Últimos temas
» love, poem, art:
Hoy a las 3:45 pm por CatCatCat

» en el espacio de tu ser me quiero perder y aprender todos los secretos que esconde tu piel ─
Hoy a las 3:27 pm por Arijp96

» ; 愛 ♥
Hoy a las 2:11 pm por hughes

» still remain in my heart:
Hoy a las 1:40 pm por lalisa

» khiboo in your area ♥
Hoy a las 1:35 pm por lalisa

» rolcito angsty?
Hoy a las 1:30 pm por seraphistols

» ¿Alguien conoce Amino?
Hoy a las 7:52 am por sassybooty

» La inercia de sonreír cuando tú sonríes ♥
Hoy a las 7:19 am por fercaver

» Mi verdadero hogar está en tus brazos
Hoy a las 6:17 am por Arijp96

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

maybe we found love right where we are ღ

Página 41 de 72. Precedente  1 ... 22 ... 40, 41, 42 ... 56 ... 72  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie Ene 05, 2018 9:01 am

 

El suave color rosa que imitaba las tonalidades de sus cabellos sobre sus pómulos, pronto enfureció convirtiéndose en un rojizo ferviente, el cual asimismo describía aquel entusiasta calor que inició en sus mejillas mas termino esparciéndose hacia el contorno de su cuello y nuca. Lirios, sus favoritos... ¡y en cantidad! Todos y cada uno de estos decorados por un rosáceo teñir que volvía el arregló aún más hermoso de lo que a simple viste se veía. Sostuvo el ramo de flores y lo presionó a su pecho, hundiendo la punta de su nariz entre los pétalos y así adquirir ese dulce aroma del que tanto disfrutaba cuando se encontraba de visita en la florería de su amiga. Solo existía una persona que sería capaz de darle un detalle tan especial: el amor de su vida. — ¡A-A-Anata! — Gimió al abrazarlo por la cintura cuando se encontró a sus espaldas, teniendo cuidado que su arrebato pudiese hacerle perder el equilibrio con el que sujetaba a su pequeño hijo. — ¡G-Gracias! — Un acto tan sencillo, había incentivado cierta timidez en sus acciones, volviendo a convertirse en aquella adolescente que no podía evitar el hablarle sin sentirse nerviosa de por medio. No le molestó, al contrario, se sintió embelesada por cada sensación que su presencia le provocaba. Guió con delicadeza su mano hacía su mentón, y lo obligo a que su rostro girara para encontrarse en la cercanía del suyo propio. Le dedico una sonrisa y acercando sus bocas volvió a hablar. — Te amo... te amo tanto. — Jadeo presa del alocado palpitar que impedía que su respiración volviese a tener la serenidad que acostumbraba. Hipnotizada por su aliento acariciándole la piel, besó castamente sus labios; por qué no había necesidad de envolverse en una batalla para expresarle la pasión que creaba en su interior el tenerlo cerca. Cada partícula de su anatomía le pertenecía, cada simple pensar que emitía su mente lo tenía cómo eterno protagonista; no le importaba admitir que estaba loca y perdidamente enamorada del azabache que ahora mantenía la unión de sus bocas. Lo había extrañado. — Amo tus celos. — Admitió sumergida en la calidez de sus cuerpos al mantenerse presionados el uno contra el otro. No quería alejarse, no por el momento... posiblemente no por el resto de la tarde, o inclusive ni siquiera por el paso de las semanas. — La posesiva forma en que me alejas de quién esté a mi lado, por qué solo deseas que te preste atención a ti... Sasuke-kun, solo tengo ojos para ti. — Y no le incomodaba el tener que gritarlo a los cuatro vientos si era necesario. De inicio a final, la peli rosada había decidido otorgarle su alma, y dudaba que existiera momento alguno en el que su perspectiva cambiará. Cargó a Yuuichiro y manteniéndolo alzado lo dejo en el corral que se encontraba cercano a los muebles, para luego obligar a que su esposo se dejara caer sobre uno de estos en un acto improvisto. — ¿Si soy feliz? ¿Por qué no lo estaría? Lo dices por... ¿por las misiones? — Inquirió frunciendo los labios a un lado, mientras se acomodaba sobre el regazo de su esposo para así poder dejarse envolver por sus fuertes y dominantes brazos. Apoyó instintivamente una de sus palmas en su mejilla, delineando con la yema de sus dedos, el contorno viril de su quijada y deleitándose por las características óseas que lo convertían en el hombre más atractivo para su mirar. ¿Cómo si quiera considerar enfocarse en otro que no fuese él? Quizá estaba demasiado enamorada, pero lo veía cómo algo meramente imposible. Al percatarse de los minutos en que calló al encontrarse completamente enfocada en él, volvió a sonrojarse y soslayó los orbes rehuyendo de los suyos. — Soy feliz, muy feliz. — Sonrió. — Te extrañó, siempre lo hago... p-pero... ¡pienso mucho en ti shannaro! — Ensanchó los ojos inconscientemente al percatarse del como aquella expresión abandonó sus pensamientos y fue articulada sin su permiso, más a los pocos segundos de encontrarse sorprendida, rió siendo acompañada por él. Había extrañado la intimidad que sus conversaciones podían tener, tan cómodas y placenteras que ambos se veían incapaces del comportarse cómo usualmente lo hacían frente al resto. Juntos y solos, eran verdaderamente ellos. — No elegiría otro estilo de vida, por qué sé que te necesitan, y aunque a veces me gustaría ser egoísta y no dejarte ir... sé que debes de hacerlo. — Asintió segura de sus palabras. ¡Extrañarlo era una de sus actividades favoritas! Así conseguía incrementar su alegría cuando finalmente lo tenía de vuelta en casa. — Un día cuando Yuu-kun sea grande, te acompañaré a tus misiones... ya no existirá excusa que me mantenga alejada de ti. — Apoyó su frente a la suya, rozando juguetonamente sus narices. — Eres, tú y Yuuichiro, todo lo que necesito para ser feliz. — Le aseguró. — Por cierto, ¿crees que deba cortarme el cabello? — Giró por encima de su hombro el rostro, visualizando cómo el largo de sus mechones cubría por completo la insignia del clan de su azabache favorito. Desde que quedo embarazada de su primogénito, decidió dejar que continuara creciendo sin preocuparse por los centímetros de más, pero últimamente escuchaba cómo nadie se dirigía a ella por el apellido que le correspondía y ello le empezaba a molestar. — ¡S-Se que... te gusto más con el cabello largo... p-pero... así se verá mejor que soy una Uchiha. — Explicó. ¡Quería que respetaran el valor de su matrimonio! Ya se lo había corregido de manera continua a Kyosuke, pero parecía no querer hacer caso para así hacerla enojar, por lo que había perdido la esperanza con él, pero esperaba que el resto de la aldea lo comprendiera. Estaba casada con un Uchiha, tenía un hijo con un Uchiha, vivía en la residencia de los Uchiha y su amor por ellos solo incrementaría con los años. ¿Tan difícil era comprenderlo? ¿O acaso lo hacían a propósito?
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Vie Ene 05, 2018 9:08 am

 

