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when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Miér Ene 31, 2018 1:14 pm


 

¿Cuántos suspiros habían abandonado sus labios desde el instante en que lo forzaron a abandonar la comodidad de su apartamento en un día tan caluroso cómo el presente? Había perdido la cuenta, y si no fuera por la agradable vista que tenía de los senos expuestos de la mujer, posiblemente no se encontraría tan ameno del ser comandado a cierto lugar dónde no deseaba asistir. — ¿Puedes volver a decirme el motivo por el cual debo de ir también? — Soltó sintiendo cómo la mujer se presionaba más a su brazo mientras sus pasos los iban guiando al lugar dónde habían coordinado el reunirse. — Ayudará a que Veena-san se sienta más cómoda, ¿no crees? — Parecía que ignoraba la relación que los envolvía tanto a él como a su ex pareja, y es que la rubia parecía tener toda intención de asesinarlo sin importar la circunstancia que se le presentara. Honestamente consideraba una muy mala idea el que ambos asistieran, pero sin importar cuantas veces se lo hiciera saber, su acompañante encontraba la forma de hacerlo terminar cediendo. — ¿No crees que te estás aprovechando del que te reconozcan cómo mi novia? — Inquirió alzando una ceja y ladeando el rostro para observar su reacción. La había proclamado cómo tal hacia un par de noches, tras el entender que no había motivo por el cual seguir retrasando lo inevitable. Confiaba que con el tiempo Tsubaki ayudará a que su corazón dejará de latir por Veena. — K-K-Kakashi-kun... ¡no lo digas de repente! S-Sabes que me pone... nerviosa. — Sonrió complacido por el rojizo color que se posó en sus mejillas imitando el de sus cabellos, viéndose forzado del detener su avance y llevar ambas manos hacía los lados de su cintura para presionarla contra su pecho. — ¿Por qué mejor no olvidamos lo de la cita doble y volvemos a la casa? — Estiró el cuello, acercándose tentativamente hacia su rostro. — Sabes lo duro que me pone verte así de nerviosa. — Pronunció con la voz ronca haciendo que su pelvis se unieran con mayor morbo hacia su figura. — ¡Kakashi-kun! — Gimió. ¿Lo había hecho con la intención de alejarlo o excitarlo aún más? Tenía el cuerpo de una mujer, pero la actitud de una niña. Quizá era esa inocencia la que le atraía tanto, especialmente por qué sabía que no enloquecería para convertirse en una réplica exacta de la rubia a quién buscaba ignorar cómo ha de lugar. — ¿Si? — Susurró alzando guiando sus dedos hacia el escote que relucía en su cercanía, pero sus acciones se vieron inconclusas cuando se alejó de golpe. — Si no te portas bien, no lo haremos esta noche. — Inmediatamente dio un paso hacia atrás asintiendo. — ¿Y si me porto bien qué ganaré? — No hubo tiempo a que consiguiera una respuesta que ayudase a que pasara las siguientes horas con serenidad, y es que de un momento a otro un hombre posiblemente más joven que él, pero en peor estado físico se acercó, deteniéndose en su delante con una amplia sonrisa. Se mantuvo callado esperando a que expresara lo que deseaba, más lo que ocurrió consiguió hacer que comprendiera de quién se trataba. — ¡Akiyama-kun! — ¿Era necesario que llamara a todo varón con el honorifico que había empezado a disfrutar del oír con su nombre? Frunció ligeramente el seño, extrañándose del no sentirse a gusto. Mas no sabía si realmente estaba sintiendo celos, o se estaba obligando a sentirlos para así creer que le importaba lo suficiente su nueva relación. — A-Akiyama-¿san? — Con cierta sorna asintió, así permitiendo el que ella dejara la preocupación de lado. De cierto modo le daba curiosidad la atención que siempre le dedicaba a cada pequeño detalle que él emitía. — ¡Akiyama-san! ¿Vamos entrando al restaurante? Veena-san debe de estar por llegar. — Sin mayor preámbulo ingresaron a la mesa que habían pedido mantener reservada para su llegada; no le sorprendía que la rubia no diera indicios de aparecer. Posiblemente ya se había arrepentido del formar una alianza con la pelirroja. — Y... ¿a qué te dedicas Akiyama? No creo haberte visto en ningún escuadrón. — Cuestionó para iniciar una conversación mientras esperaban a la que aún faltaba por unírseles. — No soy ninja... ¡tengo mi propia panadería! — Estrechó los ojos. — Sí, ¿te acuerdas los postres que compre para el desayuno el otro día? ¡Esos que dijiste que te gustaron bastante! Los hizo él. — Lo recordaba, y por la sazón, sospecho que se trataba de una mujer de mayor edad, no quién se encontraba en su delante. Aunque eso explicaba el abultado vientre que cualquier persona confundiría con un embarazo, si es que no fuese del sexo contrario. — ¿Preparas pan para... vivir? — El golpe que recibió le hizo ladear el rostro a quién se encontraba observándole con un puchero. — ¿Qué? — Recriminó un poco aburrido del siempre tener que enfrentarse a comportamientos infantiles de su parte. — No todos tienen que seguir el camino que tú seguiste, Kakashi-kun, no seas grosero. — ¿Por qué alguien elegiría un camino diferente al suyo?, pensó, evitando el pronunciarlo, para no tener que sentir nuevamente su llamada innecesaria de atención. — ¡Ah Veena-san! Te estábamos esperando, toma asiento por favor. — No la observo, ni siquiera la saludo cómo el resto de los presentes que se pusieron de pie para recibirla. Evitaría todo tiempo de interacción con ella, y huiría cuando el almuerzo terminará. No se arriesgaría a que un cuchillo fuera lanzado en su dirección, y es que incluso el respirar provocaba una reacción negativa en la rubia. 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Vie Feb 02, 2018 2:33 am

 

