Últimos temas
» Mi verdadero hogar está en tus brazos
Hoy a las 5:47 am por Arijp96

» ethereal.
Hoy a las 5:29 am por lalisa

» Pones mi mundo al revés
Hoy a las 5:15 am por Arijp96

» when there's no light to break up the dark, i look at you ღ
Hoy a las 4:14 am por hobi

» You wanna play, you wanna stay, you wanna have it all.
Hoy a las 2:53 am por fercaver

» →lets do it again...
Hoy a las 2:40 am por goldensky

» we live in a beautiful world.
Hoy a las 2:07 am por missproblem

» partner in crime—♥
Hoy a las 1:28 am por Mangata_

» usoratonkachi ♥
Hoy a las 12:11 am por uchiha

Afiliados del Foro
Afiliados hermanos 0/5
Directorios y Recursos
Afiliados Elite 0/44

+вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Página 22 de 22. Precedente  1 ... 12 ... 20, 21, 22

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por rusherschmidt el Vie Ago 11, 2017 4:08 pm

Liam Payne.-
No sabía qué estaba pasando. Era como si mi cerebro estuviese completamente activo y tratando de funcionar pero sin tener control del resto de mi cuerpo. 
Mis pupilas se encontraban entreabiertas y como las pestañas caían con la debilidad de mis párpados, la silueta de una menudita castaña luchando por elevar mi brazos parecía una imagen borrosa; por dentro, en mi cabeza, sabía que tenía que ayudarla. Había visto cuando uno de los trabajadores del hotel le había llevado las cosas que pidió para curarme y había querido decirle que no se preocupara pero era como si las palabras salieran como simples balbuceos; tal como un niño aprendiendo a hablar.

Mis brazo derecho temblaba a pesar de que ella ponía todo su esfuerzo para sacar la manga; en un ligero momento de lucidez mi mano se movió hacia abajo, dejando que la prenda cayera vacía en aquella zona.
—Bien, Liam— me felicitó mi mente —ahora haz lo mismo con el otro brazo— pero no pude, no pude porque el sudor que estaba causando la temperatura cayó sobre mis ojos, dejándome un fuerte ardor en las pupilas y cuando quise, en un movimiento desesperado, quitarlo, mi brazo izquierdo cayó sobre unas cajas de medicamentos. Me maldije en silencio mientras veía a la desesperada morocha tratar de ayudarme.
Aún con el brazo acostado sobre la cama y el ardor en los ojos, traté de moverme para zafar la manga de mi cuerpo pero el movimiento era tan débil que aquello fue prácticamente imposible.
Luego de un par de intentos, la morena finalmente logró liberarme de aquella molesta prenda. Al instante mi cuerpo tembló cuando las delicadas ráfagas del aire acondicionado tocaron mi pecho pero ese temblor no se comparó en nada al que sentí cuando una elegante mano, con una manicura perfecta y dedos largos tocó aquella zona desnuda mientras colocaba las toallas mojadas. Mis pupilas se elevaron, podía sentir mis pupilas dilatándose levemente y no por la temperatura sino por los recuerdos que con aquel roce viajaron a cada fibra de mi enferma anatomía.

Las palabras, aunque aún como balbuceos, salieron sin que pudiese detenerlas.
—Ada— susurré; no podía verla, los párpados me pesaban tanto que aunque intentase abrirlos de vez en cuando su rostro era como una sombra en mis adentros. Ella murmuró algo como —"está bien, Liam, tranquilo"— mientras seguía cambiando las toallas que ya se habían calentado por otras más frescas. —Ada— repetí aunque mi cerebro le rogaba a mi boca que se callara. La castaña me miró, aquellos ojos claros con pestañas tintadas de oscuro se posaron sobre mis pupilas somnolientas. —Yo...— tragué saliva, todo daba vueltas, aún tenía frío —yo iría...— su delicada mano se posó sobre mi frente, tratando de calcular cuánto había bajado la temperatura —hasta el fin...del mun...do... por ti...—.
En ese momento, cuando el paño con agua tocó mi rostro, sentí como mis párpados caían nuevamente y cómo mi pecho daba un pequeño brinco tratando de controlar los temblores.
—Tuve miedo— susurré —cuando estaba en el...en el semáforo... tuve miedo porque me... me sentía mal pero cuando te vi— mi cabeza giró hacia un costado, la puerta, borrosa como todo, pareció moverse —supe que hice bien al venir... por ti... tú vales la pena y yo...— guardé silencio cuando sus manos elevaron mi cabeza tratando de llevar una cuchara con algún tipo de caldo que sabía horrible hacia mi boca. Quise escupirlo pero ella, por supuesto, me regañó así que simplemente continué —yo daría todo para...hacerte feliz— mi mano quiso subir a su rostro pero como estaba tan débil simplemente se cayó en el intento —¿por qué no me elegiste a mí?— pregunté —si yo te quise... si yo te quiero...— sonreí y seguramente me veía como un completo loco, todo sudado, tembloroso y encima, sonriendo. 

Hubo un momento de silencio en la habitación porque me callé para poder seguir comiendo de ese horrible caldo de procedencia desconocida.
—Ada— repetí —yo te quiero... Daría todo por estar contigo. ¿Por qué no me elegiste a mí? ... ¿Acaso no soy sufi... sufi... suficiente? ... yo te quiero, te quiero enserio, de verdad... te quiero bien, por eso vine... aunque tú no me quie... ¡Guácala! ¡Éste caldo sabe horrible!—.
avatar
Mensajes : 233

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por onedirection1 el Sáb Ago 12, 2017 5:57 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Mi corazón comenzó a latir desenfrenado y no precisamente por la queja de Liam acerca de la sopa, sino por su confesión. ¿Él… me quería? Tragué con dificultad el enorme nudo que se había formado en mi garganta. Mordí mi labio inferior y volví a la realidad, porque no podía ponerme a divagar y mucho menos por palabras que salían a causa de su temperatura, probablemente ni siquiera recordaría una sola de sus palabras cuando la temperatura alta se le pasara.

