Últimos temas
» Mi verdadero hogar está en tus brazos
Hoy a las 2:07 am por herondale

» ;waiting for the sun to chase me ☀
Hoy a las 1:44 am por herondale

» w i l d f l o w e r s;
Hoy a las 1:35 am por herondale

» ~K&M{♥}
Ayer a las 11:46 pm por CrazyforJagan

» pied piper ✹
Ayer a las 11:10 pm por byunosh

» ¿rol? ♡
Ayer a las 9:23 pm por venusianmermaid

» Mon amour, je sais que tu m'aimes aussi .♥
Ayer a las 9:22 pm por venusianmermaid

» what about us
Ayer a las 9:20 pm por byunosh

» 'cause you got me in my f e e l i n g s ♣
Ayer a las 9:17 pm por venusianmermaid

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

❝ time will fly, time will heal ❞

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Sáb Mar 18, 2017 3:34 pm

 
All for love,
all for you.
God's a judge,
love is true.
 



e d i t a n d o . . .
avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Vie Mar 24, 2017 3:29 pm

                                                park jimin:

Un ángel es un ser de luz; supuestamente la perfección habita en nuestros sentimientos y la pureza de nuestras almas se refleja en todas y cada una de las acciones que ejercemos, ya sea en provecho de la justicia, generosidad, bondad, tolerancia, rectitud, entre otras, o por mera protección de la humanidad —o un solo ser humano cuando eres guardián —; eso no quiere decir que no pueda hacer oscuridad dentro de él. Dentro de mí, específicamente. Jeonghan lo sabía, siendo descendiente de Amitiel —el ángel de la verdad—, aunque además de saber una y mil certezas, también es mi amigo y me conoce un poco más que yo mismo.

¿Estás listo? —preguntó cuando terminé de colocarme la cadena dorada, idéntica a la de Jaemin, que nuestros padres crearon celebrando nuestro nacimiento. En cuanto el metal tocó mi piel, se desvaneció convirtiendo al dije circular en un pequeño lunar ubicado en mi pecho.

Nací listo, Hannie —sonreí con algo de petulancia, ganándome un leve golpe en la nuca de parte del castaño —. Que agresividad —me quejé, exagerando el dolor que era mínimo y frotando la parte ‘afectada’.

No seas llorón, Park —Jeonghan se cruzó de brazos.

Minutos después de haber conversado sobre banalidades tocó el tema que menos quería tocar. No podía siquiera poner imágenes en mi mente que me atormentaran, necesitaba una mente clara para tocar piso humano.

Jaemin cree firmemente en sus ideales, no haría algo tan… torpe —carraspeé mi garganta.

Jeonghan insinuó que quizá mi hermano siguió los pasos de una antigua conocida, una que me prohibí mencionar en nombre porque afecta a mi salud mental, por muy drástico que suene.

No es torpeza, Min —dijo él, colocando una de sus manos sobre mi hombro y transmitiéndome toda la paz que necesitaba —, a veces la fe se estropea, y por más que intentes recostruirla, es imposible.

La cuestión entra en juego cuando todos tus ideales y creencias comienzan a desvanecerse frente a tus ojos. A veces, con algunos, no es tan literal. Conmigo sí, conmigo lo fue, y lo peor del caso fue que a pesar de involucrarme sentimentalmente, el daño no fue directo. Mi mejor amiga de la infancia, mi primer amor —no correspondido —, se esfumó en inocencia e integridad frente  mis ojos. Y guardé un rencor innecesario y molesto dentro de mi corazón por mucho tiempo; hasta que yo mismo me desprendí de mis aspiraciones de la niñez, en las que Jaemin siempre se vio incluido, porque no podía concebir siquiera la idea de una vida sin él a cada paso de la mía. No culpo a nadie, todo segundo en nuestra existencia, por más insignificante que parezca al instante, estará ligado a nuestro futuro y a la futura alma que seremos. Quiero pensar que las decisiones que Khiara tomó fueron las indicadas para la suya, y aunque fueran las causantes de mi metamorfosis, también tienen algo que ver con que se me permita hacer el bien en mayor escala a la que tenía planeada.

No tienes por qué hacerlo —me miró Jeonghan con esa dulzura propia —, seguramente Jaemin está bien. Él siempre está bien.

Y lo sabía. Mi hermano siempre fue el más correcto de los dos, el que persuadía a su gemelo y mejor amiga a no realizar actos-tan-tontos que nos mortificarían al día siguiente. Jaemin era como… el ángel de esos dos ángeles que no paraban de hacer travesuras —esos dos ángeles siendo Khiara y yo —. Sin embargo, la pureza de Jaemin también lo ha llevado a realizar actos-tan-tontos en materia de protección. Como aquella vez que Khiara quiso probar sus nuevas alas y Jaemin casi salta a salvarla —cuando las suyas ni siquiera estaban desarrolladas —; gracias al cielo la morena supo manejarlas desde la primera vez y sufrió sólo un leve raspón en la rodilla al intentar aterrizar.

Sí, tengo que hacerlo.

Porque por primera vez quizá, sería yo quien auxiliara a Jaemin. Se lo debía.
-

¿Qué le veían de atractivo a pisar tierra humana? En donde sea que posara mis ojos notaba codicia, disgusto, resentimientos, vileza e inmoralidad… ¿Qué había visto Khiara aquí? ¿Acaso le agradaba estar rodeada de miseria? Tragué en seco al darme cuenta que varias personas me miraban fijamente, justo porque yo las miraba fijamente. Sentí náuseas de pensar en lo que podrían hacerme si no me largaba de ahí pronto. Los humanos son crueles, muy crueles de verdad. A veces más que los demonios, ya que a ellos no se les puede culpar —demasiado —, lo llevan en las venas, fueron creados de odio, de depravación, de todo pecado existente y por existir. Pero el humano tenía conciencia, el humano sabe que hacer algo malo está mal, y aunque pueda sentir empatía, no le importa y lo hace de cualquier manera.

Con dificultad encontré la dirección a la que mi madre me había enviado. No quise utilizar mis poderes de ubicación porque me sentí lo suficientemente listo como para llegar yo solo. Y llegué, pero con los pies adoloridos y hambre. Que quede claro que yo nunca había sentido hambre: un ángel se alimenta de energía, y esta sensación de vacío en el estómago sólo la reconozco porque me la explicaron antes de bajar.

¿Park Jimin?

Observé al chico que abrió la puerta aún antes de haber podido tocar el timbre.

Sí. Tú debes ser, uh… ¿Namjoon? —releí la hoja de papel que guardaba hace dos segundos en el bolsillo trasero de mis pantalones.

Él  mismo. Es un pacer, Jimin. Pasa —dijo el moreno con una gran sonrisa que hacía aparecer unos adorables hoyuelos en sus mejillas —. No sé si tienes un rostro común o te he visto en otro lugar.

Según me explicó, es uno de los ángeles que trabaja en tierra firme, aunque no precisamente ayudando a los terrestres sino apoyando a los ángeles que bajan a cumplir sus misiones. Ha estado aquí por el tiempo suficiente para entender la vida humana, sus formas de trueque, vocabulario y hasta los sentimientos. Claro, esas son características que se les explican a los ángeles guardianes, pero como no me convertí en uno, heme aquí tomando un par de clases extra-rápidas y resumidas de parte de Namjoon.

Tu madre no me dio muchas explicaciones, ¿qué es lo que haces aquí, Jimin? —preguntó. Y yo no sabía en dónde comenzar.

Así que comencé por Jaemin, su desaparición repentina y la humana que dejó a la deriva.

Tu hermano no abandonó a nadie... ahora lo entiendo —mi ceño se frunció en automático. ¿Qué iba a saber Namjoon sobre Jaemin? —Él está aquí. Lo mantuve en la mira porque se comportaba raro, y aunque no estoy aquí para cuidar humanos algunas veces aviso sobre amenazas potenciales, creí que sería un demonio más.

Mi boca se abrió formando una O, una O enorme. ¿Por qué Jaemin bajaría por su cuenta? ¡Él sabe todos los peligros que conlleva!

Namjoon me hizo saber la hora y lugar donde normalmente se encontraba Jaemin con sus ‘amigos’, así que preparé todo lo que creí necesitaría y salí del refugio en marcha. Ésta vez, utilizando mi poder de ubicación, pues no hay tiempo que perder.
-

Chanyeol, uno de mis compañeros, me había mostrado evidencia de un lugar que estudiaba y que mostraba presencia demoniaca. Ese lugar, era el mismo en el que yo estaba parado justo ahora. Mi mente no paraba de divagar pensando en mil y un formas en que mi hermano podría correr peligro. La idea de la humana a la que había bajado a cuidar ya se hallaba bastante lejos de mi cabeza y eso es una falta grave, ya que no estoy aquí por Jaemin sino por ella, pero igualmente no puedo evitar preocuparme por mi hermano, y si está cerca y en peligro, no lo dejaré pasar.

¿Jaemin? —escucho una voz grotesca a mi lado y giro rápidamente para encontrarme con un chico moreno. No es un demonio, mi radar interno no envió ninguna alarma, pero su presencia me incomoda.

No, no… yo… —tartamudeo y me siento patético.

Pero mi rostro pasa de una tonalidad rosada a un color blanco, casi transparente y puedo jurar que mis venas totalmente nuevas se notan gracias a la palidez. Frente a mí no sólo aparece la chica a quien debería estar vigilando, también aparece Jaemin. Ella acaba de bajar de la motocicleta que él conduce. Y detrás de ellos se encuentra alguien más. Una cabellera oscura como la noche, la misma que obligó a Khiara a maldecirse por la eternidad. Jeon Jungkook.

Esto es una grata sorpresa —exclama Jeon —, Jaemin-ah nunca nos avisó que traería a su hermanito —sonríe transmitiendo pura burla. Mira a Jaemin, después a mí y luego a alguien detrás de mí.

No quiero saber quién es, porque sé quién es. Su sola presencia altera a mi sistema nervioso.

Khiara pasa a mi lado, golpeando mi brazo con su hombro, y aunque no fue una gran colisión, mi piel arde.

Vine sin un plan y ahora comienzo a arrepentirme. La mirada de Jaemin me hace notar que no esperaba mi llegada, en la de Jungkook y Khiara hay sólo desprecio y diversión, en la de los demás… confusión, supongo que mi hermano nunca les dijo que había una réplica de él caminando por ahí… y es obvio que no se los diría, no es como si esperaría a verme ‘caminando por ahí’.
avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Lun Mar 27, 2017 8:31 pm


                                              kang seulgi ;


Observé la manera en que Jaemin tiraba de mi sudadera gris. Pero joder, ¿quién lo entendía? Al salir del colegio casi lanza un millón de “advertencias-no-amenazas” en mi contra para que me rehusara a ir con ellos a la estúpida carrera, y ahora dice “como no puedo faltar, vendrás conmigo”. ¡Como si tuviese que estar a su lado cada segundo! Aquel chico terminaría con mi pobre paciencia alguno de estos días y sería el único culpable. No hace mucho tiempo apareció en mi camino, pero desde que mis ojos lo encontraron por primera vez sentí una especie de atracción sobrehumana hacia él. Y vamos, Jaemin no tenía ni un pelo de adefesio para que me sorprendiera tanto, de hecho había robado el corazón de tantísimas féminas en un mínimo periodo de tiempo, que aun siendo extremadamente lindo parecía irreal; el asunto es que el chico parecía odiarme sin razón aparente. Una vez dijo que simplemente yo no encajaba ni con él ni con su grupo de amigos, pero yo misma le he probado lo contrario. Los demás parecen aceptarme poco a poco, con excepciones muy escasas —él entre ellas —.

Me lastimas —me quejé en un volumen apenas audible al sentir que su puño agarrado de la tela llevaba una pequeña proporción de la carne de mi brazo.

