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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie 22 Dic 2017, 1:53 pm

 

Ya has tomado una decisión, entonces no importa lo que diga. — Se vio incapaz del pronunciar tales palabras conectada a su mirada, por lo que giró sobre su lugar, dándole la espalda. Una pelea era lo que menos buscaba iniciar, más sabía que buscaría la manera de persuadirlo a participar, lo que crearía una incomodidad en él. Hundió sus manos contra su pecho y suspiró. Eventualmente se verían bajo la obligación de separarse, especialmente sabiendo del importante papel que desempeñaba su esposo al tratarse de la mano derecha del Kage de la Hoja. Se había casado con uno de los ninjas más poderosos y hábiles; no había nada que temer y era consciente de ello, pero entonces... ¿por qué sentía un nudo formarse en su garganta impidiendo el que pudiese respirar con normalidad? Desde el nacimiento de su hijo, el tiempo que pasaban juntos empezó a reducirse hasta volverse mínimo; viéndose constantemente interrumpidos tanto por sus deberes cómo por factores externos. La razón por la cual había insistido al emprender aquel pequeño viaje a solas, residía en su necesidad de no compartirlo con nadie que no fuese su primogénito. ¿Acaso él no la extrañaba de la forma en que ella lo hacía? — ¿Es egoísta no querer separarme de ti? — Inquirió. — Tengo miedo que te acostumbres a no tenerme a tu lado... sigo siendo una molestia, ¿verdad? — Recordó la manera en que solía describirla en sus años más jóvenes, sintiendo cómo una punzada atravesaba su corazón del solo imaginar que ahora se estaba comportando como tal. Confiaba plenamente en el amor que se tenían, era conocedora de lo mucho que el azabache era capaz de realizar por ella, pero aún así tenía pavor del imaginar que aquellos incesantes viajes podrían crear una barrera entre ambos. ¿Qué sucedería sí los deberes seguían llamando a la puerta separándolo también de su hijo? El rubio podía ser el mejor amigo de ambos, pero palabra que dictara, debía de ser obedecida. — Lo lamento. — Anticipo a disculparse. A veces soltaba pensamientos que debía de mantenerlos ocultos en su mente, al carecer de sentido. — La instalación del nuevo hospital psiquiátrico para niños ya culminó, y hace un par de semanas fue la inauguración. — Él no había podido asistir por qué se encontraba en un viaje, más tampoco había mencionado nada referente a este al verlo cómo algo sin importancia. — Estaré ocupada... también. — Mintió. Cómo directora y fundadora de la nueva institución, podía disponer del tiempo libre que deseara, más no quería que él lo supiera por el momento. Quizá así sus palabras anteriores serían ignoradas y podría ir a su misión pendiente sin preocupaciones que residieran en su persona. Cerró los ojos; gracias al adormecido bebé que se ubicaba entre ambos cuerpos, ninguno podía acercarse al otro. Lo prefería así, de lo contrario él descubriría fácilmente que la tranquilidad con la que hablaba y la pseudo-felicidad que mostraba, se trataba de una fachada farsa. — ¿C-Cuándo partirás? — Cuestionó interesada. Quería conocer del tiempo que podrían compartir antes de volver a la misma actividad: acompañarlo hasta la entrada de la aldea para despedirlo con una sonrisa incluso cuando por dentro sentía que sus pies querían correr hacía él para ir a su lado. Inhalo una gran cantidad de aire, llenando sus pulmones del oxigeno necesario para mantenerse calmada. — ¡N-No te preocupes p-por mí! — Se incorporó quedando sentada, mostrándole una sonrisa. — Luego del embarazo quede un poco... susceptible, lo cual es muy normal para una primeriza. — Explicó ocultando sus orbes de los suyos, enfocando su atención a un punto fijo de la habitación. Era muy cierto lo que decía, lo había visto en varias oportunidades, más jamás imaginó que sería parte de aquel grupo de mujeres. Influyo bastante la presión y el estrés al que estuvo sumergida cuando su casa había sido atacada por varias personas que no ayudaban a que tuviese un descanso propio y ameno; anexándole la constante ausencia a la que se veía obligada a vivir al tener que soportar las largas misiones en las que el idiota de su mejor amigo mandaba a su esposo. — Voy a caminar. — Poniéndose de pie avanzó hacía la puerta, rodeando el manubrio antes de abrirlo. — Puedes ir descansando, no me tardaré. — Tras el cerrar la puerta a sus espaldas, dejo que su cuerpo se apoyará momentáneamente en está, buscando con el silencio y la soledad, retomar la serenidad que usualmente caracterizaba su comportamiento. ¿Qué había sido eso? ¿Por qué había actuado de una manera tan absurda en la habitación? 
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie 22 Dic 2017, 1:53 pm

 

