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when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Dom Sep 17, 2017 1:04 am



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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Dom Sep 17, 2017 1:07 am

Me alegra que este bien, entonces. — Hiruzen Sarutobi me dedicó una sonrisa al apoyarse sobre el escritorio frente a mí, y sentí a mis manos removerse inquietas cuando los jonin de la oficina salieron tras la señal que les dirigió. Un día, me había pedido que lo hiciera conocedor de las circunstancias si es que la maldición conseguía desatarse alguna vez: pero no tenía idea para qué o por qué, y si dejaba a mi imaginación volar lejos entonces tenía por seguro que guardar la calma no podía ser una opción... y mantener mis pensamientos para mí misma tampoco, al parecer. — ¿Va a matarme? — abrí los ojos un tanto más grandes al percatarme de lo desafiante que mi voz había sonado, me cubrí los labios y agaché la mirada avergonzada. Para mi sorpresa, el Hokage rió: pero no se trató de una carcajada divertida o siquiera una forzara a causa de un mal chiste, solo fue un gesto con que... creyó inverosímil que preguntara semejante cosa. Y eso me desconcertó, porque en su lugar habría tomado esa decisión sin pensarlo dos veces. Si había vuelto a pasar, entonces volvía a significar un peligro para todo aquel que estuviera cerca: y Konoha me rodeaba a donde quiera que mirase, ¿no debería ser precavido y alejarme mientras pudiese? Tragué en seco, después de todo no era nadie para cuestionar su accionar por muy... desconcertante que éste resultase. — He estado investigando la leyenda que relata tu origen, ha sido un trabajo conjunto con Kumogakure y hemos obtenido resultados trascendentales. — confundida, levanté una ceja al mirarlo una vez más: y sentí un escalofrío recorrer mi espalda, pero lo ignoré a sabiendas de que aquel frente a mí parecía saber algo que yo no. — Hace muchos siglos, la primera de tus antepasadas y la diosa de la paz pelearon: una quería la total destrucción del mundo y la otra pretendía la protección del mismo. — supuse que la mueca que dejé ver en mi semblante lo instó a continuar, en vista de que jamás había escuchado cosa igual. — La diosa de la paz, consciente de que no lograría persuadir a su contraria, tomó la decisión más osada: y la leyenda habla del modo en que acabó por... fusionarse a ella, si así lo quieres ver. Ése fue el fin del conflicto, pero... cuando todo parecía en auge, la diosa de la guerra arremetió contra todo ser vivo y no dejó nada a su paso. Ambas están destinadas a colisionar en un recipiente... inestable. — sentí a mi garganta apretada, ¿por qué me estaba hablando acerca de esto? — ¿Y eso qué tiene que ver conmigo? — Hiruzen tomó asiento frente a mí al mirarme, sospechoso. — Las dos conviven dentro de ti ahora, tal y como lo han hecho en tus ancestros: la razón por la que muchos podían controlar la maldición era porque lograban un equilibrio de ambas. No representas un peligro si te entrenas como es adecuado, Veena. La investigación nos ha permitido alcanzar hipótesis que jamás habían sido consideradas, y estoy seguro de que podamos lograrlo. — me apoyé contra el respaldo y suspiré, dejando a mis ojos cerrarse durante un momento. ¿No era... demasiada información para procesar? Lo único en lo que pude pensar inmediata e instantáneamente, fue en Kakashi. — ¿Evitará que...? — asintió, entrelazando los dedos para apoyar su mentón sobre estos: luego de recargar los brazos en el escritorio. — Pero para ello vas a tener que alejarte de él, porque si en algo coinciden todas las historias es en el factor desencadenante: y ahora sabemos quién es el tuyo. Las emociones fuertes... no son algo con lo que puedas lidiar de momento. — fruncí el ceño, ¿cómo siquiera podía considerar eso una opción? — No voy a hacer eso, a-además no tenemos garantías de que vaya a funcionar. ¡No soy un experimento! — suspiró, pareciendo resignado a la última de las alternativas. — ¿Y si la próxima vez no sobrevive para contarlo? Lamento lo directo que seré en este asunto, pero el hospital me envió un informe y si Kakashi consigue salir de esto sin ningún tipo de secuelas, presenciaríamos un milagro. — apreté los puños a mis lados, y el Hokage continuó. — Sabemos que él es la primera persona que consigue resistirlo, pero no estoy dispuesto a empujar los límites para cerciorarme de ello: esto es necesario, y me temo que debo insistir hasta que accedas. Hablamos de su bienestar, el tuyo y el de todos aquellos que juraste proteger.


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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por uchiha el Dom Sep 17, 2017 3:33 am

 