Si tuviese que describir en una sola palabra lo que sentía desde el momento en que volvió a vivir con su mejor amiga y ahora nuevamente mujer, tendría que inventar alguna que envolviera todos los significados que ansiaba darle. Tener la libertad de abrazarla, besarla y deleitarse de lo bien que se sentía admirarla a lo largo del día, era motivo suficiente para encontrarse feliz sin importar la circunstancia que pudiese interponerse. Las horas de trabajo pasaban con mayor facilidad, especialmente al saber que regresaría a su lado cuando estas se diesen por terminado; irse a dormir y despertar con ella descansando contra su pecho, era el mejor de los incentivos para hacerlo soportar los encuentros desagradables a los que se veía obligado a vivir al tener que escuchar los desenlaces de misiones que no siempre eran un éxito. Finalmente el elixir que lo impulsaba había vuelto a él. Esta vez no permitiría que se escapara de entre sus dedos como anteriormente sucedió; si debía de convertir lo imposible en posible para mantenerla siempre en su vida, lo haría sin siquiera pensarlo dos veces. El escucharla dirigirse a él, ayudó a que volviese a concentrarse en la realidad que vivían y no en el divagar de sus pensamientos. — No me sorprendería. — Admitió con cierta diversión perlando cada una de sus expresiones, especialmente el modo en que sus labios se mantenían estirados hacía arriba dibujando una zorruna sonrisa que parecía no tener intención alguna de desaparecer. Habían pasado toda la mañana abriendo regalos, y no existía disfrute mayor para el rubio que el sentirse homenajeado por sus compañeros y amigos. No importaba que no fuesen presentes directamente para él, el saber la alegría que la llegada de su hijo incentivaba en el resto, era suficiente para hacerlo sentirse extasiado. — ¿Eh? Tch... deberían tenerme más de respeto dattebayo. — Más era consciente de que jamás lo conseguiría por parte de esos dos; los años de amistad que los unían hacía imposible el que ellos se dirigieran a él cómo un líder. ¡Pero tampoco debían de tratarlo a su antojo! ¿Habría estado exagerando al dejar sobre sus hombros un peso que no le correspondía cargar? — Supongo que lo dejaré descansar un poco, después de todo... entiendo su posición, yo no podría aguantar tanto tiempo sin probar tus labios. — Encorvó ligeramente los hombros hacía arriba, considerando lo que acababa de expresar cómo un hecho que pronto volvería factible. No deseaba lidiar con la amargura de la peli rosada, y es que del solo recordarlo, sentía cómo sus músculos se contraían del dolor. Ligeramente negó con la cabeza, y suspiró; no podía el permitirse ser usado cómo un saco de boxeo por su mejor amiga. Una de sus cejas saltó en curiosidad al entender lo que su esposa había expresado, más el color que sus mejillas tomaron incitaron a que lo que antes fue intriga, terminara convirtiéndose en lascivia. Podía haberlo aparentado muy bien, pero él la necesitaba tanto o más de lo que ella creía. Cómo un imán atraído por el magnetismo de su anatomía, siguió sus movimientos hasta rodear su cintura y estrecharla a su cuerpo, sonriendo al sentir cómo se complementaban incluso cuando un gran abultamiento evitaba el que pudiesen estar del todo unidos. — ¿Qué es lo que necesito? — Unió su frente a la suya, concentrando en cómo la dilatación de sus pupilas delataba lo que iba cruzando por la mente de la castaña. El saber que la fecha del parto era próxima, solo incrementaba su ansiedad del lanzarla contra la cama y hacerla gemir su nombre por horas. Suficiente castigo había tenido al tener que vivir de su mano por tanto tiempo; la deseaba a ella... y no aguantaría por mucho tiempo. — Dejar de masturbarme, por qué a pesar de tener un buen recuerdo de tu cuerpo... no existe nada mejor que hacerte mía. — Aceptó sin vergüenza, guiando el dorso de su dígito por el escote de su vestido, disfrutando de cómo pudo recorrer libremente la curvatura de sus senos, sabiendo lo susceptibles que eran al tacto y lo mucho que ella disfrutaba que la tocara. — Escucharte gritar mi nombre, suplicarme por más... venirte conmigo dentro... creo que me estoy poniendo duro del solo pensar lo mucho que disfrutaremos una vez Keiichi nazca. — Atrapo entre sus dientes su labio inferior, embriagándose por el sabor que a leves pero tentadoras succiones iba tomando. No le importaba el saber que por el momento no podían dejarse envolver por la pasión, necesitaba demostrarle lo mucho que su cuerpo ansiaba el ser uno con el suyo. Por qué joder... no sabía cuanto más tiempo iba a aguantar sin enterrarse en su interior a embestidas. Podía sentir claramente cómo su miembro palpitaba en desesperación por sentir sus paredes calientes envolverlo. Atraído por su sabroso olor, se deslizó por su mentón hasta posarse en su cuello, besando y mordiendo su piel, provocando que marcas violetas lentamente fueran saltando a la vista; sintiendo cómo la ropa pronto empezaba a incomodar específicamente en sus pantalones, pero entonces algo atrajo su atención y sin preámbulo alguno, se alejó con la intención de descubrir su razón. ¿Habría perdido la cabeza? No era natural en él... un comportamiento como tal.— Mizuki... eh... ¿qué es eso ‘ttebayo? — Preguntó dirigiendo su dedo índice hacía el ligero sombreado que marcó la alfombra cómo si algún liquido hubiese caído sobre está. Velozmente su mirada analizó el perímetro que los rodeaba a ambos, así percatándose de la ausencia de vasos que pudiesen hacer provocado ello alrededor de su ubicación. Entonces, ¿de dónde había salid... — Mizuki, creo que eso salió de ti. — Sintió ganas de reír por el pensamiento que invadió su cabeza. — ¿Tanto me necesitas que te mojaste con tanta... intensidad? — No la soltó, prácticamente volvió a envolverla con sus brazos como si la lejanía entre ambos fuese algo prohibido, teniendo clara la idea de atacar una vez más sus labios, más se detuvo al percibir el estrago por el cual empezó a pasar. Cada una de sus células se alertó, y por acto reflejo la sujeto creyendo que sus pies no serían lo suficientemente capaces de mantenerla estable en el suelo. — ¿Te encuentras bien? — ¿Debía de llamar a Sakura para informarle que algo estaba sucediendo? ¿O debía de suponer que se trataba de otro de los malestares que usualmente le daban inesperadamente? No lo sabía, por lo que esperó pacientemente a que ella fuese quién le dijera que actos tomar a continuación. Podía sentir cómo irremediablemente su corazón empezó a palpitar con mayor frecuencia; estaba preocupado, ansioso y... tenía el presentimiento que algo de mucha importancia sucedería en el siguiente par de horas. 
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 10, 2018 2:40 pm

No era la primera vez que Naruto se aprovechaba de un momento cualquiera para soltar todas esas cosas con semejante naturalidad, y con el tiempo parecía haberse vuelto una costumbre de la que no iba a deshacerse: ¡y me gustaba que lo hiciera! Pero fácilmente alterable por la intensidad con que mis emociones se manifestaban, resultaba un peligro: dejaría volar mi imaginación y recordaría cada ocasión en que nuestros cuerpos se encontraron bajo las sábanas... terminaría llorando a gritos al ser consciente de que pasaría algo de tiempo antes de que pudiera experimentarlo otra vez, preguntándole porque era tan cruel conmigo al comentarlo a propósito y sin lugar a dudas alejándolo a golpes para que encontrara el modo de satisfacer mis antojos. — P-pero si no me refería a eso, tarado. — ¿cómo recuperar el control de una situación? Intentar pensar como lo haría la vieja Mizuki, expresándome de igual forma y con la misma mueca de desagrado que esbozaba cada vez que Naruto sugería hacer cosas asquerosas: y aunque lanzarme barro no era comparable a lanzarse sobre mí, tenía que pensarlo así si pretendía verme convincente. Poco importó de todos modos, porque tan pronto reconoció mis intenciones se adelantó a los hechos: y de mis labios brotó un gemido al estar segura de que la cama nos recibiría cálidamente, mientras yo tirase de su cabello en un intento por atraerlo más cerca y frotara mi cuerpo contra el suyo impaciente. La sensación concentrada en mi vientre se volvió tan intensa que hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia, y cuando fui consciente del líquido tibio que se deslizaba sobre mis muslos internos jadeé: ¿tanto me emocioné al respecto? Avergonzada le propiné un golpe detrás de la oreja al negar, y cuando agaché la mirada para saber a que se refería creí que iba a desmayarme. Descartando toda posibilidad de un accidente higiénico, tuve en cuenta los demás factores: y de repente todos mis pensamientos giraron en torno a uno. La fecha estimada de lo que yo misma había denominado el fin del mundo se acercaba inminente, pero tal y como lo tenía entendido siempre se trató de una aproximación: podía dar a luz después... y también podía hacerlo antes. No podía respirar, y el pequeño y suave golpesito que chocó contra mi mano desde dentro de mi cuerpo lo empeoró todo, seguido por una fuerte contracción que acabó por confirmarlo. — L-la fuente... el-el bebé... p-parto, ¡hospital! — la confusión en su rostro me exasperó, y antes de considerar que era lo esperado teniendo en cuenta la poca claridad con que expresé tantas palabras sueltas: lo tomé del cuello de la chaqueta con las dos manos y lo aproximé a mí brusca. — ¡Significa que tu hijo decidió que va a nacer hoy! ¡Igual que tú un irresponsable, se supone que iba a tardarse un poco más! — para así darme tiempo de prepararme psicológica y emocionalmente, tal y como había evitado hacerlo durante los últimos meses del embarazo a riesgo de pasármela inconsciente. Colapsaba cada vez que me visualizaba en una sala de maternidad, y ahora tenía que dirigirme a una. — Hay que g-guardar la calma, no hay... no hay necesidad de ponernos histéricos, ¿verdad? — pero eso fue lo que hice cuando Naruto se multiplicó en varios de sus clones con el propósito de reunir a nuestros allegados... y también el de retenerme en mi lugar cuando atenté a romperle la nariz de un golpe.

