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wιтн oυr love, we can ғly❤

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wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por bultaoreune el Lun Ago 14, 2017 8:55 pm


-This emotion may burn without singular porpuse, but it's name is you-
 ❤❤❤❤
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por bultaoreune el Vie Ago 25, 2017 2:10 pm

Bokuto Kotaro. 
Solté un bufido y me deje caer completamente sobre el pupitre. Ah, estaba cansada de escuchar a profesor tras profesor hablando y comentando cosas que realmente no me interesaban en absoluto. Bueno, puede que no fuera mal estudiante y que hubiera llegado hasta aquí con todo aprobado en todas las ocasiones, pero… realmente solo ponía esfuerzo porque si no lo hacía ello implicaría que me quedaría sin hacer lo que más me gusta. Y para mí eso no era una opción. El volleyball estaba por encima de todo y no podía quedarme sin él.  Muchos lo podían considerar simplemente un juego, o un pasatiempo...pero para mí era mucho más. Se había convertido en parte de mí, se había convertido en una razón para vivir. –Bokuto…si no te le pones bien el profesor no tardará en echarte la bronca.-Me susurra uno de mis compañeros y yo bufo…¿qué tanto en mis pensamientos podía estar como para que no me diera cuenta de que había entrado? Decido colocar mi cuerpo bien en el asiento y le hago una pequeña burla graciosa al que me ha avisado para darle las gracias. De todas formas no aguanto mucho así, de esa forma tan renta, y termino apoyando el codo de mi mano izquierda en la mesa y mi cabeza en la palma de mi mano. Bien, una posición más cómoda…quizás para dormir sin que el profesor se diera cuenta y estar descansando para el entrenamiento. En un tiempo que se me pasa como eterno, el timbre suena dando el final de la clase y me levanto para celebrarlo. Pero antes de que pueda emitir sonido alguno de victoria y quizás añadir un pequeño baile a la celebración que me hará estar con más de un ojo mirándome, oigo mi nombre.-Bokuto, te toca llevar las libretas a la sala de profesores.- Me recuerda el profesor de matemáticas y mi boca se abre casi tocando el suelo.-¿Queee?.-Joder, no era justo. Yo estaba listo para irme corriendo a cambiar y empezar a entrenar.
 
Nada más salir de la sala de profesores, para mi mala suerte, me chocó con alguien que lleva unos cuantos papeles, y estos terminan votados por todo el suelo. Bufó a la misma vez que la otra persona y al levantar la cabeza y ver de quien se trata, me cruzo de brazos y sonrió.- ¿Cuándo dejaras de ser tan torpe, Shinoa?.- Le digo con un tono gracioso y doy un pequeño golpe en su frente. La oigo gruñir y cuando me pide que haga algo útil por una vez, solo río para agacharme y ayudarla a recoger todos los papeles. Cuando esta todo recogido me pongo en pie y bromeo con ella, haciendo que le doy los papeles pero no. Y como consecuencia, obtengo un fuerte golpe en mi brazo.-¡Auch!…deberías ser más femenina y menos bruta.-Me quejo mientras le dejo los papeles y uso esa mano para frotar la zona que seguramente este roja pero no veo por mi camisa. Sigo con mi mirada a la pequeña chica que conozco bastante bien y observo su delicadeza al caminar y al hacer cualquier cosa. Hasta jugando se distinguía esa delicadeza en ella que la hacía ser la mejor jugadora de su equipo, y posiblemente una de las mejores jugadoras que había visto antes. Shinoa se hacía notar en todos lados, y estaba bastante claro que se había convertido en capitana con razones. Sin embargo, por mi parte…bueno, era divertido serlo, aunque Akaashi pareciera más capitán que yo en algunas ocasiones.-¿Tienen entrenamiento hoy?.- Le pregunto haciendo referencia a todo el equipo y cuando ella me lo confirma, dejo mi mano sobre su cabeza y revoltillo un poco su pelo-Entonces…espérame para luego regresar a casa juntos- Le digo con una sonrisa bastante amplia y antes de que ella o yo pudiéramos decir nada, siento a alguien cogerme desde atrás y comenzar a arrastrarme.-DEJA DE LLEGAR TARDE A LOS ENTRENAMIENTOS.-Me grita el manager del equipo.-Espera, espera. ME AHOGO.-Pido sintiendo que me ahoga por la camisa pero este no hace caso, y mientras lucho por escaparme y salir corriendo para llegar a la cancha, donde estaría sano y salvo, escucho la risa de la peli púrpura y sonrió levemente. Al menos hacerla feliz estaba bien aunque supusiera mi muerte –y si, estaba exagerando-.
 
-¿LO HAS VISTO?¿LO HAS VISTO AKAASHI-KUN? HA SIDO MI MEJOR REMATE HASTA LA FECHA.-Comento saltando detrás de él, esperando a que me felicite sin importarme mucho que alguno del resto del equipo lo haga. Solo estaba esperando las felicitaciones de mi mejor amigo, algo como “buen trabajo”, “bien hecho”, “sigue asi”. Estaba esperando que ese momento llegara con bastantes ansias.-No lo ha sido, siempre dices lo mismo…Fue de baja potencia.-Comenta él caminando hacia el balón.-¿Eh?.-Frenó en seco y creo que me pongo hasta pálido, rígido como una piedra. Ah…¿de verdad había sido malo…o solo lo estaba diciendo por que no era capaz de decirme que me había lucido? Ug, a veces sentía que llegaría a odiar al moreno por cómo me trataba, sin embargo…NO, NO PODRÍA. ADORO A AKAASHI. Bien, puede sonar un poco acosador y malentendido pero, él siempre ha estado a mi lado, me apoya aunque a su manera y me soporta como nadie más lo hace, asi que…nunca querría perder su amistad.-Ah…yo pensaba que esta vez me había superado.-Solté con un tono de fastidiado en mi voz y recibí el balón una vez me lo pasó, para luego dejarlo caer en la cesta con los demás balones y yo caer al suelo directamente. No estaba cansado, en absoluto, solo quería pensar un momento como debía de mejorar mi salto y de qué manera podía mejorar mi golpe directo.-Deja de comerte la cabeza, sigues siendo un buen jugador.-Me comento Akaashi cuando se percató del estado en el que muy pocas veces me hallaba, pensativo. Simplemente suspiré y me deje caer un poco para atrás, para segundos después algo caer entre mis piernas.-Mira, lo pone ahí.-Y cuando veo la portada de la revista que me pasa, mis ojos se abren con amplitud y una sonrisa bastante tonta y orgullosa, de mi mismo, ocupa mi rostro por completo. Él sabe bien como animarme.
 
-HEY, ESPERA. SHINOA. ALTO.- Grite mientras corría hacia donde estaba ella, ya se encontraba algo alejada del edificio. Siempre me hacía lo mismo, parecía que le gustaba verme hacer sobreesfuerzos -que en verdad tampoco lo eran- hasta que llegará a ella.-¿Has visto el nuevo volumen de la revista de volley?¿Lo has visto?¿eh,eh?.- le pregunto caminando con pasos graciosos a su lado y totalmente curioso en su respuesta, acercando mi cara a su rostro.-Oye,oye,oye. No me ignores.-Le doy un leve empujón, con mi hombro contra el suyo y entonces me pongo delante de ella para parar su paso. Estiro la revista hasta ponerla frente a su cara, uhm…quizás esta demasiado pegada a su rostro, pero no importa.-¿Lo veeees? Salgo ahí, dice que soy de los mejores jugadores de toda la preparatoria actual.- Comento y en cuanto coge la revista entre sus manos, me cruzo de brazos y sonrió con algo de egocentrismo. Espero un halago de su parte, algo que suba más mi ego, pero cuando ella deja bastante claro que no estoy en el top tres, mis hombros decaen y la sonrisa de mi cara desaparece. Mi rostro es completamente apagado en estos momentos por su burla. Y después de pensarlo, decido no desanimarme porque sé que solo quiere reírse de mi expresión deprimida y le saco la lengua.- SOLO TIENES ENVIDIA.-Le digo creyendo tal cosa y le arrebato la revista para volver a ponerme a su lado. Nos mantenemos en silencio un rato, hasta que siento que ese silencio me está agobiando demasiado y comienzo a moverme de un lado hacia otro, detrás y delante de ella. Cuando notó que ya se está cabreando por mi hiperactividad, río levemente.-  Me apetece comer Yakiniku. SI, ESO. PAREMOS A COMER YAKINIKU.- La mejor idea de podía tener en estos momentos.-Venga Shinoa, di que si, di que si.-Y de un momento a otro, la he paradado, poniéndola entre la pared y mi persona y nuestros rostros se han acercado por acción mía. Nunca me había percatado en la mirada tan profunda que ella poseía, y por la que ahora me había quedado unos segundos petrificado. ¿Desde cuando…ella era tan bonita?
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por bultaoreune el Vie Ago 25, 2017 7:14 pm