Al manifestar mi dolor él se detuvo un segundo, viéndose ligeramente apenado, pero volvió a su faceta de estúpido cuando al llegar frente a su motocicleta simplemente cogió el casco extra y lo colocó con suma brusquedad envolviendo mi cabeza. Me vi en el deber de removerlo y ajustarlo una vez más, pues el cabello me había quedado por todos lados. Subí en la parte trasera y casi doy un grito de aleluya cuando él esperó a que terminara de acomodarme para luego arrancar hecho un rayo. Íbamos tarde, y los demás detestaban la impuntualidad. En los semáforos con luz roja aproveché para tomar un respiro y estirar los dedos; el llevarlos todo el tiempo apresando la ligera camiseta de Jaemin causaba un entumecimiento estresante. 
-

Ni siquiera han llegado… —susurré seguido de un bufido. Arribamos tan sólo un par de minutos antes de las 11:00 p.m., y la mayoría de las veces tanto mi clan como los ajenos se hallaban más que listos. Ésta vez, all mirar a mí alrededor no pude distinguir a ningún rostro conocido…

Un rostro conocido, quizá, a un par de metros. Imposible, por cierto. Porque ese rostro pertenecía a Jaemin, y dicho individuo estoy segura que se encuentra a mi lado. Aun así mis ojos viajan rápidamente hasta el peliplata tan sólo para comprobar.

¿Jae…? —soy interrumpida porque Jungkook lo saluda. No me di cuenta cuánto tiempo pasó en el que el retrato de Jaemin y Jaemin no dicen una sola palabra, ni cuando los demás hicieron acto de presencia; no obstante, el color en el rostro de los… ¿clones? se ha esfumado. Y yo, yo estoy perpleja. Ellos parecen conocerse —al menos Jungkoonk, Khiara y los Jaemin —, y además de eso la atmósfera comienza a tensarse, a provocar que el aire se haga espeso y a que mis fosas nasales no acepten la cantidad de oxígeno que mis pulmones necesitan.

No seas tímido, únete a nosotros —se carcajea Jungkook, y camina hasta el chico para colocar un brazo sobre sus hombros y así llevarlo a nuestro punto de reunión. Puedo sentir cómo Jaemin se tensa porque nuestros brazos han estado pegados el uno al otro. No pregunten el por qué, es normal que estemos demasiado cerca a veces —todo el tiempo —, pero no me doy cuenta cuándo comienza el contacto, sólo cuando termina.

Tienes un hermano —digo recalcando lo obvio —. Al menos espero que sea más agradable que tú.

Camino hacia donde los demás se dirigen y sonrío con entusiasmo.
-

Seulgi —escucho mi nombre salir de los labios de Kyungsoo, quien lleva el control de las carreras —, la vez pasada quedaron apretados con los Saja, ¿correrás con alguien hoy?

La compañía añade puntos extra, es decir, si un corredor lleva a una chica o chico en la parte trasera de la motocicleta entonces se le otorgan ciertos puntos. Lo hice sólo una vez y casi terminé rodando en el piso y con otras diez motos encima, porque Jisoo, el chico con quien corrí, no estaba en sus cinco sentidos y claramente su coordinación no yacía en su punto más alto. Aun así, no anhelo que los chicos me vean como una jodida cobarde, así que intentando sonar lo más segura posible respondo —: claro que lo haré.
Jaemin insiste en que debo correr con él, y yo en mi mente insisto en que tiene la razón. Sin embargo, Jungkook también me lo ha propuesto y el universo sabe que el pelinegro no goza de una gran reputación por nada: lo que quiere, lo obtiene. Y yo no soy la excepción.

Deja de hacer berrinches —mi ceño se frunce al escuchar por sexta vez a Jaemin exponer el millón de razones por las cuales ‘debo’ ir en su vehículo y no en el del otro chico —. Mira, Naeun está que se muere por estar contigo —murmuro mientras señalo con la mirada a la chica con mechones rubios. Ella siempre está rondando a Jaemin, tanto que a veces hasta a mí me da miedo. Yo que él ya hubiese puesto una orden de restricción o algo así.
-

Khiara me ayuda a colocar el casco con una excesiva delicadeza, mientras Jungkook realiza los últimos ajustes en el manubrio. Me siento nerviosa como si estuviese a punto de enfrentarme a la muerte, aunque ignoro la sensación porque desde el instante en que mi mirada cruzó con la de esos dos me he sentido así.

Tranquila —el contacto de la palma de Jungkook con la piel de mi brazo me inquieta aún más. Pero la hipnótica mirada que Jaemin me consiente desde el otro lado de la pista me serena fugazmente.

¿Cómo lo hace?
avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por bultaoreune el Mar Mar 28, 2017 1:06 pm

El mal y el bien han ido siempre unidos de la mano. La diferencia radica en cada persona, en tus sentimientos, en un determinado momento. Hay una línea imaginaría que separa ambos mundos y cada uno elige a cual pertenecer, avanzar hacia una o retroceder a la del principio. En el mundo humano todos nacen con el bien en su interior, es algo predeterminado y a partir de las acciones que cada uno decida tomar en un futuro, pueden seguir con ese bien o adentrarse en el mal. O simplemente, pueden tener deseos malvados y que sean empujados por los llamados demonios sin que ellos mismos lo sepan. Al fin y al cabo, los ángeles y los demonios no son tan diferentes de los humanos. Yo tampoco supe en que momento me vi empujada a la oscuridad. La humanidad llamó a mi curiosidad, el aspecto travieso y aventurero que siempre había tenido gano a la razón y en seguida me vi envuelta en el mundo humano, del cual no quería salir. Sé que ya había mal en mi interior, pero también soy consciente de que el hecho de que mis plumas se volvieran negras fue porque dejé que un demonio se metiera en mi vida y ni siquiera me di cuenta de ello. ¿Quién sabe? A lo mejor nunca estuve echa para ser ángel. Nunca fui de las mejores, mientras que Jimin y Jaemin si que lo eran.

No me sentí en ningún momento inferior a ellos, siempre me sentía protegida y querida por ambos, y eso me gustaba. Yo en verdad los quería, muchísimo. Y sé que si hubiera seguido en el mismo mundo que ellos, mi vida se hubiera visto ligada en totalidad a uno de los Park. Jimin. El amor que él sentía por mi, estuvo claro hasta cierto punto y yo me consideraba demasiado joven como parar querer enamorarme de alguien. Y arruinar nuestra amistad. Pero...entonces llego el moreno y alteró toda mi vida. Mis sentimientos y mis sueños, mis ambiciones y todas mis locuras cambiaron el destino de mi vida. Y no puedo negar, que el mayor odio de mi interior fue que ninguno de los Park confiará en mi. El último rayo de esperanza que hubo en mí, fue en aquella sala del juicio, la última vez que pise tierra angelical. Yo solo...esperaba que el chico que no paraba de mirarme a los ojos diera un paso hacia delante e impidiera que me fuera, solo esperaba que tuviera confianza en mi y que creyera que no lo hubiera hecho. Pero él no hizo nada, Jaemin bajo la cabeza, y mi mano se unió a la de Jungkook justo debajo de la mirada de mis padres y de mis seres más queridos. La sonrisa traviesa apareció en mi rostro, mi cuerpo recibió un escalofrió. Y entonces lo supe, estaba en el bando contrario y nunca me había sentido tan bien. Todas las preocupaciones habían desaparecido, todos los sentimientos de dolor se habían esparcido y solo quedaba...la oscuridad más atractiva.

Sentí unas manos apretar mi cintura y el aire de su respiración en mi cuello.-Un demonio no puede tener pesadillas, no debe temerle a nada...No sería bueno que se enteren los de arriba.-Comunicó Jungkook cerca de mi oído. Me tensé por un segundo, y luego giré sobre mi cuerpo para colocarme encima de él en la cama. Apreté mis piernas alrededor de su cintura y mientras una de mis manos descansaba en su pecho, la otra se fue a su cuello, para apretarlo ligeramente.- No es lo que yo deseo. No esta pasando porque yo lo quiera. Así que no vuelvas a amenazarme con delatarme. Sabes que soy más poderosa que tú.- Le advierto apretando un poco más su cuello hasta que sentí una mueca de dolor en su cara y luego una sonrisa diabólica, dándose por vencido.- Estoy contigo.-Me recordó, y simplemente me quité de encima de él para ir a darme una ducha. Desde que habíamos vuelto a la tierra con la misión de encargarnos de pasar al lado oscuro a Kang Seulgi, algo andaba mal en mi. Pensé que quizás estuve consiguiendo demasiado poder en la última "misión", pero lo entendí todo cuando Jaemin apareció en escena. Y desde que él y yo compartíamos la mayoría del tiempo, peleando por la atención de la chica, había comenzado a tener pesadillas. Una y otra vez, su cara estaba en mi mente, pero no pertenecía a él...si no a su igual. Bufé dándole un pequeño golpe a la pared,¿Jaemin controlaba mi cabeza? Era casi imposible que fuera así, sabía que estaba aquí ilegalmente, podía notar que su poder se iba perdiendo.

¿Qué también estaría retenerlo aquí para ayudar a su humana hasta que toda su parte angelical se fuera y quedará definitivamente desterrado? Oh, eso sonaba...muy interesante. ¿Venganza? Quizás.

-

Estábamos tardando demasiado en conseguir que ella no tuviera punto de retorno al bien. Puede que todo fuera culpa de Jaemin, aunque algo me decía que Jungkook no estaba ayudando mucho. El moreno engatusaba a mucha gente, con solo una mirada ya podía tener a miles de chicas humanas arrastrándose a sus pies. Pero...Seulgi parecía tener una resistencia a eso, a parte de  tener un maldito ángel -que pronto sería inservible- a su lado. Puede que necesitáramos más ayuda, y ya se me ocurría a quien pedirle que bajará. Oh si...seguro sería su estilo.

Había notado la presión en mi cuerpo cuando nos estábamos acercando al lugar de la carrera. Sentí su perfume mucho antes de verlo. Estaba aquí. ¿Que mierda hacia Jimin aquí? No solía hablar con Jaemin si no para molestarlo, pero si algo me había dejado claro es que no dejaría que su hermano bajara para encontrarse conmigo. Sonreí en cuanto el moreno tuvo unos palabras con él y no evite chocar su hombro sin darle importancia. Él estaba en mi terreno. Ahora los tenía a los dos y...el recuerdo de la soledad me golpeó. Quería hacerles sufrir, quería...destruirlos. Quise mantenerle la mirada al recién llegado, pero por alguna extraña razón...no me sentía preparada.

Escuché el pitido de salida, y vi como la moto donde Jungkook y Seulgi iban salía disparada y pronto se perdía de vista en la primera curva. Entonces, me di media vuelta y me acerque al grupo de mis "amigos".-¿Por qué...no vais a por unas bebidas y tardais un poco en volver?.-Les digo con voz autoritoria, con un tono persistente y entonces doy una palmada.-Vamos.-Digo y veo como ellas y ellos no tardan en dar media vuelta e irse. Sonrió orgullosa, me encantaba poder persuadir a las personas. No tardo en acercarme a los gemelos y me cruzo de brazos.-¿Los dos hermanitos estan intentando ponerse al día?.-Digo con burla, teniendo la atención de ambos cuando se viran hacia mi. Miro a ambos y sonrió.-Yo puedo ponerte al día ChimChim.-Digo guiñandole el ojo a Jimin, esta vez si me sentía más fuerte para enfrentarme a él. Pongo mis manos en el hombro derecho de Jaemin para apoyar mi barbilla en él, y hacer presión para que él no se mueva. Si lo hace, le quemó, así de fácil.- Es un resumen muy fácil...Tu hermano se pasará al lado oscuro o..terminará desterrado a la tierra, porque no solo ha incumplido la regla de regresar sin permiso...Lo que esta provocando que su poder no llegué a contrarrestar el mío en ella...Si no que el muy idiota, esta rompiendo la mayor regla de todas..¿Verdad Mochi? Creo que deberías controlar esos sentimientos.-Digo con burla y suelto una carcajada para empujarlo hacia su hermano. Regla número uno de ser un ángel guardián: nunca desarrollar sentimientos indebidos hacia tu protegido. Jaemin lo estaba incumpliendo aunque aún no fuera consciente de ello.

