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when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Miér Feb 21, 2018 8:03 pm



Nunca más volvería a beber, se repitió una vez más, frotando las yemas sobre sus cerrados parpados en un intento fallido del quitarse la fatiga de encima. Los lados de su cabeza latían, manteniendo sus facciones fruncidas y los ojos con posibles bolsas oscuras decorando su parte inferior. Ni siquiera la máscara podría ocultar su desgano y apatía, la cual extrañamente, había incrementado del tan solo escuchar cómo sonaba la puerta de entrada. Parecía haber pasado la peor noche, y ni siquiera conseguía el recordar exactamente qué había sucedido para considerarla así. Con torpeza se puso en pie, distinguiendo un silente orden entre el laberinto que él mismo había causado al haber sido dominado por un arranque de ira. El motivo siempre era el mismo; el despertar del ensueño que le hacía creer que la rubia podría volver con él eventualmente. Soltó un suspiro, forzándose a sí mismo el no dejarse vencer nuevamente por la amargura que estaba latente a invadirlo. Tsk.  Que molestia era el estar enamorado. ¿Y por qué el pensarlo que sentía como un deja vu? Ensanchó los orbes, tallando de pies a cabeza a la mujer que había correspondido al llamado de sus pensamientos al aparecer en su delante. ¿Qué hacía ella ahí? Y... ¿por qué? Entreabrió los labios dispuesto a expresar en voz alta sus dudas, pero ella tomó rápidamente el dominio de la palabra al exclamar el no querer estar con él. Sintió cómo su estomago se contrajo; había dolido, corroborar su anhelo, realmente había dolido. — ¿Esta... bien? — Respondió algo absortó de cualquier tipo de raciocinio, intentando mostrarse indiferente, pero sabiendo que quizá había fallado en el inútil intento. ¿Se habría enterado de la jodida migraña que tenía para buscar el hacerla empeorar? Veena tenía un radar cuando de irrumpir paz se trataba. Dio un paso hacia atrás, asimilando la información que debía mantenerse como un secreto para ella, rebuscando entre los conocedores de está, para aniquilar a quién haya osado abrir la boca cuando lo tenían prohibido. Torció el gesto y dejo que otro suspiro terminarse escabulléndose. Consideró el negarlo, pero no había necesidad del hacerlo, por qué no le creería. ¿Tan malo era el que su verdad fuese expuesta? Sí, por qué imaginaba lo que debía de estar sintiendo, y le destruida el saber que sufría. — Siempre has tenido una inclinación por no escucharme antes del suponer cosas. — Expresó haciéndose a un lado para que ingresara a la casa. No había razón por la cual pedirle que se quedara fuera, cuando honestamente... era la primera vez en mucho tiempo que podían entablar una conversación sin recurrir a los insultos o amenazas. — ¿Me dejarás ir? — Repitió dudando, permitiendo el que su cuerpo se dejase recostar en el sillón mientras clavaba su mirar en un punto muerto de la habitación. La cabeza había empezado a darle vueltas, y las nauseas habían pasado a segundo plano al sentir una notoria hambruna. — Antes del que lo hagas, ¿me oirías? — Cuestionó sin observarla, no quería hacerlo. — No sé por qué me enamoré de ti, a veces me cuesta el entender cómo es posible que luego de años siga siendo un peón a tus movimientos. — No buscaba sacarle en cara nada, ni siquiera el culparla por el pasado que vivió, si había alguien que merecía la carga, era quién ahora buscaba la manera de arreglar el embrollo. Él había elegido seguir siendo su esclavo, ella no lo había obligado a que así sea. ¿Cómo hacérselo saber? — Creí que lograría olvidarte con el pasar del tiempo, pero me di cuenta que no quiero hacerlo. — Admitió. — No creo querer hacerlo en algún momento, pero tampoco busco recuperarte... ¿cómo podría decirlo? Me he cansado. — Encorvó ligeramente los hombros antes de ladear el rostro y observarla. Quería arrebatarle esa congoja que emitían sus violetas ojos, quería liberarla del dolor que podía estar sintiendo, más ignoraba el cómo hacerlo. La simple idea del considerar ya no conocerla por el tiempo que pasaron separados, se encargó de arrasar con la poca tranquilidad que tenía. — Pero eso no significa que he dejado de amarte, por qué te amo. — Y lo haría hasta que su corazón dejase de latir. Ya había conseguido comprender que no buscaba el olvidarle, ni siquiera el darle su lugar a otra persona, solo la quería a ella, pero si no la tendría, entonces prefería quedarse solo. Solo... pero entregándole su alma de lejos. — Lamento el que te hayas enterado de la verdad, no planeaba que eso sucediera en algún momento... prefería ser el malo de la historia a hacerte sentir mal. — Una irónica carcajada termino por unirse a sus palabras. Seguía siendo patético, un idiota que a la vista de todos, no pensaba cuando de amor se trataba. No estaban equivocados, es cómo si su razón se apagara permitiendo el que lo dirigieran sus emociones y sentimientos. ¿Quién imaginaría que uno de los ninjas más fuertes de la aldea se viese atrapado por el amor? Ni siquiera él conseguía asimilarlo. ¿Me perdonas? — Inquirió. Me gustaría que seamos amigos, creo que nos llevaríamos bien... además cierto león no deja de meterse en mi casa y sería interesante el que... volvieran a vivir conmigo. — Tal vez los residuos del alcohol seguían haciendo estragos en él, entendería que se negara rotundamente a la idea del compartir una vez más un hogar, pero... la extrañaba. Necesitaba volver a tener ese dúo para sentirse nuevamente en