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Mensaje por bultaoreune el Dom Ago 20, 2017 9:52 pm

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Re: ...evernιgнт~

Mensaje por uchiha el Lun Ago 21, 2017 6:29 pm


Intranquila, avanzaba a lo largo de la habitación, evitando el abandonarla en un arrebato de rebeldía. El cosquilleo de sus dientes era insoportable, al igual que esas insaciables ganas de lanzarse en la búsqueda de su controlador azabache. Había pasado aproximadamente una semana desde que las clases habían comenzado y un par más desde que su, ahora muerta, cita se había atrevido a convertirla. Vampiro, una palabra que sonaba sacada de un cuento para espantar a niños pequeños y que ahora la catalogaba. Jamás, ni en sus sueños más alocados, imaginó utilizarla para describirse a sí misma. Si no hubiese sido por Ichinose, su dulce tormento,  posiblemente ahora no se encontraría en la posición en que se encontraba. ¿Podía considerarlo su salvador si ahora más parecía su guardián? El debate interno de sus pensamientos se disipo al escuchar pequeños maullidos por el corredor. Viró los ojos a al portillo, viéndose conquistada por la curiosidad y respondiendo a esta de la manera más infantil posible. Tan solo tres segundos, los cuales contó, bastaron para que su cuerpo actuara. Cerró la puerta a sus espaldas, ladeando el rostro, primero a un lado y luego al otro, asegurándose de no encontrarse con alguien que impidiera su escape. Casi al instante la grave voz del azabache ataco su mente en reproche: no abandonaras tu habitación comenzada la noche. Más, era muy tarde para arrepentirse de sus acciones, además… ojos que no ven corazón que no siente, ¿verdad? Concentrada en su misión, camino por el oscuro pasillo, encontrando así, a un pequeño felino negro encerrado en lo que parecía ser una jaula para aves. — ¿H-huh? — Debía de ser una broma de muy mal gusto. Frunciendo ligeramente el ceño, cruzando los brazos por encima de su pecho, sintiéndose insatisfecha con lo que había encontrado, más ello no impidió que sus manos fueran ágilmente a su rescate al cabo de unos segundos. ¿Qué clase de idiota haría algo así? Habló consigo misma, articulando cada palabra en voz alta, mientras cargaba al pequeño animal y acariciaba su lomo con la intención de tranquilizarlo. Parecía asustado y por el momento no quería saber la razón. Todavía no llegaba a sentirse cómoda en la academia, y estaba segura que jamás llegaría el día en que lo estuviera realmente. Un escalofrió se deslizó por su espalda, obligándola a erguirse, en cuanto escucho un par de pasos hacerse más cercanos a su presencia. — No me digas que planeas alimentarte de eso. — Una mueca se dibujo en sus labios al reconocer dicha voz: Mitsuo. Un estudiante con el que compartía más de una clase y quién creía ser su amigo a pesar del poco tiempo que habían compartido juntos.  — ¡C-claro que no! — De un salto ya se encontraba caminando en busca de alguna ventana dónde pudiese dejar al animal. Y en cuanto encontró una, lo liberó, concentrando así su completa atención al rubio que seguía cada uno de sus movimientos. — Te ves pálida y tus colmillos saltan a la vista. — Deslizó la lengua por su dentadura, percatándose que lo segundo era cierto. Dio un giro sobre la punta de sus pies, yendo en dirección a su habitación dónde volvería a encerrarse esperando que su compañera de cuarto fuera en su salvación. — Tienes hambre. — ¿Tenía hambre? ¿Era eso lo que sentía? No respondió, continuo caminando, ignorando si seguía o no sus pasos. Dormiría. Sí, eso era lo que haría.  — Bebe de mí, Ko-u-ko. — Paro al verlo tan cerca a ella. Se olvidaba lo rápido que podía llegar a ser los vampiros cuando se lo proponían. No supo qué le había disgustado más, si su ofrecimiento o la osadía en irrumpir su espacio personal. Alzó la mano y la movió bruscamente hacía su mejilla con la necesidad de plantar una cachetada allí, pero sus acciones se vieron interrumpidas al ver un cuerpo entre ambos. — I-Ichinose-kun. — Botó en un suspiró por los labios. Justo a tiempo.
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Mensaje por uchiha el Lun Ago 21, 2017 6:30 pm


