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you exist inside the darkness.

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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Sáb Sep 16, 2017 2:19 pm

 


Las palabras habían abandonado sus labios, dejando tanto su mente cómo su boca desierta. Cuando le brindo la prenda, no imagino lo bien que le asentaría a su figura. La idea de cancelar sus planes, tentó sus acciones, ya que el permitir que más personas admiraran su belleza le causaba nauseas. Podía el preguntarse el por qué, pero optó por dejar la incógnita cómo tal. — Te ves bien. — ¿Bien? Se veía endemoniadamente… Negó con la cabeza, borrando tales pensamientos de su mente y concentrándose en lo que pasaría a continuación. Deslizándose por entre los corredores, camino percibiendo sus pasos siguiéndole. Todo había sucedido de una manera tan repentina que no podía el evitar carecer de ideas por realizar. ¿Debía de comunicar su reciente relación o esperar a que sea descubierta por sí sola? A quién se la comunicaría además, detestaba a cada uno de los que trabajaban con él. Las voces hablando, las miradas visualizando sus movimientos y apresurando su paso. Menudo problema que iba a comenzar más rápido de lo que pensó. Después de todo no imaginó el estar tan próximos al ser descubiertos: detuvo el movimiento de su cuerpo sin avisar recibiendo instantáneamente el choque del pecho de la chica contra su espalda. — Tsk. — Escupió con amargura. — Higuchi, no todos son inútiles cómo tu para necesitar de otro para tener un cargo importante… ¿o acaso estas envidiosa de que tu jamás conseguirás nada de Akutagawa? — Atacó sin escrúpulos en el cinismo que adoptó tanto su voz cómo su mirada. — Parece que la noticia de la hermana te ha aumentado lo hijo de puta. — Contraatacó el susodicho. No la estaba defendiendo, su único afán era cabrearlo, mas no era necesario que lo intentara, ya lo estaba. Su bilis había disparado hacia arriba tras el escuchar cómo la había llamado en un inicio. —  Si es realmente tu novia, bésala. — Ensancho los ojos ante la petición. Retuvo la gran carcajada que amenazaba con ser expresada. ¿Había escuchado bien o la mayor idiotez había sido pronunciada? — ¿Qué? ¿Tienen 5 años? Geez, críos de mierda. — Guió su mano hacía la curvatura de su cubierta cintura, para de un tirón obligar a que sus cuerpos se juntaran. Hundió sus dedos sobre la zona, dándole a entender de esa manera que se verían obligados a responder positivamente a su mandato, aún cuando era el más absurdo articulado. — P-pero si la besa… ¿no morirá? — Había olvidado aquel minúsculo detalle. Aún cuando siempre había disfrutado jugar con las llamas del fuego, sentía que sus acciones empezaban a exagerar. — Tendremos que probar, ¿nee? — Susurro al ras de su oído, lo suficientemente cerca para que solo ella pudiese oír su voz, pero con la distancia prudente para no rozar por el momento su piel. — Sh, todo estará bien. — Palabras que tenían doble misión, apaciguar sus temores y controlar los suyos. Abrigo su delgada cintura, envolviendo el largo de su brazo a su alrededor, provocando la unión de ambos pechos y la carencia de espacio entre estos. Retiro un mechón rebelde, apartándolo y disfruto de la caricia provocada por su aliento al chocar contra su latente piel. ¿Deseaba besarla? La imagen había cubierto sus sentidos al verla por primera vez, y sabe que realizaría su retorcido anhelo le brindaba satisfacción. Termino de romper los centímetros de separación, presionando sus labios sobre los suyos, disfrutando de la textura suaves de estos y de lo bien que encajaban los unos en los otros. — Bah, que asco. — Oyó a uno decir, seguido por unos pasos indicando que abandonaban la escena presente. El show ya no era necesario de seguirlo actuando, pero aún así sus brazos siguieron aprisionando su silueta evitando el que pudiese tomar distancia de él. No quería, le agradaba.  Más importante, ¿por qué seguía con vida?
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Sáb Sep 16, 2017 4:44 pm