¡Lamento la demora, mi entrenamiento acabó algo tarde el día de hoy! — porque el montón de incompetentes que presumían encontrarse subordinados bajo mis órdenes se concentró en mirarme el trasero en lugar de prestar atención a la clase, obligándome a regañarles y otorgarles el más largo sermón: método que conseguía aplacar el malhumor que se instalaba en mí y así prevenir la sangrienta masacre con la que los amenazaba a diario. Y si eso no otorgaba los resultados que yo esperaba, bastaba con poner algunas imágenes un tanto gráficas en sus cabezas: nada que no pudieran superar con fijarse en lo que debían. Le dirigí una sonrisa a la pelirroja, pero no logré determinar que tan real la sentí al esbozarla: supuse que había sido lo suficientemente convincente como para que la susodicha me devolviera el gesto rápidamente y sin hacer ninguna clase de pregunta incómoda, así que apoyé los puños en la mesa y me senté frente a ella... percatándome de la presencia junto a mí cuando escuché un fuerte jadeo. Observé al hombre a mi lado sorprendida, y aunque ciertamente no había sido lo que esperé cuando Tsubaki se las arregló para adherirme al encuentro... no podía ser descortés con alguien que se lucía interesado en conocerme. La apariencia física no condicionaba a la persona, ¿verdad? Además, mientras resultara agradable no tenía porque pasármelo mal: aunque mi estilo distara del pobre ser humano que respiraba agitado y quitaba el sudor de su rostro con un pañuelo, evitando alejar su mirada de la mía. — ¿Se encuentra bien? — dejé caer mi cabeza a un lado curiosa, y permití a mi expresión lucir perpleja cuando extendió una rosa (que no tenía idea de donde había sacado) en mi dirección. — ¡E-e-es un honor conocerla, Veena-san! ¡Mi nombre es Ichiro Akiyama y n-no encuentro las palabras para describir su belleza! — parpadeé al tomar la flor lentamente, y al esbozar un gesto obligado volteé a ver disimuladamente a la fémina restante: ¿por qué lucía tan enternecida al respecto? Sin haberlo querido trasladé el vistazo al rostro de Kakashi, e inflé ligeramente las mejillas cuando me percaté de que se divertía con tan acaramelada declaración. Desgraciado imbécil. — Es un gusto conocerte a ti también, Akiyama-kun: ¿pero por qué no respiras? Relájate. — palmeé su hombro, y el pelinegro a mi lado suspiró con pesadez antes de ponerse tieso una vez más. A lo largo de mi vida y particularmente tras el paso de mi adolescencia, había conocido a una gran cantidad de hombres que solían ponerse nerviosos en mi presencia: pero a nadie tan... alterado como ése señor. Dejé la rosa sobre la mesa al dedicarle una sonrisa honesta, y el aludido resopló. — I-intento no fijarme en el atuendo que luce usted hoy, Veena-san. Aún así admito que se ve hermosa. — ¿con una simple blusa y unos shorts? Y yo creía verme demasiado femenina y tonta. Volví a asentir un tanto avergonzada, y cuando estaba dispuesta a responder callé al aparecer el mesero por la orden. No pasé desapercibido el guiño que me dirigió antes de marcharse, y volteé desconcertada para dedicar una gran sonrisa a Akiyama cuando me percaté de lo desanimado que lucía repentinamente: probablemente después de percatarse de ello. — ¡Háblame de ti, anda!

Mientras aguardábamos por los platos la espera se tornó amena sin la intervención de la presencia indeseada, con aportes de la pelirroja cada vez que abochornado el hombre junto a mí comentaba algunas anécdotas de su vida: restándole importancia como si no fueran la gran cosa, cuando por mi mente pasaba todo lo contrario al oír lo... simple y sencillamente que podían vivir otras personas, la forma en que el destino los había tratado con tanta amabilidad sin que ellos fueran consciente de eso. ¿Qué era lo extraordinario, tener habilidades y salir por ahí a pelear? — He querido preguntarle algo p-pero temo ser indiscreto. Ciertamente se trata de un tema que no me incumbe y... — sonreí, apremiándolo a proseguir con un gesto de mano. — Hazlo. No hay problema. — repuse, y aunque pareció dubitativo se vio dispuesto a continuar. — ¿Continúa usted relacionada a Hatake-san? — entendía porque consideró su curiosidad invasiva, pero no era como si el solo pensamiento fuera a hacer que me sumergiera en toda clase de imágenes de nuestro pasado juntos para así revivirlo de algún modo y acabar pidiéndole prestado su pañuelo al llorar. — De ninguna manera. — no sería la primera vez que hablase de él como si no estuviera ahí, eso era lo que había hecho desde el regreso de la misión al tener la mala suerte de encontrármelo cada vez. Además ni siquiera los sentía prestarnos atención, probablemente metidos en lo suyo. — ¿Por qué entonces tiene su apellido? E-eso es algo de público conocimiento, toda mujer lo sa-¡bueno, todo aldeano! — fruncí el ceño, y me froté el mentón al responder encogiéndome de hombros. — Porque él se niega a retirarlo. No hay nada más detrás de eso. — ¿no pensaba detenerse, verdad? Lo animé a preguntar, asintiendo. — ¿Esto no le es un poco incómodo? — reí, negando. — No significa nada para mí. — asintió, extendiendo los cubiertos en mi dirección cuando los platillos fueron depositados sobre la mesa y mi rostro se volvió a los allí presentes: relamiéndome el labio inferior al pretender sonreír avergonzada. — Lo siento, Tsubaki-chan: hace un tiempo me dijeron que soy un fastidio por callármelo todo, así que digo lo que pienso desde ése entonces. — ¿para qué hable, sin embargo? Eso pareció sembrar más dudas en Ichiro, cuando la mujer frente a mí negó divertida al argumentar que me entendía... argumento del que dudé profundamente. — ¿Entonces usted y Kakashi-san...? — negué antes de que terminara, y centré mi vista en los alimentos delante de mí. — Los errores no se cometen dos veces, Akiyama-kun. Ahora, ¿te gustaría almorzar conmigo? — y callar, antes de que perdiera la paciencia con la que me había dotado al abordar el tema.


 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Vie Feb 02, 2018 11:52 am


 

