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you exist inside the darkness.

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you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Vie 15 Sep - 0:10



You exist inside the darkness, but you are full of light. Every time I feel like I'm drowning, you come and rescue me. You taught me a world of h o p e, when all I knew was cruelty. Thank you, thank you for loving me even when I didn't. And please stay with me forever.

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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Vie 15 Sep - 1:51

 

El arder de su mirada había mantenido alejados a cada uno de los que a su alrededor se encontraban. A pesar de ser la primera vez que los veía en persona, era capaz de asociar el nombre respectivo a cada rostro. Los conocía: por comentarios, por fotografías... por el desdén de su hermano mayor al hablar de su patética agencia. Inocentemente había caído en una trampa, cometiendo así el más grave error a los ojos de un agente del Port Mafia. Una traición que sería pagada con su sangre. Morir asesinada por los enemigos, o hacerlo en casa. ¡Yona-chan! — Viró los ojos hacía un moreno de corte cómico que inmediatamente rodeo su figura en un abrazo tras el cruzar el umbral de la puerta. Por más que la había tomado por sorpresa, de igual forma consiguió empujar bruscamente su pecho para apartarlo. Siempre tan arisca, mi pequeña Yona-chan... ¿es así cómo recibes a los viejos amigos? — Frunció el ceño. — De traidores cómo tu, específicamente.  Corrigió con la misma calma y tranquilidad, que siempre le ha acompañado al hablar. — Deberías de cuidar un poco más tus palabras, después de todo, ahora el termino también te describirá a ti. — Apretó suavemente la tela que cubría su cuerpo al encontrarse sobre esa camilla, arrugándola entre sus dedos, buscando el quitar el dolor de su pecho de aquella banal forma. — Déjennos solos. — Le oyó pedir, viendo con estupefacción la obediencia que el resto de personas le brindaron al corresponder de manera positiva y abandonar la habitación. Recordó, momentáneamente, el mismo respeto que sus subordinados le presentaban cuando era un líder en la mafia. La pelirroja siempre lo vio con ojos de admiración, y lo consideró cómo un hermano a pesar de las diferencias que tenía con el que compartía gen y apellido. Le pedí a nuestro jefe que te permitiera quedarte con nosotros, ambos sabemos que si regresas te asesinaran. — No tenía la fuerza de posar sus orbes sobre los suyos. No era miedo, tampoco falta de respeto... simplemente angustia. Honestamente prefería morir antes de vivir con aquellos a quienes le habían enseñado a detestar desde pequeña. ¿Esperaba que cambiara su perspectiva simplemente por qué se lo pedía? Seguía siendo el mismo Dazai que conoció hace años. ¿Por qué me estas ayudando? — Preguntó. ¿No es obvio? Siempre serás cómo mi hermana menor. — Inquieta asintió. Sé que no es necesario que te los presente, pero... a partir de ahora serán tu familia y sería bueno que comenzaran desde cero. — Rió. ¿Acaso había perdido la cabeza oficialmente? ¿Sus intentos fallidos de suicidio habían acabado con el raciocinio de sus neuronas? Ya tengo una familia, Dazai. — Le informó, inflando su pecho de orgullo al decir esas palabras, aún sabiendo que la antes mencionada pronto dejaría de considerarla a ella cómo parte de está. Jamás perteneciste realmente, ¿alguna vez te atreviste a matar a alguien? — Su rostro perdió color ante la incógnita pronunciada y negó. Desde un inicio, al ser consciente de tener una habilidad tan inofensiva, fue obligada a permanecer en compañía constante de su líder, creyendo que así estaría siempre a salvo. Idea absurda del que en su delante se encontraba y de su hermano mayor. ¿Estas lista para ser presentada a los demás? — Dudosa se mantuvo en silencio, observando cómo los que antes se encontraban frente a ella, volvían a su posición inicial ahora siendo acompañados por un azabache de ojos oscuros. Al sentir la curiosa mirada de Dazai siguiendo el camino de sus pupilas, giró el rostro sintiendo un incómodo calor posarse en sus mejillas. 
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Vie 15 Sep - 1:53

 

