemente yo me encierro en mi habitación y él no se molesta en ir ni a decir un hola cuando llega. Si, puede que nuestra relación no fuera la mejor. Y estaba claro que ahora le costaría mucho más recuperarla...Porque no solo me habían obligado a mudarme y a ser, posiblemente, un marginado de por vida. Si no que también me habían obligado a dejar a los amigos-que tanto me había costado conseguir en su tiempo- que tanto quería y a Luhan...Mi novio. Bueno, ex-novio. Al menos mis padres habían aceptado que fuera homosexual- y me costó bastante decirselo-. Pero por su culpa había perdido a la persona más importante en mi vida, quizás...debíamos haber seguido, pero creo que ambos eramos conscientes de que estando tan lejos nuestra relación no avanzaría y nos haríamos daño. Estaba bien, solo lo echaba de menos a ratos...Pero, creo que iba a poder con todo esto. Al menos, esperaba hacerlo.

Mire todas las cajas que se encontraban repartidas por la habitación y suspiré. No tenía ninguna ganas de ponerme a ordenar a estas horas, mañana continuaría con ello. Seguro. Me acerqué al escritorio, cogiendo el móvil que había dejado ahí e hice una mueca al ver que me había llegado un mensaje de Luhan. Creo que era mejor no contestarle, no hablar por..un tiempo. Suspiré, dejándolo de regreso en el escritorio y levanté mi vista hacia las puertas de cristal que se encontraba delante de mi. Puede que fuera bueno que en mi habitación hubiera un balcón. Oh...puede que fuera bueno que las puertas fueran de cristal, tipo ventanas. Esperaba ver la luna, o el cielo cerrado y oscuro, pero cuando mis ojos divisaron la ventana de enfrente y lo vieron, no pude evitar abrir mis ojos con sorpresa. Mi boca se abrió ligeramente para luego cerrarse y tragar saliva sintiendo como bajaba duramente por mi garganta. Santa mierda. Ese chico...es jodidamente caliente. Quiero parar de mirarlo, pero...BUENO, ÉL ESTABA DESNUDO, NO ERA MI CULPA.

Siento nervios recorrerme todo el cuerpo en cuanto él se gira hacia donde yo estoy y me intento ocultar todo lo que puedo. Me agarré de la cortina porque casi caigo al piso al no saber donde meterme y mover mis pies con nerviosismo. Su voz llega hasta mi habitación y ahora salgo un poco, no ocultándome. Él me había visto mirándolo cual pervertido, creo que ya no había de que arrepentirme. Así que lo vuelvo a observar, y siento como mis mejillas aumentan su ardor en cuanto él me guiña el ojo. ¿Puede que ese chico...? Bueno, quizás solo estaba buscando burlarse de mi. Muerdo mi labio inferior y aunque lo veo desaparecer al correr sus cortinas, aún sigo mirándolo. Preguntándome quien sera- a parte de mi vecino-, preguntándome como puedo llegar a él y sabiendo que no podré olvidarme de su cuerpo en mucho tiempo. Sehun, no puedes empezar así...No sabes nada de él, no puede gustarte.

La primera vez que hablé con él, sentí que algo andaba mal con su persona. Y aún lo seguía pensando, no que algo mal había en él...Si no que tiene una cierta aura misteriosa a su alrededor. No si es su forma de moverse, de hablar o de parecer un chico adorable y realmente ser lo más rudo con lo que me he chocado. Aún así, aunque supe que en un primer momento debía de correr lejos de él, me encontraba siguiéndolo a un café en estos momentos y sin intenciones de separarme de su lado. Había empezado el curso en el nuevo instituto y...digamos que nadie se había preocupado por mi todavía, no habían notado mi existencia. Así que...lo más cercano que tenía a un conocido era Baekhyun, y por alguna extraña razón quería saber más de él. Su mirada amenazante y sus fuertes palabras no iban a echarme para atrás, porque podía sentir que en parte no le molestaba tanto como él hacía ver. Arrugue mi nariz callándome en cuanto él me dijo que estaba intentando trabajar.¿Trabajar?¿Trabajar entregando una bolsa y recibiendo otra? Oh..¿Puede que él sea..? No, Baekhyun no. Aunque, eso explicaría muchas cosas pero..antes de sacar cualquier precipitada lógica de mi cabeza que daba muchas vueltas, prefería preguntarle a él y salir de dudas. Eso haría, en algún momento cuando él se viera de mejor humor... mejor sería así.

Que me sintiera algo seguro a su lado no significaba que no me diera vergüenza lo que mis padres acababan de hacer. No era un niño pequeño que no podía quedarse solo en casa, en absoluto. Baje mi cabeza avergonzado cuando los vi marchar y me quede frente a su portal con él mirándome. No quería ver la expresión de su cara, si era de sorpresa o de fastidio o de lo que fuera.-Lo siento...Me quedaré en casa. Le diré a mis padres cuando regresen que si me estaba quedando contigo y no habrá problemas.-Digo, aunque quisiera quedarme con él, sabía que no era lo adecuado. Me disculpo con una pequeña reverencia y suspiro. Además, puede que lo hubiera seguido hasta ahora, pero tenía algo de timidez y..de dignidad como para saber que me podía cuidar solo. Me dí media vuelta, ahora que había sacado fuerzas para moverme, para regresar a mi casa en un par de pasos. Pero nada más dar un paso, sentí como el agarraba uno de mis brazos. Y no me viré hasta estar seguro de lo que mis oídos habían escuchado, para mirarlo a él y luego mirar su mano que aún sostenía mi brazo derecho. Mi sorpresa se pudo notar en mis ojos, estoy seguro de que si. Y por mi mente, solo se repetía una y otra vez la misma cosa. "Nuestras miradas ya decían todo lo posible que podía ocurrir en estos días"

Deje la pequeña maleta que me había traido sobre la cama de la habitación que Baekhyun había denominado como mía en estos días. Bien, había traído un par de cosas, pero pensando que él no me dejaría quedarme, que no querría, no había traído todo lo necesario. Suspiré, sintiéndome torpe de nuevo y salí de la habitación para bajar hasta la primera planta. Antes de salir por la puerta, escuche la voz del mayor llamándome. Di unos cuantos pasos para atrás para poder verlo en la sala, tirado viendo televisión.-Iré a mi casa a recoger un par de cosas que se me olvidaron...-Le explique señalando hacia fuera, y sin esperar una aprobación de su parte, o alguna burla, volví a retomar mi camino. Sin embargo, giré mi cabeza al minuto para darme cuenta que él me seguía. Bueno, no era como si me molestará, por primera vez no era al revés. Dejé la puerta abierta de mi cabeza para que él entrará y subí a mi habitación. Cogí la mochila y revisé que estuviera todo lo que necesitaba para ir al instituto estos días y para estudiar para el examen. Unos ruidos me hicieron girar la cabeza y alce una ceja en cuanto vi como él rebuscaba en la única caja que aún estaba sin abrir. Bueno, estaba sin abrir...él lo había hecho ahora. Mi vista se fue de su cara a la foto que él sostenía en sus manos y preguntaba quien era el que me acompañaba. Un nudo se formó en mi garganta. La única caja que no había abierto aun era la de todas las fotos que me había traído con Luhan y con mis amigos. Justo él había sacado una del primer montón mencionado(x). Me acerqué a él y le arrebaté la bota-siendo posiblemente el gesto más brusco que me atrevería a hacerle a él.- Deje la foto boca abajo en el escritorio.-Es Luhan.- Expliqué simplemente, y cuando él pareció no entender quien era ese, negué con la cabeza. Ya se lo había dicho, que tenía novio antes de mudarme, también le había dicho su nombre. Si él no me escuchaba...¿yo debía de repetir todo una y otra vez? No me parecía justo.

Muevo mi pie derecho con rapidez, dejando ver ahí mi nerviosismo pero sabiendo que el castaño no lo veía porque,yo estaba detrás de la barra que tenía en la cocina de su casa, mientras él estaba buscando algo en la nevera. Ug, me había recorrido toda la casa en unos minutos, y había podido observar que le faltaba algo de...limpieza. Creo que me encargaría de ello mañana, antes de ponerme a estudiar. Pues, por lo que él me había dicho, regresaría hoy tarde y se pasaría la mañana durmiendo.-Y...¿a donde dices que irás esta noche?.-Pregunto atreviendome por fin a hablar. No se voltea a mirarme, pero tampoco me contesta, y eso en parte...me molesta.¿Que le costaba dirigirme la palabra? A veces, no llegaba a entender su humor.-¿Es por trabajo?.-Ahora si asiente a mi pregunta, y yo suspiro algo más aliviado.No notaba tanta tensión como hace unos segundos, pero aún así, me sentía nervioso igual. Vamos,Segun, aguanta la presión.- El otro día.. en el cafe..dijiste que estabas ahí por trabajo...¿En que...consiste exactamente lo que haces?.-La brusquedad de como se gira para mirarme-y el brillo oscuro en sus ojos- me hacen dar un pequeño brinco en mi sitio y siento como mis músculos se tensan. No le tengo miedo, eso no. Simplemente...Baekhyun puede intimidar a la gente facilmente, sobretodo a mi...que seguía lo seguía a cada momento. Pero no podía evitarlo, toda mi atención se iba hacia él. Hacía su voz ronca y dulce a la par. Y en cuanto él se sacó su camisa porque se había echado un poco del líquido del refresco que estaba bebiendo, a mi mente vinieron las imagenes de él desnudo. La primera vez que lo vi, y no pude evitar que mis mejillas adquirieran ese color ojizo que era característico en mi la mayoría del tiempo. Ahora si que tuve su atención, y negué en cuanto me preguntó que me pasaba. Puse una mano en mi cara y la otra la moví, en señal de que no se acercará.-No es nada, no es nada.-Dije apenado. Jesús,¿qué diría él si supiera que yo me lo estaba imaginando desnudo y que cuando no lo hacía fantaseaba con ver su sonrisa? O con saber si sus labios eran tan suaves como parecían. Ni siquiera sabía si él era como yo, quiero decir..si le gustaban los hombres.  Y justo cuando me decidí a coger aire para tranquilizarme y quité la mano de mi cara-que ocultaba mi visión- me di cuenta de que él estaba más cerca. Demasiado cerca de mi. Y...ahora se me había olvidado como respirar mientras sentí su respiración chocar contra mi cara.
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Re: bad intentions.

Mensaje por byunosh el Sáb Mar 18, 2017 12:20 am

BYUN   BAEKHYUN  :
Las horas caminan demasiado lento si me encuentro acompañado, ya sea de clientes potenciales, amistades o simplemente gente común y corriente que se cruza en mi camino. Con el chiquillo, el vecino: Oh Sehun, pasa lo contrario. No le he hallado una explicación pero tampoco me he esforzado en encontrarla; aunque uno diría que la situación parece descabellada, puesto que el hombrecito de piel nívea y cara alargada no para de hacer preguntas, a veces es sorprendente porque ni siquiera una de las vecinas metiches se ha atrevido cuestionarme de esa manera. Y quiero asustarlo para que me deje en paz, ¡pero es imposible! Cualquiera en su sano juicio ya hubiese corrido por su miserable vida, lejos de mí y de mi entorno. Pero él no, Sehun se ha quedado a mi lado y eso tan sólo  de deja dos alternativas: 1. Es estúpido, o 2. Está loco.