― No sabe horrible Liam, es solo que tus papilas gustativas no están funcionando adecuadamente― susurré con la voz un poco cortada. Llevé la siguiente cucharada del caldo de pollo y él la tomó con el mismo disgusto que las anteriores, pero entre cucharada y cucharada, logré que se lo terminara. Puede que también le hubiese persuadido, susurrándole palabras cariñosas, pero siendo muy cuidadosa sobre lo que le decía, nada que me comprometiera como tal. Después de la sopa, le ayudé a que se incorporara un poco y pudiese tomarse un paracetamol, también tuve que retirarle, mojar y volver a colocar las toallas, que se encontraban tibias antes de que volviese a hundirlas en el agua fría que estaba en la bacinica― ¿Por qué no te quedaste mejor? ― pregunté con una mueca, aunque más para mí que para él.

Liam no tardó en quedarse dormido nuevamente, y como tenía que llevarlo un seguimiento a su temperatura corporal no me quité de su lado en ningún momento, y aunque me estuve cabeceando un par de veces, conseguía mantenerme despierta y alerta, no fuese a subirle en gravedad la temperatura.

Liam durmió un buen rato, hasta que volvió a despertarse, removiéndose en su lugar y con la temperatura alta, pero no le duró mucho y volvió a dormirse, dejando la habitación sumida en un absoluto silencio.

Un par de horas después, le quité las toallas a Liam y tuve que volver a llenar la bacinica de agua fría en el lavabo que estaba por el baño, aunque no pude evitar mirar mi reflejo en el espejo, estaba un tanto despeinada y sin maquillaje, así que las ojeras resaltaban al por mayor. Me había quitado el delgado suéter blanco para quedarme solo con la blusa negra y en vez del pantalón de mezclilla, ahora llevaba un short suelto, ya que estaba más que comprobado que dormir con jeans skinny era verdaderamente incómodo, y tomando en cuenta que ni siquiera iba a poder dormir e iba a mantenerme en el sofá, teniendo una distancia prudente entre el castaño y yo, solo acercándome cuando fuese necesario. Porque con las confesiones de Liam me atrevía a acostarme a su lado, además, quizá solo fuese a causa de la temperatura alta y que ni siquiera fuese consciente de lo que estaba diciendo, aunque eso no significaba que no me hubiese llegado en lo más profundo porque yo también me hacía esa pregunta.

¿Por qué no lo había elegido a él?

Cerré mis ojos, estirándome hacia adelante hasta que mi frente tocó el espejo, recordando una y otra vez las palabras de Liam. ¿Acaso no soy suficiente? Claro que lo era, mucho más que suficiente y yo lo había dejado ir, lastimándolo y lastimándome a mí en el proceso. Pero vaya que había pagado mi error y con creses. Había dejado a Liam para recibir el anillo que Chace tenía para mí, estaba dispuesta a casarme con él, y al final, me había quedado sin Liam, sin boda y con una imagen traumática que con mucho esfuerzo había logrado refundir en lo más profundo de mi ser.

Despejé mi mente y con un gran suspiro volví a la habitación, en donde el castaño se encontraba profundamente dormido. Solo llevaba el pantalón blanco, y de solo recordar en el reto que había implicado quitarle esa sudadera, una pequeña sonrisa se posó en mis labios. Casi caía sobre él en el intento de quitársela, y es que levantarlo era como estar cargando un peso muerto, volviéndolo aún más pesado. Por suerte lo habíamos logrado. También le había alejado las cobijas porque en cuanto su cuerpo comenzó a perder el calor que le proporcionaba la sudadera, buscó las sábanas para cubrirse. Así que, el suelo estaba hecho un completo desorden, su ropa, las sábanas, mi pantalón y mi suéter. Me senté en la cama y dejé la bacinica en la mesa de noche, tomé el termómetro y se lo coloqué al castaño, esperando un par de minutos a que el aparatejo emitiera un sonido.

El alivio recorrió mi cuerpo al ver que la temperatura de Liam había disminuido, rozando casi lo normal para una persona de su edad. También le tenté la frente y se sentía más fresco, aun así, le volví a poner las toallas húmedas, para que terminara de absorberle lo caliente. Después de colocárselo, me acomodé del otro lado y cerré mis ojos unos minutos para descansar. Pero esos minutos se volvieron dos horas y si no hubiera sido por unos cuantos quejidos por parte del castaño, me habría ido de largo.

Abrí mis de golpe mis ojos, sintiéndome preocupada, no se le hubiese vuelto a elevar la temperatura a Liam, pero en vez de eso, él se encontraba con los ojos abiertos, aunque seguían somnolientos. Miré de reojo el reloj de la mesita de noche y ya eran las 4:47 de la madrugada―. ¿Cómo te sientes? ― le pregunté en un susurro, quitándole las toallas y dejándola en la bacinica. Sus ojos miel se posaron en mí y solo soltó algo que sonó como “jodido”, causando una pequeña risita de mi parte― voy a volver a ponerte el termómetro, ¿okay? ― asintió y me moví para buscar el termómetro, pero no lo encontré de mi lado, así que me incliné un poco hacia adelante, pero como aún estaba un poco adormitada, terminé cayendo de bruces contra el cuerpo de Liam. Sus ojos se posaron con mayor atención en mí, su cuerpo seguía transpirando calor por la temperatura, pero el mío reaccionó de forma automática a esa cercanía. Mi pecho era el que estaba sobre él, mientras que, de mis caderas hacia abajo, seguía donde yo había estado sentada en la cama. Mis manos se colocaron sobre su pecho e intenté levantarme― lo siento― susurré, y cuando iba a separarme, sus manos m detuvieron, causando que levantara mi rostro, quedando fijo frente al suyo― Liam no…
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por onedirection1 el Dom Ago 13, 2017 1:22 am


JAY McGUINESS;
Sonreí satisfecho en cuanto los labios de Olivia se posaron sobre los míos―. Y yo a ti, preciosa― le di un beso extra en su frente y rodeé sus hombros― anda, vayamos a desayunar porque todo mundo está esperando el momento de partir el pastel― miré a nuestro hijo, que no había parado de engullir su dedo índice en el pastel o en la caja donde estaba guardado y esa era la razón por la que llevaba embarrado de chocolate la comisura de los labios hace un par de minutos. Él juraba que estaba siendo discreto y nadie se daba cuenta, pero todos nos dimos cuenta y había estado a punto de regañarle porque aún no había desayunado y comer chocolate sin nada en el estómago era malo y le daba una recarga extra de energía, y créanme cuando les decía que Collin ya era lo suficientemente enérgico por sí solo, por suerte para él, sus abuelos lo mandaron a despertar a la hermosa cumpleañera―. ¿Cierto Collin? ― le llamé a mi hijo y él me regaló esa sonrisa de “no rompo ni un plato”, pero que se la comprara quien no lo conociera. Con estos seis meses que llevaba frecuentándolo casi todo el día, podía atreverme a decir que lo conocía a la perfección.