Jimin no me quita la mirada de encima, puedo sentirla todo el rato en mi nuca. Me cruzo de brazos y algo viene a mi mente.-Así que estas aquí...para proteger a la humana que tu hermano ha dejado caer poco a poco en el infierno.-Digo dándomela vuelta. Observó como Jaemin aprieta los puños. Lo único bueno de haber tenido un pasado juntos, es que él no se atreve a hacerme daño. Yo,sin embargo, no tenía ningún problema en verlos sufrir. El sufrimiento de un ángel siempre era más apetecible que el de un insignificante humano. Río cuando Jaemin me reta diciendo que no podré con ambos y me acerco, hasta quedar muy cerca del recién llegado a la tierra.-Deberías enseñarle a tu hermano a no provocarme, tú sabes que siempre me ha gustado hacer travesuras.-Digo con un tono juguetón en el oído de Jimin.

De un momento a otro, he provocado que la moto de Jungkook tropiece con algo y comience a girar en el aire.-Nadie se debe montar con mi chico y agarrarlo de esa manera, soy una chica celosa.-Digo chasqueando la lengua, con diversión. ¿Celos?¿De Jungkook? Eso nunca. Ambos eramos algo liberales y a la vez no, pero nunca sentiría celos, simplemente..era una excusa divertida para ver como la castaña se hacía daño. Cuando vuelvo a parpadear, observó como Jungkook esta tirado en el suelo y Seulgi en los brazos de Jaemin, él la sostenía encima de su cuerpo, ambos en el suelo. Gruño y me giró, para entrecerrar mis ojos mirando a Jimin. Joder, se me había olvidado el gran poder que tenía- ese mismo que todos los angeles poseían, pero que sobretodo las familias importantes tenían intensificado, mi familia y la de Jimin entre ellas-. Había parado el tiempo para salvar a la chica. Al parecer...iba a complicarse la cosa. ¿Él quería la guerra? La tendría.

-Vamonos.-Agarre a Jungkook de la chaqueta, empujando de él para que se levantará. Y no tardé en subirme a su moto, tal y como habíamos venido, para irnos. Antes de salir del lugar eché un vistazo hacia atrás- no tenía casco, no me gustaba ponermelo- y pude ver como el chico que alguna vez fue mi mayor confidente, me miraba. ¿Por qué no había odio en su mirada? Quería que lo hubiera, quería que sintiera el mismo dolor que yo. Apreté con más fuerza mi agarre en Jungkook. Mi corazón había vuelto a latir después de años sin hacerlo. Eso era...una mala señal.No podía dejar que tuviera ese efecto en mi. No. Yo quería seguir como estaba, nada ni nadie debía cambiarme.
avatar
Mensajes : 5950

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por bultaoreune el Mar Mar 28, 2017 6:44 pm

Siempre había sido del grupo de los responsables, de los que no hacían nada mal. Es más, toda mi vida me había criado junto a mi gemelo y a nuestra mejor amiga, y yo siempre era quien les protegía, quien les regañaba por hacer cosas que no debían y el más maduro de los tres. Disfrutaba siendo así, porque tampoco es que actuará de una forma mayor, actuaba acorde a mi edad, pero siempre siguiendo las reglas que había en nuestra comunidad. Y no, no había sido fácil nacer entre ángeles y convertirte en uno de ellos. No fue fácil ver como ella se quedaba por el camino-y no, me niego a decir su nombre- y fue más difícil provocar que Jimin siguiera adelante después de eso. Después de ese golpe, si nos obligamos a madurar, de verdad. Siempre pensé que Jimin y yo seguiríamos unidos, siempre pensé que él elegiría el mismo trabajo que yo: lo conocido como un ángel de la guarda. Pero supuse que el motivo de no querer seguir a mi lado hasta en eso fue porque no quería bajar a la tierra, el lugar que la había cambiado. Me dolía saber que mi hermano aún tenía recuerdos de ella, sentimientos quizás, pero no podía estar toda la vida detrás de él. Creo que si nuestros caminos se habían separado era porque debía de ser así. Y aún en la lejanía, lo seguiría apoyando y con un solo toque en su cadena sabría que me estaba llamando y correría a ayudarlo. Me nacía hacerlo.

No fui difícil entrar en el grupo de "chicos y chicas malos" en el que Seulgi querría entrar en unos meses. Si, a veces había algo de premoniciones, y me habían mandado a protegerla porque era una chica que como bien valía mucho, pero como mal también. Y ella estaba pensando en cruzar la línea. Estos chicos tienen algo de maldad, pero no como para hacer girar la balanza del mal y del bien hacia el primer lado.¿Que tendría Seulgi de especial? Y en cuanto la vi, mucho antes de que ella comenzará a meterse con mi grupo, lo supe. Su alma pedía a gritos ser rescatada, pero su corazón estaba dañado, bastante. Y aunque no pudiera saber porque-y se lo había preguntado con el paso del tiempo, pero ella no me había dicho nada de su vida privada- podía jurar que necesitaba de mi ayuda. Sabía que le daba paz, pero los sentimientos oscuros eran tan fuertes en su ser, que en ocasiones me dolía.¿Cómo un humano que parece ser angelical puede guardar tanto odio y oscuridad dentro de ella? Desde el primer momento que la vi, supe que debía de protegerla de todo mal, que debía hacerle ver la realidad del bien. Pero, en cuanto la toqué, sentí algo que nunca había sentido por nadie antes de los que había ayudado. Esa corriente eléctrica...solo significaba problemas.

Nos solían decir en la escuela que el destino de los ángeles ya esta prescrito por los dioses. Decían que cada uno de nosotros ya tenía su futuro escrito por mucho que hiciéramos para cambiarlo. ¿Había creído en eso? Si. ¿Lo creía ahora? No. En muchas ocasiones, más de las que nos podemos imaginar, perdíamos a muchos de nosotros. Ya sea por ir contra un demonio, por ser desterrados o por ellos mismos desearlo así. Entonces...¿Por qué mi destino querría que yo llegará a uno de esos extremos? ¿Por qué me había preparado tanto toda mi vida para ser uno de los mejores y ahora cometer una locura que superaba todas las de mi hermano?. No estaba seguro de cual era el objetivo de mi línea prescrita de vida- si es que la había- pero en cuanto supe que al regresar y dejar a Seulgi- porque no había podido completar mi misión en el tiempo establecido y me obligaban a volver- Khiara y el chico que la había llevado a la oscuridad iban a por ella...simplemente, no pude volver. No podía dejarla sola, no podía dejar que sufriera si yo podía evitarlo. Ella ahora confiaba en mi- al menos un poco- y no quería que sintiera que la había abandonado. Me iba a tener a su lado, protegiéndola, pasara lo que pasara a causa de eso.

-

Se que el color desapareció de mi cara en cuanto lo tuve delante de mi. Ya había notado su presencia a lo largo de varias horas al día. No porque fuéramos ángeles, si no porque somos hermanos gemelos y eso provoca un vínculo muy fuerte entre nosotros. Pero nunca pensé que realmente él pudiera estar aquí, que bajara del todo a la tierra. Estaba sorprendido de que estuviera aquí, y estaba angustiado al verlo ver a Khiara. Ya lo había dicho, eso era algo que podía sobrellevar yo- y muy bien, dado a que nuestra antigua amiga no dejaba de molestarme dandose cuenta que cada vez me quedaba menos poder y jugaba con Seulgi- pero no sabía si él podría hacerlo. Igual, mi mayor problema seguía siendo la castaña con piel translucida. Jimin sabía cuidarse, y en cuanto nos quedáramos solos, le obligaría a volver a donde debe estar.

-Seulgi...corre conmigo. Sabes que te irá bien, soy muy bueno.-Le insistí una vez más poniendo delante de ella para que no diera ni un paso más. Realmente si corría conmigo no podría hacerle nada, la protegería con mi escudo para que ninguno de los demonios presentes pudiera hacer de las suyas, o para que alguno de los otros tontos humanos con los que tenía la posibilidad de correr no se cayeran y tuvieran un accidente. Bufé en cuanto me nombró a la otra chica y giré mi cabeza para observar durante un segundo como me miraba para luego volver a mirar a la única chica que realmente me interesaba.-Pero...yo solo quiero correr contigo.-Aclaró, aunque todo se queda en un susurro porque ella se va de mi lado. Gruño apretando mis puños y me voy hacia un lado, intentando no cabrearme e ir por las malas contra ese moreno que no dejaba de meterse en nuestras vidas.

-No debes estar aquí.-Le digo a Jimin en cuanto nos quedamos "solos". No me importaba hablarlo aquí, los demás no nos podían escuchar y lo que pudiera escuchar Khiara me daba igual. Mis puños aún seguían apretados con presión mirando hacia el horizonte, esperando ver llegar la moto de Jungkook y ver a Seulgi sana y salva. Aunque podía sentir que estaba bien, eso no me dejaba del todo tranquilo.- Renuncia a protegerla. Ya lo estoy haciendo yo, vuelve a tu trabajo. Estar aquí no te hace bien.-Creo que no hace falta que le explique porque lo estoy diciendo. Sacudo mi pelo en cuanto él se pone en mi plan, si ese de "Hermano mayor", y lo miro.-No pienso volver hasta que no me haya asegurado que ella esta en nuestro lado...Da igual lo que me este pasando a mi. No voy a abandonarla.-Digo justo antes de que la castaña nos interrumpa y un nudo se forma en mi garganta por sus palabras. Mis ojos chocan con los de Jimin, él también esta tenso pero no es por la misma razón. ¿Ella tenía razón?¿Yo...podría tener sentimientos por una humana? No. No. Lo que me unía a Seulgi eran todos sentimientos de protección debido a que había sido asignado como su ángel guardián. Si, solo era eso.

Sentí como mi blanco corazón se paró en cuanto Khiara movió su mano y vi volar la moto del moreno por los aires. Pude ver la sonrisa retorcida de este cuando comencé a correr. Cerré los ojos con fuerza, si no estuviéramos rodeados de personas hubiera ido a la velocidad de un rayo, pero no podía usar eso cuando tenía la mirada de todos sobre mí. No pude hacerlo hasta que noté como todo se paró durante dos segundos. Miré hacia atrás para ver a Jimin. Había parado a todos, era un poder muy fuerte. Algo a lo que ya no podía aspirar por mi estancia aquí. Quizás si...regresaba y explicaba mis causas, podía volver a recuperar todo en mi ser y me dejarían volver para ayudarla. Quise reír en ese segundo, habían mandado a Jimin, no me dejarían bajar de nuevo para estar al lado de Seulgi si subía para recuperar mi fuerza. Sin pensarlo, salté en cuanto noté como el tiempo se empezaba a descongelar y caí al suelo arrastrándome un poco en el pavimento, pero abrazándola fuertemente. Provocando que ella estuviera todo el rato sobre mi y que no tuviera ni un rasguño.

Estuve unos minutos abrazándola a mi con fuerza, mientras cerraba mis ojos. Mi espalda dolía. Era la primera vez que experimentaba el dolor, y era horrible. Mi rapidez para curarme se veía disminuida, luego le pediría ayuda a Jimin. La gente comenzó a ponerse a nuestro alrededor, a murmurar. Sin embargo, cuando pude volver a la realidad, yo provoque que ella quedara sentada en mi regazo cuando me senté y agarre su cara entre mis manos.-¿Estas bien?¿Te has hecho algo?¿Te duele algo?.-Pregunte. Y mis manos viajaron de sus mejillas a sus brazos y la revise de arriba a abajo. Ejercí un poco de calidez con mis manos, comprobando que todo esta bien en ella con mis facultades.-Vaya Park, tienes reflejos.-Oigo decir a Chanyeol. Ignoré su comentario y abracé a Seulgi contra mi pecho cuando noté que estaba temblando.-Tranquila, esta todo bien.No podía dejar que te pasara nada...No volverás a correr si no es conmigo.-Susurro en su oído. Y aunque suelto un quejido de dolor cuando ella se abraza a mi y roza sus manos en mi espalda, la obligo a seguir abrazada a mi y a que se relaje con solo mi presencia. Aunque podía jurar que su rápida recuperación se debía a que Jimin también estaba ejerciendo algo de paz en ella. Alce la vista buscándolo y en cuanto mi mirada se junto a la de él, le di las gracias en un susurro. Ella nunca había estado tan en peligro como hoy, y yo nunca había sentido tanto miedo en mi interior. ¿Qué...me estaba pasando?
-
Jimin se había ido del departamento que tenía alquilado, para vivir conmigo. No podía ir a donde estaba Namjoon, aunque sabía que me estaba vigilando, poner un pie allí significaría que me mandaría de vuelta. Mi hermano y yo estuvimos hablando, me ayudo a curarme más rápido y tuvimos una larga discusión. Creo que ambos buscábamos lo mejor para el otro y a la vez queríamos conseguir nuestros objetivos costará lo que costará. Jimin y yo no solíamos pelear, muy pocas veces lo habíamos hecho, sobretodo porque en nuestro mundo es muy raro que se den peleas con la paz que hay. Pero en la tierra, todo era distinto, las cosas eran más serias, te dabas más cuenta de la realidad y de los problemas. Y claramente, ninguno de los dos salió ganando en total con lo que queríamos. Yo quería que él regresará a su puesto de trabajo normal y siguiera con su vida, y me dejará a mi protegiendo a Seulgi. Le había prometido que en cuanto consiguiera alejarla del mal- encarnado en esa chica a la que era dificil hacerle daño tras todos los recuerdos que teníamos- volvería y pediría disculpas y tendría el apoyo de Namjoon de que estaba haciendo un bien mayor. Bien, no había terminado como yo quería. La segunda parte la había aceptado, la primera..no. Él se quedaría conmigo, aunque tras su mirada antes de irse a dormir y los sentimientos que sentí de su parte, ya no estaba muy seguro de si se quedaba por su principal misión o no. Pero no me importaba, aun sin toda mi fuerza, seguiría luchando hasta mi último respiro para que todo en ella volviera a la normalidad y fuera feliz. Quería que fuera feliz.