Quiero responderle con la verdad. Decir que probablemente iré presenciar el último respiro de una mujer que le debe mucho dinero a uno de mis superiores, que es una ama de casa que utilizó hasta su último recurso para pagar el tratamiento médico de su esposo enfermo, que dejará a una criatura de dos años y medio, que su seguro de vida será reclamado por el marido en recuperación, y luego lo enviará a nosotros. Que gracias a eso —al pago —yo compraré un nuevo televisor para la sala. De verdad, quiero gritarlo y necesito gritarlo, pero me contengo. El curioso niño no tiene una puta idea de que mis labores van más allá de lo que ya sospecha. Es pequeño —de edad —, es lindo, pero no es imbécil.

¿Qué es lo que sucede, Hun? —finjo preocupación. Tengo en cuenta que su inquietud y sus sonrosadas mejillas son a causa mía, sin embargo, aunque me mantenga al límite e intente con todas mis fuerzas no llevármelo a la cama, puedo jugar un rato, ¿no? Necesito relajarme. No todos los días tienes la seguridad de que cortarás un cuello o algo así—. Te ves… —arrugo mi frente levemente mientras subo mi mano derecha hasta su mejilla, y acaricio ésta última con mis nudillos. El brillo de sus ojos me tienta a tomar sus labios como rehenes y no soltarlos hasta lastimarlos, hasta hacerlos sangrar de deseo —algo enfermo —murmuro con la voz ronca—. Estás muy caliente, Sehun —sigo tocando su rostro, ahora con ambas manos: deslizando las yemas de mis dedos sobre su suave piel, añorando no dejar ni un milímetro sin ser tocado. Mi comentario en doble sentido parece tener un esperado efecto dentro de sus pantalones. Esto es demasiado fácil —. Te prepararé un té.

Con sutileza y rapidez, me alejo de Sehun y camino hasta la estufa para poner un poco de agua a hervir. Dejo de poner atención a los movimientos del pelinegro hasta que mi propia y leve erección ha bajado por completo. Contrólate, Baekhyun, me repito a segundo.

¿Qué? —le interrogo y elevo una ceja al notar que él me mira como si yo fuera un extraterrestre o tuviera monos en la cara —, yo también tuve una abuela que me hacía tés de pequeño —concluyo que es por mi acción, y me encojo de hombros restándole importancia—. Esa boquita tuya, tan preguntona e insolente, podrías ocuparla en cosas más… productivas —me refiero a los minutos anteriores, cuando él se interesó en saber el qué de lo que hacía para ganar dinero.
*

Me tomó dos horas llegar al punto de encuentro que Taehyung eligió para llevar a cabo el trabajo, después de todo yo soy únicamente un ayudante ésta vez y me toca uno de los trabajos más fastidiosos, no porque tenga que hacer mucho sino porque tengo que hacer muy poco: estar plantado como árbol en un solo lugar por todo lo que tarden esos imbéciles que tengo por amigos, no es lo mío.

¿B?... estoy aquí, ¿qué-qué debo hacer? —sonrío con bravuconería cuando mis ojos se posan en la mano vendada de Marcello. El rubio ha sido mucho más sumiso desde que le propiné el merecido castigo.

Sólo quédate a mi lado —digo en voz baja. Lo único que pretendía al llevarlo conmigo a todas partes —desde ‘ese’ día —era asegurarme de que no estaría en algún otro lugar, traicionándome y haciéndome quedar como un mal líder.

Tao me contó que tienes a un nuevo… um, innamorato —mi ceño se frunció en automático, aquella pregunta o acusación no era propia de ser hecha por el pequeño. Quizá sí por alguno de mis entrometidos amigos, y sorpresivamente ellos no dijeron una palabra.

¿Hm? No —espeté rápidamente. ¿Se referiría a Sehun?

Sí, um… dijeron que vive contigo y eso.

Doy un suspiro largo porque no puedo creer que las noticias viajen tan rápido. ¿No fue hoy que el chiquillo se “mudó” a mi casa? ¿Cómo demonios se habían enterado? —no es de tu incumbencia —respondo, porque no quiero que ninguno de ellos sepa más sobre mi vecino. Él no pertenece a nuestro mundo, y el que sepan el mínimo detalle sobre él lo meterá en la mira.
*

Gruñí con satisfacción al momento en que mi espalda se apretó contra mi sofá favorito; una noche demasiado larga para ser honesto. No contábamos con que el marido de Kang Iseul tuviese la ‘perspicacia’ de tendernos una trampa, que fue descubierta por Marcello antes de que la policía llegara al sitio. Aunque Taehyung, Marcello y yo tuvimos que quedarnos a terminar con el asunto de nombre y apellido, es decir, Kang Jitae. Supusimos que quitarle le vida a una de las personas que esa puta adoraba más, sería mucho mejor que matarla a ella. Le serviría de incentivo para pagar, y valía mierda que tuviese que vender su alma al demonio.

Baek, ¿puedo tomar una ducha? —con los ojos cerrados asentí.

Marcello vino conmigo, puesto que aun teníamos a la policía encima y no era seguro que regresara al cuartel. Quise quedarme dormido ahí, sin importarme un comino que despertara con dolor en el cuello, pero un agudo grito me obligó a abrir los ojos de golpe. Joder, normalmente ese tipo de gemidos los oía en la cama nada más…

Mi dispiace… olvidé que tenías a un invitado y pensé que… —rodé los ojos.

Mis piernas me habían guiado hasta el sitio donde se hallaba Marcello. Y bueno, yo también olvidé la presencia del alto pelinegro, quien ya no estaba más dormido, por cierto.

Usa mi ducha —le dije a Marcello, y él se apresuró a salir de ahí—. Tú vuelve a dormir, es demasiado temprano —miré el reloj de pared que marcaba las 6:25 a.m., hm… quizá no es tan temprano, o depende a qué hora se despierte.

Su cabello despeinado y ojos somnolientos me incitan a montarme sobre su cuerpo y besar sus labios como nunca en su jodida vida lo han besado, pero sus facciones ingenuas y mirada curiosa presionan para que me aleje. La última opción es mejor, y yo siempre hago lo mejor.

Vuelvo a mi habitación y me acomodo en la cama sin quitarme la ropa, ni siquiera espero a que Marcello salga del baño porque Morfeo me toma en sus brazos antes de pensar cualquier otra cosa. Pero algunas horas después, buscando cubrirme con las sábanas, me doy cuenta que el rubio las ha tomado todas y está cubierto como un bebé. Seguro suena simplista, pero esa es la razón por la cual no duermo con Marcello, es un ladrón de cobijas.
*

Sehun se ha mantenido con la boca cerrada desde que bajé las escaleras, y conociéndolo eso es sumamente raro. Yo mismo he intentado entablar una conversación, y él o responde con monosílabos o responde con gestos. ¿Se habrá enfermado de la garganta? ¿Se le fue la voz?

¿Qué mierda te sucede? —le reclamo, como si yo fuese el puto dueño de sus cuerdas vocales.

Veo que no se inmuta ante mis palabras y eso me hace enfadar. Se está atreviendo a ignorarme.

Deja eso —le arrebato el pañuelo con el que se esmera en limpiar una de las figuras decorativas que dejó mi madre en su última visita.

En altura me lleva bastante, pero eso nunca ha sido impedimento para sobreponerme sobre los demás. Ni siquiera cuando era un crío me he dejaba mangonear por los demás. Entonces, intento observar cada detalle y movimiento de su expresión; he perdido la cuenta de la cantidad de veces que ha mirado hacia las escaleras…

¿Es por Marcello? —ya no estoy molesto. Ahora estoy divertido, joder, extasiado —, es sólo alguien con quien trabajo —me encojo de hombros y doy un paso para acercarme a él. Sehun imita la acción pero al reverso, queriendo alejarse.
Gracias, pared, por existir y hacer mi cometido más fácil.

Él choca con el muro, y yo sólo tengo que aproximarme un par de centímetros para terminar con su torso pegado al mío. Ni una hoja del más fino papel podría pasar entre nosotros. Su estatura y la mía obstaculizan mi objetivo, aunque no me molestaría para nada morder su cuello y dejar un par de marcas sobre la tersa piel —gracias por ayudar con la limpieza —guiño un ojo, y seguidamente comienzo a distanciarme, lentamente porque el delicado aroma de su colonia combinado con el natural comienzan a perjudicar a mis sentidos.

Acompáñame —no pido, ordeno. No puedo arriesgarme a dejarlo solo con Marcello. El rubio tiene una boca muy grande y si le dijera a Sehun sobre nuestros negocios muchas cosas se vendrían abajo. Mi vecino se ve como el tipo de persona que no puede soportar las injusticias y estoy seguro que iría corriendo a la estación de policía para hablar sobre exactamente todo.

Ambos salimos de casa con rumbo al centro comercial, necesito comprar comida, hace casi un mes que no lleno mi alacena y ayer que estuve revisando me di cuenta que quedan pocas cosas. Yo puedo sobrevivir con eso, Sehun no lo creo. Además, la noche anterior sus padres depositaron una buena cantidad de dinero en mi cuenta bancaria para pagar por el consumo de su hijo mientras se aloja en mi domicilio.

Ninguno habló mucho por los diez minutos que estuvimos caminando, faltaba muy poco para llegar. En eso, me doy cuenta que no es mi grandísima imaginación y, en efecto, un automóvil plateado nos ha estado siguiendo desde hace cinco calles. Quizá sí debí dejar a Sehun en casa. Maldición.

Quiero que entres a esa cafetería y no salgas hasta que Marcello venga por ti. No hables con nadie, no mires a nadie, no hagas nada —le digo en voz baja, y tengo que codear su costado un poco para que se meta en el local cuando pasamos frente a éste. Sé que me hizo caso porque no escuché la puerta abrirse de nuevo. Un segundo después de dejarlo ahí, le envío a Marcello una nota de voz pidiéndole que vaya por Sehun y doy a dirección; acto seguido tiro el teléfono a la acera y sonrío de lado cuando un tráiler le pasa por encima.
*

Puedes matarme o seguir torturándome, eso no lo obligará a nada —tengo un corte en el labio y estoy casi seguro que me han roto la mano —. No somos diferentes, Minho, sólo piezas de ajedrez que ellos mueven y destruyen a su gusto —estoy pensando en Sehun.
¿Por qué?

Eres uno de sus consentidos —intenta excusarse, supongo. Yo suelto una carcajada que hace que los dedos de mi mano rota duelan.

Puede ser, pero tienen “consentidos” en todo el país. No puedes destruirlos uno a uno porque te lo he dicho, somos totalmente reemplazables.

A Minho le gusta ser único, y lo que digo no le agrada, así que decide darme un par de golpes más.
Puede que ahora tenga, además de una mano rota, algunas costillas rotas también. Y me deja ir, tan fácil. No llamo a nadie porque no quiero ponerlos en peligro, así que escondiéndome logro entrar al baño de una gasolinera para limpiarme la cara y caminar más o menos presentable. No es que nunca antes hubiese sufrido algo como eso, sabía bien cómo arreglármelas y llegar a casa. Mi único problema esta vez es que Sehun se encuentra ahí, y sabiendo cómo es el chico, seguramente está con los nervios de punta.