Como lo único que estábamos esperando era a que Olivia apareciera y apagara la vela del pastel, nos movimos hacia el comedor, en donde ya estaban colocados los platos, mientras que los alimentos se encontraban cubiertos por una tapa de aluminio para que se conservara caliente.

Cada quien tomó asiento en su lugar correspondiente y comenzó el intercambio de platos con comida―. Jay, me pasas el platón con la fruta, por favor― me levanté un poco y tomé dicho plato para pasárselo a mi suegra, que desde el momento en que había llegado, y después de darles la noticia, tanto a ella como a mi suegro, no había parado de sonreírme y temía que Olivia se percatara de ello, porque el brillo que tenía Vandervilt en los ojos, era muy difícil de ocultar― gracias hijo― me dijo con una sonrisa, que yo le correspondí, antes de desviar la mirada a mi hijo― Collin, sírvete más verduras en tu plato― el aludido soltó un suspiro y tomó el plato con verduras― si papá― podría decir que ya me había acostumbrado a que me dijera “papá”, pero lo cierto era que no, cada vez que el pequeño ruliento me llamaba de esa forma, mi corazón daba un vuelco dentro de mi pecho y me hacía el hombro más feliz del mundo. Había sido una suerte que Collin me aceptara con tanta facilidad, él me recibió como su padre con los brazos abiertos, siempre dispuesto a cualquier cosa para construir esa relación entre padre e hijo, ya no solo como Jay y Collin.

El desayuno se basó en los padres de Olivia contando anécdotas viejas de la castaña, que la hacían sonrojar y a los demás reír a carcajada limpia, ganándonos unas cuantas amenazas por burlarnos de ella. Tenía ese sentimiento de plenitud, como si todo al fin hubiese encajado como se suponía que lo hiciese y sabía también que solo faltaba algo, y ese algo se encontraba quemando la guantera de mi auto, pero dentro de nada ese fuego se extinguiría.

Después del desayuno, volvimos a cantarle happy birthday a Olivia, hicimos fotos y se cortó el pastel, en donde Collin se dio un gran festín porque el chocolate era su golosina favorita.



― Bueno, creo que es hora de que vayamos por tu segundo regalo― le mencioné a Olivia, quien se encontraba sentada a mi lado, acurrucada contra mí, ella me miró con confusión y yo me limité a sonreírle― anda, ponte de pie― con algo de pereza se separó de mí y mientras ella se despedía de todos, yo sentía los nervios acumulándose por mi cuerpo. En dos ocasiones le había comprado un anillo, pero nunca llegaron a ser colocados en su dedo anular, terminaron siendo devueltos a la joyería, pero como decían, la tercera era la vencida y no iba a permitir que sucediese lo mismo con este.

Del último que me despedí fue Collin, que se abrazó a mi como si la vida se le fuese en ello, llevaba una enorme sonrisa en su rostro― ¿ya vamos a ser una verdadera familia? ― me preguntó cuándo se separó de mí, a lo que yo asentí. Su pregunta no me molestó en lo absoluto, porque aunque él sabía que yo era su padre y nos veíamos diario, lo cierto era que aun no éramos una familia como tal, pero estaba trabajando para que eso cambiara― tu mamá solo tiene que decir que sí y yo me encargaré del resto― mi hijo asintió y miró a su madre, que estaba entretenida hablando con la señora Vandervilt, quien parecía a punto de echarse a llorar― debes llevarte a mamá pronto o la abuela lo arruinará todo― la nariz de Collin se arrugó, causándome una pequeña carcajada, pero estuve de acuerdo con él, por lo que me acerqué a ambas mujeres y después de un pequeño intercambio de palabras, Olivia y yo salimos de la casa, a mis espaldas, sabía que todos los que se habían quedado adentro, estaban deseandome buena suerte en silencio.

Tenía pensado llevarla a un parque de diversiones, entretenerla un rato en un juego y en otro, hasta que el Sol se estuviese ocultando, y el atardecer estuviese en su mero apogeo, sería mi señal para subir a la rueda de la fortuna.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por rusherschmidt el Mar Ago 22, 2017 6:54 pm

Olivia Vandervilt.-
Parecía una niña pequeña de lo emocionada que estaba; incluso antes de subirnos al auto, mientras pasábamos agarrados de la mano por el camino de rosas rojas que adornaba la fachada de mi casa, ya venía preguntándole a dónde me pensaba llevar.
—¿Vamos al cine?— cuestioné. Mis pies, adornados con unos simples flats de color camel, brincaron sobre las piedras que formaban parte de la decoración —porque si vamos al cine deberíamos de comprar los boletos desde ahora, si mal no recuerdo se acaba de estrenar una película que llamó mi atención... ¿Cómo era su nombre?— lo pensé un par de segundos antes de encogerme de hombros —no importa, ahorita la buscamos en el teléfono— en cuanto moví mi mano izquierda me percaté que no llevaba bolso alguno, habíamos salido tan rápido que había olvidado tomarlo de la habitación; traté de moverme para regresar pero Jay parecía no querer mirar atrás —dejé mi celular— murmuré provocando que los ojos azules me observaran de manera inquisidora —okay, okay— bufé divertida —ni modos tendremos que comprar los boletos desde tu teléfono— mi cuerpo se giró, quedando atrapado entre la puerta cerrada del copiloto y la silueta masculina que me apretaba con aquel pecho fornido y cuyas manos, bien puestas en mi cintura, me sujetaban como un par de ramas aferrándose al árbol en tiempo de tormenta. Los rulos, ahora con un corte más elegante, se movieron rebeldes queriendo zafarse del gel y del peinado. —No iremos al cine— murmuró haciendo que una de mis cejas se elevara —ahora, guarda silencio y disfruta— mis ojos rodaron por sí solos con la diversión queriendo escaparse de mis pupilas —así me gusta— susurré sobre sus labios —que me des órdenes— ahora los ojos que rodaron fueron los suyos y entre risas inocentes me subí al auto.