Oikawa Shouko.
¿Por qué la vida tantas veces tenía que poner baches en el camino? ¿Por qué siempre había que afrontar problemas? No me quejaba de toda mi vida, pero si de este momento. En verdad, me estaba acostumbrando a la vida en otra ciudad, y tampoco es que me molestara vivir solo con mamá o haber tenido que cambiar de preparatoria, porque ya era amiga de bastante gente. Lo más que me molestaba era… no tener a Toru conmigo. Quizás cuando pequeños solíamos pelear demasiado, pegarnos sin descanso y dejarnos de hablar durante un tiempo para luego yo ir corriendo a sus brazos rogándole perdón. Quizás ahora mismo lo que más echaba en falta era…su protección. ¿Me dolía que mis padres se hubieran separado? Si, pero entendía que debía de ser así si esto era lo mejor para ambos. Lo gusto no era que nos hubieran separado a mi hermano mayor y a mí, pero él debía terminar su último curso y... no era justo que mamá se viera sola cuando yo me podía venir. El caso era que… echaba de menos estar con él, echaba de menos las peleas de volleyball en la pequeña cancha improvisada que había en nuestra casa de siempre, y muchas otras cosas más.  Ahora me tenía que conformar con hablar con él de vez en cuando, porque también estaba bastante ocupado. No me iba mal, y estaba bien porque a él le iba bien, pero… ahora sentía que me faltaba algo. Y no solo hablaba de la personalidad arrogante pero luego protectora de mi hermano, si no también… de esa parte de estar todo el día viendo cosas con un balón. Mmh, había pensado también en apuntarme al equipo femenino del Karasuno, pero realmente nunca había estado en un equipo. Solo…sabía lo que Toru me había enseñado y solo practicaba cuando él necesitaba ayudaba. Entonces…eso tampoco me llenaría. ¿Habría algo que pudiera hacer en Karasuno que me hiciera olvidar todos mis problemas?

Y justo en ese momento, apareció ella. Con ese cabello completamente negro que la hacía lucir perfecta, sus gafas que de alguna manera le daban el aire intelectual que aún así poseía, y una sonrisa que se amplió aún más cuando decidí acompañar. Shimizu Kiyoko es increíble.
 
Me incliné hacia delante, saludando al equipo mientras Kiyoko explicaba quién era y todos me daban la bienvenida. El entrenador fue el primero en hablar conmigo, luego el profesor y luego Kiyoko siguió hablando conmigo mientras los chicos entrenaban. Ella me explicaba cosas sobre el juego, los partidos, los equipos, los campeonatos. Bueno…yo ya todo eso lo sabía, pero no quería pararla y molestarla cuando se estaba esforzando por hacerme saber. Me quedé sola mientras ella se iba a hablar con el profesor, y entonces pude observar bien el juego. Creo que había visto a todos los chicos antes, por alguna parte del edificio que formaba la escuela. Y…claramente reconocía a los cuatro chicos que eran de primero, el rubio y el más tímido estaban en mi clase. Sin embargo, el peli naranja y el moreno eran de otro grupo, aunque del mismo año que yo. Fruncí el ceño al verlos pelear y observé como el peli naranja cambiaba al otro equipo y del otro se venía uno. Uhm, esos dos parecían estar teniendo problemas. Oh…Un silencio se formó en mi cabeza y en todo mi sistema justo cuando vi al armador, como sus manos tomaron el balón y lo pasaron, con tanta rapidez, con tanta agilidad y facilidad. Su forma de jugar era parecía a la de…mi hermano. Debía de estar loca, porque eso no podía ser, nadie se parecía a Toru. Pero ese chico…-Es Kageyama, Tobio Kageyama.-Me comenta Kiyoko  y entonces empieza a decir el nombre de cada uno de ellos para que me lo aprenda. Sin embargo, me quedo pensando en ese nombre, en él. ¿Por qué…me sonaba? Bueno, seguro solo eran paranoias mias y no tenían ninguna base. Demasiado tiempo sin ver jugar a mi hermano y por eso confundía.
 
El equipo me había aceptado bastante bien, aunque algunos no hablaban casi conmigo. Y luego estaban Nishinoya y Tanaka que no paraban de intentar llamar mi atención, son bastantes graciosos. Había hablado con mi hermano, pero no le había comentado nada de que iba a hacer la nueva manager del Karasuno, no creo que le hiciera mucha gracia mientras él fuera rival, pero bueno…tampoco les había contado a los del equipo quien era mi hermano. Era un pequeño secreto insignificante. Estaba en otro entrenamiento y observaba bien a todos. Me sabía todos sus nombres, y los conocía mejor; me sentía bien por eso. Aunque…aún no llegaba a entender porque Hinata y Kageyama no practicaban juntos, ni en el mismo equipo de entrenamiento cuando se dividía el equipo en dos. Según el entrenador, ambos querían probar algo nuevo para su ataque en conjunto, porque el que ya tenían –aunque era impresionante porque ya lo había visto y podía decirlo- no era suficiente para todos los equipos. Uh, si…ya me había informado de que era porque no habían ganado al equipo de Toru en el último campeonato y ambos se sentían frustrados. El entrenador nos había explicado al profesor, a Shimisu y a mí que ataque es el que supuestamente estaban preparando, cada uno por separado aunque debía de ser en conjunto. Y lo había entendido a la primera, solo que… no sabía cómo Hinata estaba practicando porque lo hacía en otro lugar. Pero si veía al moreno equivocarse y…quizás sabía lo que hacía mal, solo no quería molestarle en corregirlo. Salí de mis pensamientos en cuanto vi al peli plata en el suelo y me sorprendí. Corrí con los demás hacia donde estaba él.-¿Estas bien?.-Pregunto algo preocupada. Suga asegura que si, pero que debe descansar un poco el pie antes de seguir.-Ah..que fastidio, deberemos parar el partido…No tenemos otro armador.-Comenta Nishinoya algo frustrado.-Yo puedo hacerlo.-Oh mierda…lo había dicho en voz alta. Todos me estaban mirando en este momento, todos esperaban alguna explicación, algo.-OH. Shouko-san..¿Aparte de ser guapa también sabes jugar volley?.-Preguntan Nishinoya y Tanaka a la vez moviéndose alrededor mío y yo me sonrojo un poco más.-Bueno..yo…-Tocó mi pelo algo nerviosa.-En mi familia siempre se ha jugado al volleyball…así que…sé algo.-Me encojo levemente de hombros y no se en que momento, me encuentro dentro de la cancha.
 
Había hecho algunos pases torpes, porque realmente estaba algo oxidada de no jugar tanto. Aunque todos me animaban y eso me hacía querer seguir jugando en la cancha. Mi mirada por un momento se cruzó con la de Kageyama entre los huecos de la red. Y por un momento, me sentí más intimidada que nunca. ¿Me estaba evaluando o…eran imaginaciones mías? Sacudí al cabeza para quitármelo de encima y me acerque a Hinata.-Hinata-kun…-Lo llamo con cuidado, aunque sé que con él no debo ser así. Él es divertido, despreocupado, sincero conmigo.-Yo..mm..¿te importaría hacer lo que estas practicando?. Solo…creo que lo entiendo y puedo colocarla para ti.-Explico con algo de cuidado, porque tampoco estaba muy segura. Él me mira, bastante sorprendiendo pero termina asintiendo con frenesí y yo le sonrió ampliamente. Bien. El silbato suena y siento por todo mi cuerpo la adrenalina recorrerme. Observó el saque del otro lado, la recepción de Nishinoya, el grito de Daichi y entonces levanto mi cabeza. Puede que sea de la estatura de Hinata, puede que sea una chica pero…he sido enseñada por uno de los mejores –bajo mi punto de vista- puedo hacerlo. Debo dejar de ponerme nerviosa. Debo pensar en hacer brillar a los demás. Mis manos reciben el balón, observo su movimiento. Dejo caer levemente mis brazos y luego los impulso, dándole un ligero giro al balón de tres colores con mis dedos al marcharse hacia arriba. Se oye el golpe del balón contra el suelo, un punto. Y un silencio absoluto. Todos me miran, algunos con la boca abierta, otros completamente mudos. Hinata es el primero en gritar y celebrar, se va a tirar sobre mi, pero Daichi lo para recordando que soy una chica y no puede ser tan bruto conmigo.-¿Cómo… lo has hecho?.-La pregunta del millón, eso que todos se están preguntando y el entrenador dice en alto. Junto mis manos y giró mi cabeza un poco hacia un lado, para sonreír completamente sonrojada.-Ha sido suerte.- Pero no era verdad, solo no quería que...el moreno pensaba que lo había hecho para fastidiarlo a él, más bien era todo lo contrario. Si yo podía hacerlo, él también.
 
