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▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

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▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Lun Ago 28, 2017 7:42 pm




You have angel eyes, such a smile that lights up my life.
You're a dream come true and now I'm holding you.
When my heart starts to crumble and the tears start to fall you hold me close with tender lovin' and give me strength to carry on.
First time I laid my eyes upon you, all my dreams were answered
First time I kissed your tender lips, my love to you I surrendered.



I'll never let you go
You're always on my mind
You're the only one for me
Yo're all I need

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Mensaje por herondale el Sáb Sep 02, 2017 2:03 am


HARRY STYLES.
El sol acababa de salir por el horizonte, dándome uno de los típicos espectáculos pero no por ello menos hermoso. Lejos de disfrutar mi apartamento por el lujo que emanaba o la privacidad que el penthouse siembre brindaba, lo que más me gustaba era la vista. El ventanal apuntaba directamente por encima de los edificios y me permitía una magnifica vista de toda la ciudad. Aparté la mirada del punto lejano en donde la había fijado y miré sobre mi hombro a mi acompañante, Claire se revolvió entre las sábanas antes de abandonar la inconsciencia que brindaba el sueño y clavó sus ojos oscuros sobre mi.-Deberías volver a la cama- el tono de su voz fue sugestivo pero solo respondí con una vaga sonrisa. Me puse de pie, abandonando mi lugar previo y me acerqué a la cama para depositar un casto beso sobre los labios de la muchacha. -Hoy no. Mi padre me ha pedido que lo ayude haciendo algunas entrevistas y tengo que cumplir- dije mientras elevaba los hombros en un movimiento, mi padre y yo podíamos no ser los mejores amigos y rara vez concordábamos en algo pero tenía que recordarme continuamente que me gustara o no, él seguía siendo mi jefe y gracias a la empresa familiar tenía todo lo que me rodeaba. -¿Te espero?- una sonrisa cruzó el rostro de mi acompañante y durante un breve segundo me sentí un idiota por lo que iba a contestarle pero al final de todo, Claire sabía a la perfección como era nuestra relación. -Te llamaré, ¿de acuerdo?- me alejé no sin antes guiñarle uno de mis ojos y sin más tiempo disponible para perderlo, me metí en el baño para poder comenzar a arreglarme, iba a ser un día bastante largo.

Cuando salí de la ducha, Claire no estaba en ninguna parte de mi apartamento y aunque probablemente estaba molesta, sabía de sobra que eso no iba a durarle demasiado. Del armario saqué uno de mis mejores trajes y sin demora me lo coloqué para poder salir por fin de mi apartamento. Saliendo del elevador me encontré con la agradable mujer que vivía en el piso de abajo, debía rondar los sesenta años y cocinaba como los dioses. Era una de aquellas vecinas parlanchinas que por el módico precio de escucharla un rato, te llenaba el estómago con platillos de ensueño. Al verla batallar con sus bolsas de compra, decidí tomarme unos minutos más de lo que debería para ayudarle a transportarlas por el pasillo hasta su hogar. Minutos más tarde y con un ligero retraso, abandoné su hogar con un par de galletas de avena y chispas de chocolate entre las manos.

Decir que la ciudad había perdido el quicio aquella mañana era poco. Todo estaba fuera de control y parecía que el destino se había empeñado en hacerme quedar mal con mi padre, quien ante mi casi inminente retraso, pensaría que ni siquiera podía hacer esa pequeña petición bien.  A penas logré salir del tráfico creado al estar la calle en reparación, aceleré por las avenidas, sin importarme demasiado por los señalamientos ni los límites de velocidad. Sin embargo, al adentrarme más al centro de la ciudad, me fue imposible mantener las altas velocidades y el conducir despreocupado, demasiada gente rondando las calles como para poder hacerlo, además de que los molestos semáforos no me permitían hacer mucho. Con mi atención puesta en el reloj de muñeca, detuve el auto en uno de los tantos semáforos y me apresuré a enviar un mensaje de texto a uno de los socios para informarle que me encontraba a pocas cuadras y que comenzara a acomodar todo. La luz verde iluminó el parabrisas de mi auto y antes de que pudiera siquiera avanzar un metro, una chica golpeó contra la parrilla. Y sí, ella golpeó el auto porque yo ya tenía el siga y con ello todo el derecho de avanzar.
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Mensaje por herondale el Lun Sep 04, 2017 3:08 am


MILA LEFEBVRE.
Sin importar cuantas veces despertara afirmando que esa era la peor de mis resacas, día con día parecía intentar superarme a mi misma. Con la cabeza amenazando con reventarme, lo último que deseaba era levantarme de la cama pero alguien se había tomado la molestia de abrir las cortinas de par en par. Durante segundos, el impacto de la luz provocó que no viera nada más que el color blanco y cuando logré enfocar, desee seguir viendo blanco y nada más que eso. La impecable señora Lefebvre se encontraba de pie frente a la ventana, el reproche y enojo surcando sus facciones. Había completamente olvidado que tarde o temprano volvería de París y que una mujer como mi madre, jamás estaría de acuerdo con el tipo de vida que había estado llevando en el último par de meses. -Buenos días Mila. Te veo en el comedor en diez minutos- el rostro de la mujer se mantuvo inamovible y no sabía si era su desagrado o el bótox en exceso. Antes de que emitiera una respuesta, sus tacones resonaron contra el piso y abandonaron la habitación.