Y de nuevo, mi corazón decidió que era el momento perfecto para volver a detenerse, para luego saltar despegado. ¡Chuuya estaba loco! ¡Loco! Tendría que haberse negado, haber dicho la verdad, y echarme del lugar. Me aparte, aunque sus labios hubieran producido tales cosquillas en mi boca y estómago: tenía que acabar.— ¡¿Qué haces Chuuya?! —Desesperada, y sin ser consciente, llevé mis manos a su rostro. Pero ahí estaba, no se retorcía de dolor, no escupía sangre ni había caído redondo al suelo. Mis ojos ardían por las lágrimas que amenazaban con salir.—¡No vuelvas a hacer algo así! —Alcé la voz, ¿cómo podía ser tan...? Si hubiera muerto por algo tan banal como yo lo era, hubiera sido el mayor error de su vida.— Si te hubiera pasado algo por mi culpa, no podría haber seguido viviendo. —Susurré, una vez tuve la cabeza apoyada sobre su pecho. Tenía tantas muertes a mi espalda, a cada cuál peor, muertes que jamás tuvieron que ocurrir. Y que no hubiesen ocurrido si yo hubiese tenido el valor de acabar con mi propia vida.— Eres un idiota. —Sollocé, golpeando levemente su pecho con ambos puños. Pero entonces la realidad me golpeó, ¿qué hacía vivo? ¿Por qué seguía respirando? Alcé levemente, el rostro.— ¿Hiciste un pacto con el diablo? —Las lágrimas cayeron por mis mejillas cuando estire levemente las comisuras para sonreír. || ¿Pude retener las ganas de volver a tocarlo? Sí. A pesar de que mis manos y dedos parecían tener vida propia, cada vez que me daba cuenta estaba a centímetros de tocar su piel.— Tu casa es muy bonita —Chuuya no esperó ni un segundo más para sacarme de allí, y se lo agradecí.— ¿De verdad que puedo quedarme aquí? —Estaba segura de que tener que cargar conmigo no era algo agradable.— ¿Y si viene tú novia? —Incliné levemente la cabeza, y sentí un gran alivio cuando no afirmó tener alguna. No creo que me fuese agradable observarlo con alguien más, me gustara. Coloqué ambas manos detrás de mi espalda, caminando hacia él. Se había quitado el gorro y la gabardina, por lo que podía observarlo con más detenimiento. Era realmente atractivo, y podía notar sus ojos registrar cada uno de mis movimientos.— Si...si no estás con nadie, entonces: ¿puedo... —Carraspeé levemente.—...besarte? —Dejé escapar una bocanada de aire.— Para comprobar que...no vas a desaparecer por mi culpa. —Susurré muy por lo bajo. No sabía si lo quería hacer por la razón que le dije, o porque en el primer beso (mi primer beso) no había disfrutado. Había estado tan tensa que me dolían los músculos aún.— Será la ultima vez, lo prometo. —¿Estaba siendo muy atrevida? Solo quería estar segura de que no iba a acabar con su vida si nuestros dedos se rozaban, o si en algún momento nos chocábamos. Primero las yemas de mis dedos dibujaron un suave y lento camino sobre sus mejillas, hasta llegar a su nuca, donde aferré mis falanges con un tanto de nerviosismo.— Serán unos segundos. —Mis labios temblaron antes de acoplarse a los suyos, y un extraño sonido salió de mi boca cuando entreabrí los labios dando paso a su lengua. Jadeé, pequeñas corrientes eléctricas surcaron mi cuerpo, y temerosa de que fuese algo malo, quise alejarme. 
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Sáb Sep 16, 2017 11:57 pm


Tenía que alabar el gran sentido de moda que gastaba Dazai, porque si en mi lugar hubiera estado elegirle una vestimenta, no hubiera hecho otra cosa que darle una de mis sudaderas y que se apañara ella sola.— Pues... —¿Alguna vez alguien se había molestado en preguntarme que me parecía un conjunto? No. Así que no sabía exactamente qué decir, pero entendía que por la sonrisa plasmada en su boca, ella esperaba un cumplido. Así que busqué en el gran vocablo que había ido almacenando durante años, para decir.— Es bonito. Y supongo que tú también. —No me interesaban cosas como esa, así que no podía pedir mucho de mí. Di un trago a la cerveza que tenía entre las manos, para luego pasar la lengua por mi labio inferior, y así apartar los restos.— No jures algo que no vas a cumplir, Yona. Por lo que sé, no tienes experiencia...así que estaré encantado de enseñarte. —Rodé los ojos suavemente, para luego llevar de nuevo la fría lata hasta mis labios: pero me percaté que lla estaba muy atenta. Sonreí de manera torcida.— ¿Quieres probarla? —Extendí la mano en su dirección, y cuando la vi tan entusiasmada, el rumbo de mi mano cambió de dirección, y terminé golpeando su frente con un dedo, ampliando la sonrisa.— Aún eres una mocosa. En todo el termino de la palabra... —Mis orbes recorrieron su cuerpo, no era más que una simple burla que consiguió el efecto deseado cuando sus mejillas se sonrojaron, pero de molestia.— Mañana tengo que hacer un asunto para la agencia, no es nada complicado: así que será tu primer día como mi ayudante. —Terminé la cerveza con rapidez. Estaba exhausto, lo único que quería hacer era pillar el futón y dormir por días. Mi ceño se fue frunciendo lentamente, hasta girar mi rostro al suyo.— ¿Dazai no dejó nada para que durmieras? ¿Un futón, o una cama para gatos? —Ese condenado. ¡Maldita sea!— Sé que aún es temprano, pero yo me iré a dormir ya. Puedes ver la televisión, usar el portatil...—¿Estaba dejando que un desconocido se inmiscuyera en mis asuntos? Sí. Pero esperaba por su bien que no fuera cotilla, estaba seguro de que no le gustaría lo que podría encontrarse.— o lo que quieras. Ah, y tendrás que dormir conmigo. —Me puse de pie, y reí burlón. Esta mujer...— Espero que por tu mente no haya pasado ni un solo momento que algo podría suceder entre tu y yo. No dejes que las sandeces que dice Dazai te afecten. Además, las cosas están así: —Llegué a la puerta que daba a mi...a nuestra habitación. Mordí mi labio inferior antes de continuar.— Tú tienes un extraño fetiche con ancianos, y para mi tienes el encanto de un gato, los cuales no soporto. —Me adentré rápidamente, antes de que se atreviera a lanzar algún objeto que atentara contra mi integridad física. Unos veinte minutos después, en los que no pude conciliar el sueño pues podía oír claramente su risa, o como se daba golpes cada vez que se levantaba. La sentí entrar de forma dubitativa bajo las sábanas. No se lo dije, pero estaba seguro de que había podido comprobar que tras un rato el sillón dejaba de resultar cómodo. Sonreí (¿no lo estaba haciendo demasiado?) su cuerpo estaba al borde del futón, y no es que la altura fuera demasiada, pero si se caía, la culpa recaería en mi, ¿verdad?— Ven aquí. —Mi brazo se adaptó a la curva de su cintura, para tirar de ella con suavidad, y así hacer que su espalda chocara contra mi pecho desnudo. Era cómoda y cálida, me recordaba a la agradable sensación que tenía cuando era un niño, y pasaba las noches abrazado al peluche que en ese momento era mi posesión más preciada.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Dom Sep 17, 2017 12:36 am