Lo que comenzó como un alboroto cuando me enteré que las contracciones podían continuar durante veinte horas, acabó conmigo intentando empujar a Naruto lejos cada vez que se interponía entre mi cuerpo y la puerta: cuando conseguía levantarme de la camilla con esfuerzo, dedicación y mucho miedo. Mi padre y mi madre estaban enloqueciendo fuera, Iruka hacía lo posible por calmarles teniendo que regañar a un eufórico Konohamaru cada cinco minutos... oía a Kakashi quejarse con su mujer y todavía no habían rastros de Sakura y Sasuke: lo sabía porque de lo contrario mi mejor amiga se habría metido a la habitación arrancando la puerta de lugar, negándose a titubear a la hora de darle una fuerte paliza a mi esposo. ¿Por qué? La obligué a prometerlo luego de narrarme su experiencia con lujo de detalle, y me aseguraría de que ocurriese así fuera la última cosa que hiciera antes de desmayarme presa del pánico. — ¡Ya esta lista, señora Uzumaki! — exclamó una de las enfermeras, ¿pero por qué tan alegre? ¡No tenía ni idea el como se sentía estar en mi lugar, no debía de ser simpática y linda conmigo porque no iba a funcionar! Tampoco los métodos con que el rubio junto a mí pretendía calmarme, mientras yo le apretaba las dos manos con fuerza y gemía al removerme inquieta en mi lugar. — ¡Voy a acabar contigo cuando esto termine, Naruto! ¡No importa cuanto corras, te voy a encontrar y te voy a golpear tan fuerte que... ay! — Shizune, que sostenía mis piernas separadas, sonrió al dedicarle una fugaz mirada. — No le hagas caso, es normal que se sienta exaltada y... — resoplé, pero el cabello que cayó a los lados de mi rostro se mantuvo pegado a este por culpa del asqueroso sudor que humedecía al resto de mi cuerpo cada vez que lo presionaba al colchón. — ¡Eres un ser despreciable! ¿Cómo te atreves a hacerme algo así? ¡No, no te quedes ahí parado! ¡Ve y mira lo que va a salir por ahí, así lo piensas mejor la próxima vez que decidas dejar tus cosas dentro! — pero cuando el rubio acató obediente tiré de su brazo aún más molesta, ¿p-por qué no podía entender? — ¡Pero no me vayas a soltar, estúpido! ¿P-por qué eres tan insensible conmigo? — la pequeña parte de mi sub-consciente que aún pensaba con algo de racionalidad, rió a carcajadas ante lo irónico de la sentencia. — Seguro crees que tú puedes hacerlo mejor, ¿verdad? Ya vas a ver desgraciado. ¡Saquen a Keiichi de ahí ahora! — el grupo de batas blancas a mi alrededor se movilizó rápidamente cuando me recosté bufando, pero dispuesta a obedecer sus órdenes al maldecirlos mínimamente a medida que hacía más fuerza. Lo único que debió de impulsarme a gritar a menor intensidad fue el absurdo desafío que creí ver en los ojos de Naruto, pero al menos la motivación me animó a seguir mientras me desgarraba por dentro: y supuse que esa fue mi mejor decisión cuando el llanto agudo que vibró en la habitación desencadenó suspiros de alivio, lejos de parecerse al mío.


don't you ever forget
this worthless pride of mine.
avatar
Mensajes : 21859

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Ene 10, 2018 4:43 pm


No era inconsciente al rumor que las malas lenguas se habían encargado de repartir a lo largo y ancho de la aldea, pero tampoco me dejaba llevar por la opinión ajena y nunca me preocupó lo que los demás opinasen: si algo no había cambiado a través de los años fue el desinterés con que colocaba mis ojos en todo lo demás, el demostrar que nada ni nadie podía influenciarme sin importar la forma. Tratándose de una suposición que atentaba contra mi familia sin ningún tipo de reparos, sin embargo, me obligué a mí mismo a dar atención: teniendo que oír los disparates con que un grupo de muchachas aseguró tener la verdad absoluta, cuchicheando una ridiculez tras otra en donde los agravios hacia la figura que representaba mi mujer no escaseaban: y las peores intenciones al proponerse divulgarlo, tampoco. No dudé en intervenir y tampoco en silenciarlas, negándome a vacilar al descartar toda teoría y absurda conjetura. Suponer que mi esposa sería capaz de tener una aventura era el pensamiento más ridículo jamás concebido, me negué a hacerlo y evité pensar en ello incluso cuando presencié tan desagradable escena frente a mis ojos: protagonizada por su imprudente aprendiz (quien evidentemente no tenía miedo de que lo acabase en vida) al intentar pasarse de listo. No tuve que preguntarme nada, tenía mis certezas y sus palabras no hicieron más que confirmarlo: generando en mí un fuerte grado de orgullo y satisfacción. Confiaba en Sakura ciegamente, y porque la conocía como nadie más lo hacía estaba seguro de que la traición como tal no era algo que pudiera asociar con su persona o siquiera considerar de su parte: nunca me dio razones para dudar de ella, y nuestra relación se extendía mucho tiempo fuera del matrimonio que habíamos iniciado años atrás... el suficiente para estar seguro de quien era ella y que lugar tenía en su vida, que la devoción incondicional con que le admiraba era correspondida en todo momento. — Nadie te llama Uchiha porque todos me envidian. Tengo la suerte de tenerte a ti a mi lado por el resto de mi vida, supongo que tienen motivos. — le dirigí una sonrisa sin poder ni querer evitarlo, acariciándole la mejilla con el pulgar al inclinarme y besarle la frente. Cumplir con mi deber se había vuelto una prioridad, y había tomado mi rol a pecho haciéndome a la idea de que el clan Uchiha necesitaba vivir allí en calma: cuidaba de mi mujer, de Yuuichiro y del futuro que nos deparaba... eso era todo lo que debía importarme e impulsarme a más. No obstante, mentiría si dijera que había olvidado las ocasiones en que nos permitimos escapar juntos: la determinación que crecía en mí alimentada por ella, y por la naturalidad con que podíamos pelear espalda contra espalda sin proteger al otro... conscientes de lo mucho que éramos capaces. No la pensé un fastidio en ése entonces, lejano me hallé a considerarla un peso extra: fuera un viaje que decidiéramos emprender juntos o una misión que Naruto nos confiase, Sakura era la única persona que dejaría complementarme en todo sentido. — No habrán más misiones por un tiempo, de todos modos. — afirmé al rodearla, posicionándome detrás suyo para observar al azabache más pequeño con una ceja alzada: y chasquear la lengua burlón tan pronto recibí un intento de ello en respuesta. Todavía me sorprendía lo listo que el niño debía de ser, imitándome desde tan temprana edad. Le dirigí un gruñido al hacerle saber que mi momento con Yuu no impidió que la escuchara, y negué al observarla con recelo. — Largo, corto; ¿cuál es la diferencia? Ambos lucen bien en ti. — ¿cómo es que muchos posaban sus ojos en otras, qué tenía de interesante? Lo mejor lo tenía frente a mí, y aunque lo intentara: con ella siempre sería distinto. Era la primer y la única mujer en que me había fijado preso de la atracción, y lo seguiría siendo sin importar qué. — Aún así, concuerdo en que debería lucirse mejor... a menos que esto sea un incentivo para que hallemos otras formas de hacerles saber que me perteneces, y creo estar seguro de que conocemos muchas; ¿no es así, Sakura? — disfruté del rubor que le cubrió el rostro ante la sola posibilidad y negué con la cabeza al sonreír, trasladando a nuestro hijo a sus brazos cuando tomé las tijeras e intenté cepillarle el pelo con los dedos: tirando de las hebras de la forma más torpe al querer apilar la totalidad de éste y así cumplir con mi objetivo de la forma más sencilla. El pelo rosa cayó a mis pies cuando el filo del instrumento rozó el largo de mis dedos, y agradecí que no hubiese un espejo delante de mi rostro para que Sakura no se fijara en la forma en que apreté los labios queriendo lograr algo de su agrado. Tan pronto la hice girar al tomarla por los hombros, asentí satisfecho. — Salgamos de aquí, Yuuichiro y yo queremos presumirte ahora.