Percibía voces a su alrededor, pero no conseguía distinguir aquella que se encontraba buscando con tanta desesperación. Necesitaba oírla una vez más, para saber que estaba dirigiéndose al lugar correcto, para constatar que lo estaba esperando para cuando él abriese los ojos. Por qué deseaba hacerlo, pero era… molestó. El cuerpo no obedecía los mandatos que le estaba ordenando, cómo si no estuviera escuchando su conciencia. Sentirse tan débil y vulnerable era algo que detestaba. Lentamente iba recuperando las facultades que se habían mantenido dormidas, muy lento para su gusto. Siempre había sido el mejor en todo… ¿por qué ahora debía de ser la excepción? Las palabras dejaron de ser murmuradas, para ser habladas y bien pronunciadas. Los brazos y las piernas dejaron de estar entumecidas, y aunque no podía moverlas, sentía que estaba recuperando el control de su cuerpo. Los parpados… le costaba abrirlos, pero podía sentir ese temblar de los bordes al querer responder. Sí. Había vuelto. — Ve… — Había pasado desapercibido por quienes a su alrededor se encontraban, pues la conversación no paró ni dudo en hacerlo. Aún no podía reconocer los procedentes de cada voz, pero en el momento que fuese capaz de hacerlo, entonces los mataría. ¿Para eso iban a verlo? — Vee… — Insistió, llamando a la única persona que deseaba ver. A la que le había hecho volver cuando creyó que ya no tenía sentido el vivir. Nuevamente, y para desgracia suya, la suavidad de su voz no consiguió atraer la atención de quienes lo acompañaban. Ignoraba cuantos días habían pasado, pero suponía que debían de haber sido un par de semanas para no tener la fuerza suficiente para realizar algo tan sencillo como es el expresar una palabra de dos sílabas. ¿Qué hacer? Estático, guardando las energías para hablar, volvió a intentarlo tras el paso de unos minutos y rogó que esta vez su intento diese resultados positivos: — V-veen…a — El silencio. Si hubiese podido, quizás una sonrisa se hubiese dibujado en sus labios, pues sabía que estaba vez había sido escuchado. ¿Esa irritación sobre el rostro era su máscara o una toalla? Estaba seguro que la rubia había insistido en mantener oculta su identidad a pesar de que él estuviese inconsciente. — Veen…a. — Llamó una vez más, ahora más alto… con más firmeza al pronunciar su nombre. ¿Qué pasaba en la habitación que no la traían? Joder que no sirven para nada. Entreabrió los labios una vez más, listo para gritar si era necesario, pero se le adelantaron. — ¡Ha despertado! — Escucho a su costado. Sí, hacía rato que lo había hecho. — ¡Kakashi-san ha despertado! — ¿Dónde estaba Veena? ¿Por qué no estaba ahora con él? Frunció el ceño, o creyó que lo hizo, ignoraba si realmente había un cambio en sus facciones. — ¡Llamen a Veena-chan! Díganle que Kakashi-san ha despertado! — Se estaban tardando, pero finalmente estaban realizando lo único que él les hubiese pedido si hubiese tenido la fuerza para seguir hablando. La intriga pronto empezó a crear dudas en él, dudas que esperaba aclararán. ¿Sería de noche o de día? ¿Habrían flores a su alrededor? ¿Quiénes se habrían preocupado por él mientras estaba inconsciente? ¿Cuánto tiempo estuvo así? ¿Lo habrían bañado las enfermeras? Uh… La rubia le golpearía si supiera que aquella simple idea había cruzado su mente, por lo cual la mantendría cómo un secreto. ¿Cómo reaccionaría cuando supiera que gracias a ella ahora él se encontraba despierto? Por ella. Abrió los ojos, recibiendo el golpe de la luz contra sus orbes. No le irrito tanto cómo imagino, y aunque se vio tentado a dejarlos cubrirse por el músculo móvil, no lo hizo. Quería verla cuando ingresara a la habitación, quería ver su expresión. Quería verla. Y entonces, como plegaría oída por los dioses, ignorando la cantidad de minutos que habían pasado, la vio ingresar por el umbral de la puerta. Sus rubios cabellos habían crecido y sus facciones se veían cansadas... pero aún así seguía teniendo esa misma aura que le brindaba paz y tranquilidad al peli plateado. — He vuelto. — Susurró. — Aunque... no planeaba irme a ningún lado... 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Dom Sep 17, 2017 11:33 pm