En la radio una canción electrónica sonaba sin mucho volumen. Mi castaño tenía los ojos fijos en la carretera pero aquello no le impedía mantener una conversación tranquila conmigo. Hablábamos de todo y de nada al mismo tiempo y venía tan perdida en la plática que ni siquiera me percaté cuando el camino empezó a hacerse parte de la carretera federal; a lo lejos un par de columnas de fierro perfectamente diseñadas con colores llamativos, se elevaban frente a nuestros ojos. Una sonrisa se posó sobre mis labios cuando el letrero de luces neón iluminó mis pupilas.
—¡Disneyland!— exclamé y de nuevo me sentí como una chiquilla, ganándome una risita de parte del conductor. 
Le tomó un par de minutos encontrar estacionamiento y probablemente otro par más en comprarme una diadema con las orejitas de mickey mouse. También escogí unas para Collin, se volvería loco si le decía que su padre me había traído a un parque de diversiones sin él. —Tenemos que ir a la montaña rusa primero— murmuré mientras caminaba con mis dedos entrelazados con aquellos dedos largos y masculinos que tan bien sabían acoplarse; por supuesto que me detuve cuando pasamos frente al castillo de la Bella Durmiente en donde una bonita rubia con sonrisa enorme y chapitas rosas balanceaba su vestido de un lado a otro mientras el príncipe Phillip le cantaba una canción. Me giré inmediatamente ante aquellas olas de verano que me miraban fijamente al mismo tiempo que sacaba el teléfono del pantalón, adivinando que era cuestión de segundos para que le pidiera que me tomara una foto con mi princesa favorita. Me coloqué en medio y la sonrisa nació por sí sola. Claro, también tuve que tomarme una con el príncipe aunque ahí mi ruloso no parecía muy emocionado.
Les dimos las gracias antes de seguir con nuestro camino.
Compré un par de golosinas, tres globos con forma de mickey mouse y una pulsera antes de llegar a la montaña rusa. Para mi sorpresa la fila no era tan larga y sólo tuvimos que aguardar en espera unos diez minutos antes de poder tomar nuestro lugar. Me encantaba la adrenalina y estaba muy emocionada, sobretodo porque tenía una excusa perfecta para aferrarme a esos fornidos brazos mientras descendíamos a quién sabe cuántos kilómetros por hora. Aunque claro, la excusa no la necesitaba.

La montaña rusa había estado bastante divertida y la foto que nos tomaron al final también: Jay había salido con los ojos cerrados mientras me abrazaba y trataba de taparme los ojos para que no viera nada a pesar de que era obvio que me la estaba pasando de lo mejor. 
Nos subimos a un par de juegos más hasta que el sol empezó a descender mientras nos formábamos para subir a la rueda de la fortuna. Durante nuestra espera me dediqué a observar el cartel con información que estaba al frente; en el fondo la enorme rueda dejaba de girar para bajar a los pasajeros y hacer espacio para nosotros.
—Mira— murmuré leyendo —¿sabías que a la "rueda de la fortuna" o "noria" se le llama así porque da vueltas y, al igual que la fortuna o suerte, no sabes en dónde queda o quién se la gana?— me giré hacia él con una sonrisa tranquila, llena de paz, de esas que me salían desde hace algunos meses cuando nuestras vidas finalmente y después de tanto tiempo parecían alinearse al fin. —Yo sí sé quién se la ganó— mis brazos rodearon su cintura al mismo tiempo que sus dedos desaparecían los mechones de cabello que caían sobre mi rostro —me la gané yo al tenerte a ti y a nuestro hijo y a nuestro amor— mis pies se elevaron en puntas para poder alcanzar parte de su altura y así depositar un beso sobre sus labios.
avatar
Mensajes : 233

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por rusherschmidt el Jue Ago 24, 2017 7:06 pm

Liam Payne.-
—No lo entiendes, ¿cierto?— susurré. Mis manos en sus caderas parecían arder y no precisamente por la temperatura que aún seguía jodiéndome la anatomía; sus ojitos, un contraste perfecto entre la oscuridad y la luz, me miraban fijamente. Podía notar la manera en que sus vellos se habían erizado en cuanto mi respiración golpeó su rostro, sí, así de cerca estábamos.
—Daría lo que fuera por tenerte como te tuve la última vez— mi voz sonó ronca, un gruñido feroz y desesperado por atención. —Yo te quiero, te quiero como no he querido a nadie y no hay nada que me moleste más que tener que conformarme con otras mujeres porque no te puedo tener a ti. Yo te quiero y daría lo que fuera porque tú me quisieras también— sus pupilas estaban completamente fijas en mí y aunque luchaba por mantener la distancia era obvio que su cuerpo pedía más. Lo sabía porque sus manos en mi pecho temblaban ligeramente, lo sabía porque sus pestañas ventilaban con desesperación para alejar su mirada de mí, lo sabía porque había estado evitándome desde que nos volvimos a encontrar en la oficina de Louis. 
Ella quería más.
Quizás no algo físico pero era obvio, y la conocía lo suficiente como para saber que dentro de esa cabecita seguramente se estaba replanteando la idea de haber podido estar conmigo.
—Yo también soy un Payne— susurré y la sola idea de mi hermano tomando ese cuerpo que tan loco me volvía me hizo enfurecer; el imaginar sus manos, que tantas caderas habían recorrido recorriendo las caderas estrechas que ahora estaba sujetando ocasionó que mi corazón latiera con fuerza. Imaginar los gemidos de aquellos labios carmesí, su nombre saliendo de entre los dientes, el sudor en su pecho y sus pezones elevados por otro hombre, por un hombre que llevaba mi sangre pero que no era yo. La dejé libre de mi agarre como si su cuerpo me quemara, porque sí lo hacía.
—Nunca me viste de la manera en que yo quería— mascullé —pude habértelo dado todo, todo lo que quisieras, todo el amor que tengo dentro... Pero en cambio lo preferiste a él y tuve que alejarme porque no podía dejar de preguntarme qué era lo que había hecho mal, ¿en qué había fallado? ¿Acaso no había dejado las cosas en claro? ¿Acaso no te diste cuenta que pude haberlo dejado todo por ti?— mi cuerpo, aún con debilidad, logró sentarse en la cama y mis manos sin prisa alguna subieron hasta sus mejillas —a diferencia de mi hermano yo lo habría dejado todo si tú me lo hubieses pedido. Habría renunciado a mi familia, pudimos haber tomado el primer avión a alguna parte del mundo, lejos de él, lejos de todo... Pero no me elegiste a mí y tengo que aprender a vivir con eso— mis ojos se cerraron, mis órganos se sentían calientes y temí que la calentura hubiese regresado. —Pero no puedo— continué —no puedo cuando tu fantasma me sigue persiguiendo. A donde vaya ahí estás. Es como si el maldito destino te siguiera poniendo en mi camino nada más para burlarse de mí y ahora estoy aquí, metido en tu habitación de hotel, sin camisa, sintiendo tu piel y rogando no hacer nada de lo que sé que te vas a arrepentir después... Tú, porque yo contigo no me arrepiento de nada. Yo contigo iría al fin del mundo si eso implica sujetar tu mano—.

