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➠I'm foolish enough to want you to love me.

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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por Aislu el Vie Jun 02, 2017 9:01 pm

KoudaChiyo
Tuve tres días para reflexionar el problema en el que estaba metida; el silencio de Kamui hacía que las cosas no se complicaran, pero no aseguraba que todo siguiera su mismo curso hasta la fecha en que terminara mi contrato. Aún no sabía cómo será Kamui mientras me cuide, porque si llegara a actuar tan idiota como es él y yo no podría soportarle por mucho tiempo. Sin embargo, por muchas horas que dediqué a buscar una solución todas daban a lo mismo, renunciar o tenerlo de cómplice. A lo que mi única opción es continuar de esa manera. —Tremendo idiota. — murmuro después de que se cierre la puerta. Grandísimo idiota, molestia que yo estaba aceptando a pesar de tener una idea de las consecuencias que esto podría traer. Era como el dijo: si al final Takasugi se enteraba, tanto de mi trabajo como de que Kamui lo sabía, ambos estaríamos metros bajo tierra o en el centro de uno de los peores escándalos de la familia. Por ahora, tengo que enfocarme en la cita de hoy y seguir las condiciones sin fin que me ha impuesto(a mis ojos, son exageradas, pero si con eso consigo que su actitud no sea tan molesta…) El de hoy es de los más comunes, su edad es muy cercana a la mía, le lleva un año a Kamui, por lo que debe tratarse de una pobre alma de la cual sus citas románticas son contadas. Así que, estos son mis últimos momentos antes de volver a tomar el papel de chica adorable. —Creí que sólo me enviarías un mensaje para decirme que habías llegado. — esperaba al cliente, no que él viniera a pararse a mi lado apenas estacionara el auto. Si el cliente lo veía, había problemas. Por experiencia sabía que ellos tendían a tensarse al haber otros cerca, razón por la cual en todas las citas evitaba cuanto pudiera el hablar con otro tipo; si no podían hablar estando sólo yo, ver que me la pasaba hablando con un mesero o alguien que pasaba por ahí, provocaba que su humor empeorara y se reflejara en el reporte a la empresa. —Por cierto, Takasugi no ha descansado de su sesión intensiva de estudio. — sesión intensiva constaba del terco de mi hermano bajo llave en su habitación estudiando en voz alta, apenas tocando la comida que le llevaran y con la sospecha de que no dormía más de dos horas. Un caso perdido en los últimos años. —Cuando termine, me ayudarás a sacarlo de ahí. — no eran necesarios más detalles, Kamui ha sido testigo del poco cuidado de mi hermano desde siempre y si alguien estuvo conmigo cuando entraba a la fuerza a su habitación, fue él. Estoy por decir algo más cuando a la distancia reconozco el rostro del cliente, mis brazos se mueven al instante para empujarle, me sorprende ver que lo atrapé con la guardia baja, por como se tambalea cuando normalmente un golpe de mi parte era lo mismo que una mosca posándose en su hombro, solo una molestia que no causaba ningún dolor físico, solo estaba ahí. —Vete, shuuu, shuuu. — me burlo, y por fortuna él hace caso a lo que digo antes de que el cliente esté lo suficientemente cerca. 

Hiro resulta ser el adorable, no yo. Sin importar lo que haga su rostro estará completamente rojo y sus manos temblarán al tratar de comer. No hago más que sonreír y tratar de no presionar de más, aunque lo que de verdad quería hacer era soltar miles de aww por cada cosa que hiciera, era una monada, pero al final se estaba exigiendo más de lo que podía soportar, por lo que cuando salimos del restaurante le permito irse por su cuenta, reteniendo un rito al ver la expresión que toma su rostro. Si eso fuera actuado, sería el host perfecto. (Y ahora que lo pensaba, mucho se parecía mi trabajo al de un host uhmm) —¿Ves? No era un mal tipo. — digo sin girarme, porque ya estaba segura de que él estaba ahí. Hago oído sordo a lo que sea que me responde y me dedico a esperar por el auto. Insisto, él está exagerando. [. . .] —Es como estar en el instituto de nuevo. — por el retrovisor alcanzo a ver las bolsas de las chucherías y las películas que rentamos. Es el plan que siempre seguíamos, en el cual sacamos a Takasugi por la fuerza y este se enojaría por no dejarlo seguir matándose, por lo que lo distraemos con comida y películas. —Recuerdo cuando ya no me dejaban entrar, pero yo insistía hasta que se cansaban. Y es que yo de verdad quería…—verte. Por suerte me callo, o mejor dicho dejo en suspenso la oración. Lo hago mucho últimamente, al darme cuenta de que estoy apunto de soltar algo que puede delatarme. —Pasar tiempo con ustedes, serán idiotas, pero desde que tenía memoria iba detrás suyo. — Ah. Medio consigo salvarme. Lo que digo es vergonzoso, pero no al nivel de lo que callé. —Tú baja todo, yo voy a sacar a Takasugi de la madriguera. —al estacionarse, me doy cuenta de que mis padres no están, como los últimos días, y es esa  una de las razones por las que mi hermano está así sin que nadie lo saque. Fue suficiente, golpeo la puerta con fuerza a pesar de que soy ignorada igual que los otros días. —Takasugi, llamaron de la empresa…— mi voz suena convincente, lo sé por los pasos que se escuchan en dirección a la puerta y esta se medio abre, suficiente para empujarla y tirar de él al pasillo. —Dicen que un minuto más en la habitación dejas de ser humano. — Él forcejea y se defiende diciendo que sí ha cenado hoy, sin embardo duda cuando le miro fijamente, es fatal con las mentiras. A mitad de las escaleras, Takasugi capta la figura de Kamui en la sala, los platos llenos de frituras y el menú de una de las películas rentadas en la televisión. Con esto se calma y termina de bajar lentamente, pareciendo ya más él que una máquina de estudio sin descanso. —No puedo creer que pusieras primero esa. — Ver el menú era suficiente para saber que era perfecta para Takasugi, molesto amante del gore. Mi voz refleja comprensión, él y yo nunca hemos soportado ese género pero sabía que su decisión iba de que con eso su humor mejoraría más rápido. —Aún tienes tu lado lindo. — era imposible pasarlo por alto, como lograba esconder su preocupación por Takasugi de una manera, según él, discreta. Pero pienso, mirándolo, que Kamui siempre ha sido así: el tipo que finge ser fuerte a todo momento y no es feliz si muestra una faceta de debilidad frente a los demás,  que caminando por las calles iba por su cuenta y dejaba atrás a todos los que lo acompañaban, pero cuando se quedaba en nuestra casa pedía a Takasugi que le acompañara a todos lados, con la excusa de que la casa era tan grande que le daba miedo perderse. Tenía miedo, sí, pero le gustaba disfrazarlo y nunca logré entender el por qué. Sin embargo, esa incógnita fue en su momento algo que me ocasionaba gritos escondidos contra la almohada y me sacaba suspiros al pensar en lo linda que era su actitud: una versión más extremista de mi reacción al cliente de hoy. 

La película no es linda— maldigo el segundo en el cual mi hermano tomó este gusto culposo (tormentoso, para mí) y a la persona o circunstancia que lo presentara a este género; la primera película que vio, la primera que buscó por su cuenta, todo lo relacionado lo aborrezco y desearía desapareciera su existencia. Media hora ha pasado y yo tomo frituras entre mis dedos para dejarlas ahí, incapaz de comer ante la primera escena que se lleva acabo en la pantalla. Cuando creo que puedo actuar con seguridad, vísceras se esparcen por el pasillo de la casa abandonada y una cabeza es golpeada hasta convertirse en puré. No tengo el estómago para comer ni para mirar la película por más de 30 segundos seguidos, por lo que me dedico a ver las frituras intactas y mirar estupefacta las risas que se le escapan de repente a Takasugi o su rostro tan relajado mientras yo preferiría estar regresando toda la comida consumida en mi vida frente al retrete. Al contrario de lo que digo, permanezco ahí mirándole, lo veré como un gusto extraño, pero es la única manera con la que hemos logrado regrese a actuar como tal. —Toma— le digo al ver que su plato ha quedado vacío, entregando el mío cuya única pérdida fue medio puñado que tuve que comer (sin mirar al televisor) para poder hablarle.—Iré por más— agrego con el fin de no preocuparlo y desviar su atención por más tiempo. Mejor para mí, aprovecharía la primera vía de escape disponible aunque fuera por unos cuantos segundos. Me pongo de pie y los observo antes de irme: Takasugi no aparta la mirada de la masacre y Kamui me mira con ojos suplicantes, provocando mi risa y que con un movimiento de cabeza le indique que me acompañe. 

El audio del filme tiene alcance hasta la cocina. No tendré la mirada en el televisor, pero los sonidos que llegan a mis oídos son suficientes para que mi imaginación se ponga a trabajar y la película continúe en mi mente como si no hubiera salido de ahí; a mi lado, Kamui luce tan incómodo como yo, trastornado, sería mejor decir. Si en mi mente la película continúa, en la suya deberán de estarse repitiendo las que él ha visto ya que a diferencia mía, Kamui no apartó la mirada. —Olvidé que conoces su gusto a la perfección.— la tétrica banda sonora me acompaña, haciendo lucir esta conversación como la que tienen los tipos que se separan del grupo, a poco de morir.—Si no estuviera apunto de vomitar, te felicitaría— reímos y el escucharle regresarme la broma hace la película quede en el olvido, silente absoluto al derredor. Nada más allá de las risas y nuestras voces, el bajo sonido de las bolsas de frituras y el movimiento de platos.  Al terminar las risas, se recarga en la isla, de modo que su costado termina contra mi derecho. Vuelvo a compararlo: hace años habría salido corriendo al no poder con la vergüenza, ahora le soporto mientras no actúe como el idiota que es o pase del límite. Lo soporto hasta donde se puede. No es que pueda evitarlo o huir, se supone, he olvidado mi enamoramiento desde ya hace tiempo, por lo que ahora puedo reírme del alto nivel de idiotez que carga consigo Kamui pero no quita me hace reír mientras Takasugi continúa en el paraíso. —De verdad te preocupas por él— y ahora le está mintiendo por mí. Ignoro la culpa como los protagonistas ignoran el tremendo ruido que ocasiona el asesino a menos de diez metros de ellos. Fue decisión de ambos, en ningún momento obligué a Kamui, solo intenté convencerlo con algo que parece chantaje...—Awwww, serás todo el tipo duro que quieras, pero desde hoy no dejaré pensar en tu lado lindo.— Mejor no, no lo haré.

Lo último que espero ver al regresar es un cuerpo sin vida mirándome fijamente. Órbitas explotando en rojo y el carmesí expandiéndose por toda la longitud, mi corazón se detiene por un segundo y doy pasos atrás al instante, de modo que mi espalda choca contra Kamui y el toma mis hombros, tomado con la guardia baja al igual que yo. El estúpido de Takasui ha ido al baño y dejó la película en pausa en la peor toma posible. La mirada sin vida de la víctima más reciente nos mira hasta que el rey de Roma hace su aparición y reanuda el largometraje sin mirarnos, como si no tuviera tiempo a dedicarle a los sensibles de su mejor amigo y su hermana menor.  Se esfuma la oportunidad de reprocharle cuando la escena siguiente es mucho peor que lo que vimos al regresar, bajo la mirada a las frituras de nueva cuenta y me percato de que Kamui no soltó mis hombros hasta que nos sentamos, cuando siento el frío en esa parte. Río para que nadie me escuche, cuando eso me recuerda a las tantas veces que le pedía a Takasugi, o a una de las niñeras que le tomara la mano en lo que iban por el pasillo y les soltaba con rapidez al terminar, aunque yo en muchas ocasiones alcancé a verlo desde otra habitación o el extremo contrario del pasillo. Tuvieron sus ventajas los años al margen, aunque creo ahora es muy diferente a entonces. No le conocía en absoluto, mas de lo que podía ver en nuestras convivencias que fueron disminuyendo con el tiempo y lo que me contaba Takasugi, y los últimos años fueron para tacharlo del peor idiota.—Rentaron la secuela ¿verdad?— solo que caigo en cuenta de que he estado rodeada de idiotas desde siempre, que no quiero admitir. Sobretodo ellos dos, siendo los principales. Es seguro, terminando mi contrato les diré la verdad a ambos. A Takasugi, sobre mi trabajo y a Kamui sobre mi terrible error de estar enamorada de él por tantos años, para así quedar a mano con todo lo que le estoy haciendo pasar. Puede y así comprenda ahora los chistes que hace Takasugi atacándolo cuyo significado oculto (no oculto, que él no se da cuenta) es ¿Qué rayos viste en él, Chiyo?
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por bultaoreune el Miér Jun 14, 2017 10:51 pm

Había estado alerta toda la cita, por si acaso en algún momento pasara algo. Sabía que con el más mínimo movimiento que para mí fuera raro o mínimo sospechoso, saltaría y pararía cualquier cosa. No sabía porque en mi nacía tanto sentimiento de protección hacia ella, pero podía ser consciente de que aunque no lo admitiera, no todo se debí a ami trabajo ni a que ella fuera la hermana de mi mejor amigo. Sin embargo, no me vi en la necesidad de actuar como guardaespaldas-aunque en algún momento me dieran pequeños brotes de querer parar aquella cita y largarme de allí con ella- y no hubo ningún incidente que comentar a la empresa. Luego de que ella insinuará que yo estaba exagerando y ni siquiera me dejará hablar porque se había subido al coche sin dejarme pestañear antes, nos dirigimos a comprar un millón de provisiones. ¿Provisiones? Si, esas que solíamos tener en su casa cuando eramos más pequeños. Aquellas chucherías, papas, bebidas y películas que solían acompañarnos en muchos días en los que no teníamos nada que hacer o sinceramente solo nos apetecía estar tirados en la sala viendo películas del género que le tocara elegir a cada uno, un día diferente. Esta vez, no había sido por aburrimiento o porque quisieramos rememorar viejos tiempos. El caso era que Takasugi estaba mal, que no dejaba de estar encerrado en su cuarto porque su mente asimilaba que estando en él sin ni siquiera salir para tomar un poco agua le serviría de mucho más. Y estaba claro, que para otra tampoco hubiera hecho mucho caso de lo que me hubiera pedido Chiyo, pero en esta ocasión...mientras se tratara de aquel que era como un hermano también para mi, haría todo lo que fuera posible. Todo lo que estuviera en mis manos por verlo mejor y hacerle saber cual era la realidad que debía de afrontar. No iba a dejar que él se cayera en el olvido y desperdiciara su vida. Y eso estaba claro que tenía que hacerlo con la ayuda de su hermana, mi mayor y mejor aliada en momentos como estos.