Me froté la yema de los dedos contra la nuca y suspiré, dejando a mi cabeza caer de lado. La sesión de sellado había sido agotadora y aunque el Hokage asegurase todo lo contrario tras vigilar el extenuante proceso: estaba segura de que no llegábamos a ningún lado, porque el fuinjutsu había sido uno de los primeros recursos que utilizó Kumogakure... y jamás tuvo ninguna clase de éxito, desencadenando tragedias y fatalidades en las que me había obligado a no pensar. Últimamente tenía demasiado en la cabeza, y mis prioridades estaban lejos de posarse sobre el dichoso entrenamiento: porque jamás se habían alejado de Kakashi y sabía que eso estaba mal... ya que la decisión había sido tomada. Intentaba convencerme del bien que le estaba haciendo al dejarlo, obligándome a recordar el estado en el que acabó por mi culpa cada vez que cerraba los ojos. Intentaba pensarme capaz de actuar tal y como lo haría, sin flaquear, cuando llegara el momento. Intentaba... consolarme, teniendo la esperanza de que algún día podría controlar cada aspecto de mi vida para así merecerlo de verdad: y devolverle todo lo que él me había brindado aún sabiendo que no pretendía nada a cambio. No hizo todo lo que hizo para que yo le debiera mi lealtad y protección, no arriesgó su vida una y otra vez con ése objetivo: me salvó y me mantuvo a su lado porque... le importaba. Lo hacía tan feliz como él a mí y supuse que del mismo modo, sin percatarme de ello o proponérmelo siquiera. Me... me amaba del modo en que nunca nadie lo había hecho, y yo había aprendido a volverlo el objeto de mis anhelos: ¿para demostrárselo así? ¿En qué clase de persona me convertía al defraudarlo de ése modo? ¿Desde cuándo se protegía al otro lastimándolo? — ¡Veena, él ha... Hatake-san ha...! — ¿y por qué me gustaba hacer las cosas más difíciles, desobedeciendo órdenes directas para poder verlo una vez más? Mordisqueé mi labio inferior al avanzar rápidamente a través de los pasillos, consciente de que esto me valdría otro largo y profundo sermón de Kurenai: quien apenas algún par de horas atrás, me había ayudado a trasladar mis pertenencias a la casa que compartiríamos hasta que... encontrara mi propio equilibrio, y la estabilidad emocional que pensé imposible cuando mis ojos finalmente volvieron a encontrarse con los suyos. La poca que creía haber recaudado durante todo éste tiempo, se desvaneció cuando me detuve a su lado y lo admiré con atención, dejando a mis dígitos tocar la piel suave: para luego apoyar la palma en su mejilla y frotarla en una caricia. — Y si lo hacías, habría ido a buscarte a donde sea. Lo siento. — creí que estaba logrando retener el llanto y empezaba a sentirme ligeramente orgullosa de mí misma, pero cuando me percaté de que mis labios temblaban y que mis mejillas se encontraban húmedas: bufé. — ¡Estoy en todo mi derecho de emocionarme, Kakashi! ¡Creí que tu edad comenzaba a surtir efecto y que ya no volverías a despertar! — dejé que mis dedos se entrelazaran con los suyos al sentarme a su lado y apoyar su mano sobre mi regazo, acariciándole el dorso lentamente. — Quiero que me prometas que jamás volverás a hacer algo como eso. Fue estúpido, casi... casi haces que te mate, ¡y por tu culpa estuve al borde de romper mi juramento! ¡Yo voy a atesorar tu vida, no al revés! — volví a frotarme el rostro con el antebrazo, ¿pero para qué? Las lágrimas no dejaban de salir y yo conocía el motivo, pero él no y eso lo empeoraba todo. Venir y cerciorarme de que todo estuviera bien no fue la más inteligente de mis decisiones. — No importa lo que suceda conmigo, no quiero que lo hagas. Tenías una vida antes de mí y la tendrás después, pero no si te interpones como si eso... — apreté los labios, agitando el brazo disimuladamente para que mi blusa cubriera con éxito aquellas pequeñas manchas violáceas que se habían propagado en menor proporción durante... el entrenamiento. — ¿Cómo te sientes? — cambié el tema, al desviar la mirada para concentrarme en el agarre que todavía manteníamos y volver a apartar la mirada: evitando a la suya. — ¿Kuraha? Ah, supongo que vendrá luego: esta muy cansado porque nos aseguramos de dejar tu casa como nueva. — y apreté su mano sin haberlo querido, al percatarme de que había soltado algo que no debería: no, no era una maldita sorpresa... pero referirme a aquello que había sido nuestro como suyo, únicamente, tenía que haber encendido las sospechas. ¡Pero ni así he encontrado esos libros tuyos! De todos modos, he hablado con Genma y dijo que los va a conseguir para mí: incluso se ofreció a dejar que practicara todas esas técnicas secretas con él, ¡y cuando las domine voy a vencerte!


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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por uchiha el Lun Sep 18, 2017 1:52 am

 