Parecía haber venido a sacar información referente a su pasado, más no a disfrutar de la cita que se había esforzado a conseguir. No era la primera persona que buscaba indagar sobre el por qué de la separación, o la explicación que daba raíz a ese maltrato que se otorgaban, más ella que él. ¿Cuando pararían de interesarse por lo que no debía de importarles? — La curiosidad que te nació por mi antigua relación con esa... rubia, me llama la atención. — Decidió intervenir en la conversación que se había forzado de ignorar. ¿Por qué negarlo? Provocar mayor incomodidad en la última persona a llegar, se había convertido en una de sus actividades preferidas a realizar. — ¡L-Lo lamento, Kakashi-san! Es solo que... — Alzó una ceja, invitándolo a proseguir con las posibles dudas que siguieran rondando por su mente. — Escuche los rumores que ustedes habían sido prohibidos en diferentes lugares por siempre terminar haciendo actos... indecentes. — No se trataba de un rumor, era una realidad de la cual, se sintieron orgullosos en su momento. — ¿Actos indecentes? — Repitió haciéndose el desentendido. — Y-Ya sabe... las cosas que hacen las parejas. — Evitó el sonreír. — Creo que no consigo comprender. — Mintió. La cita doble había sido mucho más entretenida de lo que se planteo en una primera estancia. — Kakashi-kun... — Regaño disimuladamente la pelirroja, a quién él sujeto de la mano para hacerla distraer de la conversación. Bastaba con un acto tan usual, para provocar nerviosismo en su silueta, y se aprovechaba de ello para comportarse cómo deseara hacerlo sin importar la circunstancia. — ¡Sexo Kakashi-san! ¡Ustedes tenían sexo en los baños y no se contenían para hacerles saber a todos que lo estaban haciendo! — Soslayó los orbes hacía el publico espectador que ahora se encontraban detallando la mesa con sorpresa e intriga. No había esperado una respuesta tan bulliciosa, pero disfruto de está. — Ah. — Rió. — No te avergüences Akiyama-kun. — Expresó con normalidad, cómo si lo sucedido no hubiese causado ninguna reacción en él. — Es mejor decir lo que se piensa a callárselo todo, ¿no es así, Veena-chan? — Burló divertido, especialmente al distinguir la forma en que lo miraba. Si miradas las fueran capaces de matar a alguien, hace mucho tiempo se habría despedido de su realidad. — Kakashi-san usted no parece incomodarle la presencia de... — Negó inmediatamente sin ánimos del dejarle terminar la oración. Era sencillo el inducir lo siguiente que fuese a decir; un hombre muy común, perfecto para aguantar la rareza de la mujer. — ¿Por qué habría de incomodarme? — Inquirió con gracia. — Entonces si ustedes ahora está feliz con Tsubaki-san ¿por qué no le permite el dejar de tener su apellido? — ¿Por qué había sido? — Por qué no me lo pidió amablemente. — Admitió. — ¿Qué? Me gusta que me pidan las cosas con educación. — Detalle que había faltado en la rubia en cada una de las oportunidades en las que se vieron envueltos por una conversación, que se basaba usualmente en los ataques de ella. — Me agradas, Akiyama-kun. — Apoyó ambos codos a los lados de su plato y clavó su única pupila en las suyas. — Creo que harían una magnifica pareja. — Y no mentía cuando lo decía. Había apoyado la idea de su pareja del conseguirle un novio a la rubia, por que esperaba que de esa manera, pudiesen tratarse con mayor propiedad o respeto. Estaba cansado del tener que aguantarla ser tan resentida. — ¿Es usted feliz con Tsubaki-san? — Asintió. — ¿Cómo es que se fijo en ella? ¡S-Si es que no es mucha molestia preguntar! — ¿Por qué le molestaría algo así? — Fue la única persona que se preocupó por mi cuando peor estuve. — Ladeo el rostro para verla sonrojarse. Nunca se lo agradecía, pero suponía que estaba implícito en sus acciones lo mucho que le debía por haber sido una de las personas que lo mantuvieron cuerdo durante su estancia en prisión. — ¿Y planea pedirle matrimonio alguna vez? — Negó. — Me case figurativamente una vez, y no salió cómo esperé. Los errores no se cometen dos veces, ¿nee? — Ya lo había hablado con la pelirroja, le había explicado que no esperará de él títulos tan grandes cómo los anteriormente dichos. Ella lo había aceptado así, por lo que no se preocupaba de una reacción desfavorable de su parte. ¿Usted considera también a Veena-san cómo un error? — Desprevenido, su puño golpeo contra la mesa haciendo los platos saltar al igual que lo cubiertos. La intensidad de su arrebato tomó a todos por sorpresa, especialmente a él mismo. Sin responder, observó la comida que iba perdiendo el calor que desprendía. No tenía hambre. El que ella me odie, desprecie o le sea indiferente, no significa que tenga que ser reciproco el sentimiento. — Explicó con tranquilidad tras el haberla recuperado. — Hacerlo es darle demasiada importancia a su existencia. — Concluyó con una sonrisa que aún estando cubierta por la máscara conseguía distinguirse. ¡B-Bien! ¿Qué opinan si dejamos de hablar del pasado y nos centramos en el ahora? — Cuestionó quién se mantenía sosteniendo su mano. Me parece una excelente idea. — Respondió entusiasta el otro varón que los acompañaba. Ya de por sí sabía que la reunión no había sido un éxito, por lo que le causaba intriga el saber cómo sería el siguiente amigo que Tsubaki decidiera presentarle a Veena. Quizá la siguiente vez no se quejaría tanto del acompañarle; había disfrutado la velada, más de lo esperado y ni siquiera parecía aproximarse a su final.
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Jue Feb 08, 2018 5:16 pm

 

¿Esa rubia? Me sosegué a tiempo, porque de no haber controlado mis impulsos habría sido capaz de subirme a la mesa y lanzarme en su contra como si fuera un animal salvaje irritado por la invasión a su territorio. No esperaba menos viniendo de la única persona que sabía como sacarme de quicio en tiempo límite, y de lo único que me arrepentía en ése momento era de ser tan susceptible a sus ataques: porque si fuera capaz de ignorarlos tal y como lo pretendía la mayor parte del tiempo, al poner mala cara y desviar la mirada, sería capaz de no dejar a mi rostro contraerse en enfado... sin lugar a dudas acabaría haciendo otra cosa que no fuera sujetar con fuerza los cubiertos y hacerlos chocar contra el plato del mismo modo, teniendo que arrugar el entrecejo molesta para morderme el interior de la mejilla y así evitar brindar un espectáculo. Sabía que teníamos espectadores, y probablemente se debía a la tensión que se podía respirar sin la necesidad de un esfuerzo. Lancé mi pelo tras mi espalda y me relajé como pude, si pretendía empujarme a hacer el ridículo para después mofarse me haría a un lado y dejaría que lo hiciera solo. Lo lograba sin ayuda al no aceptar que no podía dejarme en paz... cruzándose en mi camino para fastidiar cada día, y obligar a que me preguntase porque no le respondía con una bofetada cada vez que se interponía. ¿Kakashi dejaría de actuar como una mujer despechada si golpeaba su punto débil? Seducirle y demostrarle que tan patético seguía siendo en la palma de mi mano... no. No era Irina, y no me colocaría en medio porque no me importaba. — Veena-san, ¿cómo se ve de aquí en diez años? — agradecida porque Akiyama no hubiera disparado una vez más en contra de mi intimidad, suspiré al apoyar la mejilla en la palma de mi mano: había recargado los brazos sobre la mesa al apartar el plato vacío, creo... tal vez si lo hice para que golpear a Kakashi en la mandíbula fuera lejanamente menos dificultoso. — Quizá me vaya a conocer el resto del mundo, escuché de lugares asombrosos y mejor aún: ¡comida deliciosa! Aún así voy a tener que regresar porque mi familia esta aquí... — me apresuré a proseguir, cuando recordé el significado que le brindaba a la hora de explicárselo al peliplata tiempo atrás: en ése entonces, él era todo lo que podía asociar a ése término. — Kurenai y Asuma, Anko, Genma y... ¿Yamato? — ¿ése era su nombre ahora? Sonreí, asintiendo. Akiyama no pareció conforme, desafortunadamente. — Escuché que a pesar de que es muy estricta con sus alumnos, b-bueno: ¡mis clientas tienen envidia de la conexión que tiene con los niños! ¿No quiere tener hijos? — sentí el vacío, que pensé que había cerrado exitosamente, abierto otra vez. Era como si alguien hubiese abierto mi pecho para dejar que todo se derramara. Me sentí consciente y aterrada... vacía. Era un sentimiento que había olvidado por completo, y ahora se filtraba a cada centímetro de mi cuerpo. Fluía a través de mi torrente sanguíneo, llenaba mis pulmones y cubría mi corazón. — No... nunca más. — me incorporé rápidamente porque no iba a ceder, dejé mi espacio vacío al alejarme de la mesa y meter los dedos en mi bolsillo trasero: lanzando los yenes sobre la mesa antes de ofrecer una breve reverencia en disculpa. — Me tengo que ir, lo siento. Ha sido un gusto conocerte, Akiyama-kun: gracias por salir conmigo. — no quise despedirme puntualmente, y tampoco quise que mis ojos se encontraran con los de Kakashi... sería demasiado, y tenía suficiente con que lo diera por sentado.