Y habríamos tenido un momento de paz en familia si Naruto, tal y como lo acostumbraba, no hubiera irrumpido al lanzarse sobre mí para sacudirme inquieto: realizando la misma acción con Sakura, llegando a gritar que su hijo iba a nacer segundos antes de que hiciera desaparecer a su clon de un golpe en la cabeza. Mi mente no procesó la información en ése instante, pero la pelirrosa impaciente por la llegada del día lo hizo a la velocidad de un parpadeo: y de un momento a otro me veía arrastrado al hospital no por otra versión de mi mejor amigo intentando persuadirme a seguirlo con el mismo nivel de euforia, sino por mi alterada esposa asegurando que no iba a perdonarse el llegar tarde... habiendo prometido que se encargaría de todo, y dispuesta a partir al medio la sala de espera cuando le negaron la posibilidad de hacerlo. Debí de aferrar al pequeño en brazos tan pronto me percaté del estado de nervios en que se había sumido al caminar de un lado a otro, y estuve seguro de que no fui el único en preocuparse a medida que la madre de Mizuki se acercaba a ella instándola a sentarse y respirar hondo. Kakashi leyendo como si el escándalo del siglo no se estuviera montando a su alrededor, su mujer concentrada en su bebé como si nada sucediera igualmente. El chiquillo que alguna vez perseguía a Naruto de un lado a otro, ahora vuelto un adolescente, la observaba como si fuera el terror personificado: e Iruka Umino tragaba en seco al oírla gritar tan enojada como la primeriza que chillaba dentro de la habitación. — Vaya molestia, pensé que si dormía un poco más iba a llegar en el momento más cursi pero veo que el pequeño Naruto la sigue despedazando. — ¿Shikamaru? Me percaté de la presencia de los demás y no evité poner los ojos en blanco, porque sabía que debería de haberlo esperado: era capaz de meter a la maldita aldea allí dentro con tal de que vivieran el momento a su lado. ¿Cuánto habían cambiado nuestras vidas desde la última vez que estuvimos en ése edificio juntos? La primera ocurrió tras nuestra pelea, la segunda se dio días después de la Guerra... parecíamos cruzarnos en el hospital tras una fatídica circunstancia. El nacimiento de nuestros herederos parecía haber marcado un antes y un después, y no sabía si sentir nostalgia al respecto o verme expectante por lo que fuera a suceder la próxima vez. — Sakura, será mejor que te tranquilices. — lo que no esperé fue la forma en que sus ojos se endurecieron al voltear a verme, así que tragué en seco al echarme para atrás y evitar que mi hijo despertase al permitirle esconderse en mi cuello. El bullicio de ambos lugares cesó tan pronto se oyó un llanto mucho más agudo que aquel con que Mizuki reclamó por cada cosa que la hacía enojar, y aunque el alivio se apoderó de mí al ser consciente de que todo salió bien: sentí a la incomodidad igualmente, al verme rodeado de tantos rostros sonrientes al abrazarse celebrando el acontecimiento. — ¿Te conmueve? — ¿cómo es que ese dúo de mujeres podía complementarse como si fueran una, en un momento así? Me aterró la sencillez con que Sakura lo sintió como si hubiera sido el suyo. — Solo para que no asegures que no te lo advertí con anticipación, si ése chiquillo es igual a Naruto en todos los sentidos no voy a permitir que se le acerque a Yuu. 


don't you ever forget
this worthless pride of mine.
avatar
Mensajes : 21859

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Jue Ene 11, 2018 5:35 am

 

¿Sasuke-kun? — Infiltró su cabeza por la hendidura de la puerta de la habitación, temiendo el irrumpir el descanso de su azabache cuando esté aún seguía entre las sabanas del camastro. Avanzó hacía él, dando tranquilos pasos en su dirección, teniendo sumo cuidado del provocar un ruidoso sonido que acabara con su serenidad al aún encontrarse dormido. Se sentó en el borde de la cama y deslizó las yemas de sus dedos por su quijada, ladeándola con suavidad para así tener más libertad del robarle un beso; acto que hizo que sus orbes ónix se encontraran con los suyos jades. Había cancelado sus entrenamientos con su aprendiz por ese día, y creía caer en la tentación de imitar la acción al acostumbrarse una vez más a la presencia de su esposo. Siempre que regresaba de una misión, lo único que ansiaba hacer era mantenerse a su lado y disfrutar de su compañía incluso cuando no se encontraran haciendo algo memorable o diferente a lo usual. Volvió a besar sus labios, queriendo desaparecer ese adormecimiento que aún perlaba sus facciones. — Tengo una sorpresa para ti hoy. — Explicó. — Levántate, báñate y alístate. — Pidió incorporándose hasta mantenerse de pie y volver a dirigirse por el mismo camino que le llevó hasta allí; al ubicarse en el umbral de entrada giró hacía él y estrecho juguetonamente los ojos. — ¿O deseas que sea yo quién te desnude, bañe y vista? — Ronroneo antes de abandonar el lugar y encaminarse hacia el cuarto de su hijo que ya se encontraba listo desde hacía un par de minutos. Se había levantado perezosamente esa mañana, más al recordar los planes que tenía en mente por realizar, toda su anatomía se avivó. ¡Estaba muy emocionada! Cargó al pequeño entre sus brazos y al sentir cómo sus pequeños brazos rodeaban su cuello, se dispuso a bajar las escaleras hacía la cocina y terminar de arreglar lo que llevarían para almorzar fuera. Sasuke no se tardó demasiado en unirse, encargándose de llevar la mochila con tanto los alimentos para ellos, cómo para velar por el cuidado y la sanidad del menor azabache que ahora yacía dormido. Sin demorarse más, abandonaron la residencia y pronto se vieron rodeados por la naturaleza. Decidió guiarlos por el camino más largo, hacía el lugar dónde en múltiples oportunidades ambos habían visitado. ¿Lo reconocería al llegar? Ni siquiera ella conseguía rememorar cómo lucía antes, al haber pasado largas horas de sus días allí remodelándolo. La colina pronto se hizo corta, especialmente cuando observó el final estar cada vez más próximo. — ¡Ya estamos cerca! — Anunció tirando de su mano para obligarlo a apresurar el paso. Podía sentir la brisa de la primavera anunciar su llegada, al igual que aspirar ese dulce aroma que provenía de los arboles que poseían su mismo nombre. ¿Sospecharía a dónde lo estaba llevando? Lo dudaba. Durante meses había preparado el lugar en secreto, casi atormentando a su rubio mejor amigo para que esté no soltará la información. — Y nada de abrir los ojos cuando no me dé cuenta, eh. — ¿Le gustaría? Esperaba que sí. Había tenido que mover cielo y tierra para que sus peticiones fueran aceptadas y se cumpliera ese capricho que de un momento a oro cruzo sus pensamientos. — Ya puedes ver. — Se detuvo depositando el canasto dónde llevaba a su pequeño en el suelo. — ¡Sorpresa! — Estiró ambos brazos hacia arriba entusiasmada al ya tenerlos liberados y dibujo una inmensa sonrisa entre sus labios. Frente a ellos se encontraba un arco de arboles de cerezo, el cual rodeaba un par de lapidas que armoniosamente terminaban de formar una visión que parecía haber sido sacada de un recuadro artístico. El rosa de los pétalos cayendo, el plomo brillante que iluminaba sus nombres y la inigualable cantidad de flores que rodeaban el lugar dándole vida era... muy diferente a como antes lucía el cementerio de los Uchiha. Lo había modificado por completo. — Una vez me comentaste cómo Mikoto-san disfrutaba mucho de las flores, pero que... no era bien visto por el resto del clan. — Mordisqueo su labio inferior con nerviosismo al encontrarse con un silencio fúnebre, temiendo el no haber hecho algo que le gustará. — Ellos son tus padres, tus familiares... aún cuando solo sea su tumba, merecen estar rodeados de amor... y ¿qué mejor manera de demostrar lo amados que son a través de una sinfín cantidad de rosas? — ¡Quería que lo vieran! Esperaba que lo estuvieran haciendo. Dónde sea que se encontraran descansando, deseaba que sintieran ese amor que sentía por ellos. Quizá no los había llegado a conocer, pero sentía cómo siempre la acompañaban cuando Sasuke no se encontraba cerca. Este acto era... por ellos; en honor, agradecimiento y más. Mikoto, Fugaku e Itachi: gracias por existir y velar por la seguridad de su esposo, hijo e incluso la suya propia
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Jue Ene 11, 2018 5:38 am

