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Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por afterglow el Dom Dic 17, 2017 1:38 pm


DIEGO BARRUECO -
Ahora que nos encontrábamos completamente solos, procedí a cerrar la puerta corrediza de cristal, dándome la oportunidad de echar un vistazo al  interior de la casa. Su apariencia era aun peor que la del patio trasero, pero al menos podía agradecer que nada del inmobiliario había sufrido daños, de lo contrario habría sido un tanto difícil de explicar pero al final siempre conseguía salirme con la mía. Volví mi atención a la bonita castaña que ahora me acompañaba, sus preguntas fueron directas y sin el menor preámbulo, algo admirable si se tomaba en cuenta la incómoda situación en la que nos encontrábamos. -Depende del día- respondí, haciendo alusión a mi estancia en la mansión. -Se puede decir que si, ahora si- no tenía la menor intención de explicarle mucho sobre la relación que tenía con su madre ya que eso podría ser más que problemático, no había necesidad de caer en definiciones y mucho menos en aquella plática de la exclusividad. Su madre y yo estábamos pasando un buen rato, eso era todo. Rebusqué en los bolsillos de pantalón hasta que di con la cajetilla de cigarros a medio vaciar, tomé uno de ellos y de inmediato lo lleve hasta mis labios para encenderlo. Anne detestaba que fumara en su casa pero si dejábamos las cosas claras, estaba en el patio y ella no estaba aquí para reñirme. -veintiséis- sostuve el cigarro en una de las comisuras de mi boca para permitirme hablar sin dificultad, entendía que mi edad le pareciera algo relevante ya que claramente había una gran diferencia entre la de su madre y la mía, una diferencia que entre Bárbara y yo era prácticamente nula a simple vista. La mirada azulina de la muchacha se encontraba fija en mi y aunque claramente no tenía idea de que estaba pasando por su mente, podía darme una idea. Una chica en su posición pensaría en el escándalo que causaba mi relación con su madre, probablemente se estaría preguntando que demonios había pasado por la cabeza de su progenitora al enredarse con alguien que fácilmente podría ser su hijo. Yo por mi parte creía que todo estaba bien, literalmente solo se vivía una vez y como tal, la vida era demasiado corta para andar pensando en lo que la gente diría. Esa había sido mi filosofía de vida desde que había salido de mi ciudad natal y la había mantenido firme, tan era así que ahora llevaba una vida que podía ser fácilmente juzgada por la sociedad. Mi ceño se frunció cuando ella mencionó la poca introducción que Anne me había dado, cualquier otro "novio" en mi lugar estaría indignado. A mi no podía importarme menos. Si quería presentarme a su familia era asunto de ella, aunque si no lo hacía era más fácil para los dos, yo sabía que lo nuestro iba a acabar tarde o temprano. Puse los ojos en blanco cuando me invitó a revisar mi teléfono, a esas alturas ya no me quedaba duda de que la muchacha era hija de Anne, ambas eran igual de mandonas y compartían los inquisidores pero hermosos ojos azules. Del bolsillo trasero de mi pantalón saqué el aparato y presioné la tecla lateral para poder iluminar la pantalla. Tenía varias llamadas perdidas y uno que otro mensaje pero ninguno era de su madre. -No, no hay un solo mensaje de tu madre- pasé el dedo por la pantalla, eliminando aquellos mensajes comprometedores o que simplemente no me interesaban, muchos eran referentes a la fiesta que había montado y que para mi mala suerte había tenido que acabar antes de tiempo. -Seguro quería darme una sorpresa- exprese con más emoción de la que realmente sentía, Bárbara iba a ser un obstáculo a mi diversión y no era uno del que podría deshacerme. La ojiazul había llegado para quedarse y probablemente el propósito detrás de no decirme sobre su visita era mantenerme en control, ponerme a prueba y al menos la primera, ya la había fallado al tener la casa hecha un desastre y haber estado coqueteando descaradamente con cuanta chica se había cruzado en mi camino.



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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por fercaver el Lun Dic 18, 2017 9:11 pm