Me baje del coche después de que Jimin lo hiciera y lo agarre para pararlo.-¿Estas seguro de esto?-Le pregunte una vez más. Meterse en el instituto, integrarse con todos. Con TODOS. No me parecía buena idea. Anoche él no tenía intenciones de meterse más de lo debido, si no de proteger a Seulgi ayudándome. Pero esta mañana me había dejado claro que sus nuevas intenciones eran "infiltrarse" conmigo.-¿Has llamado a los padres de Khiara,verdad?.-Pregunté sin cortarme ni un pelo y cuando él desvió la mirada, yo suspiré.-No se que te habrán dicho, pero no voy a dejar que te pongas en peligro. Ella es peligrosa.-Le advierto bastante serio. Esto no era un juego, no para nosotros. No para mi.

Sonreí con mi mano por encima de los hombros de Seulgi y la pegué a mi cuerpo cuando ella se quejo de que la soltará.-Ya...no seas gruñona. Te salve la vida,¿no deberías estar dándome las gracias siendo un poco más simpática?.-Pregunte con un poco de tono burlón que sabía que a ella le molestaba en cierta manera. Reí levemente cuando se vio un poco enojada y negué con la cabeza.-Sé que conmigo no puedes cabrearte, asi que..deja de inflar tus mofletes de esa manera. Solo te hace ver más bonita.-Le dije revoltillando un poco su pelo. Podía notar que no estaba cabreada, solo lo intentaba, pero era algo poco posible estando a nuestro lado. Al menos cuando estábamos solos. Y también noté el sonrojo de sus mejillas tras sus palabras, lo que me hizo sonreír. Y ahí estaba de nuevo, ese escalofrió característico de cuando su corazón latía con más rapidez.

Rodé los ojos en cuanto Jungkook y Khiara aparecieron delante de nosotros y él comenzó a disculparse por lo del otro anoche. Diciendo además que se habían ido casi corriendo porque se había roto algo y fue al hospital llevado por Khiara. ¿Cómo podían mentir tan bien? No solté mi agarre en ningún momento de su cuerpo, pero Khiara enseguida agarro a la chica para darle un abrazo y apartarla de mi, mientras nos sonreí de forma traviesa. Apreté los puños.-¿Aun sigue aqui el Park más molesto?.-Me gire a mirar a Jungkook cuando se estaba acercando a Jimin y me puse al lado de mi hermano, cruzando los brazos. "Siendo" humanos podían dañar, si, pero si a él se le ocurría activar su aura demoniaca podía quemarnos, igual que nosotros a él, y no permitiría que tocara a Jimin.-¿Acaso te gusta ver como tengo a quien siempre quisiste o...quieres? Pobre angelito iluso,no conseguirás nada de lo que te estas proponiendo. Ella es mía.-Dijo este con tono burlón, pero a la vez serio. Alce una ceja y miré a Jimin y luego al demonio de nuevo. ¿Cuánto tardarían en desatar una guerra de mas de palabras entre ellos? Esperaba que mi hermano no fuera contra él, no sería propio de su naturaleza.

-Jungkook...¿no te ibas?.-Preguntó Khiara de repente, poniéndose al lado del moreno mientras abrazaba a Seulgi de los hombros. Ug, odiaba que ella se llevaran...bien. Debía de admitirlo, Khiara tenía bastante poder sobre ella. Jungkook explico que se iría unos días a su ciudad natal-que ironía, ciudad..o infierno-  y que volvería para terminar su proyecto. Sabía a que se refería con eso del proyecto: Seulgi. Me mantuve serio mientras veía como se despedía de Khiara, sus besos eran demasiado...pasionales, salvajes. ¿Alguna vez podría besar yo así a alguien? Esperen...¿por qué estaba pensando eso? No,no. Si besara a Seulgi sería de una forma tierna, más cariñosa que eso...Esperen,¿mi mente había dicho Seulgi por si sola? No,no..tenía que ser una imaginación.

-Oh si...¿Recuerdas hace unos minutos que te decía que venía un familiar mío a inscribirse en el instituto? Es ese de allí.-Dice Khiara parando nuestro caminar y hablando con Seulgi, y entonces señala a lo lejos. Era otro de ellos..¿por qué habían decidido mandar a otro?¿Por Jimin?¿O por que...? La pregunta se quedo en el aire en cuanto noté como la chica a mi lado se puso nerviosa.-Sehun, ella es Seulgi..la amiga de la que te hablé. Seulgi, él es Sehun.-Los presento. El chico nos miro a nosotros sabiendo que eramos y yo mordí el interior de mi mejilla, notando como en algún momento me hacía sangre por la presión. Llevaba meses intentando que ella sintiera...aunque fuera la mínima cosa por mi. Intentando que estuviera atada a mi de una manera de paz que la llevara a mi lado y que me asegurará que se mantendría conmigo. Y ahora...ahora llegaba uno de ellos y de la nada sus sentimientos se revolucionaban.¿Qué mierda...?

Agarre la mano de Seulgi en cuanto ella iba a seguir caminando con ese tipo nuevo y con la chica que no dejaba de tener una sonrisa en su cara al mirarnos. Pareciendo decir que había ganado.-Tenemos diseño juntos...¿no vas a entrar conmigo?.- Dije llamando su atención. Acaricié levemente su mano, tomando su atención, intentando que se relajara y solo me viera a mi.-Me prometiste que me ayudarías con el último trabajo...Necesito que me eches una mano.-La miré a los ojos, sin soltarla, e hice un pequeño puchero echando mi labio inferior hacia fuera. Intentan dar pena. Pude sentir como las almas oscuras se reían de mi, pero a mi solo me interesaba que ella sintiera que debía de irse conmigo y no con ellos. Así debía de ser. Sabía que su corazón en parte lo quería."Por favor, lucha para el bien....Lucha contra la oscuridad para seguir a mi lado", le rogué desde mi mente.
avatar
Mensajes : 5950

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Dom Abr 16, 2017 1:14 am

                                                park jimin:

Para entrar dentro del mundo humano y pisar el suelo apropiadamente, se me proporcionó un corazón. Siempre, cada que uno va a bajar a cumplir alguna misión o a revisar cualquier encargo, se te da la oportunidad de aceptarlo o rechazarlo. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en la curiosidad, sencillamente. Puedes realizar tu trabajo con, o sin un corazón; la diferencia está en si quieres vivir la experiencia terrestre el cien por ciento, o prefieres ser entera y puramente un ser de luz: un ángel. Yo decidí recibir un corazón porque Jeonghan me explicó que es ahí donde el verdadero instinto se aloja. Lo que no me explicó, fue que también es donde más lastima el dolor. Y yo no estoy acostumbrado a sentirlo tan crudo y profundo. ¿Es por esto que los humanos son así? Algunos, desde que comienzan a tener conciencia de lo que les sucede, sufren de uno y mil tipos de dolores, algunos tan agudos que son imposibles de sanar. Nosotros, en el reino angelical, podemos tener mucho conocimiento teórico sobre ello, pero no uno práctico. No uno que nos enseñe a aliviarlo desde la raíz. El dolor, más que dolor, es una tortura constante que cava dentro del corazón y te obliga a sufrir y aborrecer al qué o a quién lo causa. No obstante, yo no puedo hacer esto último. Yo no puedo aborrecer a nadie, no puedo aborrecer ni siquiera a todos los demonios que pelean por dominar los sentimientos oscuros de la humanidad; lo único que siento por ellos es pena. No puedo tolerar que su miseria se haga más grande así que peleo contra ellos, no para destruirlos sino para reconstruir sus almas rotas y llenas de aversión.

“Aún puede redimirse, Jimin. Ayúdala. Ayuda a mi pequeña.” Me pidió la madre de Khiara; antes de caer completamente dormido, mi cuerpo cosquilleó y cayó dentro de un ensueño en el que apareció aquel hermoso ángel de cabellera larga, ojos castaños y mirada dulce, pero débil: Kim Haneul, la mujer que fue como mi segunda madre —nuestra, incluyendo a Jaemin—. Su alma se marchitó al momento en que las sospechas sobre ‘el incidente’ cayeron sobre Khiara, pero se consumió por completo hasta dejarla casi en las tinieblas cuando la morena se unió a ellos. No sé si Khiara lo sepa, pero todo cambió radicalmente cuando fue encontrada culpable y sus alas se oscurecieron. Su alma podía ser inquieta y juguetona, se metía en donde no debía y el espíritu nato bullicioso te obligaba a prestarle atención. A estimarla, a encariñarse, a… a amarla. En muchos aspectos seguía conservando la ingenuidad de un infante, y tal característica sólo la convertía en el alma más pura del reino. Khiara, aunque nunca lo vio, pudo ser un ángel tan poderoso como nunca antes se había visto. Todos lo supimos a tiempo, menos ella. Pero esa misma pureza fue la que atrajo a los superiores del inframundo, no habría nada mejor que corromper y destruir la esencia del ángel más limpio existente.

Claro que Jaemin y yo no estuvimos de acuerdo en varios —muchos— puntos de nuestros planes individuales, sería mucho mejor hacer uno para ambos, como un equipo, como antes. Pero dudo que eso pase porque fue mi decisión la que nos separó en primer lugar. Y no quería traicionar a mi hermano haciendo algo de lo que nunca me perdonaría, pero tampoco me agradó la idea de que estuviese aquí bajo falsas esperanzas y sentimientos de por medio. ¿Acaso él no entendía lo peligroso que era lo que hacía? ¿O no le importaba? Prefería que fuese la primera opción, de otra manera no veo cómo podría ayudarlo. Si Jaemin se enamora de su protegida, comienza su fin. Si ya lo está, es mi obligación como hermano el sacarlo de aquí lo más pronto posible.


[…]

Me presioné a mirar hacia otro lado mientras Jungkook y Khiara se devoraban las bocas desaliñada e impulsivamente. Mi corazón dolía de nuevo, y yo no soy un humano, no sé cómo controlarlo, así que traté de ignorar lo que sucedía poniéndome a pensar en otra cosa, en cualquier otra cosa que no fuese mi mejor amiga perdiéndose en la oscuridad para siempre.

Observaba a la morena de reojo mientras caminaba a la par de mi gemelo, me preguntaba si podría cumplir la promesa que le hice a su madre. Haneul estaba segura que Khiara podía salvarse aún, pero ¿por qué? ¿Ellos sabían algo que yo no? Y si lo sabían, ¿por qué ocultarlo? Cientos de ideas cruzaron por mi mente, imaginando las infinitas posibilidades que podrían ser y las que no. Tal vez sólo era un instinto materno difícil de explicar, o información confidencial que no podía ser revelada, pero cualquiera de tales opciones se dedicaba a atormentarme y a seguir preguntando el por qué.

