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i know i was happier with you ღ

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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Vie Nov 24, 2017 4:43 pm

Desde mi lugar, recostada en el umbral de la puerta, contemplé la escena frente a mis ojos con una gran sonrisa: dejando de lado el montón de temores que habían sabido mantenerme alerta para fijar toda mi atención en la pequeña criatura que se removía en brazos de su padre, descubriéndome conmovida en instantes. La emoción era sobrecogedora, consciente de lo mucho que ése par se había visto obligado a vivir para poder alcanzar la felicidad juntos: tiempo atrás, nadie hubiera imaginado que las cosas podían acabar de ése modo. Nadie creyó que Sasuke regresaría para convertirse en un protector del lugar que lo había visto nacer, crecer y partir; y muchas habían sido las miradas cargadas de lástima y compasión que dirigieron a Sakura cada vez que expresó su voluntad de esperarlo a pesar de todo. Recordar las oportunidades en que mi mejor amiga acudió a mí angustiada por la forma en que él se negaba a recibir su ayuda y la atacaba decía mucho... ella jamás opuso resistencia a lo que Sasuke pretendía en aquel entonces, si insistía lo hacía porque necesitaba estar segura de que él estaba bien: y eso siempre nos había preocupado a Naruto y a mí, que intentábamos protegerla creyéndonos convencidos de lo que aquella persona era capaz de hacer. Aún guardando esperanzas, sin importar que tan mínimas fueran, ninguno se había puesto a pensar en que realmente existía una posibilidad. Años después eran marido y mujer, tenían un adorable hijo en común y habían devuelto al clan Uchiha el respeto en que sus antepasados lo habían formado. ¿Habrían encontrado tanta dicha en brazos de otra persona? No... Sasuke y Sakura se pertenecían desde el principio, incondicional y verdaderamente. — También yo... — musité por lo bajo, apoyando la cabeza sobre su hombro cuando recosté la espalda a su pecho y suspiré: contemplando la posibilidad. Minato había mencionado el nacimiento de mi hijo mucho antes de que éste fuera concebido, siquiera de que yo accediese a pensar en una familia verdaderamente. Keiichi iba a parecerse a mí, ¿pero hasta qué punto? ¿Luciría como yo enteramente, o tendría características propias de su padre? Me emocionaba pensar que así como podía observarme con sus ojos cafés, también podía hacerlo con un dúo de orbes azules. — Literalmente. — proseguí, dejando al gesto burlón apoderarse de mis facciones al girar el rostro de lado para observarle. — Si todo lo que dice Kizashi es cierto, no habrá nada de bebés por un tiempo. — ¡no mentía! Podía jactarme de no temerle a insectos, a catástrofes impredecibles e incluso a nuestros más grotescos enemigos: pero si a la facilidad con que el pequeño me haría conocer nuevas formas de dolor, según el conjunto de testimonios en los que ahora podía respaldar los miedos. Mi padre también me había advertido sobre ello, aunque me costaba dilucidar si lo había hecho para prepararme o para asegurarse de que jamás volviera a meterme bajo las sábanas con Naruto. — No me mires así. Que yo sepa, no crece dentro de ti: así que no eres tú quien debe lidiar con los cambios de humor y tampoco te veo aumentando de peso. Ni siquiera estás usando un vestido en éste momento. — mi enemistad para con la prenda en exceso femenina podía no haber desaparecido del todo. — Además, no sería justo para mí. Piénsalo como mi mejor amigo, ¿de acuerdo? Tú te diviertes por ahí como el Hokage y yo, que acabo de lograr que mi hijo sea más independiente, me entero de que volviste a dejarme embarazada: ¡uno atrás de otro! — sentí un escalofrío recorrerme, y cuando me aparté de él lo hice para señalarle. — La respuesta es no. — ¡como si no tuviéramos tiempo! Éramos un matrimonio joven, teníamos veinticinco años: por supuesto que podíamos agrandar al clan en otro momento y es que la circunstancia lo decretaba así. Keiichi nos convertiría en padres, había mucho que aprender antes de recibir a Kaori de igual forma. — ¡Mi sobrino es encantador, seré la mejor tía que Yuu podría desear! — el comentario de Ino atrajo mi atención rápidamente, mis labios temblaron y agaché la mirada de forma instantánea. No... creía que ése fuera mi lugar, de todos modos: ella y Sakura se habían conocido mucho antes de que yo lo hiciera. ¿Ése era su derecho como su mejor amiga, cierto? La presión en mi vientre me hizo retroceder, y mi rostro chocó contra el pecho del rubio. — Necesito descansar, Naruto. — y soportar como fuera la seguidilla de malestares que se presentaban tras ése indicio.




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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Vie Nov 24, 2017 5:04 pm

¿A mí? La suavidad con que sus facciones se relajaban a medida que se dejaba dormir lo hacían el calco idéntico de su madre, y reparar en los pequeños detalles que hacían de las similitudes mucho más notorias atrajo cierta calma a mi ser. ¿De qué color serían sus ojos? No me sorprendería encontrarme con el reflejo de mi mirada oscura tan pronto los abriera, y por esa razón presentía que iba a admirar otro par de jades con gusto: quizá un tono verde más oscuro, aún así capaz de recordarme a ella en todo momento. Ligado a su nombre existía el cambio para mejor, la forma en que había transformado a mi vida no hacía más que evidenciarlo: ¿por qué iba a ser esta la excepción? — Como los suyos. — sujeté a Yuuichiro con mucha más delicadeza, no porque hubiera realizado movimiento alguno: sino que ése era mi... especie de protocolo, para asegurarme de mantenerle sano y salvo entre mis brazos. Acostumbrado a la brusquedad y rudeza de mis movimientos temía la sola posibilidad de que algo fuera a pasarle bajo mi cuidado, y entendí mi miedo racional al estar seguro de que tanto Sakura como Kakashi tenían la suficiente experiencia para no atravesarlo: mi esposa se había adaptado luego de una larga carrera asistiendo partos, mi sensei tenía un hijo desde hacía ya mucho. Los tenues temblores con que mi cuerpo manifestaba su alarma ante el más mínimo sonido emitido por la criatura quedaban más que justificados. Desprevenido alcé la mirada para fijarla en el contrario cuando supe que continuaba refiriéndose a mí, y parpadeé desconcertado al no haber esperado nada semejante: después de todo, ninguno de los dos acostumbraba tornar al instante emotivo... ni siquiera en presencia del otro, donde nos sentíamos más cómodos al ser semejantes. Me limité a asentir cuando supe reaccionar, y maldije al bullicio que impidió mi posibilidad de respuesta momentos más tarde: pero estuve seguro de que Kakashi conocía mi respuesta sin la necesidad de que yo debiera expresarla. Sabía cuan agradecido estaba con él ante todo lo que había hecho por mí: desde obligarme a formar parte, entrenarme, aconsejarme... darme mi tiempo para todo lo que creí imposible y estar allí siempre. — Deja de montar un escándalo, dobe. — gruñí en su dirección, elevando una ceja al dejar que la sonrisa burlona alzara mis comisuras tan pronto se aproximó a nosotros: seguido por su esposa, el curioso abuelo de Yuu, la segunda molestia rubia acompañada por su títere de monosílabos y la mujer del sensei. ¿Debería de enviar un mensaje a Suigetsu, Karin y Juugo? Lo consultaría con Sakura, antes de lidiar con el alboroto que crearían los primeros dos. — ¿Puedo verlo? — inquirió Kizashi en voz baja al aproximarse, dedicándome una amable sonrisa al finalmente posicionarse frente a mí. Si bien la pérdida de su esposa lo había vuelto alguien más... apagado, a como acostumbraba apreciarle cada vez que nos volvíamos a encontrar: aquello pareció no significar nada cuando sus ojos se posaron en mi hijo. Se aferró a mi hombro con una mano, y la restante la guió a la mejilla del pequeño para brindarle una suave caricia: rompiendo en lágrimas inmediatamente. — Mi familia, Sasuke: mi hija, mi nieto y tú. Te lo dije el día en que se casaron y lo repito: estoy orgulloso de ustedes. — le habría respondido de no ser por la nueva interrupción de Tsunade, quien bufando se cruzó de brazos al detenerse a mi lado. — Déjate de sensiblerías, Uchiha. Sakura los quiere ver, ¿pueden creerlo? ¡Su esposo y su hijo son más importantes que yo!
 