BARBARA PALVIN.
Mi ceño se frunció al enterarme de que mi madre no había enviado un solo mensaje y es que estaba segura que detrás de esa acción había una decisión bien pensada. Probablemente lo que Anne quería era saber qué estaba haciendo Diego durante su ausencia y a juzgar por lo que yo tuve que ver su conducta no era la más adecuada. —Menos de la mitad de la edad de Anne.— Comenté en un tono que no fue alto, pero que fácilmente Diego pudo escuchar. Mi intención tampoco fue formar una escena en torno a todo esto, aunque mi sentir debió quedarle claro al castaño debido a la expresión de asco que se apropio de mi expresión. —Por lo menos deberías ofrecerme un cigarrillo porque tengo mucho que decir respecto a lo que vi al llegar.— Estaba demás que le dijese la cantidad de cosas que había hecho mal durante la ausencia de mi madre. Podía jurar que Diego no ignoraba lo mucho que Anne odiaba las fiestas, que la gente fumara y, sobre todo, que quien estaba con ella pusiese sus ojos sobre otras personas. No sabía exactamente en qué términos se encontraba la relación de mi madre con el castaño pero juraría que coquetear con terceras personas no era parte de la historia. 
Finalmente el chico frente a mí me había dado un cigarrillo, el que también encendí con su fuego. Tras la primera calada volví la mirada a él y una pequeña risa sarcástica escapó por entre mis labios. —Yo creo que quería vigilar lo que hacías y sorprenderte no es la palabra adecuada.— No había que darle explicaciones porque él comprendía lo que yo deseaba decirle, algo me decía que ese muchacho no tenía un pelo de tonto. —Tendré mucho que contarle cuando la llame.— La expresión más serie de Diego me causo bastante gracia y es que él ni siquiera era capaz de ocultar de buena manera lo mucho que le angustiaba perder los beneficios que se le daban al salir con mi madre. —No sé que le molestará más...— Fingí estar pensando, relamí mi labio inferior y volví a absorber el humo.  —Podría comenzar por decirle sobre la fiesta o quizá sobre el desastre que tienes en la casa o, lo mejor de todo, la forma en que coqueteabas con la rubia.— La forma en que una sonrisa se instaló en el rostro del castaño me hizo suspirar y es que ese aire de superioridad que se cargaba no me gustaba en absoluto. Acabé por ponerme de pie y tras apagar el cigarrillo me incliné frente a Diego para sujetar su mentón con uno de mis dedos de forma que no tuviese más opción que la de elevar el rostro para encontrarse con mi mirada. —No juegues conmigo porque yo no tengo intención alguna de cubrirte la espalda con Anne.— Una sonrisa cargada de cinismo adorno mi rostro cuando me alejé para entrar en la casa. Yo no tenía idea de qué clase de tontería había hecho Diego con mi madre pero estaba enloqueciendo si creía que yo me derretiría como una tonta ante esa sonrisa encantadora. Porque sí, lo aceptaba, el chico era atractivo pero también un casanova de primera. No tenía que preguntarle para saber que Anne no debía ser la primera mujer mayor en su vida, quizá estaba haciendo juicios apresurados pero algo me anunciaba que si él estaba aquí era solo para disfrutar de los lujos que una mujer millonario de Beverly Hills le podía ofrecer. Y me hubiera encantado darme unos minutos más para atormentar a la nueva conquista de mamá, pero me sentía agotada tras el extenso vuelo desde Londres; lo primero que necesitaba era darme un largo baño. 
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por fercaver el Lun Dic 18, 2017 10:40 pm

JAMIE DORNAN.
Otra vez me encontré a mi mismo suspirando y es que al parecer la rubia de la mañana iba ser mi dolor de cabeza por el resto del día. Por un segundo creí que decirle que no podía ir era una buena idea, pero pronto recordé lo que la misma Camila me dijo por la mañana. ¿Y si la chica decidía ir a la policía? Esa era una posibilidad y si se concretaba yo sería el único que cargaría un gran problema sobre la espalda. —¿Tengo más opción?— Le pregunté sin ocultar el sarcasmo y es que claramente no me convenía tener que salir de la oficina casi tres horas antes de lo habitual, pero ¿me quedaba otra cosa por hacer? Ya se me ocurriría alguna excusa para mi jefe que de seguro no se alegraría de mi ausencia. —Esta claro que no es así, aplícate en la universidad.— Dije como respuesta a sus palabras porque era mejor que ella dejase de intentar averiguar más detalles sobre mi vida. Lo único que esperaba es que la rubia decidiera aprovecharse en un mal plan porque no necesitaba de más problemas. —Lo siento, es un asunto algo complicado y no podía dejar pasar la llamada.— Afirmé justo antes de soltar un suspiro y volver a sentarme frente a mi jefe. Teníamos que atender a un par de asuntos en conjunto así que esperaba que la mañana fuese productiva, mucho más de lo que lo era cuando estaba a solas con mis pensamientos en la oficina. Debía sonar como una tontería pero los momentos de silencio parecían transformarse en mis peores enemigos. 
Lo cierto era que me había olvidado de Camila, fue una pregunta de Emily la que de un segundo a otro me hizo recordar a la rubia. —Lo siento Em, no podré acompañarte a ese lanzamiento tengo un asunto de urgencia.— Me disculpé con mi compañera de trabajo en el momento que el reloj marcaba cinco minutos para las dos. De no haber sido por que la pelirroja me preguntó si iría al lanzamiento de las tres aún continuaría sentado frente a mi computadora intentando idear una campaña que fuese de impacto. Afortunadamente el tráfico hasta el universidad de Camila no había sido demasiado intenso y ella continuaba parada frente a la entrada principal cuando yo detuve el auto. —Estaba en el trabajo y ya he tenido que dejar varios pendientes por venir por ti.— Así que aunque no lo dijera en voz alta lo mejor era que se mantuviera sin hacer mayores reclamos. —¿Dónde se supone que vamos?— Pregunté porque aunque estaba siguiendo sus indicaciones aún no tenía idea de cuál sería nuestro destino. Repentinamente mis ojos se entornaron y es que estábamos en medio de la carretera cuando la chica de ojos castaños decidió sentarse en el borde de la ventanilla, asomando al exterior parte de su cuerpo. —Hey, hey, ¿qué demonios estás haciendo? ¿Quieres matarte o hacerme pagar una infracción?— Le dije mientras comenzaba a disminuir la velocidad del coche. Detuve el vehículo del todo cuando me aseguré de que ningún otro viniese cerca para no interferir en el tránsito normal. —No entiendo porque no simplemente esperaste que la gente de la aseguradora de contactara.— ¿Es que acaso a ella le estaba gustando pasar tiempo conmigo? Bastaba un vistazo para tener en claro que la rubia no tenía nada en común conmigo. Ella parecía ser una chica que solo quería divertirse y yo ya estaba lejos de esa etapa de hecho ni siquiera sabía porque me había prestado para sus juegos. Yo debía estar en la oficina, atendiendo a asuntos de trabajo no en medio de una carretera con una chiquilla que intentó chantajearme por la mañana. ¿Y si solo le daba un cheque que solucionara sus problemas? Dudaba que en el fondo quisiera algo más que reparar su motocicleta.