El contacto de sus yemas sobre su susceptible piel, podía igualar la misma satisfacción de beber agua tras el encontrarse sediento por días. El peli plateado se vio tentado a sonreír, incluso del dejarse hipnotizar por su mirada; más lo único que sucedió fue despertar su alerta. Había un mensaje oculto tras sus palabras, y aunque deseara el no entenderlo, conseguía hacerlo. Por ese mismo motivo, su mirada hacía perdido brillo y sus labios se mantuvieron estirados expresando la amargura que lentamente se iba esparciendo por su pecho. Quizá estaba alucinando aquellos detalles que veía en ella, y tenía sentido que así fuera, al haberse encontraba inconsciente por bastante tiempo. Decidió confiar en su intuición e indagar en aquello que notaba extraño en su comportamiento. Guió su mano hasta sus labios, para dejar un casto beso en el dorso de esta.  Hablas cómo si fuese la última vez que nos fuéramos a ver, Veena. — Comentó con... ¿temor? Sí, era temor lo que hacía su voz temblar, y no el encontrarse tan débil físicamente. Agradecía que este adjetivo pasara desapercibido, por qué no sabría explicar el motivo de su reciente presencia. Cada palabra pronunciada había sonado cómo si se estuviese despidiendo de él. Rogaba a lo dioses que fuera una mala interpretación por su parte, rogaba por recibir un golpe por parte de la rubia al siquiera pensar algo tan absurdo cómo eso. ¿De qué vida hablas? ¿De aquella que menospreciaba? Empecé a vivir desde el instante en que te conocí, no me importa que intentes hacerme cambiar de parecer... eres mi razón para estar aquí. — ¿Qué estaba sucediendo con ella? ¿Había tenido un mal día y ahora estaba buscando el aparentar que todo se encontraba bien? ¿Había sido un error en su léxico el utilizar tales frases? El dolor de cabeza que empezaba a mandar punzadas por el resto de su cuerpo, no igualaba la fragilidad con la que su corazón estaba respondiendo a lo que había sonado cómo una despedida. Mordió su labio inferior conteniendo las múltiples quejas que ansiaba dar a conocer.  No lo sé. — Susurró desviando su mirada hacía la ventana que iluminaba parte de la habitación, pero al cabo de unos segundos volvió en búsqueda de la suya, la cual no encontró. Cada simple actitud suya correspondía positivamente a lo que suponía. Me sentía bien, pero entonces decidiste llegar con un aura de melancolía y una despedida... ¿se puede saber que pasa? — Cuestionó arqueando ambas cejas con obvia curiosidad. Estaba preocupado, más por ella que por él. Entendía que se encontrara afectada por lo sucedido, incluso que pensara que el mantenerse lejos de él fuese la mejor idea por el momento, pero no lo era. ¡Él estaba allí por ella! Mataría a quién hubiese intentado decirle lo contrario. Si él se había arriesgado tanto por ella, era por qué confiaba en ella... sabía perfectamente que encontraría la manera de tomar control de sus habilidades y las usaría para el bien que tenía planeado realizar. Lo sabía. Pensó en decirlo, en explicarlo... pero debía de calmarse primero. La inestabilidad en sus emociones estaba afectando su comportamiento y también su pensar. Estaba dejándose vencer por la desesperación de querer respuestas, en vez de su intención de hablar. No me cambies de te... ¿Qué? — Se reincorporó. Ignoró de dónde había tomado la energía para sentarse de golpe, y prácticamente el dolor de su cuerpo no pareció molestarle. A penas diera un pie fuera de aquel hospital se encargaría de que el castaño no volviese a ver la luz del día. Si alguien te va a enseñar las  técnicas de esos libros, seré yo... no ese idiota. — Bramó celoso, mordiendo el interior de su mejilla queriendo contener de esa forma la insoportable nausea que había llegado a sus sistemas del solo imaginar lo que ella había planteado en su mente. Si alguien se atrevía de tocar su cuerpo, el ninja copia se encargaría de descuartizar sus extremidades para que supiera el error cometido. Negó con la cabeza, volviendo a pisar tierra y dejando ir la amargura en una exhalación. El carecer de dominio sobre sí mismo era una real molestia. ¡Todo lo era! Suspiró. Estoy cansado... — Aceptó. No recuerdo mucho... solo sé que estaba muriéndome.  Con el paso de lo segundos los recuerdos de lo que había vivido estando inconsciente iban desvaneciendo de su mente; quería que supiera la verdad antes de que lo olvidara por completo. Te escuche, escuche tu voz... y supe que no podía dejarme derrotar, no aún... — Sonrió de lado, dando un pequeño apretón en su delgada mano. Estoy vivo por ti... gracias Veena. 
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Lun Sep 18, 2017 4:31 pm

¿Con que tú me vas a enseñar, uh? — pregunté, y entrecerré los ojos divertida al golpearle la mano con los dedos. — Quieres hacer eso, encargarte de mis necesidades y comerme... ¿no crees que es demasiado? — dejé que un ápice de burla se mezclara con mi voz y ocultase, por un momento, a la agonía por la que me sentí abordada: luego de tomar en cuenta su... manera de ver las cosas, y llegar a la conclusión de que prolongar el momento sería la mejor y peor cosa que podría hacer. La mejor, porque al menos me llevaría la imagen de su rostro tranquilo... de la suave sonrisa que esbozaba por y para mí, con el objetivo de hacerme entender que realmente se sentía bien. La peor... porque sin importar que tanto ignorase al problema aún estaba ahí. Al final del día nos íbamos a separar y yo no podía hacer nada por evitar que Kakashi se sintiera herido y decepcionado por mi... particular modo de corresponder a sus sentimientos. ¿Si se lo explicaba, lo entendería? No podía arriesgarme a experimentar emociones inestables, y acabaría sufriendo de muchas si es que el enojo y la desilusión se apoderaban del ambiente antes de que siquiera consiguiese formular una explicación: y una coherente a mis ojos, pero no a los suyos seguramente. — No digas eso... — murmuré, y el gesto alegre que había logrado evocar tembló para finalmente desvanecerse. ¿Cómo se supone que debiera seguir con lo pautado, cuando él me dirigía una mirada y automáticamente sabía que algo estaba sucediendo? — Cuando escuchas mi voz por la mañana te cubres la cabeza con la almohada y pides cinco minutos más, así que no creo que haya sido eso. — reí, cubriéndome los labios con el antebrazo al echarme hacia atrás ligeramente y suspirar: tan pronto logré apaciguar los latidos desbocados con que mi corazón martillaba mi pecho, expectante al momento en que llegase la hora de irme. Sin embargo, todavía quería disfrutar de él... aunque fuera un poco más. — Estás vivo porque eres muy fuerte... pero si Gai lo pregunta, definitivamente dile que volviste a nosotros al oír su discurso de la juventud en un breve instante de lucidez. Hará que se sienta mejor. — después de todo, el enérgico genio del taijutsu había pasado noche y días a nuestro lado en aquella sala: demostrando lo mucho que su amigo significaba para él fuera de los retos y las bromas. — No te preocupes, todo sigue igual. — mentí, mordiéndome el interior de la mejilla al disponerme a proseguir con el más falso gesto. — Kurenai y Asuma... todavía se niegan a creer que se gustan, pero no se apartan del otro. — enumeré, al fruncir los labios ligeramente y bajar el segundo dedo: en vista de que ya le había hablado acerca de Genma. Anko esta... por ahí. Ha hecho que la acompañe a un par de citas a ciegas para rechazar a los tipos si es que ella no tiene el valor de hacerlo, cree que es mejor que yo lo haga porque soy linda con ellos: ¡pero aún no estoy segura de que signifique eso! — y emocionada junté mis manos bajo el mentón al soltar la suya cuando recordé. — ¡Conocí a Yugao-san! Ella accedió a entrenar conmigo los últimos días y es muy amable: ¡incluso me ha regalado esto! — saqué el lápiz labial de mi bolsillo y dejé la camilla para acercarme a uno de los espejos, rellenando mis labios con el color rosa que según mi compañera, se veía... femenino, en mi rostro. — ¿Qué tal? ¿Debería empezar a usar maquillaje? Kurenai me mostró como debo delinearme los ojos y cree que ya es hora. — afirmé, luego de cruzar los brazos tras mi espalda y sonreír. Todavía no. Unos minutos más, y de alguna forma u otra me sentiría preparada.