— ¿A qué te refieres con traición? — Presionó con más fuerza sus dedos alrededor de su cuello, escuchando el ahogado gemido que botaban sus labios al verse incapaz de respirar. Con cinismo sonrió encantado de tal imagen, disfrutando de la desesperación y suplica que le brindaba en la mirada. Patético. Una persona así valía más muerta que viva, y su humor le permitía el querer ayudarle. — Déjalo ya, Chuuya. — Ladeo el rostro percatándose de una irritante rubia que a pocos pasos de su cuerpo se encontraba, y sin dar resistencia, dejo caer al hombre de rodillas contra el suelo. Por más que detesto la tonalidad de voz que utilizó al hablarle, sabía que solo de alguien tan manipulable cómo ella conseguiría la información que necesitaba. — Habla. — Ahogo un gruñido en su órden. — Fue atrapada por la Agencia, automáticamente cuenta cómo traición y las reglas no cambiarán simplemente por ser tu hermana. — Tomó un par de segundos el asimilar la data que estaba recolectando. Lo primero que vino a su mente, fue el nombre de su antiguo compañero quién seguramente estaba gozando la idea de tener a su familiar cerca. Conocía las reglas, y por ese mismo motivo encontraría la manera de modificarlas a su gusto. — Pero si fuera Akutagawa seguramente tu perspectiva sería otra, ¿huh? — Sin importarle más el continuar conversando con ella, camino de largo, avanzando por los corredores del lugar en busca de una habitación vacía en la cual pudiese pensar. Con la cabeza caliente no conseguiría llegar a ningún lado. Deslizó sus manos por el largo de su negro abrigo, ocultándolas. Un acto muy propio de él cuando su mente se encontraba divagando entre diferentes pensamientos que carecen de unión lógica. Aprisionado por su propia psiquis, continuo sin siquiera fijarse el cambio de ruta que había tomado. El bullicio: las risas y las voces vociferando hicieron que sus pies volviesen a tocar la tierra. El tumulto a la entrada de la mansión atrajo su mirar tras el presenciarlo de cerca, y sin mucha espera, camino a largas zancadas hasta diferenciar lo que parecía una mujer de cabellos violetas malherida, mientras que los miembros de la Lagartija Negra se divertían a su costa. Suspiró. No era algo que a él debía de preocuparle, pero tras el haber posado sus orbes en los de ella, sintió una corriente eléctrica que inicio en él un comportamiento extraño. Repentinamente, quería interrumpir y ayudar. ¿Desde cuando poseía un carácter compasivo?  Cuando creí que no se podía ser más idiota, me encuentro con esto— Abriéndose paso entre las personas, termino deteniéndose frente la... ¿victima?. Se inclinó ligeramente hacía adelante y estiró su mano para que pudiese tomarla, esperando que así fuese para poder ayudarla a mantenerse de pie, pero la acción jamás paso y no le quedo de otra que agacharse hasta quedar a la altura de sus rostro. Era una chica de rasgos angelicales y finos, y unos ojos... que engatusarían a quién pecara del observarles tan directamente. La reconocía, una portadora de una habilidad que había sido necesitada y que por mucho tiempo fue perseguida. ¿La molestaban siendo conocedores de quién era? Jodida idiotez. Giró el rostro. ¿Por qué seguían ahí parados?— ¿Alguien más desea burlarse? Por qué si es así, les advierto que estoy sediento de una buena pelea. — Relamió su labio inferior con sorna, especialmente al ver cómo el público espectador desaparecía tras el haber pronunciado la indirecta amenaza.  
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Vie 15 Sep - 9:16

 
Mi mano reposaba sobre mi hombro, del cual brotaba tal cantidad de sangre que mi visión comenzó a tornarse borrosa entorno al grupo que me rodeaba. En cuanto había puesto un pie frente el lugar, no tardo en recibirme una comitiva poco agradable, no me dejaron exponer por qué estaba ahí, lo único a lo que se dedicaron fue a mofarse, y sin duda alguna, a usarme como un muñeco de trapo para su entera diversión. Había acudido con el único pensamiento de unirme a la Port Mafia, no porque estuviera de acuerdo con sus métodos, que en más de una ocasión me parecieron totalmente repulsivos. Destruían por destruir, y mataban por...puro placer. Cuan equivocados se encontraban: porque si a mi me hubiesen dado la opción de elegir antes de nacer, hubiera elegido sin duda alguna no hacerlo, no hacerlo a menos que me arrebataran el horrible don que se me había sido concedido. Distinguí un rostro y un cabello pelirrojo que ya había observado en otra ocasión, cuando Akutagawa intentó convencerme (por las malas) que me uniera a ellos.— Gracias... —Sentía la boca adormilada, y tuve que toser a medida que me incorporaba torpemente.— ¿Podría hablar con Mori-san? —Hundí más aún los dedos en la herida, tratando de impedir que saliera más flujo rojizo. Pestañeé, incrédula. ¿Se estaba preocupando por mí?— Si pudieras llevarme a un lugar donde pueda curarme. —Mis piernas comenzaron a seguir sus pasos, aunque tuve que hacerlo con torpe lentitud, mientras mis ojos vagaban por la majestuosa estancia.— Mhm, soy Kanoe Yuuko. —Mencioné cuando entramos en una habitación impoluta, y me acerqué con algo de timidez mezclada con una gran prudencia: por mucho que mi poder pudiera producir un sentimiento de horror cuando alguien se enteraba de él, no era algo que pudiera protegerme.— ¿Podrías darte la vuelta...? —Agaché el rostro, aunque lo volví a levantar cuando me hizo conocedora de su nombre.—...Chuuya-san. —¿Cuándo fue la última vez que había mantenido una conversación con una persona? Una en la que dicho sujeto no arremetiera contra mí con toda clase de insultos. Me deshice de la camiseta, y sostuve entre mis manos temblorosas el alcohol para desinfectar la herida, a sabiendas de que el dolor sería horrendo. La herida era tan profunda que no dudaba que hubiese tocado el hueso, por lo que clavé el colmillo derecho con fuerza en mi labio por el súbito ardor, y un dolor que me oprimió las entrañas. Jadeé, y necesite buscar apoyo: las piernas me habían comenzado a temblar.— No, no. Si me tocas, tú... —Olvidé por un momento que estaba semidesnuda, y me giré para encararlo. Ya había hecho suficiente por mí, y no quería que se viera expuesto a mí.— Es-stá bien, pero tenga cuidado. —Mi manera de hablar se volvió formal por unos segundos pues tenía al chico a pocos centímetros de mí, mientras vertía el alcohol sobre la herida. Mis mejillas se enrojecieron cuando traté de tapar la parte superior como pude, usando los delgados brazos como barrera.— ¿Crees que Mori me deje quedarme? —Había rechazo tantas veces sus propuestas para unirme a sus filas, y era sabia conocedora de que el orgullo de la Port Mafia no daba segundas oportunidades.— Solo quiero un hogar. —Suspiré, y extendí las comisuras de los labios en una mueca, que en un principio quiso ser una sonrisa.— Gracias de nuevo.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Vie 15 Sep - 12:15