A pesar de que había tomado bastante tiempo en arreglarme, no pude aplazar mi audiencia en el comedor familiar. Mi madre se encontraba sentada en su lugar habitual. Parecía tan tranquila que asustaba, había esperado furia y gritos pero había recibido todo lo contrario. Su voz se mantuvo en un tono casi indiferente durante toda la plática y su mirada rara vez abandonó la revista, quizá el poco interés que prestaba a mi presencia era su intento de castigarme. Incluso quede sin palabras cuando abiertamente afirmó que estaría encantada de que usara uno de los nuevos vestidos que había comprado para mi durante la cena de aquella noche. Otra cosa que había olvidado, la estúpida cena de socios que celebraban todos los años y que había logrado evitar múltiples veces. Suponía que después de mi desliz de aquella mañana, ni siquiera podía permitirme poner alguna excusa para faltar.
[...]

Mantuve una sonrisa cordial mientras escuchaba el parloteo de mi acompañante y volvía a colocar su mano en mi cintura, lejos de mi trasero. Estaba forzada a mantener las apariencias y no abofetearlo frente a todos. En ese momento, comprendí por que mi madre no actuó como lo habría hecho cualquier otra en su lugar. En lugar de gritos, había preferido una táctica más diplomática para demostrarme que sin importar que tan rebelde fuera, ella siempre tendría inferencia en mi vida. Mi asistencia a la fiesta colgada del brazo de uno de los socios de mi padre me lo había demostrado. Sam era el tipo de chico con el que compartiría una noche y a la mañana siguiente olvidaría su nombre, ya que solo era eso, un cuerpazo con la cabeza llena de aire. Una sandía tenía más personalidad e inteligencia que él. Pero suponía que a mi madre eso no le importaba, ella necesitaba a toda costa alejar mi mala reputación que no era favorable para la empresa y fácilmente podía lograrlo con alguien tan impecable como Sam. El problema es que no estaba dispuesta a siquiera fingir una relación con aquel chico, su falta de materia gris y su exceso de lascivia me impedían verlo con algo que no fuera desagrado.

Me disculpe brevemente antes de alejarme del muchacho, necesitaba irme o terminaría por insultarlo. A esas alturas varias copas de champagne habían pasado ya por mis manos y aunque parecían mucho, iba a necesitar algo más fuerte si pensaba continuar con una sonrisa falsa durante toda la noche. Me abrí paso por entre los asistentes y en cuanto vi la oportunidad, me escabullí hacía uno de las puertas que daban a los jardines, una pequeña caminata quizá me daría la paciencia que me faltaba y tiempo para que mi acompañante se aburriera. No había avanzado más de dos metros cuando me detuve en seco al ver una silueta a medio iluminar a tan solo pasos de distancia. Mi mente de inmediato me mandó a dar media vuelta y salir de ahí, pero en cuanto el muchacho dio media vuelta para encararme, mi cerebro decidió abandonarme. -Matt- susurré en medio de una sonrisa incómoda, no había estado preparada para verlo y mucho menos así de cambiado, ya no era el chiquillo que me acompañaba en prácticamente todo recuerdo de mi infancia. -Es un gusto verte- mentí fríamente. De haber sido mejores amigos había pasado a saludarlo por cortesía, aún recordaba el último día que había pasado en su casa y como le había dicho que no quería volver a verlo en mi vida. Hasta ese día, así había sido y ni siquiera podía imaginarme todo lo que me había perdido.
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Mensaje por onedirection1 el Lun Sep 04, 2017 3:29 pm


MATTHEW DADDARIO;
Una sonrisa burlesca se escabulló en mi rostro al escuchar a Mila― si, puedo notar tu emoción― me permití recorrer con la mirada el cuerpo de la que había, y resalto esa última palabra, sido mi mejor amiga desde que tenía uso de razón, hasta que a ella se le ocurrió enamorarse de mí, y literalmente, mandarme a volar porque yo no le correspondía… o quizá hubiese sido porque terminamos enredados entre mis sábanas y después yo empecé a “salir”, si es que así se le pudiese llamar a estar teniendo sexo, con una chica a la semana siguiente de lo sucedido. En mi defensa, cuando nos acostamos yo había estado un tanto ebrio y no tenía mucha lucidez en cuanto a lo que hacía o dejaba de hacer.

En fin, aquel vestido rojo hacía resaltar a la perfección el color pálido de su piel, además, ni siquiera iba tan maquillada pero de cualquier forma se veía bastante atractiva, no necesitaba ponerse miles y miles capaz de maquillaje, ella siempre había tenido un toque de belleza natural que pocas chicas poseen, además de que ya no era la mocosa que correteaba en el jardín de mi casa con un sapo en la mano para asustarla, y su desarrollo se notaba bastante, solo había que darle un vistazo para percatarse de ello. No era un ciego―. Mila Lefebvre, es una sorpresa verte por aquí…― tomando en cuenta que en los últimos años ella había estado “enferma” y por dicha razón no había podido asistir. Por mi parte, no era que me gustara mucho venir a éste tipo de fiestas, había pura gente aburrida que venía aquí a pretender que todos los que estaban alrededor les caía bien, solo para asegurarse de tener un gran portafolio de contactos a considerar para algún negocio o algo parecido, pero había que ser sinceros, una vez que salían de aquí, se tiraban mierda los unos a los otros.