Takasugi era especial con sus gustos, era demasiado especial hasta para los géneros de película que le gustaran. Ni siquiera me atreví a elegir una que supiera que me iba a gustar a mi o a la pequeña rubia. Todas fueron con el seguro de que Takasugi querría seguir viendo más hasta cansarse. Y...no me había equivocado. Pero eso llevaba a que los otros dos de la sala-siendo Chiyo y yo esas personas- lo estuvieran pasando demasiado mal. Si, soy un tío...pero no soporto ese tipo de películas. De solo ver las tripas por fuera...puag, es que hasta me da mucho asco. Sin embargo, por mucho que ellos sabieran que no era de mi agrado, intentaba a todo momento que no se notara mi desagrado respecto a ella. Era hombre, debía de comportarme como tal. Al menos con una chica delante. Ni siquiera estaba muy seguro de como había podido comer tanto mientras veía esa película-o fingía que la veía, mas bien esa era la realidad-, pero me di cuenta de que todo mi plato se había acabado en cuanto ella me dejo su comida y fue a por más. No pude evitar que se me escapara una risa al saber que ella ni había probado bocado por toda la situación y la acción de la película gore que su hermano veía con la mayor de sus sonrisas. Madre mía, si que se le ponía cara de retorcida al muy sádico. Decidí darme un descanso y seguir a Chiyo hasta la cocina. Crují mi cuello mientras veía como ella preparaba más comida e hice una mueca.-Si..por desgracia, en estas situaciones lo conozco demasiado.- Digo arrugando mi nariz con una mueca de asco. Me acomodó a su lado mientras veo la comida girar en el microondas y me apoyo contra ella un poco. Me encojo de hombros ante su primer comentario, simplemente restándole importancia a lo que ella dice. Claro que me preocupaba por su hermano, también me preocupaba por ella, asi que...lo primero era normal. Bufé mientras negaba levemente. Yo no soy lindo. Ella solo se imagina cosas donde no las hay, eso es lo más claro que esta.

Las películas por fin habían acabado. Y Chiyo se había ido a dar una ducha, según había comentado. Por lo que me quedé hablando con su hermano, que casi me hizo un interrogatorio de como era que su hermana y yo nos habíamos puesto de acuerdo para hacerle esa encerrona.-No creo que fuera una encerrona...más bien es todo lo contrario.-Aclaro algo convencido de que más bien lo estábamos liberando, e ignorando el resto que me había preguntado para que lo dejará pasar por alto y no siguiera con  haciendo preguntas en las que no podía responderle. No podía contarle nada de como yo y su hermana habíamos coincidido y como habíamos llegado hasta aquí juntos. Era algo que había prometido no decirle.-Os vi muy juntos.-Comento Takasugi alzando ambas cejas varias veces y yo suspiré para darle un pequeño golpe.-No empieces con esas cosas.-Le advertí antes de que comenzará con suposiciones e inventos que no eran  ciertos. Siempre solía ser así cuando se trataba de hablar de algo entre su hermana y yo. Si, él no es como la mayoría de hermanos, ya se ve. Me levanté del sillón y simplemente palmeé uno de sus hombros llamando su atención.-¿Pedimos pizza?.- Y ahí estaba la respuesta de mi amigo, si. Takasugi, el de verdad, el animado y bromista...estaba de vuelta.[...] Las pizzas habían llegado, y por lo tanto Takasugi mientras se encargaba de pagar-y seguramente para tomarse unos trozos antes que nosotros de su favorita- me mando a avisar a Chiyo de que bajara a cenar. Subí a la segunda planta y fui directamente a su habitación, para dar un toque de aviso y entrar directamente sin esperar a que ella me respondiera si podía pasar o no. Había confianza.-Chiyo...baja a ce...-Me quedé sin palabras en cuanto levante la vista y me fije que ella estaba solo con una pequeña toalla alrededor de su cuerpo. No se porque, directamente, mi mirada viajo a sus piernas finas y completamente perfectas, y fue subiendo. Si, hubiera seguido mirando si ella no hubiera carraspeado y casi gritado mi nombre. Me notaba la cara caliente...acaso,¿me había sonrojad?¿Yo?¿Sonrojandome?.-Joder...Perdon, lo siento.-Digo tapandome los ojos torpemente con una mano y bajando la cabeza.-Hace millones que subiste a bañarte, no esperaba que aun estuvieras...-Me calló cuando se que no debo recordar que la acabo de ver en toalla por respeto a ella. Y porque si su hermano se enteraba, directamente iba a matarme.-Esta la cena abajo, no tardes.-Le digo antes de salir huyendo casi de allí. ¿Qué me pasaba?¿Por qué me había puesto tan nervioso?

Me mantenía en una mesa, solo, tomando una cerveza mientras observaba a Chiyo y al idiota con el que estaba saliendo hoy. No tenía muy buena pinta. No era como el tipo cursi aquel con el que había salido la última vez y casi ni se atrevía a mirarle a la cara. Soy tío, y como tal conozco lo que puede estar pensando cada uno en algún momento determinado. Y estaba claro, que ese chico la estaba mirando lo más lejos de ternura posible. Apreté uno de mis puños en cuanto vi como le tocaba el pelo y luego la cara, y ella se alejaba algo incómoda. Si ella no le daba permiso, él no tenía porque tocarla. Estaba en el contrato, eso era así. Supuestamente, no podía actuar sin que Chiyo me hiciera alguna señal o si la cosa no se salía de un control notable y exagerado. Pero, los gestos que ya estaba viendo no me estaban gustando en absoluto. Era bastante observador y pude ver como él comenzaba a tocar su rodilla. Oh,claro que no iba a ir más arriba. Porque no iba a dejar que la cabezonería de parte de Chiyo le dejará que a ella misma le hicieran lo que no debían. Me levanté de la silla, cogiendo la cerveza en una de mis manos y me acerque a paso lento a la de ellos. Bajo la atenta mirada de los dos, aparté una de las sillas que le sobraba, y me senté en ella, dejando la cerveza en la mesa.-¿Se puede saber que hace?.-Me pregunta el tipo bastante cabreado y yo alzo una ceja mirandolo.-¿Y tú?.-Digo sin usar el todo de usted, de respeto, que él había utilizado.-Cómo no se vaya y se levante llamaré a la seguridad del lugar, estamos ocupados.-Dice con mala cara y luego sonríe a Chiyo de manera asquerosa-al menos para mi-. Bien, quería partirle la cara, pero iba a controlarme.- Como no te vayas, no me hará falta llamar a seguridad, porque te partiré la cara yo mismo.- Le advierto de manera amenazante y  antes de que él hable de nuevo, me inclino hacia él.-Espero que tu mano no siga en la pierna de mi chica, porque soy capaz de cortartela si es así.- Digo y a él le va cambiando la cara. Ja. Iba muy de echado para alante siendo un tío viejo que tenía mucho dinero. Pero...seguía siendo uno de esos tíos que decían mucho pero luego salían corriendo. Bebo un poco de mi cerveza.- Te doy cinco segundos para que desaparezcas de mi vista, y dejes a mi novia tranquila. Si no...-Y no me hace falta seguir la amenaza para verlo salir casi corriendo de allí. Terminó riendo al verlo de esa manera, es humillante que un tío se comporté así.Y sin esperar más, me levanto, sentándome en donde estaba él sentado. Me comienzo a comer, sin ni siquiera pensarlo, la comida que ese había pedido y que ni siquiera había probado. Estoy comiendo, de manera bastante gustoza, siendo el mayor placer de la vida, hasta que oigo un carraspeó. Levanto mi cabeza con el tenedor casi llegando a mi boca y observo a Chiyo que me esta mirando.-¿Qué? Esta bueno.-Digo encogiéndome de hombros y me llevo la comida a la boca.-¿Y?¿No piensas darme las gracias?.-Sonrió ampliamente y de forma arrogante.
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por bultaoreune el Miér Jun 14, 2017 10:51 pm



Me había muerto de la vergüenza porque él tuviera que haberme agarrado para no caerme. Porque me quede completamente en blanco por la cercanía que acababamos de tener. Me morí de la vergüenza porque él tuvo que cogerme en peso y moverme para luego enseñarme como se debía de hacer cuando el agua comenzaba a salir fría de repente. Era una inútil...y estaba claro que él no dejaba de pensarlo. Porque me había tenido que agarrar para no caerme, porque me había tenido que explicar algo que parecía que todo el mundo debía de saber, y porque hasta me veía inútil para prepararme algo de comer-lo que le daba la razón- que se había ofrecido él a preparar la comida. Debía de cambiar en bastantes cosas, eso estaba claro. Y por ahora, comenzaría con no cantar en la ducha mientras había más personas en el apartamento. Eso había sido un fallo muy grande de mi parte.

Suspiré levemente y me disculpe agachando la cabeza por lo de que tarde demasiado en la ducha. Solo..era la costumbre. Eso, y que estaba más acostumbrada a una bañera enorme y a que todo estuviera preparado para mi. Y no, no porque yo lo quería así, si no porque ya lo hacían sin que yo lo pidiera. Aunque su comentario siguiente me hizo sonrojar levemente y soltar una pequeña carcajada. No creo que fuera del todo correcto que la princesa de Monaco cantara en la calle para ganar dinero. No...Me descubrirían en segundos. Miro el plato que se encuentra delante de mi y abro mis ojos con sorpresa por ello. Es...oh, si. Claro que es lo que yo creo. Mama a veces insistía en preparar ella la comida-aunque papa dijera que para algo teníamos de los mejores chefs del mundo- y siempre nos preparaba comida japonesa, de su país natal. Sonreí mirandolo mientras él comenzaba a comer y yo solo lo observaba. Se comportaba conmigo como si yo fuera una gran molestia pero...en ese instante supe que se había molestado en preocuparse por mi y por lo que extrañaba mi hogar, por mucho que intentara ocultarlo. Eso se le había notado, y me había dado una corriente de alegría.[...] Terminamos de comer y mientras él recoge todo, yo me quedo pensando en el sabor de la comida, en lo que significaba ese plato para mi, para mi vida...En lo muy significativo que había sido que él hubiera preparado algo para mi. Mis ojos comienzan a aguarse sin ni siquiera darme cuenta de ello. Un escalofrío de nervios me recorre el cuerpo en cuanto él me carga de nuevo y por primera vez, me doy cuenta de lo bien que se siente estar entre sus brazos. Alzo la cabeza, pues él me ha dejado sentada en la cama y sigue de pie delante de mi. Asiento y sorbo mi nariz para luego limpiar las pocas lágrimas que habían salido de mis ojos.-Si...Gracias,yo...lo siento.-Digo avergonzada-de nuevo- y bajo la cabeza. Juego con mis manos y veo sus pies moverse hacia la puerta.-No soy de Japón.-Comienzo a hablar y veo como él para.-Mi madre lo es. Por eso mis rasgos y que sepa Japones...En realidad soy de Monaco. Pero desde pequeña, todas las vacaciones la pasaba en japón y....tengo muy buenos recuerdos de esos viajes.-No se ni siquiera porque se lo estoy contando, quizás ni siquiera le interese lo más mínimo.- Japón es especial para mi. Y si hubiera podido ir allí en vez de aquí, lo hubiera hecho...Así que siento ponerme así pero...la comida me trajo recuerdos...-  Me explicó mejor y entonces me levantó.-Siento molestarte tanto...prometo no seguir haciendolo.-Porque estaba claro que yo era una molestia para él. Simplemente le dedico una pequeña sonrisa y cierro la puerta de mi habitación viendo como él va desapareciendo según yo la cierro.

Suelto un gruñido y dejo el cuchillo a un lado para seguidamente soltar un gruñido lleno de frustración. Mierda,¿sería posible que no me saliera hacer algo tan sencillo como hacer una pizza? Aya había dejado caer en la tarde que le apetecía cenar pizza, y Shuko había comprado todos los ingredientes para hacerla. Claramente, yo la hubiera comprado precalentada. Pero, ellos no...y LO PEOR ES QUE NI LA MASA LA HABÍAN COMPRADO HECHA. Por lo que estaba tardando demasiado con todo eso y según veía el avance de resultados, veía que me estaba quedando horrible.-Bien. Tu te ofreciste. Solo tienes que terminar la masa y colocar todo bonito y sin olvidarte nada.- Me recuerdo a mi misma dandome un golpe en la cabeza con mi mano. Cojo aire y lo suelto; podía hacerlo. Era una bobería.[...]Alzo ambas cejas mientras mantengo mis manos detrás de mi espalda y los miro a los tres expectante, mientras ellos se estan comiendo un trozo distinto de las tres pizzas que he hecho.-¿Y...bien?.-Pregunto algo curiosa por saber el resultado. Muerdo mi labio inferior, mierda..seguro que esta sin sabor, seguro que la mezcla de los ingredientes no es buena, o que a la masa le falta algo.-Esta...MUY BUENA.-Aya dice y comienza a devorar su trozo, y otro y otro.-¿Lo dices en serio? No me mientan...quiero la verdad.- Digo algo apenada y entonces Shuko me sonríe.- De verdad,¿Estas segura de que no sabías hacer la masa ya? Te ha quedado mejor de lo que nos queda a nosotros. A mi siempre me queda muy seca, a Aya se le da fatal mezclar ingredientes por los gustos tan raros que tiene y Kou...él se enrolla con la masa.-Dice entre risas y yo siento como todo mi interior se ilumina. Sé que mis ojos brillan en este momento. HABÍA HECHO ALGO BIEN. LO HABÍA CONSEGUIDO. Me sentía orgullosa de mi misma, por no rendirme. Aunque...también quería la opinión del chico moreno con el que tenía más relación, aunque eso no le gustara. Era la verdad.

Sin embargo, no llego a escuchar lo que él dice o si es que iba a decir algo, porque en la televisión comienzan las noticias y en cuanto oigo el primer título del noticiero-"princesa desaparecida"- me echó a correr hacia el mando y  cambio de canal rápidamente.-¿Qué...te acaba de pasar?.-pregunta Aya completamente confuso y cuando los miró, veo que estan los tres de la misma manera.-Oh..es que...yo...am.-Oh mierda. Piensa,piensa,piensa. Joder, tienes un coeficiente intelectual alto y luego siempre te quedas parada en ocasiones como estas.¿POR QUÉ?.-Ah...es que..recordé que hoy daban una serie que me gusta y quiero ver a que hora empieza. No se si ya empezó.-Explico, y aunque no me suena convincente, a ellos parece que si, y eso me hace suspirar tranquila y sigo pasando y pasando canales. Entonces, me encuentro con un programa que suelen ver los chicos y...por suerte mi teléfono me salva para dejarlos en ese canal y saber que no lo moveran. En serio, ellos tres lo veían, pero Aya no dejaba que se cambiará ese programa-si lo estaban dando- por nada del mundo. Así que, estaba salvada.[...]La llamada de mi gran aliado y quien me mantenía informada de todo lo que estaba pasando en casa, en el palacio, me dejo completamente nerviosa. Me había dejado bastante claro que cada vez cerraban más y más sitios de los posibles de que no estuviera o que ya estuviera comprobado cada rincón. Y que Estados Unidos no estaba descartado. Más bien, estaba en el top entre las diez principales opciones. Y eso, me ponía realmente nerviosa, no tardarían nada en venir hacía aquí y descubrirme. Y no podía permitirlo. No quería volver, o si...pero no quería casarme, y estaba muy segura de que eso pasaría si volvía o si me encontraban. No quería que me ataran de esa manera.