Uf si he escuchado eso, pero imagino que en invierno todo se vuelve frío, frío. ¿En serio? Jajajaja yo soy todo lo contrario, siempre me ha gustado mucho más el frío porque es medio masoquista pero me gusta la sensación mientras que el calor es muy prrrg.
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por afterglow el Miér Ene 03, 2018 4:49 pm


CAMILA MORRONE -
Aunque había convivido muy poco tiempo con James como para poder tener un juicio adecuado sobre su personalidad, podía darme cuenta que no era alguien demasiado paciente y yo lo único que había estado haciendo todo ese tiempo era jugar con sus nervios. Me sentía mal pero no lo suficiente como para dejar de hacerlo. Después de la primera parada que habíamos hecho, acomodé todo en el maletero y volví a subirme. Pase mi atención del camino a la pantalla de mi móvil cuando un pequeño recordatorio apareció en la parte superior y con un movimiento lo hice desaparecer, antes de indicarle que calle debía de tomar a continuación. Como había esperado, él terminó por cuestionarme sobre nuestro destino y aunque pensé en decirle, temía que fuera a parar la marcha de inmediato y a bajarme ahí en el medio de la nada. -Vive la aventura, no tienes que estar en control todo el tiempo- respondí, poniendo los ojos en blanco y apretando el botón que bajaba la ventanilla. El clima era cálido y a pesar de la distancia ya se podía sentir la brisa marina. Saqué uno de mis brazos, adorando la sensación que brindaba el aire cuando chocaba contra mi piel pero mi momento no duró demasiado ya que el aparente adulto responsable me pidió que me comportara o más bien me lo ordenó por el tono de voz que empleó para decirlo. -¿Qué te preocupa más? ¿Qué me mate o la multa?-pregunté con sarcasmo destilando de mis palabras, había algo en hacerlo rabiar que me ponía de muy buen humor. Además de que me ponía las cosas demasiado fáciles, prácticamente cualquier cosa parecía sacarlo de su zona de confort. -No pude esperar porque temía que desaparecieras. A tu auto no le paso gran cosa- claro que quería que mi moto fuera arreglada pero también sabía lo largos y burocráticos que eran los trámites con las aseguradoras y yo no tenía ni el tiempo ni las ganas de estar esperando siglos. Mientras yo quedaría completamente afectada por aquel accidente que no había sido mi culpa, él podría continuar con su vida como sin nada y no me parecía justo, el rayón de su auto saldría con una simple pulida y mi moto probablemente sería desahuciada. -Detente ahí adelante- pedí, sentándome a la orilla de mi asiento y señalándole un tanto emocionada el lugar en donde debía hacerlo, tenía un disco de no estacionarse pero por ahí jamás pasaban los autos de policía por lo que dudaba que fuéramos a tener algún problema.  -¿No es precioso?- mi mirada se encontraba perdida en la bonita puesta de sol que teníamos frente a nosotros. Le sonreí antes de bajarme del auto y comenzar a caminar hasta la playa, en donde había algunas personas reunidas practicando algunos deportes acuáticos, otros tanto disfrutando del sol o simplemente jugando a la orilla. -¿Piensa quedarse ahí parado señor Dornan?- pregunté con un claro tono de burla, desde el momento en el que lo había conocido jamás me había referido a él de una manera formal y no iba a empezar a hacerlo ahora. -La clase estaba pagada por adelantado, no podía permitirme perderla- anuncié antes de que él comenzara a despotricar como sabía que haría. En más de una ocasión me había indicado que era un hombre ocupado y que lo había estado distrayendo de sus labores.
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por afterglow el Sáb Ene 06, 2018 2:55 am