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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por uchiha el Lun Sep 18, 2017 5:26 pm



Por unos segundos, el aire volvió a sus pulmones, por qué detallar diversión en la tonalidad de su voz le hizo creer momentáneamente que todo se encontraba bajo control: que no había nada de lo que debía de temer. — Posiblemente terminemos cansados, pero tengo entendido que es el mejor método de relajación. — Susurro con cierta diversión. — Ah… entonces la jaqueca fue provocada por él. — Burló. Luego se recordaría el agradecerle por siempre mantenerse a su lado en la peor de las situaciones. Era uno de los pocos compañeros a los que consideraba leales, y por los cuales arriesgaría su vida. Cosa que jamás se lo diría. Impresionado, se dejo embelesar por la manera en que deslizaba el labial por sus carnosos labios, queriendo ser él quién pudiese apoderarse de estos para brindarles color por lo mucho que los succionaría. Sonrió. — Te queda bien; aunque te ves mayor. — Molestó, recibiendo instantáneamente una mirada de reproche por sus palabras. Ya se sentía en casa a pesar del poco tiempo que había pasado conversando con ella. — Tendré que cuidarte de que otros hombres puedan observarte de la manera en que lo hago yo. — Un acto que realizaría aún cuando ella no se encontrara usando maquillaje. Desde un inicio supo que se trataba de la mujer más hermosa, y cada día se lo recordaba. Sus finas facciones parecían haber sido esculpida por los mismos dioses; un ángel otorgado a la humanidad para saber lo que la perfección significa.

 
¿Por qué Veena no viene a verme? — Cuestionó al cabo de unos minutos. Había tenido que aguantar, por cuarta vez consecutiva en el día, la presencia de Gai, quién insistía en pronunciar sermones que le eran indiferentes. Él muy bien sabía que su mente no dejaría ir el tema fácilmente cuando se trataba de la rubia; pero aún así intentaba distraerlo con frases absurdas. — D-debe de estar ocupada, mi eterno rival. ¡Tú sabes lo mucho que ella desea entrenar para ser cada vez más fuerte! — Entornó los ojos ante su respuesta, la manera en que el labio superior de su compañero había saltado al inicio de sus palabras le hizo entender que se trataba de una mentira. No era el primero que lo  hacía; todos ponían excusas cuando se trataba de la ausencia de la rubia. — Pensé que éramos amigos. — Articulo con un dejé de agonía y gracia. Se había auto torturado durante días buscando un motivo lógico por el cual Veena había dejado de visitarlo. Sin importar lo mucho que analizara la situación, ninguna base racional llegaba a sus pensamientos: empezaba a volverse loco. Desvió la mirada hacía el reloj que reposaba tranquilamente sobre la pared frente a la cama dónde él se encontraba sentado. — Si van a venir a verme la cara de estúpido, mejor no vengan. — Pidió. — ¡P-pero Kaka…! — No. No tenía el ánimo para escuchar más mentiras. — ¡Lárgate! — Exclamó alzando la voz. Un acto que jamás se había percibido en el chico de cabellos plateados. Su amigo lo observó y tras el paso de unos segundos, respondió a su orden dejándolo solo. 