 


¡No! ¡Quería molerlo a golpes! Cada simple comentario, cada pequeña e inofensiva burla comenzaba a agitar su corazón y aunque deseaba que ello pasara desapercibido sus mejillas se esforzaban por delatarla. Con los ojos estrechados y las manos cerradas en pequeños puños abrió los labios para defenderse: — ¡Deja de compararme con un gato! — Sabía que sus palabras solo le harían reír pero aún así no pudo el evitar quedarse callada. ¡Debía de decirle algo en respuesta! Un día, había sido suficiente para hacerle entender que definitivamente él y ella jamás llegarían a congeniar. Dazai se las pagaría por el siquiera pensar que estaba haciendo algo a su favor. ¿Por qué él? ¡Incluso el de lentes parecía tener más tacto que el azabache! — ¡Baka! — Exclamó furiosa aún cuando lo vio escapar de su presencia. Sabía que le había escuchado, y ello fue lo único que logró aliviar su frustración. Cruzó los brazos por encima de su pecho y exhalo el aire que había mantenido inflando sus pulmones. Definitivamente… el cambio era drástico. Deseaba ir a casa.

Aquella mañana se había despertado más temprano de lo que imagino. No era de las que dormían hasta tarde, más tampoco del grupo que madrugaba. ¿Sería que extrañaba su casa? Posiblemente. O también podía ser la emoción que le abarcaba el saber que por primera vez saldría a las calles con la tarea de hacer algo útil. — ¡Buenos días! — Saludo al verlo pasar el umbral de la habitación. Alejó la mirada de él al percibir el torso desnudo de su cuerpo, rememorando la noche en la cual había sentido el calor procedente de este. ¿P-por qué eso le ponía nerviosa? Era un chico irritable y muy maleducado. Tomó una bancada de aire y volvió a retomar el papel que le predominaba. — Hm… espero no te haya molestado, pero prepare el desayuno. — Señalo el comedor arreglado para la ocasión. Era una costumbre, al vivir con su hermano (y uno que no sabía ni preparar arroz) se veía bajo la presión de tomar el papel de cocinera. ¡Uno que realmente disfrutaba! — N-no es veneno… ¡soy muy buena en la cocina! Todos en la Port Mafia adoraban mi sazón. — Como veneno en la boca de la serpiente, el nombre tan familiar a su oído, salía constantemente. Le era imposible el evitarlo, las ansias de ser rescata iban incrementando conforme los segundos avanzaban, creyendo que un día más era uno menos en su distancia. Presionó sus labios infantilmente observándolo sentarse en la mesa y probar la comida con cierto recelo. Sonrió satisfecha. Podría negarlo si así deseaba, pero se podía ver que había disfrutado de su platillo. —  Llamé a Dazai temprano y le pedí dinero. — Apoyó el costado de su cadera contra una de las sillas mientras le comentaba su agitada mañana. ¡Y es que ya era casi medio día! El azabache dormía bastante. — Iré luego a comprar lo necesario para que pueda dormir… en mi propia cama. — Había tenido que insistir para que el castaño aceptara brindarle el pequeño préstamo. — ¡Y aquí esta! — Estiro el pequeño sobre que había reposado sobre la mesa hacía él, esperando que lo abriera para que comprobara que Dazai realmente estaba colaborando con la comodidad de ambos. Después de todo, la situación era su culpa. — P-ero… n-no sé donde venden… esas cosas. — El sonrojo de sus mejillas delato la timidez que le brindaba el decir ese tipo de comentarios. La Port Mafia no le permitía abandonar las instalaciones y si lo hacía, nunca estaba en sus acciones el poder ir caminando por la calle o disfrutar de las tiendas. Prácticamente había vivido encerrada bajo un techo. Era cómico, ya que ahora entendía su sobreprotección; primera vez fuera y término siendo adoptada por la agencia.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Dom Sep 17, 2017 12:37 am