Retiré el termómetro cuando empezó a sonar. La castaña lo había vuelto a colocar un par de minutos atrás y ahora marcaba que, efectivamente, la temperatura había regresado. 
Quiso levantarse para tomar más paños pero no se lo permití. Había esperado mucho tiempo para sacar lo que tenía dentro y no había manera de que no aprovechara el hecho de que no estaba "completamente" lúcido.

—Eres tan bonita— susurré —la manera en que tus ojos brillan, el rojizo de tus mejillas, las pecas en tus hombros, el largo de tus piernas, el sonido de tu risa... Las arrugas que se forman en tus ojos cuando sonríes, la manera en que tu cabello cae sobre tu cuerpo y cómo se mueve al compás del viento. Eres hermosa en todo el sentido de la palabra y no lo digo sólo porque me vuelves loco físicamente, también lo digo porque eres una buena persona y me fascina la manera en la que te desenvuelves como si el mundo no girara alrededor de ti pero sí lo hace, todos gravitamos hacia ti y tú no te das cuenta. No te das cuenta de lo que causas en los demás... De lo que causas en mí. Y lo siento, lo siento mucho pero no puedo quedarme con las ganas de acercar tu rostro— lo hice —de mirarte a los ojos— también lo hice —y de besar tus labios...— me acerqué lentamente sintiendo el mundo detenerse a mi alrededor. Esperé un par de segundos a que se alejara pero no lo hizo y agradecí cuando mi boca volvió a tocar el cielo en una suave batalla con Dios.
avatar
Mensajes : 233

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por onedirection1 el Sáb Sep 02, 2017 5:39 pm


ADAIMÉ REYNOLDS;
Mi corazón comenzó a latir de forma desbocada ante tan flamante confesión, yo no tenía la menor idea de que él se sintiera de esa forma, y lo peor era que, no tenía ni la menor idea de qué decir, aunque tampoco fueron necesarias las palabras, porque cuando me di cuenta, sus labios ya se habían posado sobre los míos. Me sentí momentáneamente sin capacidad de moverme o reaccionar, pero luego, hubo una serie de explosiones en mi interior y de repente, me sentía viva de nuevo, como no recordaba haberme sentido en mucho tiempo. Sus labios eran cálidos y se movían con decisión sobre los míos, en una invitación. Quise separarme, en serio que lo intenté, pero mis manos, que se encontraban sobre su pecho, en vez de empujarlo hacia atrás, se resbalaron en asenso hasta enredarse en su cuello y apretarlo más hacia mí.

Sus brazos al instante me rodearon el cuerpo y terminé a horcajadas de su cuerpo―. Lo siento― susurré separándome apenas un poco de sus labios, mis ojos estaban cerrados y había un nudo en mi garganta, pero miles de mariposas en mi estómago queriendo salir― lo último que quería era hacerte daño― quería seguir hablando, que él conociera cómo me sentía también, pero Liam se encargó de callarme, volviendo a colocar sus labios sobre los míos y aumentando la intensidad de nuestro beso. Su cuerpo se inclinó hacia adelante y poco a poco me fue recostando en el colchón, quedando él sobre mí. Llevaba mucho tiempo sin sentir el tacto de un hombre sobre mi cuerpo, pero también sabía que solo Liam sería capaz de hacerme reaccionar así. Me tenía temblando y completamente erizada, expectante a su siguiente movimiento que no tardó en llegar. Sus ojos brillaban con intensidad cuando se separó de mí y me miró a los ojos. Posé mi mano sobre su rostro, regalándole una suave caricia hasta llegar a sus labios. Sus parpados cayeron y dejó un muy ligero beso en cada una de las puntas de mis dedos de la mano derecha, causando una sonrisa en mis labios. Pero sus labios no se quedaron quietos y descendieron a mi cuello, en donde se encargó de besar y chupar, lo que probablemente terminaría en uno que otro chupetón.

Mis manos comenzaron a pasearse por su espalda y pecho desnudo, su tensa por sus músculos bien definidos. Había olvidado como se sentía su cuerpo contra la palma de mi mano, siempre tan masculino y fuerte.

Le brindé mi ayuda para deshacerse de mi blusa, y sentí la satisfacción recorrer mi cuerpo cuando vi el brillo de sus ojos al enfocar mi pecho cubierto únicamente por el sostén un tanto transparente―. Si…― tomé una de sus manos y la llevé a donde deseaba que me acariciara. Era como si estuviese emprendiendo una nueva exploración, ya que sus movimientos eran cautelosos, pero al mismo tiempo disididos. Un gemido se escapó de mis labios cuando su pulgar e índice se escabulleron debajo de la tela del sostén para tocar la pequeña protuberancia de mi pecho. Me removí inquieta debajo de él, y pareció que el roce entre nuestras intimidades inferiores causara algún clic entre ambos, porque después de conectar nuestras miradas, nuestros cuerpos volvieron a atraerse como imanes de diferente carga.

