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we need love but all we want is danger. ♥

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Mensaje por agelessbloom el Miér Dic 20, 2017 10:37 pm


MAXIMILIAN IRONS.
No pude evitar esbozar una sonrisa divertida ante la respuesta de Behati con respecto a qué pensaría Carter de cómo ejecutaba mi labor con respecto a ella. Por supuesto que para mis adentros me divertía por algo más que ella no pensaba ahora, pero si podría imaginar. Si es que Carter se llegase a enterar de mi comportamiento alrededor de Lady Prinsloo y todo lo que había hecho desde que me encontraba siguiéndola como su perro guardián, yo estaría mucho más despedido que Ashton Irwin luego de golpear al insufrible Dave Franco. Bien, tal vez era muy reciente bromear con aquel suceso. — Él estaría encantado. — Respondí con la misma sorna que mis pensamientos llevaron a cabo. Me dispuse a caminar a su lado una vez que estuvo estabilizada en el suelo de su castillo, y una carcajada salió de lo profundo de mis pulmones cuando la rubia me dejó en claro su posición a todo lo que había sucedido en el evento real. Ahora, sabía que estaba jodido por dos cosas. Behati realmente me hacía reír de alguna manera, me distraía lo suficiente como para no querer hacer el trabajo por el cual había venido aquí en primer lugar y comprenderán que aquello era mi sentencia de muerte. Lo segundo, estaba seguro que nunca habíamos hablado con profundidad el tema del molesto novio de su amiga, no tenía claridad si es que una persona de la (pobre) calidad que era Dave a Behati le llegase a agradar. No obstante, me serenaba prácticamente el alma que alguien como el hijo del primer ministro (que concentraba todo lo que odiaba en alguien) no fuese del agrado de la adorable rubia, eso decía mucho de ella. Mucho de lo que prácticamente yo ya tenía claro y que ciertamente no debería. — Su secreto está a salvo conmigo Mi Lady. — Respondí con el mismo deje de diversión que la rubia y continué. — Apenas conozco al tipo y me gustaría golpearlo yo mismo, no juzgo a Irwin. Y también creo que debería tener algún tipo de medalla, deberías discutirlo con la familia real. — Agregué en broma finalmente, mirando de soslayo a aristócrata, sabiendo que nuestro encuentro llegaría a su conclusión en cualquier momento debido a que ya me había encargado de traerla sana y salva a su hogar.
 
Y es por eso que me detuve a algunos escasos metros de las grandes puertas del castillo Prinsloo, porque sabía que llegaba aquella parte del día donde la rubia se marchaba y yo debía volver al loft que tenía designado por trabajar para la realeza. ¿Es que acaso aquella parte del día se estaba haciendo más difícil? En qué clase de marica me había convertido, Cristo jodido. Mi atención fue capturada una vez más por la rubia a mi lado, haciéndome enarcar una de mis cejas con confusión y sin entender muy del todo la intención que tenían sus palabras. Tuve que pensarlo unos segundos. ¿Se estaba refiriendo a la propuesta que había hecho unos segundos antes de que todo se fuera al carajo en el palacio real? Esbocé una media sonrisa y esta vez quedé frente a frente de ella. — ¿Está diciendo lo qué creo que está diciendo, Lady Prinsloo? — Pregunté con un tono bajo y grave, sintiendo como la adrenalina corría por mis venas de sólo imaginar que ella estaba insinuando algo parecido. Por supuesto, Behati había sido sutil, siempre lo era. No obstante, prefería seguir mis instintos con respecto a lo bien que podía leer a la mujer que nunca le gustaba ser predecible. — Debes pensar muy bien en lo que está haciendo, Milady. Porque debo advertir que lo menos que soy es un desertor. — Agregué con una sonrisa ladina  en dirección a ella.

Quizás eso había sonado como una advertencia, un pequeño deje de esperanza en la rubia como si tuviese alguna posibilidad de escapar. No obstante, ya era demasiado tarde como para que a mí me quitase aquella propuesta que se había estampado en lo más profundo de mi cabeza. Entonces, antes de adentrarme junto a Behati di un paso en su dirección con aquella sonrisa ladina grabada en mi rostro. Una de mis manos se posó sobre el espacio de su espalda baja para atraerla hacia mí haciendo que su pequeño cuerpo chocase con suavidad contra el mío. Mi mano libre se dirigió hasta su mejilla y acariciar esa zona con mi pulgar para luego acunar su rostro con esta misma y dirigirlo directamente hacia el mío. Mi boca no tardó en colisionar con la suya, haciendo de una vez por todas lo que había estado queriendo hacer durante toda la velada (o prácticamente desde que sus labios habían abandonado los míos aquella última noche), mi pulgar esta vez se fue a su mentón obligando a que su boca se entreabriese y de esta manera poder tener el camino libre con mi lengua que rogaba por un poco de atención de la suya. Ladeé mi cabeza buscando la posición perfecta, para así adentrarme en su cavidad como tanto había deseado: con fuerza y posesión. Mis dos manos ahora se encontraban en su estrecha cintura, acercándola tanto a mí como fuese humanamente posible y cuando mis pulmones exigieron aire, solté sus labios a duras penas. Lentamente la solté para que la distancia prudente entre nosotros volviese y hablé. — Después de usted, Mi Lady. — Dije con un deje de sorna en mis palabras, para luego girarme e ir en busca de las puertas del castillo donde se encontraba uno de los empleados de Behati, que podía asegurar había notado la situación.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Sáb Dic 30, 2017 9:42 am