Las órdenes habían sido claras y específicas: vigilar. Una tarea, que a su parecer, era lo bastante sencilla para que cualquier otro integrante de la Cruz Negra, pudiese realizar. Detallar detenidamente los movimientos de cada estudiante, ser capaz de descubrir cada secreto que intentaran guardar, y por sobre todo, no ser descubierto al hacerlo. Por primera vez en mucho tiempo, el internado había permitido que los humanos se relacionaran tanto con vampiros como con cazadores; estaba más que claro que había algo allí que no cuadraba y estaba en sus manos descubrirlo. Cuando creyó que estaba listo para tomar una estaca y salir de cacería, sus superiores salieron con una idiotez de misión. Suspiró. No había conseguido absolutamente nada hasta el momento, lo cual le enfermaba. Siete largos y tormentosos días habían sido los suficientes para saber que vivir con criaturas tan inmundas le enfermaba. Hundió las yemas de sus dedos en su frente, dejando le costado de su cuerpo apoyarse en uno de los muros que daban para la entrada al bosque. Aún faltaban un par de horas para que amaneciera, pero sus pensamientos no le brindaban la paz suficiente como para permitirle el descansar y ello explicaba su presencia allí. Volvió a soltar un suspiró por la abertura entre sus labios, pensando si irse a su habitación o no. Duda que fue resuelta, al ver una sombra cruzando por su delante. Lo que inició cómo una caminata lenta, pasó a convertirse en una persecución en tan solo segundos. No necesito una invitación para que su cuerpo se moviera en dirección a la que esa silueta iba, presionando uñas contra la palma por la fuerza que empleaba al cerrar los puños. —¡Espera! — No importaba cuanto insistiera en que detuviera su paso, esa persona seguía corriendo, huyendo de algo, pero ¿de qué? No conseguía reconocer a nadie siguiendo sus pasos, además de él, pero aún así no se atrevía a detenerse para cerciorarse de encontrarse en lo correcto. No cuando una persona más estaba involucrada. Concentró su fuerza y atención en sus pies, alargando aún más las piernas con cada pisada, y dando una zancada alta al encontrarse más cerca a ella para así alcanzarla. Aprisiono el contorno de su muñeca, tirando de ella, para proteger el cuerpo con el suyo, cubriendo su existencia al acorralarla contra el tronco de un árbol. La irregularidad de su respiración hacía que su pecho subiera y bajara casi de forma brusca, y el suyo no hacía más que imitarlo. Ambos habían corrido, y joder, que habían corrido bastante. Sus sentidos se distrajeron por un dulce aroma que rápidamente abordó su mente, sintió un impulso por hundir su rostro en el hueco de su cuello para embriagarse por ese peculiar olor, pero retuvo todo instante, eliminándolo de su mente. ¿Qué rayos estaba pensando? ¿Estás bien? — Dio un paso hacia atrás, brindándole el espacio que necesitaba y deslizando sus manos en el interior de sus bolsillos. Ya había retomado la compostura, y agradecía que fuese así. Ojeo su acompañante, contemplando a una silueta delgada y fina, de piel pálida pero decorada con un atractivo sonrojo, de cabellos marrones que caían por su rostro cubriendo lo que parecía ser… las facciones más llamativas a los ojos del peli plateado. Una humana, bastante hermosa. Estrechó la mirada, borrando esos innecesarios pensamientos de su mente, una vez más. Era la primera vez que divagaba de aquella manera cuando se encontraba “trabajando”, y más cuando esa acción se repetía con tan rápida frecuencia. — Es peligroso estar fuera de las habitaciones a una hora cómo esta. — Pronunció manteniendo el mismo porte que siempre le caracterizaba, uno que emanaba seriedad. Una corriente de aire descubrió lo que parecía una mirada confundida por parte de la morena, haciendo que esta vez su cuerpo actuara por inercia e instinto, quitando la chaqueta que cubría su espalda, y colocarla sobre sus hombros en acto de mantenerla caliente. El clima se estaba tornando bastante frío.  
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Mensaje por bultaoreune el Miér Ago 23, 2017 10:26 am


¿En que momento quise tener tan responsabilidad en mis manos? Se suponía que todo lo que quería era desaparecer cualquier responsabilidad, cualquier mínimo polvo de mi existencia, de mi larga y de lo que había sido una vida más que suficiente. Estaba realmente cansado de haber pasado por todo y a todos, y había llegado a la concreta conclusión de que lo mejor era dejar de vivir. Desaparecer de la faz de la tierra y...¿quién sabe? Quizás me esperaba el infierno después para castigarme por todos aquellos pecados cometidos sin justificación ninguna. Pero aquella pequeña chica de cabellos anaranjados tuvo que aparecer la noche en la que me había dispuesto a realizar aquel acto sin ningún temor ni arrepentimientos. Y verla de aquella forma, tan vulnerable, -y sabiendo todo lo malo que iba a continuar en su vida si seguía sin nadie que le guiara sus pasos- provoco en mí una sensación de disgusto. No lo niego, me debatí entre dejarla vivir a su suerte -muriendo pronto posiblemente- o ayudarla siendo yo mismo el que le enseñara todo este mundo en el que ahora se había adentrado sin ni siquiera creerlo, sin ni siquiera saber con anterioridad que existían las criaturas como en la que ella se había convertido ahora. Y dado a que estoy metido en un internado y aún sigo vivo, esta de más decir que me quede con la segunda opción. No sé si me llamo más, el tomar esa decisión, el hecho de que ella fuera como un cervatillo que pronto sería asesinado o se volvería loco...o su completa belleza metida en esa pequeña silueta asustadiza. El caso terminaba en ella y yo en un internado, siendo alumnos de este e intentando adecuarla a la vida normal como vampiro dentro de esa institución. Quizás no era la mejor forma enseñarla a controlarse con un montón de humanos a su alrededor pero sabía que era un buen lugar para que ella aprendiera todo lo de ser vampiro, para que supiera lo difícil que era convivir con órdenes de cazadores siguiéndote los talones. Y además, con su edad tenía que seguir su estudio, aunque tuviera ahora toda una eterna vida para aprender lo que quisiera. Ya había estado aquí con anterioridad, de visita, y podía decir que había bastante satisfacción con todo en general. Además, varios profesores eran conocidos míos, otros estudiantes también y casi todos tenían un respeto hacia mi persona insuperable. Y aunque a Kouko no le gustara mucho estar en este sitio ni la sensación que sentía desde que era vampiro...no me importaba en absoluto. Porque ella iba a quedarse a mi lado le gustara o no, eso era lo más cierto que había en estos momentos. Su fidelidad en mi, mi protección en ella.