DIEGO BARRUECO -
Al punto en el que habíamos llegado en la conversación, comencé a temer que los ojos se me quedaran permanentemente en blanco debido a todas las veces que los había torcido en respuesta a algún comentario sarcástico de parte de la castaña. Me quedaba más que claro que aquella chica no tenía pelos en la lengua y tampoco la mínima intención de hacer buenas migas conmigo. Por primera vez en mucho tiempo, una persona había logrado sacarme de mi zona de confort, había logrado que no supiera cual iba a ser mi siguiente movimiento y vaya que me encontraba aterrado. Sí ella cumplía con sus promesas de contarle con lujo de detalle a su madre lo que había estado haciendo ahí, yo me encontraría en cuestión de segundos con mis cosas en la calle. Anne no era de esas personas que perdonaban dos veces el mismo error. Sin embargo no iba a mostrarle a la castaña el enorme poder que tenía sobre mi, los juegos de un solo jugador eran muy aburridos. Le sonreí, como solo un bastardo con suerte haría porque había que ser un tonto para no aprovechar la oportunidad que me había dado la vida. -¿Vas a acusarme con tu madre?- pregunté con chulería, pasaba de darle el placer de verme asustado de perder algo por lo que realmente no había trabajado. Siempre estaba la opción de mandarlo todo al carajo, pero por mucho Anne era la mejor inversión en la que había puesto mis manos y no estaba tan dispuesto a dejarla ir tan fácilmente, menos cuando era por capricho de su hija. -Comienzo a dudarlo bonita. De querer llamarle, lo habrías hecho apenas nos quedamos solos- di una breve calada al cigarrillo, manteniendo una sonrisa ladeada mientras lo hacía. Claramente mis planes se habían arruinado con la presencia de Barbara en el hogar de su madre pero no por ello iba a dejar de divertirme, solo tendría que ser lo suficientemente ingenioso para poder crear algunos nuevos. -Qué duermas bien, princesa- grité, viéndola marcharse al interior de la casa que ahora estábamos obligados a compartir.  Me levanté del borde de la piscina y sacudí mis tobillos intentando eliminar el agua posible antes de colocarme de nueva cuenta los zapatos, solo un loco andaría por esos pisos antes de que el servicio de limpieza se encargara de ellos. Había que admitirlo, mis fiestas eran el perfecto ejemplo de lo que estaba mal con la sociedad actual. Derroche y degenere, por lo que tampoco culpaba a Anne por encontrarse tan en contra de mis festividades. Volví al interior de la casa y me aseguré de cerrar todo a mi paso, mañana todo el desastre estaría limpio y sería un nuevo día para aprovechar las comodidades de Beverly Hills. Durante mi breve recorrido por la millonaria mansión, descubrí que mi acompañante ya se había instalado en uno de los cuartos, la verdad es que no tenía un registro detallado de ellos debido a que mi atención se encontraba siempre enfocada en el cuarto principal.
Desperté después de una noche reparadora, ni siquiera la presencia y las amenazas de Barbara habían logrado quitarme eso. Tenía la esperanza de que podría mantener todo bajo control. Salí de la habitación encontrándome con todo ordenado y en su lugar, aunque sin señales de Barbara por ningún lado. Suponía que sería el cambio de horario o quizá era el tipo de personas que disfrutaba de quedarse en la cama hasta tarde. Si era la segunda opción, al menos ya tendríamos algo en común, además de ser humanos los dos. Sin demora, comencé a cocinarme el desayuno e incluso me tomé la molestia de añadir lo suficiente para dos personas en el sartén, lo mejor que podía hacer era llevar la fiesta en paz con la ojiazul y si en el proceso conseguía agradarle, no iba a quejarme.



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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por fercaver el Mar Ene 09, 2018 11:23 am


BARBARA PALVIN.