Subí mi mirada para deshacerme del océano de ideas que me inundaban el pensamiento. Todavía no tenía un plan bien estructurado, pero primero necesitaba conocer el terreno, y era eso lo que haría hoy. Sin embargo, al percatarme de la socarrona mirada penetrante de Khiara, miré a mi alrededor para notar que ya nos encontrábamos solos, en un lugar que yo no conocía —aunque eso no es decir mucho, ya que no conozco nada de aquí—.

Uh, ¿en dónde están los salones? —pregunto, y estoy seguro de que parezco un tonto porque no tengo que asistir a ninguna clase obligatoriamente, ya asistí a las necesarias en mi reino —. Tu madre está muriendo por que regreses. Literalmente muriendo —suelto de repente.

No sé si debí o no decirlo, ya no puedo leer las expresiones de Khiara. Esta chica es una completa desconocida ahora y no tengo idea de cómo tratarla. —Sé que cualquier cosa que diga no va a funcionar para que vuelvas pero… —me veo interrumpido porque ella está demasiado cerca ahora.

Por todos los cielos. Su aroma es tan tentador que empiezo a comprender por qué ella estaba tan atraída a Jungkook en el pasado. Todo demonio desprende erotismo, el estar alrededor de ellos provoca deseos carnales incluso en seres de luz pura, y es mucho más fuerte su poder cuando no se está en suelo inmaculado. —¿Q-qué, qué ha-haces? —mis dientes comienzan a castañear, y mi corazón bombea como un loco. ¿Qué me está pasando? ¿Estoy volviéndome loco yo?

Siento su respiración y aliento mezclarse con el mío. Entonces recuerdo cómo la ha besado Jungkook minutos atrás y mis labios escozan. Nunca he besado a nadie en los labios, y la diminuta parte humana que me fue entregada se resiente porque no la he dejado salir por completo. Pero no puedo hacerlo.

Con cautela y aplicando toda mi fuerza restante, la tomo de los hombros y activo mi aura para alejarla. Yo no lo hubiese hecho si no estuviera tan desesperado. —Lo siento —murmuro con la cabeza gacha. Ella ha soltado maldiciones y gruñidos gracias al ardor en su piel, pero no pude evitarlo: era eso, o dejarme llevar por mi apetito humano. Y esto último, trataría de evitarlo a toda costa. Aunque el simple hecho de haber pensado todas las maneras en que podría poseer sus labios ya había abierto una grieta sin reparación en mi castidad.

No me toques —anuncié, ahora con más tranquilidad. Activar mi aura sirvió para reparar un poco lo quebrado, a sanar mi miedo y a sentirme en paz una vez más, aun estando cerca de ella —. Aún puedo lastimarte, Khiara… y no quiero hacerlo —digo, más en un susurro que en un volumen audible.

¿Será posible salvar a Jaemin, a Seulgi y a Khiara? Siento que todo el peso recae en mí.

Mi hermano se enamora de una humana. La balanza de esa humana está apuntando más al inframundo que al reino angelical. ¿Y Khiara? Ni siquiera sé si alguna parte de ella sigue viva o todo lo que un día soñó ha muerto.

avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Jue Abr 20, 2017 2:14 am

                                              kang seulgi ;

Por más que quisiera convencerme de que Jaemin y yo éramos como el agua y el aceite, cada que el peliplata se acercaba a mí, un torbellino de emociones se desataban dentro de mi pecho, como haciéndome saber —o advirtiéndome— que tan sólo un par de centímetros más terminarían con mi cordura. ¿Se puede aborrecer y anhelar la presencia de una persona? Y si es así, ¿cómo le hago para deshacerme de tan horrible sensación? Peor ahora que debo ver a no sólo uno, pero a dos Jaemin. Entonces, cuando creí que mi salvación había aparecido en forma de un atractivo y alto pelinegro que desbordaba masculinidad por todos sus poros, la voz dulce de Jaemin se coló por mis oídos. Joder, ¿qué es lo que me pasaba? Mi lógica insinuaba que lo más coherente sería ir con Sehun, pero había un algo todavía más profundo en mi pecho que pedía a gritos estar con el otro chico.

¿Diseño? Creo que tengo esa clase también —habló Sehun, y en seguida mencionó el nombre del profesor que la impartía para confirmar que se trataba de la misma lección.

Estupendo. Vamos —sonreí ampliamente sintiendo cómo ambas partes en mi subconsciente se satisfacían. Estaría junto a ambos chicos, era eso lo que quería ¿no? Supongo que podría ser diferente estar a solas con alguno de ellos, pero no puedo pedir demasiado.

Nos despedimos de Khiara y Jimin para comenzar a caminar por los pasillos rumbo al aula de clases. Platiqué con Sehun la mayoría del tiempo, puesto que Jaemin parecía estar en otro mundo y no sé si no nos prestaba atención, o estaba prestando demasiada atención. —¿A dónde vas? —enarqué una ceja al notar que Jaemin seguía caminando aun cuando llegamos a nuestro destino. Ya ni siquiera me sorprendía que aquel chico estuviese distraído o perdido en su propio mundo.

La clase pasó sin acontecimientos, la mayor parte del tiempo estuve sentada en mi lugar junto con Jaemin, teniendo a Sehun justo en el asiento de enfrente —llevando mi concentración a un lugar donde nunca pude encontrarla—. El pelinegro prácticamente terminó siendo en tercer integrante en nuestro restirador al pasar el tiempo, girando a preguntar una cosa u la otra, por ayuda con alguno de los materiales o simplemente a charlar mientras el profesor no miraba. Sehun parecía bastante simpático, aunque con un aire enigmático que sólo me atraía más. No obstante, cada que mi pecho comenzaba latir desmesuradamente mientras pensaba en él, llegaba la voz dulce de Jaemin provocando que la confusión se acumulara dentro de mi pecho. Yo no quería admitir que Jaemin me gustaba, aunque no sabía por qué.
-

Sehun enarcó una ceja y observó con detenimiento cada uno de mis movimientos; podía sentir su mirada quemando cada uno de mis más débiles puntos, provocando que mi boca actuara por sí misma y dejase que las palabras fluyesen desde mis cuerdas vocales hasta convertirse en un sonido; sonido que se oía más como un estruendo anunciante de problemas. —Dame, ¿qué puede salir mal? —sonreí a la par de todos mis amigos, exceptuando a uno de ellos— y me incliné hacia la mesa redonda en donde se hallaba preparado el polvo blancuzco. Con ayuda de un trozo de sorbete, inhalé con fuerza haciendo llegar la sustancia a las paredes de mis fosas nasales, que lo recibieron con un picor casi insoportable.  ¡Mierda! ¿Esa cosa es del demonio, o qué?, formuló mi cabeza, y luego se respondió a sí misma: bueno, Kang, no es como si se tratara de algodón de azúcar, es cocaína, idiota. Pero a pesar de que había un montón de cosas a las cuales prestar atención, sólo me dediqué a observar a Jaemin. ¿Era eso decepción? Con la poca coordinación que me sobraba, me levanté y caminé hacia él. Supuse que mis sentidos estaban aún más pobres de lo que mi pobre entendimiento lograba notar, porque el peliplata rápidamente me alcanzó para sujetarme de los hombros y ayudar a sostenerme de pie.

Ah, JaeJae —reí torpemente —, parece que me has salvado de nuevo — moví mis cejas de arriba hacia abajo repetidas veces sin borrar la sonrisa de mi rostro. ¿Desde cuándo yo dejaba que Jaemin me tocara sin sentir que debía alejarme lo más pronto posible?

¡Aunque ni siquiera era eso en sí! Joder, la verdadera razón para rechazarlo como si se tratara de una enfermedad venera era que estar cerca de él se sentía demasiado bien. D-e-m-a-s-i-a-d-o. —¿Me acompañas al baño? —pregunté, sin darme cuenta que mis manos habían viajado —en algún momento— desde mis costados, hasta su cintura, aferrándome a su cuerpo firmemente.

Ambos caminamos —o mejor dicho, él me casi-arrastró— hasta el recóndito lugar donde se hallaban los sanitarios, y aun en mi estado, mi sentido del olfato logró apreciar el para nada agradable olor que éstos emitían. Ugh. Después de un millón de indicaciones de Jaemin, entré por la puerta tapándome la nariz y utilizando la mayor parte de mi fuerza mental y física, me conduje hasta los lavabos para asear mis manos y refrescarme un poco la cara, porque sí, estaba completamente consciente de que no me encontraba “bien” y que fue una estupidez aceptar esa cosa. Aun así, no me arrepentía. Salí del baño un par de minutos después, y el rostro afligido de Jaemin en lugar de darme pena, me dio risa.

Dios, quita ya esa cara —dije, o balbuceé. —Mejor llévame a… tomar aire, o algo —otra vez, fue él quien tuvo que acercarse a sostenerme.
-

Fue un tiempo considerable el que hicimos en abrirnos paso hasta la puerta que daba al jardín —intento de jardín— para así tomar un respiro. Impresionante verdaderamente, no te das cuenta de lo contaminado que está el ambiente ahí dentro hasta que sales y respiras aire puro. Luego, también tardamos un poco intentando encontrar un lugar “desocupado”, pues varias parejas utilizaban el intento de jardín como habitación para realizar sus encuentros íntimos. Carcajeé muchísimo cuando encontramos a la primera pareja y Jaemin se convirtió en un tomate andante.

Mochi… —lo llamé por el sobrenombre que Khiara lo llamaba a veces. Dado a que estábamos sentados con la espalda recargada en un árbol, coloqué mi cabeza sobre su hombro —, ¿por qué no eres como los demás?

Nunca entendí cómo Jaemin entraba en nuestro grupo de amistades. Podía dar miedo a veces, podía ser el tipo más rudo y competitivo que jamás hubiese visto, podía ser muchas cosas, pero nunca lo había visto tomando alcohol en grandes cantidades, fumando marihuana o inyectándose algo en el brazo. ¿Quizá lo hacía a solas? Cerré mis ojos al sentir cómo todo comenzaba a dar vueltas. Sehun me había advertido que por ser mi primera vez utilizando esa cosa podría ser no tan genial como lo describían, pero que “poco a poco me iría acostumbrando”. —Muchas veces dijiste que… que no pertenecía con ellos, pero tú tampoco —murmuré, esperando que mi voz fuera lo suficientemente clara para ser escuchada —, tú no perteneces aquí. Con ellos, digo —humedecí mis labios y con calma abrí uno por uno, tanteando para que las luces no me lastimaran tanto.

No sé si mi manera de expresarme no fue la correcta o dí en un clavo y no me di cuenta, pero la expresión en el rostro de Jaemin no podía leerse con facilidad. Quizá ni siquiera pude pronunciar bien las cosas y estaba confundido por lo que quise decir y por mi fatal estado no entendió. De cualquier forma, no es como si importara de todas maneras.

Le echaré la culpa a la sustancia que aun jugaba con mi sistema por mis siguientes actos.

Con mucha torpeza acuné las mejillas de Jaemin y lo atraje hacia mí. Sus labios fríos por el clima chocando contra los míos y, sin esperar un segundo más, moviéndose a la par, como si fuesen hechos los unos para los otros. Pero que acogedor sentimiento, ¿por qué me sentía así? Yo no tenía planeado besar a Jaemin, ni siquiera tenía planeado acercarme a menos de un metro de distancia. Y mi razonamiento no importó, volvió a caer al vacío, cuando necesité un respiro pero tomé medio segundo para tomarlo y luego volver a besarlo. Demonios, ahora sentía sofocarme al separarme de él, aunque no me importaría quedarme así por un buen rato.
avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por bultaoreune el Vie Abr 21, 2017 9:42 pm


No me ponía nerviosa quedarme a solas con Jimin, sin embargo...sentía una extraña sensación en mi pecho que básicamente hacía más difícil la entrada de aire a mi organismo. Me detuve en cuanto me hablo. ¿Acaso pensó que seríamos amigos o algo así? Era estúpido que creyera que si quiera iba a dirigirle la palabra, pero en cuanto nombró a aquella persona, me quede estática después de virarme a mirarlo. Mi madre...Ni siquiera cambie la inexpresión de mi rostro pero sentí una punzada más dolorosa en mi pecho. Mierda,¿qué me pasaba? ¿Por qué...por qué de alguna manera me molestaba que ella estuviera sufriendo por mi? Debía ser porque no tenía derecho después de que dejará de confiar en mi, si...esa era la única explicación. Yo no la echaba de menos, no me preocupaba...¿Verdad?