casa. Dijiste que harías lo que quisiera, entonces mudate conmigo Veena. — Ordenó poniéndose en pie y avanzando hasta llegar a pocos pasos de su presencia, apoyando su palma sobre su hombro y dedicándole una sonrisa. Una parecida a la que le dejaba ver cada vez que regresaba de una misión, una que expresaba esa alegría que era incapaz de expresar con vocablos pero que ella entendería con tan solo una mirada. No intentaré reconquistarte, no tienes por qué preocuparte... y si no quieres vivir conmigo, entonces... puedes prepararme el almuerzo y la cena todos los días. Por el resto de su vida. La mañana había sido una molestia, el despertar con una irritación que se notaba a leguas y un cansancio que no correspondía a su vitalidad, pero todo había cambiado desde que la vio. Lo único que necesitaba para ser feliz, incluso sin tenerla como su pareja, era poder pasar tiempo a su lado sin sentir la presión de soltarla. Disfrutar de sus típicas charlas por las mañanas, o esos cansados entrenamientos por la tarde, sin olvidar las tontas peleas que tenían por quién ordenaría o cocinaría cada noche. Si de algo tenía la culpa ella, era del haberlo hecho un adicto a la vida en familia. Vida que solo ansiaba tener con la única mujer que amo y amaría. Idiota y patético, lo era y lo seguiría siendo. No le importaba. Ya no. 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Feb 28, 2018 3:03 am



¿Cómo... seguía siendo capaz de hacer que mi corazón se detuviese para latir desaforado momentos después? Desde mi lugar lo contemplé perpleja y por un momento me pregunté si estaba oyéndolo bien, porque de ser así me era muy difícil el concebir cada afirmación que salía de su boca como una certeza... de serlo, era súbito e impensado: algo que definitivamente no vi venir desde ningún lugar. Eligiendo confiar en la seriedad con que parecía haber abordado el tema no tuve más remedio, así que procesé su discurso de algún modo y terminé... boquiabierta, teniendo que pellizcarme a mí misma en espera de asegurarme que no se trataba de una alucinación: ¿o lo hice para evitar confesar en respuesta el estado intacto de mis sentimientos hacia su persona? Sentí a mis mejillas colorearse ligeramente, pero no me preocupé por ello cuando avancé para apoyar los brazos en el respaldo del sofá e inclinarme: permitiendo a un suspiro (de alivio) dejar mi boca tan pronto apoyé el mentón en la mano. — Te voy a perdonar por haber tomado esa tonta decisión de guardarte las cosas para ti. Quiero decir, sé que soy ardiente maltratando a la gente: pero tu afán por conseguir que lo haga contigo es... preocupante. — ¿sería un fetiche? No me sorprendería teniendo en cuenta la cantidad que llegué a conocer de su mano... ¿y p-por qué pensaba en ése tipo de cosas, cuando debía esforzarme por guardarlas en el sitio más recóndito de mi mente? Sacudí ese razonamiento lejos y volví a enfocar mi atención en él, golpeándole el hombro suavemente. — ¿Cómo que crees? — tuvo sentido cuando recordé que nuestra relación era la de un perro y la de un gato casi siempre: él podía ser despreocupado y yo inconsciente, pero a la hora de discutir jamás necesitamos de un motivo lógico. — Bueno, si, tienes razón. — reí, pero el gesto murió en mi garganta cuando mi sub-consciente optó por darle demasiada importancia a lo que dijo después: sabiendo que no había esperado propuesta semejante a esa. Empujé a la sensación de nostalgia en mi pecho, tragué el nudo de mi garganta y sonreí apenada. Aceptar sería tentar al destino a hacer de las suyas, y no lo conocíamos por ser amable con nosotros. — No... no tengo que hacer eso. ¡Yo tengo una casa, Tsunade me la dio! Me gusta vivir sola, porque si no te tengo a ti alrededor es mas fácil recordar que debo mantener el orden y esas cosas. — ¿así que Kuraha desaparecía para hacerle compañía a él? Chasqueé la lengua y sonreí, porque realmente no me sorprendería que eso fuera lo que estaba buscando: Kakashi era el único hombre al que aceptaba y yo era su protegida, y los dos éramos parte de su... ¿manada? — ¿Me estás pidiendo que sea tu criada... gratis? — fingí encontrarme indignada al llevarme una mano al pecho y echar la cabeza hacia atrás, observándolo pasmada. Acabé por aceptar al encogerme de hombros, pero eso no quiso decir que dejé pasar a todo lo demás: y burlona aproximé mi rostro al suyo de repente, alzando una ceja en sugestión. — ¿Reconquistarme? ¿Qué te hace pensar que soy tan fácil? — debí de suponer que era una pregunta desafortunada mucho antes de que burlón alzara el pulgar y el dedo medio frente a mi rostro, obligándome a jadear avergonzada para golpearle la mano e incorporarme rápidamente. — Descarado sinvergüenza. — precipitando mis pasos me dirigí a la cocina para inspeccionar los estantes, apretando los labios juntos al visualizar la falta de abundantes ingredientes que allí siempre solía haber: o quizá solo cuando yo me hacía cargo de las compras. Volteé a verlo con reproche, y puse los ojos en blanco al saber que no le importaba realmente: llené una de las ollas con agua y encendí el fogón para cocinar la más escasa versión del ramen, colocando los brazos en mis caderas al no poder aguantar el comentario dentro. — Entendí la indirecta. ¿De casualidad no quieres que lave tu ropa interior, también? — pero mi expresión divertida cayó cuando reparé en que verdaderamente lo consideraba, y negué rápidamente al dejarme caer a su lado. — Solo para que lo sepas, me encargaré de los alimentos y lo haré con tu dinero.

