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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 03, 2018 12:46 am




¿Qué? No... no es cierto. — tenía que ser una pavorosa pesadilla, un mal sueño del que tenía que despertar cuanto antes: porque no existía forma de que su relato se asemejara a la realidad. No tenía pizca de verdad y no lo creería, era... inadmisible. ¿Cómo dejaría a Naruto si no concebía un día a día del que él no fuera parte? Si se trataba de una broma, por otro lado, había dejado de ser graciosa en el momento que en que se extendió... porque el que ninguno de ellos supiera de que modo afrontaba la situación por mi lado no les otorgaba el derecho de tomarlo como un objeto de mofa: y aunque fuera así sonaba como la cosa más absurda viniendo de tres personas a las que conocía como a la palma de mi mano. Ninguno sería capaz de tanto, conocía lo sobreprotector que podía volverse Ryusei cuando se trataba de mí y era consciente de que Amaya jamás permitiría nada tan cruel... no hacía falta que considerara el extremo al que Naruto podía llegar: tampoco me haría nada semejante encontrándose igualmente afectado. ¿Entonces qué? Deseaba que fuera el producto de una vasta imaginación, tenía que haberme quedado dormida... porque si ése lugar era una de las tantas dimensiones de parecían existir (tal y como aquella de la que Menma provino) no estaba segura de poder ni querer soportarlo. Aunque intenté calmarme guiándome por la suposición de un delirio, lograrlo fue inútil: pronto retrocedí y comencé a negar, evocando en mi mente la imagen de la criatura que me observó tan pronto crucé la sala. — ¡No, porque ése no es mi hijo! ¡E-es idéntico a ti, son dos gotas de agua y se supone que Keiichi...! Él era todo lo contrario, s-se supone que iba a parecerse a mí. ¿No... no lo recuerdas? — recibiendo silencio y confusión por su parte, procuré intentarlo una vez más. — Estábamos seguros de que Kaori sería quien luciera como tú, ¿q-qué pasa con ella? — sentí que mi voz comenzó a perder sus fuerzas cuando al apretar las manos en dos puños sentí la ausencia de nuestra alianza, y en un intento por corroborarlo guié mi mirada rápidamente a mi dedo anular: jadeando al instante en que lo encontré libre del pequeño objeto. Casi como si pretendiera cerciorarme y estando segura de que él no habría hecho nada como eso, tomé sus manos entre las mías y las solté con brusquedad... al percatarme de que Naruto tampoco usaba la suya. — ¿Q-qué es todo esto? ¿P-por qué me separaría d-de ti? — también recordé el sueño del que levantó alterado aquella vez, asegurando que jamás había sentido un desasosiego tan grande: me pregunté en ése momento, presa del pánico y la desesperación por encontrar una sola respuesta coherente, si me estaba obligando a mí misma a pasar por eso o si la alucinación era un ataque directo de mi sub-consciente... empujándome a volverme loca. — ¡Quiero que tú te quedes conmigo! — y quería hacérselo saber, tenía que volver a mis cinco sentidos... ¿pero cómo? Tendía a agitarme demasiado en un estado como ése, así que me sorprendía no haberlo hecho aún. — ¿Cómo se supone que deba despertar? Esto... esto no es real.


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 03, 2018 12:46 am



Elevé una ceja luego de parpadear desconcertado, porque estaba seguro de que la pequeña criatura se había empecinado en hacerme saber que le desagradaba como más nadie: y no estaba seguro de que eso fuera posible en un bebé sin consciencia de sus actos, ¿o si? No, los avances de la humanidad no habían llegado tan lejos: y no precisaba ser un experto para saber que los niños solo babeaban, comían y chillaban a la hora de hacer sus necesidades. — Lo que sea estará bien, supongo. — me encogí de hombros al devolver mi mirada hacia ella, y la razón por la que evité reaccionar con estupor cuando aclaró su relación con el pequeño (ya que con el mayor la imaginaba sin pensármelo dos veces) fue porque lo hice mientras nos acercábamos al lugar. Mi mentora no solo formaba parte del clan de ése tipo cuyo rostro desconocía, sino que también era madre y por lo que podía apreciar a simple vista una de tiempo completo. Dejar que mi imaginación creara toda clase de suposiciones fue inevitable, y así es como pasé de preguntarme que fue lo que llamó su atención de ése tipo a sospechar que el pequeño era la respuesta a un golpe en su orgullo. Tal y como lo había dejado en claro, los grandes clanes no podían importarme menos: si fueran tan increíbles como la gente los describía, Konoha no habría atravesado tantas penurias en el pasado donde la totalidad de ellos residían ''en armonía''. Si su marido era fuerte o no iba más allá de mi conocimiento, no recordaba haberle visto la cara hasta el momento en que atravesé las puertas de su casa y me fijé en las fotografías cuidadosamente depositadas sobre los muebles y cada pequeño espacio en que la decoración rústica del hogar no se encontrase. Lo único que había escuchado de él fueron rumores, y si tomaba enserio cualquiera de ellos acabaría con muchas más dudas sobre como es que alguien como Sakura se veía tan campante a su lado. No pregunté creyéndolo un incordio que debía guardarme para mí mismo, ¿pero no estaría Sasuke celoso de lo grandiosa que era su esposa? Cualquiera que observara el modo en que se desenvolvía en una pelea sabría que poco le hacía falta para superar a la malhumorada sannin: y estar seguro de ello no era poca cosa. ¿Darle un hijo consciente de lo amorosa que parecía ser no era obligarla a retroceder y echarle para atrás de un empujón? No era tan absurdo si pensaba que la sociedad aún seguía alimentándose de ese patriarcado en donde la mujer debía de permanecer inmóvil mientras el hombre se llevaba los méritos y las alabanzas de algo que fácilmente podían hacer ambos. — Tengo algunas preguntas, Sakura-sensei. — apreté los labios al cruzarme de brazos y apoyarme de lado junto al umbral de la puerta, luego de que su padre se hubiera excusado para vigilar a Yuuichiro mientras yo ''admiraba el lugar'': fachada que utilicé tal y como lo hacía con mis padres, para que ninguno de los dos me preguntara en que estaba pensando. — ¿De qué equipo formabas parte? ¿Siempre fuiste tan fuerte? — como ya debía de percatarse no pensaba utilizar un lenguaje formal tratándose de una mujer de mi edad, ¿o sería mucho más vieja y lo disimulaba con ninjutsu de rejuvenecimiento al igual que Tsunade? ¿Tenías grandes aspiraciones en ése entonces? ¿Qué hubieras sido si no te hubieras casado? — dejándome caer en una de las sillas que rodeaban la mesa junto a la pared de la cocina, froté mi barbilla al enderezar la espalda. — ¿Piensas regresar a tu ocupación como ninja en un futuro? — observándola con una ceja alzada me mantuve expectante, apoyado en la sorna tan pronto pareció verse sumergida entre tantos cuestionamientos. Reí burlón, negando con la cabeza. — Tengo que conocer a mi mentora para saber si consideraré idolatrarte después, ojalá no tanto como lo hago con la anciana. — no pedía demasiado, simplemente la repetición del milagro que la había colocado en mi camino con relación a su personalidad. Ojalá que la fuerza y determinación fueran lo único que tenía en común con la Quinta.