Me había quedado con Kiyoko ayudándola a repasar los distintos ataques que tenía el equipo hasta el momento. Ella se fue un poco antes que yo, lo que tarde en recoger todo y pasé por la cancha de nuevo. Y ahí estaba, el moreno. Esforzandose aún más de lo que ya lo había hecho durante el entrenamiento. Estaba solo y un monton de botellas de agua le rodeaban. Él era el que más curiosidad me daba respecto a los demás. No solo porque me recordaba a Toru si no porque… era callado, algo gruñón, pero sobretodo bastante misterioso, reservado. Ah, y era muy gracioso cuando peleaba con Hinata o cuando intentaba celebrar y parecía más un robot que un humano. Su mirada chocó conmigo, y entonces me sobresalté en mi lugar. Um…él no parecía mirarme de muy buena manera, me seguía intimidando más que antes.-Kageyama-kun…-Digo en voz baja dando un paso hacia adelante. Agarro mis manos entre sí y las llevo a mi espalda, para balancearme un tanto nerviosa.- ¿Puedo ayudarte?.-
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por Aislu el Dom Ago 27, 2017 9:14 pm

KAGEYAMA TOBIO.
Mis ojos siguieron la figura de la ayudante de Shimizu-senpai después de aquel sorprendente movimiento. Había conseguido conectar con Hinata como yo no podía desde hace tiempo, específicamente desde nuestra pelea. Siendo sincero: no esperaba que la futura manager tuviera una habilidad y conocimiento tal como para hacer algo que yo no podía. Mi atención se dirigió a ella entonces, por primera vez desde su entrada al equipo. Obviamente sabía su nombre y grado, mi falta de habilidades sociales no llega al punto de no escuchar presentaciones, y como el equipo estaba adaptándose a ella de tan rápido, tenía que aceptarla. Sabía que en un futuro ella sería importante en la decisión de estrategias y formas de mejorar, pero nunca llegué a pensar que… sería buena jugando. Por lo que había visto, bien debería pertenecer al equipo femenil de Karasuno. No venir a presumirse y burlarse de mi incompetencia en el momento. Me es imposible ignorar su presencia a partir de eso, menos cuando mis compañeros se aseguran de alabar a la chica por la forma en que me ha humillado. No directamente, claro, porque no son tan descarados, pero la forma en que celebra Hinata y salta por la cancha, mi cabeza comienza a palpitar de la irritación y siento el calor subiendo en todo mi cuerpo, así como mi ceño frunciéndose en un intento de concentrarme en lo que restaba del partido. Acto inútil porque sin importar cuanto golpee mis dedos contra el balón o lo mucho que entrecierre los ojos, sigo mirándola y sintiendo que he perdido en lo que considero mi habilidad más preciada. [. . .] He colocado las botellas cual he hecho desde que Hinata y yo hemos dejado de practicar juntos. No tengo idea de dónde practica él en sus tiempos libres, pero sé que está mejorando considerablemente y eso dificulta el poder conectar con él de nuevo. Necesito mejorar mi precisión, necesito tomar en cuenta lo que es capaz de hacer Hinata, todo el equipo, pero ahora mismo no puedo hacerlo. Y una chica que nunca había visto jugar, sí. —¿Qué? — ¿acaso he escuchado bien? ¿la chica que me ha humillado, se ha burlado de mi incompetencia, se está ofreciendo a ayudarme ahora mismo? Mis ojos se abren grandes, pero me apresuro a fruncir el ceño y desviar mi mirada de ella, plantándola en la red con tal de darle la espalda. Mi orgullo me pedía negarme, pero… pero recibir lecciones de alguien mejor que tú siempre era algo que no debías desaprovechar. Sí, estaba admitiendo que ella era mejor que yo ¡Ahora mismo! Pero en cuanto me recupere, poco ella podrá acercarse a mí. —E-eh, sí, claro— mi rostro se enciende ante tan ridícula frase ¿podía humillarme más? Aparentemente, sí. Estoy por caminar en su dirección, pero en eso, con un solo paso, termino tropezando con todas las botellas que me rodean, una tras otras, en un perfecto efecto dominó. —¿¡Cómo lo hiciste!? — la emoción era notable en mi voz, por mucho que hubiera querido disimularla, pero siempre era imposible retenerla cuando se trataba de aprender algo nuevo. Clavo de nuevo mi vista en la diminuta chica, analizándola como he hecho por horas, buscando cualquier indicio de toda la capacidad y potencial que carga con ella. Así, aprovecharía el tiempo que me diera para comprender el nuevo misterio detrás suyo.
¿Así de sencillo? — me lo ha explicado un mínimo de cien veces en la última media hora y todavía seguía sin entenderlo. Oikawa-san tenía una paciencia excepcional conmigo, y yo trataba de no dejarme llevar por la frustración que me provocaba no encontrar solución a pesar de que la chica se estaba tomando le tiempo de ayudarme. Ella misma se había ofrecido y yo no hacía más que hacerla perder el tiempo. —Ya sé. Coloca para mí y así sabré mejor. — siempre había sido de los que aprendía mejor al verlo de primera mano, notando todos los detalles que pudiera. Y como sus explicaciones no estaban teniendo resultado, era la única opción que me quedaba. Cuando ella acepta me apresuro a hacer a un lado las tantas botellas que utilizaba para practicar y estiro un poco antes de tomar posición como cualquier rematador. Sabía hacerlo, porque siempre me había resultado estúpido dedicarme únicamente a colocar, quería ser un setter que pueda adaptarse bien en el partido y no temer a hacer una jugada diferente a la de mi posición. Tomo una buen bocanada de aire antes de iniciar mis pasos y cuando salto y remato el balón; quedo sin palabras. Nunca antes había rematado un balón tan bien colocado, ya que en mis prácticas en la secundaria quienes levantaban para mí eran rematadores que no hacían más que lanzarlo al aire, pero este balón hace más que eso. Es casi como si pudiera verlo colocándose en la posición perfecta para golpearlo. El sonido del balón colisionando contra el suelo se siente correcto, perfecto. Una vez regreso al suelo, sigo con la mirada el balón, cómo va rodando hasta estar muy cerca de la salida. Entonces, la miro y mis manos tiemblan por la realización. —¡Creo que ya sé que me falta! — Mi mente se dedica a repetir una y otra vez lo que acababa de presenciar, al mismo tiempo que murmuraba la forma de aplicarlo con mi molesto y enano compañero. En algún momento me puse a dar vueltas a mi alrededor y cuando me percato, mi rostro arde de la vergüenza al darme cuenta de que he ignorado a quien se tomó el tiempo de ayudarme. Por eso mismo me apresuro a inclinarme en un perfecto ángulo recto, al mismo tiempo que cierro mis ojos con fuerza. —¡Muchas gracias, O-oikawa-san! —¿Oikawa-san? Un escalofrío me recorre al instante de escuchar esas palabras de mi propia voz. El nombre y ese honorífico me trae malos recuerdos y, sobre todo, un mal sabor de boca. Ella parece darse cuenta porque al poco tiempo me pregunta si algo está mal, —No… es solo que ¿Puedo llamarte, Sh-shouko-san? — Oikawa era un apellido común, pero simplemente me era molesto que al hablarle a la pequeña chica lo primero que me venga a la mente sea la molesta y prepotente imagen de mi senpai, cuando su mala actitud y molestia poco se le acerca a lo amable que es ella y la aura calmada que le rodea. El sonido del reloj hace que salga de mis pensamientos y voltee mi mirada en su dirección, solo para sentir la sangre cayendo a mis pies al enfocarme en la hora que es. —Shouko-san, ya es tarde ¿Vive muy lejos? Voy a cambiarme y te acompaño