¡Por supuesto que sabe mejor así! Lo leí en algún libro, pero no recuerdo en cual. — froté mi mentón intentando darle un nombre al conjunto de hojas que me habían enseñado a intensificar el sabor de la receta, pero fue inútil porque no conseguí nada. Le resté importancia al encogerme de hombros y sonreír burlona, bajo su atenta mirada. — Porque la gente normal consume y disfruta de otro tipo de lecturas, existen más géneros después del erótico: ¿lo sabías? — reí al apoyarme en la silla y dejé caer mi cabeza hacia atrás, deslizando el mondadientes dentro de mi boca para quitar los residuos del almuerzo que no tenían porque estar allí. — Hace una semana saqué a Jiraiya de los baños para mujeres porque descubrí que me estaba espiando, y me dio un avance muy interesante acerca de su próximo libro. — ¡por supuesto! Casi lo había olvidado. — Parece que a ti y a él no les faltan los temas de conversación, ¿uh? Si descubro un capítulo basado en nosotros te las voy a cortar después de asesinarlo a él. — dejando que una perversa sonrisa se abriera paso en mis facciones me incorporé para estirarme, pasando por su lado tan pronto decidí que había llegado la hora de irme. No podía pasármela allí el día entero, tenía cosas que hacer... y puede que fueran tonterías que me mantuvieran desocupada la mayor parte del día, pero aún así eran una excusa excelente. — ¿Quedarme? No empieces a sofocarme. — me burlé al avanzar, dejando la puerta abierta para poder dejar la residencia en cuanto acabase de hablar. — Te veré por la noche... ¡p-porque te voy a preparar la cena! ¡Quita esa cara porque no has ganado nada!
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Miér Feb 28, 2018 1:26 pm



Contuvo la intención de inquirir más, por qué de lo contrario sus anhelos le alertarían. Simplemente se mantuvo en silencio, deleitándose del verla deslizarse delicadamente por la cocina, encargándose de los alimentos que ansiaba comer... más no halagaría. La rapidez con la que habían retomado la comodidad del discutir sin recurrir a ataques ofensivos, avivó su mente, haciendo que mandase espasmos de calidez a lo largo de su anatomía. La había extrañado. No era la primera vez que admiraba la extraña relación que compartían, pero era consciente de la necesidad que tenía del presenciarla para sentirse completo. Consideraba absurdo el deber de estar juntos como pareja, cuando teniéndola frente a él era suficiente para sentirse bien, más aún cuando sabía que tanto él como ella, no dudarían en dejarse envolverse por la pasión eventualmente. Lo veía en cada reacción de su cuerpo al tenerlo cerca; era capaz de leer lo que sus movimientos intentaban trasmitirle. ¿Por qué no brindarle lo que buscaba? Él también lo quería, después de todo. Sin embargo, había algo en él que le decía el no sucumbir a sus encantos. ¿Cuánto tiempo durarían sin el terminar arrancándose las ropas para sentirse? Tendría que descubrirlo.