-¿Vas a salir?¿Ahora? Es muy tarde...-Me dice Shuko antes de salir por la puerta principal. Había intentado salir con el mayor sigilo posible, y...me habían descubierto.-Si...Necesito coger algo de aire...Despejarme.-Le explico e intento sonreir todo lo posible para  que no se preocupen.-No creo que sea buena idea Khia..Es muy tarde, y no es bueno que salgas sola si no conoces bien la ciudad todavia.-Sigue hablando Shuko mientras Aya asiente. Mi mirada se posa en ellos por orden, terminando en Kou y...por un momento pienso en pedirle que me acompañe. Por un momento quiero que sepa que vuelvo a estar mal y que me rodee con sus brazos. Se siente bien estar entre ellos, demasiado bien. Pero sacudo esas ideas de mi cabeza, sabiendo que no debo pedirlo ni quererlo de esa manera.-Estaré bien. Seguro. No me alejaré. Iré a donde conozca...No se preocupen, volveré en menos de media hora- Y antes de que ellos pudieran decir nada más, salí de allí cerrando la puerta y comencé a bajar las escaleras rapidamente. Bien, tenía buena memoria, si. Pero...que no me llegará a perder, no era algo del todo cierto. Dado a lo patosa y torpe que soy. Solo...esperaba no chocarme con alguien que no debiera o no hacerme daño. Solo..yo...necesitaba salir de esas cuatro paredes, necesitaba pensar en todo lo que estaba sucediendo. Necesitaba..ver si podía seguir aquí sin enfrentarme a mi verdadera vida.
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por Aislu el Jue Jun 15, 2017 11:31 pm

MabuchiKou.
No quería admitirlo, lo ocurrido me deja desorientado. Si bien estoy ya en mi habitación, con los documentos en mis manos, esperando a que los revise, en mi cabeza no dejan de repetirse las palabras de Aisaka. Me incomoda presenciar a la ente durante un episodios sentimental, demasiado íntimo... muy diferente a lo que estoy acostumbrado. Pero, sobre todo, la razón por la cual sus palabras taladran con tanta insistencia en mi mente, es el hecho innegable: me encuentro identificado con ella. No completamente, pero regresan a mí las imágenes de un Kou joven, idiota, inexperimentado y con miedo. Un joven que llegó ilusionado por el programa de becas pero temeroso a hablar por el notable acento en mi voz, que se mareaba al escuchar al escuchar a otros hablar a la velocidad de la luz y sintiendo que todos me juzgaban al entrar a cualquier lugar. Me sentí ajeno a mi ambiente por meses, mi vida se basaba en estudiar, ir a casa, estudiar más. No llamaba a mi familia, no interactuaba con nadie más que no fueran mis profesores, mi mente no tenía para más que eso: hundido en un ciclo enfermizo en el cual el desenlace pudo haber sido trágico. Mi mente no conocía nada más, caí bajo, mi departamento no era más que una habitación en la cual dormía en el suelo, amortiguando la superficie con sábanas baratas y ropa que no me preocupaba por recoger. Comida por todos lados, libros y libretas apiladas. Fueron Shuko, Aya y Futaba quienes pusieron fin a mi vicio destructivo, por así decirle. Aya lo conocía de antes, en Japón, pero nunca me enteré de que él estuviera aquí también. Un día el me vio en medio del campus y se vio obligado a arrastrarme con él. Me saludó en japonés y mi razonamiento cegado regresó en sí. De ahí conocí a Shuko, el cerebro que facilitaba mis sesiones de estudio... y a Futaba. Gracias a ellos salí del basurero donde vivía, llegaron un día con la maravillosa idea de vivir todos juntos, yo acepté sin pensar; nadie pensó, en realidad, por lo que duramos medio mes atrapados en el diminuto apartamento de Aya, hasta que Futaba encontrara el aviso de nuestro actual hogar. Año y medio después, ella diría que ya no quiere vivir aquí, marchándose sin darnos tiempo de procesar su partida. Tenerlos a ellos me ayudó a  caer en cuenta de lo miserable que era antes y como no lo admitía. Si yo sufrí de esa manera, puedo hacerme un idea de por lo que debe estar pasando Aisaka, en un lugar nuevo, sin saber hacer lo más básico, en sus palabras y ojos vi la nostalgia... así como el sufrimiento que deja el abandonar todo lo que conocías. Yo, como persona que pasó por o mismo, no podía simplemente dar por alto sus palabras y seguir. Lo hice. 


La conciencia no me deja en paz durante toda la noche y la mañana siguiente. "Estás haciendo mal" me dice "¿Cómo puedes dejarla sufrir sola?" insiste. No es mi problema, yo no la traje hasta aquí, no hay nada que me obligue a estar al tanto de ella todo el tiempo. Seré su niñero, me obligaran a cuidar de ella, y lo haré, pero no con  la intención de que nada le pase. Si está triste, me da igual. "A Aya no le dio igual verte ¿no?" viene a molestar otra vez. Claro que no le dio igual, él ya me conocía, éramos amigos. Aisaka es todavía una desconocida, habrá dicho eso, pudo confiar en mí, pero aparte de eso no sé otra cosa más de ella, son dudas que todavía tengo. Pero no puedo simplemente sentarme frente a ella y exigir cada uno de sus datos, con sumo detalle. Bien podría ser que para ella, eso es suficiente, después de eso ya no tiene que decir nada. Y yo no debería preocuparme, para nada, me viene y me va lo que le pase a Aisaka Khiara ¡sin embargo, si dejara de actuar de manera tan sospechosa facilitaría las cosas! La pulga va saltando de un extremo a otro, la escucho moverse por la cocina, quejarse, bufar, pero la dejo ser porque necesito tener los documentos listos para mañana y mientras mi estómago no comience a exigir comida porque sino caeré muerto, puedo esperar lo que sea que ella esté preparando. Aya está hablando con toda la fuerza que le permiten sus pulmones a pesar de que Shuko no le contesta en absoluto, está tan ocupado con el libro en sus manos como yo con los documentos. Así, todo parece muy normal. Cuatro personas viviendo juntas, esas cuatro personas deben conocerse, pero somos tres amigos y una desconocida. Una desconocida que prepara una excelente pizza. Le dejo los halagos a ellos dos, mientras yo continúo sirviendo rebanada tras rebanada en mi plato. Podría soportar la cena si seguía así, pero de repente Aisaka se vuelve un manojo de nervios, su vista va de un lado a otro y trata de actuar como si nada. Sospecho, demasiado, porque ella nunca se ha quedado mirando el televisor más de un minuto cuando está ese programa. 


La curiosidad me consume al momento en el que Aisaka desaparece después de que su celular sonara menos de un segundo. Reacciona con la primera onda de sonido, se levanta y sale de la sala para hablar con vete a saber quien. Aya está muy metido en su programa, Shuko continúa leyendo sin descanso por lo que soy el único que se da cuenta de lo ocurrido. Apesta. Apesta tanto que otra vez me encuentro viendo cifras sin más. Mañana iré a la oficina para decir "no tengo el trabajo liste, espero tenerlo mañana" y así mi jefe se burlará de mí, o gritará que no tengo derecho a decir eso, a qué punto llega mi egocentrismo junto a otro montón de tonterías por una sola vez que fallo. —Me preguntó si tendrá algo— la voz de Aya me saca de mis pensamientos. Ahí me doy cuenta de que todo este tiempo estuvo con la mirada en los papeles, pero ya no estuvo enfocada, mi mente estuvo lejos pensando en la misteriosa de Aisaka ¡Maldición! —¿Tendrá algo quién?— ya sé la respuesta, pero todo se trata de apariencias. Mi pregunta aparenta mi falta de interés hacia Aisaka... desinterés que no debo de fingir, no me importa.—Santa Claus, Kou ¿De quién crees que está hablando?— interviene Shuko y aunque el comentario me ofende levemente, lo paso por alto porque también me dice que estoy haciendo bien mi trabajo, saben que no me importa y eso les molesta. Me encojo de hombros, poniéndome de pie. Siento sus miradas en el trayecto que me toma ir a mi habitación, me están juzgando pero yo cierro la puerta sin cuidado para bloquearlos. 


Pasa una hora, no escucho la puerta abrirse. Pasan otros cuarenta minutos y la televisión se apaga, pero en ningún momento escucho el sonido de la puerta abrirse y cerrarse. Lo que escucho son los golpes contra mi puerta, fuertes y constantes, obligándome a ponerme de pie e ir a abrir.—No ha regresado.— es lo último que escucho. Habla un poco más, no tengo tiempo para escucharlo; hace señas con sus brazos y manos, no tengo tiempo para tratar de entender; Shuko entra en escena también; yo, salgo. En año y medio las calles que rodean el edificio se grabaron en mi mente al punto que si cierro los ojos puedo reproducir cualquier camino  sin el más mínimo inconveniente, sin embargo, en esta ocasión, al caminar, las calles se van moviendo, retorciendo, el camino no es claro y la poca gente que va por ahí se mete en mi camino. Una vez recorro todas las calles al derredor, paro para ser golpeado por las gotas de sudor y la necesidad de aire. La gente que pasa se me queda viendo cual loco de la ciudad, sufriendo de un ataque que lo lleva a salir a correr a poco de la media noche, en pijama. Da igual, todo me da igual. Hasta el hecho de que no encuentro a Aisaka me da igual, por lo que esta vez camino lentamente, sin prisas. Juego con mis manos durante la caminata y hasta tarareo una de las canciones que puso Aya toda la semana pasada, estoy a mitad del coro, a poco de cantar a todo pulmón, cuando mi cabeza se gira a un callejón y lo que veo rompe el ritmo en cuestión de segundos.  Puede que en el fondo de mi mente se siga reproduciendo la canción, empero, el resto de mi cuerpo se enfoca en llegar a la escena que acabo de presenciar. No me tomo tiempo en ver el rostro del imbécil y sus amigos, prefiero evitarme un vómito asegurado, por lo que directamente voy contra su sien y cuando cae al suelo, tomo a Aisaka antes de que los seguidores del imbécil se vayan en contra mía.  No hay mucho que decir, a penas el imbécil número uno toca el suelo, los demás huyen sin pensarlo dos veces. Hasta eso, es tan imbécil que ni siquiera sus seguidores le son leales. Como sea, los olvido en cuanto corremos una calle completa sin descanso. Los pulmones vuelven a cobrarme factura y llevo la mano libre a mi pecho para inhalar y exhalar lentamente.  —¿Estás bien? — mi inconsciente la juega en contra mía ¡No debo de preguntarle cómo está! Solo encontrarla, llevarla al departamento y que Shuko y Aya sean los que se muestren preocupados y le hagan un montón de preguntas, así yo regreso a la habitación y continúo con mi trabajo.  —Shuko y Aya me mandaron a buscarte, estaban preocupados por ti — intento arreglar mi error pasando todo a manos de esos dos. Sí, ellos son los sentimentales y cuidadosos, los que la toman en cuenta. No yo. Tengo que dar media vuelta y caminar, que ella me siga y vayamos en silencio al departamento... pero en su rostro veo el miedo a esta gigantesca ciudad, que amenaza con comerte con un solo segundo que bajes la guardia, la realización del lugar en el que está.  —Ven — alcanzo a decir entre dientes. Incluso cuando decir aquello me costó un montón, ella me está mirando sin comprender ¿En serio? —Que vengas — entonces hago un mayor esfuerzo, extendiendo ambos brazos, a lo que no pasa mucho tiempo para que ella se estrelle contra mi pecho y yo la rodee (pequeña, diminuta, tanto que cualquier cosa podría romperla) sin perder el tiempo. Ella está sufriendo como yo lo hice.


Regresar al departamento me parece la peor opción. A penas entremos Aya aparecerá a indundarla en preguntas, Shuko mostrará su expresión preocupada y tratará de calmarlo, pero igual hará preguntas y ambos terminarán presionándola. No está en condiciones de soportarlos, sé que tratará de hacerlo (porque se nota está agradecida con ambos y si bien no sabe hacer lo básico, tiene modales casi de la realeza) por muy cansada que esté. Después de abrazarla un tiempo; un minuto para mí era suficiente, por lo que pasados cinco minutos y sin señal de que me soltara, terminé contando las luces del edificio de la calle de enfrente en lo que ella terminaba de recuperarse. Lamentablemente, le tomó más de 15 minutos, pero al fin y al cabo terminó soltándome. Terminamos sentados en las escaleras de un edificio cualquiera (no, es la librería donde trabaja Shuko y donde trabajará ella a partir de la siguiente semana) le doy unos minutos más antes de hablarle. —Venir aquí es comenzar tu vida desde cero. — nunca ha sido mi fuerte el habla. Soy el que menos habla, el que casi no participa en las conversaciones y el que no tiene experiencia con las emociones (las mías y las ajenas) pero ya dejé pasar una vez lo triste que se veía y tuve que terminar salvándola de salvajes de la ciudad.—Al principio es muy difícil, porque puedes pensar que dejar tu vida pasada será pan comido pero en el fondo tienes miedo de dejarla— sí, no tengo idea de lo que estoy diciendo—o al contrario, sabes que será difícil y por eso mismo tienes tanto miedo, sientes que no serás capaz de enfrentarlo. Entonces la ciudad te pone enfrente de un montón de idiotas que destruyen tus esperanzas y te desalientan— alzo mi mano y esta queda en el aire, inmóvil, por unos segundos. De verdad que no tengo idea de nada— Pero vale la pena ¿sabes? Esta es una ciudad maravillosa. Y, mira, tienes tres personas que te van a estar apoyando con cualquier cosa que se complique.— No lo creo ¿Dije tres personas? ¡Tres personas! ¡Me conté en ellas! —Sabes... mañana conoceremos la ciudad. Tipo... de verdad conocerla. No los edificios, no los trabajos, iremos a conocer los mejores lugares. Seremos turistas molestos, tomando fotos, comiendo basura de cada rincón de la calle. Te aseguro, después de esto te enamorarás de la ciudad y lo dirás: vale la pena.— entonces, el brazo que había tenido en el aire se coloca alrededor de sus hombros, y debería de preocuparme el como no me molesta lo diminuta que se siente al rodearla. 
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por Aislu el Mar Jun 27, 2017 9:26 pm