El aire volvió a pertenecer a sus pulmones. — Gracias. — Susurro en agradecimiento cuando dejaron atrás a sus progenitores y continuaron con su día. Ella sabía la inquietante relación que poseía con su padre; muchos pensarían que no había buscando encontrar paz con el hombre, más la verdad era otra. Sin importar el intentó que diese, el padre de su esposa parecía no ceder a la idea de compartirla. ¿Cuándo comprendería que ya no seguía siendo la misma pequeña que fue alguna vez? ¿Sería él así cuando fuera padre de Kaori? Algo le decía que sería peor... mucho peor de lo que imaginaba. Cuando permitió que dirigiera el camino, jamás imaginó que sus pasos lo detendrían allí. Por más que quiso cuestionar el motivo por el cual terminaron ahí, rápidamente comprendió esté. No existía persona más impresionante que su mujer.No. — Acortó lo que pudo haber sido una amplia respuesta. El lugar parecía haber sido abandonado por el descuido que saltaba a la vista desde lejos; ni siquiera él había buscado su cuidado aún teniendo el poder de ordenarlo. Luego se encargaría de modificar ello... si la idea continuaba rondando en sus pensamientos. — Nunca dejas de sorprenderme. — Admitió absortó del momento. La yema de su dedo índice delineo el camino hondó que tallaba los nombres de sus difuntos padres. No recordaba la última vez que había ido a visitar su monumento, tampoco era capaz de rememorar circunstancia en que lo haya hecho. ¿Por qué no le sorprendía que la castaña hubiese tenido comportamientos contrarios a los suyos? Estiró los labios sonriendo de lado, apoyando una de sus manos en el hombro de la fémina, depositando una suave presión, para luego unirlas del mismo modo en que ella lo había hecho y así inclinarse hacia adelante. Debía de agradecerles por el apoyo que le brindaron a través de sus sueños, más sabía que ellos eran conscientes de toda palabra que pudiese expresar. Eran sus padres, lo conocían todo de él. Abrió un ojo, observando a su acompañante, sintiéndose enternecido por la seriedad que dominó su rostro conforme ella iba orando. ¿Cómo esperaba que tras el actuar así él no deseara sujetarla entre sus brazos y besarla? Deseaba hacerlo; sentía sus labios arder en suplicas por rozar los suyos aunque sea en una fracción de segundo. No era un secreto el deseo que sentía por volver a sostenerla, hacerla suya y escuchar su nombre gemir la melodía más exquisita a su pensar. Ya sabía qué es lo que haría al  llegar a su departamento, un acto propio e indecente. ¿Qué más daba? Fue, era y seria su mujer. — Está empezando a correr aire. — Alzó el rostro viendo el movimiento de las ramas de los arboles volverse más violentas. — ¿Crees que nieve esta navidad? — Inquirió manteniendo sus pupilas siguiendo el camino de las nubes al avanzar por el nublado cielo. Instintivamente quitó de sus hombros la chaqueta naranja que usualmente utilizaba para así depositarla sobre los suyos con la intención de protegerla del frío. Ni siquiera espero a que ella le diera una respuesta o indirecta refiriéndose a esté. ¿Estaría actuando de la manera correcta? Lo ignoraba, más no podía evitar el sentirse preocupado por su bienestar al tratarse de su mujer embarazada de su primer hijo. — Vamos... te dejaré en casa antes de que siga atardeciendo. — Le sonrió, empezando a caminar por el camino que les llevaría a la gran residencia dónde debería de dejarla. Los minutos que esperaba avanzaran de manera lenta, hicieron todo lo contrario, al encontrarse frente a la entrada de la casa en un abrir y cerrar de ojos. Contuvo las ganas de soltar un quejido en reproche, sujetando su mano evitando que ingresara. Todavía no quería dejarla partir.Me agradó mucho nuestra cita de hoy, Mizuki. — Aceptó sintiendo cómo sus pómulos tomaban un silente color rojizo por el soltar una verdad tan repentinamente. Ni siquiera había pensado lo que hablo, sus labios articularon palabras y cuando las evaluó era demasiado tarde. — Aunque me gustaría que jamás terminará el día para no tener que dejarte... ir. — Rió, soltando de ella para rascar nerviosamente su nuca. Se estaba comportando cómo un adolescente nuevamente. Ambos lo estaban haciendo; brindándole una agradable sensación de nostalgia. Acortó la distancia entre sus cuerpos, afirmando la palma de su mano en la curvatura de su cintura, inclinándose hacía su rostro. Sintió la necesidad de apoderarse de sus carnosos labios que le esperaban entreabiertos, más detuvo el impulso de hacerlo y  beso castamente su frente en despedida. Poniéndose en cuclillas repitió la misma acción, pero ahora besando su vientre abultado, para luego retroceder y empezar a caminar hacía la vereda. — ¿Nos vemos mañana? — Cuestionó esperando un asentimiento de su parte. — ¡Descansen dattebayo! — Alzando una mano en el aire siguió caminando hasta que al girar ya no conseguía verla. La sonrisa que tenía dibujada en sus labios lentamente se esfumo, dejando una mueca seria. Otra noche en que se iría a acostar sin su calidez. Una noche menos antes de volver a su lado.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Vie 29 Dic 2017, 3:24 am