¿Eso dijo? ¡Claramente quiere que le quites la descendencia de una patada! — la fémina de cabello púrpura bufó al cruzarse de brazos y caminar a mi lado, dirigiéndome una mirada llena de enfado al percatarse de que mi respuesta fue encogerme de hombros en lugar de concordar. No quería darle más importancia de la que merecía, y tampoco pensar en que el hecho de que a Kakashi le agradaría verme con alguien más... no era verdad, y aún si lo fuera no debería de preocuparme. ¡Como si no tuviera asuntos más serios en que pensar! — Esta bien, me alegra que siga adelante de algún modo: se lo ve contento con Tsubaki y... — Anko negó con la cabeza, envolviendo su brazo con el mío. — ¿Me vas a decir que no están haciendo esto para darse celos mutuamente? Tú aceptas para que él te vea coquetear con alguien más, y él lo hace para fingir que esa mujer te reemplazó. Asuma tiene razón, ustedes dos son unos... — le dirigí una mirada, y la de los ojos castaños tragó en seco antes de reír y frotarse la nuca. — Solo digo que si vas a hacer las cosas, tienes que hacerlas bien. — cuando me detuve a observarla confundida, Anko tomó una de las cuchillas que llevaba en los bolsillos de su uniforme: y la discreta camisa blanca a la que empezaba a tomarle gusto pasó a carecer de los primeros tres botones... cuando descendió el filo del arma tuve que detenerla. — ¡Déjame ver que llevas ahí abajo! — apresurada retrocedí al girar, y cuando mi espalda chocó contra alguien más tuve que voltear rápidamente y quitarme a Anko de encima tan pronto se lanzó. — Lo sien... ah, hola. — Tsubaki reaccionó efusiva al envolverme en un fuerte abrazo, y la expresión de mi rostro se contrajo cuando la jonin tras de mí gruñó. Así que habíamos dado con la feliz pareja. — ¡Kuramoto-san estará aquí en un instante! — anunció al separarse, segundos antes de que mi amiga se adelantara para posarse a mi lado y hacer lo que mejor sabía, supuse al poner los ojos en blanco. — ¿Estás segura, Veena? Porque hablé con dos tipos que te quieren en un trío y creo que es importante que... — le cubrí la boca, avergonzada. — ¡Fue bueno volver a verte, hasta luego! ¡Nos vemos, Mitarashi! — si Kurenai hubiera estado ahí, se habría armado un escándalo de los grandes: una tenía filtro, y la otra carecía de él. Antes de marcharse guiñó el ojo, pero no fue un gesto dirigido a mí: y tampoco me preocupó, obligándome a oír lo que la pelirroja soltaba de la cita de ése día. Antes de que le pusiera atención, sin embargo, alguien incrustó un ramo de rosas en mis narices: y un tipo que parecía normal, se dejara ver al tomarme por los hombros luego de rodearme. ¡Pero si no es la mujer más hermosa que mis ojos han visto nunca! — no, Tsubaki preguntándole a Kakashi si eso no era lindo definitivamente no consiguió hacer que mi desconcierto disminuyera. — ¡Quien pudiera ser la sangre que recorre tu cuerpo para llegar a tu corazón! — ¿qué demonios? Quise apartarme, pero el extraño tiró de mí con más fuerza. — ¡Desearía susurrarte al oído, calentar tu cuello con mi aliento y...! — aterrada lo empujé, pero el impertinente se levantó a tomar de mi brazo una vez más para así comenzar a arrastrarme con él. — ¡Es cierto, es cierto, vayamos directo a nuestra cita! Tengo una sola oportunidad para enamorarte y... — me zafé rápidamente del agarre, y cuando giré para alejarme tan rápido como mis piernas lo permitieron volví a chocar... con Kakashi, otra vez. — Apártate de mi camino.


 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Sáb Feb 10, 2018 1:11 am


 

Habías tomado más de la cuenta. — Le recalcó con cierta molestia, la cual se hacía obvia al ser predecible el inquietante palpitar de la vena que se había posado en el costado de su frente. — ¡Eso no es excusa a que me llamaras con el nombre de otra mujer! — Recriminó ella con la misma euforia con la que había planteado sus afirmaciones que carecían de fundamento real, o eso era lo que él le hacía pensar. Sí, había gemido el nombre de la rubia mientras follaba a la pelirroja, y no había sido una sola vez... el rostro de Veena se apoderó de sus más lascivos pensamientos y cómo adicto a una droga, cayó cegado ante los recuerdos que tanto placer y pasión le otorgaban. — Tsubaki... — Gruñó por lo bajo, manteniendo sus pies en el presente antes del dejarse llevar por el pasado. Estaba perdiendo la paciencia, y no necesariamente por el infantil comportamiento de su novia, sino también por la facilidad en la que su cabeza divagaba hacia aquellas épocas de las que disfrutó tanto. — ¡Asegúrame que no la amas más! — Había alzado las manos hacia su rostro para callarla con un beso, como tantas otras veces lo hizo, pero se detuvo al reconocer la exigencia pronunciada. — Si quieres que te mienta, lo haré. — Afirmó con franqueza. De entre todos sus conocidos, ella era la única que sabía el verdadero sentir del de cabellos color plata. ¿Por qué soltaba incógnitas de las cuales odiaría saber la respuesta? — P-Pero... — El brillo que decoró sus orbes le hizo saber que estaba al borde del llanto. — No seas masoquista, podré amarla... pero tú eres mi dueña ahora. — Besó su mejilla, justo dónde una lágrima se había derramado para luego dar un paso hacia atrás e irse a vestir. No mintió, pero tampoco expresó por completo una verdad. El único motivo por el cual la hizo parecer su dueña, era por qué era consciente que la mujer a la cual quería pertenecerle, primero lo querría muerto antes del permitirle acompañarla una vez más. El masoquista, después de todo, era él. ¿Cuánto tiempo sería necesario esperar para lograr un cambio contundente? Era aburrido el reconocer que... seguía amándola.
 