Sonreí, tan pronto la puerta se cerró a mis espaldas y toda su atención se volvió a mí... o a nosotros, teniendo en cuenta al azabache que se removía en mis brazos al parecer despierto: ¿serían ciertas las palabras de Kakashi? ¿Cómo algo tan... diminuto, podía reconocer la presencia de sus progenitores viéndose privado del más importante de sus sentidos? Me acerqué lentamente al encontrar tanto a la madre como al bebé impacientes, y lo deposité con el mayor cuidado sobre sus brazos para permanecer en aquella posición inclinada junto a la camilla, volteando a verla cuando de sus labios escapó un jadeo al recibirle anhelante. — Lo hiciste. — sin poder evitarlo acaricié la piel de su rostro con la yema de los dedos, apartando con sutileza los mechones de pelo que se apegaban a éste e impedían el espectáculo que gustaba apreciar todos los días. Sentí que la presión en mi pecho se desvanecía conforme mi aseguraba de que realmente se encontraba bien, y dar las gracias a los dioses porque así fuera me resultó inevitable. Su tez volvía a adquirir ése tono sonrosado, que en nada se comparaba a la palidez por la que me había negado a abandonar la habitación en primer lugar. ¿Débil? Mi mujer sonrió vivaz y animada, ¿por el momento o el suspiro de alivio que dejé salir cuando su tacto frotó mi mejilla? Complacido, dejé al regocijo apoderarse de mi expresión cuando cerré los ojos bajo su atenta mirada: y la dirigí a la criatura sobre su pecho para nuevamente depositarla en ella. — ¿Cómo te sientes? — pregunté rápidamente, dejando a mis hombros caer libres de la tensión que había endurecido al resto de mi cuerpo con anterioridad. — Te aseguro que Yuuichiro conoció al resto de su familia allá fuera. Di aviso a las personas esenciales, y todos están esperando entrar para felicitarte: Tsunade los retiene... no preguntes como. — porque a ninguno de los dos le sorprendería el modo en que la rubia se estaría haciendo cargo de todo, y tampoco nos atreveríamos a cuestionarlo. ¿Serían así todas las mujeres a su edad? Tragué en seco, y volví a acariciarle el pelo lejos del rostro al momento en que la besé. Momentos después me mostré confundido, una vez más. ¿Agradecerme a mí por qué? — El merito es tuyo. Mi familia inició en el momento en que me casé contigo, y ahora... la agrandaste. Me diste un hijo y estás bien, Sakura: no hay nada que me complazca más en éste momento. — y nada más que pudiera desear. Lo tenía todo en ése preciso momento, ¿la felicidad tenía límites? De haberlos, todavía no los conocía... y me alegraba que fuera así. Una vez más guié la mirada a Yuu, pero el aliento quedó atrapado en mi garganta y sus palabras se oyeron lejanas: el resto de la habitación había pasado a hallarse en desenfoque, y el dúo de esmeraldas me observaba con intriga. — Sakura... — susurré, negándome a dejar de lado la sorpresa que se apoderó de mí tan pronto comprobé la certeza de mis sospechas. — Tiene tus ojos. — si... estaba bien con no conocer el límite de tanta dicha.



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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Vie Nov 24, 2017 9:16 pm