Al día siguiente desperté adolorida, y debí de aguardar en cama totalmente quieta durante un par de horas: consciente de que las agudas punzadas iban a empeorar si me atrevía a empujar mis límites, y que el profundo malestar era consecuencia de la forma en que movilizaba mi cuerpo últimamente. No se supone que debiera ser tan activa durante el último período de mi embarazo, y no teniendo en cuenta las características de éste: pero tampoco podía negarme a salir con Naruto... porque ése era el único momento del día donde no precisaba de una excusa para tenerlo cerca y así evitar echarle de menos al grado en que lo hacía. No sabía si culpar a la sensibilidad potenciándose a niveles inimaginables o si directamente se trataba de mí, y el que no sabía lidiar con su ausencia por mucho que intentara hacerme a la idea: poder podía, pero me negaba a hacer tal cosa y prefería fingir que acabaría pronto. Mi excelente plan tenía que encontrar su fin antes de que empezase a asimilar el por qué de las rabietas que protagonizaba y prefería acallar a la hora de relatar mi día, debía de acabar antes de que pasara a depender de él en todo sentido. Jamás me había echado para atrás y si debía de reconocerlo, no podía dejar de pensar que la primera vez era la más difícil: pero mis alternativas no eran alentadoras, y si no pretendía convertirme en todo aquello que me desagradaba tenía que recurrir a cualquier método. Afortunadamente había dejado atrás aquel en donde preparaba la cena para ambos sabiendo que él no la iba a tocar... pensándolo mejor, fue excesivamente perturbador. — Acabará pronto... — no supe determinar a que me refería exactamente, si a las citas en donde de igual modo lo pasaba genial o al período de gestación al que quería renunciar... porque no solo soportaba el dolor de espalda a diario, sino que también la imagen que me devolvía el espejo de la habitación: ¿mi autoestima? Regresaba solo cuando me volvía lo suficientemente patética lloriqueando por todo. Respiré hondo, y detuve las caricias sobre mi abdomen cuando me percaté de que la incomodidad disminuía por sí sola: ¿ya había atardecido? Enfundé mi cuerpo en una de las batas de baño tan pronto salí de éste, y dejé a mi cabello secarse suelto tan pronto preparé mi almuerzo para dejarlo en la mesa frente al televisor: teniendo que gruñir cuando encontré una posición confortable sobre éste y la puerta sonó, preguntándome que tanta mala suerte debía tener para que algo así pasara en el momento más inoportuno. Lancé uno de los zapatos a la puerta tan pronto el timbre se tornó insistente, y cuando finalmente pude incorporarme abrí la puerta presa del enfado. — ¡¿Qué?! — y mi entrecejo arrugado desapareció cuando reparé en quien se trataba realmente. Le dediqué una sonrisa al hacerme a un lado, y me froté la nuca apenada después de que giró inquisitivo. — Nada, nada: sólo es uno de esos días en que no me siento bien. — alcé los hombros hacia arriba y suspiré, eligiendo proseguir rápidamente al ser consciente de que podría preocuparle por nada. — Dolía mucho más por la mañana, pero Sakura dijo que es normal porque la fecha de acerca. No es tan insoportable como para ir al hospital, ¿sabes? — divertida le guiñé un ojo al pasar por su lado y dejarme caer en el sofá con más cuidado, cruzando las piernas sobre los almohadones debajo de mí. Lo contemplé desde mi lugar y alcé las cejas, palmeando el sitio junto a mí. — ¿Podemos tener una cita de puertas para adentro, Hokage-sama? — pregunté burlona, señalando el refrigerador a sus espaldas cuando se mostró dubitativo: pero no ceder, sino de no persuadirme de visitar el centro médico. Podía tornarse exagerado y con razones, luego de las reiteras ocasiones en que debimos de pasar tiempo allí. — El helado que tanto te gusta sigue intacto en donde lo dejaste. — intenté, dejando salir un jadeo tan pronto mis ojos recorrieron el color de sus pómulos. — ¿Cómo conviertes el comentario más inocente en algo pervertido, Naruto Uzumaki? — ¿y cómo podía no asociarlo con ése término? Quien se sonrojó fui yo al girar, apegado mi mirada a la pantalla del electrodoméstico.


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Vie 29 Dic 2017, 3:24 am


Nada de peros, mocoso: ¿también vas a pasar de tus responsabilidades cuando asumas tu lugar en los escuadrones? — puse los ojos en blanco y busqué sorprenderme cuando un gesto tan habitual como característico de mi parte hizo que uno de los ojos de la rubia comenzase a temblar, pero tratándose de Tsunade no podía esperar mucho menos. Al principio me aterró la facilidad con que su humor decaía en la ira más letal, del mismo modo en que lo haría con cualquier otro ser humano en su sano juicio: tuvo que pasar una larga cantidad de tiempo antes de que me acostumbrase a lo repentino de sus ataques de furia, sometiéndome a gritos e insultos que formaban parte de nuestro entrenamiento periódico. Me tomó meses saber como lidiar con ella, y descubrir que no precisaba tenerle demasiado respeto para que la anciana me tomara enserio a la hora de entrenar. No pretendía ignorar lo que debía de hacer, pero en la vida habían cosas mucho más importantes que actuar de acuerdo al plan: y nada me divertía más que frustrar los objetivos de mis padres, quienes exigían que empleara la cantidad de chakra que mi cuerpo podía expulsar para hacer el bien y no para dormir el día entero. Supuse que tras la Guerra Ninja no iban a fastidiar al respecto, pero me había equivocado profundamente si por un segundo consideré verídica la posibilidad de que me dejaran en paz: y eso se debía a que cada miembro de nuestro árbol genealógico había formado parte de las grandes divisiones. El clan Nakahara no formaba parte de los más conocidos tal y como lo harían los Uchiha o los Hyuuga: pero sí era uno que se asociaba con la cantidad de ninjas médico que habían salido de él... herencia de la que no podía importarme menos el formar parte. ¿Qué había de acción en ir por ahí curando gente? Si tuviera intenciones de salir por ahí a imponer justicia, no lo haría siendo la retaguardia de un conjunto. — Esta en mis planes exigir un descanso. — le molesté al dejar recaer a mi tono de voz en la sorna, alzando las cejas divertido tan pronto se incorporó golpeando la mesa con fuerza: una costumbre que según Shizune, no había desaparecido de sus días como Hokage. Puesto que había dejado, gracias a todos los cielos: esa mujer no necesitaba estar susceptible para ser un peligro andando. — Si no movilizas ese trasero a la casa de los Uchiha, seré yo quien te envíe hasta ahí de una patada. ¿Quedó claro, sanguijuela? — escupió, soltando un gruñido de mayor volumen cuando todo lo que hice en respuesta fue encogerme de hombros. No nos llevábamos mal porque realmente nos desagradara el otro, pero a Tsunade la sacaba de quicio el que yo no quisiera hacer uso de mi aparente potencial y a mí el que fuera una vieja alcohólica. — Si, como sea. — chasqueé la lengua al voltear y guiar mis pasos hacia la salida, obligándolos a avanzar sobre las calles plagadas de gente para dirigirme al hogar de la nueva molestia: mi maestra suplente. Gracias a un milagro de los dioses (o a una misión demasiado larga), consideró a último momento el despacharme en manos de alguien más: ¿quién mejor que su antigua alumna? Aparentemente, su aprendiz era la única que le tenía la suficiente paciencia como para también aguantarme a mí: y por supuesto, viniendo de Tsunade, había sido una decisión unilateral... lo que significaba que mi deber, además de convertirme en un parásito de la señora Uchiha, también era el comunicárselo. Toqué la puerta varias veces, y aunque mis compañeros la hubieran descrito algo masculina cuando se llenaba de cólera: supuse que no debía de ser el tipo que me abrió extrañado, coincidiendo con el cabello rosa en que la ebria me pidió que me fijase a la hora de reconocerla. — ¡Hija, tienes visitas! — oh. Crucé los brazos sobre mi pecho y dejé salir al aire que contuve durante algunos instantes, alzando una ceja para observarle con una aburrida expresión tan pronto se presentó frente a mis ojos. — ¿Haruno-san, no? — tsk... ser respetuoso y todo eso, que molestia. — La anciana se va por ahí y quiere que supervises mi preparación. Aparentemente ya me conoces pero no tienes ni la menor idea de que vas a encargarte de mí ahora así que... procésalo, vístete y a entrenar. — la contemplé burlón, acariciando mi mentón tan pronto dejé caer parte de mi peso al posicionarme de lado. — Aunque tú te ves... demasiado femenina, ¿Senju se volvió a emborrachar cuando te eligió como mi mentora? No pareces tan capaz. — dispuesto a continuar, proseguí divertido.