Rodé los ojos ante las insistencias de Kunida-kun sobre que no deberíamos aceptar a la hermana de  Chuuya no debía estar aquí, y menos aún formar parte de la agencia.— Si una vez pudimos recoger a uno de sus perros, ¿por qué no a otro más? —Alcé una ceja divertido, aunque por la mirada que recibí de Atsushi y Kyouka, de nuevo mis ojos se tornaron en blanco.—Era para relajar el ambiente... —Pasé  un par de dedos por mi cabello, tirando algunos mechones hacia atrás.— ¡Pero esta vez es diferente! Esa mocosa es la hermana de Chuuya, y aunque lo único que quieran hacer los de la Port Mafia sea matarla, la usaran como excusa para atacarnos. —Empujó con un dedo la montura de su caja, para pegarla mejor al puente de su nariz.— Deberíamos darle una oportunidad, Kyouka me ha dicho que es buena persona. —Tuve que toser para ocultar la pequeña risa que escapó de mis labios. ¿De verdad estaban tomando en cuenta lo que Kyouka creía que era bueno? Para ella era bueno degollar a la gente que le parecía un problema. Todos entraron, y como la otra vez, sopese quedarme fuera de la emotiva reunión, pero si Dazai quería que ella nos conociera: era mejor hacerlo. Mi rostro se mostró impasible, hasta que sus ojos lilas dieron contra los míos. Kunida-kun nos había explicado varias veces el rol de la muchacha en la Port Mafia, y no era demasiado relevante si no fuera por su apellido, pero siendo sincero: sus ojos tenían algo.— Me equivoqué, más que un perro abandonado pareces un gato salvaje. —Chasqueé la lengua, y di un paso hacia delante. Los demás se mostraban reticentes a presentarse, ¿qué demonios les pasaba?— Yo, Orihara Izaya.—Apoyé ambos brazos en las barandillas de la camilla en la que ella se encontraba postrada.— ¿No estás siendo demasiado hablador? —Dazai tenía la boca demasiado abierta, asombrado.— Ya sabes que me gusta hacer amiguitos. —Dije usando el sarcasmo más evidente.— ¿Estás bien? —Kyouka fue la primera en hablar, y se lanzó sorprendiéndonos a todos, a los brazos de la chica. Aunque no entendía muy bien las muestras de cariño, pude divisar en el rostro de ambas que se tenían ¿amor? O algún tipo de sentimiento parecido a ese.— Yo soy Atsushi, ¡encantado! —El sol de La agencia habló, agitando su mano de un lado para otro. Lo mismo fuer para Naomi y Junichirou. Mis ojos se nublaron, y ante mí comenzaron a sucederse varias escenas tan rápidas como distorsionadas, pero con los años había aprendido a entenderlas, y me habían servido de mucha ayuda.—...espero que tengas en cuenta lo mucho que nos jugamos al tenerte bajo nuestro techo, porq... —Interrumpí a Kunida-kun, al enderezarme y estirar mis brazos por encima de la cabeza.— Niña, vas a estar bajo mi cuidado. —De nuevo todos los ojos se posaron sobre mí, y yo señalé con un dedo a Dazai.— Lo he visto. Él iba a decirlo, y estoy seguro de que uno de sus motivos principales es que a diferencia de los demás, no tengo vida y puedo perder todo mi preciado tiempo siendo la niñera de...esa. ¿O me equivoco? —Alcé ambas cejas, y Dazai se rió, para luego ocultar su rostro "avergonzado" tras una de sus manos.— ¡Me has descubierto! ¿No es un plan genial?—Nadie se molestó en contestarle, pues la respuesta era una clara negativa. Pero también era obvio, que nadie le llevaría la contrario. Siempre, por muy descabellados que fueran sus planes, tenían un resultado efectivo.— Será mejor que la dejemos descansar, ¿te sientes mejor? —Yosano no le dio tiempo a la chica para que respondiera a la pregunta de Dazai, pues junto con una de sus macabras sonrisas, añadió.— Yo me encargaré de revisarla. || Balanceé con gracia el plato con la comida, mientras abría la puerta con la mano que tenía libre. Llegué justo en el momento en el que a Yona le rugió tanto el estómago, que sus mejillas se tiñeron del mismo color que su cabello.— Ya he escuchado eso dos veces, así que no tendrías que estar avergonzada, Yona-chan. —Me burlé, poniéndole el plato sobre su regazo, junto con los utensilios. Era normal tener visiones, más que nada cuando algún suceso importante estaba apunto de ocurrir, pero en el transcurso de esa tarde mi mente había estado llena de la pelirroja.— Te digo esto desde la más grande amabilidad, espero que no me des problemas. No me gusta hacerme cargo de nadie, así que tendrás que hacerme caso en todo.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Vie 15 Sep - 15:22