 


Una de sus cejas saltó en respuesta a su maniática reacción, reteniendo la posible sonora carcajada que amenazaba con abandonar rebeldemente sus labios. ¡No solo por eso! La gran habilidad que todos temían, no había funcionado con él y en vez de sentirse agradecido, lo único que podía percibir en su interior era curiosidad. —No exageres, mujer. — Articulo divertido. A pesar de ser el primer día en que la conocía, se sentía a gusto y ello explicaba la posición cómoda en la que se encontraba: ambos brazos por detrás de su cabeza y uno de sus pies golpeando el suelo con el taco de su zapato de manera inquieta, sin olvidar la sorna que decoraba sus facciones. Guió una de sus manos hacía su mentón, obligando a que lo elevara un poco más y así verse obligado a fruncir el ceño. Las lágrimas caer por sus mejillas era una imagen que no quería volver a presenciar. Le provocaba estragos, una fuerte presión en el pecho sin una coherente explicación. Limpió torpemente una de sus mejillas y le devolvió la sonrisa que le había dedicado. — Vamos a casa, Yuuko. — Susurro, inconsciente de la frase que sus labios habían expulsado con tanta naturalidad.
 
Giró el rostro, mirándola por encima del hombro y luego volver su vista hacía la decoración de la casa. Debía de admitir que nunca antes se había puesto a admirarla, por lo cual ahora se mantenía en silencio detallando cada pequeño arreglo que seguramente su hermana había realizado para hacerlo parecer un hogar. Ella había mencionado que era lo que deseaba, ¿no? Entonces… la casa le daría esa sensación. — Hm. — Asintió. Era grande y espaciosa, además prefería tenerla cerca para poder vigilar cada movimiento suyo para impedir que le metieran veneno en la cabeza. Era muy… ¿inocente? Sí, inocente, para caminar libremente por la Port Mafia. — ¿Novia? — Repitió a risas. — No tengo novia. — Por qué si la tuviera, posiblemente está hubiera sido cruelmente espantada por el pequeño demonio de cabellos rojos que ahora se encontraba desaparecido. Algo le decía que todo sería diferente con Yuuko, incluso cuando en realidad no era nada para él… su molestia se encargaría de cambiarlo. Frunció el ceño. Ese tipo de pensamientos eran algo que no debía de tener y era mejor si empezaba a ignorarlos. Aprovechando la cercanía del perchero quitó el sombrero que cubría sus cabellos y el saco para depositarlo en el objeto de madera. — No tienes que inventar una excusa para besarme. — Pronunció con cierta gracia. — Yo te besaré sin siquiera pedirte tu permiso. — Acortó los pasos que los separaban a grandes zancadas y dejo que ella disfrutara del tocarlo. Imaginaba que era la primera vez que podía darse el lujo de hacer actos como tales; le fascinaba la idea del pensar que era el primer contacto que estaba sintiendo. Provocaba en él una sensación posesiva referente a ella, queriendo así ser el único capaz de recibir sus caricias. La musculatura de su espalda se tensó, el contraste de sus dedos fríos sobre su caliente piel emitió un escalofrió que erizó por completo su espalda. Era grata, una sensación extraña pero grata. Había mantenido las manos a los costados de su propio cuerpo, pero instintivamente, al sus labios ser tocados por los suyos, aprisiono su delgada cintura y avanzó con ella hasta poder apoyarse en la pared. El sabroso sabor de su boca, embriago sus sistemas, electrizando cada una de sus células, específicamente aquellas que se encargaban de la cordura de su cuerpo. Jamás imagino encontrarse tan susceptible a un acto tan común como lo era un beso. El gozoso baile entre sus lenguas era el manjar más dulce, la gloria misma. El aire empezaba a hacer falta, pero no con tanta necesidad cómo para soltarla. Deseaba que aquel instante durara para siempre. Pues era la primera vez en que sentía que todo empezaba a tener sentido… ¿Quién era ella? ¿Por qué enloquecía sus pensamientos de tal manera? — No. — Gruñó al sentirla alejarse, volviendo a acortar la distancia entre ambos y hundiendo su rostro en la hendidura de su cuello y clavícula. El encantador aroma que acompañaba a sus cabellos no tenía comparación. Incapaz de contenerse, deslizó la punta de su lengua por su tersa piel, arriesgándose a un posible golpe y de igual forma morder aquella zona con la intención de dejar una futura marca. — Así sabrán que realmente eres mía.Por qué he decidido que lo eres.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Dom Sep 17, 2017 7:57 am