Y no me equivoqué, además al verme llegar en el estado en que llegué no lo calmó.

Quisieron asaltarme, es todo —carraspeé mi garganta. Marcello me disparando un millón de preguntas con las pupilas. Al menos tuvo un poco de cerebro y no dejó al pelinegro solo mientras yo me las arreglaba con Minho —. Yah, joder, déjame en paz —aparté su mano de mi cabello en un movimiento brusco. No estoy acostumbrado a que las personas se preocupen por mí, ni siquiera mis amigos lo hacen —y yo no lo hago por ellos —porque sabemos que podemos cuidarnos solos y arreglar nuestros problemas solos.

Sehun está haciendo algo que no debería, no quiero acostumbrarme, no durará para siempre.


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Re: bad intentions.

Mensaje por bultaoreune el Mar Mar 21, 2017 4:30 pm

OH SEHUN •
Me tiré en la cama y mirando al techo suspiré. ¿Cómo no había dicho nada en esos momentos que él había bromeado como si yo estuviera enfermo? Bueno, puede que estuviera demasiado atontado ante sus caricias en mi piel. Puede que estuviera demasiado concentrado en ver como sus labios se movían y en no parar de preguntarme que se sentiría al besarlos. Cerré los ojos con fuerza y suspiré de nuevo. Estaba claro que él solo intentaba provocarme, llamar mi atención y luego simplemente reírse de mi. Porque estoy seguro de que él se rió del poema que se formó en mi cara en esos momentos cuando ni siquiera podía tragar saliva porque aun sentía esa sensación de excitación en mi entrepierna y por otro lado mis mejillas completamente sonrojadas.- Maldito Baekhyun.-Maldije a voz baja y golpee la almohada a mi lado para luego tapar mi cara con ese mismo brazo. Necesitaba relajarme, necesitaba dormir y olvidarme un poco de todo eso. Necesitaba dejar de pensar en él y en la oscuridad que lo rodeaba y tanto me llamaba a pecar.

Un pequeño ruido y una simple voz basto para que mis ojos se abrieran como platos y mi sueño se viera completamente interrumpido. Restregué mis ojos con mis manos y luego solté un pequeño bostezo. Aún así, ahora me costaría coger el sueño, lo sabía. Arrugue el ceño en cuanto oí más de una voz y miré la hora.¿Baekhyun había vuelto ahora? CASI ERAN LAS SIETE DE LA MAÑANA. Quise quedarme en la cama y no meterme en ningún lió, pero la curiosidad siempre podía conmigo. Y justo cuando iba a abrir la puerta, alguien la abrió antes que yo y me encontré con un chico que no conocía de nada. No se porque salió mi grito, ni porque salió el suyo. Supongo..que ninguno de los dos se esperaba ver al otro. Pero..eso no era lo importante. Quiero decir,¿quién era él?¿Qué hacía aquí? Antes de que pudiera contestarle, el castaño apareció en mi campo de visión y ese chico-que parecía ser italiano-miro a mi vecino de una forma..que básicamente, no me agrado. En cierto modo, creo que me cabreo la forma en la que él se dirigió hacia mi, como si fuera un niño pequeño y no pudiera entender nada si me explicará. CLARO QUE PODÍA ENTENDER. Y creo que me merecía una mínima explicación que claramente no llego. Él se dio media vuelta, sin ni siquiera decir más nada. Y yo..bueno, aunque hubieran surgido miles de dudas y cuestiones de dudas en mi interior, al menos ya tenía algo aclarado: algo que me había aclarado que ese chico estuviera aquí. En su habitación. Con él.

Mientras limpia las cosas sin ánimo, no podía dejar de pensar en lo que sea que ese chico seguía haciendo ahí arriba. No, mejor dicho, lo que seguía haciendo aquí. Y por primera vez, no estaba de humor como para preguntarle algo a quien ahora intentaba hablar conmigo. Esta mañana no me había tratado del todo bien y antes de irse se había burlado de mi. Podía hacerme el tonto a veces, pero no lo era. Y aunque no quisiera ponerme en modo cabreo con él, puede que mi interior me lo pidiera. El pañuelo deja de estar de un momento a otro en mi mano y odio el maldito momento en que él se da cuenta de mi inseguridad, de que es lo que realmente me esta preocupando en estos momentos. Marcello. Ese italiano...Ug. Y aunque no quiero hablar de él,me sorprende que se tomé la molestia de darme una explicación. Solo alguien con quien trabajas no se quedaría a dormir contigo, eso me gustaría decirle. Pero me lo guardo. No por el cabreo que tenía hace un momento, si no por los escalofrios que me recorren el cuerpo ahora que él esta completamente pegado a mi, y yo siento como el aire me falta, de nuevo. Él me tenía calado, sabía como dejarme completamente extasiado, y lo estaba logrando cada vez que quería.

Todo había pasado demasiado rápido. Todas mis preguntas se quedaron en el aire cuando él me voto en esa cafetería y se fue de esa manera. Lo último que veo antes de perderlo de vista, es como otro coche lo sigue y su móvil estalla contra el suelo. Eso no tenía buena pinta. Acaso...¿acaso era más peligroso de lo que yo ya me imaginaba? Esto solo podía decir que si. Quise abandonar y no hacerle caso, volver caminando o algo así. Pero ese amiguito suyo llego a por mi antes de que yo casi pudiera pestañear. No dije nada, él tampoco dijo palabra y casi que lo agradecí. En otro caso le hubiera llenado a preguntas, pero..no me transmitía confianza. No me agradaba, y si..podía ser que fuera porque me daba envidia la relación que él y Baekhyun tenía, pero eso no pensaba admitirlo.

Puede que estuviera mal escuchar las conversaciones ajenas. Bueno, esta mal, lo sé. Pero...no pude evitarlo. ¿Quién era V?¿Quién era Minho?¿Y por qué hablaban de que "B" estaba en peligro pero volvería?  Mi mayor deducción fue que B era Baekhyun, y que estuviera en peligro me altero mucho más. Aunque basicamente, ya lo sabía. YO LO HABÍA VIVIDO CUANDO ME DEJO ALLÍ VOTADO. Sabía que algo malo estaba pasando, que lo había hecho para mantenerme alejado pero...una parte de mi quiso alejar esa posibilidad y pensar que se había hartado de mi y me había dejado votado por eso. La angustia recorrió cada parte de mi cuerpo y no pude parar de caminar de un lado a otro en mi habitación, y cuando me sentí demasiado atrapado ahí, tuve que bajar a la sala. Sentía la mirada de Marcello sobre mi a cada momento. Pero seguía sin hablarme, hasta que decidió ponerse delante de mi, frenando mi estúpida caminata. Porque supuestamente era para parar mis nervios, pero no funcionaba.- Si eres listo...Deberías alejarte de Baekhyun antes de que sea demasiado tarde y  no puedas huir.-Me suelta sin más y tenso mi mandíbula. Da igual lo peligroso que se supone que fuera algo, no era nadie para decirme lo que hacer.

Mis ojos se abrieron como platos en cuanto lo vi entrar en ese estado. Me había mantenido sentado en las escaleras que llevaban al segundo piso, sin decir palabra-cosa rara en mí- para no tener que hablar solo o con la persona que me acompañaba y yo no quería compartir más de lo que él ya me había dicho. Sin embargo, toda esa preocupación se fue de mi mente y solo me centré en observar al castaño que parecía como si un coche le hubiera pasado por encima. Me acerqué rapidamente a él.-¿Qué...?.-Ni siquiera me dejo terminar.¿Quisieron asaltarle? Ja, ya claro. Y por eso le habían roto hasta la mano,¿creía que era tan iluso como para creerme eso? Lo observé de arriba a abajo, sintiendo una angustia increíble en mi pecho al verlo de esa manera. Mi mano se dirigió a acariciar su cabello que parecía ser la parte más sana de él en estos momento, pero en cuanto la alejo de él con ese movimiento, un nudo se formo en mi garganta. Dejé caer mi mano sin más y di dos pasos hacia atrás. Observé como él y Marcello se miraban cada ciertos segundos y negué levemente con mi cabeza.-Esta bien, siento preocuparme por ti...Ya sé que no debo hacerlo aunque parezcas estar en la mierda.- confieso sin más, sonando algo brusco en comparación como era siempre. Pero, realmente...me cansaba. Me cansaba que no hubiera podido de parar de mover mi pie estas horas por los nervios, por no saber nada de él. Estar preocupado pensando que quizás por mi culpa él había terminado en eso. Quizás si yo hubiera ido con él...no hubiera terminado así. O quizás si, solo era un estorbo aquí. En su vida. Ese rubio parecía tener mucho más derecho que yo a preocuparse o a decirle cualquier cosa. Carraspeo y suelto un suspiro.-Os dejaré solos.- comenté queriendo no darle importancia a ese hecho. Pero sentí como mi voz se perdía mientras lo decía, porque no quería precisamente eso. Quería darle dos golpes más a Baekhyun y hacerle entender que yo podía...que yo podía cuidar de él. Que no estaba solo.

Cogí una manzana para meterla dentro de mi mochila y luego me terminé de beber el zumo que había puesto en el vaso para dar media vuelta dispuesto a salir de la cocina. Mis ojos se chocaron con la figura del dueño de la casa, que se encontraba apoyado en el marco de la puerta. Parecía tener mejor aspecto que cuando había llegado. Además, tenía vendas por todo el cuerpo, por su mano...No creo que fuera al hospital. Había escuchado sus quejidos durante la noche, y por eso no había podido pegar ojo. Juraría que mis ojeras eran monumentales en este momento. En un primer instante, pensé que él y Marcello...pero no, luego reconocí sus gruñidos quejándose y pude oír más de una vez como amenazaba al rubio con que si le seguía doliendo, él sufriría el mismo dolor. Bueno....estaba siendo algo rudo si le estaba ayudando. Pero puede que esa parte de él también me gustara. Esperen...¿había dicho que me gustaba?

Volví a la realidad cuando me preguntó que hacía despierto tan temprano y yo suspiré.-Sigo en el instituto..tengo que ir a clases.- Le recuerdo y cuelgo la mochila de uno de mis hombros. Hago una mueca en cuanto nombra que avisara a Marcello para que me llevé. Niego rapidamente.-No quiero volver a quedarme solo con él.-Confieso sin ni siquiera pensarlo y en cuanto veo su expresión confusa, sé que he hablado más de la cuenta. Su cuerpo se pone en la puerta, con semblante serio para no dejarme pasar hasta que no le diga que ha pasado entre el italiano y yo. Niego de nuevo.-No es nada...Tu novio no me ha hecho nada.-Contesto simplemente, recalcando el "tu novio", y miro la hora, se me hará tarde, se me escapara el bus a este paso.-Esta bien...saldré por la parte trasera.-Digo sin más, y cuando él me va a parar, aparto su mano. Sin darme cuenta que es la mano que tiene mal. Escucho su gruñido, aunque intente aguantarlo y lo miro con los ojos bien abiertos. Mierda.-Lo siento...yo..oh dios,¿estas bien?.-Digo acercandome a él preocupado. ¿Podía ser más torpe? Pero él me rechaza, de nuevo lo hace. Aprieto mis puños y muerdo mi labio inferior con rabia. Esta situación me estaba matando. ¿Qué iba a ganar si seguía a su lado?¿Qué ganaba queriendo seguir conociendolo y queriendo saber todo de él? Quizás debería de huir como el chico que se encontraba en algún otro lado de la casa me había advertido pero...había algo que me lo impedía. Su mirada. Sentía que él me pedía ayuda en su interior. 

