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jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

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jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por goldensky el Sáb Ene 06, 2018 1:50 pm

EDITO.
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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por fercaver el Sáb Ene 06, 2018 3:53 pm

Los días en el hospital eran realmente agotadores y la idea de chistar ni siquiera podía atravesar por tu cabeza o te cargarías más de un problema. El estar cursando el internado era casi como someterse a un largo periodo de esclavitud puesto que solo debías seguir instrucciones, ni siquiera podías escoger los procedimientos que deseabas seguir o al tipo de pacientes que deseabas atender. Todo parecía una porquería, a excepción de Victoria y es que el solo pensar en esa morena provocaba que una sonrisa se apoderara de mi expresión. Desde nuestro primer día en el hospital había intentado acercarme, pero su negativa era rotunda aunque estaba convencido de que no demoraría demasiado en caer. No solía emitir juicios sobre las personas, pero conocía al tipo de chicas como ella y era solo cosa de tiempo para que terminara aceptando una cita, la misma que después me permitiría llegar hasta lo que me interesaba de ella: llevarla a mi cama. Y estaba sumido en mis pensamientos, ideando planes, cuando escuché la voz de Alexander diciendo que Jones tenía un paciente para mí. "Se acabó tu descanso Matt, Jones tiene un hombre insoportable como tu siguiente víctima" Me limité a rodar los ojos ante las palabras de mi compañero y es que claramente solo deseaba destacar el hecho de que yo era un déspota.
Me moví por el piso de urología sin mucho ánimo, estaba demasiado cómodo en la sala de descanso como para sentirme feliz de tener que lidiar con un paciente malhumorado. Cuando di con la sala que Jones me había indicado di un par de golpes en la puerta y entré sin espacio para dudas. —Buenas tardes, soy el doctor Daddario y estaré a cargo de su caso hasta el momento de la cirugía donde será tratado por el especialista, el doctor Miller.Y solo tuve tiempo de articular esas palabras antes de que mi vista se detuviera sobre la revista que el hombre en la cama estaba observando. ¿En serio estaba a horas de una cirugía y se encontraba mirando sport illustrated? Suspiré justo antes de que el hombre llevara, de mala gana, su mirada hasta mí. —Lamento interrumpir señor Jackson, pero necesito examinarlo.Pronuncié mientras caminaba hasta el costado esperando que se sentara para así poder revisar algunos de sus signos vitales. Fue una suerte que el hombre decidiese sentarse sin poner obstáculos, dándome el espacio necesario para poner el estetoscopio en su espalda. —Necesito que respire lo más hondo que pueda y que luego expulse lentamente.—  Le indiqué justo cuando noté que, a pesar de que estaba siguiendo mis instrucciones, no soltaba la revista. Fue entonces que también reparé en la mujer que se encontraba en la página que observaba. Mis movimientos parecieron congelarse e inconscientemente pestañeé un par de veces para asegurarme de que no estaba viendo mal. ¿Esa chica era Victoria? Joder, joder, esto venía a ser mejor que cualquiera de mis planes y ponía a la morena en una bandeja de plata frente a mí. Cuando volví en mí mismo continué con la revisión del hombre, la que claramente realicé del modo más rápido posible. Al salir de la habitación me dirigí hasta Jones que charlaba con una de las enfermeras al otro lado del mesón. —¿Dónde está Victoria?—  Le pregunté a la mujer que me fulminó con la mirada en cuanto hablé. —Lo siento, ¿podría decirme dónde está Victoria? Por favor, es un asunto urgente.—  Expliqué ante la expresión nada convencida de la doctora Jones que acabó bufando. "Espero que realmente sea una urgencia Daddario, búscala en neonatología". 
El ritmo de mi caminata era lento, estaba observando en cada una de las salas de la unidad de recién nacidos y casi como si de una intervención divina se tratase me encontré con la silueta de Victoria abandonando una de las salas. Apresuré la marcha lo suficiente como para llegar a ella y sujetar su antebrazo. —Con que casi una chica playboy, sabía que no podías ser tan aburrida.La confusión en el rostro de Victoria volvió a instalar la sonrisa satisfecha en mis labios. —Creo que ya sé tu secreto cariño y no me siento desilusionado, sport illustrated es una buena plataforma.Me bastó con ver la forma en que la expresión de Vic cambió para entender que ella no quería que nadie supiese de eso y bingo, yo la tenía en mis manos. 
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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por fercaver el Sáb Ene 06, 2018 4:35 pm