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Miér Ene 03, 2018 4:48 am

 

Envolviendo los pequeños rollos de sushi en el arroz humedecido, giró suavemente el rostro hacía el azabache de ojos claros para prestar mayor atención a lo que iba soltando con tanta naturalidad en incógnitas. Muy pocas personas le habían preguntado acerca de su pasado, por lo que se sentía algo nerviosa del responderle. Asintió, depositando el preparado a un lado para poder concentrarse en lo que iría respondiendo. — ¡El equipo siete! Junto con Sasuke-kun, mi esposo y Naruto, el Séptimo; con Kakashi de sensei. — Con orgullo, sintió su pecho inflarse momentáneamente, recordando cada una de las misiones que compartieron de jóvenes, y cómo gracias a la terquedad suya cómo la del rubio, consiguieron traer de vuelta a quién ahora compartía cada día con ella. Habían pasado ya muchos años desde la última vez que los tres se habían visto envueltos por alguna tarea que debían de realizar juntos y ello le traía mucha melancolía. La vida de los tres había cambiado bastante en los últimos años, seguían siendo buenos amigos, pero ya no sabía si podían considerarse un equipo. — No. — Admitió sin vergüenza alguna. — Solía formar parte de un equipo muy fuerte, y yo era considerado un estorbó. Quizá no por ellos, pero sabía que era así cómo me veían. — Elevó su dedo índice hasta sus labios y los presionó; rememorando los comentarios que usualmente escuchaba acerca de sus antiguos compañeros. Jamás los envidió, o se sintió celosa respecto a ellos, más bien... le impulsaron a querer mejorar. — Naruto tenía el poder del kyuubi, y Sasuke era un prodigio en todo lo que realizaba; sin olvidar que ambos eran resguardados por las habilidades de sus respectivos clanes. — El peli plateado se concentró en ellos desde un inicio, intentando ayudarles a controlar esa fuerza que ninguno de los dos conocía hasta ese momento, siempre dejándola a un lado considerándola cómo algo menos. Había olvidado el cómo se sintió en muchos momentos, y ahora le era imposible comprenderlo, por qué había dado un giro a los acontecimientos demostrando que no era alguien que debía de ser menospreciado. — Yo no tengo un apellido importante, y en ese tiempo, no sabía mucho respecto al entrenamiento ninja, por lo que fui la débil del equipo. — Elevó ligeramente los hombros, restándole importancia a lo que iba comentando para que no creyera que se veía afectada por tales recuerdos. — Pero quería ser más fuerte, quería estar a la altura de ellos... deseaba pelear a su lado y no detrás de ellos, por lo que le pedí a Tsunade que me entrenara. — Y ahí entraba la rubia malhumorada en la historia, convirtiéndose en su maestra y también una imagen maternal. Todo lo había aprendido de ella, y aunque ahora la consideraban más fuerte en todo ámbito de la palabra, era incapaz del pensar que había sobrepasado a quién de cierta manera la creo. — Entrenaba diario, quería mejorar no solo en el combate sino también en el área médica; por qué no se trataba solo de defender a la aldea sino también salvar a quienes intentaban hacerlo mismo. — Gracias a su gran ninjutsu medico, consiguió salvar a sus amigos y seres queridos en más de una oportunidad. — Aprendí a controlar el chakra, muchos consideran que no tengo comparación. — Aquel había sido una de las habladurías por las que tuvo que partir para entrenar a ciertos reclutas médicos en diferentes aldeas. — Me gane esto. — Señaló el selló que perlaba su frente con una amplia sonrisa dibujada en sus labios. ¡Ahora tenía más de seis años de chakra acumulado en él! — No solía ser alguien que resaltara, pero me convertí en la kunoichi más fuerte y respetada de la aldea. — Un color rojizo se posó en sus pómulos tras el expresarse de dicha manera de sí misma; era la primera vez que se describía de la forma en la que el resto de los aldeanos lo hacían. — Quería ser más, y lo conseguí. — Apoyó ambas manos sobre el borde de la mesa de la cocina, empezando a cortar en pequeños pedazos la tira de arroz con vegetales en medio. ¿Qué hubiera sido de ella si no se hubiese casado? No lo sabía. — Posiblemente iría a más misiones... — Colocó el aperitivo terminado en diferentes tabillas para así llevarlas a la mesa dónde siempre se cenaba, y organizar el cómo se sentarían al momento de comer. Ya se había demorado más de lo necesario. — Ahora estoy bajo el control de los hospitales de la aldea, especialmente por qué de esa manera puedo estar más cerca de Yuuichiro... Sasuke-kun siempre esta de misión, por lo que alguien debe quedarse a cuidar a nuestro hijo. — No le molestaba quedarse bajo el cuidado de su primogénito, al contrario, lo disfrutaba. Era una madre que amaba del encontrarse con su hijo cerca; por qué el estar lejos de él solo hacía que se preocupada. Cómo su azabache siempre la describía; era una madre muy dedicada. Termino de arreglar el ambiente dónde cenarían tras el poner las respectivas bebidas en cada lugar. — Me gustaría, sí. — Soñaba, aún, con partir de misiones junto con Sasuke, ambos dedicándose a la protección del lugar dónde ambos habían crecido, aunque sabía que él se negaría rotundamente a arriesgarla de ese modo. Sabía que Naruto le entregaba aquellas tareas consideradas imposibles, sabiendo que él si sería capaz de conseguir logros. — No pierdo las esperanzas del ser de ayuda una vez más. — Con la mano le indico su lugar donde sentarse. — A cenar.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Miér Ene 03, 2018 4:48 am

