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i know i was happier with you ღ

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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Jue 14 Dic 2017 - 17:07

¡Ni hablar, puedo vencerte con los ojos cerrados! — aseguré, consciente de la forma en que mis labios se curvaron desafiantes tan pronto apresuré mi andar para encontrar mi lugar a su lado. La naturalidad con que volví a sentirme como la chica de quince años que lo perseguía de un lado para no dejar que se metiera en problemas él solo, me sorprendió... gratamente. Saber que a pesar de las circunstancias todavía podíamos ser nosotros, sin tener que forzarnos de sobremanera y así hacerlo incómodo para ambos, era algo que recibía con gratitud: pensándolo mejor tuve miedo, y creí que si no encontrábamos la manera de hacerlo funcionar íbamos a tener que resignarnos a una realidad que sabía ninguno pretendía en verdad. Pero de algún modo regresábamos al tiempo atrás y actuábamos como el dúo que todo habitante pretendía evitar a sabiendas de que solo atraía toda clase de problemas, incluso cuando estos volteaban a saludar y observarnos sorprendidos al percatarse del embarazo que aún transitaba. Me llenó de gracia la expresión con que algunos clavaron sus ojos en mí perplejos y extrañados, para ladearla a Naruto y mostrarse aún más sorprendidos: ninguno era ajeno a la boda que nos unió en matrimonio. La pública declaración y el emotivo momento que había podido vivir cuando estallaron en aplausos, vitoreos y ovaciones permanecían en mi memoria como uno de mis más cálidos recuerdos... y aún podía evocar lo estupefactos que se mostraron muchos al celebrar con confusión, conociéndonos lo suficiente como para suponer que la hiperactividad con que el actual Hokage se manejaba jamás iba a dejarlo sentar cabeza: como también dar por hecho el que yo jamás me iba a interesar por nadie... tomando en cuenta la facilidad con que todos conocían el número de chicos que había rechazado a lo largo de toda mi vida. — ¡Vaya! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve aquí. — porque el embarazo trajo consigo antojos extraños y singulares, como también el desprecio a ciertas comidas de las que antes podía disfrutar sin sentir náuseas con solo contemplarlas. El ramen fue una que me resistí a probar asqueada: después de la primera ocasión en que preferí pasar de él, me abstuve a pasar a saludar y alejarme rápidamente. Sin embargo, sentí a la intención cambiar cuando el humeante aroma que percibí al entrar hizo que mi interior se retorciera anticipando: lo que solo sucedía cuando pretendía satisfacer al hambre con tantos cuencos como pudiera... ¿pagar? Todavía recordaba lo molesto que mi padre se manifestó cuando gasté el dinero que recibí por mi primer misión, en una sola noche y en Ichiraku: por supuesto. — ¡Naruto y Mizuki, bienvenidos! ¡Que alegría me da verlos! — el simpático dueño del lugar dejó todo lo que estaba haciendo para aproximarse a nosotros y estrujar al rubio en un fuerte abrazo, rodeándome los hombros cuando se percató de que conmigo sería imposible. — Y el pequeño crece y crece, ¿cuándo creen que nacerá? ¡Tengo que ir a verlo, también es parte de mi familia! — ladeé mi rostro enternecida y alcé los hombros, dedicándole una amplia sonrisa. — Todavía quedan dos meses. — de nueve, si es que el parto no se adelantaba tal y como lo había hecho con la primera de nosotras: algo de lo que dudaba, teniendo en cuenta las revisiones con las que ella me había asegurado que no iba a ser así. Teuchi sonrió, y nos guió a través del local para tomar asiento en una de las mesas más próximas al mostrador en el momento en que él desapareció prometiendo volver con los platillos de siempre. — Ha sido tranquilo, si voy al hospital lo hago por los estudios que Sakura recomienda que tome allá: ¡pero no por dolores! Salgo a caminar a veces, y los ejercicios del chakra me ayudan a estar relajada. Papá y mamá, por el contrario... — reí, sin poder evitarlo. Recargué los brazos en la mesa y suspiré. — Ryusei ya compró su primer uniforme. — e insistía a diario para que éste llevase el símbolo de los Sonohara mucho más grande y por encima del remolino que identificaba al clan de Naruto: cosa a la que me había negado una y otra vez. — A medida que me sentía mejor comencé a salir más, ¡he ido a casa de Shikamaru y Temari porque ya tuvieron al bebé! Shikadai es adorable, ¡y no despertó cuando lo sujeté en brazos! Es un digno hijo de su padre. — comenté al acariciarme el mentón y reír, recordando todo lo demás. — Choji se va a casar y quiere que estemos ahí, aunque la fecha es algo conjunta al nacimiento... ¡pero me convenció cuando me habló de toda la comida que va a haber! ¡Hay que ir, Naruto! — mi entusiasmo se vio sesgado cuando Ayame se acercó chillando para envolvernos a los dos en un fuerte abrazo, besando nuestras mejillas al separarse inquieta. — ¿Nos harían un gran favor? — desconcertada asentí, elevando ambas cejas para insinuar así el que continuara. — Bueno, como verán hemos agrandado el local y si bien luce fantástico, pensamos que nos hace falta algo. ¡Una foto con nuestros mejores clientes! — antes de que pudiera pensarlo, Teuchi se precipitó a colocar una cámara frente a nosotros y corrió detrás nuestro: la castaña me abrazó por los hombros alegre, y el dueño de Ichiraku revolvió los cabellos de Naruto elevando dos dedos junto a su rostro. Alcancé a sonreír antes de que el flash me cegara por un momento, y cuando padre e hija se lanzaron frente al objeto de instantáneas para observar el resultado intenté amortiguar las carcajadas que lucharon por salir. — Si sabes que nos van a presumir con toda la aldea, ¿verdad?