 

Creyó erradamente encontrarse preparado para cuando el periodo de parto llegara. En su inocente mente supuso que se caracterizaría por el poseer un sereno temple que le otorgaría la seguridad y fuerza a su mujer para que esta supiera que todo se hallaría en orden mientras él estuviese a su lado sujetando de su mano. ¿Había algo que si igualará lo que supuso? Hm... no, especialmente por qué desde el instante en que la fémina mencionó sobre cómo se venía su hijo, lo primero que hizo fue temblar. No es que tuviese miedo, mas tampoco encontraba una manera de expresarlo. El dolor físico que le compartía su mujer a través de los constantes agarres que parecían buscar el quebrar sus ligamentos no se comparaba a aquel martilleo mental que él mismo se estaba proporcionando al dejarse corroer por temores enfocados al nacimiento  y crecimiento de su hijo. Los constantes gritos de su mujer culpándolo de sus dolores, la cantidad de sangre que detallaba cubrir las sábanas blancas... ¡¿por qué usaban un color que tan fácilmente podía teñirse?! ¡Luego se encargaría de quejarse con Sakura para que cambiara esa tradición que era capaz de traumar a cualquier persona! Ni siquiera conseguía el hilar la sensatez en lo que lentamente su mente iba formando en pensamientos, ya que su inestabilidad hacía que divagará sin siquiera proponérselo. Inhalo una gran cantidad de aire, exhalándola de golpe y sin tomarse los segundos del utilizarla para así tranquilizarse. El incesante palpitar de su corazón, unido a ese ardor en sus pupilas provocado por su incapacidad del pestañear, solo incrementaba su anhelo de gritar, colocándole al borde de la locura. ¡Joder! ¿No es que tuviese miedo? Claro que tenía miedo. ¿Cómo no tenerlo? ¿Qué sucedería si al crecer se daba cuenta que no era buen padre? ¿Qué pasaría si con el tiempo en vez de quererlo lo odiaba? Tenía miedo de... no ser lo suficientemente bueno para él. Quería encontrar en su mirar el orgullo con el cual siempre miró a Iruka o a Jiraiya. ¿C-Cómo reaccionaría en el caso de jamás encontrarlo? Lo que menos quería hacer era decepcionarlo. Prácticamente se estaba forzando del no unir a Mizuki a sus ilógicas suposiciones, sabiendo que en un momento de debilidad estas se aprovecharían para plantearle situaciones en dónde ella no estuviese a su lado solo para hacerlo perder la cabeza. Si perder a uno sería garrafal, el perderlos a los dos arruinaría su existencia. ¡B-Baka! ¡Eso es justamente lo que no debías de hacer! Por un momento se cuestionó quién estaba más nervioso, sí ella o él. Además de... ¿quién sufría más físicamente? ¡Porque su maldito agarre estaba haciéndole añicos los malditos huesos del brazo! Había olvidado la fuerza que podía tener cuando se proponía lastimar a alguien, habían pasado años desde la última vez que la utilizó enfocándola especialmente a él. Estaba dispuesto a arriesgarse a más daño al quejarse, pero su acción se vio interrumpida al sentir cómo todas las miradas se enfocaban en ellos cómo si desearan ver sus reacciones. ¿Había pasado... No pudo completar su propia idea al sentir como un chillón y bajo llanto los envolvió a ambos atrapándolos desprevenidos; ¿y-ya había nacido?
 
Y entonces las yemas de sus dedos se deslizaron por la cálida piel del pequeño que reposaba en sus manos y supo que todo estaba bien. El escalofrió que erizó su totalidad solo delataba esa indescriptible sensación que le forzó a cerrar los ojos para así retener las lágrimas que ansiaban caer con desesperación. Jamás creyó disfrutar tanto de un gimoteo, y es que el suyo podía considerarlo cómo el sonido más cautivador y dulce al dejarse percibir de los labios de la criatura que estrechaba con cuidado contra su pecho. Indefenso, diminuto y suyo. ¿E-Estaba soñando? ¿Era realmente un... p-padre? Podía rememorar cada situación en qué en la soledad de las cuatro paredes de su antiguo dormitorio se prometió a sí mismo el un día darle todo lo que jamás pudo recibir de sus padres; podía recordar claramente las veces en que grito a los cuatro vientos ese deseo de tener una familia que lo amará por quién era, a pesar de sus errores. Tenía las imágenes de cada oportunidad en la que se encerró para llorarles a los dioses por haberle quitado la oportunidad del amar indefinidamente... creyendo que su destino estaba escrito y su única compañía sería su dolor. Gracias. Épocas de penumbras que viviría una y otra vez, sabiendo que final lo transportaría a la presente habitación dónde podría recibir al producto del amor más grande que alguna vez sintió. ¿A quién no se enfrentaría por cuidar de quienes gobernaban cada pensamiento de su mente y latido de su corazón? ¿Qué no haría por mantenerlos unidos a él hasta el final? Lo alzó con delicadeza, tonándose el tiempo de admirarlo con la mirada que solo un padre podría dedicar. Solo quería aferrarse a ese momento; quería prometerle a su hijo que jamás estaría solo cómo en algún momento él lo estuvo. Frente a sus azulejos yacía la viva imagen de su madre; un motivo más por el cual amarlo más que a su propia vida. Keiichi poseía un singular cabello castaño, similar al de su madre en sus primeros años de vida; haciéndole recordar las múltiples oportunidades en las que se mantuvo estático disfrutando del cómo esté se movía por el viento encantando a todo aquel que lo observase. ¿Había persona que frunciese la nariz con tanta ternura cómo él ahora lo hacía? Solo conocía a una muer capaz de convertir un acto tan minúsculo en algo significativo para el rubio, y el saber que su hijo se caracterizaría por lo mismo era... insuperable. Ignoraba la cantidad de minutos que habían pasado desde el instante en que pudo sostenerlo, más sabía que solo necesito un segundo para enamorarse de él. Su primer hijo; sangre de su sangre, quién llevaba sus genes, quién se había ganado su corazón. Mizuki le había dado el segundo regalo más hermoso, y es que el primero se lo entregó al enamorarse de él. Sin más demora se aproximo a la camilla dónde su mujer descansaba y se lo entrego sabiendo las ansias con las que emocionada deseaba conocerlo. — Esto es... perfecto. — Susurro hipnotizado por la escena. Dudaba el que una simple e insignificante palabra consiguiera hacerle justicia a ese orgullo que sentía del tallar a su mujer recibiendo entre sus delgados brazos a su primogénito, pero si debía de elegir una, aquella era la más acertada. Todo al lado de su castaña era indiscutiblemente perfecto. — Tenías razón cuando asumiste que se parecería a ti. — Admitió limpiando la sudorosa frente de su esposa con el dorso de su índice, ayudando a que sus rebeldes mechones dejaran de irrumpir su rostro. Había hecho un gran trabajo, uno arduo lleno de insultos y amenazas hacía su persona. Justo cómo imagino que sería.Nuestro pequeño Keiichi... te tardaste en llegar a nosotros. — Se dirigió hacía el pequeño que parecía haber encontrado la calma al recibir las caricias de su progenitora. ¿Sería muy pronto para suponer que ya había heredado su obsesión por ella? — Gracias por darme la familia que siempre desee tener, Mizuki. — Sabía, por el bullicio a las afueras del lugar, que sus amistades y familiares estaban esperando por felicitarlos, por lo que imaginaba que pronto su tiempo a solas se acabaría. Pero... ¿importaba realmente? Los tendría para él... toda la vida.
 