¿Yo podía ser menos afortunada? Cada vez que pensaba que las cosas estaban en orden algo sucedía y todo volvía a ponerse patas arriba. Todo lo que esperaba de mi internado era llevarlo adelante del mejor modo posible, nadie debía interferir y de pronto me encuentro con un obstáculo atravesado en la mitad del camino. Todo lo que pedía a Dios era que Jones no me asignara tareas que se relacionaran con las de Jamie porque se me revolvía el estomago cada vez que recordaba la forma en que le había conocido. Yo no era una chica de compromisos, me gustaba mi libertad y por eso no consideraba un problema grave pasar la noche con un hombre que me pareció atractivo e interesante. Sin embargo que el mundo fuese tan pequeño como para que ese hombre fuese mi superior en el hospital era demasiada mala suerte. Por otra parte, no deseaba que ninguno de mis compañeros se enterara de la verdad porque no deseaba tener que lidiar con habladurías y malos entendidos. Durante toda mi vida había luchado por no estar bajo la sombra de mi madre, no quería tener beneficios por ser la hija de Jill y mucho menos quería ser conocida como la interna que se acostaba con el cirujano más destacado del hospital. Ni siquiera conocía a los demás internos, ellos perfectamente podrían pensar que solo destacaba por meterme entre las sábanas de un jefe.
Ahora mismo bajaba por las escaleras de emergencia para ir al piso de ginecología. Debía regresar con una paciente que cursaba un embarazo múltiple y mi cabeza se dividía entre la solución para ese caso y todo el asunto de James. Mientras bajaba las escaleras busqué el móvil al interior de mi bolsillo para observar la pantalla durante unos segundos y cuando la llevé al frente sentí el repentino impulso de girar sobre mi propio eje y correr escaleras arriba. ¿Es que el karma estaba haciendo su trabajo conmigo? ¿Por qué demonios debía encontrarme con Jamie? —Hola.Dije porque simplemente no podía pasar como si no le conociera, pero pronto me arrepentí de no haberle ignorado porque leí en su expresión el deseo de hablar. —No tengo tiempo Jamie, tengo una paciente que atender y Jones está vigilando cada cosa que hacemos.Excusas, solo estaba dando malditas excusas porque no deseaba estar a solas con él ni por un segundo. No solo me desagradaba la idea de que alguien más en el hospital supiese sobre lo sucedido entre nosotros, sino que también me aterraba el no ser capaz de mantenerme firme en mi postura. El primer día, cuando descubrí quien era él fui clara al decirle que simplemente olvidáramos todo lo sucedido porque en realidad no tenía importancia. Bajé la mirada hasta mi antebrazo cuando vi su mano posarse allí y es que ya me quedaba claro que él no planeaba dejarme ir tan fácil. —Jamie, fui clara el otro día. Estoy aquí para realizar mi internado y no necesito de todo esto.Que nosotros dos continuásemos hablando solo era un problema y uno bastante grande. Me gustaba estar lejos de los chismes, me gustaba destacar por mis habilidades y salir con él no parecía la mejor forma de cumplir con ese objetivo. El sonido del beeper nos interrumpió y solo tarde instantes en sacarlo de mi bolsillo. —Me necesitan abajo.Le insistí y es que más allá de nuestros asuntos por solucionar yo tenía que cumplir con mis obligaciones como medico. —¿Te parece si nos vemos en el bar de Bob? Necesitamos terminar con esto. Salgo a las ocho. No sabía cuál sería su turno el día de hoy, pero el mío terminaba a esa hora y si él deseaba hablarme tendría que esperar. Para entonces solo me había soltado del agarre del castaño para salir por la puerta de emergencias y empecé a correr hacia el fondo del pasillo. Si habían presionado el beeper era porque definitivamente necesitaban que estuviese allí y rogaba al cielo que Jones no hubiese llegado antes que yo porque no tenía una buena explicación para dar. ¿O es que pensaba decirle que el doctor Dornan me tenía retenida en las escaleras porque continuaba intentando coquetear conmigo después de que tuvimos sexo siendo un par de desconocidos? Pensar en eso hacia que mis piernas temblaran, era una locura.