No me gustaba ser protagonista de nada, y tampoco llamar la atención. Pero parecía que aquellos que tenían el mismo martirio que yo y eran de mi misma raza, ya sabían que tenía algo diferente a ellos, algo que me hacía especial, con un poder superior. Algo de lo que Kouko no tenía ni idea ni tenía porque saber, por ahora. Y por eso los altos mandos de la academia quisieron tener una reunión conmigo. Sus intenciones eran que me quedará al cuidado de la sala de entrenamientos. Vigilando que nadie hacia cosas que no debiera, y vigilando que ningún vampiro atacara a un humano. Sabía que podía controlarlos, sabía que eso sería una tarea fácil para mi, pero tuve que negarme. Mi única prioridad ahora mismo era cuidar a esa niña revoltosa y un tanto malcriada. Y dado a que hacía demasiadas horas que no la veía, decidí ir a buscarla. El paso lento que llevaba hacia los dormitorios de las chicas, se vio alterado en cuanto sentí una extraña sensación en mi. Algo le estaba pasando a ella, estaba en peligro, podía sentirlo. Y antes de que cometería el error de meterse con quien no debía, me puse en medio de ambos con el semblante más serio que me permitía a mi mismo.-¿Acaso te estas atreviendo a molestarla, Mitsuo?.-Solté con lentitud pero con un tono tan frío como era costumbre en mí. Vi retroceder a este en el momento que mis ojos se volvieron rojos y una sonrisa retorcida salió de mis labios.-No quiero volverte a ver cerca de ella...O haciendo propuestas de ese tipo en medio del pasillo. Tienes un pie fuera de esta institución...Fuera de mi vista.¡AHORA!.- Solo subí un poco el tono de mi voz para imponer un poco más del respeto, y lo vi salir huyendo de allí. Chss,¿qué tan rápido se acobardaba? Eso era aburrido. Me encogí de hombros levemente y me giré hacia la chica que había dicho mi nombre en tan susurro que se clavo en mi interior.-¿No puedo quitarte la vista de encima ni unos minutos? Deja de meterte en problemas, tonta.-Le doy un pequeño golpe en la frente y cuando veo que eso le ha molestado de cierta manera, sonrió.

-Solo entra.-Gruño cuando me pregunto por vigésima vez porque tiene que venir a mi habitación a estas horas. Si no lo entendía...era que no tenía la misma necesidad y la misma atracción que yo.¿Por qué no podía controlarlo?¿Por qué...esta vez sentía que había creado un vínculo al beber de ella y dejar que ella lo hiciera de mi? Solo debían de ser cosas de mi imaginación. Esta chiquilla sin remedio no podía estarme provocando nada en mi corazón inexistente, ni en mi mente. Con un ágil movimiento, cierro la puerta, la agarro a ella y me siento encima de la cama. Sentándola a ella en mi regazo.-Creo recordar que me habías dicho que llevabas lo de saber cuando tenías hambre controlado...Pero tus colmillos fuera dicen lo contrario.-Digo con tono suave pasando una de mis manos por su boca, por sus blancos colmillos que se ven apurados por saciar la sed que tienen. Mientras mi otra mano se mantiene aferrada a su cintura.-No me gusta que me mientan,Kouko.-Suelto, llevando su pelo hacia atrás y acercándome a su yugular. Sin embargo, solo aspiro su dulce aroma para luego dirigirme a su oído.-Bebé de mi, pequeña. Solo de mi.-Murmuró con un tono autoritario y dándole permiso para que su boca vuelva a posarse encima de mi piel. Una sensación...indescriptible.
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Mensaje por bultaoreune el Miér Ago 23, 2017 10:27 am