 


Sintió claramente cómo un nudo se formó en su garganta, dificultando la facilidad con la que anteriormente había estado comunicándose con ella. Hacía bastante tiempo que no se sentía presó del no saber qué decir; había aprendido a entablar conversaciones sin importancia para mantener una relación política aceptable, más la presente circunstancia era una cachetada a todo lo que antes se había esforzado por crear. La castaña estaba en un aspecto que hacía años no le dedicaba, y con cada palabra que soltaba, lo único que podía sentir eran afiladas agujas atravesar fríamente su pecho. No comprendía lo que estaba sucediendo, incluso cuando entender, era lo único que deseaba hacer en ese momento. Parpadeo un par de veces, perplejo por la desesperada manera en que rechazaba el que su hijo realmente lo fuera; ¡claro que lo recordaba! En el parto se vio forzado a no mostrar una mueca de desilusión al encontrarse con un recién nacido que se asemejaba más a él, que a ella. ¿Por qué volvía a traer todo eso al presente cuando se había esforzado por dejarlo atrás? — ¿K-Kaori? — Repitió dando un par de pasos hacia atrás. Si antes ya se había sentido intranquilo por todo lo que iba pronunciando, ahora había llegado a su límite. El color de su rostro se fue palideciendo y sus puños se cerraron instintivamente controlando la frustración que lo rodeo. ¿Por qué debía de mencionarla ahora? ¿Acaso no se daba cuenta de lo difícil que había sido para él tener que deshacerse de ese futuro que creyó que compartiría a su lado? — Basta. — Pidió. — Mizuki, por favor. — Negó con la cabeza. Había sido una muy mala idea el que le pidiera conversar. ¿Por qué no aprendía de las malas experiencias que ya había tenido? Más esta le ganaba a cada una de las anteriores, convirtiéndose posiblemente en la peor. — ¡Yo me separé de ti! — Soltó sin siquiera razonar. — Pasaron los meses, largos y tormentosos meses en que solamente podía verte algunos días por el trabajo... sabía que tenía que reconquistarte pero me lo hacías tan difícil. — Había intentado guardarse el verdadero motivo para sí mismo, pensando que con su respuesta anterior sería suficiente para dejar el tema olvidado, más se equivoco y ahora había vomitado la verdad con una tonalidad de voz... nostálgica. — Me cansé de luchar por algo que no debía de ser. — Admitió. — Te amaba más que a nada, pero estábamos arruinando lo poco que nos quedaba cómo amigos, y creí que estaba haciendo lo correcto pero me equivoque... por qué tras el terminar todo lo que teníamos, decidiste que no debíamos ser amigos. — La madera de la puerta ayudó a que pudiese apoyarse en está y así no dejarse vencer por la presión que los envolvía a ambos. La pena, la tristeza y la desesperación, al igual que la desilusión y el dolor, se habían apoderado de la paz que anteriormente él le había demostrado. ¿Por qué debió de traer muertos recuerdos a su mente? ¿Por qué ahora que su relación había vuelto a ser más amena de enfrentar? — Solía decirme lo mismo... ¿sabes? — Le observó desde su lugar. Seguía viéndose igual de hermosa a sus ojos, posiblemente siendo la única mujer en la cual podía concentrarse al admirar. Los años avanzaban y ella solo conseguía volverse más atractiva; hacía años que no se percataba de las expresiones que su mirada dedicaban. Amó de manera incontrolable la forma en que sus pupilas estaban llenas de vida, y había extrañado cómo un loco el poder perderse en estas. ¿Por qué los dioses lo odiaban tanto para sacarle en cara lo que no podría volver a tener?Solía creer que era una pesadilla y que en realidad despertaría para encontrarte a mi lado, pero los días siguieron pasando y... nunca regresaste a casa. — Incluso después de qué todo había terminado, espero encontrarla un día allí, con sus maletas en una mano y su hijo en la otra, forzándolo a que cambiará de parecer. Él lo hubiese hecho, lo hubiese cambiado absolutamente todo para poder tenerla en su vida por más tiempo, pero lentamente sus esperanzas fueron muriendo hasta volverse nulas. Ella jamás regreso, y él jamás fue a buscarla. Tal vez por cobardía, tal vez por miedo a que sin importar lo mucho que volviese a intentar el recuperarla, ella estuviese fuera de su alcance. — No te imaginas lo difícil que fue para mí dejarte ir. — ¿Cuántos suspiros habían abandonado sus labios hasta ese momento? Lo ignoraba, parecía que no tenían la mínima intención del dejar de escabullirse hasta dejarse percibir. — Solía ser una persona diferente cuando estaba a tu lado: más feliz, más yo... pero me convertí en un amargado que lo único que hace es trabajar. — Sus mejores amigos solían repetírselo constantemente, la peli rosada insistía en hacerlo reaccionar, mientras que el azabache la persuadía para que dejara el pasado dónde pertenecía. No sabía a quién se lo agradeció más. — ¿Por qué me haces tan difícil el dejar de amarte? — Inquirió dirigiendo sus pasos hacía ella hasta llegar a su lado y apoyar ambas manos en sus hombros, dudando si el abrazarla era una buena idea. — No puedo quedarme contigo, Mizuki... ambos sabemos que es lo mejor, nosotros no volveremos a ser quienes éramos, sin importar lo mucho que así lo deseemos. — Con el pasar de los meses comprendió que podían presionarse a encajar cómo piezas de un rompecabezas, pero que si no estaban destinadas a estar juntas, no importar lo que hicieran, jamás se complementarían. Antes de partir, cómo planteo el hacerlo, permitió que sus brazos la rodearan, presionándola a su pecho cómo solía hacerlo cuando eran más jóvenes. Sintió ese aroma dulce de su piel y cabellos pronto ingresar por sus fosas nasales, percibió la calidez de su cuerpo atravesar sus vestimentas hasta hacerlo presó de la más gratificante sensación; sabía que si continuaba estrechándola solo se volvería más complicado el dejarla ir, por lo que la soltó sin previo aviso y dio una zancada hacía atrás alejándose. — Lo lamento. — No podía seguir ahí. Solo se estaban lastimando más.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 03, 2018 7:52 am