¿Podía recordar algún momento en que un hombre despertara mi atención en un plazo de tiempo tan corto? ¿alguna ocasión en la que claramente hubiera sido mejor no dejarme llevar por mis instintos de la que me arrepentí en el futuro? ¿siquiera considerar echarme para atrás? La respuesta a cualquiera de esas preguntar era una negativa expresa, lo que bastaba para mantenerme tranquila por decidir ir por lo que quería. En este momento, lo quería a él. Había demostrado ser lo suficientemente ingenioso para mantenerme interesada, la capacidad para hablarme con una franqueza que le pudo haber costado el empleo y más que ello, me atraía profundamente. Su interés no fue menos evidente cuando asimiló mi sugerencia con un gesto de complacencia. —Jamás empiezo nada que no esté dispuesta a terminar, Max. —Aseguré sin que duda alguna pasara por mi mente sobre la veracidad de su aseveración, de hecho me decepcionaría que un hombre como él se rindiera con facilidad. —No esperaba menos de ti. No dejaría tu cabeza hecha un desastre para después desearte las buenas noches. Concluí para mis adentros, recordando que quién había provocado la hecatombe había sido él, para después tener qué dar un paso atrás y cumplir la función para la cuál su nombre figuraba entre el equipo designado para el evento en primer lugar. Pensar tan solo en la desfachatez con la que el moreno había ingresado a mi vida, desde una sencilla conversación para sacarme de un baile aburrido hasta ser quien me llevaba a casa para evitar titulares indeseados en las noticias implicaba que deseara reírme de mí misma por ceder con tal sencillez al curso de las cosas.

A diferencia del orden de los sucesos en el castillo real, ahora contaba con la libertad suficiente para no dar un paso atrás ante la cercanía del castaño, encontrando la intensidad de su mirada posicionada sobre mí suficiente para decir que sí a lo que me pidiera. Mi cuerpo respondió por sí solo antes de que mi mente pudiera siquiera empezar a ponerse al día, acomodando mis brazos en torno a su cuello tan pronto nuestros labios se juntaron, gustosa de que el enlace de mis dedos detrás de su nuca permitiera profundizar el beso de aquella forma. Pude haber luchado por un poco de control en aquel instante, pero sentir su recorrido para aferrarse a mi cintura fue suficiente para rendir las armas aunque fuera por un momento, dando paso a su lengua con una familiaridad de la que no sentía vergüenza alguna. Demoré un instante en entreabrir los ojos al separarnos, evitando repasar mis labios con mi lengua en un instinto que estuvo cercano a superarme. —Me voy a enloquecer si no empiezas a llamarme por mi nombre —Me quejé, dando un paso atrás para tomar una de sus manos y guiarlo al interior de mi hogar. —No es mi título a quien tratas de llevarte a la cama, espero. —Aclaré con sorna, no pretendía saber más de lo que se me había permitido, pero no podía catalogar de un modo diferente a indudable que al moreno no podrían importarle menos aquellas cortesías milenarias. 

Podía considerar un logro apañarmelas para poder recordar cómo llegar a mi habitación y hacerlo sin girarme por la necesidad que tenía casi picándome la punta de los dedos por sentirlo. Lo único de lo que quería saber en aquel instante se reducía a la sensación de sus labios, el calor de su cuerpo contra el mío y la forma en que sus manos se deslizaban por mi piel como si supiera de memoria todos mis caminos y no los estuviera aprendiendo hasta ahora. Así que era apenas de esperarse que al momento en que ingresó detrás de mí en la estancia me giré para besarlo de inmediato, ligeramente frustrada por no haber optado por un vestido más fácil de remover para la noche. La ansiedad parecía bailar en mi sistema cuando mis manos fueron a jugar con los botones de su camisa que parecían infinitos, sin separar nuestros labios más de lo vagamente necesario para que la respiración fuera posible. Recordaba que le había sugerido mantenerse a kilómetros de los problemas, y lo contraproducente que resultaba tan consejo para mis antojos actuales, pero me obligué a alejar la culpabilidad al rincón más lejano de mi mente. Quítamelo. —Pedí en un jadeo ahogado apoyando mis manos en su torso para marcar una distancia antes de disponerme a darle la espalda, con la intención de dejarlo frente al cierre del vestido.

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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Sáb Dic 30, 2017 10:45 am


Sabía que era absurdo sentir sosiego por la tenue aprobación que la princesa había dado a mi comportamiento, incluso estúpido. Pero aquella noción no afectaba la tranquilidad que me invadió al escuchar sus pretextos. Ella alegaba que su decisión en relación a mi permanencia era lo correcto y ambos estábamos al tanto de que era una mentira a la que me basté con asentir, nervioso de la probabilidad de complicar la situación más si me disponía a musitar palabra. Justo cuando temí que la conversación estuviera a punto de llegar a su fin porque si lo pensaba bien lo único que hacía era retenerla de seguir con lo que se propusiera hacer por la noche, pese a que volver a su fiesta era una probabilidad descartada a la primera, su gesto se llenó de preocupación, obligándome a seguir su mirada con el ceño fruncido para ver de qué se trataba. Esto no es nada, de verdad. —Aseguré sin entender cómo me sentía por su preocupación. Joder, se trataba de un miembro real de la nación, debía estar acostumbrada a desvelarse por el universo entero. Además, deberías ver cómo quedó el otro tipo. —Contenerme de utilizar la expresión cliché no fue una posibilidad, de la misma forma en que tampoco lo fue dedicarle una sonrisa de vanagloria. Era verdad, por menos que me importara su recuperación, Franco se enfrentaría a una visita a un hospital donde tendrían que lidiar con la gran niña que representaba mientras yo tenía a su novia ofreciéndose a limpiar mis nudillos heridos. La satisfacción que recorrió mis venas solo me recordó que en definitiva, era lo peor.

Supongo que darle una negativa a la realeza no está entre mis opciones. —Acepté separando la vista de los puntos donde el color de la piel pasaría a morado dentro de poco y volviendo mi atención a la belleza castaña que de inmediato estableció su habitación como nuestro próximo destino. Por supuesto, la última vez que visité tal estancia había huido como un completo cobarde después de no poder explicar mis acciones ni a mi propio subconsciente. Pero ahora ya no sentía que importara, no pretendía estresarme por hacer lo que en el pasado me había apetecido cuando la adrenalina aún no se disolvía en mi interior; además de que si la decisión se barajaba entre permitir que Nina se encargara de mis nudillos, permitiéndome tenerla lo suficientemente cerca para divagar en direcciones tanto más placenteras como más peligrosas, o volver solo al loft que actualmente habitaba y tomar una botella de antiséptico para encargarme solo del asunto, parecía que la elección no era nada difícil. En la habitación todo estaba en su lugar, y tuve que evitar reír ante la referencia a los sofás, como si la totalidad del condenado lugar fuera un recordatorio palpable de lo distinta que resultaba la vida de Nina a la de todos los demás. Como mandes. —Cedí, tomando asiento mientras la esperaba.