No me sentía bien en este lugar, no sentía que fuera mi sitio. No me importaba que fuera un internado muy prestigioso y de los mejores del país, solo tenía la necesidad de salir de aquí. La semana no había sido mala del todo, hasta podía decir que comenzaba a ser amiga de mi compañera de cuarto, pero sentía todo el rato miradas sobre mí que llegaban a intimidarme demasiado. Y además, consideraba que el hecho de que mis padres trabajaran aquí y quisieran encerrarse en estas cuatro paredes no era motivo para obligarme a mi también a ello. Por lo que aquella noche en la que al acercarme a la habitación Kouko parecía estar bastante entretenida en una discusión con dos chicos que no me interesaban, decidir dar media vuelta. Y cuando fue consciente de la poca vigilancia que esa noche parecía traer, eche a correr sin mirar atrás. Mis pasos fueron lentos en primer momento, pero fueron aumentando y alcanzaron su máxima intensidad en el instante que sentí que alguien me seguía. ¿Acaso no podía escapar tranquila?¿Y...por qué alguien me seguía? Pronto sentí una presión en mi muñeca que no podía contrarrestar y me vi prisionera entre un gran árbol y un chico. Mi respiración acelerada por lo que había corrido intenta huir, y el miedo por lo que él pretendía me mantuvieron completamente muda con respecto a nuestra cercanía y su acción. Mi asombro fue mayor cuando demostró preocupación sobre mi estado. Me abracé a mi misma a modo de protección y moví mi cabeza un poco para observarlo mejor. Su expresión era seria, portaba un semblante completamente frío aunque sus palabras y sus acciones no fueran parte de esto. Su cabello plata brillaba gracias a la luz de la luna incidiendo directamente en este. Y podía jurar que su piel blanca adornaba completamente aquella cicatriz que asomaba ligeramente por su cuello. Es bastante atractivo pero...mierda,¿por qué lo estoy analizando tanto? Un escalofrío me recorre el cuerpo -y no precisamente por el frío- al sentir su chaqueta sobre mis hombros, y no puedo hacer otra cosa que bajar la cabeza algo avergonzada, no quería que viera como mis mejillas se encendían completamente ante ese gesto.- Yo...solo quería irme.-Y las palabras salen de una forma tan natural de mi boca al encontrarme con un extraño y contárselo que ni yo misma me lo creo.- Pensé que me perseguías por algo...malo, por eso empecé a correr.-Explique seguidamente y me encogí más en mi lugar. Mi cabeza estaba debatiendo entre irme de allí directamente o preguntarle que peligro podía haber ahora mismo aquí fuera, pero una tercera voz nos interrumpió. Un profesor apareció delante de nosotros, nombrado nuestros apellidos y obligándonos a ir a cada uno a su habitación. Mi cuerpo se quedo estático durante un segundo y giré mi cabeza cuando ya me encontraba a punto de girar el pasillo hacia donde se hallaban la habitación de las chicas. Observé más allá de donde el profesor -que había insistido en acompañarnos para que no hicieramos nada "indecente" porque "los jovenes de ahora no se contienen", según sus palabras- y vi como el peli plateado también se había parado. En el momento que nuestras miradas conectaron, sentí un leve cosquilleo en mi estómago, que termino por subir de nuevos a mis mejillas. Me sobresalte a mi misma y decidí entonces correr a esconderme en mi habitación. ¿Qué...?¿Por qué había sentido la necesidad de querer seguir manteniendo una distancia cercana con él? ¿Por qué me había mantenido tan conectada a su mirada?.-Oh...-murmuré una vez me encontré frente al espejo del baño y pude observar que su chaqueta seguía sobre mis hombros. Una sonrisa salió de mi rostro sin poder evitarlo cuando su aroma me embriago y decidí abrazarme más a esta.

-Te ves algo distraída hoy.- Habla Ryuichi mientras se apoya al lado de mi taquilla, donde estoy dejando los libros de las clases anteriores. Un chico que mis padres decían -cada vez que me veían,todos los días- que era muy bueno, inteligente, guapo...perfecto como novio. Mmm..si, era todo eso y más, y me trataba bastante bien, se preocupaba por mi pero..parecía ser mayor de lo que era. Había algo en él que parecía..¿antiguo? Algo así sentía.-No es nada.-Le digo sonriendo ligeramente, cierro la taquilla y comienzo a caminar. Él me sigue, y comienza a decir algo como de que deberíamos ir a tomar algo por la ciudad el día que sean las puertas abiertas del internado, pero le dejo de prestar atención en el momento que mi mirada se cruza con esa persona.-Luego hablamos-Le cortó sin más y doy unos pasos más rápidos para acercarme hacia donde esta él apoyado en la pared.-Hola..-Lo saludo con algo de tímidez en mi voz y mi expresión, y antes de volver a decir nada, extiendo su chaqueta para dársela.-Gracias por prestármela...anoche me la lleve sin darme cuenta de que la llevaba puesta.- Me explico con algo de torpeza. Sé que quizás deba dar media vuelta e irme ya, sé que quizás hasta yo le molesto -porque su expresión no me deja descifrar nada-, pero por algún motivo nuestro encuentro de anoche había hecho que ya no tuviera tanta urgencia por querer irme de aqui.-Soy Miyamizu...Mitsuha Miyamizu.- Y espero con ansias saber el nombre de ese chico que podía robarle la respiración a cualquiera con tan solo una mierda.
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Mensaje por uchiha el Jue Ago 24, 2017 2:25 am