Una de las meseras pasó con una charola llena de copas con champagne, así que la detuve y tomé dos copas, una para Mila y otra para mí― ¿por los viejos tiempos? ― estiré mi copa, esperando a que ella la chocara con la mía, mientras una sonrisa se posaba en mis labios. Solo que antes de que la rubia hiciera nada, alguien llegó a interrumpirnos― ¡Matthew! ¿qué se supone que estás haciendo? ― oh vaya, si era la mismísima Christina Daddario. Rodee los ojos al ver a mi madre con su impecable vestimenta, su impecable peinado, y cómo no, su impecable maquillaje― estoy entablando conversación con una vieja amiga― intenté tener de vuelta mi copa de champagne, pero Christina movió su mano, evitando que la agarrara. Mi quijada se apretó y tuve que contener mucho mi temperamento― creí que ya había quedado claro que ibas a comportarte― masculló molesta, pero sin perder los estribos. Cualquiera que mirara hacia nosotros, pensaría que estábamos teniendo una conversación de lo más agradable― y lo estoy haciendo, convivo como todos ustedes, sonriendo y hablando de negocios, como si admirara lo que hace mi padre, ¿no fue eso lo que me pediste que hiciera? ― observé de reojo a Mila, que se había mantenido en silencio durante el intercambio de palabras entre mi madre y yo― si fuera tú, en vez de venir a reñirme y cuidarme como si de un niño se tratara, iría a ver qué hace mi padre, no vaya a ser que le eche un ojo a alguna hija de sus socios, como sucedió hace unos meses― le guiñé el ojo y aprovechando el shock que le habían causado mis insolentes palabras, le quité mi copa de champagne― gracias… y si nos disculpas― con mi brazo libre, tomé la cintura de Mila y me la llevé hacia otro lado, fuera de la visión de mi madre.

Ya me estaban tocando los malditos cojones con su intensidad, como si ahora verdaderamente les importara lo que hacía o dejara de hacer, ¿se podía ser aún más hipócrita? Pero claro, como no era la perfecta Alexandra Daddario. Que se jodiera mi hermana también.

― Y dime… ¿qué te hizo honrarnos con tu presencia este año? ― bebí un poco de mi copa y me senté en una de las bancas que había ahí.
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Re: ▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Lun Sep 04, 2017 7:27 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Mis ojos se abrieron de golpe al sentir un rayo de luz colándose por la ventana, y rápidamente me giré para alcanzar mi celular. ¡Mierda, mierda… y más mierda! No había sonado la alarma y ya era un poco tarde. Me levanté y por desgracia, terminé en el suelo gracias a que me había enredado con las sábanas de mi cama. Gemí de dolor, pero no pude entretenerme quejándome, sino que, literal, corrí hasta el baño, desnudándome en el proceso.

Podía decir que me arreglé en tiempo récord, pero es que tenía el tiempo justo para ir hasta la estación y tomar el subterráneo, ni siquiera iba a tener tiempo de prepararme el desayuno, así que, podía pasar por alguna cafetería cerca o algo así. Observé mi reflejo en el espejo una última vez. Maquillaje sutil, el cabello amarrado en una coleta alta, mi camisa blanca por dentro de mi falda negra de tubo y un chaleco negro a juego, completando mi vestimenta con unos tacones negros. Una vez aprobada mi apariencia, tomé mi bolsa y mis papeles, para salir del departamento a paso apresurado hasta la estación. Pero mi mala fortuna no terminó ahí, la fila era enorme y cuando al fin fue mi turno de comprar el boleto, ya era tarde y no alcanzaba ésta corrida, tenía que esperar hasta la siguiente―. ¿Está segura señorita? ― pregunté una vez más, mi tono de voz era desesperado, pero ni siquiera eso sirvió porque no podían detener la ruta una vez en rumbo.



“¿Crees que podríamos hablar más tarde? … si, voy bastante apresurada… yo te marco cuando salga de la entrevista… si mamá, te amo también, gracias” corté la llamada y vi de reojo la luz roja del semáforo así que comencé a cruzar, mientras maniobraba para guardar mi móvil en la bolsa cuidando de que no se me cayera el café. Pero de en balde que yo procurara tirarlo.

Un golpe en mi cadera me hizo retorcer de dolor y terminé contra el capo de un auto negro, al igual que mi café, solo que éste último fue cortesía de mi parte. Mi corazón palpitó con fuerza y miré al culpable de dicho accidente― ¡¿PERO QUÉ MIERDA PASA CONTIGO?! ¡ME HAS ATROPELLADO! ― grité eufórica y es que no era solo el accidente, desde la mañana las cosas me estaban saliendo al revés y ya tenía, definitivamente, sentimientos encontrados― ¿Es que acaso estás ciego? ¡iba pasando, imbécil! A ver si alguien te enseña a respetar a los peatones, púdrete― y me hubiese quedado más tiempo gritándole una y mil cosas más, pero tenía prisa y no podía perder más tiempo con un idiota al que deberían revocarle su licencia de conducir, así que, con grandes zancadas, reanudé mi rumbo, no sin antes dejar que mi dedo de en medio se despidiera.

Llegué a Styles Enterprises Holdings Inc sacando humo por la cabeza, ¿quién mierda se creía ese tipo? Solo porque tenía un flamante Mercedes creía que podía hacer lo que quisiera por el mundo. Pero, en fin, tuve que despejar mi cabeza una vez que entré al grandísimo edificio, porque había sido el único lugar en el que me habían llamado para realizar la entrevista, no podía darme el lujo de ser rechazada, necesitaba el dinero para sobrevivir, estos meses habían sido bastante extremistas a causa del desempleo y los bajos sueldos.

Me acerqué a la mujer que estaba en recepción y le sonreí— Soy Adaimé Reynolds y vengo para una entrevista con el señor Styles— la mujer tenía unas gafas enormes, observó su agenda y asintió— está programada dentro de quince minutos, si gusta pasar a la sala de espera— asentí aliviada, aunque no se suponía que debiera sentirme así, después de todo, llegaba tarde a la que me habían concertado por teléfono, a lo mejor no todo sería tan malo hoy. La secretaria me dio las instrucciones para llegar a lo que era la sala de espera— en cuanto sea la hora, pasarán a buscarla y la llevaran a la oficina del señor Styles —mencionó antes de volver su atención a una llamada. Caminé hacia el ascensor y le di al último piso. Observé atenta como cambiaba de número hasta que las puertas se abrieron y caminé hacia la dichosa sala de espera.