No hemos caminado ni la mitad de la calle en la cual se encuentra la escuela cuando ella ha dicho más de mil veces que no debería de tomarme tanta molestia. Lo dice como si viviera en Tokio y me estuviera arriesgando a perder el único tren por ir a llevarla; y si bien llego a perder el único tren que tomo, no me afectaría tanto. Caminar una media hora más no es nada ya que, sin importar la hora, nadie me preguntará o me regañará por no avisar antes. La primera vez que lo dijo, respondí que estaba bien, la segunda nada más me encogí de hombros diciendo que no era nada, pero para esta, la milésima vez, sentía la vena palpando fuerte en mi frente. —Tch— ya ni siquiera digo más, mirándola con muy pocos ánimos y un poco de enfado. Ella ya hizo mucho por mí así que claro tengo que devolverle el favor, claramente no lo diré en voz alta ¡pero ella debería captar el mensaje entre líneas! Caminamos un poco más, a poco de la tienda donde trabaja Ukai-sensei, y estoy a poco de golpearme contra el pavimento cuando vuelve a decir la molesta frase. —Tch— repito, y ahora acelero el paso para dejarla atrás con facilidad, pero mi ceño se arruga como ya ha hecho mucho cuando la escucho caminar con rapidez detrás de mí, tratando todo lo posible de seguirme el paso y alcanzarme al poco tiempo. Anoto entre sus características misteriosas la velocidad que tiene al correr y también el en un futuro evaluar su condición en otros aspectos. Quién sabe, tal vez esto me lleve a descubrir de dónde viene ella y cómo es así. Cuando creo que podremos seguir nuestro camino con tranquilidad, siento que pierdo todas las esperanzas en poder socializar como hace Hinata (en serio, ese tipo tenía amigos en cada equipo con el que nos topábamos, e incluso fuera del mundo del vóley. Todavía me sorprende ver cómo los del equipo de básquetbol y fútbol le saludan y buscan en los descansos) cuando a mis oídos vuelve la frase que tanto me está irritando. No deberías de tomarte tantas molestias. Tch se traduce como: por favor, ya cállate. — la miro molesto sin preocuparme por disimular. Porque cuando mi molestia llega a ese nivel menos me importa cuidar mis modales o el cómo hablo; y si en condiciones normales no me importa, cegado por la irritación es mil veces peor. Estoy listo para seguir caminando cuando me percato de cómo ella está plantada en su lugar, congelada. He metido la pata, y mucho, por como mi insensibilidad en algún momento puede lastimar a otros. Hasta ahora no había pasado de manera grave con el equipo, porque la mayoría regresa los comentarios (Tsukishima) o se ponen violentos (Nishinoya y Tanaka), el único que se ha indignado con mis comentarios es Hinata, pero hasta ahora él lo superaba al poco tiempo…—A-ah, lo siento. — mis manos se alzan con un motivo desconocido, y me quedo igual de plantado que ella. —Pero en verdad quiero que dejes de repetir eso. Te acompañaré quieras o no, y eres muy molesta diciendo eso sin descanso— siempre digo las cosas tal cual son así que, debía de tomarlo bien. O acostumbrarse, una de esas.  
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por Aislu el Dom Sep 17, 2017 12:02 pm

HIRAGI SHINOA.
Traté de aprovechar el silencio mientras duraba, simplemente siguiéndolo teniendo muy en claro que en cualquier momento regresaría a su estado de siempre para poner de punta cada uno de mis nervios. Y si el silencio se prolongaba, eso significaba que sí le afectó mi comentario, lo cual sería de lo más problemático. Primero, tendría que pedir perdón y entonces aceptar a hacer lo que pidiera con tal de que recuperara su humor. No era envidia, la única intención detrás de mis palabras era ver las diferentes expresiones que pone cada que hago burla de su persona ¡No podía evitarlo! Como cualquier cosa lo hacía reaccionar, nunca dejaba pasar una oportunidad de verlo exclamar o viendo como su expresión cambiaba en un segundo a tristeza (¡Si hasta el pelo se decaía! Hilarante) Además, no me sorprendía, en lo más mínimo, que esté siendo reconocido por sus habilidades. Era asombroso, desde primer año se veía que sería el ace en poco tiempo, y han quedado en los primeros lugares desde entonces. Aunque ha tenido problemas con jugadores super fuertes como Ushijima Wakatoshi, o nuevos jugadores de gran potencial como Sakusa-san, el equipo ha sabido mantenerse muy bien. Y eso podría decírselo... al equipo, a él en privado no. —¿Yakiniku?— la sola mención hacía retorcer mi estómago, dándome a entender el hambre que tenía para ese momento. Cargaba con un extremo cansancio, arrastrando los pies al caminar y sintiendo que mis ojos se cerraban más de lo debido al parpadear, por lo que en un principio pensé en únicamente seguirlo y no hablar hasta que tuviéramos que separarnos. Pero ahora, siendo traicionada por mis necesidades, aprieto los labios en una fina línea, porque no quiero que sea evidente lo mucho que me agrada la idea.—Vamos, con la condición de que lleves suficiente dinero— ¿Qué hace tan cerca mío? En un parpadeo tengo su nariz casi pegada a la mía, lo que me hace querer saltar lejos al instante, pero la ausencia de energía me tiene clavada en mi lugar. Si que tiene los ojos curiosos, como le dije al conocerlo, pero en estos años me he acostumbrado a ellos y su incesante brillo. Han pasado los segundos y el sigue así, por lo que tomo mis medidas: tomo su nariz entre mi índice y pulgar, hasta que el se aleja gritando que estaba tratando de asfixiarlo y, con eso, matarlo. —Oh, vamos, serás una molestia pero sería la última persona en querer matarte.— La confesión nos toma por sorpresa a ambos. Yo no puedo creer que la frase saliera de mi garganta en lugar de quedarse únicamente en mi mente, como hubiera querido, y él no está acostumbrado a que mis frases no se burlen de él o lo insulten. En casi tres años, fueron contadas las veces que le dije justo lo que pensaba a Kotaro. —¿Por qué voy a matar a mi tonto favorito?— Bien, el tratar de arreglarlo poco ayudó. Las cejas de Kotaro se arquean cada vez más y yo no dejo de pensar en ignorar el vacío en mi estómago e irme directo a casa para distraerme contando ovejas hasta dormirme, o lo que sea. Mi siguiente jugada es encogerme de hombros, para restarle importancia igual que hago siempre. Desde siempre me he basado en bromas y poca seriedad, por lo que nunca nos tomábamos en serio lo que el otro decía, o hablábamos de cosas de poca importancia. No éramos amigos íntimos, yo incluso podría decir que no nos consideraba amigos hasta que ambos fuimos elegidos capitanes de nuestros respectivos equipos y de un momento a otro nos veíamos casi siempre. Lo admiraba, y disfruté de poder pasar más tiempo con él, pero nunca imaginé que nos volveríamos tan unidos como parecía darme cuenta ahora. 

En cuanto llegamos al lugar, la tensión que había sentido en todos mis músculos fue disipándose y decidí actuar haciendo caso únicamente a lo que pedía mi estómago. Lo cual fue una grandiosa idea, ya que los siguientes momentos lo único que nos dedicamos a hacer fue preparar la carne y hacerla desaparecer en segundos. No utilizo mi voz hasta que mi plato y la parrilla quedan desérticos y pido otras dos raciones con un evidente cambio en mi humor. Digo evidente cambio por la manera en que Kotaro me mira, diferente a como lo hizo antes de que volviéramos a quedarnos en silencio camino aquí.—El entrenamiento de hoy fue infernal, y la otra ración es para ti. — comprende mis palabras a la perfección. Más de una vez nuestra caminata fue en completo silencio por el nivel de fatiga tan alto en nuestros cuerpos, o las veces en que nada más veíamos a la nada al no poder ni enfocarnos en lo que decía el otro.  Un día podía ser Kotaro (aunque esas ocasiones eran raras, siempre quedaba con energía de sobra) otro podía ser yo y uno que otro, ambos terminábamos el día completamente descargados. En algún punto hicimos ese acuerdo silencioso, en el cual dejaríamos descansar al que estuviera agotado, pero sin abandonarlo y poco tiempo después, ir a comer juntos se añadió al acuerdo. Como dije, no me había dado cuenta del cambio en nuestra relación hasta ahora...—¿No es delicioso? Podría venir a comer siempre, por el resto de mi vida.— Mi risa es acompañada por la de Kotaro y sí ¡Por eso somos tan buenos amigos ahora! Él comienza una lluvia de halagos al lugar y hasta se pone de pie para felicitar a los trabajadores que están cerca mientras yo río a tal punto de sostener mi barriga y apuntarlo con mi brazo libre, sin poder creerlo (En realidad, sí lo hago, porque es Kotaro) No tengo nadie más con quien relajarme después de un día tan pesado, y aunque mis músculos ardan y sienta la falta de fuerza en mi cuerpo, puedo reír a carcajadas, hasta quedarme sin aire, por cualquiera de sus ocurrencias. De alguna manera, así las cosas más fácil, de no ser por él viviría en una nube de amargura... una nube más densa y grande que la actual. 