Sentí el impulso de gritarle que se callara, porque lo que pintaba frente a mis ojos no era más que un cúmulo de locuras que no quería imaginar y que sin embargo lo hacía. Pensaba en todo lo que decía intentando armar un panorama con el cual pudiera apreciarlo todo desde su perspectiva, pero mi mente lo rechazaba y solo insistía en preguntarse si verdaderamente sería capaz de algo así. ¡Me conocía lo suficiente como para saber que no! Discusiones... tuvimos muchas, tanto cuando éramos un simple par de amigos como después de haber contraído matrimonio: pero mis sentimientos hacia él fue algo que jamás puse en duda, nunca me pregunté a mí misma si seguía queriéndole o no porque sabía que no tenía caso perder el tiempo en interrogantes cuya respuesta era evidente. Naruto narraba una realidad desgarradora, una que se asemejaba a la que acostumbraba compartir con él despierta y en mis cinco sentidos... pero si tuviera una pizca de certeza, en lugar de tener la seguridad de que eso se trataba de una dolorosa pesadilla estaría considerando que se trataba de una alerta: tal y como había sentido a la aparición de Kushina, Minato y Jiraiya tiempo atrás. No podía concebirlo de ése modo porque seguía estando enamorada de él, continuaba queriéndolo con todas mis fuerzas y aún me veía dispuesta a soportar el montón de citas para que así regresara a mí bajo sus propias reglas. ¿Esto es lo que habría pasado si el enojo no me hubiera dejado ver más allá? ¡Muy bien, había aprendido mi lección! ¿Qué tenía que hacer para deshacerme de la dolorosa sensación que experimentaba a flor de piel? Sentí a las fuerzas que mantenían mis pies sobre el suelo decaer, y cuando mis piernas flaquearon de igual forma me dejé caer sobre el colchón. Él había dejado el lugar mucho antes de que pudiera reaccionar, así que el sentimiento golpeó con mucha más fuerza cuando me percaté de que había ocurrido una vez más y aún siendo consciente de ello, sin que pudiera hacer nada por evitarlo. ¿Qué se supone que debiera hacer para huir de ése mal sueño, resignarme y pretender que podía continuar con mi vida sin Naruto en ella? No... no quería. ¿Y por ello debería alargarse aún más? La sola idea colocó un nudo en mi garganta, y pronto la fuerza con que mi pecho se cerraba se había vuelto demasiado. No me sorprendió el torrente de lágrimas con que la almohada en que apoyaba la mejilla comenzó a humedecerse, y tampoco que mis pensamientos me jugaran una muy mala pasada recordándome la forma en que estallé en su contra aquel día... forzándome a verlo todo desde un lugar mucho más amplio. Ése acontecimiento seguido por nuestra conversación, nuestra conversación seguida por el panorama que Naruto describió: lo infeliz que sería durante el resto de mi vida si es que volvía a dejarlo ir por una tontería tan grande. No teníamos por qué llegar a ése extremo... no íbamos a hacerlo. Ninguno de los dos rompió sus promesas alguna vez, y el día de nuestra boda habíamos hecho la más importante: afrontando lo que fuera necesario, sería para siempre.
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 03, 2018 7:53 am


Esbocé una sonrisa, pero no me di cuenta de que el gesto se posó en mi rostro hasta que me encontré con una suya en respuesta. ¿Por qué había hecho eso? No sabía si me sentía avergonzado, humillado o traicionado por mí mismo al permitirme una reacción impropia frente a alguien de quien ciertamente me faltaba por conocer para entrar en ése grado de confianza: pero fingí que no me importaba al obedecer y procesar la información que había recibido. Tal y como lo sospechaba, la pelirrosa había empezado su camino desde abajo: y no había cosa que me dejara más sorprendido que la superación de uno cuando realmente se lo proponía... la mujer frente a mí debía de ser el primer ejemplo con el que me encontraba en mucho tiempo. La fortaleza con que parecía haber atravesado tanto era digna de admiración, pero por más que intentara ser algo más suave con respecto a ello sabía que no lo era el perder su tiempo siendo una burda ama de casa. En sus ojos podía distinguir el desmesurado afecto que guardaba por los suyos, siendo su hijo el centro de todo lo demás: pero también percibí la nostalgia y el anhelo de aventurarse tal y como debió de hacerlo antes. Encontré difícil no imaginar lo mucho que continuaría mejorando a medida que las misiones le otorgaran experiencia: y no hablaba de simples encargos, sino de los más peligrosos. Por una vez en la vida ponía mis manos al fuego por alguien más, al estar seguro de que mi sensei podía con todas y cada una: contaba con la fuerza, la habilidad para regenerar sus heridas rápidamente y la inteligencia para saber moverse y crear la más eficiente estrategia. Me costaba imaginarla un estorbo resultando una persona tan capaz de todo, y generaba en mí cierta incertidumbre el cumplir con sus expectativas. Quería que me entrenara en el campo de la lucha... pero lo cierto era que jamás había participado de una directamente, solo traían los heridos a mí y yo los curaba al fondo: sin ser consciente de lo que ocurría en mis narices y en el obvio resguardo de mis compañeros. No carecía de astucia ciertamente, pero si de experiencia en un combate mano a mano... y así como me aterraba depositaba en mí grandes expectativas. ¿Qué tanto podría exigirme?