¿Por qué degustaba tanto la vida en demostrarlo lo equivocado que se encontraba? Creyó que el hallarse en su delante no causaría ningún tipo de reacción por su parte; más el palpitar de su corazón se descolocó al rememorar las oleadas de placer que lo invadían del solo visualizarla desnuda, y sus labios se presionaron recordando ese singular sabor que conseguía endurecerlo del tan solo recordarlo. Si había una mujer que era capaz de hacerlo llegar al clímax con tan solo recuerdos, era ella. Tsk. Quizá había sido una muy mala idea del decidir asistir a la cita aquel día, especialmente al ser consciente de lo fácil que se dejaba llevar por su pensar. Apoyó ambas manos en los hombros de la mujer que chocó nuevamente contra su cuerpo, así ayudándola a que recobrará el equilibrio del cual parecía carecer en ese día, y también aprovechar para sentir el contacto de su aterciopelada piel. Tan suave y cálida cómo la recordaba. — ¿Apartarme? Creí que habías encontrado una nueva manera del atacarme sin palabras. — Mofó entretenido, sintiendo inmediatamente cómo alguien los amordazaba con la mirada. Se alejó, casi instantáneamente, no por qué quisiera darle el gusto a su pareja, sino para evitar que está soltara más información de la que debía. La imagen que había brindado a cada uno de sus conocidos se arruinaría si está expresaba a boca de jarro el haber pensado en ella mientras tenía relaciones con la que aseguraba querer. — Parece que no pudiesen quitarse las manos de encima. — Se forzó a sonreír cómo si sus palabras hubiesen carecido del verdadero significado que osó expresar. — Qué graciosa estas hoy, Tsu-ba-ki. — Pero en su voz conseguía distinguirse la indirecta amenaza que acababa de soltar a quién había abierto la boca para soltar una desfachatez. Entendía que continuase ofendida por la desagradable charla en la que se habían visto envueltos horas atrás, pero era inmaduro el hacer notar su malhumor frente a terceros que no tenían nada que ver en el asunto. Enterró ambas manos en los bolsillos delanteros de su pantalón, alejándose disimuladamente de la escena para mirar el perímetro y ofrecer el restaurante más cercano; mientras más rápido comieran, con mayor facilidad podría librarse de escenas que por alguna razón, en esa oportunidad le inquietaban presenciar. — ¡Kuramoto-san deje de observarle el escote a Veena!— Se atoró con su propia saliva, atrayendo la atención de todos al haber hecho tan sonoro su malestar. Quién diría que el clima se pondría tan frío de pronto, huh. — Quitó el chaleco que cubría parte de su cuerpo e hizo que quién usaba ropa expuesta, se lo colocara y abrochara por completo. No detuvo el movimiento de sus dedos, ni siquiera por el chillido que soltó Tsubaki al verlos tan juntos. Lo mejor es abrigarte, de lo contrario... la godaime se enojará al no verte cumplir con tus tareas. — Palmeo el hombro de la rubia juguetonamente, cómo si de un amigo más se tratará y luego se acercó al hombre que había visto lo que le continuaba perteneciendole sin importar el tiempo que pasará, para sujetarlo por encima de los hombros y presionarlo a él con más fuerza de la que se necesitaría para hacer dicho movimiento. Y tu deberías de mantener tus ojos dónde corresponden, a menos que desees el perder la vista. — Amenazó libremente, hundiendo sus dedos en su débil musculatura, solo cediendo al escucharlo soltar un quejido al no haber medido la fuerza que empleo. Mientras la tonalidad que utilizo para hablar podía asemejarse a la de alguien haciendo una broma, la forma en que sus yemas hicieron fricción en sus nervios para lastimarlo, hacía referencia a esa posesividad que intentó mantener oculta. ¿Comemos? — Invitó con una amplia sonrisa que hizo que tuviese que cerrar los ojos por unos breves instantes para así mostrar esa tranquilidad que lo acompañaba sin importar a dónde fuera. 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Sáb Feb 10, 2018 6:30 pm

 