No puedo creer que hicieras eso ¡Tenemos suerte de que ya nos conocen, sino, ya no podríamos regresar!— le reprendo una vez nos alejamos lo suficiente del local. Sí, tuvimos de nuestro lado a los empleados, porque ellos comenzaron a reír con nosotros. Pero de haber sido desconocidos, sus reacciones no serían del todo buenas y si nos hubieran pedido salir del lugar habría sido una gran anécdota para dejarlo en vergüenza al día siguiente, pero al mismo tiempo tendría que regresar a casa con el estómago medio vacío y un Kotaro deprimido porque la gente no comprende su sentido del humor. Mejor así.  —Moriríamos al ya no poder ir a nuestro lugar favorito— mi queja estaba por continuar, iba para largo, cuando de reojo alcanzo a ver la luz que cambia en la esquina siguiente lo cual me llamaba a hacerlo antes que él; otra cosa que se agregó a nuestro acuerdo sin tener que decirlo.—¡Verde, green, vert!— ¿De qué trataba? Según Kotaro, mi cansancio se debía a que nada más terminando los entrenamientos perdía todo interés y era sólo mi mente la que ya no quería moverse, por lo que me retó a correr varias calles abajo y quien perdiera tenía que hacer lo que ordenara el ganador. Gané y perdí al mismo tiempo;  conseguí que él fuera a buscarme al día siguiente pero no dejaba de repetir que sí me quedaban fuerzas al fin del día. Así, siempre iniciamos una carrera una vez cambie la luz a verde. Tener que decirlo en tres idiomas fue un plus de Kotaro después de conocer a un jugador de Nekoma y desarrollar una obsesión con el ruso. Así de simple era, aun así, al escuchar las risas de Kotaro detrás mío, pienso que no está mal actuar como él una que otra vez. Lo que corremos no son más de cuatro calles hasta que el color de los semáforos cambian y tengo que detenerme en seco; si yo por muy poco conseguí detenerme, él no lo hace lo que lleva a que terminé chocando conmigo y nos tambaleemos hasta quedar a poco de cruzar la esquina.  Mi grito es suficiente para que se ponga rígido y me mire con unos ojos que claramente dicen perdón. —Cabeza bruta— intento que mi voz cargue con seriedad para mostrar mi irritación, pero resulta ser un intento fallido en cuanto las risas se me escapan y recargo mis manos en mis rodillas para recuperar la respiración. Tendremos que esperar los dos minutos para cruzar.—¿Mañana ustedes también tienen día libre?— los días libres, acercándose los torneos, eran rarísimos y en ocasiones los miembros iban a entrenar de todos modos, yo me contaba entre ellos casi siempre, pero también habían ocasiones en las que contaba los días para que llegaran.—¿No quieres ir al karaoke? Hace tiempo que no voy y es lo mejor que se me ocurre hacer.— además de que nunca podía aceptar cuando las chicas de mi grupo me invitaban y- ¡¿Y por qué rayos pregunta si iremos los dos solos!?—¿Los dos? ¿Qué? ¿No?—  no estoy segura de qué respuesta darle, porque nunca antes hemos ido por nuestra cuenta fuera de este horario así que ¿cómo se le ocurre eso? Aunque, si era divertido pasar el tiempo a solas nada más en la hora que nos tomábamos en regresar a nuestras casas, una salida por la tarde debería de ser ¿Cómo una cita? EwwwwwPuedes invitar a Akaashi si quieres, puedo invitar a Yukie ¡Y los chicos! —¿por qué me decepcionaba la idea de salir en grupo? De verdad, necesito caer ya en mi cama para descansar mi pobre cabeza. 
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por bultaoreune el Lun Oct 02, 2017 6:33 pm

Bokuto Kotaro. 
En ese día ella parecía estar bastante habladora y con más fuerzas de las que solía salir de un entrenamiento. Estaba claro que su confesión hacía mi persona me había tomado un poco por sorpresa, pero lo deje pasar en el momento que comprendí que ahora nuestra relación y nuestra amistad se había hecho mucho más grande, eramos más cercanos de lo que pude imaginar algún día. Y eso no me molestaba o me hacía sentir extraño -pues aunque tuviera más amistades con chicas, la de Shinoa era la más fuerte para mi y la más distinta, la más...especial, por así decirlo-, solo me había tomado por sorpresa y por eso no había sabido que decir o que hacer en ese momento. Pero todo volvió de nuevo a la realidad en cuanto ella me llamo tonto y comenzó a bromear respecto al tema. Bien, parecía que la tonta tensión que se había creado hacía un momento se había esfumado como por arte de magia; porque ella lo había conseguido. ¿Ven lo que digo? Shinoa no podía ser más especial.[...] La comida estaba...DELICIOSA. TAL COMO LO RECORDABA DE SIEMPRE. Siempre que decidíamos parar a comer algo terminábamos en este lugar, lo habíamos descubierto un día por casualidad y...aunque para mi hacían el mejor Yakuniro de toda la ciudad, solo venía a comer aquí con la chica de cabello lila. Era como un lugar exclusivo para nosotros, solos. Y no sabía porque, pero pensándolo me recorría un escalofrío por todo el cuerpo que del cual no sabía expresar bien porque se había producido.-Deberíamos comer aquí todos los días.- dije alargando la "o" final de todos. Y no tardo en expresar al restaurante ya todos lo que trabajan en él como era que adoraba este lugar y la comida de aquí. Por mi mente pasó gritar también que me encantaba venir aquí con Shinoa, pero...mi boca se cerró justo antes de que fuera un bocazas y dijera algo que no debía de decir. Eso no sería muy...¿normal?¿De amistad? No estaba muy seguro de nada. Por eso no quería estropear nada comentando que quizás ella no sentía con tal intensidad. ¿Qué me pasaba?¿Por qué ahora no dejaba de pensar en lo que nosotros nos habíamos construido? ¿Por qué no dejaba de darle vueltas a la cabeza y quería encontrar la razón de porque quería pasar más tiempo con Shinoa -a solas- y el motivo de que ella cada día me parecía más bonita? Su sonrisa, su risa...Era perfecta. Más que su manera de jugar volleyball.

No creía correr riesgo al hacer lo que hice en el restaurante, estaba claro que ella estaba exagerando. Nunca haría algo que nos dejará sin poder ir a ese lugar. Pero también sabía que muchas veces mi sentido del humor o mis bromas no eran agrado de todo el mundo. Aunque la chica que me acompañaba hasta casa siempre reía cuando yo intentaba hacer reír. Ella siempre me seguía el juego, siempre sabía como hacer que estuviera sonriendo y no cogiendo un enfado. Salí de mis pensamientos en cuanto ella comenzó a decir esas tres palabras y de manera automática mi mente las repitió de forma simultánea. Y en breve, comencé a correr.  Correr y correr, mi mente solo se concentraba en eso y quizás ese era el centro del problema. Pues casi me como el metro si no llega a ser porque ella me para con su grito. Rasco mi nuca y muevo mis ojos en otra dirección como haciéndome el desentendido. Y en cuanto nos volvemos a mirar, las risas comenzaron a sonar sin dudarlo. Esa conexión existía entre nosotros.-Si...Se supone que podemos no ir a entrenar.- Y lo explicaba de dicha forma porque aunque no tuviéramos entrenamiento solíamos ir, la mayoría, a entrenar. Oh..¿ella estaba proponiendo lo que yo creía que...?.-¿Solos?.-Antes de terminar de pensarlo ya lo estoy diciendo en voz alta. Me siento realmente como un estúpido al pensar que quería que fuéramos solos y...de todas formas,¿por qué estaba pensando dicha cosa?.-Si...ha sido estúpido decirlo.-Suelto sin más, sin estar muy en todos mis sentidos en este momento. Ya ni sabía que era lo que decía.- Si. SI. CLARO. Se lo diré a los demás, es lo primero que debería haber pensado.-Digo dándome un golpe en la frente, no como un golpe fuerte si no uno sin más. Como para reflejo de mi idiotez. Meto mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, de la chaqueta del uniforme del equipo y sigo caminando, mirando esta vez mis pies y como una piedra chocaba con ellos una y otra vez.-Entonces, hablamos y nos vemos mañana a una hora allí. Seguro se apuntan, los chicos.-Rompo el silencio en cuanto nos encontramos frente a su casa y me encojo levemente de hombros, restandole toda la importancia que le había dado antes a lo del karaoke. Espero a que ella me de una afirmación y en cuanto la tengo,le sonrió. Asiento frenéticamente y entonces revoltillo su pelo.-Nos vemos mañana, bicho. Buenas noches.-Guiño un ojo en mi despedida y me voy alzando mis brazos y poniéndolos detrás de mi cabeza. Caminaba de forma despreocupada, pero no era eso exactamente como me encontraba. No sabía que era ese sentimiento angustioso que se había instalado dentro de mi desde que ella había rechazado de forma inmediata el quedarnos solos.¿Por qué...me había dolido tanto el hecho de que le pareciera una locura? ¿Y por qué...a  mi no me lo parecía? Más bien, me apetecía. Me apetecía pasar mucho más tiempo con ella, compartir segundos del día. Más de los que ya hacíamos yendo juntos a casa.