Negué levemente con la cabeza y decidí irme. Tenía que entrar a tiempo al instituto y no serviría de nada intentar razonar ahora algo con él. Era imposible.

Llevaba un par de semanas aquí, y pensaba que seguiría estando solo por el resto del curso. Sin embargo, en la clase de biología nos habían repartido por grupos para las próximas clases y aunque no hubiera hecho gran avances de amistad, al menos ahora todos se sabían mi nombre y yo el de ellos. Uno de ellos, Chanyeol, había mantenido un mayor contacto conmigo. Incluso en la hora de descanso fue tan amable de llevarme a las aulas que me faltaban por saber donde estaban, de explicarme un poco los distintos talleres extraescolares que había y todo lo que tenía que enviar para la ceremonia de graduación, que aunque sería en unos meses ya se estaba preparando. Por unas horas se me había olvidado como se encontraba mi vida en estos momentos, las preocupaciones que tenía sobre Baekhyun y sobre quien era él realmente...había podido permanecer un poco alejado de eso y en parte era un alivio. Y en otra parte no, porque en cuanto lo recordaba no dejaba de preguntarme a mi mismo como era que él me importaba tanto si apenas lo conocía. Y dado a como me trataba, tampoco era muy lógico.

-Hey...¿vas a coger bus? Puedo llevarte.-Escuche a mis espaldas, y no creí que fuera a mi, así que ni siquiera me volteé y seguí de brazos cruzados en la parada de bus que había justo en la salida del instituto. Donde todos salían, otros eran recogidos por alguien o algunos se iban por su propio pie.-Sehun-ah, te estoy hablando.-Oí esta vez en tono burlón, y me giré para encontrarme con Chanyeol y la sonrisa que había visto en su rostro en toda la mañana. Él realmente era un buen chico, y llamaba la atención. Oh vamos, mis hormonas no podían estar tan revolucionadas. Solo estoy pensando en que es demasiado bueno conmigo para conocerme de hoy. Sonreí y rasque mi nuca.-No hace falta...no quiero molestar.-Digo algo tímido mientras muerdo mi labio inferior y él rueda uno de los cascos de moto que tiene en sus manos.-Me sobra uno, vamos...no será problema.-Dice acercándome a mi y pegándolo contra mi pecho mientras me guiña el ojo. Estoy a punto de aceptar, pues me siento demasiado bien con haber congeniado con alguien tan bien cuando pensaba que me quedaría solo en todo este año dado a mi poca capacidad para relacionarme y para abrirme con la gente. Sin embargo, antes de que pueda ni siquiera asentir, oigo un carraspeo. Oh...conozco al dueño de ese sonido.

Mi cabeza se giro hacia atrás, para observar a un Baekhyun apoyado en su moto mirandonos con una cara de no muy buenos amigos.-Oh...No me dijiste que venía a recogerte tu hermano.-Soltó de repente Chanyeol y quise soltar una carcajada-¿Baekhyun tiene pinta de ser mi hermano mayor o algo así?, quiso pensar mi mente- pero me la aguante al ver de nuevo la expresión dura en el rostro del castaño. Esperen...¿Que hacía él aquí? No creía que estuviera en condiciones de conducir esa moto, ni de nada más que estar en cama. Y...¿por qué tenía esa expresión en su rostro? Cualquier echaría a correr en estos momentos, pero parecía que todos nos habíamos quedado congelados en un sitio. Al parecer ambos esperaban algo de mi, pero mi sistema se había quedado mudo como nunca antes. No era capaz de asimilar lo que estaba pasando.
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Re: bad intentions.

Mensaje por byunosh el Mar Mar 28, 2017 10:46 am

BYUN   BAEKHYUN  :
El cálido cuerpo de Marcello —y todas las cobijas enredadas a él, de nuevo —yacía a mi costado; mientras el rubio dormía plácidamente lo único que yo podía hacer era pensar. Durante toda la noche mis párpados no  consiguieron cerrarse para permitirme conciliar el sueño. No podía culpar al dolor de mis huesos rotos o los hematomas, ya que los analgésicos que mi compañero de cama consiguió hicieron bien su trabajo y no percibía más que una leve incomodidad. Mi problema radicaba en que la adrenalina aún corría por mis venas y cada uno de mis sentidos atinaban a despertar y estar alerta. ¿Qué podía hacer yo si mi cuerpo le rehuía al descanso? Mi única salida consistió en desplazarme de mi habitación hasta la planta baja y encontrar algo que hacer, cualquier cosa, en realidad: pero Sehun lo había hecho todo. ¿El lavatrastes? Vacío. ¿La alacena? Acomodada. ¿El comedor? Completamente limpio. ¿La sala? Desempolvada y reluciente. Demonios, hasta las escaleras parecían como nuevas. Entonces me sentí como un incompetente al lado de ese niño. Seguramente la habitación que ahora desentonaba con toda la casa era la mía, tan caótica como siempre. Cuando el chico despertara le sugeriría pasar a mis aposentos y adecentar el lugar, y apuesto a que con esa ‘inocente’ propuesta, lograría que sus delicadas mejillas se tornaran de un sensual rosado que sólo logra alimentar mis fantasías más perversas.

Claro que mis planes comenzaron a derrumbarse al instante en que Sehun me recuerda que tiene que asistir a clases, porque sigue siendo un niño. Un crío, Baekhyun, me digo y me repito más de diez veces. Un muchacho al que no evito meter en mis asuntos de trabajo, uno al que le he mostrado ciertas partes de mí que jamás se han visto antes. Porque, ¿cuándo yo le daría posada a un chico a sólo semanas de conocerlo? Joder, ni a personas que he conocido por años les he permitido entrar al sanitario. Además, su hogar se encontraba a metros de aquí. Pude haberlo manejado como él insinuó en un principio: quedarse en su casa, como hombrecito responsable que es, y decirle a sus padres que estuvo conmigo todo el tiempo. Previniendo todo tipo de problemas y situaciones entre ambos. Es que te dejaste llevar por tu polla, Baekhyun.

Pero aunque deberían ser los inconvenientes mayores los que me preocuparan, mis pensamientos no paran de divagar en varias cosas que el pelinegro había dicho horas atrás: una de ellas siendo “mi novio”. Sehun piensa que Marcello  es mi pareja y casi me eché a reír en su cara cuando lo mencionó; aunque eso no es lo que me preocupa sino el que el pelinegro no quiso decirme por qué se rehúsa a quedarse solas con él. ¿Acaso mi querido bambino le había hecho algo? Joder, ¿y si quiso excederse con él? Marcello suele ser impulsivo —he ahí por qué terminó en este tipo de empleo —, y muchas veces no piensa antes de hacer las cosas, o decirlas. Así que, en cuanto Sehun sale de casa voy hasta la habitación donde el rubio sigue durmiendo. Con pasos cortos me aproximo a la cama y despojo las cobijas de su cuerpo.

¿Qué le hiciste? —demando a saber. No sé por qué me preocupa tanto. Mientras tanto Marcello sigue adormilado y no comprende a lo que me refiero hasta después de varios minutos. Minutos en los que mi desesperación se desarrolla a creces.

Le advertí que se aleje de ti — tenso mi mandíbula, ¿qué…? —, que si continúa con esto luego será demasiado tarde — ¿ …mierda? Estoy enfurecido. Marcello no tiene ningún derecho de apartar a Sehun de mi lado, y por más que mi razonamiento quiera darme un buen juicio y discernir en que tiene la razón, lo demuestro descargando un buen golpe en su rostro. Mi puño se estampa contra su nariz, que aún está en recuperación por la situación de semanas atrás, y seguro he vuelto a abrir la herida.

No quiero que le dirijas la palabra, ni que lo mires, ni que te acerques a él. ¿Entendido? —Marcello me observa intentando mantener un rostro serio, pero todavía no le sale. Puedo leer el resentimiento y decepción en su mirada. Y no podría importarme menos. 
-

Minseok llama cuando estoy tomando un baño, por lo cual inevitablemente me toma más tiempo del necesario para tomar el aparato y contestar.

Hey, ¿qué pasa? —pregunto mientras me seco el rostro con una toalla.

Caos. Por la bocina apenas logro oír la voz de Minseok, porque todo lo demás es ruido, gritos, crujidos, todo un escándalo.

Ven. Rápido —cuelga. 
-

Tengo que ir por el chico —le susurro a Marcello, esperando que me cubra por unos minutos. Por primera vez me alegro que Sehun sea tan parlanchín y me haya hablado sobre su vida entera en una de esas visitas inesperadas que solía hacer a mitad del día, muchas veces interrumpiendo mi muy preciado sueño, porque no tengo que investigar ni preguntar en dónde carajos estudia siendo que la zona es popular por tener cientos de escuelas alrededor.

Todo está mal. Mi casa, que supuestamente es de las más seguras para esconderse y vivir con normalidad, ha sido descubierta por alguno de los rivales, y están cerca. Vigilándola. Entonces, cuando mi cerebro despierta y analiza que Sehun saldrá pronto de clases e irá a casa, me apresuro a ir por él y llevarlo —aunque no quiera —al cuartel. Un millón de alertas se activan dándome a saber que probablemente mi acción sea una estupidez; podría llamarlo y decirle que no estoy en casa, que no intente tocar, ni entrar, que vaya a la suya hasta que yo llegue. O que quede con un amigo, o que vaya a… no sé, a joderse a alguien de su curso en el motel más cercano, qué sé yo. Al contrario, otro millón de alertas se activan para gritar que no estará protegido a menos que lo tenga conmigo.
-

La mano me duele, las costillas también, la cabeza, la espalda, estoy hecho trizas y lo último que quiero ver es a una copia barata de Dumbo coqueteando con mi chi… mi vecino. Aun así espero a que él note mi presencia y deje de prestarle atención al otro, cosa que no sucede. Carraspeo mi garganta para llamar su atención y lo consigo. Sin embargo, Sehun sólo se queda parado como un idiota.

Sube —gruño y me acomodo sobre el asiento. No estoy de humor para lidiar con Dumbo y su expresión disgustada, ni con un Sehun confundido —. ¿No escuchaste, niño? Sube —me veo obligado a bajar del vehículo y, con mi mano buena, tomar el casco que le han ofrecido para dejarlo en el regazo de su dueño y en seguida tomar al pelinegro del brazo y llevarlo conmigo. Sehun sube a regañadientes —sujétate de mis hombros —porque por diferencia de estaturas sería incómodo de otra manera, además no puedo ignorar el dolor de mi cuerpo. 
-

Cuando Junmyeon me ve llegar al cuartel —secreto —con alguien desconocido no duda en arrojarnos a ambos dentro del cuarto vacío que usamos para… hm, retener personas. Doy gracias a que no hay nadie ‘retenido’ hoy.

Esto no es un hotel, B, lleva a tus putas a otra parte —dice con enojo, y yo pongo los ojos en blanco. Me contengo de darle un puñetazo. Sehun ni siquiera se ve como una puta, o puto.