KoudaChiyo
En lugar de regresar a la comida, paso el tiempo mirando, sin creerlo, a Kamui. Él se ha sentado donde estaba antes el cliente de hoy, comiendo de su plato como si fuera el suyo, como si desde el principio los que estuvieran en la cita fuéramos nosotros dos. El solo pensamiento me provoca náuseas, entonces recuerdo lo que dijo para ahuyentar al hombre desagradable, y aumentan. —Oh, por supuesto. Gracias por salvarme la vida— le respondo, cada palabra cargada de sarcasmo, aun así hay una sonrisa en mis labios. Porque es divertido, me causa gracia lo estúpido que es.—Por un momento pensé que irías directamente a los golpes— ¿cuántas veces escuché a mis padres regañándolos en la sala por meterse en otra pelea? Una vez los veía entrar por la puerta con heridas en los rostros y sangre en sus uniformes, me preparaba para escuchar los gritos de mi madre y la voz de mi padre tratando de contener la ira. Es conocimiento común que Kamui no desperdiciaba la oportunidad de buscar pelea y Takasugi estaba ahí siempre para protegerle la espalda y dejar en el suelo a la mitad de los bravucones que se atrevían a ir contra ellos. —Así que me ves sólo en toalla y ya soy tu novia. Me hubieras avisado, por lo menos— bromeo y no puedo retener la fuerte carcajada que provoca su reacción. Lo veo atragantarse con la comida y darse golpes en el pecho. Le doy unos leves golpes en la espalda, controlando ya mi risa, y por fin regreso a mi comida. Era una de las cosas buenas: los tipos siempre tenían buen gusto al escoger los lugares, no hay ninguno del que no me haya enamorado de sus platillos. Sí, es demasiado divertido lo idiota que es, y con esto podía comenzar a ver toda esto con mejores ojos, no me ayudaría nada pasarme lo poco que me queda en este trabajo sufriendo y enfadándome por cada tontería que diga. Ya me resigné a que sus estupideces no tienen un límite. Además, tenía que sacar lo sucedido ayer en nuestra conversación, no pude burlarme al bajar a cenar porque decir eso frente Takasugi haría que reaccionara peor que si se enterara de mi trabajo y la participación de Kamui. Si hubiera dejado salir una sola palabra nuestra deliciosa pizza habría terminado en el suelo y yo habría tenido que separarlos a ellos dos. Más bien, alejar a Takasugi de Kamui, y si sacarlo de su habitación fue difícil, separarlo de alguien a quien intenta asesinar sería el doble, triple, ni siquiera podía imaginarlo. Así que, ahora que estamos solos, puedo hacer toda la burla que quisiera. —¡Oh, hablando de desnudos! Bueno, casi-desnudos. Takasugi tiene alguien en la casa, por lo que tendré que esperar su mensaje que me diga mi casa ya es terreno seguro para mi salud mental— salud mental ¡ja! recuerdo la última vez, antes de que hiciéramos nuestro acuerdo, entré a casa gritando que había un incendio y necesitábamos un doctor urgente, porque sentía que perdería mi brazo en cualquier momento. La broma perfecta, los había visto por la ventana antes de llegar a la puerta (de todos los lugares ¿en serio, Takasugi?) por lo que no se me ocurrió una mejor manera de arruinar el momento. Su pareja del momento lloró por horas en el sillón y yo estuve muriendo a carcajadas mientras él trataba de calmarle. Y por esa razón, él ya tiene la consideración de advertirme cuando no debo de regresar a casa, y parece que le vino muy bien que nosotros lo sacáramos de su habitación. —Así que ¿cuál es tu plan? Según lo que dijiste, me llevarás a casa, pero Takasugi todavía está ocupado. Bien podrías dejarme ir...
Lo que menos espero es encontrarme entrando al departamento de Kamui. Su departamento, donde vive, el cual no había pisado ni una sola vez hasta hoy. Me sorprende lo ordenado que es, pero en cuestión de segundos lo relaciono con Abuto. El pobre hombre debe de pasar por aquí cada lunes para limpiar todo el desastre que provoca la actitud descuidada de Kamui, si no es que pasa cada tres días al descubrir que una semana era demasiado tiempo tratándose de él. Me hacía una idea por Takasugi, la de limpieza trabajaba únicamente los fines de semana y toda la semana si mis padres no estaban, pero una vez llegó la pubertad de Takasugi y sus amigos, venía toda la semana sólo para encargarse de su habitación y la cocina. —No creí que me traerías— observo con curiosidad cada rincón de la sala de estar. Es una lástima, el no encontrar algo interesante para hacer un comentario. Es... normal. Más normal de lo que esperaba. Tengo que decidirme entre estar sorprendida o decepcionada por esto—Luce como todo departamento promedio. Me gusta— me decido al final por la primera, agregando que no me desagrada, ni un poco. —Ya sabes que todos los amigos de Takasugi viven en departamentos gigantes, lujosos, y él no deja de decir "quiero vivir en un lugar como ese" "oh, no puedo esperar para mudarme al mismo edificio" pero yo prefiero esto— en cuanto lo digo, me dejo caer en el sillón más largo de la sala. No ocupo todo el espacio, por lo que él después se sienta en el espacio sobrante. Mi pie apenas roza su muslo, pero estiro la pierna para patearle ligeramente, y río.—Deberíamos acordar esto: unos días vamos a mi casa y otro venimos a tu departamento, no lo sé, me gustaría venir unas tres veces más.— ¿cómo en casi una semana estábamos actuando tan naturalmente uno con el otro? Kamui se estaba riendo de lo que decía, cualquier cosa y yo estaba ahí, acostada en el sillón cuando ni en mi propia casa hago eso cuando otra persona está ahí conmigo. Con compañía, lo máximo que hacía era cruzarme de piernas. Me agrada esto y quiero evitar pensar en lo que significa eso.
Mi vista vagaba en un intento de evitar fijarla en él. Era inconsciente de la hora que era; mi celular lo había dejado en la mesita a un lado del sillón, pero las condiciones no me dejaban estirarme por el y Kamui no tenía ni un solo reloj, de ningún tipo, en esa parte de su departamento. Lo que sé: estuvimos hablando, bromeando, hasta que la voz de Kamui se fue debilitando al punto en el que dejé de escucharla, todo para descubrir que cayó dormido ¡Dormido! Bien puede ser de la gente que duerme quieta, no deja la posición inicial. Lastimosamente, es de la gente que duerme y busca la posición más cómoda, en la que se abrió paso en el sillón, se aferró a mis piernas y recostó su cabeza en mi estómago.  La posición era incómoda, que la expresión en su rostro fuera tan calmada, también. El estar dormido lo hacía lucir completamente diferente ¿quién era la persona ahí? No se veía como alguien que salta a pelear sin pensar, o que sus palabras sean estupideces la mayoría del tiempo, o que defiende su masculinidad a escudo y espada. Era él, así de simple, en calma, como rara vez se le veía. Atrapé mi labio inferior entre mis dientes para lanzar lejos el deseo de querer pasar mi mano por su cabello. Desde pequeño lo ha dejado crecer,  pero ahora lo tiene tan largo que la trenza con la que lo recoge debe ir a la mitad de su espalda, o más allá, cuando antes muy apenas pasaba de sus hombros. Tiene mejor cabello que el mío, eso lo sé perfectamente. Río de mi pensamiento, aunque esa risa se ahoga en mi garganta al reaccionar: entre pensamientos y risas, mi mano sí terminó en su cabello. La mano libre se alza y cubre mi rostro ¡Debería de quitarla ya! Pero no lo hago, sigo con la mano ahí mientras la otra me oculta, sintiendo el calor subir a mi rostro. Quise hacer ?l un montón de veces, pasaba tardes preguntándome e imaginando escenarios donde por fin acariciaba su cabello... ninguno se acercó al verdadero.  Esto es únicamente por todos los años pensando en hacerlo ¡Sí! No es que quisiera hacerlo ahora, sino que el inconsciente cedió ante los años y años deseando llevar acabo lo que ahora mismo no quiero. Lo menos que quiero ahora es... hacer lo que no puedo parar ¿Cuántos minutos han pasado? Dejo de cubrir mi rostro para hacer lo que debí desde hace tiempo: tomar mi celular. Sin embargo, con el mínimo movimiento que hago siento a Kamui moverse y sus ojos abrirse. La sorpresa nos golpea a ambos. Metafórica y literalmente. 
Tengo una mueca que deforma todo mi rostro mientras que Kamui tiene un rostro peor pero no ha apartado la mirada del vacío. Podría ponerme de pié frente a él y seguiría con la mirada perdida, en "tontolandia" o así le decía yo de pequeña. Pongo mis ojos en blanco, cansada de su actitud. Ante la sorpresa, los dos terminamos saltando con tal fuerza que yo terminé mordiendo mi labio y él con un notable golpe en la frente ¿Cómo terminamos así? No estoy segura. Tal vez fue mi rodilla la que le propuso tal golpe a su rostro y su repentino y brusco movimiento fue el que llevó a mi labio sangrante. A pesar de lo que dice mi expresión, no me enfada lo ocurrido ¡Fue divertido! Si no fuera por su ahora ida mente, habría soltado una broma para olvidar lo incómodo que fue lo anterior. Sin embargo estoy sufriendo de la incomodidad de la posición y de la sorpresa que nos provocó. Bufo, no hay respuesta; mi pié golpea constantemente el suelo, nada; No doy para más. Dejo la sala para ir a la cocina (y, en serio ¿Cuánto tiempo le dedica Abuto asegurarse de que Kamui viva en un lugar decente?) y tomo una bolsa de hielo que coloco con fuerza contra la zona enrojecida. Al fin tengo una respuesta, escucho su grito y yo carcajeo con fuerza mientras me aseguro de que no lance la bolsa. —¿De regreso en la tierra?— pregunto. Él toma la bolsa y me siento a su lado, un poco más relajada ahora que ha desaparecido su mirada perdida que me provocaba escalofríos ¿Alguno hablará de lo que pasó? En mi caso, preferiría olvidarlo si él va a continuar con esa actitud, pero si cambia o deja de lucir tan trastornado, me permitiré hacer burlas como lo he hecho desde un principio. Si pude bromear acerca de que entró a mi habitación sin permiso y en el peor de los momentos, no deberá ser muy difícil hacerlo de lo ocurrido. —¿Estás bien?— hago lo contrario a burlarme. No puedo ignorar que estoy un poco preocupada ¿Qué tal si le maté las últimas neuronas que le quedaban en el cerebro? Si aumenta su estupidez, será culpa mía. Estoy apunto de decir esa broma, será hilarante y más la reacción que él llegue a tener. No alcanzo a hacerlo cuando Kamui, de improvisto y sin aviso, se acerca a mí tanto... tanto que el aire se escapa de mis pulmones. Cerca, demasiado cerca. Siento su mirada fija en mi labio ¡Por la herida! ¡Lo está mirando por el herida! Aun así estoy dejándome llevar por los nervios, siento la necesidad de empujarlo y salir de ahí ya, lo más rápido posible.  Es lo que pienso, no lo que hago, porque en realidad estoy clavada en mi lugar imaginándolo acercándose más- porque, claramente él no está acercándose. Lo estoy creando todo, no está ocurriendo realmente. Vuelvo a respirar cuando, sí, Kamui se aleja y regresamos a la distancia anterior entre nosotros. —Iré a ver como arreglarlo— porque seguramente su preocupación era esa: Takasugi me vería en ese estado y no pararía hasta descubrir qué pasó realmente. Si digo que no pararía, es porque de verdad no se tomaría ni un solo descanso hasta descubrir la penosa situación. Tomo mi bolso, maldiciendo el sentir otra vez mi rostro aumentando su temperatura, y huyo al baño como debí hacer mucho antes. Haré una rápida consulta a mi reflejo, trato de pensar en otra cosa mientras busco el maquillaje en mi bolso. Mis manos están temblando por lo que todo lo que saco termina cayendo en el lavabo sin que pueda arreglar la notable herida en mi labio. Maldición, maldición, maldición, necesito calmarme, en este instante, necesito seguir cuerda debido a que miré mi celular y, por desgracia, aún no hay noticias de Takasugi; estoy atrapada aquí hasta que él se decida a contactarse conmigo y no creo posible poder esconderme aquí mientras tanto.
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Mensaje por bultaoreune el Dom Jul 23, 2017 4:00 pm

No me había quedado de otra,que llevarla a mi casa en cuanto aseguro que no podía volver a la suya. Era bastante triste que porque su hermano estuviera con una chica ella no pudiera regresar. Que se callará el muy bastardo, o que fuera a otro sitio. Entonces...¿su hermana pequeña también tendría que contarle cuando estuviera con un chico en su casa haciendo cosas indecentes para que él no apareciera por ahí? Me parecía algo absurdo, pero no iba a comentar nada al respecto en voz alta porque no era de mi incumbencia. Por eso, y por lo que había pasado en la cita, había decido que Chiyo me acompañaría a mi casa esta vez. Más bien,a mi departamento. Y era un alivio que yo si viviera solo, porque no tenía que darle explicaciones a nadie de porque entraba una chica y salía otra o cualquier cosa por el estilo. En ese aspecto era muy libre, desde edad bastante temprana, y agradecía que mis padres me hubieran dado esa libertad que tanto necesitaba y que tanto me gustaba en estos momentos. Dejé entrar a la rubia en el apartamento, y luego entre yo. No entendí su comentario de que no la traería, aunque puede que luego si....bueno, las chicas que solían entrar aquí nunca tenían el cometido que ella tenía y por el que estaba en esta ocasión en mi hogar. Me encogí de hombros mientras ella hacía comentarios sobre el piso. Solo me dejaba claro que yo era un desastre y que por eso no se esperaba que todo estuviera así de ordenado.-Se esta bien aquí, no necesito nada más grande. Tu hermano solo lo dice porque no sabe lo que es vivir solo.-Le explico sencillamente mi opinión al respecto. Me dejo caer en el sillón y alzo una ceja al verla tan cómodamente sentada ahí y como a poco se recuesta.  Reí levemente negando, no pudiéndome creer que la Chiyo que siempre había solido ser reservada conmigo, ahora mismo estuviera tumbada en mi sillón de esa manera. Pero...me gustaba. Me gustaba que ella fuera así. Que se dejara ver natural cuando estaba a mi lado.

No se como pasamos a estar en ese momento. No me explicaba podíamos estar teniendo una conversación tan fluida y con bromas de por medio, que no eran metiéndonos ninguno de nosotros con él otro, y estábamos tan tranquilos. Siempre estaban los piques entre nosotros, cada vez que nos encontrábamos, ya era algo más que normal. Pero, en esta ocasión, no había sido así.  Y  aunque era bastante extraño, y creo que ella también lo sentía así, ninguno de los dos se quejo. Me gustaba estar de esta manera, me sentía tranquilo y no tenía que estar a todo momento en alerta por lo que pudiera ella decirme para yo contraatacar. Por eso de no estar en alerta y de estar la mar de tranquilo junto a ella, fue por lo que en algún momento mi cuerpo se termino relajando por completo. Y mi mente se fue a otra parte. Por eso me quedé dormido sin ni siquiera darme cuenta. De repente, me quede en una total paz. Sentía como un aura de tranquilidad me recorría completamente y decidí aceptarla y dejarme llevar por ello. No se que era esa sensación, ni siquiera intentaba buscarle explicación en mi sueño, solo me estaba dejando llevar por lo que me ocurría y por lo bien que me sentía. Mi mente viajo a cualquier lugar y pequeños recuerdos del pasado se adueñaron de mi mente. No entendí en ese momento cual era el motivo, pero justo cuando mi corazón dejo de ir tan lento y mi respiración se regulo a manera normal, pude saber cuales eran los motivos. Se acercaban a la realidad, mis ojos se abrieron lentamente. Y cuando me encontré de aquella manera, cuando me di cuenta que estaba sobre ella y que su mano estaba  acariciando mi pelo-y eso me daba tanta tranquilidad- me paralicé.