Por supuesto, no se trataba de la primera oportunidad en la que terminaba metido en una pelea por una acalorada del temperamento. Recordaba incidentes particularmente desagradables que habían incluido un par de costillas rotas, en los cuales laceraciones en los nudillos eran apenas la parte final en la jerarquía del inventario de daños. Cuando Nina apareció de nuevo, cargando el botiquín pero aún con el impoluto vestido sobre su cuerpo, tuve la certeza de que si Carter ingresara a la habitación se daría una palmada más que ruidosa en la frente. No era para atacar a Dave Franco que me habían contratado, ni mucho menos para ceder cuando la perfección hecha mujer se hacía voluntaria para ayudar por las consecuencias. ¿Tienes mucha experiencia en esto? Siempre estuve bajo la impresión de que tu círculo social prefería ocultar cualquier descontento antes de saltar en una pelea.—No podía ser burdo hablar de la diferencia de nuestras compañías generales cuando éstas resultaban tatuadas tan intrínsecamente en nosotros. O antes de hacer lo que en verdad querían. El tema no se centraba en nuestra gente, sino que lo que en realidad me llamaba la atención era cómo reaccionaban ante algún momento en que sintieran el impulso de actuar de una manera contraria a lo políticamente correcto. No, corrijo. Ellos, el abstracto "ellos" no podría importarme menos, solo me importaba que creía eso de Nina en un primer lugar y que quizá tal imagen cedió cuando no dudó por un segundo en responder al ataque de mis labios sobre los suyos con el mismo ímpetu. ¿Por qué se trataba de ella a quien volvían mis pensamientos? No tenía idea, quizá no podría ser de otra forma en absoluto. Pensar en ello me obligó a posicionar mi vista sobre sus labios con un deseo que ahora me preguntaba si podría volver a ocultar en el futuro. Era consciente de que no debería ponerla en un lugar en que saliera peor parada, de que no debería moverme aunque me muriera por volver a probar sus labios. Pero ya había tirado demasiado por la borda en la noche para no atreverme a hacer lo que de verdad ansiaba. Detenme —Pedí mirando a sus ojos en un "dime si quieres que pare" porque no sería capaz de hacerlo por cuenta propia, y sin más me permití apoyar una de mis manos en su cintura aprovechando la estrecha distancia mientras la otra la acarició cortamente en la mejilla como si no pudiera evitar tocarla, besándola y anhelando que me diera paso libre para recorrer su cavidad con mi lengua, reparando en que su sabor se había impregnado en mí como una manera de desarmarme.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por agelessbloom el Sáb Dic 30, 2017 1:01 pm


Me dirigí en silencio hasta el castaño para sentarme contigua a él, mi intención era puramente curar aquellas heridas que abrían su piel debido a que una pequeña molesta voz seguía molestando en mi cabeza dejándome en claro que aquel espectáculo de alguna forma había sido por mi culpa ¿No era lo educado por hacer? ¿Al menos intentar limpiar el desastre que había causado? Sabía que las cosas entre él y yo habían estado… distintas últimamente, más aún cuando Ashton parecía haber ganado (finalmente) toda la confianza conmigo para hablarme como si fuese un ser humano común y corriente. Y en serio que estaba agradecida, pero ¿debía comenzar a hacer eso cuando mi mente estaba hecha un caos? Y alerta de spoiler era justamente él el causante de eso. Sentí mi respiración retenida unos segundos, hasta que el castaño claro volvió a hablar, a lo cual esbocé una sonrisa divertida por sus suposiciones. — Oh, créeme que lo hacen. — Dije acomodándome e incorporándome en mi lugar para tomar su mano herida en las mías y ver nuevamente de cerca todo. — Sin embargo, tengo un hermano que le encanta practicar deportes que amenazan con su vida. — Agregué y luego solté una pequeña carcajada para llevar mi vista nuevamente a sus ojos. Parecía una guerra fría entre orbes hazel y chocolate, más aún después de sus siguientes palabras que parecían tener un doble sentido que Ashton no quería dejar sobre la mesa. No eran noticias nuevas que yo me limitaba con muchas cosas en la vida por seguir un protocolo pre-establecido desde antes que naciera. Había sido educada para ser de una manera, no tenía lugar para dar errores. Y al pasar tanto tiempo junto a mí, no era muy difícil para el castaño en notar esto, podía asegurar que lo hacía; como también tal vez podía adivinar que él estaba interviniendo también en mis años de “entrenamiento” para actuar de alguna manera ¿Cuándo, en mi sano juicio, estaría besando a mi guardia? ¿Teniendo todas estas extrañas emociones que atacaban cada fibra de mi organismo? — Ser de la realeza a veces puede ser un dolor en el trasero. — ¿Yo diciendo “dolor en el trasero” y riendo después de eso? Definitivamente había un cambio significativo en mí.
 
Dichas estas palabras, de un momento a otro el castaño claro se acercó más a mí desordenando nuevamente mis sentidos, obligándome a quedarme inmóvil en vez de estar alejándolo como debería ya que sabía que esto no podía ser. Y a pesar de que ambos sabíamos que esto era incorrecto por cada lugar que se le mirase, aquí estábamos. Escuché su susurro, como si estuviese pidiéndome que de verdad lo detuviese ya que yo debería ser la voz de la razón en el asunto. Es decir, era la princesa ¿No estaba acostumbrada a alejarme de las malas decisiones? No parecía aplicar en estas. Bisbisé una negativa ante su propuesta que no sabía si escuchó, y permití que sus labios buscasen los míos una vez más haciendo que mis brazos se elevasen de su lugar hasta acoplarse en su cuello. Mi boca se entreabrió a la par de la suya permitiéndole el paso de su lengua y respondiendo en el momento, para que a continuación me encontrase de un segundo a otro sobre su regazo. Rompí el contacto unos segundos, mi respiración se encontraba agitada y chocaba contra sus labios, mi mirada vagó desde esa zona hasta sus ojos. Algo gritaba en mi interior que tomase distancia, que lo dejase correr como lo había hecho la última vez, pero hice caso omiso y en esta ocasión fui yo quién lo besó. Enterrando mis dedos en su cabello, con una sensación agridulce pero placentera en todo mi cuerpo. Adrenalínica quizá.