Él no es una de mis putas, pero es el crío que tengo que cuidar y sus padres están pagándome bien… si lo matan, ellos seguro me matan a mí —digo, y me maldigo por abrir tanto la bocota. Se supone que mantendría a Sehun fuera de esto, ¿no? Pues básicamente había admitido ya frente a él que podría estar en peligro de muerte. Junmyeon da un paso al frente con intenciones de acercarse al chico, pero en un movimiento rápido me coloco frente a él para impedirlo, aunque bueno, Sehun me saca una cabeza y no sirvo de escudo por completo.

Yo me encargo, Suho. Ve con los demás, estaré ahí en un momento.

Minutos después llevo a Sehun por los pasillos, evitando toparme con cualquiera de los chicos pues no estoy dispuesto a dar explicaciones. Cuando llegamos al destino que tenía planead desde un principio, el alto no puede creerlo. 

No es tan malo —digo mirando a los lados, aunque fuera del pequeño cuarto. El cuarto de limpieza —. Lo siento, ¿si?... pero no será mucho tiempo. Sólo mantente dentro, quieto, mira ahí hay una silla —señalo el mueble de madera, quizá un poco pequeño para el formado trasero de mi vecino pero no le quita la funcionalidad—. Volveré lo más pronto posible. Si pasa algo, grita mi nombre —y demonios, por más que intento resistirlo, en mi mente se forma una bonita escena en la que Sehun grita mi nombre —varias veces, repetidas —, dentro de ese pequeño cubículo, pero en situaciones distintas. Muy distintas.
-

La reunión dura más de lo que se tenía planeado y llego a sentirme mal porque seguramente Sehun no la ha pasado bien. ¿Quién la pasaría bien dentro de un cuarto pequeño con un montón de cosas amontonadas en todos lados? Espero a que todos se vayan, a excepción de Taehyung quien es el que se quedará hoy de guardia, con Marcello de compañía. El rubio sigue molesto conmigo por lo de la mañana. De cualquier modo, para mí es mejor así. Detengo mis caminata en la puerta grisácea que cerré hace ya varias horas y me toma un tiempo encontrar la llave correcta para abrir. Me llevo una sorpresa al encontrarlo sentado en el piso, con las piernas encogidas y usando su mochila como almohada. Se quedó dormido, y odio admitir que se ve tierno.

Sehun —lo llamo una vez, espero a que reacciones pero sigue en el mundo de los sueños—-. Sehun —lo hago de nuevo, ahora golpeando levemente su pierna con mi pie. Y no reacciona —¡Sehun! —levanto la voz, y él parece moverse un poco pero no se levanta. 

Suspiro sonoramente y me veo obligado a agacharme para tener mejor vista. Pienso en alguna manera de despertarlo sutilmente, porque sería demasiado desalmado tirarle agua encima o patearlo más fuerte, siendo que lo dejé aquí dentro por horas. Se me ocurre matar dos pájaros de un tiro. Humedezco mis labios y los muerdo para impedir que una sonrisa traviesa se esboce. Luego, me inclino a la parte descubierta de su cuello; su posición no ayuda a que esto sea cómodo para mí pero algo es algo, ¿no? —Sehun  —murmuro contra la lisa piel, descubriendo un lunar que no había visto antes —. Vamos, despierta —sigo hablando, dejando chocar mi aliento contra su cuello, y no puedo dominar el impulso por colocar un beso húmedo. Y me doy cuenta de la forma en que sus mejillas comienzan a colorearse de rojo.

Mierda.

Hunnie —mis fosas nasales se deleitan con el suave aroma —, sé que ya no estás dormido —suelto una leve risa, sin separarme del todo, y dejo que mis dientes muerdan su el lóbulo de su oreja, haciéndolo tensarse. Pero eso es todo. No quiero terminar follándome al pelinegro aquí, quizá en otro lugar sí, pero aquí no.

Es hora de irnos —digo por último, antes de levantarme y darle una mano para que haga lo mismo —. Te llevaré a comer algo, anda.

Los dos salimos de aquel lugar, y aunque Taehyung pretende acercarse cuando nos ve pasar por el pasillo principal, con un gesto le aviso que no es momento. ¿Es normal querer ser el único que lo mire?
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Re: bad intentions.

Mensaje por bultaoreune el Jue Mar 30, 2017 7:05 pm

OH SEHUN •
Mis sentimientos se hallaban confusos cuando por una parte me cabreé por como él me había tratado para que me fuera en su moto y había dejado de lado a Chanyeol, pero por la otra una sonrisa quería escapar de mis labios al pensar que su comportamiento se debía a que algo de mi le importaba. ¿Yo creía que él estaba celoso? Bueno, una parte de mi quería creerlo, aunque no estaba seguro de que eso fuera cierto ni un cinco por ciento.

La palidez se había instalado en mi cara y mi cuerpo se encontraba completamente tenso. Sabía, podía jurar, que Baekhyun estaba metido en tema de drogas, de peleas, en algo peligroso pero...¿un jodido cuartel? ESO SOLO PASABA EN LAS PELÍCULAS. O EN LOS LIBROS.  No tenía ganas de hablar, se habían desvanecido y se apagaron por completo al escuchar las palabras del castaño.¿Si...me matan?¿Yo que había hecho? Las palabras de Marcello no tardaron en venir a mi cabeza y quise maldecir por eso. Y no, no maldecía por no hacerle caso si no...por no haberme dado cuenta antes de que iba todo esto. De lo que había pasado realmente con Baekhyun luego de que me dejará votado en la cafetería. Me estaba protegiendo. En ese momento y ahora. ¿Por miedo a mis padres? Dudaba que ese chico tuviera miedo a unos padres enfurecidos. Su mirada sombría dejaba claro que no era así.

¿Debía preguntar algo? Simplemente... en mi cabeza ni siquiera se podían formular dos palabras. No podía. Estaba noqueado por completo.¿Morir..? Yo no estaba preparado para morir. No estaba ni siquiera preparado para vivir nada de esto. La mueca en mi cara fue notoria en cuanto entré en aquel cuarto de limpieza. ¿Él..lo sentía?¿En qué momento podía pedir disculpas?¿Y solo por lo de meterme en un cuarto de limpieza? No creo que eso fuera lo más relevante en estos momentos. Me obligo a mi mismo a verlo marchar, y oí la cerradura del otro lado. Bueno...ahora puede que me sintiera como un perro, una mascota.¿Era necesario cerrar con llave por fuera? No iba a escapar. Principalmente, porque no estaba ni siquiera seguro de quien me quería matar. Su...¿compañero? Bueno, ese Suho ni siquiera me había mirado muy bien, él puede que también quisiera acabar conmigo.

Bufé cuando deje caer la cabeza en la maleta y lleve las manos detrás de mi cabeza, buscando una posición más cómoda.- Mierda, Sehun...¿donde te has metido?.-me regañe a mi mismo mientras cerraba los ojos con fuerza.

-

Puedo sentir como alguien dice mi nombre a lo lejos y me siento entre el sueño y el despertar.¿Cuándo me había dejado dormir? Quiero seguir haciéndolo, se esta demasiado bien así. Hay tranquilidad en todo mi ser. Sin embargo, siento una respiración cerca de mi cuello que me acelera sin poder remediarlo y muerdo el interior de mi mejilla por no abrir los ojos de forma exagerada al sentir ese beso en mi piel. Me quedo parado, no digo nada, pero puedo sentir los latidos de mi corazón, puedo oírlos de lo rápido que van. Juraría que si me quedará así, él pensaría que estaría durmiendo aún. Y..volvería a hacerlo. Joder, quería que lo volviera a hacer, quería sentir de nuevo sus húmedos labios en esa parte de mi piel que es jodidamente sensible para mi.  

¿Cómo no? Tuve que ahogar un gemido en mi garganta al sentir como mordía el lóbulo de mi oreja.¿Acaso había descubierto casi todos mis puntos débiles en menos de dos minutos?¿Acaso quería derretirme por completo?¿Quería que perdiéramos el control aqui? Oh dios mio...¿de verdad estaban pensando en él y yo hacien....? No,no, Sehun. Debo parar. Ya. No lo conocía ni desde hace un mes y ya deseaba hacer todo con él. ¿Pero como no tener esos pensamientos? Aun sentía las zonas donde sus labios y sus dientes habían probado mi piel, sentía que ardían y llamaban a gritos volver a ser poseídas de esa manera.

Mi mano y la de él seguían unidas hasta que llegamos a un coche. No quería soltarla. Sabía que estaba en peligro, que era por estar con él pero...sentir su tacto me relajaba en cierta manera. Baekhyun es frió, pero su mano es completamente cálida y su agarre sobre mi articulación me dejaba en claro que no quería hacerme daño. Protección, eso era. Me fije bien en el coche, no era con él que me había llevado el otro día, ni su moto tampoco estaba. Me subí sin ni siquiera rechistar y miré por el cristal. Esta vez fijándome de donde salíamos y hacia donde íbamos. El camino. Quería aprendérmelo, solo... por si acaso lo necesitara en un futuro.

No tardamos en llegar a un restaurante de comida rápida. Él pidió algo para comer dentro del auto y se estaciono algo lejos. Simplemente miré el interior de la bolsa que me pasaba para comer. Y entonces, dijo algo que nunca creí que saldría de sus labios. Él me daba paso para preguntar. Trague saliva, aún sin saber muy bien como reaccionar ante todo lo que había escuchado y todo lo que había pasado por mi cabeza. Cogí aire y lo solté, pensando bien en las palabras que iba a soltar de mi boca. No quería cabrearlo, eso era lo que menos quería. Y conociéndolo..no tardaría en hacerlo tras mi cuestionario.

-¿Vamos a regresar a tu casa?.-Mi primera pregunta . Un no, no era lo que quería por respuesta, pero fue lo que obtuve.-¿Y a la mía?.-La negación parecía ser la respuesta idónea de todas las preguntas que me estaba encargando de hacer.-¿En cuanto tiempo no volveremos?.-Realmente, eso me preocupaba, y que él tuviera dudas sobre ellos me dejaba más inquieto aún. Mis padres volverían dentro de una semana, y tenía que estar allí, como si nada hubiera pasado. Mire hacia el refresco que hacía unos minutos había cogido y suspiré. Bien, creo que era hora de enfrentarlo un poco más. Levanté mi cabeza, y por primera vez en bastantes minutos, lo miré. Lo miré sin apartar mi vista de él ni un solo minuto, teniendo la conexión de sus ojos con los míos. Cosa que, debo admitir, provoco un cosquilleo por mi cuerpo.-¿Eres peligroso, Baekhyun?.-Un nudo se instaló en mi garganta esperando su respuesta. Su intensa mirada me decía que si, él lo termino confirmando.-Entonces...¿por qué siento que a mi no me quieres hacer daño?.-No se si esa pregunta no le gusto o ni él mismo sabía como responderla. Sabía que volver a decir lo de mis padres sería estúpido, eso no me lo creía, ese tal Suho podría, pero yo no. Sin más, la conversación se terminó ahí. Mi estómago rugió pidiendo atención, aunque estuviera con una pistola en la cabeza, parecía que el hambre nunca iba a acabarse.¿No? Era tan inoportuno...