Mi mente se había nublado y mi corazón se había parado en cuanto había sido consciente de todo. No era la primera vez que me encontraba así con una chica, acostado sobre ella, pero si que las situaciones eran distintas. Porque normalmente no había ropa y yo no me quedaba dormido. Y mucho menos permitía la cercanía y el roce de que me tocara de esa manera...como con cariño. Estaba más sorprendido por ese gesto de parte de ella que por el golpe que vino después. Me quede pensando en sus motivos, en la razón de porque ella estaría así conmigo si gritaba odiarme. Y luego me vino a la cabeza todas las bromas de parte de Tagasaki...cada vez que bromeaba con que su hermana estaba loca por mi No, no...Eso no podía ser posible. Chiyo era bonita, inteligente, independiente, madura...perfecta. Pero...¿ella y yo? JA, ES IMPOSIBLE. Y la realidad me dió de golpe para hacerme consciente del golpe en mi cabeza y soltar un grito de dolor tiempo después. Recibí la bolsa que ella me dio y me la puse en donde me dolía. Esperaba que si que me calmara. Simplemente la miré cuando me pregunto por mi bienestar y me fije en ella. Su labio estaba rojo e hinchado, no se veía del todo bien. Me acerque para observarlo mejor. En un momento quise tocarlo, por un momento hasta la idea de tocarlo con mi mano se desvaneció y quise hacerlo con mis labios. Pero denegué la idea en cuanto me di cuenta de a quien me estaba acercando y retrocedí. No podía, no. Era Chiyo, la hermana de mi mejor amigo. Ahora trabajaba para ella, protegiendola. No podía hacer estas cosas..y maldecí cuando la vi marcharse. La vi huir y quise golpearme la cabeza de nuevo. No podía creer que casi la besara, pero la idea -por muy descabellada que sonara- no se desvanecía de mi mente aún así. Me estaba volviendo loco de tanto pasar tiempo con ella, eso tenía que ser.

Solté un suspiro de nuevo. ¿Cuanto tiempo más pensaba pasarse en el baño? Me levante cuando decidí que ya llevaba demasiado tiempo allí. Fui a por un vaso de agua y me encaminé hacia el baño.-Chiyo...¿No piensas salir nunca de a..?.-No me dio tiempo de terminar de hablar, porque justo ella salió del baño, yo llegue y el agua que tenía del del vaso acabo en su blusa. Chasquee mi lengua y bufe, ¿ no iba a aparar de suceder los accidentes hoy? Estaba claro que no. Al menos no a mi favor. O puede que...-Auch- solté un quejido por su golpe y justo aparte mi mirada de sus pechos. ¡NI SIQUIERA LO HABÍA HECHO CONSCIENTEMENTE!- Ven aquí.-Dije simplemente y coloque una de mis manos en sus hombros para guiarla. La solté para abrir la puerta de mi habitación.- Tienes las camisas en la parte de arriba del armario, coge lo que quieras para que no estes mojada. No quiero ser el culpable de tu posible resfriado. Ta tenemos bastantes con tu feo labio.- Bromee en parte en ese momento, intentando quitar la tensión que había notado que llevaba varios minutos entre nosotros. No era normal estar así, en silencio, si no chillándonos. La espere en el salón de nuevo, y cuando la vi salir y vi exactamente la camisa que se había puesto fruncí el ceño.-¿Te estas riendo de mi?.-Le pregunto al ver con mi camisa favorita y cuando se ríe, yo ruedo mis ojos. SI QUE LO HA HECHO A PROPÓSITO.- Voy a dejártelo pasar...Pero la quiero de vuelta.-Le advierto cuando cojo las llaves del coche y de la casa. Ah, esa camisa solo me la había puesto yo y solo la quería para mi. Pero...en ella se veía bien, y no iba a obligarle a cambiarse de nuevo porque...me agradaba verla con ella.

Nos mantuvimos en silencio en el camino de vuelta a su casa. Puede que la tensión se estuviera exagerando de cierta manera, o que simplemente cada uno estaba en su mundo y no pensando en lo demás. Prefería que se tratara de eso. Aunque me golpeaba y me culpaba a mi mismo por lo que nos estaba pasando en este momento. SI no me hubiera dejado dormir...Si luego no me hubiera quedado tan callado... si no le hubiera echado el agua por encima, posiblemente ahora estaríamos igual que cuando llegamos a mi casa. Riéndonos y hablando de cualquier cosa, de forma natural y sin que nada se viera forzado. Si, ahora que volvía a repetirlo en mi mente, me seguía pareciendo imposible pero cierto. Suspire cuando aparque fuera de su casa y ella se bajo sin ni siquiera decir nada. Me baje rapidamente del coche y la alcancé antes de que entrara en su casa, agarre su mano y tiré de ella para que me mirara.-¿Esta todo bien?.- Pregunté frunciendo el ceño y antes de que ella pudiera responder, la puerta principal de su casa se abrió.-Hola chic..-Su hermano no termino de hablar y nos miro de arriba a bajo, observandonos atentamente. Alzo una ceja y su cara cambio a una de advertencia. Ahí venía su teatro de amenazas y de alteramiento.-¿Qué...?¿Por qué venís juntos? ¿Y PORQUE ESTA CON TU CAMISA?.- Dice seriamente pero con un tono de alteración. Pone una mano en mi hombro, con un golpe fuerte.-Vamos a hablar. Los tres.-Dice y seguidamente bufo. Esto era lo único que me faltaba.
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por bultaoreune el Dom Jul 23, 2017 5:30 pm


Me había ido con la excusa de despejar mi mente, con el simple motivo de querer estar sola. Pero, ahora mismo, me arrepentía de ello. Pensaba que ya conocería la mayoría de las calles, al menos las que estaban cerca del departamento, y que podría volver sin problema. Y quizás si hubiera memorizado, o al menos fijado, en por donde iba, puede que hubiera sido así. Pero estuve tan distraída que me termine perdiendo. Estaba perdida, con frío y con miedo. Porque podía ser un lugar con muchas luces y muy poblado, pero ahora mismo parecía estar todo desierto. Sentí miles de escalofríos, pues nunca había estado tan sola. Es más, nunca había estado en peligro, y ahora lo estaba. De pronto, me vi acorralada por unos tipos que no dejaban de dejar de decir estupideces, obscenidades y que me miraban como si fuera un trozo de carne. Sabía varias artes marciales y me habían enseñado a defenderme de varias maneras.¡Hasta sabía planes de estrategia ante un secuestro! Pero me había quedado completamente en blanco y no sabía que hacer. Estaba pensando en donde había hueco y podría salir corriendo o si ponerme a gritar. Pero... no me da tiempo de hacer nada, porque alguien llega a hacerlo pro mi. Cuando veo a Kou me siento más aliviada, siento que respiro de nuevo aunque mi cuerpo entero siga temblando. Solo lo observo, sin decir nada. Me sentía mal de que ahora mismo él me estuviera que estar protegiendo y ayudando en todo. No me gustaba depender de nadie, pero... ahora necesitaba su ayuda en todos los sentidos. Evite que mis ojos se aguaran, pero no pude evitar soltar un par de lágrimas en cuanto en cuanto estuve entre sus brazos. Me aferre a su cuerpo una vez más, y escondí mi cara en su pecho. Ahora donde mejor me sentía, era entre sus brazos. No quería sentir lo que comenzaba a sentir hacia él, pero... no podía parar lo que se revolvía en mi interior.

Jugaba con mis manos mientras estabamos sentados, y me mantenía mirando a abajo. Lo escucho hablando conmigo, ¿en verdad estaba hablando de esa manera conmigo? ¿De verdad se esta sincerando con sus palabras? Sonreí en el momento que él prometió apoyarme. Mi sonrisa se amplia aún más al escucharle decir que mañana iremos de turismo. Creo que realmente lo necesitaba, necesitaba sentir que había echo bien en venir hasta aquí. Mi piel se erizo bajo su contacto, pero me gustaba dicho acto. Por lo que coloque mi cabeza en su hombro y me pegué más a él.-Gracias. Gracias por venir a buscarme y por ayudarme.-Le digo con voz lenta.[...] Nada más llegar al departamento, los chicos me abordaron a preguntas y se aseguraron de que yo estaba bien antes de dejar que me fuera a dormir. Me levante un rato después, sintiendo que no podía dormir y quería un vaso de leche. Pero al pasar por la sala, vi al moreno dormido sobre un monton de papeles y suspiré. Bien, no era algo difícil...debía de ponerme manos a la obra.

Termino a eso de las ocho y media de la mañana, imprimí el trabajo desde la impresora que tenían en un pequeño despacho y lo puse en una carpeta que él tenía preparada para dicho trabajo. Luego, me puse a hacer café para cuando todos despertaran y no pude evitar sobresaltarme cuando alguien toco mi hombro en silencio. Mire a S¿? un poco mal y luego este alzó una ceja.-¿Por qué esas ojeras? Quien debería tenerlas es Kou y no tu. Su jefe va a matarlo cuando llegué sin el trabajo.- Comenta poniéndose un poco de café del que había hecho.- Bueno, quizás no es un problema.-Comento encogiéndome de hombros y sin decir más, salgo de la cocina. Cojo el papeleo y voy hasta la sala, pensaba dejárselo ahí mismo a su lado para que lo viera al despertar. Pero, cuando llegó, lo veo despierto. Toco mi pelo algo nerviosa.- Buenos días, Kou.- Lo saludo y estiro el trabajo hacia él-Anoche iba a la cocina y vi que te habías dejado dormir, asi que...para agradecerte lo que has hecho por mi, me pase la noche terminando tu trabajo.-Y sabía que estaría más que perfecto porque había estudiado en mi carrera sobre eso. Solo esperaba que él no preguntara como es que sabía más que él.- Arregle algunas cosas de las que tenías ya puestas, espero que no te haya molestado. Cuando vuelvas de entregar eso,¿puedes despertarme para nuestra salida? Quiero dormir un rato.-Le pido con una sonrisa, levemente sonrojada y aun me sonrojo más cuando no pude evitar soltar un bostezo. Seguido corro a mi cuarto.

Habíamos estado yendo a todos los lugares posibles. Visitando un sitio u otros y llevandome fotos sacadas en cada lugar. Había comprado algún par de coas para mi y otras pensando en mi familia. Aunque me hubiera alejado de ellos, no podía quitarmelos de la cabeza. Habíamos comido en un restaurante muy conocido y que al moreno pareció gustarle bastante. En un momento dado, observo un puesto de algodones de azúcar y dejo las bolsas al lado de Kou, en el banco que estabamos sentados para ir a comprar uno. Regresó con él, la mar de contenta y dando pequeños saltos, y vuelvo a sentarme a su lado.-¿Que más vas a enseñarme hoy?.-Le preguntó risueña y escucho como él me cuenta.-¿Quieres?.-Le pregunto pasandole el algodón y cuando niega, frunzo el ceño.-No seas asi de serio y aburrido. A todos les gusta el algodón. Toma un poco.- Agarro un poco y sin más se la llevo a su boca. Cuando veo como se lo come, sonrío.-¿A que esta rico?.- Le pregunto para luego reír. Muevo lentamente mis pies mientras como, y ahora él también coge. Pero me atraganto un poco cuando pregunta como pude hacer su trabajo tan perfecto. Piensa rápido Khiara, piensa.-Ah...Se que soy muy torpe y que no se de muchas cosas básicas de la vida, pero...los empresariales se me dan bien, los estudios en general- Le explico y cuando él insiste en que es un nivel bastante alto, me encojo de hombros restandole la importancia tan alta que le estaba dando.- Tengo mis secretos- Le digo simplemente. Una vez termino el dulce, limpio mis manos y me levanto para coger mis bolsas. Me sonrojo en cuanto él me ayuda con eso y comenzamos a caminar de nuevo. Voy tatareando una canción en mi cabeza hasta que alguien me para.-Perdona bonita, pero se te ha caído esto.- Me dice un chico entregandome una de las pulseras que llevaba en mi mano. Le sonrió mientras la cojo.- Gracias por devolver, es importante. ¿hay alguna forma de que pueda agradecertelo..?-Le digo y pregunto de forma educada. El chico sonríe algo tímido y rasca su nuca.-¿Tu...nombre?¿Tu número, quizas?.- Me pregunta. Las preguntas me toman por sorpresa y antes de que pueda decir nada, siento a Kou pegarse a mi y por eso el chic da unos pasos hacia atrás.-Oh, lo siento tío...no sabía que estaba cogida. Tienes una novia preciosa.- Comenta y cuando mi boca se abre por la sorpresa de que ese chico pensa que Kou y yo somos pareja, lo veo irse corriendo.-Oh...-¿En verdad podíamos aparentar ser una pareja? Me sonrojo de solo pensarlo pero no puedo decir nada al respecto porque oigo l moreno murmura algo como "no te puedo dejar sola" y entrelaza su mano con la mía para tirar de mi. Y en cuestión de segundos, me encuentro de los nervios por eso, pero ver nuestras manos entrelazadas me mantiene una sonrisa en el rostro.-Kou-lo llamo queriendo llamar su atención, queriendo tenerla y él me mira, aunque no pare de caminar.-¿Tienes novia?.-La pregunta ha salido de mi boca antes de que pudiera pensarlo. ¿Había sonado demasiado atrevida? Quizás...pero, en verdad, quería saberlo y los nervios esperando su respuesta provocaban que no pudiera dejar de morder mi labio inferior.  

El día de hoy había sido completamente genial. Por primera vez había sentido que él estaba pasando tiempo conmigo porque realmente así lo quería. Estaba emocionada por eso, y realmente sentía cosquillas en mi estómago. Todo eso...¿era la razón de que hubiera soltado esa pregunta?¿Y si...ahora se volvía incómodo de nuevo por ello? No,no. No quería eso. Quería estar como hoy, quería ir a mejor. Quería que nuestra relación...fuera algo más que simples compañeros.
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por Aislu el Lun Ago 21, 2017 8:11 pm

MabuchiKou.
¿Podría Aisaka ser más misteriosa? Intrigante le queda mejor: pasa de no saber hacer ni poner agua caliente, a llorar por extrañar su desconocido hogar para entonces mostrar que cuenta con habilidades sorprendentes que bien podrían dejarme sin trabajo, de enterarse mi jefe que alguien más lo realizó. Aunque al verla entregando los papeles, dándome cuenta de que me quedé dormido a mitad del trabajo, trajo una sorprendente calidez en mi estómago, y si no fuera por la somnolencia, mi rostro habría adquirido color y calor ante el gesto. Porque aquello era, literalmente, salvarme de una muerte segura algo que nadie más había hecho ¡Y era la misma chica que ayer lloraba! Al mismo tiempo, me alegraba ver ese notable cambio en ella, esperando que eso le resulte un aliento para su próximo trabajo. Esperaba y todo fuera bien para ella… No porque me importe, es decir, s-se lo merece por su esfuerzo. Así no perderá la ilusión que da llegar a un lugar nuevo y si logra enamorarse de la ciudad, de este estilo de vida, todos estaremos felices de que siga con nosotros. Hasta yo. Pero eso nunca lo diría en voz alta. Gracias a esto me emociona más nuestra salida de hoy, será una forma de pagarle el favor y para que ambos descansemos después de lo poco agradable que fue ayer. No tenía un plan fijo para hoy, mas bien iríamos por las calles y cualquier cosa que le llamara la atención, me dedicaría a que estuviera a su alcance, por muy ridículo que fuera. Shuko y Aya tenían trabajo (como todos los días) hasta tarde, aunque ambos expresaron su tristeza al no poder participar en nuestro viaje de turistas por la ciudad y Aya incluso llegó a decir que dejaría el trabajo colgado todo con tal de reunirse con nosotros aunque fuera una hora. Shuko sólo rió, empero, en sus ojos podía ver un brillo que indicaba estar de acuerdo con esas palabras. Era sorprendente, se notaba ya un aprecio hacia Aisaka de parte de esos dos; era de esperarse, pensándolo bien, porque ellos dos siempre han sido el tipo de persona que mete a otros en su vida sin pensarlo demasiado, siendo yo el vivo ejemplo de eso. Aun así, no era tanto el tiempo conociendo a la pulga… sin embargo, ella había sabido entrar a nuestras vidas con gran facilidad debido a que- a que- a que era muy agradable y se esforzaba, aunque no sabía hacer ni lo más básico, veía cómo buscaba, por fin, un cambio. En un principio daba la impresión de estar en su propia burbuja, sumiéndose en sus propios pensamientos y preocupaciones, dejándonos a nosotros confundidos al desconocer sus orígenes o estado actual. Ahora, igual lo desconocíamos, pero ella interactuaba con nosotros de manera que creo poco a poco estaba superando aquellos problemas que le atormentaban. Por eso mismo, sería capaz de soportar, por unas cuantas horas, el sol y el molesto clima, incluso a los turistas poco experimentados y estúpidos. Un pequeño sacrificio con tal de hacer pasar un buen momento a Aisaka, claramente no era la gran cosa, ni ella debió mirarme cómo lo hizo cuando se lo expresé. No era para tanto, había que decir, no era que me esforzara tomándome tantas molestias con tal de verla feliz por un momento. No, no, no. No lo estoy haciendo por ella, lo hago por mí, para sentirme mejor después del grandísimo favor (y misterioso) con el cual me salvó de una muerte segura. Mi motivo no era ella; era yo, nada más que eso.