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie 29 Dic 2017, 3:37 pm

 

Cariño, ¿no escuchaste? Alguien está esperando por ti y no parece tener mucha paciencia cómo para esperar a que te liberes. — Comunicó en un susurro, tras el ingresar a la habitación dónde la peli rosada se encontraba meciendo suavemente a su pequeño azabache con la intención de hacerlo dormir. — ¿Por mí? Está bien... — Expelo acercándose hacía la cuna, dónde depositó con delicadeza al ya dormido bebé, para así bajar las escaleras lentamente y aproximarse a la puerta de entrada. No había necesidad de comunicar explícitamente su deber mientras ella se encontrara ocupada; aquel era su tarea mientras su esposo no estuviese para brindarle la ayuda necesaria. No estaba esperando a nadie de visita, por lo qué la noticia le brindó cierta confusión y una gran pizca de curiosidad. Con una amplia sonrisa se dispuso a presentarse frente al azabache que estaba de pie frente a ella, más antes de que pudiese hacerlo, los labios del extraño individuo se movieron haciendo que su expresión se tornase agria. ¿Había asociado el ser femenina con el no ser capaz? ¿Acaso había vivido bajo una roca durante todo ese tiempo para expresar un comentario tan ilógico con tanta normalidad? — No deberías de juzgar un libro por su portada, por qué su contenido podría sorprenderte. — Comentó ladeando el rostro a un lado. Con el tan solo inhalar una disimulada bancada de aire, consiguió volver a retomar la misma serenidad que usualmente perlaba su rostro. No era el momento o el lugar para hacerle tragar cada una de sus palabras. — Ignoró qué es lo que Tsunade necesita que te enseñe. — Admitió. — Más haré una excepción y te mostraré por qué las personas me hablan con más respeto. — Asintió llevando una de sus manos hacía el manubrio y cerrándolo. Vestía un vestido rosa con el símbolo del clan de su esposo decorando el centro de su espalda; por debajo tenía su típico traje negro ajustado que le ayudaba a realizar cualquier tipo de movimiento con agilidad. No necesitaba cambiarse, y menos teniendo en cuenta el modo en que se lo había pedido cómo si su vestimenta estuviese errada. — Y es Uchiha, no Haruno. — Corrigió mirándole de soslayo antes de empezar a caminar. — ¿Cuál es tu nombre? — Inquirió deteniendo su paso cuando se encontraron ubicados en el medio del campo de entrenamiento; el cual se encontraba vació por las corrientes heladas que últimamente atacaban la aldea anunciando lo cercano que se encontraba el invierno. Sin darle tiempo a responder, avanzó hacía él, deslizándose por los suelos obligando a que estos se quebraran con cada zancada. No solía entrenar a menudo; extrañaba el hacerlo de vez en cuando. Podía ser la mejor médico de la aldea, pero seguía siendo principalmente un ninja. Antes de llegar a su altura, desapareció en el lugar, apareciendo detrás de él y sujetándolo de ambos brazos para evitar que se moviera. — Lento. — Susurró soltándolo y de un salto aterrizar en una de las ramas de los arboles más cercanos a sus espaldas. Cuando percibió su intención de acercarse, continuo movilizándose por lo frondoso así volviendo su posición más complicada del ubicar. Giró el rostro al escuchar el filo de las cuchillas cortar el viento, y buscando el demostrarle también sus grandes habilidades al dominar su chakra, permitió el que diese con el blanco. Instantáneamente las heridas que pudo haber provocado comenzaron a sanarse, sin necesidad suya de detenerse a curarse a sí misma. — Femenina, dijiste. — Estrelló el puño contra uno de los grandes troncos, provocando que el perímetro cercano al que golpeo también se viese afectado por el impacto, haciéndolos dirigirse hacia él en fragmentos que fácilmente atravesaron su piel. Nada demasiado elaborado; no ansiaba lastimarlo, solo callarlo. ¿Habría sido suficiente? Suspiró acercándose a él. — Si no deseas que sea tu mentora, no te insistiré. — Aclaró acomodando el largo de su vestido para quitar el resto de astillas y así estirar los brazos hacia arriba. Ni siquiera comprendía cómo su nombre había terminado siendo una opción para su antigua maestra; ¿seguiría buscando meterle a alguien más en la cabeza mientras el azabache no se encontraba? ¡No le sorprendería! — En el caso contrario, estaré feliz de entrenarte cómo lo hicieron conmigo. — Y es que debía de admitir que... le agradaba su personalidad y desafiante mirada. Material perfecto con el cual trabajar.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie 29 Dic 2017, 3:37 pm