No podía dormir, por más que dejaba sus parpados cubrir su mirar, el sueño era algo ajeno a él. La oscuridad en la habitación, el silencio en el hospital y la soledad que envolvía su corazón era impulso suficiente para que abandonara esa camilla y fuese en busca de la única persona que le brindaba felicidad. ¿Dónde estaba? ¿Por qué le había dejado solo por tanto tiempo? ¿Había dicho algo que le hiciera molestar la última vez que se vieron? Soltó un quejido por los labios al sentir cómo sus uñas rasgaban la piel de sus palmas dejando que un liquido rojizo pintara las blancas sábanas. Le habían dicho que su tiempo en las instalaciones todavía debía de continuar por su inestabilidad, pero no podía esperar más. Debía de verla, la necesitaba. ¿De qué servía estar con vida cuando su motivo de vivir no estaba con ella? Llevaba dos semanas sintiéndose muerto en vida. Apoyó sus dedos en el borde del colchón y se dio la fuerza para ponerse de pie, arrancando de su piel las vendas y sintiendo cómo cada una de sus heridas empezaron a abrirse con aquellos bruscos movimientos que iba realizando. No le importaba. Solo quería verla una vez más. Avanzó hasta la ventana, la cual abrió y saltó por esta sin preámbulo, sin analizar la altura, sin importarle el daño que se ocasionaría al caer. Como era de esperarse, el equilibrio le falló, en vez de caer de pie, cayó de rodillas y a pesar que su pecho no recibió impacto alguno, aún así la presión hizo que escupiera sangre. Debía de encontrarla. Camino, a largas zancadas, hundiendo sus dedos en su costado para cesar inútilmente la sangre que se deslizaba por su piel. El dolor no existía, el agotamiento tampoco. Las personas lo miraban, intentaban acercarse a ayudarle, pero no se los permitía. No eran ella. Solo la quería a ella. Abrió la puerta del departamento, dibujando una sonrisa en sus labios queriendo que esa fuese la expresión que ella detallara primero en él al verlo, pero lo que encontró fue un hogar abandonado. Las mesas llenas de polvo… con la ausencia de sus pertenencias. S-se había ido. — No… — Susurró caminando hacía la habitación. — No… no, esto no… — La buscó, cómo un idiota aún sabiendo que no la encontraría. La busco con desesperación, tirando todo a su alrededor, golpeando sus puños contra las paredes y lastimando su cuerpo queriendo ignorar el dolor que se esparcía por su pecho. ¿Por qué? ¿Por qué lo había abandonado? — ¡Veena! — Gritó en las calles. Las lágrimas caían por sus costados. Estaba solo, una vez más. Pero esta vez había sido diferente, ella había decidido dejarlo… ella había querido hacerlo. Creyó tontamente que su historia (destino) cambiaría, que podría arriesgarse al querer a alguien... sin el tener miedo de que en algún momento se vería obligado a dejarle ir. Permitió el entrar a la rubia en su vida, le entregó abiertamente su corazón y ella… ¡ella lo había botado como una mierda! Apoyó su costado en una de las paredes de la calle, soltó un gruñido desde el fondo de su alma. ¿Por qué? ¿Tan miserable era su existencia? ¿Acaso no merecía ser feliz como el resto? ¡Hubiera muerto entonces! — ¡V-veena! — Volvió a gritar. La desesperación, la necesidad… el sufrimiento, era tan palpable en su tonalidad de voz, en el quebrar de su garganta que las personas lo miraban con pena. No le importaba. Nada le importaba. Si debía vivir con su ausencia entonces no quería vivir. No quería vivir sin ella. ¡No quería! El cuerpo no pudo aguantar más el agotamiento, el daño y cayó contra el suelo creando un charco a su alrededor. La sangre combinada con sus lágrimas; los sollozos mezclados con sus gritos llamando por ella. Lo había dejado… lo había dejado solo… — ¡Kakashi! — ¿Por qué no le sorprendía que Gai apareciera en el momento en que menos deseaba verlo? — ¿Qué haces fuera del hospital? Mirate, estas echo una mierda… tus heridas se han abierto ¡¿qué tienes en la cabeza?! — Le regaño. — Déjame aquí… — Pidió con tranquilidad. — ¡No! ¿Qué te pasa? ¡Te vas a morir! ¿Crees que a Veena le guste saber que algo te ha pasado? — Quería reír de lo que se encontraba escuchando. Era tan absurdo traerla a colación, cuando era ella el motivo por el cual ahora se encontraba nuevamente al borde del suplicio. — ¡No creo que le importe un carajo! — Respondió. — Si le importara me hubiera ido a ver, ¡pero no lo hizo! Le valgo igual vivo o muerto. — Nunca imaginó el permitir que alguien pudiese verlo tan débil emocionalmente; mucho menos alguien cómo él. — Kakashi no sabes lo que dices… vamos, volvamos al hospital… — Insistió. ¿Por qué no le cumplía lo que le pedía? ¿Tan difícil era entender que había perdido sus ganas de vivir? ¡Las había perdido desde el instante en que ella anunció el volver y no volvió a pisar en esta maldita habitación del hospital. Cuando se fue, se fue con su fortaleza, con su vida… con su alma. — Mi vida no vale nada…solo déjame aquí. — Sollozó. — No. ¡Eres mi amigo! ¡No te dejaré, Kakahi! — Cerró los ojos. Eres mi amigo, repitió mentalmente. Se dejo cargar, se dejo llevar, pero en ningún momento dejo de llorar. Dolía. Dolía… y dudaba que en algún momento dejase de doler. Ahora lo entendía. Cada una de sus palabras que días atrás había pronunciado, cada mirada nostálgica que le dedico… ella había usado la manera más cobarde para pedirle el continuar incluso aunque no fuese parte de su vida. Incluso ahora queriendo odiarla para no soportar esa agonía… lo único que podía hacer era querer sostenerla entre sus brazos; por lo menos una última vez.
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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Mar Sep 19, 2017 6:39 am