Conciliar el sueño no había sido una tarea demasiado dura considerando que me encontraba absolutamente agotada. Dormir durante los vuelos no era parte de mis habilidades, solo lograba descansar unos minutos y no de la manera más profunda. Para cuando mis ojos se abrieron a la mañana siguiente la luz ya entraba por la ventana y un quejido bastante extenso escapó por entre mis labios antes de que pudiese ser capaz de sentarme sobre la cama. Cuando miré el reloj que se encontraba sobre la mesa de noche vi que ya pasaban de las diez, horario que me parecía razonable para abandonar la comodidad de mis mantas. Al dejar la cama me dirigí hasta el baño para poner a correr el grifo de agua fría desde donde tomé un poco les líquido cristalino entre mis manos y de esa forma lavé mi rostro. Sequé mi cara y entonces utilicé la peineta para desenredar mi cabello y finalmente, antes de bajar al primer piso, cepillé mis dientes. Mi estomago estaba pidiendo a gritos algo de comer por eso antes de darme una ducha preferí bajar a la cocina en busca de mi desayuno. Mi frente se arrugó en cuanto escuché sonido proveniente de la cocina, ¿Y es que Diego ya se había levantado? Eso me sorprendía, había pensado que él estaría en la cama por lo menos hasta el medio día. Una vez que entré en la cocina me encontré con dos tazas sobre la isla y al castaño revolviendo algo sobre la estufa. Me moví con pasos silenciosos hasta él y solo hablé cuando estuve a su costado, observando lo que hacia. —¿De qué se trata esto? ¿Crees que me mantendrás controlada con un desayuno?— Contuve la sonrisa unos segundos, pero después me fue simplemente imposible. —Necesitarías más que unos huevos revueltos para que yo decida no hablar con Anne porque puedo hacerlo todavía.— Llevaba el móvil en una de mis manos y tal como si yo hubiese hecho una invocación este comenzó a sonar exhibiendo el nombre de mi mano en la pantalla. —Ups.— Murmuré cuando moví el aparato frente a Diego y pronto me alejé para sentarme en uno de las sillas que rodeaba el mesón al centro de la habitación.
—Madre.— Dije cuando presioné el botón verde para aceptar la llamada entrante. Mis cejas se elevaron repetidas veces cuando Diego giró sobre sus talones para observarme mientras hablaba. —Fue un vuelo tranquilo aunque al llegar a casa...me sorprendí bastante.— Podía ver las facciones de Diego tensándose. —Es que no sabía que habías adoptado otro hijo.— Me burle abiertamente de la mujer que de inmediato comenzó a justificarse y como siempre mi padre era su referente a seguir o algo parecido, siempre justificaba sus acciones en aquel hombre. —Oh vamos mamá, el tipo tiene la edad de mis amigos.— Insistí aún con el tono burlón y es que sus justificaciones eran simplemente tontas. Caminé hasta el castaño y me paré frente a él detallando su rostro con la mirada. —No te he dicho que no lo sea, pero es la clase de chico con el que yo saldría no tú.— Me burlé ante los primeros indicios de molestia en la voz de mi progenitora. —¿Y de verdad crees que le interesa algo más que tu dinero?— La pregunta fue abierta y en ese momento Anne comenzó a decir abiertamente que mi opinión le valía un carajo porque ella era una adulta responsable de sus decisiones. —¿Te he dicho que lo dejes? Solo te estoy diciendo que esto escapa a la razón y temo por tu sanidad mental.— Esas últimas palabras fueron las que hicieron que Anne acabara colgando el teléfono y es que sí, tal vez la ofendí, pero buscaba ser sincera con ella porque si yo no lo era nadie más lo sería. —De verdad eres admirable, Anne realmente cree que ustedes dos tienen algo serio.— Torcí los labios en un mueca y suspiré. —Espero que tengas el mismo talento con el omelette.— Espeté cuando le vi apagar la sartén y comenzó a poner su contenido en los platos. Yo no le había delatado con mi madre, no quería ser una maldita chismosa, pero definitivamente él tendría que aprender a controlar algunas cosas. —Haré una fiesta esta noche, con mis amigos, no quiero ver a ningún desconocido rondando aquí.— A Anne no le gustaban las fiestas en casa, pero él ya había tenido la suya por lo que era justo que yo también tuviese la mía. Había pasado mucho tiempo lejos de Los Ángeles y una reunión con mis viejos amigos sonaba perfecto para inaugurar mi temporada aquí.
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por fercaver el Mar Ene 09, 2018 12:20 pm