 

Si deseas mi obediencia deberás de ganarte mi respeto. — Aclaró con cierto recelo en la entonación que utilizó al hablar. Nunca le había gustado ser tratada cómo una carga, pero suponía que al no tener habilidad cómo el resto, siempre se relacionaría a ello. El aceptarlo no significaba que lo disfrutara. Ni siquiera Mori le había tratado así cuando entró a la mafia. — Aún así agradezco… su hospitalidad; he de suponer que Dazai tuvo mucho que influir para que la decisión sea tomada. — Entornó los ojos, guiándolos hacía el plato de comida que emanaba un vapor envolvente. Sí, tenía hambre, pero al mismo tiempo se veía incapaz del siquiera probar un simple bocado. Culpabilidad quizá, de encontrarse viviendo bajo el techo de quienes detestaba. ¿Era vivir aquella supervivencia? Entreabrió los labios, soltando un cansado suspiró. Estaba pensando demasiado, y era cosa de tiempo antes de que su cabeza comenzará a incomodarle por tal comportamiento suyo. Le calmaba el saber que Kyouka se mantendría cercana, y de cierta manera también le brindaba paz el tener a Dazai vigilando de lejos su estancia. Pero, ¿era esa la vida que tendría a partir de ahora? Tomó uno de los cubiertos, removiendo con interés la comida, hasta rendirse y dar un mordisco. ¡Delicioso! El fuego de sus ojos cesó, y un brillo se apoderó del protagonismo. — ¡Esta delicioso, Orihara-san! — Otorgó fascinada.  — ¡Oh Izaya-kun, Yona-chan! Qué bueno encontrarlos juntos. — Torció el gesto tras el reconocer la tercera presencia involucrada en el escenario. — Nee. Yona-chan no pongas esa cara cada vez que vengo a verte… ¡me duele! — Continuo alimentándose, cómo si nadie a su alrededor se encontrara; forzando a sus orbes el no abandonar el movimiento intranquilo de sus manos sobre los utensilios. — Venía a informarles que tendrán que vivir juntos, no creo que sea problema alguno ¿verdad Izaya-kun? ¡Vives solo y ella será la compañía perfecta! — El trozo de carne que iba a masticar, se deslizó hacía la parte posterior de su garganta, ocasionando que se atorara por el gran tamaño que poseía. Con el puño cerrado, empezó a golpear sobre su pecho, hasta sentir que la comida ya había pasado, dejando atrás una pequeña toz que no paso desapercibida cómo rogó. — ¡¿E-eh?! — Si antes ya lo había supuesto, ahora lo confirmaba. ¡Había perdido la cabeza! Dejando el plato a un lado, quito las sabanas que calentaban sus extremidades inferiores y se puso de pie para caminar hacía ambos. Si deseaba intervenir en la conversación, debía de dejar de verse cómo una damisela en necesidad de ser ayudada. — Pensé que viviría contigo. — Quejo infantilmente. — Pero… ¿qué hay de entretenido si somos como hermanos? En cambio con Izaya-kun, pueden… disfrutar el uno del otro. — Nunca imaginó  algo más rojo que su cabello, hasta ese preciso instante, en el cual su rostro hirvió a carne viva. — Además, el presidente pensaba mandarlos juntos a misiones… deben de conocerse mejor que nadie. — Si continuaba hablando, lo estrangularía. Sabía pelear, o por lo menos conocía lo elemental para dar una batalla justa. No le molestaría practicar lo aprendido en él por un par de horas… ¡hasta que dejará aquellas absurdas ideas dónde pertenecían: en su retorcida mente! — Lo que estés visualizando en tu cabeza, no sucederá. — Advirtió con un suave golpe sobre su hombro para hacerlo callar, aunque todo lo contrario pasó. — ¡Pero si ya es hora que superes ese enamoramiento por tu antiguo líder! — El palpitar de su corazón se acelero (cosa que disimulo orgullosa) y nuevamente golpeo de él ocasionando que esta vez se quejara del impacto. — ¡Eso fue hace años, Dazai! — Explicó alzando la voz. Le molestaba el retroceder en años al encontrarse con el castaño: volvía a una época dónde era sonrisas y risas, ignorando lo que realmente la mafia hacía. — Entonces… ¿no te incomoda que viva contigo? — Cuestionó dirigiendo su mirada al azabache.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Vie 15 Sep - 15:26