 

No comprendió por qué su mente divagó hacía momentos del pasado en que su cuerpo ardía en contacto con el suyo. No era un secreto para nadie el cómo conseguían entregarle al otro sin importar el lugar en el que se encontraran; su descomunal deseo de ser uno siempre le ganaba a la razón. Especialmente cuando se trataba del rubio. — ¡N-No lo h-hice dattebayo! — Exclamo en defensa, desviando la mirada a un punto fijo de la habitación que le ayudase a retomar la serenidad hormonal que ameritaba en ese momento. El vívido color rojo de sus mejillas solo incrementaba su nerviosismo aún más; le era imposible el no asociar aquel lugar a tantos momentos de pasión en que ambos se vieron envueltos. ¡No era su culpa ser hombre! Y mucho menos el necesitarla con tanta desesperación. — Estar aquí me trae múltiples recuerdos. — Admitió permitiendo el que sus comisuras se elevaran disimuladamente hasta dejar una nostálgica sonrisa formada en sus labios. — A pesar de la comodidad que tengo en mi apartamento, aquí... se siente en casa. — ¿Cuándo volvería? La última vez que se había encontrado en aquel mismo lugar, había sido la que de cierto modo modificó todo lo que hasta el momento se habían visto acostumbrados a vivir. Tomó lugar a su lado y apoyó sus manos sobre sus piernas cómo acto reflejo; no sabía cómo comportarse cuando se encontraban meramente a solas. Temía perder el control ante su deseo, arrebatándole a la castaña los besos que tanto anhelaba recibir de su parte. ¿Sería una buena idea el que le aceptará el quedarse? ¡Ya comenzaba a perder la cabeza y i siquiera era por algo factible! Tomó aire, una y otra vez hasta sentir el incesante palpitar de su corazón volver a la normalidad. No había necesidad de alterarse. Estaba junto a la persona que amaba, y si había alguien que pudiese ser capaz de hacerlo entrar en razón de una cachetada, era ella. — ¿Quieres que nos sirva un poco para los dos? Quizá podríamos ver una película. — Ofreció poniéndose de pie sin siquiera esperar por una respuesta de su parte. Solían hacer eso, quedarse callados observando algo que a ambos les entretuviera mientras comían algo que les apetecía. No se trataba de citas elaboradas, ni siquiera del esforzarse por un plan que sacara de orbita a uno. ¿En qué momento las cosas se convirtieron más difíciles de realizar? ¿Qué tenía de malo recurrir a la simpleza? Sirvió un poco de helado en dos potes, llevándolos hacía el sillón y entregándole el correspondiente a su acompañante para luego volver a sentarse en su cercanía. La película comenzó, no era tan interesante cómo supuso que lo sería, tampoco le prestaba la atención que ameritaba al constantemente soslayar los orbes para dejarse cautivar por el simétrico perfil de su mejor amiga. La delicada manera en que sus labios se entreabrían para soltar pequeñas risas, o el parpadeo que realizaba con la intención de no quedarse dormida, el cual solo ayudaba a que sus orbes empezaran a humedecerse. Podía observarla por horas y no aburrirse. Si el trabajo que tenía fuera tan sencillo y gratificante como lo era el compartir tiempo con ella,  no se quejaría tanto al respecto. Una vez más, se forzó a concentrarse en lo que iba avanzando entre los personajes, percatándose de cómo los minutos dieron por concluida la historia. ¿Tan rápido habían pasado las dos horas? — Bah, cuando me la recomendaron le dieron atributos de más... ¿Qué opinas Mizu... — Cortó la oración al percibir la pequeña presión que se dio sobre su hombro. Sonrió al ver la calma y serenidad con la que se había dejado dominar por el sueño, así cayendo rendida en el lugar. Imaginaba que debía de estar cansada por los constantes dolores y malestares que el estar embarazada implicaba. Deslizó sus brazos por debajo de sus piernas y la alzó hasta colocarla sobre su regazo, dónde la cubrió con un manto antes de apegarla a su pecho y buscar un poco de contacto con su anatomía. Sentir la calidez de su cuerpo atravesar sus ropas y acariciarlo, fue cómo beber algún liquido tras el haber estado sediento por días. No existía comparación; de lo único que estaba seguro era que no se sentiría capaz de volver a renunciar a aquella cercanía que había tomado al aprovecharse de su cansancio. ¿Debía de alejarse? No. No quería hacerlo. Luego se encargaría de explicar el por qué de sus acciones. Bostezó apoyando su mentón sobre su cabeza. — Si supieras lo mucho que te extraño... — Dejó que sus parpados cubrieran su visión, permitiendo la relajación de sus músculos, al igual que su constante alerta. Estaba en casa, por un tiempo determinado, pero finalmente lo estaba. 
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Dom 31 Dic 2017, 10:36 am