 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Vie 15 Dic 2017 - 12:44


Elevé ambas cejas y volteé a verla pero ya había desaparecido por el pasillo dejándome a solas con el niño, quien al fijar sus ojos en mí intentó imitar mi gesto dando paso a una cómica mueca que no recordaba haber visto en sus expresiones. — ¿Así que también celas a tu madre? — inquirí en voz baja, pues si bien no me avergonzaba hacerle preguntas que sabía aún no podía responder como tampoco razonar: si me apenaba tener una actitud así frente a Sakura, que definitivamente no pasaba nada por alto y mucho menos olvidaba. Habían sido muchas las actitudes vergonzosas que fingí no recordar cuando la pelirrosa las trajo a colación enternecida, y tener un punto más suave por mi hijo era algo a lo que me adaptaba de a poco: sin apuros, a mi ritmo. — Es bueno que lo hagas con otras personas, pero no con tu propio padre. — burlón alcé una ceja en el momento en que inquieto se volvió a acomodar en mis brazos, y al obtener una posición sentada debí asegurarme de sujetarlo con más cuidado: porque no sería la primera ni la última vez en que la criatura atentara a caer de estos gracias a lo ansioso que Yuuichiro podía volverse. No me atreví a empujarle la frente con los dedos al sostenerlo contra mí, así que me incliné hacia delante y lo hice con mis labios, ligeramente. — Sakura es mía. — afirmé por lo bajo, dirigiéndole un veloz guiño segundos antes de que la susodicha se precipitara eufórica en nuestra dirección. Las cuestiones que con anterioridad habían dado vueltas en mis pensamientos regresaron imperiosas, y cuando el azabache se encontró en sus brazos finalmente lo pregunté. Pasar la noche con el niño fuera es peligroso, Sakura. Nos alejaremos de la aldea y la intemperie no es segura para él. En los viejos tiempos éramos nosotros cuidándonos las espaldas, ahora lo tenemos a él. — bufé, ¿es que alguna vez dejaría de usar esa mirada conmigo? Me crucé de brazos al desviar la mirada, y cuando la volví a llevar a su persona me negué a quitar el gesto solemne que se apoderó de mis facciones con solo imaginarlo. — Si algo sucede, dejarás que yo me encargue. — no esperaba un no por respuesta, y la conocía como para saber que alcanzaría la más coherente resolución en lugar de obstinarse al respecto: pero tampoco pretendía arriesgarme, así que le dirigí un último asentimiento antes de salir por la puerta. La más rápida invocación a Garuda hizo que escribiera un rápido mensaje a la oficina del Hokage en el hipotético caso de que creyeran que estaba disponible para los encargos que Naruto había dejado a mi nombre: podían esperar, tenía una familia de la cual hacerme cargo.

No es nada. — contesté al fruncir los labios, dirigiéndole otra veloz mirada al niño recostado a su pecho: que parecía someterme a un escrutinio bajo sus atentos ojos verdes. No quería preocuparla y tampoco brindarle ideas equivocadas, después de todo Yuuichiro era mi hijo y estaría orgulloso de él lo tuviera o no: pero habían preguntas que sabía ella también iba a hacerse a medida que él creciera, y no podía determinar el futuro como para saber si podría estar cerca suyo cuando sucediera... o cuando no. — Intento recordar a los miembros de mi clan en busca de antecedentes, me preocupa que Yuu no despierte el sharingan. — expresé finalmente, dejando un prolongado suspiro abandonarme cuando me crucé de brazos para apoyarme contra el tronco detrás. Nos habíamos detenido a descansar por unos momentos, y Sakura había aprovechado el apacible ambiente que nos rodeaba junto a la cascada para preparar el almuerzo. — No insinúo que eso lo haga más o menos Uchiha, mi hijo no necesita de una habilidad ocular para dar honor a su apellido: lo que intento determinar es la posibilidad de que pueda desarrollarlo, y si lo logra... ¿cómo será? — porque Sakura tenía que ser la primer mujer en la familia que no compartía ninguna característica con las demás. Podía evocar en mi mente vagas memorias acerca de todas aquellas que había visto en fotografías: y no podía asociar a ninguna con la frescura que inspiraba la apariencia de la mía. Azabaches y castañas de ojos negros, que al agrandar sus familias garantizaban la sucesión del sharingan a las futuras generaciones: pero con la criatura de orbes esmeralda podría ser distinto. — Y si no, ¿cómo va a sentirse? Tuve muchas angustias cuando era un niño por no haberlo despertado tal y como mi hermano lo hizo. — y lo logré cuando vi morir al resto de mi familia a sus manos. Fui el Uchiha más joven en activarlo, y si bien no contaba con precedentes para saber si lo que dijo Tobirama Senju era cierto: no pensaba exponer a mi hijo a algo así. — Despierta solo cuando sucede algo malo. — en mi caso, la muerte: pero si mal no recordaba lo que Kakashi dijo con respecto a Obito, lo hizo en medio de una batalla. Si había una sola garantía de que eso fuera cierto, podía permitirme estar más tranquilo al respecto. Cuanto más crezcan sus sentimientos, ya sea de amor u odio, más fuerte se hará el usuario.  Si existe una probabilidad, no voy a dejar que corra riesgos. Tengo que entrenarlo. — me froté la barbilla al tomar asiento junto a ellos sobre el verde césped, contemplando atento a la criatura que gateó hasta apoyarse en mis piernas. — Con o sin sharingan será el más fuerte de todos nosotros. — como si no sospechase que la fuerza de su madre haría de él alguien de temer. — Puede que tenga su propia espada, e invocará a Aoda y... — la observé, desconcertado. — ¿Qué sucede?



 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Vie 15 Dic 2017 - 18:59

 