Bufo notoriamente y me encojo de hombros cuando Akaashi no deja de molestar por el tema de que porque los tenía que implicar a ellos para todos mis caprichos. Sabía que solo intentaba molestarme y que no estaba molesto en serio. Él era así, tenía la calidad de ser mi mejor amigo y de reirse de mi y meterse conmigo cada vez que quería. Me di un golpe mental en la cabeza porque no quería seguir con su broma.- Esta bien Akaashi, ya se que no adoras cantar.- Y antes de que hablará, le corté y decidí seguir hablando yo.- Y sí, sé que también odias oírme cantar, no hace falta que lo digas con tu feliz vocecita.- Dijo con tono irritante eso último como imitando su voz,y acelero un poco el paso antes de que él me eche un sermón. Los chicos se nos unen en la siguiente esquina y caminamos hacia el karaoke. No puedo dejar de pensar en que hubiera sido mejor que me hubiera quedado en casa, porque tengo una sensación de malestar y de ansiedad que no me lo podía quitar nadie. Por alguna extraña razón, sentía que estaba llegando a un lugar en donde no se me quería. No podía dejar de pensar en que Shinoa no me quería allí, no dejaba de darle vueltas al asunto y dado a su reacción tan repentina y contradictoria a que fuéramos juntos; me llevaron a pensar que ella solo me había invitado porque era ese momento en el que se le había ocurrido, pero quizás realmente no me quería ahí. Sentí un golpe en la parte de atrás de mi cabeza y me giré dispuesto a pelear -colocando mis puños- pero me encontré con toda la cara divertida de los demás y rodé mis ojos.- Deja de soñar con mariposas y entra de una vez.-Me recrimina Akaashi señalándome la entrada del karaoke que justamente estaba delante de mi. Ni siquiera me había dado cuenta de que ya habíamos llegado, ¿qué tan pronto podíamos haber llegado? ¿Por qué me sumía tantos en mis pensamientos? Debía de dejarle de dar vueltas al tema de aquella que podía considerar mi mejor amiga y que era como yo pero en chica, amábamos de la misma forma el volleyball, capitaneábamos los equipos y nos complementábamos en el camino a casa. Pero solo era eso, nuestra relación era puramente esa. Debía de dejar de pensar en algo más allá de una amistad, debía de dejar de maquinar mi cabeza y mis ideas locas. Akaashi tenía razón;podía ser un poco neurótico.

Me mantuve en silencio mientras todos iban pasando e iban cantando. Teníamos un par de bebidas en la mesa y algo para picar que poco a poco se iba agotando. Estaba atento a los sentimientos que todos me transmitían, dándome cuenta de que todos se estaban divirtiendo y quizás yo debería de hacer lo mismo. Pero nada más llegar y entrar a la sala, había quedado en una esquina, y Shinoa había decidido sentarse en la otra, completamente alejada de mi. Lo que me había dado motivos para estar preocupado por si algo de lo que había hecho o dicho el día anterior le había molestado y ahora pretendía evitarme a como diera lugar. -Te toca- Sentí uno de los micrófonos chocar contra mi pecho y entonces levante la vista para ver a uno de los del equipo. Rodé los ojos y me levanté, pensando que me iban a  obligar a cantar y encima solo.-ARRIBA LOS CAPITANES.- grito una de las chicas, y de repente mi autoestima subió por completo. No solo porque parecía que Shinoa estaba dispuesta a cantar conmigo - o contra mí-, si no porque todos tenían la atención en mi y eso... me encantaba, debía de admitirlo. La sonrisa era desbordante en mi rostro, y podía parecer una bobería que me pusiera de esa manera por esa razón, pero...así soy yo.-¿Estas preparada para que te meta una paliza?.- Digo alzando una ceja y moviendo el micrófono cerca de su cara, como haciéndole saber que iba bastante confiado. Lo estaba. Si, íbamos a jugar en contra a ver quien conseguía más puntos, yo mismo lo había decidido. Su mirada y la mía se chocaron, y ambos nos sonreímos. Parecía que todo volvía a estar como antes; así de sencillo.

Como yo había decidido que fuera un duelo y no un dueto, ella eligió la canción. ¿Adivinen qué? Cantaba tan mal o peor que yo...y aún así me gano. Me tiré al suelo, en plan dramático y sin poder creer que de verdad me hubiera ganado.-¿por qué? No es justo.-Lloriqueé. Sin embargo, la risa de Shinoa y su disculpas con los demás me hicieron levantar la cabeza y concentrarme en eso. Todos tenían la cara algo pálida. ¿De verdad habíamos sonado tan mal entre los dos? Vale, creo que antes de que lo preguntara en voz alta ya Akaashi se imaginaba lo que iba a decir y me miro de forma asesina. Así que retrocedí unos centímetros aún en el pelo.-Vayan a por la próxima ronda de bebidas, les toca pagar por destrozar nuestros oídos.-Rodé mis ojos con el comentario y entonces me deje arrastrar bajo la mirada de todo hasta la puerta.-Kotaro..-Me advirtió Akaashi y de repente sentí un escalofrío de terror recorrerme todo el cuerpo. Ese tono que había utilizado...me puse en pie de inmediato.-Si. Ya vamos. YA.-Agarre la mano de Shinoa y tiré de ella para salir de allí lo antes posible, antes de llevarme una bronca que no me merecía del todo. No me la merecía,¿no?. No me di cuenta de que mi mano se encontraba entrelazada con la de la pelivioleta hasta que llegamos a la maquina de refrescos y ella carraspeo.-Oh...lo siento. Akaashi me da miedo...a veces.-Bueno, casi siempre era la respuesta correcta, pero no iba a admitirlo delante de ella. No, eso decía muy poco de mi como hombre. Justo cuando ella va a insertar la primera moneda, se lo impido y niego.-Yo he perdido, yo invito.-Digo y comienzo a poner las monedas necesarias. Saco dos refrescos, el primero se lo doy a ella y el otro me lo quedo yo. Decido apoyarme en un pequeño muro que hay enfrente de las maquinas y relamo mis labios.-Al parecer tenemos algo más en común...Se nos da horrible cantar.-Digo encogiéndome de hombros, pero termino riendo al recordar la cara de horror de los demás. Bebo un poco de la lata.-¿Necesitas que...luego te acompañe a casa?.-Pregunté sin mirarla, mirando simplemente a la lata y pasando mi dedo por encima de esta, dando circulos. La respuesta a esa pregunta me haría saber si verdaderamente estabamos bien o no.
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Re: wιтн oυr love, we can ғly❤

Mensaje por bultaoreune el Sáb Oct 07, 2017 12:58 pm

Oikawa Shouko.
En principio pensé que él se negaría a recibir mi ayuda y que reiría de mi o se metería conmigo. No por el hecho de que creyera que era de esa manera, si no porque entendería que le hubiera molestado que yo de alguna manera pudiera hacer lo que él llevaba tanto tiempo intentando. Pero en ningún momento mis intenciones habían sido lastimarlo o hacerlo sentir inferior. Por lo que me animo bastante saber que no le desagradaba y que quería confiar en mi para enseñarle lo que tantos años yo había estado aprendiendo. Intenté enseñarle, explicarle como debía de hacerlo, como debía de fijarse en Hinata y dejar de pensar en darle el balón de una vez y que este siguiera la misma trayectoria que usaban siempre, tenía que cambiar las perspectivas. Tenía que dejar de cerrar su mente, y no solo funcionaría porque supiera hacerlo, si no también debía de tener conexión con el pelirrojo, aunque eso último me lo guarde y no quise decirlo. No quería que le sentara mal, tampoco. El entrenamiento fue bastante productivo, al fin y al cabo, hasta tuve la oportunidad de sonrojarme en el momento que él dejo aquella cara tan sorprendida cuando remato el balón que yo le había pasado.-Oh...-Normalmente nadie me llamaba por mi nombre a no ser mis amigos de toda la vida, o mi familia. Pero no era algo que me molestaba, solo me había tomado de sorpresa.-Claro, estará bien.-Le hago saber que no me molesta con una leve sonrisa y asiento varias veces en cuanto propone llevarme hasta casa. No era necesario, pero me alegraba bastante de que tuviera esa iniciativa. Kageyama-kun no parecía ser de las personas que se mostraba simpático o que quería compartir una empatia, pero...parecía estarlo intentando, y eso me gustaba.