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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por goldensky el Jue Ene 11, 2018 5:21 am


VICTORIA JUSTICE.
¿Jones en verdad esperaba que no me encariñara con los recién nacidos? Era imposible. Especialmente cuando eran tan adorables como el pequeño que pataleaba suavemente mientras lo examinaba. Jason, cómo ya lo habían llamado sus padres, era un bebé prematuro que a pesar de todo, había nacido en casi una perfecta condición. Obviamente, aún estaba demasiado pequeño y por ende, no contaba con la misma fuerza que un bebé con una gestación completa. Pero el pequeño Jason era un luchador y sin dudas, podría tener una vida normal al salir de aquí, claro, con los cuidados adecuados. ─ Prometo regresar dentro de poco, ¿está bien? ─ Susurré al pequeño que comenzaba a cerrar sus parpados para caer en un profundo sueño. Sonreí antes de terminar de hacer un par de apuntes sobre su progreso y me dispuse a salir de ahí con la intención de poder tomar unos minutos de descanso. Y es que cada pequeña oportunidad que se pudiera por lo menos sentarse un rato debía ser aprovechada siempre considerando las largas horas de nuestros turnos. Caminé por el pasillo que me llevaría a los elevadores, solo que antes de poder llegar a estos, fui detenida abruptamente por la última persona con quien quisiera toparme ahora. ¿Es qué nunca se daría por vencido? ¿Qué más tenía que hacer para dejarle claro que no me interesaba? Estaba a punto de darle el mismo discurso de siempre de no ser por sus palabras que me detuvieron. Fruncí mi ceño, parpadeando un par de veces mientras intentaba decifrar sus palabras. ¿Ahora con qué tontería me molestaría? Ni siquiera podía terminar de listar la cantidad de excusas que se le ocurrían con tal de lograr un acercamiento entre nosotros desde que comenzamos el internado. A estas alturas, ya hasta era agotador tener que rechazarlo tanto. Sin embargo, nada pudo prepararme para lo siguiente que escapó de sus labios. Joder, esto no era bueno. Mis ojos se abrieron como platos, dejando en evidencia mi sorpresa y mi primer instinto fue mirar de un lado a otro, esperando que nadie quien estuviera cerca alcanzó a escuchar lo que Matthew acababa de descubrir. Si esto salía a la luz estaba acabada. Nadie me tomaría en serio. Sería el hazme reir de todo el hospital y suficiente tenía con que Jones estuviera en mi cuello a toda hora dejándome saber que estaba haciendo algo mal. ─ Cállate. ─ Espeté, empujando su cuerpo hacia una de las habitaciones que afortunadamente, se encontraba vacía. Cerré la puerta detrás de mí mientras tomaba un profundo respiro. Necesitaba calmarme para no terminar por matarlo y es que ver aquella sonrisa divertida en su rostro tan solo lograba sacarme de mis casillas. ─ ¿Cómo te enteraste? ─ Creí haber hecho un buen trabajo en ocultar mi pasado como modelo. Había sido un trabajo que tomé porque era el único que me ofrecía una buena estabilidad económica mientras terminaba mis estudios. No lo había hablado con nadie y aunque sí, las fotografías tomadas obviamente iban a ser publicadas, pensé que nadie en este lugar tendría tiempo para tan siquiera levantar una jodida revista. Con suerte alcanzábamos a almorzar tranquilamente. ─ Olvídalo, no quiero saberlo. ─ Agregué rápidamente. Cómo lo había descubierto ya no importaba. Lo importante ahora era que nadie más se enterara. ─ ¿Qué quiéres a cambio de que mantengas tu boca cerrada? ─ No era estúpida y sabía que si él se había molestado en buscarme personalmente solo para dejarme saber que ya sabía sobre mi antiguo trabajo era porque esperaba algo de mí. Por eso ni siquiera iba a rebajarme a prácticamente suplicarle que mantuviera el secreto porque vamos, Matthew no era el tipo de persona que se preocupara por el bienestar de los demás, lo cual era jodidamente irónico considerando la profesión que había elegido. A lo que iba, es que siempre buscaba la manera para que todo saliera a beneficio suyo y esta vez no sería la excepción. ─ Anda, dímelo de una vez para acabar con esto. Si vas a chantajearme, hazlo ya, no pienso perder más tiempo contigo, tengo cosas que hacer.
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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por goldensky el Jue Ene 11, 2018 5:36 am