Ah, no creo que esto de resultados. — ¿cómo, si solo la veía dar una demostración de la cantidad de suelo firme que podía remover de un golpe? Aunque lo intentara, el chakra que me pedía concentrara en mis brazos era imposible de recaudar en tan poco tiempo y sin antecedentes: era distinto a la palma mística, supe comprobar. En ése caso el flujo corría por mis venas naturalmente, pero tratándose de la fuerza era distinto. En el momento en que Sakura desapareció de mi vista supe que debía de recurrir a la alerta, así que concentré todos mis sentidos y no evité fijar en mi expresión una mueca llena de satisfacción al apartarme de un salto. — ¿Qué, creías que no tenía capacidad de reacción? — pregunté burlón al incorporarme, lanzando la kunai al suelo para quitarme los trozos de césped que se habían apegado a mi ropa: sacudí la tela con las manos y fingí desentenderme al agacharme por una molestia en las sandalias, pero me precipité a sujetar el arma que había soltado para hacerlo chocar con el filo de la suya. — Te estaba probando, tenía que saber con quien iba a lidiar a partir de ése entonces. ¿No pensarás que soy tan torpe, verdad? — todavía mucho más desafiante la empujé hacia atrás, rodeándola rápidamente para colocar el objeto cerca de su cuello. — Ahora vamos a pelear enserio, así que muéstrate. — susurré en su oído, ¿o debería referirme a ella como el clon del que me percaté cuando su determinación flaqueó durante un segundo? Era sencillo reconocer a las imitaciones cuando estas se permitían un descuido tan mínimo... que  a los ojos de un observador podían ser aparentes. Su cuerpo se desvaneció en una ligera explosión cuando me eché para atrás, y el mío giró rápidamente para encerrar con mis manos al puño que pretendía inmovilizarme... ¿o golpearme verdaderamente? Con éste montón de mujeres temperamentales uno nunca sabe. — ¿Me estás retando en agilidad? ¿Si recuerdas que los ninjas médico estamos entrenados para no dejarnos atrapar, verdad? Se algo más impredecible, sensei.



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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Miér Ene 03, 2018 9:01 am

 

Mantenía en alerta cada uno de sus sentidos, concentrándose en las ondas sonoras que cada movimiento suyo mandaba por medio de la tierra; hacía poco que había aprendido a utilizar la naturaleza cómo portadora de información, y debía de admitir que disfrutaba del aprender nuevas técnicas poco desarrolladas, porque así podía transformarlas a algo propio. — Me impresionas, pero no puedes siempre valerte de tu agilidad en defenderte. — Tranquilamente habló, modulando su voz para que sonará distante aún cuando podría encontrarse lo suficientemente cerca como para que sintiera su respiración. — Una batalla se gana con ataques, y tú sigues sin saber mi verdadera ubicación. — Concluyó avanzando de un saltó a la siguiente rama y volviendo a detenerse en su nueva ubicación. Él seguía en el campo, le era mucho más sencillo defenderse cuando no habían muchos estímulos rodeándole y ella quería ayudarlo a sentirse igual de cómodo a pesar de que el ambiente fuese contrario al usual. Pero... ¿cómo? Delineo la punta de su lengua por su labio inferior, atrapando un sabor salado decorando su piel. Llevaban un par de horas entrenando, el tiempo se pasaba volando cada vez que se encontraban juntos. Últimamente sus días se dividían entre preparar la comida para su hijo, dejárselo al cuidado de su padre y salir con el azabache de ojos claros para pasar el resto de la tarde. ¿Qué pensaría su esposo si supiera de ello? Había olvidado mencionarlo en la última carta que le mando, pero seguro se lo haría saber en la siguiente, de lo contrario se encontraría con una sorpresa al regresar. Desvaneciéndose de su lugar, apareció detrás de él cubriendo momentáneamente su mirar con las palmas de sus manos, mientras que con la ayuda de su brazo rodeo un poco más sus hombros, evitando el que se moviera bruscamente en respuesta. — Sh. — Le hizo callar cuando se percato de su ánimo en cuestionarle lo que estaba pasando; era fácil confundir lo que sucedía cuando la posición parecía un abrazo y no un ataque. — ¿Escuchas eso? Es el viento... está moviendo las ramas que se encuentran sin ningún peso encima. — Se separó, él se giro inmediatamente para observarla en silencio. Quería que siguiera hablando, por lo que ella continúo. — La mayoría de personas se dejan guiar por el sonido del viento al momento de responder a un ataque, es muy fácil escucharlo... necesito que lo ignores. — Le pidió con tranquilidad. Ella hacía mucho tiempo que había dejado de actuar por lo que oía, ya que manipular el viento era algo muy sencillo y era capaz engañar a cualquiera. No deseaba que su aprendiz también pasara por lo mismo. — El suelo lo siente todo. — Se puso en cuclillas, y posó su mano sobre la tierra. — Si estas de pie en la rama de un árbol, ese árbol se lo trasmitirá por las raíces; si estas corriendo por el agua... las olas chocaran con mayor fuerza en la costa, haciendo que la tierra lo sienta también. — Una vez comprendiera mejor lo que intentaba decirle, conseguiría tener una mejor percepción. No era muy sencillo al principio, y lo decía por experiencia propia, pero eventualmente era muy útil. — Atácame. — Ordenó. — No uses nada, solo tu fuerza... así cómo concentras tu energía al momento de curar, quiero que lo hagas cuando impactes contra mí. — Una vez él se predispuso a hacer caso a su petición, ella le dio la espalda y cerró los ojos, concentrándose solamente en el movimiento de sus pies sobre el suelo. Comenzó temeroso, lo notó por la manera en que sus rodillas mandaron un temblor, pero luego empezó a avanzar hacia ella con mayor seguridad. Espero un par de segundos, antes de estirar su pierna hacía adelante y hacer que su cuerpo se estirara hacía atrás para que su golpe no chocara contra ella. El golpe era débil, de lo contrario con tan solo el aire hubiese sentido esté impactarle. — No escuchaste lo que te dije. Si puedo leer tus pasos, debes intentar confundirme. — Exigió. — De nuevo. — Él continuo, y no pararon. Él atacaba, ella conseguía evitarlo, aún analizando la cantidad de chakra que utilizaba al momento de golpear. No era mucha, pero conforme iba practicando, iba incrementando. No supo en qué momento, se vieron entre los árboles y cuando él estaba por golpearla, su espalda choco contra uno de los troncos detrás de ella indicando que no tenía escapatoria. Con la palma de su mano detuvo su golpe y suspiró. — Creo que ha sido todo por hoy. — Kyosuke había apoyado su mano contraria al lado de la cabeza de ella, y se había inclinado ligeramente hacía adelante mientras recuperaba el aire. La otra mano, la cual había sido detenido por ella, se mantuvo inquieta hasta arrastrarse al lado de su cintura dónde se detuvo. Entendía que estuviera... descansando, pero ¿no podía tomar un poco de distancia? No le gustaba estar tan cerca a alguien que no fuese su marido. Se incorporó y dirigió su mano hacía su pecho con la intención de apartarlo de un empujón, pero algo... o alguien lo hizo primero. 
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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Miér Ene 03, 2018 9:01 am