 


Sonrió con sorna tras el escucharla. Era bastante inocente al creer que tan fácilmente se arreglaría una reunión con su superior. Además, el jefe había abandonado las instalaciones (según había escuchado), tras la noticia de la supuesta traición de su hermana. Dudaba que regresara hasta que los hechos fuesen solucionados. — Eso es lo que estoy haciendo. — La observó por encima de su hombro, sintiendo la necesidad de sujetarla para evitar que tropezara; más retenía tales comportamientos al saber que su arrebato no sería bien recibido por su parte. Había escuchado de su habilidad, no le temía, pero la respetaba lo suficiente para responder a sus peticiones indirectas de manera positiva. — Sé quién eres. — A pesar de que su voz sonaba arisca, había atrapado su completa atención desde el instante que la había visto. Creyó que era algo momentáneo, pero ahora confirmaba lo contrario. — Nakahara Chuuya. — Se presentó, llevando sus dedos hacía su nuca, para rascar está con curiosidad. Manteniéndose en la misma postura, detallando cada uno de sus movimientos, deleitándose del blanco color de su tez, y lo bien que contrastaba con el rojo de su sangre. Una combinación que le fascinaba, pero al mismo tiempo enfermaba. ¿Quién se había atrevido a tocarla con la intención de hacerle daño? No, no iba a darse el tiempo de adivinar. Preguntaría, y sin preámbulo alguno, soltó la duda cómo un escupitajo: — ¿Quién fue? — Endureció la mirada, dándole a entender qué si tuviese la posibilidad de vengar su daño, lo haría sin escrúpulos en sus acciones. Lo que había dicho antes no carecía de verdad, realmente estaba sediento por una buena pelea. Rodeo sus dedos para diluir la sustancia sobre su herida, en busca del limpiarla. Era profunda, pero al menos ya se encontraba desinfectada. Tras el terminar de verter el alcohol, se tomo unos segundos para dejar sus ojos escrudiñar su figura, sintiendo en respuesta una presión en el vientre. Era atractiva, y no era de sorprenderse que su masculinidad se sintiera interesada en ella. Se obligo a desviar su mirada, tomando una bancada de aire. — No lo sé. — Respondió, sin pensar realmente lo que había preguntado. Su mente lo mantenía pensante. Necesitaría de brindarle ropas para que se cambiara y poseía más o menos la misma estatura que su hermana menor por lo que… ¿por qué no darle un par de sus vestimentas? — ¿Un hogar? — Repitió dubitativo. Era incluso cómico el pensar que buscaba algo cómo ello en un lugar como aquel. Traicioneros, que solo esperan el momento apropiado para clavar una daga en tu espalda y así conseguir un beneficio de tu desaparición. Aunque… le vendría bien un aliado. Especialmente ahora que tenía un problema del cual encargarse. — Bien. No tienes que agradecer… si quieres un hogar, puedo ayudarte a que te acepten. — Empezó a explicar, reevaluando sus opciones a decir, para no soltar una estupidez. — Necesitaré algo a cambio de ello. — Apoyó su costado en la pared. — Solo tu lealtad y confianza. — Aclaró, antes de que su ofrecimiento pudiesen ser mal comprendidas por su cabeza. No la conocía, pero era consciente del pensamiento femenino cuando aquella frase de seis palabras era expresada. — Por ahora… vivirás conmigo. — ¿Por qué sentía que se estaba metiendo a voluntad propia en la boca del lobo sabiendo que lo más apropiado sería que la dejara a la merced de sus subordinados? Después de todo, ella entraría en uno de los niveles más bajos, dónde su mandato no rige. Cerró los ojos, presionando sus sienes con ambas manos, elaborando alguna excusa que hiciera que se mantuviese a su lado. Vomito la primera que sonó cuerda: — Eres mi pareja… para el resto, lo serás. Tsk… tuvimos una relación en secreto, te conseguí ayudar a que cambiaras de parecer referente a unirte y listo. ¿Entendiste? — ¿Cuerda? Debió de haberse mordido la lengua, por qué había delatado todo excepto esa palabra. La vergüenza se palpaba en sus expresiones faciales. Definitivamente había actuado por impulso y sin tomarse el tiempo de pensar lo que estas podían llegar a significar. ¡Había sido lo único que cruzo por su mente! — E-es para que no te separen de mí. — Explicó incómodo. Dirigió sus orbes en busca de los suyos, encontrando un rostro decorado con un sonrojo llamativo. Sí era hermosa, pero ya era una exageración que se lo recordará a cada rato. Amargó, suspiró. Sí, definitivamente se había metido en la boca del lobo. 
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Vie 15 Sep - 18:56