JAMIE DORNAN.
—¿Sabes que me preocupa? Que si te matas tendré que ir a la policía a dar mi testimonio y esos trámites son un parto.— Mis palabras debieron sonar duras para ella, pero había bastante de verdad. Era evidente que no deseaba que muriera, pero si lo hacia por su irresponsabilidad a mí me causaría más de un dolor de cabeza. Una risa escapó de mis labios al escucharla y es que, ¿de verdad ella creía que yo iba a desaparecer? Podía pagar la reparación de su moto, lo que no podía hacer era continuar descuidando mis asuntos de la agencia. —Tenías todos mis datos, ¿dónde se supone que podría irme? Solo es una moto malograda.— No debía un millón de dólares y además la aseguradora se haría cargo de todo, ese era el motivo por el que todo los meses pagaba unos cuantos dólares. Finalmente había vuelto a poner el coche en marcha y por un momento tuve la esperanza de que no íbamos a la playa, pero entonces al rubia efectuó un comentario que me hizo sentir un idiota de primer nivel. Ella era una chiquilla y estaba manejándome a su antojo porque yo había decidido caer en sus juegos. —¿En serio tienes un problema para entender las señales de tránsito?— Pregunté confundido y es que el letrero de no estacionar era enorme, al igual que el pare que ella decía no haberse pasado por la mañana. —No sé porque hago esto.— Murmuré para mi mismo justo antes de estar estacionando el coche en el espacio donde no debía hacerlo. Suspiré y apagué el motor, pero en ningún momento consideré la posibilidad de bajar ya que hasta había pensado que solo dejaría a Camila aquí para que ella se fuese por su propia cuenta. —¿Quieres que me quede?— Pregunté confundido y su mirada me dejaba en claro que había dado en el clavo. Para estas alturas ya conocía a la rubia y sabía que negarme solo me traería más dolores de cabeza por eso tomé la opción más sana, desabroché el cinturón de seguridad y abandoné el coche para luego activar la alarma.
Fuera del auto la brisa marina te golpeaba de inmediato y no podía negar que resultaba agradable, ese era justamente el motivo por el que mi casa estaba ubicada tan cerca de ella, a solo unos kilómetros de aquí por la misma carretera. —¿Y no podías solo tomar un taxi? ¿Pedirle a alguna amiga que te trajera? ¿Y tus padres? Ellos deberían traerte.— Mis últimos dichos parecieron molestar a la rubia de sobremanera porque casi me fulminó con la mirada, quizá no había sido una buena idea decirle de modo indirecto que era una chiquilla. Llevé una mano hasta mi nuca y recorrí el sitio con la mirada y es que no podía negar su belleza pero también, el estar disfrutando de algo tan hermoso me recordaba mi irresponsabilidad con el trabajo. —Ya que estamos aquí es mejor que vayas por tu clase pronto, no puedo seguir perdiendo el tiempo por tu culpa.— Me quejé y entonces ella comenzó a caminar y yo no podía evitar preguntarme cómo es que pisaría la arena usando traje. Solté un bufido y volví a abrir el auto para dejar la chaqueta y la corbata en su interior porque si iba a estar aquí no me limitaría a solo observar desde la carretera. Una vez que estuve al lado de la escalera que daba a la arena me deshice de los zapatos y los calcetines, los que cargué en una de mis manos para empezar a caminar. La arena tibia y la brisa marina me hizo sonreír y estaba sumiéndome en mis pensamientos hasta que al elevar la vista me encontré con Camila quitándose la ropa para lucir un bikini turquesa. No podía negar que la chica era atractiva, lo había notado desde el primer minuto pero su forma de ser me descolocaba; hace unos años atrás podría haberme interesado en ella pero ahora estaba claro que vivíamos en mundos absolutamente diferentes. La vi acercarse hasta un hombre quien pronto le entregó una tabla y un remo por lo que empezaba comprender que el objetivo aquí era aprender surf de remo. Había practicado ese deporte hace unos cuantos años, pero no estaba seguro de que pudiese hacerlo ahora con éxito. El instructor del deporte le dio las primeras indicaciones a Camila, pero luego continúo con otra chica y la sonrisa fue automática en mi expresión; no lo estaba haciendo en absoluto bien. Tuve unos segundos de duda, pero finalmente caminé en su dirección. —Debes separar un poco más las piernas, que estén alineadas tus rodillas con tus hombros.— Indiqué a la rubia ahora que me había sentado en la arena más cerca de ella.

¡Hola! no tengas problemas mira que yo solo ayer he quedado del todo libre y en estas últimas semanas casi no me pasé. También para ti linda, que todos tus deseos y proyectos para este año se cumplan. Yo bien, muy relajada porque ya tengo vacaciones del todo, ¿tú?
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por afterglow el Sáb Ene 20, 2018 12:34 am


CAMILA MORRONE -
Parecía que sin importar lo que dijera, todas las palabras que salían de la boca del castaño sonaban como un insulto. Podría comenzar por la forma despectiva con la que había descrito a mi medio de transporte o su continuo afán de hacerme ver que no era nada más que una chiquilla que le estaba haciendo perder el tiempo. -Podrá parecerte poca cosa pero he tenido que limpiar mocos y aguantar a los hijos de otros, cada fin de semana durante un año para poder pagarla. Perdona si no me parece poca cosa una moto malograda- de lejos se veía que el hombre tenía dinero suficiente para pagarme íntegramente por los daños causados a mi motocicleta pero una parte de mi se negaba a dejarle las cosas tan fáciles, si mi vida se había complicado por su descuido pues a mi me tocaba complicársela a él. Solo así sentiría que realmente me había pagado por los daños como era debido. No me detuve a escucharlo ya que probablemente sus palabras no serían más que uno de sus habituales sermones, por lo que me apresuré a bajar la escalinata hasta la playa y acercarme hasta el instructor que no demoró en darme una de las tablas con el remo a juego. Su explicación fue corta y tan básica que ni siquiera un profesional podría entender esas instrucciones. Con nulos conocimientos y apoyo del instructor intente poner en práctica las indicaciones pero sin importar que tanto lo intentara, no lograba equilibrarme sobre la superficie. Probablemente cada una de mis caídas fueron el deleite personal del hombre que observaba a la distancia. De su parte espere risas y quizá hasta comentarios malintencionados, sin embargo logró dejarme sin palabras cuando me indicó cual era la forma correcta de pararse en la tabla. -Es fácil decirlo cuando te encuentras ahí sentado- repliqué con desdén, ahora me arrepentía de siquiera haber pensado que aquello era una buena idea. Aunque tenía mis reservas, decidí hacerle caso y milagrosamente logré mantenerme erguida por más de dos segundos. -¡Quién lo diría! Sabes hacer algo más que quejarte- dije sarcásticamente, aunque cualquier mal humor que pude haber tenido desapareció cuando lo vi poner los ojos en blanco o al menos eso parecía que había hecho desde la distancia. -Es broma. Realmente aprecio tu consejo- sonreí en su dirección antes de comenzar a alejarme de la orilla, el punto de nuestra presencia ahí era aprender y no iba a conseguirlo permaneciendo sobre la tierra. Al cabo de algunas caídas y bastante rato intentando mantener el equilibrio, logré dar una vuelta a la bahía sin tambalearme, un logro enorme si tomaba en consideración lo mal que lo había estado haciendo en un principio. Volví a la orilla prácticamente extasiada y poco me faltó para ponerme a brincar como una chiquilla en navidad. Mis pasos se hundían sobre la arena mojada, impidiéndome caminar con normalidad y podía sentir el cabello húmedo pegándose a mis mejillas pero realmente nada podía molestarme en esos momentos. -¿Viste? Lo logré. Di la vuelta entera- Exclamé emocionada, deteniéndome a algunos pasos de distancia y enterrando la tabla para no seguir cargando con su peso. -Sí la mercadotecnia no sirve, puedes dedicarte a dar clases aquí en la playa- me giré intentando ocultar mi sonrisa, al final del día él no era tan malo como yo había intentando convencerme. Sí era serio y un tanto gruñón pero era una respuesta natural a mi comportamiento, porque tenía que ser honesta, lo había estado alejando de sus obligaciones por puro capricho. Devolví el equipo que había utilizado y me apresuré a tomar la pequeña maleta que había llevado conmigo, ya había dispuesto de demasiado tiempo ajeno. -Ya vuelvo- guiñé uno de mis ojos antes de comenzar a alejarme en dirección de las regaderas, yo por mi parte estaba satisfecha con lo productivo que había resultado mi día y aunque James se empeñara en negarlo, él también había disfrutado del día. Nadie era indiferente a un día en la playa.
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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por afterglow el Sáb Ene 20, 2018 1:15 am