 

Supo que se había quedado dormido, en el momento en que sus labios soltaron un sonoro bostezó que envolvió el silencio de la casa en una cacofonía. A su acto, se le iba a sumar el movimiento inconsciente de sus brazos, más al rememorar que tenía a la castaña durmiendo tranquilamente en su regazo, se contuvo del hacer una acción que pudiese irrumpir su descanso. Soslayó sus azulejos posándolos en sus facciones, creyendo que encontraría un rostro pacifico y dulce, más percatándose de lo equivocado que estaba al darse cuenta que las lágrimas bajaban por sus mejillas mientras sus labios soltaban sollozos que le costaba comprender. ¿Estaba teniendo una pesadilla? Tras el recordar lo asustado que se encontró cuando él estuvo en su lugar, lo primero que pensó en realizar, fue el despertarla, para acabar con ese momento de dolor que estaba pasando y así asegurarle que lo que sea que pudiera estar soñar, jamás se haría una realidad. — Hey... ya es hora de despertar, Mizuki. — Suavemente susurro, acariciando los lados de su rostro y buscando que por medio de caricias pudiese despertarse, más sin importar lo mucho que intentara hacerlo, no lo conseguía. Pocas habían sido las veces en que vio a su mejor amiga llorar, y no necesito el que esa acción se repitiera constantemente para saber que el presenciarla de dicha manera era algo que detestaba del observar. Tenía una sonrisa que era capaz de hacer que el resto del mundo se detuviera del solo admirarla, y... era así cómo quería hacer que olvidarse lo que fuese que hubiese soñado. Giró hacia los lados, y sonrió al ser persuadido por una idea. No irrumpiría su descanso, por qué se aseguraría de qué esté fuera tomado cómo sin importancia al momento en que se percatara de lo que sucedía a su alrededor. Le haría encontrarse con una grata sorpresa. ¡Manos a la obra, dattebayo!
 
Había necesitado de la presencia de algunos clones, pero había conseguido lograr lo que cruzo por su mente minutos atrás. La casa estaba decorada con un inquietante color rojo y otro verde que le daba una vida amena. El árbol decorando uno de los lados, el más cercano al ventanal que daba para el jardín que ahora se encontraba cubierto por una capa fina de nieve; la mesa de centro se había convertido en una mini aldea navideña de la hoja, y más. No se había tardado tanto cómo imagino, pero ahora se encontraba la sorpresa lista para cuando ella abriera los ojos. Cosa que sucedió a los segundos de qué se encargó de que sus clones de sombra desaparecieran; estaba ahora sentada en el sillón con los ojos rojos y los labios entreabiertos cómo si desease decir algo. — ¿Estás bien? — Cuestionó al encontrarse con sus confundidos orbes observarle desde el sillón; no espero a que los minutos siguieran pasando y a largas zancadas se acerco a ella, arrodillándose al lado de sus rodillas y enseñarle uno de los adornos que estaba utilizando para decorar la casa. — Estabas... llorando. — Afirmó elevando sus yemas hasta su rostro para limpiar el rastro de lágrimas que aún continuaban bajando, continuando con la intención hasta que está dejo de llorar. Le dedico una sonrisa cuando así sucedió, una de sus zorrunas sonrisas que parecían solo salir cuando conseguía algo importante. Ese momento lo era. ¡Ya estaba un poco más tranquila! — Lo que sea que hayas soñado, solo fue una pesadilla. — Le aseguró, para incorporarse y estirar su mano hacía ella para que también lo hiciera. Espero tranquilamente, y cuando se encontró de pie a su lado, rodeo su cintura con su brazo para estrecharla levemente hacía su pecho. — Sé que prometí no hacerlo pero... — Elevó ligeramente su mirada hacía arriba, haciendo que ella actuara de igual manera; había colocado un muérdago justo unos a unos escasos centímetros de sus cabezas. Le dio un suave tirón, haciendo que si antes había distancia entre ambos, ahora está se hubiese vuelto nula. — Una tradición así, no debe romperse... ¿verdad? — Susurro acercándose peligrosamente a su espacio personal, hasta inmiscuirse en esté por completo. Primero tal solo rozó sus labios con los suyos, tanteando la zona cómo si se tratase de algo nuevo para él, luego se dejo vencer por el impulso, aprisionando su boca en un acto inconsciente, el beso fue cortó y casto; cómo si hubiesen olvidado lo que significaba tocarse con los labios, más a los segundos se tornó más pasional en cuanto la sintió ofrecerle más espacio de su cavidad. Un simple beso no debería de sentirse así de bien, y era sorprendente lo exquisito que era volver a sentir aquel sabor tanto embriagador cómo exótico, ser compartido con él a través del golpeo inquisitivo de ambas lenguas. Podía sentir cómo su corazón palpitaba a grandes velocidades, amenazando con atravesar su pecho por la intensidad con la que bombeaba la sangre al resto de su anatomía. La había extrañado tanto... de esa manera, entre sus brazos, permitiendole el perderse en su sabor y exquisitez. ¿Podría volver a lo anterior tras el volver a probar de su droga favorita? 
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Mensaje por hiyorin el Vie Ene 05, 2018 5:18 am