Es mi nieto. — Exclamó por enésima vez su suegro, obligándolo a que frunciera con mayor obviedad en entrecejo en respuesta. Desde el instante en que permitieron el ingreso de las visitas, se mantuvo centrado en hacerle recordar que aquel pequeño de cierto modo le pertenecía. ¿Cómo podía hacer que le entrara en la cabeza lo equivocado que estaba? Era impresionando cómo ni siquiera en el parto de su propio nieto cediera a ser un menudo dolor de cabeza. — Es mi hijo. — Recalcó con firmeza, ignorando la cantidad de veces que lo había repetido hasta el momento. Era una pérdida de tiempo, considerando lo sencillo que era para ambos discutir sin prestarle atención a lo que iba sucediendo a su alrededor. Agradecía de cierto modo cómo sus amigos estaban ocupados felicitando a la castaña y halagando al recién nacido, casi pasando por alto su presencia, haciéndole creer que se había vuelto una decoración más de la dormitorio del hospital. — Esto no se queda así. — Entornó los ojos algo aburrido y avanzó al lado de su mujer para rodear su hombro con cuidado y virar a quienes rodeaban la camilla con amplias sonrisas dibujadas en sus rostros. — Muchas gracias a todos por venir a darle la bienvenida a nuestro hijo. — Aprovecho el silencio para soltar la oración que tuvo pendiendo de la punta de su lengua desde el instante en que los vio alborotadamente ingresar. Había estado tan distraído que no pudo expresarles todo lo que ansiaba; había pasado de tener nada a tenerlo todo gracias a cada uno de los presentes en la habitación. — Se cumplió tu sueño, Naruto... ya tienes la familia que siempre deseaste. — Negó con la cabeza ante las palabras de su amigo. De cierto modo tenía razón, pero al mismo tiempo había algo que no concordaba para él. — Ya la tenía. — Estrechó suavemente a la castaña contra su costado y giró hacia dónde su antiguo maestro y compañeros le miraban: cuatro personas que entraron a su vida haciéndola girar constantemente y enseñándole lo que significaba el tener una familia. — Creo que es momento de que dejemos descansar a los nuevos padres, el verdadero trabajo comenzará a partir de mañana. — Llevó una de sus manos a su nuca, rascando nerviosamente la zona, inquiriendo mentalmente a qué se estaban refiriendo al decir ello con tanta... ¿sorna? La mayoría de ellos ya eran padres, por lo que suponía que algo de cierto debía de haber en sus palabras y ello era lo que de cierto modo empezaba a atemorizarlo, pero aún así sentía cómo sus manos picaban, su corazón palpitaba y su mente se preparaba para esta nueva etapa en la que ya no serían dos, sino tres. ¡Sería el mejor padre del mundo! Lo daría todo por hacerlo sentirse orgulloso de llevar su apellido. Y haría exactamente lo mismo cuando su pequeña de cabellos rubios naciera en un futuro cercano. Por qué mientras lo hiciera con su mejor amiga, sabía que no cometerían errores y aunque por momento se sintieran agotados... valdría la pena cuando sus hijos se convirtieran en grandes personas. ¡Y excelentes ninjas! 
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Vie Ene 19, 2018 9:31 pm


Segura de que tenía una resistencia mayor pero extrañada por no hallarla, acepté mi derrota: y mi rostro se coloreó rojo cuando me apoyé las manos en las mejillas y contemplé a Keichi y Naruto con una ternura mucha mayor al impacto de verlos así. El bebé yacía profundamente dormido sobre el rostro de su padre, removiéndose ligeramente al dejar que su pequeña mano cayera en un puño sobre las facciones del mayor: ambos con los labios entreabiertos, profundamente inconscientes de lo que sucedía a su alrededor. Evité despertarlos al dejar la puerta de la habitación abierta y agacharme junto a la cama, consciente de que podría quedarme observándolos durante horas aún si no estaban haciendo más que descansar. No podía evitarlo aunque lo quisiera, la adoración que sentía por ellos era mucho más grande de lo que hubiera podido imaginar. No hubo momento en que lo pensara extraño al venir de mí, y todos los temores que sentí con relación al bebé se esfumaron en el momento en que mis ojos se posaron en él por primera vez: comprendí que no necesitaba forzar un trato al que ya me encontraba impaciente por tener, porque la faceta tan protectora y maternal que nació en mí fue una respuesta de lo más natural a la desesperación con que Keichi se aferró a mí tan pronto fue depositado en mis brazos. Nunca me había imaginado a mí misma en el papel de madre y cuando pensaba en mis grandes aspiraciones tampoco recordaba desear un bebé entre ellas, y aún cuando estuviera dispuesta a aceptar casarme algún día tener un hijo no era algo que me hubiera planteado. Los niños en abstracto jamás me habían atraído, y cuando deseaba que mis padres me dieran un hermano pretendía un hermano mayor que me cuidara a mí y no al revés. Pero me bastó con conocerlo para enamorarme total y completamente de él y de la idea, de prometerle que jamás me alejaría de él si protegiéndolo la vida entera garantizaba su felicidad. Sakura me advirtió acerca de lo sobrecogedores que se tornaban nuestros sentimientos hacia ellos y preferí asumir que exageraba en aquel entonces, pero comprobaba cuanta razón tenía con los primeros días de aceptar mi responsabilidad más grande: como también entendía que lo único que volvería a la normalidad tras el embarazo sería mi figura, y no la locura en que creía sumergidas a mis emociones. Conmovida le observé pestañear durante algunos segundos, fijando sus ojos marrones en mí cuando el sueño pareció disiparse de su sistema. Naruto bostezó por su parte, cuando el puño de la criatura presionó su mejilla tan pronto buscó una posición para estirar sus brazos hacia mí. — ¿Tanto me echaste de menos como para hacerle caso a tu padre? Mm, ven aquí. — lancé mis brazos a su alrededor rápidamente, sujetándolo contra mi pecho en un intento por acunarlo: sin embargo, el pequeño pronto se acomodó entre mis brazos y alzó la mirada para observarme fijamente... hábito que había adquirido desde que abrió los ojos, prolongándolo durante algunos minutos antes de largarse a reír y apegarse a mí: ¡como lo hizo en ése instante! — ¡Kei-kun! — froté la punta de mi nariz con la suya al dejarme caer sobre el colchón, permitiendo a un suspiro filtrarse a través de mis labios cuando sentí los brazos de Naruto alrededor de mí... afortunadamente aún dormido. — No tenemos que despertarlo, ¿si? Trabaja mucho durante el día y regresa a cuidar de nosotros, tenemos que hacer lo mismo por él. — le otorgué una suave caricia al rostro, fascinada por los rasgos que únicamente yo parecía ver de Naruto en él. Todos afirmaban que se parecía a mí en su totalidad, con el cabello castaño y los ojos del mismo color: ¿pero nadie había tenido reparo en sus expresiones? Había conocido a mi esposo cuando aún era muy pequeño, ¡a mis ojos eran iguales! — Eres un encanto. — volvió a reír, y apoyó sus pequeños dedos en mi rostro cuando me incliné a presionar mis labios sobre su frente. — Siempre vamos a estar juntos. — prometí, tan segura de mis palabras que por un momento me abrumó la idea de pensarlo crecer para convertirse en el gran hombre que sabía iba a ser algún día. Quienes lo habían conocido o habían sabido de su llegada a través del embarazo me habían advertido de lo rápido que pasaba el tiempo, y yo no quería que el pequeño bebé en mis brazos se separara de mí independiente: ¿e-era normal, verdad? Ladeé mi rostro a un lado cuando sentí a Naruto suspirar junto a mí, y jadeé avergonzada cuando me percaté de que sus ojos azules ya estaban abiertos: adquiriendo la costumbre de Keichi al posarse en mí detenidamente. — ¡¿Q-qué estás viendo?! — ¿acaso me escuchó ser dulce y melosa? Aún más sonrojada que antes estreché a nuestro hijo contra mi pecho, dejando que una de mis manos frotara la mejilla del rubio lentamente. Por supuesto que había oído absolutamente todo, vil tramposo. ¿Tenía algo para cambiar de tema rápidamente? Pregunté la primera tontería que se cruzó en mi mente. — Me preguntaba... ¿qué piensa Kurama acerca de nosotros? Él y tú son amigos ahora, ¿verdad? ¿Somos su familia o algo así? Porque yo lo considero parte de la nuestra. — inquirí curiosa, ya que si bien no era una preocupación demasiado grande si era algo que me había preguntado alguna vez. Acerqué mi rostro al de mi esposo y lo observé atenta desde mi posición. — ¿Esta ahí dentro? — seguidamente abrí los ojos un tanto más grandes, apartándome rápidamente. ¿En qué momento regresé a mis once años, para cuestionar tonterías como esa?


don't you ever forget
this worthless pride of mine.
avatar
Mensajes : 21859

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hiyorin el Vie Ene 19, 2018 9:32 pm