¿Se trataba de una ensoñación lo que sus orbes admiraban? Piel tan blanca cómo la nieve, hebras oscuras que le hacían competencia a la noche y unos jades iluminando su rostro; la combinación perfecta de sus progenitores ahora definía al pequeño que se abrigaba contra el cuerpo de su madre al finalmente poder encontrarse entre sus brazos. Sakura hundió con delicadeza la punta de su nariz en los cabellos de su primogénito, olfateando aquel dulce aroma que siempre era característico de los recién nacidos. Sin embargo, con estupor y seguridad era capaz de admitir que ninguno sería igual de atrayente que aquel que provenía de su hijo. Presionó sus labios en su frente y alzó su mirar hacía su expectante esposo. Cuando se trataba de las lágrimas, jamás se había sentido capaz del controlarlas. La innumerable cantidad de emociones mantenían su voz pendiente de un hilo; sabía que si hablaba eventualmente sus palabras pararían y solo se percibiría un tenue llanto en la habitación, pero aún así... debía de decir lo que tenía presionando contra las paredes de su garganta. — Sasuke-kun... te equivocas. — Susurró. — No fue merito mío, fue de ambos. Juntos formamos esta familia... ¡me permitiste la oportunidad de ser madre! — Cómo siempre solía hacerlo, le dedico la más honesta de sus sonrisas, ladeando el rostro hacía dónde su mano reposaba y así apoyar su mejilla sobe su cálida palma. Imaginar una circunstancia igual pero al lado de otra persona le era imposible: sin él, nada de eso estaría pasando. —  Lo que creían imposible, hoy se hizo real... el joven que creyeron yacería perdido por siempre encontró su camino y consiguió cumplir con su anhelado sueño... restaurar su clan. — Y si tuviese que reiniciar el camino que vivieron juntos, lo haría sin cambiar detalle alguno. Siempre supo que tarde o temprano... sus vidas se unirían. Soslayó la mirada y encantada permitió que sus pómulos se humedecieran al encontrarse con la más pura de las facciones dibujadas en su pequeño niño. Los había estado observando en silencio. — Yuuichiro es el resultado de nuestro amor inquebrantable. — Acarició su diminuta nariz, y una vez más sonrió, especialmente al verlo acomodarse para poder dormir. Lo acurrucó con cuidado de incomodarlo y se movió ligeramente a un lado, para darle el espacio a su azabache para que se recostara junto con ella. — Cuando desperté y no te vi, tuve miedo... ¿sabes? — Cerró los ojos, dejándose rodear por el aire calmado y acogedor ambiente, reclinando su cabeza sobre su hombro al verlo acostado. Sabía que por el momento se vería prohibida del abandonar las instalaciones del hospital, pero aún así, disfrutaría de aquellos momentos en la compañía de las únicas personas a las que quería ver por el momento: su esposo e hijo. — Pero entonces pude ver cada uno de los momentos que hemos pasado juntos hasta ahora. — Lo recordaba con claridad. La sutil manera en que sus recuerdos empezaron a mostrarse ante sus ojos cómo si se tratase de una película. Cuando cruzaron miradas por primera vez al tan solo ser unos niños, la manera en que se protegían cuando eran un equipo, el primer adiós... sus reencuentros, las miradas, las caricias... los besos y demostraciones silentes de amor. Lo visualizó todo, y algo más. — El miedo desapareció, especialmente cuando... vi a un pequeño de lentes correr hacía nuestros brazos. — No se trataba de un recuerdo. ¿Sería una vislumbre? Lo ignoraba, por un momento creyó que se trataba de un deseo interno suyo. — Lo llamábamos Itachi... — Bostezó. Estaba cansada, como era de esperarse, y aunque se encontraba luchando para mantenerse despierta, poco a poco empezaba a adormecerse aún más. Nuevamente, bostezó. — Extraño, ¿huh?

Encantada, se observó por un par de segundos en el espejo del baño, orgullosa del haber recuperado su esbelta y delgada figura en tan solo dos meses. Sin olvidar el cambio en el tamaño de sus senos, el cual... ¡era el que siempre ansió tener! Abandonó la habitación, escuchando los constantes gritos que últimamente se habían vuelto muy familiares para su gusto. Tras su dada de alta, no solo su padre decidió instalarse en su hogar, sino también su antigua maestra. A pesar del que no se encontraba del todo cómoda por su atosigamiento, se veía incapaz del decirles su pensar, y es que el entusiasmo desbordaba en sus orbes cada vez que se encontraban con algún nuevo dato curioso proveniente de su hijo. Al llegar al lugar dónde el tumulto se encontraba, frunció el ceño y cruzó los brazos por encima de su pecho al ver a su progenitor con las manos en la masa, o en esta peculiar situación... ¡en los cabellos de su hijo! — Pensé que te había dicho que no lo peinaras cómo tú. — Recriminó cargando al pequeño que rápidamente se amoldo a su pecho. Una respuesta espontanea que solo tenía cuando se trataba de ella o de su esposo. Lo empezó a mecer con suavidad; a pesar de su poco tiempo, ya había adoptado comportamientos de un niño de edad más avanzada. ¡Era un genio!, tal como su padre lo era. — Me gusta cuando tiene el mismo peinado que Sasuke-kun. — Tres voces hicieron el mismo sonido en desapruebo a su comentario, a lo que ella suspiró. — ¡Sakura-chan tenemos hambre! — Quejo infantilmente Charasuke, golpeando con sus puños el borde de la mesa de roble que yacía en el centro del comedor. — Sí, sí... ahora me encargo de eso. — Besó las mejillas de su hijo y volvió a depositarlo en la cuna, sabiendo que pronto sería acosado por los presentes. Había tenido un hijo, pero parecía que había parido tres más en el proceso. Esperaba que pronto la presencia de su esposo se les uniera para que el martirio se le hiciese más ligero del soportar. Además, que desde hacía sesenta días se veía privada de su compañía. 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Vie Nov 24, 2017 9:19 pm



Aquella mañana se había visto forzado a abandonar el lado de su esposa a tempranas horas, ya que los representantes más importantes de las aldeas conjuntas a la suya, habían enviado cartas a su destinatario. Ya había escuchado por su amigo y consejero, la poca aceptación que dieron en respuesta a la petición que meses atrás había solicitado de su parte, pero no imaginó el que sería llamado para hablar al respecto. Sentado en su respectivo lugar, escuchó la reprimenda que cada líder describió con suma claridad en sus escritos. Apoyó en la palma de su mano, su mentón, evitando el así soltar bostezos o suspiros que delataran lo aburrido que se encontraba. La única importancia que ameritaba su atención era la salud y el bienestar de su mujer, a quién no podía cuidar, hecho que empezaba a encabronarlo. No podía negarlo, se había vuelto dependiente de ella a tal punto que no podía dejarla ni cinco segundos por su cuenta, ya que el tormento lo atosigaba haciéndole creer que algo podía sucederle en su ausencia. Automáticamente, cómo acto reflejo, su entrecejo se arrugo al recibir el golpe propiciado por el hombre de cabellos plateados que de soslayo le observaba. — No puede simplemente poner a alguien en su lugar... y un embarazo no es motivo suficiente para alejarlo de sus responsabilidades. — ¿Era necesario el que leyeran con tanto ímpetu? Suspiró. Esperaba que el resto de la reunión pudiese avanzar con mayor rapidez para que pudiese partir. — Se amerita su presencia en la captura de un par de renegados que han conseguido... — Incorporándose, lo calló. — No lo haré, mi mujer me necesita aquí. — No era importante su presencia en un acontecimiento cómo aquel, fácilmente podía encargarle a otra persona su posición. Lo que pedían era un capricho. — Se necesita el apoyo de todos los lideres... no puedes simplemente negarse. — Aguanto las ganas de reír. — Lo acabo de hacer. — Con sorna respondió, sin siquiera evaluar lo que sus palabras podrían significar al ser oídas. Era consciente de su poca lógica y responsabilidad al hablar, pero aún así no podía simplemente dar su brazo a torcer. ¡Su esposa e hijo necesitaban de él! Kakashi al detallar la manera en que el resto de los presentes respondió, jaló del brazo del rubio hasta hacerlo observarle. — Naruto... no estás hablando con tus amigos, estás hablando con representantes de... — No tuvo tiempo del responder, por qué los invitados se apoderaron de la conversación una vez más. — ¡Si dentro de un par de semanas usted no se presenta con los demás líderes Konoha será declarada cómo enemiga nuestra! — Un sepulcral silencio los envolvió. — A-Ahí estaré. — No se dijo más, la discusión termino inmediatamente. Lo que había sonado cómo desesperación por su parte, fue recibido como una amenaza a sus oídos. ¿Cómo le notificaría a Mizuki que en unos días se vería obligado del partir?