Enderezó cohibida la espalda, sintiendo un escalofrió recorrer su lumbar tras presenciar el suave roce de su aliento. Una de las muchas sensaciones que gobernaban su cuerpo del tenerlo tan cerca. Allí estaba de nuevo, esa irregular respiración y una atolondrada pulsación de su parte. ¿Qué era ello? El dolor de sus colmillos forzó a que crecieran conforme iba en busca de aquella palpitación que sobresalía de su cuello. Creyó verse dominada por el momento… por el hambre, sin embargo, cuando el filo de su dentadura tocó su tez, paró. — Tu también. — Pidió con la voz tan apacible que fácilmente podría ser confundida con un simple sonar del viento. Después de todo, así era su extraña relación, él ordenaba y ella obedecía; ella suplicaba y él la satisfacía, pero lo más importante: nunca bebía uno sin que el otro también lo hiciera. Atravesó su epidermis, rasgándola como la delgada y fina tela que era, y en cuanto aquel sabor a hierro entro a sus sistemas, un gemido de gozo fue expulsado por la pequeña abertura de sus labios. Jamás lo admitiría en voz alta, pero… ningún aroma le atraía como el suyo, y preferiría morir de hambre antes de beber de otra persona. Nuevamente: ¿qué era ello? La poca cordura que le iba quedando, desfalleció en cuanto sintió al azabache corresponder a su petición alimentándose de igual forma. Hundió las yemas de sus dedos en sus hombros, y continúo con su labor, controlando su mente de enloquecer. Y así fue cómo la noche pasó rápidamente, dejándola con un toque amargo en la punta de la lengua cuando lo vio partir a su dormitorio correspondiente. No dejaba de sorprenderse cuan fácilmente sus pensamientos divagaban cuando estaba en su cercanía. Nunca se acostumbraría a ser un… ¿un chupa sangre? Sí, eso mismo.

La mañana comenzó agitada, obligándola a ir de un lugar a otro al ser elegida cómo la delegada de la clase. ¿Cómo había pasado ello? Su muy obvia distracción llamó la atención del profesor, viéndose encantado del hacerla concentrar. Desde el inicio de la hora, hasta el final de la misma, se vio forzada a visitar la biblioteca en más de una oportunidad para conseguir los libros que el docente necesitaba. Coloco  últimos los papeles sobre el escritorio del hombre mayor que ahora se encargaba de borrar la pizarra con entretenimiento. — ¿Algo más? — Altaneramente preguntó la peli naranja con una sonrisa fingida, la cual solo incremento al escuchar su respuesta negativa en la misma tonalidad. ¿De qué le servía tener… dotes… si no podía utilizarlos para liberarse de personas cómo él? Por lo menos ya había terminado su jornada de lamentos. Suspiró, abandonando el salón de clases y dejándose perder entre los corredores del internado. Llevaba un rato caminando, con los ojos cerrados y la mente volando, recordando cómo era su anterior vida y golpeándose con la realidad de que no volvería a tenerla. Volteando en una de las esquina presenció a una de las fanáticas del azabache rodeándolo. Con recelo, camino lentamente hasta quedar a sus espaldas y cruzó los brazos por encima de su pecho expectante. — Guren-san, ¿le gustaría caminar conmigo por los jardines? — ¿Por qué no le sorprendía que el susodicho no respondiera? Parecía que quería que ella lo hiciera. Respondió por él automáticamente: — No. — Agrego un notorio gruñido, espantando a la muchacha, tal como había deseado que sucediera. Muchas veces lo había oído, Kouko tenía una mirada que era capaz de penetrar a cualquiera que intentara molestarla: y esa castaña lo estaba haciendo. — ¿Qué? — Inocentemente cuestionó dibujando una dulce sonrisa para él, de las que solamente podía dedicarle a él. — No he hecho nada malo, ¿o sí? — Batió las pestañas, dando un paso hacía él, acercando peligrosamente su rostro al suyo, manteniendo la misma expresión, pero ahora creando una conexión entre ambas miradas. Quiso apartarla, pero se retuvo, más su rostro si tomó distancia al cabo de los segundos.  — ¡Bien! ¿Caminamos por los jardines? — Sin esperar su respuesta, sus pies empezaron a andar, meneando la cadera con coquetería y logrando que su cabello bailara de un lado al otro con cada paso que daba. 
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Mensaje por uchiha el Jue Ago 24, 2017 2:27 am