Entendía su preocupación, suponía que era algo que caracterizaba a aquellas familias procedentes de un clan de renombre como el suyo, más ella mantenía una posición muy serena al respecto. Tenía un afable presentimiento de que todo estaría en orden. Debía de encontrar la manera de compartirlo con él, para así erradicar cualquier temor que pudiese producirle malestar. — Es el primero... con ese color de ojos, ¿verdad? — Con timidez articulo la incógnita, para luego desviar la dirección de su mirar hacía la claridad con la que se podía ver a través del agua que a pocos metros de distancia se encontraba cayendo. El ambiente era cómodo, la conversación se había tornado algo inquietante. Tarde o temprano el tema iba a ser abordado al tratarse de su primogénito, mas jamás imaginó que sería cuando su hijo tan solo tuviese tres meses de edad. Sin embargo, no le sorprendió tratándose de su esposo. — Lo lamento, anata. — Botó el aire que había acumulado en el interior de sus mejillas, terminando por formar una amena sonrisa la cual fue únicamente dedicada a él. — Lamento decirte que nuestro hijo será diferente. — Corrigió, sabiendo que sus palabras pudieron haber sido interpretadas de una manera errada al haber soltado algo que carecía del mensaje que realmente quería dar. Sostuvo con cuidado entre sus manos a su hijo, para alzarlo por un par de segundos en el aire y así acunarlo contra su pecho al notar cómo sus pequeños brazos lo pedían, observando cómo inmediatamente el pequeño azabache se acurrucaba alegre al recibir el trato que pidió. — El amor hará que su fuerza incremente. — ¿Por qué seguir creyendo que solo con aspectos negativos se iniciará el despertar del sharingan? No solo acontecimientos malos creaban emociones vigorosas, también lo hacían los buenos... especialmente cuando eran conquistados por el amor. — Además... tenga o no las características de un Uchiha, posea o no mi destructiva fuerza, sea o no el mejor ninja de Konoha... él es y será perfecto. — Aclaró. — Todo estará bien, él estará bien, no por nada nos tiene de padres. — Agregó besando castamente sus labios. El destino de su hijo podía variar al presente que ellos vivían, pero sus sentimientos no se verían afectados en lo más mínimo. Era muy joven para tener un peso tan sofocante sobre los hombros, elegir el camino que ellos tomaron no era sencillo, por lo cual comprendería y respetaría su decisión sin importar cual sea esta. Mientras él fuera feliz, como madre, ella también lo estaría. Por un tiempo al estar embarazada estuvo igual de preocupada que él, cuestionándose sobre el futuro que lo acechaba, pero luego comprendió lo innecesario que era el hacerlo. Disfrutarlo era lo único que debían de hacer y su único interés. — ¿Qué? — Inquirió ante la expresión que formulo al verla retirarse la parte superior del vestido dejando al descubierto uno de sus senos, el cual inmediatamente acomodó en su palma acercándolo al rostro del pequeño quién rodeo esté con su boca para empezar a succionar su alimento. ¡Era la primera vez que lo alimentaba frente a él! Había descubierto maneras irracionales para no no enfrentarse a la presente situación, pero ahora no tenía escapatoria alguna más que ser parte del momento. — Eventualmente tendrías que verme amamantarlo, Sasuke-kun. — Advirtió con cierta diversión. — No seas un niño y comparte con tu hijo. — Bromeo peinando suavemente las delgadas hebras que caracterizaban al pequeño mientras esté iba tomando la leche materna hasta sentirse saciado. Al terminar al cabo de unos largos minutos, lo apoyó con delicadeza sobre su hombro y empezó a dar pequeños golpes en su espalda hasta oírlo eructar. Estaba tan acostumbrada a hacer ello diario, que pronto termino por convertirse en algo natural. — Lo mejor es que sigamos. — No quería que les atrapara la noche caminando, especialmente por los abruptos cambios de temperatura que se podían dar durante la madrugada. Debían de cuidar con mayor intensidad la salud del recién nacido, ya que era el más susceptible a enfermarse. Tras el mecer a Yuuichiro suavemente, lo acomodo para dejarlo descansar mientras continuaban hacía su destino. No era necesario que siguiera despierto por más tiempo, especialmente cuando a esa edad era primordial el que descansaran. — Sería agradable pasar la noche en una posada... vi una con aguas termales a poca distancia. ¿Te gustaría ir?  
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Vie 15 Dic 2017 - 19:06

 

Observarla sentada en el mismo lugar donde tantas otras veces estuvo, parecía tratarse de una ensoñación. Regresar al pasado últimamente se le hacía muy sencillo de hacer, especialmente cuando ella no se encontraba a su lado. Durante su forzosa partida, sintió un vacio indescriptible del dejarla, o específicamente del no poder compartir algunos momentos con ella. Ya encontraría la manera de que no se repitiera; juntos o separados, prefería tenerla cerca a lejos. Entornó los ojos al escuchar el nombre de su suegro, imaginando las variedades de cosas que debió de haber hecho mientras se encontraba ausente. ¡Festejar definitivamente entraba en esa lista! No entendía cómo era posible que luego de años siguiera tratándolo cómo un ladrón que le arrebato a su hija. — Espero que deje de insistir con lo de la insignia... — Usualmente pasaba la comida antes de hablar, pero en esa oportunidad se vio imposibilitado del poder hacerlo y es que las palabras salieron de su boca por sí solas como si tuvieran poder propio. Y al detallar lo que su mirada indicaba, se vio incapaz del controlarlo una vez más. — ¡Keiichi es mi hijo! Debería de entenderlo ya... ‘ttebayo. — Farfulló con cierto desgano, hundiendo el derecho lado de su rostro sobre el dorso de su mano y devolviendo su atención al platillo de fideos que irradiaba vapor hacia su mentón. A pesar de que tenía un gran apetito no podía dejar de distraerse cuando se trataba de ella, no quería perder ni un segundo a su lado por qué sabía que no sería el primer rostro que vería al despertar, ni tampoco el último al momento de irse a dormir. Mordió el interior de su mejilla, forzando a su mente a que aquellos pensamientos se desvanecieran, no necesitaba un recordatorio de lo que sucedería más adelante cuando aún la tenía de compañía. Ya tendría luego tiempo de atormentarse innecesariamente cómo aparentemente adoraba hacer. — No puedo creer lo mucho que ha cambiado todo desde que la guerra termino. — Tardo un par de segundos en rememorar lo que le había comentado minutos atrás, y al hacerlo sintió un aire nostálgico envolverlo. Los años habían pasado más rápido de lo que imagino, dejando atrás los sueños hablados hasta convertirlos en una realidad palpable. — Y finalmente estoy viviendo el futuro con el que tanto soñé. — Soslayó la mirada hasta posar sus azulejos en la anatomía de su agradable acompañante. Aprovechó para detallar su esbelta figura ser acompañada por un vientre abultado que resaltaba con notoriedad; lugar dónde se encontraba su primer hijo creciendo cada día. Sonrió. No podía pedirle más a la vida, definitivamente no. Paso de no tener nada, a poseerlo todo. Siempre se caracterizó por ser un niño que soñaba en grande, pero fue gracias a la confianza que su esposa y mejor amiga le otorgo que se arriesgó a perseguir fielmente sus anhelos. Ahora lo único que deseaba conseguir era el amor que inútilmente descuidó, para recibir a su hijo con los brazos abiertos. Tras el irrumpir de sus viejos amigos, un cierto sabor dulce se quedo impregnado en sus papilas gustativas. Se sentía en casa.¡Ya era hora que lo hicieran dattebayo! — Exclamó presionando los puños a los lados de su plato y estirándose hacia adelante, mostrándose más que emocionado del imaginar que pronto tendrían una foto suya en su restaurante favorito. — No por nada solía venir diario a comer aquí. — Señaló con el dedo índice, observando cómo ambos reían ante sus ocurrencias, tal y cómo sucedió en varias oportunidades en el pasado. Cuando era más joven intercambiaba sus comidas entre el ramen instantáneo y aquel que degustaba en ese preciso instante. ¡Incluso obligaba a sus amigos a que almorzaran o cenaran con él lo mismo! No existía persona más leal a aquel lugar que él. — Hokage o no, sigues siendo el mismo Naruto de siempre. — Elevó los hombros ligeramente guiñando un ojo en su dirección, para luego volver a devorar de su comida, encontrándose con el plato completamente vacío al cabo de unos escasos minutos. — ¿Te gustaría que vayamos a caminar al terminar de comer? — Inquirió incapaz de controlar más lo que tanto ansiaba preguntar. No quería que el momento terminara, pero sabía que eventualmente lo haría por lo que alargar el acontecimiento sonaba cómo una idea agradable. Tenía tantas cosas que quería contarle y al mismo tiempo no sabía que decir primero. Estaba nervioso... ¿por qué estaba nervioso? — Por cierto me enteré de la partida repentina de Menma. — Al llegar había escuchado la noticia de que lo habían mandado de vuelta a la dimensión a la que correspondía, y aunque se sintió aliviado del que ya se encontraba en casa, al mismo tiempo se sintió intranquilo del saber que la castaña ya no tendría con quién vivir. Quizá no lo aceptaría abiertamente, pero la verdad es que se había acostumbrado a su presencia por lo que lo extrañaría conforme los días avanzaran. — Supongo que tendré que recurrir al teme para entrar en constantes discusiones con alguien y no perder la costumbre. — Bromeo. Cuando se trataba de entablar algún embrollo con alguien, nadie le quitaba el papel de amargado a su mejor amigo, quién parecía haber nacido enojado, lo cual explicaría el rostro fruncido que siempre le caracterizaba. ¡Felizmente Yuuichiro tendría un tío que le enseñaría lo que significaban los sentimientos... cuando Sasuke no intente matarlo por meterle ideas en la cabeza. No podía esperar a que nazca su primogénito; quería que el día llegara pronto para poder saber lo que significa ser un padre. Ser una familia junto con la mujer que amaba... ¿podría esperar pacientemente a que ello sucediera? ¿o se desesperaría en la espera? 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Dom 17 Dic 2017 - 1:09