Estuve segura de que la expresión de mi rostro cambió, pero no al punto de descomponerse tal y como lo hizo el de la pelirroja tras él: mi acompañante estaba muy ocupado refunfuñando como para reaccionar de igual modo, supuse luego de dirigirle un vistazo de reojo. Hacía un muy buen clima como para que realmente necesitase de más prendas, y aunque el viento otorgaba algo de frescura al ambiente podía soportarlo: lo que no conseguía tolerar, sin importar cuanto me gustara la reconfortante sensación que se apoderó de mí enfundada en su ropa, era la mueca con que Tsubaki parecía intentar (sin éxito) disimular el disgusto... así que bufé, puse los ojos en blanco al aproximarme a ella y bajé el cierre del chaleco táctico para colocárselo sobre los hombros. Complacida me dirigió una sonrisa, pero no tardó en alzar las cejas sorprendida al devolverme la mirada: ¿pretendía explicaciones, también? Tomó todo de mí no resoplar y gruñirle, optando por dejarme ver con una sonrisa burlona en su lugar. — Si fuera a enfermar por algo así habría traído el mío. Además, no tengo nada de frío: todo lo contrario, para serte honesta. — dejé que una mirada sobre mi hombro le dejara en claro a Kakashi que no le permitiría reírse de mí en esa ocasión, si es que eso formaba parte de tan inusual y repentino gesto de su parte: el motivo restante, implicando cierta inquietud a base de celos, no dejaba de ser interesante. — Tengo mucho pero mucho calor, ¿qué hay de ti Kuramoto-kun? — anteriormente amenazado se limitó a asentir enérgico, deslizándose a mi lado para pasarme un brazo sobre los hombros y sonreírme con galantería. Retuve las ganas de vomitar al tragar en seco y torcer el gesto en una risita incómoda. — El calor de tu cuerpo necesita de mis refrescantes caricias, bella dama. — ¿qué? Consciente de que mi labio inferior tembló para convertir mi expresión en una terrible mueca, sopesé mis opciones: así tomé uno de los dedos que mantenía sujetos a mi hombro para tirar de éste hacia atrás y soltarle cuando el gemido con que el extraño evidenció su dolor atravesó mis oídos cual pitido. Dedicándole un gesto dulce, le palmeé el hombro suavemente cuando se alejó. — Nada de tocar. — ¿conseguirá haber entendido, o imitaba mi gesto al no distinguir que tipo de sonrisa le estaba dirigiendo exactamente? Giré de lado y aparté la mirada cuando chocó con la de Kakashi por alguna razón, emocionada tan pronto me encontré con la de Tsubaki. — ¿Puedo elegir el lugar el día de hoy? ¡Por favor, conozco un muy buen sitio! — que imaginé debía de estar llenándose de clientes y no por la temperatura, sino por los exquisitos sabores que manejaban allí dentro. Recientemente habían abierto las puertas de una gran heladería por la que podía haber adquirido cierto gusto, yendo allí la semana entera: ¿por qué no compartir lo que me hacía bien? La pelirroja asintió y me pidió que esperase al pasar por mí lado para saludarse con alguien a quien parecía no haber visto en largo tiempo: gesto al que pronto se unió mi acompañante, brindándome la perfecta oportunidad de devolver alguna de las provocaciones que había callado. Cuando me detuve junto al peliplata, fijé mi mirada en ellos al hablar fuerte y claro. — Habría preferido tu sudadera, ¿recuerdas lo bien que lucía en mí cuando no llevaba nada más debajo? — sonreí, y me volteé para emprender camino cuando el par que se había distanciado volvió a unirse. Desde luego, reparar en su reacción fue algo de lo que no me preocupé al dirigir mis pasos al local que frecuentaba: siendo recibida con una alegría que los dependientes del sitio contagiaron a mi rostro rápidamente. — Traje a algunos amigos y a Kakashi Hatake, ¿hay lugar en la mesa de siempre? — segundo golpe, aunque igualmente se trataba del más suave. Lo dejé en claro cuando me acaricié el labio inferior con la lengua tan pronto me senté junto a Kuramoto: frente a Hatake y su novia, demasiado distraída con la prenda que trasladé a su cuerpo anteriormente. ¿De dónde provenía tanto afán... su pareja no le permitía lo que a mí si? Sonreí arrogante, llevándome el pelo hacia atrás de la oreja. — Me gustaría ser crema helada para derretirme en tu boca, cariño. — tuve que reírme y no porque lo hubiera disfrutado, me resultaba inverosímil el como semejante conjunto de palabras le habrían funcionado alguna vez para repetirlas en ése instante: inclinándose a mí. — Que ocurrente, ¿algo más? — Tsubaki rió, otorgándole su atención cuando yo me negué a hacerlo: a ninguno parecía importarle que burlona observase a Kakashi. Si existiese un vínculo cordial, seguramente habríamos roto en carcajadas al mismo tiempo. — ¡Quien fuera ladrón, para entrar en ti y robar tu corazón! — parpadeé, la pelirroja frente a mí rió encantada y el dependiente del local alzó una ceja: apoyándose en la pequeña mesa para repartir las ordenes. Tomé mi encargo en manos, y Kuramoto se aclaró la garganta al proseguir. — Podría halagarte el día entero, Veena-chan: ¡te ves aún mejor desde tan cerca! — me aparté algunos centímetros, divertida. — Me siento inmensamente más emocional si conozco a la persona capaz de hacer eso, ¿sabes? — mentira, ¿pero qué iba a perder además de la paciencia? Volví a desviar mi atención al deslizar el refrigerio dentro de mi boca, obligándome a reprimir una sonrisa cuando supe que había captado el interés que esperaba. Tsubaki rió entretenida con lo que el castaño junto a mí relató con vigor, y mi lengua se llevó parte de la crema de chocolate que contenía el cono... con una expresión similar a la que solía emplear en situaciones totalmente distintas, de las que únicamente me había visto protagonista en compañía de mi espectador. Alcé una ceja al limpiarme el labio superior con la lengua y asentí lentamente: el par sobrante no parecía tener idea de que sucedía alrededor al estar tan entusiasmados en sus relatos, y eso me dejó continuar con las acciones sugestivas sin preocuparme de más. No pretendía seducir al peliplata y llevármelo a la cama, únicamente... devolverle los puñetazos que lanzó en mi dirección manoseando a su novia y diciéndole la clase de barbaridades que alguna vez pensé las dirigía a mí únicamente. Apoyé los labios sobre la crema helada y deslicé parte de ella a mi garganta, no pudiendo evitar al gemido que se me escapó al tragar. — Estaba muy bueno. ¿Puedo pedir otro, no? — únicamente en ése instante conté con la atención de Kuramoto, que estuvo apunto de lanzarse sobre mí cuando destacó que un par de gotas parecía haber caído dentro de mi camisa. — ¿Seguro? — sentía a las gotas deslizarse más allá, así que efectivamente lo había hecho. — Que pena. 


 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Sáb Feb 10, 2018 7:51 pm


 