Desperté jadeando, y me tomó algunos minutos colocar mis pensamientos en orden para finalmente fijarme en mi alrededor: y hacerlo con el mayor de los desconciertos al no ser ése el lugar en que recordaba había dejado a mis ojos cerrarse por última vez. El estampado infantil sobre las cuatro paredes del lugar me recordó a mi vieja habitación, y comprobé que efectivamente lo era al dejar a mi mirada trasladarse y recorrer la totalidad de está: percibiendo los cuadros, los muebles repletos de mis libros y pergaminos como también los grandes ventanales junto a la cama. ¿Pero qué demonios hacía ahí, si no me había movido de la casa? Lo último que mi mente podía evocar era la extraña película que me obligué a presenciar con muchas preguntas y pocas respuestas, dejándome vencer por el sueño al acurrucarme junto a Naruto siendo su temperatura corporal mucho más agradable que aquella que me ofrecían las cobijas. Definitivamente estaba con él y no en casa de mis padres, ¿o se trató de un sueño? No, no podía ser posible... antes de que llegara desperté en nuestra casa, lo hice luego de que las dolorosas punzadas perturbaron el apacible sueño en que me mantuve inmersa. La única explicación era que mi padre me había llevado hasta allí, pero no era coherente: podía parecer que dormía sin percatarme de nada, pero sabría abrir los ojos llena de pánico si sentía que alguien me sujetaba en brazos... jamás descansaba profundamente, y eso no había cambiado. — ¿Pero qué...? — avancé a través de los pasillos confundida, y aumenté la velocidad de mis pasos cuando creí que mis ojos habían visto mal luego de recorrer la sala fugazmente. ¿De dónde sacó mi madre a esa criatura que llevaba en brazos? — Sé que me echan de menos y todo eso pero... ¿no creen que adoptar a estás alturas es demasiado? No quiero insinuar que están viejos pero... vamos, ¡no tienen edad para estas cosas! Además soy bastante mayor para tener un hermano. — tampoco esperé el desconcierto con que Amaya detuvo su mirada en mí, y mucho menos el acercamiento que forzó al aproximarse. — ¿De qué hablas, nena? Es tu hijo. — ¿e-eh? Instintiva guié las dos manos a mi vientre y gimoteé sorprendida, descubriéndolo plano: preguntándome como demonios fue que no me di cuenta de que no cargaba con el peso al que había terminado por acostumbrarme. ¿Entonces tuve al bebé y me quedé dormida durante quien sabe cuánto? Le contemplé sorprendida y reí, negando con la cabeza. ¿Rubio y de ojos azules, una copia idéntica de Naruto? — No, no lo es. — ¿por qué creyeron que podían engañarme? — Keiichi debe de parecerse a mí. — y el bebé que la castaña mayor extendía en mi dirección perpleja no se asemejaba en absolutamente nada. ¡Vamos, si tuviera los bigotes de Kurama en las mejillas diría que se trata de su padre! Habían muchas cosas que estaba ignorando, porque definitivamente mi barriga no podía haber desaparecido sin que yo fuera consciente de ello y tampoco mi hogar, ¿en dónde estaba la alianza que jamás había quitado de mi dedo índice? Fruncí el ceño, y Ryusei salió de la cocina para acercarse cuando la puerta sonó a mis espaldas. — Ha de ser Naruto, ¿preparaste el bolso? — la forma en que incliné la cabeza confundida obligó a Amaya a bufar. — ¡Hoy le toca quedarse con Keii-kun! ¿No fue eso lo que acordaron al separarse? — ¿lo que acordamos que qué? Tragué en seco, retrocediendo. — No se de que estás hablando. ¿Qué sucede con todos ustedes y de dónde sacaron a ése niño? — y al chocar con un cuerpo al ser inconsciente de la presencia detrás, giré sobresaltada: aferrándome a sus hombros tan pronto reparé en que se trataba de mi esposo... a quien recordaría haber dejado si eso hubiera ocurrido alguna vez. — ¡D-diles que fue suficiente, no es gracioso!