Así como la posibilidad de disfrutar una vida a su lado se había desvanecido, mis metas habían pasado a un tercer... cuarto o quinto plano, y esa era la razón por la que en lugar de haber tomado el examen práctico para liderar al equipo de genins... mordía mi labio, al soportar la presión que la aguja ejercía en mi brazo a medida que definía la forma en espiral que todo ANBU debía portar en su hombro. Como si fuera animal de ganado, a lo único a lo que me limitaba era a seguir las órdenes que sabía no tenían rastro de mala fe al provenir del Hokage: quizás él solo... no podía imaginarse lo mucho que dolía someterme a tantos jutsus de sellado en forma periódica, no podía imaginarse lo mucho que me molestaba no poder seguir el sueño que yo misma había trazado al elegir mi camino. No podía llegar a hacerse una idea de lo que significaba para mí el haberme alejado de Kakashi Hatake, y aunque lo intentara no lo conseguiría. Me vi obligada a desaparecer, aislándome en el departamento que compartía con Kurenai o pasando de todo y de todos al poder salir en determinados horarios. De momento, nadie quería que me encontrara con él: ¿sería por eso que todos se negaban a hablarme de su estado y paradero? No podía acercarme al hospital a averiguarlo, y no podía enviar a Kuraha consciente de que el peliplata podía verlo... seguirlo y encontrarme. Sabía que eventualmente sucedería, de cualquier forma. Sarutobi se había negado a dejarme abandonar la aldea, aparentemente no era tan pequeña como yo aseguraba y habían certezas de que podía evitar el contacto con aquel de quien más lo deseaba por un tiempo: el suficiente para crear una excusa lo suficientemente convincente y sólida, para alejarme de él de una vez por todas. — ¿Nombre? — tragué en seco, y supe que era el momento del que Yugao me había hablado. — Aiha. — como miembro de las fuerzas no podía revelar mi verdadera identidad y debía crear una secreta, aunque no podía verle sentido sin importar que tanto lo pensara: aquel que me conociera, sabría que era yo con una sola mirada. — ¿Rama? — lo observé confundida, y el encargado bufó para observarme enfadado. — Escuadrón de Rastreo. — o unidad de eliminación de cadáveres, la clase de personas que se encargaban de encontrar a los renegados y acabar con ellos sin dejar ningún rastro. Aparentemente, el arduo entrenamiento en el que empleaba mis fuerzas a diario me había capacitado para... ir por ahí matando, ¿o protegiendo a los débiles, del mismo modo en que lo veía Hiruzen?

¿Pero qué esta haciendo? — pregunté a Anko, que se adelantó a cubrirme con su cuerpo luego de resoplar y negar ante la... extraña escena que se desarrollaba frente a nosotras, porque no recordaba una sola ocasión en que Kakashi hubiera mostrado tal desacato: al punto de discutir exaltado con Asuma y Gai. Retuve al suspiro que pensaba soltar aliviada ante la mejoría que presentaba al vestir su uniforme una vez más y poder desplazarse con normalidad, y lo hice porque jamás lo había visto comportarse de ése modo: no con sus amigos y menos frente a... un público espectador. ¿Acaso se había vuelto loco? — Hazte a un lado. — la de cabellos violáceos se interpuso y me miró fijo, sabía que intentaba cerciorarse de que estuviera segura: y asentí, consciente de que el momento había llegado y debía de atravesarlo. A medida que me acercaba, escuché mi nombre en lo que ya no podía calificarse como una conversación: ¿pero por qué les reclamaba a ellos? No podía... no podía dejar que cargasen con una culpa que me pertenecía a mí. — ¿Desde cuándo montas un espectáculo para hacerte escuchar? — ¿me sorprendió sonar firme? No, me obligaba a hacerlo todos los días y aquella circunstancia... la había imaginado una y otra vez. — Ninguno de ellos tiene algo que ver, ¿qué no lo ves? Me fui porque quise. — me forcé a mantener la expresión impasible durante algunos segundos más, pero pronto mi boca se curvó en una sonrisa sardónica que no comprendía por qué esbozaba con tanta... naturalidad. ¿Actuaba tomándomelo enserio? Es mejor, mucho mejor. Reí, pero fue arrebato sin gracia. — No me digas que querías jugar a la familia feliz. ¿Qué querías que hiciera, casarme y darte hijos? — evité morderme el labio, hice eso con mi mejilla del lado interno. Lo rodeé al chasquear la lengua y cruzarme de brazos, mostrándome... cínica. Actitudes que imitaba de las sesiones diarias, provocaciones y estupideces que había escuchado y repetía. — Los humanos son tan insolentes, y acabo de comprobarlo contigo. ¿Qué, porque me salvaste quedamos en deuda? — sabía que no era así, pero debía continuar. — Creí que eras más inteligente, pero pareces ser un muy mal chiste al fin y al cabo: voy a explicártelo porque me pareces... mediocre, y das mucha pena en éste preciso instante. — ¿t-tan preparada estaba, para actuar con esa sencillez y soltura? No podía confiar en los rostros a nuestro alrededor porque ya no quedaba nadie ahí. — Te usé. Te usé para salir de ése lugar, te usé para integrarme... maldición, Kakashi, te usé para conocer de la influencia que tenía en gente como tú. — miente, miente, miente. — ¿Fuiste lo suficientemente ingenuo para creer que realmente te quería? Dime... ¿cómo se supone que sin conocer el amor, lo sienta y exprese por alguien más?