Entonces sentí que estaba disfrutando mucho esto, mucho más de lo que debería. Y a pesar de que ya había mandado al carajo un millón de reglas de todos los calibres, sabía que habían límites a los cuales no me podía acercar, como al que me estaba encaminando en este momento. Entonces reaccioné y volví a romper el contacto, pero ahora no lo besé. Solamente me quedé en esa distancia, con mi respiración irregular y con nuestras miradas aturdidas. — Estoy segura que estamos en muchos problemas. — Susurré, refiriéndome no únicamente a problemas de protocolo, porque algo me decía que iba más allá de esto. Tomé una respiración corta y continué. — No te escapes… no es necesario. — Pedí, tomando en cuenta lo que había sucedido la vez anterior. Y fue cuando noté que era prácticamente imposible que él saliese corriendo otra vez porque me encontraba muy acomodada aún sobre su regazo. Me sonrojé al instante y me levanté. Eran muchas emociones en un segundo, mi cuerpo respondía de la manera en que era capaz ¡Seguía siendo una humana! Volví a tomar otra respiración, casi sintiendo que todo esto parecía un sueño, pero no, todo era real. — Tu mano… yo… realmente quería curarla. — Dije casi en un balbuceo, y finalmente reí por lo tragicómico de la situación.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por agelessbloom el Sáb Dic 30, 2017 1:34 pm


No pude evitar sonreír para mí mismo con cierta satisfacción en el momento que la rubia me dejó en claro que ella no quería que siguiese llamándola por su título aristócrata. Estaba seguro que en más de alguna ocasión la había llamado por su nombre propio, no obstante, había sido impulsado por mera osadía con la cual era tan fácil de caracterizarme. Nunca porque Behati justamente estuviese otorgándome aquella cercanía de establecer las bases de nuestros primeros nombres. Y solté un bufido con diversión. Porque la rubia tenía dos puntos en esa frase que había salido de sus delineados labios, por supuesto que quería llevarla a la cama y no podía importarme menos si es que llevaba un título o no. Behati podía ser la mesera de un bar de mala muerte y a mí me seguiría pareciendo la mujer más interesante y atractiva que alguna vez hubiese tenido la oportunidad de conocer. Es más, si pudiese buscar alguna falla de la rubia sería intrínsecamente su título, el que le hace limitarse y abstenerse con cualquier cosa que pudiese pensar, aunque ella me dejase en claro que no era del tipo que seguía las reglas, de todas formas de alguna manera pesaba en ella levar ese nombre. — Tu título es lo menos interesante de ti, Behati. — Y como buen empleado, seguí las reglas que la Lady me había dado, llamándola por su nombre de una manera exagerada para que ella lo notase. Y sonreí en el momento. Sabía que no podía (ni debía) anticiparme a cualquier cosa que la rubia estuviese pensando, no obstante, la manera en que ella había respondido a otro de mis actos incorrectos me daba una idea de sus deseos. No, la manera en que su cuerpo había respondido ante mí besándola cada vez que lo había hecho me podía decir sólo una cosa: Behati me deseaba de igual manera que yo a ella. Entonces sólo me dejé guiar por la rubia al interior de su castillo, ocultando la sonrisa de oreja a oreja que ahora se posaba en mi rostro y deseando que nada en el universo nos interrumpiese o hiciera que ella se arrepintiese de la alocada decisión que había tomado.

Nos adentramos en una habitación que podía suponer era de ella, pero no pude tener ni más de dos segundos en aventurarme a conocerla porque en el momento que pusimos pie ahí tuve a los labios hambrientos de Behati sobre los míos. Y por supuesto yo no iba a desperdiciar una oportunidad como esa ni en un millón de años. Cerré la puerta con alguno de mis miembros, que ya ni recuerdo, y sonó tan ruidoso como si se tratase de una advertencia que no me interesaba seguir. Quería y ansiaba poder tocarla a mi gusto, como ella justamente merecía, pero mis manos se quedaron en su lugar en el momento que la rubia comenzó a desbotonar mi camisa con cierta dificultad debido a que nuestra atención estaba puesta en otras cosas. Finalmente ayudé a que la prenda quedase en algún lugar del suelo de su habitación para centrarme nuevamente en ella. Con aquella propuesta que sonó como música en mis oídos. Podía asegurar que mis ojos se oscurecieron en el momento, una sonrisa ladina se posó en mis labios y únicamente dije: — He esperado demasiado para oír eso. — Entonces se giró y yo con rapidez y torpeza bajé aquel cierre, con tan poca delicadeza que estaba seguro y oí romper un poco de tela del inescrutablemente costoso diseño. El vestido se deslizo por su cuerpo con rapidez, y volví a girarla para quedar frente a frente, ahora con su cuerpo de infarto únicamente cubierto por pequeñas prendas de encaje que gustosamente iba a arrebatar cuando llegase el momento. Acuné su nuca con una de mis manos y la acerqué hacia mí para devorar su boca una vez más, con fuerza, posesión y deseo, con mi lengua destruyendo cada regla que estábamos por romper y saboreando cada recoveco de su deliciosa cavidad.