Chasqué mi lengua en el momento que el tipo desapareció de mi vista ¡Era imposible dejarla sola aunque fuera un mísero segundo! En un principio temí que se repitiera lo ocurrido anoche, o pasara algo peor, pero no tuve que hacer más que hacerle creer que éramos pareja. Muy sencillo cuando tratas con gente decente, aunque… Al vernos ¿otra gente pensará lo mismo que él? A mis ojos, mi actitud con ella no tenía nada de romance o intenciones ocultas, así como la imagen que dabámos no la asociaría con una pareja íntima. Yo iba detrás de ella, preocupado por perderla en cualquier momento y cargando todo lo que compraba porque, al parecer, Aisaka estaba tomando muy en serio el actuar como un turista más, emocionándose con el más insignificante producto que se le ponga en frente. Casi adorable ¡Pero vamos al punto! poco nos asemejábamos a una pareja, era imposible que alguien más que ese tipo nos viera de esa manera. Lo vería platónico, como diría Aya, demasiado influenciado por las redes sociales, just bros being bros. Aisaka es mi… ¿bro? que luce adorable con el rosado algodón de azúcar, ofreciéndome un poco el cual rechazo, y sus mejillas sonrojadas al mismo tiempo que pregunta si...—¿Qué?— De verdad ¿qué? ¿¡Escuché bien!? O mi subconsciente quería actuar en mi contra justo en este momento, tal vez de manera inesperada estoy sufriendo de alucinaciones por haber estado tanto tiempo bajo el fuerte sol ¿Me habré deshidratado? Al punto en el que mi cerebro crea cosas que poco se acercan a la realidad.  Cosas tan poco creíbles como Aisaka preguntando, con la palabra novia de por medio ¿Por qué le iba a importar eso a la enana? Un tema demasiado personal, algo que no puedes preguntar de manera tan repentina y, ¡¿cuál era su interés!? Más con el rostro que tenía, como si su vida dependiera de mi respuesta ¿y si…? No, Aisaka es una pulga que gusta de meter sus narices en todos los asuntos, era imposible que las intenciones detrás de su incógnita fueran en ese sentido. Apesar de mi inmenso trabajo para mantener la calma, sé del calor en mi rostro que únicamente podía indicar la vergüenza que sentía y el calor adquirido por mi rostro. Huir era una muy buena opción.—Yo...Estoy completamente disponible. Sentí unas casi incontrolables ganas de lanzarme al mar al pensar eso ¡No estoy disponible! Bueno, sí estoy soltero, pero no lo diré de manera que dé a entender otra cosa, como si quisiera que prestara especial atención al hecho de no tener pareja por el momento. Como si… como si ¡No! —No tengo novia— a poco estuve de agregar pero tengo a Aya con tal de que el tema fuera dejado por la paz. Estoy entrando en crisis, y todo por culp de una estúpida y simple pregunta.—¡Vamos! ¡todavía tenemos mucho que hacer!— oficialmente en mi tumba estará grabada la frase “huir es siempre la mejor opción” Aunque mi mente seguirá en estado de pánico por tiempo indefinido, lo mínimo que podía hacer era distraerla mientras tanto. En el fondo de mi mente comenzaban a formularse temores de gran tamaño, todos con algo en común: la molesta curiosidad de la pulga. Advirtiendo que, de no mantenerla ocupada, en cualquier momento se pondría a soltar preguntas de mayor impacto y a juzgar por las consecuencias de esta única pregunta, mi pobre mente, rostro y corazón no serían capaces de soportar otra cuestión, menos si resultan igual o más (¡o más!) íntima que ésta. Tenía que tranquilizarme y recuperar la compostura. Parecía estar lográndolo. Aunque mis rápidos pasos y cómo tiraba de Aisaka dijeran lo contrario.



Disminuyo la velocidad en mis pasos en cuanto salimos de la multitud. Hemos dejado el punto central y de mayor corriente atrás, aunque ahora nos encontramos en las típicas calles con puesto ambulantes y músicos callejeros; aquí siguen rodenándonos los grupos de turistas, aunque en estas zonas no están en alarmante cantidad y saben mantener bien el volumen de su voz (así como sus comentarios) como respeto que los otros parecen no tener. Es calmado y me ayuda a relajarme, aflojando mi agarre en la pulga. Estos son buenos espacios, rincones de la ciudad que uno aprecia mejor en estos momentos: el sol está a un poco de ponerse, el cielo comienza a teñirse anaranjado y los rayos ya no queman con tanta intensidad. O ya perdía la sensibilidad por completo. Mi vista va por la calle, buscando alguna distracción y encuentro esperanza en mi vida al posarme en uno de esos tantos músicos, pero sin un grupos de personas a su alrededor. Lo que tenía en mente era una locura, locura que Aya nos obligaba a realizar siempre que pasábamos por calles similares. Es divertido y sumamente humillante, sin embargo, no puedo evitar querer hacerlo con Aisaka. —Ven— busco de esta manera librar un poco mi mente, mi mano vuelve a tirar de su brazo y nos acerco al grupo de músicos. Les permito un par de billetes y para mi suerte (o pena, no sabría decir) es uno con el cual he hablado antes. Lo recuerdo por como Aya en esa ocasión nos tuvo más de tres horas dejando y dejando billetes en el bote en el suelo, todo con tal de que no se detuvieran.—¡Eres uno de ellos!— mi rostro vuelve a encenderse de la vergüenza, pero ahora se agrega un insulto mental a Aya, pensando, asustado, que ahora cargamos con una reputación¿Lo mismo que esa vez?— pregunta y yo respondo con un asentimiento de cabeza que apenas se nota, él lo ve, se ríe y se ira a los otros músicos que parecen estar recordando de dónde me conocían. Dejo lo que cargo en el suelo, muy cerca de ellos, de manera que ellos fácilmente podrían darse cuenta si alguien se acercaba con intenciones de robar, porque no era aloo tan extraño por estos lares de la ciudad. Me giro para quedar de frente con Aisaka y trago en seco esperando por la música.— Baila conmigo, pulga— nada romántico en esto, para nada, mis manos fueron a las suyas únicamente para posicionarnos frente a los músicos, no porque quisiera tenerla cerca. Nada romántico, todo amistoso. Reíamos al tiempo que bailamos al ritmo de la música igual que hicimos Aya, Shuko y yo, lo mismo que nosotros, un grupo de amigos ¡Ni una pizca de romance! Incluso cuando el ritmo cambia y… esa es ya la quinta vez que lo hace. Mientras yo bailo como pienso correcto, basándome en lo que escuchaba, Aisaka parece ir a la perfección con el estilo, como si todo baile lo tuviera grabado completamente y se movía con una gracia que estoy seguro yo no tenía. El sol desapareció en poco tiempo y éramos iluminados únicamente por los faros, la luz dando un agradable color a su piel, a sus ojos y, sobretodo, a la amplia sonrisa que llevaba. Estaba feliz, y si había conseguido eso, entonces no me importaría tener los pies ardiendo y una posible deshidratación, si con eso- ¡Si con eso hace mi trabajo! Sí ¡Lo único que me importa es eso, que haga mi trabajo! No es que necesite verla de nuevo así ¡Para nada! Vuelvo a chasquear mi lengua para regresar mi atención a la música, notando que otra vez han cambiado el ritmo. Aisaka luce preciosa, muy fuera de este ambiente. Como si ella estuviera muy por encima, fuera de mi alcance, cual gente de la alta sociedad y yo, un estudiante que muy apenas sobrevive con su beca y trabajo, bailando en las calles sin miedo a humillarse. Si no fuera porque sé que vivimos en las mismas condiciones, iría que nosotros somos cual la dama y el vagabundo y… ¡No! Amiga, amiga, amiga, no es más que eso. No importa que el calor no abandone mi rostro cuando tomo su cintura y la alzo en el aire para después girar. Lo hago porque eso dice la músico, no porque quiera cargarla y recordar lo diminuta que es, la facilidad con la que puedo tomarla entre mis brazos—¡Wow! De verdad que ustedes nos dejan sin palabras— la música terminó justo después de ese movimiento y el mismo con el que hablé comenzó a aplaudir. Para mi sorpresa, más gente se le une. Más sorpresa me causa ver la cantidad de gente que nos estaba mirando, formando un arco alrededor nuestro. De los músicos, me corrijo, ellos estaban ahí para escuchar a los músicos. Sin embargo, somos Aisaka y yo a quienes observan, la presión es tanta que me veo obligado a mirarla, aunque mi fuero interno diga lo contrario, y ella luce tan ilusionada por la acción que decido seguir el juego y tomo su mano, para luego inclinarme como agradecimiento. En lugar de un gesto artístico, me resultó más japonés y no me incomoda o me da una ola de nostalgia. Porque Aisaka está conmigo.





Caminamos hasta una banca colocada en un lugar bien iluminado. Otra vez dejo caer lo que cargo al suelo y tomo asiento para luego palmear a mi lado esperando que ella se siente. Parece ya una costumbre, como si todos los días saliéramos juntos a caminar sin destino.—Uh...— no estoy seguro de decir lo que me mortifica en voz alta, menos decírselo a ella, pero soy un impulsivo sin remedio. En este momento ya no siento el fuerte color en mi rostro, pero de todos modos estoy seguro que eso se debe a que ya me he acostumbrado a la temperatura por como no he dejado de sonrojarme desde que ella soltó esa pregunta—Tuve algo parecido a una relación con una chica llamada Futaba— en serio ¿qué sentido tenía contarle esto a Aisaka? Todo era culpa de sus gigantes ojos brillando de curiosidad, que me seguían y exigían saber o que cuestionaban, y más.—Todos éramos amigos, vivía con nosotros antes, pero decidió mudarse; por eso buscábamos un nuevo compañero— me estiro con tal de disipar los nervios y (otra vez) no lo hice con la intención oculta de que una vez dejara caer mis brazos, el derecho estuviera apenas rozando sus hombros—Nunca me gustó de esa manera ¡Sí, la quería! De la misma manera que a Shuko y Aya— paso mi zurda por mi cabello, tomando todo el aire que pudiera. Nada que hacía con la intención de calmarme estaba funcionando—Pero ella no me quería así. Acepté porque me dije ¿Qué podía salir mal? Si Futaba ya tenía sentimientos románticos por mí, no sería difícil que yo los desarrollara por ella— un pensamiento muy estúpido. Había tomado muy a la ligera los sentimiento de Futaba debido a que mi experiencia en las relaciones era casi nula. Venía de un país donde las relaciones cada vez con más rareza se dan, donde ambas partes son muy recatadas y todo avanza de manera muy lenta. Aquí, pueden ser dos o tres citas y ya están saliendo. Era demasiado para el pobre e inexperto Kou—Salió muy mal, porque nunca pude apreciarla de esa manera y ella se dio cuenta— la opresión que siempre sentía en mi pecho al tocar el tema no había aparecido. Me negaba a aceptar que eso se debía a que estaba hablando con Aisaka. —Lo arreglamos, creía que regresábamos a ser amigos de nuevo. Duramos así dos meses y cuando pensé que ya todo era igual que antes: nos dijo que iba a mudarse— Entonces, una posibilidad me abofetea de golpe. Futaba era mi amiga y la quería de la manera en que quería a Shuko y Aya, pero aun así mantuve una relación con ella. Ahora, con Aisaka, decía que era mi amiga pero estoy tratando de convencerme de que la quiero como Aya y Shuko; y sufro crisis al pensar en otras intenciones. No quiero pensar en lo siguiente, pero lo hago. Con Aisaka las circunstancias son todo lo cantrario y no puedo evitar imaginar que puede llegar a tener otro desenlace. Mejor que el que tuve con Futaba y... ¡No estoy pensando en eso! ¡Estoy delirando!—Hablar de esto siempre es vergonzoso— Miento, usando eso como excusa del color que aumenta por mi última discusión mental. A unos segundos de murmurar “necesito un descanso” mi cuerpo me traiciona de la peor manera. En el instante que parpadeo, me sorprendo inclinado en su dirección, con su rostro apenas a centímetros… honestamente, en cuanto esté en mi cama caeré en un cansancio febril que me dejará noqueado por días. No cuento con las fuerzas para alejarla los diez metros que necesito para recuperarme. Abatido, me desvío y dejo caer mi cabeza en su hombro. Cierro con fuerza mis ojos ante otra realización. Estar cerca, de manera íntima, con Futaba se sentía cómodo, bien, pero nunca me provocaba nada más que eso. Mientras que esta simple cercanía me estaba estrujando el estómago de una manera que no hacia ni la peor montaña rusa de la ciudad o Shuko al volante.Temía de lo que me provocaba Aisaka con su cercanía, temía por como estaba siendo imposible alejarme de ella.—Por favor, no te muevas—digo al sentirla removerse y por reflejo el brazo que rozaba sus hombros ahora los rodea así como mi zurda va y la toma de la cintura. Horrorizado, retengo un grito, para no parecer demente Muy íntimo, esto era muy íntimo! ¡Sé más japonés, Kou Mabuchi, sé fiel a tu tierra! ¡Tenle miedo a las mujeres!—Lo siento, quiero quedarme así un poco más— ¡No quiero! No debo, no cuando lo único que pienso es como veía a Futaba y pensaba “Oh, es linda y genial! y hoy veía a Aisaka para petrificarme solo porque la vi sonreír; congelarme porque la luz la ilumina a la perfección y mi mente no deja de repetir “Por dios, es preciosa”, que es tan diminuta y por eso quiero tenerla en mis brazos a todo momento, que no me molestaría si volvieran a confundirnos con una pareja. No debería ser así pero, maldición, estaba cayendo con solo tenerla respirar cerca mío.
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Re: ➠I'm foolish enough to want you to love me.