¡Tadaima! — Expresó alegremente al ingresar por la puerta principal, depositando sus zapatos en su lugar y avanzando a amplias zancadas por el corredor hasta llegar a la sala donde se encontraba a quién tanto buscaba. Sin importar la cantidad infinita de horas que compartían, jamás parecía ser suficiente para el rubio, quién infantilmente se dejo caer al lado de su castaña para sujetar su mano y así besar el dorso de esta con entusiasmo. — Cuando creí que finalmente nos habíamos liberado de ti. — Pronunció el azabache desde el sofá sin despegar su mirada del libro que se encontraba leyendo. No le prestó atención, ya que su mirar se enfocó en la brusca manera en que su esposa se liberó del agarre una vez más. No era la primera vez que se comportaba así en respuesta a sus caricias empalagosas. ¿Sería que se había sentido desplazada al tener que partir por toda la mañana? ¿O acaso se trataría de un malestar que le impedía del disfrutar lo que pasaba a su alrededor? — ¡Mizuki-chan te he extrañado tanto! — Exclamó con una amplia sonrisa dibujada en sus labios, una que mostraba abiertamente su blanca dentadura y formaba hoyuelos a los lados de sus mejillas. Al acercarse más a ella, rodeo sus hombros con el largo de su brazo, estrechándola contra su pecho y así dándose el lujo de poder besar el costado de su cabeza. No existía vicio más llamativo que el tenerla en su cercanía. — ¿Tienes hambre? ¿Sed? ¿Te duele algo? — Cuestionó con intriga, poniéndose de pie al momento de ver cómo ella también lo hacía. No había necesidad que moviese un dedo cuando él estaba presente, por qué él era capaz de hacerlo todo para asegurarse de que no se arriesgara a algo que pudiese afectar tanto su salud cómo la del bebé. Al ver que ella no planeaba detenerse, apoyó ambas manos a los costados de su cintura y empujo ligeramente de su silueta, buscando así el que tomara asiento una vez más. — ¡No! No tienes por qué preocuparte, yo lo haré por ti. — Insistió, manteniendo la calma que lo acompañaba siempre. — Un movimiento muy brusco puede hacer que te cause dolor... y no queremos volver al hospital, ¿verdad? — No supo en qué momento su trato hacía ella, se asemejo al que los adultos utilizaban cuando se encontraban tratando con un niño pequeño. Pensó momentáneamente a retomar la postura anterior, pero se vio interrumpido del hacerlo cuando su igual se apresuro a compartir su innecesaria opinión. — No deberías hablarle así, baka. — Suspiró. — Lo sé, lo siento... es solo que... no quiero que nada le suceda y los peligros a los que se puede someter... ¡pueden estar en cualquier lado dattebayo! — Quizá estaba exagerando al recurrir a comportamientos tanto sobreprotectores cómo sobreactuados, más no podía evitarlo. Solo... quería que su familia se encontrara a salvo. ¿Tenía algo de malo ello? Tanto tiempo se había encontrado solo que le tenía pánico al pensar que podía perder todo lo que con los años había conseguido amar.
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Sáb Nov 25, 2017 6:35 am

Bufé, dejando a mi vista recaer sobre los puños que apretaba contra la mesada: y es que si no hallaba modo de calmarme, perdería la razón. Lo había advertido y lo cumpliría. Al principio intentaba desacreditar la ira que de a poco se hacía de su lugar en mí, me obligaba a pensar que Naruto solo se preocupaba tal y como sabía que él lo hacía: quizás no se percataba de mi incomodidad transcurridos algunos días, tal vez era inconsciente de lo hastiada que podía llegar a sentirme por culpa de la ansiedad e inquietud con que se removía de un lado a otro... siempre tan cerca como pudiera, ignorando mi malhumor como un producto del fastidio y también el centenar de oportunidades en que hacía notoria mi curiosidad por saber cuando retomaría su cargo. Ambos necesitábamos un respiro, ¿para qué negarlo o hacer caso omiso? Debía encontrar la manera de menguar el enfado que se había vuelto usual tras experimentar cada día la misma pesadez: aquella que había visto con los ojos de la ternura la primera ocasión en que le sentí sumarse a las miles de molestias con que de por si cargaba, la misma que consideraba tan molesta como inaguantable en ése preciso momento. Si algo como eso me convertía en una persona fácilmente irritable, ¿por qué siquiera seguía apegándose a mí de ése modo? Como si no supiera cuan... fácilmente podía pasar a odiar todo contacto innecesario, ¡con que sencillez podía aislarme de cualquiera cuando me sentía totalmente sofocada! No quería que se encontrase ahí para asegurarse de que no iba a cortarme con un cuchillo a la hora de preparar la cena, no quería que me previniera de los peligros que podía atraer el ducharme sin cuidado de tropezar o resbalar dentro de la bañera,no quería que caminara por delante de mí para prevenir cualquier situación que a sus ojos pudiera representar un riesgo... solo quería que me dejara sola, que se distrajera y reparara en lo exasperada que podía tornarme atravesando ése estado y bajo tanto frenesí. — ¡Basta ya! — solté disgustada, apartándome con un empujón para gruñir en cuanto lo visualicé aproximarse. ¿De dónde surgía aquella necesidad por verme perder los estribos? Le di tiempo para alejarse antes de que explotara... si persistió a sabiendas de que eventualmente podía suceder, iba a tener que lidiar con las consecuencias. — ¡¿Existe un solo momento del día en que no estés sobre mí?! ¡Estoy cansada, no puedo soportarlo! — Menma se incorporó rápidamente, ¡parecía conocerme mejor que mi propio mejor amigo por encima del título matrimonial! A diferencia del rubio, sabía cuando callar y cuando dejarme continuar con la rutina sin su ayuda: como también cuando intervenir. Colocó un brazo sobre mi pecho e intentó hacerme para atrás, pero tan exaltada como presa del enojo fácilmente lo separé de mí para devolver mis ojos al dúo de azulejos. — ¿Realmente no te das cuenta de lo hostigada que me siento ahora, o solo lo estás haciendo a propósito? ¡No es divertido, no me estoy riendo! ¡No puedo despertar tarde porque siempre tengo apetito y como mucho más de lo que debería! ¡No puedo sentarme sin sentirme incómoda en esa posición y en todas las demás! ¡No puedo moverme de éste lugar porque me persigues y jaloneas por todos lados! — ¡y no era justo! ¿Por qué no solo podía dejarme en paz? Se había vuelto mi maldita sombra, y cegada por la cólera ya no podía pensar en sus buenas intenciones al respecto: gustaba de pasar tiempo con él, pero no así... no cuando dejara sus responsabilidades a un lado para encargarse de mí como si fuera incapaz de cada pequeña cosa. — ¿Te gustaría que hiciera lo mismo contigo, cuando te estás sintiendo peor que nadie? ¡Es odioso y me irrita! — alcé un dedo frente al rostro del azabache que mostró indicios de aproximarse una vez más. — No necesito relajarme. Apártate antes de que pierda mi paciencia contigo de igual forma. — sabedor de que eso no podía atraer nada bueno finalmente accedió, dándome la libertad que había esperado. — ¿Quieres ayudarme, Naruto? Empieza por dejarme en paz... porque no sé a donde pretendes llegar si esto sigue así.