Mis labios se entreabrieron, al igual que mis ojos.— ¿¡Novios!? —No quise sonar tan exaltada, ni tan infantil como fingir ser la pareja de alguien. Pero mi reacción tampoco mostró todo lo nerviosa que me había puesto las palabras que salieron de sus labios. Mi interior, centrándose en el pecho y el estómago se habían revuelto, pero de una forma en la que se sentía un agradable cosquilleo: ¿qué sería? Oculté mi rostro sonrojado hasta las orejas, tras una de mis manos.— No tengo ningún inconveniente, Chuuya-san. —Tragué saliva, el corazón estaba a punto de salir entre mis labios, por la estrepitosa forma en la que latía. Tras colocarme un vendaje algo rudimentario en la herida, volví a ponerme la camiseta, tan rápido como pude.— Pero...¿no te causará a ti ningún problema? —Metí un mechón de cabello tras mi oreja. Me desconcertaba, Nakahara Chuuya era un ser peculiar entre toda la alimaña que estaba acostumbrada a ver en la Port Mafia. Di un paso hacia él al notar que iba a girarse, y con sumo cuidado mis dedos capturaron un extremo de su larga gabardina para así, detenerlo.— Seré tuya. —La convicción con la que lo dije fue cambiada a una repentina y extrema vergüenza al ser consciente de que mi cerebro y boca me habían jugado una muy mala pasada. ¡Eso no es lo que yo había pensado! Jadeé, nerviosa y retrocedí chocando a mi paso con mis propios pies.— Quería decir...que seré tu aliada, ¡puedes confiar en mí! —Movía las manos de manera errática, de un lado para otro como si de esa manera pudiera alejar la vergüenza. ¿No había algún lugar dónde esconder la cabeza por un rato? Podía achacar ese pequeño error a la poca capacidad para relacionarme, pero lo cierto era que lo que me hacía torpe no era otra cosa que su presencia. Y los ojos azules que parecían ser capaces de despedazarme si los miraba por más de cinco segundos. || Sonreí al ver mi reflejo en el espejo, el vestido negro que Chuuya me había dejado, era realmente bonito.— Ya estoy lista, ¿qué te parece? —Distaba bastante de la ropa que usualmente llevaba. Giré levemente sobre mi misma, y volvía a extender las comisuras de mis labios. Tenía curiosidad sobre su hermana, pero no me había atrevido a formular ninguna pregunta referente al tema, estaba segura de que no debía inmiscuirme en los asuntos ajenos. Apreté mis mejillas con ambas manos cuando se giró tras haber dicho que me quedaba bien. Me seguía moviendo detrás de él, observando su gran figura. Parecía tan lejano a mí, que estaba segura de que si estiraba la mano, no llegaría a alcanzarlo. Mi cuerpo chocó contra el suyo en un movimiento tosco cuando detuvo su andar, y me llevé una mano a la frente, que había chocado.— ¿Qué ocurre...? —Asomé la cabeza por encima de su hombro, teniendo que ponerme de puntillas para poder divisar que ante nosotros estaban una mujer muy elegante, un hombre...extraño, y Akutagawa, junto a su amiga rubia.— ¿Conseguiste capturarla? —Akutagawa me infundía temor, nunca me había gustado. Prefería seguir observando la escena desde la segura espalda de Chuuya.— Me recuerdas a Kyouka, cielo. Soy Kouyou, ven. —Estiró una de sus manos hacía mí, y tras mirar al pelirrojo, fui hacia la mujer con ropajes de colores suaves.— Soy Yuuko. —Susurré en cuando sus brazos me rodearon completamente. ¿Era real? ¿Había alguien así de dulce en este lugar?— Dime, Chuuya, ¿cómo hiciste para que esta perra... —Akutagawa no pude terminar de hablar porque Chuuya lo interrumpió. Me separé levemente de Kouyou en cuando mi corazón dio un vuelco, lo sabía. En ese justo momento nuestra farsa sobre ser novios debía llevarse acabo.— Nadie me capturó, vine porque quise. —Di unos pasos hacia atrás, hasta llegar al cuerpo del chico. La voz no me había temblado, aunque mis piernas habían adaptado la consistencia de la gelatina.— Porque estamos juntos. —El hombre que no había hablado, comenzó a reír en contraste con el rostro de Akutagawa, que se había desfigurado.— Esto es una bomba, ja. —El hombre seguía riendo, y yo me encontraba tan tensa que en pocos minutos me desmayaría por no poder respirar.— Tiene que ser una broma de mal gusto. O los dos están mal de la cabeza, o quizá quieres aprovecharte del estatus de Chuuya. —La chica rubia parecía tan desquiciada como su superior. Llevé una mano a mi pecho, ¿sería buena actriz?— ¡Yo estoy enamorada de él! —Alcé tanto la voz como pude, pero demonios, mi piel jugó en mi contra. Enrojecí, y esperaba que él me ayudara, porque era obvio que no podría volver a abrir la boca. No estaba enamorada de él, pero la solo idea, y el hecho de haberlo gritado a los cuatro vientos: provocaba que me marease.  
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Vie 15 Sep - 21:25