A la mención de su nombre, el gesto que había iluminado a mi rostro cuando volteé a verlo desapareció: y mi mirada cayó rápidamente sobre el cuenco del que con gusto había devorado, añorando el sabor que supo complacer a mis papilas gustativas del modo en que lo hacía siempre. No quería pensar en ello y tampoco tenía planeado decírselo si la decisión hubiera estado en mis manos, sospechaba que Naruto acabaría dando vueltas al tema para llegar a la conclusión de que definitivamente debía de instalar un escuadrón ANBU en la sala de estar... y si había optado por verle el lado positivo al regreso de Menma a su hogar, no podía seguir pensando que hubiera gustado darle un fuerte abrazo y así despedirme como era debido. O cumplir con una de las tantas cosas que imaginamos, al involucrarse él en mi cuidado y en el del bebé.  Ojalá hubiera conocido a Keii. — recargué el brazo sobre la mesa y apoyé la mejilla contra éste, dejando que un largo suspiro delatara las emociones con que no pretendía lidiar en ése momento. Tiempo atrás no me hubiera interesado por algo así, no solía apegarme tanto a las personas... supuse que mi apetito no era lo único que el embarazo se dispuso a cambiar a grandes rasgos. Volví a sonreír o lo intenté, cuando Teuchi colocó el segundo plato de fideos con algo más de especias: ¡tal y como me gustaba a mí! Al alzar la mirada preguntándome si fue casualidad o se trató de algo a propósito, el dueño del lugar guiñó un ojo en mi dirección y se alejó al recibir otro pedido. Bastó con probar de la humeante delicia una vez más, para gemir complacida y animarme una vez más.  ¡Estoy bien, no pasa nada! Vamos a ir al parque, ¿no? — intenté no hacer mi entusiasmo tan evidente, pero fallé miserablemente al inclinarme e invadir su espacio con las cejas alzadas y los ojos grandes: expectante y no extraño, supuse al observarle asentir. Comí a un ritmo sostenido al estar segura de que había perdido el estómago de acero: y que era la primera vez en mucho tiempo donde podía comer ramen... tentar a la suerte no figuraba en mis planes como el más atractivo ejemplo a seguir. 

El lugar al que solía ir a relajarme se hallaba atestado de familias durante la mayor parte de ocasiones, así que no me sorprendió la cantidad de niños que correteaban de un lado a otro y se perseguían entre sí riendo: de cierto modo era una escena que me había acostumbrado a observar, encontrando cierto disfrute en lo alegres y efusivos que solían ser... plenamente consciente de que mi satisfacción al vernos jugar, en realidad, se basaba en que todos y cada uno de ellos me recordaban al rubio junto a mí a su edad. Lo que no anticipé, de todos modos, fue el pequeño grupo que se sentó a nuestro alrededor para observar a mi esposo expectantes: al principio me resultó extraño, posteriormente recordé que el individuo junto a mí era una figura pública y la más importante de ellas... aunque su atención variaba, en algunos instantes se dirigía a él con la mayor cautela y timidez para después clavarse en mí. Algunos me reconocían vagamente, y los que no cruzaban sus ojos con los míos antes de abrirlos más grandes al percatarse de aquello que sobresalía de mi vestido. Sonohara-san, ¿tú comes las golosinas que mis papás esconden de mí a la noche? — divertida negué al sentarme cómoda sobre el verde césped, palmeando el lugar junto a mí para instar al rubio mayor a hacer exactamente lo mismo. El niño que acababa de preguntar apretó sus labios al fruncirlos, y una de las pequeñas tomó su turno. ¡No le hables así a la esposa del honorable! — avergonzada aseguré que no tenía ningún problema, sonrojándome cuando la chiquilla hizo una rápida reverencia en mi dirección para tomar mi mano y apretarla entre las suyas.  ¡Esta bien que coma sandías, señora Uzumaki! ¡Mis padres dicen que son buenas para la salud! — le revolví el cabello divertida al negar una vez más, y señalé el abdomen ovalado para observarlos con una sonrisa. Hay un bebé ahí dentro. — pero, siendo niños, claramente pocos comprendieron el mensaje: y los que no jadearon, algunos alejándose y otros aproximándose aún más. ¡¿Se comió un bebé?! ¡Hokage-sama, haga algo! — ¿si reía a carcajadas, los asustaría? Mordí el interior de mi mejilla durante los primeros instantes de pánicos, logrando calmarlos al acariciar la zona. No, no: voy a ser mamá, se trata de mi hijo... nuestro hijo. — corregí divertida, dirigiendo mis ojos al par de turquesas que observaban el diálogo con atención. ¿Cómo sabemos que no es ramen? Usted y Naruto-san comen demasiado, ¡tienen el récord en Ichiraku! — nuevamente contuve las ganas de burlarme, y negué suavemente con la cabeza al apoyar los brazos a mis lados para inclinarme. Compruébalo tú mismo. — sujeté sus pequeñas manos entre las mías y las apoyé sobre la tela del vestido, asegurándome de que estuviera listo antes de continuar. Naruto. — no volteé, no me refería directamente a él: los ojos del chico frente a mí se ampliaron y este jadeó al apartarse. Cuando se preguntó que fue eso, sonreí orgullosa. Patea cada vez que oye el nombre de su padre, ¡yo lo enseñé! — y en menos de unos instantes, cuatro pares de manos se apoyaban cuidadosamente sobre la tela. 