Mis manos se deslizaron por la línea de su espalda, su piel tersa saludándome (al fin) y pidiéndome que la acariciase casi por inercia. Llegué hasta la curva de su trasero y con poca fuerza la levanté, para que quedase con sus piernas enredadas en mis caderas. Le di una media sonrisa antes de atacar su boca nuevamente, para llevarla de esta misma manera hacia la enorme cama que se encontraba en la habitación. Mis rodillas chocaron con el borde del colchón, no podía pedirme una mejor coordinación si tenía la boca de Behati a mi merced y su cuerpo semidesnudo envuelto en el mío. Entonces la recosté ahí, quedándome de pie unos momentos solo para apreciar la obra de arte que era ella en esta situación; con su boca hinchada, su cabello desordenado por primera vez, su piel impecable al descubierto y la respiración agitada. No parecía una mujer común y corriente, parecía alguna especie de deidad divina, alguna ninfa de cuentos o algo por el estilo. Entonces me abalancé sobre ella, sintiendo que la tela del molesto pantalón comenzaba a molestarme más de lo que debería, sobre todo en el área de mi entre pierna. Y decidí quitarlo con rapidez y exasperación, para poder darme el lujo de besar no sólo su boca esta vez, sino que su cuello, bajar hasta el valle de sus senos cubierto por el encaje, acariciando con mis manos sus piernas cremosas y deleitarme con aquel aroma femenino y floral que su cuerpo tenía. Era mucho mejor de lo que imaginaba.Eres exquisita, Behati. — Musité contra su piel caliente y sonreí.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Ene 08, 2018 9:49 am


La complicidad que se formaba en el aire cuando la distancia se acortaba entre el par resultaba casi palpable, superior a cualquier vano intento de negación o, peor aún, de explicación. Behati era consciente de ello y prefería ignorarlo con descaro. Para ella, quién durante toda su existencia había puesto la falta de cadenas en un pedestal, quién necesitaba sentirse libre y suya para poder respirar con calma, dar con alguien que parecía un lugar seguro era peligroso. Un arma de doble filo. Podría disfrutar, sí. Pero también podría acostumbrarse y eso sonaba a perdición. Por lo que prefería pensar en Max Irons como un gusto en el que quería ceder desde que el castaño había aparecido con su actitud retadora y la apariencia que debilitaría rodillas por donde fuera. Un placer que bastaba para quitarse las ganas que sentía y nada más, como si besarle no le quitara cualquier duda que pudiera cruzar su mente o como si pasara por alto que su propia respiración fallaba cuando lo atrapaba observándola cual obra de arte que no fuera merecedor de ver. Sin embargo, por más terca y obstinada que pudiera llegar a ser, tarde o temprano tendría que reconocer que había abandonado el control de la situación desde hacía ya un largo rato.

Max se encargó de deshacerse del vestido que al punto de la noche solo se había convertido en un estorbo con una eficiencia que solo la necesidad podía ocasionar. Al menos los dos éramos un desastre. El poder llegar a la habitación consistía en un éxito autónomo cuando si me lo preguntabas, con sus manos recorriendo toda la piel que la ausencia de tela dejaba expuesta para él, convendría en que el suelo, pared o cualquier superficie habría sido más que suficiente. Disfruté el choque de nuestros cuerpos un poco más de lo que debería, encontrando en el calor de su piel contra la mía apenas parte del contacto que ansiaba. Jadeé contra sus labios cuando abandonaron los míos, pero el cese de aquellos suministros fue rápidamente reemplazado ya que no parecía dispuesto a detener sus atenciones (el cielo sabía que moriría si lo hiciera). Arqueé mi espalda lo suficiente para darle un acceso más amplio a mi cuello, notando que para este punto mi respiración ya se entremezclaba con los suspiros ocasionales que soltaba cuando encontraba un punto particularmente sensible. Una de mis manos buscó enredarse en su cabello en un intento desesperado por asegurarme que la distancia entre nuestros cuerpos no creciera más de lo que podría soportar. Sonreí en respuesta a sus palabras, notando los notas más bajas adquiridas por su voz. —Por favor... —Era una súplica saliendo de mis labios, porque necesitaba más de cuanto estuviera dispuesto a ofrecerme. A juzgar por su expresión, no sería poco. Mordí mi labio inferior en un ejercicio de contención, esperando a que sus ojos volvieran a centrarse en los míos por consecuencia de mis palabras y entonces, apoyando ambas manos en su torso, presioné ligeramente para qué se incorporara. Imitándolo en el movimiento para quedar sentada en la cama frente a él, llevando mis manos a mi espalda para abrir el cierre del brasier y quitármelo de inmediato. Bajando primero las tiras para después removerlo por completo, tomándome un poco más del tiempo necesario con el único fin de torturar.

El hormigueo que recorría mi cuerpo no parecía estar dispuesto a cesar, y aún así logré tener la suficiente paciencia para recorrerlo con la mirada, agradecida con la luz que se colaba por la habitación gracias a el amplio ventanal. Lucía delicioso, y no demoré en bajar mi vista abandonando su mirada para recorrer los músculos de su torso antes de centrar mi atención en la erección que se erguía con orgullo aún dentro del bóxer. Si Max jugaba con el aire de mis pulmones, me sentía con el derecho de hacer lo mismo. Acaricié su longitud por encima de la tela con la presión apenas suficiente para desear más. —Esto no puede ser cómodo —Reconocí entretenida, segura de que me haría pagar por ello cuando la oportunidad se le presentara. Por lo que decidí cortar con el suplicio llevando mis manos al filo del bóxer para bajarlo por una bendita vez. Observé el endurecido miembro con la satisfacción de haber provocado tal reacción en el castaño, sin contenerme al rodearlo con mi mano derecha y deslizarla de arriba a abajo para después invertir el camino, buscando establecer un ritmo perfecto. 
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Lun Ene 08, 2018 12:15 pm


La parte sensata y lógica de mí, que se mantenía alerta en mi subconsciente, apostaba todo cuanto tenía a que Nina se encargaría de evitar que tomara el control de la situación. Que la escucharía susurrar, llena de pánico, que sería mejor que me fuera de la habitación antes de cometer una insensatez por la que debería responder después. Pero no fue así. La magnífica castaña respondió de una manera tan receptiva que juraría que el tiempo y el espacio tuvieron que descomponerse por un momento. O al menos, ella los suspendió con algún don que desconocía en su persona. Porque Nina de repente no era la princesa ni la aristócrata que se ceñía al protocolo cual biblia para algún adepto, no; era únicamente la mujer que no temía mostrarse anhelando un contacto más cercano. La mujer que había bajo toda la parafernalia. Y yo, no era su guardia en ese instante, de hecho podía ser considerado la amenaza pública número uno de la nación y seguiría sin importarme mientras pudiera disfrutar del sabor de Nina. Así que me centré en ello, en captar su sabor, jugando con su lengua. Sintiéndome como la persona que era antes de asumir el empleo que tanto había jodido mi cabeza. Siendo el hombre que tenía una certeza: "Cualquier cosa que haga que te hierva la sangre vale la pena". Juzgando aquella mención, ella hacía estragos en mi organismo entero.