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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Sáb Nov 25, 2017 6:36 am

Ante lo imprevisto de los hechos jamás me había puesto a pensar como sería el después. A último momento pensé que los primeros meses tras la llegada de Yuuichiro transcurrirían lentos... pero tranquilos. Como padres habían muchas cosas que debíamos de aprender por nuestra cuenta, el nuevo miembro de nuestra familia nos precisaba en todo momento: y tampoco podíamos descuidar nuestra relación. Imaginé que eso era lo más sensato y coherente, hasta que el jutsu con que Kakashi debía regresar a Charasuke no dio indicios de surgir y a su presencia se le sumaron dos más: como si el hogar Uchiha fuera un hotel que abría sus puertas al mundo. Entendía y permitía que su padre buscara pasar más tiempo con su nieto, y me costaba adaptarme a la idea de que Tsunade Senju revoloteaba alrededor estando segura de que necesitaba proteger a Sakura tal y como si está fuera una niña pequeña. Diablos, tras la suerte de mudanza con que mi casa parecía recibir a los demás no me sorprendería que cualquier día de aquellos llegase para encontrarme con Ino, Sai y una patética excusa a modo de justificar su estancia. Como si las visitas no fueran suficiente para sumirme lenta y progresivamente en un constante fastidio, Naruto no parecía entender que las misiones a las que decidía enviarme acababan por durar mucho más de lo previsto: alejándome durante grandes períodos de tiempo, obligándome a ingeniármelas de algún modo para tener que encargarme de todo sin dejar una sola cosa sin hacer para así regresar tan rápido como pudiera... queriendo pensar justificada mi expresión atónita cada vez que volvía para encontrarme con un nuevo pergamino sobre el tocador de la habitación, otro encargo y miles de búsquedas por llevar a cabo. Sé la mano derecha del Hokage, te vas a divertir un montón. — Te das el lujo de aparecer finalmente, Uchiha. — juraría que intenté soportarla, dejar pasar el veneno con que dirigía su voz a mi persona e ignorar las fulminantes miradas con que jamás me permitía olvidar la cantidad de desagrado hacia mi persona: ni siquiera me esforzaba en ser paciente cuando no se trataba de Sakura y Yuuichiro, presumía que mi ceño fruncido y mi expresión de rechazo quedaba más que admitida. — Encárguese de no irritar mi existencia, vieja descarada. — el único factor positivo dentro de las juntas porque si con mi mejor amigo debía de haber sido ése: enterarme que la enfurecía verdaderamente, para ponerlo en práctica consciente de que no tendría consecuencias al encontrarse mi esposa cerca. Sujeté a mi hijo en brazos tan pronto consolidé mi agarre, e ignoré las patrañas con que la rubia detrás de mí se quejaba para dedicarle una suave sonrisa al encontrarme con sus ojos verdes. Todavía podía quedarme viéndolos por horas, preguntándome como podían ser tan distintos y a la vez tan similares al dúo de jades que dispersaba la mayor parte de mis pensamientos. — No le estás dando problemas a tu madre, ¿o si? — conocía la respuesta, pues era testigo de la calma con que Yuu dejaba entrever sus necesidades: eran pocas las ocasiones en que lloraba a gritos, afortunadamente parecía haber adquirido un carácter observador y apacible. ¿Todavía seguía siendo demasiado pronto para asegurar que mi hijo era más inteligente que cualquiera que hubiese nacido antes y después? Estaba bastante seguro de que entendía mis palabras, sin importar que absurdo resultase al oído. — ¡Por supuesto que no, Yuu-kun es todo un campeón! — puse los ojos en blanco, suspirando al presionarle ligeramente contra mí en un ademán protector. No podía confiárselo a ése idiota. — Por un momento creí que habías desaparecido. Fueron los cinco segundos más felices de toda mi vida. — ¿cuántos años iban a tener que pasar antes de que regresase a su dimensión? ¿Iba a tener que forzar a Kakashi a hacer algo, o desarrollar el kamui para ser yo quien le enviase hasta allí de una patada? Charasuke se aproximó con los brazos extendidos en mi dirección y yo bufé, dándole la espalda una vez más. — No toques a mi hijo. — especialmente no luego de la oportunidad en que casi lo soltó por la fuerza con que el azabache más pequeño tiraba de su cabello. Seguro de que Kizashi podía cuidar de él, dirigí mis pasos al sitio del cual provenía aquel sonido: y como si éste fuera un acto reflejo (que me encontraba seguro de haber desarrollado), mis brazos se enredaron alrededor de las caderas de la pelirrosa para atraerla a mí por detrás y así apoyar el mentón en su hombro... dejando a mis labios deslizarse sobre la piel de su cuello cuando no me encontré del todo contento con algo tan mínimo, comparado a todo lo que deseaba hacer con ella en ése momento. ¿Cuándo había sido la última vez que pudimos disfrutar de la compañía del otro? — Si Naruto vuelve a separarme de ti durante tanto tiempo voy a verme obligado a considerar el retiro. — ¿a está edad? Si, a está edad. Deslicé las comisuras sobre su tersa mejilla y suspiré, complacido con la calidez que me transmitió el contacto: a medida que mis manos dejaban las lentas caricias a sus costados para cruzarse sobre su vientre, apegándola a mí con una insistencia mucho mayor. ¿Quería que todos desaparecieran para dar rienda suelta a mis instintos con ella como la única y principal damnificada? Diablos, si. No dejé que la tímida negativa en respuesta me echara para atrás o a un lado, si la solté lo hice para limitar sus movimientos al acorralarle contra la mesada. — Curioso. Creí que ibas a echarme de menos. — repuse, negándome a dejar esa posición aún cuando su cintura chocó contra mis muñecas en un intento por deshacerla. — Asumí igualmente que mi esposa me recibiría de otra forma. — dándome la grata sorpresa de haberlos echado a todos, para ser solo nosotros dos en compañía del pequeño.