Jadeé, mis dedos temblorosos se aferraron a su camisa blanca, pues si mis piernas cedían: acabaría en el suelo. De no haber sido tocada jamás, el súbito contacto de Chuuya provocaba una sensación caliente en mi vientre, y esta aumentó cuando con posesividad me acorraló. Cerré los ojos, notando como toda mi cara aumentó a tal temperatura que no sabría determinar si estaba sufriendo de fiebre.— Po-or favor... —Las palabras se atascaban entre mis labios cada vez que su lengua rozaba o labios rozaban mi piel. Mis manos subieron hasta su pecho: haciendo suave presión sobre él.— ¿De verdad? —Murmuré, y entonces fruncí levemente la nariz. Sí quería quedarme en la Port Mafia, junto a él, y no ser una carga: tendría que poner todo de mi mano para que nuestra relación fuese de lo más creíble.— Entonces yo también. —Mi nariz fue lo primero que tocó la piel de su cuello, acariciando la piel para luego ser sustituida por mis labios, torpes y novatos en lo que quería realizar. Mi dentadura se clavó en la piel, no sabía si estaba siendo demasiado brusca o apenas el contacto entre mis dientes se notaba. Con total naturalidad, reemplacé el mordisco por un suave beso húmedo sobre la reciente piel dañada. Fui ascendiendo por un la cálida superficie, siguiendo un rastro de besos hasta llegar a la altura de su oído. Tenía que ponerme de puntillas para poder alcanzarlo, aunque él ya se encontrara agachado hacia mí.— Tendrás que enseñarme a hacerlo bien. —¿Era normal que me sintiera mareada? En apenas unas horas habían transcurrido demasiadas cosas que lo único que habían hecho era afectar a mi desgastado y pobre corazón.— Pero...¿podrías hacerlo con más lentitud? Porque siento que voy a desmayarme cada vez que estoy cerca de ti. —Tragué saliva, orientándome estúpida conforme las palabras salían de mi boca, ¡pero era la pura verdad! Jamás me había sentido tan vulnerable ante alguien. Conseguí escabulirme de sus brazos, y volví a jadear. El calor seguía abrasándome de pies a cabeza.— ¿Dónde dormiré? —Estaba segura de que después de un sueño reparador el órgano que ocupaba la mayoría de mi pecho estaría más calmado, y me daría pensar con claridad. O quizás no.— ¿Co-ontigo? —Giré mi rostro, ¿y en ese sillón? ¡o en aquella silla! Espera, ¿no estaba la cama de su hermana? O quizás ella volvería esa misma noche.— No es que me moleste compartir cama contigo, pero no creo que pueda dormir. —Confesé, pero no podía ser malagradecida con él, así que terminé asintiendo. || Intenté estirarme cuando decidí que era bastante tiempo el que ya había pasado en la cama, pero me fue imposible. Unos musculosos brazos me sujetaban con fuerza por la cintura, y lo mismo había pasado durante toda la noche. Sonreí somnolienta al girarme como pude, y encontrar el rostro tranquilo de Chuuya. Su cara era tan simétrica que parecía una verdadera obra de arte, ¿acaso no parecía una de esas perfectas esculturas romanas? Y yo estaba encantada de poder admirar de cerca todo el esplendor que exhalaba por sus poros. Dejé que mis dedos acariciaron su mejilla, para luego adentrarse en su cabello y jugar con ellos hasta provocar que sus relajadas facciones se vieran interrumpidas por leve ceño fruncido.— Buenos días, Chuuya. —Usé un tono delicado, y sonreí cuando me pegó más a su cuerpo. Si bien había pensado que dormir con él me trastornaría más aún (que fue lo que ocurrió cuando nos metimos bajo la cama, y sus labios se adueñaron de los míos) había pasado la mejor noche en toda mi vida. Dormir junto alguien, poder sentir su corazón latir contra tu propio pecho, o la lenta respiración de esa persona. Estaba segura de que esas cosas eran totalmente normales para cualquier persona: pero para mí significaban el mundo.— ¿Tienes hambre? —No es que fuese la mejor cocinera, ocasionalmente tenía dinero o recursos suficientes para conseguir comida, pero al menos sabía defenderme. 
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Dom Sep 17, 2017 8:51 am