 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Dom 17 Dic 2017 - 1:10

Decir que había bajado la guardia sería incurrir en el más grande error, porque dejé que parte de mis sentidos se concentraran en el perímetro a nuestro alrededor y parte se concentrara en las certeras palabras con que mi esposa supo sosegar mis inquietudes. No podía evitarlo aunque lo buscase, lo había hecho para sobrevivir en un pasado y lo haría consciente de que debía cuidar a los míos: si algo aprendí pasando tanto tiempo solo fue a no confiarme de lugares que aparentasen tranquilidad y calma, por lo que me mantuve alerta mientras digería lo que sabía era una verdad irrefutable. De momento no tenía idea del modo en que fueran a salir las cosas, no había nada que pudiera asegurar al respecto: quizás, de regreso a Konoha, intentaría averiguar lo que pudiera aún consciente de que los recursos eran escasos... mi familia lo mantenía todo en secreto, y lo poco de lo que había podido valerme cuando niño estaría perdido en la nueva residencia Uchiha: quizá con su ayuda... no. Comenzaría a obsesionarme al respecto, y al intentar arrastrarla en busca de las respuestas que no podría hallar a pesar de mi desesperación crearía toda clase de roces y conflictos innecesarios. Sakura tenía razón, y preocuparme por eso cuando Yuuichiro no contaba con algo más que unos meses de vida era tan innecesario como perjudicial. Sería el mejor de todos nosotros con o sin sharingan, y lo haría por el dúo de voluntades que seguramente iba a heredar... para así proteger a la aldea y a sus amigos cada vez que fuera necesario. ¿Estaría mal comenzar a sentirme orgulloso desde ése preciso momento? A través de la breve conversación que pude tener con mi madre en aquel entonces, sabía que a mi familia le deparaban grandes cosas a futuro... y no podía esperar por saber cuáles iban a ser. — Si, de a... — sentí el impulso de cubrirla con la capa oscura que colgaba de mi espalda, pero sabía que eso no haría más que atraer insistentes preguntas que me negaría a responder: así que me aclaré la garganta y desvié la mirada inmediatamente, pretendiendo no voltear desprevenido para encontrarme con los jades inquisitorios. — Tsk. Supongo. — al asegurarme de que nadie más nos estuviera siguiendo, la dejé adelantarse para seguirle de cerca: encontrando difícil el no distraerme cuando el rostro del pequeño Yuu se inclinaba sobre su hombro y me dirigía una sonrisa, acurrucándose contra el cuello de la pelirrosa cuando me aproximaba lo suficiente para rozarle las mejillas con los dedos. El camino a la posada de la que había hecho mención no fue largo, tal y como lo esperé: me pregunté también como es que yo no la había notado al ser vistosa y parecer... medianamente concurrida. No imaginaba que podía hacer un sitio como ése en medio de un bosque, pero muchas cosas habían cambiado desde la alianza que habían firmado todas las aldeas: quizás la seguridad de poder apostarse en medio de dos como lo eran Suna y Konoha, era una de ellas. — Buenas tardes, ¿gustan de una habitación? — quien parecía la dependienta rápidamente comenzó a rebuscar entre los papeles sobre el escritorio, y cuando Sakura leyó los folletos que esta extendió en su dirección me concentré en los alrededores una vez más. Nuevamente, parecía un sitio inofensivo: visualicé a algunos jonin de la aldea que creía reconocer de forma vaga, así que al cabo de algunos minutos estuve seguro de que no correría peligro si nos deteníamos allí por una noche. — ¿Qué? — pregunté, habiendo ignorado sin percatarme aquello que Sakura musitaba con entusiasmo. ¿Aguas termales? Lo había mencionado y lo había considerado, pero la idea no parecía tan atractiva en mi mente si el vapor no recubría mi cuerpo y el suyo únicamente: en medio de fantasías que nada tenían que ver con un lugar tan público. Necesitábamos descansar, si, pero yo no buscaba hacerlo en medio de un montón de tipos quejumbrosos. — No podría estar contigo. Paso. — sin embargo, tal y como lo había comprobado en la casa y en el tiempo de convivencia que llevábamos juntos: no acceder a sus exigencias cuando volteaba con los primeros indicios de un ceño arrugado era algo a lo que ningún ser humano cuerdo debía abstenerse. — De acuerdo. De todos modos no lo estaba descartando completamente. — mentí al gruñir, lanzando una toalla sobre mi hombro luego de envolver una sobre mi cintura: aligerando el paso para atravesar el pasillo a su lado, apretando los labios tan pronto escuché las risas provenir de los baños masculinos. — Maldición, Sakura. — ¿cómo es que también... podía oír los más bajos susurros? Froté el cabello del azabache en sus brazos antes de girar, pero los sollozos con que pronto rompió el llanto me obligaron a retroceder de forma instantánea. — ¿Qué le sucede? — no podía ser hambre, no pasaron horas desde que su madre lo alimentó. ¿Debería de cambiarlo? La angustia empeoró cuando me alejé otro par de pasos, y cuando mi mujer llegó a la conclusión que mi cabeza empezaba a formular fue demasiado tarde para obligarla a desistir. — ¿Te volviste loca? — si bien era cierto el que Yuuichiro no dejaría de llorar a menos que nos tuviera a ambos cerca de él, simplemente no podía concebir el pensamiento de ella como algo racional. ¿Meterse conmigo al baño de los hombres? — No. — sin importar de que perspectiva se lo considerase, mi negativa solo significaba una cosa.