Apreté los labios durante un momento, más acabé por asentir al saber que no tenía opción. — Esta bien. — aunque el velo de misterio que había impuesto sobre la salida me había parecido lo suficientemente espeso como para verme tentado a preguntar que tenía en mente, la emoción que podía percibir de su parte aún con los ojos cerrados no me llevaba a pensar en algo que no fuéramos a disfrutar. Tenía curiosidad, y mentiría si negaba la anticipación que se instaló en mí cuando el entorno comenzó a carecer de los sonidos que reconocía provenían de la aldea. No tardé en ubicarnos alejándonos cada vez más, y el cosquilleo que se apoderó de la yema de mis dedos lo volvió algo insoportable: ¿me vería tal y como el idiota de Naruto si me atrevía a preguntar cuánto hacía falta para llegar? Recordé entonces los planes que mi mejor amigo había creado sin el consentimiento de ninguno de nosotros, ni siquiera el mío cuando me lo hizo saber: ¿sería un buen momento para decirle a Sakura que el tarado había organizado una cena a nuestras espaldas y a la de su mujer? Aparentemente quería que nuestros hijos comenzaran a pensarnos una sola familia, razón por la que me había negado en un primer lugar y una que no bastó, evidentemente, para convencerlo de que no era una buena idea. Podían ser amigos, pero no los mejores... nada me aseguraba que mi amistad con Naruto había acabado con las eternas rivalidades que sus antepasados y los míos habían compartido en vida: y no permitiría que algo como eso se desarrollara y repitiera frente a mis ojos. Ambos lo sabíamos aún cuando los niños eran demasiado pequeños para considerarlo, teníamos la certeza de que nos iban a superar eventualmente... quedaba en nosotros criarlos del modo adecuado, para que la pelea que tuvimos en aquél entonces hubiera sido la última en la línea temporal. El viento que chocaba contra mi rostro se tornó algo más molesto cuando los sonidos de la evidente naturaleza se hicieron presentes a mi alrededor, y estuve seguro de que la expresión de mi rostro se tornó impaciente cuando arrugué el entrecejo sin tener idea de que cruzaba la mente de Sakura exactamente. — ¿Estás segura? — pregunté con un suspiro, obligándome a obedecer cuando no escuché negativa al respecto. A mi campo visual pronto acudió el paisaje entero, y aunque me vi incapaz de ocultar la confusión con que mi rostro se perfiló al admirarlo todo rápidamente reaccioné al acercarme más. Conocía ese sitio, pero venido totalmente a menos... la última vez que había estado allí lo había hecho solo, unas semanas antes de que Yuuichiro finalmente naciera: acongojado por la soledad y el abandono que se podía respirar en el sitio donde el resto de mi familia tuvo su último descanso. La imagen que había visto en aquel entonces se desvaneció para abrir paso a la que podía contemplar ahora, y la presión en mi pecho pronto pasó a convertirse en una cálida sensación que se trasladó a todo mi cuerpo. Se veía mucho más vivaz, y las flores cuidadosamente acomodadas sin resultar invasivas a la vista le daban un aire más afectivo: uno que mi mujer le había proporcionado en un gesto de respeto y un cariño que no cuestionaba. Era asombroso el vínculo que compartía con mis padres y mi hermano aún sin haber tenido la oportunidad de conocerlos. ¿Cuánto tiempo le había tomado cambiar la apariencia del lugar en su totalidad? Tragué en seco, volteando a verla. — ¿Hiciste todo esto a mis espaldas? — inquirí, y al vislumbrar la mueca que adoptó su rostro al suponer que se aproximaba un regaño no hice más que suspirar: permitiendo a mis comisuras alzarse en una sonrisa tan pronto guió su mirada de regreso a mí tras haberla agachado. — Me gusta. — afirmé, no pudiendo evitar el aproximarme lentamente a ella: empujándole la frente con los dedos en un movimiento suave, acunando sus mejillas para atraerla a mí y así presionar mis labios a los suyos durante un momento... contacto que cesó cuando oí a Yuu gimotear, observándonos con la nariz fruncida al encontrar desagradable el que brindase tanto afecto a su madre. No hice más que sonreír y tomarla de la mano, negando con la cabeza. — Cuando sea mayor será mucho más posesivo con respecto a ti. — y no podía esperar a verlo con mis propios ojos.

No parece que lo vaya a conseguir. — comenté, ganándome una mirada ceñuda por parte de ambos. Detuve mi movimiento al querer incorporarme y permanecí quieto en mi lugar, agachándome en cuclillas una vez más. — Muy bien. Que lo intente una vez más. — el pequeño jadeó al incorporarse con la ayuda de la pelirrosa, y durante algunos segundos detuvo sus ojos en mí. Lo que comenzó como un escrutinio, por lo que parecía, acabó con mi hijo inmóvil sobre sus pies por unos cuantos minutos: comenzando a avanzar lentamente en el momento en que abrí la boca para preguntar si él estaba bien. Los míos se abrieron un tanto más grandes al visualizar la determinación con que ejecutó sus primeros pasos antes de caer en el medio del camino que habíamos delimitado Sakura y yo, impulsándose con sus pequeños brazos para incorporarse solo cuando me dispuse a acercarme y ayudarlo a hacerlo. Sabía que mi hijo era inteligente, pero su forma de actuar superaba todas mis expectativas. Parecía ver sus primeros pasos al igual que a un reto que debía realizar, y no se supone que una criatura que aún debía de ser inconsciente a lo que un desafío realmente significaba tuviera semejantes objetivos en mente. Volvió a permanecer inmóvil en su lugar y clavó sus esmeraldas en los míos, y podía haberme vuelto loco pero... lo entendí. Retrocedí a mi posición original y Yuuichiro retomó la dificultosa caminata, llegando a mí un tanto apresurado al oír los vitoreos con que su madre festejó desde atrás. — Lo hiciste, hijo. Lo hiciste bien.



don't you ever forget
this worthless pride of mine.
avatar
Mensajes : 21859

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Dom Ene 21, 2018 9:18 pm

 

Ignoraba la cantidad de minutos que pasaron vislumbrando cada acción del pequeño, y es que cuando se trataba de su primogénito, no existía motivo por el cual dejar de admirarlo. Sin olvidar, que estaba perdidamente embobada a causa de aquel lado paternal que el moreno mayor demostraba cuando se encontraban escondidos de la sociedad. — ¡Yuu-kun! — Exclamó estirando sus brazos hacía su cuerpo aún de pie, y sosteniéndolo sin previo aviso para así estrecharlo a su pecho en un acto maternal.  El pequeño de cabellos azabaches y ojos jades no dio reproche alguno ante el acto que su progenitora le otorgo, ya que inmediatamente se abrazó al cuello de está soltando una juguetona risa. La emoción que iba envolviendo su anatomía evitaba el que pudiese borrar aquella inmensa sonrisa que se posó en sus labios hacía minutos atrás. Había detallado ese mirar desafiante y seguro que en algún momento le caracterizo a ella, e inclusive a su esposo; la viva imagen de sus padres, la combinación entra la voluntad de la peli rosada y la firmeza del azabache al momento de actuar sin importar cuál sea la situación. ¡No podía el evitar sentirse indescriptiblemente orgullosa! Besó sonoramente su mejilla, y volvió a dejarlo en el suelo para que siguiese disfrutando de la habilidad que había adquirido al poco tiempo de haber nacido. Sabía que su hijo estaría lleno de sorpresas, lo supo desde el instante en que escucho su llanto en aquella habitación del hospital. — Nuestro pequeño prodigio. — Picoteo con la yema de su índice la punta de su nariz, volviendo a escuchar esas infantiles risotadas escaparse por su boca automáticamente, mientras sus pies volvían a moverse con algo de torpeza pero mayor seguridad al avanzar hacia dónde su padre se encontraba esperando por él. Acababan de pasar el mejor día en familia, acompañados de los unos a los otros, disfrutando de intimas conversaciones sobre el futuro, recordando todo lo que se vieron forzados a superar para poder estar finalmente juntos cómo ahora lo estaban. — Creo que es hora de que volvamos a casa. — El viento comenzaba a correr con mayor fuerza, haciendo que sus cabellos se movieran violentamente hacía los lados. Habían pasado toda la tarde en compañía del lugar dónde sus familiares se encontraban pacíficamente descansando, y esperaba que pudiesen repetir aquel tipo de encuentros en cada oportunidad que se les presentara. Tras el ordenar los distintos objetos que llevaron para almorzar, se dispusieron a regresar con la misma calma con la que se dirigieron en primer lugar. No había necesidad de correr, por qué incluso cuando se había hecho tarde, aún se podía disfrutar de los rayos solares que con el pasar de los días se iban haciendo más calientes así informando que el invierno se quedaba en el pasado. La simple idea del saber que sería el primer verano para su hijo, llenaba de euforia su pecho, haciendo que se planteara diferentes situaciones en las que pudiesen ir a disfrutar del mar o de los ríos cercanos a la aldea. ¡Además podría mostrarle al mundo la esbelta y formada figura que con el pasar de los días había conseguido! El volver a entrenar había ayudado a que alcanzara el logro que parecía ser imposible al disponer de escaso tiempo para hacer ejercicio; motivo por el cual debía de coordinar con su aprendiz para que no se acostumbrará nuevamente al poco movimiento, mas tendría que hablarlo primero con el moreno para evitar disgustos en él. Ya acosté a Yuuichiro. — Informó ingresando a la habitación. De tal palo, tal astilla: su voz pudo haber sido emitida a una tonalidad alta, pero aún así, su esposo se mantuvo quieto al ya encontrarse descansando sobre la cama. ¿Tanto se había demorado cómo para que se dejase rendir por el cansancio? Una pequeña sonrisa se posó en sus labios y sin dejar que los minutos siguiesen avanzando, se acercó a él para echarse a su lado, sintiendo cómo su cuerpo se acoplaba al suyo en un abrazo que siempre los caracterizaba al dormir. — Buenas noches anata. 
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por hughes el Dom Ene 21, 2018 9:31 pm