JAMIE DORNAN.
Excelente trabajo, Sanders, por favor, alista todo para bajar a la señora Wilson al quirófano. ─ Di un par de palmadas sobre el hombro del joven que asintió ante la orden antes de salir de la sala para dejarlo realizar su trabajo. El grupo de pasantes era sin duda un grupo talentoso, sí, era cierto que aún tenían mucho que aprender pero hasta el momento, cada uno de ellos había mostrado que merecían estar aquí. Pero si era sincero, había una joven en particular que destacaba para mí y no únicamente por su talento como médico. Lily Collins. La bella muchacha que me había regalado la mejor noche de mi vida. Si hubiera sabido que ella terminaría siendo una de las internas en el mismo hospital donde me encontraba yo, quizás me hubiera detenido a la hora de llevarla a la cama... Oh, vamos, ¿a quién intentaba engañar? Ni ahora que sabía que yo era su jefe me detenía de querer volver a repetir aquella mágica noche. Era tan hermosa como era inteligente y a pesar de que ella hacía hasta lo imposible por evitarme, con el poco tiempo que pasábamos juntos me era suficiente para saber que necesitaba más de ella. Pero ella no compartía el mismo sentimiento o, por lo menos, se negaba a querer aceptar que también deseaba volver a estar conmigo. No tenía que decirlo, su mirada la delataba sin ella siquiera darse cuenta. Me encaminé hacia las escaleras con destino hacia el quirófano y fue en el precioso momento que abrí la puerta que la misma castaña que había estado rondando por mi cabeza apareció. Sonreí apenas su suave voz llegó a mis oídos y agradecí mentalmente el que no me haya ignorado mientras me acercaba a ella. Desde su primer día, Lily había dejado claro su deseo de mantener distancia entre nosotros, optando por solo hablarme cuando fuese absolutamente necesario y evitando ser asignada a mí. Ni siquiera me había dado la oportunidad de dar mi opinión sobre el asunto aunque suponía que ella ya sabía mi postura ante la situación. Aún así, ella necesitaba escucharme y no pensaba dejar pasar la oportunidad por más que ella intentara escapar. Me apresuré en capturar su antebrazo, evitando que huyera. ─ No pienso quitarte mucho tiempo, Lily. Solo creo que es justo que yo también tenga la oportunidad de decirte lo que pienso sobre todo esto. ─ Antes de poder entrar más a fondo en el tema, el jodido sonido del beeper se hizo escuchar y contuve mis ganas de rodar mis ojos. Era como si el universe se empeñara en mantenerme alejado de Lily y yo no podía hacer nada al respecto. Suspiré, dándome por vencido por ahora porque tampoco pensaba interponerme en su trabajo, después de todo, quería verla triunfar. Asi que no me quedaba de otra más que aceptar su propuesta de vernos después. Tal vez era mejor asi, en el bar habrían menos distracciones. ─ Bien, entonces te veo ahí. ─ Observé como ella se zafaba de mi agarre y solo segundos después, desapareció tras la puerta.

[...] Recorrí el interior del bar con la mirada y no tardé mucho en dar con Lily quien se encontraba sentada en una de las mesas al fondo del local. Tras saludar a Bob, me encaminé hacia ella con una sonrisa instalada en mi rostro. Mentiría si decía que no había pasado gran parte de la tarde pensando en este momento. ─ ¿No te parece casi romántico? Estamos de nuevo juntos en el mismo lugar donde comenzó todo. ─ Bromeé apenas tomé asiento frente a ella, ganándome una mirada por parte de la castaña que me dejaba saber no le habían causado gracia mis palabras. ─ Vamos, no puedes negar que aquí hay algo. ─ Señalé a los dos. ─ ¿Acaso vas a decirme que no la pasaste bien aquella noche? ─ Pregunté con una sonrisa ladeada.