Mensaje por Aislu el Sáb Ago 26, 2017 11:42 pm


KoudaChiyo
Takasugi, vete mucho a la mierda. Es mi único pensamiento desde que mi querido hermano nos abre la puerta y comienzo con sus dramas. Esperaba que eso ocurriera, pero no tan pronto. Era de esperar, porque mi querido y apreciado hermano mayor sabe prestar atención hasta el más mínimo detalle porque es un quisquilloso y perfeccionista: era algo que temía debido a que sabía no estábamos actuando cuidando no levantar sospechas. Es un ridículo que le encanta exagerar, se nota demasiado ahora: moviéndose un lado a otro en la sala de estar mientras nos mira con los ojos entrecerrados y murmurando de una manera que era imposible entenderle aunque fuera una palabra—No se sienten juntos—dice aquello más fuerte y claro lo que provoca que ambos saltemos en nuestro lugar y nos alejemos. No me había percatado de eso, lo cual dice que me he acostumbrado a la cercanía de Kamui… Takasugi carraspea y continúa mirándonos con severidad, seguramente en unos segundos dirá sus acusaciones en voz alta y, por la imagen que damos en este momento estoy segura de que no son del todo lindas—¿Desde cuando?— como respuesta, río sin ganas ante la idea de que en verdad este pensando eso ¿cómo podía creer que después de años, Kamui y yo podríamos estar juntos? Pasé años enamorada de él, viendo como era un completo idiota con las chicas igual que mi hermano, y con la estúpida esperanza de que un día, por arte de magia, despertara enamorado de la hermana menor de su mejor amigo. Nunca pasó en todos estos años y justo cuando empezaba a vivir con eso, resignada- no, afrontando la realidad, viene Takasugi a pensar tal barbaridad como un cuchillo que viene a apuñalarme en la herida que ya consideraba sanada. Kamui, ni loco (más de lo que ya está) se fijaría en mí de la manera que quise ¡en su momento! Y Takasugi debería ser la primera persona en saberlo, al conocernos a ambos a la perfección. Si ya vio a su hermana ser ignorada por tanto tiempo ¿Por qué tenía ese gusto por seguir tocando ese tema después de estos años? Era divertido en momentos, lo admitía, incluso bromeaba con él en ocasiones, pero ahora mismo me incomodaba, pensar en como, por mucho que hice, él nunca se fijó en mí ¡Pero eso ya no importaba, claramente!—Desde hace unos días— Quiero jugar un poco con él, por venganza de lo que me estaba provocando. No lo sabía, pero era el peor momento para que comenzara con sus insinuaciones ignorando la realidad. Sus ojos se abren como platos y el color desaparece de su rostro, lo dejo estar a borde de la muerte por casi un minuto para entonces romper en carcajadas—¿De verdad lo creíste?— la pregunta la hago entre risas, sintiendo como mi estómago dolía y las lágrimas se formaban en mis ojos. Ignoraba la molesta voz en el fondo de mi cabeza que no dejaba de murmurar te gustaría que así fuera.Claro que no, Takasugi.—Claro que él no se fijará en mí, porque siempre he sido la niña diminuta y molesta que se metía entre su grupo de amigos por mucho que ellos quisieran mandarme lejos. Ahora guardo mi distancia, pero en este momento me siento igual que en ese entonces.—Le estoy ayudando a Kamui ya que quiere salir con una compañera mía—agrego risas entre mis frases de manera que sea más creíble. Parece funcionar, el rostro de Takasugi recupera color y la cólera ya no es visible en su rostro; se ha calmado y con eso espero que escuche con atención lo que digo.—Fue a verla hoy pero yo tuve un accidente con un estúpido y como su departamento queda más cerca, me llevo ahí— He aprovechado bien esa característica tan molesta de Kamui, el ser un mujeriego sin remedio me funcionaba para algo que no era gritar en mi cama de la frustración. Cegada del enojo cada que escuchaba de su nueva conquista, así como le alegraba cuando dejaba a la chica de la semana y sufría cada que esa relación pasaba de ese plazo, temiendo que esa chica fuera la chica;que Kamui cambiaría, pero sería mucho más difícil verlo con una sola pareja ¡Pero eso estaba en el pasado, de antes!—¿Cómo pudiste pensarlo? Sabes que es imposibleAunque creas lo contrario. Si bien mi voz en ningún momento perdió el tono burlón, en mi pecho reapareció la sensación que había creído olvidada y por cómo me mira Takasugi, un claro “lo siento mucho! en sus ojos después de tanta estupidez que dijo, me doy cuenta de que sí, estoy sintiéndome igual que hacía antes. Mis sentimientos por Kamui ya no existen, me encargué de olvidarlo por mucho tiempo, así que esto se debe a que esa herida continúa conmigo. Fueron muchos años en esa condición, después de todo—Los dejo, entonces, mañana debo irme desde temprano— Ignoro como puedo la mirada de Takasugi y la sola presencia de Kamui. Subo a paso largo y rápido, sintiendo mis piernas temblar una vez terminan las escaleras. No sé por qué, el dolor en mi pecho no ha desaparecido y me hago una nota mental de golpear a ambos una vez deje de sentirme tan… mal. No es que siga enamorada de Kamui, y ni aunque lo estuviera lo admitiría por culpa de mi orgullo recompuesto después de años en el suelo. Que se pudran los dos, decido, haré algo más mañana para olvidarme de ellos, al menos hasta la hora en que tenga mi cita.

Hice mal al enojarme hasta el punto de ignorarle, pero mi peor error fue quedarme en el campus de la universidad pasadas mis clases; gracias a eso tengo pegado a mí e mismo diablo en persona—Chiyo-chan ¿Por qué esa cara larga?— Okita Sougo me mira, con esa expresión de falsa inocencia e hipócrita preocupación. Si Takasugi y Kamui son molestos, él es mi pesadilla. Pero de igual manera lo conozco desde entonces (es decir, de nacimiento) y se me ha pegado como pulga siempre, con su imagen falsa de chico bueno que tiene a toda la universidad detrás suyo, cuando la realidad poco se le acerca—¿Tienes una cita hoy?— Insiste y le respondo únicamente porque de no hacerlo se pondría a gritar ahí mismo de mi trabajo, o cualquier cosa vergonzosa de la que se acordara. —Sí ¿Hoy trabajas de host?— aunque lo odiaba, técnicamente estábamos al mismo nivel. Dos arrogantes de dudosa moral que se dedicaban a ofrecer atención a gente que la necesita y no se atreve a buscarla. Sougo era un host cuando quería, pero a diferencia mía ese trabajo era diferente. En un edificio, las mujeres solicitan sentarse a su lado, pasar el tiempo hablando con él con cierto coqueteo de por medio, nada de citas en otros lados ni guardia personal. Cuando le conté del trabajo, él muy descaradamente dijo pero quedaría mejor en mi trabajo ¿O acaso es un servicio a tipos homo? A lo que recibió un buen golpe y una semana sin alimento. Muchas veces me preguntaba cómo seguía él en mi vida, pero para estos años me di cuenta que era una pesa de la que no te salvabas sin importar lo que hicieras. Además, yo igual me encargaba de hacer su vida miserable.También, cuando no se deja llevar por su lado sádico es más decente que la gente que conozco, sólo que eso ocurre una vez por milenio—No, hoy estoy libre de esas lamentables ¿Puedes creer que no dejan de preguntar dónde estudio? Son unas acosadoras. Como sea ¿Quieres que te lleve?— De haber sido un día cualquiera, me negaría. Un simple “Ni loca entro a tu auto” y terminaba ahí la discusión. Pero hoy no era un día cualquiera y por cómo me sentí ayer no me vendría mal tomar una actitud egoísta cual hacía siempre que me reunía con él. En resumen, entre nosotros podíamos sacar lo peor de nuestras personalidades sin pena alguna——respondo simple. Mientras Sougo sonría de esa manera extraña (que da miedo y si las chicas lo vieran así, lo denunciarían para que nunca volviera a pisar el campus) yo escribo un mensaje a Kamui que no va más que de: “No vayas a recogerme, estoy fuera. Nos vemos allá”. Entonces le sigo hasta el estacionamiento, entre bromas de mal gusto sin pizca de respeto y golpes entre nosotros que dejan al otro en el suelo un par de veces. Como dije, estaba con el mismísimo diablo. [. . .]¿Qué hace ahí el delincuente?— la normalmente estoica expresión de Sougo cambia al ver a Kamui esperando fuera del restaurante. Por un segundo sus cejas se alzan, pero rápidamente regresa a lo usual, con su retorcida sonrisa en sus labios—¿No será él tu cita, Chiyo-chan? ruedo los ojos para indicarle lo estúpido que está sonando y justo cuando voy a explicarle todo de manera breve antes de bajar y reunirme con otra molestia, mi celular vibra de improvisto con un mensaje de la empresa ¡Me han cancelado a última hora! Gruño después de leer el mismo mensaje más de diez veces y él, que se inclina para invadir mi privacidad, se ríe a carcajadas— Ya sabía yo que no te ibas a salvar de mí— no escucho con la atención suficiente lo que dice a continuación, mi mente se enfoca más en lo que dice la pantalla. Hoy puedo librarme por completo de Kamui, no tendré que ir en el auto con él después de la penosa escena que hizo Takasugi anoche y, lo mejor, no tendré que preocuparme por cómo me sentí cuando eso así; por esa razón asiento sin pensarlo, accediendo a lo que sea que haya propuesto. Sin embargo, cuando me encuentro de nuevo con su expresión de psicópata, me doy cuenta del grandísimo error que he cometido. Literalmente: he vendido mi alma al diablo—Perfecto, siempre tan-—su frase se ve interrumpida por un fuerte golpe en la ventanilla de mi asiento. Salto en mi lugar al mismo tiempo que llevo mi mano al pecho y él sólo mira de manera pesada a la causa: Kamui está ahí afuera mirándonos sin muchos ánimos. Lentamente (y por partes, para burlarse) Okita baja la ventanilla, y aunque estaba disimulando, sabía que estaba sorprendido de que viniera hasta aquí. Lo veo buscando las palabras a decir pero no le doy tiempo, hablando de inmediato—¿Recibiste el mensaje?— al tener una respuesta afirmativa, continúo—Bien, yo me iré con Sougo. Nos vemos, Kamui— y por fortuna la relación entre ellos no es buena, ya que a Sougo no le molesta en absoluto subir la ventanilla e irse de ahí dejando a Kamui sin mayor explicación. Al contrario, su sonrisa se retuerce más y más; incluso en una parada se le escapa una risa. A mí igual, muchas. No todo es tan lindo, porque en sus ojos también veo que querrá una explicación. Trago en seco ante esto, mis sentimientos por Kamui fue algo de lo que hablé mocho con él. A falta de amigas, la persona a la que acudía era Sougo, porque era el más joven entre los amigos del vecindario y nunca congenió del todo con Takasugi y su grupo. Soporté sus burlas y sus regaños muy a su estilo (Deja de arrastrarte por donde pasa, cualquiera), asi que no sería problema lo que diga por esta nueva información. El problema era que yo no quería hablar al respecto.

Descubro que la petición que acepté fue prepararle la cena en mi casa, en mi cocina, con mis ingredientes,  sin que él aportara un solo centavo. Entramos y lo primero que vimos fue a Takasugi sentado en el sofá, descansando como rara vez lo hacía, en el momento que su mirada chocó con la de Okita esperé guerra, pero las fuerzas sobrenaturales se pusieron de acuerdo a mi favor haciendo sonar su celular, indicando una llamada. Takasugi desapareció de la sala sin ningún percance—Ve a sentarte y hacer nada como eres experto—digo, guardando la esperanza de que haga tal cual y de esa manera quede dormido hasta que termine y olvide por completo cuestionarme acerca de Kamui y qué hacía ahí hoy. Lástima que ese bastardo siempre lle mis intenciones. Me mira desde arriba con su fingida inocencia que me provoca ganas de vomitar. Me doy media vuelta sin decir más palabra, resignada ya a que me seguirá sin importar lo mucho que trate de persuadirlo. Una vez en la cocina, recupero un poco el ánimo cuando he juntado las cosas y aún no me ha interrogado. Desaparece en el momento que me giro para encontrarlo asegurándose de que Takasugi no esté cerca. Bueno, al menos tiene consideración por el hecho de que quiero mantenerlo oculto.—¿Entonces?—Es lo único que tiene que decir para que lo suelte todo. Empezando por el día en que contrataron a Kamui, la sorpresa y mi discusión con él por lo poco que le agrada mi trabajo, como lo convencí para que guardáramos el secreto y todo lo que pasó después hasta ayer. En lo último, dudo por un segundo, porque todavía no estoy tan segura de lo que pasa como para hablar del tema. Pero la mirada insistente de Sougo me obliga, porque sabe muy bien que falta algoEs solo que...—tengo mi atención en los fideos con tal de no mirarlo a los ojos. De ser así, soltaría más de lo que debía—Pasé tantos años enamorada de él hasta que me di cuenta de lo imposible que era. Muchos años—humedezco mis labios y le bajo al fuego, él, mientras, golpea con ritmo la madera en un intento de que no sienta que me presiona a continuar.—Pero ayer me confundí tanto que no sabía si me sentía mal porque la herida sigue ahí… o nunca dejé de quererlo— la frase me da ganas de vomitar, pensar que al final no pude deshacerme de esos sentimientos a pesar de mis esfuerzos… es tan frustrante que podría llorar ¡No seguía enamorada de él! Pero si me sentía tan mal, debía ser por algo.—Yo creía haberme vuelto una bruja sin corazón, como tú—¡Oh, como quisiera ser igual a él! Si bien coincidíamos en algunos aspectos, nuestra diferencia iba de la falta de empatía de Sougo y la poca (nula) importancia que le da a la sociedad y sus opiniones. No era como él, para decir mis verdades de manera tan descarada. Dígase: no tener la pena como para decir sus gustos por el sado-masoquismo con total naturalidad en plena clase. (El instituto con él, fue un infierno) La comida está lista y cuando voy a anunciárselo, me sorprende con algo que nunca lo dejaría (y él a mí) ni en mi lecho de muerte: abrazarme. El contacto me es familiar, pero me recuerda más a noches en las cuales dejamos la violencia gracias al alcohol y nos tratamos como lo harían normalmente los amigos de la infancia.—Listo, ya se fue— Dice sin más al alejarse, dejándome a mí cada vez más desorientada. Me ha abrazado cuando no hace eso más que borracho, y sus últimas palabras me dan a entender...—¿Quién?— No es necesario que responda verbalmente, la forma en que se transforma su cara es suficiente para entenderlo. Kamui y no ha reaccionado bien ante la mala relación que tienen. Un poco extraña, también, porque de pequeños no hacían más que pelear sin descanso: Sougo trataba de ahogarlo en el arenero, luego iban a almorzar como si nada y al poco tiempo Sougo caía misteriosamente de lo más alto de los juegos. Actualmente, rara vez se encuentran, pero cuando lo hacen se aseguran de fastidiar al otro todo lo posible.