Estuve observando el paisaje hasta que alguien entró a la sala y me indicó que el señor Styles me estaba esperando, así que seguí a la chica -no la recepcionista, ya era otra-, hasta la oficina principal. Tocó la puerta y se escuchó un profundo “pase”. Al entrar, me quedé de piedra.

Me retractaba totalmente de mis palabras, todo había sido malo en este día. Esto no podía estarme pasando a mí.
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Re: ▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por herondale el Mar Sep 12, 2017 1:28 am


HARRY STYLES.
Durante segundos me quede atónito, apretando con fuerza el volante y haciendo el intento de procesar la reciente situación. A pesar de que la culpa no había sido mía, la chica había decidido gritarme prácticamente hasta de lo que me iba a morir y no solo eso, que en un impulso había tirado su café sobre mi parabrisas. Cualquier otra persona en mi lugar se habría bajado del auto y probablemente montaría una discusión enorme ahí en el medio de la calle, sin embargo, yo no tenía el tiempo para perderlo en discusiones que jamás nos llevarían a alguna solución. Respiré un par de veces, recordándome que a pesar de ser mezquina, era una chica y que no era prudente gritarle desde donde me encontraba, además de que tenía que llegar a la oficina cuanto antes. Activé los limpiadores, intentando recuperar un poco de la visibilidad y en cuanto fue decente, aceleré el auto para cruzar las pocas calles que había de distancia hasta el edificio de la empresa.

En la entrada, Charles ya esperaba por mi auto como era costumbre por lo que solo tuve que bajar y darle los buenos días, aunque esa mañana estuvo acompañada con la petición de que llevara el auto a lavar. Los vestigios del incidente permanecerían en el auto a menos de que se lavara y considerando lo mucho que adoraba mi mercedes, no iba a permitirlo. Entré al habitual edificio y casi bostece ante la visión de perfección que expresaba. Los pisos de mármol estaban perfectamente limpios, las ventanas relucientes y las revistas acomodadas en torre sobre la mesa. Siempre había deseado tomar las revistas y desparramarlas con tal de romper aquella esfera. Pasé por alto mis impulsos infantiles y me dirigí hasta el elevador de cristal, aunque no sin antes saludar a Rebecca la recepcionista, una mujer de alrededor de cincuenta años que adoraba el cotilleo. Cinco minutos más tarde y quince pisos arriba, Liz mi asistente me esperaba con la agenda entre sus manos, dispuesta a informarme de todos los pendientes que habían sido puesto en mi lista con las pequeñas vacaciones que mi padre se había dado. Entre las prioridades estaba aquella tonta entrevista. -Sí la chica ya está aquí, hazla pasar. Acabemos pronto con esto- indiqué sin mucho ánimo antes de meterme en la oficina y sentarme frente al escritorio para darle un rápido vistazo a la carpeta de la muchacha. Mantuve la mirada fija en las letras, leyendo que había hecho durante su vida estudiantil y laboral, hasta que escuché como la puerta se abría y cerraba segundos después, anunciando su presencia en la oficina.

Cuando levanté la mirada, casi estallé en risas pero suponía que eso no era lo más propio. Mucho menos cuando podía ver lo avergonzada que se encontraba por el sonrojo en sus mejillas. Con un movimiento de manos, la invité a tomar asiento en los sillones del otro lado del escritorio. -Diría que es un placer conocerla señorita Reynolds, pero se ha encargado está mañana de que no sea así- dije manteniendo un tono de voz neutral, a la par que entrelazaba mis dedos por encima del escritorio. Mostrarle que me estaba divirtiendo con toda esa situación no era propio de alguien en mi posición de poder, la chica había cometido un error que cualquiera cegado por la furia habría cometido. -Así que dígame, ¿por qué debería contratarla?- me levanté de mi lugar en la cómoda silla y caminé hasta el ventanal que se encontraba a mis espaldas, permitiéndome admirar el panorama durante unos segundos antes de volverme nuevamente para mirarla. -Supongo que no le gustaría trabajar con un bruto que no tiene ningún respeto por los peatones- mi comentario salió un poco más burlón de lo que había planeado, sin embargo, apenas se formó una media sonrisa en mis labios, me obligué a reprimirla.

Caminé hasta la cafetera y tomé un par de tazas para llenarlas con el líquido oscuro, esta vez con una sonrisa en los labios, extendí la taza en dirección de la rubia. -Le invito un poco de café, por el que se le cayó sobre mi auto- volví a tomar asiento en mi silla y después de beber de mi propia taza, abrí de nueva cuenta su curriculum para poder echarle un ojo y quizá comentar en voz alta pequeños detalles que me parecieran importantes dentro del mismo. -Por mi parte, bastaría decir que no podría permitirme contratar gente tan impulsiva. Es una mala imagen para la empresa- relamí mis labios antes de continuar. -Pero parece que ha impresionado a alguien señorita Reynolds, de lo contrario su currículum jamás habría llegado a mis manos- por lo general todo el proceso de contratación lo hacía recursos humanos pero probablemente por alguna recomendación la chica había terminado frente a mi. -La espero mañana a primera hora, sin retrasos y sin cualquier tipo de incidente- apreté el botón en mi teléfono para llamar a Liz, ella sería la encargada de enseñarle el lugar a Adaimé y explicarle que tendría que hacer, aunque probablemente eso ya lo sabía. -Bienvenida a Styles Enterprises Holdings, me debe una lavada de auto- repliqué mientras extendía mi mano para estrechar la contraria. Una parte de mi, realmente quería ver que tan útil sería una persona como ella en la empresa y solo esperaba que no estuviera ahí solo por su cara bonita.
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Mensaje por herondale el Mar Sep 12, 2017 3:20 am