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Dom 31 Dic 2017, 10:36 am


De acuerdo, ¿qué diablos? Podía haber escuchado algo con respecto a ella, pero de tener que repetirlo sería incapaz al nunca prestarle la suficiente atención a nadie. Si de algo estaba seguro era de que Haruno-san no era la aburrida ninja médico con que pensé me iba a topar al ya conocer a Shizune y tener un concepto general con que fácilmente podía agrupar al resto de mis compañeros. La mujer frente a mí era una ninja hecha y derecha, alguien que sin lugar a dudas formaba parte de la acción y a quien podía imaginar en el frente de batalla: ágil, dueña de una fuerza monstruosa... algo así como el calco de Tsunade sin estar ebria y ser un fastidio insoportable. — Mi nombre es Kyosuke Nakahara. — finalmente me presenté al torcer mi gesto en una sonrisa burlona, inclinándome frente a ella en una fingida reverencia que aún así no se alejaba de sus verdaderas intenciones: existían pocas personas por las que podía poseer una pizca de respeto, y mi nueva maestra se había convertido en una de ellas a una velocidad que dejé me sorprendiera pero no limitara. Después de todo, si sus conocimientos iban a pasar a mí, eso significaba que afortunadamente no dedicaría mi vida a ser una burda retaguardia dentro de un fuerte equipo. Si ella me entrenaba tal y como lo prometía podría convertirme en alguien similar, enfrentarme y proteger en lugar de esperar a los heridos y hacerme cargo de ellos. Serviría a la aldea de un modo mucho más impresionante, y mis padres iban a morirse cuando supieran que su único hijo iba a romper todos los esquemas del clan cuya sede debería encontrarse dentro del hospital y no casi a las afueras de la aldea: teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que habían permanecido allí dentro. — Tsunade esta segura de que mi ninjutsu médico es superior al de mis compañeros, pero no es ése el campo en que quiero mejorar. — me encogí de hombros, botando un largo suspiro por los labios al reconocer que debía de ser algo más... consciente, si pretendía que realmente accediera. — No sé pelear, y si bien sé que curar es importante tengo que hallar el modo de defender a mis compañeros y de defenderme a mí mismo. Quiero que me enseñes a pelear. — ¿demasiado directo? Apreté los labios y me froté la barbilla, dejando caer a mi peso de lado. — No pienso suplicarte, no siento que sea algo que se preste a dudas. Quiero ser algo más de lo que mi familia y todos los demás esperan que sea. — dispuesto a proseguir, continué sin más. — Más allá de que sé que la vieja se va a negar a enseñarme por su lado, quiero que seas tú porque puedo darme cuenta de que en el campo de batalla has de ser una rival formidable. — despreocupado crucé los brazos por detrás de mi cabeza y volví a inclinarme sobre ella, divertido ante la diferencia de estaturas que me permitía contemplarla desde un par de centímetros más arriba. — Siempre y cuando no esperes que te llame senpai o algo así. — afirmé con sorna, levantando una ceja al reír para apartarme consciente de que sus habilidades no debían de ser lo único en que igualaba a Senju: no tenía que averiguar de buenas a primeras si ella también poseía un carácter capaz de mover montañas... del susto. — Dejémoslo en cincuenta y cincuenta, si desobedecer a la tuya te genera conflictos femeninos y esas cosas. Me instruyes en ambas y todos felices, ¿qué dices Sakura-sensei?


don't you ever forget
this worthless pride of mine.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Dom 31 Dic 2017, 11:58 pm

 

En la honestidad de sus palabras y la fuerza de su mirada, revivió su pasado; visualizó a una pequeña de cabellos rosados suplicar el que alguien le instruyera de con exigencia para que así superara todas las expectativas que tenían de ella y estas no dictaran su futuro. En él volvió a vivir esa osadía de querer ser mejor, y por ese motivo, sus labios se estiraron hacía arriba dedicándole la más honesta de las sonrisas que pudo encontrar en su interior. Sin poder evitarlo, atraída por el momento y la calidez de la circunstancia, lo rodeo por la cintura con sus delgados brazos y lo estrechó a ella en un acto maternal; acto que a los segundos irrumpió al suponer que un acto así podría malinterpretarse. Estaban a la vista de cualquier extraño, y lo que menos necesitaba era un par de habladurías buscar el llegar a los oídos de su esposo. ¡No podía esperar a que el azabache volviese de su misión para comentarle sobre su nuevo aprendiz! Él siempre había confiado en su fortaleza y habilidad, por lo que seguramente se alegraría del saber que otra persona la admiraba también. — Lo haré. — Aceptó manteniendo el mismo carisma y alegría que perlaba cada uno de sus comportamientos. Luego se encargaría de agradecerle a su antigua maestra por haberla considerado, sería una gran oportunidad para que pudiese entrenar y repasar sus conocimientos a diario, así aprendiendo nuevos. — Pero... — Dirigió rápidamente su mirada hacía los cielos, percatándose del color amarillezco que empezaba a cubrirlo, anunciando que el atardecer estaba por llegar. Ya imaginaba a su padre enloquecer por el seguir cuidando a un pequeño que era capaz de destruirlo todo cuando ella no se encontraba cerca. — Debo de irme, mi hijo... no puedo dejarlo mucho tiempo por su cuenta, es un poco...dependiente, completo en su mente, pues decirlo en voz alta solo sería proclamar información que no había necesidad de compartir al recién conocerlo. ¿Por qué no aprovechar para conocerlo mejor? De igual manera pasaría la noche sola, por lo cual una agradable compañía sería un buen cambio. — ¿Te gustaría acompañarnos a cenar? — Otorgó con amabilidad. — ¡No aceptaré un no por respuesta! Eres mi aprendiz y debo tratarte cómo tal. — Tomó su mano y jaló de está para obligarlo a avanzar, más cuando se aseguro de que sus zancadas iban al ritmo de las suyas, lo soltó. Cuando se trataba de contacto corporal era muy precavida, y es que solo disfrutaba de esté cuando era su esposo a quién se lo otorgaba. Al llegar, no fue necesario ni un segundo, ya que al instante se vio acorralada por su padre preocupado y algo alterado. — ¡Hija! Ya empezaba a preocuparme. — Exclamó entregándole al pequeño azabache que estiraba entusiasta sus brazos hacía ella. — ¿Cómo se comportó? — Cuestionó besando múltiples veces su rostro hasta escucharlo reír por el acto. — Renegó bastante al darse cuenta que no estabas... es idéntico a su padre. — Sonrió complacida, elevándolo ligeramente hacia arriba para hacerlo entretenerse al repetir la misma acción un par de veces. — ¡Otro motivo por el cual amarlo más! — Tenerlo a su lado ayudaba a que no extrañara tanto a Sasuke, quién esperaba ya estuviese considerando el regresar. Había pasado un par de días, y posiblemente harían falta un par de semanas antes de que ello sucediera, pero aún así... tenía la esperanza en alto. — Por cierto le cambie de muda por qué ensucio la que traía puesta. — Asintió. — Luego me encargaré de lavarla... ahora haré la cena. ¿Algo que se les antoje comer? — Preguntó ahora dirigiéndose también al azabache que le había acompañado durante toda la tarde. — ¡Sakura es una excelente cocinera! Sasuke-san tiene suerte de tener una esposa muy hábil en las tareas del hogar. — Entornó los ojos con cierta gracia, adentrándose hacía la sala principal dónde dejó en un corral al pequeño y avanzó hacia la unión que se daba con la cocina dónde empezó a buscar un par de ingredientes para comenzar con a cocinar. — ¡Oh! Otousan, él es Kyosuke, mi aprendiz, Kyosuke, él es mi padre. — Los presentó desde su lugar. — Y ese angelito malhumorado es mi hijo, Yuuichiro. — El adjetivo con el cual lo describió nació al ver cómo el nombrado fruncía el ceño a su invitado. ¿Acaso no le agradaba? 
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Dom 31 Dic 2017, 11:59 pm