Horas. Las horas eran una condena que se veía obligado a soportar. Había pensado en abandonar la tarea, otorgándosela a alguien de  menor grado de él, para así encargarse de algo de mayor importancia. Su opinión al respecto había variado y no quería pensar el por qué. Tal vez por qué ya lo sabía y no le gustaba la respuesta. Llevaba rato caminando por el internado, sin rumbo fijo, buscando con la mirada algo… a alguien, y en cuanto la encontró, su paso se detuvo. La presión de sus puños cerrándose, aún cuando era imposible el cometer tal acción, comenzaba a contraer sus músculos, obligando a que las venas y arterias saltaran a la vista, decorando el rededor de su marcado brazo. Más que causarle una molestia, parecía ser su única fuente de relajación ante aquel cuadro que le creaba nauseas. La ridícula y enfermiza forma en que le trataba: cómo si fuese lo más fino a admirar. Se mentía a sí mismo haciéndose creer que la razón de sus comportamientos residía en la raza de aquel chico, pero parte de él sabía que se estaba equivocando. No era solamente eso, era ella. El peli plateado deseaba en lo más recóndito de su alma, ser él quién pudiese tratarla así. ¿Por qué tanta importancia repentinamente? Tsk. Mordió la punta de su lengua, forzando a su mirada a virar, y a sus pasos a continuar. Los segundos avanzaban lentamente una vez más y conociendo su poco dominio de impulsos, estaba casi seguro que saltaría en ataque si continuaba observando dichosa escena. Deslizó sus manos por los lados de sus piernas, cómo si palpara en busca de algo. Había sido una gran (¿o pésima?) elección el haber dejado la cuchilla de plata bajo su almohada esa mañana. Cuando creyó que la razón se abrió paso en sus pensamientos, un aroma dulce a vainilla alerto sus sistemas, erizando la vellosidad de sus brazos y su piel a su paso. Miró por encima de su hombro, cómo la castaña había caminado hasta quedar frente a él, y lo único que consiguió expresar de sus labios fue un sonido sin significado alguno: — Hmph. — Tomó la chaqueta y recordó la noche anterior, el cómo había tenido la necesidad de protegerla del frío aún cuando esté no era tan preocupante. Necesidad, una palabra que nunca antes había utilizado para explicar un comportamiento suyo. Zero se sintió repentinamente mareado. Quizá por la falta de descanso, el enojo que había sentido segundos atrás o… su voz. Armoniosa y angelical. Mitsuha, una mujer que poseía rasgos exóticos y bellos. ¿Había utilizado la palabra exótica? Estaba perdiendo la cabeza. Zero. — Respondió indiferente. Suspiró. — ¿Por qué querías irte? — La duda había torturado su mente, impidiendo que cerrara los ojos una vez se había encontrado en su respectiva habitación. Ahora que la tenía finalmente en su delante, no podía evitar hacer la pregunta para resolver las miles incógnitas que aparecieron en su cabeza. ¿Le habría pasado algo? ¿Le habrían intentado hacer daño? La simple idea… la estúpida idea sin base real, conseguía joderle más de lo esperado. El peso sobre sus hombros se hizo mayor, forzando a que contrajera los músculos de la espalda para poder sobrellevar la presión. Debía sobrellevar esa carga, y resolverla, o comenzaría a volverse un problema. — Anoche. — Explicó. — Mencionaste que querías irte, ¿por qué? — Insistió, estrechando los ojos. No iba a conseguir nada comportándose de la manera en que lo estaba haciendo, como si fuese su deber contarle, como si ella hubiese hecho algo malo y debía de ser castigada. Lo único que había hecho era hablar con un vampiro. ¿Por qué le encabronaba tanto eso? Inhalo una gran cantidad de oxígeno, llenando sus pulmones, y expulsándolo lentamente consiguiendo así lo que tanto anhelaba: relajación. Mirándole a sus orbes marrones, comenzó a hablar, con la educación que minutos atrás le había faltado: — Lo siento, estoy siendo muy brusco contigo. — Sonrió, apropiándose de su mano, acariciando el dorso con su dedo pulgar al paso que la iba alzando hasta la altura de sus labios, en la cual aprovecho para dejar un casto beso sobre sus nudillos. — Creí que te había pasado algo, que habían intentado lastimarte… por eso te seguí, me alegra saber que estaba equivocado. — Su brutal honestidad era algo nuevo para él. Un inexperto, así se sentía y no podía culpar a nadie, era la primera vez en toda su corta vida, que sentía una atracción por una chica. Era la primera vez que dejaba que su atención se dejase atrapar por una. Espero que no seas un problema para mí, Mitsuha
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Mensaje por bultaoreune el Vie Ago 25, 2017 8:45 pm


Aún después de que nos separáramos, no había dejado de pensar en ella y en sus palabras. Realmente me confundía y eso me mantenía completamente frustrado. Ella a veces parecía querer darme de patadas hasta deshacerme de mi y en otras ocasiones...era como si quisiera estar a mi lado pasará lo que pasará. Siempre. Ya lo había dicho, no era la primera vez que bebía de otra vampiresa, pero..si era la primera vez que se sentía tan distinto, especial. Y aunque no lo admitiría en voz alta, había sentido una gran sacudida en todo mi sistema, en todo mi interior, cuando ella me había pedido con aquella delicada súplica que yo mantuviera el mismo rol con ella, que yo le había pedido de su parte. Estaba claro que lo haría, ya no me veía alimentándome de otra persona. Porque, sinceramente... su sabor y los sentimientos al probar de ella-y no solo eso, si no tenerla tan cerca- me provocaban un sinfín de sensaciones que hacía demasiados años que no sentía. Y ahora no quería acabar con ellas, menos si se trataba de que me las provocara Kouko.