MILA LEFEBVRE.
No me atreví a desmentirlo. No me emocionaba verlo, ni me causaba ningún tipo de gusto encontrármelo ahí. Ya había pasado ese límite en el que nuestra amistad había tenido salvación o en el que pudimos tener esa relación de cortesía por los viejos tiempos, él nunca había buscado entender lo que pasaba y yo no había tenido el valor de hacerle entender. Si en su momento no había pasado, no iba a pasar ahora después de tantos años. Mi mirada recorrió su silueta rápidamente, intentando captar tantos detalles como me fuera posible en un simple vistazo, suficiente había tenido con los rumores de mi supuesto enamoramiento como para revivirlo ahora. ¿Había estado enamorada alguna vez de Matt? No lo sabía y antes de que pudiera siquiera averiguarlo, él terminó por enterrar todo sentimiento que tuve hacía él, incluso los fraternales. Sin embargo, no podía negar que los años le habían sentado de maravilla, aunque probablemente cualquier otra chica en su sano juicio podría coincidir conmigo. Del chico que había sido mi mejor amigo quedaba muy poco y en su lugar quedaba un atractivo hombre que sería la perdición de cualquiera.

Una copa fue extendida en mi dirección, a pesar de que jamás me cuestionó si quería seguir conviviendo con él. Una pequeña parte de mi, aún se encontraba resentida por sus acciones del pasado y lo único que buscaba era mandarlo nuevamente al carajo y alejarse de ahí. Pero también había una parte de mi que se encontraba curiosa por saber que había sido de aquel hombre que durante años fue esencial en mi vida y si no aprovechaba esa oportunidad, sabía que no tendría ninguna otra. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada, Christina apareció en el panorama y comenzó a cuestionar a su hijo. Una actitud que recordaba perfectamente bien del pasado, Matt siempre había vivido en la sombra de su hermana mayor y había tenido el doble de presión que Alex, no había peor castigo que cargar la corona de la familia. Durante momentos pensé en interrumpir, Christina siempre me había tenido en buena estima pero quizá las cosas habían cambiado desde entonces. Todo había cambiado.

Mis dedos se apretaron entorno a la copa, intentando concentrarme en algo que no fuera la incomodidad que me embargo al sentir el brazo de Matt alrededor de mi cintura, guiándome lejos de sus problemas. Por lo que apenas tuve oportunidad me aparté de él, intentando no mostrarme demasiado obvia. Mi mirada se topó con la suya cuando lo escuché preguntarme por mi sorpresiva asistencia, durante años había logrado brincármela y precisamente el año que no lo lograba me veía envuelta en el más extraño de los reencuentros. -Metí la pata- susurré mientras me encogía en hombros y me atrevía a tomar asiento a un costado del muchacho. -Olvidé que mi madre regresaba de París y la noche anterior tuve una de las fiestas más memorables- me habría gustado pensar que aquello era novedad pero en más de una ocasión había tenido que colarme de regreso a casa con la dignidad perdida, una resaca memorable y el vestido de la noche anterior en el peor estado. Lo malo de aquella mañana es que me había brincado la parte de intentar escabullirme para que mis indiscreciones no fueran descubiertas, en lugar de ello había logrado ponerme en evidencia con mi madre, quién prácticamente había tenido un paro cardíaco al ver la precaria condición en la que me encontraba y sobretodo al muchacho que calentaba mi cama. -Casi pude ver su enojo atravesar las capas de bótox- arrugué la nariz soltando una pequeña risa al recordar su expresión. -Sin mencionar la taquicardia que sintió al ver que el hijo del embajador de Francia no es tan gay como creía- negué con la cabeza mientras reía más fuerte. Mi risa murió al darme cuenta que quizá me había sentido más cómoda con Matt de lo que debía. -Así que aquí estoy. En una cita con un espécimen que se perdió el proceso de evolución, contándole mis problemas a alguien que probablemente no tiene mayor cuidado en ellos- elevé mi copa con cierta amargura y bebí un largo trago que casi acabo con su contenido.

Me levanté de mi lugar y caminé por el piso de piedra hasta la pequeña fuente frente a nosotros, escuchando como mis pasos y la caída del agua, lograban apagar un poco la música que se escuchaba en la lejanía. -¿Tú que hiciste?- pregunté directamente, deteniéndome para mirarlo de reojo. Christina aunque siempre había sido una dulzura conmigo, aparentemente ahora prestaba demasiada atención en el comportamiento de su hijo y no lo hacía de la manera más amable. -Supongo que tu madre estaría más entretenida dentro. Comer, beber y cotillear me parece una actividad más propia de ella, en lugar de estar buscándote en los jardines- lo apunté con mi copa antes de terminar el contenido y dejarla caer despreocupadamente contra el piso. Miré durante un par de segundos los pedazos de cristal antes de volver la mirada a mi acompañante. -Es decir, ¿para qué perseguirte cuando allá dentro hay posibles prospectos para enjaretarle a tu hermana?- estaba siendo bastante cínica, hablando sin tener ningún cuidado o filtro con mis palabras y no sabía si era debido a mi molestia, el alcohol o una combinación de ambas. Quizá, solo estaba reflejando mi terrible situación y estaba desquitándome con la única persona que había encontrado disponible. -Hablando de prospectos, quizá debería ir a buscar al mío. No me gustaría enfadar a mi madre al no tener acompañante para el baile de media noche- puse los ojos en blanco a pesar de que me habían reñido desde pequeña por aquel gesto poco amable. Quizá a esas alturas Samuel ya habría encontrado algunas piernas en las cuales enredarse ante mi ausencia.
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Re: ▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Sep 17, 2017 12:09 am