Otros que se había tardado en pelear, eran Takasugi y Sougo. No era al mismo nivel que con Kamui, se podía resumir en esto: Takasugi no lo soporta y a él le gusta molestar.—Hermano mayor, ponga la mesa que tengo hambre—a esto le siguió una discusión unilateral, con Takasugi rojo de rabia por la falta de modales de este mocoso a lo que Okita responde de lo más calmado con la frase soy el invitado de alta clase. Pongo los ojos en blanco y los dejo en sus asuntos, percatándome de la ausencia de la molestia mayor...—Ya vengo— aviso por cortesía mas ninguno de esos dos me presta atención. Seguido, voy en busca de Kamui en el único lugar de la casa donde se siente completamente seguro, la habitación de Takasugi. Al llegar, abro la puerta sin permiso previo como hizo él conmigo el otro día, esperando asustarlo o recibir un regaño a gritos. Para mi sorpresa, se encuentra durmiendo en la cama de Takasugi. Me da un mal sabor, recordando lo que pasó ayer y lo más inteligente que se me ocurre es irme sin más ruido, no molestarlo y regresar con los dos idiotas. Una lástima que mis acciones no se basan en la razón, terminando a un lado de la cama y sin poder detener el impulso de estrujar su mejilla con el fin de despertarlo. Actuar sin pensarlo ya es algo a lo que estoy acostumbrada, o eso parece desde que Kamui volvió a meterse tanto a mi vida. Eso sí, lo que no esperaba era que, una vez empezara a abrir los ojos, lo que encontrara no fuera más que una fría y pesada mirada que me congela al instante y deja las palabras atascadas en mi garganta—Vamos...eh, vengo… la cena está lista—alcanzo a decir de manera muy torpe y es en suma humillante, porque de igual manera mis piernas están temblando y soy consciente de que mi nerviosismo se debe a su mirada, justo como hacía hace años.. la cólera me invade en un parpadeo. Me enfado con él- no, me enfado conmigo porque estoy siendo tan estúpida como era de adolescente.—¿Qué es lo que tienes, Kamui?— Pregunto por fin. Su ridícula mirada y actitud no me detendrán aunque bien podría decidirme a nunca volver a abrir la boca si esto resultaba contraproducente. Necesitaba hablar con él, aunque sean unos breves segundos, para poder convencerme por fin de que no, no guardo ningún sentimiento romántico por él. No es más que la costumbre. Hablaremos un poco, dejamos olvidado lo ocurrido y bajamos a la cena sin ningún problema, claro, si es que Sougo y Takasugi no han convertido el comedor en cambo de batalla. Honestamente, no me sorprendería, y así tendría una excusa para poder correrlo.—Kamui—Insisto, temiendo encontrarme con su actitud infantil, o algo peor.
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Mensaje por bultaoreune el Dom Sep 03, 2017 12:00 am

No había entendido en que momento había yo tenido la culpa de lo que le había pasado a Takasugi por la cabeza para comenzar con ese interrogatorio y al parecer molestar tanto a su hermana. No sabía en qué momento la cosa se había vuelto tensa, porque para mí era solo una bobería por la que la tonta cabeza de mi amigo estaba dando vueltas, pero al parecer a la chica sentada al otro lado no le parecía que fuera tan así. Quiero decir… no es como que para mi mente lo que planteaba su hermano no pudiera pasar y mucho más si nos fijábamos en nosotros ahora y no en nuestro pasado. Pero…solo pensaba que él estaba exagerando las cosas justo en ese momento. Ah…¿por qué todo terminaba por revotarme a mí? Yo solo la había estado ayudando, solo quería protegerla y parecía que lo único que conseguía era alejarla más de mí. ¿Y por qué estaba sintiendo que esto me dolía más de lo que debería? ¿Por qué me estaba molestando tanto el hecho de que ella me estuviera ignorando? ¿Por qué parecía importarme que a ella le molestara que su hermano nos viera juntos? No entendía su cabreo, puede que en un momento del pasado lo hubiera entendido porque no nos veía juntos pero…ahora las cosas eran bastantes distintas. Ag, ni siquiera entendía cómo es que podía estar pensando en que esto pudiera ser posible. ¿Algo entre…nosotros? Ja, como si eso pudiera ser posible. Chiyo y yo éramos como el día y la noche, ambos éramos muy distintos, pensábamos distinto, no nos gustaban ni queríamos las mismas cosas. Pero aun así, sentía que esas razones eran las más claras, las que más nos acercaban a esa remota posibilidad. Es chistoso hasta darme cuenta de que mi mente está creando todas estas posibilidades y recreando una posible relación entre nosotros. Takasugi me da un golpe en el momento justo para traerme una realidad. Una realidad en la que nos hemos quedado solos y él parece bastante arrepentido de todo lo que ha hecho, de todo lo que ha dicho más bien. Frunzo el ceño ante esa expresión de su rostro y suspiro.-¿Por qué se comporta así? No soy buena teniendo relaciones serias, pero a ella nunca le haría daño.-Confieso antes de pensar lo que verdaderamente estoy diciendo y lo que posiblemente esa confesión implique luego. Una enorme sonrisa en el rostro de mi mejor amigo, oh no.
 
Realmente la situación era una completa locura para mi mente. ¿En qué momento ella había decidido mantenerse al margen de mi lado? Y no solo ya si iba a su casa o estuviera en cualquier zona común a ella que intentaba esquivarme, sino también en el trabajo. Esperaba con ansias su próxima cita para poder ir a recogerla y así tener la oportunidad de hablar con ella y solucionar las cosas. Sentarnos y hablar, como los supuestos adultos que somos. Hablar de porque se esta comportando de esa manera conmigo y yo sigo sin entender el motivo. Y me cabreo bastante el hecho de que me enviara un mensaje avisándome de que no hacía falta que la recogiera. ¿Cuánto tiempo más íbamos a tener que estar jugando al escondite? Sin embargo, cuando pensé que mi cabreo no podía ir a más, me equivoqué rotundamente. No reconocí el coche de inmediato, igual que tampoco reconocí al idiota que lo conocía al primer segundo, pero en cuanto llego el aviso de cancelación de la cita a mi teléfono y levanté la vista, pude ver el reflejo del idiota de Okita. Oh dios, esto si que me estaba cabreando. ¿Qué coño hacia ella con él y porque lo había preferido para traerla hasta aquí? No me corto un pelo y no tardo ni un segundo en ir hasta allí para tocar la ventanilla. Debo inclinar mi cuerpo un poco, pero me mantengo de brazos cruzados aun así. El idiota que va de piloto del coche gasta una de sus bromas infantiles que solo provoca que la vena de mi frente se hinche más por el cabreo, pero me contengo en cuanto tengo a Chiyo delante. Hay demasiadas cosas que quiero preguntarle, demasiado que quiero saber. Sin embargo, no obtengo nada. Porque ella se va sin ni siquiera dejarme soltar un mínimo sonido. Esto tenía que ser una jodida broma, porque ella se había ido la mar de contenta con él mientras yo los vea como todo un tonto desde aquella acerca, alejándose. […] Quise llamar a Takasugi y contarle lo que había pasado, por un momento se me olvido que todo mi trabajo y el de ella era completamente secreto y su hermano no podía enterarse, o estaríamos en serios problemas ambos. Y la única opción que se me vino a la cabeza después de que llamada fuera descolgada por su parte, fue pedirle que si podía ir a su casa a pasar el rato junto a él. Daba igual lo que me propusiera hacer, solo quería distraerme y dejar de tener la estúpida sonrisa de victoria de Sougo grabada en mi cabeza. Y todo parecía ser una broma o no dejar de estar en mi contra, porque cuando llegue a su casa, mi amigo me aviso de que él también estaba ahí y de que parecía que planeaban cenar todos juntos. Solo bufé ligeramente y me encogí de hombros ante su insistente mirada hacia mí, como esperando a que dijera o hiciera algo más. –No tengo hambre, así que me da igual.-Fue lo único que comenté para dejarme caer en su cama y simplemente verlo jugar con uno de sus mandos de la consola. Pasamos un par de minutos en silencio, hasta que comenzó a insistir una y mil veces en que debía de ir a buscar unas cervezas a la cocina. No me queda de otra que por no soportarlo termino cediendo a mi vagueza, y cruzando los dedos por no encontrarme con ninguno de ellos dos por el camino. Estaba claro que hoy no era mi día, o que el mundo solo trataba de reírse de mí una y otra vez, repetidas veces hasta querer volverme completamente loco. Porque en cuanto más me acercaba a la cocina sentía una extraña sensación en mi cuerpo, bastante desagradable y en cuanto los vi a los dos juntos, supe que hasta mi propia cabeza ya estaba pensando en eso. Sabía con lo que posiblemente podía encontrarse y había estado en lo correcto. Solo hice una mueca y quise partirle la cara a él, pero supe que eso solo le provocaría más placer, él estaba buscando algo así. Por lo que miré un segundo a Chiyo y al verla tan bien en sus brazos, solo pude bufar y salir de allí cuanto antes. Aún no entendía porque llegaba a molestarme tanto, pero tampoco iba a quedarme ahí para comprobar la razón.


Solo estaba concentrado en mis pensamientos y en todo lo que había pasado. En lo que ella estaría pensando para preferir estar con él que conmigo, en porque me estaba llegando todo esto de forma tan profunda y tan molesta cuando nunca antes me había importado la cierta extraña relación que tenían ellos dos. ¿Por qué ahora parecía todo incidir más directo hacia mí? Oí la puerta abrirse, pero no abrí yo mis ojos. Le había dicho a Takasugi que en un rato me iría y que no le molestaría más, solo quería despejar un poco mi mente. Y aunque él había insistido bastante en que bajara a cenar, me negué con tal de no ver a esos dos y soportar los comentarios de él. Pero justo cuando sentí cierta calidez y una mano en mi cara, supe exactamente que él no era, sabía perfectamente de quien se trataba. Abrí mis ojos para mirarla directamente, enfrentándola. La escuché sin decir absolutamente nada, solo la mire de forma bastante distante y serio. ¿Ahora me hacía caso? ¿Esto era cuando solo ella quería o cómo iba? No me agradaba para nada lo que ella estaba haciendo conmigo. Termino por levantarme, quedando sentado en la cama en vez de estar costado y mirarla desde ahí debajo. Ahora la miro desde arriba, es distinto. Suspiro y no me quedo ahí, si no que decido que es hora también de levantarme y de marcharme de un lugar donde no me siento cómodo.-Estoy cansado- Y no hablaba precisamente de un cansancio físico si no más bien mental, ese cansancio que me estaba preocupando su actitud- Me voy a casa- Contesto sin más, y agarro mi móvil y las llaves del coche que estaban sobre el escritorio de su hermano. Ella vuelve a llamarme cuando tengo la mano en la puerta, preparado para abrirla y bufó.-Chiyo, déjame. Ahora a quien no le apetece hablar de los dos, es a mí. Ahora me apetece huir de ti como tú lo has estado haciendo de mi.- Soy lo más sincero que he sido en mucho tiempo, haciéndole saber que me había dado cuenta de todo lo que ella había estado haciendo, de sus intenciones conmigo y de como me ignoraba y pasaba de mí. Estaba más que claro que podía ser algo idiota a veces, pero no era para nada un tonto que no se enteraba de nada. –Mejor vete a seguir jugando a los mejores amigos con Sougo. Seguro que es bueno pasar tiempo con ese niño.-Confieso mis pensamientos y sin esperar mucho más salgo de allí. Bajo las escaleras de la casa, y bufo en cuanto me encuentro con Okita a la mitad, él me mira con una sonrisa y yo ruedo los ojos. Paso por su lado chocando mi hombro con el de él.- No me provoques, luego soy yo el infantil.-comento con cierta ironía y le digo adiós a Takasugi con un simple movimiento de cabeza para salir de esa casa.
 
Me coloco bien la chaqueta y es entonces cuando decido bajarme del coche para ir hacia el sitio de encuentro. Hacía un par de días que no veía a Chiyo, exactamente creo que habían sido cinco. Ella no había tenido que trabajar, por lo tanto yo tampoco. Y por mi parte, había evitado ir para su casa en esos días, sabiendo que la tensión entre nosotros se notaba. Aunque lo consideraba más por su parte que por la mía, pero tampoco era mi culpa. Mi comportamiento final había sido por su actitud, y solo por eso. Si no, no la hubiera tratado de esa manera.  Y ahora mi orgullo no me dejaba arreglar las cosas, ella tendría que pedir perdón primero. Porque debía de darse cuenta de que en parte no se había comportado bien conmigo –aunque luego yo hubiera hecho lo mismo con ella- y debíamos de solucionar las cosas. Hoy teníamos trabajo, pero no habíamos ido juntos. Le había mandado un mensaje avisándole de que estaría en el lugar a tiempo para cuándo empezará la cita. No sabía si después podríamos hablar pero esperaba que ella se fuera conmigo y pudiera llevarla a su casa. Bien, aun tenía esperanzas y quería arreglar las cosas porque sentía que estando de esta manera con ella no podía estar del todo tranquilo. Decidí coger aire antes de entrar a la cafetería y cuando lo hice, supe que debería haber contado hasta veinte o coger y soltar aire todo el rato mucho antes de llegar. Una broma. Debía de ser una pesadilla, debía de estar durmiendo y no despierta. Porque esto no era posible. Y él muy idiota al verme solamente sonrió aún más y saludo en mi dirección. Mis puños se apretaron a mi costado y tuve que soltar una carcajada llena de ironía porque este tío solo estaba haciendo todo esto para molestarme. Sin ni siquiera pensármelo me acerqué a ellos y agarre una silla para sentarme. Porque decir todo lo que quería decir, de pie…sería bastante llamativo en el lugar.-Así que…Sougo es tu cita,¿mmh?.-Digo casi sin poder creerlo, sin poder creer que esto estuviera pasando de verdad. Parecía surrealista.- Si solo querían jugar conmigo, pueden hacerlo en cualquier otro sitio y no en mi trabajo. Porque yo me lo tomo bastante en serio.-Comento sintiendo bastante rabia en estos momentos.- No puedo creer que estén riéndose asi de mi. No puedo creer que tú lo hagas.-Digo esto último enfrentando directamente a Chiyo y sin más, me levanto.- No creo que él se sobrepase contigo, si no es lo que quieres claro, así que mi trabajo aquí no es necesario.- Arrastro la silla hasta delante y los miro con una increíble falsa sonrisa.- Diviertanse…Seguro estais hechos el uno para el otro-Mi último comentario sarcástico antes de irme de allí como alma que lleva el diablo. ¿Por qué todo esto?¿Por qué ella se comportaba así?¿Por qué ahora Okita parecía estar en su vida a cada segundo? Y lo más importante…él lo sabía. Él sabía de su trabajo, parecía que lo sabía todo de ella. Acaso…¿ellos tenían algo y por eso lo sabía? La simple idea me estaba matando, carcomiendo. 
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