Que evidentemente no quedó clara cuando alejé a todos los hombres que se aproximaron curiosos, aprovechando la posición de la chica a mis espaldas para activar el sharingan y colocarlos en un genjutsu sin que esta se diera cuenta. Que permitiera semejante desfachatez no quería decir que debía de aceptar sin tomar en cuenta a la cantidad de hombres que no perderían una sola oportunidad de dirigirle una mirada de reojo: o directamente, agruparse en un rincón del agua humeante para no quitarnos los ojos de encima. Me importaba demasiado poco que pudieran verme a mí, podrían hacerlo por horas y seguiría sin sentirme inhibido al respecto: pero tratándose de mi esposa semi-desnuda las cosas podían salirse de control, y si tenía que arremeter contra el balneario entero me consideraba lo bastante capaz. — No vayas a apartarte de mí. — gruñí al sumergir parte de mi cuerpo, apoyando la espalda contra la superficie apedrada que se encontraba detrás. La tranquilidad con que me limité a oír las risas con que Yuu hacía notoria su satisfacción y la suave voz de Sakura al dirigirse a él se vio perturbada cuando escuché a alguien acercarse: y no a una persona que hubiera acabado de ingresar, pues se desplazaba en el agua lentamente y envuelto en la sombra que el vapor dispersándose en los aires le ofrecía. — ¿Otra vez tú y tus técnicas ilusorias, Uchiha? No vas a aprender, ¿o si? — ése irritante tono de voz. La risa que soltó momentos antes de que la neblina se dispersara para dar con su patético rostro una vez más. — Lo que me faltaba. — ¿qué no iba a marcharse lo más lejos posible? Tch. Esas eran las ideas con las que yo me había convencido tan pronto me aseguré de que realmente abandonó Konoha. — ¡¿Tienen un bebé?! ¡¿Me voy por una o dos semanas y se les ocurre tener hijos?! — puse los ojos en blanco, ¿por qué mi acompañante rió? — ¡Sakura-chan, tus pechos parecen más gran...! — afortunadamente no tuve que oír lo demás cuando presioné la mano a su cabellera castaña y lo metí bajo el agua por la fuerza. Debí de hacer eso en un principio.




 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Dom 17 Dic 2017 - 19:55

 

El vapor del agua ocultándolos de la vista de todos era una agradable experiencia, especialmente cuando ella se veía encantada por cada simple acto que su hijo realizaba en el agua. Intentaba mantener su mente distraída, para así no pensar en lo tentador que se veía la musculatura de su esposo al ser perlada por gotas tanto de sudor cómo del agua que ahora cubrían parte de su silueta. No era el lugar ni el momento para dejarse sucumbir por eróticos pensamientos, pero no podía evitarlo al haberse vuelto una necesitada de aquellas vibraciones que solo él podía trasmitirle. Inconscientemente le agradecía al repentino chico el interrumpir, por qué eso ayudaba a que no hiciera alguna locura a los ojos de todos. Más sabía que su presencia solo traería cierta incomodidad. — Tienes un mal hábito de provocar en mi esposo disgusto, Kyouya. — Con suavidad articuló, dirigiéndole una rápida mirada al azabache que parecía no estar disfrutando del encuentro. Elevó ligeramente el rostro hasta tenerlo a la altura de su mejilla, y depositó un casto beso en está, repitiendo dicha acción sobre su prepotente hombro. No había necesidad que estuviera tan tenso, la intención del asistir a las aguas termales era para erradicar todo malestar físico, no intensificarlo. Al atraer sus orbes ónix a los suyos jades, sonrió. — No es mi culpa que te hayas casado con un bruto, Sakura-chan. — Habían pasado años desde la última vez que se habían visto, pero seguía comportándose como un niño envidioso del no poder tener el juguete que deseaba. Ignoró que decir, por lo que en respuesta arrugo el entrecejo disgustada, observando cómo su pequeño hijo imitaba su acción pero con mayor intensidad. — Creo que a Yuu-kun no le agradas. — Murmuró con cierta gracia, acurrucando el diminuto cuerpo contra su pecho en resguardo. — ¡S-Seguro heredo su mal humor! — No era necesario a que constantemente expresara comentarios atacantes, especialmente cuando no había motivo que los ameritara. Endureciendo sus facciones, le observó con mal talante. — ¿Puedes dejar de hablar negativamente del hombre que amo? — Pidió con sarcástica educación, la cual ocultaba cierta agresividad por su parte. Se habían escapado de la rutina a la que se veían asediados para gozar de un agradable tiempo en familia, y su inesperada aparición no ayudaba a que ello pudiese suceder. — De lo contrario te pediré que nos dejes disfrutar del momento a solas. — Concluyó. — Lo siento, Sakura-chan... — Se disculpo el castaño con cierto arrepentimiento. Decidió ignorar lo sucedido anteriormente, y preguntarle lo que tanto su mente cómo la de su acompañante seguramente cuestionó para sus adentros. — ¿Qué haces por aquí? Creí que estabas lejos de la aldea. — Apoyando al bebé sobre sus piernas, empezó a cubrirlo con una toalla extra para que su cuerpo no se enfriara conforme lo iba sacando del agua. — Planeaba regresar a Konoha por unos días, visitarte a ti y a un par de conocidos. — Explicó, a lo que ella simplemente asintió concentrada en su papel de madre preocupada. — ¿Qué? ¡Ella pudo haberte elegido pero no significa que no podamos ser amigos! — Los pequeños labios de su primogénito soltaron un bostezo, y ello fue incentivo suficiente para que ella supiera que era momento de que fueran a descansar. — Fue un gusto verte Kyouya, pero tengo que hacer dormir a Yuuichiro. ¿Vamos, anata? — Musitó poniéndose de pie, dispuesta a salir del amplio baño para poder vestirse, más sus acciones se vieron imposibilitadas de hacer cuando él tiró inconsciente de su toalla al querer detenerla y así provocar que esta descubriera su desnudo cuerpo. Ensancho los ojos con sorpresa sintiendo su rostro enrojecer de vergüenza. La mirada de todos los presentes se posaron en su anatomía superior descubierta, y lo único que atinó a hacer fue a utilizar a su propio hijo para cubrir sus senos. — ¡¿Q-Q-Qué estás haciendo?! — ¿Y qué estaba haciendo su esposo al no sacarla de allí?
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por uchiha el Dom 17 Dic 2017 - 19:59

 