Me atragante con mi propia saliva mientras Dazai seguía diciendo sandeces.— Tener misiones no es un problema, ¿pero no crees que te estás excediendo? —La mueca de mi cara se hizo permanente desde que entró en la habitación. Y empeoró más aún con sus insinuaciones sobre lo que la mocosa y yo podríamos hacer. Demonios, no me interesaba en absoluto ese tema, ¡y menos con un cría! Quería ahorcarlo, ¿él no buscaba constantemente la manera de morir? Yo le rompería la traque encantado. Observé la divertida conversación que llevaban acabo, mientras yo estaba debatiendo si pertenecer a la agencia me daba algún beneficio, porque en ese momento todo se había teñido de un oscuro color negro. Podía cuidarla, enseñarle el trabajo, ¿¡pero tener que compartir mi espacio vital con ella?! Entrecerré los ojos cuando Yona me habló.— ¿Y a caso importa lo que yo opine? —Dazai asintió, dándome la razón. ¡Ya te he dejado un par de cosas para Yona en tu casa! —Mi espalda dejó de estar apoyada en la pared, y suspiré hastiado.— Vamos, Yona-chan. Yosano ya me dijo que puedes irte a casa, te llamaré: quiero estar informado...—Era una persona huraña, aparte de antisocial, odiaba que alguien pusiera un pie en mi casa. Seguramente, en años, no había habido ahí otra persona que no fuera yo. Era mi lugar.— ¡menos de las cosas privadas que hagan! Es como mi hermana pequeña, así que ten delicadeza cuando la des... —En un golpe conjunto, Dazai quedó eliminado. Yona le golpeó en el brazo, yo aplasté su pie. Tras que Dazai la ayudase a bajar por las interminables escaleras, y Kunikida-kun estuviera esperándonos con un coche, pusimos rumbo a mi hogar. Iba pensando en todas las cosas de valor que tendría que guardar, porque con un solo vistazo podía notar que la chica era torpe, demasiado. Mi vida se había basado en aprender los gestos de las personas, a analizarlos en segundos: y ella era como un libro abierto para mí. Giré el rostro en cuanto sentí un ligero peso apoyado sobre mi hombro. ¿Se había quedado dormida?— Izaya, siento haberte hecho responsable de ella. —Dazai aprovechó que el gato salvaje se había quedado dormido, mientras me miraba por el espejo retrovisor. Sus ojos desprendían una seriedad que no eran característica de él, por lo que en silencio, lo incité a que continuara hablando.— No es para tomar en broma que Yona está en peligro, al igual que La Agencia, por el cariño que le tengo, y porque es la hermana de alguien que fue importante para mí, te pido que la cuides. No la dejes sola, ella siempre intenta aparentar que puede hacerlo todo por si misma, pero no. —Suspiró, y esa fue la conclusión del corto soliloquio que tuvo en el trayecto. || La mecí con toda la delicadeza que pude, hasta que sus penetrantes ojos se abrieron, ¿asustados?— Ya llegaste a tu nuevo hogar, Yona-chaaaan. —Canturreó el moreno, aplaudiendo desde el asiento de copiloto.— Roncaste todo el camino, ¿no puede buscarse otro compañero de piso? —Me burlé. Había aceptado, pero no iba a ser una camino de rosas para ella.— Ella solo hace sonidos adorables, no sabes tratar a las mujeres. —Rodé los ojos al salir del coche. Dejé que se despidieran, mientras revisaba por encima algunos mensajes que me habían llegado. Aparte de trabajar en la agencia, hacía otras cosas que consiguieran mantenerme entretenido, y del cual el usufructo fuera cuantioso. Ella me siguió, con suma curiosidad.— Este es un barrio peligroso, así que será mejor que no salgas de casa tu sola. —Susurré en su oído, no diciendo otra cosa más que una falacia. Para llegar a mi apartamento, había que subir varias plantas en el ascensor hasta llegar, y nunca me pareció algo incómodo, no hasta ese día. Mis ojos, en contra de lo que yo deseaba, la miraban cada pocos segundos, hasta que recordé algo.— ¿Te atraen los viejos? Que extraña. —Si lo que Dazai había dicho era verdad, ella estaba o estuvo enamorada de el hombre que había decidido que había que matarla. Y aunque fuera un completo dolor de cabeza, iba a protegerla.   
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Sáb 16 Sep - 14:19