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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Sáb Nov 25, 2017 12:15 pm



Aprisionada por sus actos, decidió ceder, alzando ambas manos hacía su rostro y así acariciar la marcada contextura ósea de su esposo. Podía percibir el alboroto que sus células fervientemente hacían al sentirlo cerca. La calidez que su cuerpo le compartía al encontrarse estrechado al suyo, ardía. El deseo descomunal de besarlo hasta que sus bocas dolieran se hizo presente, al igual que ese anhelo de entregarse a él y perderse entre las sábanas a su lado. — Anata... — Susurró algo avergonzada. Notaba el fastidio rebosar en sus acciones, y aunque no lo aparentara, no era el único que se encontraba hastiado con la situación. — Siempre te echo de menos. — Admitió, estirando su cuello ligeramente hacia arriba, acortando la distancia que les separaba, y así poder sentir su respiración tentar a la suya. Tanto extrañaba de su atención, que creía jamás verse capaz de parar una vez  que volviese a probar su adictivo sabor. Por unos cortos segundos, el tiempo se detuvo y para ella, no existía nadie más a su alrededor que su esposo. Segundos que jamás llegaron a convertirse en minutos. — ¡Sakura-chan! ¿Por qué te estás demorando tanto? ¡Tenemos hambre! — No le sorprendió una intromisión tan escandalosa por parte de uno de los presentes, parecía una costumbre suya el interrumpir por algo banal y sin importancia. Ignorarlo sonaba cómo lo más atractivo por el momento, pero al visualizar el semblante de su amante, notó el poco interés que tenía de continuar lo que anteriormente se inicio. Suspiró. — No es mi culpa, espero que lo sepas. — Deslizó las yemas de sus dedos por el contorno de sus brazos, buscando distraerlo de lo que sucedía afueras de la estancia en el que se encontraban. Había planteado formas de liberarse de la incesante compañía de los dichosos inquilinos que no le permitían ni el respirar. El cansancio, la incomodidad... si no encontraba una solución a su repentino problema, explotaría. — ¡Sakura apúrate con esa comida de una maldita vez! — El grito de Tsunade hizo que inmediatamente el llanto de su hijo se hiciera presente en la habitación. — ¡Sakura, Yuu-kun está llorando! — Bajo la cabeza permitiendo el que sus mechos cubrieran parte de su mirar. Creyó inocentemente, que su presencia ayudaría a que su papel de madre no fuese tan agotador cómo imaginaba, más lo contrario sucedió. Ellos eran un problema más, y uno del que no tenía por qué hacerse responsable. — ¡Sakura! — Podía hacerle la de los oídos sordos, más ello solo impulsaba a que su insistencia incrementara. Un poco de paz, era todo lo que pedía de ellos. ¿Tan difícil era otorgárselo? — ¡Hija! ¡Yuu-kun no deja de llorar! — Lo sabía. ¡Lo estaba escuchando! No era necesidad que le informaran cada movimiento de su hijo a gritos. — Anda a descansar... acabas de llegar de una misión, debes estar agotado. — Sin observarle, o preocuparle por una respuesta, camino hacía donde su pequeño azabache se encontraba, sujetándolo entre sus brazos y sintiendo cómo este se escondía entre sus cabellos largos inmediatamente. — Ah, Yuu-kun siempre deja de llorar cuando Sakura-chan lo carga... ¡es una excelente madre! — No respondió. Simplemente meció el cuerpo del niño esperando que así consiguiera dormir por lo menos un poco más. Había pasado toda la mañana y gran parte de la tarde despierto. — Pero pésima anfitriona. — Atacó su antigua maestra con las cejas en alto y el ceño fruncido. Presionó los labios conteniendo las ganas de responderle. No necesitaba un embrollo en el cual todos se verían involucrados indirectamente, menos cuando su hijo debía de estar cansado por tanto bullicio a su alrededor. — Uchiha encárgate de tu hijo para que tu mujer pueda cocinarnos algo. — Negó, interponiéndose entre el cuerpo del azabache y la rubia que parecía ansiar una pelea. — No le hables con tanta familiaridad a mi esposo y menos para darle ordenes. — Advirtió entrecerrando los ojos al observarla. La única persona que podía hacerle frente en esa casa era ella; estaban acostumbradas a un trato brusco. Solo se relajo al ver a la mujer de mayor edad dejarse caer sobre el sofá una vez más, indicando que no diría más. Lo siento Sasuke-kun, tengo que encargarme de la cena... — Susurró cansada, entregándole al pequeño que se había quedado dormido para que sus pasos la dirigieran hacía la cocina una vez más. Solo quería que el día terminara para poder descansar, por lo menos un poco.
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Sáb Nov 25, 2017 12:20 pm