No intentaba ser pesada o caerle mal, pero quería hacerle saber que no tenía porque llevarme hasta mi casa y dejarme justo en la puerta. No quería ser molesta, pero al parecer lo estaba haciendo sin ni siquiera darme cuenta. Por lo que su contestación me tomó totalmente de sorpresa y me quede parada en mi lugar. Había sido una total idiota, me había comportado de una manera que no debía de hacer porque ni siquiera lo conocía completamente para ser tan pensada. Solo debía de agradecerle y ya, Shouko...¿por qué no puedo tranquilizarme?¿por qué no puedo dejar de darle vueltas a la cabeza sobre lo que él pensara sobre mi misma?. Mordí mi labio inferior, para no decir nada mientras él se acerca y habla.- Esta bien, no pasa nada. Es culpa mía. Soy una bocazas...-Me disculpo con él inclinándome ligeramente. No es que no quiera que me acompañe, es algo muy distinto a eso. Solo no quería molestarle, pero al final lo había conseguido de igual manera intentando no hacerlo. Comencé a caminar de nuevo, con él siguiendo mis pasos, esta vez en total silencio. Justo cuando llegamos a la esquina de la calle en donde vivo, me paro.-Mi casa es la tercera a la derecha.-Le explico señalando hacia la calle. Sabía que él no vivía por ahí y que si me acompañaba hasta la puerta debía de dar la vuelta para coger otro camino.-No hace falta que me dejes en la puerta, esta bien hasta aquí.-Sonrió levemente.-Gracias Kageyama-kun...Siento haberte molestado antes.-Comento bajando la cabeza y colocando un mechón de pelo detrás de una de mis orejas.-No-nos ve-mos...Mañana. Buenas noches.-Digo haciendo una leve reverencia y le sonrió levemente al levantar la cabeza, para luego darme media vuelta y correr hacia mi casa. Bien, no sabía porque pero me había puesto demasiado nerviosa por esa despedida, por el momento de silencio y por el momento juntos. No sabía porque, pero la presencia del moreno y su mirada sobre mi, me ponían bastante nerviosa y quería salir huyendo de eso. Debía de controlarme, porque no solo sería la futura manager del equipo en donde él jugaba, si no que era su compañera. Si, controlarme y dejar de pensar en todas las boberias que se me pasaban por la cabeza para darle lógica a mi comportamiento.

Camino por los pasillos de la escuela con mis cuadernos en la mano y mi mochila colgando de uno de mis hombros. Sonrió ligeramente a la gente que conozco y a la que me mira y no conozco: también. Me gustaba ser educada y simpática, aunque no me devolvieran nada. Soy así. Llego a mi aula y entro sin pensarlo, pidiendo disculpas con el chico con el que me choco al entrar. Me acerco hasta mi pupitre y dejo mis cosas encima, pero guardando los libros que no voy a utilizar en la cartera y los demás dejándolos en la mesa.-OIKAWA-SAAAN-Oigo ese grito lleno de ímpetu y alegría y me sobresalto. Automáticamente me sonrojo, puedo jurar que estoy echa un tomate. Y ya antes de virarme ya sabía de quien se trataba. Solo un chico de primero parecía comportarse de esa forma tan impulsiva: Hinata. Me giro con lentitud para encontrarme con el chico en la puerta de la clase y con alguien más alto que él detrás. El moreno, Kageyama. Camino con algo de lentitud hacia ellos, porque sé que aún sigo como un tomate y que la mayoría de la clase tiene los ojos puestos en mí.- Hola Hinata, Kageyama-kun...-Los saludo algo avergonzada y suspiro.-¿Ha pasado algo?¿Me esta buscando Shimuzi-chan?.-Pregunto algo confusa, y ambos niegan.-GRACIAS POR AYUDARNOS CON EL NUEVO PASE.-Grita el pelirojo y hace una reverencia, a la vez, el más alto se echa más hacia un lado y también hace reverencia.-Vale,vale, chicos..Ya esta bien. No hace falta que me las den.- Digo porque por el comportamiento de Hinata. Cuando notó que iba a gritar de nuevo, le freno.-Hinata, no hace falta que grites.-Le advierto y suelto una leve carcajada al ver que ahora es él quien se sonroja. Y cuando me pide perdón haciendo miles de reverencias, doy gracias que Kageyama lo pare. Le dedico una sonrisa al moreno y me cruzo de brazos.-¿Necesitáis algo mas?.-Pregunto algo confusa aún, pues no entendía la situación. Y recuerden, estaba algo sonrojada y algo nerviosa. Mi boca se abre ligeramente y río dulcemente para luego encogerme de hombros. Ellos -aunque hablaba Hinata- pensaban que yo era buena en todo y me pedían si podía ayudarles para estudiar para los exámenes, al parecer no eran muy buenos estudiantes. -Me siento halagada pero no se si yo soy la más indicada para...-Bien, Hinata parecía bastante frenético hoy, porque me interrumpió pidiendo que lo intentáramos y luego fuera con Kageyama a entrenar. Bueno, yo pensaba que ellos pensaban ya comenzar a entrenar juntos, pero parecía que no.-Vale, esta bien. Acepto pero no prometo nada.-Les sonrió y quedamos en vernos luego de clase, en una de las aulas para ayudarles con las materias y luego ir yo al gimnasio con el moreno.

Muerdo mi labio inferior y aguanto las ganas de darle un golpe a la maquina de bebidas porque no saca mi bebida. Tenía mucho sed, quería tomar algo y esa máquina se estaba riendo de mi cuando acababa de ver como un chico se llevaba una en perfecto estado. Le doy al boton de devolver el dinero y me giro para ir de nuevo al aula a buscar a mis amigas, para disfrutar del descanso. Sin embargo, mi cuerpo se choca con el de alguien más alto y mi dinero se cae junto a algunos papeles que llevaba. Maldigo en mi cabeza por ser tan torpe. Me agacho y empiezo a recoger todo, y con quien había chocado me ayuda. Cuando recojo las cosas de sus manos, levanto mi cabeza y mis ojos se chocan con los de él.-Oh..es-to..gracias.- Le digo a Kageyama y me levanto cuanto antes. Mmm,¿nunca se me iba a quitar lo torpe ni con gente delante?. Lo veo acercarse a la maquina de refrescos y chasqueo mi lengua.-No esta funcionando, intente sacar una soda de fresa hace un segundo y...-Mi boca se cierra y luego se abre, mientras parpadeo de forma repetitiva sin poder creerme lo que acababa de ver. ¿Por qué a él si le daba algo y a mi no? Bufó y ruedo mis ojos algo molesta. Al parecer hoy no iba a hacer mi dia. O quizás es que no estaba del todo centrada porque Toru había hablado conmigo anoche y me había confirmado lo que tanto temía; no nos veríamos hasta dentro de un mes o más, estaba demasiado ocupado con sus entrenamientos. Como siempre; Shouko se quedaba sola, a un segundo plano.
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Mensaje por Aislu el Dom Nov 05, 2017 8:12 pm