 
¿Oh...? ¿Lo hay? — Ladeo el rostro apoyando las manos a los lados del plato ahora vacio, recargándose en el respaldar de su asiento y dirigiendo un atenta escudriño hacía la rubia. Delicioso, en efecto, pero pasable para los oídos de su acompañante. Había mantenido un rostro sin expresiones mientras contenía esa voraz hambruna que nació en él al sentir cómo sus fosas nasales asimilaban el típico aroma de sus comidas. ¿Y esperaba así que aceptara el que no viviese con él? Geez. Lo mataría cuando supiera lo que su mente planeaba efectuar. — Que interesante. — Deslizó la punta de su lengua por sus labios, retomando todo residuo del almuerzo. No quería desaprovechar la oportunidad del ponerla en una situación comprometedora.  — Si planeas usar mi verga para masturbarte... no me importaría mucho. — Aceptó poniéndose de pie y recogiendo los platos para depositarlos en el lavadero. No había por qué pedirle que ella también se encargase de ello, por lo que luego se encargaría de limpiarlo él. — Aunque sí de satisfacción se trata, sabes que nadie conoce mejor tu cuerpo que yo. — Avanzó hacia la puerta al verla acercarse a esta, y se detuvo cuando se encontró apoyado en el umbral observando como ya había cruzado esté y se empeñaba en marchar. ¿No había alguna excusa que se le ocurriera para evitar el que así sea? Quizá podría pedirle que en efecto, se encargara de limpiar lo que había ensuciado. No tuvo más opción que el permitir que partiera, volviendo a ponerse su máscara en su ausencia y presionando sus sienes para dejar de sonreír como un imbécil. La vería más tarde, ¿por qué el recordar su afirmación hacía que se sintiera cómo un crío? Que molestia. Estuvo por dejarse caer sobre el mueble a los minutos de su partida, pero evito el hacerlo cuando recordó la visita que debería de hacerle a la godaime. Abandonó sus instalaciones sin mayor preambulo, hasta termina apoyado en la ventana abierta del edificio dónde se encontraba la mujer que había delatado lo que debió mantenerse como un secreto. Faltaban pocas horas para volver a ser acompañado, por lo que no había instante dispuesto a perder. — ¿Qué es lo que quieres? — Inquirió dándole la espalda. — Abriste la boca, así que me debes un favor. — Pudo detallar las ansias del golpearlo al distinguir sus puños impactando contra el escritorio. — Habla. — ¿Tan sencillo sería? — La casa que le diste a Veena, quítasela. — Le dirigió una rápida e inesperada mirada, seguro suponiendo que se trataba de una venganza por su parte, más al encontrarse con la suya despreocupada comprendió que estaba equivocada. — De acuerdo, pero tú te encargarás de recoger sus cosas, ahora lárgate. — Y no necesitó el que insistiera para que partiera, porque así lo hizo.
 
No podía decir que estaba cansado, por qué de lo contrario, le incitaría a preguntar el motivo. Había pasado la mayor parte de la tarde viajando desde su presente ubicación hacia el lugar dónde ella residía antiguamente, para así encargarse de movilizar sus pertenencias sin el atraer la atención de terceros. Para cuando la rubia ingreso a su apartamento con la intención de hacerle la cena, prácticamente la empujo hacia la cocina para que no se tardara en realizarla; acción que tenía dos propósitos en ese instante. Esperó paciente a que terminara de cocinar, y en cuanto lo hizo organizó la mesa para poder alimentarse, más algo resaltó rápidamente a su vista y fue el hecho de no haber preparado lo suficiente para alimentar dos bocas. Estrechó los orbes y al verla sentarse a su lado, inmediatamente actuó. — Nada de reproches, abre la boca. — Ordenó intranquilo, manteniendo la mano alzada frente a su rostro, esperando a que correspondiera a su mandato. Seguía siendo la misma niña que olvidaba de prepararse algo para sí misma, y él continuaba comportándose como el novio receloso que no dudaba en brindarle de su propia comida para alimentarla. Deslizó el cubierto entre sus labios abiertos, permitiéndole el que comiese del alimento que le había servido específicamente para él, y disfrutó del ver su lengua limpiar el borde de su boca al haber sido más torpe de lo propuesto. ¿Lo habría hecho a propósito? Verla relamerse le recordaba las tantas veces que tuvo que hacerlo tras el haber bebido de él. — Espera... — La detuvo, tomándola por el mentón y haciendo que su cabeza se elevara tan solo un poco, así teniendo la libertad del acercarse hasta hacer que sus labios presionaran contra la comisura de los suyos, limpiando el residuo que su lengua no pudo alcanzar. Húmedo, así se sintió el besarla castamente, húmedo y caliente. Corroboraba cada uno de sus pensamientos al suponer que luego de tanto tiempo seguía necesitando de uniones así para quedarse tranquilo. Sonrió al alejarse y se sirvió un poco más entre los palillos para alimentarse él. — Me preguntaste por qué tus cosas estaban aquí, ¿no es así? — Le había exigido por una respuesta a gritos, pero él había callado sus incógnitas al pedirle la cena con insistencia. Debía de avisarle el hecho que no tenía a donde regresar eventualmente, por lo que... ¿por qué no ahora? — ¿Qué puedo decir? Nunca pierdo. — Le recordó, guiñando un ojo en su dirección y volviendo a servir un poco para darle. Sabía que ella sería capaz de comprender lo que sus palabras intentaban decirle, y supo que ya había comprendido el mensaje cuando sus mejillas se tiñeron. Vaya. Había olvidado lo hermosa que podía verse con algo tan usual. Lo había detestado en Tsubaki, pero cuando se trataba de la rubia, lo único que podía hacer era dejarse hipnotizar. Tendrás que acostumbrarte a que te sofoque, por qué no te dejaré ir a ningún lado. 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Jue Mar 01, 2018 12:53 pm