La presión que sus labios ejercieron sobre los míos hizo que olvidarme de todo lo demás fuera instantáneo, viéndome incapaz de recordar porque me sentía tan mal en primer lugar. El regocijo que se apoderó de mí, de igual modo, volvió imposible no gemir satisfecha: gustosa del firme agarre con que sus manos sostenían mis mejillas y de los suaves movimientos con que el beso se dejaba llevar por la necesidad de ambos. Sentí que los deseos en que había pensado a lo largo de toda mi vida dejaban de tener importancia comparado con ése, donde el anhelo por recibir aquello con lo que acostumbraba despertar cada día se había vuelto lo suficientemente fuerte como para obligarme a retroceder en mis pasos y esperar impaciente a que el plan llegase a su fin. No creía que moriría de vergüenza si se lo confesaba, tampoco si lo envolvía en un fuerte abrazo y me costaba imaginarme apenada por buscar más contacto: ansiosa de lo que me había privado durante tanto tiempo. Las citas tuvieron y cumplieron su propósito, y aunque en ése momento me costara pensar cuál era exactamente: permanecía segura de que todas las expresiones de mi rostro y las sensaciones de las que me había visto presa fueron naturales e inconscientes. Mis mejillas no se encendieron porque me forcé a que eso pasara, cada sonrisa que le dirigí fue mi más honesta respuesta... no creía que hubieran hecho que me enamorara porque sabía que lo estaba desde que sus ojos y los míos se encontraron por primera vez; pero reforzó ese sentimiento y lo convirtió en una emoción de la que no quería desprenderme. Inspirada por ése motivo correspondí al gesto con entusiasmo, inclinándome más cerca de su rostro cuando lo percibí echarse para atrás. El instante en que la yema de sus dedos amagó con alejarse del lugar en que estaban posadas, sin embargo, broté un quejido disconforme y lo mantuve en su lugar al posicionar las mías sobre sus nudillos: abrazándole la cintura cuando me aseguré de que permanecieran allí al inclinarme por otro beso, y uno mucho más corto, y el tercero tan largo como... húmedo. — Es hora de que vuelvas a casa. — susurré en voz baja, evitando abrir los ojos cuando rocé su nariz contra la mía y sonreí ampliamente: intentando recuperar mi aliento. Eso había sido mucho más... dulce de lo que había anticipado, estando segura de que sin ayuda de nadie sería yo quien acabara por lanzarme sobre él presa de la desesperación que generaba en mí tal abstinencia. Me gustaba ser consciente de lo cálido que se había vuelto el ambiente a nuestro alrededor, de lo cómodos que nos sentíamos abrazando al otro y por encima de todas las cosas tenía que adorar el cariño con que su mirada buscaba a la mía. — Por favor, s-sé que fue mi idea y que ambos estuvimos de acuerdo pero... ¡no pensé que iba a necesitarte tanto! No hablo de precisar que hagas algo por mí, que me ayudes a hacer otras cosas y a terminar mi ramen cuando yo no consigo hacerlo: ¡no! — frustrada dejé salir el aire que contuve con anterioridad, acunando sus mejillas para acercar su rostro al mío una vez más: en esta ocasión, sin embargo, me resistí a besarlo cuando lo tuve a centímetros... y ni siquiera sé como. — H-hablo de tenerte conmigo, de acostarnos juntos y despertar en posiciones extrañas o de pasar horas y horas hablando de tonterías que solo nos importan a nosotros. Necesito que regreses a comer todo lo que haya sobre la mesa, a hablarme de tu largo día como el Séptimo y a recordarme todo lo que quieres enseñarle a Keiichi. — a renegar por lo bonita que me veía en vestidos que odiaba, ¡a frustrarme con sus comentarios pervertidos! y a... abrazarme sin la necesidad de un motivo. Pretendía continuar sacando todos mis pensamientos a flote, sin pensármelo dos veces, ¡pero bastó con que notara el ligero temblor de su labio para reparar en que se mostró dubitativo a propósito! — ¡Querías que te dijera toda clase de cursilerías, no puedo creer...! — el enojo y la irritabilidad se esfumaron cuando sus labios volvieron a chocar contra los míos, mucho antes de que terminara de protestar.

Teuchi y Ayame nos enviaron el cuadro más grande que te puedas imaginar con la foto que nos tomamos el día de nuestra cita. No sé donde se supone que lo vayamos a colgar. — froté mi mentón, desviando la mirada a los obsequios que aún permanecían sobre la mesa. — Todavía quedan los de Iruka, Konohamaru, Kakashi y Veena ... ¿por qué sospecho que Shikamaru nos regaló una almohada? — ¡por la forma bajo el envoltorio lo parecía! Y tomándolo de quien venía, no me sorprendía. — Ah, el de Sasuke y Sakura para ti es una nota donde describen explícitamente lo que te van a hacer si continúas enviándolo a largas misiones. Para mí, bueno... algo que voy a usar cuando tú y yo... ya sabes... —  cubrí una de mis mejillas al recargar un brazo en su hombro, mirándolo de reojo para fruncir el ceño y entrecerrar los ojos. — ¿Qué pasa conmigo? — cuando me percaté de que burlón se refería a lo que yo tenía para él, me sonrojé al incorporarme: dándole la espalda rápidamente al fingir que contemplaba el enorme árbol que él había decorado. Tan pronto lo sentí detrás de mí giré inhibida, y mordí mi labio inferior al abrazarlo por el cuello algo tímida. — Lo estoy pensando hace días, por eso no dejaba de preguntarte que te gustaría tener por encima de cualquier otra cosa: ¡y no me dijiste que! Así que... supongo que puedes pedir lo que sea. ¿Hay algo que necesites?