 


Extraña. Sí, también ella había pensado lo mismo de sí, pero no por ello le daría la razón. — N-no. — Bajo la mirada. ¿Avergonzada? En aquel entonces había parecido algo tan normal, que nunca dudo en admitir sus sentimientos, pero ahora el recordarlo le cohibía completamente. — No es viejo además… solo mayor. — Defendió inflando su mejilla y presionando los labios en muestra de su obvio desagrado ante la palabra. Chuuya solía molestarla al recordarle eso constantemente. — Era amable conmigo. — Tanteo, mirando a su alrededor. El elevador parecía empezar a achicarse con el pasar de los segundos. Estar a solas con él, no era un escenario que la brindara calma. ¿Por qué le estaba dando explicaciones a un acontecimiento del pasado? Tentada a seguir hablando, mordió su labio inferior. Suponía que la situación debía de ser igual de extraña para él. No conocía mucho de su historia, tan solo el poco contacto que disfrutaba tener. — Lamento los inconvenientes. — Disculpo con honestidad. — Mi hermano vendrá por mí, lo sabes… ¿verdad? — Eran cómo el agua y el aceite, diferentes en todo aspecto de la palabra, pero aún así su unión era inquebrantable. Lo conocía, y sabía que haría hasta lo imposible para hacerla volver a la Port Mafia con vida. Confiaba en ello, confiaba en él. Camino hasta abandonar el elevador y giro sobre su sitio para mirarle al rostro. — Entonces dejaré de ser un problema. — Aseguró. Tras el ingresar al departamento, la pelirroja se vio atrapada por la magia de aquellas bolsas que resaltaban en el pulcro lugar. Sin mucha espera, las tomó entre sus pequeños y delgados brazos para ver de qué se trataba y al percatarse de un conjunto fascinante no espero y se apresuro a cambiarse. Una vez lista, creo un vaivén para ver la cola de la falda moverse onduladamente. Los colores iban en variación de tonos pero sin abandonar el rosado pastel. Acostumbraba a siempre usar negro, y el cambio era algo simplemente… encantador. La dicha se podía fácilmente palpar en sus expresiones faciales. Estaba feliz. Debía de admitir el esfuerzo que Dazai había puesto al engreírla. Le había rememorar cuando tomaba esos atrevimientos y le obsequiaba uno que otro peluche cuando era una niña. Todo había cambiado, pero él seguía siendo el mismo. Sonrió. Lo negaría en voz alta, más su preocupación por el castaño jamás descansó. Chuuya y él eran su familia, el motivo principal por el cual la aceptaron y respetaron en la Port Mafia. ¿Realmente quería volver? La sonrisa que segundos antes ilumino su rostro desapareció. ¿Cómo podía siquiera dudar de su lealtad? Abandonó la habitación dónde cambio su vestimenta y camino hasta la sala dónde el azabache se encontraba descansando, para así poder acompañarlo. Aunque a sus ojos más parecería que intentaba molestarlo. — ¿Qué opinas? — Preguntó frente a él. — Es la primera vez que uso algo que no sea tan opaco… —  Repitió el movimiento de sus caderas para hacer que la caída de la falda bailará. ¡Mañana lo haría frente el resto de los agentes para que lo vieran también! Mañana… también podría ver a Kyouka. — ¿Crees que sea un problema cuando vayamos a misiones juntos? — Nunca antes había ido a una.  Mori, al ser el líder no cometía actos como tales, y ella al siempre encontrarse a su lado, tampoco podía. Siempre había deseado el poder participar en alguna, por lo que: ¡Estaba emocionada!N-no seré un obstáculo… ¡lo juro! — Quizás no sabía usar su cuerpo cómo un arma, pero aprendería lo que fuese necesario para desempeñar el papel que se esperaba de ella. No estaba dispuesta a ser simplemente un acompañante, ya no más.
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