MATTHEW DADDARIO;
A diferencia de lo que creí, Mila se quedó a mi lado e incluso me contó la razón del por qué estaba aquí, mientras yo me dedicaba a disfrutar de mi copa con champagne. Era bastante extraño estar conviviendo, aunque tampoco su tono de voz era dulcificado y mucho menos se preocupaba por pretender que estaba disfrutando nuestra pequeña reunión―. Seguro fue una experiencia bastante divertida― bromee ante la mención del bótox de su madre. Uno de los requisitos, que parecía indispensable para pertenecer a la élite, es tener bótox por toda la cara, unas cuantas cirugías, aumento de pechos y otro poco de glúteos, ¿y qué decir de la reducción de cintura y reconstrucción de abdominales? La mayoría de las mujeres, e incluso un par de hombres, habían pasado por un cirujano plástico, al menos una vez―. ¿Qué? ― mis ojos se abrieron de par en par ante la noticia― vaya, me siento decepcionado, pero por favor, no andes divulgando que el hijo del embajador no es gay, puede arruinarme mis prospectos de conquistas― me encogí de hombros y miré mi copa vacía, maldije en silencio, ni siquiera el hecho de que Mila hubiese hecho un intento de insulto me afectaba tanto que el quedarme sin bebida. Lamentablemente, por esta parte del jardín no pasaban los meseros, de hecho, no se suponía que estuviésemos en esta parte de la enorme mansión.

Enarqué una de mis cejas y me encogí de hombros cuando preguntó sobre mí―. Bueno… obviamente eso de estarme “vigilando”, no es precisamente porque le importe mucho o porque le guste estar como mi canguro, solo es parte de su plan para buscarle marido a mi hermana, porque necesita mantenerme controlado y que “mis actos” no “afecten”, o como yo le llamo, “asustar” ― hice un pequeño desdén con la mano para restarle importancia― a aquellos desafortunados que sean elegidos como candidatos por parte de mi madre― ella era demasiado predecible. ¿Cómo era el candidato perfecto para Alexandra Daddario? Lo principal: Millonario. Después de esa característica, seguían las demás: buena familia, buen profesionista - ojo aquí, porque mi madre solo aceptaba abogados, CEO’s y médicos, aunque si eran cirujanos plásticos, mejor-, que tenga apariciones en eventos sociales y que haga también eventos sociales, así, mi hermana podría ser anfitriona de cada uno de ellos. Obviamente debía ser atractivo, porque Christina no permitiría que su hija estuviera con alguien que no le diera buena imagen. ¡Oh! Y no por menos importante, que supiese ocultar sus aventuras con futuras o presentes amantes.

Sonreí divertido y alejé mis pensamientos, porque solo me amargaban las pretenciosas y exageradas acciones de mi madre. Si fuera por ella, me conseguiría una esposa también, sin embargo, yo no era tan susceptible como Alex.

Una vez que me aburrí de estar afuera y alejado de los demás, me adentré nuevamente al salón. La pista de baile ya estaba abierta y yo estaba sediento, así que, ignorando la mirada reprobatoria que me había dirigido mi madre, me encaminé hacia la barra y fui por algo más fuerte que una simple copa de champagne, un whisky. El mesero que estaba atendiendo me sirvió de inmediato la copa y se movió hacia un costado para atender a otro de los invitados. Mientras bebía mi copa, escanee la habitación llena de personas con sus mejores prendas de gala, hasta que mis ojos se posaron en dicha rubia de vestido rojo. Al instante, mis labios se curvaron en una sonrisa divertida, ya no estaba con su francesito, pero tampoco le había costado trabajo encontrar compañía… de hecho, yo debería hacer lo mismo. Así que, sin dudarlo, volví a escanear el gran salón, hasta que encontré a alguien. Bebí de golpe lo que quedaba en mi vaso y lo dejé sobre la barra, acomodé mi saco mejor y alboroté ligeramente mi cabello, solo para darme el último toque.

Con paso decidido, me dirigí a dicha chica de cabello negro como la noche, con un jodido vestido de infarto que se ajustaba a sus curvas. Desafortunadamente, no pude llegar con ella― ¿se puede saber a dónde vas? ― rodee los ojos y miré a mi mamá con desagrado― voy a convivir mamá, justo como me has pedido que haga― mi voz sonó fastidiada y con un toque de sarcasmo. Christina miró hacia la dirección que me dirigía y negó― ella no, busca a alguien más… su hermano es un respetado juez y si se te ocurre involucrarte con ella, de la forma que te… gusta hacerlo― añadió eso último con cierto asco― seguro que cancela la cita con Alexandra― enarqué mis cejas y luego reí sin una pisca de humor― cierto… los prospectos de Alexandra Daddario, ¿él sabe que probablemente no es la única cita que tendrá ella en la semana? ― porque, pongámosle que el hermano de la caliente pelinegra saliera con mi hermana el miércoles, pero podría apostar que durante la semana, por lo menos, habría dos citas más, y no con la misma persona―. Es algo que no te incumbe, deberías dejar de ser tan egoísta y pensar más en tu hermana― oh, ella debería estar bromeando― cierto… que inconsciente de mi parte― un puchero falso apareció en mis labios y me alejé de mi madre, dejándola con la palabra en la boca.