No me gustaba ser descortés, no era de mi naturaleza serlo. Al menos no quería serlo con las personas que no conocía, con las que no tenía cierta confianza. Y eso llevaba al problema que se me presentaba casi todos los días: que más de una chica intentará entablar relación conmigo para ser algo más que conocidos o amigos. Realmente no estaba interesado en hacer más amistades de las que ya tenía -bastante tenía con intentar ser amable con la compañera de cuarto de Kouko- y mucho menos en lidiar con enamoramientos de adolescentes. Por lo que simplemente le sonreí hasta que preguntó justamente lo que quería. Y antes de poderle responder negandome a la petición pero de manera simpática y agradable, sentí que alguien más estaba con nosotros. Oh, la peli naranja había llegado. Y eso...era bastante útil. Bueno, quizás había sido demasiado brusca, bruta. Pero me había gustado como ella se había encargado de echarla, porque más bien parecía que lo había hecho porque ella no quería verme con nadie más, no porque yo se lo pidiera con la mirada. No me creía nada su cara dulce, pero no pude evitar soltar una sonrisa al verla de aquella manera.-Solo deberías ser más cuidadosa con tus palabras.-Le digo en volumen bajo cuando esta tan cerca de mi. No me intimida, más bien me gustaría estar aún más cerca. Pero cuando tengo pensado acercar más nuestros rostros, ella se aleja como si  hubiera leído mis intenciones con anterioridad. Bufó y rasco mi nuca algo frustrado al verla menear las caderas de aquella manera, sabiendo que lo estaba haciendo solamente a posta, para provocarme. Y vaya que si que lo conseguía, ella sabía como mantener la atención de un hombre sobre ella. Maldita Kouko, ¿cómo consigue que la siga sin rechistar?. Consigo alcanzarla a paso normal, posiblemente dos pasos míos fueran cuatro de ella -o más- por eso se me hace fácil ponerme a su misma altura en el camino.-¿Intentas recrear lo que esa chica pensaba hacer conmigo en los jardines?.-Le pregunto con una pizca de picardia en mi tono de voz. Ella siga con esos gestos coquetos, tanto en su rostro como en su cuerpo, como si esto fuera un juego. Y entonces, me percato de la situación. No soy solo yo el que la mira de esa forma, más de un gilipollas esta poniendo sus ojos de manera intensa sobre ella. ¿Cómo no se da cuenta?.-Ya basta.- Gruño mientras la agarro de un brazo y la pongo contra un árbol y mi cuerpo.- Deja de mostrarte de esta forma delante de todo el mundo. ¿Qué te pasa? Sueles estar más gruñona que femenina.- Comento en un tono algo molesto. Realmente estoy teniendo un buen autocontrol para no virarme y partirles la cara ahora mismo a todos aquellos que se atrevieron a escanearla de aquella manera tan poco discreta. Es entonces cuando me fijo en su expresión, y puede que entienda en que esta pensando al hacer eso.-¿Estas intentando provocarme? ¿Intentas ponerme celoso de otros o es que tú te has puesto celosa de aquella chica?.-Pregunto alzando una ceja y mientras mantengo mis manos a ambos lados de su cara, acerco mi rostro al suyo, quedando solamente separados por centímetros. Sentía como hasta ella acababa de olvidar que debía de respirar.-Guren-san...Necesitamos ayuda con...-Oigo la voz de una mujer conocida, sé que quien es, sé que es una profesora y también sé que tengo más poder y más importancia que ella. Por lo que solo giro mi cabeza durante un minuto para observarla.-¿Que coño pasa?¿No ve que estoy ocupado? Ahora no puedo atender nada.-Le gruño basicamente, y solo la ve asentir y salir corriendo de allí.-Y bien...¿en que estábamos?.-
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Re: ...evernιgнт~

Mensaje por bultaoreune el Dom Ago 27, 2017 4:49 pm


Si ya me estaba sorprendiendo el hecho de que él se interesara por mi y la razón de mi huida, me dejo completamente muda en el momento que mano cogió la mía y se atrevió a dejar un beso ahí. Tampoco entendía el hecho de que él pareciera estar preocupado por mi, ni el porque de que sus palabras parecían dejar caer que podía pasar cualquier cosa en este sitio pero... de alguna manera me creaba cierta confianza para confiar en él y contarle algo que no podía decir en voz muy alta. Se suponía que nadie se tenía que enterar de que había intentado irme, y mucho menos podía llegar a oídos de mis padres. Cuando dejo liberada mi mano, por mi volví a la realidad y sentí el calor en mis mejillas. ¿Acaso nunca podría controlar mi sonrojo?-Bueno… no es algo de lo que quiera hablar ahora.-Comento algo pensativa al respecto. ¿Y qué si alguien nos oía? No,no.-Pero…te doy las gracias por querer ayudarme y..- El timbre del comienzo de la otra clase me corta completamente y lo veo como oportunidad para no decir algo que no debo. Simplemente… porque me daba vergüenza poder decir algo que alejara el interés que ahora el chico tenía en mi. –Esto...debo irme. Nos vemos.- Digo antes de que mis nervios por estar cerca de él y casi echo a correr. ¿Por qué me ponía tan nerviosa estar cerca de él? ¿Y por qué ahora que estaba lejos sentía que quería volver a él? Zero… su nombre y su personaje me provocaban un interés inmenso.
 