Los ataques habían vuelto, al igual que el doble sentido en sus oraciones para hacerlo ¿enojar? Parecía que sin importar qué hiciera, el resultado siempre sería el mismo. ¿Era normal el que se sintiera tan atraído por su amargura y resentimiento? Parecía que su enferma mente buscaba maneras de volverse más adicto a la mujer, incluso cuando está no buscaba el provocar aquello. — Por favor, Kuramoto-kun continúa embelesándonos con tus piropos. — Pidió tras el haber pasado unos largos minutos sin el haber escuchado alguna incoherencia provenir de él. No requirió de un gran esfuerzo el pretender que su interior no estaba revolucionando gracias a lo que su tan adictiva boca realizaba alrededor del objeto que había comprado seguramente con la intención de joderlo. Y si ella quería jugar, él era un experto en declarar la guerra, pero primero disfrutaría de lo que extrañaba imaginar tan vívidamente. Hundió el largo de su pulgar en el intermedio de sus piernas, rozando suavemente su miembro que bastó con una lamida en el helado para despertar; así esta muy bien... lentamente, chupalo cómo si fuese una erección. Presionó con mayor fuerza, acariciando la punta y volviendo a delinear el largo, cuidándose del ser descubierto. Lo que menos deseaba era que alguien se percatara de la dureza que impedía la comodidad en sus pantalones. Sabía que no bastaría ello para correrse, pero no le importaba. Las oleadas de placer que lo envolvían era suficiente para sentirse bien, especialmente al ser consciente que buscaría satisfacer sus necesidades más adelante, nuevamente con ella cómo la única protagonista de sus eróticas fantasías. — Kakashi-kun, tus dedos se han llenado de dulce. — Soslayó el único orbe a la vista, para así deleitarse de la ambigua imagen que se presentó ante él. Tanto su índice cómo su cordial se encontraban envueltos por un liquido pegajoso y brillante; ¿sabría igual de bien cómo los exquisitos fluidos de la rubia? Pronto lo comprobaría. Apoyando la paleta intacta sobre una servilleta para liberarse de está, llevó la misma mano hacia su mentón dónde sujetó parte de la mascará y la deslizó hasta hacerla descubrir la piel de su rostro. — Ah. Que descuido el mío. — Susurró con una serena sonrisa. — Hm... vainilla. — Opacó con un tenue gruñido lo que fácilmente podría haberse interpretado como un gemido. El aroma que emitía el helado derretido que yacía en sus dígitos, era agradable. Clavó sus oscuras y dilatadas pupilas en aquellas violetas que detallaban cada movimiento suyo, para así deslizar la unión de ambos dedos por la hendidura de sus labios, lamiéndolos cómo si se tratase del sabor más delicioso a probar. Sus recuerdos lo trasladaron a una de las tantas veces en que sus yemas tocaron el centro sensible de la rubia tras el haberla recorrido toda, penetrándola y estimulándola hasta hacerla correrse en su mano, para luego degustar de lo bien que se sentía ser cubierto por su venida. Extrañaba esos pasionales días. Por último, relamió su labio inferior recolectando los residuos que pudo haber desperdiciado y así volver a dedicarles una sonrisa. — Lo lamento, lo lamento... recordé algo que me encantaba probar luego del haberlo tocado. — Los dos presentes podían ignorar a lo que se estaba refiriendo, pero había una mujer que sería capaz de comprender el verdadero mensaje que sus palabras expresaban y con eso le bastaba. Ella había realizado una tortuosa táctica con la intención de castigarlo, y él había respondido de manera equitativa jugando. Tal para cual, huh. — ¡K-Kakashi-sama! — Exclamó una mujer a su costado, forzándolo a ladear el rostro hacia su dirección para poder observarle a lo que posiblemente ansiaba decir, más sus mejillas enrojecidas y sus ojos casi lagrimeando fue lo único que emitió. De un momento a otro, el local había sido invadido por todo un séquito de féminas que parecían estar en la misma situación que la primera que lo llamó. Alzó una ceja meramente curioso, más otro hecho llamó su atención: ¿por qué había hombres comportándose de igual manera? — ¡Es un dios! — ¿Eh? — ¡Por favor Kakashi-sama no se vuelva a poner la máscara! — Ah. Rascó nerviosamente su nuca. — ¡Creo que... ¡Creo que me he venido! — Y los chillidos continuaron por parte del público. Era la primera vez que dejaba sus facciones relucir frente a otra persona que no fuese la rubia o la pelirroja a su lado. ¿Habría sido una mala idea el hacerlo? 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Feb 14, 2018 12:31 am

 

Asegurar que no esperaba menos sería mentir con tal de no avergonzarme a mí misma, porque actué del modo en que lo hice segura de que lo tomaría desprevenido: y no de que él revertiría el juego para convertirme en la víctima y principal afectada... a pesar del alboroto que generó a nuestro alrededor atreviéndose a quitarse la máscara rodeado de tanta gente por primera vez. Lo hacía frente a nuestros amigos, en los restaurantes (después de asegurarte de encontrar el sitio más apartado) y a la hora de lloriquear por mí enredado en las sábanas de otras mujeres: pero nunca frente a grupos tan grandes, capaces de esparcir el rumor y volver a la población una molestia que no evitaría indiscreción cuando pretendieran referirse a él para ser  testigos del milagro, como aquellos que sí habían tenido el placer. Por supuesto que bufé y me crucé de brazos, pero no por las insinuaciones que dirigían a su persona: en algún punto yo había sido tan desvergonzada como para decírselas también. Si me sentía algo traicionada por los hombres que habían dejado de mirarme para observarlo presos de la conmoción y otro tipo de sentimientos que no atreví a preguntarme, pero lo que me irritó... lo que me irritó fue recordar, en ése preciso momento, la ocasión en que conocí a Kakashi y me prometió que ése iba a ser nuestro secreto. La sensación de camaradería que nació en mí cuando le juré que no se lo iba a decir a nadie, a cambio de que continuara dejándome observarlo así cuando estuviésemos a solas. Sin embargo, ¿quién era yo para reclamar? Aseguré demasiado para cumplir tan poco. — Kakashi... — ¿p-pero en dónde estaba aquel insoportable honorífico al final? Resoplé mi cabello lejos del rostro y de algún modo me las arreglé para transformar mi expresión en tiempo récord: cuando mi cuerpo se incorporó de repente y mi postura no demostró nada que no fuera disgusto, tuvo que aparentar al toser y sonreír apenada. Algo debió de caerme mal, lo siento. Supongo que si tomo un poco de aire... — estábamos almorzando fuera, bajo las sombrillas. Veena por favor. — ¡es decir! Caminando por ahí y demás, puedo quitarme la asquerosa sensación del estómago. — pero cuando miré a Kuramoto en busca de una negativa, este asintió enérgico: y pronto mi peor pesadilla exclamó estar interesada también, así que arrastró a Kakashi junto a nosotros y ninguno lo tornó más sencillo. Debí aguantar el camino entero concentrándome verdaderamente en lo que decía y proponía mi cita, aportando cuando él dejaba su interesante relato con monosílabos o gestos que lo instaran a seguir hablando y no detenerse a preguntar. Sin embargo, y si no hubiera sido porque se detuvo de repente: me percaté de que mi cabeza estaba en otro lado aún cuando aparentara todo lo contrario, incluso cuando volteé a preguntar que le sucedía intrigada por el cambio de actitud que portó de repente. Kuramoto dejó caer la confianza con que se había dirigido a mí desde un comienzo al aproximarse y agachar la cabeza en una reverencia que no terminé de entender, observándolo desconcertada. — Lamento todos los problemas que te causé, Veena: soy consciente de que te he hecho sentir incómoda y esa no ha sido mi intención. — pestañeé, volviendo a jadear cuando su rostro se acercó al mío de repente y sus pupilas me observaron con una urgencia que me sentí incapaz de pasar por alto. — ¡Y-yo solo quería salir con la mujer más bonita de la aldea! Mis amigos... no han dejado de burlarse de mí desde el día en que mi prometida me plantó en el altar para marcharse con otro, y eso fue hace años. — sonrió apenado al rascarse la nuca, y mi expresión se contrajo en lástima. Pisé a Kakashi cuando creyó encontrarse en posición de realizar un agregado al posicionarse tras de mí junto a Tsubaki, y apremié a continuar a aquel que se explicaba como podía. — Solo quería que dejaran de burlarse de mí, lamento haberte usado para algo que carecía de sentido en primer lugar. ¿Por qué alguien tan perfecta como tú se fijaría en mí, de todos modos? — rió, y yo me aproximé con la ceja alzada. — ¿Son ellos? — pregunté al referirme al grupo que se reía algunos cuantos metros a distancia, incapaces de disimular la atención con que observaban la escena frente a sus narices. — ¿Q-qué esta...? — burlona le observé, y me dije a mí misma que cuando lancé una mirada sobre mi hombro lo hice para corroborar que la pelirroja comprendió lo que pretendía hacer: y no para observar la expresión con que el peliplata estaba siendo testigo. Acuné por las mejillas al castaño y me coloqué a reducidos centímetros, divertida. — Vamos a darles motivos para alabarte. — sentencié con simpleza, y me encogí de hombros segundos antes de estrellar mis labios con los suyos: enredando los dedos en su pelo tan pronto los suyos fueron a parar alrededor de mi cintura. El bufido que identifiqué a mis espaldas lo reconocí en un instante, pero me costó oír que fue lo que dijo Tsubaki al opinar de ello: no era como si pudiera darme la vuelta a pedirles que hablaran más alto. — ¡Gusto en conocerte, Kuramoto-kun! — le rodeé los hombros en un abrazo y lo estreché contra mí, largándome a reír y quitarle importancia en el momento que aseguró iba a hacer lo que yo le pidiera en ése momento y por el resto de su vida. Un poco... pasional. — No hace falta, la pasé muy bien contigo coqueteándome por cualquier razón. — me encogí de hombros al reír y le dediqué un ligero asentimiento al despedirme segundos antes de que se marchara, volteando rápidamente para hacer lo mismo con la feliz pareja. — Tsubaki, Kakashi. — me resistí a pedirle al último que utilizara el Chidori para atravesarse él mismo, y le dirigí un gesto cínico antes de suspirar y marcharme. Podía comenzar a pasar de esos encuentros.