No es que me levantase de mal humor, es que me levantaba apatico, sin ganas de pronunciar palabra pues mi cerebro aún estaba lo que se podía clasificar como apagado. Y la voz de Yona no contribuía a que mi despertar fuese más ameno, pues intentaba registrar lo que salía de sus labios, ¡pero Dios! Hablaba demasiado rápido.— ¿Y sabes cocinar? —Froté el dorso de mis manos por uno de mis ojos, tratando de aclarar la visión, notando así que era un desayuno bastante copioso. En contraposición a lo usual, que no era más que un café.— La princesita sabe hacer algo... —Mascullé al sentarme, y una de mis cejas salió disparada.— ¿Tampoco puedo llamarte así? Eres muy exigente a la hora de los apodos. —Di un primer bocado, esperando que el sabor amargo del veneno hiciera contacto con mis pupilas gustativas, pero fue lo contrario. Le dediqué una mirada sutil, estaba seguro de que no esperaba que le dijera cómo se encontraba el desayuno, pero sabía mejor de lo que esperaba.— Uh, y también sabes buscar soluciones a los problemas. Me sorprendes. —Aunque mi ceño se encontraba fruncido en cuanto dijo que iba a comprar una cama. Había dormido bien, muy bien.Y siendo egoísta, quería seguir durmiendo así de cómodo. Así que me las ingeniara para usar ese dinero en otra cosa.— ¿Estás pidiéndome que te lleve? —No mostré los dientes al sonreír, y me eché hacia atrás en la silla.— Prepárate, nos iremos en un rato. Y de paso haremos la misión: así que será mejor que te pongas algo que resalte tu...cuerpo. —Cogí los platos vacíos, y mi característico ceño fruncido volvió a mí.— Deberías comer más, Yona. ¿No sabes que los niños deben alimentarse bien para crecer? —No era bueno mostrando que me importaba la gente, o en ese caso, que Dazai me había forzado a preocuparme por ella. Dejé las cosas en el fregadero, y cuando la escuché levantarse, la miré por encima de mi hombro.— Gracias por la comida. —¿Cómo podía sonreír por cosas tan pequeñas? Yona era demasiado simple. || Su rostro resplandecía, ¿e incluso iba dando pequeños saltos mientras caminaba? Con eso solo confirmaba que no era más que una niña.— ¿Ves al hombre que tiene una cicatriz en el rostro? —Para que se quedara quieta, tuve que rodear su cintura con uno de mis brazos, mientras apoyaba mi mentón sobre su hombro. Una de las cosas que había aprendido en estos años era que si no sabía disimular (Yona estaba seguro que no sabía) así que fingir que eramos una simple pareja observando las tiendas a nuestro alrededor, era lo más sencillo.— Es un contrabandista que está empezando a tener negocios con tu querida Port Mafia, ¿pero sabes qué? Prueban sus armas con los niños de los suburbios, pues nadie los extrañara. Repulsivo. —Mascullé, aumentando la presión en su cintura.— Tienes que conseguir ganarte su atención, y que lo distraigas para que yo pueda coger el móvil sin que se de cuenta. ¿Entendido? —Coloqué mi mano en su mentón para que se girar el rostro: provocando que solo quedáramos a centímetros.— Aunque quizá ni siquiera se fije en ti. Sé que le gustan las mujeres con pechos grandes, y tú... —Sonreí cuando me golpeó en el estómago. La hice girar entre mis brazos.— Cariño, eres demasiado agresiva, ¿debería castigarte? —Susurré, para luego separarme de ella. Al ver que se encontraba un tanto dubitativa, le di una pequeña palmada en la parte baja de su espalda.— Confío en ti, Yona.  
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Dom Sep 17, 2017 11:21 am

 


¿P-por qué tenía que acercarse así? Los latidos de su corazón estaban revolucionados, y le costaba mucho el tranquilizarlos. Sin olvidar, aquel cosquilleo en la boca de su estomago, de los cuales solo había escuchado en los libros y películas. Él era la primera persona que irrumpía su espacio personal, y aunque pareciera que la pelirroja no lo disfrutaba, lo estaba haciendo. Mordió suavemente su labio inferior, escuchando cada uno de los datos y asintiendo para dar indicio de que los estaba guardando mentalmente. No era tonta, jamás lo fue y conocía los tipos de tratos que hacía la Port Mafia, pero decidía hacerse la que ignoraba la realidad para no sufrir por el público que saliera lastimado por sus irresponsables acciones. Asintió una vez más, siendo impulsado por esas últimas palabras que le dedico. Era extraño, pero el miedo que segundos atrás había detenido sus movimientos, se había desvanecido por completo. Inhalo, todo estaría bien, exhalo y empezó a caminar hacía el hombre que le habían indicado. Cada paso que le alejaba del azabache, era una punzada atravesando su cuerpo, cómo si no deseaba mantenerse en su distancia. Quizás por el encontrarse en una misión, sí, debía de ser eso, ya que de otro modo carecería de sentido. Bateo las pestañas, conectando su mirar con el de aquel contrabandista, recibiendo instantáneamente una sonrisa de su parte. Dándose el valor, se acercó a él, sintiendo sus pómulos hervir. No volvería a ser la carnada. ¡No quería volver a ser la carnada! — G-gomene, estaba buscando… una tienda pero no he conseguido u-ubicarla aún. — Lo vio inclinarse hacía adelanta disimuladamente, y podía sentir sus ojos escudriñarla, específicamente su cuerpo. ¿Por qué no le sorprendía que además de repulsivo también fuera pervertido? — Podría llevarte. — ¿Eh? — Una chica cómo tu no debería estar sola por las calles, alguien podría hacerte daño. — ¿Una chica como ella? Había elegido el conjunto de palabras que más detestaba oír de las personas. Se estaba obligando a sí misma del no hacer arder su mirada para que Izaya consiguiera el teléfono, manteniendo inocencia y dulzura en está, pero… ¡Era muy difícil! — Además… — Lo vio, distinguió su mano dirigirse hacia su cintura, haciendo que se mantuviera estática sin saber qué hacer en respuesta. Cerró los ojos, esperando por ese agarre que jamás llegó y al abrirlos pudo ver cómo el azabache había intervenido. — Mocoso, no te metas dónde nadie te ha llamado. — Detallando sus movimientos notó cómo su principal acción era tomar el arma que reposaba en el costado de su cadera. No permitiría que le dañara. Alerta, Yona le miró. El color de sus orbes había igualado las tonalidades de las llamas, y la energía que trasmitía consiguió hacer que aquel hombre se quedará estático contra su propia voluntad. No acostumbraba a usar su habilidad, por qué le dejaba un sabor amargo en la boca. P-pero… debía de hacerlo ahora. No permitiría que el azabache saliera herido. Si alguien iba a lastimarlo, sería ella por ser tan insoportable.
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por uchiha el Dom Sep 17, 2017 11:21 am