Los besos aumentaron de intensidad, nuestras manos no estaban quietas por ningún lado, mi sostén desapareció, y él no perdió oportunidad de meterse uno de mis pechos a la boca, mis manos fueron a parar a su cabello, enredando los dedos entre mechones y atrayéndolo más a mí. Sentía una desesperación extraordinaria por sentirlo cerca, lo más cerca que fuese posible, como si no fuese suficiente que casi todas las extremidades de nuestros cuerpos estuviesen en contacto.

Nos hice girar y nuevamente me encontraba a horcajadas de él, tomando el control de la situación, comencé con mis besos desde su cuello hasta bajar por su pecho. Mis caderas crearon un suave balanceo sobre su miembro, que presionaba su pantalón, en busca de la liberación. Me sentía a una temperatura elevada al infinito… y Liam, él…

Detuve mis movimientos y levanté el rostro. Él había comenzado a temblar, pero dudaba que fuese por la excitación del momento, causándome pánico― ¡Liam! ― me bajé de su cuerpo, colocándome la blusa sin el sostén y busqué el termómetro, volví a ponérselo al castaño y me quedé a su lado, sintiendo un choque de emociones en mi cuerpo, tantas que terminé por explotar en llanto. Las lágrimas comenzaron a resbalarse por mis mejillas. La excitación se me bajó como si me hubiesen echado un balde de agua fría―. Eres un idiota… no puedes simplemente decirme todas esas cosas, tocarme, besarme y hacerme olvidar que estás muriéndote de fiebre― le grité, aunque ni siquiera se inmutó. Era una tonta. Pasé mis manos por mi rostro y luego por mi cabello, intentando arreglármelo un poco. Era probable que ni siquiera sintiera todo lo que había dicho, quizá solo había sido producto de la fiebre. Él me había dicho antes de todo su malestar que probablemente volvería con Gemma, ¿por qué iba a volver con ella si aún me quería? Solo estaba confundido y sin lucidez.

Me encargué de bajarle la temperatura con pastillas y paños húmedos, hasta que su cuerpo dejó de temblar y de sudar. Me quedé despierta una hora o dos para vigilar que no volviese a subirle la temperatura, solo que ésta vez no cometí el error de acostarme a su lado y lo hice en un sofá de triple cabina, en donde terminé con una sábana y completamente dormida. Si tenía suerte, mañana él ya amanecería bien. Eso esperaba, me tenía bastante preocupada.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por onedirection1 el Sáb Sep 02, 2017 8:58 pm


JAY McGUINESS;
― Mmm… si quieres seguir siendo una ganadora, será mejor que nos demos prisa u otros nos ganarán, pero nuestro lugar― bromee, ganándome un golpe de su parte, porque sí, ella me estaba diciendo algo súper romántico y yo le contestaba eso. Besé su gracioso puchero y tomé su mano, entrelazando nuestros dedos. Me sentía un tanto nervioso, y me daba algo de vergüenza que Olivia sintiera mi mano sudar, ella era muy inteligente y de inmediato averiguaría que algo me estaba sucediendo, y ya bastante difícil había sido comportarme con naturalidad cuando una cajita de terciopelo estaba quemando mi bolsillo. Pero, a pesar de que tenía tiempo de haberla comprado, no había llegado el momento adecuado para entregárselo, hasta ahora. Era una sensación que simplemente aparecía.

Le enseñé al encargado de la atracción nuestros tickets y oprimió un botón para que la rueda girara a la siguiente cabina, justo del color favorito de Liv. Como dije… cuando es el momento, lo sientes y las cosas parecen alinearse en esa dirección, para que todo salga a la perfección. Le cedí el paso a Olivia, solo que yo no subí― ¿crees que podamos subir solo nosotros dos? ― le mencioné al chico en voz baja, mientras le enseñaba un billete con una cantidad bastante interesante, él miró a los lados y tomó el billete, con una sonrisa bastante extensa, después de todo, le acababa de regalar un buen billete. Olivia lo valía, definitivamente―. Lamento la tardanza, cariño… el chico me estaba dando las medidas de seguridad, es algún tipo de protocolo o algo así― me encogí de hombros y le rodeé el cuerpo con mis brazos. Cuando no cerraron la cabina, hice que Olivia se sentara sobre mis piernas y descansé mi rostro en el hueco de su cuello, permitiéndome inhalar su delicioso aroma. Dejé un reguero de besos ahí y luego me reincorporé para poder observar la vista que comenzaba a regalarnos la rueda de la fortuna, a medida que ascendíamos.

Dimos una vuelta completa para que se ocuparan las demás cabinas, la nuestra probablemente era la única con dos personas, pero tampoco hacía un cambio significativo para los demás. En cuanto el paseo de verdad comenzó, le palmeé la pierna a Olivia para que se levantara, y una vez que ambos estuvimos de pie, nos acercamos al cristal que nos separaba de todo lo demás. Mi corazón comenzó a palpitar rápidamente, por lo que tuve que hacer acopio de todo mi autocontrol y recordarme que ya era un hombre con los pantalones bien puestos―. Liv…― susurré, colocándome a su espalda, mis brazos rodearon su pequeña cintura, descansando en su vientre plano― allá abajo me dijiste que tú habías sido la ganadora por tenernos a Collin y a mí, pero creo que te has equivocado― le regalé un pequeño beso en la mejilla y con la punta de la nariz, la acaricié― Collin y tú eran el tan deseado premio, y no porque piense en ustedes como algo material, sino porque son todo lo que un participante como yo, y otros millones más, pudieran desear― ya estábamos a punto de llegar a la parte más alta, la vista era simplemente impactante― sin embargo, yo tuve la fortuna de que ustedes me amaran, de querer formar parte de mi vida… y no sabes la alegría que me provoca el despertarme cada día y que ustedes estén ahí, Collin llamándome papá y tú siendo mi pareja― ambos nos quedamos embelesados por la vista, ya era de noche y la ciudad estaba llena de luces, alumbrando y destacando los puntos más hermosos―. Para mí, tu belleza supera todo esto, ¿lo sabes no?, lo mucho que te amo y que tú, como esas luces que vemos, iluminas mi día a día― separé a regañadientes de su cuerpo, eso sí, de una forma lenta.