-¿Has avisado a V de que vas a quedarte aquí?.-Pregunto..¿Xiumin? Si, creó que Baekhyun lo había llamado así. Aunque, a él lo habían llamado B. Así que...suponía que eran como nombres en clave,¿no? Es lo más lógico. Creo que ese tal V y él vivían juntos, bueno eso estaba claro ahora mismo. Y también estaba claro que nos ibamos a quedar aqui hasta nuevo aviso. Seguí hasta Baekhyun a la habitación que Xiumin le indicó y cuando entré, suponiendo que era mi habitación me deje caer en la cama. Si, mi mente había supuesto que el castaño malhumorado que tenía como vecino -y como dueño de mis..fantasías, solo últimamente- se iría. Pero eso no paso. Él entró también y cerró la puerta. "Click", justo ese click activo mi cerebro que se puso a trabajar de inmediato. Me levanté, quedando sentado en la cama y lo miré algo confuso.-¿Acaso....vamos a compartir habitación?.-Pregunté, su sonrisa parecía decir que la respuesta a eso era bastante obvio.

Solo había una cama. Una cama de matrimonio pero..una cama al fin y al cabo. Para los dos. Y yo solía dormir solo en boxers..¿cómo dormiría Baekhyun? Oh. Mis mejillas se sonrojaron al recordar nuestro primer encuentro. ¿Dormiría...desnudo? Me obligué a agitar la cabeza con rapidez, quitándome la imagen de la cabeza antes de que  mi cuerpo reaccionará sin mi permiso. No iba a poder dormir, no sabiendo que su cuerpo estaría a centímetros del mío.

Observé el botiquin a un lado de la mesilla y como él comenzaba a quitarse la camisa. Dejando ver su pecho cubierto de vendas. Mi mirada no se privo de recorrer todas las facciones y peculiaridades que su cuerpo tenía. Ni siquiera con tantas cicatrices podía verse mal. Estuve embobado por un segundo hasta que me di cuenta que una de sus heridas había comenzado a sangrar. Eso era lo que le estuvo curando Marcello la otra noche..Si él lo había hecho...-¿Puedo ayudarte?.- Dije antes de pensarlo con claridad. Y justo antes de que él pudiera decir que si o que no, cogí el botiquin y jale de su mano buena para atraerlo a mi. Mientras yo estuviera sentado, quedaba bien a la altura para curar su herida. Puse clorihixidina en una gasa y comencé a pasarla. Hoy no se quejaba, aunque podía notar su cuerpo tenso. Se estaba aguantando.

No se en que momento de la cura me quede observando su piel. Brillaba aun a pesar de los moretones. Su piel era perfecta, parecía brillar ante mi mirada. Sus músculos, estaban completamente tonificados sin ser exagerados y eso me agradaba. No se en que momento la mano con la que no aguantaba la gasa había subido hasta su cadera. Y mucho menos fui consciente de que mis labios se aproximaban a su pecho, dejando un beso cálido en donde las vendas no cubrían parte de sus costillas. Justo en ese momento que sentí un pequeño sonido salir de su boca, la realidad chocó contra mi.

Mierda.¿Qué acaba de hacer?

No solo mis mejillas se volvieron rojas, creo que mi cara completa lo hizo. Y toda esa valentía- que más bien había sido completo impulso al dejarme aturdido con él- que había salido para besarlo y mantener mi mano ahí, se fueron. Sintiendo el nerviosismo por completo. ¿Qué...qué se suponía que iba a pasar ahora?
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Re: bad intentions.

Mensaje por byunosh el Sáb Abr 08, 2017 3:26 am

BYUN   BAEKHYUN  :
“¿Eres peligroso, Baekhyun?”, fue una pregunta que simplemente podría responderse con un monosílabo: sí, o no. Sí, era la respuesta correcta. Muchas veces me sentí bendito por ser como soy, por tener el trabajo que tengo, porque por muy retorcido que suene, me gusta lo que hago. Lo disfruto. No obstante, responderle a Sehun que en efecto, soy una persona peligrosa, no me complacía. “Entonces... ¿por qué siento que a mí no me quieres hacer daño?”, Sehun preguntó y mi corazón de piedra comenzó a desmoronarse. ¿Por qué no quería hacerle daño? No es como si yo tuviese la necesidad de lastimar a todo el que se me pase por enfrente, pero es bien sabido que no me importa ni interesa si es que lo hago. Ciertamente, si se tratara de otro crío yo no me tomaría la molestia de protegerle. Entonces, ¿por qué, Baekhyun? ¿Por qué demonios no quieres tocarle un pelo? De la mala manera, al menos. No quiero responderme, no todavía, así que rápidamente desecho la cuestión que atiborra mi cerebro de barbaridades y cuando terminamos de comer, tomé el camino en dirección a la vivienda temporal de Minseok y Taehyung. No era la más segura, como a mí me hubiese gustado, pero Sehun tendría que seguir yendo al colegio y sí era la más cercana a éste. Además, al ser una decisión tan repentina no tuvimos una bienvenida demasiado cálida ni preparada, sólo una que consistía de una habitación demasiado pequeña para ambos.

Esto no es un hotel, Sehun —dije intentando sonar duro, pero ¿cómo podía hacerlo cuando el joven parecía más un tomate que un humano?

Definitivamente no era la situación en la que me gustaría dormir con él por primera vez, pero no podía quejarme demasiado. Despacio le di una ojeada a las paredes y rincones que nos acogerían por al menos un par de noches; mi mirada se topó con lo que le había pedido a Minseok por mensaje de texto antes de llegar. Un botiquín no era herramienta que podía faltar en nuestros hogares, así que estoy seguro que lo único que tuvo que hacer fue sacarlo de su lugar y colocarlo en la mesa de noche —aunque él vaya a mentir mañana, diciendo que hizo un gran esfuerzo consiguiéndolo—. Tomé mi camisa por los bordes y la saqué en un movimiento brusco, cosa que no debí haber hecho porque si mis heridas ya comenzaban a sangrar mínimamente antes, ahora parece que la cicatriz se había desgarrado y comenzaba a abrirse de nuevo. Quise maldecir en voz alta y acostarme en la cama para dormir en paz, sin importar que manchara las sábanas o que la herida se infectara; pero Sehun actuó más rápido. No sé en dónde aprendió a hacer esto, y tampoco se trataba de la gran ciencia, pero la delicadeza con que sus largos dedos trataban a mis lesiones comenzaba a tener cierto efecto. Efecto que trataba de contrarrestar con toda mi fuerza interna: yo no dejaría que mi cuerpo admitiera por sí solo que el simple roce de un chiquillo tan jovial como Sehun, me ponía caliente. Una erección no se hallaba dentro de mis planes, por más que deseara sentir cómo él se encargaba de tratarla.

Que imbécil. Carraspeé mi garganta al darme cuenta que mis pensamientos sobre no-tener-una-erección sólo estimulaban a lo contrario. Pero yo estoy seguro que mi autocontrol hubiese funcionado si él se hubiera quedado quieto, haciendo sólo lo que tenía que hacer. Un gemido se deslizó por mi garganta sin mi autorización al percibir la calidez de los labios del pelinegro sobre mi piel. Jódete, Oh Sehun.

Ansiaba sentir esos labios resbalando por todo mi cuerpo, su lengua danzar sin cuidado tomando todo lo que quisiera tomar, sus grandes manos apropiándose de mí, Y mierda, yo necesitaba que él arrebatara toda mi cordura. —No debiste hacer eso —le regañé, sintiendo el deseo entremetiéndose entre mis palabras. No debió hacerlo, de verdad, no debió—. Pero lo hiciste, y ahora te atendrás a las consecuencias.

Exhalé todo el aire contenido en mis pulmones y con velocidad tomé una bocanada más. Sin querer esperar, me senté a horcajadas sobre sus piernas y fundí mis labios entre los suyos en un choque descuidado. Tuve que darle tiempo a reaccionar porque se había quedado como una jodida roca en los primeros segundos. No lo culpo. Pero al instante en que su boca comenzó a trabajar junto a la mía como una rebelión en la que cada uno intentaba adueñarse del contrario, mis palmas se abrieron paso bajo la tela de su camiseta. Acariciando y halagando cada centímetro de la nívea piel, tan malditamente suave que si mis manos tuvieran la capacidad de correrse, ya lo hubieran hecho. —Con cuidado —gruñí, en cuanto una de sus manos tocó parte de la herida. Pero eso no detuvo a nadie porque momentos después la espalda de mi vecino ya había caído sobre el colchón y yo encima de él. Nuestros labios se separaron una micra de segundo en la que mi necesidad por probarlos otra vez fue tan grande que me sentí morir. Rotundamente, la adicción más rápida que he experimentado: los labios de Sehun.

Sin embargo, necesitaba más, y sin pensarlo dos veces mi lengua inició un lento recorrido desde su mandíbula, pasando por la extensión de su cuello, hasta llegar a sus clavículas. ¿Cuándo fue la última vez que deseé con tanta vehemencia a alguien? —Tu ropa estorba —me quejé, queriendo saciar mi sed de piel. Me quité de encima para sacarle la camiseta con movimientos torpes, y por todos los cielos, uno simplemente no se imagina que un chico de apariencia tan casta pueda verse tan bien. A pesar de que mi vista quería seguir deleitándose con la maravilla que tenía enfrente, mi anhelo por probar su piel una vez más se incrementó y me obligó a inclinarme nuevamente para atrapar sus labios, su cuello, sus hombros, su pecho, y mierda, todo en él era tan perfecto. Y para terminar con mi tortura, un precioso lunar se exhibía en la superficie de su cuello: dos martirios en uno.
-

Sehun terminó de colocarme la última venda. Mis costillas no estaban rotas pero sí bastante lastimadas, y según el experto Oh, sanarían pronto si mantenía un bajo nivel de esfuerzo físico: lo cual no pasaría.
Duerme —ordené, una vez que coloqué la camiseta de pijama que Minseok colocó en el pequeño armario de la habitación. Él y yo usábamos la misma talla en ropa. Sehun no, y lo que Minseok le prestó le quedó demasiado ajustado —y no me quejo—. Nuestra sesión de frotamiento mutuo se dio por completada cuando me di cuenta que las cosas se salían de mis manos. Yo sí quería sexo con Sehun, pero se alguna manera sentía que estaba aprovechándome de él, y yo no podía soportar tal cosa. No podría aprovecharme de Sehun ni aunque lo intentara más que nada. Cabe decir que ambos tuvimos que… encargarnos de nuestros propios asuntos, él en la ducha y yo mientras él se duchaba. Trató de ser discreto, pero no le salió. Y a mí tampoco.

Con los pies descalzos caminé hasta el interruptor para apagar las luces y luego escurrirme entre las sábanas a un lado de Sehun. Él, en seguida se acercó queriendo colocar uno de sus brazos alrededor de mí, pero antes de que lograra su cometido lo detuve. —No te equivoques, niño —aun cuando la luz era escasa, pude notar que el brillo de sus ojos se extinguió como una flama a falta de oxígeno. —Mañana Xiumin te llevará por algo de ropa a casa y luego a la escuela, no quiero que me despiertes —me acomodé lo mejor que pude sobre mi costado no lastimado y cerré los ojos.