Comencé a acercarme a Jimin por lo que demás que pretendía decir, y conseguí el efecto que quería. Quería que se callará, que no dijera nada más, que dejará de confundir lo que fuera que estaba pasando por mi mente, cabeza, corazón humano. Vale, debía plantear quitarme eso porque ahora mismo solo me estaba trayendo problemas. 

Mi frente estuvo a punto de rozar la suya por la cercanía que yo estaba provocando si él no hubiera agarrado mis hombros y me hubiera apartado quemándome por completo. -Mierda, joder...-Comencé a maldecir mientras me alejaba un poco más y soltaba gemidos de dolor. Podía curarme otras heridas de manera muy fácil, pero...no las que se producían por un ángel.- No pidas perdón, no lo sientes.-Comenté con desprecio en mi voz y también en mi mirada hacia él. Solté una carcajada irónica al escuchar su último susurro, que hipócrita sonaba.¿No quería hacerme daño? ¿Y ENTONCES QUE CREÍA QUE ACABABA DE HACER? Apreté los puños de mis manos que se encontraban a los lados de mi cadera.-¿Acaso tu también no te estabas acercando? Aun así...no me interesa tocarte Park, no me interesas ni tú ni tus palabras ni nada que venga de tu estúpido ser. Déjame tranquila, porque yo también puedo lastimarte...y la gran diferencia es que yo si quiero hacerlo.- Paso por su lado, sin ni siquiera rozarlo, pero algo viene a mi cabeza y me giró, para acercarme a su oído en un rápido movimiento.-Voy a por ti, Jimin. Voy a destruirte...-  Murmuró, sintiendo como su piel se pone de gallina ante eso, pero no me quedó a hacer ninguna burla ni a molestar, ya había sido suficiente. Necesitaba largarme de allí, ahora mismo, y eso hice. ¿Por qué...en algún momento me había llegado a poner nerviosa?

-

La música estaba a todo volumen. La casa mañana terminaría echa un desastre, pero ya llamaría a alguien que la arreglará. Lo importante era que la fiesta estaba montada, que había bastante gente y que Sehun me había prometido no separarse de Seulgi para que la fiesta de esta noche valiera la pena y la trajera más a nuestro lado. Y con suerte, sin retorno al bando contrario. Solo había montado la fiesta con esa intención. Claramente...con lo que no contaba es con que aparecieran los gemelos. Sí que era obvio que Jaemin vendría, pero..¿no le había quedado suficientemente a Jimin que lo quería lejos de mi? Porque si, eso que había sentido al estar a solas con él no era algo...normal. Y desde que había aparecido las pesadillas habían ido a peor. Quizás..¿ellos podrían estar metiéndose en mi mente? No, no. Eso no podía estar pasando y que yo no lo supiera.

Sonreí victoriosa en cuanto vi como Seulgi metía todo ese polvo blanco en su cuerpo y me giré para echar a un chico que me estaba molestando tocando mi hombro una y otra vez hasta que decidí prestarle atención simplemente para hacerlo espantar y correr como un crío asustado por mi mirada. Y justo en ese poco tiempo en el que tarde de quitármelo de encima, Seulgi desapareció de aquel sillón y...Jaemin también. MALDICIÓN.-SEHUN.¿QUE MIERDA HACES AHÍ PARADO? LA QUIERO DE VUELTA. YA.-Le digo bastante cabreada y rápidamente se levanta. Mierda, esto con Jungkook no pasaba.

Mi cometido estaba en buscar a Jaemin y Seulgi y separarlos, conseguir que la susodicha se desfasara esta noche y se olvidará por completo de la existencia del peliplata. Sin embargo, sentí como alguien estaba por la planta de arriba de la casa, a la que había dejado bastante claro que NADIE debía de subir. Mi habitación estaba ahí arriba, la de Jungkook también y...había algunas cosas que no se debían de ver. Subí las escaleras sin ni siquiera pensármelo, y simplemente agudice mis oídos y todos mis sentidos para saber donde estaba. Estaba claro quien era la única persona que no había hecho caso a mi orden.

Abro la puerta con brusquedad, sobresaltándolo. Si que tenía que estar concentrado en rebuscar entre mis cosas como para no haber sentido que llegaba.- ¿Desde cuando los ángeles se dedican a rebuscar y robar?¿No te parece una mala acción?.-digo alzando una ceja bastante seria, y comienzo a acercarme a él. Cierro el cajón que él aún mantiene abierto y ahora, teniéndolo de frente y mucho más cerca, sonrió de manera traviesa.- Voy a tener que castigarte, Chimchim.- Digo con voz traviesa que acompaña a mi mirada, y antes de que él pueda hacer algo, lo tiro contra la cama.

Mis rodillas presionan sus caderas con fuerzas, para que no pueda escapar mientras esta debajo de mi. Él esta estirado en la cama, mientras yo me encuentro sentada encima de él. Observo como lleva sus manos a mis hombros y rápidamente yo las llevo a su cuello, girando su rostro para que me mire a la cara, sabía lo que pretendía hacer.-Jimin...¿Me..me harás daño de nuevo?.-el hilo de voz con el que pronunció eso, no es nada adecuado a mi personalidad. En parte lo he hecho a dredez, pero hasta yo me sorprendo de lo creíble que suena. Notó como se tensa y como quiere apartar la vista de mi, pero sigo con mis manos en su cuello y cara para que no mueva la cabeza y mis ojos buscan lo suyos a todo momento. Mi cuerpo se agacho un poco, provocando que estuviera más cerca su rostro del mío. Acerqué mi rostro hasta su oreja y dejé un pequeño beso debajo de esta, en la zona de su cuello.-¿Quieres saber algo?. Si tu hubieras confiado en mi,yo hubiera agarrado tu mano y no la de él...-Digo refiriéndome claramente a Jungkook.-Tú tienes la culpa.-Murmuró en su oído y sonreí sin que me viera, sabiendo que mis palabras lo estaban destrozando. Sabía cual era el efecto que tenían en él esos recuerdos...esos recuerdos que quizás a mi me afectaban de la misma manera en lo más profundo de mi ser.

Solté una pequeña risa, traviesa y divertida al ver su cara, podía sentir su corazón humano latir demasiado rápido, pues ahora mi frente había hecho contacto contra la suya y sentía nuestras respiraciones tocarse. Agarre sus manos entre las mías para que no me hiciera daño, pues lo presentía.-¿Te pongo nervioso, Jimin?.- Ronroneo mientras provoco que nuestras narices se rocen. Sus ojos gritan de desesperación, de desconcierto, y de muchas otras cosas que no podía adivinar ahora, no cuando tenía esta cercanía con él.-No te preocupes, lo disfrutarás. Lo prometo, romperé tu castidad y...te gustará.-Comenté con cierto tono sensual  y sin esperar mucho más, uní sus labios con los míos.

Desde que me había dado mi primer beso con Jungkook, todos habían sido agresivos, salvajes, pasionales y con toda serie de adjetivos que giraban a ser sinónimos de estos. Pretendía que lo mismo pasara con Jimin, siempre pasaba con todos cuando los besaba. Comencé a mover mis labios sobre los suyos con pasión, con rapidez, con ganas de morder su labio y terminar haciendo algo indecente. Realmente tenía pensamientos sucios en mi cabeza, más si se trataba de corromper a un ángel.

Sin embargo,algo hizo click dentro de mi cuando él empezó a corresponder a mi beso.  De pronto, mis manos decidieron dejar de hacer el fuerte agarre que estaba haciendo contra sus muñecas-quizás llegando a lastimarlas un poco- y una de ellas viajo a su cuello para la otra posarse en su pecho. Sentí algo crujir en mi interior, una extraña sensación hizo que se me pusiera la piel de gallina. Cerré los ojos con fuerza y no pude evitar mover  mis labios contra los suyos. Todo era lento, suave, tranquilo.

Yo debía de ser quien manejará ese baile entre nuestros labios. Pero, era él quien lo hacía. La lentitud, la dulzura con la que sus labios se movían con los míos, como si pudieran dañarse. De repente, oí el latir de mi corazón humano. Ahí estaba de nuevo, latiendo. Había comenzado a latir desde que..él estaba en la tierra. Y ahora parecía desbocado. Sentí la delicadeza al separar sus labios de los míos.-Me gustabas. Siempre quise que...tu fueras el primero, en todo.- Confesé, sin ni siquiera pensarlo. Confesé de la manera más dulce y tímida que no había oído salir de mi en mucho tiempo y a continuación, él fue el que volvió a provocar que nos besáramos de nuevo.

No había mentido, era cierto. Puede que no estuviera enamorada de él como él lo estaba de mi en su tiempo, pero Jimin me gustaba, siempre lo hizo...Y realmente siendo un ángel siempre pensé que con él viviría la primera experiencia en todo: un beso, la primera cita, mi prima vez. De repente, sentí su mano acariciar una de mis mejillas y entre medio de aquel beso tierno estaba sucediendo entre ambos, miles de recuerdos juntos comenzaron a llegar a mi mente.
NO.NO.NO.¿QUE MIERDA ESTABA HACIENDO?¿QUE ESTABA PASANDO?¿POR QUÉ LO BESABA ASÍ?¿Por qué...? Me aparté bruscamente de él, alejándome de inmediato y terminando en la esquina más alejada de la cama de donde se encontraba él. Solté un grito de frustración-¿QUE MIERDA HAS HECHO?¿POR QUÉ TE HAS METIDO EN MI CABEZA?.-Grité, completamente enfadada. Sabía que lo había hecho, no me había dado cuenta desde un principio que estaba ejerciendo su poder sobre mí, y por eso no comprendía porque seguía aquel beso tan...tierno. No comprendía porque me encontraba con las defensas tan bajas hasta que él me mostró recuerdos de su mente al meterse en mi cabeza. Porque ambos poseíamos ese don, pero...yo no lo había utilizado.

Sentí la rabia fluir por todo mi cuerpo. ¿Qué me pasaba? Un ángel no podía ejercer su poder de paz sobre un demonio. A no ser que ese demonio no estuviera completamente en el lado del mal...Mierda. ÉL ME ESTABA PROBANDO y yo...¿qué? No. Yo si que estaba de ese lado, yo...no. Me negaba a creer que aún quedaba algo de luz en mi. No había sido eso, solo había sido...un despiste.- No vuelvas a meterte en mi cabeza.- Estaba realmente enfadada. Aunque creo que más conmigo que con él. Y si, ahora era él quien se acercaba a mi. No, no estaba preparada para actuar como debía.-NO TE ACERQUES. NO AHORA- Grité, sin poder controlarme. Su cercanía realmente me estaba molestando-o incomodando por los sentimientos recientes provocados en mi- por lo que no tarde en activar mi aura demoníaca, siendo mucho más brusca que él. Empuje mis manos contra su pecho, lanzandolo contra una de las paredes de la habitación. Lo oí gemir de dolor, y por un momento sentí...¿preocupación?. Pero enseguida sentí como el aura me consumía por completo y al verlo sufrir, una sonrisa nació de mis labios.

Di un salto de la cama al suelo, y me acerque a él. Lo mire desde arriba, dado a que estaba aun tirado en el suelo mientras su cuerpo se recuperaba por si solo.-¿Ese es tu juego? Bien...entonces, la próxima vez que tengamos un encuentro así, porque créeme que lo habrá, no me dejaré engañar. Y te prometo..que en ese momento, yo seré quien se encargue de intentar oscurecer tu alma.-La oscuridad se mostraba en mi voz, ya no había nada de fragilidad, no había ninguna característica de un ser de luz. Me agaché, poniéndome a su altura y agarré su barbilla con fuerza, aprovechando que él aún estaba adolorido como para defenderse.- ¿Quieres seguir intentando llevarme de vuelta? Bien...Porque yo voy a intentar que te hagas tan adicto a mi, hasta que...me ruegues que te lleve a la oscuridad para poder estar junto a mi.-Murmuré y mordí su labio inferior con nada de delicadeza.