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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por uchiha el Mar Sep 19, 2017 10:04 am



No podía creer lo que sus ojos inexpresivos estaban observando frente a él. Desde el momento en que la vio ingresar, la realidad atravesó su pecho malherido con afiladas ajugas, arrancando de él todo ápice de dolor; dejando una frívola y deshabitada sensación tanto en sus facciones cómo en su mirada. Quizá era eso justo lo que necesitaba para aceptar los hechos, en vez de querer modificarlos. En silencio, escucho cada palabra, grabándola en su cabeza, para asegurarse del jamás olvidarlas. Ella… era la verdadera persona que estuvo viviendo a su lado durante esos años, y él había sido tan idiota cómo para no darse cuenta a tiempo. Río con amargura en la punta de la lengua y asintió. No necesitaba oír más. Lo había entendido. — Has sido una muy buena actriz, ¿debería de aplaudirte? — Comentó con gracia, girando el rostro hacía la pared, viéndose incapaz de seguir mirándola. ¿Para qué? Había grabado muy bien su imagen en su mente, y la atesoraría por siempre, al igual que aquellos falsos pero amenos recuerdos que compartían con ella como protagonista. — Todo este tiempo considerando a otros mi enemigo, cuando eras tú en la que no debí jamás confiar… tienes razón. ¿Cómo pude ser tan ingenuo? — Burló negando con la cabeza. Realmente había sido un completo y real idiota por el haberse entregado tan fielmente a una persona que no conocía. Creyó que su historia sería diferente esta vez y lo fue: por qué ese choque fue mil veces peor que los anteriores ya vividos.  — Me das asco. —  Anunció sin sentimiento en su palabra. Lo escupió, cómo a cada uno de sus enemigos que atacó sin tapujo. — Pero felicidades. — Viró los ojos. — Conseguiste todo lo que deseabas. — Descubrió sus manos de su cuerpo y hizo una reverencia hacía ella. El descaro de sus acciones, la desvergüenza de sus palabras ya pronunciadas y la falsedad que se había obligado a vivir, impulsaban al ninja a que la oquedad fuese lo único que sintiera en el cuerpo y en la mente. No la odiaba, no. ¿Cómo hacerlo? — Mírame. — Ordenó endureciendo su voz cuando la vio hacer todo lo contrario a lo que le pedía. — ¿Qué? ¿Te da vergüenza ajena verme? — Curvó una ceja; la vena de su frente palpitaba. La última vez que había respondido así a algo… no, era la primera vez que reaccionaba así. La primera vez en que sus facetas eran dominadas por la indiferencia y la incertidumbre. — Te lo diré, una última vez… pero te prometo sentir todo lo contrario una vez cruces esa puerta. —  Prometió. — A diferencia tuya, yo sí te quise… — No le molestaba admitirlo. Lo había hecho siempre, y ella se había burlado fielmente en cada una de las oportunidades. Por lo menos ahora sabía realmente lo que ella sentía en respuesta. Nada, absolutamente nada. Se lo repetiría cuantas veces fuera necesario, hasta imitarla en ese aspecto. — Lo hiciste a propósito, ¿no es así? — Inquirió. — Siempre pudiste usar esa… habilidad tuya. La usaste ese día durante el entrenamiento. — Acusó. Hablaba lo que creía, y su cabeza mantenía la idea de que en aquella ocasión sus acciones actuaron por deseo propio… pero su buena actuación demostró lo contrario. Volvió a suspirar antes de continuar y en cuanto se dio la fortaleza de decirlo, articulo lo que en su mente había sonado desde el inicio de la conversación. — Intentaste matarme. — Le dedico una sonrisa. Tenía el rostro cubierto por su máscara, pero ello no significaba que no se pudiese distinguir el emboce de sus labios. Ahora lo entendía. No solo lo había utilizado, sino que también se había convertido en un estorbó para ella. — ¿Viniste ese día para ver cómo habías fallado? ¿O para terminar lo que comenzaste? — La intriga lo atosigaba. Quería respuestas, o quizás lo que quería era acabar con esa conversación de una vez y por todas. Su presencia le enfermaba: por qué aún sentía el calor que le emitía su cuerpo cada vez que dormían juntos, aún podía percibir los besos en su mejilla y ver las dulces sonrisas que le había brindado cada día. Todo era una mentira. — Me hiciste un favor. — Y por fin comprendía que su existencia solo era útil para una única cosa, que estando a su lado olvido. — Me hiciste despertar del espejismo que me hiciste vivir… gracias por eso. — Cubrió sus ojos con la ayuda de sus párpados, sabiendo que no volvería a abrirlos por lo menos hasta que ella se largara. Estaba cansado, agotado mentalmente y adolororido físicamente. La combinación más extenuante para una persona, sin importar la edad que tuviese. — Puedes hablar si quieres, la verdad es que nada de lo que tengas que decir me importa… te recomendaría irte. — Concluyó. Sabía que no podría dormir, pues su cabeza no dejaría de atacarlo con recuerdos del pasado asociados con el momento que acababa de terminar. Podía recordar claramente la esperanza inundar su interior al ver sus rubios cabellos ingresar a la habitación, cosa que ella misma aniquilo al empezar a hablar. Había sido un idiota, sí. No volvería a serlo. El vació que lo envolvió, nació tras el producto del escuchar su corazón romperse en frágiles pedazos. Por qué eso sucedió. Le despedazó el corazón, y trituro sus ganas de vivir. Aquella persona que tanto había querido lo había hecho, aquella que creyó tener a su lado por siempre. Patético. Desconfiaba de todos para no sufrir una hendidura de su parte, hizo una excepción y termino peor. No volvería a cometer el mismo error. Quizás había conseguido lograr su misión de cierta forma; el Kakashi que conoció estaba muerto.

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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

Mensaje por hobi el Mar Sep 19, 2017 8:36 pm



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Re: when there's no light to break up the dark, i look at you ღ

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