DIEGO BARRUECO -
El suave chisporroteo del sartén se vio interrumpido por una voz que comenzaba a conocer más de lo que realmente me gustaría. Barbara miraba sobre mi hombro con desdén y su pensar rápidamente fue expresado en palabras mordaces sobre mis supuestas intenciones al preparar el desayuno. -Vamos Barb, no todo lo que la gente hace tiene un doble sentido implícito- la verdad es que si había preparado el desayuno como una ofrenda de paz pero tampoco había sido lo suficientemente ingenuo como para pensar que aquello sería suficiente para que ella mantuviera la boca cerrada. A esas alturas ya había comprobado que Barbara era una de las chicas más difíciles con las que me había topado en mucho tiempo. Mi atención fue reclamada de inmediato por el familiar tono de llamada de un móvil y sin siquiera proponérmelo, me helé en mi lugar al ver que se trataba de Anne llamando a su preciada hija. Hablando del diablo, literalmente. Los huevos habían pasado a un segundo plano y una preocupación impropia de mi, se había apoderado de mis sentidos. Nunca antes había conocido a alguien que pudiera arrebatarme todo futuro con simples palabras porque sabía que si Barbara decía que el cielo era rojo, Anne iba a creerle sin importar si le daba pruebas para comprobarlo o no. Me quedé en silencio, escuchando con atención todo lo que salía de los labios de mi acompañante y haciéndome a la idea de cuales podrían ser las respuestas de su progenitora, aunque no se tenía que ser un erudito para llegar a hacerse una idea. Los ataques a mi persona comenzaron como si yo no estuviera ahí parado, cocinándole el desayuno y completamente aterrado a que en un arrebato, terminara por decirle a su madre sobre mi incidente de la noche anterior. La verdad es que las palabras se me resbalaban ya que en teoría no había dicho nada que no fuera verdad, por mi edad, fácilmente podría ser el hijo de Anne. Una sonrisa se extendió en mi rostro en cuanto me di cuenta que mi ¿novia? había cortado a la llamada, de cierta manera, yo iba ganando esa competencia. -No la culpo, tengo bastantes talentos- respondí a sus acusaciones con un no tan fingido narcisismo. Rápidamente apagué la sartén y vertí su contenido en un par de platos antes de colocar uno de ellos frente a la aireada muchacha, suponía que no estaba muy acostumbrada a que su madre le llevara la contraria y era casi lamentable que yo fuera la primera excepción. -Mi omelette es para morirse pero no es el talento que tu madre más admira de mi, eso te lo aseguro- sonreí de lado mientras tomaba asiento justo frente a ella y deje el tema de lado como si hubiese estado hablando de algo tan poco relevante como el clima. Detuve mis movimientos por completo cuando escuché el pequeño plan que traía entre manos y casi sonreí, quería acusarla de hipocresía pero suponía que ese no era mi lugar, ella tenía mucho más derecho de hacer una fiesta ahí que yo. -Es tú casa, puedes hacer lo que te venga en gana- murmuré, restándole importancia. Sí buscaba alguna objeción de mi parte o algo parecido, no iba a obtenerla porque a diferencia de ella, me daba igual lo que pasara en la casa y lo que pensara Anne sobre ello. Lo que fuera que sucediera aquella noche no iba a ser culpa mía. -Nada de que preocuparse,
es más, si deseas puedo pararme en la puerta a revisar la lista de invitados-
prometí mientras ponía los ojos en blanco, realmente no tenía intención de ser uno más en esa reunión, fiesta, bacanal o lo que fuera y como tal, tampoco iba a invitar a mis amigos y conocidos. Ni siquiera sabía si me estaba considerando en su lista de invitados o si tendría que permanecer oculto en mi habitación pretendiendo que estoy completamente ajeno a lo que sucede en el exterior. -Y para que veas que no guardo rencor, yo mismo te llevaré a comprar el ponche de frutas que probablemente tus amigos beben- bebí un corto trago de mi café y fije mi mirada en ella, realmente me sorprendía lo difícil que me resultaba entenderla, Barbara Palvin era también una excepción a todo lo que creía conocer.