 


Entre los placeres más grandes habidos y por haber, el sentir sus inocentes e inexpertos labios sobre su piel conseguía superarlos a cada uno, y de manera súbita. El desbordante calor que recorrió a olajes su cuerpo, solo incito a que el deseo incrementara. Era la primera mujer que con un acto tan simple podía conseguirlo todo en él, y no le sorprendía; una mirada y él perdía la razón. — Yuuko… — Jadeo ronco, imposibilitado del disimular. Si ella hubiese visto sus ojos, hubiese notado la necesidad y la insana urgencia de querer que aquel momento no tuviese fin. Como un ardiente impulso proveniente de la parte baja de su cuerpo, volvió a besarla, esta vez correspondiendo a su pedido para que disfrutara del momento cómo él lo estaba haciendo. Lento, deleitándose del movimiento de su boca, acariciando la punta de su lengua por sus labios provocando una abertura por la cual deslizarse. El instante en que sintió su sabor, hundió sus manos en su piel. El elixir que provenía de ella era embriagante, lo que le hacía pensar que el de entre sus piernas debía de ser aún mejor. Joder. La alejó de golpe, y giró el rostro para ocultarlo del suyo. Si no controlaba sus pensamientos, terminaría llevándola a su cuarto y no necesariamente para dormir. Oxigeno las neuronas de su cerebro, con repetidas inhalaciones, mientras su audición se concentraba en sus palabras. Frunciendo el entrecejo la observó. ¿Lo decía en serio? — No planeo dormir en el sofá y no permitiré que tú lo hagas tampoco. —  Aseguró señalando hacía la habitación. — No te morderé, tranquila. —  Susurró divertido al verla sonrojarse por sus palabras. Tenerla a su lado durante la noche sería la tentación echa carne, y él al ser un amante del pecado, temía terminar actuando arrebatadamente. Se dejo caer sobre la cama, y espero a que ella hiciera lo mismo para abrazarla por la espalda, acomodando sus brazos libremente alrededor de su cintura para tenerla cerca y recibir su calor. Si no se conociera mejor, pensaría que estaba empezando a necesitar de su cercanía para mantenerse tranquilo. Ignorando esa idea, apoyó su mentón sobre su hombro y soplo sobre su mejilla tras el haberse apropiado un poco más de sus labios para dejarse vencer por el cansancio del día al cabo de unos minutos. 

Ignoraba cuantas horas habían pasado, también si ya había amanecido, pero aún así se vio obligado a despertar cuando el movimiento a su lado no cesaba. Podía sentir sus manos divertirse en él, y no me molestaba, todo lo contrario, la ansias de verla empezaban a dominarlo. Jamás imagino dormir al lado de alguien, mucho menos el despertar con esa persona aún en su compañía; estaba seguro que si fuese otra en su posición estaría disgustado, pero con ella… todo parecía estar bien. Hubo un momento en que incluso considero los acontecimientos del día anterior cómo un sueño y se sentía grato de que la realidad fuese otra. — Hm… — Fue lo único que emitió, abrazándola más a sí. No quería que abandonara el calor de la cama, no quería recordar el hecho de que no podría disfrutarla tanto cómo en ese momento. Especialmente cuando tuviese que salir a realizar sus cargos del día. Se dejo perder en su mirada, ameno del recibir esas incesantes corrientes eléctricas del solo observarla. Era hermosa… y lo era aún más cuando estaba tan a su disposición.  — Yona siempre prepara el desayuno… — Pero Yona no estaba ahí… Las expresiones de su rostro se vieron víctimas de una sensación inexplicable. Estaba tan fascinado con la fémina, que su mente había eliminado algunos eventos. Soltó de su cuerpo, reincorporándose sobre la cama para quedar sentado con el torso desnudo. Esa noche había dormido con unos pantalones para no incomodarla, pero cuando se acostumbrará a él, volvería a sus costumbres de dormir completamente libre de cualquier tipo de prenda. La tomó del brazo, tirando de ella para hacerla sentarse sobre su regazo y así darse el lujo de apoyar ambas manos sobre sus muslos. — ¿Quieres desayunar fuera? — Cuestionó rozando la punta de su nariz con la suya, acortando disimuladamente los centímetros que alejaban sus bocas ya entreabiertas. Como hambriento al recibir alimento, atacó sus carnosos labios, dando a entender la necesidad que tenía del besarla. Era en todo lo que había pensado desde el momento que se despertó. Y sería todo lo ocuparía su mente en mucho tiempo... Maldición, esa chica sería un problema. — Podría llevarte de compras… antes de que tenga que resolver algunos pendientes. ¿Qué opinas?
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Re: you exist inside the darkness.