Me largue sin importarme lo que hubiera pasado con Seulgi. Me marché hacia el reino para buscar a Jungkook. Había sido la real yo la que había terminado el encuentro con Jimin de esa manera, pero...la parte que desconocía que aún existía de mi-aunque fuera muy pequeña- no paraba de taladrarme la cabeza. Necesitaba ir a mi nuevo reino, dejar que todas las malas vibraciones que allí estaban me influyeran, y regresar con Jungkook a la tierra. No pensaba dejar que mi juego sexual con Jimin terminará porque el moreno estuviera ahí, creo que hasta para él era graciosa mi idea de torturar al ángel y conseguir pasarlo a nuestro bando. Y tenía mi futuro plan en mente, mis objetivos marcados.

Iba a destruir a los Parks, porque no podía dejar que antes...ellos me reconstruyeran a mí.
avatar
Mensajes : 5950

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por bultaoreune el Dom Abr 30, 2017 7:17 pm

Sehun esto, Sehun lo otro, Sehun me roba el sitio, Sehun no se despega de Seulgi... Me iba a estallar la cabeza en estos momentos. Me mantuve mirandolos en todo momento, en cada clase, mientras me dejaban al margen. Y yo maldecía siendo algo muy poco común en mi. Esa costumbre antes era inexistente, ahora cada vez se identificaba cuando veía como poco a poco, segundo a segundo, Seulgi era arrebatada de mi lado. De una forma u otra, eso estaba pasando delante de mis narices, y aunque quisiera impedirlo con todas mis fuerzas, aunque quisiera gritarle a los cuatro vientos que yo sabía que ella era más fuerte que esto y que debía de mantenerse alejada de ellos; no podía. No todo podía ser fácil. Más bien, nada lo era.

Observaba la escena que se desarrollaba ante mis ojos con total decepción y angustia por todo lo que estaba pasando y que yo no pudiera impedirlo. La sonrisa arrogante de Sehun estaba clavada sobre mi, sabia que todo esto lo hacia para ir contra mi, y no solo para provocar a Seulgi hacia el lado que no debía de ir. Apreté mis puños con total ira, no podía hacer nada con tanto demonio- o personas sucumbidas a ellos- a mi alrededor y mucho menos con el poco poder que me quedaba a mi. ¿Donde mierda se había metido Jimin en estos momentos? Él tenía mucho más poder que todos,  y aunque hubiera venido supuestamente para ayudarme con Seulgi, había desaparecido nada más entrar por la puerta. Me podía hacer una pequeña idea de donde estaba o más bien...de con quien se encontraba.

Mostré una mueca de total desagrado en mi cara al verla inhalar aquella desagradable sustancia, y mis sentidos y reflejos se vieron intensificados en cuanto observé como ella se levantaba y caminaba con torpeza. ¿Venía hacia mi? Me levanté y la agarré con toda la delicadeza posible para poder mantenerla en pie. La ayude a legar al baño y agudice mis oídos para asegurarme de que no le pasaba nada mientras no tenía mi mirada sobre ella. ¿Por qué se hacía esto a ella misma?¿Por qué se dañaba de esa forma tanto a ella como a su sistema?

Los  humanos de verdad podían llegar a ser seres muy estúpidos, pero si aun seguía a su lado- y con ello estaba arriesgando mi supervivencia como ángel- era porque creía que en algún momento se daría cuenta de lo que realmente debía de hacer, y no se dejaría llevar por los malos momentos de su vida. Seulgi no tenía una vida fácil, pero yo sabía que estaba diseñada para ser una de las personas más puras del planeta tierra, y ella estaba equivocada con su visión de si misma. Debía de conseguir que viera la realidad de su corazón, antes de que fuera demasiado tarde.

Demasiado tarde para ella o demasiado tarde para mi. ¿Cuánto tiempo más quedaba antes de agotar toda mi aura angelical? Temía que la respuesta era simple; poco.

No quería dejar a Jimin solo en esta vida, no quería que todo el peso cayera en él. Pero..la castaña debía de ser salvada. Yo anhelaba salvarla. 

-

Suspiré mientras la observaba hablar y miraba con detalle cada uno de sus gestos. Mochi...simplemente sentí un escalofrío ante ese apodo. Khiara no era la única que lo había utilizado a lo largo de mi vida, había mucho detrás de eso. Suspiré, si tenerla conmigo significaba ser como los demás, me gustaría serlo. Pero...simplemente me negaba a perder la poca pureza que quedaba de mi. Debía de aguantar; por ella, por mi, por mi hermano, por mi familia.Me sentía horrible, ella estaba así, ida...solo por mi culpa. Porque yo no había podido parar nada a tiempo, porque me había visto delimitado por..¿miedo?¿Desde cuando yo tenía miedo a luchar contra todo por conseguir lo que quería? Y la quería a ella.

Oh..mi sistema se había parado. Todo en mi se quedo estático, inmóvil. Y lo único que supo reaccionar, fue ese corazón de pega que tenía en mi pecho y que solo bombardeaba con intensidad cuando estaba cerca de ella. Pero esta vez...las pulsaciones, los latidos eran mucho más intensos. ¿Qué se suponía que...que es este sentimiento?¿Por qué...por qué me siento más vivo que nunca? Quizás pensé que tardé en reaccionar años y fueron segundos los que mis manos tardaron en colocarse en su cintura y mis labios comenzaron a moverse sobre los suyos. Con delicadeza, con paciencia, con suavidad. No era mi primer beso pero...se sentía tan diferente, tan...especial. Si, justo, especial. Esa era la palabra correcta para definirlo.

Una de mis manos abandonó su cintura para posarse en su cuello y acariciarlo lentamente mientras el segundo roce de nuestros labios se hacía presente. Si alguien pensaba que la sensación más placentera y de mayor satisfacción era estar en el cielo; se equivocaban. Porque yo había vivido toda mi vida allí, y podía asegurar que besar a Seulgi se sentía mil veces mejor. Sus labios eran un terreno deseablemente prohibido, completamente deliciosos y terriblemente adictivos. Podía jurar que podía estar cada segundo de la vida que me quedaba probando sus labios y realizando ese pequeño baile con los míos.

Un fuerte dolor en mi pecho, me hizo gruñir bajo y tener que separarme de ella. Puede que hubiera sonido más como un leve gemido, pero al ver su mirada confusa ante mi repentina separación, bese cortamente sus labios y simplemente la atraje hacia mi, abrazándola contra mi pecho.-Seulgi...yo solo quiero que estés bien.- Murmuré. "Aunque eso me arruiné por completo", me recordé. Acaricié levemente su cabello, rogando porque mis palabras y mis sentimientos se metieran tanto en su cabeza como en su corazón.-Seulgi. Dejame ayudarte. Solo...date cuenta de lo especial que eres, de lo puro que es tu corazón. No perteneces con ellos. Necesito que estes a mi lado, quédate conmigo.- Sigo murmurando, sabiendo que me escucha perfectamente porque la música no esta para nada alta en el lugar en el que estábamos.

- Yo..-las palabras iban a salir por si solas, impulsadas por los latidos provocadas del corazón humano que portaba en mi pecho. Pero el dolor volvió a mi, ese pequeño golpe que era como si me golpeará un cuchillo y sentí lentamente un desgarro en mi espalda. Apreté los ojos con fuerza y mis ojos igual al cerrarlos. ¿Podía ser que...? No, aún estaban ahí. Sentía que mis alas seguían ahí. Pero...la cadena que llevaba incrustada en mi cuerpo-al igual que Jimin- y que era simplemente un lunar, ahora había salido hacia fuera.

Y lo comprendí. Era una de las últimas advertencias antes de perderlo todo. Una advertencia por haber rompido la primera regla de un ángel guardián. "Nunca desarrollar sentimientos no puros por la persona a la que proteges". Esa regla ya la había roto hace mucho, yo lo sabía aunque no quisiera admitirlo..pero ese beso, desencadeno la verdad para el resto de mi mundo. De mi naturaleza.

-

Ella parecía encontrarse algo mejor. Al menos, algo más consciente y menos mareada. Estuvimos un par de minutos sin decir nada, quizás fue media hora, o más. No lo sé. Simplemente dejé que el tiempo pasará mientras la mantenía abrazada a mi pecho y me prometía a mi mismo terminar con mi cometido aunque me destruyera por completo y fuera lo más doloroso de mi vida. ¿Hubo algún beso más? Si. Pero muy poco después de que yo hubiera hablado y ya, no hubo más. Parecía como si el silencio estuviera mejor, y solo bastará que nuestros cuerpos se encontraran abrazados. O quizás...ambos teníamos miedo de sentir lo que estabamos sintiendo. Había confusión también en ella, podía notarlo.

Bufé, restregando mi pelo y terminando con la mano en mi nuca para apretarla ligeramente. Ahora que Seulgi se encontraba mejor, se había apartado de mi y puesto de pie, para no dejar de pedir que regresáramos adentro con los demás. No, y no quería eso. Quería seguir aquí, con ella. O..llevarla a casa. Dejarla en un sitio en el que fuera a estar sana y salva. Bien. 

"Conmigo es donde estaría mejor. Siempre"

-Seulgi...¿No sería mejor que...?.-te llevará a casa. Eso hubiera terminado de decir si ella no hubiera comenzado a caminar hacia dentro de la casa sin ni siquiera esperar a que terminará. Sin esperar a que yo le comenzará a rogar para irnos, para llevarla conmigo. Realmente no quería que ella volviera a entrar ahí. No iba a permitir que volviera a ingerir más de esa sustancia, o que hiciera algo que no debía. Pero aún así...tenía un mal presentimiento.

-

Solo tardé diez minutos en volver a entrar, porque otra vez me había dado aquel golpe de dolor. Solo diez minutos. Diez. Y me encontré con algo que no quería ver. Sentí como si todas las venas de mi cuerpo-que no eran reales- podrían hincharse en ese momento. Podía saber que ella había bebido-quizás demasiado- en ese tiempo que yo no había entrado con ella. Podía saber que eso podía haber hecho reacciones en su cuerpo dado a la sustancia que ella había ingerido con anterioridad, y que no estaba siendo consciente de todo lo que hacía. Pero...

Después de sentir todo lo que había sentido, y de que anhelara volver a tener sus labios sobre los míos a cada segundo. No podía creer lo que mis ojos veían; ella se estaba besando con Sehun.

Podía ver también que todo estaban en circulo y que ellos estaban en el centro. Una botella de cristal vacía al lado. Acaso...¿Era el estúpido juego de la botella a lo que los humanos jugaban cuando estaban borrachos? Lo había visto varias veces, pero nunca participé en uno. Podía jurar que aquel castaño alto había parado la botella a dredez con sus poderes, pues su mano saludándome mientras besaba a Seulgi-quien se encontraba de espaldas de mi- se movía con burla. Nunca había sentido tanta..rabia en mi. Nunca había sentido tanto..odio. Y eso, era lo peor que podía pasarme para acabar con mi verdadero yo.

Sin esperarme mucho más, me acerque a ellos. La delicadeza no fue parte de mi en el momento que aparté a Seulgi de él lo más rápido que pude, y sin esperar mucho más, mi puño se estrello contra la cara de Sehun.-No la vuelvas a tocar. ¿ME OYES? TE QUIERO LEJOS DE ELLA.-Bramé en gritos. Era la primera vez que daba un golpe; la primera vez que entraba en una pelea usando mis manos, usando mi cuerpo. Y ya sabía de antemano, que iba a salir perdiendo.

Gemí de dolor, en cuanto la pelea dejo de estar igualada porque él activo su aura y me quemó. Intenté hacer lo mismo con la mía pero..no respondía. Apenas quizás podría sacar mis alas y largarme de allí, pero no podía hacerme invisible de repente con tantos humanos mirándome. No podía...no..no me estaba curando tan rápido como debía. Vi la sonrisa de ese tío que había traído Khiara para arrebatarme a Seulgi, y apreté mi labio inferior con mis dientes con fuerza, para luego sentir otro puñetazo en mi mejilla y el grito de la castaña diciendo que ya era suficiente.-La vas a perder. Va a caer.-Murmuró totalmente convencido y completamente burlón. Mi vista comenzó a ser borrosa durante unos segundos, y luego...lo vi saltar por los aires. Sentí como me cogían en peso, y el aire familiar llego a mi. Jimin.