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Jue Mar 01, 2018 12:53 pm


Al despertar lo hice con un sobresalto, y mi rostro giró en todas direcciones para asegurarme de que seguía en el último lugar en que me había hallado al quedarme dormida. Aún estaba algo aturdida por lo súbito de las circunstancias, un día tenía mi propia casa y al siguiente no: tampoco podía decidir en donde gustaría de quedarme hasta conseguir otra, porque si Kakashi se las había arreglado para meterse a la anterior y desvalijarla de algún modo no dudaba en que haría lo mismo con la siguiente, y la próxima, y así sucesivamente. Hacerme a la idea era aún más difícil, y agradecía haberme adaptado al departamento cuando todavía vivía con él: porque sabía en que habitación podía descansar sola, y también por donde salir rápidamente si la situación lo requería. Y con situación me refería pura y exclusivamente a Kakashi decidiendo justo, de igual modo, que iba a ignorar todas las reglas que pensaba imponer como una condición a aceptar su osadía. Aún... aún no las había considerado con gran detenimiento, pero sabía cuales lo forzaría a cumplir lo quisiera o no: quizá me arrepentía de la forma en que me había expresado al pedirle disculpas, pero no de lo que había dejado en claro. Bastó con que fuera demasiado consciente del beso que presionó a mis labios posteriormente, para estar segura de que debía mantenerme firme en mis convicciones. Si es que llegaba a sentirme sofocada por la tentación, solo tendría que recordar lo mucho que pasó por mi culpa: y las ideas, así como los deseos, se desvanecerían tal y como si jamás hubieran estado ahí realmente. Dirigí mis pasos a la cocina con cautela y me pregunté que hora marcaría el reloj, ya que por el reflejo de la ventana entendía que la mañana acababa de caer... y era la misma hora en que el peliplata solía despertar, a menos que sus hábitos hubieran cambiado. Kuraha se estiró junto a mí mientras preparaba el café, y ocupó mi lugar en el sofá de una sola persona para observarme... ¡burlón! Por supuesto que querría dar por certeza el que definitivamente nos íbamos a quedar. — ¡Buen día! — saludé alegre tan pronto me percaté de la presencia que ingresó a la sala en ése instante, y esbocé una amplia sonrisa tan pronto el susodicho cayó a mi lado exigiendo saber que los volvía buenos. Me encogí de hombros al acariciar mi labio inferior, empujándole con suavidad para llamar su atención nuevamente. — Ya pensé en las reglas de convivencia. — tal y como lo esperaba, me encontré con una mirada confusa de su parte: él no había mencionado nada como eso. — Bueno, si no pretendes dejarme ir es evidente que las necesitamos. — puse los ojos en blanco y negué rápidamente, decidida a interrumpir las vueltas que le daría al asunto para así conseguir lo que él pretendía. Me incorporé cruzada de brazos y caminé alrededor. — Claro que los amigos viven juntos, ¿pero sabes qué es lo que no hacen? Besarse... lo que nos lleva a la primera regla: no lo vuelvas a hacer. — ¿necesitaba que expresase un fundamento? Parpadeé desconcertada y lancé mi pelo hacia atrás. — Porque significa algo demasiado personal, es propio de una pareja y nosotros ya no lo somos. Me hace sentir incómoda, así que no lo hagas otra vez. — consciente de que no quería abordar un tema como ése a gran profundidad, suspiré al detenerme tras él: inclinándome sobre su hombro. — Regla número dos, no te pasees desnudo. No necesito verte en esas condiciones. — para así evitar dejar volar mi imaginación y fantasear. Sacudí la cabeza sonrojada y le acaricié el lomo al felino luego de pasar por su lado, devolviéndole la mirada momentos después. — Regla número tres... no invadas mi espacio personal. — porque no responderé de mis actos, seguramente. Chasqueé la lengua considerándolo una vez más, ya que sinceramente dudaba que existiera otro punto a destacar. Lo más importante estaba dicho, ¿verdad? Estiré la mano y le dediqué una dulce sonrisa, conocedora del efecto que un gesto tan simple podía llegar a generar. — ¿Tenemos un trato? — a modo de demostrarle que no estaba jugando capturé su mano cuando se alzó dubitativa, y la apreté con un poco de fuerza bruta antes de apartarme. ¿Había... mencionado a sus perros? Mi rostro se iluminó cuando no parecí entender la tercera condición, contemplándole fascinada. — ¡Tráelos, hará mucho tiempo desde la última vez que los vi! — y demás estaba agregar que disfrutaba tenerlos cerca, había vivido diversas aventuras junto a ellos cuando Kakashi tenía que dejarme sola de cara a una misión y elegía enviarlos conmigo, contando con Pakkun para tener información acerca de lo que ocurría mientras él se encontrase