Estupefacto la observó y escuchó, incapaz del saber qué o cómo responder. Todo acto realizado por él, solo tenía un impulso y era mantener los inconvenientes al mínimo para que el embarazo continuara de manera fructífera. La había visto indispuesta al inicio de la gestación, se vio obligado a observarla ser abordada por revisiones medicas cada tanto; una imagen poco placentera que acosaba su mente poniéndolo constantemente bajo una gran tensión. Lo único que deseaba era no volver a repetir ello, lo único que le importaba era saber que se encontraba bien. Nunca actuó con la intención de hacerla enojar, pero entonces... ¿por qué se sentía tan culpable? Quizá por costumbre. Odiaba discutir con ella y era capaz de aceptar toda la responsabilidad para poder conseguir nuevamente la paz. Observó a su igual de cabellos oscuros y esté le devolvió la mirada, cómo si indirectamente le estuviese pidiendo que hiciera caso a las peticiones de la castaña. No podía simplemente dejarla en paz cómo ella tanto exclamaba necesidad. ¿Y si le sucedía algo mientras él no se encontraba? ¿Quién cuidaría de ella entonces? Mordió el interior de su mejilla, reevaluando las opciones a responder, por qué en esta oportunidad lo que menos quería era decir algo que solo la irritara más. Siempre piensas en ella, por eso está harta de ti; la voz de Kurama se hizo presente en su cabeza, así como siempre lo hacía cuando empezaba a perder el control de su paciencia y serenidad. Era su mejor amiga, su mujer y la madre de su hijo, ¿cómo no pensar en ella? Era su deber el hacerlo, estaba en sus manos el mantenerlas a salvo. Te has convertido en un idiota que no hace nada si su mujer no está cerca; continúo el felino. Lo ignoró, escucharlo solo sería un incentivo a enojarse. — Mizuki creo que estas... — exagerando un poco las cosas, quiso terminar de decir, pero al ella seguir hablando, se vio incapaz de expresar lo que con tanta necesidad ansió articular. ¡Esa disputa era una exageración! Y si seguían agrandándola... ¿cómo la solucionarían después? Abismado por sus palabras y el mensaje que indirectamente otorgaba, frunció el entrecejo y achino aún más sus orbes. — ¿A dónde pretendo llegar? — Repitió sin comprender a lo que se estaba refiriendo. Si antes había planteado el disculparse, el buscar la armonía en su hogar, por alguna razón se veía incapaz del hacerlo. No era su culpa, no estaba equivocado al recurrir a comportamientos protectores para mantenerla a salvo. ¡Era algo normal en un padre y esposo el estar pendiente de su familia! — ¿Cómo que a dónde pretendo llegar? — Inquirió con la voz a punto de colapsar. — ¡Lo único que quiero es que estés bien! ¿Me vas a culpar por qué me preocupa tu bienestar? Hazlo, no me importa. — Si le importaba, joder... ¡claro que le importaba! Había pasado una pésima mañana siendo reprochado por sus actos, recibiendo obligaciones de las cuales no debía de encargarse y siendo forzado a tomar medidas drásticas para evitar un problema con otras aldeas. Creyó que al volver a su hogar conseguiría relajarse. ¡Vaya cojudez de su parte! El día se estaba volviendo más tormentoso con el paso de las horas. — ¿Se puede saber qué te pasa? — Se negaba al creer ciegamente lo que decía. El trasfondo debía de ser mucho más amplio y no cedería hasta saber cuál era el verdadero motivo por el cual se encontraba tan amarga con él. ¿Su preocupación? ¿Sus acciones? ¿Cómo podía enojarse por eso? ¿Prefería que la ignorara y dejara de lado? ¡Maldición! Quería entender su punto de vista, pero honestamente no podía. Quizá Kurama tenía razón, se había vuelto un idiota. — ¿Quieres que te deje en paz? ¿Es eso lo que realmente quieres? — Cuestionó, y aunque creyó que esa sería la única pregunta que expresaría, al verla asentir las dudas empezaron a atormentarlo. — ¿Por qué? — Ambas manos presionaron a los lados de sus hombros y samaquearon suavemente de ella. — ¡Dime por qué! — Insistió recurriendo a alzar la tonalidad de voz en un acto desesperado por obtener una respuesta, pero ella se mantenía callada observándole de la misma manera en que lo había hecho desde que inicio la pelea. Nunca antes le había visto así... tan irritada y colérica. — ¿A-Acaso... ya no me amas? — No supo de dónde consiguió la valentía para preguntar aquello, y por un momento creyó que el huir sin una respuesta sería mejor. Prefería vivir una farsa, a pensar que ella ya no se sentía cómo en un inicio. ¿Él había provocado ese cambio? El aire que envolvió a ambos se volvió tan pesado que nubló su vista. Todo se había salido de control. Soltó del agarre que propicio en ella y dio un paso hacía atrás. 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Dom Nov 26, 2017 12:50 pm


¡Te preocupa demasiado! No dejas que haga una sola cosa por mi cuenta, ¿crees que voy a trastabillar y matarme? ¿Qué hay de peligroso en lavar un estúpido plato? — al enojo, la irritabilidad y el disgusto se sumaba la frustración: y no tenía que consultarlo con nadie para saber que en mí, esas eran emociones que jamás podían mezclarse. Prevenía una catástrofe y furiosa como me encontraba, sentía que hacer algo por evitarla estaba ya lejos de mis posibilidades. ¿Por qué Naruto se mantenía reacio a entender? Empecinándose a llevarme la contra y justificar aquel almibarado carácter que había adoptado en torno a mí lograba lo que pocos habían conseguido en tan reducida cantidad de tiempo: me estaba sacando de quicio, y si siendo pegajoso definía a la palabra insoportable había que esperar a que llegara al límite de mi paciencia para encontrarle un nuevo significado al término... por eso me temían antes, y por eso haría que volvieran a temerme ahora. — ¡Porque quiero! ¡Necesito que me dejes sola! — grité, agitando los brazos en el aire como si de alguna forma eso le fuera a dar algo más de veracidad a mis palabras. ¿Por qué le costaba entenderlo?  ¡Entendía que la emoción fuera muy grande. Entendía porque lo conocía, que convertirse en padre fuera a sus ojos uno de los logros más grandes que había conquistado a lo largo de su vida: siempre quiso una familia y por más que mi madre hubiera intentado apegarlo a la nuestra de algún modo, ahora podía jactarse de que tenía la que verdaderamente buscaba... la suya. ¿Pero a dónde se había ido el hombre que supe ver en él, a medida que comencé a enamorarme? Ni yo disfrutaba de tenerle encima las veinticuatro horas de los siete días, ni él disfrutaba perseguirme de un lado a otro como si fuera una infante propensa a lastimarse y romper todo lo que tocase. Me amaba, y descubrirlo había sido tan abrumador como emocionante: ¿pero tenía que demostrarlo así? No tenía ningún sentido, y con el humor que cargaba cursando el sexto mes de embarazo tampoco tenía intereses en buscárselo. Aún era consciente de la forma en que me estaba comportando, sabía que recriminarle cada pequeña cosa lo hería y mentiría si dijera que lo estaba disfrutando: ¡no quería ser así, ni tener que recurrir a esas actitudes en búsqueda de hacerlo entrar en razón! ¿Cómo iba a ser esa la solución a nuestros problemas? En lugar de resolverlo como dos personas adultas, nos gritábamos a la espera de que el otro cediera... y ése no era el modo en que nuestra relación había perdurado en el tiempo. Eso no era lo que quería para nosotros, y la pregunta que dirigió a mí acabó por agregar a la peligrosa combinación una indignación mucho mayor... ¿por algo así, dudaba de algo tan importante? — Eso es todo. Tengo que salir de aquí. — respirar un poco de aire, organizar mis pensamientos... si me alejaba antes de explotar en el más doloroso ataque de ira, podía evitar los roces innecesarios. No era el momento de exigir el motivo por el cual Naruto era capaz de poner mis sentimientos en duda. — Apártate, Naruto. — ¿comunicarlo en voz alta segura de que se interpondría? Pero que brillante idea. Encerrarme en la habitación quedaba descartado, tarde o temprano me seguiría. ¿En el baño? No, ¿qué diablos iba a hacer allá? La cocina era un lugar al que prefería evitar y el rostro preocupado con que Menma me observaba desde la esquina de la habitación, aseguraba que el patio no era una opción. — ¿No puedes ver lo que esto te está haciendo a ti, o no quieres— escupí con recelo, decidiendo que le haría frente si con eso conseguía lo que buscaba: tenía que salir. Tomé uno de los abrigos del perchero y me mordí el labio cuando sentí la fuerte punzada sobre mi espalda baja... ni al parque, ni a las calles: sabía perfectamente el camino a casa de Sakura. — Te pedí que te hicieras a un lado. — pero yo me aproximaba, y él no tenía intenciones de moverse. Sabía exactamente el por qué, y aunque mi sub-consciente me empujaba a pensarlo dos veces: no percibía tiempo a perder. Tragué en seco, suspiré y volví a endurecer las facciones de mi rostro. Hallaría el modo de pedirle perdón algún día. — ¿Hoy? Te veo y no siento nada. — apreté los puños dentro de los bolsillos, y pasé por su lado para empujarlo con mi hombro cuando me dispuse a abrir la puerta. — No salgas a buscarme, voy a regresar cuando así lo quiera.