Sin saber por qué, mis pasos me llevaron hasta la rubia de labios rojos, me paré frente a ella y con su pareja, recién adquirida, y sonreí― ¿me la permites, amigo? Me gustaría bailar con ella― le guiñé el ojo al tipo y luego dirigí mi atención a Mila.
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Re: ▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por onedirection1 el Dom Sep 17, 2017 7:14 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Mis mejillas se sonrojaron al instante, ¿por qué tenía que pasarme esto a mí? Lo peor de todo, era que le divertía esta situación, tras ese gesto serio, la diversión brillaba en sus ojos. Aun así, seguí el movimiento de manos hasta el sillón y tomé lugar, intentando mantener la compostura porque realmente necesitaba el empleo y aunque cabía la posibilidad de que no me contratara por mi comportamiento en la vialidad pública, debía de intentarlo, después de todo, sería poco profesional crear un criterio con base a lo que sucedió fuera de la empresa. Carraspeé antes de contestar a su pregunta, aunque me perdí momentáneamente cuando él se paró para encaminarse hasta el enorme ventanal―. Porque soy una persona muy dedicada, tengo una buena preparación y puedo adaptarme con facilidad― respondí una vez que encontré las palabras para hacerlo, aunque después, tuve que morderme la lengua para evitar lo que realmente quería decirle después de haberse burlado de mí, ¿qué clase de profesional era ese? Obviamente no me gustaría trabajar con un bruto como él, pero había una gran distancia entre lo que me gustaba y lo que necesitaba, desgraciadamente, era mayor mi necesidad a mis preferencias.

Admito que no quería tomarme el café que me había dado, y más porque solo lo ofreció para burlarse de mí. Sin embargo, me puse un poco nerviosa ante la mirada inquisitiva del castaño a mi currículo, por lo que tuve que entretenerme con algo, y no había nada más que el café. Así que en pequeños sorbitos me lo fui tomando, aguantando sus comentarios sarcásticos, porque dudaba que eso de “impresionar a alguien” fuese algún tipo de cumplido. Que me creyera, yo tampoco sabía por qué había ido a parar hasta la “gran oficina”, en vez de unos departamentos abajo. Sin embargo, aquí estaba y con él dándome la bienvenida a Styles Enterprises Holdings―. Gracias― mencioné, dándole un firme apretón e ignorando deliberadamente que quisiera una lavada a su auto.

Por suerte, no tuve que pasar mucho tiempo en la oficina, ya que al cabo de unos segundos llegó una de las secretarias, o al menos eso creía, y me llevó fuera de la oficina, dándome un recorrido por el edificio, aunque no ocultó su desagrado por mí―. Es extraño que vayan directo hacia Harry para las entrevistas― ¿Harry? Enarqué mis cejas ante la familiaridad con la que hablaba del que se suponía que era su jefe― digo, normalmente quien se encarga de las entrevistas y contrataciones es recursos humanos― me encogí de hombros restándole importancia― yo solo me dirigí a donde me dijeron durante la llamada, así que realmente no sé cómo lo manejen― de reojo vi como la chica asentía, pero por suerte, eso fue lo último que pronunció durante el recorrido―. Bueno, supongo que te esperamos mañana― sonrió falsamente, pero tampoco le tomé mucha importancia porque a pesar de que el buen trato con los compañeros de trabajo te aseguraba un buen ambiente, eso no era lo primordial para mí, simplemente me dedicaría a hacer lo que me concernía y a acatar órdenes, aunque tampoco me ponía muy feliz tener que acatar órdenes de alguien como Harry Styles, que para mí sería “el señor Styles”. Yo no necesitaba fraternizar con él como suponía que lo había hecho la chica del recorrido.

Una vez que salí del edificio, me deshice de la coleta que amenazaba con un profundo dolor de cabeza y dejé mi cabello caer libremente sobre mis hombros. Miré el reloj y calculé mentalmente el tiempo que me haría hasta la estación de trenes, el problema era que no quedaba a la vuelta, tenía que caminar un par de cuadras y las zapatillas estaban cobrando factura a mis pies, que ya habían comenzado a punzarme. Sin embargo, pude soportar todo el camino hasta mi departamento, en donde no perdí la oportunidad de deshacerme de todo y cambiarme por algo más cómodo.

Me preparé algo sencillo para comer y me senté en el sofá, tenía que disfrutar mi último día de descanso, aunque para nada me quejaba, estar sin empleo y ver cómo tus ahorros de toda la vida se iban por un tubo, era lo más desagradable del mundo, peor aún más, demostrar que tu madre tenía razón cuando decía que no iba a poder salir adelante sola, sin su ayuda. Pero aquí estaba, acababa de conseguir un empleo y no perdí la oportunidad de llamarle para darle la buena nueva.



Mis ojos se abrieron al escuchar la alarma, ésta vez, me había asegurado de escucharla y de no quedarme dormida, el problema era que por estar tanto al pendiente, no descansé en lo absoluto, ya que me levantaba por ratitos para comprobar la hora. Sin embargo, con una ducha de agua fría y un buen desayuno acompañado de un café bien cargado, mis sentidos se despertaron. Me arreglé y preparé mis cosas, saliendo de casa con una hora y media de anticipación, para evitar andar corriendo y prevenir accidentes como el de ayer, que definitivamente no quería que se repitiera y muño menos con el señor Styles. Lo primero que haría con el dinero de mi paga, sería ahorrar para comprar un auto, aunque fuese usado o algo parecido, ir al subterráneo era barato, pero siempre ibas apretujado al extremo y otras tantas cabía la posibilidad de perderlo, justo como me había pasado ayer, y tuve que esperar al siguiente.