 

Encantado por la escena que presenció, sintió un extraño ardor posarse en sus retinas. Mizuki era perfecta en múltiples hambitos, y sabía que con el pasar de los días demostraría sus habilidades maternales que la harían convertirse en el mejor ejemplo a seguir. ¡Tenía una suerte indescriptible del haberse casado con ella! Y más del saber que su familia llevaría sus genes. Cada día confirmaba el haber elegido bien. — ¿Qué estoy viendo? — Repitió entretenido, forzándose a sí mismo del no reír para no recibir un golpe por su arrebato. — A las dos personas que más amo siendo un encanto. — ¡Llevaban poco tiempo del ser padres oficialmente pero ya ese bebé se había robado su corazón! Demostración clara que era un hijo legitimo de su madre. — ¿Kurama? — Una de sus cejas se curvó hacia arriba, dejando que cada una de sus facciones emitiera cierta curiosidad al tema que repentinamente había tocado, pero al mismo tiempo la nostalgia lo nublo al rememorar cómo años atrás habían hablado de ello en diferentes oportunidades. La eterna compañía de su buen amigo, aquel que sin importar lo que sucediera, se mantendría unido a él hasta que la muerte lo separará. ¿Cuándo había sido la última vez que se desligó de la realidad para entablar una conversación con él? Años, tal vez. Una vez le comentó sobre cómo empezaría a ignorar su presencia cuando entendiera que el vivir sería más grato que el soñar, y desgraciadamente así pasó; recordaba el momento exacto en el que se desligó de él. ¡Pero eso no significaba que no lo quisiera o se preocupase por él! Todavía lo visitaba a diario para comentarle sus dudas y temores, por qué sabía que nadie comprendería mejor su tormentosa mente, que aquel que vivía en está también. Quizá la comunicación se redujo a un mínimo, más no a un nulo. — Siempre lo está. — Admitió con una zorruna sonrisa dibujada alegremente entre sus labios. Y sabía que ahora se encontraba atento a lo que se encontraban charlando. Posiblemente quejándose el que inquietara su paz para hacerlo espectador de algo que... ¿le interesaría escuchar? — A veces me era difícil diferenciar su presencia de mi propia consciencia... supongo que no había distinción entre ambos. — Especialmente cuando era un niñato caprichoso, cuando solamente sus palabras y llamadas de atención conseguían hacerlo comprender qué comportamientos debía de contener; Kurama repetía el no querer ser un chiste por causa del compartir el mismo cuerpo, por lo cual debía de cuidar de la imagen que daba al resto. — Hubo un tiempo en el cual podía hablar con él; escuchaba constantemente sus quejas o reclamos... ¡inclusive sus burlas dattebayo! — Joder que era pesado cuando hablaba sin invitación previa. En el pasado parecía disfrutar del meter su cizaña en cada oportunidad presentada. ¡Y no cedía fácilmente a los errores que cometía haciéndoselos revivir y así avergonzarlo más! A veces parecía más un enemigo... — Ya no se hace tan presente, calla a pesar del que quiera oírle y aunque al principio ignoraba el motivo, ahora lo comprendo. — Ladeo el rostro, apoyando su frente sobre la suya y dejando que una de sus manos se deslizara hacia donde se encontraba el pequeño descansando sobre el pecho de su madre. Le palmeo suavemente la espalda, deleitándose de cómo una caricia tan normal conseguía que él alzara sus comisuras en una sonrisa. — Somos una persona. — Cerró los ojos. — ¿Quieres hablar con él? — Cuestionó, más no esperó a que ella le respondiera por qué su consciencia lo transportó a aquel lugar dónde solo ellos podían entrar. El felino le observó de soslayo y bufó inmediatamente, sabiendo que el rubio tampoco respetaría su opinión. Sigues siendo un niñato caprichoso, atacó algo cansado mientras apoyaba su hocico sobre la unión de sus pezuñas. Te estás haciendo viejo Kurama, contraatacó apoyando una de sus manos sobre su pelaje. Nunca antes había permitido el que tomará completo dominio de su anatomía, pero lo haría para que pudiese conocer a aquel pequeño al cual también estuvo esperando con disimulada emoción. Hija de Sonohara. — Saludo incorporándose y tomando distancia de la castaña por respeto. El punto de enfoque de sus orbes se dirigió hacía el pequeño que yacía descansando y estrechó los parpados algo intrigado por el tamaño que tenía. ¿Tan pequeños eran los niños humanos? Tan débiles y... ¡No llames a mi hijo débil ‘ttebayo! Arqueo una ceja. ¿Así era cómo se sentía el escuchar sus pensamientos? Realmente... podía asemejarse a una consciencia. Qué incómodo que así sea. — Haces feliz a Naruto, eres buena y... apropiada. — Habían muchos términos que era incapaz de describir al no saber lo que significaban, incluso viviendo a través de las experiencias de Naruto, le era imposible el entender completamente las sensaciones y los sentimientos de los humanos. — Familia. No sé lo que significa esa palabra, pero sé que me importa el bienestar de Naruto, el tuyo, así también el de... esa cosa.Bebe Kurama, es un bebe. Entornó los ojos. ¿Era necesario que tuviese que intervenir en todo lo que dijese? ¡Ahora entiendes qué es lo que se sentía qué siempre entraras a burlarte de mí, teme! Y lo seguiría haciendo si no aprendía a mantener la boca cerrada por lo menos un par de minutos para que terminara con la conversación y pudiese volver a su naturaleza. Soltó un bufido resignado al saber que era una perdida de tiempo el quejarse con alguien tan imbécil cómo el rubio. — Gracias por considerarme parte de tu familia. — Estiró los labios y agacho la cabeza ligeramente hacía adelante demostrando con un acto ese sentimiento de agradecimiento que intentó demostrarle con sus palabras. Tal vez no comprendía mucho de las personas, pero sabía que sería capaz de hacer hasta lo imposible para mantenerlos a salvo. — Y honestamente esperó que sea la última vez que tu esposo me obligue a hacer este tipo de cosas. — Sin decir más, se visualizó en aquel ambiente en el cual vivía y observó a su acompañante dedicarle una sonrisa. No dijo nada, simplemente suspiró y se resigno al saber que posiblemente se vería obligado a vivir ese tipo de cosas en un futuro, y quizá... no le molestaba tanto cómo aparentaba. Enternecido por cómo el felino se comunicó con su mujer, se sintió agradecido del estar rodeado de personas que jamás se rindieron con él. ¡Joder que la suerte que tuvo no tenía límites! Los brazos de la cabeza de la familia rodearon la estrecha cintura de su esposa y sin hacer demasiado movimiento consiguió que los tres consiguieran descansar unidos en un abrazo. Besó sus labios, así cómo también la frente del pequeño, segundos antes del sentir cómo el sueño empezaba a invadirlo nuevamente. Las noches eran indiscutiblemente largas, por lo que debían de aprovechar cada oportunidad presentada para poder descansar. ¡A dormir dattebayo!
avatar
Mensajes : 2789

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: maybe we found love right where we are ღ

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 41 de 72. Precedente  1 ... 22 ... 40, 41, 42 ... 56 ... 72  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.