Mensaje por lalisa el Dom Sep 17, 2017 7:46 pm

  Mis manos se posicionaron sobre su pecho desnudo con suavidad, registrando en mis dígitos como era su cuerpo. Noté cómo sus facciones cambiaron al mencionar a Yona, y no me hizo falta ser un genio para adivinar, o suponer que debía ser su hermana. No había visto rastro de ella, y por lo que había mencionado Akutagawa, algo había pasado referente a ella. Acuné su rostro en mis manos.— ¡¿Sí?! Me encantaría. —Apoyé mi frente contra la suya, aún apretando sus mejillas suavemente.— Cuando trabaje oficialmente para la Port Mafia, te devolveré el dinero, y te pagaré un alquiler por dejar que me quede aquí. —Aseguré, ingenua de mí. ¿Acaso me había parado a pensar en qué conllevaría trabajar para ellos? No, o quizás sí, pero había preferido ignorarlo porque eso hacía cuando el horror llegaba a mi vida. Huía.— Voy a prepararme. —Estaba sumamente contenta, y a lo largo del día las mejillas me terminarían de dolor al sonreír tanto. Dejé un beso cerca de su boca, para saltar de la cama, e ir corriendo a dónde él me había vuelto a dejar algo de ropa de Yona, que si bien era preciosa, las tallas de nuestros cuerpo no coincidían en todos los aspectos: quedando demasiado ajustada. Así tras una guerra que parecía infinita contra un vestido de nuevo de color negro, al no poder colocar los botones que se encontraban en la espalda, recurrí al ser que se había convertido en mi salvación.— ¿Puedes ayudarme? —Asomé la cabeza con lentitud por el marco de su puerta, quería respetar tanto su intimidad como estuviera en mi mano. Realicé un recorrido visual por sus ropajes negros, era bastante diferente a lo que llevaba ayer, y le quedaba muy bien.— Creo que el negro es nuestro color. —Sonreí, colocándome de espaldas a él para que le fuese más fácil. Aparté el cabello, pero entonces, jadeé. ¿Acaso tenía que estar alerta todo el rato cuando estaba junto a él? Porque sus labios se posaron de nuevo sobre la piel sensible y que provocaba escalofríos nada más tocarla.— Gracias... —Dije, a punto de tartamudear. Esto solo podía vaticinar que el día sería de nuevo una montaña rusa de emociones que en demasía, me harían sufrir de las mejor de las maneras. || Tenía los ojos totalmente abiertos, ¿cómo podrían crear tales prendas de ropa? Habíamos decidido ir primero a hacer las compras, para luego poder desayuna relajadamente. Cada cosa que llamaba mi atención, Chuuya se ofrecía para comprarla, pero tampoco quería abusar de su buena fe, así que la mayoría de las veces di una negativa.— ¿No te estás aburriendo? —Comenté mientras pasábamos frente a un grupo de tiendas, en la cual una llamó mi atención. Y la única razón por la cuál eso sucedió: fue por el pelirrojo a mi lado. Tiré de su mano para que ralentizara su paso, y junté mis labios en una pequeña mueca.— ¿Te importa si entro a ver que hay ahí? —Evité cualquier contacto con su mirada. Estaba segura de que no era gran cosa que una chica de diecisiete fuese a una tienda de lencería, pero...jamás había entrado a una tan cara, y en compañía de un hombre que conseguía adueñarse de cada una de mis terminaciones nerviosas y así acabar con mi débil salud mental.— ¿¡Vas a venir conmigo!? —Entonces la vergüenza estalló de forma estrepitosa, y aumentó cuando a él pareció divertirle. En cuanto pusimos un pie en la tienda nos vimos abordado por una joven rubia, que tenía una sonrisa deslumbrante.— Bienvenidos, ¿puedo ayudarlos? —Jugué nerviosa con mis manos, ¡esto no tenía que estar saliendo de esa manera!— Déjalo todo en mis manos, cielo. ¿A usted con que le gustaría ver a su novia? —Entonces recordé que las marcas de nuestros cuellos eran visibles para todo el mundo, y casi caigo de espaldas con tan solo imaginarme lo que la gente podría pensar. Pero me armé de valor, esto también me serviría de ayuda cuando tuviéramos que fingir frente a los de La Port Mafia. Giré mi rostro hacia él, entorné levemente los ojos.— ¿Con qué quieres veme, a-amor? —Mordisqueé mi labio.
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