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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por fercaver el Jue Ene 11, 2018 3:49 pm


Cuando mi turno acabó me sentía agotada, había sido una jornada larga y con bastantes casos interesantes aunque complejos. Al entrar en el bar me dirigí directamente a la barra donde le pedí a Bob una cerveza y en cuanto estuvo frente a mí la llevé a mis labios para beber un trago. Sentía que mi cabeza estaba repleta de pensamientos y si no fuese porque al otro día debía estar en el hospital consideraría la posibilidad de emborracharme hasta borrar cualquier cosa de mi mente. Y estaba tan sumida en mis propias ideas que la repentina presencia de Jamie me hizo dar un salto sobre mi asiento, aunque fueron sus palabras las que me hicieron tensar los músculos de mi cuerpo. 
—Oh vamos, ¿debes decir esas tonterías?Se supone que estábamos aquí para hablar, no para que él continuara coqueteando de forma descarada. —Es así, exactamente, aquí hay algo a lo que debemos poner fin ahora mismo.Y es que ese era el punto, ambos debíamos poner freno a esto antes de que empezara a causarnos problemas, sobre todo a mí porque acababa de llegar al hospital y no quería problemas tan pronto. 
Una risa amarga escapó desde mis labios cuando escuché la última pregunta de Jamie y es que, ¿él pensaba que una respuesta afirmativa cambiaba en algo lo que estaba sucediendo? No importaba si había sido el peor o el mejor sexo de mi vida, lo que importaba era el hecho de que estábamos en medio de algo inapropiado. —Ambos sabemos que fue una buena noche, pero ese no es el punto al que intento llegar.Insistí antes de soltar un pesado suspiro y es que esa sonrisa encantadora que el tenía simplemente me provocaba ganas de golpearlo. No podía ser tan jodidamente sensual al decir tonterías, ninguna persona debía tener derecho a ser así. —¿Qué probabilidad hay de que la gente no se entere de lo que sucede entre nosotros? Quiero decir, si sigue sucediendo.¿Por qué repentinamente estaba considerando la posibilidad de que algo sucediera? Definitivamente yo estaba volviéndome loca o en realidad Dornan empezaba a hacerme enloquecer.  Recordaba a la perfección la forma en que me había abordado por primera vez en el bar, no habían sido más que fracciones de segundo pero la forma en que se acercó había acabado por hacerme sonreír. Estaba sentada en el mismo sitio, tomando un vaso de tequila y él apareció de pronto diciendo que al igual que yo era nuevo en la ciudad y maldición, acabé contándole más cosas de las que en realidad deseaba.  Y ahora solo podía arrepentirme por haber sido tan débil ante una bonita sonrisa porque eso era Jamie, una sonrisa encantadora en conjunto con una personalidad que conquistaría a cualquier chica. Lo había visto en el hospital, llevaba solo un par de días ahí y había escuchado un sin fin de adjetivos que acompañaban al sustantivo doctor; el doctor encantador, el doctor guapo, el doctor sexy. Y solo podía pensar en mí misma ignorando cada una de esas conversaciones porque no tenía idea sobre cómo intervenir. ¿Qué se supone que podía decir en esa charla? ¿Agregar algo como: "oh claro es sexy y además muy bueno en la cama" me ganaría el odio de cada una de las otras internas. Pensarían que tendría beneficios, que conseguí un cupo en el hospital porque salía con un cirujano de renombre? —No arriesgaré todo lo que he conseguido hasta ahora por una noche de sexo.Y es que pensando con la cabeza fría eso era todo de lo que estábamos hablando, ¡Ni siquiera nos conocíamos realmente! Solo estábamos aquí dándole importancia a algo que en realidad no la tenía. 
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Re: jamás pierdo la pureza de amarte cuando me besas ─