Crucé las enormes puertas de cristal a una buena hora, estaba decidida a que no iba a darle la oportunidad de quejarse por mi trabajo y llegar puntual era una buena característica.
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Re: ▸I'ʟʟ ɴᴇvᴇʀ ʟᴇт ʏᴏᴜ ɢo •ʀoʟᴾᵛᵀ•

Mensaje por herondale el Sáb Oct 21, 2017 9:31 pm


HARRY STYLES.
No me permití abandonar la fachada inquebrantable de superioridad y quizá hasta de chulería hasta que la rubia salió de mi oficina. Sabía que era poco profesional de mi parte comportarme de aquella manera, considerando que me encontraba en un cargo de poder y por lo mismo no podía juzgar su trabajo por lo errores que había cometido antes de conocernos. Sin embargo, aquel primer encuentro "formal" había sido mi forma de cobrarme por su actitud de la mañana, ella tampoco se había comportado como una adulta responsable de sus acciones y quizá de haberse tratado de mi padre atrás del escritorio, él no la habría contratado ni por equivocación. Las faltas de respeto, impulsividad y el poco profesionalismo eran cosas que eran inaceptables y aún así había decidido darle una oportunidad a la chica del curriculum impresionante pero con actitud que dejaba mucho que desear. Suponía que si en una semana no hacía honor a los papeles, entonces podría despedirla y seguir con mi vida como si nada hubiera pasado, quizá una historia más que contar cuando me encontrara conviviendo en las comidas en el club. El resto de la mañana y buena parte de la tarde la aproveché para resolver los pendientes que tenía, cerca de la hora de la cena decidí abandonar la oficina e ir hasta mi hogar, había tenido suficiente trabajo para un día y a diferencia de mi padre, yo no estaba empeñado en pasar veinte horas de mi día en el lugar. Podía estar enfocado en mi trabajo y esforzarme al máximo pero me negaba que aquello fuera a costa de mi vida personal, trabajaba para vivir no vivía para trabajar. De regreso en casa, cené comida china que había ordenado y miré películas viejas hasta quedarme dormido en el sofá, mi vida a pesar de los lujos distaba de ser una con demasiada acción, me gustaba la simplicidad y aunque era difícil encontrarla, aprovechaba aquellos momentos en donde la alcanzaba.

[...]

Siguiendo la vida de rutina que llevaba, me levanté temprano, tomé una ducha y me coloqué uno de los costosos trajes que llenaban mi armario de arriba a abajo. Mi camino hasta la empresa fue bastante tranquilo, incluso agradecí que aquella mañana no me topara con algún altercado como el que había tenido el día anterior con la señorita Reynolds y su café sobre mi parabrisas. A la entrada del edificio esperaba ya el valet por mi auto y la recepción permanecía siendo el espejo de perfección que era siempre, quizá lo único diferente era la fecha en los periódicos sobre la mesa del centro. Salude a la mujer detrás del mostrador, deseándole buen día antes de subir al elevador que ya esperaba por mi. En la entrada a mi oficina ya me esperaba mi asistente, Liz, con algunos papeles que suponía eran de importancia y urgencia, de lo contrario no estaría ahí parada esperando por mi. -Buenos días Liz, ¿algo urgente que resolver?- pregunte de manera clara mientras entraba en la oficina y me sentaba detrás del escritorio después de colgar mi saco en el perchero. La muchacha se paró detrás del escritorio y extendió el pequeño paquete de hojas que había estado cargando. -El señor Kader ha pedido renegociar los términos del tratado, a cambiado la cita a esta misma tarde- murmuró tan bajo, casi como si no quisiera que la escuchara y no la culpaba, esa era de las peores noticias que había tenido en mucho tiempo. Anwar Kader era uno de los hombres más ricos del mundo que a su mando tenía una amplia empresa que abarcaba múltiples rubros como la mía, sin embargo, no importaba que tanto intentará convencerlo de cerrar un trato, él siempre encontraba irregularidades e inconformidades en mis propuestas. -De acuerdo, comunícale que esta misma tarde lo veremos en su lugar de preferencia- sabia que estaba siendo demasiado accesible pero era de suma importancia tanto para mí como para la empresa que se cerrará un trato con la empresa de Kader, eso elevaría nuestras acciones y mi reputación frente al mundo y mi familia, que aún no se encontraban completamente seguros del éxito que tenía con la forma en la que manejaba la empresa. -Llama a Nick y dile que lo necesito aquí en veinte minutos- indiqué, antes de que Liz repartiera un paquete más de su lote de malas noticias para el día. -El señor Barnes no se encuentra en la cuidad, ha tenido que salir a Dublín por cuestión de una emergencia familiar-pase una mano por mi cabello, antes de acercarme a uno de mis cajones y tomar la cajetilla de cigarros que reposaba en el fondo. Odiaba el tabaco, me parecía un hábito deplorable pero era lo único que lograba calmarme en tiempos de crisis como ese. Tuve que recordarme de respirar en un par de ocasiones, tomando grandes bocanadas para no hiperventilar. El peso sobre mis hombros era enorme y si quería demostrarle a todos que estaba capacitado para sostener la empresa igual de bien que lo habían hecho mi padre y el suyo antes que él, aquel trato tenía que empezar bien. -Llama a Reynolds- exhalé el humo contenido y desanudé mi corbata, era demasiado temprano como para que estuviera teniendo ese tipo de problemas. -De inmediato- la respuesta de Liz había sido casi prejuiciosa y no era de admirarse, estaba tomando un enorme riesgo al pedir la asesoría y ayuda de alguien que tenía poca o nula experiencia en el tema, es decir, su currículum era impecable pero solo eran papeles que ayudaban a decorar la vida laboral de una persona, la mitad del tiempo no se necesitaba más que una buena relación con la gente correcta para que te dieran una recomendación laboral. Ahora era cuando podía poner en prueba que era útil para esta empresa y que no estaba ahí solo porque alguien había visto un culo bonito y unas piernas largas en ella.
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