¿Desde cuando debía de ser él quien me salvará? Yo..yo debía de ser quien lo protegiera. Yo...no estaba haciendo nada bien. Soy horrible.

-

Mi vista se abrió lentamente. Acaso...¿me había desmayado?¿Eso era posible tratándose de un ángel? No estaba muy seguro. Lo primero con lo que me choqué fue con la mirada de preocupación de Jimin. Aunque me transmitió paz a la misma vez y me intente reincorporar, aunque el dolor llego a mi cuerpo. Las heridas estaban sanando, pero no tan rápidas como lo harían si estuviera aquí legalmente o si toda mi aura no se estuviera acabando.-¿Seulgi...?.-pregunté, y antes de seguir él me dejo en claro que la había dejado sana y salva en su casa antes de venir. Asentí. Lo miré, y pude ver que había algo más que le preocupaba, no solo yo. Él..estaba cargando con demasiadas cosas. Khiara, Seulgi, yo.

Me hubiera gustado decirle que esta no es su guerra. Me hubiera gustado decirle que regresará y no siguiera metiendose en esto. Pero...estaría siendo un hipócrita. Porque yo estaba actuando igual. Ambos estabamos actuando siguiendo nuestros sentimientos, siguiendo lo que creíamos correcto y mejor para las personas que nos eran importantes. Ambos...íbamos a seguir metiéndonos en la boca del lado -quizás hasta nuestra propia perdición- por ellas...
avatar
Mensajes : 5950

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por byunosh el Jue Jun 01, 2017 12:40 am


                                              kang seulgi ;


Tiempo atrás una vocecilla dentro de mi cabeza se encargaba de aconsejarme sobre lo que es bueno o lo que es malo, me sacaba de apuros proporcionándome las mejores ideas para solucionar mis problemas —por pequeños o grandes que fueran— y mi vida parecía levemente más tranquila; aunque el lugar donde vivía ni siquiera pudiese catalogarse como un hogar, ni mis progenitores como verdaderos padres, o mis conocidos cercanos como amigos: yo era feliz, a mi manera, pero feliz. Entonces pasó, un día toda mi vida comenzó a desmoronarse y las partes cuerdas de mi cabeza parecían no responder más. El médico de la compañía en la que labora mi padre, en uno de los chequeos familiares, me diagnosticó con un para nada común tipo de trastorno, que para mi gran suerte aún no tiene un nombre ni características específicas, que ataca a adolescentes y adultos jóvenes, algo así como un Alzheimer temprano, con la diferencia de que la pérdida de memoria es temporal y repentina, es decir, hoy podría no reconocer a mi madre y al siguiente día, o en unas horas más, sabría a la perfección quién es ella. Con el tiempo mi memoria se deterioraría, comenzaría a olvidar más y a recordar menos, mi esperanza de vida se reduciría y sería completa y totalmente miserable. Dijo el médico que estábamos a tiempo para contrarrestar la mayoría de los síntomas y efectos, no obstante, mi padre le aclaró que no gastaría dinero en una cura que no ha sido aprobada por todas las instituciones de medicina, ni aunque eso me salvara la vida. Y lo dije antes, él podrá haber ‘puesto de su parte’ para mi creación, pero yo no podía considerarlo como un papá en todo el sentido de la palabra. Mi madre tampoco hizo mucho por la situación, simplemente me miró con incomodidad y pena, como si se hubiese enterado de la misma noticia en un completo extraño. En parte, creo que para ellos soy eso: una extraña. Por tales motivos decidí que mi mejor opción era vivir. Vivir ahora, vivir todo, vivir como se me plazca. O morir en el intento, al menos.

Tomé la delicada mano de Daejoo para salir de ahí. No estaba segura si mi corazón deseaba salir de mi pecho o de alguna manera ya no estaba ahí; la sensación de vacío y saturación era tan sofocante que podía percibir cómo todas mis extremidades perdían fuerza al mismo tiempo, provocando que casi cayera al piso en varias ocasiones. Si no fuese porque el clon de Jaemin nos encontró en una de las calles contiguas al lugar de la fiesta, seguramente hubiese terminado durmiendo en casa de Daejoo o en alguna parada de autobús —mi esperanza de llegar más allá se enterraron en cuanto noté lo borracha que estaba la rubia—. ¿Él está bien? ¿en dónde está? —miré hacia los lados mientras caminaba junto al chico que poseía absolutamente ninguna diferencia con Jaemin. —Está bien y está seguro,  ahora camina —respondió él con evidente molestia en su voz. Al parecer él tampoco era simpático, incluso peor de apático que su hermano. Aun así, me conformé con la respuesta porque no estaba en posición de preguntar más; mis demás dudas habría que preguntárselas al de cabello platinado, y obviamente tendría que esperar para que estuviese en una mejor forma y condición para hablar.

Cuando cierro mis ojos, mi mente queda un par de segundos en negro hasta que la suave sensación de los labios de Jaemin comienza a repetirse, entonces me obligo a abrirlos porque no quiero recordarlo. No así. Y es que la memoria tan sólo sirve para codiciar más, para anhelar otro contacto, para necesitarlo cerca, y yo no puedo permitirme tal cosa. Jaemin es un pequeño tonto que no ha hecho más que fastidiarme desde que apareció en mi vida. El beso que compartimos fue un error, yo no me encontraba en todos mis sentidos y seguramente él estaba caliente y se hubiese besado con cualquiera que se le ofreciera. Y yo me ofrecí en bandeja de oro. Por lo que, consigo mantener mis orbes bien abiertas, consigo dejar mi mente en blanco, consigo recordar la letra de alguna canción pop repetitiva que no tiene significado alguno, consigo olvidarme de Jaemin. Y cierro los ojos, ahora no pasa ni un segundo y ya lo estoy deseando de nuevo. Me siento enfadada conmigo misma, casi traicionada por mis propios recuerdos, por mis propios caprichos. Yo no tendría que estar pensando en el insignificante beso con Jaemin, sino en el pasional y ardiente beso con Sehun —aunque éste último se viera interrumpido abruptamente—. Lo peor de todo es que por más que quiera negarlo, sé que cuando besé a Sehun sentí demasiado poco —y aun así fue mucho—, y cuando besé a Jaemin sentí absolutamente todo —y aun así parecía poco—.

[…]


Me miré al espejo consiguiendo asustarme con mmi propio reflejo. Los círculos oscuros debajo de mis ojos nunca tuvieron tanta intensidad, mis mejillas no tenían color y mi cabello lavado parecía sucio: un desastre andando. —Me voy —anuncié deteniéndome una micra de segundo en la cocina para que mis padres pudiesen escuchar, aunque no respondieron. Nunca lo hacían, una costumbre, supongo. Saqué el teléfono móvil del bolsillo de mi chaqueta para mirar la hora antes de salir de la casa. Estaba nevando, no en demasía, pero no quería verme en la necesidad de limpiar la pantalla del aparato si llegaba a caerle nieve. —“Estoy en el retorno de tu calle, te espero” —llegó un mensaje con Jongdae como remitente. Las comisuras de mis labios se elevaron suavemente, no sabía si sentirme alegre porque un viejo ‘amigo’ me recuerda, o nostálgica porque no había hablado con él desde hace meses y aun así está dispuesto a ayudarme. —“¡¡¡En camino!!!” —envié primero, y abrí la puerta —“gracias, Dae :)” —dije luego, antes de guardar el teléfono y colocarme el gorro de la chaqueta. El sitio donde me esperaba Jongdae quedaba exactamente a tres casas de distancia, así que llegar me tomó menos de dos minutos. La charla comenzó, se desenvolvió y terminó amigablemente, como si nunca hubiésemos dejado de hablar. No tenía idea del por qué se le había ocurrido hacerme el favor de llevarme a la universidad en su vehículo, pero no podía quejarme de un favor, o preguntar al menos, supongo que hubiese sonado malagradecida e incluso irrespetuosa. —Um… ¿qué dices si almuerzas con nosotros hoy? —preguntó él mientras nos adentrábamos en los pasillos. —Supongo que sí, estaría bien —respondí encogiéndome de hombros; aunque no quisiera hacerlo, después del favor que me hizo no podía negarme. —Ah, que bien porque Yerim no deja de hablar de ti y de todo lo que hacían cuan-… —la sonricilla que se asomaba en mis labios desapareció y mi sentido del oído también porque dejé de prestarle mi atención a Jongdae en cuando cierto enano platinado apareció en mi campo de visión. Los hematomas en su rostro parecían en muy mal estado y su semblante no decía que estaba mejorando. Joder, ¡a esto le llamaba su hermano “estar bien”! —Lo siento, Dae, tengo que… —no terminé mi frase porque ya me hallaba corriendo hacia donde Jaemin se encontraba. A paso apresurado llegué hasta él y jalé su brazo para que me prestara atención. Y mierda, se veía peor de cerca. —Dios mío, es que tú no tienes cerebro —gruñí con molestia mientras mis ojos vagaban por toda extensión de piel que me era posible divisar. Él no tenía moretones en la piel, tenía piel en los moretones. —¿En dónde está tu hermano? ¿Has tratado bien tus heridas? ¿Estás loco? No sé ni para qué pregunto, claro que sí, tú estás demente, ¿cómo pudiste pelearte con Sehun y los demás? —cuestioné rápido y sin rodeos. Aunque eso no era exactamente lo que yo quería saber. —Vamos a la enfermería, no acepto ‘peros’ —entrelacé los dedos de su mano derecha con los míos, aunque ambos llevábamos guantes podía sentir la calidez de sus palmas y en mis adentros luchaba porque no se sintiera tan terriblemente bien.

La enfermera en un principio se mostró pesada porque aun no comenzaba oficialmente su turno y ya tenía a un par de alumnos dentro de la habitación para ser tratados, pero en cuanto vio el rostro de Jaemin se le olvidó la molestia y rápidamente se hizo cargo de todos y cada uno de los rasguños y contusiones. —Chico, no sé qué fue lo que hiciste pero no vuelvas a hacerlo —dijo ella, una vez terminada su labor. Raramente, por más que tratara las heridas de Jaemin estas parecían no sanar, y aunque no esperaba un efecto instantáneo, siempre se nota cuando el medicamento funciona. En Jaemin no lo hace, pero no dije nada. —Deberías estar en tu casa —bufé, ayudándolo a bajar de la camilla y en seguida alejándome lo suficiente para no comenzar a sentir cosas raras. Así salimos de ahí y nos dirigimos a nuestra primera clase del día, una optativa de idiomas que no necesariamente había que cursar. —De hecho… —caminé un poco más rápido y me detuve justo frente a él —eso harás, y como no confío en ti, iré contigo. Y vas a descansar todo el día.

No tengo la menor idea de dónde había salido mi repentino interés por el bienestar de Jaemin —diciendo esto por no querer aceptar que desde hace mucho me ha interesado—, pero después de una pequeña discusión en donde él se negó a ir a casa, o a obligarme a quedarme a tomar mis clases, ambos nos encontrábamos de camino a su vivienda. Yo no sabía qué esperar de ella, no es como si algún día me hubiese puesto a pensar en el tipo de casa que habitan mis amigos, pero esperaba al menos que fuera un poco más cálida que la mía. Quizá Jaemin vivía con sus padres, o solo con su hermano, o quizá compartía con otros estudiantes o amigos, o con una novia… aunque quise descartar la última opción debido a que encontrarme con su novia sería muy incómodo. —No vuelvas a lastimarte así, por favor —solté de improviso. Ni yo misma analicé mis palabras con exactitud, pero es lo que quise decir desde que… —mucho menos por mí —carraspeé mi garganta. Quizá fui ilusa en creer que yo era la verdadera razón, quizá Jaemin sólo necesitaba una excusa para meterse en problemas con Sehun y yo fui el medio más fácil.
avatar
Mensajes : 9438

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ❝ time will fly, time will heal ❞

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.