Mensaje por fercaver el Vie Ene 12, 2018 6:32 pm

Había acabado encerrado en una habitación junto a Victoria mientras ella intentaba saber cómo me había enterado de su secreto. Quería reír y es que si la morena lo supiese probablemente se estaría dando un tiro porque la posibilidad de que un paciente estuviese viendo una revista vieja era casi nula. —Bueno... Comencé a hablar con un tono mucho más lento de lo habitual que solamente buscaba acabar por completo con la poca paciencia que debía quedarle a Victoria después de haber pasado el día entero en turno. —Se me ocurren una serie de posibles favores que podrías hacerme.— Relamí mi labio inferior y después recorrí a la morena de pies a cabeza detallando cada una de las curvas que componían su preciosa figura. Fue entonces que me detuve en su rostro y solté una carcajada ante su mirada y es que probablemente ella estaba inventando una serie de propuestas que indebidas que yo podría hacerle. —Deberías poder mirarte a ti misma, no pretendo tener sexo contigo.— Dije casi con una mueca de asco que solo buscaba molestar aun más a la chica de ojos chocolate y es que definitivamente se veía aún más caliente cuando estaba enojada. —En primer lugar dejarás de fingir que sientes asco cuando estoy cerca porque ambos sabemos que eso no es justamente lo que sientes.— Para esas alturas mi mano se había extendido hasta el punto de poner seguro a la puerta mientras me acercaba más a la morena para acorralar su cuerpo contra una de las paredes. Mi rostro se inclinó en su dirección, permitiéndome sentir el aroma de su perfume unos segundos antes de hablar. —Dejarás de actuar como una déspota conmigo.Lo que bajo ninguna circunstancia quería decir que yo fuese a hacer lo mismo porque yo me sentía demasiado cómodo con mi forma de ser.
—Y las buenas cirugías, todos esos casos que te mueres por tener serán para mí.Aquello último lo pronuncié al tomar un poco de distancia, cuando mis ojos se encontraron con los suyos...donde la rabia era más que evidente. Y no necesitaba conocer más en profundidad a Victoria para saber que por dentro estaba queriendo asesinarme y el discurso moralista era lo siguiente que tendría que escuchar saliendo de su boca y no estaba dispuesto. —Ni siquiera te molestes en darme un discurso porque no quiero tener clases de ética medica.Y es que, ¿a quién era que la gente planeaba engañar con esas cosas? Todos los que estábamos aquí deseábamos acabar con nuestro internado y adquirir alguna especialidad que nos sacara de ser solo médicos que atendían en una  consulta dando remedios para el dolor de estomago y la gripe.  —Solo me interesa que tengas claro que te tengo justo aquí, preciosa.Mi mano se puso frente a la castaña y apunté la palma de esta misma dándole a entender que si lo quería podía ponerla en evidencia frente a todo el hospital. Tras pronunciar aquello giré sobre mis talones y saqué el seguro de la puerta para luego abrirla y regresar al pasillo de pediatría. Tenía bastantes cosas que hacer y no podía continuar perdiendo tiempo con Victoria o Jones me daría más de una maldición. No esperé escuchar algo más de parte de la morena y me limité a simplemente emprender el camino hasta el final del pasillo donde se ubicaba el ascensor que me llevaría al piso inferior. Todo lo que esperaba era no tener otro día en la sala de urgencias porque lo odiaba, en general no se trataba de casos interesantes y no hacías más que unas cuantas suturas. Rodé los ojos ante ese simple pensamiento y es que acabaría despotricando contra los pacientes si tenía otro turno rodeado de cuadros febriles y niños con tos crónica. No esperaba que ocurriesen desgracias o algo por el estilo, pero en días tan lentos y vacíos de acción como estos hacia falta algún problema en un punto de la ciudad; algo que trajese pacientes que por lo menos requiriesen ir a pabellón. Lo mejor que podía hacer ahora si quería un buen caso era rondar por el piso donde se encontraban los pacientes cardíacos o de neurocirugía, eran esos casos los que todos queríamos conseguir después de todo, ¿quién estaba aquí para atender un cuadro de apendicitis? Dudaba que no estuviesen aspirando a algo más que eso que en el fondo era exactamente igual a lo que habíamos aprendido para obtener el título en medicina general.
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