fuera. — ¿Bañarlos? — emocionada asentí, y volví a apresurar mis pasos con dirección al dormitorio. — ¡Hazlo, yo me voy a cambiar! — y algunos cuantos minutos después entendí porque los shorts y el top corto habían sido la peor de mis opciones. — ¡Uhei, ven aquí! — Guruko y Shiba corrían detrás de mí dispuestos a mojarme al sacudirse cerca, Pakkun y Bisuke observaban con aburrimiento no muy lejos y Akino esperaba junto a Urushi y Buru: quien todavía parecía creer que podía intimidarme con su imponente tamaño para así saltearse el aseo que gustaba de darles lo quisieran o no. — ¡A ti te voy a abrazar un montón! — amenacé divertida, precipitándome al perro con las vendas en la cabeza para sonreír triunfante. — ¿Lo ves? No tiene sentido escapar, el agua esta a su mejor temperatura y hay que aprovechar a que Kakashi no está para gastarla toda. — guiñé el ojo sonriente, y el animal en mis brazos suspiró resignado al dejarse llevar. Claramente no lo dije porque sintiera la necesidad de empaparme, pero estuve segura de que uno de los perros lo consideró así al tomar la manguera y mojarme la espalda. — ¡Pero eso no es justo! — sorprendida me percaté de que el emisor de semejante arrebato no era más que el peliplata, y me dediqué a entrecerrar los ojos con ironía al mirarle: alejando toda mi atención del dúo canino que me alcanzó y mojó de pies a cabeza al cumplir con su objetivo. — ¡Y-yo los tengo que bañar a ustedes y no al revés! ¡Vengan aquí!
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Vie Mar 02, 2018 12:02 am



La mañana había llegado con prontitud, atrapándolo con cierta confusión envolviendo sus pensamientos. La noche anterior estaba tan presente en su mente cómo también la presente conversación que se había dado puertas abiertas a iniciar sin su consentimiento. Reincorporándose en su lugar, permitió el que sus pupilas se concentrasen en cada uno de los movimientos efectuado por su compañía, siguiendo su actuar y disfrutando del tenerla cerca. Por un momento, atrapado por el agotamiento, había supuesto que todo se había tratado de una ensoñación creada por sus anhelos para hacerlo tranquilizar, pero ahora comprendía que estaba equivocado. Había sucedido, ella había vuelto a él. Lo que significaba que nuevamente sus días se verían atormentados con constantes molestias que a su mirar serían absurdas. ¿Por qué le daba curiosidad el primer tema a discutir? Dios. Oficialmente había perdido la razón, y toda la responsabilidad residía sobre los hombres de la rubia. — Reglas de convivencia, huh. — No pudo contener la divertida entonación con la que su repetición fue emanada. Consideraba algo innecesario el que intentase controlar sus impulsos, cuando ni siquiera él mismo era capaz de obedecer a su razón al encontrarse en su delante. — Interesante... — manera de perder el tiempo, agregó mentalmente. Le acababa de pedir comportamientos que se encargaría de mostrar con mayor frecuencia, simplemente por el retorcido gusto de joder. ¿Había olvidado con quién se encontraba hablando? Es como si se adentrase en la boca del lobo y luego esperase que esté no decidiera alimentarse. Optó por callar y estrechar su mano, disfrutando del hacerle pensar que aceptaría peticiones que ni siquiera debía de oír para saber que no las cumpliría. Quizá se había mostrado dubitativo del aceptar, pero... ¿importaba? — Sigues siendo la misma. — Expresó con una amena sonrisa mientras iba hacía su habitación dispuesto a deshacerse del exceso de ropa y poder ponerse algo más cómodo para apoyarla en la limpieza de sus canes. Ya hacía falta el que les obligase a ducharse, y su hedor lo demostraba. — Una pequeña molestia. — Susurró tras el haberse adentrado en su espacio ya no tan personal, siendo consciente que sus últimas tres palabras no serían oídas por quién las tenía talladas de título. No tardo en volver a unírsele, observando en silencio cómo disfrutaba de la compañía de los animales con lo que creció. Había extrañado visualizar la dulce manera en que se relacionaban; había olvidado lo que se sentía ser ajeno a una escena por deleitarse del tan solo verla. — Vaya, creo que no están respetando tus normas de convivencia. — Burló uniéndose a la labor, sujetando entre sus brazos al más grande de los animales para hacerlo reposar mientras se encargaba de jabonar su lomo. No tardo en ser partícipe del brusco movimiento que provoco el que cayera de espaldas al el animal ansiar ser liberado del aprisionamiento de su agarre. Traidor, masculló entre dientes, manteniendo la voz tan baja que pudo haber sido confundido el vocablo con una simple exhalación. De soslayó la observó atrapado por la atractiva risa que escucho envolver el ambiente, sintiendo cómo el aliento se escapaba de sí al distinguir sus prendas de vestir pegarse a su figura por lo húmedas que se hallaban. Podía incluso detallarla forma en que su pecho se alzaba al inhalar. ¿Era necesaria la tortura? — No dijimos nada acerca del que tú te desnudaras, así que tienes toda la libertad del hacerlo. — Comentó poniéndose en cuclillas y dirigiendo una rápida mirada a los canes que se habían puesto alertas al reconocer cómo estaba dispuesto a lanzarse sobre alguno para hacerlo pagar