 


¿Te encuentras bien, Mizuki? — Inquirió apoyando suavemente las manos sobre sus hombros, haciendo que la distancia entre ambos se hiciera notoria. Desvió la mirada hacía los padres de la castaña, quien observaban la escena con cierta nostalgia y pena. Uno de los múltiples motivos por los cuales él detestaba el pasar demasiado tiempo rodeado por ellos, era por la infinidad de sensaciones de añoranza que le contagiaban en segundos. Ya iba a ser un año desde que optaron por separarse, y más de seis meses desde que se firmaron los papeles del divorcio. El primer día seguía asemejándose a los siguientes, una monotonía desde su separación. — Séptimo, lamentamos mucho la incomodidad, parece que mi hija se levantó con la pierna equivocada hoy. — Negó inmediatamente, avanzando hacia donde su pequeño hijo se encontraba y así poder tomarlo en brazos. Agradecía que se encontrara descansado para así poder disfrutar más de él. — ¿Cuántas veces deberé pedirles que me sigan tratando cómo antes? — De soslayó volvió a dirigirles la mirada, aprovechando para observar las expresiones que su antigua mujer le dedicaba. ¿Habría tenido un mal sueño que le hizo despertar de esa manera? Comenzaba a preocuparle... aún sabiendo que ya no le debía de importar nada referente a ella. Tras el divorcio, su amistad se deterioró hasta volverse nula. — ¡Cómo cree! Usted es el líder de la aldea. — Asintió. — Sigo siendo el padre de Keiichi. — El castaño fue quién esta oportunidad habló, con firmeza pronunció lo que ya se sabía. — Pero ya no eres el esposo de nuestra hija. — Volvió a asentir. No debía de causarle tanta impotencia el verla de esa forma, pero aún así se veía incapaz de dejar ir fácilmente el tema. Debía de saber qué era lo que le hacía comportarse con tanta sorpresa y pavor. — ¿Me acompañarías a hacer la maleta de Keiichi, Mizuki? — Cuestionó esperando que entendiera el motivo por el cual lo estaba haciendo. Al verla asentir, empezó a avanzar. Espero a que llegaban a la habitación dónde se encontraban repartidas las cosas necesarias para el cuidado de su hijo, y tras el cerrar la puerta para tener un poco más de privacidad, se dirigió a ella con cautela. No quería que volviesen a discutir cómo tiempo atrás, en el que ella le acuso de entrometerse en su vida privada. — Volveré a preguntarlo, incluso cuando no me incumbe en ningún aspecto el saberlo: ¿Te encuentras bien? — Sin detenerse a esperar por una respuesta, comenzó a buscar los juguetes favoritos del pequeño, así como también mudas de ropa. Se había vuelto un experto en cuidados, y es que no tenía a nadie quién le hiciera el trabajo más fácil. Había vuelto a vivir solo, y cada tarde tras culminar su labor en la torre de Hokage, se encontraba acompañado por la frialdad de una residencia grande para una sola persona. Los únicos momentos en que tenía compañía, era cuando le tocaba pasar la tarde o la noche con hijo. — Actúas cómo si no comprendieras nuestra relación ahora. — Musito alzando una ceja. No se trataba de un acto, realmente sentía lo que emitía. — ¿No lo recuerdas? Intenté recuperarte, pero las cosas no funcionaron... tiempo más tarde acordamos qué seguiríamos viviendo juntos hasta el nacimiento de Keiichi, más luego de ello tu volviste a vivir con tus padres. — Era extraño el tener que contar detalles que... constantemente los rememoraba, incluso queriendo olvidarlos. Aún recordaba a la Mizuki de la cual estuvo enamorado, pero ella cambió, al igual que él. La relación que en un momento ardió, rápidamente se desvaneció. Comenzó cómo una separación momentánea, pero termino por ser... definitiva. Suspiró un poco incomodo, elevando uno de sus brazos hacía su melena para despeinarla. — Durante la semana tú te encargas de él, los fines de semana es mi turno; hoy es sábado por lo cual me toma llevármelo. — ¿Qué más podría comentarle? Lo ignoraba. Tras el terminar de realizar lo que debía de hacer, se mantuvo quieto esperando una respuesta de su parte, más lo único que consiguió ver fue cómo sus ojos empezaron a volverse más brillosos. ¿Acaso iba a... — M-Mizuki... ¿deseas que se quede contigo? Supongo que no importara mucho el que... no lo vea un fin de semana. — Ofreció dedicándole una amena sonrisa. Por qué incluso cuando su amistad se había deteriorado, aún sentía cierto interés en verla bien. Fue importante para él, después de todo; muy importante
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