 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Feb 14, 2018 12:32 am



 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Miér Feb 14, 2018 5:15 pm



El arrebato de sus actos carecía de lógica que lo respaldara. Exhaló el tabaco aspirado y ladeo el rostro observando por la ventana, esperando indicio que alertara la próxima llegara de quién se encontraba esperando desde hacía un par de minutos. Ansiedad no era lo que sentía, pero tenía un notorio problema desarrollándose entre sus piernas del tan solo ser conocedor de las pasionales situaciones en las que se verían envueltos desde el instante en que sus miradas volviesen a cruzarse. Relamió su labio inferior apoyando su costado derecho en el borde del barandal; aún continuaba indagando entre sus decisiones por una respuesta razonable al por qué había optado de ir en su búsqueda. Podía pretender que era amor, más mentirse era en vano cuando fácilmente sus pensamientos buscarían el hacerlo reaccionar. ¿Seguridad? Quizá. Cuando la tenía cerca confiaba más en sí mismo, especialmente por qué ella había aparecido para demostrarle que no debía de volver a sentir solo mientras ella se mantuviese cerca. Eran meramente compañeros que se entendían con mayor claridad al solo tener de testigo el enredar de las sábanas, ¿por qué negarlo? Haberla dejado ir había sido la peor equivocación comita, y ahora estaba dispuesto a enmendarla con la propuesta que debió haber soltado en el pasado. Era consciente de los sentimientos de la mujer hacia su primer amor, pero si debía de mentirse creyendo que en algún momento ello variaría, lo haría para así no perder esa fortaleza que solo conseguía brindarle sin el siquiera proponérselo. Soltó un aburrido suspiro, considerando el seguir fumando incluso cuando dicho acto atraería un posible golpe por parte de la dueña de la casa. Ella se lo estaba buscando, ¿qué le hacía demorarse tanto? Esperaba que por lo menos no regresase con aquel león que lo único que hacía al verle era intentar asesinarlo. Tras la tercera intención suya por agradarle, decidió rendirse. Los animales siempre celaban lo que consideraban su propiedad, pero algo le decía que aquel felino protegía lo que le pertenecía a otro en contra a lo estipulado. Vaya. En el encuentro que tuvo con el famoso peli plateado, no observó en él nada que se hiciera lucir con tanto renombre cómo parecían reconocerlo en la Aldea de la Hoja. ¿Habría sacado conclusiones antes de tiempo? Debía de ser alguien interesante, de lo contrario no comprendería el motivo por el cual Veena seguía encaprichada con un hombre tras tanto dramatismo. O tal vez su egocentrismo hizo que no fuese capaz del ser objetivo, creyéndose superior en todo ámbito de antemano sin intención alguna del realmente conocerlo. Lo único que hizo fue quedarse sin palabras e ir en su búsqueda; jamás olvidaría la mirada que le dedico al verla feliz sin él y aún después de tanto tiempo, seguía cuestionándose el por qué de está. A los pocos minutos la vio llegar, y al hacerlo, busco el ambiente con mayor oscuridad para poder mantenerse oculto entre las sombras, esperando el momento en el cual su distracción saliese a flote, para así poder atacar. ¿No había notado su chakra rebosante? ¿O estaba pretendiendo para así encararlo cuando pensase que tenía la situación controlada? La vestimenta que entornaba su figura era diferente a la que solía usar, un poco menos expuesta. Inquisitivo estrecho los ojos, notando cómo llamaba su atención el silente desorden y el aroma que solo él conseguía implantarlo en sus posadas. Disfrutaba del verla, pero no era momento para que lo siguiera haciendo. — Débil. — Burló sosteniéndola de ambas muñecas, presionándola hacia la pared que utilizo al acorralarla y así evitar su defensa. Embelesado, olfateo ese aroma saliente de su piel. Había extrañado tanto el dejarse marear por este, que ahora se veía incapaz del dejarla ir. Quería besarla, probarla... hasta escuchar aquellos excitantes sonidos que solo su boca podía soltar con tanta delicadeza, pero por ahora le bastaría con el tenerla cerca. — Unos días alejada de tu verdadero hogar, y ya te has convertido en una inútil, huh. — Susurró tomando el lóbulo de su oreja entre sus dientes. — Te he extrañado tanto, Veena. — Admitió haciéndola girar sin crear distancia palpable entre ambos, para tomar el atrevimiento de apoderarse de sus labios y devorarlos. Degustarlos era una pérdida de tiempo, cuando tenía grabado el sabor en su mente cómo si hubiese sido la noche anterior la última vez que probó su deleitante sabor. El suspiró que soltó fue el primer error de sus actos, más no le sorprendió que sus manos deslizándose por debajo de sus prendas provocaran esté; aprovechó la hendidura formada en su cavidad y dejo que su lengua fuese en busca de la suya. Ansiosas danzaron, y aunque sus manos quemaban por desvestirle para así tocar la aterciopelada piel que tanto había extrañado, el sonido de la puerta hizo que se viese obligado a apartarse. Relamió gustoso el hilo de saliva que decoró su labio inferior y guiño un ojo en su dirección. Si bien, odiaba las interrupciones... no desistiría hasta hacerla volver con él, por lo que le permitiría el disfrutar sus últimos días allí.   
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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