¡Decidía jugar con fuego! Nina se movió con agilidad impresionante a juzgar por el vestido en que estaba metida, aunque no podría alegar que mis manos fueron menos lentas al volar a sus caderas, más para mantenerla cercana que para otorgar equilibrio. Si la morena seguía así, provocaría que terminara arrojando su ropa interior al mismo lugar en el cual había arrojado cualquier vaga noción de sentido común o cordura. Comprendía que si alguien se atreviera a entrar a la estancia debería pasar el resto de mi vida encerrado en alguna celda en lo alto de una torre oscura, bueno, si es que ese tipo de castigos aún se implementaban; aún así, valdría la pena. El aire parecía insignificante al compararse con el casi primario menester de aprovechar el momento que me otorgaba, consciente de la escasa probabilidad de repetirlo. No porque ella no lo quisiera, ya no me atrevería a dar por sentado que sabía lo que pasaba por la mente de la causante de mi inestabilidad actual. Sino porque las cosas eran mucho más complejas de como me gustaba reconocerlas, ella debía estar por encima de sucesos tan impetuosos y, evidentemente, yo no era de mucha ayuda.

Cuando la distancia se hizo presente por obra de la princesa me vi obligado a luchar contra el impulso de volver a asaltar sus labios. No había nada accidental en la decisión de cortar con el beso y era buen conocedor de cuando debía retirarme de alguna batalla. En ésta de por sí no podría considerarme menos que un ganador. Intenté despejar mi mente de las turbias ideas que me asaltaban al tener a Nina tan cerca. Estaba oficialmente intoxicado de ella, su belleza, su aroma y su sabor. Reí secamente ante su expresión, que no por ser verídica que volvía menos frustrante. —¿Tu crees? —Cuestioné con la voz aún ronca. Bajando la vista un momento al seguir el movimiento de su pecho subiendo y bajando con el peso característico que resultaba cuando la respiración era un problema del que te estabas recuperando. Fijándome en el escote por milésima vez en la velada, solo para desear golpear mi cabeza contra una pared por mi absoluta y ridícula falta de auto-control. Recordé, producto de la referencia dada por mi acompañante, como había huido sin solemnidad en la ocasión previa. Esa no parecía una posibilidad ahora. Sus gestos cambiaron cuando el tono rojo tiñó sus mejillas, volviendo a asumir un papel que le veía con más regularidad y poniéndose en pie de golpe. Si te da tranquilidad, dolor es lo último que siento en éste momento. —Reconocí, levantando mi mirada para apreciarla reir ante el lío en que nos enredamos con tal facilidad. No puedo entenderte, Nina Dobrev. —Empecé sin separar mi atención de los orbes de color chocolate que me observaban de vuelta. Dejando que su nombre rodara entre mis labios como una acusación. Creí que lo hacía, pero no tenía ni idea. Espero que tú lo hagas. —Recordé la conversación que tuvimos la última vez que estuve aquí, cuando furiosa espetó que no me entendía la mayoría del tiempo. Bueno, a mi no me molestaba, pero tampoco comprendía los cambios que veía. Cambios que me gustaban más de lo que admitiría.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por agelessbloom el Miér Ene 10, 2018 12:54 pm


Se está haciendo tarde. — Bisbisé con la mirada perdida en algún lugar del suelo. No, no es que me sintiese ofendida o enfadada con respecto a lo que Ashton había dicho, es que tal vez calaba más en mi psiquis de lo que debería aquella simple expresión. Espero que tú te entiendas, y efectivamente yo no me entendía para nada. Siempre había tenido todo bajo control, nunca me había sentido culpable por nada porque nunca me comportaba como no debería. Pero ahora todo parecía muy complicado para mí tener el control como siempre. Estaba segura que estaba rompiendo varias reglas al estar besándome con uno de mis empleados (Tyler sabría, él no tiene escrúpulos), estaba mintiéndole a David, y no sólo a él, sino que a la completa nación que juraban y estaba en una relación tan próspera que concluiría en una boda real algún día de estos. Era bastante para reflexionar. — Nos vemos mañana. — Musité una última vez esbozando una sonrisa del hombre que ahora se encontraba fuera de mi habitación, y cerrando las puertas segundos después para quedarme a solas.

Después del gran desayuno con la mayoría de mi familia, Ryan se acercó con la excusa que debía charlar algo urgente conmigo. Últimamente no había sido exigida su intervención, al menos conmigo, ya que las cosas parecían algo más calmadas. No obstante, no me sorprendía que necesitase una pequeña reunión después de lo que había sucedido en el evento real. Y como era de esperarse, me puso al tanto de lo que los medios hablaban y de lo que hablarían si es que yo permanecía sin hacer nada. Comprenderán que las últimas de mis preocupaciones en sí era ir a visitar a Dave, pero también entendía por qué Ryan me estaba haciendo ir. Luego de que pasase todo este drama podría salir a la luz de que Dave y yo ya no éramos la pareja dorada de la nación pero por ahora lo mejor que podía hacer era mantener las apariencias. — Y no piense en llevar a su guardia, hablaré con Carter para que le designe a otro de su confianza, princesa. — Fueron sus últimas palabras a lo cual asentí, porque también tenía sentido. Es decir ¿llevar a Ashton para causarle una aneurisma al pobre hombre? Tampoco lo quería muerto.
 