Reflexionando bien las cosas, Sehun se encontraba mucho más seguro lejos de mí que cerca, y si quería mantenerlo con vida entonces sería mejor olvidarme de su existencia —por más que ese jodido lunar me lo haga difícil—.

Cuando sus padres regresen, haré todo lo posible para desaparecer del mapa.
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Re: bad intentions.

Mensaje por bultaoreune el Miér Abr 12, 2017 5:04 pm

OH SEHUN •
¿Cómo...?¿Por qué...? ¿Cómo era que habíamos comenzado con aquel beso que me había dejado completamente atónito hasta que fui consciente de lo que estaba sucediendo, y por qué él había decidido parar?¿Por qué se había alejado cuando parecía estar dispuesto a que lo que estaba surgiendo continuará? No se cuantas veces maldije en mi cabeza haber hecho lo que hice, y luego seguir su juego. Me había dejado descolocado -y con un calenton que ni yo mismo podía explicar- y luego tuve que hacerme cargo yo mismo de mi propia excitación. No es algo que no hubiera hecho antes, pero era algo que se podía haber evitado si él no me hubiera apartado. Aun así...mi mente no podía dejar de pensar en porque él había hecho tal cosa, porque me había alejado de esa manera. Yo puede que dejara un beso en su pecho, pero él había comenzado con mucho más, dejándome probar sus labios. Esos labios que podían ser perfectamente una adicción y algo a que lo que me quería acostumbrar a probar de ahora en adelante. Nuestro toque había sido completamente excitante, a la par que lleno de sentimientos de lujuria que provocaban que ninguno de los dos quisiéramos alejarnos. Una adicción, un poco más, solo mi mente y mi cuerpo pedían eso una y otra vez. Su piel, marcada por miles de cicatrices, aún seguía siendo completamente perfecta a su manera. Y no podía evitar que las imágenes de el desnudo, el toque de mis manos contra su piel y sus labios lamiendo los míos no dejaran de ser imágenes y sensaciones que se repitieran en mi cabeza una y otra vez.

Sentí un nudo en mi garganta en cuanto fui a abrazar su cuerpo y él me rechazó. Una y otra vez, de nuevo. Siempre él era el único que podía tomar la iniciativa de un acercamiento entre nosotros. Él empezaba y él lo terminaba. Quizás fuera un crío respecto a él con la edad, pero no era tonto. Veía lo que estaba haciendo, y me molestaba a la vez que...¿me dolía?¿De verdad me dolía? ¿Por qué?¿Por qué Baekhyun había tomado tanta importancia en mi vida?¿Desde cuando? Era una pregunta que ya me había hecho hace un tiempo y que me volvía a hacer ahora mismo. Dejé de darle vueltas cuando fui consciente de que si no me proponía dormir, no podría ir mañana a clases ni avanzar en nada. Debía de ser consciente de que Baekhyun no se preocupaba por lo que pasara entre nosotros, puede que si que por una extraña razón se preocupara por mi, pero no en algo que nos incumbía a los dos. Y yo, me sentía cansado para luchar contra él en eso. Entonces,¿que había significado lo que había pasado antes de mi ducha para él?¿Nada? Me negaba a creerlo, pero mi mente necesitaba darse un descanso. Demasiadas emociones en un solo día.


Me había ido al instituto tal y como él me lo había pedido, sin hacer ningún ruido, recogiendo mis cosas y saliendo para encontrarme con Xiumin y....con un chico que este me presento como V y que era el otro dueño del apartamento. Vaya..Ese V..joder,¿cómo podía parecerse tanto a Baekhyun?¿Acaso serían hermanos o algo así? Bueno, al menos, este último no tenía el mismo mal humor que tiene mi vecino. V es mucho más agradable. Al final, ambos me habían acompañado a buscar ropa y mas cosas que necesitaba de mi casa, y aunque quise entrar a casa de Baekhyun a coger alguna piezas de ropa que ya había llevado para ahi, no me lo permitieron porque decían que podía ser peligroso. Aun ahora se me ponen los pelos de punta cuando pregunte de broma que si acaso podía haber hasta bombas, y su expresión hizo que mi sonrisa desapareciera y me pusiera tenso. Eso...había sido un si. Debía de mantener mis bromas a raya con esta gente, si...debía de callarme.

Chanyeol y su grupo de amigos me habían integrado con ellos, aunque yo no me sintiera del todo cómodo con eso. Me sentía mejor si estaba solo con él, pero mientras me prestará algo de atención y no todos tuvieran su mirada sobre mi, todo estaría bien. No soportaba ser el centro de atención ni que todos estuvieran sobre mi, mi parte antisocial no me dejaba soportar tal cosa. Igual que el otro día, cuando terminamos las clases, Chanyeol se ofreció a llevarme a mi casa. Por un momento, esperé que pasará lo mismo que el día anterior. Esperaba que Baekhyun llevaba con ese humor de perros que ocultaba su parte sensible y que lo hacía ver rudo a la vez que atractivo y me dejarán ir detrás de él, en su moto. Mientras iba conduciendo y su aroma llegaba a mis fosas nasales para dejarme completamente anonado. Pero...eso no paso. Él no llego, pero si que llegaron Xiumin y V. Tuve que despedirme de Chan, agradeciendole la oferta y diciendole que otro día iríamos a comer algo al salir, para recompensarle porque se preocupara por llevarme. No tenía nada de malo mi oferta,¿no?

Un grito salió de mi boca sin poder contenerlo mientras mi corazón se aceleraba de sobre manera. Justo cuando Xiumin frenó yo ya estaba saltando del coche y cogiendo a la pequeña bola blanca que se había interpuesto en nuestro camino. Varios coches pitaron desde atrás, adelantando el coche en el que yo iba por habernos parado así. Pero no podía permitir que él atropellara a ese pequeño perro que parecía una bola blanca y se fuera así como sin más. No. Le había obligado a parar. Por ello, no tardo en cogerlo con sumo cuidado, y pidiéndole perdón porque oía sus quejidos al levantarlo, no quería hacerle más daño.  Creo que andaba mal de una pata, podía jurar que había sido solo eso...o eso quería creer. -Vamos a una veterinaria.-Digo sin más al subirme al coche y cerrar la puerta.-Pero...B nos esta esperando y...-Xiumin comenzó a hablar, pero lo interrumpí.-Esta bien, iré yo solo entonces.-Mi intención es volver a abrir la puerta, pero una mano-de quien esta sentado en el asiento de atrás-se posa en mi hombro.-Tranquilo, Hun. Te llevamos y te acompañamos.-Dice V y eso me tranquiliza un poco más, no podía ver a ese animal sufriendo.

El veterinario le había cubierto la pata que se había lastimado, dándome todas las indicaciones para el cuidado que necesitaba llevar. Habíamos intentado ver si tenía un chip para poder llevarlo con su dueño, pero el veterinario había dicho que no tenía y...bueno, puede que yo hubiera convencido a Xiumin y V para que me dejaran tenerlo en su casa hasta que me fuera a la mía. Si, así es. Lo había adoptado. Y ya los chicos me habían advertido que a alguien no le haría ninguna gracia eso, bueno...no me importaba. A mi tampoco me había hecho nada de gracia lo que había hecho la noche anterior entre ambos- mas bien lo que no había hecho y no me había dejado hacer- asi que...debía de atenerse a las consecuencias. SI, eso. No pensaba tenerle miedo.



La cara de Baekhyun se veía completamente tensa y roja. Pero no roja de la vergüenza o timidez, si no de la rabia. Primero le echó una gran bronca a los dos chicos que me acompañaban por llegar a esta hora, queriendo saber como habíamos tardado tanto. Y cuando posó su mirada sobre mí, mostró su desagrado por el animal. Vale, se estaba pasando con decir tantas cosas horribles sobre un ser que no le había hecho nada. Abracé más a Vivi contra mi y simplemente pasé por su lado.-Se va a quedar, te guste o no. Es mío.-dije serio, ignorando sus palabras para dejar mis cosas en la mini habitación que compartíamos, por el momento. ¿Ignorar a Baekhyun era fácil? No. Él podía atraparte con su intensa mirada, con sus duras palabras y con sus confusas intenciones y acciones. Pero iba a intentar hacerle entender que no podía tenerme para todo lo que él quisiera y que yo no participará en nada. Bastante era tener que estar aquí, sin que yo lo quisiera- por mucho que fuera para mi seguridad-. No estaba enterado ni de la mitad de lo que pasaba, y aún así seguía como retenido. Al menos, me merecía tener una compañia que me alegrará la estancia, y ese era Vivi.



La bola de pelo blanca- como la había denominado Baekhyun- estaba durmiendo en nuestra cama sin que Baekhyun aún lo supiera. Mm...¿sonaba demasiado raro escuchar algo como nuestro? Si, pero al fin y al cabo era nuestra cama. Y esa simple palabra provoco pequeños revoltillos en mi estómago. Mierda, cada vez que me proponía olvidar eso, volvía a mi mente todo lo que habíamos pasado. Como él me miraba...lo que sentía yo con su mirada. Su cuerpo, el calor de sus dulces labios con los míos...



-¿Sabes por que le ha llamado Vivi?.-La voz de V me saca de mis pensamientos y dejo de comer un momento para mirar al castaño que se dirige a B. Si, así lo llamaban ellos.-Le ha puesto Vivi por mi. Es dos veces como se pronuncia mi apodo.-Dice él bastante orgulloso y sonriente por eso. En realidad, habíamos tenido una discusión los dos en todo el camino de vuelta al piso, hasta que él me había ganado tres veces a piedra, papel y tijera y bueno, el pequeño animal terminó llamándose como él quería. Aunque, no me disgustaba el nombre y tampoco que ese fuera el significado. -Hun...-La voz de V estaba más cerca, asi que cuando volví a levantar la cabeza, lo tuve frente a mi, mirándome con curiosidad.-¿Cómo aguantas todos los días a B?.- Y eso, simplemente me hace soltar una pequeña carcajada, negando. Ni yo mismo lo sabía, ahí estaba mi respuesta. Aunque sabía que para mi vecino tampoco era fácil soportarme, lo veía en su mirada, en su forma de hablarme. La diferencia era que mis motivos eran por interés hacia él, y..sus motivos eran simplemente porque el hijo de aquellas personas importantes no terminará muerto por su culpa.- ¿Sabes? Podrías preferirme a mi. Somos bastante iguales...pero yo soy más sexy, más adorable y más simpático.¿No crees?.-Ese comentario de V si que no me lo esperaba, su sonrisa era algo..¿traviesa? Y su mirada se dirigía de mi hacia Baekhyun y de nuevo a mi.-Eh..pues...- de mi boca no salió decir nada más. Simplemente mis mejillas adquirieron su color rojo característico, sin poder decir que no a eso, pero tampoco que sí. Me había quedado mudo al no esperarme tal cosa.¿Por qué lo hacía o lo decía? No entendía..



Si, V-de quien no se su nombre real- y Baekhyun eran casi como dos gotas de agua, aunque con sus pequeñas características propias por las que se les diferenciaba físicamente. Pero no podía soltar palabra de que aun asi, Baekhyun llamaba mucho más mi atención, tenía todo mi interes. No quería decirlo, porque no quería que mi vecino se diera por entendido, no quería que se le subiera el egocentrismo solo para que luego me ignorará. Y...puede que una parte de mi quisiera ver como él reaccionaba ante mi silencio, porque supuestamente; quien calla, otorga,¿no?. Quizás V también estaba esperando a ver su reacción y por eso lo había dicho. Vamos, Baekhyun...¿Cuál es ahora tu movimiento? 
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Re: bad intentions.