por el ahora encontrarse mojado de pies a cabeza. Lo conocían tan bien que incluso era cómico, más no les daría el gusto de acertar, por lo que se puso de pie y camino hasta llegar al lado de la mujer. — ¿O acaso temes ir en contra de mis normas de convivencia? — Inquirió inclinándose hasta mantenerse a pocos centímetros de su frente. ¿Acababa de romper una de sus reglas? Esperaba el  haberlo hecho. — Quizá lo estás haciendo, por qué... tanta ropa me pone incomodo. — Concluyó liberando el mechón rubio que había sujetado entre sus dedos, y guiñándole un ojo para continuar con su avance hacia el umbral por el cual había ingresado y así partir hacia la cocina. Necesitaba dejar que el gélido viento del refrigerador refrescara las zonas de su cuerpo que se habían calentado, especialmente cuando su mente lo atormentaba haciéndole rememorar el cómo sus erectos pezones traspasaban la delgada tela de sus prendas superiores. No le molestaba el excitarse, le jodía el saber lo débil que era cuando de ella se trataba. Un juguete que podía manejar a su antojo, pero ignorando el hecho que podía hacerlo. Gracioso, la verdad. Se apoyó rendido a los lados del aparato eléctrico, el cual reprocho antes del recibir, y tomó una gran bancada de aire oxigenando sus alertas neuronas que saltaban inestablemente alterando sus hormonas de paso. Necesitaba del calmarse para así poder regresar y... no atacarla como un animal en busca de satisfacer sus necesidades con su presa.  
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Dom Mar 04, 2018 9:25 pm


Luces descompuesta— sobresaltada giré para encontrarme con la expresión burlona en el rostro del pequeño Pakkun, y el resto de la manada se apresuró a rodearme rápidamente: Buru con la manguera entre los dientes, Uhei portando una sonrisa divertida. — ¡Hay que salpicarla, esta muy acalorada! — la persecución volvió a dar inicio, y me vi obligada a correr aún cuando consideré la batalla perdida desde un primer instante: pronto el chorro de agua se estrelló contra mi cuerpo una vez más, y los perros parecieron ponerse de acuerdo para sacudirse al mismo tiempo en cuanto intenté escapar del juego que evidentemente habían ganado. Mi estómago era víctima de una ligera punzada, pero no sabía determinar si se debía a las carcajadas con que intentaba apartarme o si la sensación era producto de aquella proximidad en que me había visto inmersa: aplastando el impulso de olvidar mis tontas condiciones, tomarle del cuello y devorar sus labios con el mismo afán en que me veía envuelta... demasiado tiempo atrás. En momentos como ese parecía propensa a olvidarme de todo, ¿él lo hacía? No distinguía rastro de maldad en su mirada al acercarse a mí y provocarme, quizá hubiera dudado ajena a la verdad: pero no podía ignorar la mirada con que sus ojos dejaban de ser inexpresivos para significarlo todo... y tampoco podía enterrar a los recuerdos, y fingir que nunca la pasábamos bien juntos cuando la mayor parte del tiempo y a nuestra manera solía ser así. Si las culpas y malentendidos... no... si yo no lo hubiese elegido arruinarlo una y otra vez. Sacudí la cabeza y boté un suspiro, dirigiendo una sonrisa a los animales que se recostaron junto a mí ya limpios. Y pensar que Kakashi sí se nos escapó. — mordí mi labio inferior y percibí, junto a las plantas que el peliplata claramente había descuidado, un balde vacío. Tenía una idea muy vaga con respecto al por qué habría decidido marcharse de repente, y alzando la cabeza sobre el alféizar de la ventana acabé por comprobarlo. Llené el cubo con agua mientras aferraba mi cabello en una larga cola de caballo, dirigiendo mis pasos hacia dentro lentamente: utilizando el sigilo aún cuando entendía que sus sentidos eran agudos con o sin perros ninja. Sonreí ampliamente, y me aclaré la garganta al colocar el recipiente en posición. — Pero si yo conozco otra forma de refrescarte. — aseguré juguetona al esperar que girara en mi dirección, precipitándome a lanzarle el agua fría tan pronto lo hizo. Estallé en carcajadas con percatarme de su expresión resignada a mis métodos para sacarlo de quicio, y me acaricié el estómago segura de que solo debía a lo bien que me la estaba pasando sin necesidad de pasar por cosas incómodas y... oh. Habría sido fantástico el que pudiese haber alejado la mirada instantáneamente, quizá hubiera podido argumentar que me sentía un poco confundida y que por eso no podía dejar de observar el bulto en sus pantalones... no, eso tampoco habría sido creíble. No lo sería la excusa con que manifestase el por qué de mis acciones ciertamente, y el ardor que se apoderaba de mi rostro no contribuía. Intenté restarle importancia cuando finalmente conseguí ascender a sus ojos, y con la punta de la lengua acaricié mi labio inferior al proseguir: ¿tenía la garganta seca? ¿No... no hacía calor, de repente? — ¿Me vas a regañar p-porque mojé la pared? ¡Necesitaba una limpieza! — no, no estaba funcionando. Cautelosa empecé a retroceder, y ofrecí otra sonrisa cual pacto de paz. No... no mires a las gotas de agua acariciar su pecho. ¡N-no mires su entrepierna! — ¡C-creo que Kuraha me llama! ¿No lo oyes? Definitivamente me esta llamando, ¡t-tengo que salir!