Finalmente, concluimos que Luke sería mi acompañante para ir al hogar de Dave. Carter y Ryan habían arreglado todo, y solamente me habían comunicado como serían las cosas posteriormente. Mientras charlaba en uno de los salones aún con mi asesor de imagen acerca de las cosas que se dirían y, además, de algunos eventos de caridad que debía ir, finalmente apareció Ashton en mi radar luego de toda la mañana sin saber de él por todos los trámites que debía concretar. Mi mirada se encontró con la suya por inercia, y por supuesto que quería discutir la situación con él por alguna extraña voluntad en mi interior, pero estaba con Ryan y claro que él no sabía (ni debería) que pasaba entre el castaño claro y yo. Me incorporé nuevamente, prestándole mi atención a Ryan quién ahora me miraba con cara de pocos amigos. Por supuesto, él estaba contratado porque era un tiburón en todo esto, no podía pretender mantener un secreto de aquel calibre para mí sola. — Bien, es todo por hoy. — Me dijo posteriormente y se levantó, dándome una sonrisa. Pero antes de irse me susurró: — Y, su alteza, confío en que está tomando decisiones sensatas. — Aquello hizo un pequeño corto circuito en mi cerebro, pero de todas maneras, sólo asentí.

El rubio se marchó del gran salón luego de darme una reverencia, dejándonos a mí y a Ashton a solas finalmente. Inundé mis pulmones con el aire suficiente para levantarme y dirigirme a una distancia prudente de él para así discutir el tema que ahora estaba presentado ante nosotros. — Buenos días. — Saludé al castaño frente a mí esbozando una sonrisa. Jesús, ¿por qué todo de un momento a otro se había complicado así? — Creo que ya estás al tanto de que Luke tendrá que acompañarme a ir a ver a Dave. — Le comenté, con mi mirada vagando desde sus ojos hasta cualquier otro lugar. Sabía que debía estar preocupada por la salud del hijo del primer ministro, pero no podía evitar pensar en qué nos dejaba a Ashton y a mí todo este asunto, qué estábamos haciendo, qué era lo que pensaba él ¿Acaso no era mucho el egoísmo? — No es decisión mía, no tengo mucho control sobre lo que hago últimamente. — Y vaya que decía en serio esa última frase, en mucho más de un único sentido. Me encogí de hombros por inercia y luego de una pequeña pausa volví a hablar. — Pero supongo que nos veremos cuando regrese, ya debería estar en marcha.
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Mensaje por agelessbloom el Miér Ene 10, 2018 1:35 pm


Por un momento creí que me estaba desprendiendo de la realidad, es decir, podría prácticamente estar teniendo otra de mis múltiples fantasías que involucraban a la despampanante mujer que tenía bajo mi cuidado y luego despertar con una frustrada erección. Era demasiado bueno para ser cierto. Sin embargo, sabía dentro de mí que finalmente todo esto estaba sucediendo, es decir, ni en un millón de años me podría inventar lo cremoso de su piel, o el aroma dulce y floral que cada centímetro de su cuerpo poseía casi por naturalidad. Sí, todo era demasiado vívido como para que mi pequeña mente pudiese imaginar a aquella diosa en toda su gloria y gracia. Sonreí satisfecho al escuchar esas dos palabras saliendo de sus delineados labios en forma de súplica, una súplica que me hacía a mí el único capaz de satisfacerla. Y antes de poder hacer cualquier movimiento, el toque de sus manos quemó en mi piel para que me alejase un poco. La observé expectante y un poco ansioso porque no sabía dónde estaba llevando las cosas, pero al notar que tenía la intención de deshacerse de su brasier pude sentir como toda la sangre de mi organismo se centraba en un lugar específico. Como si ya no estuviese por completo allí. Por mí lo hubiese desgarrado cual animal de su cuerpo, pero prefería observar cómo se deleitaba torturándome mientras lo quitaba con lentitud, anticipándome a lo que continuaría.
 
Y ahí estaban aquellos dos perfectos montículos saludándome por primera vez, con una perfección que llegaba a doler. Claro, literalmente dolía esa condenada erección dentro de la tela de algodón que la aprisionaba. Iba dispuesto a acercarme, a lamer esas preciosidades que merecían un poco mi atención, pero Behati tomando el control me detuvo en mi lugar y acarició esta misma erección por encima. Jadeé con suavidad y le di una media sonrisa. — Ni cerca está de ser cómodo. Deberíamos hacer algo al respecto ¿no crees? — Respondí con una voz llena de sorna y grave a la misma vez, observándola en mi lugar como si se tratase de un espectáculo formidable. Y lo era. Mi sonrisa no se marchó en ningún momento, tampoco mi mirada se desvió de ella mientras bajaba mis bóxers y finalmente se encontraba con lo que ella había causado. Finalmente, su toque llevó una sensación eléctrica a toda mi columna vertebral, y es que no podía sólo actuar como si fuese una follada más y ya, había esperado (e imaginado) esto más de lo que debería. Incluso a veces rindiéndome con que algún día llegase a suceder, ya saben, por todo el protocolo a seguir. Pero tenerla así, ver sus manos acariciando mi falo, dándome placer cual experta y con su torso desnudo para mí, mandaba vórtices de sensaciones vertiginosas a cada recoveco de mi cuerpo.
 
Solté un estruendoso gruñido desde mi garganta al ritmo constante que la rubia había logrado, incliné mi cabeza hacia atrás unos segundos y me incorporé nuevamente, porque esto se sentía condenadamente delicioso, pero yo necesitaba más de ella. Y mi pobre amigo también. Entonces, me abalancé hacia ella, quedando encima de su cuerpo nuevamente y devorando su boca profundamente, con fuerza y deseo. Mis manos acariciaron su abdomen desnudo en el momento, para que luego mi boca viajara por su mandíbula, su cuello, su pecho, hasta encontrarse con aquellos pechos firmes que habían logrado quitarme el aliento hace unos momentos atrás. Sonreí para mí mismo, y sin ningún tipo de advertencia, tomé uno en una de mis manos jugando con aquel rosado pezón y llevando a mi boca al otro. Delineándolo con mi lengua, jugando con esa suave punta y viendo como la rubia se retorcía debajo de mí ante el toque de mi lengua. Mordí con suavidad antes de despedirme, y continuar con mi camino, dejando un sendero de besos húmedos sobre la piel tersa de Behati.