Sabía que estaba siendo muy cursi, pero no podía evitarlo, hace unos años, la había perdido por un grandísimo error y aunque me había arrepentido, no lo había hecho a tiempo y me costó años de sufrimiento. Ahora que estaba conmigo, quería demostrarle a cada momento todo lo que significaba para mí, o, mejor dicho, que ella era mi todo.

― Mi amor…― mi voz sonó baja y ronca eso pareció llamarle la atención a la castaña, porque se giró para observarme. Dios, ella era la mujer más hermosa y mi corazón se hinchaba de amor por ella. Mi mano fue a mi bolsillo y a ella no le pasó desapercibido el movimiento, puede que fuese mi imaginación, pero me pareció ver un rastro de lágrimas en sus ojos. Relamí mis labios e inhalé fuerte, sacando la cajita de terciopelo― tengo un último regalo para ti― puse la cajita a la vista y la abrí, revelando un hermoso anillo de oro con diamantes. Lo saqué y me acerqué a ella― Olivia, tú sabes que fuiste, eres y serás el amor de mi vida… y si bien no me pongo de rodillas frente a ti en este momento, es porque aún no es el indicado para nosotros― después de todo, solo habían pasado un par de meses de que ella estuvo comprometida con Louis―. Pero tampoco quería mirar tu mano y que tu dedo anular estuviese vacío― tomé su mano y la llevé hasta mis labios, dejando un beso ahí― y quiero que éste anillo represente, de momento, nuestro amor, que vamos a estar juntos en todo momento, las buenas y las malas, criando a nuestro hijo, y sobre todo, que no te volveré a defraudar, porque hacerlo, sería como defraudarme a mí mismo― deslicé el anillo en su dedo muy lentamente, antes de tirar de su cuerpo y pegarlo al mío― Te amo Olivia Vandervilt y muy pronto, voy a sustituir este anillo, por uno de compromiso. Es una promesa.

Y como no, sellamos el momento con un beso.
avatar
Mensajes : 1036

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por rusherschmidt el Mar Sep 05, 2017 8:19 am

Olivia Vandervilt.-
Era una locura lo rápido que mi corazón estaba latiendo en ese momento. Me sentía la mujer más feliz, más completa y más bendecida del mundo y el anillo en mi dedo anular era la prueba exacta de que después de la tormenta siempre llega la calma. 
Había pasado tanto tiempo buscándome a mí misma, tratando de encontrar amor en un hombre que había dejado de quererme hacía mucho, obligando a mi hijo a soportar una relación de la que no estaba saliendo nada provechoso. Nos había visto discutir tantas veces a Louis y a mí que ya había perdido la cuenta y el pudor. Y ahora ahí estaba: De pie en una cabina rosa pastel en la rueda de la fortuna con las luces de la ciudad encendidas bajo nuestros pies, con unos ojos azules mirándome como si fuera el objeto más preciado del mundo y aquel anillo quemándome la piel. No necesitaba más y lo digo enserio. Con tenerlo a él y a nuestra pequeña familia lo tenía todo. No era necesario portar un lujoso anillo de compromiso con una piedra gigante y exagerada, no, me bastaba con ese anillo que brillaba como la luna misma por el simple hecho de haber sido regalado con amor.
—¿Ésto significa que ya somos novios?— pregunté con una sonrisa mientras mis brazos rodeaban su cuello porque sí, habían pasado ya algunos meses desde que su presencia se había vuelto un factor constante en mi casa pero aún no me había pedido formalmente que estuviéramos juntos. No es que tuviera que hacerlo, no hacía falta. Era suya en todo el sentido de la palabra. 

Solté una ligera risita cuando sus grandes manos apretaron mi cintura y por la sorpresa en sus ojos pude notar que, en su retorcida cabeza, yo ya era su novia desde hacía mucho. Quizás desde que habíamos empezado a frecuentarnos otra vez. Elevé una ceja, mis manos jugaban con los lóbulos de sus orejas al tiempo que me dejaba llevar en aquellas constelaciones que tenía como pupilas. Sus labios se abrieron, iba a decir algo pero le interrumpí. —No tienes que pedírmelo— susurré —ya sabes la respuesta— sonrió y mis ojos se cerraron cuando las yemas de sus dedos rozaron mi mejilla; su boca trazó un camino inocente entre mi oído derecho y mi cuello hasta regresar a donde había comenzado y ahí, escondido en mi cabello, con la respiración erizándome la piel murmuró —¿quieres ser mi novia?— mi pecho se movió en un pequeño temblor causado por la risa —sí mi amor... Ya no te vas a librar de mí— le guiñé un ojo antes de apretar su rostro entre mis manos para acercarlo a mí y llenarlo de besos.
Joder, me sentía tan feliz.

Después de la rueda de la fortuna mi guapo acompañante y yo fuimos a cenar a un restaurante cercano en donde platicamos de cosas sin mucha importancia y compartimos bocados de un plato al otro. Llegamos a la casa cerca de las 12 de la noche; me detuve en la puerta mientras sacaba las llaves del bolsillo de mi vestido en donde una sala vacía y con luces amarillentas nos dio la bienvenida. El candelabro brillaba sobre el techo dando un aire templado al lugar. No había ruido alguno y tampoco estaba el carro de mi papá por lo que supuse que habrían salido a ver alguna película o a cenar. Giré mi cuerpo hacia el castaño que me contemplaba de pie en el umbral de la puerta. La temperatura había empezado a descender y su piel blanquecina contrastaba con sus labios carmesí y la niebla a nuestro alrededor. 
—¿No me quieres acompañar a mi habitación?— pregunté y mi voz sonó como un susurro que el viento se llevó. Sus ojos brillaron cautelosamente. Desde que habíamos empezado a salir otra vez, él nunca se quedaba en mi casa más allá de la hora en que todos se iban a dormir. Llegaba en las mañanas antes de irse a trabajar o en las tardes cuando almorzábamos juntos pero nunca más tiempo del necesario. Hasta hoy. Hoy tenía que quedarse porque mi cuerpo estaba pidiendo a gritos sus caricias, porque mi corazón que latía con fuerza parecía querer salirse de mi pecho de tanto amor. 
Extendí mi mano invitándolo a tomarla. El fuego que me recorrió cuando lo hizo me dejó en claro que no había manera de dejar que se fuera sin hacerme antes el amor. Cerró la puerta a sus espaldas, con sus ojos todavía sobre los míos. Y sin soltarnos las manos empezamos a subir por las escaleras hasta llegar a mi habitación; mis manos temblaron cuando sujeté la manija y el calor se hizo más prominente cuando estuvimos dentro, los dos solos, con mi espalda pegada a su pecho. Llevé su mano al cierre de mi vestido que encontraba en la parte de atrás. Mi cabeza cayó sobre su hombro sintiendo su respiración golpearme los labios. 
—Quiero que me hagas el amor— susurré. 
Llevaba tanto tiempo sin sentirlo que parecía que me iba a volver loca. Giré hasta quedar de frente, sus dedos aún seguían en el cierre —soy tuya mi vida, sólo tuya—.
avatar
Mensajes : 233