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Re: Entonces te vi, y todas las canciones de amor tuvieron sentido.

Mensaje por fercaver el Sáb Ene 20, 2018 12:42 pm

Barbara Palvin.
—Prefiero no enterarme de cuales son esos talentos...por ahora.— Había sido completamente consciente de que mis últimas palabras debieron ocultar una pizca de doble sentido que seguramente el castaño captó a la perfección. Utilicé el tenedor para cortar un trozo de omelette que después llevé hasta mis labios y aunque odiaba admitirlo estaba bastante bueno. Me limité a continuar comiendo y una risa escapó de mis labios cuando escuché su idea de hacerse cargo de la puerta. —No te pondré a cuidar la puerta, prefiero que te quedes encerrado en la habitación.— Al decir esas palabras me aseguré de que tanto mi tono de voz como mi rostro fuesen de absoluta seriedad. Y estaba luchando por no explotar en una carcajada y es que seguramente él no se esperaba que le dijera abiertamente que no lo quería ni siquiera cerca de mi fiesta. —Si pones el suficiente ron blanco el ponche de fruta no está tan mal.— Solté con una sonrisa algo sarcástica porque definitivamente él no tenía idea sobre quienes eran mis amigos, estaba segura de que él no imaginaba del todo bien cómo eran las fiestas de jóvenes en este sector de la ciudad. La mayoría de mis amigos tenían más dinero para gastar del que en realidad podían y eso salía a la luz en cada una de estas fiestas. Llevé la mano al frente para beber un sorbo de la taza de café, tras aquello comí el último trozo de omelette y me puse de pie para caminar de regreso a las escaleras. —Debiste ver tu cara.— Pronuncié mientras observaba al castaño a la distancia. —Estas invitado y tendré la consideración de ni siquiera presentarte como mi nuevo padre.— Rodé los ojos y finalmente los puse en blanco ante esos últimos dichos y es que todo esto era ridículo. Si mi madre deseaba ser una tonta yo no haría algo por evitarlo, le había dicho lo que pensaba y no quiso escucharme, ya no era mi responsabilidad.
Organizar la fiesta no había sido complicado porque en realidad bastó que llamara a un par de conocidos para que ellos difundiesen la noticia entre el resto. Respecto al alcohol y la música tenía a un par de conocidos que se encargarían y todo lo demás llegaría junto a los invitados. 
(...)El reloj marcaba cerca de las once cuando la casa comenzó a repletarse de personas, a la mayoría no las veía desde hace meses pero seguíamos manteniendo contacto. Tras saludar a unos cuanto me había sentado junto a Stella, mi mejor amiga, que acababa de entregarme una botella de cerveza. Y tal como me lo esperaba de una u otra forma su mirada había acabado sobre Diego, "¿De dónde lo conoces? Es obvio que no iba a nuestra escuela o al club porque créeme que le hubiese visto" —Es un amigo.— Mentí y casi de forma instantánea recibí un codazo de la rubia. "¿Amigo? Joder, yo sería todo menos su amiga, por favor dime que tienen algo" Una risa escapó de mi boca y negué con la cabeza de inmediato. —Es un idiota, Ella.— Le aclaré a la ojiazul que frunció los labios de forma automática. "No quiero que te cases con él Barbs, solo me parece que sería una distracción interesante" Continúo ella haciéndome suspirar y es que una parte de mí tenía demasiado claro que estaba en lo correcto. ¿Y si le hacia caso a mi mejor amiga? Ella no solía equivocarse y si era sincera no creía que a Diego le interesara demasiado mi madre y mantenerse fiel. —Haré la prueba.— Bromeé mientras me ponía de pie para caminar hasta el sitio donde Diego se encontraba sujetando un vaso con algún tipo de bebida que no lograba identificar solo con mirar. —¿Y solo te quedarás ahí sentado? ¿O es que solo te gustan las reuniones sociales con cincuentonas desesperadas?— Pregunté justo antes de que mi mano se estuviese extendiendo en su dirección. —Baila conmigo.— La expresión del castaño volvió a hacer que mis ojos rodaran y es que no le estaba proponiendo matrimonio, solo le estaba diciendo que bailara. —Oh vamos, ¿o es que te estas volviendo tan aburrido como mi madre?— Pregunté con un toque burlón y es que no sabía si la palabra era aburrida, pero claramente los intereses de mi madre no debían ser muy cercano a los de alguien que no tenía ni la mitad de su edad.
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