Bajé por su abdomen plano, llegando con agilidad hacia el borde del elástico de esa tela de encaje que cubría aquel triangular paraíso que ansiaba con tantas ganas conocer y poseer. Me incorporé sobre mis rodillas esta vez, observándola tan deseable y hermosa como lucía y nuevamente esbocé una sonrisa, esta vez hacia ella. — Supongo que esto tampoco es muy cómodo para ti en este momento. — Hablé con una voz ronca, tocando con mi dedo pulgar por encima de esta tela que se encontraba más húmeda de lo normal. Nuevamente vi una reacción por su parte y me sentí un ganador. — Sí, creo que es momento de sacarlo. — Agregué, frunciendo el entrecejo como si realmente fuese un problema a solucionar. Pero para mí lo era. Deslicé aquella delicada prenda fuera de su cuerpo, dejándola (al fin) completamente desnuda a mi merced, absorbiendo aquella imagen para poder grabarla en mi cabeza para siempre. Lo había dicho, pero Behati jodidamente no era humana, era una ninfa fuera de este universo y yo quería probar todo lo que tenía para ofrecerme. Entonces lo hice, dirigí mi boca hacia aquella húmeda y caliente cavidad, introduciendo mi lengua con fuerza y acomodando sus piernas sobre mis hombros.
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Re: we need love but all we want is danger. ♥

Mensaje por sameheartbeat el Sáb Ene 27, 2018 11:39 am


Nada en el mundo podría hacerme salir de aquella cama. Había cedido con gusto el control cuando el castaño que consiguió con éxito potenciar todos mis sentidos buscó posicionarse nuevamente sobre mí. Arrancando una sucesión de gemidos de mi garganta en un estado de indefensión absoluta, provocada por el profesionalismo con que sus manos y sus labios formaban un equipo estelar, dando la atención necesaria a mi piel descubierta, bajando de mi boca por el cuello y marcando un recorrido fascinante hasta dedicar atención a los rosados montículos que coronaban mis pechos, lanzando olas de calor abrasador por mi sistema. Cada terminación nerviosa de mi cuerpo parecía responder como si solo Max tuviera la clave para hacerlas funcionar, entendiendo que anhelaba su toque con más intensidad de la que había reconocido en un primer momento; quizá desde el momento mismo en que le había conocido. Solo sabía que estaba más que dispuesta a permitir que se hiciera con mi cuerpo, dándome lo que prometía despertando mi interés.

Continuaba su travesía abajo, abajo y más abajo. Justo donde lo necesitaba. Y no fui capaz de musitar palabra alguna cuando con triunfo marcado en su voz refirió a las bragas que a este punto podían ser retiradas, arrancadas o destruidas sin que me importara con tal de que eso significara satisfacción. Entendía que su juego era apenas una vaga imitación de mis palabras cuando había decidido divertirme antes de retirarle la molesta tela que cubría su prominente erección, pero mi cuerpo respondía por mí al mover mis caderas en busca de que cumpliera con sus palabras. No soportaba la única prenda que tendría poder de separarnos y a juzgar por su expresión, él tampoco. Mi ansiedad debería ser evidente en este punto, para su lujo. Hubo algo en la manera en la manera en que la mirada de Max me recorrió al quedar libre de cualquier indumentaria que logró detener mi ya pesada respiración. Entendía que nuestra dinámica distaba de ser comprensible con facilidad, de formas que no podría explicarme racionalmente al parecer teníamos la capacidad de llegar a apelar a un lado del otro al que no deberíamos conocer aún. Él me comprendía, inclusive podría decir que se jactaba de aquello para su interior, pero sus ojos paseando sobre mí como un paraíso por descubrir me hicieron percatar de que el motivo por el cual notaba la diferencia se trataba de que no había presenciado tal mirada antes. Estaba absolutamente expuesta, evidentemente no lo pasaba por alto, mucho menos que de hecho me sentía tan cómoda en su presencia. Max...  Como si fuera una advertencia más que un rezo. Mis ojos se entrecerraron al sentir su lengua áspera y caliente en mi húmeda cavidad logrando que el placer invadiera mi organismo a manera de oleadas que me dejarían hecha un desastre. Max se encargaba de actuar en patrones que no podría descifrar, llevando de manera involuntaria a que se flexionaran los músculos de mi abdomen ante el maravilloso resultado que producía en mí. Los labios se alternaban con los dientes y luego daban espacio para que su lengua jugara, suficiente para enloquecer a cualquier suertuda mujer sujeta a sus ministerios. 

Abrí un poco más las piernas buscando desesperada incrementar mis propias sensaciones, consciente de que no podría soportar mucho más. El único sonido inteligible que lograba escapárseme era su nombre, probablemente porque era lo único que parecía tener sentido ahora. Mi respiración se volvió más superficial, mi ritmo cardiaco se aceleró y ambos sonidos parecieron amplificados en mis propios oídos por las atenciones del castaño. Sin la fuerza suficiente para tener siquiera mis manos enredadas en su cabello para asegurarme de mantener la sensación, las enredé con las sábanas que cubrían la cama posicionandolas en un lugar superior a donde se encontraba mi cabeza, sintiendo como los espasmos del orgasmo me sacudían con estremecimientos que desconectaban de todo cuanto no fuera el placer tomando una forma casi física. Max —Balbuceé nuevamente en un suspiro de satisfacción, después de la serie de jadeos entrecortados soltados. Lo suficientemente recuperada para conectar su mirada con la mía sin enloquecerme por las sensaciones agolpadas. Te necesito dentro de mí —Confesé con la piel aún erizada por la sacudida que había experimentado, ansiosa por sentirlo.
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