Señora Uzumaki. Era incapaz del no sonreír al escuchar cómo la llamaban de dicha manera. ¡Le hacía recordar que seguía perteneciéndole y las alianzas decorando sus dedos lo demostraban al mundo entero! Giro hacia dónde ella se encontraba al escuchar articular su nombre, más al percatarse que no estaba llamándolo frunció el entrecejo confundido. — ¿Eh? — Musitó para sí mismo. Parpadeo un par de veces sorprendido por sus palabras. Aguardando por el momento correcto para que todas las preguntas que ansiaban salir, fueran cuestionadas. — ¡Es cierto! Se mueve cuando pronuncia el nombre del Séptimo. — Uno de los menores exclamó entusiasmado por el hallazgo descubierto, más él se mantenía con el mismo semblante serio. Por un momento se sintió ajeno a la experiencia que estaban viviendo, cómo si dicha alegría no podía pertenecerle al saber su situación actual con la castaña. Mordió el interior de su mejilla forzándose a dejar de pensar en eso, asegurándose que solo se trataba de algo momentáneo; una conquista que incrementaría su pasión. Después de todo, no estaban separados, simplemente distanciados físicamente y es que él conocía muy bien sus sentimientos hacía ella, creyendo ciegamente que estos eran correspondidos por parte de su mujer. Inconsciente, atraído por la idea del sentir el movimiento de su hijo aún por nacer, apoyó la palma de su mano a un lado del vientre. No dijo su propio nombre, ni siquiera entreabrió los labios para expresar palabra alguna, pero aún así pudo percibir el suave golpe que empujó dónde posaba su ansiosa extremidad. Los sonidos se hicieron nulos, lo único que sus oídos asimilaban era el fuerte palpitar que parecía haber incrementado en volumen hasta hacerse casi molesto. Bajo los parpados, permitiéndoles el cubrir por completo su visión para tan solo percibir un neutro negro. La piel de su palma picaba encantada, al igual que el resto de su anatomía que tras haber sido atacada por un escalofrió, se erizó susceptible. Todo dentro de él se había alterado, más su rostro carecía de emoción alguna. — Honorable, ¿se encuentra bien? — Asintió incorporándose. Los pequeños individuos que estaban a su alrededor no pasaban nada por alto, por lo que no podía simplemente dejarse dominar por las sensaciones que lo asediaban. Además, tampoco quería dar la idea equivocada de lo que pasaba por su cabeza. — Le estaba agradeciendo a los dioses por mi mujer y mi hijo. — Susurro llevando su mano hasta los cabellos de uno de los niños para despeinarlo de manera juguetona. Al escucharlos reír se detuvo y se inclino hacía atrás para poder observar el ambiente tranquilo y ameno que se estaba dando en la presente ubicación. Un día estaría del mismo modo que muchos padres, cuidando la torpeza de sus hijos y buscando siempre su bienestar. No podía, ni quería seguir esperando. — Me has dado el mejor regalo de todos, Mizuki. — Se inclino hacía ella para besar sus labios, más se detuvo al darse cuenta de que dicha acción no podía ser concluida, y termino por solo acariciar suavemente su mejilla. Una sombra impidió que los rayos solares siguieran cayendo sobre él, a lo que respondió ladeando el rostro con la intención de darle una respuesta lógica al acontecimiento. Y aunque tenía un par de sospechas, nunca imaginó que se trataría de su querida suegra y... el esposo que se veía obligado a soportar molestarlo en cada simple oportunidad que se le presentaba. — Señor y Señora Sonohara. — Saludó inquieto manteniendo una postura educada ante ellos, incluso cuando se le dificultara al tallar el arrogante rostro del hombre que parecía estar asesinándolo mentalmente. Se  puso en pie y cuando quiso ayudar a la castaña a que también lo hiciera, se percató de cómo la distancia ya dada entre ellos aumentó. ¿Era necesario eso? — ¿Qué se les ofrece? — Inquirió alzando una ceja. — Veníamos paseando por la aldea, y mi marido quiso venir a saludar a penas los vio sentados aquí. — Respondió amablemente la madre de su esposa, a lo que el rubio asintió endureciendo sus orbes al observarle retadoramente al castaño que llevaba haciendo lo mismo desde hacía largos minutos. — Nosotros ya nos íbamos. — Explicó avanzando hacía su mejor amiga, esperando que esta comprendiera lo que sus planes significaban, más sospechando que aún así se vería obligado del tener que soportar otra de las reuniones familiares que parecían más una guerra campal a un encuentro agradable. Las cosas que hacía por amor. 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Vie 22 Dic 2017 - 5:55


Supe comprender la razón por la que el grupo de niños se dispersó veloz tan pronto alcé la mirada y me encontré con la que mi padre dirigía a Naruto, y la que éste le devolvía con el mismo desafío en los ojos. El pacto que habían logrado el día en que nuestra relación se formalizó ante ellos se resquebrajó cuando oyó a mi esposo decir que no podía esperar a tenerme para él solo el día de nuestra boda, y finalmente se rompió cuando el sentido de pertenencia de ambos alcanzó niveles que nadie nunca creyó posibles: al saber que un bebé venía en camino, y discutir quien le enseñaría que y quien se encargaría de. Normalmente, solo se fulminaban con los ojos y peleaban por el protagonismo que iban a tener en la vida del aún no nacido: pero temerosa de que llegara a más, a juzgar por la distancia que Ryusei acortó al mostrarse retador, elegí interceder rápidamente. — Muy bien, creo que por hoy es suficiente con apuñalarse mentalmente el uno al otro: tenemos cosas que hacer y... — antes de que consiguiera acabar la oración, sin embargo, mi madre se aproximó a mí para sujetarme de los hombros y dedicarme una amplia sonrisa. El tipo de emoción que distinguí en sus ojos hizo que frunciera el ceño a papá, y este me respondió con un escalofrío que le recorrió entero cuando pareció recordar algo. No lo había visto tan compungido desde que... oh. — ¡Adivina que, cielo! — no tenía que pensarlo dos veces, pero el entusiasmo con que mi progenitora aguardó expectante era difícil de ser ignorado: y por esa razón suspiré, dedicándole una ligera sonrisa al fingirme extrañada. — ¡La familia de tu padre vendrá a pasar las fiestas con nosotros! Tus abuelos, tíos y primos van a quedarse con nosotros y esperan verte ahí, así que lo planee todo para que... — me aclaré la garganta de inmediato, e instalé en mi rostro un gesto apenado cuando mi padre suplicó ayuda silenciosamente: por la sencilla razón de que nuestros parientes podían ser un auténtico dolor de cabeza si así se lo proponían, y desafortunadamente siempre lo hacían. Además, las numerosas esposas que habían tenido los hermanos de mi padre habían vuelto al clan... numeroso, en una cantidad de tiempo muy reducida. Mi padre aseguraba se trataba de una tendencia que los Sonohara tendían a heredar, siendo él la única excepción gracias a todo lo que rezó durante años para que así resultara: obligándome a preguntarme si debía de considerar algo así luego de tener a Kaori. — Naruto y yo vamos a estar muy ocupados, queremos estar solos esta vez. — y, antes de que el susodicho dijera nada, alcé la mirada sobre mi hombro para dedicarle un guiño. — Es una cita. — mi padre, que no entendió a que me refería, elevó una ceja al acercarse. — ¿Vas a dejarme solo por éste...? — puse los ojos en blanco, y le dediqué un gesto lleno de reproche que supo acallarlo. Las navidades previas las habíamos compartido junto a ellos, como también el nuevo año y cada evento importante que se celebró con el transcurso del tiempo: sin embargo, consciente de la situación y el estrés que podría acarrear, prefería tener algo de tranquilidad. Además, no pensaba arrastrar a Naruto al ruidoso espectáculo que sabía podía generarse: y tampoco pretendía dejar que celebrara tales acontecimientos en una soledad absoluta. Jamás había sido así. — Quizá los vaya a visitar, pero no tengo energías para todo lo demás: lo lamento. —  antes de que dijeran nada, enredé mi brazo con el del rubio junto a mí para tirar de él en dirección contraria. — ¡Estamos apresurados, nos vemos! — y no era una excusa, porque la fecha coincidía con la que me había comprometido a realizar semejante acto desde que era una niña. Guié a mi acompañante a través del pueblo para detenerme en la florería de los Yamanaka, comprando rápidamente el ramo de rosas rojas y narcisos amarillos. — No, no son para ti. ¿Por qué te regalarías flores, de todos modos? No cuidarías de ellas. — reí sin poder evitarlo, y por un momento tuve el impulso de extender mi mano en su dirección para que la tomara: pero aún no habíamos hecho algo así... con todo ése plan de empezar nuevamente, ¿cuándo sería capaz? Deseché la idea al suspirar aliviada tan pronto entendió que el gesto que le dirigí con la cabeza fue una invitación a seguirme, y juntos nos dirigimos al sitio que solía frecuentar en aquel entonces con mucha más frecuencia: la incomodidad y los dolores habían reducido el número de ocasiones durante los últimos tiempos. Pareció sorprendido, sin embargo, cuando se percató del sitio en el que nos encontrábamos realmente. — ¿Qué? Vengo siempre, ¿ya lo olvidaste? — inquirí confundida, dejando a mis dedos tallar los nombres de Kushina y Minato sobre el gran monumento para quitarles el excedente de polvo. — ¿Nunca te traje aquí conmigo? — quien había olvidado parecía ser yo, frotándome la mejilla al considerarlo. Me agaché cuidadosamente para depositar las flores junto a estos, y levanté una ceja al unir las palmas: percatándome de que seguía estático detrás de mí al no percibir movimiento a mi lado. — ¿Te vas a quedar ahí?