Mensaje por byunosh el Lun Abr 24, 2017 3:25 am

BYUN   BAEKHYUN  :
La taza de café que me llevo a los labios está a punto de romperse por la cantidad de fuerza de mis dedos aplican, y el caliente líquido resbala por mi garganta tan lento que me hace pensar que el tiempo no está corriendo. ¿En dónde mierda se han metido Minseok y Taehyung con Sehun? ¿No les ordené que regresaran lo más pronto posible? Joder, y ninguno respondía el puto teléfono. —Maldita sea —gruñí al escuchar la voz fastidiosa del contestador. Se supone que Minseok es quien siempre toma mis llamadas, ¿qué le pasa? Mis dos amigos saben lo mucho que me preocupo por el muchacho y temo que estén haciéndome una broma de mal gusto; pero cuando voy a marcar el número de Taehyung ésta vez, escucho la puerta abrirse y me apresuro para asegurarme que todos están a salvo. Y sí, lo están. Pero además de los tres imbéciles que no se dignaron a responder mis llamadas, también hay una cosa peluda en brazos del más pequeño. —¿Qué mierda es eso? —pregunto, sabiendo que es un jodido perro, pero quería saber qué hacía ese perro aquí. Entro en un no muy grato intercambio de palabras con Minseok y Taehyung, ignorando lo molesto y agobiado que se ve Sehun. Aunque luego intenta encararme, argumentando que no importa lo que diga o pienso yo, esa bola de pelos se queda. ¿Pues quién se cree ese niño? ¿Acaso no sabe que esas creaciones del diablo son sucias y sueltan pelo por todos lados? Y joder, seguro Sehun querrá que duerma en nuestra habitación, donde a duras penas cabemos los dos. Increíble, es simplemente increíble. No le dirijo la palabra a Minseok ni a Taehyung, ellos son los culpables, no debieron dejar que Sehun trajera a esa cosa.


Pongo los ojos en blanco cuando Taehyung trata de iniciar una conversación. ¿Por qué me va a importar a mí la razón de que ese adefesio se llame como mujer? No hago caso y me dedico a enrollar bien las tiras de pasta en mis palillos para meterlas a mi boca y terminar rápido; me encuentro enfadado con todos, y al rato tendremos una reunión, así que necesito una mente clara. Ciertamente no esperé que Taehyung se acercara tanto a Sehun, y mucho menos que se le insinuara tan descaradamente y frente a mis narices. Pero mierda, ¿el mundo se había vuelto loco hoy? ¿Más sexy, adorable y simpático? ¡Por favor! Quizá eso último sí, pero yo no tengo ningún deseo de ser simpático así que no me interesa, no obstante, soy mucho más sexy y adorable que cien Taehyungs juntos. ¿Cómo creen que me gané mi lugar dentro del clan? Tengo un malditamente buen encanto, tanto con los hombres como con las mujeres, para atraerlos y luego hacer lo que quiera con ellos, desde despojarlos de sus pertenencias o dignidad, hasta de su vida. ¿Y por qué Sehun no estaba respondiendo? ¿Es que le daba la razón a ese estúpido? Pero, qué va, yo sé lo que provoco en él y no he visto que Taehyung haga lo mismo. —¿Hm? ¿”Pues” qué, Sehunnie? —enarco una ceja mirando directamente a sus ojos. Y sonrío porque ahora lo sé, y estoy más que seguro: Sehun no tiene interés en mi amigo, y si lo tiene, es tan mínimo que olvida su existencia cuando poso mis ojos sobre él. —Tenemos un asunto pendiente —me levanto de la silla e ignorando a Taehyung, rodeo la mesa para tomar a Sehun del brazo y arrastrarlo junto a mí. —Andando, no tengo todo el día —murmuro mientras miro hacia arriba para toparme con el marrón de sus orbes, y luego admirar cada una de sus finas pero masculinas facciones; no puedo evitar descender un poco más para contemplar ese lunar que me hizo perder la cabeza a las cuatro de la madrugada, cuando desperté para ir al sanitario, y el cuello de Sehun se hallaba extendido hacia la izquierda dejando la pequeña marca perfectamente situada y a mi merced.

Por favor, quita a ese monstruo de mi cama —dije, lo más calmado que pude. Al abrir la puerta y entrar en la habitación, la bola de pelos que trajo Sehun se encontraba muy feliz dando brincos sobre el edredón y jugando con las almohadas. Genial, ahora pondría mi cabeza sobre baba de perro. Sobé el puente de mi nariz con mis dedos y cuando la cosa esa estuvo en el piso, dejé que saliera al pasillo porque necesitaba a un Sehun por completo para mí, no que su atención estuviese en una molestosa criatura con pulgas. —Bien —suspiré y me dejé caer en el colchón, olvidando temporalmente que un perro había estado ahí segundos atrás —, ven acá —con los ojos cerrados palmeé el espacio a un lado de mí indicando que se recostara también. —Sé que aun tienes dudas —humedecí mis labios pasando la punta de mi lengua sobre ellos, aun sin abrir los ojos —, y no digo que merezcas respuestas, pero aun así quiero dártelas —tras otro suspiro largo y profundo, me remuevo para acomodarme de lado, con mi codo apoyado en el colchón y mi cabeza sobre la palma de mi mano —. Así que, adelante. Pregunta —mentalmente me preparo para cualquier cosa que el chico quiera saber, aunque obviamente no puedo darle a conocer todo lo que sucede, él no está listo y no habría razón para que lo sepa, tampoco… Mi cabeza cae chuscamente de mi mano por el conjunto de palabras que el pelinegro acaba de pronunciar. Él… joder, ¿Sehun acaba de preguntar… por qué… por qué no tuvimos sexo anoche? ¿O es parte de mi imaginación? Se siento como un puto delirio, demonios, por favor, que sea un delirio. Abro la boca para decir algo, pero me ha tomado desprevenido y sus mejillas sonrosadas sólo me recuerdan a los actos de la noche anterior. — Yo no me refería a ese tipo de dudas —logro articular, esperando que desista de obtener una respuesta y formule algo que tenga que ver con lo que yo tenía en mente. Mas no lo hace, Sehun sólo repite su pregunta, y yo quiero salir corriendo de ahí porque mi respuesta sería demasiado blanda. Y no quiero que él piense que soy blando. —Bueno… no pareces experimentado, y… —trago en seco porque imágenes de mí, corrompiendo la inocencia de Sehun, provocan un cosquilleo en mi vientre bajo. —Sehun… —rasco mi nuca. ¿Por qué estoy nervioso? ¿Desde cuándo hablar sobre sexo me pone nervioso? —, sólo… no creí que fuera el momento indicado —dije sinceramente. Al diablo con ser duro las veinticuatro horas al día, los siete días de la semana. —Además, quizá yo no sea… —el indicado, quise decir, pero la boca del menor contra la mía calló mis palabras, que se convirtieron en un gemido imprevisto. Que Dios me ayude a soportar esto, mierda, porque mi autocontrol solo no servirá de mucho. 

El choque brusco de nuestros labios contrasta en ocasiones con roces dulces o mordidas suaves, el desespero tan palpable provoca que ni siquiera nosotros mismos podamos ponernos de acuerdo con lo que queremos: o quizá queremos todo, al mismo tiempo, ahora. —Hey —me separo una vez que él intenta sacarme a camisa e intento no darme por vencido, porque los dedos traviesos de Sehun arden contra mi piel y no necesito perder el control justo ahora —, no hay prisa —susurro con una leve sonrisa, pero a él parece no agradarle, sus jóvenes hormonas están a todo lo que da y no le hace gracia quedarse con un bulto en los pantalones. —Con esa cara te ves todavía más caliente —digo, y es una verdad infalible. Un Sehun enojado, es equivalente a Sehun caliente. —Puedo ayudar con eso si quieres —señalo con la mirada la marcada erección bajo sus pantalones —, es en serio —suelto una carcajada leve y estiro mi brazo lo suficiente para llegar al cierre de su pantalón y bajarlo, rozando intencionalmente la hinchazón y dándome cuenta que escuchar los quejidos de Sehun podría convertirse en uno de mis pasatiempos preferidos.

Con suavidad dejo que mis dedos viajen por toda su extensión, aunque aún nos separa la tela delgada de su ropa interior y mi tacto ansiara el contacto directo. —¿Se siente bien, Hunnie? —pregunto, obviando mi propia excitación al dejar salir mi voz ronca. —Quiero escucharte, Sehun. Y quiero que todos te escuchen. Eres mío, ¿entiendes? Mío —relamo mis labios mientras miro los de él; deseo besarlo, pero sus labios son tan adictivos que obstaculizarán mi objetivo principal y no puedo permitírmelo. ¿Qué ha pasado con el Baekhyun que planeaba alejarse del chico? Joder, creí que sería fácil, pero el simple hecho de no saber en dónde se encontraba ésta tarde me hizo comprender que así sería todos los días, a todas horas, si dejara de saber sobre él. Sacudo mi cabeza en un movimiento no tan notorio, y desechando todo pensamiento de mi cabeza, continúo masajeando su miembro con una mano y sus testículos con la otra, dejándome llevar por sus jadeos y mi respiración pesada. —Compensaré lo de anoche —digo, y en un movimiento ágil, me acomodo entre sus piernas, al mismo tiempo que bajo el bóxer y contemplo su erección por un par de segundos, antes de tomarla entre mis manos y trazar un vaivén acompasado, pero lento, del tipo que un pobre mortal no puede soportar por mucho tiempo. Claro, para mi suerte, no soy yo quien está siendo torturado —demasiado—. Froté mi dedo pulgar sobre la cabeza, dejando que las gotas de líquido pre-seminal lubricaran parte de su piel, proporcionándome una fricción un poco más suave, más sutil, podría decirse.


No salgas.

Cierro la puerta tras mi espalda, dejando entrar antes a la bola de pelos que ha traído Sehun porque prefiero que esté encerrado con él, a que esté molestando mientras trabajamos. Me uno a los demás en la sala, sólo falta que llegue Yifan y estaremos listos para comenzar. —Hermano, ¿qué tanto hacías allá adentro? —rió Minseok, acompañado de todos los demás. Y bien, no respondí porque era obvia la respuesta. Sólo parecía molestarle a alguien, a un rubio sentado en una de las esquinas del sofá. Marcello me miraba como si quisiera asesinarme disparando con sus pupilas. 

Pero ni siquiera podía molestarme ahora; después de ayudar a Sehun a limpiarse, tomé una ducha para bajar mi propia “emoción” ya que no había tiempo de encargarse de ella; el pelinegro y sus adorables mejillas color carmín se encontraban acomodando la cama mientras yo me colocaba ropa limpia. No quiero decir que una jalada nos hubiese acercado espiritualmente, pero en definitiva fue una experiencia excitante que nos puso a ambos de buen humor. Tanto, que ni siquiera protestó cuando le ordené que no saliera de la habitación.
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