KAGEYAMA TOBIO.
No atino a más que entrecerrar lo ojos mientras escucho la voz aguda, fuerte e insistente de Hinata hablándole a Shouko... Shouko-san. Mi única intervención es la de detenerlo cuando está siendo demasiado pesado e inclinarme ligeramente como agradecimiento; nos salvaba de una grande al ayudarnos. Mi cuerpo temblaba de solo pensar que Daichi-san nos dejaría fuera de todos los entrenamientos (¡Y partidos, incluso!) de reincidir nuestros pésimos resultados en las evaluaciones. Mi temor va, sobretodo, al ser consciente de que él sería capaz de privarnos de jugar sin ningún problema. Fuimos testigo de eso desde el primer instante que entramos al club. Daichi-san daba miedo, imponía demasiada autoridad y... estaba exigiendo algo casi imposible. No es que admitiera que sí, ambos somos unos incompetentes, pero sí podía aceptar que nuestras calificaciones estaban muy por debajo de la media. Sobretodo hablando de Hinata, porque hasta yo me sorprendí cuando dijo que nunca había tenido una calificación de dos cifras. Nuestra primera opción (de Hinata, porque yo de ninguna manera acudiría a él) fue Tsukishima, porque el bastardo, junto a Yamaguchi, estaba en clases de preparación universitaria y tiene ese aire arrogante que me hace rechinar los dientes al creerse tan superior a nosotros por tener resultados sobresalientes, como si la diferencia entre las nuestras fuera tanta. Bien lo era, pero no era necesario que él lo recalcara cada que tuviera oportunidad. Y justo como esperé, se negó rotundamente a ayudarnos, típico de él. A lo que Yamaguchi nos sugirió acudir a Shouko-san. Parece que ella es otra persona que se caracteriza por ser buena en todo lo que hace y aunque no la conocía del todo, más allá de nuestra última interacción, fácilmente supe que de  ella recibiríamos mejor respuesta que el gigante que tenemos de compañero. Honestamente, cualquiera es mejor persona que Tsukishima, lo que me hace preguntarme siempre cómo es que él y Yamaguchi son tan amigos. {. . .} —Oikawa-san nos ha librado de una grande.— es lo primero que dice Hinata una vez regresamos los dos solos. Por un momento había pensado en seguir de largo sin dirigir mirada a su figura, después de todo aún no estábamos en buenos términos, a pesar de que la ayuda de Shouko-san había servido de mucho para entrenar aunque fuera un tiempo juntos. Pero después de que el pase funcionó, ambos nos miramos sin saber qué hacer, hasta que él dijo que siguiéramos entrenando por separado. —Asegúrate de agradecerle, correctamente, su ayuda, rudo-kun. Vas a asustarla con tu falta de modales y tu cara terrorífica.— Mi respuesta es arrugar el ceño y empujarle, de manera que choca con la pared y grita del dolor, tiempo que aprovecho para aumentar la velocidad de mis pasos y alejarme todo lo posible; de todos modos, es en vano, ya que a los segundos lo tengo detrás mío gritando y exigiendo que "¡Dé la cara, bastardo!" —¡Hablo en serio, Kageyama! Trata de ser amable con ella. Eres un bruto.— Y poco me ofendían sus palabras, empero, asentí con la cabeza con el único fin de que cerrara la boca temporalmente. Ninguna sorpresa: volvió a hablar, de un tema completamente diferente, a los segundos. Por fortuna sólo debo soportarlo hasta llegar a su aula.

Busco evitar a Hinata todo lo posible. Es el ser más social que he conocido en toda mi vida, en verdad, una vez pude ver de reojo su lista de contactos y el número marcado me dejó sin aliento por minutos. Si lo pensabas bien, tiene sentido: Hinata habla con cualquier persona que esté de pie cerca suyo, por lo que en algunos descansos podía librarme de él ya que se ocupaba hablando con sus compañeros de clase y yo podía ir por algo de leche, caminar por la escuela, y disfrutar de la paz existente al no lidiar con su presencia. Justo ahora, al pasar los cinco minutos del peligro (es decir, el tiempo en el cual sí puede aparecer en mi aula, gritando "KAGEYAAAMAAA" pero pasados estos ya debe estar en algún círculo hablando y hablando y hablando) me dirigí, sin pensarlo, a la máquina expendedora más cercana. Necesitaba con urgencia algo dentro de mi estómago, mi dosis diaria, y como me reuní con Hinata desde temprano, tenía los nervios de punta desde entonces. Si algo podía calmarme, era la bebida de la máquina expendedora. Ni más, ni menos. La sorpresa que me causa encontrar a Shouko-san es casi nula, y desaparece por completo al caer en cuenta de que no se da cuenta de mi presencia y puedo esperar tranquilamente hasta que se vaya. O eso pensé, hasta que tomó el camino contrario al que pensé, terminando chocando conmigo. Cuando escucho el sonido de las monedas cayendo al suelo, no puedo evitar que un poco disimulado "tch" salga de mis labios, pero entonces escucho la molesta voz de Hinata, a lo que le ayudo a recoger todo lo que dejó caer y apenas terminamos me alejo para ir ya a la máquina expendedora.— A mi parecer funciona como todos los días— digo al mismo tiempo que me giro para mirarla, confundido, con el cartoncillo de leche en mi mano como prueba. "Trata de ser amable con ella" La voz de Hinata repite, otra vez, y yo me quedo de pie ahí, inmóvil, pensando en qué exactamente se considera ser amable. Una vez tengo la respuesta, le doy la espalda. —¿Soda de fresa, dices?— mi nariz se arruga a la mención de la bebida. Era asquerosa, como medicina que bebes por obligación. Pero si a ella le gustaba, no había más que pagar por ella, aunque fuera algo tan repulsivo. —Toma. Nos vemos más tarde, Shouko-san.— Me apresuré a entregarle la bebida, al sentir que quemaba mis dedos, y me dirigí de regreso a mi aula sin esperar respuesta. Satisfecho, ahora podría hacer burla a Hinata porque, contrario a lo que él cree, puedo ser amable. 

No entiendo.— esa frase la hemos dicho en misma cantidad de veces, pero eso no quita que Hinata se burle cada vez que digo la frase cuando él si ha entendido (supuestamente, porque a los pocos minutos pregunta lo mismo que yo). Sé que debería de estar captando aunque fuera un poco de información, pero era imposible escuchar con atención lo que decía Shouko-san cuando lo único que podía pensar era en cómo mejorar el pase ¡Para eso íbamos a entrenar juntos después, maldita sea! Me hace creer que todos estos años poniendo el deporte como mi principal necesidad han provocado que mi cerebro no pueda dejarlo en segundo plano, aunque sea necesario. Puede, incluso, que esa sea la razón por la que no pasé el examen de Shiratorizawa... como sea, no viene al caso. —¡Cierra la boca, Hinata! Creo que ya lo tengo— en realidad, no estaba seguro, pero no podía arriesgarme a perder la concentración que tanto me costaba por la irritante voz del enano. —¡Que cierres la boca, te digo!— mi lápiz rasga con fuerza la hoja, aplicando más presión que la usual por la presión y el querer terminar rápido. Cuando paso el cuaderno a Shouko-san y ella dice que estuvo bien, no puedo evitar emocionarme y después sonreír, socarrón, en dirección a Hinata. —Parece que solo uno quedará fuera del equipo, idiota.— y antes de que él pueda gritarme, giro la cabeza para ignorarlo olímpicamente y enfocarme sólo en Shouko-san.— Muchas gracias, Shouko-san. — por fortuna, el otro me acompaña en mi agradecimiento, siendo ahora los dos los que se inclinan de manera exagerada hasta que ella comienza a decirnos que no es necesario.—Deberías de aceptar nuestro agradecimiento— digo, a juzgar por como su rostro pierde color, de manera brusca. Está bien, tal vez no puedo ser amable todo el tiempo. 

Hinata quiere seguir practicando por separado un tiempo más. Parece que todavía quiere aprender unas cuantas cosas más, donde sea que esté practicando.— Le explico de la manera más simple cuando nos encontramos solos, una vez terminada la sesión de estudio. Había notado su sorpresa cuando le dijimos que seguiríamos por separado, seguro esperando que con el pase regresaríamos a las dinámicas de siempre. Le resto importancia, diciéndole que lo que importa ahora mismo es perfeccionar el pase.— Y con tu ayuda, Shouko-san, estoy seguro de que no tomará mucho tiempo— "Sé amable" me digo una y otra vez, "sé amable" me recuerdo, aunque poco funcione. [. . .] —Te acompaño a casa— en un principio había pensado ir, junto a Hinata, por algo de comer terminando la práctica, pero él había desaparecido a pesar de que me había dicho antes que sus entrenamientos en solitario no eran todos los días, ni de noche, por lo que en alguna ocasión se la pasaría con nosotros. —Y antes de que digas algo— la corté a penas vi su intención de abrir la boca— ahora que ya sé donde es tu casa, es menos el problema.— además, no era tan idiota como para dejarla ir sola a estas horas. Fallaré mucho en los modales y la socializar, pero algo de sentido común sí tenía. —Había pensado en si podríamos estudiar también en nuestros días libres ¡Si es que no tienes planes, claro! No tienes que decir que sí, fue idea del idiota de Hinata.— Ya debe de tener suficiente de nosotros con las prácticas y después de clases ¿No es así? Yo también me cansaría de tener que soportar a los dos. —Aunque yo te recomendaría mucho ir a casa de Hinata. Su familia es muy agradable, su hermana es muy tierna y su madre hace una comida deliciosa: son todo lo contrario a él, claramente.— no puedo decir "ven a mi casa" cuando está más sola que una casa abandonada y lo único que tendría para ofrecer sería comida congelada. —A mí... a-a.— Carraspeo y es imposible retener el calor que sube a mi rostro.— A mí me gustaría que aceptaras. No tenemos que estudiar exactamente, podemos comer, ver algo... e-en ocasiones salimos a jugar también.— y al notar que se me dificulta cada vez más hablar, no hago más que acudir a mis confiables "tch" una y otra vez, y cuando siento su mirada preocupada (más bien, asustada) suspiro y llevo mis dedos al puente de mi nariz, respirando profundamente para calmarme. —Ve, será divertido.
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