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Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Vie Ene 05, 2018 5:24 am


Mi regreso, hasta ése momento, se había visto teñido de cierto apogeo al ser consciente de que había terminado con las misiones especiales durante al menos un par de semanas: y no porque Naruto se hubiera detenido a considerar la distancia a la que permanecía de mi familia, sino porque lo había obligado a hacerlo con ayuda de su esposa y muchas amenazas. Sabía que eran asuntos importante y que por eso me tomaba en cuenta como el único en ser capaz de resolverlos, sin embargo: comencé a desarrollar una tolerancia muy baja al reparar en que todos me alejaban demasiado tiempo del hogar al que había prometido no faltar. Y si al principio lo contemplé como una molestia infundada, de pie frente al cuerpo de mi esposa para evitar que el imbécil se le acercase así una vez más comprobaba el por qué odiaba no tenerle a mi lado. — Agradece que tengo algo de amabilidad el día de hoy, porque estoy dispuesto a escuchar una explicación antes de quebrarte los huesos. — escupí en su dirección, sometiéndolo a un veloz escrutinio con el fin de determinar si es que lo conocía de algún sitio: especialmente de los entrenamientos en donde Sakura se encargaba de supervisar a los nuevos reclutas, cuya tendencia a murmurar y tontear como pubertos en celos ya había acabado con mi paciencia en reiteradas oportunidades. No obstante, su rostro era difícil de asociar con uno que hubiera presenciado antes: y la altanería con que me observó al incorporarse luego de caer al piso ante la fuerza con que lo sujeté y lancé, ciertamente, no debería ser algo sencillo de olvidar... tratándose de la única persona con agallas para hacer algo así. — ¿Éste es tu marido, Haruno-sensei? — ¿sensei? Mi mirada se dirigió rápidamente al rostro de la pelirrosa en busca de signos de incomodidad o molestia, que me permitieran vislumbrar la falsedad de las palabras con que el osado (¿por naturaleza o estúpido?) se refirió a mí: pero no encontré nada más que una ligera sonrisa y un asentimiento, provocando que mi cuerpo girase para enfrentarla a ella. — ¿Quién es este payaso y qué estaban haciendo? — ¿y por qué le hablaba con tanta confianza? ¿No se supone que a los mentores se los debía de ver y tratar con respeto? Fruncí el ceño, porque no recordaba que hubiera hecho eso con Kakashi alguna vez. — Vaya, después de todo lo que me dijo de ti te creí algo más... espabilado. ¿Qué no ves que estábamos entrenando? — no me conocía, porque de hacerlo o hacerse una mínima suposición no atentaría contra su vida tan imprudentemente como lo hizo al burlarse con semejante comentario. Le dediqué una fría mirada sobre mi hombro sin siquiera inmutarme, y arrugué el entrecejo cuando él lo suavizó divertido con la situación: a pesar de las advertencias con que mi mujer intentaba sosegarlo. — Estoy hablando con ella, parásito. — permitiéndome apreciarle con el grado de molestia que no podía reprimir, me posicioné frente a él para fulminarlo con desagrado. — Piérdete. Por hoy eso es todo, y la próxima vez que te vea atreviéndote a hacerte algo así considérate cenizas. — y porque no pensaba seguir discutiendo con un insoportable, capturé la mano de la pelirrosa junto a mí para entrelazar sus dedos con los míos y tirar de ella en dirección contraria: dejando los campos de entrenamiento para dirigirnos al pueblo. — ¿Haruno-sensei? — cuestioné, apretando los labios al desviar la mirada. — Debo de ser el único que te llama por tu verdadero apellido. — bufé.

 No, no tengo hambre. — la tenía, pero de camino a casa había escuchado el cuento que relacionaba al tal Kyosuke con su persona y aunque no lo pareciera en ése silencio sepulcral, planeaba formas de hacer que Tsunade se arrepintiera de joderme la vida una vez más: porque podía imaginar con claridad la expresión plagada de sorna con que iría a mirarme cuando se acercara de visita. Si no había sido otro exitoso intento por desligarse de todas sus responsabilidades al lanzárselas a Sakura, claramente era algo que tenía que ver conmigo... porque estuvo en lo cierto al pensar que a mí no me agradaría la persona con la que me había encontrado, alguien que pasaba la mayor parte del día con mi esposa sin que yo tuviera conocimiento de ello. Recibí a Yuuichiro en brazos cuando Kizashi anunció que debía de retirarse, y la relajación a la que me vi expuesto rápidamente me obligó a suspirar: al sentirle a ella, igualmente, abrazándome por los hombros. — Nunca lo mencionaste en tus cartas. — porque durase lo que durase la misión, no dejábamos de comunicarnos a través de ése medio. No podía simplemente obviar un detalle tan importante, aunque a su modo de ver las cosas tuviera el mayor de los sentidos al saber que la existencia de su aprendiz no podía importarme menos. — No estoy celoso. Alguien esta tocando la puerta, solo ve. — y puse todo de mí para fruncir el ceño tal y como nuestro hijo lo hizo luego de que el encargado de la florería de Ino (quien había retrasado mi vuelta reclamándome mi ausencia en el hogar, porque a sus ojos no estaba demás) le entregara las flores bajo el nombre de Sakura Uchiha. Aguardé a que se aproximase a nosotros, y recosté al infante contra mi pecho cuando me incliné para leer la pequeña nota. — ¿Para la flor más hermosa que brotó en Konoha? — dejé que una ligera sonrisa se apoderara de mi rostro cuando lo ladeé para observarla sonrojarse, y le di la espalda para dirigirme al comedor. — Me preguntó quien fue el idiota que te envió eso.



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