 
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Re: i know i was happier with you ღ

Mensaje por hobi el Vie 22 Dic 2017 - 5:56


Todo sucedió demasiado rápido, o yo lo volví de ése modo al dejar que un fuerte gruñido abandonase mi garganta cuando me vi obligado a utilizar el genjutsu para cegarlos a todos una vez más. ¿Por qué no me sorprendía malgastar mi chakra por culpa de Kyouya? Lo que si supo hacerse de mi asombro fue la altanería que distinguí en su mirar cuando volteó a verme, pero esta duró una milésima de segundo al flaquear y volverse la representación de un ataque de nervios... particularmente cuando comencé a avanzar para acercarme a él. Sin embargo, plenamente consciente de que mi retribución sería mucho más... cálida, me negué a romperle cada maldita costilla cuando pasé por su lado y lo empujé suavemente por su hombro: dejando el agua caliente para subir por las escaleras y apoderarme de un par de batas de baño, colocando una sobre mi hombro cuando me detuve a cubrir el cuerpo desnudo de mi mujer con la restante... asegurándome de cerrarla total y completamente, al guiar mis ojos a los suyos en busca de incomodidad cuando presioné el nudo a su silueta y la burla que hallé momentos después al alejarme un par de centímetros para así asegurarme de no dejar la piel expuesta. Finalmente me enfundé en la mía, y alcé la mirada sobre mi hombro cuando guié a la pelirrosa a la salida: permitiéndole abandonar el lugar primero para sonreír, tan pronto mi mente se encargó de manipular rápidamente la voluntad de los demás.  Que te diviertas. — musité cínico, permitiéndome encararle de frente cuando señalé al montón de pervertidos detrás suyo baboseándose por la fantasía en que los había sumido a espaldas del castaño. Piensan que eres su mujer ideal. — porque nadie que se propasara con mi esposa saldría sano, salvo y con las cosas en su lugar. El siguiente paso fue hacerle creer a Kyouya que realmente no estaba ahí, y que había cerrado la puerta con llave al dejarlo atrás. No distó de lo que hice al encontrar a Sakura esperando, y mi ceja se disparó hacia arriba en cuanto percibí la interrogante que sus orbes transmitieron en silencio. No lo lastimé. — resistí el impulso de afirmar que al menos yo no sería el responsable de semejante cosa en tal caso, y le pasé un brazo sobre los hombros al dirigirnos hacia la habitación. Yuuichiro, apoyado en su hombro, acabó por esconder su pequeño rostro en su cuello y se quedó dormido tan pronto organizamos la habitación para descansar. La ayudé a recostarlo en medio, y cuando finalmente permití a mi cuerpo relajarse resoplé al recordarlo: había algo de lo que aún no le había hecho mención porque desconocía la forma en que iba a reaccionar. Y aunque la circunstancia fuera distinta luego de haber pasado el tiempo, no podía ignorar la imagen que ella poseía... de todos y cada uno. Una de mis misiones pendientes... — comencé, dejando que mis ojos se encontraran con los suyos tan pronto ladeé el rostro a un lado: apoyándolo sobre el brazo que recargué contra las almohadas. El único con quien mantenía el contacto era el idiota de Hozuki, y lo hacía de vez en cuando al verse mi tiempo limitado por otro tipo de encargos lejanos al Sonido. — Tengo que comprobar que Orochimaru esta haciendo lo que asegura. Voy a reencontrarme con Suigetsu, Karin y Juugo. — ¿cuánto tiempo habría pasado? La guerra fue la última ocasión que nos mantuvo juntos, luego de regresar a la aldea por mi juicio permití que cada uno emprendiera su camino: y al parecer éste había sido junto al sannin, optando por seguirlo a él para mantenerlo bajo control tal y como yo lo había pedido mientras los escritos a Suigetsu. — Y tengo que ir solo. — manifesté, mucho antes de que su deseo por participar de una riesgosa circunstancia se manifestara obligándome a considerarlo. — Será un viaje corto, regresaré tan pronto pueda confirmar que todo lo que leí es cierto. Te mantendré informada, si eso consigue darte paz. — volví a suspirar, esta vez dejando a mi espalda caer contra el colchón para reposar en él: llevé mi mirada al techo, pero luego de unos segundos volví a virarla hacia ella encontrándolo inevitable. Lo había decidido, pero no podía dejar de buscar la aprobación en sus ojos: ¿por qué? — ¿Eso esta bien para ti?



 
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