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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Dom Nov 26, 2017 12:51 pm

Ni existía necesidad ni teníamos por qué soportar algo como eso. No era justo, ¿desde qué perspectiva simulaba cosa igual? Sakura estaba agotada, y el que nadie consiguiera apreciarlo con la claridad en que yo lo hacía me frustraba como nunca nada lo había hecho. Se hacía cargo de Yuu, de la casa, del hospital... ¡y ahora también de ellos! Cuando detecté el primer signo en sus facciones, tras los primeros días enfrentados a tanta convivencia, elegí callar: al fin y al cabo, su padre y quien se adjudicaba el lugar más importante en su vida solo intentaban ayudarnos. Aunque lo quisiera, deseoso por rodearme únicamente de mi esposa e hijo, preferí no articular palabra: ¿qué si se enojaban con ella? Porque lo cierto era que fuera del respeto que me obligaba a mantener por encima de todas las cosas, tal y como mi madre me había enseñado, no podía importarme menos lo que fueran a pensar de mí. Lo supuse una grosería que mi mujer no iba a perdonarme, y creí necesario callar. ¿Pero hasta qué punto eran tolerables semejantes atribuciones? Regresaba de una larga misión de dos meses para tener el tiempo que me había sido arrebatado en compañía de mi familia, ¿y debía forzarme a soportar las insolencias con que Senju me denigraba, pura y exclusivamente porque está jamás superó el rencor que desarrolló por todo lo que yo representaba a sus ojos? ¿Tenía que adoptar a mi igual, en vistas de que mi sensei no haría nada por devolverlo a su dimensión? ¿La habitación que pensábamos dejar a nuestro heredero cuando fuera más grande iba a pertenecerle a Kizashi? Molesto bufé, y sentí a mi ceja temblar tan pronto escuché la irritante voz de Charasuke a mis espaldas. — ¡Ah, las cosas eran más divertidas contigo fuera de aquí! — igualmente. — ¿Por qué no vas y le pides a Naruto-san una misión de rango S? ¡Te mantendrá ocupado y a nosotros de lo más contentos! No te preocupes por Yuu-kun, conmigo aquí dudo que te eche de menos... después de todo, tú o yo... ¿cuál es la diferencia? — que yo no soy un imbécil, e incluso mi hijo con dos meses de vida es capaz de verlo así. — Mantén la boca cerrada. — espeté al dirigir una rápida mirada a la pelirrosa en la cocina, ocupada... sola. Las cosas no podían seguir así, apelar a evitarme toda clase de groserías había convertido mi vida en un infierno. Quería a la antigua de regreso, y con ello me refería a los días en que Sakura todavía era mi esposa: y no una burda ama de casa. — A mí me sorprende que este aquí, siendo honesta. Tengo entendido que Uchiha tiene un extraño afán por irse y no volver. — esta vez, Tsunade tensó el hilo al máximo. Sabía que ése tema era intocable, y aún así gustaba de colocarlo como el centro de la conversación en el lugar y el momento equivocado. ¿Acaso había empezado a abusarse del vínculo que tenía con mi mujer? Porque el cariño se lo tenía ella, no yo. — ¿Qué sucederá el día en que finalmente te metas en tus asuntos? — escupí, volteando ya exaltado cuando sentí una mano en mi hombro: Kizashi sonrió apenado, y extendió los brazos en mi dirección. — ¿Por qué no me das al niño y así ayudas a mi nena? ¡Estamos hambrientos! — ¿pero qué demonios...? Aferrando a la criatura a mi pecho resoplé el mechón oscuro que intentó cubrirme la visión, y solté un fuerte gruñido en espera de la atención del par restante. Señalé a Charasuke casi inmediatamente. — ¡Tú vas a ir a casa de Kakashi a exigirle que encuentre la forma de hacerte regresar! ¡Si no puede, ahórrate el esfuerzo y quédate allá: él te trajo, que él se haga cargo! — todavía más enojado, bajé la mano y dirigí la mirada a la rubia que falló en intimidarme con la suya. — Uchiha. — ¿buscó amenazarme? — Mi nombre es Sasuke, no tengo idea si lo sabe o no: pero asumo que esta bien porque jamás le voy a dar la confianza para pronunciarlo. Todavía no sé que diablos haces aquí y no me interesa, ¿no tienes que emborracharte? Te quiero fuera. Está es mi casa. — pero cuando volteé a ver al padre de Sakura, tan sorprendido como expectante: callé. ¿Qué iba a decirle a él? El nacimiento de su nieto lo había sacado del duelo en que se había mantenido desde la muerte de Mebuki-san... así de tornara un fastidio, a diferencia de Tsunade y Charasuke no lo hacía a propósito. — Voy a descansar y espero no verle los rostros cuando regrese a esta sala. — sin soltar a Yuuichiro, me dirigí rápidamente a la habitación. Estaba bastante seguro de que Sakura había oído el desplante... como también que pensaba participar de él, y no apoyándome. Consciente de ello deposité a un despierto azabache sobre el colchón de la cama, y lo rodeé con las almohadas para evitar un incidente innecesario: lo hice porque no podía sujetarlo a la defensiva, porque así fue como reaccioné cuando la pelirrosa se metió al dormitorio para increparme. ¡¿Cómo diablos podía ser tan amable?! ¡La pisoteaban y ella permitía que fuera así! — ¡¿Que yo estoy siendo grosero?! ¡Son dueños de mi propia casa! ¿Qué mierda sucede con ellos? — fruncí el entrecejo, llevándome el pelo hacia atrás cuando me pasé las manos por el rostro en un intento por calmarme. ¿Funcionó? Por supuesto que no. — ¿Que por qué hago esto? No lo sé, diablos. Quizás quiero besarte, quizás quiero hacerte el amor: tal vez necesito disfrutar de mi hijo y no hay forma. ¡Con ellos aquí no hay forma! — golpeé a la pared a mi lado, ¡¿por qué le costaba tanto entender?! — ¿Harás que te obligue a elegir entre ellos y yo? Porque es lo único que falta, ¿cómo puedes estar de su lado? ¿Qué significo para ti, Sakura?



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Re: i know i was happier with you ღ

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