Mi mirada primero se cruza con la escena que están protagonizando Ichinose y Kouko y que…muchos parecen mirar y muchos otros ignoran como si tuvieran miedo de mirar. Bien, decido ser de las que ignoran y no molestarlos. Ya me parece que a él no le agrado del todo como para meterme en eso. Más allá de donde se encuentran, veo a alguien descansando bajo un árbol. Y puedo darme cuenta de que más chicas lo observan que la gente que esta observando a la parejita. Frunzo el ceño, por algún motivo…eso me molesta demasiado. Pero él no parece demasiado interesado en eso. Observo como una castaña a lo lejos se va acercando justo con su mirada sobre él. Mierda. Antes de darme cuenta, ya estoy casi corriendo hasta donde esta el peli plata y me dejo caer a su lado sin ni siquiera pedir permiso. Al parecer, no me esperaba.-Mis padres me obligan a estar aquí…y siento que este no es mi sitio. Me da mala vibra.- Empiezo a explicarle las razones de porque me había encontrado anoche de esa manera.- Solo quería irme por eso. No me gusta estar encerrada…y menos si mis padres están aquí dentro también.- una mueca se instala en mi cara. Adoro a mis padres, de verdad los amo pero… sentía que aquí seria vigilada por cualquier cosa y yo necesitaba cierta libertad.-Zero..-decir su nombre provoca cosquilleos en mi.- ¿Qué hacías tu ahí?.- y ahí sal la parte curiosa de mi que puede que estropee todo. Esa mirada de su parte me hace temblar un poco. Primero parece como si me quisiera ayudar y proteger de todo y ahora como si...no debiera de meterme en su vida. Pero claro que no debo, claro que no. No me conoce de nada, yo tampoco a él, por mucho que en mi interior quiera estar cerca de él, conocer más de ese chico que tanto me estaba cautivando y parecía activar algo en mi interior. Espero su respuesta a mi pregunta, o al menos alguna señal de él. Pero solo se mantiene mirándome con una expresión que no podía ni siquiera leer. Vi como sus labios comenzaban a abrirse, como para decir algo, pero un carraspeo nos interrumpió. ¿Por qué siempre alguien tenía que interrumpirnos? Levante la cabeza justo pensando en bufar pero mi expresión cambio y me puse de un salto en pie. Yo..ag, no quería que mis padres conocieran a Zero. Eso quería que quedara para mi, sin embargo...ahí estaba mi madre delante de ambos.-Mamá...¿vamos a tomar algo?.-Pregunto sin más, antes de que ella pueda decir nada y queriendola arrastrar lejos. Zero...quería que fuera solo para mi.
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Re: ...evernιgнт~

Mensaje por uchiha el Lun Ago 28, 2017 1:09 am



Le había picado la lengua por responderle, más había retenido cada vago intento de hacerlo, solo reaccionando al sentir cómo su espalda impactaba contra el tronco de un frondoso árbol. El jadeo que había sido expulsado por sus labios, podía haber sido confundido con un gemido, y es que la forma en que había expresado su malestar por sus acciones había provocado en ella más satisfacción de lo que imaginó. Tenía su oración ordenada en su mente, lista y dispuesta a ser pronunciada, pero desaparecieron tras oírle. — ¿E-eh? — El quemar de sus mejillas era un indicio del posible sonrojo que ahora pintaba su pálida piel vívidamente. El temblar de sus rodillas, obligaron a que sus manos se enterraran en el borde de su falda, así arrugando esté en medio de sus palmas. — C-celosa… ¿y-yo? ¡Claro que n-no! — Tartamudeo siendo gobernada por los nervios. Había soltado una mentira. ¡Una vil mentira! Lo estaba, cada vez que veía la coqueta forma en que el resto de estudiantes le hablaban, su sangre hervía y sus puños palpitaban. Nunca lo había comprendido, y culpo a esa unión que se había dado entre ambos al compartir su vitalidad mutuamente. La cercanía dada entre ambos, solo ayudo a que su corazón se acelerara y su respiración se hiciera cada vez más irregular. Tuvo que agradecer la intromisión, por qué ello ayudo a que se viera capaz de inhalar el oxigeno que empezaba a hacerle falta. — En lo encantado que reaccionaste al ver cómo me convertí en alimento. — Hablo inconsciente, guiando las yemas de su mano derecha por los botones de su uniforme, subiendo hasta el cuello de esté y así tirar para provocar que sus alientos se encontraran a una distancia prudente. — Es una pena que… solo sea tuya. — Articulo, concentrando seguridad en esa última palabra. Era la primera, y posible, única vez en que se declararía a sí misma de aquella forma. No le dejaría disfrutar mucho del goce de haberlo escuchado, y fue por ello que su boca continuo hablando: — Aunque estoy segura que ellos… no planean tomarme de la forma en que tú lo haces. — ¿Por qué seguía provocando en él su mal humor? Por qué le encantaba verlo dominante en su presencia, era la única forma en que ella respondía pasivamente a sus palabras y ordenes. La relación compartida entre ambos no podía ser más… extraña. — ¿Qué pasa? ¿El ratón te comió la lengua? — Ronroneo divertida, dejando un beso en su mejilla antes de desligarse de su acorralamiento y empezar a caminar adentrándose al gran bosque se decoraba el internado. —  ¿Y tú, Ichinose-kun? — Le dirigió la mirada por encima del hombro, sin dejar de avanzar. — ¿Admitirás que me perteneces? — No espero a oír una respuesta, pues sus pasos se hicieron rápidos, y su cuerpo fácilmente se deslizó entre los arboles cómo si estuviese huyendo de su presencia. ¿Lo estaba haciendo? Quizás, pues parte de ella sabía que en esa oportunidad, había  hablado de más, y ya era muy tarde para retractarse de sus palabras. Detuvo su huida cuando notó el ambiente en el que se había perdido recientemente: demasiados árboles rodeandole impedían que supiera a dónde ir. Frunció los labio, llevando su dedo indice hasta estos dejando pequeños toques: acto que realizaba cuando pensaba. Sentía el aroma del azabache acecharla, y si no continuaba avanzando pronto la encontraría, lo sabía pero entonces... ¿por qué no se movía? 
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