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por rusherschmidt el Lun Sep 18, 2017 4:55 pm

Liam Payne.-
Cuando desperté, mi cuerpo se sentía completamente relajado. Como si hubiese dormido un centenar de horas sin preocuparme de nada, aún así un leve bostezo se escapó de mis labios cuando empecé a estirar mi anatomía entre las sábanas blancas que adornaban aquella cama que definitivamente no era la mía. Fruncí el ceño al mismo tiempo que trataba de recordar, con la mirada puesta en el techo, cómo había ido a terminar a aquel lugar. 
Los flashback de la noche anterior empezaron a dispararse como un montón de fuegos artificiales en mitad de la noche, tanto que mi cabeza había comenzado a doler. ¿En dónde estaba? Me pregunté. Con el enorme temor de haber cometido una locura, giré mi rostro hacia mi costado derecho en donde un enorme ventanal mostraba los viejos edificios de una ciudad que sin duda alguna no era Nueva York. ¿Había dormido con alguien? No recordaba haber bebido en algún bar. Del lado izquierdo había un mueble que había servido como cama para alguien cuya identidad aún desconocía; tenía una almohada sobre el respaldar, un par de sábanas blancas bruscamente colocadas y un bote de café recién hecho. 
Subí mis dedos para tallar mis ojos al mismo tiempo que me forzaba a recordar...

A lo lejos, muy dentro de mi cerebro, pude divisar mi silueta manejando el auto que había rentado a altas horas de la noche, parecía tener la mirada fija en el camino pero me había saltado un par de semáforos y mis ojos empezaban a cerrarse con debilidad. De hecho, todo mi cuerpo se sentía increíblemente débil. La visión avanzó unos minutos después cuando mi cuerpo, igual de marchito que un costal al que le acaban de quitar todo su interior, caminaba por el pasillo hasta llegar a una puerta que, por algún motivo, parecía conocer. Y eso fue todo, después mis pupilas se volvieron oscuras mientras una voz sonaba a lo lejos preguntando si estaba bien. Entonces lo supe: Había viajado a Manhattan después de la construcción para ir a buscar a Adaimé, a quien había dejado en espera del brazalete que su abuela le había regalado. También recordé haberme desmayado hasta despertar recostado en una cama, la misma en la que estaba ahora pero con una figura femenina a mi lado. 
Suspiré.
La pobre me había cuidado toda la noche...
 
Mis ojos se apretaron con fuerza cuando a mi cabeza empezaron a llegar imágenes de aquel bonito rostro acercándose al mío, de sus labios -suaves y redondos- acariciando mi boca con desesperación. Era un sueño, obviamente, pero se sentía tan real. Aún podía sentir el ardor en mis manos tocando su espalda desnuda, la manera en que mi lengua había jugado con sus senos. Negué, levantándome de golpe. Aquello de andar teniendo sueños eróticos con la mujer que me había cuidado en mi enfermedad no era para nada de un caballero, además, ella ni siquiera pensaba en mí. 
Con cuidado estiré mi mano para alcanzar el teléfono y llamar a recepción; una amigable voz me saludó mientras preguntaba si alguno de los botones podría ir a la tienda más cercana a conseguirme un poco de ropa limpia. Di mi talla, entregué el dinero y especifiqué en dónde debían conseguirla. También le dije al muchacho que lo dejara todo en la cama porque iría a tomar una ducha.
Casi media hora después ya estaba vestido en espera del desayuno cuando la puerta de la habitación se abrió y una morocha con compras en la mano se petrificaba ante mi presencia. Elevé una ceja. —Hey— le saludé —me imaginé que fuiste por tu brazalete así que me tomé el atrevimiento de pedir el desayuno— quise regalarle una sonrisa pero ella no parecía tan contenta y relajada como siempre. 
Sin entender bien qué sucedía me acerqué hasta donde estaba para ayudarla con las compras —muchas gracias por haber cuidado de mí— comencé —fue muy atrevido de mi parte el haber conducido hasta aquí sintiéndome mal pero ¡hey! mira el lado bueno— sonreí —al fin pude descansar como a Dios le gusta y aunque tuve un sueño súper extraño...— el cual no estaba dispuesto a contar, al menos que me lo pidiera —estoy contento de estar aquí, compartiendo la mesa contigo. Por eso ordené que nos trajeran el desayuno a la habitación, es mi manera de darte las gracias por la manera en que me cuidaste—
Me llamó un poco la atención que no me mirara pero me sorprendió más cuando mi menté empezó a lanzar imágenes suyas completamente topless sobre mi cuerpo, la manera en que parecían tan reales... Mis labios succionando la piel de su cuello. 
Negué. La puerta sonó anunciando que el desayuno había llegado.
—Ojalá te guste— murmuré girándome hacia ella sin prisa justo en el momento en que trataba de acomodar su cabello hacia un lado en donde, quizá por mi imaginación, había un par de marcas rojizas.
Fruncí el ceño antes de negar y darle los buenos días al muchacho de servicio, quien no tardó en retirarse.
—Bueno, desayunemos antes que tengamos que marcharnos— dije, aunque tras quedarme callado un par de segundos me fue imposible no preguntar —¿pasó algo anoche? ¿o porqué estás actuando tan extraña conmigo? ¿Dije algo que te ofendiera?
avatar
Mensajes : 233

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: +вєт υ ωιѕн{ρνт-α∂α&σℓι

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 22 de 22. Precedente  1 ... 12 ... 20, 21, 22

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.