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Lun Mar 05, 2018 7:33 pm



El agua deslizándose por su anatomía no ayudó a relajar la firmeza de sus músculos, al contrario, pudo deleitarse de la vibración que lo envolvió al sentir las delgadas piezas de sus prendas apegarse a él, endureciendo aún más su susceptible erección. La atención de sus pupilas tallando su interesante problema sin querer demostrarlo, forzó a sus labios a dibujar una morbosa sonrisa la cual fue acompañada con un gesto envuelto en sorna. — Estás nerviosa. — Afirmó. Poco le intereso el ocultar su rasposa voz enronquecerse conforme sus pasos iban acortando la distancia predispuesta entre ambos cuerpos. Había detalles de su personalidad que nacían de manera innata en su presencia, y ahora se encontraba expresando cada uno de estos: el devorarla con los orbes cómo tantas otras veces lo había hecho, mientras una de sus manos se apoyaba en el inicio de su pantalón, amenazando con el deslizarlos en cualquier momento. Tanteo su labio inferior, relamiéndolo al detenerse un par de centímetros de ella. Lo que daría por probar su sabor, aquel que solo podía beber al ubicarse entre sus piernas. La ansiaba, en todo aspecto, y ni siquiera era capaz del diferenciar en cual lo hacía más. Lo único que tenía presente era el incesante palpitar que anunciaba ese deseo de querer ser aprisionado por su cavidad bucal, y atendido por la típica y húmeda danza que solo su lengua podía realizar. Alzó su mano desocupada, apoyándola en el costado de su mejilla atrapado por la dulzura de su mirada, acariciando con la yema de su pulgar la calidez de su rostro quizá demostrando más allá de la lujuria de sus actos. Suave y tersa, tal y cómo la había recordado. Quería tocar cada rincón de su anatomía, besarlo y marcarlo, por qué en el pasado no había sido suficiente... quería hacerlo por qué ignoraba si al día siguiente la seguiría teniendo a su lado. Quiso reír, por la estupidez que su mente pensaba al bajar la guardia. No podía permitírselo, no luego del pasado que los describía. — No tienes por qué estarlo. — Susurró deslizando su brazo por su nuca, continuando su camino hasta posarse en su espalda baja, dónde empujo hasta jadear al sentir su verga ser aplastada por su vientre. La saliva se le acumuló en la garganta, especialmente al notar la obvia dilatación de sus pupilas en respuesta a su arrebato. Picaban sus dedos por palpar su centro, queriendo corroborar lo húmeda que debía de estar. Era automático, en ambos, cómo si sus hormonas se mandasen señales para dejarse envolver por el deseo al mismo tiempo. — Dijiste que harías todo lo que te pidiese. — Le recordó, tomando control de su muñeca y hacerla detenerse en sus abdominales, los cuales se contrajeron al sentir su calidez acariciarlo. El volver a sentir sus dedos delineando su musculatura, era una encantadora tortura. Ladeo ligeramente la cabeza, manteniendo un semblante sereno, aún cuando su interior estaba comenzando una revolución. Agradecía a los dioses el haber mojado a ambos, por qué así podía satisfacer sus perversiones del mirar atento sus erguidos pezones empezar a aplastarse contra su desnudo pecho, al igual que su caliente polla disfrutaba de la sensación del hundirse en su carne casi ignorando el vestir que los separaba. — Ahora... necesito de tu ayuda, Veena. — Gruñó una disimulada suplica, arrastrando cada vocablo con lentitud, deslizando sus roces hacia dónde antes su otra mano se había detenido, ahora utilizando la suya para remover lentamente el borde de su vestimenta inferior. Quería que lo tocara. No, quería mucho más que eso. Ardía, tanto por dentro cómo por fuera, desesperado por gemir bajo su control, encarcelado por sus apetitosos labios. Cada partícula de su anatomía gritaba por derramarse en su exótica piel, o hacerlo en la suya propia para luego ser limpiado con su habilidosa lengua. Divagaba entre recuerdos, queriendo anexar más a la multitud de situaciones dónde ninguno se negó a ser victima del otro.  
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hiyorin el Miér Mar 07, 2018 12:57 pm





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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hughes el Miér Mar 07, 2018 8:23 pm



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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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